La CNEA presentó el proyecto del Centro Argentino de Protonterapia

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La Comisión Nacional de Energía Atómica no parece haber detenido su actividad ante la anunciada renovación de autoridades: la semana pasada presentó en audiencia pública los principales lineamientos para la construcción y puesta en marcha de un nuevo centro de radioterapia ante las autoridades y la comunidad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó una Audiencia Pública por el proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para la instalación del Centro Argentino de Protonterapia (CeArP). Las exposiciones en la plataforma virtual del gobierno de la Ciudad pueden escucharse en su totalidad en el video al final de la nota. La protonterapia es la forma más avanzada de radioterapia que utiliza protones para irradiar tumores. Se emplea para tratar los tipos de cáncer más delicados. El especialista de la CNEA Gustavo Santa Cruz explica: “la terapia con haces de protones tiene una física particular; en su trayecto en el cuerpo deposita baja dosis en los tejidos normales dejando toda su energía al final de la trayectoria: el tumor”. Presenta importantes beneficios en el tratamiento de patologías comnplejas en niños, por lo que el CeArP estará en estrecha colaboración con el Hospital de Pediatría Garrahan. El Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) es un proyecto que asumió la CNEA en el año 2015 y que se convertirá en el primer centro de estas características en Argentina y Latinoamérica. La preparación de la obra comenzó en 2019, en un terreno de la Universidad de Buenos Aires lindero con la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear y frente al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, instituciones con las que el CeArP estará vinculado para la atención de pacientes con cáncer, La obra civil consistirá en una edificación de casi 8000 m2., dividida en dos sectores de tratamiento clínico: con protones y fotones. Incluirá un Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Protonterapia (LAIDEP). Será “uno de los pocos laboratorios en el mundo capaz de realizar investigación de vanguardia con orientación clínica y que también podrá ofrecer servicios a la industria, como por ejemplo calificación de componentes de satélites, tecnología avanzada para terapias de protones, entre otros”, remarcó Santa Cruz en su presentación. El CeArP permitirá disponer por primera vez de tecnología de última generación en protonterapia a todo el Cono Sur, incorporándose al sistema de salud pública y a la red de Centros de Medicina Nuclear y Radioterapia del país a cargo de la CNEA. Participaron de la audiencia el vicepresidente de la CNEA Alberto Lamagna, el gerente de Gestión Ambiental Daniel Cicerone y el gerente de Investigación y Desarrollo en Aplicaciones Nucleares a la Salud Gustavo Santa Cruz. También, el gerente General de CNEA Enrique Cinat y el gerente de Área Aplicaciones de la Tecnología Nuclear Juan Carlos Furnari, además de médicos y especialistas del Hospital Garrahan, la Universidad de Buenos Aires y la empresa de tecnología INVAP.

Investigación: el estado de ánimo de los argentinos ante el segundo año de pandemia

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Investigadores de la Facultad de Psicología de la UBA realizaron una encuesta nacional sobre como varió el estado de ánimo en el 2020. Y sus previsiones para los próximos meses.
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Doce meses pasaron de coronavirus, aislamiento y crisis con su enorme impacto en la salud de millones de personas. Con impacto en el cuerpo pero también en lo anímico. Y ahora, en el inicio del año II DP (Después de la Pandemia), una encuesta realizada por investigadores de la Facultad de Psicología de la UBA encontró que el estado de ánimo promedio para afrontar los próximos meses del 2021 es una mezcla compleja y contradictoria: va desde un 42 % de gente que dice estar “Expectante” a un 34 % que afirma estar “Esperanzada“. Pero también hay que sumar al 22 % que aseveró sentirse “Ansioso“, mientras uno de cada cinco argentinos asegura tener “Poca fuerza“.
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Esta radiografía anímica del año pasado en crisis y de lo que se viene fue realizada por un equipo de profesionales del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA y registró las respuestas y expectativas de 3.078 personas, que habitan en los principales centros urbanos del país, durante los primeros días de este mes.

Una de las respuestas más obvias, pero muy repetida, es la que se le dio al pedido del encuestador para que el consultado elija las tres palabras que “mejor describen su estado de ánimo actual: la ganadora fue “Incertidumbre“, que fue marcada por el 46 %. La siguieron “Cansancio“, “Reflexión” y “Agotamiento“, estas tres últimas seleccionada por una de cada cuatro personas.

