Investigación: el estado de ánimo de los argentinos ante el segundo año de pandemia
Esta radiografía anímica del año pasado en crisis y de lo que se viene fue realizada por un equipo de profesionales del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA y registró las respuestas y expectativas de 3.078 personas, que habitan en los principales centros urbanos del país, durante los primeros días de este mes.
Una de las respuestas más obvias, pero muy repetida, es la que se le dio al pedido del encuestador para que el consultado elija las tres palabras que “mejor describen su estado de ánimo actual: la ganadora fue “Incertidumbre“, que fue marcada por el 46 %. La siguieron “Cansancio“, “Reflexión” y “Agotamiento“, estas tres últimas seleccionada por una de cada cuatro personas.

En estos primeros 365 días de pandemia también fueron deteriorándose mes a mes los valores que reflejan el estado “percibido” de salud mental, con una cada vez mayor expresión de emociones negativas. Sin embargo, este indicador mejoró levemente durante las últimas semanas, aunque se duda sobre la sostenibilidad de este cambio de tendencia frente a las duras noticias oficiales de las últimas horas respecto a la falta de stock de vacunas disponibles.
Otra cuestión que buscó indagar en el estado de ánimo de la gente y sus esperanzas para los próximos meses fue la siguiente: ¿Cuál fue el impacto de esta crisis en su proyecto de vida? El 60 % afirmó estar “Algo peor” o “Mucho peor” que antes de la pandemia. Y el 28 % manifestó que su expectativas de futuro se vieron afectadas negativamente. El 19 % siente que “su vida será más dura y difícil que antes”, mientras que un 9% afirmó que ve su futuro “cambiado drásticamente” y se siente “desesperanzado y con angustia respecto a cómo seguirá su vida“.
Educación
La encuesta del Observatorio de Psicología también preguntó sobre un tema clave en estos días: la educación. El 63 % calificó como “Regular“, “Mala” o “Muy mala” a la educación virtual que se instauró durante 2020. Eso seguramente explica la esperanza para que lo que resta del 2021, con una vuelta a la presencialidad pero en una combinación con la virtualidad. De hecho, apenas el 15 % de los consultados dijo que prefería que durante este año que comienza “siga con las clases exclusivamente virtuales“.
Según las conclusiones del equipo del Observatorio que dirige el doctor Gustavo González, “percibimos que la elección mayoritaria de dos palabras: “Expectante” (42 %) y “Esperanzado” (34 %) supone un posicionamiento de autoexigida prudencia, donde se asume una dosis equilibrada de ansiedad con temores al porvenir e ilusiones de buenaventura”.
En resumen, el estado emocional-cognitivo en el que estamos inmersos los argentinos al iniciar el segundo año de pandemia parece situarse en una posición equidistante entre un pesimismo inductivo -fundamentado la experiencia de los meses recientes- con un optimismo resiliente e imprescindible para seguir luchando.
Enrique Garabetyan
5 proyectos de inversión que Alberto propondrá a China en su visita oficial ¿Se descarta la Hualong?
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«En el documento que elevó la Secretaría de Energía al despacho de Alberto Fernández, el Presidente tiene un resumen concreto de las cinco obras troncales de energía que quiere avanzar cuanto antes el gobierno y por las cuales la Argentina pedirá inversiones millonarias a China en lo inmediato. Se trata de un ambicioso plan de infraestructura que el Secretario de Energía, Darío Martínez junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, elaboraron y que Alberto Fernández llevará en su próxima visita oficial a Beijing pautada para mayo. «Vamos a impulsar en los próximos años las obras de energía centrales para el desarrollo económico de la Argentina pero necesitamos de inversores y China puede ser un actor importante en esto», admitió un destacado funcionario de la Casa Rosada en relación a la alianza estratégica integral que se consolidó con Beijing y que Alberto Fernández buscará profundizar en su próximo viaje a China. Según fuentes cercanas al secretario de Energía y al ministro Guzmán, la intención del Gobierno es llevar a China un planteo concreto de obras para que la administración de Xi evalúe sus posibilidades concretas de inversión sobre los siguientes proyectos: GASODUCTO DEL SUR. Se trata de la construcción del Gasoducto San Jorge para transportar gran parte de la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta. La Secretaría de Energía derogó el año pasado la resolución con la que el gobierno de Mauricio Macri convocó a una licitación para la construcción de un gasoducto que permitiera evacuar la producción de Vaca Muerta y ahora se dispone a ejecutar una nueva licitación donde apuesta a la inversión china por unos u$s 2.500 millones. Esta obra contempla la construcción de un gasoducto de 1.000 kilómetros de extensión entre Tratayen, en Neuquén, y la localidad bonaerense de Salliqueló. Se estima que el gasoducto tendría una capacidad de transporte de 60 millones de metros cúbicos diarios y la idea es despejar dudas sobre el futuro de comercialización del shale gas. RED ELECTRICA EN EL ÁREA METROPOLITANA. Para el gobierno las obras de ampliación de la red eléctrica del AMBA son consideradas esenciales para el adecuado abastecimiento en el Gran Buenos Aires. El secretario de Energía ya anunció que hay contactos con la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China (SGCC) para este proyecto. Se trata del desarrollo de obras de mejoramiento de la red Nacional 500 kV, Etapa 1 para el área metropolitana de Buenos Aires. La idea es trabajar en un programa destinado a ampliar las redes de 500 kV. ELECTRICIDAD EN LA PATAGONIA. El otro proyecto de inversión que se presentará a China para sumar inversores contempla una obra que resolverá un gran problema de abastecimiento eléctrico en el sur del país y que estiman ahorrará costos que pueden alcanzar los u$s 300 millones anuales. Se trata de la obra que busca restaurar operativamente la línea de transmisión que va desde Futaleufú hasta Puerto Madryn, y que alimenta desde esa central hidroeléctrica a la planta de fabricación de aluminio de Aluar. Martínez afirmó en su momento que la idea es «poner en marcha esta obra para ahorrar cientos de millones de dólares al Tesoro Nacional y garantizar energía barata a ese gran complejo industrial. GASODUCTO DE LA MESOPOTAMIA. Este proyecto prevé avanzar con el cruce del gasoducto por el río Paraná y el ramal hacia el norte de Corrientes a Misiones. Esto se conoce como la Etapa III del plan original del GNEA dando inclusión a la población y economías de dos jurisdicciones del NEA que, de otra forma, quedarían excluidas. La puesta en marcha de la ETAPA III del Gasoducto del Noreste Argentino contemplaría una partida inicial de $ 40.000 millones para el próximo año y otros $ 30.000 millones para el 2022. Hace menos de un mes el secretario Martínez mantuvo una reunión virtual con el Consejo Federal de Energía donde los ministros de Energía de cada jurisdicción expuso la situación actual de su provincia y se acordó fortalecer este proyecto con la búsqueda de inversores extranjeros. CENTRAL TERMICA. El quinto proyecto que está en la carpeta de la Secretaría de Energía como temas