viernes, 17 abril, 2026 - 10:36 am

Renace Tandanor, el mayor astillero argentino

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Con el agua al cuello. Así estaba Tandanor poco antes de que la Argentina se fuera a pique en la crisis del 2001. El naufragio en cámara lenta había comenzado durante el menemato. «Hacíamos agua por todos lados: la empresa estaba concursada, no cobrábamos los sueldos, dormíamos en los galpones. Pero los laburantes la sacamos a flote, algo de eso sabemos«, remarca, orgulloso, Marcelo Mazzullia, gerente de la Jefatura de Buques del astillero de la Armada Argentina. Con más de 20 años en el gremio naval, don Mazzullia capeó junto a sus compañeros mil y una tormentas. Privatización, negocios inmobiliarios non sanctos con el predio portuario, renacimiento durante el primer kirchnerismo, vaciamiento en el macrismo y otra vez a flotar desde 2019. Grafica el curtido obrero, viejo lobo de mar, en la caminata matutina de cara al Canal Sur del Puerto de Buenos Aires: «Nunca bajamos los brazos, resistimos y hace años que no paramos de crecer. Desde la reestatización, los trabajadores somos dueños del 10% de la empresa. Ya no es estar a flote, navegamos con viento en popa».
Bajo el sol otoñal, su figura queda diminuta frente a las moles flotantes que duermen la siesta seca sobre las plataformas. Titánicos petroleros, buques de carga y pesqueros escapados de algún sueño de Melville. Frente a los barcos, la escala humana se evapora para medirse con los océanos y los cetáceos. Navíos de 200 metros de largo y más de 30 de altura. «Acá se te va el ego, somos hormiguitas reparando estos bichos, que a la vez son boyitas en la inmensidad del mar», dibuja con palabras Mazzullia. Dice que trabaja en un hospital de barcos: «Les curamos las heridas, son tratamientos para ponerlos a punto. Es una responsabilidad enorme. La botadura es el cierre de la historia, vuelven al agua sanos».
Más de 100 embarcaciones pasan todos los años por los talleres. El obrero recuerda el petrolero Illia de más de una cuadra de eslora, el granelero Vega Tauro que había encallado en el Estrecho de Magallanes y precisó 120 mil kilos de chapa para sellar su panza; el rompehielos Irizar, resucitado con 100% mano de obra nacional: «Con todos aprendí algo. Por eso, cuando los veo irse, los extraño».

Anfibia

Con 143 años de historia, Tandanor –Talleres Navales Dársena Norte, donde estaba emplazado en sus orígenes– pasó épocas muy buenas, regulares, malas y también muy malas. Las memorias del astillero y taller de reparaciones pueden ser leídas como una alegoría de la historia de nuestra patria en espiral: glorias, crisis, desinversión, tragedias, y otra vez volver a remar. Batallas (navales) argentinas. La empresa Talleres Navales de la Marina, fundada en 1879 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda para el mantenimiento de los buques de la Armada, es el tercer taller naval más importante del mundo. En 1922 fue renombrada Arsenal Naval Buenos Aires y en 1971 se constituyó como sociedad anónima con participación mayoritaria del Estado.
En los ’40 tenía más de 6000 operarios y en 1950 impulsó la carrera de Ingeniería Naval en la UBA. Durante décadas atendió sin respiro las necesidades de la marina mercante nacional. En 1992, pleno reinado del neoliberalismo, pasó al grupo privado Inversora Dársena Norte (Indarsa). En 1999 llegó la quiebra fraudulenta y la resistencia de los trabajadores. Néstor Kirchner declaró de nulidad absoluta la privatización. En 2007 decretó la reestatización. Durante la primera presidencia de Cristina se produjo la incorporación de Tandanor, junto a su vecino Astillero Almirante Storni, al complejo Industrial Naval Argentino. El gobierno cambiemita intentó bajarle la persiana y no ahorró en palazos contra los trabajadores.
Desde 2020 vive un proceso de crecimiento (a pesar de la pandemia): tiene 500 laburantes que terminaron un buque hidrográfico Swath, construyen remolcadores y una embarcación polar. Como novedad, la empresa que depende del Ministerio de Defensa sumó proyectos para tierra firme: puentes modulares, mobiliario urbano y bases para la Patagonia y la Antártida. Una industria anfibia.

Sinfonía metálica

En los galpones del Storni trabaja José Luis Oca, un joven ingeniero naval formado en casa. Los techos son altísimos, besan el cielo. «Hacer un barco es como construir un edificio flotante. Chapa, madera, electricidad. Escuche ese ruido de soldadoras, de golpes de martillo, es una sinfonía«, entona Oca con metal pesado de fondo. El Storni atesora el ARA Santa Fe, un submarino TR1700 Made in Argentina que empezó a construirse en los ’80 y quedó frenado. El taller asistió también a dos embarcaciones fabricadas en Alemania: el Santa Cruz y el San Juan, la nave que se hundió trágicamente en 2016 con 44 tripulantes héroes.
El ingeniero Oca en los galpones.
Hoy Tandanor estudia proyectos para construir submarinos. «Es un desafío supremo, porque hay que aprovechar espacios y tiempos, debe flotar y resistir la presión del mar, ser sigiloso. Es la F1 de los barcos«, detalla el ingeniero. Observa un rato el esqueleto de la Goleta del Bicentenario, un proyecto de buque escuela, y los puentes modulares listos para ser emplazados sobre las vías del ferrocarril Sarmiento: «Durante el macrismo se frenó todo, años de tristeza e incertidumbre. Ahora hay ruido, vida, es la casa de 500 trabajadores». La palabra atarazana es sinónimo de astillero. De origen árabe (ad-dar as-sina’a), significa «la casa de la fabricación». Frente al Margot, un pesquero que entró a boxes hace pocos días, Gustavo Castor Flores mueve andamios con la grúa sampi: «23 años en Tandanor, una vida. En verano nos cocinamos y en invierno somos cubitos, pero amo este oficio. Cuando me tocan vacaciones, a la semana quiero volver a trabajar con mis compañeros».
Gustavo es el artista encargado de lavarle la cara a los barcos. Pintó obras monumentales, como el Irizar: «me enseñó mi tío, que me hizo entrar en 1996. Acá somos compañeros, y sobre todo familia». El ingeniero Raúl Mario Ramis tiene ojos color océano y el pecho inflado de orgullo por la reparación del Irizar«la más grande de los últimos 30 años de la historia naval. Aunque muchos digan que las empresas del Estado no sirvan, se hizo acá, en Argentina». A Claudio Rocha le toca una tarea pesada. Con 22 compañeros pilotea el Synchrolift, un ascensor capaz de hacer levitar buques de 15 mil toneladas: «Pesaditos, pero no hubo gigante que nos venciera». Compartió oficio naval con su viejo y lleva cuatro décadas en la empresa. Antes de volver al trabajo pesado, mira el puerto. Revela que nunca navegó. ¿Será preciso navegar? «Sería lindo algún día. Mi trabajo termina cuando bajamos el barco al agua y parten a altamar. Eso me hace feliz».
«En los años de Cambiemos ponían candados»
La noticia se conoció a principios de año. Decía que Tandanor superó «todos los registros anteriores» de producción y facturación, haciendo crecer a la empresa estatal con el objetivo de «reimpulsar a la industria naval, pero también a la metalmecánica». Las palabras pertenecían a Miguel Tudino, presidente de la firma que en noviembre cumple 144 años. Junto a Alberto Schprejer, el vice, reciben a Tiempo en las oficinas ubicadas en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, en terrenos históricamente deseados por el mercado inmobiliario y las administraciones neoliberales. Los custodia un cuadro que lleva tatuada una frase del almirante Brown: “Es preferible irse a pique que rendir al pabellón”. Los funcionarios destacan el cambio de paradigma que vivió el astillero en los últimos tiempos: “Venía de cuatro años de vaciamiento macrista. Con desinversión y persecución contra los trabajadores. Nosotros trabajamos para ponerlo activo. Es un desafío extraordinario y estamos unidos, hay una conciencia de defender la empresa, que se defiende como a la familia.” Frente al discurso privatizador de la derecha, Tudino es clarito: “Ellos dicen que hay que cerrar las empresas del Estado porque generan déficit, y Tandanor demuestra que hay un Estado productivo, que produce bienes industriales, que dan rentabilidad y además trabajo. Venimos de tres años que dejaron utilidades y se reinvierten. Cinco millones de dólares en maquinaria, edificios y mejoras para los trabajadores. La derecha habla de sociedades desarrolladas, que son las industriales, que producen tecnología. Nosotros trabajamos para construir esa Argentina moderna. En los años de Cambiemos ponían candados, eso es desprecio por el trabajo.” Por su parte, Schprejer destaca los proyectos de Tandanor: “a la actividad de los talleres de reparación, sumamos la construcción. Remolcadores para la Armada, lanchas para el Ministerio de Ambiente y con la industria metalmecánica estamos haciendo los puentes modulares que permiten cerrar los viejos pasos a nivel del tren Sarmiento. Hay proyectos para construir una grúa para el Puerto Belgrano y avanzamos con las bases integradas en el sur del país y la Antártida.”
Tudino Schprejer
El patrullero ARA Murature: la memoria del centro clandestino que funcionó sobre el mar
Tandanor, el astillero insignia del país y uno de los cinco más grandes del mundo, conserva la memoria de la industria naval argentina. También resguarda pruebas del horror de la última dictadura cívico–militar. En el predio, en el sur del Puerto de Buenos Aires, se encuentra el patrullero ARA Murature, un barco construido en el Astillero Río Santiago y botado en 1944. El Murature funcionó como centro clandestino de detención. Anclado en medio del río Paraná, formó parte de un gran circuito de terror en la zona de Campana, Zárate y Escobar, conocido como “Área 400”, al mando de fuerzas combinadas del Ejército, la Armada y la Policía Bonaerense. El buque fue allanado en el puerto de Campana en 2004. Desde entonces Tandanor lo tiene bajo resguardo. En el predio también se conserva el submarino ARA San Luis, que combatió en la Guerra de Malvinas.
El ARA Murature, símbolo de la dictadura.

Nicolás G. Recoaro

Konex reconoció a Héctor Cacho Otheguy en la categoría «Los Inolvidables»