En estos primeros 365 días de pandemia también fueron deteriorándose mes a mes los valores que reflejan el estado “percibido” de salud mental, con una cada vez mayor expresión de emociones negativas. Sin embargo, este indicador mejoró levemente durante las últimas semanas, aunque se duda sobre la sostenibilidad de este cambio de tendencia frente a las duras noticias oficiales de las últimas horas respecto a la falta de stock de vacunas disponibles.

Otra cuestión que buscó indagar en el estado de ánimo de la gente y sus esperanzas para los próximos meses fue la siguiente: ¿Cuál fue el impacto de esta crisis en su proyecto de vida? El 60 % afirmó estar “Algo peor” o “Mucho peor” que antes de la pandemia. Y el 28 % manifestó que su expectativas de futuro se vieron afectadas negativamente. El 19 % siente que “su vida será más dura y difícil que antes”, mientras que un 9% afirmó que ve su futuro “cambiado drásticamente” y se siente “desesperanzado y con angustia respecto a cómo seguirá su vida“.

Educación

La encuesta del Observatorio de Psicología también preguntó sobre un tema clave en estos días: la educación. El 63 % calificó como “Regular“, “Mala” o “Muy mala” a la educación virtual que se instauró durante 2020. Eso seguramente explica la esperanza para que lo que resta del 2021, con una vuelta a la presencialidad pero en una combinación con la virtualidad. De hecho, apenas el 15 % de los consultados dijo que prefería que durante este año que comienza “siga con las clases exclusivamente virtuales“.

Según las conclusiones del equipo del Observatorio que dirige el doctor Gustavo González, “percibimos que la elección mayoritaria de dos palabras: “Expectante” (42 %) y “Esperanzado” (34 %) supone un posicionamiento de autoexigida prudencia, donde se asume una dosis equilibrada de ansiedad con temores al porvenir e ilusiones de buenaventura”.

En resumen, el estado emocional-cognitivo en el que estamos inmersos los argentinos al iniciar el segundo año de pandemia parece situarse en una posición equidistante entre un pesimismo inductivo -fundamentado la experiencia de los meses recientes- con un optimismo resiliente e imprescindible para seguir luchando.

Enrique Garabetyan

5 proyectos de inversión que Alberto propondrá a China en su visita oficial ¿Se descarta la Hualong?

Reproducimos esta nota de Martín Di Natale y ponemos signos de interrogación en el titulo -algo que no nos gusta hacer- porque sabemos que sobre la central nuclear china Hualong-1 y su construcción en Argentina se juegan intereses geopolíticos. Y también pasiones en la comunidad nuclear argentina. En todo caso, Di Natale brinda importantes precisiones sobre los proyectos de inversión que se discuten con la República Popular, y que hemos analizado ya en AgendAR, por ejemplo aquí. Corregimos al final lo que entendemos errores en el texto. En cuanto a la Hualong, reiteramos nuestra posición: la compra de una central «llave en mano» no es, ni puede ser, un proyecto prioritario para un país con la capacidad y experiencia en tecnología nuclear del nuestro.