prioritarios a la hora de buscar inversiones en China figura la instalación de la Central Térmica Manuel Belgrano II, presupuestada por $ 5.136 millones. La construcción de esta central de ciclo combinado que aportaría al sistema eléctrico una potencia de 810 MW, había sido adjudicada en 2014 a un consorcio del que formaba parte Electroingeniería, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta. El proyecto quedó congelado por falta de financiamiento durante el gobierno de Macri. En paralelo a todos estos proyectos de energía, la Argentina y China trabajan en las negociaciones por dar con un ambicioso plan a mediano plazo para instrumentar 15 proyectos concretos de inversión china en materia de infraestructura, minería, comercio y transporte que alcanzaría a unos u$s 30.000 millones. Sugestivamente, en el menú de los proyectos de inversión de China en la Argentina no aparece la construcción de la central Nuclear IV. Este proyecto de instalación de reactores nucleares en Campana con tecnología estrictamente china empezó a moldearse en el último año del gobierno de Cristina Kirchner. La propuesta original tenía un costo de u$s 12.000 millones pero en el 2016, cuando llegó Mauricio Macri al poder y tras arduas negociaciones, se logró reducir a un préstamo blando de u$s 9000 millones. Luego vino la derrota electoral de Macri y se frenó todo el proyecto. Con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada ahora China volvió a debatir el tema en el ámbito de la secretaría de Energía que conduce Darío Martínez y con el embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja entrevieron un nuevo interés de China en este plan nuclear que dejará afuera la tecnología canadiense CANDU que históricamente utilizó la Argentina para sus centrales nucleares. Sin embargo, ni Alberto Fernández ni Guzmán están dispuestos a encarar este préstamo con China en estos momentos de crisis económica. En el gobierno aducen que el país no puede enfrentar ahora un compromiso financiero de este volumen y que la central nuclear no es un tema prioritario en el plan energético. Tampoco aparece en el menú de propuestas para ofrecer a los inversores chinos la construcción de la represa hidroeléctrica de Chihuido en Neuquén. Es que al parecer esta iniciativa que durante muchos años fue reclamada por Rusia y por China finalmente quedará en manos de Alemania. Según se pudo saber, hay avances importantes de empresas alemanas con el gobierno argentino para la puesta en marcha de esta represa.» Observaciones de AgendAR: Empezamos por un detalle geográfico: las centrales Atucha I y II no están en Campana, sino a más de 40 km., en Lima, en el partido de Zárate. Más importante: el plan de compra de la Hualong-1 no lo frenó el gobierno actual. Por el contrario, lo hizo la Secretaría de Energía de Javier Iguacel en 2018. Es más, poco antes de dejar el cargo, el sucesor, todavía secretario de energía Gustavo Lopetegui, se autoelogió por haber servido para detener ese proyecto. El gobierno actual heredó un programa de centrales que había empezado a frenarse tan temprano como en enero de 2015, con los primeros atrasos de la excavación de cimientos para construir Atucha III CANDU en versión argentina, según ley aprobada por el Parlamento en 2014. El programa se frenó aún más en mayo de 2018 cuando el Ministro de Energía, ing. Juan José Aranguren, descartó este proyecto nacional pero dijo que conservaría la Hualong-1, aunque sin fijar fecha alguna de inicio de obras. Luego sus sucesores fueron descarrilando el proyecto residual, la compra llave en mano de la Hualong-1. Este gobierno heredó el programa de centrales nucleares totalmente muerto. Por cierto, no hizo nada por resucitarlo. La economía en coma tampoco hacía prever una rampa de demanda eléctrica, y llovido sobre mojado, a la estanflación rampante desde 2018 se añadió la recesión pandémica. No daba el panorama para cardioversor. AgendAR, y buena parte de los profesionales nucleares coinciden en que hay que reanudar un proyecto de centrales tecnológicamente nacional, y con plantas que mejoren la capacidad industrial del país y su dominio tecnológico. Pero eso es otra historia, y otros artículos.Marchas, tumultos y represión en toda Europa, en rechazo al confinamiento
Berlín, Londres, Viena, Helsinki y varias ciudades en Suiza, son algunos de los lugares donde se produjeron marchas y choques con la policía a raíz del descontento social por los confinamientos (las cuarentenas estrictas).
Los manifestantes en Alemania se enfrentaron con la policía este sábado por las medidas de confinamiento a raíz del Covid 19, y la policía usó cañones de agua, gas pimienta y palos contra las personas que intentaban romper las barreras policiales. También se informó de protestas contra las medidas oficiales para frenar la pandemia en varios otros países de Europa, incluidos Austria, Gran Bretaña, Finlandia, Rumania y Suiza. Más de 20.000 personas participaron en la protesta en la ciudad alemana de Kassel, a pesar de una prohibición judicial, donde también hubo enfrentamientos entre manifestantes y contra manifestantes. La canciller Angela Merkel dijo el viernes que Alemania tendrá que aplicar un «freno de emergencia» y revertir algunas relajaciones recientes de las restricciones a medida que se aceleren las infecciones por coronavirus. El centro nacional de control de enfermedades de Alemania dijo que las nuevas infecciones estaban creciendo exponencialmente a medida que la variante de COVID-19 más contagiosa detectada por primera vez en Gran Bretaña se ha vuelto dominante en el país. El sábado, el Instituto Robert Koch informó 16.033 nuevos casos y registró 207 muertes adicionales, lo que elevó el número total de muertes a 74.565 en Alemania. Pero los manifestantes dicen que las medidas como el cierre de tiendas, hoteles, restaurantes y gimnasios no esenciales, son una amenaza para su libertad. En Londres, los manifestantes que se oponían al cierre de meses del Reino Unido desafiaron a la policía, que advirtió sobre posibles multas y arrestos por violar las prohibiciones de las reuniones de grupo. En Finlandia, la policía estimó que unas 400 personas sin máscaras, muy juntas, se reunieron en la capital, Helsinki, para protestar por las restricciones de COVID-19 impuestas por el gobierno. En Austria, cerca de 1.000 manifestantes participaron en una marcha contra las medidas del gobierno cerca de la estación central de trenes de Viena. En Suiza, más de 5.000 manifestantes se reunieron para una marcha silenciosa en la comunidad de Liestal a 15 kilómetros al sureste de la ciudad de Basilea, informaron los medios locales. Más de 1.000 manifestantes contra la vacunación salieron a las calles en la capital de Rumania, Bucarest, en medio de un aumento de las infecciones por COVID-19. La multitud, en gran parte sin máscaras, tocó cuernos, ondeó banderas nacionales y coreó mensajes como «Bloquear la vacunación» y «Libertad». Un cartel decía: “¡Padres, protejan a sus hijos! ¡Detén el miedo!«.Cada vez más chicos y chicas usan anteojos
Investigadores de la UNLP estudian el potencial genético para revertir el envejecimiento
Científicos del INIBIOLP, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET estudian de qué modo se comporta un pequeño grupo de genes «rejuvenecedores».