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La empresa INVAP informó que la Fundación Konex reconoció a Cacho Otheguy, quien fuera presidente de la empresa entre 1991 y 2018. El físico e impulsor de INVAP falleció en 2020 y este año fue reconocido en la categoría «Los Inolvidables» de los Premios Konex 2023 que realiza un homenaje a las figuras fallecidas durante la década 2013-2022 “Héctor ya había recibido el máximo galardón, el Konex de Brillante en 2018, que distinguió a las personalidades e instituciones más destacadas de la última década en la Argentina”, remarcaron desde las redes de INVAP. Durante su gestión como gerente general de la empresa (1991-2018), INVAP se consolidó como líder en el mercado de tecnología de punta, en la exportación de reactores nucleares de investigación, en el área espacial con el diseño y fabricación de satélites para la observación de la tierra y para comunicaciones, y el desarrollo de radares para aplicaciones civiles y militares. Nacido en 1947, en Buenos Aires, egresó como físico del Instituto Balseiro en 1970 e integró el grupo de egresados que se conformó dentro del Centro Atómico Bariloche, como parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y dio el paso inicial para crear INVAP, bajo el liderazgo del doctor Conrado Varotto. Comenzó a trabajar con el grupo de física aplicada de Varotto en 1972. Luego el grupo comenzó a llamarse Programa de Investigación Aplicada y llegaron los primeros trabajos que darían nacimiento a INVAP. Entre ellos se cuentan una planta de desarrollo de tecnología de esponja de circonio, un metal de uso nuclear, la construcción del reactor nuclear RA 6 y el desarrollo del proceso de enriquecimiento de uranio. Tenía una maestría en Física de la Universidad del Estado de Ohio (1972) y una maestría en Gerenciamiento de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford (1985). Tuvo actuación docente en universidades nacionales en los Estados Unidos, realizó más de un centenar de exposiciones sobre actividades de INVAP y políticas tecnológicas en distintos foros locales e internacionales y en programas de radio y televisión. «Muchas gracias Fundación Konex por este reconocimiento. Cacho siempre inolvidable», concluyó el posteo de INVAP. «Cuando fallecio Héctor Cacho Otheguy, Daniel Arias escribio esta nota. Hoy 30 de Marzo a la una de la madrugada en Bariloche, el corazón de Héctor “Cacho” Otheguy plantó bandera, tras 44 años de venir plantando banderas argentinas por medio mundo, y también alrededor. Cacho está en 7 intempestivos reactores nucleares argentinos en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, y también en 8 satélites en el espacio, dos de ellos de telecomunicaciones de ARSAT, los demás de observación para la CONAE, el último de ellos activo desde 2019, otro próximo a partir. Cacho es (aún no logro decir “fue”) de aquel puñado de fundadores de INVAP allá por los ’70. Cabían en dos sillones. Eran unos veinteañeros idealistas y bochincheros de la Comisión Nacional de Energía Atómico (CNEA). Fueron seleccionados por talento y fanatismo, en ese orden, por Conrado Varotto (esa leyenda), para construir una firma ágil, una Sociedad del Estado que cambiara el perfil del país, que lo volviera una economía del conocimiento. Incluso “los viejos” (entonces treintañeros, como el propio Varotto y los químicos Tommy Buch y Roberto Kurtz), todos estaban convencidísimos de poder. Y habida cuenta del huracán en contra que generalmente debieron enfrentar, a la luz de los resultados 44 años más tarde no les fue mal. Pero en esa lucha Cacho se dejó el corazón. A los 71 años, Cacho es el segundo en morir de aquel “dream team” fundacional, y bien a destiempo. Todavía le quedaba mucha pólvora por quemar. El 27 de diciembre de 2019 me concedió un par de horas en Aeroparque, ya que regresaba a Bariloche. Cacho vivía en aviones, como los tenistas. Discutimos el nebuloso futuro de la centralita nuclear compacta CAREM un par de horas, y cuando lo llamaron para embarque pedí hacerme cargo de la cuenta. Pese al lugar finolis, era barata: a fuerza de hipercolesterolémico esencial, Cacho últimamente vivía a puras ensaladas. Ya de pie y con la valija en la mano, me soltó, como quitándole importancia: “Voy a andar invisible unos días, Daniel: tengo que entrar a boxes”. Pero no era para un cambio de neumáticos, sino de una válvula cardíaca. Por su problema metabólico, pese a lo enjuto, deportista y medido de su dueño, el corazón de Cacho ya venía muy emparchado de baipases, stents, marcapasos y vaya a saber qué más. Era imposible creer que tuviera una válvula soplando mal, pensé mientras se alejaba por Aeroparque, subía escaleras mecánicas a saltos, hablaba con tres a la vez por el celular, y se perdía caminando siempre a los cuetes, flaquito, enérgico y eléctrico como un grillo. Es mi última imagen de él. La operación salió bien, el tipo era casi un atleta. Pero en el postoperatorio se le complicaron los pulmones. La peleó largo en intensiva y luego en sala, hasta que logró salir para terminar de recuperarse. Ya empezaba a contestarme, lacónico, algunos wattsapps, signo de que tal vez planificaba volver al ring, más que jubilarse. Es que los jubilados de aquella generación de INVAP y de la CNEA se retiran de mentira. Siguen remándola desde el llano, como consultores “ad honorem” (en mi barrio, “gratarola”). Y si se han ido del teatro de operaciones, que es Bariloche, siguen teniendo  autoridad moral, reuniéndose en bares porteños con sus pares para chismorrear, tejer, destejer, construir, conspirar, comparar datos técnicos, cambiar figuritas y tratar de seguir cambiando a la Argentina. “Entrar a boxes”… Cacho tuvo siempre esa manera de hablar, la metáfora canyengue, muy sintética o muy cómica, eficaz. Era puro ingenio verbal. En 2000 me convenció de que sacara un artículo en la revista XXI sobre la pre-calificación de INVAP en la licitación de un reactor nuclear en Australia. Era la más codiciada del momento por prestigio y por plata: es que las empresas nucleares en todo el mundo estaban en la lona, luchando por no ir a quiebra. Así las cosas, el codazo más bajo entre los competidores por Australia iba a la nuca, e INVAP para variar, era el más chiquito de la cola. Yo le contesté: “Cacho, no me jodas. Noticia hay cuando INVAP gane, si gana, y es difícil que gane. No hay nota porque no hay título”. El tipo pensó un segundo y me devolvió de sobrepique: “¿Y qué tal: ´Un cafecito con Claudia Schiffer’? ¿No es un título?”. La nota salió así. Tres meses después, por decirlo a lo Cacho, Claudia entregó todo: INVAP ganó, tras haber derrotado a los americanos, a los canadienses, a los franceses, a alemanes, a los rusos, a los japoneses y a los coreanos. Desde entonces INVAP es la empresa de reactores más respetada y temida del mundo. También, por las cabronadas, destratos, bicicletas y sabotajes que sufrió por parte de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem 1.0 y 2.0, De la Rúa y Mauricio Macri, la más combatida en su propia casa. INVAP vive pagando el pecado capital de haber logrado, en 1983, medio año después de la derrota de Malvinas, el enriquecimiento de uranio, en la planta entonces secreta de Pilcaniyeu. Esta mañana tormentosa, con lluvia y con el país en cuarentena, el teléfono no para de sonar debido a esta mala noticia. Y cada cual me cuenta su anecdotario de Cacho Otheguy juvenil. De modo que escribo entre lagrimones, pero también doblado en dos de la risa: el Cacho era el demonio. Roberto Kurtz acaba de colgar. Él volvió de INVAP a la CNEA en 1978 para poder criar a sus hijos, que habían quedado en Buenos Aires. Pero en 1976, era de esos pocos locos bajo órdenes de Varotto en Bariloche, a quienes el contralmirante Carlos Castro Madero había dado un año de “paraguas político”, libre de serruchadas de piso desde la institución madre (la CNEA), para fundar INVAP con UN primer proyecto: fabricar esponja de circonio. Nadie te vende ese material metalúrgico, porque sirve para hacer el circonio laminado como aleación (circaloy) con que se construyen a su vez los elementos combustibles de las centrales nucleares. Y nadie quiere que seas independiente en combustibles. Quien te haya vendido una central quiere venderte los combustibles hasta el término de su vida útil, onda Nestlé con los cartuchos de repuesto de la cafetera Nespresso. Con un año de plazo perentorio, Kurtz y Cacho Otheguy quedaron a cargo de la construcción de la planta piloto, en los fondos del predio del Centro Atómico Bariloche (CAB). Cuando Varotto hizo traer a Kurtz y le mostró “la planta”, ésta era una platea de cemento pelada en medio del bosque del CAB, cero construcción. Pero el tiempo corría y no se podía perder un día, de modo que armaron un tinglado de chapa subdividido internamente en laboratorios por láminas de plástico transparente colgadas del techo, y empezaron sus trabajos químico-metalúrgicos. Alrededor del galpón de chapa, los albañiles del CAB iban construyendo laboriosamente las paredes del laboratorio “de verdad”, mientras adentro se rompían uno tras otro los crisoles, porque había que fundir materiales a más de 600º C., y la temperatura interna de aquella chabola andaba en los 2 grados sobre cero. Cuando se terminó de rajar el último crisol, Cacho y Roberto salieron a manotear macetas en los corralones, casas de jardinería y supermercados de Bariloche, hasta agotarlos. Para una novela: “Así se forjó el circonio”. Entre tanto, Varotto metía presión implacable al equipo, el cual, para no ahorcar a su jefe,  disipaba adrenalina y testoesterona en bromas estudiantiles pesadas. Siempre que Varotto se reunía con Cacho y Kurtz en su escritorio, se sacaba los zapatos, mientras los tres examinaban los intrigantes problemas de ciencia de materiales que presentaba el taimado  circonio. Infaltable cuando se trata de Varotto, sonaba algún teléfono y era que lo requerían Altos Mandones en algún otro lado. Pero cuando el jefe buscaba sus zapatos, Cacho se los había escondido mientras Roberto lo distraía con ecuaciones químicas. De modo que Varotto terminaba yendo a atender a tal o cual gran autoridad en patas, no sin antes putearlos con esmero y prometerles venganzas horrorosas. Ese ambiente de estudiantina era imprescindible: venteaba la tensión y forjaba vínculos más de trinchera que de equipo. Nadie salía indemne de algún apodo injuriante. Varotto era “El Enano”, y continúa. Cacho, flaquito y con su dislipidemia ya haciéndole daño, era “Pocavida”. Lo dicho, impresentables todos. En la Navidad del ’76, con la primera esponja de circonio obtenida por el químico Tommy Buch, Castro Madero llegó en inspección. Le pidieron unos días antes de mostrarle el laboratorio piloto “para pintar y tener todo prolijo”. “Todo prolijo” suena como música para un marino, y también «esperar», si viene con el caballo cansado. Mientras hacía una pausa para que pusieran el sitio presentable, el contralmirante (otro con el colesterol por las nubes y el corazón ya muy averiado) aprovechaba la prórroga para jugar un poco de “pelota paleta” con Cacho. Lo hacían en la mejor pared del “alma mater” de ambos: los dos eran graduados del Instituto Balseiro, que está en el CAB, Castro Madero como reactorista, Cacho Otheguy como físico nuclear. Así, a pelotazos, ambos se sacaban también el stress de jornadas de trabajo de 14 horas por día. Y entre tanto Kurtz y Tommy Buch proseguían la búsqueda de un enano de jardín, de esos de cemento, al que le pondrían un teléfono ahorquillado en el hombro. Así solía llevarlo típicamente Varotto, mientras iba y venía como un demonio por su oficina, armando y desarmando asuntos estratégicos y arrastrando y desenredando tras de sí 3 o 4 metros de cable (todavía no había teléfonos inalámbricos). La idea era que al abrir la puerta del laboratorio, Castro Madero se encontrara frente a frente con aquel evidente monumento a Varotto. Los vendedores barilochenses de innumerables macetas quebradas en el secreto intento de fundir circonio no tenían ningún enano de cemento. Pero uno de ellos recordó algún ángel chiquito en su trastienda, que terminó haciendo de sustituto. Con un auricular de teléfono ahorquillado en el cuello, quedó idéntico. Cuando se abrió oficialmente el laboratorio, la sonrisa nada angelical de Varotto prometía vendetta y Castro Madero se doblaba de la risa junto a Tommy Buch. Para completar la escena, Buch estaba buscado a la sazón por comandos parapoliciales en Baires debido a sus ideas izquierdistas, y estaba nombrado “trucho” en INVAP por el contraalmirante, para protegerlo. Ése era el ambiente. “Ahí en el CAB era un microclima, como si la dictadura no existiera”, dice Kurtz. Angelitos aparte, lo del circonio fue un exito. A las pocas semanas de publicada la noticia en Bariloche y en Baires, que prometía la inminente construcción de una unidad industrial grande para fabricar circaloy, apareció apurada una empresa francesa ofreciendo las toneladas de esponja de circonio que necesitara el Programa Nuclear Argentino. Y a buen precio. La plantita experimental con el angelito sirvió para eso. Ese modelo de “lo hacemos primero nosotros y después alguien toca timbre y te lo ofrece más barato” se terminó repitiendo en decenas de ocasiones con decenas de tecnologías estratégicas intransferibles. Es casi un paradigma de nuestra historia nuclear. Ese primer éxito, el del circonio, aseguró la tarea secreta siguiente: armar una plantita de enriquecimiento de uranio, para que jamás se volviera a repetir el embargo de uranio enriquecido que nos aplicó el presidente estadounidense Jimmy Carter en 1978. Ese boicot estuvo a punto de parar tres reactores, dos de ellos de fabricación de radioisótopos médicos: el RA-3 de Ezeiza y el RP-10 exportado a Perú. Carter, ingeniero nuclear de la US Navy, adujo que el embargo era una represalia por las violaciones de derechos humanos cometidas por el Proceso. Comentario politológicamente obvio: derechos, las pelotas. Dejar sin diagnóstico o tratamiento a miles de cancerosos y cardíacos inocentes no parece un castigo bien direccionado. Cerrar la Escuela de las Américas en Panamá, donde los militares yanquis asesoraban a sus pares de Sudamérica en las artes del golpe de estado y la desaparición, tortura y muerte de opositores, eso habría sido más creíble. Carter en realidad estaba pegándole a la Argentina por haberse atrevido a exportar un reactor nuclear criollo a otro país sudaca, siendo Sudamérica “Their own backyard” (el patio trasero de los EEUU). Ahora bien, si nuestro país lograba construir una planta experimental de enriquecimiento de uranio, aunque fuera chica, primitiva e ineficiente, era cantado que se repetiría la historia del circonio: nos venderían todo el uranio enriquecido que necesitáramos. Eso, o empezábamos a construir una planta industrial en serio. ¡Cruz diablo! Es que enriquecer este metal es una tecnología muy estratégica: “Little Boy”, la bomba de Hiroshima, cargaba 64 kg. de uranio enriquecido al 80%. El uranio que hoy queman nuestros reactores, es enriquecido al 19,7%, y el de nuestras centrales nucleoeléctricas es natural, sin enriquecimiento, salvo Atucha I donde un “touch” de 0,90% duplica la vida útil del combustible. Compramos el enriquecido que queremos, y gracias a eso podemos exportar reactores. Y nos lo venden sólo porque tenemos Pilca. Somos miembros del G-20 por el manejo de esas tecnologías, no por nuestro apabullante PBI. Aunque era obvio que Pilca no tenía intenciones ni quilates bélicos (para ello habría hecho falta una planta enorme), el proyecto debía mantenerse debajo del radar de la CIA. De enterarse ésta, podría haberlo hecho detener de mil modos, con tantos altos oficiales y directivos que tenía (tiene) en las tres armas, en la cancillería y en los medios de comunicación. Vigilada sólo por algunos centenares de ovejas, la planta se fue construyendo sin ruido y a pulmón en la lejana quebrada de Pilcaniyeu, a 60 km. de Bariloche y a 16 del caserío de Pilcaniyeu, entonces con una estación de tren y 400 habitantes. Cacho Otheguy pasaba la vida en aquellos descampados barrosos, a los cuales desde Bariloche se tardaba 2 horas en llegar por caminos impasables de pozos, piedras y nieve, cortados además por arroyos que entonces aún carecían de puente. Después de que Alfonsín, como presidente electo, diera la noticia al mundo de la existencia de Pilca y de su buen funcionamiento, Castro Madero hizo lo propio en el saloncito de actos de la Sede Central de la CNEA. En aquel evento Cacho debió pintar presencialmente, tras volver desde Pilca a los tiros. No lo reconoció casi nadie: de tanto vivir con poca agua y no mucha electricidad, casi a campo abierto, tenía meses sin afeitarse. Por ende entró al acto con una bíblica barba de peón de estancia, larga hasta el esternón. Pero como estaba de traje y corbata, algunos se preguntaban quién sería aquel rabino ortodoxo, o por qué no tenía sombrero, y en qué lugar de Polonia se había agendado de semejante cara de vasco. Cacho (dicho por muchas mujeres) era canchero y pintón. Luego de los 50 se puso canoso como pintado a la cal (pero sin perder ni un pelo), y con ese bigote blanquísimo en cepillo, se parecía cada vez más a las imágenes de San Martín viejo en las revistas Anteojito y Billiken. Yo le preguntaba en cargada si estaba estudiando para prócer. Las réplicas eran irónicas, personales y venenosas. Las omito por no aburrir. Hoy el día empezó con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, que me mandó temprano un wattsapp lacónico: “Falleció Kcho Otheguy. Tristeza”. Luego el teléfono se puso a sonar en serio, y a medida que sus compañeros me las iban contando, las anécdotas juveniles de Cacho, que yo ignoraba aunque nos conocemos desde 1987, me hacen reir no poco, mientras escribo y lloro, y lloro y escribo. Cacho nació en 1947, se graduó en el Balseiro en 1970 e hizo una maestría de ciencias en la Universidad de Ohio (1972). Ya con la idea de formar un «Número Dos», Varotto lo hizo hacer otra en Gestión de Empresas en la Universidad de Stanford (1985). En 1991, cuando Varotto se fue de INVAP en medio de la debacle nuclear y científica menemista, Cacho quedó al frente de una empresa que tuvo que echar a casi 1000 personas, en su 90% científicos y técnicos, sin casi administrativos, y quedarse con 300. Menem había cancelado los contratos de la CNEA con INVAP para la ampliación y mejora de la planta de enriquecimiento de Pilca, y luego rescindido las exportaciones a Irán de componentes para levantar allí una planta resueltamente civil, de fabricación de “yellow cake” (dióxido de uranio en polvo) a partir de mineral uranífero. Todo legal y bajo autorización y control del Organismo Internacional de Energía Atómica, pero marche preso: el Canciller Guido Di Tella interceptó los embarques en el puerto de Campana, y así INVAP perdió los U$ 25 millones con que contaba para cruzar 2001 sin despedir a nadie. Eran como U$ 50 millones de hoy. Habilísimo, Varotto caminó pasillos y tocó puertas hasta conseguir la dirección de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), desde allí persuadió a Menem de que la Argentina era un país espacial (el riojano lo entendió de un modo muy extraño) y le sacó a Cavallo U$ 15 millones de dólares para la construcción del SAC-B, un satélite científico que Alfonsín había dejado sin construir. ¿Y quién darle la ingeniería, sino a INVAP? Varotto fundó dos veces a INVAP: con lo del circonio, y en 1994, cuando la salvó del cierre con esa plata. Pero Cacho agarró firmemente aquella soga, y hoy, 8 satélites más tarde, INVAP es una empresa espacial por derecho propio y socios internacionales. A partir del casi cierre de 1991, Cacho acuñó el término de “menemismo explícito” para referirse a las grandes agachadas ante los EEUU. La segunda ocasión de casi cierre fue en 2000. Entre 2015 y 2019, años en que INVAP estuvo a punto de cerrar por tercera vez en su historia, Cacho usó bastante ese término. Y es que toda vez que un gobierno argentino, siguiendo instrucciones del State Department, intentó llevar a INVAP a la quiebra, la salvó el estado: el estado argelino, el egipcio, el australiano, el holandés, el saudí. Han sido las sucesivas trincheras de INVAP para sobrevivir a tanto menemismo explícito en su propia casa. La única vez que vi al estado argentino apostar por INVAP fue entre 2001 y 2015, y no estaba ayudándola sino ayudándose. ¿Qué consiguió a cambio? ¿Empiezo? Radares aeronáuticos civiles y militares, radares de infantería, radares meteorológicos, radares espaciales, tecnología médica nuclear exportada a varios países, el reequipamiento y rediseño de un destructor de la Armada como barco multipropósito y de transporte de comandos, la radarización del rompehielos ARA Irízar, el primer proyecto sistemático de construcción de drones aeronáuticos civiles y militares, un helidrón para el campo (y las fuerzas armadas y de seguridad), los satélites de observación de la Tierra SAC-D y SAOCOM 1A y 1B, tecnología petrolera para perforación guiada y en horizontal, turbinas eólicas de 4,5 Kw para uso rural y en apostaderos militares aislados, una parte sustantiva del desarrollo de la central nuclear compacta CAREM, y sigue la lista con parques eólicos y solares, y por último una sociedad miti-miti con Turquía para construir satélites de telecomunicaciones. Con 10 INVAP este país se salva, pero necesitamos a 10 Varottos y a 10 Cachos. Me escribe Tulio Calderón, gerente de Proyectos Aeroespaciales y de Gobierno de INVAP desde Bariloche: “Estamos en una realidad mezquina para morirse, sin chances de despedidas, consuelos o encuentros… Por ahora (a Cacho) habrá que mantenerlo, jovial a hiperactivo como era, en nuestras memorias e historias. Y cuando pase esto, tenemos que hacer un lindo lugar para homenajearlo y recordarlo”. Nadie en INVAP o en sus alrededores estaba preparado para que Cacho se muriera. No hallamos modo de creer que efectivamente se fue. Creo que lo pensábamos tan a prueba de todo como la empresa a la que dedicó su vida. Y esa empresa no es INVAP. Es el país.»

Daniel E. Arias

Anticipan que se aprobará la 1° caña de azúcar resistente a la sequía, para bioetanol

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La anécdota es famosa en el sector azucarero argentino. Antes de finalizar su gobierno en 2015, la ex presidenta Cristina Kirchner realizó un acto en Tecnópolis para mostrar allí que durante su gobierno se habían generado los primeros cultivos transgénicos desarrollados en la Argentina. Presentó en sociedad primero la soja HB4 de Bioceres, el antepasado directo del trigo HB4; una papa resistente a virus de la empresa Tecnoplant… Y cuando estaba a punto de presentar la primera caña de azúcar resistente a glifosato hubo alboroto y a último momento se retiró ese expediente. En Bichos de Campo ya contamos que fue lo que sucedió ese día: en la industria azucarera primaron los temores a que el publico que consume azúcar cotidianamente expresara su rechazo a la caña transgénica, ya que había sido el primer cultivo modificado genéticamente para consumo humano directo. Los productores tucumanos se quedaron entonces con las ganas, porque aquella variedad desarrollada por la Estación Agropecuaria Obispo Colombres (EEAOC) finalmente jamás se liberó al medio. Dos años después Brasil aprobó su propia caña OGM, también resistente a herbicidas, y allá no sucedió nada de todo lo que se temía.
Ver Rasgarse las vestiduras: El trigo HB4 no es el primer OGM que no sale al mercado por pedido de la cadena
Pasaron varios años y recién ahora se respiran aires de revancha para los que creen que la biotecnología puede ayudar mucho al desarrollo del cultivo de la caña de azúcar, en especial en su expansión territorial hacia zonas algo más secas que las que rodean San Miguel de Tucumán, donde hay unas 300.000 hectáreas de cañaverales convencionales. Si todo sale según los planes del grupo azucarero Los Balcanes, uno de los mayores productores de caña del país, antes de fin de año la CONABIA aprobaría la primera caña transgénica argentina, que ya no ofrecerá resistencia al glifosato como aquella de la EEAOC sino que contendrá el mismo gen de tolerancia al estrés hídrico que descubrió la investigadora del CPNICET Raquel Chan en los años 90 y que -siempre bajo dirección de Chan- la empresa Bioceres introdujo primero en la soja y luego en el trigo HB4, y que despertó polémicas con su aprobación el año pasado. ¿Por qué? Por el mismo temor que existía antes con el azúcar, que como el trigo es un alimento de consumo directo para los seres humanos. Previniendo esa misma discusión, desde Los Balcanes avisan que aunque el uso de esa caña HB4 no implicar ningún riesgo frente a las variedades convencionales, se asegurará que el nuevo transgénico sea sembrado y trazado para su utilización solamente en la elaboración del bioetanol, el alcohol renovable que se está utilizando para rebajar en 12% las naftas de todos los vehículos del país. Quien anticipó a Bichos de Campo el cercano lanzamiento de la caña de azúcar HB4 fue Federico Pérez Zamora, que es ingeniero agrónomo y director del Centro Integral de Biotecnología Aplicada (CIBA) que funciona en la Universidad privada San Pablo, al sur de Tucumán y creada por el grupo Los Balcanes. “La caña de azúcar HB4 es un proyecto que se viene trabajando desde un tiempo atrás. Está en las etapas evaluatorias”, indicó el experto tucumano. -¿Es el mismo gen que está en el trigo y en la soja? –Correcto. Pero ese es el primero dentro de un programa grande de caña transgénica. Nuestro proyecto apunta a usar todos los beneficios de la transgénesis para ir resolviendo problemas agronómicos e industriales que tiene la caña de azúcar, para hacer más competitivo el sector dentro del territorio de Tucumán, y para llevar la producción de caña de azúcar a otras áreas de la Argentina. La caña de azúcar requiere, para desarrollarse correctamente, grandes cantidades de agua, estimadas entre 1.000 y 1.300 milímetros anuales. En Tucumán llueve mucho y casi no es necesario el riego complementario. En Salta y Jujuy, en cambio, los ingenios son más dependientes del riego. Tener una caña de azúcar con el gen de resistencia a la sequía que se introdujo en el trigo, según la lógica, permitiría expandir el cultivo hacia zonas más secas ubicadas al este tucumano, casi llegando a Santiago del Estero e incluso ingresando en dicha provincia. -¿Y en qué situación está esa caña OGM? -La HB4 está en los estados avanzados de experimentación en campo. Venimos siguiendo paso a paso todo lo que es el desarrollo, para en el momento en que ellos indiquen (por la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria) puede ser multiplicada y utilizada. -¿Cuál es la expectativa de tiempo para la aprobación? Esta sería la primera caña transgénica del país. -En el país sería la primera caña transgénica. Con respecto a los tiempos, nuestro objetivo es que pueda estar liberada antes de fin de año. Mirá la entrevista con Federico Pérez Zamora:
La tolerancia a la sequía (el gen HB4 fue enviado al CIBA desde Bioceres, así como el de resistencia al glufosinato de amonio), es solo una de las líneas de investigación que se siguen en este centro de biotecnología tucumano. Pérez Zamora nos sorprende al anunciar que también ensayan con una caña a la que se le insertó el gen HB1. -Ahí te tengo que interrumpir para preguntarte qué es el HB1. -El HB1 es otro gen también desarrollado por Raquel Chan. Nosotros a partir de un convenio con el CONICET lo estamos ensayando en caña de azúcar. La que el HB1 le proporciona la caña de azúcar es cierta tolerancia al estrés y también mejora la tolerancia de la sacarosa al frío. La caña de azúcar es como una gramínea tropical que no está acostumbrada a tener heladas. Entonces, lo que pasa normalmente en los climas de subtrópico, como es Tucumán, ante la ocurrencia de una helada, es que los jugos empiezan a desdoblar su sacarosa en otros compuestos que no son los que uno quisiera. Estas variedades tienen cierta tolerancia, resisten un poco más a esa degradación del jugo.     Los desarrollos del CONICET y Bioceres no son los únicos con los que están ensayando en la Universidad San Pablo, cuyo campus está ubicado -al igual que el CIBA- muy cerca de las ruinas del viejo ingenio San Pablo, al sur de la capital provincia. Hasta allí también llegaron de Brasil algunas licencias para utilizar los genes de resistencia al glifosato y de resistencia a un gusano que entra en el tallo de la caña y también descompone la sacarosa. -¿Entonces buscan tener una paleta amplia de soluciones agronómica? ¿Transgénicos apilados como ya existen en maíz o en soja? -Exactamente. Después se pueden apilar otros genes si vemos que con el HB4 tenemos buenos saltos productivos. El CIBA está en estos momentos aumentando exponencialmente sus instalaciones para disponer sobre todo de una mayor capacidad para la propagación de “semilla” de caña. Si estos eventos fueran finalmente aprobados como sucedió con el trigo HB4, en muy poco tiempo este centro está en condiciones de proveer las cañas necesarias para resembrar en miles de hectáreas. Esa plataforma de propagación ya se utiliza para ir saneando las variedades convencionales según los requerimientos de los ingenios de la región. “Ellos traen sus cañas, nosotros las micro propagamos, las cultivamos en tejidos y después se las entregamos en forma de plantines para que constituyan su semilleros. Le hemos hecho mucho ese trabajo al ingenio Tabacal. Lo hicimos para el San Isidro, para ingenios de Santa Cruz de la Sierra (en Bolivia) y lo hacemos acá en Tucumán para varios ingenios”, explicó Pérez Zamora.     El investigador tucumano también está entusiasmado con otra línea de trabajo, que no implica transgénesis sino mejoramiento tradicional. Han importado algunas variedades de caña del norte de Brasil, que tienen “alto contenido, de fibra” y que entonces aportarían una gran producción de biomasa. -¿Cómo lo explicas? ¿Es una caña con un alta frondosidad?. –Son variedades que se obtienen en el estado de Alagoas. Son cañas que tienen mucha sangre de la caña originaria. Los antecesores de la caña de azúcar eran y tenían mucha capacidad de adaptación. Eran más tipo pasto y tenían más fibra. El mejoramiento genético durante mucho tiempo ha ido quitándole fibra y mejorando la cantidad de sacarosa, porque el negocio central era el cristal del azúcar. Pero este sector se transformó en una industria de múltiples productos. El azúcar pasó a ser un producto casi terciario, en donde podemos poner también alcohol y energía. Ahí empieza a ser muy estratégico que las cañas que vengan del campo al ingenio no solo tengan mucha sacarosa sino que puede revalorizarse la fibra, que es la fuente de energía del ingenio. Es la que le permite realizar todos los procesos de producción sin tener que recurrir a combustibles fósiles. -¿Estas variedades de Brasil tienen mucho contenido de fibra y te permiten hacer reservas energéticas? -Exactamente. Nosotros ya en febrero de 2022 trajimos nuestra primer grupo de variedades, que se están multiplicando y ya se están probando a campo, para ya empezarlas a producir en buena cantidad. Así que estamos en tratativas para buscar variedades que tengan alta fibra y también un buen contenido de sacarosa multipropósito.

