jueves, 16 abril, 2026 - 12:40 am

Ante la diferencia entre el dólar oficial y el «blue», quienes exportan servicios se fugan al mercado «informal»

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Uno de los efectos nocivos de la brecha cambiaria, es que quienes venden productos o servicios al exterior, tienden a creer que el valor «real» del dólar es el del «blue». Y sienten una fuerte tentación a eludir declararlos. Hay un indicio claro que esto está pasando.

«Hay dos datos que entran en conflicto. Por un lado, la pandemia y el proceso de digitalización que trajo aparejado generaron un salto en la importancia de la economía del conocimiento en el comercio mundial

Pero Argentina redujo las exportaciones del sector entre 2019 y 2020. ¿Cómo se explica? Los empresarios del rubro tienen, más que una respuesta certera, un “feeling”: gran parte de las exportaciones se canalizó por el mercado informal. Un circuito paralelo que busca eludir los efectos de la brecha cambiaria y por el que salen servicios de la Argentina, pero no entran divisas.

Según datos presentados por la Cámara Argencon y tomados de la Organización Mundial del Comercio (OMC), a fines de 2020 la economía de servicios basados en el conocimiento alcanzó un récord histórico de participación en las exportaciones globales. Creció casi un punto porcentual en un año y representó el 11,2% del total.

En la Argentina, de acuerdo con datos del Indec, las exportaciones del sector cayeron 7,5% entre 2019 y 2020, aún cuando “la respuesta de los centros operativos a las condiciones de la pandemia fue técnicamente muy buena”, según la cámara. Por otra parte, la participación de la economía del conocimiento en las exportaciones nacionales a junio de este año se redujo a 8,2%, lo que la ubica lejos del récord de participación del 9,6% que marcó en diciembre de 2017, cuando las exportaciones alcanzaron los U$S 7.335 millonesDesde ese tope hubo diez trimestres consecutivos de caída, con una recuperación en el último trimestre, para llegar a un valor anual de U$S 5.776 millones en junio de 2021.

“Los datos oficiales indican que buena parte de la economía del conocimiento dejó de exportar por el mercado formal y se volcó al mercado informal. Por eso hay una parte de la actividad del sector que no se ve en las estadísticas oficiales. El sector no cayó; lo que cayó es la formalización de las exportaciones del sector”, dijo Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon, en una ronda con periodistas.

Según los distintos empresarios del sector que participaron de la conversación virtual, esta situación se explica por la “fuga de talentos” que se acrecentó en los últimos años. “El recurso que se va de mi empresa, es contratado desde el exterior y no liquida la divisa cuando cobra representa una exportación que dejó de estar registrada”, precisó Santiago Mignone, socio de PWC Argentina. “Si el sector creció, pero las exportaciones cayeron ¿dónde está la diferencia? En esa translación de gente que antes estaba empleada y exportaba formalmente”, sumó.

Esta “fuga” se funda, según explicó Galeazzi, en lo que es hoy el obstáculo principal del sector: la amplia brecha entre el dólar oficial (este jueves cotizaba $ 104,8 y el blue $ 189). Mientras que las empresas liquidan sus exportaciones al cambio oficial, los profesionales que deciden trabajar freelance para el exterior pueden acreditarlos directamente en una cuenta extranjera o ingresarlos por una vía alternativa como las criptomonedas y obtener con esa maniobra un ingreso real mucho más alto.

Hay una gran batalla global por el talento y los muy buenos profesionales que tiene la Argentina son tentados a trabajar directamente para el exterior. En ese marco la Argentina da ventaja, porque no le puede pagar a sus profesionales al dólar real. Ese es el principal dolor que tiene hoy el sector y que está corroyendo la base del ecosistema”, sintetizó Galeazzi.

Esa fuga se extiende también a empresas que deciden ubican sus operaciones en países con contextos normativos, cambiarios y tributarios más beneficiosos, donde pueden percibir el valor “pleno” de sus exportaciones.

Si bien celebró “como mensaje” la eliminación de las retenciones al sector a partir de 2022, definida recientemente por el Gobierno, Galeazzi consideró que no altera la ecuación desde el punto de vista económico. Mientras que las retenciones eliminadas son del 5%, la brecha que problematiza al sector se ubica en el orden del 80%.

“En el último semestre el valor percibido por las ventas al exterior ha sufrido una detracción que osciló entre 70 y 85 pesos por dólar, lo que representa aproximadamente 45% del monto total facturado», precisó el informe presentado.

Para Mignone, de PwC, este desfasaje entre el crecimiento del sector y el saldo de exportaciones permite ver “la magnitud” el problema de la fuga de talentos. “No es una anécdota, una excepción. No se puede probar, porque no se puede probar la informalidad, pero es una presunción relevante a partir de que hay un desbalance en las estadísticas”, dijo.

Néstor Nocetti, uno de los fundadores del gigante Globant, consideró que en una economía que tiende a la uberización no está mal que los profesionales puedan decidir trabajar de manera independiente para otro país. “Ahora, tendría que ser igualada la cancha y que se pueda trabajar en la mismas condiciones en una empresa argentina que paga impuestos que se usan para educar y formar a esos profesionales”, señaló.

El mercado laboral de las industrias del conocimiento compensa la fuga de talento de sus profesionales senior con la incorporación de juniors, de manera que el empleo total registrado (436.000 trabajadores a marzo de 2021) mantiene en los niveles prepandémicos, y se recupera de una leve caída de ocupación que se registró a fines de 2020. Estos valores implicaron que el porcentaje de participación en el total de empleo privado registrado llegue a un máximo histórico de 7%, valor que se explica por la caída del nivel general de ocupación y no por un crecimiento propio.

Los ejmpresarios destacaron el desempeño de Polonia, un país que consideraron “comparable” por sus indicadores a la Argentina, que exporta en servicios basados en conocimiento más de lo que exporta la Argentina en soja

De acuerdo con Galeazzi, la Argentina no está “capitalizando” la oportunidad planteada por la pandemia, sobre todo por la inestabilidad macroeconómica del país, que dificulta proyectar negocios incluso en el corto plazo, y porque las políticas públicas de promoción al sector no son tan favorables como en otros países.

“Los países que más crecen y han podido aprovechar este tsunami tienen una política pública dedicada a la economía del conocimiento en todos los planos: inversiones, normativa, programas educativos”; señaló.

El ejecutivo mostró datos que permiten advertir que se está produciendo un desplazamiento de la economía del conocimiento de Asia a otras regiones. Sobre todo, a Europa del Este, que “tiene muy buena conectividad”. Los ejecutivos destacaron el desempeño de Polonia, un país que consideraron “comparable” por sus indicadores a la Argentina, que exporta en servicios basados en conocimiento más de lo que exporta la Argentina en soja. En 2020 fueron US$ 30.000 millones.

Mignione señaló que la Argentina tiene una posición de privilegio en el mundo, que le permite compartir uso horario con el mayor consumidor de estos servicios, que es Estados Unidos. “Podemos ser la Polonia de América”.

Apenas el 14% de los argentinos accede a cuidados paliativos

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La accesibilidad a los Cuidados Paliativos (CP) mejoró en los últimos años, pero aún «es una deuda pendiente» ya que en nuestro país solo el 14% de la población accede a este servicio, aseguró María de los Ángeles Minatel, jefa del Sector de Cuidados Paliativos del Hospital Baldomero Sommer -el último leprosario que queda en el país- ubicado en General Rodríguez, a 25 km de Luján.

Los cuidados paliativos son un enfoque especial en el cuidado de las personas que tienen enfermedades graves, o terminales. Los cuidados paliativos se concentran en mejorar la calidad de la vida ayudando a pacientes y cuidadores a tratar los síntomas de sus enfermedades y los efectos secundarios de los tratamientos. «Aún queda mucho por hacer», dijo la médica paliativista al señalar que «si bien este servicio, que aborda las necesidades de las personas en el final de la vida, está incluido en el Programa Médico Obligatorio, existen únicamente 400 equipos que lo brindan en todo el país. Muchos más que los 100 que existían hace 20 años atrás, pero aún insuficientes», subrayó. «Comenzamos dos médicas y dos enfermeras, y al principio hacíamos consultorio e interconsultas. Luego se fueron sumando más profesionales y pronto comenzamos con el servicio de internación específica, algo que en ese momento sólo existía en el Hospital Tornú de Buenos Aires», relató la jefa del sector. Actualmente, el equipo cuenta con 6 médicos más de 20 enfermeros, 3 psicólogos, 1 nutricionista, 1 terapista ocupacional, 1 trabajadora social y 1 administrativo, y aseguran haber visto pasar por su Unidad más de 3 mil pacientes a lo largo de estos 20 años. Cuentan con unas 12 camas para internación específica, que durante la pandemia se vieron obligados a achicarlas a 8, dependiendo de la cantidad de habitaciones disponibles. Minatel, también directora ejecutiva de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (AAMyCP) que «los cuidados paliativos fueron evolucionando mucho desde aquellos primeros años en los que se consideraban los CP únicamente para enfermedades avanzadas y con un promedio de vida de 6 meses, o un año máximo». La médica explicó que «actualmente la definición tiene que ver más con enfermedades graves y/o crónicas progresivas, incurables con un pronóstico de vida limitado. De ahí que hoy se reciben pacientes de estadios más tempranos de una enfermedad para permitir un mejor abordaje desde la disciplina». «El objetivo siempre es el mismo: mejorar la calidad de vida, aliviar el sufrimiento, prevenir síntomas y tratar a la personas desde todos los aspectos: físico, psicológico, religioso y social», explicó. Si bien la directora ejecutiva de la AAMyCP reconoce que el Estado apoya algunos aspectos de los CP, todavía falta una Ley Nacional que permita un marco legal en esta disciplina. Un proyecto que ya tiene media sanción del Senado y que «esperamos que pronto se pueda tratar en Diputados, y que realmente sea Ley», dijo Minatel, y destacó: «Una ley amplia que mejora los derechos y la accesibilidad de los pacientes y a la vez también mejora la necesidad de educación en CP de profesionales y equipos de salud».

La cirugía ocular puede hacerse en líneas de ensamblaje, cuando los pacientes son millones

Decenas de pacientes con bata verde y un punto negro en el rostro para indicar el ojo que será operado están esperando ser atendidos en la India. Es un novedoso modelo de cirugía de catarata, que ha ayudado a millones de personas a recuperar la vista.

Con un sistema similar a las líneas de ensamblaje de la cadena de comida rápida McDonald’s, la red oftalmológica Aravind realiza alrededor de 500.000 operaciones al año, muchas de ellas gratuitas. Más de un cuarto de la población mundial, unas 2.200 millones de personas, sufren de discapacidad visual, y de ellas, 1.000 millones de casos pudieron ser evitados o quedaron sin ser tratados, según el informe global sobre la visión de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En India hay alrededor de 10 millones de ciegos y otros 50 millones con algún tipo de discapacidad visual, siendo las cataratas (opacidad del cristalino del ojo) la causa principal. «La mayoría de estos casos de ceguera son evitables porque en gran parte se deben a cataratas, que pueden ser tratadas fácilmente con una cirugía simple», comentó Thulasiraj Ravilla, uno de los fundadores de Aravind. El hospital Aravind fue creado por el doctor Govindappa Venkataswamy, quien se inspiró en el expresidente de McDonald’s Roy Kroc y aprendió sobre la economía de escala del gigante de la comida rápida. «Si McDonald’s lo puede hacer con hamburguesas, ¿por qué no lo podemos hacer por la atención ocular?», cuestionó. Aravind comenzó en 1976 con 11 camas en Madurai, en el estado sureño de Tamil Nady, pero se expandió a centros médicos y clínicas comunitarias en toda India. El modelo tuvo tanto éxito que fue objeto de varios estudios, incluido uno del Harvard Business School. Su capacidad de salir al encuentro de los pacientes es el eje de su trabajo, en un país donde 70% de la población vive en áreas rurales. «El acceso es la principal preocupación, así que estamos llevando el tratamiento a la gente en lugar de esperar que vengan a nosotros», explicó Ravilla. La cirujana Aruna Pai, de Aravind, dijo que los médicos reciben una formación rigurosa para garantizar que puedan realizar las operaciones rápidamente. La tasa de complicaciones en Aravind es de menos de dos por cada 10.000 casos, menos que en Reino Unido o Estados Unidos, según el hospital. «Tenemos laboratorios donde aprendemos a operar con ojos de cabra. Esto nos ayuda a afinar nuestra capacidad», indicó Pai, quien realiza un centenar de cirugías diarias. En el plano económico, Aravind, en lugar de depender de las ayudas caritativas o las subvenciones del gobierno, utiliza los ingresos de las consultas a los enfermos con más recursos para costear los tratamientos de los más desfavorecidos.