Un equipo de investigadores e investigadoras del Instituto de Investigaciones Bioquímicas (INIBIOLP), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata y al CONICET trabaja sobre el comportamiento de un pequeño grupo de genes que podrían revertir el envejecimiento. El estudio se suma a las múltiples iniciativas que existen a nivel mundial, desde diferentes disciplinas, para analizar las posibilidades de extender, a través de la medicina, el ciclo de vida de los seres vivos. Rodolfo Goya, doctor en Bioquímica, y director del equipo explicó, «hasta hace relativamente pocos años se pensaba que el envejecimiento era un proceso inexorable, que sólo podía enlentecerse, pero no revertirse. Sin embargo, esto cambió radicalmente con el descubrimiento, en 2006, de un pequeño grupo de genes rejuvenecedores», hoy conocidos como los genes de Yamanaka, en honor de su descubridor, el científico japonés Shynia Yamanaka. «A partir de este descubrimiento aparecieron una serie de trabajos científicos demostrando que, si se trasplantaban esos genes rejuvenecedores en células de animales o seres humanos seniles, estas células rejuvenecían hasta llegar a la edad de un bebe. La ciencia y la tecnología estaban haciendo realidad el sueño de los alquimistas», afirma Goya. «En nuestro laboratorio trabajamos con los genes de Yamanaka y hemos construido sistemas moleculares que permiten trasplantar estos genes en células y en un futuro, posiblemente en animales. De este modo hemos podido trasplantar los genes de Yamanaka en células de animales seniles para rejuvenecerlas». El descubrimiento de los genes de Yamanaka convergió con el descubrimiento, en 2013, a cargo del científico Steve Horvath, de un reloj biológico de enorme precisión, conocido como el reloj epigenético. Hasta el momento, los científicos y médicos que lo han estudiado hallaron que efectivamente la edad que mide este reloj tan particular coincide con la edad biológica de los individuos en quienes se midió, sanos o enfermos (juzgada esta edad biológica en base a diferentes marcadores clínicos). ADN: El plano de nuestra existencia Goya asegura que «el código de la vida que está en el genoma humano posee 4 letras, A, T, C y G (cada una de estas es una molécula pequeña llamada base). El ADN humano posee unos 3.000 millones de letras y unos 20.000 genes. Aunque el ADN es el centro de la vida, pues almacena el «plano» de nuestro cuerpo, como todo plano, es pasivo. Así como el plano de un puente necesita de un grupo de técnicos e ingenieros que lo conviertan en un puente, es decir que «expresen» lo que ese plano codifica, el ADN necesita rodearse de un grupo de agentes que lo expresen y nos conviertan en lo que somos». «De este modo, la molécula el ADN no está desnuda, por el contrario, está rodeada de una serie de proteínas y otras pequeñas moléculas que colectivamente se denominan el epigenoma (palabra que literalmente significa «lo que rodea al genoma»). Y esos son los ingenieros de nuestro ADN. No sólo lo «expresan» para convertir su código en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, sino que también regulan esa expresión a lo largo del tiempo para que nuestro organismo fabrique lo que deba fabricar cuando se necesite. Por ejemplo, la leche en la mama durante el período de lactancia, pero sólo en ese momento», explica el investigador. El grupo metilo, en la mira de la UNLP Alrededor del año 2010 comenzó a verse que en el «texto» de nuestro código genético se encuentran silabas de dos letras, CG, de las cuales hay 28 millones en nuestro ADN. A la letra C de algunas de esas silabas se pegan unas pequeñitas moléculas de 4 átomos (denominadas grupos metilo) que se consideran parte del epigenoma. «A un cierto porcentaje de esas silabas CG se van pegando al avanzar nuestra edad, esas moleculitas (metilos) que, según se sabe ahora, están estrechamente relacionadas con nuestro ritmo de envejecimiento biológico, es decir que determinan nuestra edad epigenética, la cual no necesariamente coincide con nuestra edad cronológica. Ese fue un hallazgo enormemente revelador», detalló el científico de la UNLP al portal «UNLP Investiga». Goya explica que «el reloj epigenético hace tic tac a un determinado ritmo. Cuanto más rápido lo hace, más velozmente envejecemos, y viceversa. Pero lo más interesante de todo es que ese ritmo de tic tac se puede medir con total rigurosidad. De esta manera, es posible saber con certeza si un tratamiento antienvejecimiento realmente enlentece el inexorable tic tac de nuestro reloj». Rejuvenecer células Goya explica que la observación más fascinante se da cuando a un cultivo de células provenientes de individuos seniles se les trasplantan los genes rejuvenecedores de Yamanaka. «Lo que se observa es que el reloj epigenético comienza a hacer tic tac hacia atrás llevado las células a una edad epigenética de casi cero», explica Goya, sobre este tipo de estudios que son parte de una colaboración internacional se lleva adelante en los laboratorios del INIBIOLP, en el laboratorio de Steve Horvath en la Universidad de California en Los Angeles y en el del Dr. Harold Katcher en Bombay, India. «Como fruto de esta iniciativa multinacional logramos demostrar que cuando se tratan ratas seniles con un derivado de plasma joven, la edad epigenética de estos animales seniles retrocede a la de ratas adultas jóvenes. A nivel físico y bioquímico las ratas seniles así tratadas muestran signos de rejuvenecimiento. La publicación de estos resultados despertó gran interés en la comunidad científica internacional ya que abren un horizonte de esperanza para el rejuvenecimiento futuro de seres humanos».China otorgará visas a extranjeros que hayan recibido la vacuna china
Tensión en la CNEA ante la inminente renovación de autoridades
Claudio Scaletta: El «ecologismo» fundamentalista contra el desarrollo nacional
Una breve observación de AgendAR:
Como señalamos al comienzo, nuestra intención es promover un debate informado. Para ello, es importante tener claro los interlocutores. Es cierto que, como apunta Scaletta, hay un sector que se opone a las actividades económicas con impacto ambiental -o sea, en potencia a todas- por razones ideológicas. Nuestra posición a favor del desarrollo, de la sociedad y de los individuos, también es ideológica. Entonces, no se va a «convencer» a ninguno de los dos lados de esta discusión. Se expondrán los argumentos, los ideales, y quienes consigan convencer a más jóvenes, ganarán el futuro. Pero debemos tener claro que en cada uno de estos enfrentamientos «ambientales» hay un sector que no es ideológico y es el decisivo: los directamente afectados. Cada caso es distinto, pero en el caso de la minería, usualmente el aspecto clave es el consumo de agua. Entonces, los interesados en explotar la riqueza del suelo -los empresarios, los gobiernos– deben compensar y convencer a la comunidad local. O, a la larga, serán derrotados.A. B. F.
La batería de níquel-hierro, inventada hace 120 años, abre caminos a la electromovilidad
«En un camino de ripio en West Orange, Nueva Jersey (Estados Unidos), un auto eléctrico pasó cerca de unos transeúntes, quienes quedaron totalmente sorprendidos por lo espacioso que era su interior.
El auto se desplazaba al doble de la velocidad que los vehículos más convencionales, levantando el polvo de la calle que, tal vez, les hizo cosquillas en la nariz a los caballos que tiraban de los carruajes.
Era principios del siglo XX y el conductor de este particular automóvil era Thomas Edison.
Si bien los autos eléctricos no eran una novedad en el vecindario, la mayoría de ellos dependían de pesadas y voluminosas baterías de plomo y ácido.
Edison había equipado su auto con un nuevo tipo de batería y esperaba que pronto todos los vehículos de todo el país la usaran: era una batería de níquel-hierro.
Sobre la base del trabajo del inventor sueco Ernst Waldemar Jungner, quien patentó por primera vez una batería de níquel-hierro en 1899, Edison buscó refinarla para su uso en autos.
El creador estadounidense afirmó que la batería de níquel-hierro era increíblemente resistente y podía cargarse dos veces más rápido que las baterías de plomo y ácido.Incluso tenía un acuerdo con la automotriz Ford Motors para producir este vehículo eléctrico supuestamente más eficiente.
Pero la batería de níquel-hierro tenía algunos problemas. Era más grande que las baterías de plomo y ácido que se utilizaban y también era más cara.
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Además, cuando se cargaba, liberaba hidrógeno, que en ese momento se consideraba una preocupación y podía ser peligroso.
Desafortunadamente, para el momento en que Edison logró construir un prototipo más refinado, los vehículos eléctricos estaban desapareciendo y los autos propulsados por combustibles fósiles ganaban terreno, ya que podían recorrer distancias más largas en vez de tener que detenerse para recargar energía.
El trato de Edison con Ford Motors quedó inconcluso, aunque su batería continuó usándose en ciertos nichos como la señalización de ferrocarriles, donde su voluminoso tamaño no fue un obstáculo.
Más de un siglo después, los ingenieros redescubrieron la batería de níquel-hierro como una especie de diamante en bruto.
Ahora se la está estudiando como una respuesta al desafío permanente de generar energías renovables y complementar las fuentes de energía limpia como la eólica y la solar.
Y el hidrógeno, que alguna vez fue considerado preocupante, podría convertirse en uno de los elementos más útiles de estas baterías.
Electrólisis
A mediados de la década de 2010, un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos descubrió un uso de la batería de níquel-hierro basada en el hidrógeno producido.
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Cuando la electricidad pasa a través de la batería mientras se recarga, sufre una reacción química que libera hidrógeno y oxígeno.
El equipo reconoció que la reacción se asemeja a la utilizada para liberar hidrógeno del agua, conocida como electrólisis.
“Me pareció que la química era la misma”, dice Fokko Mulder, líder del equipo de investigación de la Universidad de Delft.
Esta reacción de división del agua es una forma en que se produce hidrógeno para su uso como combustible y uno completamente limpio, siempre que la energía utilizada para impulsar la reacción sea de una fuente renovable.
Si bien Mulder y su equipo sabían que los electrodos de la batería de níquel-hierro eran capaces de dividir el agua, se sorprendieron al ver que los electrodos comenzaron a tener un mayor almacenamiento de energía que antes de que se produjera el hidrógeno.
En otras palabras, se convirtió en una mejor batería cuando también se usó como electrolizador.
