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CAECE celebro la Primera Feria Nacional de Nanotecnología
La Universidad CAECE invita a todos los interesados a participar de la primera Feria Nacional de Nanotecnología que se realizará el martes 10 de octubre de 17.00 a 20.30 hs en Av. De Mayo 866, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Este encuentro será con motivo de la celebración del Día Internacional de la Nanotecnología -una fecha que marca un hito en el avance científico y tecnológico de esta disciplina- y es organizado por estudiantes de la Licenciatura en la Universidad. Será el primero de su tipo en el país y promete ser una fuente de inspiración e innovación.
La nanotecnología, una disciplina que trabaja con materiales y estructuras a escala nanométrica, ha estado experimentando un crecimiento significativo en la Argentina. En este contexto, estudiantes organizadores del encuentro, destacan la importancia de esta ciencia para el impulso del país: «Pequeños desarrollos generan grandes cambios«, afirma José Luis Junior Villa, estudiante avanzado de Nanotecnología en CAECE, para resignificar la potencialidad que promete la aplicación nano.
Dorina Beatriz Moschini, Licenciada en Ciencias de la Educación y también estudiante avanzada de Nanotecnología en CAECE, agrega: «La nanotecnología se está consolidando en Argentina, y es esencial establecer vínculos entre el sector público y privado para ser innovadores de nuevos productos.»
La agenda del evento incluirá presentaciones de destacados expertos en el campo de la disciplina, como la Prof. Dr. Romina Glisoni, Jefa del grupo de nanomateriales de NANOBIOTEC-CONICET. Además, Ing. Laura Toledo, Representante de la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), compartirá información valiosa sobre el pasado, presente y futuro de esta ciencia. La inteligencia artificial también será protagonista del evento, con la participación de la Ing. Lic. María Fernanda Santilli, Líder de Inteligencia Artificial de YPF-TEC, quien explorará la aplicación de IA artificial en la nanoinformática.
La Feria culminará con una sesión dedicada a proyectos de estudiantes, donde se presentarán las tesis en desarrollo de las Licenciadas en Nanotecnología 2021, Shadia Matzin y Stephanie Ayelen Beati. Además, habrá un espacio de vinculación Universidad-Empresa con stands de organizaciones que ofrecerán oportunidades laborales para alumnos y jóvenes profesionales interesados en la nanotecnología.
Este evento es gratuito, aunque requiere de inscripción previa a través del siguiente link. Para aquellos que no podrán asistir presencialmente, el evento se transmitirá en vivo a través de streaming de la Universidad.
Juli visita el CAREM
Argentina necesita cazas supersónicos, pero no ahora
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Ni novias de la OTAN ni de China, lectores. En lo que se refiere a la defensa aérea del país, AgendAR cree que la Fuerza Aérea necesita efectivamente importar cazas supersónicos… cuando pinte algo bueno. Por ahora, no estaría sucediendo. Las armas suelen ser compras directas. Pero si AgendAR escribiera una licitación, pediría aparatos nuevos, bipostos (con dos tripulantes), y con lanza de reabastecimiento aéreo compatible con nuestras viejas “Chanchas” Hércules C-130 o cualquier otro tanquero con doble canasta. Somos un país gigante en territorio, sin reabastecimiento en vuelo la única misión posible sería defensiva: la intercepción. Queremos que la oferta aterrice con un “offset” nacional importante: que aquí se fabriquen y mantengan las turbinas de ese avión. Trataremos de que futuras conducciones aeronáuticas no cierren esa segunda fábrica de turbofanes, como cerraron en 1956 la primera, de turbojets Rolls Royce fabricados bajo licencia. Dado que un caza es hoy más una computadora con alas que un motor con alas, queremos también software no monolítico, con una computadora de misión libre de prohibiciones ocultas incrustadas en el hardware por el fabricante, de ésas que si querés alterar te dejan el avión en tierra. El segundo “offset” nacional es que, para nuestra paz mental, esa computadora la termine produciendo INVAP, con transferencia de tecnología. Ya produce con éxito sus propias computadoras de vuelo de satélites desde 1996. Y no son menos complejas. Y es que llegado el caso preferimos elegir nosotros a nuestros enemigos, y no limitarnos a la lista cerrada que nos fijen la OTAN o el Partido Comunista Chino, según el caso. Somos parte de ese conjunto amorfo de 100 países donde viven unos 4000 millones de habitantes que no gana nada con tomar partido en la actual bipolaridad del mundo. Pero también somos un país que desde 2003 viene fabricando radares cada vez mejores y ya exporta, y desde 2010 también detectores ópticos e infrarrojos, además de computadoras de vuelo. De modo que más que un proveedor buscamos un socio que ponga la plataforma de vuelo, o varios, porque son desarrollos caros. Los términos de la licitación excluirían deliberadamente esa posición de cliente sumiso adquirida por 68 años de cancelación sistemática de proyectos propios, entre los cuales hubo algunos buenos, y de importación constante y acrítica de chatarra norteamericana y europea. Por todo ello, queremos también una aviónica no monolítica. En castellano, que el software a bordo permita añadir al avión todos nuestros sensores y las armas lanzables que decidamos nosotros, sean de origen chino, de la OTAN, brasileño, ruso, sudafricano o propio, y con la misma facilidad de integración con la que se instala una app en un celular. Obviamente, queremos también que el futuro caza de nuestros amores sea monoturbina, para mantener una hora de vuelo lo suficientemente barata. Y es que no necesitamos un “bomb truck” que cargue 10 toneladas de lanzables, sino un avioncito veloz y multirrol, que lleve tal vez 5 toneladas de misiles o bombas, pero que por bajo costo de hora de vuelo nos permita ir volviendo a aquellas míticas 180 horas/año de entrenamiento real que supimos tener. Sí, hace mucho. Eso, aunque teníamos unos aviones generalmente de mierda, mayormente de 3ra mano, pagó en 7 barcos británicos hundidos, allá por 1982. Ninguno de tales naves se fue a pique por obra de aviones supersónicos: los A4B y C de la FAA y los A4Q y los Super Étendard de la aviación naval son subsónicos. Nuestros aviones de ataque supersónicos, los Dagger israelíes, estropearon su cuota de barcos a cañón, pero al parecer no hundieron ninguno. Nuestros cazas supersónicos Mirage III tampoco voltearon aviones, y fueron barridos toda vez que trataron de meterse a baja altura con los Harrier, sumamente subsónicos, pero armados unos misiles Sidewinder 9L que te la cuento. De modo que no queremos un avión necesariamente hiperveloz. Lo que sí queremos es que tenga capacidad de supercrucero, es decir de navegar supersónico sin usar postcombustor, que puede hasta cuadruplicar el gasto de combustible. Lo dicho, país gigante, misiones largas. Y sí, por supuesto, queremos célula (el conjunto fuselaje y alas) de materiales compuestos, cuya duración excede en mucho las de duraluminio y no te enloquece con el mantenimiento. Y con transferencia de tecnología para fabricar las piezas aquí. Nos interesa que desde que se firmen los MOUs (memorandos de intención) hasta poder producir el aparato íntegramente en el país no pase más de una década. Y añadimos al menos un cañón a bordo de tiro rápido, nada de quita y pon que deteriore la aerodinámica o el peso del avión, que es el modo de artillar a nuestro actual Pampa III block 2. Y que use munición de 20, 23, 25 o 30 mm. que también fabriquemos aquí, cuando Fabricaciones Militares vuelva a producir algo más que armas livianas, sus balas, chalecos antibalas, explosivos y vagones. Es una estupidez ajena a todo pensamiento interfuerzas creer que se puede reconstruir nuestra aviación si no se reconstruye FM, sobre todo sus fábricas de munición, cohetes y armas de tubo. Porque una bala de 30 mm. importada para un cañón DEFA como los de los viejos A4 sale U$ 300 la unidad, incluso con un detonador simple de contacto, y sería mucho más barata hecha en el país, y costando pesos, no dólares. Una ráfaga de U$ 30.000 dólares es una condena a no hacer jamás prácticas de tiro. Necesarias porque un caza debe seguir siendo peligroso aún cuando se queda sin misiles aire-aire, aire-tierra o aire-mar. Porque estos son todavía mucho, pero mucho más caros. Y no los hemos producido jamás, salvo por el viejo Martín Pescador. Esa historia merece una digresión. Es ilustrativa.
Imagen de un SARA clase III con motores pistoneros tipo Boxer, desarrollados por Oreste Berta para este proyecto de INVAP y FAdeA discontinuado en 2016.
Los discontinuó el Ministerio de Defensa del presidente Mauricio Macri, en 2016, cuando ya estaba volando -con torpezas de debutante- el primer modelo de demostración de los sistemas de navegación. Hubo mucho apoyo del Ejército, boicot no muy encubierto de la Fuerza Aérea e impasible neutralidad de la Marina, que pese a tener un 100% de activos vulnerables a drones, no se ocupa de esas cosas.
Hay en esto una percepción de base errónea: los drones no van a matar de desocupación a los pilotos de combate. Sirven básicamente para que puedan seguir haciendo su oficio, y en realidad mucho mejor, y sin hacerse matar, al menos no de modo rápido o totalmente inútil.
Se entiende el entusiasmo que mostró el Ejército: los drones le prometen el cielo por poca plata. Y nunca fue de ellos. Se entiende el poco entusiasmo de los aeronáuticos y marinos, dueños supuestamente titulares, en compartirlo. Pero en la única guerra entre estados que peleó Argentina durante el siglo pasado, la rivalidad interfuerzas fue más dañina que el enemigo.
Volviendo al caso de INVAP y su proyecto SARA, los verdaderos drones son bastante parecidos a casi todos los satélites modernos, que en general hacen cantidad de operaciones autónomas sin conexión con sus estaciones terrestres. En el caso de nuestros satélites en órbita polar helisincrónica, como los SAOCOM, porque dichas estaciones están mayormente ocultas por el planeta la mayor parte del tiempo. Por eso nuestra entrada al mundo de la aviación robótica pasa por Bariloche.
Allí INVAP diseñó, construyó y testeó para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, todos los satélites SAC y SAOCOM de observación terrestre. Para la empresa nacional de telecomunicaciones ARSAT, hizo los ARSAT 1 y 2. Y todos anduvieron bien, y en general, espectacularmente bien. Los ARSAT desde el 3 al 8 fueron discontinuados por Macri. Este gobierno, significativamente, no los retomó.
Para ponerse a salvo de este tipo de agachadas, INVAP está desarrollando el GSATCOM con TAI, Turkish Aeronautics Industry por acuerdo entre empresas. Vaya casualidad, TAI es el proveedor de uno de los tres drones más exitosos del primer año de la guerra de Ucrania, el TB2 Bayraktar.