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«En el documento que elevó la Secretaría de Energía al despacho de Alberto Fernández, el Presidente tiene un resumen concreto de las cinco obras troncales de energía que quiere avanzar cuanto antes el gobierno y por las cuales la Argentina pedirá inversiones millonarias a China en lo inmediato. Se trata de un ambicioso plan de infraestructura que el Secretario de Energía, Darío Martínez junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, elaboraron y que Alberto Fernández llevará en su próxima visita oficial a Beijing pautada para mayo. «Vamos a impulsar en los próximos años las obras de energía centrales para el desarrollo económico de la Argentina pero necesitamos de inversores y China puede ser un actor importante en esto», admitió un destacado funcionario de la Casa Rosada en relación a la alianza estratégica integral que se consolidó con Beijing y que Alberto Fernández buscará profundizar en su próximo viaje a China.
  Según fuentes cercanas al secretario de Energía y al ministro Guzmán, la intención del Gobierno es llevar a China un planteo concreto de obras para que la administración de Xi evalúe sus posibilidades concretas de inversión sobre los siguientes proyectos: GASODUCTO DEL SUR. Se trata de la construcción del Gasoducto San Jorge para transportar gran parte de la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta. La Secretaría de Energía derogó el año pasado la resolución con la que el gobierno de Mauricio Macri convocó a una licitación para la construcción de un gasoducto que permitiera evacuar la producción de Vaca Muerta y ahora se dispone a ejecutar una nueva licitación donde apuesta a la inversión china por unos u$s 2.500 millones. Esta obra contempla la construcción de un gasoducto de 1.000 kilómetros de extensión entre Tratayen, en Neuquén, y la localidad bonaerense de Salliqueló. Se estima que el gasoducto tendría una capacidad de transporte de 60 millones de metros cúbicos diarios y la idea es despejar dudas sobre el futuro de comercialización del shale gas. RED ELECTRICA EN EL ÁREA METROPOLITANA. Para el gobierno las obras de ampliación de la red eléctrica del AMBA son consideradas esenciales para el adecuado abastecimiento en el Gran Buenos Aires. El secretario de Energía ya anunció que hay contactos con la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China​ (SGCC) para este proyecto. Se trata del desarrollo de obras de mejoramiento de la red Nacional 500 kV, Etapa 1 para el área metropolitana de Buenos Aires. La idea es trabajar en un programa destinado a ampliar las redes de 500 kV. ELECTRICIDAD EN LA PATAGONIA. El otro proyecto de inversión que se presentará a China para sumar inversores contempla una obra que resolverá un gran problema de abastecimiento eléctrico en el sur del país y que estiman ahorrará costos que pueden alcanzar los u$s 300 millones anuales. Se trata de la obra que busca restaurar operativamente la línea de transmisión que va desde Futaleufú hasta Puerto Madryn, y que alimenta desde esa central hidroeléctrica a la planta de fabricación de aluminio de Aluar. Martínez afirmó en su momento que la idea es «poner en marcha esta obra para ahorrar cientos de millones de dólares al Tesoro Nacional y garantizar energía barata a ese gran complejo industrial. GASODUCTO DE LA MESOPOTAMIA. Este proyecto prevé avanzar con el cruce del gasoducto por el río Paraná y el ramal hacia el norte de Corrientes a Misiones. Esto se conoce como la Etapa III del plan original del GNEA dando inclusión a la población y economías de dos jurisdicciones del NEA que, de otra forma, quedarían excluidas. La puesta en marcha de la ETAPA III del Gasoducto del Noreste Argentino contemplaría una partida inicial de $ 40.000 millones para el próximo año y otros $ 30.000 millones para el 2022.  