También se asombraron al ver lo bien que los electrodos resistieron la electrólisis, que puede degradar excesivamente las baterías más tradicionales.
“Y, por supuesto, estábamos contentos de que laeficiencia energética pareciera ser buena durante todo esto”, dice Mulder, alcanzando niveles del 80% a 90%.
Mulder nombró a su creación el “battolyser” y espera que el descubrimiento pueda ayudar a resolver dos desafíos importantes para la energía renovable: el almacenamiento de energía y, cuando las baterías están llenas, la producción de combustible limpio.
“Escucharás argumentos sobre las baterías, por un lado y el hidrógeno, por el otro”, dice Mulder. “Siempre hubo una especie de competencia entre los dos, pero básicamente necesitas ambos”, añade.
Uno de los mayores desafíos de las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar es lo impredecibles e intermitentes que pueden ser.
Con la solar, por ejemplo, se produce un excedente de energía durante el día y el verano, pero durante la noche y en los meses de invierno, el suministro disminuye.
Las baterías convencionales, como las basadas en litio, pueden almacenar energía a corto plazo, pero cuando están completamente cargadas tienen que liberar cualquier exceso o podrían sobrecalentarse y degradarse.
Sin embargo, el “battolyser” de níquel-hierro permanece estable cuando está completamente cargado, momento en el que puede pasar a producir hidrógeno.
“(Las baterías de níquel-hierro) son resistentes y pueden tolerar la carga insuficiente y la sobrecarga mejor que otras baterías”, dice John Barton, investigador asociado de la Escuela de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y de Fabricación de la Universidad de Loughborough en Reino Unido, que también investiga el “battolyser”.
“Con la producción de hidrógeno, el ‘battolyser’ agrega almacenamiento de energía de varios días e incluso entre estaciones” del año, añade.
Además de crear hidrógeno, las baterías de níquel-hierro tienen otras características útiles.
En primer lugar, que requieren un mantenimiento excepcionalmente bajo. Son extremadamente duraderas, como lo demostró Edison en su primer auto eléctrico y se sabe que algunas duran más de 40 años.
Los metales necesarios para fabricar la batería (níquel y hierro) también son más comunes que, por ejemplo, el cobalto que se utiliza para crear baterías convencionales.
Esto significa que el “battolyser” podría tener otro papel para la energía renovable: ayudarla a ser más rentable.
Como cualquier otra industria, los precios de las energías renovables fluctúan según la oferta y la demanda.
En un día brillante y soleado puede haber una gran cantidad de energía solar, lo que puede provocar un exceso y una caída en el precio por el que se puede vender la energía.
El “battolyser” podría ayudar a suavizar esas fluctuaciones.
“Cuando los precios de la electricidad son altos, se puede descargar esta batería, pero cuando el precio de la electricidad es bajo, se puede cargar la batería y producir hidrógeno”, opina Mulder.
El “battolyser” no está solo en este aspecto.
Los electrolizadores alcalinos más tradicionales acoplados a baterías también pueden realizar esta función y están muy extendidos en la industria de producción de hidrógeno.
Mulder cree que el “battolyser” puede hacer lo mismo por menos dinero y por más tiempo gracias a la durabilidad del sistema. Es algo que está dando esperanzas a los partidarios del nuevo descubrimiento.
Y aunque el hidrógeno es el producto directo del “battolyser”, también se pueden generar otras sustancias útiles, como el amoníaco o el metanol, que suelen ser más fáciles de almacenar y transportar.
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“Con un ‘battolyser’ instalado, (una) planta de amoníaco funcionaría de manera más constante y (necesitaría) menos mano de obra, lo que reduciría los costos operativos y de mantenimiento”, dice Hans Vrijenhoef, director ejecutivo de Proton Ventures, que invirtió en el “battolyser” de Mulder. “Así produciría amoníaco de la manera más barata, sostenible y ecológica”.
En este momento, el “battolyser” más grande que existe es de 15 kW / 15 kW h y tiene suficiente capacidad de batería y almacenamiento de hidrógeno a largo plazo para alimentar 1,5 hogares.
Se está trabajando en una versión más grande de un “battolyser” de 30 kW / 30 kW h en la central eléctrica Magnum en Eemshaven en los Países Bajos, donde proporcionará suficiente hidrógeno para satisfacer las necesidades de la central.
Una vez que se haya sometido a pruebas rigurosas allí, el objetivo es ampliar y distribuir el “battolyser” a los productores de energía verde, como los parques solares y eólicos.
En última instancia, los defensores del “battolyser” esperan que alcance una escala de gigavatios, equivalente a la energía generada por alrededor de 400 turbinas eólicas a escala de servicios públicos.
Aunque además de la ampliación, Barton ve un papel para los “battolyser” más pequeños, que podrían ayudar a suministrar energía a las mini-redes utilizadas por comunidades remotas que no son parte de las redes eléctricas principales.
El hecho de que los electrodos del “battolyser” estén hechos de metales comunes y relativamente baratos puede ayudar.
Y a diferencia del litio, el níquel y el hierro no generan grandes cantidades de desechos de agua cuando se extraen, ni están vinculados a una degradación ambiental significativa.
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Thomas Edison
Aún así, tanto Mulder como Barton ven obstáculos que superar en términos de eficiencia y capacidad.
“El ‘battolyser’ se beneficiaría mucho de una mayor capacidad de potencia como batería o de una resistencia interna reducida”, dice Barton.
La resistencia interna es la oposición al flujo de corriente en una batería. Cuanto mayor sea la resistencia interna, menor será la eficiencia. Mejorar eso es algo en lo que Mulder y su equipo están trabajando.
Gran parte del potencial del “battolyser” estaba escondido a plena vista, desde que Thomas Edison comenzó a experimentar con su batería de níquel-hierro a principios del siglo XX.
Es posible que se haya equivocado al creer que su batería suplantaría a los otros vehículos en las calles.
Pero la batería de níquel-hierro aún puede desempeñar un papel en la sustitución de los combustibles fósiles en general, al ayudar a acelerar la transición a las energías renovables.»
Un desarrollo prometedor, en uno de los desafíos más grandes que enfrenta la tecnología moderna: el reemplazo del motor de combustión interna. Confesamos que en AgendAR no encontramos el «ángulo argentino» de esta noticia. Pero tenemos la razonable esperanza que nuestros técnicos y empresarios lo encontrarán.
Investigadoras del CONICET trabajan en mejorar el rendimiento de la planta de papa
Investigadoras del CONICET describieron por primera vez la cepa de una bacteria que podría convertirse en un biofertilizante.
Las plantas están expuestas a una variedad de estímulos externos que afectan y modulan su desarrollo y, en el caso de cultivos agronómicos, impactan directamente sobre su rendimiento. En el Laboratorio de Transducción de señales en Plantas dependiente del CONICET, un equipo de investigadoras busca estudiar el papel de determinadas enzimas para, mediante manipulación biotecnológica, obtener plantas de papa más resistentes y con mejor rendimiento. “Con el correr de los años, habrá una prevalencia cada vez mayor de la agricultura en tierras marginales, áridas y semiáridas, por lo tanto, es preciso mejorar la productividad de los cultivos para sustentar la alimentación mundial. Nosotros nos abocamos a mejorar la respuesta de la planta ante la salinidad de los suelos y el tizón tardío, una enfermedad que causa importantes pérdidas productivas”, explicó Rita Ulloa, investigadora principal del CONICET. En esta búsqueda, las científicas encontraron una bacteria promotora del crecimiento vegetal que generó cambios muy positivos. “Inoculamos a las plantas con Methylobacterium sp. 2A, una cepa nueva de este conocido género de bacterias, y se registró un cambio en la arquitectura de la raíz, un mayor desarrollo de los pelos radiculares y una mejor respuesta ante situaciones de estrés salino”, detalló la Licenciada en Genética Cecilia Grossi, becaria doctoral del laboratorio. “Este aislamiento no había sido descripto hasta el momento y la secuenciación de su genoma nos permitió identificar genes involucrados en distintas vías metabólicas asociadas con su capacidad promotora del crecimiento vegetal y biocontroladora de microorganismos perjudiciales para los cultivos”, aseveró Grossi, quien acaba de publicar un artículo sobre este descubrimiento en la revista científica Frontiers in Plant Science. Estos enfoques presentan una alternativa a biocontroladores poco amigables con el planeta. “Para estos problemas, el manejo químico es una estrategia popular, pero puede producir daño en el medio ambiente y, para garantizar la producción de alimentos a largo plazo, debemos desarrollar prácticas agrícolas sostenibles y con un impacto adverso mínimo”, planteó Grossi a la vez que aseguró que también tienen la intención de realizar ensayos en cultivos de tomate y arroz, ya que creen que estos efectos benéficos se pueden replicar en otras plantas. Al destacar la importancia de investigar sobre estos recursos presentes en la tierra de forma natural, la doctora Rita Ulloa señaló: “Se estima que en un gramo de tierra puede haber miles de especies de bacterias y hasta 40 millones de células bacterianas. Las del suelo son el grupo más abundante y diverso entre los organismos vivos y, aunque han sido estudiadas por más de un siglo, la mayoría todavía no fue descripta”.¿Por qué estudiar a la papa?