Es interesante que Turquía VENDE su dron a Ucrania, y al resto del mundo, pero de fabricación local, ni hablar. Antes de la guerra, costaban alrededor de U$ 1 millón la unidad. Hoy, cinco veces más. Y de todos modos, sigue siendo una sexta parte del costo de un Reaper estadounidense.
INVAP también está diseñando los SAOCOM 2 para la CONAE, visto que las unidades 1A y 1B tienen enorme éxito en Asia vendiendo imágenes de radar en banda L, capaces de penetrar la superficie terrestre y detectar y medir agua. Y son vehículos sumamente robóticos, por eso de tener que resolver por su cuenta, y con sus computadoras, una cantidad de problemas de navegación.
INVAP también está construyendo el helidrón RUAS 160, con 80 kg de carga útil., un pequeño helicóptero robótico, apto para observación y/o combate, para la Armada, la policía de Santa Fe y como equipo de fumigación autónomo para productores rurales medianos y chicos.
Los marinos aceptaron comprar uno solo, y según usos y costumbres, podrían estar años enteros decidiendo si lo homologan o no, hasta que, también según usos y costumbres, algún Nelson criollo descubra una mejor oferta OTAN.
Pero el RUAS los marinos lo necesitan desesperadamente y ahora: de las 5 corbetas MEKO 140, sólo 2 tienen hangar para helicópteros. Un RUAS despega desde casi cualquier cubierta, aún muy obstruida por estructuras como cables o cañones, y no necesita hangar porque es barato y sacrificable.
Arash 2, el modelo de “loitering bomb” posterior al Shahed 136, con un motor más eficiente y menos ruidoso, y algo más de alcance. Rusia tal vez ya lo esté fabricando, aunque Irán lo desmiente.
Algunos drones pueden ser tan baratos que es más caro derribarlos que dejarlos seguir viaje. Por ejemplo, el Shahed 136 iraní, propulsado por un motor de motoneta de 50 HP y dos tiempos que avergonzaría a un rapittero argento que distribuye pizzas, viaja a apenas 180 km/h pero tiene un alcance de hasta 2000 km. y anda en los U$ 10.000 dólares la unidad. Bajarlo con una ráfaga (48 tiros) de un Flakpanzer (tanque antiaéreo) Gephard sale U$ 48.400, con munición de proximidad de 35 mm. Voltearlo con un misil antiaéreo FIM Stinger 92J, entre U$ 60.000 y 120.000, según modelo.
Como dice con orgullo el Ministerio de Defensa alemán, en un día un Gephard logró bajar 19 Shahed, solito con su alma y sus dos cañones apuntados por radar. Si es verdad, los rusos ese día perdieron U$ 160.000 en drones, y los ucranianos, U$ 480.000 en munición, pero eso sin contar gastos fijos de la plataforma (los Gephard son de los años ’70 y consumen repuestos y mantenimiento a lo grande).
Ignoramos cuánto daño hicieron los Shahed que siguieron viaje hasta sus blancos, dado que viajan en enjambre y lo normal es que algunos -el 15%, admiten los ucranianos- sobrevivan hasta su picada kamikaze final. Como los iraníes son oferentes menos fifí que los turcos, hoy agrandados como alpargata de gordo con por el éxito de sus Bayraktar, los Shahed ahora se fabrican en Rusia, en plantas construidas cautelosamente detrás de los Urales, bien lejos del frente ucraniano.
Esto podría ser cierto para el modelo siguiente de esta “loitering bomb”, el Arash 2, sumamente copiado del Harop israelí. Pero mucho más barato.
Como sea, aunque Ucrania dice que Rusia agotó su stock de Shaheds y que además logra derribar al 85% de los mismos, estos siguen despedazando con no mucha oposición la red eléctrica ucraniana en sus ataques en enjambre.
Son toscos, feos, lentos y bien distintos de los grandes aeromodelos a control puramente remoto en que pensaba casi todo civil cuando le hablaban de drones, y se remitía a Hollywood y a Netflix. Digamos un motovelero Predator o un Reaper de los EEUU, utilísimos si se mantienen a 15.000 metros de altura y el enemigo es tan ratón que no tiene siquiera radares para detectarlos, y de medios de intercepción, ni hablar. En luchas menos desiguales, no duran ni un suspiro.
Y estos no son baratos. El 2 de febrero pasado el India Times informó de una compra de 30 MQ-9B Predator por Nueva Delhi, a U$ 3000 millones. El artículo no habla de offset nacional, pero la India tiene suficientes recursos aeronáuticos e informáticos como para clonarlos y mejorarlos, cosa que Washington sabe, y por eso faja U$ 100 millones cada avioncito, un planeador (según sus alas flacas y larguísimas) de enorme autonomía propulsado por un vulgar motor pistonero.
El Reaper, un turbohélice, debería por lógica ser bastante más caro. Sin embargo, en 2021 la USAF batió que el precio de compra interno de cada uno de estos motoveleros anda en U$ 56,5 millones la unidad, incluido el data link que permite controlarlos por satélite desde las antípodas de la Tierra. El eterno problema de los sistemas yanquis desde los años ‘70: no logran hacer nada barato. En realidad, ni tratan. Sería mal visto: very bad for business.
Lo que determina dron y no avión es la navegación semiautónoma o plenamente autónoma, no la carga útil. Por eso, no son drones esos imponentes Vigía que presenta la Fuerza Aérea en las ferias de armas, como si se tratara de aparatos capaces de alguna conducta robótica. Son aeromodelos teledirigidos, juguetes militares, no mucho más.
Vigía clase II en 2017.
Va de nuevo, porque es antiintuitivo para casi todo termocéfalo sin o con gorra: lo que diferencia un dron son los sensores y la capacidad de procesamiento de datos, no el tamaño, la velocidad, la autonomía o sus grandes dotes aerodinámicas.
En 2016 el modelo de demostración del SARA lograba despegar, navegar y aterrizar, aunque no sin algunas piñas, y con su motorcito de 14 HP sonaba como una cortadora de pasto. No impresionaba mucho.
Los comentarios en los foros de defensa eran horribles, decían que en Easy se compraban cosas mejores y fabricadas en China.
Pero ese pre-SARA a escala chica, llamémoslo Sarita, iba camino del vuelo autónomo. Al ojo entendido, eso marcaba la diferencia entre el programa SARA y la sarasa. No abunda el ojo entendido entre los foristas de temas militares. Y la autonomía tecnológica no es algo que caliente a esos muchachos.
Todo lo dicho hasta ahora es muy general, y Ud. quiere que cumpla con lo prometido en el título, y le hable de cazas supersónicos para Argentina que sean fotografiables, más o menos existentes, o quizás inminentes.
No hay.
En lo inmediato, sí hay una decisión a tomar, y es patear indefinidamente dos ofertas.
Tenemos a dos importantes visitantes estadounidenses para convencernos de que compremos 32 cazas F-16 de la Real Fuerza Aérea Danesa, la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, ya casi habitué del país, y a la vicecancilleresa del State Department, Wendy Sherman, una señora que tampoco extrañaremos.
Encajarnos el F-16 danés por donde mejor nos entre no es la misión única de ambas caciquesas, pero hoy sí es quizás la principal. Los cazas de superioridad aérea son máquinas que tienen un tremendo valor simbólico (estos en particular, casi ningún otro). Comprar el F-16 es como renovar nuestros votos de matrimonio militar con EEUU y Europa Occidental.
Tenemos también a la delegación múltiple de la Administración Estatal para la Ciencia, la Tecnología y la Industria de la Defensa Nacional de China (SASTIND), que tratará -entre muchas otras cosas- de hacernos adquirir de una vez 12 cazas pakistaníes JF-17 que vienen ofreciéndonos con cierta esperanza (en disminución) desde que terminó el gobierno de Mauricio Macri.
A la hora de redactar un pliego de licitación, ya que no vemos virtud alguna en matrimonios militares ni compras directas, en AgendAR nunca consideraríamos la oferta de los autodenominados americanos.
Para nosotros, la OTAN es hipótesis de conflicto: esa alianza ocupa de forma prepotente 12.000 km2 de archipiélagos y 1.675.000 km2 de mar que deberían ser argentinos pero quedaron bajo control británico. Eso nos cuesta entre U$ 2000 y 3000 millones/año de pesca pirata consentida, y sumando. Perdón por tan fatigada indignación de lesa patria, pero hablando en plata, lo último que necesitamos son armas de quienes nos roban o nos hacen ser robados.
No es una cuestión de principios sino de practicidad. No sirven.
Para los aviadores argentinos, el 2do misil más letal de la Task Force, después del aire-aire Sidewinder AIM 9L, fue el ya viejo Sea Dart. A los gringos les vino bien, a nosotros no nos sirvió de nada.
A los detalles. El Sea Dart un ram-jet de los años ’60 guiado por radar pasivo (la iluminación del blanco la pone el radar de la fragata). Volaba a 2,5 Mach, dos veces y media la velocidad del sonido, con una primera etapa de combustible sólido que lo sacaba volando de rampa hasta ponerlo supersónico, y luego la segunda etapa viajaba quemando querosene en un motor muy sencillo que respira aire, pero sin partes móviles ni rotativas. Brutalmente simple, pero sofisticado. Algo así deberíamos estar diseñando nosotros para nuestras tres armas.
Disparado desde los destructores clase 42, los Sea Dart bajaron como moscas a nuestros A4 a distancias de 50 km. Salvo que los aviadores argentinos estuvieran casi pegados al agua, donde los ecos del oleaje los disimulaban un poco ante el radar del barco atacante, los vetustos Sea Dart tenían propulsión asegurada todo el viaje, y por ende gran capacidad de maniobra incluso en su vuelo terminal.
Daban poca escapatoria: los destructores Tipo 42 británicos dispararon por lo menos dieciocho Sea Dart y seis el portaaviones HMS Invincible. Cinco de ellos iban contra helicópteros o aviones a cotas altas, de los cuales cuatro hicieron blanco; pero solo dos de los diecinueve lanzados contra aviones a baja altitud consiguieron acertar, es decir, menos de un 11 %.
No es un número que consuele a la Argentina: la mitad de la fuerza de aviones A4C que bombardeó al HMS Invincible el 30 de mayo de 1982 fue derribada antes de arribar al portaaviones y desde más de 50 km. de distancia por el destructor Exeter con sólo dos Sea Dart. Eso sucedió pese a que los aviones argentinos iban a entre 10 y 15 metros de altura sobre el agua: es casi incomprensible que el radar tipo 1022 de la nave los pudiera registrar. En teoría, debían quedarle ocultos bajo la línea del horizonte.
Hasta ahí, subrayo que usado contra nosotros, el Sea Dart fue lo bastante efectivo como para obligar a los aviones argentinos a volar pegados al agua, altura a la que se desperdicia combustible y se estaba a merced de misiles antiaéreos de corto alcance y de patrullas de Harriers.