Los robots van a la guerra – Videos, videos

UN “PERRO-BOT” FRANCOTIRADOR La Fuerza Aérea de los EEUU (USAF) parece el próximo cliente de este robot con morfología y locomoción de perro, pero armado con un rifle de francotirador SPUR calibre 6,5 mm. El arma está apuntada con visores diurnos y nocturnos capaces de amplificar 30 veces la imagen en tamaño. El apuntamiento puede corregirse con un sensor remoto de dirección y velocidad de viento, y el tiro tiene un alcance efectivo de 1200 metros. Este “perrobot” (seudónimo por cuenta de AgendAR) es liviano y puede deambular a con bastante velocidad por zonas inundadas, terreno accidentado y subir y bajar escaleras mientras busca posibles blancos. ¿Puede decidir por su cuenta si liquidarlos o no? Según Jiren Parikh, CEO de la firma Ghost Robotics, de Filadelfia, no. El SPUR sólo se usaría en la guardia perimetral de bases aéreas en territorio hostil. En este momento, la USAF lo está testeando en la base aérea Tyndall, en Florida. Parikh miente, por supuesto. Esta distopía cuadrúpeda está operativa desde hace al menos dos años, y sus usuarios son menos pasivos y conspicuos que los soldaditos comunes aburriéndose de guardia.

El “perrobot” SPUR con su rifle 6,5 mm. de francotirador. Tomar nota del silenciador, de la cámara de apuntamiento en luz visible e infrarroja con hasta 30 aumentos, y del blindaje cerámico angulado “stealth”, que disimula las emisiones térmicas del arma y deflecta las microondas de los radares portátiles de infantería tipo RASIT.

En 2019 el SPUR lo adoptaron las Fuerzas Especiales del Ejército, la Marina, los Marines y la Aviación de los EEUU. Es decir, los Rangers, los Green Berets, los Seals y los Air Commandos, cuyas operaciones “negras” dentro de otros países aparecen a veces en películas heroicas de Netflix o de HBO, pero raramente en los noticieros. La viralización de fotos y videos del perrobot suscitó bastante indignación desinformada: el artilugio cruza “la delgada línea roja” en términos éticos y deja en manos de su inteligencia artificial –probablemente, basada en “machine learning”- la decisión de ejecutar humanos. La guerra se robotiza. Lo único prohibido en guerra es perder

Primer uso bélico documentado de un robot aéreo: el destructor HMS Sheffield, incendiado y hundido por un misil AM39 Exocet en la Guerra de Malvinas en 1982.

  La automatización de la guerra ha ido avanzado de sistemas “Forget” muy básicos, como las minas terrestres antipersonal, al “Fire & Forget” de misiles como el AM39 Exocet que debutó en Malvinas y el Tomahawk, casi infaltable en las innumerables guerras de EEUU desde 1991. Y desde el “Fire & Forget”, la automatización avanzó al “Fire, Forget & Find” de las municiones robóticas de sobrevuelo israelíes y turcas que anduvieron cazando tanques, camiones y tropas en forma autónoma en la 2da Guerra de Karabaj, entre septiembre y octubre de 2020. En marzo de 2021 volvió a suceder lo mismo, en un episodio quizás definitorio de la interminable guerra civil de Libia, iniciada por la OTAN en 2011 para voltear al gobierno del coronel Muammar Khaddafy. Una columna blindada del mariscal de campo rebelde Khalifa Haftar, que se retiraba desde Trípoli, fue atacada día y noche por robots enviados por la Coalición del Acuerdo Nacional (una suerte de gobierno). Aparentemente fue destruida. Lo notable del proceso es el avance por pasos hacia: 1) la toma de decisiones autónomas de ejecución de personas por robots, 2) la negación en público de los dueños de robots letales de su autonomía, 3) la aparición de sistemas como el Kargu-2 turco, cuyo bajo costo banaliza su uso, 4) la creación de un nicho en el mercado de armas con unos 25 nuevos jugadores, como IAI de Israel, STM de Turquía o EDGE, de los Emiratos Árabes. (Ver el video)
Hoy los países con diseño y producción de municiones de sobrevuelo son China, Israel, Irán, Taiwan, los EEUU, Rusia y Turquía. Si el presidente Mauricio Macri no hubiera abortado el desarrollo del Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA), que venían desarrollando INVAP y el Ejército en 2016, hoy la Argentina probablemente sería otro usuario y oferente en este lista. Que tiene compradores de bolsillos profundos: Azerbaiján y Armenia desde ya, pero también Alemania, la India y Corea del Sur, y siguen las firmas. Su Graciosa Majestad, agradecidísima. El perro robótico SPUR y Ghost Robotics es una parte casi banal de la movida hacia la guerra en modo autónomo, como se ve. La indignación por la robotización de la guerra es desinformada, tardía y probablemente inútil. Empezó en la guerra de Vietnam y sobre todo, la de Yom Kippur, de 1973. En ambas, los SAM, o misiles tierra-aire, generalmente guiados por radar, probaron ser el modo barato de destruir aviones carísimos: EEUU perdió más de 200 a lo largo de 10 años de combates sobre Vietnam del Norte, pero Israel perdió al menos 104 -la mitad de su fuerza de cazas y cazabombarderos- en la primera semana desde el ataque egipcio y sirio. La guerra aérea se había vuelto «hiperletal» (palabra que nació entonces) y por ende, insostenible. Surgió entonces la necesidad de sistemas anti-antiaéreos. En Vietnam, este rol lo cumplieron pilotos humanos que volaban las misiones llamadas “Wild Weasel” (comadreja salvaje). Típicamente un caza yanqui F-105 equipado para guerra electrónica activaba sus radares sobre el territorio a desbrozar de baterías misilísticas. Cuando éstas encendían sus propios radares para iluminarlo y hacerlo puré, delataban sus coordenadas, y acto seguido eran atacadas con bombas y misiles por el resto de la escuadrilla.

Escudo de los Wild Weasel estadounidenses en Vietnam. La graciosa comadreja que empuña relámpagos cabalga sobre dos misiles anti-radar Shrike.

Esta operación anti-antiaérea es tan de riesgo como cortarle las uñas a un tigre despierto, de modo que no tardó en semi-automatizarse: surgieron misiles que “enganchan” las emisiones de los radares terrestre de tiro e impactan sobre las antenas, como el Shrike. El 3 de junio de 1982, en Malvinas a las 06:20, aún de noche y en medio de una llovizna, uno de estos Shrike reventó la casilla del radar Skyguard director de tiro de una batería de cañones antiaéreos de 35 mm. que protegía la pista de Puerto Argentino. Mató a sus cuatro operadores, un teniente, un sargento y dos colimbas de aviación.

La dotación del director de tiro Skyguard que un misil Shrike inglés destruyó el 3 de junio. La antena del radar está pegada al habitáculo, tremendo error de diseño.

Sin embargo, el bombardero Vulcan que disparó traía más Shrikes bajo las alas: en aquella noche de perros, venía jugando al gato y el ratón con la Fuerza Aérea Argentina desde las 5 de la madrugada. Su objetivo principal, el radar AN-TPS de Puerto Argentino, el que dirigió todo el accionar de la Fuerza Aérea y la Aviación Naval argentina durante la guerra, quedó sin atacar. Muy prudentes, sus operadores apagaban la antena toda vez que el Vulcan (que iba y venía “haciendo ochos” frente a la costa), se acercaba a 40 km, que viene a ser el alcance de un misil de estos. Los operadores del Skyguard, en cambio, se tentaron con dejar acercarse al Vulcan, un blanco enorme, para cepillarle una buena andanada. Pero un cañón Oerlikon de 35 mm. no le pega a nada a menos que no se acerque a menos de 4 kilómetros. Los gringos no tuvieron la gentileza de hacerlo, pero tampoco la sacaron gratis. Con un Shrike “vivo” y listo para explotar que no logró desprenderse del ala de estribor, el Vulcan quedó en triple peligro: el primero era que la espoleta del misil decidiera que, después de todo, aquel era su día de estallar, el segundo, era que se encendiera el motor del misil pegado al intradós del ala, atiborrada de combustible. El tercero era aquella carga alar aerodinámicamente asimétrica, que ladeaba al enorme bombardero y le hacía gastar demasiado combustible. Con sus turbinas gastadas y gastadoras de los años ’50, el venerable Vulcan en aquellas condiciones no regresaba a su base en la isla Ascención ni empujándolo. Tuvo que enfilar por combustible para Rio de Janeiro, donde los brasucas encanaron a la tripulación, pisaron el avión hasta terminada la guerra, y de yapa le incautaron los misiles –lo más aprovechable- para un poco de ingeniería inversa. Pese a lo mucho que trataron de liquidarlo, aquel radar argentino AN-TPS (el único de largo alcance que tuvo la Argentina en el archipiélago) siguió jodiéndole la vida a la Task Force hasta firmada la rendición, el 14 de aquel mes. Esta historia muestra las limitaciones de los vuelos tipo Wild Weasel, como el que intentó aquel Vulcan inglés. Un misil antirradar como el Shrike entonces tenía alcance y tiempo de vuelo cortos, y había muchos modos de burlarlo: apagar el radar, dotarlo de varias antenas alternantes y distantes entre sí, y todas bien lejos de los operadores. También poner el radar a emitir microondas con saltos de frecuencia y de modulación de señal irregulares y azarosos. Y esas son las jugarretas de manual. Hay otras. El avión que lleva un misil antirradar está limitado por su combustible, y además, aunque apele a contramedidas, si éstas no son perfectas, se vuelve un blanco perfecto. El paso para salir de este mal paso es una munición de bajo costo, lo menos detectable que se pueda para la vista, el oído o el radar, y que pueda sobrevolar el sitio a limpiar de baterías antiaéreas durante al menos 20 o 40 minutos, y si se puede, horas enteras. Si se trata de un robot, además, puede terminar su misión con una picada de kamikaze. Si se trata de muchos, misión cumplida. El diseño de las primeras municiones de sobrevuelo estaba a medio suceder cuando la robótica irrumpió en Malvinas muy por otro wing. Aquel 1982, la aviación naval argentina usó 5 misiles antibuque franceses AM39 Exocet, con su entonces novedosa capacidad de búsqueda semiactiva de blancos. Y estos fueron 3 naves de la Task Force británica. De ellas, el destructor HMS Sheffield y la conteinera STUFT Atlantic Conveyor, se incendiaron y hundieron días después de cada sorpresivo impacto. La tercera embarcación (el portaaviones HMS Invincible) quedó fuera de combate y sólo volvió a Inglaterra a más de 3 meses de pasada la guerra, pintado a nuevo y con un insólito cambio de turbinas que -por alguna causa- debió hacerse en altamar. Tantas reparaciones deben haber sido necesarias por la ayuda que tuvo el Exocet, cortesía de 6 “bombas bobas” de gravedad lanzadas por 2 aviones tripulados A4C de la Fuerza Aérea al minuto y medio del impacto. Otros 2 A4C de la misma escuadrilla habían sido misileados en la corrida de bombas final hacia el Invincible desde algón destructor británico con misiles Sea Dart oculto hacia el Oeste, bajo el horizonte. La artillería antiaérea del propio portaaviones no hizo nada: debió haber quedado electrónicamente “knock out” desde el impacto del Exocet. El Reino Unido niega toda eficacia del ataque. Nuestros aviadores confundieron un portaaviones de casi 20.000 toneladas con una fragata de 2750 toneladas, a la que de todos modos le pifiaron todas las bombas (y fueron 6). ¡Anteojos para ellos! Mejor aún, el Exocet fue parado en vuelo por un cañonazo de alguna fragata desplegada hacia el Oeste, como piquete. Es como atajar una bala .45 con un tiro .22: lo que se dice, apuntar «joya». Sin embargo, Su Graciosa Majestad sólo “desclasificará” la información sobre este episodio hacia fines de este siglo. No cambien de canal. El Exocet AM39 de 1982 nunca fue llamado “robot”. Sin embargo empieza a serlo a los 2 minutos de lanzado, cuando deja de seguir la navegación con la que lo programó el piloto del avión atacante Super Étendard, prende su propio radar y empieza la búsqueda y selección activa de blancos, en esa fase terminal de su vuelo en la que puede alterar bastante su trayectoria. A todo lo cual los pilotos que lo dispararon ya están al menos a 70 km. de distancia, pegados al agua para no aparecer en los radares de los atacados, y escapandose a todo gas rumbo a su base. “Fire & Forget”, disparalo y olvidate. En vuelo terminal, el AM39 de 1982 sólo podía ser desviado con contramedidas, pero ya tenía un par de trucos primitivos para neutralizarlas. Probablemente explican su eficacia del 50% en Malvinas (muy alta). Fue el primer sistema “Fire and Forget” en presentarse en guerra de un modo MUY público. El automatismo ya existe en armas tan primitivas e inmóviles como las minas terrestres, cuyo único sensor de activación es la presión de un borceguí, de un neumático o de una oruga. Una mina terresre se podría llamar un sistema “Forget”: es banalmente barata, no procesa información, no discrimina blancos y sigue siendo peligrosa durante décadas. El camino que va de una trampa cazabobos pasiva a un avioncito robotico kamikaze “Fire, Forget and Find” como el cuadricóptero Kargu-2 o el ya veterano motovelero Harop pasa por sistemas de movilidad, sensores de complejidad cada vez mayor y por software de procesamiento de datos para identificar blancos, navegar hasta ellos y estallar a la distancia más conveniente para liquidarlos. Son, a su modo, minas aéreas, o afinando más la definición, trampas cazabobos anti-antiaéreas. Desde el conflicto de Malvinas la robotización de las guerras viene avanzando a saltos. El más notable fue la 2da Guerra de Karabaj, a fines de 2020. En ella el poco mentado estado petrolero de Azerbaiján destruyó en 3 semanas a las considerables fuerzas armadas de Armenia usando los Kargu-2 turcos
y Harop israelíes:
En aquel momento, Azerbaiján no mencionó en absoluto que sus “bots” voladores operaran en modo autónomo: habría sido quitarse gloria y ponerse en contra a la opinión mundial. Salvo en Japón, donde los androides son culturalmente más queridos que la gente, la idea de robots que asesinan a humanos es invendible, salvo en Hollywood. Pero sólo si al final ganan los humanos. Los analistas no definen los cuadricópteros Kargu-2 o el motoplaneador de ala fija Harop como misiles. Las llaman “loitering ammo”. Son “municiones de sobrevuelo”, capaces de estacionarse en el aire a alturas en las que son casi invisibles e inaudibles. Logran permanecer sobre un punto de interés muy fuera del rango visual del sitio de despegue mientras les dure la fuente de potencia, razón por la cual se propulsan a hélice (mucho más eficiente en términos termodinámicos que un cohete o una turbina). El Kargu-2 pesa 7 kg., puede llevar hasta 1,3 kg. de explosivos (una bomba de fragmentación parecida a una mina Claymore o una carga hueca antiblindaje), viaja hasta 70 km/h, tiene un techo de vuelo de 2800 metros y un alcance de 5 km., con una capacidad de sobrevuelo de hasta 40 minutos. Ésa es una opción minimalista. El Harop, en cambio, es un avioncito en toda regla, con diseño “stealth” antirradar, un ala delta fija de 3 metros de punta a punta, más de 400 km/h de velocidad, gran capacidad de planeo, casi 25 kg. de carga explosiva, 1000 km. de alcance lineal y 9 horas de autonomía de vuelo. Los israelíes no informan ni siquiera del tipo de motor, casi seguramente un turbohélice de baja potencia.