La Fuerza Aérea Argentina recupera los aviones de combate A-4Ar Fightinghawk

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Uno de los proyectos más importantes para la aviación de caza y ataque de la Fuerza Aérea Argentina sigue siendo la recuperación del sistema de armas A-4Ar Fightinghawk, último modelo de aeronave en servicio que fue concebido para el combate, por lo que su subsistencia resulta casi tan necesaria como agua en el desierto.

La Recuperación del Ciclo Logístico del sistema A-4Ar Fightinghawk tiene como objetivo incorporar una serie de mejoras que se traducirán en el mediano plazo en ventajas significativas para los cazabombarderos de la V Brigada Aérea. Esto no solo incluye la puesta a punto de las aeronaves, sino que también abarca algunos de los sistemas y subsistemas esenciales para una aeronave de combate.

Los avances en el proyecto fueron confirmados por el Jefe de Estado Mayor General la Fuerza Aérea Argentina, brigadier mayor Xavier Isaac, en una breve entrevista. Consultado sobre los distintos proyectos, el titular de la FAA confirmó que “…otra cosa que no es menor es la recuperación de A4, que es una realidad, y yo creo que si Dios quiere y anda todo derecho, estaremos llegando a fin de año a la decena de A4, de dos que empezamos…”.

La recuperación de los A-4Ar es uno de los proyectos centrales de la Fuerza Aérea, al punto tal que en el 2022, la institución realizó una jornada de prensa a los fines de que los medios especializados pudieran tomar contacto directo con las actividades que se realizan en el Área Material Río Cuarto y la V Brigada Aérea. En ambas locaciones se pudieron apreciar las distintas iniciativas que apuntan a recuperar a los veteranos Fightinghawk, además de otros proyectos destinados a varios sarm de la FAA (Río Cuarto).

Algunos de los trabajos encarados en los últimos años por el Grupo Técnico 5 incluyeron la capacidad de mantenimiento local y modular de los motores J52, capacidad crítica que no solo permitió incrementar la disponibilidad de plantas propulsoras, sino que las evaluaciones realizadas sobre los stocks permitieron detectar una buena cantidad de motores preservados que cuentan con el potencial de ser recuperados.

Para el caso del Área Material Río Cuarto, la unidad cordobesa está encargada de realizar la inspección correspondiente a las 200 horas de vuelo, trabajo que demanda diversas inspecciones y evaluaciones (comandos de vuelo, poleas, superficies móviles, timón de profundidad y alerones, etc.), con un desarmado casi completo de los A-4AR. Al igual que el Grupo Técnico 5, el proyecto para la Recuperación del Ciclo Logístico de los Fightinghawk incluye que el Área Material pueda incorporar nuevas capacidades, como por ejemplo efectuar el overhaul de los asientos eyectables ESPACAP 1C-3. Esto fue uno de los aspectos críticos que pudo ser resuelto hace unos años con la asistencia de la firma norteamericana Task Aerospace.

Una de las últimas novedades provenientes del Área Material Río Cuarto sería la pronta puesta en servicio de un nuevo OA-4Ar, aeronave en la cual se ha invertido considerable esfuerzo para su recuperación y que resulta vital para la formación de los futuros Halcones de la V Brigada Aérea.

Ante las constantes demoras y aplazos que sufre el proyecto para la adquisición del futuro caza multi-rol de la FAA, recuperar y sostener la flota de A-4Ar resulta esencial para la Fuerza Aérea si la misma no quiere perder una capacidad que será casi imposible de recuperar en el mediano/largo plazo. Los antecedentes al respecto respaldan esta última afirmación.

Gasoducto Nestor Kirchner: la epica que debe terminar este 20 de Junio

 Un ambiente de euforia envuelve a esta pequeña localidad pampeana, a 191 kilómetros de Santa Rosa, la capital de la provincia. En apenas dos meses, el Gobierno podría inaugurar el gasoducto Néstor Kirchner, pese a todos los pronósticos adversos, según indicaron fuentes oficiales. Esto le daría un alivio a las golpeadas reservas del Banco Central (BCRA), ya que, una vez puesto en funcionamiento, permitirá reemplazar parte de las importaciones de gas por producción nacional proveniente de Vaca Muerta.

Pese a estas demoras, 10 meses después de haberse adjudicado la construcción del gasoducto, la obra está llegando a su etapa final en tiempo récord. Se viajó junto con otros medios a esta ciudad, sobre la ruta nacional 143 –la “ruta del desierto”–, para ver el avance de la construcción y la llegada de los últimos camiones con los tubos de 36 pulgadas (91 cm de diámetro), 12 metros de largo y 3250 kilos, por donde se transportarán 11 millones de metros cúbicos por día (m3/d) de gas a partir de fines de junio.

Así transportan los caños del gasoducto Néstor Kirchner, en La Pampa.
Así transportan los caños del gasoducto Néstor Kirchner, en La Pampa.LA NACIÓN
 

Esa será la cantidad que se podrá sustituir en importaciones este año. Según las proyecciones oficiales, el gasoducto permitirá ahorrar una salida de divisas de US$2200 millones en 2023, tomando como referencia un precio promedio del gas natural licuado (GNL) y otros combustibles líquidos de US$18 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector).

A partir del año próximo, se instalarán también las máquinas compresoras, que permitirán que el mismo ducto de 580 kilómetros transporte el doble de gas, 22 millones de m3/d. Toda la construcción del gasoducto costará US$2700 millones, que es financiado con fondos públicos. En los próximos meses, el Gobierno licitará el segundo tramo del gasoducto, para extenderlo a San Jerónimo, Santa Fe, y llegar con mayor gas nacional al norte argentino.

Para construir el gasoducto en 11 meses, cuando el plan original era un plazo de dos años, varios factores jugaron a favor, según explican los responsables de las empresas Techint y Sacde, que formaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) y fueron adjudicatarias de tres de los cuatro tramos del ducto.

Así son los tubos de 36 pulgadas (91 cm de diámetro), 12 metros de largo y 3250 kilos por donde se transportarán 11 millones de metros cúbicos por día (m3/d) de gas.
Así son los tubos de 36 pulgadas (91 cm de diámetro), 12 metros de largo y 3250 kilos por donde se transportarán 11 millones de metros cúbicos por día (m3/d) de gas.LA NACIÓN
 

En primer lugar, no ocurrió ninguno de los problemas externos que podrían haber demorado la construcción, como tener obstáculos al momento de la traza del ducto. Si bien en un principio generó preocupación el rol que iban a tener las comunidades originarias en la ocupación de la tierra, las empresas señalan que el gobierno de Neuquén se movió rápido al comienzo del proyecto y contuvo las demandas.

Tampoco hubo mayores problemas con los más de 150.000 propietarios de hectáreas por donde pasa el gasoducto. Tan solo hubo un obstáculo, pero rápidamente intervino la Justicia para que se pueda ingresar al terreno. Fue cuando al menos cinco dueños de tierras que explotan el turismo de caza de jabalís, ciervos y búfalos dijeron que no se podía ingresar a sus propiedades durante febrero y mayo, cuando es la temporada alta. “Se judicializó el caso e ingresamos con la Gendarmería”, dijeron en la UTE.

La sequía, a diferencia de lo que ocurrió a nivel país, en este caso jugó a favor del avance del gasoducto, ya que permitió trabajar prácticamente sin lluvias desde el inicio de la construcción.

Alrededor de 3000 trabajadores forman parte de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, en La Pampa.
Alrededor de 3000 trabajadores forman parte de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, en La Pampa.LA NACIÓN
 

Alrededor de 3000 trabajadores forman parte de la obra y cumplen un turno laboral promedio de 11 horas, desde las 7 de la mañana hasta las 18, los siete días de la semana. Luego de 25 días, tienen cinco de descanso. También hay turnos de noche para hacer trabajos especiales de excavación y pruebas hidráulicas. Como parte de la plantilla de trabajadores, también hay paleontólogos, antropólogos y arqueólogos, que tienen la función de liberar la traza.

También llegaron al país 45 trabajadores turcos, especializados en la tecnología de soldadura automática. Uno de ellos es Iskender Ucmaz, que proviene de una familia de pipeliners (tiendetubos) y que trabajó en la construcción de gasoductos en Arabia Saudita, Rusia, Irán y México. En este último país participó de un proyecto de Techint y quedó en contacto con la compañía. Los empleados turcos hablan en inglés y, además de realizar su labor, capacitan a los trabajadores argentinos para que aprendan a usar las máquinas para futuros proyectos.

En el campamento donde se instalaron los contenedores viviendas para 700 personas flamean las banderas de las distintas nacionalidades que trabajan en la construcción del gasoducto. Además de las de Turquía y Argentina, se pueden ver las de Venezuela, Chile, Paraguay, Bolivia, España, Uruguay, Brasil, Colombia y Perú.

“Durante mucho tiempo no se hizo obras de esta magnitud en la Argentina y ahora se está haciendo mucho todo junto, entre el gasoducto y la ampliación del oleoducto. Por eso no conseguíamos gente especializada. Los españoles, por ejemplo, están especializados en utilizar el ultrasonido para verificar que los tubos estén bien soldados”, cuentan, a la par, Alejandro Cardone y Ricardo Uzner, responsables del proyecto por parte de Techint y Sacde, respectivamente.

Además de haber distintas nacionalidades, también hay trabajadores de todo el país. La cantidad de personas que viven en el campamento durante tanto tiempo demandó la contratación de tres empresas de catering, que son de distintas provincias (San Juan, Santa Cruz y Neuquén).

Los robots que hacen soldaduras automáticas en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner: en total, se alquilaron 14 máquinas para avanzar con mayor rapidez y se logró así soldar 4,5 km de tubería por día.
Los robots que hacen soldaduras automáticas en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner: en total, se alquilaron 14 máquinas para avanzar con mayor rapidez y se logró así soldar 4,5 km de tubería por día.LA NACIÓN
 

La intensidad del trabajo laboral se combinó con la inversión en tecnología. La UTE de Techint y Sacde decidió traer por primera vez al país robots que hacen soldadura automática. En total, se alquilaron 14 máquinas para avanzar con mayor rapidez y se logró así soldar 4,5 km de tubería por día. “Es una pieza clave para acelerar los tiempos del gasoducto, ya que eleva los estándares de calidad, repetitividad y velocidad de las maniobras de soldado”, dijo Pablo Brottier, director ejecutivo de Sacde, y quien viajó a Houston a buscar los equipos.

“Esto, a su vez, permite que por semana se coloquen en la zanja 30 kilómetros de tubería soldada, en promedio. La semana pasada fueron 37 kilómetros, lo que muestra la curva de aprendizaje después de tantos meses”, agrega Gustavo Gallino, director de Techint.

Para que sea posible la adquisición de la última tecnología, la UTE pudo acceder sin problema a la importación de equipos, pese a las restricciones cambiarias. “La aduana, el Banco Central y Enarsa colaboraron en todo momento para ir despejando los cuellos de botella que encontramos en el proceso de importación”, dijo Damián Mindlin, presidente y CEO de Sacde.

El presidente de Enarsa, Agustín Gerez, la empresa estatal a cargo de la supervisión y operación del gasoducto, ratificó nuevamente que se inaugurará el 20 de junio, cuando se abra la válvula para comenzar a llenar el gasoducto. Ese día, asimismo, se llamará a licitación para construir el segundo tramo.

En los próximos días, por otro lado, se hará la licitación para realizar la obras de reversión del gasoducto norte, para cambiarle el sentido de dirección y que se pueda transportar gas de Vaca Muerte al norte argentino a partir de febrero próximo.

Herramientas para controlar la hidrovia Paraná-Paraguay

La Dirección General de Aduanas (DGA) y el Ministerio de Transporte firmaron un convenio marco de colaboración enfocado en las actividades de fiscalización de la vía navegable Paraná-Paraguay que llevan adelante la Administración General de Puertos (AGP), encargada de administrar actualmente el canal, y la Aduana en forma coordinada. Los organismos se comprometieron a pasarse información de manera sistemática a fin de tener más control sobre la vía a la vez que elaborar estadísticas más exactas para planificar políticas públicas. El acuerdo tendrá vigencia por tres años y será renovable en forma automática por sucesivos períodos de idéntica duración. Buscará potenciar las capacidades de control de ambos organismos a partir del intercambio de información estratégica y el uso mancomunado de sus sistemas de monitoreo y control de trazabilidad, que incluyen mecanismos de monitoreo georreferenciado, circuitos de CCTV y seguimiento satelital de embarcaciones, entre otras herramientas. Uno de los puntos principales del acuerdo logrado es el proyecto para desarrollar una tarea conjunta a partir de los datos y registros generados con el Sistema de Monitoreo (SiMon) que instaló la Administración General de Puertos (AGP) en septiembre del año pasado a lo largo de toda la vía navegable troncal. El Centro de Monitoreo concentra la información generada en los diversos puntos de la traza donde se ubican los Puntos Remotos de Monitoreo para darle trazabilidad, transparencia, y un sistema de seguridad. Cada uno de los cinco Puntos Remoto de Monitoreo (ubicados estratégicamente en los accesos y zonas de mayor tránsito de la VNT) incorpora una antena satelital, un sistema AIS para la identificación de los buques, un radar, cámaras domo de videovigilancia, así como una estación meteorológica, hidrómetros y boyas multiparamétricas. En adelante, la Aduana podrá acceder a los registros de embarcaciones, y saber por ejemplo si alguna de ellas se demoró más de lo normal en ir de un punto a otro. La AGP por su parte podrá acceder al manifiesto de carga de las embarcaciones que pasan por la vía, lo cual permitiría planificar algunas obras, o trabajar puertos secos -espacios donde se hacen las tramitaciones de comercio exterior fuera del agua- en donde se necesiten. El ministro de Transporte Diego Giuliano enfatizó la importancia del acontecimiento y señaló: “Este convenio entre la Aduana y la AGP representa una cooperación en materia de captación de información: podremos generar un sistema de imágenes y completar el circuito de control en este proceso que el gobierno argentino ha hecho sobre la vía navegable troncal Paraná-Paraguay —que ha significado correr el velo en un tema que durante mucho tiempo, muy pocos conocían en profundidad”. Por su parte, Guillermo Michel reflexionó: “Quiero agradecerles al Ministerio de Transporte y la AGP por poner esta información a nuestra disposición. La mejoras en la capacidad de control que este convenio traerá permitirán asegurar que los dólares que con tanto esfuerzo generan los productores agrícolas fortalezcan las reservas y sean volcados a la producción y al empleo”. Asimismo, José Beni, interventor de la AGP, destacó: “Compartir información con la Aduana nos permitirá verificar lo que captamos y, siguiendo las políticas de transparencia del Ministerio, ponerla a disposición del público a través de la web. No hay mayor transparencia que la publicidad de lo que ocurre día a día en una zona de navegación tan importante”. La firma, que se llevó a cabo en la nueva sede de la AGP, también contó con la presencia de Tomás Vernet, subinterventor de la AGP; Rosana Lodovico, subdirectora general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas; Rubén Pavé, subdirector general de Operaciones Aduaneras del Interior; Diego Figueroa, subdirector general de Control Aduanero; Maximiliano Luengo, director de Reingeniería de Procesos Aduaneros y Guillermo Cabezas Fernández, asesor de la Dirección General de Aduanas.