Los Super Étendard navales que en aquella misión contra el Invincible dispararon un minuto antes su misil AM 39 Exocet no tuvieron el mismo problema: se fugaron sin ser detectados. Y el misil le pegó al portaaviones por enfilada y desde popa: debe haber hecho un colosal descalabro. Subrayo: eso lo hizo un robot aéreo.
Dato interesante, pese a su escasa carga explosiva (22 kg), con su sola velocidad el Sea Dart probó ser también un arma antibuque muy potente, aunque después de Malvinas. ¿Podemos desarrollar algo así, que sea disparable desde un barco y también desde un avión o helicóptero, y contra blancos como un barco, un avión o un helicóptero?
Por supuesto que podemos, pero con un software mucho más sofisticado para cálculos autónomos de intercepción. Y por ahora, contando las monedas en mi sobolyi, me interesa más el misil (que es un robot) que el barco o el avión o el helicóptero.
Lo que no quiero es comprarle otro misil antiaéreo a la OTAN.
¿Por qué? No por capricho. Misteriosamente, en la madrugada del 1 de abril, nuestra ARA Hércules, un destructor clase 42, le surtió dos Sea Dart a un Harrier británico en vuelo de exploración, es decir a no menos de 5000 metros de altura… y ambos misiles pifiaron blanco. Apa.
Muy probablemente, el radar pasivo del misil reconoció el IFF (Identification Friend or Foe) de un avión de su mismo origen nacional. Y el IFF no es nada nuevo: es un traspondedor cuya primera versión data de 1940. Ni mamados los británicos nos iban a vender un sistema capaz de ser usado en su contra. Nosotros para ellos siempre fuimos hipótesis de conflicto. Y seremos. Incluso si aquí gobiernan colaboracionistas, cosa asaz frecuente desde 1989.
De modo que esto de no comprar armas de la OTAN es cosa de sentido común, nomás. Y si lo dicho vale para los misiles, no quieras ver para los cazas supersónicos.
No somos los únicos bobos del planeta. Uno recuerda las desventuras de Mahatir Muhammad cuando fue Ministro de Defensa de Indonesia, y EEUU le enchufó unos F-18 Hornet nuevitos, pero con algunos «backdoors» inextricables incrustados en la aviónica. Impedían que la computadora de vuelo programara misiones no autorizadas por los EEUU. Explicación: Indonesia tiene una tradición de hacer un poco lo que se le canta en política exterior: carece de esa alineación total con EEUU de otras subpotencias militares de la región, como Singapur o Australia.
Lo cierto es que don Mahatir descubrió el truco cuando los aviones ya estaban entregados: tarde para lágrimas (ver aquí). Como dijo Mahatir, antes de mandar a los EEUU al carajo y pedir cazas rusos Sukhoi 35, presuntamente más fieles a su comprador que a su fabricante, los Hornet eran lindísimos, pero como elemento de política exterior, a Indonesia sólo le servían para desfile.
A la luz de historias como ésta no me preocupa que Su Graciosa Majestad, Carlos III, objete nuestra adquisición de los decrépitos F-16 daneses porque están llenos de componentes británicos. Exactamente por lo mismo, me preocuparía mucho más si depone sus objeciones. En cuanto al argentino que le ponga el gancho a ese contrato, la primera vez la OTAN te puede joder por boludo, la segunda por sobón, pero la tercera ya es por coimero y traidor.
La oferta china en algún momento pareció muy interesante al comodoro Xavier Isaac, un profesional criterioso. Pero son casi U$ 650 millones por un pequeño puñado de cazas que, vayan adonde vayan, no pueden cambiar en absoluto la situación de indefensión aérea que se ha ido agravando en el país desde que perdimos la Guerra de Malvinas.
Y es que el país real hoy, es decir su área continental sin la rebanada de Antártida que reclamamos como propia, tiene 2,78 millones de km2 de tierras secas sin discusión de dueño, y una Zona Económica Exclusiva (residual) de 1 millón de km2 de Mar Argentino. ¿Cómo se cubre eso con 12 cazas supersónicos, aunque vengan cada uno un radar AESA de altas capacidades y 2 misiles aire-aire PL-15 de largo alcance?
Sencillo: no se cubre. La única ganancia real e indiscutible es poder mantener 30 o 40 pilotos en rotación para ganar cierto entrenamiento. Caro, obviamente: no hay motivos para suponer que la hora de vuelo de un JF-17 sea inferior a U$ 8000, que es la de un F-16 más o menos actualizado.
Pero además es entrenamiento muy a futuro, ojo. Pakistan Aeronautical Complex (PAC) tardaría bastante en fabricar su único modelo de caza interesante para Argentina, que es el JF-17 block 3 C. Los modelos block 1 y 2 A y B le sobran a la Fuerza Aérea Pakistaní (suma al menos 126). Seguramente se venderán baratos, pero son muy inferiores en performance y aviónica.
Y como Pakistán vive fundacionalmente sumido en una guerra de baja intensidad con la India, hoy necesita sustituir o actualizar su fuerza de JF-17 al estándar block 3 C.
JF-17 block III C de la Fuerza Aérea Pakistaní y los Himalayas como fondo. Puede ser más rápido comprarse los Himalayas, y más barato.
La capacidad de producción de PAC anda por los 12 aparatos anuales, con toda la furia, aunque Eurasian Times asegura que son 20. No cambia mucho el resultado, ni es que los pakistaníes sean lentos fabricando, sino que un caza moderno de generación 4,5 como el de marras es un rompecabezas muy enrevesado, de construcción artesanal y muy poco automatizable. Es todo un tema armar las líneas de producción y capacitar a la gente.
Para ponerlo en perspectiva criolla: un Pampa 3 block 2 de entrenamiento avanzado, subsónico, sin radares ni armas a bordo, sencillísimo en comparación, consta de unos 20.000 componentes, de los cuales el 87% son importados y cuestan dólares. Descorcharé champagne el año que en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) logremos fabricar doce unidades.
Será el segundo champú, porque habré descorchado otro el día que FAdeA logre fabricar siquiera seis. No estoy culpando a FAdeA de nada, creo que en estos precisos momentos es una fábrica particularmente bien dirigida, algo que sucede sólo a veces. Pero no recibe plata como para acopiar, por ejemplo, 24 turbinas Honeywell TFE 731-40-2N de un saque y ligar el correspondiente descuento mayorista.
Creo que un avión casi sin aviopartistas nacionales, particularmente en la propulsión, nace condenado a ser un adorno. Salvo que medie la decisión política -y bastante heroica- de fabricar la mayor parte de sus componentes en forma local.
Volviendo a PAC, Pakistán tiene otros clientes más interesantes que nosotros haciendo cola por el mismo avión: Myanmar, Irak y Nigeria. El segundo siempre país está en guerra, el tercero no tanto, pero tiene petróleo a mares y compra en grande. Nadie nos cederá su lugar. Busquemos un banquito, porque el JF-17 block 3 C será todo lo supersónico que quieras… pero de comprarlo, vendría lento. Salvo que, como objeta un lector bien informado, lo fabrique CATIC en China. Pero no creo que los chinos se apresuren por nosotros, y eso aunque tuviéramos un gobierno menos temeroso de ese dúo dinámico, las señoras Laura y Wendy.
“La oferta estadounidense es mejor porque no se trata de cazas imaginarios sino construidos y existentes”. Eso es el slogan del vasto y polifónico coro de viudas de la OTAN, que canta seguido en los multimedios. La escucha, complacida, cierta alta oficialidad aeronáutica, en parte porque escribió la música y la letra (aunque no firma).
Y es que Laura y Wendy nos ofrecen, señores, 32 F-16 que la Real Fuerza Aérea de Dinamarca compró en los ’70, recibió en los ’80 y remodernizó entre 1995 y 2005. Tienen existencia, sin duda. Demasiada.
Los F-16 daneses que EEUU quiere que compremos sí o sí, y hoy. Apenas si tienen entre 38 y 43 añitos y como 5 guerras encima. Pero vienen joya nunca taxi, ojo.
“Pero les recontrasobra vida residual”, nos aseguran las viudas de la OTAN, porque la célula del F-16 resiste mucho más de 5000 horas de vuelo. Llega a 8000, lo cual es estricta verdad. Y con una ayudita (no sería gratis) de la Lockheed, tal vez ese conjunto de fuselaje y alas llegue a 12.000 horas. No por nada entre los años ’70 y 2010 el F-16 fue el caza más popular del mundo, según ventas. Eso es cierto e innegable.
Sin embargo attenti, compatriotas: estos cazas daneses llegan desde una fuerza verdaderamente expedicionaria. Han estado en todos los pestos en que EEUU se metió desde la Primera Guerra del Golfo, en 1991, luego las guerras de la desintegración de Yugoslavia desde 1992 hasta su fin en 2001, y desde aquel mismo año (2001) hasta su término en 2022, en la larga intervención yanqui en Afganistán.
Pero también actuaron en 2011 para liquidar a Muamar Gadafi en Libia, y de paso desmantelar el estado libio y así ranfañar gas gratis para Europa (eso salió mal). Los tiempos de recreo, los F-16 daneses lo pasaron luchando en Siria e Irak contra el Estado Islámico, surgido tras la derrota del iraquí Saddam Hussein en la Segunda Guerra del Golfo, en 2003, otra gesta hidrocarburífera de la cual también formaron parte.
Desmentimos enérgicamente que hayan estado en la Guerra de Troya: macanas de Homero, comprado por los chinos. Pero a no dudar que están hechos rigurosamente fruta.
En lugar de los insípidos cazas chino-pakistaníes, que no sólo no existen sino que -por lo mismo- no tienen nada para contar, misias Laura y Wendy nos ofrecen aparatos con más épica que el Cantar del Mío Cid, vamos. Y si están muy percha, siempre podremos decir, no sin orgullo y citando a don Francisco Quevedo, “no por obra del tiempo sino de las armas”. Que hay que ver lo que un viraje de 8G le hace a la raíz de las alas (las fisura), y máxime si el avión viene cargando munición.
Mi fuente mejor informada, otanero militante el hombre, me dice que la operación está cocinada y que no hay tu tía. Me lo dijo varias veces en años anteriores. Añade que están mucho más intactos que los 46 F-16 de varios modelos que afligen a la Fuerza Aérea Chilena por temas de repuestos. No lo discuto, pero si yo fuera chileno, jamás habría firmado la segunda compra de tales aviones.
¿Por qué? Por vetustos y baqueteados. Hablo de los 36 comprados de 2da mano a Holanda, también metida -como la muy expedicionaria Dinamarca- en toda trifulca yanqui. Aunque desde 2005, ya aterrizados con un suspiro de alivio en el país transandino, esos cazas se hayan ganado seguir envejeciendo más en desfile que en guerra, no puedo jurar que los 46 que figuran en el orden de batalla de la FACH (Fuerza Aérea Chilena) tengan una disponibilidad del 50%.