Un motociclista fotografía un Harop israelí que se cayó en medio del campo… en Irán. No parece un error de navegación.

La presa “de diseño” del Kargu-2 y del Harop son las baterías antiaéreas, no importa si misilísticas o de tubo: generalmente se orienta hacia sus radares como una polilla hacia la luz. Pero si estos están apagados, tiene buenos sensores visuales. Se lo ha usado también contra todo tipo de móviles terrestres, incluidos autobuses llenos de tropa. O lo que parecía tropa. Estos dos vehículos tan distintos pueden decidir volver intactos a base “si no pinta nada jugoso”, con el consabido ahorro de recursos. Pero si identifican un blanco, dictaminan por su cuenta si es enemigo y si es redituable, y pican sobre el mismo sin solicitar autorización. Los fabricantes insisten mucho en que puede y debe insertarse un humano en el “loop” de toma de decisiones, pero te guiñan un ojo cuando te lo dicen. Dado que los humanos son -al menos todavía- los que firman las órdenes de compra y los cheques, no hay por qué insultarlos llamándolos “redundantes”. Aunque ya lo sean. Del Kargu-2 lo más interesante es el aspecto tan inofensivo: es idéntico a cualquier cuadricóptero de filmación de los que uno se compra por Mercado Libre. Lo único que lo vuelve un arma es el explosivo a bordo y el software, que le permite volar solo u operar en enjambre:
Al comunicarse entre sí, los Kargu-2 aumentan no sólo su capacidad ofensiva sino la de procesamiento, es decir su inteligencia. Se parecen bastante a aquellas tremendas mosquitas robóticas de la novela “El Invencible” de Stanislaw Lem, aquel polaco obsesionado que sucedería cuando la robótica quedara librada a la evolución natural, y que además escribía como un dios. En Turquía lo han leido, evidentemente. Pero por ahora estos drones turcos tienen un límite probablemente fijado por el ancho de banda: el número tope del enjambre en 2021 es de 20 unidades. Una vez que este cuadricóptero aparentemente civil estalló, ya no queda nada que le permita al enemigo hacer ingeniería inversa: la parte más importante y endiablada de copiar, el software de visión, navegación y toma de decisiones, ya era bastante inmaterial antes del “Booom”. En marzo de 2021, fue la ONU la que admitió que la Coalición del Acuerdo Nacional, dominante por ahora en la inacabable guerra civil de Libia, usó centenares de Kargu-2 para desatar una larga cacería de aniquilación contra las fuerzas del mariscal de campo rebelde, Khalifa Haftar, que se batían en retirada desde Trípoli. No es el primer episodio de guerra robótica, pero sí el primero llamado por ese nombre por un organismo multilateral. Si el mucho menos espectacular SPUR está operativo desde 2019 y ofrecido en venta desde la semana pasada, es casi de cajón que ya se haya cargado algunos prójimos de nuestra especie en Medio Oriente y en Asia Central, pese a su motricidad más bien parkinsoniana.
El slogan de Ghost Robotics en los stands de las ferias de armas donde la firma está exhibiendo públicamente este equipo es “Manteniendo a nuestros equipos [de operaciones especiales] armados con la última innovación en letalidad”. Es admitir que ya fue desplegado. Y es que no es fácil vender sistemas complejos que no hayan sido probadas en operaciones reales por el país oferente, y máxime si cuando el fabricante todavía es poco conocido. Las dos plataformas sensoriales, informáticas y electromecánicas, tanto el “perro” como el fusil, y la integración de ambas, son obviamente la parte relevante del asunto. Y sobre esto, la información de Ghost resulta de lo más vaga. Lo que uno sospecha es que el rope robótico, al igual que otros sistemas de armas muy cibernéticos, sabe operar muy por su cuenta debido a una causa sumamente sencilla: el enlace a distancia con su operador humano, el “data link” en jerga de aviación, es su máxima debilidad. ¿Qué enemigo que no sea totalmente bruto resistiría la tentación de interferirlo, o darle instrucciones truchas? «Tu dueño te trata mal, Fido. Jamás una hamburguesa, nunca un hueso. ¿No se merece un buen corchazo?» Hablando del tema, sobre el tipo de bala de la plataforma fusil, en cambio, sobran datos, pero es la parte estúpida del sistema. Como también nos da por ese lado, vamos a ello. La mejor bala para su perro

Balas consideradas medianas: la 6,5 mm Creedmoor es casi idéntica a la 308 Winchester (o la 7,62 NATO), pero con un proyectil más flaco y menos propelente en el cartucho

Desde 2019, los Seals, Rangers, Green Berets y también los menos meneados grupos tácticos del AFSOC (los “Rambos” de la USAF) vienen adoptando el cartucho 6,5 mm. Creedmoor. Lo usan en todo lo que llevan encima: sus fusiles de francotirador, los de sus tropas de asalto y en sus ametralladoras. La 6,5 Creedmoor es una bala encapsulada y abotellada, como la de todos los fusiles de asalto copiados del Sturmgewehr 44 alemán de la 2da Guerra. La desarrolló Hornady, un fabricante de munición yanqui finolis, y es lo suficientemente compatible con el 7,62×51 mm. NATO de nuestros viejos FAL al punto de poder usar los mismos cargadores. Comparado con nuestro venerable pero poderoso cartucho, el tiro 6,5 Creedmor tiene 4 ventajas: por su menor sección eficaz es capaz de mantenerse supersónico a más de 1000 metros, alcanza el doble de agrupamiento a esa distancia y tiene un tercio menos de deriva lateral por viento. Pero además, presenta un retroceso menos brutal. El que haya disparado un FAL durante su ya lejana colimba y todavía recuerde el culatazo, sabe de qué estamos hablando. Comparado en cambio con el sutil tiro 5,56 x 45 mm. que EEUU le impuso al resto de la OTAN desde la década de los ‘80, el 6,5 Creedmoor es un proyectil veloz pero con algo más de inercia. Eso lo vuelve un tiro menos “histérico” (propenso a desviarse al rozar la hoja de una planta). También le permite mantenerse supersónico a más de 1000 metros, y romper los refuerzos cerámicos de un chaleco de kevlar a 200 metros. Fue desarrollado justamente porque el soldado contemporáneo, a diferencia del de hace 30 años, anda por la vida con el torso blindado de materiales tecnológicos compuestos como un cascarudo bípedo. Por el lado de las desventajas, la “cavidad temporaria” generada en los tejidos por la la onda de choque de una bala es muy proporcional a su velocidad. Con el veloz tiro 5,56 mm llega a tener 30 veces (SIC) el diámetro del proyectil. Si bien esa cavidad se cierra de inmediato y se vuelve virtual, la masa de tejido traumatizado por ruptura de vasos y fragmentación de huesos a distancia del túnel es enorme. El proyectil 6,5 mm Creedmore es así de veloz. Como el tiro es más pesado, su retroceso resulta inevitablemente mayor que el del 5,56 mm, pero no llega a ser esa patada de mula del 7,62 x 51 del FAL. Y en este caso de referencia, no logra desestabilizar la puntería de un robotito tamaño perro. Eso puede ser útil si el sistema experto a bordo del SPUR cree necesario un segundo corchazo pegado espacial y temporalmente al primero: un “double-tap” en la jerga. Y es que por limitaciones de diseño, el fusil del perrobot tiene un cargador de sólo 10 tiros. Nada es perfecto. Jiren Parikh, el CEO de Ghost, no es de perrear a nadie. Insistió en que su SPUR es inquietante sólo por tener el aspecto, la motricidad y el tamaño de un ovejero alemán grandote. Subrayó que otros drones terrestres con propulsión a oruga o a ruedas no causan el mismo efecto psicológico. Pero los efectos de un corcho de 120 “grains” de plomo encamisado en cuproníquel que viaja a 920 metros/segundo no te los cura un psicólogo. Y eso es independiente de que lo dispare un cristiano, un robot símil-tanqueta o uno símil-pichicho. Si la letalidad es parecida a la del tiro de FAL (sólo que el 6,5 mm. Creedmore la conserva a mayor distancia), estamos hablando de un 70% de posibilidades de no sobrevivir a un impacto en el torso. Jiren Parikh insistió en que su símil-pichicho jamás haría uso de capacidades autónomas. Negó enérgicamente que su engendro SPUR las tuviera, en realidad, y añadió que estaba condenado por diseño a quedar siempre bajo la autoridad de un controlador humano a distancia. Como manda la doctrina militar oficial de los EEUU para sistemas de armas robóticos. Sí, ponele.