Hace menos de un mes el secretario Martínez mantuvo una reunión virtual con el Consejo Federal de Energía donde los ministros de Energía de cada jurisdicción expuso la situación actual de su provincia y se acordó fortalecer este proyecto con la búsqueda de inversores extranjeros. CENTRAL TERMICA. El quinto proyecto que está en la carpeta de la Secretaría de Energía como temas prioritarios a la hora de buscar inversiones en China figura la instalación de la Central Térmica Manuel Belgrano II, presupuestada por $ 5.136 millones. La construcción de esta central de ciclo combinado que aportaría al sistema eléctrico una potencia de 810 MW, había sido adjudicada en 2014 a un consorcio del que formaba parte Electroingeniería, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta. El proyecto quedó congelado por falta de financiamiento durante el gobierno de Macri. En paralelo a todos estos proyectos de energía, la Argentina y China trabajan en las negociaciones por dar con un ambicioso plan a mediano plazo para instrumentar 15 proyectos concretos de inversión china en materia de infraestructura, minería, comercio y transporte que alcanzaría a unos u$s 30.000 millones. Sugestivamente, en el menú de los proyectos de inversión de China en la Argentina no aparece la construcción de la central Nuclear IV. Este proyecto de instalación de reactores nucleares en Campana con tecnología estrictamente china empezó a moldearse en el último año del gobierno de Cristina Kirchner. La propuesta original tenía un costo de u$s 12.000 millones pero en el 2016, cuando llegó Mauricio Macri al poder y tras arduas negociaciones, se logró reducir a un préstamo blando de u$s 9000 millones. Luego vino la derrota electoral de Macri y se frenó todo el proyecto. Con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada ahora China volvió a debatir el tema en el ámbito de la secretaría de Energía que conduce Darío Martínez y con el embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja entrevieron un nuevo interés de China en este plan nuclear que dejará afuera la tecnología canadiense CANDU que históricamente utilizó la Argentina para sus centrales nucleares. Sin embargo, ni Alberto Fernández ni Guzmán están dispuestos a encarar este préstamo con China en estos momentos de crisis económica. En el gobierno aducen que el país no puede enfrentar ahora un compromiso financiero de este volumen y que la central nuclear no es un tema prioritario en el plan energético. Tampoco aparece en el menú de propuestas para ofrecer a los inversores chinos la construcción de la represa hidroeléctrica de Chihuido en Neuquén. Es que al parecer esta iniciativa que durante muchos años fue reclamada por Rusia y por China finalmente quedará en manos de Alemania. Según se pudo saber, hay avances importantes de empresas alemanas con el gobierno argentino para la puesta en marcha de esta represa.» Observaciones de AgendAR: Empezamos por un detalle geográfico: las centrales Atucha I y II no están en Campana, sino a más de 40 km., en Lima, en el partido de Zárate. Más importante: el plan de compra de la Hualong-1 no lo frenó el gobierno actual. Por el contrario, lo hizo la Secretaría de Energía de Javier Iguacel en 2018. Es más, poco antes de dejar el cargo, el sucesor, todavía secretario de energía Gustavo Lopetegui, se autoelogió por haber servido para detener ese proyecto. El gobierno actual heredó un programa de centrales que había empezado a frenarse tan temprano como en enero de 2015, con los primeros atrasos de la excavación de cimientos para construir Atucha III CANDU en versión argentina, según ley aprobada por el Parlamento en 2014. El programa se frenó aún más en mayo de 2018 cuando el Ministro de Energía, ing. Juan José Aranguren, descartó este proyecto nacional pero dijo que conservaría la Hualong-1, aunque sin fijar fecha alguna de inicio de obras. Luego sus sucesores fueron descarrilando el proyecto residual, la compra llave en mano de la Hualong-1. Este gobierno heredó el programa de centrales nucleares totalmente muerto. Por cierto, no hizo nada por resucitarlo. La economía en coma tampoco hacía prever una rampa de demanda eléctrica, y llovido sobre mojado, a la estanflación rampante desde 2018 se añadió la recesión pandémica. No daba el panorama para cardioversor. AgendAR, y buena parte de los profesionales nucleares coinciden en que hay que reanudar un proyecto de centrales tecnológicamente nacional, y con plantas que mejoren la capacidad industrial del país y su dominio tecnológico. Pero eso es otra historia, y otros artículos.