Tampoco los habría comprado porque no doy fe de los gusanos informáticos incrustados en sus computadoras de misión, aunque los aviadores chilenos gozan de mucha más confianza de la OTAN y en la OTAN.
Y tampoco los habría comprado como argentino en 2005 de haber tenido la plata para ello. Porque como la hipótesis de guerra principal de Chile desgraciadamente todavía venimos a ser nosotros, si alguna vez se arma la podrida con los vecinos, quien tenga más F-16 en condiciones de despegar deja la lucha en cuanto se le terminen los repuestos.
Nosotros siempre podríamos reconstruir atalajes y volver a fabricar Pucarás, eso sabemos (o supimos) hacerlo. Lo dicho, en lucha entre pares, en 3 semanas todo el mundo perdió sus armas sofisticadas, y gana, o al menos no pierde todo, quien sea capaz de sostener el combate con palos y piedras.
Pero soy argentino y no compro F-16 porque son OTAN. Punto.
Desde que el mundo volvió a ponerse bipolar en serio, la gente afilada en geopolítica cree que hay que jurarle lealtad a Washington o a Beijing, porque de otro modo las represalias serán duras. Y por ello, debemos sí o sí comprarles cazas a uno según los unos, o al otro según los otros.
No dudo de las represalias duras: EEUU decide cada día lo que dejaremos que el FMI haga con nosotros, y el FMI es a nuestro PBI lo que el veneno para ratas a la comida para bebés. China, por su parte, es nuestro mayor cliente agropecuario, garante de deuda por swap, y ni te cuento de lo que tiene aquí invertido y por invertir en energía, minería, petróleo y genética vegetal. Su capacidad de venganza es menos explícita y brutal pero mucho más minuciosa, y probablemente más duradera.
El problema es aprender a pensar como pobre. Un pobre que piensa como un rico tiene dos problemas, porque además de pobre es un tarado. Con los jets de caza desde la generación 4 en adelante hay que pensar como pobre, porque son cada vez más complejos, caros, difíciles de construir e impagables, y por ende, escasos.
Por lo mismo, por muy rico que seas, el daño político y económico que te causa el derribo de siquiera un jet de superioridad aérea es inmenso: es que se han vuelto emblemas nacionales.
De su caza estrella, el F-22, EEUU logró construir sólo 270 y no se exporta. No tanto por el daño que pueden infligir, sino porque el que pueden recibir en su imagen los EEUU si les bajan uno de un misilazo, en algunas de sus muchas guerritas.
Para los pobres de la UE tienen el F-35, esa maravilla cuyo desarrollo insumió 3 décadas, cuyo costo anda en U$ 130 millones la unidad, según las malas lenguas, y que a fuerza de fabricación en cantidad mucho mayor (ya hay alrededor de 900) ha logrado bajar a unos U$ 100 millones.
Para el comprador sigue siendo demasiado caro para llevarlo a la guerra, donde las cosas se ensucian y rompen. Y como al parecer ahora es de adquisición obligatoria en casi toda la OTAN, de su capacidad de derribo no hay dudas: el F-35 destruyó la aeronáutica nacional británica y la italiana, y hoy empieza a hacer lo propio con la francesa y la sueca. Si el F-35 da semejantes palizas a los propios, cómo será con los enemigos…
Gráfico demostrativo de la ley Nro. 14 de Norman Augustine: el crecimiento de costos de los aviones tácticos es exponencial. ¿U$ 130 millones por un F-35?
Un ejecutivo aeronáutico y subsecretario del Ejército de los EEUU entre 1975 y 1977, Norman Ralph Augustine, escribió un catálogo de 52 “leyes”, en el mismo sentido sarcástico en que también son leyes las del ingeniero aeroespacial especializado en seguridad Edward Murphy, el autor del inolvidable e irrefutable: “Si algo puede salir mal, lo hará”.
La “ley” Nro. 14 de Augustine se atiene a los cazas supersónicos. Dice así:
“En 2054, todo el presupuesto de defensa logrará comprar un único avión táctico. Tendrán que compartirlo la Fuerza Aérea y la Marina 3 días y medio por semana, excepto en los años bisiestos, cuando quedará a disposición de los Marines el día extra”.
Y Augustine viene teniendo razón: el presupuesto de defensa de los EEUU hasta hace poco fue el equivalente a la suma de los de los demás 191 estados-nación reconocidos por la ONU. Pero crece linealmente, mientras que el costo de los cazas lo hace exponencialmente desde los ‘70.
No son los únicos con ese problema. ¿Por qué los Sukhoi 54 rusos en general casi no vuelan sobre territorio ucraniano? Porque son demasiado caros, escasos y simbólicos, casi el equivalente ruso del F-22. Los MiG 29 ucranianos y los Su-25 rusos, más viejos, sacrificables y menos emblemáticos, volaron bravamente mientras pudieron.
Pero con tanta batería antiaérea S-300 en poder de ambos contendientes, tan peligrosas para quien vuela en altura, y con tanto MANPAD disparable desde el hombro para quienes se pegan al suelo, los pilotos militares en esa guerra ya no se jubilan.
Se ha vuelto tan cara y emblemática la aviación tripulada de caza, y tan bipolar y fracturado el mundo, que comprarse hoy un avión de superioridad aérea es comprarse una política externa, ajena, además, y de yapa jurarle lealtad. Es contraer una deuda política gigante e interminable a cambio de una utilidad militar mínima.
Pero dado que pero dado que ambas partes prometen castigos económicos muy duros a quien jure por la cancillería equivocada, acaso lo mejor sea jurarle lealtad a Argentina. Lo digo porque soy de aquí y también lo son mis hijos, y sobre todo lo es la poca industria argentina de defensa que nos va quedando desde 1983, cuando empezó nuestro desarme unilateral.
Si queda claro que las armas las quiero para que NO haya guerra, y como las guerras las gana el que tiene armas hasta el final, aunque sean palos y garrotes, elijo volver a tener una industria de defensa. Y puedo tolerarle cierto grado de atraso. A cambio de que me suministre suficientes garrotes y piedras, y míos.
Las guerras se han vuelto hiperletales para los aviones, si la otra parte tiene buenas baterías misilísticas. En los pocos días que duró la Guerra de Yom Kippur, en 1973, la fuerza aérea israelí perdió 128 cazas, entre Phantoms, A4 Skyhawks y Mirages.
Israel ganó esa guerra gracias a un puente aéreo con los EEUU, que literalmente le suministró reposiciones de casi todo, menos de los cazas franceses, casi en tiempo real. Los Phantom y A4 aterrizaban, les repintaban las escarapelas, se bajaba el piloto yanqui, subía el israelí y salían a pelear. ¿EEUU o China se jugarían así por nosotros?
Prefiero de jurarle lealtad a la FAdeA, a INVAP, a las 4 fábricas que le quedan a FM, que supo tener 14 plantas y emplear a 17.000 expertos, entre ingenieros, técnicos y obreros calificados, al complejo CINAR, a los Astilleros Río Santiago, y siguen las firmas. Y sobre todo, le juro lealtad al puñado de proveedores privados de alta calificación que abastecen los restos de nuestro otrora poderoso complejo industrial-militar.
Hablo de jurarle lealtad al sistema de investigación y desarrollo del país, enraizado en decenas de universidades y laboratorios, a la CNEA, a la CONAE, a ARSAT y a la educación pública gratuita que hizo posible que tuviéramos una industria, cuyo carozo fundante fueron las ligadas a defensa.
Tengo claro que los grandes fundadores de esa industria, el brigadier Juan de San Martín y el general Manuel Savio, terminaron presos por su trabajo. Pero tengo claro que fue duradero. FM acaba de reabrir su fábrica de explosivos FANAZUL, en la provincia de Buenos Aires, cerrada por Mauricio Macri. Y la FAdeA este año estará haciendo las pruebas de vuelo del IA-100, un pistonero monocasco de entrenamiento inicial hecho totalmente de materiales compuestos. Es el primer avión militar (o dual) argentino en… ¿40 años? Se diseñó e hizo vuelo inaugural en un año. Es una belleza. ¿Alguien valora esa tremenda resiliencia tecnológica?
Es doloroso ver cómo los milicos, incluso hoy, del mismo modo en que desprecian este avioncito, siguen abjurando de la educación pública, estatal, laica y gratuita, de la cual detestan cuatro cosas: que sea pública, estatal, laica y gratuita.
Pero el poco y pobre armamento que les queda y con el que podrán contar hasta el final, si alguna vez se vuelve a armar la podrida con potencias vecinas o con sus “proxies”, se hizo porque esa educación existe. Siglo y medio formando recursos humanos. En Chile de eso hay poco.
Esa misma educación pública nuestra vuelve no inevitable, pero sí posible, que vayamos reconstruyendo nuestra industria y termine siendo relativamente avanzada.
¿O acaso en medio de la peor y más larga malaria del Programa Nuclear Argentino, INVAP no nos hizo el primer proveedor de reactores nucleares del mundo? Lo somos desde 2000, cuando ganamos la licitación de Australia. Eso, mientras nuestro país caía en default y se incendiaba y ramas enteras de nuestra industria desaparecían. Lectores, esto es Argentina: hacemos goles en tiempo de descuento.
¿Qué caza me compro, entonces? Por ahora, paso de supersónicos, pero me pondría en serio a fabricar bipostos, preferentemente jets pero admito también turbohélices y pistoneros, que controlen enjambres de drones. La guerra entre Azerbaiyán y Armenia en 2020, en que el primer país destruyó en tierra la flota aérea y las baterías antiaéreas y de artillería del segundo con drones ridículamente simples y en un par de semanas, le hizo abrir los ojos a más de uno. La actual guerra en Ucrania, que se pelea casi entre sistemas aéreos y antiaéreos automatizados, muestra que corren malos tiempos para émulos del Barón Rojo.
Y pongo un clasificado: país que ya logra exportar radares busca socio no sólo para dotarse de cazas, sino para baterías antiaéreas móviles, de tubo y/o misileras.
Y a futuro, cuando el FONDEF sea menos flaco, escucho ofertas de constructores aeronáuticos de alguno de esos 100 países no alineados pero con 4000 millones de habitantes que tengan algo para ofrecer y acepten construcción local, y quieran dejarnos una segunda fábrica de turbinas.
Aclaro: la primera que tuvimos (estaba junto a la actual FAdeA y era enorme) fabricaba las Rolls Royce Derwent V de los Gloster Meteor y las Nene del Pulqui II bajo licencia. Bajo la dirección del ing. Raúl Magallanes fabricó un total de 25 turbinas. Pero fue rápida y enteramente desmantelada por el golpe de 1955. La orden fue no dejar nada en pie.