Argentina negocia con Finlandia la contrucción del buque antartico

La Argentina avanzó en los últimos días en las negociaciones finales con Finlandia para concretar los detalles técnicos pendientes para avanzar con la construcción conjunta del buque polar logístico Antártico denominado «ARC 133» que será utilizado para el transporte de equipos e investigadores a las bases antárticas y complementará las tareas del rompehielos Irizar. La embajadora de Finlandia en Argentina, Nicola Lindertz, junto con autoridades del Ministerio de Defensa y del astillero Tandanor definieron ayer los pasos a seguir para avanzar en el proceso de construcción del buque polar para la Armada Argentina. Durante la reunión, se discutieron aspectos generales referidos a la organización del personal y del proyecto que llevan adelante la empresa Aker Arctic Technology y el astillero Tandanor, así como también la planificación y la adecuación al marco regulatorio de cada país. También se abordaron aspectos técnicos como la precisión del diseño de concepto y especificaciones, formato del casco, sistemas de propulsión y principios generales a aplicar.
Según confiaron a El Cronista fuentes calificadas de las Fuerzas Armadas y de Defensa el proyecto conjunto de Argentina y Finlandia tendrá un costo de 200 millones de dólares, se llevará adelante entre los próximos cuatro años y estará financiado por medio del Fondo Nacional para la Defensa (Fondef).

Las negociaciones

La reunión de Defensa con la embajadora Lindertz es la continuidad de las negociaciones que mantuvieron hace 10 días el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, junto al jefe de Gabinete, Héctor Mazzei y el subsecretario de Investigación Científica y Política Industrial para la Defensa, Roberto Adaro, en el edificio Libertador a una comitiva de Finlandia, encabezada por el secretario Permanente de Defensa finlandés, teniente general Esa Pulkkinenv, con el objetivo de avanzar en el proceso de construcción del buque polar para la Armada Argentina. La decisión del Gobierno es que la empresa Aker Arctic Technology y el astillero Tandanor se ocupen de la construcción completa del buque logístico Antártico denominado «ARC 133» que será utilizado para el transporte de equipos e investigadores a las bases antárticas de Argentina, así como también para fines de investigación. El proceso de construcción, que se inició en 2020 con financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa, se encuentra bajo la supervisión y el asesoramiento de los ingenieros de la firma finlandes.
Autoridades de defensa se reunieron con sus contrapartes de Finlandia
Según dijeron especialistas en el tema, la construcción de este buque polar permitirá al país contar con una embarcación de desarrollo propio para complementar la acción del rompehielos ARA «Almirante Irízar» en la campaña antártica. Asimismo, a partir de esta adquisición se busca mejorar tanto el aspecto presupuestario como la potencialidad logística. La primera etapa del proyecto se inició oficialmente en Buenos Aires en mayo de 2022 pero el objetivo es continuar desarrollando el diseño de este navío, que en conjunto con el Rompehielos A.R.A. Almirante Irizar (de diseño y construcción también de Finlandia), aprovisionará las trece bases Antárticas Argentinas.
El Ministerio de Defensa, la Armada Argentina y Aker Arctic habían empezado el diseño de concepto entre 2014 y 2015. Pero luego ese proyecto quedó en una pausa. Desde entonces, entraron en vigor el Código Polar de la Organización Marítima Internacional (OMI) y otras regulaciones internacionales, paralelamente a la ocurrencia de avances tecnológicos. Por estas razones, el diseño fue actualizado para reflejar los cambios en la reglas y regulaciones, y se mejoraron los requerimientos de misión. La cooperación entre Argentina y Finlandia en el contexto marítimo cuenta con una larga historia, que se remonta a la construcción del Almirante Irizar en el Astillero Wärtsilä en Helsinki, hace poco menos de 50 años. El Irizar es un buque científico y de soporte logístico que aprovisiona las bases Antárticas Argentinas. En el 2007 sufrió un incendio devastador y fue exitosamente reparado y modernizado en Tandanor.

Los detalles técnicos

El monto total del proyecto será de 220 Millones de dólares que incluye recursos para ampliar capacidades de Ingeniería, Construcción y Gestión de Materiales. Entre las características principales del buque polar es que es de Clase Polar PC4 según la normativa armonizada de la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación.
En términos resumidos, el buque cuenta con estructura y potencia para operar libremente durante el verano en el Norte de la Península Antártica con posibilidad de acceder hasta Belgrano II (nuestra base más próxima al Polo Sur, situada en la costa del Mar de Weddell) ante la eventualidad de reemplazar al Rompehielos Irizar. El buque articulará todo el sistema logístico antártico, incluyendo la Base Integrada Ushuaia y la Base Conjunta Petrel. Según indicaron en las Fuerzas Armadas, cumple toda la Normativa Internacional en vigor y tiene una Eslora (Largo) de 131.5mts; la manga (Ancho): 23.6mts, un calado (Distancia vertical entre la superficie del agua y el extremo inferior del casco) de 8.0mts. Y  una velocidad Máxima en aguas libres mayor a 16 Nudos.(29Km/h). La velocidad en Hielo Marino del Primer Año es de 2 Nudos (3,6 Km/h) avanzando sobre hielo enrasado de 1m de espesor con 20cm de nieve sobre él. Y la autonomía de 15000 Millas Náuticas. (con dos de los tres motores principales en funcionamiento, al 85% de potencia y cargado hasta el calado de diseño). Este buque puede operar en una temperatura del aire de +35ºC a 30ºC (Casco: -40ºC). Y de temperatura del agua de +32ºC a -2ºC. El buque polar en construcción tiene capacidad para  190 plazas distribuidas según y una capacidad de Carga para transportar la totalidad de los insumos que hoy demanda un Ciclo Logístico Antártico Anual (Campaña Antártica de Verano e Invernada), permitiendo liberar la demanda de empleo del Rompehielos A.R.A. «Almirante Irizar» tanto para desarrollar actividades científicas como para, en conjunto, reducir el tiempo total del despliegue. También pueden Operar y Hangarar sobradamente dos Helicópteros Sea King (H3) y su logística de despliegue. Dentro del diseño, se han contemplado otros helicópteros previendo la incorporación de un nuevo tipo a futuro. Como aclaración: La distinción entre sólo operar o incluir también el hangarado, está asociada a la capacidad del tipo de helicóptero de plegar las aspas de su rotor (hélice) principal.

El embajador Stanley dijo que EE.UU necesita más herramientas para competir con China en America Latina

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  1. El embajador norteamericano en la Argentina, Marc Stanley, dijo en Washington que Estados Unidos necesita “más herramientas” para competir con China en América latina, un inusual reconocimiento público por parte de un funcionario de la ventaja con la cual corre el gigante asiático, que está haciendo multimillonarias inversiones en infraestructura en la región.

Stanley participó en un panel en el Diálogo Interamericano junto con el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, una charla moderada por la directora de la organización, Rebecca Bill Chavez, que abarcó varios temas de la relación bilateral entre los cuales sobresalieron los puntos de tensión por el vínculo con Pekín, y el avance de China en América latina, una realidad que preocupa enormemente en Washington, tanto a demócratas como a republicanos.

“Nuestro país necesita tener más herramientas para ser más competitivos con China en muchos casos”, dijo Stanley ante una pregunta sobre qué podía ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China en la región. El diálogo entre Argüello y Stanley ofreció una mirada a la muy estrecha relación de trabajo que forjaron ambos embajadores, y sobre la cual se ha asentado la relación bilateral en los últimos años, vital para la Argentina en su vínculo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Argüello, quien abrió el panel, se refirió a Stanley como “mi amigo”, reconoció diferencias y visiones distintas entre ambos gobiernos. “Pero trabajamos juntos”, afirmó. Stanley contó que rompió las reglas luego de ser designado por el presidente Joe Biden al hablar con Argüello antes de que lo confirmara el Senado, y dijo que desde entonces han sido “grandes socios”.

“Tenemos tanto en común, en mi mente más que con cualquier otro país de los que he estado en América latina”, dijo Stanley al hablar sobre la Argentina.

El presidente Joe Biden se reúne con el presiente argentino Alberto Fernández en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, el miércoles 29 de marzo de 2023. (AP Foto/Susan Walsh)
El presidente Joe Biden se reúne con el presiente argentino Alberto Fernández en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, el miércoles 29 de marzo de 2023. (AP Foto/Susan Walsh)
 

Ambos embajadores se explayaron sobre las oportunidades para ambos países, y Stanley se mostró muy optimista sobre el futuro del país pese a la crisis. Argüello enfatizó la enorme oportunidad que existe para la Argentina como proveedor de litio de Estados Unidos, y dijo que ambos gobiernos estaban trabajando pudiera acceder a los beneficios fiscales que existen en Estados Unidos, impulsados a través de una ley del gobierno de Biden para los países con los que existe un acuerdo de libre comercio. La charla giró luego a China, un tema en el que Stanley se explayó bastante al remarcar advertencias ampliamente conocidas de Washington. Una de las principales: Stanley dijo que China “quiere tener una presencia militar en América latina”. Y también dijo que están preocupados por la licitación de la red 5G, que podría quedar en manos del gigante Huawei, un destino que Washington cree entregaría toda la información que circula por la red al gobierno chino. “Todo esto podría ser muy peligroso”, advirtió el embajador.

Ya en la ronda de preguntas, al ser consultado acerca de qué puede ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China, Stanley reconoció que necesitan más herramientas.

Una cosa que aprendí en Argentina es que se necesitan dos para bailar tango. Creo que nuestro país necesita estar más comprometido. Creo que necesitamos tener más herramientas para ser competitivos con China en muchos casos, y no tengo miedo de decir eso, a los senadores, les digo eso a todos”, dijo Stanley. “Estoy de acuerdo en que las acciones tienen consecuencias y la inacción tiene consecuencias y necesitamos más herramientas”, insistió luego.

Stanley dejó entrever que una de las opciones es permitir que países como la Argentina, que es un país de ingresos de nivel medio, puedan acceder a programas de financimiento con el Eximbank, el Banco Mundial y otros bancos internacionales y obtener oportunidades que a menudo esos son para los países de bajos ingresos. Se trata de un tema que también ha puesto sobre la mesa el Gobierno, y el ministro de Economía, Sergio Massa, y que ha cobrado mayor importancia con la sequía y la falta de dólares que sufre el país este año.

En esta foto publicada por la agencia de noticias Xinhua, el presidente chino, Xi Jinping, a la derecha, y el presidente argentino Alberto Fernández posan para una fotografía antes de su reunión bilateral en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el domingo 6 de febrero de 2022. Fernández está en Beijing para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno. (Liu Weibing/Xinhua vía AP)
 

“China tiene la capacidad porque sus empresas, las empresas constructoras, son estatales. Nosotros no tenemos eso, ellos pueden tomar una decisión en un instante”, continuó Stanley, al referirse a la expansión de la infraestructura provista por China en la región. “Aprendí en economía que no existe tal cosa como un almuerzo gratis. Y a menudo, esos proyectos que son baratos vienen con muchas condiciones. China puede presentar acuerdos más rápidamente a los países de los que tenemos en nuestra caja de herramientas. Creo que tenemos que trabajar en nuestra caja de herramientas y dar más herramientas a nuestros embajadores y misiones. También creo que tenemos que trabajar con los argentinos exactamente qué tipo de herramientas quieren que tengamos. ¿Dónde les gustaría que entremos en juego? ¿AgrÍcola? ¿Minerales? ¿Capital humano? ¿Desarrollo nuclear? ¿Son los ríos?”, agregó el embajador norteamericano.

Como una muestra de avance en la relación bilateral, Stanley mencionó la posibilidad de que la Argentina adquiera aviones caza norteamericanos F-16 en vez de aviones chinos. Eso, dijo, era impensado cuando llegó a Buenos Aires. Ahora, Estados Unidos puede ofrecer un paquete que a su juicio es “competitivo”.

Estamos progresando, pero aún no es perfecto. Hay oportunidades para Argentina y hay oportunidades para Estados Unidos, pero se necesitan dos para bailar tango”, cerró.

Por primera vez, una mujer preside IDEA, la vitrina del mundo empresario

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Por primera vez en los 63 años de historia de IDEA, una mujer preside la entidad empresaria. Se trata de Paula AltavillaCountry President Argentina, Uruguay, Paraguay de Schneider Electric, quien ya era vicepresidente 1ª de la entidad y lideró el Coloquio de 2021. En tanto, Santiago Mignone, Country Senior Partner de PwC Argentina, designado tesorero, es quien preside el 59° Coloquio IDEA, que se desarrollará del 4 al 6 de octubre en Mar del Plata.
Además de Altavilla y Mignone, integran el nuevo Comité de Dirección de IDEA: Roberto Alexander, Presidente y Gerente General de IBM Argentina, como vicepresidente 1º; Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, como vicepresidente 2ª; y Guillermo Lipera, Socio Gerente de Bulló Abogados, como secretario.
“Es un orgullo y un honor presidir una entidad empresaria como IDEA, comprometida con el desarrollo del país en su conjunto y, en particular, con la creación de empleo privado formal”, destacó Altavilla. “Aunque IDEA es famosa por su coloquio anual en Mar del Plata, ese evento es solo la punta de un iceberg de un trabajo intenso de relacionamiento, diálogo y construcción de acuerdos con toda la dirigencia del país”, agregó. Por otra parte, “IDEA es también un espacio de constante intercambio de los niveles de gerenciales de las empresas y un ámbito de formación, gracias a su Escuela de Negocios”, enfatizó.
“Hoy más que nunca es relevante el rol de la dirigencia empresaria en la construcción de acuerdos que excedan la coyuntura inmediata y permitan que el país retome un sendero de desarrollo sostenido”, sostuvo el director ejecutivo de IDEA, Daniel González. En este sentido, “la entidad seguirá trabajando para llegar al 59° Coloquio con propuestas concretas y factibles sobre los desafíos que enfrenta el país, incluyendo temas fiscales, laborales e institucionales, entre otros”, anticipó.
La renovación de autoridades se definió en la asamblea anual ordinaria, que tuvo lugar el jueves 27 de abril. Durante el encuentro, también se presentaron los dos ejes temáticos centrales de IDEA en 2023: la visión país y el management. Estas temáticas serán abordadas en los principales eventos que llevará adelante IDEA en lo que resta del año: Experiencia IDEA Management (8 y 9 de junio, con foco en innovación y liderazgo); Experiencia IDEA Agroindustria (9 y 10 de agosto), el encuentro de Impuestos (24 de agosto), el de Abogados (14 de septiembre) y el de Pymes (9 de noviembre); y el Coloquio (4, 5 y 6 de octubre). Además de los miembros del Comité de Dirección, integran el Directorio de IDEA otros 31 directores, entre dueños de empresas grandes y pymes, CEOs y altos ejecutivos de diferentes sectores.

Se abre la Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales

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El Ministro de Ciencia, Daniel Filmus, encabezó la ceremonia de bienvenida de las alumnas y alumnos de la industria espacial e instituciones promotoras y usuarias de tecnología espacial, que tomarán parte de esta carrera de posgrado organizada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FI-UBA), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, el INVAP y UBATEC.
Esta tarde en la Biblioteca del Centro Cultural de la Ciencia (C3) tuvo lugar el acto de apertura de la carrera de Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales. La actividad fue presidida por el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; el Director de la carrera y asesor especial del Ministerio, Guillermo Salvatierra; el Director Ejecutivo y Técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Raúl Kulichevsky; el Gerente de Servicios de Integración Tecnológica de INVAP, Juan Carlos Rodríguez; y Alejandro Martínez, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). En sus palabras, el Ministro Filmus afirmó: “Sabemos que la ciencia y la tecnología es una herramienta enorme de integración de nuestros países y que la soberanía pasa hoy por la ciencia y la tecnología. Esta es un área sustantiva para el bienestar de nuestros pueblos, y estamos muy contentos de que estén acá”. Asimismo, el Ministro de Ciencia celebró la concreción de este programa académico: “Esperamos que esta sea la primera iniciativa académica de estas características, y que todos los años podamos llevar adelante este tipo de propuestas. Es un orgullo que hayamos podido articular estas instituciones, que tienen tanta densidad y son tan sofisticadas”. Y concluyó: “Si sumamos toda la inversión en ciencia y tecnología de los países latinoamericanos, hoy no igualamos la inversión que tiene Francia en esa materia. ¿Cómo podemos competir en ciertas áreas si no nos integramos, si no sumamos esfuerzos? Todos tenemos los mismos problemas, tenemos que integrarnos para tener resultados mejores”.
En su alocución, Guillermo Salvatierra agradeció a los miembros de las embajadas que se hicieron presentes y expresó: “Estamos sumamente orgullosos de que se hayan acercado a esta propuesta en el marco de los programas de cooperación internacional que tiene el Ministerio de Ciencia y la CONAE, que con estos socios han puesto a disposición un sistema de becas que nos ha permitido conformar este equipo”. La Especialización cuenta con la participación de 26 alumnas y alumnos de la industria espacial e instituciones promotoras y usuarias de tecnología espacial, con un 35% de participación de mujeres. Además se encuentran cursando 10 estudiantes extranjeros, con representación de todas las agencias y entidades espaciales latinoamericanas, como ser la Agencia Boliviana Espacial; la Agencia Espacial Brasileña; la Asociación Chilena del Espacio; la Agencia Espacial Mexicana; la Agencia Espacial del Paraguay; la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial del Perú; la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales; la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia de Cuba; y el Cluster Aeroespacial de Costa Rica. Adicionalmente, intervienen profesionales de las principales empresas de la industria espacial argentina y entidades relacionadas.
Participaron también en el evento autoridades organizadoras del posgrado e integrantes de embajadas y consulados de las nacionalidades de las y los estudiantes cursantes. El posgrado es un esfuerzo asociativo de los principales protagonistas del plan espacial argentino, y tiene como finalidad compartir la experiencia de 30 años de desarrollo de la actividad espacial en nuestro país con los países de la región y contribuir a la formación de recursos humanos de calidad para la industria. Está dictado por los profesionales de CONAE, INVAP o docentes de la Facultad de Ingeniería de la UBA, que dictará cursos de tecnología espacial, planificación y dirección de proyectos espaciales complejos, construcción, puesta en marcha, operación, inspección y mantenimiento de equipamiento espacial, para desarrollar en los o las profesionales capacidades integrarse en equipos interdisciplinarios de Investigación y Desarrollo Tecnológico y/o de aplicación en la Industria Aeroespacial.
El egresado o la egresada de la Carrera de Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales tendrá la formación necesaria para gestionar proyectos espaciales complejos en instituciones tecnológicas, agencias espaciales, empresas de la industria aeroespacial, destacándose su capacidad de trabajo en equipos interdisciplinarios para la solución de problemas específicos del sector y para el desarrollo de cambios tecnológicos y operativos con el fin de satisfacer las necesidades de los sectores productivos y del entorno institucional del ecosistema espacial. Más información aquí