Daniel E. Arias

Crece la proporción de la variante Delta entre los contagios de covid en Argentina

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El Ministerio de Salud de la Nación advirtió que la circulación de la variante Delta ya es del 30 al 40%, si se toma al país en su conjunto. La directora nacional de Epidemiología, Analía Rearte, indicó que está por encima del 50% en algunos aglomerados urbanos. Este avance no se refleja en un aumento importante de las muertes, pero el sector de la población que todavía no está inmunizado preocupa a los especialistas. En un contexto de indicadores epidemiológicos a la baja: cantidad de casos diarios de COVID-19 notificados, muertes y ocupación de camas UTI y un porcentaje cada vez mayor de población vacunada, las autoridades sanitarias se muestran cautelosas para hablar de salida de la segunda ola de la pandemia en el país. Si bien todos los valores epidemiológicos mejoraron producto de la alta cobertura de vacunación, desde el Ministerio de Salud expresaron que “lo que está sucediendo es que está aumentando la proporción de la variante Delta en algunos aglomerados urbanos”. Por su mayor transmisibilidad, cuando esa mutación del SARS-CoV-2 ingresa a un territorio no tarda mucho tiempo en volverse dominante. La provincia de Neuquén confirmó que tiene circulación comunitaria. Lo anunció el propio Ministerio de Salud local. “En esta última semana se amesetó el descenso de nuevos casos y si se observa lo que ocurre en la región, la situación es igual en todos los países: están en una meseta con una incidencia muy baja”, describió la directora nacional de Epidemiología e Información Estratégica de la cartera sanitaria, Analía Rearte, quien señaló que la Argentina contabiliza “50 o menos casos por cada 100 mil habitantes, lo cual es un número muy bajo”. Según detalló la funcionaria, “la circulación de Delta a nivel país está entre el 30 y el 40%” y siguen muy de cerca “algunos aglomerados urbanos que están por arriba del 50%. La Ciudad de Buenos Aires está por encima del 60% y centros urbanos como Santa Fe y Salta entre 30 y 50%”, Rearte señaló que en Córdoba, pese a que “tuvo muchos brotes y conglomerados (casos relacionados a partir de un caso confirmado) de Delta, el número general es bajo”. “La detección de conglomerados es el paso previo a la transmisión comunitaria”, advirtió. Rearte siguió diciendo: “La experiencia de lo que pasó en la primera y segunda ola nos muestra que el virus entra primero a la Ciudad, luego se extiende en el Área Metropolitana y de ahí al resto del país. En CABA y en el oeste del conurbano bonaerense ya es la variante predominante, y varios aglomerados urbanos van a seguir esta progresión”. “Sabíamos que esto iba a pasar, ya que en el mundo la variante Delta circula de manera dominante con un 90-100% de preponderancia. Con las medidas que tomamos de cupos en el ingreso del exterior y mantener aforos, retrasamos el ingreso y hoy vamos a afrontar este ingreso con casi 90% de la población mayor de 18 años vacunada con dos dosis; es distinto el panorama si esto hubiera ocurrido en julio o agosto”.
Rearte: «es importante completar la vacunación en adultos y avanzar fuertemente con la inmunización de adolescentes y niños»
En coincidencia con la funcionaria, la jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Ángela Gentile (MN 49908), manifestó su preocupación porque “evidentemente la pandemia no terminó”. “Tenemos que estar preparados para un tercer brote debido a Delta; lo que va a marcar la diferencia es la magnitud y las características del brote”, evaluó la especialista, quien señaló: “La magnitud la podemos disminuir con una buena cobertura de vacunación, en tanto que las características apuntamos a que haya menos uso de UTI y menos mortalidad. Ahora hay que trabajar para aprovechar este tiempo y aumentar los esquemas completos”, enfatizó. “Es importante terminar de completar la vacunación de adultos”, acordó Rearte, quien puntualizó que al día de hoy, según las cifras oficiales, está vacunado con una dosis el 85% de los mayores de 12 años, el 93,4% de los mayores de 50, y el 90,2 de los mayores de 18. Mientras que con dos dosis, la protección alcanza al 87% de los mayores de 50 y 75% de los mayores de 18 años. “Tenemos que completar esas segundas dosis, encontrar ese 10% que aún no se vacunó y avanzar fuertemente con la inmunización de adolescentes y niños”, insistió. El virus SARS-CoV 2 muta rápidamente. Todavía fuera de la información que manejaban los infectólogos argentinos al confeccionar esta nota, llega la noticia que han detectado en Italia la variante AY.4.2, aún más contagiosa que la Delta.

Agricultura y energía solar: cosechando electricidad y frutos rojos

(Hasta donde sabemos en AgendAR, el cultivo debajo de paneles fotovoltaicos no se hace en Argentina. Y, a primera vista, parece que no es un proyecto para las grandes extensiones sembradas con soja o con trigo. Pero puede ser rentable para hortalizas, flores, los cultivos de alto costo en las zonas cercanas a los aglomerados urbanos. Y como el costo de la energía y el cuestionamiento a los combustibles fósiles siguen creciendo…).

El cultivo de frutas y hortalizas bajo paneles solares puede resultar doblemente rentable para la agricultura. Visitamos una granja solar alemana y examina otros lugares en los que esta combinación está dando sus frutos.

Fabian Karthaus creció con la energía solar. «Mi padre montó la primera instalación fotovoltaica sobre el granero y se vio que funcionaba”, recuerda. Hoy en día, hay dos grandes plantas solares en la granja, y bajo una de ellas crecen frutos rojos. La energía solar ayuda a mantener la granja en funcionamiento. Hace cinco años, Karthaus, de 33 años, se hizo cargo de la granja de su padre, cerca de Paderborn, y la dirige paralelamente a su trabajo como director de productos de electrónica agrícola. Karthaus afirma que no puede alimentar a una familia solo con los ingresos del cultivo de 80 hectáreas de habas, cereales, colza y maíz.
Fabian Karthaus examina su cosecha de bayas en su plantación agrofotovoltaica.Cosechando energía y frutos del bosque. Fabian Karthaus: “Los techos de los módulos generan electricidad y los arbustos de abajo prosperan a la sombra”.
El calor y las sequías han provocado un considerable descenso del rendimiento en los últimos años. «Mi mujer y yo nos planteamos cómo seguir gestionando la granja de forma sensata”, cuenta Karthaus. De ahí surgió la idea de cultivar frutos del bosque bajo un techo solar con módulos translúcidos. «Pensamos qué tipo de bayas se adaptarían a cada luz y sombra. Los arándanos y las frambuesas son frutos del bosque, así que funcionan muy bien”. La primera cosecha del año pasado fue buena. Normalmente, las bayas se cultivan al aire libre o en invernaderos. Pero los veranos calurosos se han convertido en un problema creciente para las plantas, también en Alemania. La sombra bajo las placas solares puede aumentar el rendimiento. Los techos solares modulares ahorran agua porque disminuyen la evaporación, según Karthaus. «Lo medimos aquí una vez. La evaporación es aproximadamente una cuarta parte si la comparamos con la planta al aire libre”.
Fabian Karthaus señala el techo de módulos solares de su granja fotovoltaica.La interacción es importante. Los módulos especiales y los espacios entre ellos permiten el paso de luz suficiente para las plantas.

Electricidad arriba, bayas abajo

Además, los módulos suministran electricidad, la segunda cosecha del campo solar. Con 750 kilovatios de potencia, la planta genera unos 640.000 kilovatios hora (kWh) al año, lo que equivale a las necesidades de electricidad de 160 hogares. Karthaus recibe algo menos de seis céntimos de euro por kWh por alimentar la red. Quiere emplear parte de la energía solar para poner en marcha sus propios sistemas de refrigeración y liofilización. Si tuviera que comprar la electricidad al proveedor de energía, le costaría unos 25 céntimos por kWh. La energía respetuosa con el clima no solo aporta ingresos adicionales al agricultor: «Es una situación en la que todos salimos ganando. Podemos generar electricidad verde localmente, de forma descentralizada, donde se consume la energía”, explica.
Un invernadero en China con paneles solares.Este extenso complejo de invernaderos de la provincia china de Fujian está equipado con paneles solares.

Enorme potencial en todo el mundo

En Alemania, este método de cultivo se recomienda especialmente para los frutos rojos, las manzanas, las cerezas, las papas y las hortalizas, como los tomates y los pepinos. En otras regiones del planeta, podrían ser más adecuadas otro tipo de plantas y construcciones de módulos. Max Trommsdorff explica qué plantas crecen mejor en cada lugar. Trommsdorff es experto en agrofotovoltaica en el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar de Friburgo, en el sur de Alemania. Él y sus colegas asesoran a gobiernos de todo el mundo y recientemente han organizado una conferencia internacional sobre este sector. Dependiendo del lugar, hay que calcular las condiciones óptimas de luz para las plantas, así como la demanda local de electricidad, según Trommsdorff. «Hay grandes diferencias regionales. Depende de lo que se cultive, de las zonas climáticas y de las estructuras rurales”. El gran reto, dice, es la comprensión mutua: «¿Qué puede hacer la fotovoltaica? ¿Qué necesita la agricultura para integrarse con éxito?”.
Un tractor trabaja en un campo en Alemania.Los agricultores del sur de Alemania están realizando pruebas en estos campos.
Trommsdorff y sus colegas ven un enorme potencial para esta actividad en todo el mundo. Ya hay algunas plantas agrofotovoltaicas en Europa, también en Mali, Gambia y Chile, pero la gran mayoría se encuentran en Asia. La mayor planta del mundo, con una superficie de 20 kilómetros cuadrados y una capacidad de unos 1.000 megavatios, está situada en el borde del desierto de Gobi, en China. El cultivo de bayas de goji bajo los techos modulares tiene como objetivo que el suelo seco vuelva a ser fértil. En Japón, los agricultores ya cosechan en más de 2.000 sistemas agrofotovoltaicos. «El objetivo es apoyar el cambio estructural, detener el éxodo rural y crear perspectivas para la población rural”, dice Trommsdorff. En Europa, Francia es pionera, sobre todo en la viticultura. Allí, las subvenciones estatales para los techos modulares están destinadas a proteger las viñas. «Muchas variedades de uva reciben demasiado sol y calor debido al cambio climático”, explica Trommsdorff. «La sombra puede aportar algunos beneficios”.
Vista aérea de una plantación agrofotovoltaica en los Países Bajos.Cultivo de bayas en los Países Bajos. Se sustituyen los invernaderos de plástico, un beneficio más para el medio ambiente.

Nuevas perspectivas para la agricultura

Fabian Karthaus tiene previsto ampliar su campo solar en el futuro. De momento, sus bayas crecen bajo 0,4 hectáreas de paneles solares. «Me gustaría ampliarlo a una superficie de ocho o diez hectáreas para que merezca realmente la pena”. Sin embargo, Karthaus tendrá que ser paciente. Hasta ahora, sigue habiendo muchas trabas legales para la creación de este tipo de plantas en Alemania, pero espera que eso cambie pronto. Mientras tanto, aconseja a otros agricultores que «empiecen definitivamente a tratar el tema”, incluso si todavía tardan en aplicarlo en sus propios campos.

Ocho de cada diez adultos mayores que usan cannabis medicinal lo hacen a diario

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El dato surge de la Primera Encuesta Nacional de Personas que Usan Cannabis. Además, un 98% asegura que “su calidad de vida mejoró”.

El pasado fin de semana, en el predio de La Rural en la ciudad de Buenos Aires, se realizó la Expo Cannabis 2021. Este evento es el más importante en América Latina ya que reúne a profesionales, cultivadores y expertos que utilizan la planta tanto para uso industrial como medicinal y recreativo. “Durante esos días se expuso todo lo que ocurre en torno al cannabis en Argentina. Estamos hablando de cannabis medicinal, lo que tiene que ver con el desarrollo de una industria local y la cultura que se desarrolla en torno a la planta”, señaló Martín Armada, editor general de la revista THC y parte del equipo organizador del evento. Por la pandemia y los protocolos sanitarios, para esta edición se implementó un sistema presencial con aforo y otro virtual. Así, durante el viernes y el sábado, miles de personas de todas las edades circularon por la expo en busca de información sobre el cannabis. “Es un desafío interesante y hubo mucha asistencia durante las tres jornadas. Hubo opciones reales para ofrecer en cuanto a información y entretenimiento y creemos que será un hito en el reconocimiento de la planta como una planta noble y productiva”, agregó Armada. Hoy domingo, se lleva a cabo la última fecha de la edición. Cannnabis en Argentina Para informar sobre la planta, durante el evento se divulgó la Primera Encuesta Nacional de Personas que Usan Cannabis. La misma fue realizada por la revista THC y el Centro de Estudios de la Cultura Cannábica Argentina (Cecca), ayudados por la Licenciatura de Historia de la Universidad Nacional de Quilmes. En total, participaron 64.646 personas de entre 16 y 92 años provenientes de todas las provincias del país. Según sus respuestas, nueve de cada diez personas que usan cannabis lo hacen con motivos recreativos y casi cinco de cada diez lo consume para fines medicinales, ya sea para uso propio, para un tercero, o para una mascota. En lo que respecta a lo medicinal, un 75% de las personas aseguraron tratar algún problema de salud con cannabis. Y de ese total, 98% señaló que “su calidad de vida mejoró” luego de su incorporación. Aunque también surgió un dato que llama a la reflexión: solo el 18,8% de los usuarios medicinales reconoce recibir acompañamiento profesional. Por otro lado, la encuesta revela que el uso del cannabis está extendido en todas las franjas etarias de la sociedad. Las personas adultas mayores son las que usan cannabis con más frecuencia y, según los datos, ocho de cada diez de esa población lo hace todos los dí­as. La frecuencia de uso disminuye con la edad y eso se puede ver entre los/as centennials ya que dos de cada diez usan cannabis una vez por mes o una vez por año. Tercera edad y Cannabis Uno de los ejes más destacados de la Expo Cannabis 2021 fue el uso de aceite en personas de la franja etaria mayor a 70 años. Incluso, durante los tres días pasaron por las exposiciones cientos de adultos mayores que buscaron información para mejorar su salud. “Es muy importante este espacio porque podemos hablar directamente con ellos y contestar sus dudas”, explicó el doctor Nicolás Di Biase, quien estuvo a cargo de la conferencia “Tercera edad”. En la misma, aseguró que cada vez son más los adultos que preguntan por el cannabis para aliviar dolores. “Y en ese proceso también se reduce la implementación de otros medicamentos”, indicó el experto. En esa misma línea, en la encuesta se puede observar que el 75,5% de las personas que consumen cannabis medicinal redujeron su consumo de otros fármacos. “Es indispensable que haya más profesionales capacitados en este tema que puedan dar apoyo a sus pacientes”, señala Di Biase.