Tan borrada de la faz de la tierra fue que nadie la recuerda, aunque estaba al lado de otra fábrica de tamaño equivalente de motores aeronáuticos pistoneros, los radiales «El Gaucho» y «El Indio», que hacían volar los entrenadores DL-22 y el bombardero IA-35 Huanquero. Todo estaba en el predio del Instituto Aerotécnico, al lado de la actual FAdeA. No conviene recordar esas dos fábricas. Y menos, hoy.
Toda opción que no me deje empleo industrial o mejores recursos humanos es autodestructiva en lo político y económico, y profundamente estúpida en lo militar. Mientras sigamos siendo un país de ingenierías, seguiremos siendo un país, y no un lugar.
Nadie dijo que eso sea fácil.
Daniel E. Arias
Carta abierta a la ministra de Ciencia de Brasil, que nos visita
Estimada Ministra Luciana:
«Argentina tiene un programa espacial, así que no hace falta irse a los EE.UU.»
«Trabaja en la NASA desde hace más de 40 años y participó de las misiones Pathfinder y Curiosity que aterrizaron en Marte y ahora trabaja en una que estudiará a Júpiter. Este sábado, contará su experiencia en el evento de tecnología Nerdearla. «Es maravilloso poder inspirar a los jóvenes a los que les gusta la ciencia y la tecnología con lo que uno hace», aseguró a Télam.
Aunque hace 45 años que vive en Estados Unidos, Miguel San Martín no se olvida de sus raíces. Por eso les contagió a sus amigos de Los Ángeles la pasión por el asado al modo argentino y las bondades de los chorizos y las morcillas bien crujientes. Pero además se las arregló para festejar el campeonato mundial en Buenos Aires en plena 9 de Julio con su esposa y sus hijas estadounidenses y regresa toda vez que recibe una invitación para contar lo que hace: trabajar en la NASA en los programas de investigación sobre la existencia de vida en el planeta Marte. Un camino que lo llevó a liderar dos misiones emblemáticas: Mars Pathfinder que llegó al planeta rojo en 1997; Curiosity, que aterrizó y comenzó a enviar imágenes del suelo marciano en 2012 y Perseverance, que comenzó a recolectar materiales en el mismo planeta en 2021.
Todas las iniciativas premiadas de la 18° edición del concurso INNOVAR
Se entregaron los premios de la 18° edición del Concurso Nacional de Innovaciones INNOVAR, organizado por la Dirección de Articulación y Contenidos Audiovisuales.
En esta oportunidad, los grandes ganadores resultaron Aceleradores para la vida, de Andrés Kreiner y Microscopio digital de identificación forense, de Luís Ragone -ambos concursantes en la categoría “Diseño Innovador”- cuyos proyectos se alzaron con los máximos premios en su segmento ($1.200.000) y con la “Gran Distinción INNOVAR” ($800.000). Al encuentro asistieron más de 150 innovadoras e innovadores, quienes exhibieron sus prototipos y mostraron sus iniciativas al público y al jurado que eligió los proyectos ganadores. El certamen repartió $57.500.000 en 97 distinciones distribuidas en los premios de cada categoría (95), y dos “Grandes Distinciones INNOVAR”. Las iniciativas premiadas -listadas al final- recibieron también una estatuilla alusiva de esta edición del concurso, elaborada por el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP). Por su parte, el Sistema inteligente de trackeo de pequeños animales WMicrotracker SMART de Sergio Simonetta se alzó con la medalla de la OMPI entre los concursantes con patente aprobada.


Energía térmica: Formosa, entre las provincias con más ofertas para la construcción de plantas
La provincia de Formosa fue uno de los distritos que más ofertas recibió en esta convocatoria nacional. En total son nueve los proyectos que se ofrecen para generar 923 MV a nivel local a través de energía térmica.
Se realizó en la Ciudad de Buenos Aires la apertura de ofertas en el marco de la Convocatoria TerCONF (Resolución SE 621/23) – Contratos de Abastecimiento de Confiabilidad de Generación Térmica-, marco en el que la provincia de Formosa se destacó por estar entre las provincias que más ofertas recibieron, y desde donde se generarían 923 MV. De esta manera, dos importantes empresas del rubro, Juan F. Secco S.A. y Sullair Argentina S.A., interesadas en invertir en Formosa, presentaron ofertas ante CAMMESA y la Secretaría de Energía de la Nación para desarrollar plantas de energía térmica en las ciudades de Ibarreta (donde se ofreció la instalación de una planta), Mansilla (se ofreció instalar dos plantas) y Formosa (la oferta aquí también fue de dos plantas). Estos 923 MV irían al Sistema Argentino De Interconexión (SADI), por lo que los proyectos además de la provincia genera interés a CAMMESA ya que servirá para descomprimir al sistema de energía nacional, sobre todo en el Norte argentino.
La importancia estratégica del Gasoducto en la provincia y los oferentes
Una de las ventajas que ofrece la provincia y que explica la cantidad de oferentes interesados en invertir es la conexión con el Gasoducto del NEA, ya que las estaciones deben estar en cercanías a este para generar energía térmica. En cuanto a las ofertas de las empresas competidoras, Secco S.A. y Sullair S.A., la primera ofreció generar en capital 192,5 MV a través de dos plantas al igual que en Mansilla (es decir cuatro en total). En Ibarreta, Secco también ofreció una planta de generación de 120 MV. Por su parte, Sullair ofreció dos plantas en Mansilla y otras dos en la ciudad de Formosa para generar 209 MV en cada localidad. Entre los requisitos que se les pidió a los oferentes está el uso de equipamiento nuevo o con menos de 15.000 h de uso verificado y asegurar el suministro de energía eléctrica de largo plazo e incentivar el abastecimiento y uso eficiente de dicha energía, especialmente en períodos de alto requerimiento debido a las condiciones exigentes de temperatura. Para fines de octubre se espera que los contratos de compra-venta estén operativos por lo que pronto habría novedades sobre la definición de estos proyectos.La convocatoria para la provincia y todo el país
La convocatoria busca cubrir la necesidad de 3.000 MV en todo el país, se enmarca en la Licitación de la Resolución N° 621/2023 y constituye un paso fundamental para incorporar generación más eficiente, colaborando con una matriz energética diversificada y más sustentable. Es parte del Plan de Transición Energética 2030 que lleva adelante Energía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Se espera que el incremento previsto en la disponibilidad de gas de Vaca Muerta y las ampliaciones de transporte contribuya a la optimización del despacho, reduciendo el consumo de combustibles alternativos.Cuando se encontró una vieja corbeta británica en las costas de Santa Cruz
Hace 41 años, Marcelo Rosas encontró los restos de la HMS Swift, un navío británico que había naufragado en la ría Deseado en 1770
La ciudad de Puerto Deseado, fundada en 1884, mantuvo durante sus primeros 91 años de historia un secreto enterrado a escasos pasos de su costa. En las profundidades de la entrada a la ría Deseado yacía en silencio un auténtico “tesoro” de la historia de Inglaterra: la corbeta Swift. En su interior, conservaba joyas intactas de un siglo anterior junto a los restos de dos marinos británicos.
La Swift permanecía allí desde marzo de 1770, cuando su destino fue sellado por un fatídico encuentro con la furia de una violenta tormenta. La corbeta se encontraba en una expedición, había partido el 7 de marzo de se año del puerto Egmont, en las islas Malvinas, con el propósito de investigar las costas argentinas, donde por entonces ejercían soberanía los Tehuelches. El 13 de marzo, 91 tripulantes se acercaron a lo que hoy se conoce como Puerto Deseado, pero no pudieron continuar su trayecto porque los sorprendió el furor de la lluvia y el viento.
Ante la embestida de las olas, el capitán George Farmer decidió adentrarse en la ría Deseado en busca de un refugio seguro donde esperar hasta que amainara la tempestad. Sin embargo, en el momento de la entrada, el casco del navío impactó con una roca subacuática y se hundió en cuestión de minutos: la Swift fue tragada por el océano en un abrir y cerrar de ojos, cobrando la vida de tres marineros.
Lo 88 sobrevivientes lograron alcanzar la costa nadando. Se refugiaron en cuevas naturales que había en la zona y establecieron un campamento temporario. Nadie sabía de su paradero. Entonces, la semana siguiente, un pequeño grupo de seis valientes improvisó una chalupa de madera y emprendió el viaje de regreso hasta las Islas Malvinas en busca de auxilio. Finalmente, en abril de 1770, el buque “Favourite”, también de bandera inglesa, llegó para rescatarlos.

Durante un siglo completo, nadie supo nada más sobre esta historia. Fue recién en 1975 que un australiano, de nombre Patrick Rodney Gower, llegó a Puerto Deseado para darla a conocer. La primera vez que lo vieron, los habitantes de la zona no podían disimular su sorpresa: el hombre hablaba un idioma ajeno y tenía un aspecto de extranjero indisimulable. Pero lo que les despertó aún más curiosidad fue lo que tenía para decir. El hombre les mostró una bitácora que había traído consigo desde Oceanía. Esta especie de diario, repleto de anotaciones, había pertenecido a un tal Erasmus Gower, un viejísimo antepasado suyo que había sido tripulante de la HMS Swift, y que había dejado por escrito, con lujo de detalles, todas las peripecias del viaje de la corbeta, incluido el naufragio y una rigurosa descripción de todo lo que ocurrió después.
El relato de Gower se difundió con rapidez entre los habitantes de Deseado, convirtiéndose en tema de conversación de cada mesa familiar. Hubo deseadenses que quisieron ayudarlo, buscar el buque hundido. Pero ni él, ni las personas que lo acompañaron, dedicaron demasiado empeño a esa misión. Finalmente Gower terminó volviendo a su país sin muchas respuestas. Pero sembró una leyenda…
La historia no era ficticia. Las pruebas existían en los archivos de Inglaterra, donde la tragedia había sido registrada en una Corte Marcial, ya que los marinos de la Swift tuvieron que dar testimonio por haber perdido el barco. Pero esto no era conocido por los ciudadanos del pueblo santacruceño. Con el transcurso del tiempo, la historia se diluyó, prácticamente fue olvidada. Sin embargo, el destino de la Swift era, tarde o temprano, ser encontrada.
5 años más tarde, en una clase de matemáticas
Corría 1980. Marcelo Rosas tenía 16 años y era alumno del Colegio Salesiano de Puerto Deseado. Un día, durante una clase de álgebra, él y sus compañeros comenzaban a perder el hilo de las explicaciones de Ricardo Locardelli, su profesor. Entonces éste se avivó y recapturó el interés de sus alumnos contándoles una historia.