En 30 años, habrá entre dos y tres mil millones de personas más para alimentar. Según la base de datos estadísticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), del 50% de la tierra habitable que se utiliza hoy en día para la agricultura, la mayor parte está abocada a la cría de ganado y solo el 23% es para la producción de cultivos alimentarios. El desafío actual de la industria agraria, afirman las investigadoras, es aumentar la productividad de los cultivos a un ritmo más rápido que el crecimiento de la población y lograr que sus variedades se adapten a ambientes cada vez más hostiles.La papa se produce en más de 100 países y es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo, después del arroz y el trigo.«Una hectárea de esta planta puede producir de dos a cuatro veces la cantidad de alimento que los cultivos de cereales y son hasta siete veces más eficientes en el uso de agua”, explicó la investigadora principal del CONICET Rita Ulloa al destacar la importancia de este tubérculo. En Argentina, se destinan cerca de 62 mil hectáreas a la producción de papa. Sin embargo, se estima que el rendimiento productivo de este tubérculo es solo del 40 al 76%, dependiendo la zona, por lo que trabajar en tratamientos que disminuyan sus limitaciones, puede elevar esos porcentajes y representar una gran mejora económica para el sector agrario y alimentario.
El FMI y la OCDE ven una recuperación global más fuerte. Pero preocupan las nuevas cepas del covid
el producto bruto mundial volverá a los niveles anteriores a la pandemia a mediados de este año, aunque con muchas divergencias entre paísesLa economía estadounidense crecería un 6,5% este año y un 4,0% el próximo, dijo la OCDE, aumentando sus previsiones respecto a las anunciadas en diciembre de un 3,2% en 2021 y un 3,5% en 2022. La OCDE estimó que el paquete de Estados Unidos, que incluye 400.000 millones de dólares en pagos únicos de 1.400 dólares a muchos ciudadanos, impulsaría la producción del país en torno al 3-4% de media en su primer año completo. Con la afluencia de dinero público a la mayor economía del mundo, el paquete podría dar lugar a la creación de hasta tres millones de puestos de trabajo en Estados Unidos para finales de año, pero también podría aumentar la inflación en 0,75 puntos porcentuales al año de media en los dos primeros años. Por su parte, en un discurso ante el Foro de Desarrollo de China, el subdirector del FMI Okamoto expresó su preocupación por la creciente divergencia entre las economías avanzadas y los mercados emergentes, con unos 90 millones de personas más que quedaron debajo del umbral de pobreza extrema desde que comenzó la pandemia. Y advirtió que persisten riesgos significativos, incluida la aparición de mutaciones del coronavirus.
China, rica, pero sin agua ni aire – Conclusión
- Un pequeño consejo de John F. Kennedy
Pájaros volando a ciegas en la Ciudad Prohibida el 15/03/2021.
No estamos negociando bien con China. Nos necesitan más a nosotros que nosotros a ellos. Estamos olvidándonos de nuestro lugar en el mundo atómico, con lo que costó ganarlo. Cuatro años de Macri, y recaemos en lo que Héctor “Cacho” Otheguy llamaba “menemismo explícito”, la forma más grave de colonialismo mental de nuestra historia.
Si fuera sólo eso… Ahora, tras haber dejado que el Gran Rosario se llenara de puertos privados donde la AFIP y la Aduana no pintan y se subfactura y contrabandea lo que quieras, tras haber rifado la flota de ultramar de ELMA (la segunda del mundo) para que la soja llegara a China en barcos chinos (con una pérdida en fletes de ultramar que en 2014 ya era de U$ 5000 M/año), tras abandonar el 98% del transporte fluvial de la cosecha a empresas paraguayas, tras renovarle porque sí la concesión a la empresa belga que hace dragado y balizamiento del Paraná, llamado Hidrovía desde tiempos del difunto Carlos Menem, ahora se espera esa Gran Oferta China Gran que barra con todas las otras. Es que los argentinos somos malísimos navegando, dragando y balizando: se nos caen los ríos de las manos.
Hidrovía, las pelotas, compatriotas. Si al Paraná le devolviéramos su nombre, nos quedaría algo más claro que es el principal río argentino, una joya que hubo que defender a cañón de la escuadra anglofrancesa en Vuelta de Obligado y en Quebracho, y que la Argentina conservó pagando con sangre y por poco margen, y que no debería entregarse a nadie: es de la Nación. No me imagino a China concediendo hoy el manejo del Yang Tzé.
No hay que ponerle la firma a ninguna adquisición que agrave la piratería pesquera china en la Zona Económica Exclusiva del Mar Argentino, o le siga entregando cada vez más a ese país el manejo total del negocio agropecuario argento desde la genética hasta la navegación, o la minería metalífera y de litio, o las llaves de nuestro Programa Nuclear. Basta de estupideces. Seamos país.
¿Nos sobra deuda? El problema es también los acreedores. ¿Nos falta tecnología? Eso no se compra, se genera con educación pública, investigación y desarrollo, y de eso hemos conservado no poco, pese a décadas de vientos contrarios. En cambio lo que a China le falta es naturaleza. Y eso no se compra ni se consigue. Por eso en Beijing respiran basura. Ecológicamente, están contra las cuerdas.
Nosotros no.
Tenemos buenos “fundamentals”. Inevitable recordar aquí aquella frase redonda de John F. Kennedy: “Nunca tengas miedo de negociar, pero nunca negocies con miedo».
Daniel E. Arias
Los precios de la soja y el maíz se recuperaron de las bajas previas en la semana. Pero hay incertidumbre
La «segunda ola» del covid en Chile, a pesar de su intensa campaña de vacunación
Encontraron evidencias que el ser humano ya habitaba América del Sur hace 24.000 años
Un objeto encontrado en Brasil desmiente la aceptada hipótesis de que los primeros pobladores llegaron a Sudamérica no antes de hace 15.000 años.