Marchas, tumultos y represión en toda Europa, en rechazo al confinamiento

Berlín, Londres, Viena, Helsinki y varias ciudades en Suiza, son algunos de los lugares donde se produjeron marchas y choques con la policía a raíz del descontento social por los confinamientos (las cuarentenas estrictas).

Los manifestantes en Alemania se enfrentaron con la policía este sábado por las medidas de confinamiento a raíz del Covid 19, y la policía usó cañones de agua, gas pimienta y palos contra las personas que intentaban romper las barreras policiales. También se informó de protestas contra las medidas oficiales para frenar la pandemia en varios otros países de Europa, incluidos Austria, Gran Bretaña, Finlandia, Rumania y Suiza. Más de 20.000 personas participaron en la protesta en la ciudad alemana de Kassel, a pesar de una prohibición judicial, donde también hubo enfrentamientos entre manifestantes y contra manifestantes. La canciller Angela Merkel dijo el viernes que Alemania tendrá que aplicar un «freno de emergencia» y revertir algunas relajaciones recientes de las restricciones a medida que se aceleren las infecciones por coronavirus. El centro nacional de control de enfermedades de Alemania dijo que las nuevas infecciones estaban creciendo exponencialmente a medida que la variante de COVID-19 más contagiosa detectada por primera vez en Gran Bretaña se ha vuelto dominante en el país. El sábado, el Instituto Robert Koch informó 16.033 nuevos casos y registró 207 muertes adicionales, lo que elevó el número total de muertes a 74.565 en Alemania. Pero los manifestantes dicen que las medidas como el cierre de tiendas, hoteles, restaurantes y gimnasios no esenciales, son una amenaza para su libertad. En Londres, los manifestantes que se oponían al cierre de meses del Reino Unido desafiaron a la policía, que advirtió sobre posibles multas y arrestos por violar las prohibiciones de las reuniones de grupo. En Finlandia, la policía estimó que unas 400 personas sin máscaras, muy juntas, se reunieron en la capital, Helsinki, para protestar por las restricciones de COVID-19 impuestas por el gobierno. En Austria, cerca de 1.000 manifestantes participaron en una marcha contra las medidas del gobierno cerca de la estación central de trenes de Viena. En Suiza, más de 5.000 manifestantes se reunieron para una marcha silenciosa en la comunidad de Liestal a 15 kilómetros al sureste de la ciudad de Basilea, informaron los medios locales. Más de 1.000 manifestantes contra la vacunación salieron a las calles en la capital de Rumania, Bucarest, en medio de un aumento de las infecciones por COVID-19. La multitud, en gran parte sin máscaras, tocó cuernos, ondeó banderas nacionales y coreó mensajes como «Bloquear la vacunación» y «Libertad». Un cartel decía: “¡Padres, protejan a sus hijos! ¡Detén el miedo!«.