Recuerda Marcelo Rosas, que hoy tiene 59 años, es escribano y sigue viviendo en Puerto Deseado: “Locardelli era marino, pero nos enseñaba matemática y también era profe de gimnasia. Era un hombre muy culto, de esos que saben explicar muy bien. Y no sé quién fue, si yo u otro chico, que le preguntó si había barcos hundidos en la ría. Y él nos habló de la Swift. Me llamó la atención porque dio muchos detalles y demás. Nos dijo que era un barco inglés que había entrado y que sus tripulantes posiblemente se habían refugiado en cuevas, y que creía que, para comer, habían buceado para rescatar la comida que había quedado en el barco. También pensaba que quizás habían arrancado las velas para hacer algún tipo de carpa, pero que no sabía dónde habían hecho este presunto campamento. Yo quedé totalmente deslumbrado por lo que contaba. Para mí era como si me dijeras que tenés un mapa del tesoro”.


-Y se quedó con ganas de saber más…
-La mayoría ya no le estaba dando bolilla, se tiraban papelitos entre ellos, esas boludeces, entonces yo esperé a que se terminara la clase, me le acerqué y le pregunté: “Profesor, ¿de dónde sacó eso?”. Él me respondió que había escuchado la historia por parte de Leandro Caruso Roberts, quien justo era amigo de mi familia. Yo sabía que Roberts había sido director de Cultura, Turismo o algo por el estilo unos años atrás. Resulta que Roberts había sido quien recibiera a Patrick Gower aquella vez… Entonces fui a visitarlo.
-¿Qué información le aportó Roberts?
-Él había entrevistado a Gower. Y además tenía las transcripciones de la bitácora de Erasmus Gower. Las escuchamos juntos. Pude oír a Gower contar que su antepasado era un Mayor retirado de la Marina y que había llegado a ser Almirante, y que había estado a bordo de la Swift en el viaje del naufragio.
-¿Cuándo se propuso salir a buscar la Swift?
-En ese mismo momento. Yo tenía tres amigos que estaban interesados en el tema, Mario Brozoski, Daniel Guillén y Marcos Oliva Day. Juntos, creamos una especie de comité de búsqueda. Lo primero que hicimos fue buscar las cintas de la entrevista que Roberts le había hecho a Gower y se las llevamos al papá de Marcos, el capitán Marcos Oliva Day de la Armada. Me acuerdo que buscó una carta náutica y, escuchando las cintas, me hizo, como buen marino, una explicación en detalle sobre qué es lo que él creía que había pasado. Nos tomó muy en serio. Luego nos dijo: “Miren, organícense de esta manera y háganlo presidente de su búsqueda al director del Museo Naval, así le dan más seriedad al tema”. Así se creó la Subcomisión de Búsqueda y Recate de la Corbeta Swift, dependiente del club náutico “Capitán Oneto”.

-¿Cuál era la teoría de Oliva Day?
-Que el buque navegaba cerca de la entrada a la ría en un momento de marea alta. Y que entonces, por la diferencia de profundidad, la corriente “chupó” al barco hacia adentro, momento en el cual chocó con una roca que él conocía por nombre. “Debe haber encallado en la roca Beagle”, decía.
-¿Hoy los deseadenses conocen la roca Beagle?
-Sí, aunque es subacuática, se la ve muy poco, únicamente en los días en los que la marea está muy baja.
“Recorrimos la zona bastantes veces”
La subcomisión comenzó una tarea de investigación que duró dos años. “Empezamos preguntándole a la gente, pero todos nos decían que no sabían nada. Estuvimos un año sin conseguir información”, recuerda Rosas.
-¿A quiénes entrevistaban?
-A gente conocida. Al principio hablamos con un hombre que tenía cierta relación con el mar, un yugoslavo, un hombre grande. También con los pescadores. Pero nadie sabía nada. Igual, una vez un pescador, de apellido Zizich, nos dijo que alguna vez en esa zona había arrancado un pedazo de madera con su ancla. No fue un testimonio clave, pero sí nos dio la pista de que había algo ahí.
-¿Salían a recorrer la zona?
-A veces pasábamos con una lancha para ver si encontrábamos algo. Pero sin mucho éxito.

-Hacían investigación “de campo” y también estudiaban archivos y testimonios.
-Sí, ambas. Transcribimos todas las cintas de la entrevista a Gower y devolvimos las que nos habían prestado. Las escuchamos cientos de veces. También buscábamos información en libros, para tener más precisiones sobre la topografía del ingreso a la ría y, así, poder saber dónde estaba la roca.
-Guiándose con la teoría de Oliva Day, si hallaban la roca “Beagle”, se incrementaban las chances de encontrar la Swift.
-Exacto. Recorrimos la zona bastantes veces. No era fácil ir seguido, porque en esa época no todos tenían una lancha para prestarnos. Cuando podíamos ir, intentábamos, pero, simplemente, no aparecía.
-¿Habían pensado qué hacer en caso de hallarla?
-Sí, a modo de preparación, aprendimos a bucear, en caso de que tuviéramos que sumergirnos a explorar. Estuvimos dos años así, buscando, pero sin obtener resultados.

“Fue como haber entrado a la tumba de Tutankamón”
-¿Cómo fue el día en el que, finalmente, vieron la piedra?
-Era verano del 82, 4 de febrero, día de marea muy baja. Estábamos con Guillén dando vueltas por la costa y yo vi algo y… me pareció que podía ser. Eran las 4 de la tarde. Guillén me preguntó: “¿Vos viste esa roca?”. Y yo le dije: “Sí, me parece que es esa”. Mario Brozoski no estaba. Marcos, no recuerdo. Éramos nosotros dos nada más. Uno de los integrantes del grupo tenía acceso a un bote, entonces fuimos a buscarlo. Me acuerdo que volvimos a la costa en el auto de mi mamá, que nos llevó y nos esperó desde la orilla. Sentíamos mucha incertidumbre. Era el momento de saber si la historia era cierta, si no era una leyenda, si Gower no era un loco que simplemente había llegado y contado eso… Dejamos el auto en la costa y nos metimos caminando, vestidos para bucear. Llegamos caminando a la roca. Había una marea bajísima ese día, y mucho calor, recuerdo. No había casi nadie, solo dos chicos que estaban pescando unos metros más allá. Nos sumergimos, el agua estaba muy turbia, y creo que emergimos a los cinco minutos. “Me da claustrofobia, me cuesta bucear sin visibilidad”, le dije a Guillén. Él era buzo profesional, así que me ayudó: nos agarramos de la mano por una cuestión de seguridad, para no perder el uno al otro. Avanzamos y en cuestión de 10 minutos estábamos en el barco. La sensación de aquel momento fue como la de haber entrado a la tumba de Tutankamón. Me quedé perplejo… “¡Lo encontramos!”, me gritó Guillén cuando subimos a la superficie. Yo me quedé mudo. No hablaba. Salimos un rato y nos paramos en la roca, y luego yo volví a sumergirme, para recorrerlo más. Más tarde, Guillén me preguntó: “¿Qué te pasa? ¿Por qué no hablas?”. “Nada, me quedé estupefacto”, le respondí.

-¿Reportaron el hallazgo?
-Sí, en Prefectura, pero no inmediatamente. Al principio decidimos esperar unos días por si acaso, por si alguien quería depredarlo y demás… Y después, obvio, le dijimos a los nuestros, y la noticia voló y los diarios locales nos hicieron una entrevista. Hubo una especie de conferencia de prensa a la que invitaron al intendente. Pero bueno, luego, la noticia no perduró en el tiempo, cayó rápido en el olvido. A mí, una vez que se encontró, no me interesó más. Me pareció que ya no era más trabajo nuestro. Volví una vez más a explorar la zona, pero después no me interesó más. Para mí ya estaba. Después yo me fui a estudiar a Santa Fe y llegaron arqueólogos a hacerse cargo de la investigación.
Hoy hay varias piezas de la Swift excelentemente conservadas en el museo “Mario Brozoski”. Brozoski se terminó convirtiendo en buzo profesional. Murió en 1986, en un trágico accidente bajo agua. Las autoridades del museo decidieron bautizar el edificio con su nombre, en honor a su legado y su trabajo en la búsqueda del barco inglés.

-Además de Mario, otro protagonista fundamental de la historia es Gower. ¿Llegó a conocerlo?
-Sí, lo conocí muchos años después. Alguien, no sé quién, tuvo la feliz idea de invitarlo a Deseado. Era una hombre mayor, ya tenía 84 años. Vino con una señora que no era su esposa, sino una amiga, una compañera de viaje. Para mí, hablar con él fue muy gratificante; se sintió como cerrar el capítulo. Siempre lo quise conocer, pero no me daba para ir a visitarlo, se me complicaba por cuestiones de tiempo, dinero y demás. Sentí… no un alivio, pero como que había terminado y cumplido con algo.

Varios hallazgos y una duda… ¿eterna?
Durante los años siguientes, un equipo de investigadores del Programa de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (Inapl) se sumergió para explorar los restos de la Swift. En 2005, inesperadamente, hallaron restos humanos.
“Durante la excavación, encontramos un zapato con huesos de un pie que se continuaban con los de una pierna. Luego de consultar a las autoridades británicas, terminamos desenterrando un esqueleto completo. Nunca imaginamos encontrar el cuerpo de un sobreviviente, siempre pensamos que la corriente se los habría llevado”, dijo la doctora Dolores Elkin, investigadora del Conicet y directora científica del equipo. Además hallaron una hebilla de corbatín, vajilla de Stanford, granos de mostaza y huevos de pingüino enfrascados.
Los expertos realizaron investigaciones para identificar a cuál de los dos marinos desaparecidos pertenecían los huesos. Se sabía los apellidos de ambos, Ballard y Rusker, que tenían 23 y 21 años, respectivamente, al momento de su muerte. “Ya tenemos el ADN del esqueleto. Si pudiéramos encontrar algún descendiente para compararlo estaríamos haciendo un aporte humanitario, que es darle nombre y apellido”, decía Elkin. Sin embargo, no detectaron a ningún descendiente.
Finalmente, los restos del tripulante inglés fueron enterrados en el cementerio británico de la Chacarita, en Buenos Aires, con la (quizás) eterna incógnita de saber si se trataba de Ballard o de Rusker. En la tumba, reza la inscripción “An unknown private marine HMS SWIFT 18 March 1770″.
Entre los asistentes a la ceremonia estuvo Marcelo Rosas, que fue invitado junto con algunas autoridades de Puerto Deseado por el Agregado de Defensa británico en la Argentina, Christopher J. Hyldon.