Un equipo internacional de arqueólogos encontró en Vale da Pedra Furada (Brasil) una herramienta de piedra de 24.000 años de antigüedad que contradice la aceptada hipótesis de que los primeros pobladores llegaron a América del Sur no antes de hace 15.000 años, como consideraba la arqueología oficial norteamericana. El hallazgo, que confirma ocupaciones humanas durante el pleistoceno en esta región de Sudamérica, se publicó en la revista PLOS ONE. El objeto hallado tiene una antigüedad de entre 27.600 y 24.000 años, y su función aún no ha sido totalmente precisada por los investigadores, que excavaron el sitio pleistocénico de Vale da Pedra Furada (Piauí, Brasil), donde encontraron indicios de ocupaciones humanas que podría llegar hasta 40.000 años antes del presente. El artefacto es una placa de arenisca limosa bien cementada de 21 centímetros de largo, 18,5 de ancho y 2,9 de grosor, que fue tallada por artesanos con forma hexagonal y simétrica. Según los arqueólogos, esta pieza es, sin duda, de creación humana y revela una novedad técnica durante la ocupación pleistocénica de América del Sur. En esta excavación, los arqueólogos hallaron 2.200 artefactos líticos, cuyo análisis por carbono 14 así como el análisis por OSL (Optically Stimulated Luminescence) de los sedimentos alrededor de ellos revelaron que la capa en la que se encuentra la herramienta tiene entre 27.600 y 24.000 años. Además, los arqueólogos reconocen en la manufactura del instrumento cinco etapas distintas de transformación técnica que indican que el artefacto pudo tener varios procesos de uso. Además de Vale da Pedra Furada, existen otros asentamientos como el de Chiquihuite (México), de más de 30.000 años, y el Cerutti Mastodon Site (Baja California), de 130.000 años, que demuestran la existencia de asentamientos en América de mayor antigüedad de lo que se creía hasta hace unos años. La herramienta encontrada se encuentra custodiada en el Museo del Hombre Americano en Sao Raimundo Nonato (Piauí) de la Fundação Museu do Homem Americano.China, rica, pero sin agua ni aire – 2da. parte
- El PBI sube en rampa, pero los recursos caen en picada

Baile de máscaras (bueno, de mascarillas) en Fuyang, Anhui, año 2017.
El periodismo bobo tiene un segundo lugar común para China, además de aquello del “gigante asiático”: es el título de “la locomotora de la economía mundial”. Este último pasa por alto que la ecológica Australia viene a ser la carbonera de esa vieja locomotora a carbón. Pero sobre todo, pasa por alto que en algún momento, un mundo archipodrido de sequías, incendios masivos, olas mortales de calor y pérdidas por inundación o salinización de llanuras costeras le va a tocar el silbato a ambos países. Y les va a bolear las exportaciones con unos aranceles que te la cuento. Serán medidas defensivas, probablemente descoordinadas y unilaterales, pero reventarán en cascada no bien algún audaz o desesperado tire la primera piedra. Probablemente las cosas sucedan de ese modo, ya que antes se va a congelar el infierno que la ONU le dé bola a su propio organismo científico, el IPCC, e imponga un impuesto universal y severo a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). China, EEUU y Rusia no lo permiten. El desarrollo nucleoeléctrico chino empezó recién en 1981, 7 años detrás del nuestro. Hasta entonces, y desde finales de los ’50, todo el desarrollo atómico chino había sido bélico, con una primer arma testeada en 1964. Pero comprando patentes de transferencia de tecnología estadounidense, canadiense y francesa, han venido desarrollando su núcleoelectricidad a la carrera, al punto que hoy tienen la segunda flota de centrales después de la yanqui, y que la china es incomparablemente más joven (y mejor). Los chinos han comprado, probado, adoptado, adaptado y en algunos casos mejorado todos los diseños de planta occidentales. Su modelo ya tecnológicamente propio, «de bandera» y exportable es el Hualong-1, inspirado en un PWR francés de 900 MW desarrollado por Ëlectricité de France en los ’70 que, a fecha de hoy, sigue siendo el reactor más exitoso, seguro y barato del mundo. Tal vez el Hualong-1 tenga esa misma trayectoria. Pero hoy, pese a sus 47.498 MW nucleares instalados en 49 centrales, y a los 15.906 MW de otras 16 en construcción, China sólo extrae del átomo el 6% de su consumo eléctrico. Éste es justamente el único recurso eléctrico en el cual China, realmente, no tiene techo.
Centrales nucleares operativas, en construcción y planeadas. En el “Far West” chino, las enormes, desérticas y conflictivas provincias occidentales, no hay ni planeadas, y más por falta de agua como refrigerante que de población.
Tampoco tiene casi uranio, para el caso, pero tiene aprovisionamiento externo muy bien asegurado, y además está preparando un programa nucleoeléctrico 2.0 movido por torio, elemento del que su geología propia dispone con cierta largueza. Y en esas dos cosas China se parece a la India, y por eso ambos países siguen construyendo tenazmente centrales nucleares de agua pesada y tubos de presión tipo CANDU, los chinos aún bajo licencia canadiense. Permiten quemar óxidos mixtos de uranio y plutonio reciclados de combustibles gastados, y son el puente hacia otras máquinas muy distintas, los “breeders”, o reactores reproductores, activadas a torio. Si China no avanzó con reactores convencionales más tierra adentro (aunque planes, sobran) es por su reticencia a interpolarlos en los cursos medios de sus ríos. Estos están llenos de ciudades aguas abajo, y esos municipios podrían objetar (bajo la mesa las patadas son peores) las descargas de agua caliente de los circuitos terciarios, y su posible efecto eutrofizante. La palabrita griega significa “generador de algas unicelulares”. Éstas, en combinación con las descargas cloacales y la lixiviación de fertilizantes que atormenta al 70% de los ríos chinos, suman un combo infalible para pudrir aguas. Pero definitivamente, si el PCCh hoy prefiere la ubicación costera para desarrollos futuros es porque, además de más población e industria a pie de central, la dirección comunista es aversa a 1) las pérdidas de potencia en líneas de alta tensión demasiado largas, 2) las consecuencias de accidentes de grado INES 7, como Chernobyl y Fukushima, en despliegues intracontinentales. La ubicación costera del complejo nuclear japonés (y también la pura suerte) determinaron que las plumas de iodo 131 y cesio 137 emitidas en cada accidente tuvieran destinos muy distintos. La nube de productos de fisión emitida por Chernobyl IV, central ucraniana accidentada en 1986, se depositó desde Escocia hasta Italia sobre los suelos de media Europa, Medio Oriente y Asia Central. Amén de exacerbar las tensiones OTAN-Pacto de Varsovia, a retaguardia de ese último, este hecho destruyó las ya flacas lealtades políticas entre la URSS, Europa Oriental y los países bálticos y turcomanos, y precipitó su secesión, que no fue menor: derrumbada la URSS, se cortaron solos 15 estados-nación que hoy no son parte de la Federación Rusa. En cambio, salvo por la municipalidad de Itate, la pluma de Fukushima mayormente fue soplada mar adentro por los vientos costeros. Pese a protestas de los vecinos de ultramar con peores recuerdos de la ocupación japonesa de preguerra y guerra (Corea, Filipinas, China y Vietnam), en esos países no hubo precipitación de productos de fisión. Y dentro del archipiélago japones, el impacto sanitario y político fue menor: no se murió nadie, no cayó siquiera el gobierno nacional, y tampoco se secesionó ninguna prefectura. La central Hualong-1 podría clonarse N veces. Así lo hizo EDF con su modelo de 900 MW durante las presidencias de Georges Pompidou, Valéry Giscard d’ Éstaing y de Francois Mitterrand, al punto que todavía hoy Francia obtiene del átomo el 70,6% de su consumo eléctrico, y un territorio en el que se distribuyen 56 centrales nucleares casi idénticas entre sí, con predominio de la EDF de 900 MW y 3 «loops» de refrigeración. Son las únicas máquinas nucleoeléctricas del mundo que realmente se llegaron a fabricar en serie, y por ello también las más baratas del mundo. Gracias a ellas, los franceses pagan la tarifa eléctrica domiciliaria promedio a mitad de precio que los alemanes. Estos son muy ecologistas y cerraron sus 18 centrales. Por lo cual han vuelto a quemar carbón, incluso a importarlo de Polonia, y aún así se ven obligados a comprarle electricidad a Francia. Es decir electricidad nuclear. ¿Accidentes de consecuencias? Cero. Sólo incidentes. Con los abundantes ríos y acuíferos de Francia, estas máquinas PWR de EDF, que necesitan de bastante agua lo suficientemente fría para refrigerar el circuito secundario, pudieron distribuirse uniformemente sobre todo el territorio, al punto que sólo 18 están sobre el litoral marino. De hecho, con el recalentamiento global sucedido desde