Combinación de 2 fármacos para combatir el cáncer de páncreas

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Apenas representa el 3% de todos los diagnósticos, pero los médicos consideran que es el tipo de cáncer más agresivo, con un índice de mortalidad del 99%. Y el porcentaje de afectados ha aumentado en la última década. Ahora se cree que la combinación de dos fármacos podría aportar una nueva esperanza a quienes lo padecen.

Investigadores del Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute, en San Diego, California (Estados Unidos) descubrieron que una combinación de dos compuestos anticancerígenos que se usan hoy día para tratar ciertas leucemias y tumores como el melanoma puede ser clave para tratar este tipo de cáncer. Según sus hallazgos, esos dos medicamentos juntos «pueden reducir los tumores». Los científicos comprobaron primero que el tratamiento redujo con éxito los tumores pancreáticos en ratones, y van a respaldar sus hallazgos con ensayos clínicos, según se lee en el estudio que publicaron en la revista médica Nature Cell Biology. Los medicamentos en cuestión son L-asparaginasa -una enzima con potencial terapéutico que se usa para combatir la leucemia- y un inhibidor de MEK (un tipo de proteína) que deja a los tumores pancreáticos sin los nutrientes que necesitan para crecer y les impide adaptarse para sobrevivir. De esa manera, los científicos «matan de hambre» a las células del cáncer. Las versiones de ambos compuestos están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). «La triste realidad es que hoy día la terapia contra el cáncer de páncreas está por detrás [de otras terapias] porque no existe un tratamiento efectivo para estos tumores», dijo Ze’ev Ronai, profesor del Programa de Iniciación y Mantenimiento de Tumores de la Sanford Burnham Prebys y autor principal del estudio. La enfermedad también es difícil de diagnosticar y suele detectarse cuando ya está en un estado avanzado. Una cuarta parte de los pacientes muere al mes de ser diagnosticado y el resto en el plazo de un año. «Nuestro estudio identifica un posible tratamiento combinado que puede probarse inmediatamente contra estos tumores agresivos». «Ya nos estamos reuniendo con oncólogos de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregon (EE.UU.) para discutir cómo avanzar este descubrimiento en la evaluación clínica», agregó el especialista. «Está claro que no encontraremos una varita mágica que cure el cáncer», dijo Rosalie C. Sears, de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón. «Necesitaremos varios medicamentos que ataquen múltiples vulnerabilidades». «Este estudio identifica un tratamiento dual prometedor para el cáncer de páncreas, uno de los más mortales». «Estoy deseando ver estos medicamentos probados en pacientes», explicó Sears, quien está especializada en genética molecular y es codirectora del centro Brenden-Colson para Salud Pancreática. Los científicos esperan haber allanado el camino para que ese ensayo clínico en humanos ocurra lo antes posible. Signos y síntomas del cáncer de páncreas Ictericia: coloración amarillenta de la piel que aparece cuando el tumor se origina en la cabeza del páncreas y causa la compresión de la vía biliar. Alteración de la glucosa en sangre: el páncreas tiene la función de generar la insulina que controlará el nivel de glucosa en sangre. Si el tumor altera dicha función se producirán descompensaciones. Digestiones pesadas: dolor abdominal originado en la zona del estómago e irradiado hacia la espalda o bien en forma de cinturón hacia los lados. Pérdida de peso: se produce en pocos meses. También se pierde el apetito.

Una mirada más a las redes sociales, con ojos argentinos

Sobre el desarrollo de las redes sociales se ha escrito mucho. Y ahora que Donald Trump lanza «TRUTH Social»… Pero los estudios más serios -de los que hay muchos- han tendido a enfocarse en las consecuencias en la sociedad. Al comienzo, con una visión esperanzada de la democratización de la comunicación pública, que ya no iba a estar monopolizada por los medios. Más recientes, teñidos con preocupación, porque las ven diseminando odio y «fake news». Ambas miradas tienen elementos de verdad. Pero también es necesario pensar las redes como otro de los desarrollos tecnológicos que transforman nuestra vida. Para bien, y para mal, hacen mucho más fácil comunicar -verdades y mentiras- y anulan la distancia. Creemos que Argentina no debe ser un receptor pasivo de este desarrollo (ni de ningún otro). Por eso, este martes 26, a las 18 hs, junto a Infoworkers, hacemos un conversatorio. Quedan invitados.

Argentina: a la busca de un modelo de desarrollo sostenible en el tiempo

En AgendAR damos la bienvenida a @MisionRevista y reproducimos su editorial. Enfoques y públicos no son iguales, pero la búsqueda es la misma.

Desde mediados de los años setenta, Argentina fue uno de los países del mundo de peor desempeño económico y social. El PIB per cápita creció apenas 0,5% anual entre 1974 y 2019, una de las cifras más bajas del mundo.

Nuestro país pasó 20 de esos 45 años en recesión, encabezando así el triste podio mundial de los más volátiles. La distribución del ingreso se “latinoamericanizó”, en tanto pasó de ser más parecida a la de países europeos como Italia y España a asemejarse a la de la región. Argentina fue también uno de los países del mundo que más se desindustrializó: entre 1974 y 2019 el PIB industrial per cápita se contrajo 23,4%. A modo de comparación, en Estados Unidos el producto industrial per cápita creció un 65,9% en el mismo período, en Alemania un 71,9%, en Japón un 133%, en Corea del Sur un 2456% y en China un 5829%. Como resultado de todo ello, indicadores sociales como la formalidad en el mercado de trabajo o la pobreza por ingresos se deterioraron significativamente: a modo de ejemplo, en 1974 la pobreza por ingresos en el GBA rondaba el 11% -medida con la vara actual del INDEC-. Para 2019 dicha cifra había superado el 35% y, pandemia de por medio, llegó al 40%.
Argentina PIB per capita y PIB industrial per capita, 1974=100

Fuente: elaboración propia en base a Banco Mundial y Naciones Unidas.

Una de las claves del magro desempeño argentino de las últimas décadas ha sido la incapacidad de poder adoptar un modelo de desarrollo sostenible en el tiempo, que configure incentivos estables para los agentes económicos e impulse el desarrollo productivo y tecnológico nacional. Una breve excepción tuvo lugar entre 2002-2011, período de recomposición de capacidades productivas que permitió retornar a los niveles de actividad industrial per cápita de 1974. Pero dicho proceso de mejora se frenó en 2011 y, particularmente desde 2015, el país ha experimentado un nuevo proceso de destrucción de capacidades tecnoproductivas. Como producto de un enfoque que tendió a minimizar las externalidades positivas derivadas de contar con una industria manufacturera pujante, entre 2015 y 2019 la producción industrial per cápita retrocedió 17%, lo que pone a Argentina entre los países del mundo que más se desindustrializaron; la cantidad de empresas industriales -que había crecido con fuerza entre 2003 y 2011- retrocedió año tras año y pasó de 55.900 en 2015 a 51.300 en 2019. En este contexto, y más aún después de la tragedia de la pandemia, el desafío que enfrenta el país es enorme. La crisis productiva de nuestro país lleva ya una década y ha generado un profundo deterioro en las capacidades productivas y tecnológicas nacionales. Revertir este proceso requerirá tanto construir un entorno macroeconómico estable como un nuevo sistema de promoción industrial que genere los incentivos para incrementar la inversión y las exportaciones. A continuación, presentamos algunas ideas de lo que consideramos debería ser la construcción de una hoja de ruta para visualizar por dónde es posible destrabar el estancamiento en el que se encuentra sumido el país.