Mariano Chaluleu
Comentario personal de Daniel Arias:
Conocí a todos los protagonistas, salvo a Brozowski, el buzo profesional, que murió 6 años antes de que yo llegara a Deseado. Ambos Oliva Day, Marcos padre, excapitán del portaaviones Independencia, y su hijo Marquitos, fiscal subrrogante de la justicia santacruceña, fueron amigos míos, combatimos juntos contra la delincuencia pesquera de los españoles, y ambos murieron a destiempo. La aventura del hallazgo de la Swift es bastante espeluznante incluso si uno ignora lo peligroso de bucear en la ría de Deseado, con agua helada, corrientes de marea de 7 nudos que te arrastran como a una hormiga, y sin visibilidad.Llega CINECIEN 2023, el festival internacional del cine y la producción audiovisual científica
La armada brasileña da inicio a la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear

Prosub
De acuerdo con información publicada por la Armada en su sitio web, la construcción de este primer sumergible nuclear forma parte del ‘Programa Submarino’ (Prosub), creado en 2008 para “revolucionar la tecnología y la industria naval brasileña”, a través de una asociación establecida entre Brasil y Francia. “La Armada profundiza en la tecnología para lograr el objetivo principal, que es la construcción del ‘Álvaro Alberto’, el primer submarino de propulsión nuclear armado convencionalmente, cuyo lanzamiento está previsto para 2033“, detalla la Armada, que prevé la botadura de este sumergible en 2029, para que realice las pruebas necesarias en mar, antes de entrar en funcionamiento pleno. El Prosur también incluye la construcción de un complejo de infraestructura industrial para apoyar la operación de los sumergibles y que comprende “los Astilleros, la Base Naval y la Unidad de Fabricación de Estructuras Metálicas (UFEM) en Itaguaí. A través de este programa, Brasil espera dotar su industria de defensa con “tecnología nuclear de última generación”. Además, también buscan fortalecer sectores nacionales “de importancia estratégica para el desarrollo económico del país”.Avances
Uno de los primeros resultados del Prosub fue en febrero de 2018, cuando la Armada inauguró el Astillero de Construcción. Luego, en diciembre de ese mismo año, fue botado al mar el submarino ‘Riachuelo’, el primer submarino construido a través del programa. En octubre de 2019 se anunciaron avances en la construcción del submarino ‘Humaitá’, segundo submarino convencional del Prosub, que finalmente fue lanzado al mar en diciembre de 2020. Luego, en agosto de ese mismo año, el programa logró otro hito importante, cuando el ‘Riachuelo’ realizó con éxito pruebas previstas para el sistema de propulsión en superficie, entre otras partes de la embarcación, para su aceptación en el mar. A finales de 2020, se realizó la integración de las secciones del submarino ‘Tonelero’, el tercero del programa; y la preparación, para su entrega al sector operacional con la Armada, del ‘Riachuelo’. “Con la mirada puesta en el futuro”, resalta la Armada brasileña, el Prosub tiene en la mira el lanzamiento del sumergible ‘Tonelero’ este 2023; y finalizar el submarino ‘Angostura’, el cuarto sumergible convencional del programa, para botarlo al mar en 2024.Tres nanotecnólogos se llevan el Nobel por inventar y poner en valor los “puntos cuánticos”


Daniel E. Arias
Foro Científico OIEA 2023: “Innovaciones nucleares para emisiones netas cero”
El papel de la energía nucleoeléctrica y las innovaciones para un mundo de emisiones netas cero


El camino a seguir

Resumen de las sesiones
Debuta el «Dólar Vaca Muerta» para las empresas de hidrocarburos
La particularidad de ese tipo de cambio es que el 25% de las liquidaciones de exportaciones podrán ser realizadas a un tipo de cambio de CCL (contado con liquidación), mientras que el 75% restante seguirá ingresando al Mercado Único Libre de Cambios (MULC) a precio oficial.
Dólar Vaca Muerta: los pros y contras de la medida
Las posibles consecuencias de la decisión del Gobierno de extender el dólar soja 4 y de avanzar con la reglamentación del dólar más alto para los exportadores de hidrocarburos son las siguientes:- Refuerzo de las reservas: Las medidas podrían ayudar a reforzar las reservas del Banco Central, que se encuentran en niveles históricamente bajos.
- Volatilidad de los dólares financieros: Las medidas podrían reducir la volatilidad de los dólares financieros, al aumentar la oferta de divisas en el mercado.
- Aumento de las exportaciones: Las medidas podrían generar incentivos para que las empresas exportadoras aumenten sus ventas al exterior.
- Inversiones: Las medidas podrían atraer inversiones extranjeras, al mejorar la percepción de riesgo del país.
- Efectos inflacionarios: Las medidas podrían generar efectos inflacionarios, al aumentar la liquidez en la economía.
- Agravamiento de la brecha cambiaria: Las medidas podrían agravar la brecha cambiaria, al incentivar la demanda de dólares para la compra de bienes y servicios importados.
El senado aprobo el proyecto que reduce las tarifas electricas. Entra en Diputados
El proyecto, que ya obtuvo media sanción en el Senado, reduce el IVA de las tarifas eléctricas de 21% a 16% para usuarios residenciales.
El proyecto se presenta esta semana en Diputados y el oficialismo y aliados pretenden aprobarlo antes de las elecciones del 22 de octubre, según fuentes del Congreso. El impacto del costo fiscal no lo asumen las provincias ya que Massa estableció en el proyecto de Ley de Presupuesto 2024 que será compensado por fondos coparticipables. El texto aprobado en la Cámara Alta prevé también un aumento de las regalías que cobran las provincias generadoras de energía hidroeléctrica de 12% a 20% (Entre Ríos, Misiones, Neuquén, entre otras), que estarán destinadas exclusivamente a reducir la tarifa eléctrica final de los usuarios de esos distritos.IVA
El proyecto original pretendía reducir en total un 16% el IVA de la tarifa eléctrica y dejarlo sólo en un 5%. Pero durante las negociaciones de los bloques parlamentarios la iniciativa se modificó. En concreto, el texto aprobado en el Senado reduce 5% el IVA en la tarifa para los hogares, es decir, de 21% pasa a 16%. En las boletas de los usuarios de las provincias que van a percibir un aumento de regalías de la generación hidroeléctrica el impacto será mayor, pues el proyecto dice que las regalías «serán afectadas en su totalidad a reducir el costo de la tarifa eléctrica a consumidores finales dentro de la provincia”. El proyecto no establece cómo se destinarán esos fondos a reducir el valor de las tarifas. Kueider señaló que cada jurisdicción deberá resolver cómo instrumenta esa rebaja. El proyecto que se girará a Diputados también establece para usuarios no residenciales (pymes, pequeñas industrias y comercios) que se abastecen de la red de distribución una reducción de la mitad del IVA de la tarifa. En los hechos, para estos usuarios el IVA en las facturas bajará de 27% a 13%.Coparticipación y negociación
El costo fiscal de este proyecto de Ley no lo asumirían las provincias, ya que Massa lo contempló, en acuerdo con los gobernadores, en el mecanismo de coparticipación del impuesto al Cheque y del impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) de la adenda del proyecto de Ley de Presupuesto 2024, donde pretende compensar la eliminación del Impuesto a las Ganancias, aprobado la semana pasada en el Congreso, y, también, la reducción del IVA a las tarifas eléctricas. “Con esta coparticipación se va a hacer frente al impacto que causa la eliminación de Ganancias y la reducción del IVA en tarifas y así se evita un perjuicio fiscal para las provincias”, explicó Kueider a EconoJournal. El senador nacional por Entre Ríos, con el apoyo del gobernador Gustavo Bordet, hace varios meses que venía intentando que el bloque del Frente de Todos trate en el recinto el proyecto para reducir el IVA en las tarifas. Incluso Kueider no bajó al recinto cuando se debatió en julio la continuidad como jueza de Casación de Ana María Figueroa, con relevancia para la causa Hotesur. En la sesión del jueves pasado, en cambio, ya con media sanción del proyecto para reducir el IVA en tarifas, sí bajó al recinto y votó el pliego de Figueroa. El proyecto obtuvo en el Senado 36 votos afirmativos, 15 negativos y 2 abstenciones, por eso el oficialismo descuenta que lo voten los diputados del Frente de Todos, los peronistas de Córdoba y de algunos bloques más. Incluso podría contar con algún apoyo de la oposición. Por eso la cuenta que hacen en el Palacio de Hacienda es que podría aprobarse sin grandes sobresaltos antes del 22 de octubre.Factor K y otros puntos
Los primeros artículos del texto hablan de un Factor K para describir el “Precio Estacional Diferenciado”. “El Precio Estacional (de la energía) será afectado por un FACTOR K que tenga en cuenta las características de los mercados eléctricos en cada una de las jurisdicciones del país”, aclara el artículo 2. El apartado 3 afirma que el Factor K “tendrá una relación inversamente proporcional al Valor Agregado de Distribución (VAD) que le corresponde a cada uno de los agentes distribuidores del MEM” y deberá tener en cuenta área abastecida, cantidad de usuarios, energía consumida, longitud de las líneas eléctricas y otros que resulten representativos del servicio que se brinda (artículo 4). “El objetivo de que los usuarios del servicio eléctrico en Argentina paguen tarifas similares, independientemente del lugar donde se encuentren”, aclara el proyecto en el apartado de los fundamentos. Además, el proyecto de Ley establece que las empresas distribuidoras no podrán cobran tributos o cargos extra (como tasas o contribuciones) para evitar que se encarezca el precio final de la boleta. En este caso, sólo podrá habilitar un cargo extra el ente regulador. El proyecto también impulsa el aumento del precio que Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico mayorista, le paga a la represa de Salto Grande por la energía que produce. “El 50% de los excedentes generados y girados a las provincias en la proporción respectiva, deberán ser destinados a la reducción de las tarifas eléctricas finales de cada jurisdicción”, dice el texto. Se fija la proporción de los excedentes de Salto Grande en un 67,5% para Entre Ríos, 25,7 para Corrientes y 5% para Misiones.Premio Nobel de Física por “flashear” electrones
Daniel E. Arias
Opiniones de físicos argentinosLa industria electrónica impulsa una ley para desarrollar el sector
El objetivo es darles continuidad y certidumbre a las políticas destinadas a generar eficiencia para la economía, por su impacto en todas las actividades