los ’70 fogoneado (en todo sentido) por la troika de grandes emisores de carbono (EEUU, el resto de la UE y China), durante la ola de calor de agosto de 2018 los franceses tuvieron que cerrar 4 plantas situadas sobre los ríos Rhin y el Ródano, cuyas aguas bajaban demasiado calientes como para refrigerar las máquinas. Cuando las plantas se construyeron, ése parecía un escenario imposible, de climatología-ficción… En China la continentalidad del clima se impone con otra dureza. La Hualong-1, parecida a la EDF francesa hasta en sus 3 loops, parece el «fierro» ideal para un despliegue en el «hinterland», pero éste es muy seco. Por ahora, el abarrotamiento de ubicaciones costeras -y por ende, entreveradas con el tejido urbano de las megalópolis- constituye un freno simultáneamente geográfico y político al desarrollo nucleoeléctrico chino. Y eso es especialmente notorio en el “Far West” nacional, en el Tibet y en el Xingjiang uighur, donde el cariño por Beijing mide en números negativos. De esos límites, que no sólo son políticos sino físicos, en el Reino del Medio, se habla poco y nada. Todo esto hoy por hoy, equivale a una condena a que la electricidad china salga de combustibles fósiles en un 70%, cifras casi calcadas de la Argentina, aunque lo que queman ellos es carbón y no gas natural. Y eso se hace con aproximadamente la mitad de eficiencia térmica, es decir el doble de emisiones de carbono por MW/h producido. No sin consecuencias: la Organización Mundial de la Salud fija un máximo tolerable de 25 microgramos de hollines finos de tipo 2,5 micrómetros, los que más hondo calan en los alvéolos pulmonares, donde por su correlación superficie/masa, logran traspasar fácilmente productos de combustión incompleta de hidrocarburos a la circulación. Y son muy irritantes. Algunos argentinos que viven o han vivido en Beijing me dicen que lo normal es el aire con 200 mg. de partículas PM 2,5. Pero que en la primera década de este siglo eran casi normales los eventos como el del lunes 15, con casi 1000 mg, es decir 30 veces la carga de particulados ultrafinos de hollín que el de Villa Inflamable. Para los no bonaerenses, es el barrio al pie de las refinerías de petróleo de “El Doque”, en Avellaneda, situado también a sotavento de las chimeneas de la Central Eléctrica Costanera de Edesur. El portal Statista estima que a fines de año el PBI chino habrá crecido un 8,1%. Lo que no entra en esas cuentas son las externalidades, las pérdidas económicas causadas en su propio país y en otros por destrucción o maltrato de recursos sin reposición. Entre esos recursos, además del agua y el aire, está el parénquima pulmonar de 1,6 millones de habitantes/año, cuyo comentario respecto de la calidad de aire en las ciudades chinas es resignado, silencioso y elocuente: se mueren.(Concluirá mañana)
Daniel E. Arias
Un requisito para ser un país desarrollado
«A pesar de la siempre abrumadora coyuntura, cada tanto la política argentina encuentra un huequito para dar un paso importante para nuestro futuro. Días atrás el Congreso Nacional dio uno: aprobó con amplia mayoría la ley de financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. La norma establece un incremento progresivo de la inversión pública en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D) ligado al PBI, llevándola desde un 0,28% del PBI en 2021 hasta el 1% en 2032; Referencia: en 2019 esta inversión fue de 0,21% PBI, y tuvo su pico de 0,46% PBI en 2015.
Podemos pensar que con esta ley se resuelve positivamente el largo debate sobre si debemos o no invertir en ciencia y tecnología de manera planificada. Una excelente noticia. Sin este paso, necesario pero no suficiente, resulta estéril cualquier estrategia de crecimiento económico sostenido en el tiempo.
El planeamiento presupuestario definido por la nueva ley es importante por dos motivos. Primero, su proyección de 11 años es compatible con los proyectos de I+D. Proyectos cortos requieren unos años; ejemplos: validar una hipótesis sobre el mecanismo de una enfermedad, o modernizar una línea de producción. Proyectos más ambiciosos requieren una década o más; ejemplos: diseño, fabricación, aprobación e instalación de radares (Invap), o desarrollo, aprobación y comercialización de una nueva semilla (trigo resistente a la sequía del Conicet y la Universidad del Litoral). La nueva ley garantiza la necesaria continuidad por un lapso razonable, que deberá ser extendido oportunamente.
En segundo lugar, la ley establece una velocidad de incremento de la inversión. Para progresar, la Argentina necesita generar conocimiento e innovaciones a una cierta velocidad, superior a la que marcan los líderes. Se trata de una carrera por la economía global. Cada año, el mercado internacional se nutre de nuevos productos y servicios que apuntan a mejorar nuestra calidad de vida en todos sus aspectos: salud, alimentación, educación, vivienda, transporte, trabajo, comunicaciones, entretenimiento, etc. Estos nuevos productos y servicios se consumen en todo el mundo, pero se generan en abrumadora mayoría en los países desarrollados. Esto es así porque esos países son lo que cuentan con la capacidad de innovación. Para sostener su potencia económica, los países desarrollados invierten cada año una fracción mayor de sus PBI en I+D. El ritmo de este avance puede medirse. Los datos del Banco Mundial o Unesco muestran que, en promedio, los países desarrollados invierten cada año un 0,03 %PBI más que el año anterior. Esa es la velocidad promedio de los líderes: Estados Unidos va al 0,02 %PBI/año, Alemania al 0,04 %PBI/año. Los verdaderos países en desarrollo aumentan su inversión en I+D a un ritmo superior. Por ejemplo, China lo hace al 0,08% PBI/año. Corea de Sur va al 0,15% PBI/año, Malasia al 0,06 %PBI/año. Es una carrera. Si uno quiere ganar posiciones debe ir más rápido que los líderes.
La Argentina, con importantes altibajos, viene aumentando su inversión en I+D a un ritmo promedio de 0,01% PBI/año; tres veces más lento que los países desarrollados (ver gráfico). Venimos acumulando un retraso científico-tecnológico fenomenal. Es importante asimilar estas métricas comparativas con los países desarrollados y en desarrollo porque si no, desde el punto de vista de nuestro retraso, nos confundimos avances locales con estar en desarrollo. La nueva ley brinda una oportunidad para revertir esta tendencia condenatoria.
% PBI invertido en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D)
La inversión que cuenta en este análisis es la total, pública + privada, expresada como fracción del PBI; la fracción de la economía que se invierte en I+D. La nueva ley, desde luego, solo planifica la inversión pública. En la Argentina, la participación del sector privado es de un 20 a 30%. La proyección a futuro para la Argentina que se muestra en el gráfico toma la inversión pública programada por la nueva ley y asume una participación privada constante de 25%. Esto ya implicaría un cambio sustancial, aunque modesto para el nivel de retraso que hemos acumulado. Alcanzar a Brasil recién sería posible en 2035; Malasia aparece en un horizonte inalcanzable. Ni hablar China o los países desarrollados. Pero de aplicarse bien la nueva ley, la participación del sector privado debería crecer, dando como resultado una aceleración mayor.
Un país en desarrollo se caracteriza por un proceso en el que la inversión total en I+D aumenta a una velocidad competitiva (0.06% – 0.15% PBI/año), y dónde la participación del sector privado crece. Corea del Sur, por caso, arrancó en los 1960s con una inversión 95% pública. Le llevó 30 años impulsar a su sector privado a invertir el 50%. Unos poco años después alcanzó la relación 75% privado – 25% público, que en la actualidad es la norma en los países desarrollados. Esta proporción responde a un balance entre el conocimiento científico generado principalmente con fondos públicos, y su demanda a través de tecnologías por el sector productivo.
El sistema científico se encuentra en un estado muy preocupante, con salarios de pobreza y enormes dificultades para trabajar. Muchos científicos, jóvenes y no tanto, buscan otros horizontes geográficos, virtuales (telemigrantes) o laborales. Sin dudas, parte del nuevo presupuesto debe destinarse a mejorar las condiciones laborales de los científicos en instituciones estatales, pero no debe limitarse a eso.
Para salir del estancamiento y las crisis recurrentes, la Argentina necesita que todas sus empresas sean cada vez más competitivas, que generen y comercialicen productos y servicios cada vez de mayor valor en la economía global. Para ello, deben innovar, convertirse en genuinos demandantes de conocimiento y tecnología. Y de nuevo, para que sea exitoso, este proceso de aprendizaje y mejora debe hacerse con un mínimo de velocidad. Si no, no reducimos nuestro retraso.