Cada vez más chicos y chicas usan anteojos

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«Se los ve en las plazas, en las calles y en las escuelas: cada vez es mayor el número de chicos que usan anteojos (también chicas, pero menos). Lo confirman las estadísticas. Según un artículo publicado hace ya cinco años en la revista Nature, en China las cifras de miopía entre adolescentes y adultos jóvenes llegan al 90%; en Seúl, el 96,5% de los de 19 años son miopes. El dramático aumento del alargamiento axial del ojo, que dificulta la visión de lejos, también afecta a la mitad de los jóvenes norteamericanos y europeos, una proporción similar a la que se registra entre británicos de 20 a 25 años. Si estos números hicieron saltar las alertas, aún más inquietud generan cuando esta distorsión refractiva se da en menores de 10 años, una edad en la que el ojo es lábil y crece más rápidamente, lo que puede llevarlo a tener una miopía de seis dioptrías o más en pocos años; algo que, más tarde, se asocia con cambios degenerativos en la retina (tales como cataratas y glaucoma). Ahora, en un trabajo pendiente de publicación “Progresión de la miopía durante el confinamiento en la Argentina”, que ya se puede consular en el repositorio de preprints de The Lancet, un grupo de oftalmopediatras de nuestro país muestra que la progresión de este trastorno en chicos se aceleró alrededor de un 40% solo durante 2020. “Hubo una diferencia de alrededor de -0,40 dioptrías entre 2018 y 2019 y una de -0,60 entre 2019 y 2020 –detalla Carolina Picotti, especialista del Centro Médico Lisandro de la Torre, de Villa María, Córdoba, y primera autora del estudio que incluyó a 115 chicos de 5 a 18 años que asisten a controles regulares en Santa Fe, Tucumán, Chubut, Neuquén, Córdoba, Buenos Aires. Esto nos permite evidenciar lo que sospechábamos, que la progresión de la miopía está condicionada por factores ambientales, algo que se está estudiando mucho en los últimos años”. Estas condiciones se vieron potenciadas durante los encierros prolongados y obligatorios que las familias experimentaron el año pasado por la pandemia, no solo en la Argentina, sino también en otros países del mundo. La miopía se define como un alargamiento del ojo, que necesita corrección para ver de lejos. Ahora se sabe que crece más de lo debido cuando está muy estimulado por recibir poca luz solar y por mucha lectura. Según explica Roberto Borrone, titular de la cátedra de Oftalmología del Hospital de Clínicas, “cuando se hace un esfuerzo prolongado de enfoque, se produce una pequeña falla que determina que la imagen quede levemente desenfocada sobre la retina. Frente a esto, las células nerviosas liberan un mediador químico que actúa sobre la parte blanca de la pared del ojo, denominada esclera, y esto hace que el ojo se alargue. Pero se descubrió que la luz solar hace que células de la retina liberen otro mediador químico denominado dopamina, que actuaría como un protector contra la miopía evitando el alargamiento patológico del ojo”. Cuando el estiramiento de la retina se prolonga durante años, esta puede adelgazarse y conducir a trastornos más graves. Picotti integra el grupo de trabajo en miopía infantil que se creó en la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil para investigar el trastorno y analizar la mejor forma de tratarlo. Entre sus impulsores está Rafael Iribarren, reconocido por sus colegas como uno de los mayores especialistas locales en este tema. Para el oftalmólogo, es imprescindible que los pediatras estén al tanto de estas investigaciones para que puedan derivar a estos chicos rápidamente al oculista y que se los ponga en tratamiento. “La prevalencia de miopía en nuestro país es baja, no llega al 15% en los adultos, más del 22/25% en las poblaciones universitarias y solamente 3 a 4% en los niños de 10 años –explica Iribarren–. Pero hay alrededor de cinco millones de niños dentro de ese rango de edad; tenemos un trabajo por delante para prevenir la miopía en muchos, o tratar a los que comienzan a evidenciarla. Cada vez hay más acuerdo, incluso entre los genetistas, en que las razones que condicionan este desorden son ambientales: estar todo el tiempo leyendo y no salir al aire libre”. El encierro obligado de varios meses fue una suerte de experimento involuntario que permitió verificarlo. Para respaldar esta hipótesis, el especialista menciona que hace 30 años, antes de la revolución cultural y de que China pasara de ser un país pobre a la potencia mundial que es en la actualidad, la prevalencia de miopía infantil era del 5%, parecida a la que se da en la Argentina. Hoy, se multiplicó varias veces y llega al 30%. Este indicador cambia mucho con la edad. A los seis años, antes de que los chicos empiecen a leer, el 1% en casi todas las poblaciones es miope. Luego, ese número va creciendo año a año. “En la Argentina, la prevalencia es de un 1% a los 6 años, 6% a los 12, y 12 a 15% a los 15 –subraya–. A medida que pasan más años de lectura, cada vez van apareciendo más