Hoja de ruta

Un modelo de desarrollo sostenible (tanto en lo macroeconómico como en lo ambiental) para la pospandemia requiere políticas productivas que apunten a seis direcciones: a) ahorro de divisas, vía promoción de exportaciones y sustitución eficiente de importaciones; b) creación de puestos de trabajo de calidad, c) desarrollo tecnológico y de I+D local; d) desarrollo territorial; e) sostenibilidad ambiental, y f) reducción de brechas de género. A continuación, se presentan estos seis desafíos y luego algunos ejes de política pública al respecto. Bajar la pobreza, las desigualdades, la precarización laboral y el desempleo requieren sí o sí que Argentina incremente su ingreso per cápita, en caída en la última década y directamente en el tobogán a partir de la crisis cambiaria iniciada en 2018. El crecimiento es fundamental para crear puestos de trabajo formales (aproximadamente, por cada punto que crece el PIB el empleo asalariado formal privado crece en 0,7%), y tales puestos de trabajo son la clave para mejorar los ingresos de las familias, reducir el desempleo y la precarización laboral. El problema es que crecer no es un proceso sencillo: si no hay divisas, la moneda se devalúa, la inflación se acelera, los ingresos de los trabajadores retroceden, el consumo se desploma y, dado que éste explica más del 60% del PIB, la economía en su conjunto también lo hace. Del mismo modo, por cada punto que crece nuestra economía, nuestras importaciones lo hacen aproximadamente en 2% (el doble!), de modo que necesitamos divisas para financiarlas y que el crecimiento no se trunque. Por lo tanto, una de las principales máximas a tener en cuenta es que necesitamos generar divisas sí o sí para incrementar la calidad de vida de nuestro pueblo. La generación de divisas puede venir de varias fuentes, pero hay dos que sobresalen: a) la promoción de exportaciones y b) la sustitución eficiente de importaciones. Es fundamental entender que, si bien las empresas exportadoras son pocas en Argentina (alrededor de 10.000), el grueso de la población se beneficia cuando exportamos más ya que se minimizan los riesgos de devaluaciones que deterioran los ingresos de las familias. Contrario a cierta intuición por momentos presente en el imaginario progresista, exportar no es de derecha, sino todo lo contrario: es la llave para mejorar las condiciones de vida de las y los trabajadores. De hecho, es lo que ocurrió entre 2003 y 2011, el único período de movilidad social ascendente desde los años setenta, en el cual la pobreza pasó del 70% de la población -medida con la vara actual del INDEC- a menos del 30% y la desigualdad, el desempleo y la precarización laboral bajaron como no lo habían hecho en décadas. La condición de posibilidad de esa extraordinaria mejora de las condiciones de vida fue la triplicación de las exportaciones de bienes y servicios en una década (de 30 a casi 100 mil millones de dólares). En este sentido, la hoja de ruta para el desarrollo argentino de la pospandemia debe tener en cuenta en primer lugar la necesidad imperiosa de que Argentina promueva las exportaciones y sustituya importaciones de forma eficiente. El dinamismo de las exportaciones, en conjunto con la reducción de la fuga de capitales construyendo una moneda nacional que pueda ser utilizada como vehículo de ahorro, es una condición necesaria para romper el estancamiento del país y viabilizar la mejora de las condiciones de vida de sus trabajadoras y trabajadores. Priorizar las exportaciones implica tanto definir incentivos fiscales adecuados como tener políticas activas para abrir mercados y generar nuevos sectores productivos con potencial exportador. En segundo lugar, necesitamos políticas productivas que estimulen el desarrollo de sectores que puedan crear puestos de trabajo de calidad, tanto para nuestros profesionales como también para la gran masa de trabajadoras y trabajadores de bajo nivel educativo, que es la más vulnerable al fantasma del desempleo y la informalidad. Esta búsqueda es aún más desafiante en la medida en que se evite caer en atajos proteccionistas, normalmente ligados al ensamble, que entregan resultados veloces, pero tienen altos costos fiscales y sociales asociados al elevado nivel de precios que consolidan. En tercer lugar, la promoción industrial tiene que enfocarse en el desarrollo de actividades productivas de complejidad tecnológica creciente, de forma de elevar la productividad del trabajo y fomentar la inversión en investigación y desarrollo. Salir de la llamada “trampa de ingresos medios” en la que está Argentina implica abordar emprendimientos tecnológicos complejos de forma exitosa y potenciar sus derrames en el entramado productivo y el comercio exterior. En cuarto orden, necesitamos políticas productivas que incentiven el desarrollo de las zonas más atrasadas del país. La región más rica (CABA) posee un PIB per cápita 6 veces mayor a las provincias más pobres (Formosa y Misiones). Estas desigualdades, además de injustas, generan externalidades negativas, como un territorio desbalanceado, con zonas de altísima densidad demográfica (como el AMBA) y otras zonas virtualmente despobladas. En quinto lugar, la política industrial debe acompañar los esfuerzos por promover la igualdad de género. En Argentina (y en gran parte del mundo) los sectores transables están altamente masculinizados, y en muchos de ellos las oportunidades para las mujeres son limitadas. La industria es una rama muy masculinizada y las pocas actividades industriales feminizadas son aquellas de alta informalidad (como por ejemplo, confecciones, donde apenas uno de cada cuatro puestos de trabajo es registrado en relación de dependencia). Por último, la dimensión ambiental: no existe desarrollo posible si no es ambientalmente sustentable. En ese sentido, el desarrollismo del siglo XXI no puede imitar los errores del desarrollismo del siglo pasado, que tendió a descuidar la variable ambiental en los análisis. Ahora bien, ante el desafío ambiental hay dos caminos posibles a tomar. Uno, que por momentos parece dominar parte del debate, es la salida “prohibicionista” de impedir actividades como la minería metalífera, la ganadería, la agricultura en base a semillas genéticamente modificadas o la industria hidrocarburífera. El problema de esa salida es que, por sí sola, deriva en una fenomenal caída del ingreso por habitante y de las exportaciones y, por tanto, supone una profunda suba de la pobreza. El otro es el camino de la innovación verde, que se propone crear tecnologías nuevas que permitan incrementar el PIB por habitante y la productividad, reduciendo sistemáticamente el impacto ambiental. Ejemplos abundan: por ejemplo, el desarrollo de la energía nuclear y eólica, la electromovilidad (para reemplazar gradualmente a los vehículos a combustión), el hidrógeno verde (que permita exportar energía a partir de fuentes renovables) o la renovación de electrodomésticos para apuntalar la eficiencia energética son algunas líneas de acción clave de cara al futuro, y que empiezan a ser incorporadas en el diseño de las políticas productivas. Si bien estas seis dimensiones son fundamentales como norte de largo plazo, hay algunas que son fundamentales en el corto. El principal es el de generación de divisas, sin las cuales el producto no puede crecer y los ingresos de las familias tampoco. Dada la estructura productiva actual, un incremento inmediato de las exportaciones sólo puede provenir de los recursos naturales y sus encadenamientos: de ahí la importancia de proyectos como Vaca Muerta, el desarrollo agrícola y la minería, y la transformación de materias primas agrícolas en proteínas animales por ejemplo a través de la producción vacuna y las florecientes industrias avícola y porcina. Argentina es un país extenso y con un nivel de riqueza per cápita que le impide asegurar niveles de vida elevados para su población dedicándose exclusivamente a la explotación de recursos naturales. Por ende, dicho eje central debe ser complementado con el desarrollo de proveedores de las actividades primarias, la creación de sectores de base tecnológica y el incremento sostenido de la productividad en sus actividades tradicionales. Como fuera mencionado, un desafío fundamental respecto a los recursos naturales es potenciar los encadenamientos hacia atrás, mediante el desarrollo de proveedores especializados, y hacia delante, a partir de su procesamiento. En distintos rubros como la maquinaria agrícola, biotecnología, fertilizantes, medicamentos veterinarios o semillas se cuentan con empresas nacionales de trayectoria y capacidades para expandirse en mercados regionales. En el caso de Vaca Muerta, el desarrollo del gas no convencional viabiliza inversiones en proyectos petroquímicos y la expansión del consumo de GNC y GNL, además de traccionar la compra de un amplio abanico de proveedores locales. El sector agrícola cuenta con un ecosistema con ramas dinámicas tanto industriales (ligadas  a la maquinaria agrícola, biotecnología, agroquímicos, semillas, etc.) como en los servicios, especialmente los ligados a la agricultura de precisión, como el big data o los servicios satelitales. El desarrollo de estos sectores permitiría no solo ahorrar divisas, sino generar empleo de calidad, desarrollar tecnología nacional y también economías regionales, satisfaciendo varias de las problemáticas del desarrollo mencionadas más arriba. Asimismo, la experiencia agropecuaria y farmacéutica pueden combinarse para desarrollar una industria naciente como la del cannabis medicinal, que tiene una vocación federal y un potencial exportador relevante. La minería, en particular la metalífera, es un rubro subexplotado en Argentina, a pesar de tener la potencialidad para aportar miles de millones de dólares adicionales a nuestras escasas exportaciones. Argentina exporta hoy alrededor de unos 3.000 millones de dólares, menos de la décima parte de lo que exporta Chile que comparte nuestra cordillera. La transición energética que ha comenzado en gran parte del mundo abre grandísimas oportunidades en minerales como cobre (que dejamos de exportar en 2018) y litio, que serán cada vez más demandados para la fabricación de vehículos eléctricos y en las energías renovablesLejos de la idea dominante en parte de la opinión pública acerca de la minería a gran escala como un sector maldito (lo cual ha motivado su prohibición en siete provincias), esta actividad pasó a ser en 2020 la de mejores salarios del territorio nacionaly la segunda de mayor formalidad de todo el sector privado (90%, solo por detrás de los hidrocarburos). Además, es una actividad eminentemente federal, y que permite generar puestos de trabajo bien pagos en provincias en donde cuesta mucho crearlos. Asimismo, la expansión minera a gran escala habilitaría el desarrollo de proveedores vinculados de distintos sectores en donde el país tiene capacidades acumuladas, como en la metalurgia y la química, generando un círculo virtuoso hoy vedado por el bajo nivel de la actividad. Otro sector de recursos naturales subaprovechado es la foresto-industria (particularmente en la Mesopotamia), donde las millones de hectáreas plantadas de bosques permiten apuntalar la industria de la celulosa y de la madera. Luego del conflicto por Botnia hace 15 años y la mala prensa generada en torno a la idea de “pasteras”, Argentina perdió una oportunidad para ser un jugador regional relevante en la industria celulósica; en efecto, prácticamente se frenaron las inversiones en el sector, mientras en Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay se multiplicaron las exportaciones y los puestos de trabajo. Por otra parte, además de con la minería, nuestro país tiene otros sectores capaces de ser actores relevantes para la transición energética: el metalmecánico y el nuclear. Empresas como INVAP e IMPSA acumularon durante décadas capacidades tecnológicas para fabricar turbinas hidroeléctricas, reactores nucleares y molinos eólicos con un alto nivel de integración local. En el sector nuclear, reactores pequeños como el CAREM (que Argentina todavía está desarrollando) están siendo impulsados por países desarrollados como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, como forma adicional de complementar a las energías renovables en la generación de electricidad. De esta forma, las obligaciones del país asumidas en el Acuerdo de París pueden ser el puntapié para el desarrollo energético y la política industrial verde. La industria automotriz debe ser otro eje relevante de la política productiva. En medio de una reestructuración global y transición tecnológica hacia los vehículos eléctricos, la industria nacional continúa en permanente transformación. Los casos de Toyota y, en menor medida Ford y Scania, construyendo plataformas con escala para la exportación comienzan a ser casos a imitar para el resto de las terminales (como FIAT y Peugeot). La combinación de la ley de autopartes con la administración del comercio conforman un esquema de “palos y zanahorias” que fomentan dichos esquemas productivos. El desafío de la conversión hacia la electromovilidad es complejo, especialmente en una región que no cuenta con la infraestructura necesaria, y considerando la amenaza que significa para el autopartismo local. Los sectores tradicionales e intensivos en empleo (como confección y calzado), por su parte, han sido grandes perdedores de la apertura comercial 2015-2019 y, a su vez, han sido relativamente más golpeados por los cambios de hábitos de consumo que generó la pandemia. La recuperación del nivel de actividad debe complementarse con políticas para elevar su productividad, fomentar la formalidad y apuntalar los segmentos más intensivos en capital y diseño, de forma de elevar los niveles de sustentabilidad del sector, mejorar sus precios y reducir su vulnerabilidad a la apertura comercial. Otro gran generador de empleo regional es el turismo. Actualmente se ve beneficiado por el impuesto PAIS (que grava con 30% al turismo en el exterior) y la competitividad cambiaria, reforzando así el potencial natural del sector, dado por la diversidad cultural y la belleza natural (mucha de ella subexplotada) de nuestro país. Más allá de la competitividad precio favorable, la infraestructura y conectividad sigue siendo uno de los puntos débiles del sector, así como las dificultades para instalar la marca país en el exterior y garantizar el cuidado paisajístico y ambiental. En cuanto a los sectores de alta tecnología, se destacan los Servicios Basados en el Conocimiento (SBC), que han sido los sectores más dinámicos en lo que va del siglo veintiuno, con crecimiento tanto del empleo como de la cantidad de empresas de origen nacional (algunas de las cuales han logrado internacionalizarse muy exitosamente, como Mercado Libre, Despegar o Globant). A su vez, los SBC pueden ser centrales para mejorar la competitividad de otras actividades productivas, entre ellas las industriales, por ejemplo, a partir de la provisión de sistemas informáticos y diseño. Los SBC constituyen un complejo exportador central, aportando montos superiores a los 6.000 millones de dólares anuales entre 2016-2019. Sin embargo, tras un notable dinamismo exportador en los primeros diez años del siglo, en la última década las ventas externas del sector se han estancado y Argentina ha perdido participación en los mercados mundiales. Además de redinamizar las exportaciones, el sector tiene varios desafíos: uno de ellos tiene que ver con la escasez de profesionales. En estos años no aumentó la matrícula universitaria de carreras asociadas, mientras que las instancias iniciales educativas profundizaron su crisis. Desde el plano de la política pública, si bien políticas como el Plan 111 (para formar 111.000 trabajadores de la industria del software) han estado lejos de los objetivos planteados, han servido de antecedente y aprendizaje para el diseño de nuevos instrumentos, como el “Argentina Programa”, lanzado a fines de 2020 por el Ministerio de Desarrollo Productivo para formar programadoras y programadores. Otros desafíos tienen que ver con la importancia de escalar en las cadenas de valor (hoy Argentina compite más en los eslabones menos intensivos en conocimiento, en donde los mecanismos de competencia se dan más por precio que por activos específicos) y con lograr una mayor vinculación con las ramas transables, en particular las industriales, que podrían verse beneficiadas en su productividad. La sanción de un régimen promocional de la economía del conocimiento a fines de 2020 es una buena noticia y el resultado del consenso existente en torno a los SBC, los cuales pueden contribuir a resolver varios de los seis ejes planteados más arriba (al otorgar beneficios fiscales a empresas que incrementen exportaciones e I+D y que incorporen mujeres, diversidades y personas provenientes de provincias más subdesarrolladas). Por otra parte, el país cuenta con un amplio potencial y trayectoria en biotecnología. La industria farmacéutica local tiene capacidades productivas y de formación de profesionales destacada -lo cual se demostró por ejemplo en la existencia de condiciones idóneas para fabricar vacunas contra el coronavirus- para escalar la producción de biosimilares, aprovechando que han comenzado a vencer las patentes de algunos de los medicamentos más costosos del mundo. En la misma línea, el sector de ensayos clínicos está transformándose en un rubro de exportación de servicios de alta tecnología de relevancia, que actualmente está concentrado en la Ciudad de Buenos Aires y en clínicas privadas. Los distintos ensayos realizados en el país para las vacunas contra el Covid-19 dan cuenta de la voluntad existente en el país para participar como voluntarios en estos desarrollos, lo cual en conjunto con la amplia cobertura del sistema de salud conforman una base para el crecimiento del sector. La industria 4.0 es otra ventana de oportunidad para el sector manufacturero argentino, tanto para la mejora de la productividad (vía una mayor automatización de procesos, la utilización de servicios en la nube y el Internet de las cosas) como a través de la provisión de bienes de capital y servicios de ingeniería. Es clave la difusión de esta para así fortalecer la competitividad genuina de nuestro aparato productivo. Asimismo, es auspicioso que se haya retomado -tras el parate sufrido entre 2015 y 2019- la construcción de satélites ARSAT por parte de INVAP y los lineamientos del Plan Satelital Geoestacionario Argentino. El aprovechamiento del potencial productivo del país y su acervo tecnológico requiere readecuar el gasto en promoción industrial desde ciertos regímenes existentes hacia nuevas herramientas que maximicen el impacto en términos de generación de divisas, desarrollo tecnológico y empleo. En ese sentido, es fundamental, entre otras iniciativas, reformular herramientas subaprovechadas como el Compre Nacional y el Régimen de Promoción de la Fabricación de Bienes de Capital; fortalecer el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), el Fondo Nacional de la Defensa argentino (FONDEF) y el incipiente surgimiento de Centros Tecnológicos; continuar recomponiendo el crédito productivo (a través de instrumentos potenciados por la gestión actual del Ministerio de Desarrollo Productivo como el Fondo de Garantías -FOGAR- y el Fondo de Desarrollo Productivo -FONDEP-); y diseñar una nueva ley de inversiones que premie a las empresas que invierten, desarrollan tecnología y exportan, y que permita tanto atraer inversión extranjera como potenciar la expansión de empresas medianas dinámicas. Asimismo, resulta necesario acordar un sendero de transición energética que incluya tanto el cumplimiento de los objetivos ambientales como los mecanismos adecuados para que las inversiones necesarias redunden en mayor desarrollo tecnoproductivo local. Argentina lleva más de cuatro décadas de continuas crisis sin encontrar su lugar en la división internacional del trabajo, con un muy pobre desempeño en materia económica, social y productiva. Romper ese estancamiento requiere ir más allá de los shocks redistributivos pendulares (con distintos beneficiarios según la fuerza política que gobierne) como forma de solucionar los problemas socioeconómicos. Los pobres resultados obtenidos desde los años setenta deberían permitir al país volver a jerarquizar el desarrollo productivo como un objetivo estratégico de las políticas públicas, apostando al cambio estructural de largo plazo, el cual es una condición necesaria para mejorarle sosteniblemente la vida a cada uno de nuestros habitantes.