Comercio exterior Argentino: Brasil, China, Estados Unidos y resto del mundo

Reproducimos esta exhaustiva y detallada radiografia del comercio exterior argentino de HORACIO ROVELLI y comentamos sus conclusiones. La Argentina, en el año 2022, tuvo récord de ventas y de compras con el exterior, teniendo en cuenta los datos que son por declaraciones juradas, sin contemplar la sub-facturación de exportaciones y la sobre-facturación de importaciones. Se declararon exportaciones por 88.466 millones de dólares, y los tres primeros clientes son Brasil, China, y los Estados Unidos.   A Brasil, que es nuestro primer socio comercial, se le vende medios de transporte y autopartes, petróleo y gas, trigo y cebada. Y se le compra tubos soldados por arco sumergido, hierro, acero, utilizados en oleoductos y/o gasoductos (esto tiene nombre y apellido: son, básicamente, las compras de USIMINAS de Brasil donde el grupo Techint posee el 50 % del capital y usa dólares que le compra al BCRA al tipo de  cambio oficial, que, por ejemplo, al día viernes 28 de abril 2023 cotizaba a 228,50 pesos); vehículos para transporte (por la integración particular de las empresas radicadas en ambos países que gozan de reintegros impositivos y de draw back [i]); café, pasta química de madera, etcétera. Con la República Popular China los despachos se concentraron en carne bovina deshuesada, congelada; carbonato de litio; cebada en grano; soja y sus derivados. E importamos de ahí computadoras y teléfonos celulares; suministros industriales elaborados; piezas y accesorios para máquinas y herramientas, plástico y sus manufacturas; grupos electrógenos de energía eólica; circuitos impresos con componentes eléctricos o electrónicos montados para aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía; aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía con hilos, de telecomunicación por corriente portadora o digital; partes para aparatos receptores de radiotelefonía, radiotelegrafía, radiodifusión, televisión, video monitores y video proyectores, y motocicletas con motor de émbolo alternativo. A su vez, el comercio con los Estados Unidos es de venta, principalmente, de aceites crudos de petróleo; oro para uso no monetario; productos intermedios de otros aceros aleados excluido el inoxidable; aluminio; aceite de soja y aceite de girasol en bruto; limón y sus derivados y otras frutas frescas. En cambio, se importa gasoil; turbinas de gas; carbonato de sodio anhidro; hulla bituminosa; productos inmunológicos y medicamentos envasados; vehículos automotor; máquinas y herramientas. Como lo reconoce la Asociación de Comercio entre Estados Unidos y Argentina AmCham, entre los sectores de mayor relevancia se encuentran el petrolero (apalancado por las inversiones en Vaca Muerta), el suministro de energía (AES), la industria manufacturera (GM, Ford, Goodyear, BASF, DuPont, Whirlpool), seguros (Metlife, Prudential), servicios financieros (American Express, Visa, JP Morgan), servicios profesionales (Accenture, Manpower Group), servicios de información y comunicaciones (IBM, Cisco Systems, Google). A ello debemos sumarle que de las nueve grandes empresas acopiadoras y comercializadoras de granos y derivados, que representan el 80 % de las exportaciones del sector en la Argentina, cinco son estadounidenses: ADM; Bunge; Cargill; Louis Dreyfus; y Glencore. Que en energía y en Vaca Muerta se destacan las firmas Chevron, Apache y Exxon Mobil y en litio y minerales raros, las empresas Río Tinto y Livent y sus acuerdos con Ford Motor Co, la primera, y con General Motors, la segunda. Que el principal acreedor no institucional en la deuda externa argentina es BlackRock, cuya casa central está en Nueva York y lo mismo pasa con los otros fondos de cobertura (Vanguard, PIMCO, Franklin Templeton, etc.). Que el supervisor de nuestra deuda es el FMI, donde el país del norte posee el 17 % de los votos y es el único que tiene poder de veto, a lo que se suma una embajada siempre activa en defensa de los intereses de su país, la más de las veces sin cuidar las formas. Sin embargo, la Argentina tiene una economía que compite en los mismos rubros que los Estados Unidos. Somos el décimo exportador de alimentos y forrajes, dentro de ello, el tercero en soja y sus derivados, pero Estados Unidos es el primero. A su vez, es el principal mercado de granos del mundo y los precios se fijan en Chicago. Hasta el relevamiento de la producción y su almacenamiento en silos en la Argentina es suministrado por los satélites de los Estados Unidos. Ellos saben más que nadie que la sequía en 2022/2023 fue importante y devastadora, pero que vamos a superar el récord de producción de granos y derivados en el 2023/2024. A lo que se le debe sumar la mayor explotación de petróleo y gas de Vaca Muerta, y el pleno funcionamiento del gasoducto Néstor Kirchner, por lo que nos vamos a autoabastecer de combustible en el año 2024 y vamos a ser exportadores netos en el 2025. Más la exponencial explotación y exportación de litio y minerales raros para la tecnología moderna. Sin embargo, sabiendo todo ello, el FMI —pese a que el Ministro Sergio Massa se había visto antes, en la República Dominicana, con la segunda del Departamento de Estado de ese país, Wendy Sherman— no le concedió el crédito puente de 5.000 millones de dólares. Además le dijo que sometía el pedido de adelantamiento del aporte de capital de 10.793 millones de dólares que, según el acuerdo de facilidades extendidas —firmado y autorizado por la ley 27.668—, deben ingresar en los meses de junio, septiembre y diciembre de 2023, a la aprobación del board del FMI . Saben que es una situación de ahogo financiero en el comienzo de la etapa electoral de cambio de gobierno, pero lo hacen por dos razones:
  1. Una, económica. Exigen que se devalúe nuestra moneda para que la deuda sea más difícil de pagar y que compren por la mitad lo que vale el doble, tanto empresas como activos naturales y públicos.
  2. Porque quieren que la nueva administración se le subordine políticamente en el enfrentamiento que tiene con la República Popular China y que graficara la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.

China

Una nación soberana, como debe ser la nuestra, no tiene que subordinarse a nadie y sí debe establecer relaciones económicas, comerciales y políticas de iguales entre países independientes. El Banco Central de la República Argentina tiene reservas en yuanes por el equivalente a 19.000 millones de dólares. Que se le pida a China usar los yuanes por 5.000 millones de dólares (cifra que se le fue a pedir al FMI), para “cerrar” las cuentas y pagos de este año, máxime que el año 2024 se obtendría un superávit comercial del orden de los 25.000 millones de dólares, es factible y necesario. Obviamente el país asiático nos vende mayor valor agregado (trabajo incorporado) que los bienes que compra de la Argentina, que sucede en la mayor parte de nuestro comercio internacional, que con China es exacerbado. Pero debe observarse lo siguiente:
  1. En primer lugar, con China tenemos una economía complementaria. Ellos tienen más de 1.400 millones de habitantes y necesitan alimentos, forrajes y energía, bienes y servicios de los que disponemos en abundancia
  2. Que se expanda la forma de pago en yuanes y pesos no es un tema menor, dado que como sucede con todas las operaciones de comercio internacional de nuestro país, debemos comprar dólares para adquirir bienes y servicios [2] y al revés, si, por ejemplo, Chile o Bolivia u otra nación quieren comprar productos argentinos, deben comprar antes dólares para hacerlo.
En gran parte del comercio internacional se va sustituyendo el dólar por acuerdos como los firmados entre India y China, China y Japón, y China y Rusia, donde se opera en forma creciente con las monedas de cada país. Es obvio que esto va en contra de los Estados Unidos, que se beneficia con la fuerte demanda mundial de su moneda y, por ende, financia su déficit fiscal (que, por ejemplo, en el año 2021, fue del 16,7 % de su PIB), en forma mayoritaria, con emisión monetaria, cosa que a nosotros, el FMI nos limita severamente y que fue del 1 % del PIB en el año 2022 y que el FMI fijo en el 0,6 % del PIB en el año 2023 [3]. Es imprescindible que la Argentina propicie acuerdos con otros socios comerciales en nuestras respectivas monedas, que, a su vez, indirectamente, le confieren al peso un mayor valor por su utilización (y mayor demanda de pesos). El problema es la inflación argentina, donde la paridad real o imaginaria, acicateada por los grandes operadores económicos que “dolarizan” permanentemente sus precios y la ganancia, desvalorizan el rol de nuestro dinero. Esa desvalorización es mayor en momentos de crisis, y esas crisis se desencadenan con la pérdida de reservas internacionales del BCRA. La hiperinflación de 1989-1990 se generó cuando José Luis Machinea, presidente del BCRA en ese entonces, el 6 de febrero de 1989, dijo que la autoridad monetaria no tenía más reservas de libre disponibilidad. Ese día el precio oficial del dólar era de 17,82 australes, el gobierno de Menem, cuando asumió (en forma anticipada) el 9 de julio de ese año, lo fijó en 650 australes y la corrida cambiaria se frenó el 1 de abril de 1991, con la convertibilidad de 10.000 australes por un dólar. En ese proceso, se produjeron las privatizaciones que implicaron suficientes ingresos de divisas al país para estabilizar la situación, pero a costa de malvender YPF, Agua y Energía, Segba, Hidronor, Gas del Estado, FFCC, la Caja de Ahorro y Seguros de la Nación, etcétera. No estamos exentos de repetir el mismo mecanismo y entrar en un proceso hiperinflacionario, azuzado por las distintas paridades cambiarias y quienes la propician, ante un BCRA que dilapidó y dilapida reservas internacionales cuando le vende a la paridad oficial dólares a las empresas para que paguen el 40 % de su deuda y/o realicen importaciones al tipo de cambio oficial (el viernes 28 de abril 2023 de 228,50 pesos). Es por eso que un buen comienzo fue que a fin de paliar los efectos de la falta de dólares para pagar importaciones, el Ministerio de Economía activó el 26 de abril de 2023 un nuevo tramo del swap de monedas que el Banco Central tiene con su par de China, por el cual se podrán financiar importaciones pagadas en yuanes por un valor equivalente a 1.040 millones de dólares Este tramo del swap estará vigente durante el mes de mayo y permitirá a las empresas importar bienes desde el gigante asiático sin tener que pagar con dólares. China trata de fortalecer lazos comerciales, de allí que los BRICS (Brasil, Rusia, China e India) se reúnan los días 2 y 3 de junio de 2023 en Ciudad de Cabo —Sudáfrica—, y ofrezca incorporar a 19 países, entre ellos a la Argentina, invitada especialmente por la República Popular.

HORACIO ROVELLI

Comentario de AgendAR:

Los economistas vinculados a la oposición a la actual gestión dicen que Argentina «mendiga» créditos en el exterior (estamos en campaña electoral). La realidad es que se trata de créditos de nuestros proveedores para que les compremos sus productos: las naciones no son ONGs de beneficencia. Señalamos esto porque nuestro peso no se devalúa solo con respecto al dólar, como parecería decir la nota, también se devalúa con respecto al yuan y al real. Estamos de acuerdo en que una devaluación, gradual como está ocurriendo ahora o «brusca», no resuelve nada. Con una inflación desbocada, cualquier tipo de cambio queda atrasado en pocos meses o semanas. También estamos de acuerdo que a Argentina le conviene ingresar a los BRICS para facilitar su comercio exterior y obtener posibilidad alternativas de financiación. Pero eso tampoco es una solución mágica por las razones expuestas más arriba. En realidad, nuestro país debe tomar en cuenta que su comercio exterior con su socio más cercano, Brasil, más el que lleva con los dos gigantes EE.UU y China, solo suma el 31% del total. El otro 69% es con el resto del mundo, que también existe.

Abel B. Fernandez

Un hecho adverso que destacó el talento argentino

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El martes 9 de mayo próximo, se presentará la edición en papel del libro Crónica de una reparación (im)posible”, que relata los esfuerzos realizados por la industria nuclear argentina para la solución del desperfecto sufrido por la Central Nuclear Atucha I en el 1988.

El libro fue escrito por tres de las personas que formaron parte del equipo que llevó adelante la reparación: Juan Carlos Almagro, ingeniero metalúrgico, vinculado a áreas de desarrollos tecnológicos; Roberto P. J. Perazzo, físico teórico, realizó investigaciones básicas en el Departamento de Física; y Jorge Isaac Sidelnik, físico, que trabajó en las áreas de CNEA dedicadas a la producción de energía.

Con un manejo del relato de los acontecimientos que solo pueden tener quienes participaron de los eventos, los autores exponen con claridad las tareas realizadas y los desafíos que se fueron superando en el desarrollo del proyecto.

Esta edición especial en papel del libro, realizada por el CEDyAT, se presentará oficialmente el próximo martes 9 de mayo en el Auditorio Jorge Sábato de la Sede Central de Nucleoeléctrica Argentina (Francisco N. Laprida 3163, Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires). El evento contará con transmisión simultánea a través del canal de YouTube de Nucleoeléctrica Argentina S.A.

Participarán de la presentación, los autores del libro: Jorge I. Sidelnik y Roberto Perazzo; junto a Susana Hernández, Presidente de la AAPC; José Luis Antúnez Presidente de Nucleoeléctrica Argentina; y la investigadora Clara Ruocco, que será la moderadora del encuentro.

El incidente

En 1988, la Central Nuclear Atucha I sufrió un desperfecto en los canales de combustible del reactor. Los daños en la estructura configuraron distintos escenarios nada favorables en medio de un contexto socioeconómico adverso, sin embargo, gracias a las capacidades nucleares de nuestro país, se afrontó de manera exitosa la reparación y re-arranque del reactor utilizando los recursos de la ciencia, la tecnología y la industria argentina. El libro refiere a cómo un suceso adverso permitió posicionar a nuestro país como referente en la temática a nivel mundial superando exitosamente los incidentes.

Por aquel entonces, los equipos técnicos de la Comisión Nacional de energía atómica afectados a la tarea contaban con experiencias previas en problemas de tal magnitud y complejidad; pudieron sortear el desafío tecnológico de manera exitosa basándose en una sólida experiencia en investigación y desarrollo. Como resultado positivo de esta vivencia, se enriquecieron las capacidades y la historia del sector nuclear argentino.

Atucha I

La Central Nuclear Atucha I, Presidente Juan Domingo Perón, inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año.

Atucha I está ubicada sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas, a 100 km de la ciudad de Buenos Aires en la localidad de Lima, Partido de Zárate.

Actualmente cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 megavatios eléctricos.

Si bien es la primera central argentina, todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales. Desde 2008 a la fecha, Nucleoeléctrica se encuentra ejecutando el Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I, cuya finalización permitirá extender su operación por veinte años adicionales a plena potencia.

 

Nucleoeléctrica Argentina

La empresa produce energía eléctrica mediante la operación de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1.763 MW.

Además de operar las plantas y comercializar en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) la energía producida, está a cargo del gerenciamiento de proyectos que aseguren la operación segura y confiable de sus instalaciones, así como también de aquellos que tengan por objetivo la eventual construcción de futuras centrales nucleares en territorio nacional.

Sus actividades están sujetas a los más altos estándares de seguridad y se encuentran fiscalizadas a través de rigurosos controles tanto nacionales como internacionales. La energía nuclear contribuye al cuidado del medioambiente por su competitividad y reducción de emisiones de CO2. Esta fuente de energía no genera gases ni partículas causantes del efecto invernadero en su proceso productivo, lo que ayuda a combatir uno de los principales responsables del cambio climático.

CEDyAT

El CEDyAT es un Centro de Vinculación Tecnológica Argentino (UVT Ley 23877) integrado por un equipo profesional interdisciplinario altamente calificado, que brinda soluciones integrales de excelencia. Con el apoyo de científicos, docentes, informáticos, investigadores, profesionales y tecnólogos que día a día colaboran con la asistencia en la gestión que promueve la innovación tecnológica en el país.

Además de intervenir con estrategias de gestión organizacional, infraestructura informática, certificación de procesos, big data, analítica aumentada, machine learning, logística, y industrias 4.0, las Ediciones CEDyAT buscan amplificar la circulación de aquellos textos vitales para la gestión e innovación tecnológica local.