chicos miopes”. Como prevención, se recomienda que estén dos a tres horas por día al aire libre mientras hay luz (diurna) y hacer consultas frecuentes, porque un oftalmólogo especializado puede detectar un par de años antes de que se manifieste qué chicos van a padecer este trastorno (midiendo el crecimiento del ojo con un método no invasivo). Muchos padres y madres miopes desde la época de la universidad naturalizan el trastorno y no le asignan mayor importancia. Son un grupo en el que este trastorno no suele exceder las tres dioptrías. Sin embargo, cuando la patología empieza a los 6 o 7 años, puede llegar a la edad en que se estabiliza, alrededor de los 20, con un monto que no permite operarla (más de seis dioptrías). “En la miopía infantil, el ojo crece más de la cuenta y puede poner en peligro la visión –advierte María Martha Galán, ex jefa de Oftalmología del Hospital de Niños de La Plata y coordinadora del grupo de estudio de la miopía infantil de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil–. Uno la neutraliza con anteojos, pero esa retina que se está estirando un día puede desprenderse, otro hace una atrofia y eso con los anteojos no se cura”. Si bien no se puede revertir, sí es posible retrasar su aparición o disminuir su progresión. “Cuando un chico tiene determinadas características y vemos ciertas señales en el examen de ingreso al colegio, sabemos hasta con tres años de anticipación que va a ser miope –explica Galán–. Lo primero que hay que hacer es modificarle los hábitos: tiene que estar mucho al aire libre y disminuirle en lo posible el trabajo de cerca; por ejemplo, viendo la posibilidad de estudio en grupo, para que vaya alternando con otros el tiempo de lectura”. Los oftalmólogos tienen tres métodos para retardar la progresión: lentes habituales, pero con diferente aumento en el centro y en la periferia (si enfocan el punto central de la retina, pero todo el resto está desenfocada, estimulan el crecimiento del ojo), lentes de contacto rígidas que se usan durante la noche, o gotitas de atropina. “Primero, les damos anteojos con aumento diferente en toda la superficie para que cada punto de la retina esté enfocado –destaca Galán–. Cuando son un poquito más grandes, disponemos de lentes de contacto que tienen el mismo principio que los anteojos aéreos: diferentes aumentos a distintas distancias del centro. Son rígidas, se colocan de noche y modifican la curvatura de la córnea (la aplastan). Durante el día no precisan anteojos. Y por último, las gotitas. Cualquiera de esos métodos es mejor que el anteojo convencional, porque ese deja el ojo librado a su evolución natural”. Según estos especialistas, que elaboraron un protocolo publicado por el Consejo Argentino de Oftalmología, las gotas de atropina son las más efectivas. “Es lo que recomiendan la OMS y la Sociedad Mundial de Oftalmopediatría, pero todavía no es un tratamiento aprobado por la FDA, nos basamos en consensos”, destaca Galán. “La atropina tiene una enorme ventaja frente a los anteojos especiales y las lentes de contacto: es mucho más económica y no exige instrumental complejo para indicarlas, solo unas gotitas para dilatar las pupilas –subraya Iribarren–. Es un tratamiento que se publicó en 2012 y fue aceptado por la OMS en 2017/18. El médico hace la prescripción magistral, y se colocan todas las noches durante seis meses o un año para ver si la miopía se detiene. Si es así, se continúa un año más, siempre bajo control oftalmológico. El único efecto adverso registrado en algunos chicos es alergia, en cuyo caso se suspenden. Mientras la ortoqueratología y las lentes especiales detienen un 50% la progresión, la atropina detiene un 70% u 80%. Dicho de otro modo: si un chico tiene un año -1 y al año siguiente -2 de miopía, y se tratan tres chicos con estas características, en dos se detiene completamente y uno sigue avanzando a la mitad del ritmo”. En la Argentina, la incidencia (número de casos nuevos por año) de este cuadro visual todavía es baja: 2% a 3% en cinco años. En cuanto a la progresión, el avance promedio prepandemia era de alrededor de 0,25 dioptrías, o sea la cuarta parte. “Acá todavía los chicos tienen ventanales grandes y no se pasan el día leyendo, sino que juegan a los videojuegos. Y se asoció la miopía con leer, pero no con videojuegos –comenta el especialista–. Un estudio que vinculó la prevalencia de miopía infantil de los países con las pruebas PISA descubrió que cuanto más alto estaban en el ranking, más miopía tenían. Lo que es bueno en un sentido es malo en otro”. Durante el día, “los chicos tienen que salir a la plaza, al patio, a la terraza o al balcón, cualquiera de esas alternativas es mejor que quedarse adentro a leer –insiste Galán–. En un experimento que hicieron en los Estados Unidos, dividieron las escuelas de una ciudad en dos grupos: las que tenían los recreos de siempre y las que ofrecían 30 minutos más de actividades de aire libre. De 1º a 8º año, las segundas tuvieron la mitad de miopes comparadas con las primeras”.