50.000 casos de covid-19 en un día: Gran Bretaña tiene la cifra más alta en Europa

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El número de casos de covid-19 en Gran Bretaña es más alto ahora que en esta época del año pasado, cuando varias zonas de Inglaterra estaban bajo confinamiento.

Sin embargo, gracias a las vacunas hay menos casos de enfermedades graves y menos internamientos en hospitales. Pero las crecientes infecciones siguen siendo motivo de preocupación. La BBC resume en esta nota las características de esta situación. Según advierten los científicos, cuanto más virus circule, más posibilidades habrá de que rompa las defensas de las vacunas, que infecte a las personas vulnerables y que sobrecargue los servicios de salud. Y en los últimos días el número de personas que dieron positivo por covid-19 en Reino Unido ha ido aumentando, registrándose casi 50.000 casos en las últimas 24 horas. Las cifras de infección en el país son actualmente mucho más altas que en otros países de Europa occidental. Desde que se registró el primer caso de covid en Europa en enero de 2020, el Reino Unido ha confirmado más de 8,2 millones de casos, la cifra más alta de toda la región. Repasamos las posibles causas: ¿Menos barbijos? Los residentes del Reino Unido son más proclives a decir que ya no usan barbijo ni a cubrirse la cara, en comparación con las poblaciones de Alemania, Francia, España e Italia. Los casos de covid son más altos que en cualquiera de esos países. Igual, no podemos decir necesariamente que un factor sea la causa del otro. Pero estudio tras estudio ha demostrado que los barbijos pueden ayudar a evitar que el virus se transmita entre las personas. Sin embargo, cuando se trata de medir la cantidad de barbijos que logran reducir un brote, es mucho más difícil de precisar. Esto se debe a que es difícil distinguir entre todas las otras cosas que ocurren al mismo tiempo, como la cantidad de personas que eligen mezclarse con los demás. Las personas en Suecia y en los Países Bajos, por ejemplo, son más propensas que las de Reino Unido a decir que nunca usaron barbijo, según una encuesta del Imperial College de Londres. Pero estos países tienen menos casos confirmados de covid-19 que en el Reino Unido. Las regulaciones escocesas todavía recomiendan usar barbijo en la mayoría de los lugares en interior, mientras que las inglesas no lo hacen. Y según una encuesta de la Oficina de Estadísticas Nacionales, las personas en Escocia se inclinan más a decir que se han cubierto la cara en los siete días anteriores. Aun así, Escocia también experimentó un aumento en las admisiones hospitalarias en las últimas semanas. ¿Reglas más flexibles, más socialización? Reino Unido relajó muchas restricciones antes que la mayor parte del resto de Europa occidental. Los ciudadanos de Inglaterra, Gales y Escocia han podido ir a clubes nocturnos y asistir a reuniones con un número ilimitado de personas desde el verano boreal, a diferencia de muchos otros países. Los datos de la encuesta del Imperial College sugieren que las personas en Reino Unido son algo más proclives que algunos de sus vecinos europeos más cercanos a usar el transporte público y menos propensos a no salir. La última encuesta de contactos y socialización en Reino Unido encontró que ha habido relativamente pocos cambios en las últimas semanas, con tasas de contacto entre niños similares a las del inicio del trimestre. Ha habido un aumento gradual en el número de empleados que van a su lugar de trabajo, aunque todavía es bastante bajo, con solo aproximadamente la mitad de los empleados en los lugares de trabajo que están abiertos. ¿Inmunidad menguante? El Reino Unido se adelantó a muchos países en el lanzamiento de la vacuna. Sin duda, esto ha salvado muchas vidas al prevenir casos severos de covid-19, pero este progreso temprano podría dar una pista de por qué el país enfrenta más casos ahora. Un estudio de los resultados de las pruebas de covid de personas vacunadas que registraron sus síntomas en una aplicación sugirió que la protección de la vacuna contra la infección disminuye significativamente después de cinco o seis meses de su inoculación. En Israel, que originalmente lideró el mundo en términos de población vacunada, los científicos que analizaron los datos dijeron que un aumento en los casos se debió a la reducción de la protección que brinda la vacuna. Y los casos se estabilizaron una vez que se administró una dosis de refuerzo a suficientes personas mayores. Ahora, en el Reino Unido se están administrando dosis de refuerzo a las personas mayores: hasta el 17 de octubre se habían administrado 3,7 millones de dosis en Inglaterra. Es importante destacar que la protección contra la enfermedad grave parece mantenerse alta seis meses después de la vacunación. Es cierto que cuantos más contagios hay, mayor es el riesgo de que algunas personas terminen gravemente enfermas, incluso cuando la mayoría ha sido vacunada. Probablemente esa sea la razón por la que las admisiones hospitalarias en Gran Bretaña son más altas ahora que a principios del verano boreal, cuando había menos casos. Pero cuando observamos las cifras generales, vemos muchos menos ingresos hospitalarios ahora que la última vez que hubo tantos casos y la mayoría de las personas no estaban vacunadas. ¿Un programa de vacunación estancado? El rápido lanzamiento de Reino Unido de su programa de vacunación se ha estancado en los últimos meses. La tasa de personas totalmente vacunadas en ese país ya no está en la lista de las primeras 10 naciones con una población de al menos un millón. En las dos primeras semanas de octubre, la proporción del público británico de 12 años o más que ha recibido al menos una dosis de la vacuna apenas se movió. Un portavoz del gobierno dijo que «el programa de vacunación ha debilitado significativamente el vínculo entre los casos, las hospitalizaciones y las muertes, y seguirá siendo la primera línea de defensa contra covid-19». «Alentamos a aquellos que pueden recibir una vacuna de refuerzo a que se presenten para asegurarse de tener esta protección adicional vital a medida que nos acercamos al invierno [boreal]». Vacunación de niños: cómo se compara Reino Unido La tasa de vacunación del Reino Unido está ligeramente sesgada por la baja administración de dosis entre los niños. Las vacunación para niños de 12 a 15 años en el país comenzó el pasado 20 de septiembre. Hasta ahora, un 15% de los jóvenes de 12 a 15 años en Inglaterra han recibido una sola dosis. En Israel, más de la mitad de los jóvenes de 12 a 15 años han tenido al menos una dosis. La mayoría de los otros países europeos están vacunando a los mayores de 12 años, incluido Francia, que comenzó a implementarla en junio.

La Universidad de La Plata y el Ministerio de Salud provincial fabricarán un medicamento para la diabetes

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El ministerio de Salud bonaerense y la Universidad Nacional de La Plata firmaron un convenio para fabricar GIiclazida en el Instituto Biológico “Tomás Perón”.

El Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP firmaron un convenio de producción pública de medicamentos para diabetes. El laboratorio “Tomás Perón” de La Plata fabricará comprimidos orales que se utilizan como tratamiento para la diabetes. Beneficiará a más de 50 mil personas por mes, que reciben insumos y medicación gratuita a través del Programa de Diabetes de la Provincia de Buenos Aires (PRODIABA).

En 2022 se prevé comenzar con las pruebas de preparación y de estándares de calidad para la producción pública de Gliclazida 60 MG de liberación modificada. Se trata de un medicamento antidiabético que hoy en día la cartera de Salud debe comprar en el sector privado. La rúbrica del convenio, que pone en marcha el proceso para la producción estatal, fue realizada por el director provincial del Instituto Biológico “Tomás Perón”, Arturo Hoya; el decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, Mauricio Erben; y el vicepresidente del área institucional de la UNLP, Marcos Actis. El convenio se desarrolla en el marco del proyecto de Ley que presentó la Provincia de Buenos Aires para impulsar la producción pública de medicamentos. La iniciativa propone la transformación del Instituto y posibilitará una inversión de 8 mil millones de pesos y la producción de 400 millones de medicamentos, vacunas, y sueros. De esta manera y según el acuerdo firmado de trabajo conjunto, el Instituto Biológico provincial resolverá la producción del medicamento y, por su parte, la Facultad de Exactas será la encargada del desarrollo de este medicamento esencial. En tanto, el coordinador del Prodiaba, Matias Duca, explicó que el acuerdo de trabajo conjunto “significa un gran avance en materia de soberanía sanitaria para poder contar con medicamentos de producción propia”. Y detalló, además, que la cartera sanitaria “ya está en tratativas para comprar la materia prima e insumos que se necesitan para fabricar la Gliclazida”. Por último, Duca explicó que la Gliclazida tiene menor incidencia de hipoglucemias severas en comparación con la glibenclamida, otro fármaco para la diabetes que el programa distribuía previamente. Es la misma transición que se realizó en el programa Remediar. El proceso de producción de la Gliclazida se sumará entonces al de la Metformina, principal antidiabético oral que actualmente se produce en el Instituto Biológico “Tomás Perón” y se utiliza para el tratamiento de 65.000 personas beneficiarias del PRODIABA. Según el coordinador del programa, se proyecta para el inicio de 2022 una distribución mensual de 5.500.000 comprimidos de Metformina.

Astillero Río Santiago muestra la embarcación que construyó para la Armada Argentina

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ARS subió a las redes sociales un breve video en el que muestra detalles del diseño y construcción de una de las obras sobre las que informamos el viernes.

Xi Jinping invitó a Alberto Fernández a la Exposición Internacional de Importaciones de China

El presidente Alberto Fernández fue invitado por su par chino Xi Jinping a participar de la IV Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, por sus siglas en inglés) que se desarrollará entre los días 5 y 10 de noviembre en la ciudad de Shanghái.

Cabe destacar que la CIIE 2019 cerró con negocios por más de US$ 70.000 millones y casi un millón de asistentes provenientes de 181 países, además de presencia de organismos internacionales como la OMC, el PNUD y el Centro de Comercio Internacional. La de 2020 fue afectada por la pandemia, y tuvo que adoptar un inédito formato semipresencial, con la mayor parte de las empresas extranjeras participando de manera virtual. No obstante, Argentina tuvo una activa participación,, con un pabellón a cargo de nuestra representación diplomática, en el que hubo 20 empresas argentinas exhibiendo de manera presencial, y otras 14 lo hicieron de manera virtual. Todas las empresas argentinas que participaron pertenecían al rubro agroindustrial. En esta oportunidad se busca reforzar las exportaciones argentinas a China con foco en agroindustria, carnes, economía del conocimiento, sector energético y las industrias culturales. El periodista Andrés Lerner informa que la diplomacia de ambos países ya trabaja en un encuentro bilateral, presencial, que se concretaría en febrero de 2022.

La lista de 1.432 artículos con sus precios, vigente del 1° de octubre al 7 de enero de 2022

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Esta lista ha sido preparada en la Secretaría de Comercio Interior, más para el control de distribuidores y comercializadores que para el del consumidor. Son casi 600 páginas… Pero el que tiene paciencia podrá saber si le están cobrando el precio legal, o no. Para acceder, cliquear aquí.

Feletti estableció precios máximos para 1.432 productos de consumo masivo en todo el territorio nacional

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La Secretaría de Comercio Interior decidió congelar los precios de una canasta de 1432 productos: alimentos, bebidas y artículos de limpieza e higiene. Roberto Feletti confirmó que la medida oficial se hace por Resolución de la Secretaría y entra en vigencia hoy, miércoles 20 de octubre, hasta el 7 de enero de 2022. Deja fijos los precios de esa canasta con retroactividad al 1 de este mes. Si aumentaron en octubre, deberán volver atrás.

La medida se tomó de forma unilateral, tras más de una semana de negociaciones con los empresarios del sector. Y cuando, afirman fuentes de la Secretaría, una mayoría de ellos había consensuado una lista. Pero, siguen diciendo esas fuentes, una minoría, encabezada por Molinos Río de la Plata y expresada a través de la COPAL, no lo aceptaba. Hacer el acuerdo sin ellos, les daría una licencia para aumentar los precios. «La medida … fue consensuada por un amplio porcentaje de los representantes de las empresas participantes (tanto productoras como comercializadoras), que así lo hicieron saber a las autoridades de la Secretaría. El objetivo de la resolución es garantizar la competencia equitativa en todo el universo de las empresas que formaron parte del diálogo, evitando conceder privilegios al grupo minoritario que decidió oponerse al acuerdo», expresa el comunicado oficial. Agrega que «la lista acordada comprende un diverso espectro de 1.432 artículos, que incluye tanto primeras marcas como productos de pequeñas y medianas empresas. La resolución –que es obligatoria para todas las cadenas productoras y comercializadoras– garantiza que en las 23 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la canasta contendrá necesariamente los siguientes rubros: Almacén, Limpieza e Higiene y Cuidado Personal». Nos parece valioso acercar en este video lo que dijo sobre este tema, y sobre la inflación y sus causas, anoche mismo el Secretario Roberto Feletti:

India, China, y el crecimiento de la población mundial

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La perspectiva de un planeta llegando a los 11 mil millones de habitantes en 2100, según las tendencias demográficas descritas hasta hace poco por la ONU, contrasta con el anuncio del país más poblado del mundo, China, de revertir sus rígidas políticas de control de natalidad y estimular a las familias a tener hasta tres hijos.