Lanzan la red de reactores de investigación de América latina y el Caribe. Papel clave de Argentina

Una nueva red que agrupa a reactores de investigación e instituciones conexas, mediada por el OIEA, ayudará a satisfacer la creciente demanda que existe en América Latina y el Caribe de los servicios analíticos y tecnológicos que prestan estos reactores y de los radioisótopos y radiofármacos que producen. La Red Regional de Reactores de Investigación e Instituciones relacionadas en América Latina y el Caribe (RIALC) echó a andar oficialmente en un acto de carácter híbrido (virtual y presencial) que tuvo lugar en Viena el 28 de febrero, en presencia de representantes de la Argentina, Bolivia, el Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Jamaica, México y el Perú. Los nueve países participan en un proyecto regional de cooperación técnica del OIEA establecido para responder al aumento de la demanda de los productos y servicios que proporcionan los reactores nucleares de investigación, utilizados con fines de investigación, desarrollo, enseñanza y capacitación y también para producir neutrones destinados a sectores que van desde la medicina y la agricultura hasta la industria y la criminalística. Dada la importante función que cumplen para las actividades de investigación y desarrollo, muchos reactores de investigación se encuentran en campus universitarios e instituciones nacionales, donde numerosas partes interesadas pueden beneficiarse de sus aplicaciones. “Este proyecto tiene por objetivo reforzar las capacidades existentes en la región, aprovechando al máximo la experiencia y las aptitudes de sus profesionales y técnicos, así como el importante acervo de equipo e infraestructura del que los reactores de investigación son un elemento central”, dijo Raúl Ramírez, Jefe de Sección de la División de Cooperación Técnica para América Latina y el Caribe del OIEA. “Nos estamos centrando en atender en la mayor medida posible la demanda de productos y servicios de reactores de investigación en la región, para lo cual es básico disponer de una plataforma de intercambio de información. De ahí la creación de esta red”. Siete países de América Latina y el Caribe cuentan con reactores de investigación de diferentes tipos y niveles de potencia. Los reactores de investigación son, desde hace más de 70 años, centros de producción e innovación en la esfera de la ciencia y la tecnología nucleares, gracias a su contribución a investigaciones multidisciplinarias que han deparado nuevos avances, por ejemplo, en la producción de radioisótopos de uso médico e industrial, la investigación con haces de neutrones, la obtención de materiales o el ensayo y la cualificación de componentes. En total, hay en la región 16 reactores de investigación en funcionamiento (cinco en la Argentina, cuatro en el Brasil, dos en México, dos en el Perú, uno en Chile, uno en Colombia y uno en Jamaica), más otros tres que se están construyendo en la Argentina, Bolivia y el Brasil. El objetivo de la RIALC estriba en servir de foro a los profesionales que trabajan en estas instalaciones para poder intercambiar información, coordinar actividades y promocionar sus servicios y productos, con ánimo de ofrecer soluciones eficientes y eficaces a los sectores de la salud, el medio ambiente, la industria y la medicina. “El OIEA ha respaldado la creación de varias redes regionales de reactores de investigación, algunas de las cuales desempeñan un papel muy importante para coordinar iniciativas de colaboración relacionadas con el acceso a los reactores de investigación y su utilización”, señala Nuno Pessoa Barradas, Especialista en Reactores de Investigación del OIEA. “La RIALC es la primera red de este tipo que abarca toda la región de América Latina y el Caribe. Esperamos que, gracias al esfuerzo de sus miembros, contribuya sustancialmente a mejorar la sostenibilidad y el uso de los reactores de investigación de la región”. La presentación de la nueva red supuso un hito dentro de un proyecto regional en curso que apunta a satisfacer la demanda regional de productos y servicios relacionados con reactores nucleares de investigación. Asistieron al acto autoridades de las instituciones de contraparte de la RIALC, entre ellas Adriana Serquis, Presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica de la Argentina, Hortensia Jiménez, Directora de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear, Gladys López, Presidenta de la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada de Cuba, y Mario Mallaupoma, recientemente nombrado Presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). También asistió Carlos Gayoso, coordinador principal del proyecto y Director de Producción del IPEN.

Uruguay: China quiere un tratado de libre comercio con el Mercosur

En el marco de un acto organizado por el PIT-CNT con motivo del Día del Trabajador, el presidente de la Unión de Exportadores del UruguayFacundo Márquez, fue consultado sobre las actuales negociaciones del gobierno para abrochar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, y explicó que el gigante asiático «ya dijo que va a querer negociar con el Mercosur«, y no de manera individual, por lo que «nos puso un poco a la cola de eso«.
Según el jerarca gremial, hay que entender que «estamos en un mundo muy politizado«, y «el Mercosur depende mucho de lo que defina Brasil y su estrategia de inserción internacional«. No obstante, Márquez afirmó que desde la Unión de Exportadores se apuesta «en primera instancia a que Brasil lidere el tratado Mercosur-Unión Europea, que es el que más cercano estamos».
A su vez, señaló que se debe «seguir trabajando en otros tratados como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) al que China ha pedido la adhesión», por lo cual la nación asiática también podría quedar «adentro de ese tratado», explicó a Subrayado.
Márquez remarcó que por «la filosofía» de la Unión de Exportadores, y «más allá de las diferencias» y los matices que hay con el PIT-CNT, «están convencidos de que a pesar de esos desacuerdos que podemos tener en algunas formas o algunos medios», los objetivos «son los mismos», y «estamos todos en el mismo barco«.
El presidente de la Unión de Exportadores sostuvo que «siempre apuestan al diálogo» con los actores de la vida política y sindical del Uruguay, y a «razonar» el hecho que «vivimos en un mundo complejo y no concebimos otra forma de que no sea crecer el país» a partir de «más y mejor trabajo».

Cohetes y satélites: la industria espacial argentina

En los últimos seis años, la industria espacial a nivel global creció un 15% y llegó a los USD 373.000 millones. Argentina cuenta con la capacidad de hacer satélites de alta complejidad y con actores privados que impulsan el sector.

No se trata de un sector que traiga kilométricas inversiones, sino más bien de un nicho tecnológico que nos permite ir kilómetros hacia arriba: la industria espacial -más que nada satelital-.

Los datos del día

Hoy no van a ser muchos datos porque es un sector un tanto esquivo para brindar información clara: cada país informa lo que considera como espacial y las empresas que se dedican al rubro suelen dedicarse también a otras actividades, así que es complicado saber cuánto representa la parte espacial. Pero vamos a sintetizarlo en los siguientes puntos:
  • En Argentina trabajaron 7.499 personas en el complejo satelital. 3.674 (49%) estaban vinculadas a empresas -tanto privadas como estatales- y el resto a los organismos públicos (Comisión Nacional de Actividades Espaciales -CONAE- y Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA-).
  • El empleo en empresas más que se triplicó desde 2007, cuando contaba con 993 personas empleadas.
  • En 2020 se realizaron 114 lanzamientos, el 70% lo llevaron a cabo empresas de Estados Unidos y de China. 34 de esos lanzamientos los hizo una empresa llamada China Great Wall Industry Corporation -obviamente de origen chino- y SpaceX -del malvado Elon Musk- hizo otros 25. Entre las dos firmas concentraron el 51% de los lanzamientos.
  • ¿Cuánto dinero movió el lanzamiento en 2020? 5.300 millones de dólares ¿Cuánto movió en total la “economía del espacio”? USD 371.000 millones ¿Es mucho? Bastante, nuestro PBI de 2021 se estimó en 487.000 millones.
  • Argentina es uno de los pocos países del mundo que logró desarrollar satélites geoestacionarios de comunicaciones. Los otros son: China, Estados Unidos, India, Israel, Japón, Rusia y algunos países de la Unión Europea. ¿Qué es un satélite GEO? Uno que se queda sobre un mismo punto en relación a la tierra.
Todos estos datos y más en la Misión 7 del Plan Argentina Productiva 2030.

De ratones y monos

Seguramente te acuerdes de los despegues del ARSAT-1 y 2, al menos para mí fueron muy emocionantes. Pero, ¿cómo llegamos a eso? Hacer una cronología de la industria espacial argentina sería un poco largo y se iría la entrega en eso, pero veamos algunos hitos. Como muchas otras historias industriales, la nuestra arranca con las Fuerzas Armadas desarrollando o impulsando la fabricación de ciertos productos -muchas veces con alguna finalidad bélica, pero no siempre-, en este caso: cohetes. También, como muchas otras historias, con el golpe militar de 1955 la actividad entró en un impasse. Recién bajo la presidencia de Arturo Frondizi se retoma la carrera espacial argentina con varios lanzamientos de cohetes. Pese a los varios cambios de gobierno y golpes de la época, se siguió avanzando y acá me quiero detener un minuto. Entre los lanzamientos realizados, se destacan dos. El 11 de abril de 1967 se lanzó un cohete “tripulado” -permítanme la licencia poética- por el ratón Belisario, pero solo llegó a una altura de dos kilómetros. Dos años después se lanzó otro cohete que tenía a bordo al mono Juan y llegó a los 90 km de altura. ¿Por qué te cuento esto? Porque fuimos el cuarto país del mundo, sí el CUARTO, en lograr exitosamente mandar un animal al espacio y que vuelva sano y salvo. Esto muestra un poco el grado de avance que se había logrado, ¿no? Las inversiones en cohetes se mantuvieron, incluso durante la última dictadura, y en democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín se lograron avances significativos en el marco del Programa Cóndor. Incluso se logró exportar partes de cohetes a Egipto, pero por la presión de Estados Unidos el proyecto se discontinuó. Con la presidencia de Carlos Menem, la industria cambió y se enfocó más hacia el lado satelital, se pusieron en órbita varios satélites artificiales, a pesar de ser la época de las privatizaciones y el “desmantelamiento” del Estado. Algo a mencionar es que dentro de la reorganización del sector se crea la CONAE. Con la llegada del siglo XXI y nuevas políticas económicas, el sector espacial tomó una relevancia aún mayor y se lanzaron varios satélites más, todos de diseño nacional. ¿Por qué te cuento esto? No va a ser habitual que hable de la historia de los sectores, pero me parece un caso muy ilustrativo de que tenemos que acostumbrarnos a ver a los sectores productivos como una película y no una foto. Ningún sector nace de un repollo y suelen tener tiempos de maduración bastante largos, así que no hay que desesperarse. Si te interesa saber más de nuestra historia espacial pero no andás con mucho tiempo, la página de Wikipedia está bastante bien, pero si tenés un rato te recomiendo Historia de la actividad espacial en Argentina de Pablo de León. Y si tenés ganas de saber más sobre el Mono Juan y el ratón Belisario, te dejo este episodio de Ciencia del Fin del Mundo -el mejor podcast de ciencia que hay- y este corto hermoso de Hernán Moyano.

Al infinito y más allá

Ahora que ya conocés la historia, podemos ver qué es lo que tenemos actualmente. Por un lado, el Estado argentino llevó adelante distintas misiones espaciales impulsadas por la CONAE y ARSAT -encargada de gestionar y proveer servicios de telecomunicaciones por parte del Estado-. En estos proyectos estuvieron involucradas tanto INVAP como VENG, dos empresas estatales, en diferentes etapas de los proyectos satelitales. Por otro lado, surgieron empresas privadas ligadas tanto a la fabricación de satélites como a la provisión de servicios, infraestructura y otros productos de alto valor tecnológico. Quizás conozcas algunas: Innova Space, Satellogic, Novo Space, pero hay otras tantas un poco menos conocidas. ¿Entonces compiten contra las estatales? No, se dedican a cosas distintas. Mientras que las firmas estatales se concentraron en satélites de mayor tamaño, con una vida útil más prolongada y costos de producción más altos, las empresas privadas apuntan a otros mercados. Algunas por ejemplo se dedicaron a la construcción de satélites chicos, que pueden ser fabricados “en serie” y con materiales menos costosos. Llegado este punto quizás te preguntes para qué sirve la industria satelital. Si fuera por amor al arte no estaría nada mal, solo que en tiempos de crisis económica sería medio complicado justificarlo. Esta fue una de mis consultas a Valentín Álvarez, investigador que estudia el sector satelital -entre otras cuestiones-. “Por un lado, tener la posibilidad de desarrollar satélites localmente te habilita a brindar servicios que se adapten a las necesidades de la población y del territorio. La ubicación de Argentina y su geografía hacen que haya zonas que difícilmente podrían acceder a telecomunicaciones satelitales si no fuera por los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2. Lo mismo con satélites de observación como los SAOCOM, que pueden adaptarse a las necesidades locales”. Por otro lado, Valentín me señala que la producción local de satélites te permite, como en tantas otras industrias, el desarrollo de la cadena de proveedores. No solo vinculados a la actividad espacial, sino que también eso habilita a que las firmas proveedoras vendan sus productos a otros sectores -e incluso podrían exportar- dado que al requerirse insumos de alta calidad, ser proveedor de una empresa satelital funciona como un certificado de calidad. Ligado a esto último, me comentó que si bien estos derrames hacia otras industrias son un tanto impredecibles y no pueden considerarse ex-ante, también ocurrió que los propios desarrollos satelitales por parte de las firmas estatales brindaron al país capacidades para desarrollar sus propios radares -de los que vamos a hablar cuando abordemos la cuestión de la defensa-. Por último, Valentín planteó que no hay que menospreciar la formación de recursos humanos altamente calificados que trabajan en la industria. Si bien no se trata de una masa crítica, gran parte de los 7.500 empleados del complejo satelital cuentan con una altísima formación y una expertise que nos distingue de otros países en desarrollo. Incluso, esta generación de capacidades ayudó en algunos casos a que surjan las empresas privadas que mencionaba más arriba. Ya sea formando parte del proceso de crecimiento de las empresas como por haber sido fundadas por ex trabajadores de las empresas estatales, algunas de estas firmas tienen un pasado común vinculado al impulso nacional del sector satelital.

El ballet cósmico ha empezado

Si la Guerra Fría significó un avance tremendo en la carrera espacial, hoy en día estamos atravesando otro momento de cambios abruptos. Cohetes que van y vuelven, lo que permite disminuir los costos de cada lanzamiento; la difusión de satélites de menor tamaño y costo; algunas iniciativas para realizar minería en asteroides y otros planetas y el turismo espacial -ya es caro viajar al exterior, así que no nos deprimamos mejor-. ¿Qué quiero decir con esto? El sector se está transformando bastante, lo que conlleva ciertos desafíos para nuestro país -sumado a otros tantos desafíos más allá de las transformaciones-. Para llevar esto que puede sonar muy volado a valores monetarios, entre 2014 y 2020 la economía del espacio en todo el mundo creció un 15%, pasó de 323.000 millones de dólares a los 371 que te comentaba en la parte de datos. El desafío más claro que aparece en Argentina -tanto para la parte estatal como privada- es la volatilidad económica en la que vivimos. Gran parte de los insumos que se utilizan en el armado de los satélites son importados -ya sea por una cuestión de falta de provisión local como de costos-. Esto va más allá de la voluntad que se tenga de hacerlos acá. Por ejemplo, INVAP realiza una multiplicidad de tareas, entre ellas la ingeniería, producción de insumos, software y el ensamble, sin embargo otra parte de los insumos que se necesitan para fabricar los satélites son importados. La incertidumbre y las dificultades en torno a la importación de estos bienes llevan a que algunas firmas del sector privado elijan hacer la fabricación de los satélites en otros países, mientras que en Argentina tienen una parte considerable de los equipos de ciencia y tecnología. Este es el caso de una de las empresas privadas más grandes que, pese a tener una parte importante del empleo en Argentina, hace la fabricación en Uruguay. Pero bueno, eso no se va a solucionar pronto, así que ¿cuáles son los otros desafíos? Valentín Álvarez me indicó dos cuestiones fundamentales: una mayor articulación público-privada y garantizar la estabilidad de los recursos destinados al sector espacial. Respecto al primer punto, sumar espacios donde se articulen las políticas de ciencia y tecnología con las necesidades del entramado productivo local resulta clave para el crecimiento del sector y para que se generen derrames hacia otras industrias. A su vez, la facilitación para que empresas del sector puedan utilizar parte de las instalaciones públicas también permitiría una mayor vinculación entre estos dos mundos, así como la disminución de algunos costos. Más que nada, teniendo en cuenta que esa vinculación ya existe -lo que explica que parte de las firmas privadas surjan del entramado público o estén asociadas en algún punto al mismo-. Esta nota que le hicieron Paloma Varona y Gonzalo Brizuela, de Misión Productiva, a Marcos Actis -presidente de VENG, una de las firmas estatales- aborda esta cuestión y más. Sobre el segundo punto, en algunas oportunidades el acceso al presupuesto estuvo atado a la voluntad política de los gobiernos, así como también a la capacidad del sistema científico de promover sus tareas. El gran problema con esto es que a medida que el sector avanza a nivel mundial acá se pierde tiempo en interrupciones que dilatan la duración de los proyectos. Esto lleva a que los plazos pensados para cada proyecto se demoren más y complica la articulación con el mundo privado, así como el avance de otras iniciativas que también son importantes. ¿Por qué la transformación a nivel mundial conlleva un riesgo para la industria nacional? Actualmente somos un jugador relevante en el mundo, quizás no tanto por tamaño, pero sí por desarrollos. Sin embargo, en la medida en que el sector se siga transformando y no logren políticas más estables de desarrollo local nos vamos a quedar atrás en la carrera. Argentina tiene capacidades para aportar, tanto en satélites de gran tamaño -como los que desarrolla INVAP-, así como también de menor escala -como los de Satellogic e Innova Space-. También estamos desarrollando el proyecto Tronador-II para hacer lanzamientos desde nuestro territorio. Pero, para que todo esto siga su curso, siga creciendo y se generen más sinergias locales, se requieren políticas de Estado.

Nicolás Sidicaro

«El Niño» que viene: fenómenos metereológicos extremos

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La última vez que se formó El Niño fue en 2016 y sus efectos se dejaron sentir en todo el mundo. Este fenómeno climatológico contribuyó al aumento récord de las temperaturas globales, a la pérdida de bosques tropicales, al blanqueamiento de corales, a la generación de incendios forestales y al deshielo polar.

Ahora los científicos creen que volverá a ocurrir y por eso están alertando sobre la posibilidad de que en los próximos meses se forme un Niño potente en un contexto en el que, además, está ocurriendo un calentamiento “brusco e inesperado” de los océanos, lo que en conjunto podría llevar la temperatura global a niveles de récord entre 2023 y 2024. Pero ¿qué sabemos de este fenómeno y por qué preocupa?

Eventos extremos

El Niño es un fenómeno climatológico natural -no causado por el hombre- del que se tienen referencias, al menos, desde finales del siglo XIX.

El Niño es básicamente un cambio en la fuerza y dirección de los vientos alisios que soplan de este a oeste en el océano Pacífico, que hace que el agua cálida que se encuentra en la parte occidental del océano Pacífico se mueva hacia la región central y este del Pacífico”, le explica Ángel Adames Corraliza, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Wisconsin, a BBC Mundo.

No se trata de un cambio inocuo. El experto señala que el movimiento de esas aguas cálidas propicia un aumento significativo de las temperaturas oceánicas del centro y el este del Pacífico.

“Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones. Y eso tiene consecuencias en el ciclo hidrológico de la costa oeste de América del sur, especialmente en Perú y en Ecuador. Incluso, hay unos efectos directos en la circulación atmosférica que causan cambios en las condiciones del tiempo y en el clima en general tanto en Norteamérica como en Sudamérica y en otras partes del mundo también”, precisó.

Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones
Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones

Adames asegura que esto genera preocupación, en especial, porque un El Niño potente -como el que se está pronosticando para este año- suele estar asociado a eventos meteorológicos extremos.

Estamos hablando de la posibilidad de ver eventos meteorológicos extremos que no tienden a ocurrir comúnmente, porque El Niño básicamente cambia el clima. Así que vemos cosas que no son usuales en las diferentes regiones. Esa es una razón para preocuparse”, señala.

Este fenómeno meteorológico hace, por ejemplo, que en regiones usualmente muy lluviosas como el norte de Australia ocurran sequías y fuegos; mientras que en lugares como la costa oeste de Sudamérica, cuyo clima es seco y que es conocida por sus desiertos, se produzcan fuertes lluvias.