La industria electrónica impulsa la sanción de una ley para la creación del Régimen de Desarrollo y Fortalecimiento del sector, con el fin de darles continuidad y certidumbre a las políticas destinadas a generar eficiencia energética para la economía, por su impacto en todas las actividades. Entrevistado por la agencia oficial de noticia Télam, Carlos Scimone, gerente apoderado de la Cámara Argentina de Multimedia, Ofimática, Comunicaciones y Afines (Camoca), sostuvo que la electrónica hoy es “transversal a todas las actividades, desde un tractor a un termotanque”. El directivo hizo referencia al ahorro que los productos y servicios electrónicos representan para el agro, la industria, el comercio y los servicios, así como en los costos de energía y en emisiones de dióxido de carbono. En el mismo sentido se expresó el presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel), José Tamborenea, quien expuso que se intenta hacer eficiencia energética no solo plantas adentro, sino también en los bienes y servicios producidos, sea en electrónica o en bienes de capital. Tamborenea resaltó la importancia de la Industria 4.0, con su aporte en Internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial, robótica y ciberseguridad. Asimismo explicó la incidencia de la industria electrónica nacional (entre las que hay unas 1.200 pymes) en, por ejemplo, la extensión de la vida útil de los compresores de aire, la disminución del consumo de las calderas o tener balanceadas las fases de los tableros de electricidad. Al respecto, citó la producción de medidores de energía trifásicos inteligentes, utilizados de manera online en las fábricas para el monitoreo de consumo, y la fabricación de paneles fotovoltaicos para fábricas y parques industriales.Parques
En esa línea, Scimone destacó la ventaja que representa el emplazamiento de parques industriales por cuestiones de escala, ya que cuentan con cierta facilidad para poner paneles solares, y narró la experiencia de Pixart, en el Parque Industrial de Escobar, en la provincia de Buenos Aires, que ya cuenta con 70% de la energía de fuente fotovoltaica. El directivo indicó que para este mes tiene previsto completar el 100% y, además, aseguró que le va a sobrar para derivar a otras industrias de la zona. Los ejemplos exceden a los sectores industriales y también se dan en el ámbito rural y forestal, tal como remarcó Tamborenea, con bombas de presión con IoT en el sistema de riego por acequias en Mendoza o los “ojos de halcón”, que detectan el mínimo hilo de humo a cientos de kilómetros y dan avisos tempranos de incendios. Paralelamente, recordó el aporte de los monitoreos satelitales inteligentes, que permiten analizar desde el nivel de humedad de los suelos para la siembra hasta posibles anomalías en vías y ductos. En ese marco, Scimone remarcó la importancia de contar con una ley que motorice un Régimen de Desarrollo y Fortalecimiento de la Industria Electrónica, para sentar las bases de una industria local competitiva, intensiva en el desarrollo tecnológico de punta y distribuida federalmente, privilegiando su instalación en las áreas con menor desarrollo relativo, con participación relevante de pymes, especializada, generadora de empleo de calidad e inserta en los mercados internacionales. Aseguró que una normativa le dará certezas al sector en materia impositiva y arancelaria y “certidumbre sobre la permanencia de las reglas de juego”, para impulsar una continuidad y consolidación a la industria. “Una ley da más certidumbre que un decreto o una resolución”, sentenció. Más allá de resaltar los avances del sector, Scimone lamentó lo que definió como un “atraso en la evolución lógica que debería tener la Argentina en lo que es modernización”, que, en el caso de la informática, atribuyó a lo resuelto en 2017, cuando se bajaron los aranceles de las computadoras, uno los productos electrónicos de mayor poder dentro de la industria nacional. Según Scimone, en aquel momento “se cayó la inversión”. La referencia es al decreto 117, de febrero de 2017, que fue parcialmente modificado por el decreto 136, de marzo de este año, una medida que contó con el respaldo de los industriales locales. Scimone admitió que hay otros aspectos además del arancelario, pero opinó que la medida de 2017 “impactó en el ánimo del empresario”. “También incidió el trastorno que significó para la electrónica de todo el mundo el cierre de fábricas de chips en China durante la pandemia, así como las restricciones a la importación de insumos”, agregó. Con vistas al futuro, el directivo dijo que confía en el impulso que podría ganar el sector con la posible sanción de la nueva ley, cuyos detalles se están terminando de delinear para su presentación en el Congreso. Advirtió que es un trabajo conjunto porque “no se le puede pedir todo al Estado pero tampoco todo a las empresas”.Un estudio revela que el cáncer de próstata se puede curar con menos sesiones de radioterapia
Los hombres que necesitan someterse a un tratamiento para el cáncer de próstata podrían recibir mucha menos radioterapia. Así lo revela un nuevo estudio liderado por el profesor Nicholas van As, del Royal Marsden Hospital, un centro médico británico especializado en cáncer.
De acuerdo con la investigación, las dosis se pueden reducir en tres cuartas partes, lo que significa que cinco sesiones de radioterapia más altas son suficientes, en lugar de las aproximadamente 20 que se administran ahora.
Eso significa que miles de hombres podrían recibir dosis mayores de radioterapia (también conocida como radioterapia multihaz) en cada visita al hospital, pero en menos sesiones.
Los resultados mostraron que después de 5 años, el 96% de los hombres que recibieron cinco dosis altas de radioterapia estaban libres de cáncer, en comparación con el 95% que recibió al menos 20 dosis de radioterapia estándar. Los efectos secundarios, como la necesidad de orinar con más frecuencia, fueron bajos en ambos grupos.
El investigador Nicholas van As afirmó que los resultados fueron “sobresalientes” para los pacientes y que representan un “enorme cambio” en el tratamiento de una enfermedad que es el cuarto cáncer más padecido a nivel mundial, según la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica.
“Me trataron muy rápido”
El británico Alistair Kennedy-Rose, de 64 años, fue diagnosticado con cáncer de próstata en 2014 después de un análisis de sangre que mostró que sus niveles de antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) eran elevados. “No tenía ningún síntoma, así que fue un shock descubrir que tenía cáncer”, dijo.
El paciente fue tratado en el hospital Royal Marsden como parte del estudio que utilizó el sistema de Cyberknife, una máquina de radioterapia robótica. Se sometió a las cinco sesiones en la misma semana y no recibió terapia hormonal.
“El tratamiento fue bastante sencillo. No tuve efectos secundarios y todo terminó muy rápido, lo que me permitió seguir viviendo mi vida al máximo”, indicó.
“Me trataron tan rápido que es difícil aceptar el hecho de que alguna vez tuve cáncer”, agregó.
Actualmente, se somete a pruebas anuales para medir sus niveles de PSA, que siguen siendo extremadamente bajos. Asegura que los médicos le han dicho que es probable que el tratamiento que recibió lo haya curado completamente.
Sin terapia hormonal
El investigador Nicholas van As estima que en el Reino Unido unos 8000 hombres al año podrían cumplir con los criterios para recibir este tratamiento. Es decir, tener un cáncer de próstata de riesgo intermedio que no se haya extendido.
El tratamiento estándar en el Reino Unido es de 20 dosis de radioterapia, pero en otros países, como Estados Unidos, se utilizan hasta 40.
Otro elemento clave de la investigación fue que ninguno de los 874 hombres recibió terapia hormonal para bloquear la testosterona, un factor causante del cáncer de próstata.
La terapia hormonal tiene múltiples efectos secundarios que incluyen cansancio intenso, sofocos y disminución de la libido.
“Es fantástico ver que este nuevo tipo de terapia parece ser tan eficaz como la radioterapia tradicional y podría ayudar a los hombres a recibir tratamiento más rápidamente, con mayor eficacia y menos visitas al hospital”, afirmó Simon Grieveson, subdirector de investigación de la organización Prostate Cancer UK.
Alistair Kennedy-Rose animó a otros hombres a que se hicieran un chequeo.
“Es vital que los hombres mayores de 50 años se hagan una prueba de PSA de rutina o, si su médico lo considera necesario, una resonancia magnética”, dijo.
“Si el cáncer se detecta a tiempo, podrán recibir un tratamiento sencillo y con la menor cantidad de efectos secundarios, del que yo afortunadamente me he beneficiado”, concluyó.
Allkem elevó su producción anual de litio de 16 a 22 millones de toneladas en la puna jujeña
Cauchari
En cuanto al segundo desarrollo que posee Allkem en Jujuy, ubicado al sur de Olaroz, que también producirá carbonato de litio, la empresa informó que se ha actualizado el estudio técnico de 2019 y que prevén una capacidad de producción de 25.000 toneladas por año y costos operativos de US$4.081 por tonelada de LCE. Desde la minera proyectan la primera producción de este desarrollo para 2027. Para su obtención se utilizaría la infraestructura de Olaroz, con el objetivo de lograr una integración entre ambos proyectos. En base a esto, Peréz de Solay sostuvo que “estas actualizaciones de proyectos confirman la robustez económica y la naturaleza de nivel uno de nuestro conjunto de activos, reduciendo aún más los riesgos de crecimiento de la compañía, la producción futura y la rentabilidad”. Asimismo, el ejecutivo de Allkem planteó que “los estudios demuestran bajos costos y baja intensidad de capital que maximizarán los márgenes y el retorno para los accionistas a lo largo del ciclo de precios. La cartera de proyectos de Allkem nos proporciona una base sólida para mejorar nuestra estrategia de integración vertical y relaciones aguas abajo en la cadena de suministro global”.La Armada Argentina analiza la incorporación de un submarino brasileño
Tras casi seis años sin submarinos operativos, con el objetivo de recuperar la capacidad y realizar el adiestramiento de personal, la Armada Argentina continúa analizando la opción de incorporar a uno de los submarinos clase U-209-1400 “Tupi” operados por la Marina de Brasil (MB) que se encuentran en proceso de baja, siendo reemplazados por los modernos clase Riachuelo producidos en Brasil.
En particular, durante el Ejercicio Bilateral “Fraterno”, realizado entre finales de agosto y principios de septiembre del corriente año, personal de la Armada Argentina fue desplegado a bordo del submarino “Tikuna” (S-34) realizando diferentes maniobras de guerra antisubmarina con las unidades desplegadas por ambas armadas (de parte de la Marina de Brasil, además del mencionado submarino, participaron las fragatas clase Niteroi “União” e “Independência”, y de parte de la Armada Argentina el Destructor “Heroína”).
La clase “Tupí” es una evolución de la clase Tipo 209/1200 operada por el Comando de la Fuerza de Submarinos (ARA “Salta” (S-31) utilizado actualmente como submarino de adiestramiento en la Base Naval Mar del Plata (BNMP) y el ARA “San Luis” (S-32) desprogramado en 1997, de destacada participación en la guerra de Malvinas.
La frustrada historia del ambicioso programa TR 1700/1400 producto del desinterés político y las consabidas dificultades presupuestarias, sumada a la situación actual del “Salta” y del “Santa Cruz”, que ingresó al complejo CINAR para modernización de media vida, la cual fue interrumpida, requiere subsanar la situación en pos de adiestrar y operar con un medio estratégico acorde a la geografía Argentina.
Si bien no ha trascendido como seria la posible incorporación de uno de los “Tupí”, la transacción podría realizarse a través de la modalidad de leasing, o bien una venta tradicional. En paralelo, cabe destacar el interés manifestado por el Ministerio de Defensa por los submarinos “Riachuelo” (derivados de la clase Scorpene francesa), los cuales son construidos en el Arsenal Naval Rio de Janeiro en marco del programa PROSUB, encontrándose a la fecha el Riachuelo (S-40) ya operativo, el Humaitá (S-41) en proceso de alistamiento, y los submarinos Tonelero (S-42) y Angostura (S-43) en distintas fases de construcción.