El sector empresario es donde se concretan las innovaciones. No hay que confundir una invención con una innovación. Una invención es una idea para un nuevo producto o servicio; en principio, la puede hacer cualquier persona, en cualquier lugar. Desde luego, con más conocimiento y creatividad se producen mejores invenciones. Pero una innovación es otra cosa, consiste en transformar una invención en un producto o servicio real, producido y distribuido a escala para la sociedad. No la puede hacer una sola persona, ni se puede hacer en cualquier lugar. La capacidad de innovación es algo complejo y cada vez más desafiante. Requiere de un conjunto de habilidades específicas para cada sector, que incluyen, además del dominio de tecnologías clave, conocimiento de regulaciones, mercadeo y prospectiva, captación de capitales, financiación, fabricación, logística, comercialización, y gerenciamiento de la innovación; en sectores estratégicos incluso de política exterior y lobby internacional.
Para la enorme mayoría de las empresas argentinas (y del mundo) es imposible reunir todas estas capacidades por sí solas. Tampoco las reúnen las oficinas o unidades de vinculación tecnológicas existentes en nuestro país. Los países desarrollados y en desarrollo cuentan con instituciones especializadas en esta tarea para cada sector productivo. Allí, las empresas del sector encuentran la tecnología y el asesoramiento profesional para poder innovar. La institución estrella de este tipo son los Institutos Fraunhofer de Alemania (80 centros especializados). Este esquema tiene una doble ventaja: 1) la inversión hecha en esas instituciones, que sería imposible de afrontar para una empresa individual, se amortiza entre muchas empresas del sector; 2) la capacidad de innovación se concentra en un sitio, el conocimiento se pasa de generación en generación, y el aprendizaje se aprovecha mejor; la experiencia hecha en un caso sirve para casos futuros.
En resumen, para que la inversión pública en I+D sea efectiva, requiere de una estrategia con lineamientos y objetivos sostenibles, en un clima desarrollo integral del país. Si no, será infructuosa y generará un crecimiento del sistema científico desacoplado de las necesidades de la sociedad, generando más problemas que soluciones. La inversión pública en I+D debe incluir estímulos a la inversión privada en innovación en diversas formas: incentivos económicos, facilidades regulatorias, y centros sectoriales especializados en innovación.
Si esto se hace correctamente, la inversión privada en I+D aumentará junto a la pública, y con el tiempo lo hará a un ritmo superior. Esto, a su vez, dará mayor competitividad a nuestras empresas, generando más riqueza, más y mejores puestos de trabajo, y mayor recaudación, permitiendo al Estado continuar aumentando la inversión pública en I+D. Se establece un círculo virtuoso donde la inversión pública se multiplica y permite el crecimiento sostenido. Esto puede parecer una sobre-simplificación, que ignora o subestima los obstáculos prácticos, pero no lo es. Se trata de definir un camino sostenible y con propósito. Los obstáculos aparecerán, pero si el objetivo está claro se sortean uno a uno. Una buena aplicación de esta nueva ley tiene el potencial de desencadenar un círculo virtuoso que impulse a nuestro país por un sendero de desarrollo en solo unas décadas.»
Protistas: un estudio que cambia conceptos básicos de la distribución biológica
Un consorcio internacional de científicos, con participación argentina, estudió microorganismos claves para la vida en el planeta.
Investigadores de 7 países europeos y de la Argentina pusieron la mira en pequeños y grandiosos organismos que habitan los más recónditos sitios del planeta: los protistas. Los secuenciaron y descubrieron que muchos de ellos eran desconocidos hasta entonces. Aun más: encontraron que mostraban más diversidad que la esperada, en especial, en aquellos que habitan los suelos. También observaron que los sistemas terrestres ofrecen mucho más de lo pensado.
“Estos ambientes no han sido muy estudiados y la diversidad encontrada en este trabajo es altísima. Esto está demostrando que sólo conocemos la punta del iceberg”, señala la bióloga Irina Izaguirre. Ella integró este equipo científico internacional que analizó cientos de muestras de estos microorganismos en tierras, mares, ríos y lagos de distantes sitios del mundo.
Su nombre proviene de una palabra que en su origen significa “los primerísimos”. Constituyen las bases y el sustento de las cadenas alimentarias de muchos ecosistemas. Unicelulares en su mayoría, y muy distintos entre sí, algunos, por ejemplo, son parásitos y causan enfermedades como la malaria; otros son fotosintéticos y captan el dióxido de carbono atmosférico contribuyendo al balance global del planeta. Pero todos son pequeñísimos. “Como son organismos muy chiquitos resultan muy difíciles de estudiar. Por eso, estos trabajos se basan en métodos moleculares, porque es la única manera de analizar su biodiversidad. Por su aspecto o morfología es muy complejo hacerlo porque hay especies muy parecidas entre sí”, describe Izaguirre, investigadora del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y del IEGEBA (UBA-CONICET), y cuenta su propia experiencia con muestras extraídas en sus campañas científicas en la Antártida. “Aun puestos bajo los más precisos microscopios no lográbamos distinguir a cinco protistas diferentes, en tanto que, con los medios moleculares -compara- encontramos a cientos”. Tras desentrañar la información genética del ADN del microorganismo, se envía la secuencia para registrarla en el GenBank, la base de datos de secuencias genéticas del National Institutes of Health de Estados Unidos. Este banco de datos de libre acceso permite corroborar si la secuencia obtenida ya había sido asentada o hallada en otras investigaciones. “De este trabajo, un porcentaje muy bajo de lo que se encontró, sobre todo en muestras de suelo, mostró alta similitud con lo ya registrado en el GenBank. Es decir, era casi todo nuevo”, nota. Mares como el Mediterráneo, océanos como el Atlántico, lagunas pampeanas, lagos patagónicos o antárticos, o distintos suelos del planeta, son solo algunos de los 122 sitios de donde se obtuvieron muestras con protistas. “Algunos de estos organismos son fotosintéticos. Y algunos de ellos, inclusive, cuando no tienen suficiente luz pueden ingerir bacterias, lo que se denomina mixotrofia. Es como si los humanos, además de comer, pudiéramos hacer fotosíntesis”, remarca con admiración biológica. Este mundo, minúsculo en tamaño pero gigante por su relevancia en el planeta, mostró en este trabajo diferencias según los hábitats de estudio. “El suelo alberga la mayor diversidad de protistas, seguido de los océanos y el agua dulce”, publica este equipo multinacional, bajo la dirección de David Singer, en Environment International En otras palabras, esta investigación puso al descubierto que en la tierra, bajo nuestros pies, estaban ocultas la mayor cantidad de especies protistas no descriptas hasta entonces. Asimismo, mostró al suelo como un gran tesoro de microorganismos, al guardar una mayor variedad que la hallada en aguas saladas o dulces. “Por primera vez se puede poner en evidencia que la tierra tiene una diversidad muy importante de protistas, hecho que tal vez se subestima porque no hay tantos estudios realizados sobre ambientes terrestres”, puntualiza. Hasta ahora se considera que en el mar habitan microorganismos, entre ellos numerosos protistas como las microalgas, que llevan adelante la fotosíntesis y son responsables de gran parte de la producción de oxígeno y de la fijación de carbono en el planeta. Esta investigación no encontró diferencias significativas en la abundancia relativa de organismos fotosintetizadores en las muestras marinas y de suelo, aunque mostró que son dominantes en el agua dulce. “Esperábamos que hubiera muchos organismos fotosintetizadores en el mar, pero no pensábamos encontrar una cantidad tan grande en la tierra. Esto es sorprendente y podría sugerir que en el suelo se realiza una contribución, en el ciclo global del carbono, mayor de lo que se suponía”, indica Izaguirre, al tiempo que concluye: “El mundo microscópico terrestre está poco explorado. Y su relevancia puede llegar a ser mayor de lo que se sabe”.Los protistas son fundamentales para la vida en el planeta