“El primer impacto que se ve es el calentamiento fuera de las costas del Perú. Este año, si no se rompió el récord está casi por hacerlo. Está extremadamente cálido y hemos visto unos aguaceros con una intensidad y fortaleza que no se ven comúnmente, excepto cuando tienes esas temperaturas bien altas, causando tremendas inundaciones, deslizamientos y pérdidas de vidas y de recursos materiales”, afirma Adames.

Explica que el desarrollo de El Niño, en especial si sigue aumentando la temperatura oceánica, suele llevar a una temporada de huracanes más activa en el Pacífico oriental y central.

“Durante los años de El Niño hay mayor riesgo de huracanes para la costa oeste de México y para Hawái. Frecuentemente, vemos huracanes o tifones que atraviesan el océano y ocurren huracanes más intensos en la región más al sur del océano Pacífico occidental. En contraste, la actividad de huracanes en el océano Atlántico disminuye”, señala.

Adames indica que, aunque todavía es algo que se está estudiando, hay indicios de que El Niño tiende a causar sequías en el Caribe durante el verano boreal, afectando lugares como Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

En ocasiones, esta sequía puede extenderse a América Central -de Panamá hasta Honduras, en especial-, así como causar ondas de calor en la región amazónica.

“En general, los impactos tienden a ser más de calor y sequía para Latinoamérica, pero los efectos más grandes tienen a ocurrir en la ladera occidental de los Andes y las montañas que predominan en América Latina. Así que estamos hablando de Lima y de todas las ciudades grandes que hay en esa región costera del lado del Pacífico de Suramérica que tienden a recibir impactos bien grandes en términos de aguaceros y calor”, apunta Adames.

Refuerzo del calentamiento global

Aunque El Niño tiene un origen natural no relacionado con el calentamiento global causado por las actividades humanas, sí puede contribuir al aumento de las temperaturas en el planeta.

Este fenómeno climatológico se caracteriza por una liberación de calor del océano Pacífico hacia la atmósfera, a través de la cual se distribuye
Este fenómeno climatológico se caracteriza por una liberación de calor del océano Pacífico hacia la atmósfera, a través de la cual se distribuye
 

Los años cuando ocurre El Niño tienden a ser más calientes de lo normal, así que si este año tenemos un Niño que posiblemente sea récord, o sea extremadamente fuerte, estamos hablando de un calentamiento de la atmósfera significativo que se va a estar sumando al calentamiento global causado por el ser humano”, advierte Adames.

“La segunda mitad de este año -y más probablemente el año que viene- será un periodo extremadamente caluroso y con muchas olas de calor porque estamos hablando de un calentamiento por El Niño además del calentamiento causado por el ser humano. Así que posiblemente el 2024 o el final de este año, será uno de los más cálidos que hemos experimentado desde que se tienen registro”, agregó.

El Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) emitió un aviso de alerta por El Niño, en virtud de que hay indicios tempranos que hacen probable que se desarrolle en los próximos meses.

De acuerdo con el NWS, hay un 62% de probabilidades de que este fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de este año. También estimaron en 40% las probabilidades de que sea un El Niño “fuerte”.

Ángel Adames afirma que abril es un momento muy difícil para anticipar la aparición de este fenómeno, pero señaló que hay varias señales que hacen pensar que sí ocurrirá. En primer lugar, apunta a las altas temperaturas que se registraron fuera de la costa de Perú.

Explica que hay una serie de boyas colocadas en la región ecuatorial del Pacífico para medir la temperatura oceánica no solamente en la superficie, sino también en la profundidad, y en estos momentos todas están indicando un calentamiento que se registraría desde la costa de Perú hasta casi llegar a la costa de Nueva Guinea. “Así que estamos hablando de un calentamiento mayor”, destaca.

Un segundo indicador sería un cambio que se produjo hace algunas semanas en la dirección de vientos alisios a vientos del oeste. “Usualmente, cuando los vientos cambian de dirección, eso acelera el desplazamiento de aguas calientes hacia la región este del Pacífico y eso es un indicativo bastante fuerte de que se está desarrollando El Niño”, apunta.

El último indicador son los modelos de predicción climatológica. “En estos momentos, la gran mayoría de ellos están indicando que vamos hacia un El Niño fuerte”, concluye.

Comentario de AgendAR: Trascartón de una «Superniña» (3 años seguidos de Niña), fenómeno sin antecedentes históricos en los registros del Servicio Meteorológico Nacional, que nos venga un «Niño» fuerte no es buena noticia. Hasta hace semanas, el consenso climatológico era de un 2023 casi tranquilo, con la Oscilación Austral en fase neutra, no en fase positiva. Les presento a ENSO, nombre que no corresponde a un simpático señor italiano sino a un fenómeno climático impersonal y global cuya sigla (El Niño Southern Oscilation) denota que fue descubierto por gringos. Como no explica el artículo de la BBC que precede a este lamento, ENSO tiene tres fases posibles: positiva, neutra y negativa. En fase negativa se la llama también «La Niña», y hemos tenido de sobra de esta criatura. Sólo en 2022 nos costó pérdidas de exportaciones agropecuarias de U$ 20 mil millones, U$ 14 mil millones en 2020 y U$ 7000 millones en 2019. Como dice acertadamente el artículo precedente, ENSO siempre estuvo con nosotros, en muchos casos contra nosotros. Y eso desde tiempos prehistóricos. Así lo dicen registros paleoclimatológicos que miden períodos de lluvia o de sequía de modos indirectos: grosor de anillos de crecimiento en árboles, por ejemplo, o espesor vertical de capas de sedimentos arrastrados por lluvia a fondos lacustres, etc. No se discute: este Niño no es nuestro, y tampoco las anteriores Niñas. Pero los argentinos somos otro pueblo más que empeora lo malo. Como dicen el climatólogo Vicente Barros, del CONICET y la FCEyN de la UBA, con el cambio climático causado por las emisiones de carbono fósil, las oscilaciones de fase de ENSO se han vuelto más agudas y más frecuentes. Todavía no queda claro mediante qué mecanismo sucede esto, pero sucede. De modo que aunque estas oscilaciones no sean «Industria Argentina», sí son nuestras las consecuencias. Las causas son las economías hiper-industriales adictas a los hidrocarburos. Curiosamente, las mismas que hoy nos reclaman una deuda externa que podríamos intentar pagar si la llanura chacopampeana, nuestro principal ecosistema agropecuario, no estuviera tan cascoteada de sequías e inundaciones. En el último decenio argentino, en el cual predominó como nunca antes la sequía, teníamos una herramienta excelente para mitigar las pérdidas de cosechas finas y gruesas: los cultivos HB4 resistentes a extremos hídricos, particularmente la soja, la alfalfa y el trigo. Prácticamente no los hemos usado. Los HB4 consisten en genes de girasol insertados en el genoma de otros tres cultivos industriales argentinos. Le confieren a estos el manejo muy eficiente que tiene el girasol de la disponibilidad de agua. Los cultivos transgénicos HB4 no resisten únicamente la sequía, sino también la inundación. Es más, se ha visto que con sequía, en el caso de la soja, aumentan su rendimiento en toneladas por hectárea en porcentajes inesperados: 15% o 20%. La Dra. Raquel Chan dice que el único cultivo industrial que no mostró mejoras con los genes HB4 es el maíz, que de suyo acumula 5000 años de mejoras por cruza selectiva, iniciada en tiempos precolombinos. Se tardó toda una década en darles licencia a campo a los cultivos HB4 en Argentina, aunque se trata de desarrollos locales, o más bien debido a eso. Es que entre 1994 y 2022 las autoridades de Agricultura habilitaron más de 50 «eventos transgénicos» de semilleras multinacionales a meses de presentados, y a carpeta cerrada, pero los expedientes de los HB4, producto de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, el CONICET y la empresa local Bioceres, se llenaban de polvo desde 2004. Las excusas de Agricultura, en particular respecto del trigo, era que la siembra a campo del HB4 iba a derrumbar su aceptación en el comprador principal, Brasil, donde supuestamente odian los transgénicos. Se ve que odian más la harina cara, porque sucedió lo contrario: en cuanto se aprobó en Argentina (2020) sucedió lo mismo en los países más trigueros del mundo: Brasil, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Nigeria y Colombia. Faltan Ucrania y Rusia, pero hoy tienen otras ocupaciones. Si se suma la banda de ecologistas tilingos, de académicos otarios y de funcionarios delincuentes que pisaron la aprobación regulatoria de los cultivos HB4 a lo largo de la década más seca de la historia de nuestra agricultura, ¿cuánta plata perdimos al cuete? ¿Cuántas empresas agropecuarias argentinas cerraron, y sus tierras las manotearon contratistas y bancos?   Los altibajos de ENSO en llanura Chacopampeana son «una pálida», dicho en setentista: tierras de escasa pendiente y con una red fluvial de escurrimiento entre mínima e inexistente, compactadas además como portland por tres años de seca, se inundan fácil. Y máxime cuando se han empobrecido en biomasa vegetal y flora bacteriana y fungal, que son las cosas que vuelven permeable el suelo y lo mantienen vivo. Éstas faltan por nuestras malas prácticas agropecuarias habituales, cada vez más dependientes de la petroquímica. Por eso en AgendAR defendemos los sistemas más biológicos de producción industrial de productos vegetales y animales, como el Voisin, el Savory o la chacra multifacética, que en lugar de emitir carbono lo fijan al suelo, y que aumentan, en lugar de disminuir, los rindes y variedad de producciones por hectárea. Pero además, al incluir prácticas imposibles de mecanizar, generan trabajo local. Estos enfoques productivos blindan financieramente al productor criollo: lo independizan un poco del mercado internacional al generarle, en la misma superficie dedicada a cultivos industriales, varios productos adicionales vendibles en mercados de cercanías. El cóctel pseudocientífico y reduccionista de soja, maíz, glifosato, feedlot y la dependencia total de fletes externos y compradores en Extremo Oriente a nosotros no nos cierra. Pero además, manejar el suelo al límite, como si poner soja en Shangai fuera una carrera de Fórmula Uno, agota la tierra. La vuelve una baldosa con los ciclos Niña y una ristra de lagunas con los ciclos Niño. Y las cosechas fracasadas, y los costos absurdos de los agroquímicos llevan a la quiebra a familias productoras tradicionalmente rumbosas y ya centenarias. Son las que manejaron durante casi todo el siglo XX nuestro millón y medio de hectáreas de llanuras fértiles. Pero ahora, vía contratistas, son manejadas por las multinacionales de biociencias, es decir por el capital financiero. Y terminan vendiendo.  Con un 2023 de Niño se vienen menos huracanes y más ciclones en la franja ecuatorial. Son la misma cosa, pero con diferente nombre: se llama huracanes a los del Atlántico, y ciclones a los del Pacífico. Eso no nos despeina tanto, pero sí la asociación clarísima de El Niño con el calor. Aún con tres años consecutivos de Niña enfriando un poco el planeta, entre noviembre de 2022 y abril de 2023 el AMBA se bancó nueve olas de calor, una tras otra. Una tras otra, las nueve destruyeron la distribución minorista de electricidad en las zonas de Edesur y Edelap, porque los transformadores y el cableado están más o menos como en tiempos de SEGBA, pero con muchos más habitantes y más aires acondicionados. Y el negocio de las privatizadas es cobrar, no invertir. O hacerse echar, y luego matarnos a juicios en el CIADI, el tribunal de diferendos del Banco Mundial, o en los del estado de Nueva York. En febrero, desde la avenida Corrientes hacia el Sur, vecinos exasperados por cortes de luz sin solucionar luego de 2 semanas cerraban las calles con piquetes y fogatas. La anteúltima ola de calor, además, causó incendios de campos que, al tumbar las líneas de alta y media tensión en el Noroeste del AMBA, insuficientes en cantidad y calidad, nos ponen casi en apagón nacional, el 6 de abril. Pero los calores con el Niño son siempre peores, porque son más húmedos y requieren de más refrigeración. Y la refrigeración no está al alcance de todo el mundo. Cuando el aire está no sólo muy caliente sino además cargado de humedad, la sudoración humana como mecanismo de enfriamiento corporal pierde toda eficacia: el sudor chorrea sin evaporarse ni absorber calor. Entonces la población más pobres, más infantil y más vieja son más proclives a internaciones o muertes por «golpe de calor», una serie de cuadros clínicos que en general coinciden con pérdidas catastróficas de sodio y potasio. Si se recalienta la superficie del Atlántico Sur entre la costa rionegrina y la bonaerense, el anticiclón local va a estar muy activo y en invierno nos esperan unas sudestadas que te la cuento. En promedio, las sudestadas han pasado de 2,5 eventos por año a 8,5 entre las décadas de 1970 y la de 2010. Las sudestadas son el peor tipo de tormenta conocido en Argentina. No califican de huracanes porque la velocidad del viento no llega a los 119 km/h reglamentarios para llamarse así, pero pueden ser muy malos para las decrecientes playas bonaerenses, por la pérdida de arena llevada de arrastrón hacia mar adentro. Eso agrava el efecto de malas prácticas municipales muy viejas: el robo de arena por intendentes y constructoras para edificar en altura junto a las playas, cada vez más angostas. En Uruguay se volvió delito tratar de construir en o con las líneas de médanos costeros, porque son la única defensa natural de las llanuras costeras del Plata contra el mar. Aquí sigue reinando el «laissez faire», con el mar creciendo ya 3,4 milímetros/año debido al derretimiento glaciario y a la expansión térmica de las aguas hasta los 700 metros de profundidad. Mal combo. En el estuario del Plata, entre las lluvias y vientos desde el Sudeste, las sudestadas pueden inundar a lo pavote la megalópolis desde La Plata hasta el Tigre, y no sólo la costera sino la interior, incluido el Oeste profundo del AMBA, que carece de buenos drenajes naturales. Es demasiada agua de golpe sobre una ciudad cada vez más edificada, cada vez menos verde y cada vez más impermeable. En la que se agolpa, estimados, una tercera parte de la población nacional. Y con consecuencias: entre el 30 de mayo y el 1ro de junio de 1985 en la ciudad de Buenos Aires cayeron 308 mm. de lluvia, y murieron ahogados 14 porteños. Sumando víctimas en el AMBA, más de 30. El 2 de abril de 2013, en La Plata e inmediaciones cayeron 400 mm. en menos de 4 horas, y murieron al menos 89 personas. Es una nueva realidad climática. Si las cosas son malas en la Argentina, no quieras ver en Honduras o en el Cuerno de África. Pero a AgendAR las preocupaciones globales le quedan grandes. Nos interesan más las nacionales y locales, aunque formen parte de fenómenos mucho más amplios. Porque al menos, poniéndole un poco de conocimiento científico al desarrollo urbano y a los procesos productivos, podemos mitigar las consecuencias del recalentamiento global, e incluso la parte, por cierto muy chica, que nos corresponde de las causas. Desde que existimos como portal, tiramos la bronca contra las barbaridades que nos hacen tan vulnerables a los ciclos Niña-Niño: el mal uso del suelo, la eliminación de arboledas y espacios verdes en las ciudades grandes, la agronomía pseudocientífica y bestial que empobrece, compacta y desertifica nuestros suelos, las demoras entre 2016 y 2020 del despliegue de los radares del Sistema Nacional de Alertas Meteorológicas, la falta de inversión crónica en transporte eléctrico de larga distancia y distribución minorista, y sobre todo, en fuentes de electricidad nuclear, disponible 24×7 y libre de emisiones de carbono. Pero nuestro negocio no es tirar la bronca, sino apoyar a los científicos y tecnólogos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de INVAP, que nos hicieron una pequeña potencia exportadora en tecnología nuclear,y a los del CONICET y las universidades nacionales que nos permiten ser el único país del mundo con cultivos transgénicos resistentes al cambio climático. Nuestro negocio es subrayar que la CONAE tiene dos satélites revolucionarios capaces de detectar agua bajo el suelo desde 600 km. de altura, y predecir sequías e inundaciones semanas e incluso meses de antelación. Y también que INVAP construyó el único sistema radarizado de alerta de tormentas de alcance nacional en Sudamérica, y con tecnología argentina. Todas estas tecnologías son exportables, o generan servicios exportables. Podemos ser mucho más que víctimas del recalentamiento global. Endeudados como estamos, todavía no nos han vuelto idiotas. De Niños y de Niñas tenemos de sobra, pero también herramientas para manejarlos. Nuestro problema son los ñoños. Dixit. Daniel E. Arias       