Las repetidas alertas sobre una explosión demográfica insostenible para el planeta -en parte, todavía justificadas- entran también en un terreno de duda si se revisan nuevas estadísticas particulares, como la baja de la tasa de fecundidad, en especial en el otro gigante asiático, India, hoy el segundo país más poblado y pronto, el más poblado.

Estas novedades en dos países que reúnen más de un tercio de los 7.900 millones de habitantes de la Tierra (1.410 millones de chinos y 1.393 millones de indios) alimentan una relectura permanente -hoy más esperanzadora- de las proyecciones demográficas y sobre la sostenibilidad del planeta hacia finales del siglo.

En 1950, cinco años después de creada la ONU, se estimaba que la población mundial era de 2.600 millones de personas. Se alcanzaron los 5.000 millones en 1987 y, en 1999, los 6.000 millones. En 2011, se llegó a 7.000 millones de personas. En 2015, la ONU estimó un 95 % de probabilidades de que la población mundial llegaría a ser de entre 9.500 y 13.300 millones en 2100 (9.700 millones en 2050).

Pero esa proyección promedio incluía ya un descenso de las tasas de fecundidad (2,5 niños por mujer en 2019 a 2,2 en 2050) y un aumento de las expectativas de vida (72,6 años en 2019 a 77,1 en 2050). Así, si bien se daba como “prácticamente seguro” que la población mundial crecería en el corto plazo, se reconocía un 25% de probabilidades de que la cifra se estabilizara o empezara caer antes de 2100.

En 2019, el 61% de la población mundial vivía en Asia (4.700 millones), el 17% en África (1.300 millones), el 10% en Europa (750 millones), el 8% en América Latina y el Caribe (650 millones) y el 5% restante en América del Norte (370 millones) y Oceanía (43 millones). Según esos cálculos de la ONU, China va en camino de reducir su población en 31,4 millones (-2.2%) entre 2019 y 2050 y podrá ser superada por India como el país más poblado ya en 2027.

Nuestra región también acompaña la baja en las tasas globales de fecundidad (TGF). Hoy, 18 países de América Latina presentan tasas por debajo del nivel de reemplazo (2,1 hijos por mujer) que mantendría las poblaciones sin cambios, aunque todavía ninguno cayó debajo del límite de fecundidad muy baja (1,5).

El giro político de China se condice, entonces, con un escenario en el que salvo en África (sobre todo su región subsahariana), las tasas de fecundidad cayeron durante las últimas dos décadas y provocaron un menor ritmo de crecimiento demográfico. A ese cambio contribuyeron otros factores: una mejora de la educación, un aumento de la urbanización (desde 2007, más de la mitad de la humanidad vive en ciudades, donde se tiene menos hijos) y un mejor acceso a servicios de planificación familiar.

«El periodo de alta fecundidad está a punto de terminar«, reconoció Frank Swiaczny, jefe de la sección de tendencias y análisis de la población de la División de Población de la ONU. A mitad de camino entre las miradas alarmistas del pasado y las menos pesimistas de hoy, el funcionario matiza que la evolución demográfica depende de un conjunto de “cuestiones realmente abiertas”, que incluyen las migraciones y cambios culturales como el rol de la mujer en la sociedad.

Para perfeccionar las proyecciones, algunos estudiosos sugieren ampliar las clásicas variables de mortalidad, fertilidad y movilidad, y empezar a considerar aquellas culturales -de género, estilo de vida y hasta vocacional- que pueden llevar a las familias a querer tener menos hijos por primera vez en la historia, en un contexto en el que el problema creciente es la pobreza y no la escasez de alimentos.

Desde el punto de vista económico, hay ventajas y riesgos. Las poblaciones con más jóvenes tienen un gran potencial si invierten en el desarrollo humano (educación y salud), y aquellas que envejecen deben reforzar sus sistemas de protección social para evitar un daño mayor, mientras todos, en conjunto, gestionan los flujos migratorios en busca de nuevos equilibrios demográficos.

El tercer hijo

Desde 1979, preocupado por que el aumento de población agravara sus problemas de pobreza, China impuso una drástica política de “hijo único”, que controló el crecimiento (+5,6% en 2010-20) pero también incentivó esterilizaciones y abortos selectivos en favor de hijos varones que desequilibraron la relación de género.

Pero en 2016, cuatro décadas de boom económico, rápida urbanización y cambios culturales despertaron la preocupación contraria, un envejecimiento demasiado acelerado de la población. Beijing autorizó entonces dos hijos por familia, todavía con multas de hasta 20 mil dólares por tener un tercer hijo.

Ahora, el gobierno terminó permitiendo hasta tres hijos por pareja para hacer frente activamente al envejecimiento (la población mayor de 65 años pasó en diez años de 8,87% a 13,5%). Según el último censo, en 2020 sólo nacieron 12 millones de bebés, casi 20% menos que en 2019, el nivel más bajo desde la década de 1960.

Beijing necesitará tiempo para saber si la medida impacta en la tasa de fecundidad, clave en el futuro para potenciar una fuerza de trabajo joven y numerosa y neutralizar el peso económico de las pensiones de los mayores de 65 años, un problema que ahora mismo agobia a muchos países de Europa. Cuando el gobierno chino autorizó a tener dos hijos, esperaba mejores resultados y aunque hubo un repunte de nacimientos (17,9 millones en ese 2016) pronto volvió a descender.

Entre los factores que impiden ahora una recuperación más veloz del crecimiento demográfico figuran los económicos -los costos de vivienda y educación para las familias- pero también los sociales, como las obligaciones que impone el cuidado de padres ancianos a los hijos únicos ya adultos. A su vez, la masiva migración interna a nuevos centros productivos fue y es posible gracias a tantos trabajadores sin hijos.

A sabiendas de tales dificultades, el gobierno anunció mejores servicios de guardería, de cuidados de adultos mayores, más ayudas por vivienda, maternidad y educación y prometió «proteger los derechos de las mujeres en el empleo», después de décadas de desalentar, Estado y empresas, sus planes de maternidad.

En septiembre, China instó inclusive a reducir los abortos que «no son necesarios médicamente», como parte de sus nuevas directivas sobre la salud sexual de las mujeres. A diferencia de la mayoría de los países de Asia, el aborto es legal y muy asequible en China.

El caso de India

Dentro de pocos años, probablemente esta misma década, India pasará a ser el país más poblado del mundo desplazando a China, con más de 1.400 millones de habitantes y yendo hacia los casi 1.700 millones hacia 2050. Su demografía general y sus índices de pobreza evocan a la China de los 70.

En 2019, el primer ministro Narendra Modi expresó abiertamente su preocupación por una “explosión demográfica”, abogó por una población educada y con salud, y consideró que mantener familias pequeñas un “acto de patriotismo”. Según la ONU, más de 10 millones de mujeres indias al año tienen embarazos no deseados.

Sin embargo, el crecimiento demográfico de India ha ido disminuyendo en las últimas décadas, por una reducción parcial de la pobreza, mejoras en la educación, sobre todo entre las mujeres, y la creciente urbanización. En 2017, la tasa de fecundidad ya había caído a una media de 2,2 hijos por mujer (desde los 5,9 de 1960) y a sólo 1,7 en las ciudades, aunque la proporción de jóvenes hace presumir que un descenso será lento.

La urbanización juega un papel clave en los procesos demográficos e India lo confirma. En 1911, sólo una décima parte de la población era urbana, hoy ya es un tercio (34%), con al menos 460 millones de habitantes.

En 1951, India tenía cinco áreas metropolitanas (Calcuta, Bombay, Delhi, Chennai y Hyderabad). En 2011, ya había 52 que reunían casi la mitad de la población (42,3%) y la capital, Nueva Delhi, multiplicó su población por siete en un siglo y va camino de superar esta década a Bombay como la ciudad más poblada de India.

En el caso de India, hay un fenómeno adicional de implicaciones religiosas y geopolíticas, que es el ritmo de crecimiento demográfico de los musulmanes, mayoría en el vecino Pakistán. La minoría musulmana india ha sido objeto de fuertes presiones y represalias, incluso desde el gobierno.

La población hindú cayó recientemente por debajo del 80 por ciento del total, pero también ha ocurrido con la musulmana (14,2%). Los temores entre los hindúes, sin embargo, son alimentados por el hecho de que mientras su propia tasa de crecimiento ha sido del 1,55% anual (era de 1,8% en los 90) la de los musulmanes es de 2,2% (2,6% en los 90).

En 2006, el informe «Situación social, económica y educativa de la comunidad musulmana de la India«, elaborado por un comité de expertos presidido por el juez Rajindar Sachar, concluyó que si bien el crecimiento de la población de India seguirá por un tiempo “acabará cesando y posiblemente disminuyendo para todas las comunidades, incluidos los musulmanes, a medida que avance el proceso de transición demográfica en curso.

Sólo poco más del 10% de las empresas tratan los residuos industriales que generan

La Dirección de Sustentabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Observatorio de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) elaboraron un informe sobre el tratamiento que realizan las empresas de sus residuos industriales: en lo que va del año solo el 10% de las empresas tratan de manera adecuada sus desechos.

Se trata de un número menor al registrado en el último semestre del año 2020, en el cual la cifra rondaba un 21%. Según el estudio, de los 32 millones de toneladas anuales de residuos industriales que se generan en el país, solo se tratan 3,2 millones, un porcentaje que encendió las alarmas tanto del sector industrial como de los funcionarios nacionales. La apertura de la economía (poscuarentena) y la reactivación de determinadas industrias impactaron de manera directa en la gestión de residuos En la Argentina existen 121 plantas de tratamiento de residuos, en las cuales se tratan los 3,2 millones de toneladas anuales del total de desechos industriales generados. Emplea alrededor de 4 mil personas de manera directa y más del doble indirectamente. Según el informe, unas 255 mil empresas generan residuos industriales especiales y peligrosos. En tanto que solo unas 26.900 realizan el tratamiento necesario para ese tipo de desechos. El ranking de las firmas generadoras de residuos lo lideran las industrias manufactureras, seguidas por petroleras y mineras. En tanto que en tercer lugar aparecen las industrias de suministro de aguas y cloacas, según se especificó en el informe de la UBA y la UNR. Las empresas consultadas para la elaboración del informe indicaron que las tres principales causas que contribuyen a que las empresas generadoras de residuos peligrosos no realicen una correcta gestión y tratamiento de los mismos se debe a la falta de control y sanción por parte del Estado, la falta de conciencia ambiental y la competencia desleal en el sector, ya que al disponerlos de manera ilegal descargan este costo en la sociedad.
De los 32 millones de toneladas anuales de residuos industriales que se generan en el país, solo se tratan 3,2 millones
“En términos económicos, el tratamiento de residuos conlleva beneficios que se distribuyen socialmente en mejoras de bienestar y calidad de vida. Si los controles fallan, se amplía el margen para comportamientos oportunistas por parte de los generadores de residuos, lo que se traduce en actividades para deshacerse de los residuos de forma clandestina y, así, disminuir costos”, aseguró Matías De Bueno, director del Observatorio Ambiental de la UNR.

La campaña de vacunación contra el covid en Argentina, en numeros

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Estos son los porcentajes y los números de la vacunación en cada provincia y totales del país, de los inmunizados con el esquema completo, y con la 1° dosis, hasta el sábado 16 de octubre.

Jujuy se convierte en el primer productor de cannabis medicinal en Latinoamérica

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El gobierno de Jujuy inauguró ayer martes 19 el primer Complejo de Biotecnología del país aplicado a la investigación, desarrollo y producción pública de cannabis medicinal.

Está ubicado en un establecimiento poscosecha de 4.200 metros cuadrados, en la Finca El Pongo, donde hace casi un mes comenzó a fabricarse el aceite de cannabis de grado farmacéutico.
«Estamos sentando las bases de una nueva industria para un nuevo desarrollo científico y tecnológico que tiene como columna vertebral la salud, curar a las personas«, dijo el gobernador Gerardo Morales en la inauguración del complejo en compañía del vicegobernador, Carlos Haquim, y el ministro de Salud local, Gustavo Bouhid. Tras un recorrido por las instalaciones, desde el área de cultivo hasta el proceso industrial de laboratorio y el etiquetado de los frascos, las autoridades resaltaron la calidad del producto final que cumple todas las normas de trazabilidad.