La irradiación es una técnica clave para rescatar libros sin dañarlos

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Los libros, las fotografías y los archivos documentales tienen enemigos naturales: los insectos y microorganismos, como los hongos, que atacan al papel por las malas condiciones de guarda. Estos males son los responsables de la pérdida de un patrimonio cultural invaluable. Pero la tecnología nuclear ofrece una cura: la radiación gamma. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzó a desarrollar esta técnica para la recuperación de materiales bibliográficos afectados por hongos en 2001 y, desde 2005, cuenta con un Laboratorio de Conservación Preventiva y Restauración de Documentación (LCRD).
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La humedad, la luz excesiva y el calor son perjudiciales para los libros y, además, favorecen la aparición de insectos y hongos. Estos últimos también son nocivos para la salud humana y el medio ambiente. Si un libro huele “a viejo” y tiene puntitos negros, seguramente tiene hongos, que también se manifiestan a través de cambios de color en el papel o las encuadernaciones. Cuando son detectados en un ejemplar, hay que aislarlo.
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Los hongos son muy resistentes. Sus esporas pueden quedar latentes y activarse con temperaturas elevadas, humedad o suciedad. Por eso para erradicarlos se usan técnicas agresivas. Los tratamientos con compuestos químicos como óxido de etileno o timol dejan residuos tóxicos y la Organización Mundial de la Salud ha determinado hace años que, a las dosis necesarias para la erradicación de los hongos, son cancerígenos.
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Los rayos gamma matan a los microorganismos e insectos, pero no dejan residuos porque son radiaciones electromagnéticas de gran penetración y velocidad. Pertenecen al grupo de las radiaciones ionizantes.
“Los rayos gamma atraviesan los materiales, pero no se depositan en ellos, porque son rayos como los de la luz. Por eso esta técnica es segura. En cambio, los tratamientos con químicos no lo son, porque quedan residuos nocivos que se van desprendiendo como vapores que pueden causar enfermedades al ser humano”, explica la magíster en Conservación Preventiva de Soportes de la Información Ana María Calvo.
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El procedimiento es rápido, porque no es necesario aplicarlo ejemplar por ejemplar. Por su capacidad de penetración, los rayos gamma pueden tratar grandes cantidades de libros o documentos en soporte de papel guardados en cajas. Los tiempos de exposición son cortos y la tarea se realiza en la Planta de Irradiación Semi Industrial (PISI) ubicada en el Centro Atómico Ezeiza, siguiendo las estrictas medidas de seguridad establecidas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
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En esta planta hay una sala de gruesas paredes de hormigón que alberga una fuente de cobalto 60 sumergida en una pileta. El agua es el blindaje que contiene a la energía radiactiva. A la hora de irradiar, suena una alarma y los operadores salen. Entonces, las barras de cobalto se elevan y la radiación penetra en las cajas con los productos o elementos a tratar, que pueden ser libros, pero también alimentos o material médico como gasas o jeringas, porque la misma técnica se utiliza como método de esterilización. A dosis controladas, las radiaciones ionizantes emitidas por el cobalto 60 no cambian las características de los productos tratados ni los contaminan.
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Experiencias exitosas: los archivos que se salvaron con radiación
Los primeros archivos rescatados exitosamente con radiación pertenecieron a la propia CNEA: fueron los Boletines Administrativos Públicos, memoria de la institución, que habían sido atacados por los hongos. También se irradiaron nueve cajas con publicaciones pertenecientes al Centro de Información del Centro Atómico Constituyentes, que se habían infectado porque se mojaron en una inundación.
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Después del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, ante posibles ataques con ántrax, siete cajas con revistas científicas provenientes de Europa y Estados Unidos fueron irradiadas con dosis varias veces más altas que las necesarias para tratar hongos. Esas revistas siguen en uso normal y sin muestras de ningún tipo de deterioro en el papel o su estructura.
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En 2005, se creó el Laboratorio de Conservación Preventiva y Restauración de Documentación (LCRD) de la CNEA, que funciona en el Centro Atómico Ezeiza. Su tarea consiste en limpiar, restaurar, digitalizar y realizar la guarda de preservación de patrimonio que sufrió un ataque fúngico y ya pasó el procedimiento de irradiación.
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El LCRD se nutre del trabajo de un equipo multidisciplinario, del que forman parte la dirección de la planta de irradiación, un microbiólogo de la Universidad Nacional de la Plata, personal de otros laboratorios de CNEA y científicos de otros países.
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Este equipo realiza investigaciones sobre el uso de la radiación gamma para el control de infecciones por hongos en libros, documentos y fotografías. Además, el LCRD ofrece capacitaciones sobre conservación de este tipo de materiales.
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Otro trabajo muy significativo fue el realizado para el Convento de San Francisco, fundado en 1619 y ubicado en Alsina 380. EL LCRD se ocupó de la puesta en valor, limpieza, restauración y guarda en preservación de las auténticas de las reliquias de santos que posee el convento, que incluyen una de San Francisco de Asís y otra de San Roque. Las auténticas son los documentos que certifican la autenticidad de esas reliquias. Además, el laboratorio trabajó con una carta hallada dentro de una cápsula del tiempo que se ocultaba desde 1908 dentro de la escultura de Dante Alighieri, una obra de Federico Vöegel que decora el frontis del templo. En la carta se narra cómo se hizo la obra.
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Actualmente, se trabaja con las fotografías históricas de CNEA, en el marco del proyecto “Recuperación de la Memoria Fotográfica Institucional”. Este fondo fotográfico cuenta con 16.000 fotografías en blanco y negro, diapositivas y negativos.
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CNEA en la Feria del Libro
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) participa en la Feria del Libro con un espacio en el pabellón Ocre de La Rural, en el que se pueden conocer los grandes proyectos de la institución, recibir información sobre sus institutos de formación académica y asistir a charlas científicas sobre las variadas aplicaciones de la tecnología nuclear. Una tecnología que también puede hacer mucho para recuperar valioso material bibliográfico y documental.

Bariloche será la sede del Foro Global de Hidrógeno Verde 2023

El gobierno de Río Negro informó hoy que el 18 y 19 de mayo Bariloche será sede del Foro Global de Hidrógeno Verde 2023, el primero de su tipo en Latinoamérica que reunirá a representantes de distintos países comprometidos con la transición hacia las energías limpias, en el marco de la crisis energética que padece el planeta.
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Los encuentros se realizarán en tres sedes con una apertura en el «Hotel Llao Llao» presidida por la Gobernadora Arabela Carreras y el presidente de la Organización del Hidrógeno Verde (GH2), Malcolm Turnbull.
«El Camping Musical de Bariloche», donde paralelamente se desarrollarán diversas temáticas, y las instalaciones del complejo Bariloche Eventos y Convenciones (BEC), donde funcionará un foro abierto a la sociedad civil.
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Durante dos jornadas, la Provincia recibirá en la ciudad andina a referentes, expertos, representantes de gobiernos de distintos continentes y empresarios vinculados al sector. Múltiples paneles abordarán los «grandes avances de la industria a nivel mundial», «la región de Latinoamérica como escenario de oportunidades» para recibir más y nuevas inversiones, y los «proyectos planteados en la región» y el resto del globo. Se diagramarán además distintos espacios de intercambio y exposición que permitirán conocer la visión del sector para fomentar la producción de hidrógeno verde a gran escala; como así también los planes del presente y los desafíos del futuro, oportunidades y retos a resolver. Entre los principales oradores se encuentran la directora de Política Energética para la Comisión de la Unión Europea, Cristina Lobillo Borrero; el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Daniel Filmus; y la secretaria de Energía argentina, Flavia Royón. Asimismo, participarán embajadores, empresas como YPF, Shell, Toyota, Banco PatagoniaCAF y otras; científicos, especialistas y representantes de instituciones y organizaciones vinculados a las energías y a la mitigación del cambio climático.

¿Queremos tecnología china o canadiense para Atucha 3?

Respuesta rápida de AgendAR: ni china ni canadiense, argentina. La tecnología la tenemos, pero no la plata. Y aquí dos expertos fundacionales de la CNEA proponen un modo de conseguir esta última.

 

Con su primer reactor de investigación (el RA-1, 1958), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) I definió los principales objetivos de la política para reactores nucleares:

  • tener la mayor participación nacional posible en el diseño, construcción, instalación y operación de los reactores,
  • y asegurar el suministro nacional del combustible mediante el desarrollo de la capacidad científica, tecnológica e industrial requerida.

Estos paradigmas motivaron la elección de centrales con uranio natural y agua pesada: la Central Nuclear Embalse con tecnología canadiense CANDU y las de Atucha 1 y 2 de tecnología alemana, hoy operadas por NA-SA, Nucleoeléctrica Argentina SA.

De acuerdo a esta política, ¿cómo se justifican los 1200 MW de una central china con uranio enriquecido que no se produce en el país? ¿Cómo se justifica, además, la escasa participación nacional en su construcción, por tratarse de una obra llave en mano?

En las presentes circunstancias, la inactividad originada por falta de un proyecto nuclear de envergadura causaría daños irreparables debido a la pérdida de recursos humanos altamente especializados. También dañaría los recursos humanos y económicos de la industria nacional calificada de componentes nucleares y otros insumos.

Estos 1200 MW formarían parte de la producción nuclear (no contaminante) prevista para nuestro parque energético. Cumple con compromisos internacionales del país para mitigar el cambio climático.

Dr. Carlos Aráoz, investigador consulto de la CNEA, químico y experto en materiales, fue gerente de Combustibles y también de Tecnología, y además fundador y director de CONUAR SA. Es uno de los discípulos de Jorge Sabato que nos hizo independientes en combustibles nucleares en TODAS nuestras centrales.

Es en este escenario que la única posibilidad hasta ahora fue la propuesta China, por su ofrecimiento de financiación altamente adecuado.

Este año, la funcionaria del Departamento de Estado de los EEUU, Anne Ganzer, remarcando una posición muy dura de EEUU, nos comunicó el desagrado con el proyecto de una cuarta central nuclear china por tratarse de un área estratégica, aún conociendo que la empresa responsable NA-SA ya firmó el contrato con la contraparte, la CNNC, o China National Nuclear Corporation.

En vista del “impasse” generado y en el caso que se decida anular la compra en China, se propone que los 1200 MW de origen chino se cambien por los de una central CANDU como nuestra Central Nuclear Embalse, con financiación similar al caso chino obtenida mediante el apoyo de EEUU.

Su construcción por NASA ya fué aprobada por el gobierno argentino dentro del plan de actividades de la empresa y se encuentra a la espera de financiación. También está definida su ubicación en el predio de las Atucha 1 y 2.

El Dr. Jaime Pahissa Campa, también químico e investigador consulto de la CNEA, se especializo en “back end” (la gestión de residuos radioactivos de toda la actividad nuclear, incluidas la medicina y los usos de radioisótopos en la industria y el campo). Estuvo en sociedades internacionales como el International Nuclear Society Council y dirigió la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear.

Es importante que EEUU nos brinde apoyo para conseguir esta financiación, de monto inferior al caso chino, y así continuar ampliando nuestra red eléctrica con una participación nuclear confiable y segura.

De esta manera no se genera un vacío frente a nuestras necesidades, sino una solución a la situación planteada.

 

Opinión de AgendAR:

Este llamado de dos expertos históricos argentinos a que los EEUU financien al menos una central nuclear CANDU fue entregado la semana pasada y en persona por el Dr. Aráoz a la Nro. 2 de la Embajada de los EEUU.

De seguirse canales diplomáticos normales, hoy debería ser leída en el edificio Harry Truman, donde funciona el Departamento de Estado de los EEUU.

Como es ya público (demasiado público), el Departamento de Estado quiere evitar a todo trance que aquí se construya una Hualong-1 china. La propuesta de que por el contrario EEUU nos financie una CANDU (construida por Argentina, nadie habló de canadienses) tiene antecedentes históricos, algunos recientes y otros no tanto.

Empezando por los últimos, las centrales CANDU de la AECL, como nuestra planta cordobesa de Embalse, se vendieron bien en 7 países y fueron copiadas exitosamente por ingeniería inversa en la India. Representan el 11% de la capacidad de generación nuclear del mundo, y siguen en construcción en La India… e inesperadamente, en Rumania.

Las CANDU son un diseño de la Atomic Energy Commission of Canada Ltd., o AECL. Como funcionan a uranio natural (sin enriquecimiento), ponen al comprador a salvo de boicots diplomáticos sobre el uranio enriquecido, cuyos grandes proveedores en el mundo siguen siendo cuatro: EEUU, Rusia, China y la UE, un monopolio imperfecto, pero monopolio al fin. Y como las CANDU carecen de recipiente de presión, esa inmensa pieza de forja, están al alcance de la industria metalúrgica de cualquier país con un desarrollo medio.

En suma, estas centrales canadienses rompían el monopolio de los combustibles nucleares y habilitaban a demasiados nuevos jugadores semi-industrializados. Por ambas causas, los EEUU durante medio siglo hicieron lo imposible por espantarle los clientes a AECL con chantanjes diplomáticos sobre Canadá y sobre los clientes, especialmente brutales desde 1974. Por supuesto, no salían en los diarios. Fue una batalla larga, porque las CANDU son plantas muy sensatas, baratas y seguras. Generan cierto fanatismo, como el viejo Ford Falcon. Pero en 2011 los EEUU lograron su cometido: la firma canadiense quebró por falta de ventas.

La tecnología, sin embargo, sigue viva y coleando: ningún dueño de CANDU cierra su planta cuando llega a término de su primer vida útil. Por el contrario, le hace una recorrida general de sistemas llamada “retubado” que la repotencia, la renueva, la actualiza y la licencia a 30 años más de servicio. Y eso, según el estado de la máquina, por alrededor de una tercera o una cuarta parte del costo de una unidad nueva. Negoción, si los hay.

CANDU nuevas, desde 2003 sólo en la India, en versión libre local con el nombre de IPHWR, y ya van por 22 y salieron buenas. Pero sorpresivamente, en 2020, el Departamento de Estado anunció el otorgamiento de dos grandes préstamos para financiar la terminación y retubamiento de Cernavoda. Éste es un complejo de 4 unidades CANDU en Rumania. Cernavoda tiene las unidades 1 y 2 activas desde épocas del dictador Nicole Ceaucescu, y otras dos que quedaron en la obra civil inicial, sin terminarse, desde la revolución que lo volteó en enero de 1990.

El precio que puso EEUU para completar las unidades 3 y 4 de esa instalación es de U$ 5000 millones para cada una. La masa adicional de créditos suministrada por el Eximbank y el tesoro yanqui alcanza también para el retubado de Cernavoda 1.

Que tras medio siglo de soterrada militancia anti-CANDU los EEUU de pronto pinten como financistas de la terminación y renovación del complejo de Cernavoda va a contrapelo de toda su historia anterior. Es como el Gran Dragón del Ku Klux Klan sacándose selfies en el monumento a Nelson Mandela.

La explicación del asunto es geopolítica sencilla: el Departamento de Estado aprovecha el realineamiento reciente de Rumania con la OTAN y desbarata los planes de construcción de centrales chinas de la CGN. Ésta es otra compañía nuclear estatal china, con diseños algo parecidos a los de la Hualong-1 ofrecida aquí por CNNC.

Aceptar este financista caído del cielo a los rumanos les permite mantenerse dentro de la línea del uranio natural y con una tecnología que su país conoce bien, y que aprecia. A los EEUU, en cambio, les permite frenar (un poco, un rato) la expansión diplomática y comercial china en Europa Oriental.

La carta de Aráoz y Pahissa apunta exactamente a eso: ¿EEUU querrían persuadirnos de comprar tecnología china con algo que suene mejor que mandarnos gauleiters y vomitar amenazas? Ambos veteranos expertos, con experiencia de negociaciones internacionales y con toda una vida dentro de la CNEA, creen que con un ofrecimiento de crédito blando norteamericano por una CANDU nos tiraríamos sobre el mismo “de palomita”.

Después de todo, la Hualong-1 la estamos comprando por el crédito, no por la tecnología. Embalse es la mejor central nuclear que tenemos, tecnología de la que tenemos derechos bajo licencia desde 1974, Es más, con el reciente retubado de esa máquina cordobesa,  hemos demostrado urbi et orbi, y por segunda vez, que dominamos esa ingeniería «de taquito». La primera vez que lo demostramos fue entre 1974 y 1984, cuando terminamos Embalse sin los canadienses, porque EEUU los obligaron a irse con un portazo… en medio de la construcción.

Cuando tengamos ganas de pasarnos a uranio enriquecido, para ello está nuestro propio proyecto, que por ser de propiedad de la CNEA es exportable (el reactor CAREM).

Además, preferimos generar trabajo local a que nos construyan máquinas «llave en mano» como si fuéramos primerizos. Por el contrario, tenemos 73 años de historia nuclear e inauguramos nuestra primera central nuclear 11 años antes de que China lo hiciera con la suya.

Queremos conservar en estado de entrenamiento al centenar de empresas argentinas privadas de construcción, de montaje, metalúrgicas, electromecánicas e informáticas con calificación nuclear. Son las que participaron del retubado de Embalse, entre 2014 y 2018, y antes de eso, las que, bajo dirección de NA-SA, entre 2006 y 2014 terminaron el laberíntico rompecabezas que era Atucha II, y nos dejaron no sólo 745 MWe «de base» que nos faltaron durante 27 años, sino 400 ingenieros nucleares nuevos. Son recursos humanos industriales no reemplazables.

AgendAR tiene una única objeción de fondo al planteo de Aráoz y Pahissa: para subsanar la ausencia de los 1120 MWe de una Hualong-1 en el Sistema Argentino de Interconexión necesitaríamos dos CANDU, no una sola, ya que la potencia máxima del modelo 6 actualizado, el que sabemos construir con los ojos cerrados, es de 700 MWe.

Cuando nos preguntan si somos progres o conservas, antiyanquis o antichinos, la respuesta es obvia: nada de todo eso. Argentinos, sí. Estamos visceralmente a favor del CAREM, ergo no somos contrarios al uranio enriquecido, pero sólo en centrales de tecnología totalmente propia y por ende, exportables. En eso somos un poco rupturistas con nuestro pasado. Pero aunque todo el mundo asegura que el futuro es de los SMR, o reactores modulares pequeños, como el CAREM, de las alrededor de 440 plantas nucleoeléctricas en línea en el mundo hoy, salvo una, la central flotante Akademik Lomonosov rusa, derivada de un motor de submarino nuclear y nada revolucionaria, todas las demás son unidades «legacy», de 2da o 3ra generación, de módulo mediano o grande. Apa. Lo que explica por qué en el terreno «legacy» somos unos aburridísimos conservadores: nos atenemos al único combustible 100% nacional posible por ahora (uranio natural), a las licencias de fabricación y la infraestructura que ya tenemos compradas y pagadas desde los ’60 y ’70 (eso da agua pesada como refrigerante y moderador), y a lo que podemos fabricar enteramente en el país, sin exportar un centavo (eso da CANDU). Cuando algún progre nos dice que construir CANDU es como fabricar biplanos, y que nos quita futuro como exportadores, le contestamos que no tenemos obligación de vender centrales nucleares enteras. Eso lo haremos cuando podamos mostrar el CAREM, pero no un prototipo de 32 MWe en construcción como el actual. Lo haremos cuando hayamos llegado a una central de tamaño y características más industriales, cuyo diseño básico todavía no está siquiera cerrado. Entre tanto, nos puede ir muy bien exportando insumos para centrales CANDU: tenemos la mayor fábrica de agua pesada del mundo, la PIAP de Neuquén (hay que reabrirla). Pero además, podemos exportar componentes y además servicios de retubado. Con 49 centrales CANDU «oficiales» en el mundo y 22 muy parecidas en la India, (¡y hasta resucitaron en Rumania!), hay mercado futuro para entretenerse.

No sólo conocemos bien este tipo de máquinas sino que tenemos cantidad de industrias privadas esperando ponerse a hacer una CANDU Nac & Pop desde 2015, y a NA-SA haciendo innovaciones conceptuales para este diseño desde 2020, y así lograr una CANDU muy criolla. Podríamos garantizarle al Departamento de Estado que cada centavo del crédito quedará en la Argentina, en lugar de pagar trabajo calificado en China, o en Canadá.

Ignoro si la propuesta de Aráoz y Pahissa Campa hará especialmente felices a los autodenominados americanos. Sería raro. Lo que han querido siempre es que desapareciéramos del mapa como oferente nuclear, y varias veces estuvieron a punto de lograrlo, pero aquí seguimos. Y la posibilidad bastante inminente de una Hualong-1 en Atucha los está poniendo MUY nerviosos y matones.

De modo que bien les convendría soltar unos morlacos. Aún endeudados como estamos, somos viejos en el ajedrez diplomático nuclear. Y nuestra paciencia no es eterna.

Daniel E. Arias