Investigadores de la UNLP estudian el potencial genético para revertir el envejecimiento

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Científicos del INIBIOLP, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET estudian de qué modo se comporta un pequeño grupo de genes «rejuvenecedores».

Un equipo de investigadores e investigadoras del Instituto de Investigaciones Bioquímicas (INIBIOLP), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata y al CONICET trabaja sobre el comportamiento de un pequeño grupo de genes que podrían revertir el envejecimiento. El estudio se suma a las múltiples iniciativas que existen a nivel mundial, desde diferentes disciplinas, para analizar las posibilidades de extender, a través de la medicina, el ciclo de vida de los seres vivos. Rodolfo Goya, doctor en Bioquímica, y director del equipo explicó, «hasta hace relativamente pocos años se pensaba que el envejecimiento era un proceso inexorable, que sólo podía enlentecerse, pero no revertirse. Sin embargo, esto cambió radicalmente con el descubrimiento, en 2006, de un pequeño grupo de genes rejuvenecedores», hoy conocidos como los genes de Yamanaka, en honor de su descubridor, el científico japonés Shynia Yamanaka. «A partir de este descubrimiento aparecieron una serie de trabajos científicos demostrando que, si se trasplantaban esos genes rejuvenecedores en células de animales o seres humanos seniles, estas células rejuvenecían hasta llegar a la edad de un bebe. La ciencia y la tecnología estaban haciendo realidad el sueño de los alquimistas», afirma Goya. «En nuestro laboratorio trabajamos con los genes de Yamanaka y hemos construido sistemas moleculares que permiten trasplantar estos genes en células y en un futuro, posiblemente en animales. De este modo hemos podido trasplantar los genes de Yamanaka en células de animales seniles para rejuvenecerlas». El descubrimiento de los genes de Yamanaka convergió con el descubrimiento, en 2013, a cargo del científico Steve Horvath, de un reloj biológico de enorme precisión, conocido como el reloj epigenético. Hasta el momento, los científicos y médicos que lo han estudiado hallaron que efectivamente la edad que mide este reloj tan particular coincide con la edad biológica de los individuos en quienes se midió, sanos o enfermos (juzgada esta edad biológica en base a diferentes marcadores clínicos). ADN: El plano de nuestra existencia Goya asegura que «el código de la vida que está en el genoma humano posee 4 letras, A, T, C y G (cada una de estas es una molécula pequeña llamada base). El ADN humano posee unos 3.000 millones de letras y unos 20.000 genes. Aunque el ADN es el centro de la vida, pues almacena el «plano» de nuestro cuerpo, como todo plano, es pasivo. Así como el plano de un puente necesita de un grupo de técnicos e ingenieros que lo conviertan en un puente, es decir que «expresen» lo que ese plano codifica, el ADN necesita rodearse de un grupo de agentes que lo expresen y nos conviertan en lo que somos». «De este modo, la molécula el ADN no está desnuda, por el contrario, está rodeada de una serie de proteínas y otras pequeñas moléculas que colectivamente se denominan el epigenoma (palabra que literalmente significa «lo que rodea al genoma»). Y esos son los ingenieros de nuestro ADN. No sólo lo «expresan» para convertir su código en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, sino que también regulan esa expresión a lo largo del tiempo para que nuestro organismo fabrique lo que deba fabricar cuando se necesite. Por ejemplo, la leche en la mama durante el período de lactancia, pero sólo en ese momento», explica el investigador. El grupo metilo, en la mira de la UNLP Alrededor del año 2010 comenzó a verse que en el «texto» de nuestro código genético se encuentran silabas de dos letras, CG, de las cuales hay 28 millones en nuestro ADN. A la letra C de algunas de esas silabas se pegan unas pequeñitas moléculas de 4 átomos (denominadas grupos metilo) que se consideran parte del epigenoma. «A un cierto porcentaje de esas silabas CG se van pegando al avanzar nuestra edad, esas moleculitas (metilos) que, según se sabe ahora, están estrechamente relacionadas con nuestro ritmo de envejecimiento biológico, es decir que determinan nuestra edad epigenética, la cual no necesariamente coincide con nuestra edad cronológica. Ese fue un hallazgo enormemente revelador», detalló el científico de la UNLP al portal «UNLP Investiga». Goya explica que «el reloj epigenético hace tic tac a un determinado ritmo. Cuanto más rápido lo hace, más velozmente envejecemos, y viceversa. Pero lo más interesante de todo es que ese ritmo de tic tac se puede medir con total rigurosidad. De esta manera, es posible saber con certeza si un tratamiento antienvejecimiento realmente enlentece el inexorable tic tac de nuestro reloj». Rejuvenecer células Goya explica que la observación más fascinante se da cuando a un cultivo de células provenientes de individuos seniles se les trasplantan los genes rejuvenecedores de Yamanaka. «Lo que se observa es que el reloj epigenético comienza a hacer tic tac hacia atrás llevado las células a una edad epigenética de casi cero», explica Goya, sobre este tipo de estudios que son parte de una colaboración internacional se lleva adelante en los laboratorios del INIBIOLP, en el laboratorio de Steve Horvath en la Universidad de California en Los Angeles y en el del Dr. Harold Katcher en Bombay, India. «Como fruto de esta iniciativa multinacional logramos demostrar que cuando se tratan ratas seniles con un derivado de plasma joven, la edad epigenética de estos animales seniles retrocede a la de ratas adultas jóvenes. A nivel físico y bioquímico las ratas seniles así tratadas muestran signos de rejuvenecimiento. La publicación de estos resultados despertó gran interés en la comunidad científica internacional ya que abren un horizonte de esperanza para el rejuvenecimiento futuro de seres humanos».

China otorgará visas a extranjeros que hayan recibido la vacuna china

Ciudadanos de dos decenas de países podrán a partir de esta semana viajar a la República Popular en las mismas condiciones que antes de la pandemia. Con la excepción de un requisito adicional para la obtención de visas: deben demostrar que están inmunizados contra el coronavirus con un producto de los laboratorios farmacéuticos chinos. Si en un país la vacuna china no ha sido aprobada, los residentes no podrán pedir un visado. Zhao Lijian, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, negó que entre los objetivos de la nueva exigencia para obtener una visa de ingreso estuviera el de acelerar la aceptación de las vacunas chinas entre los países que todavía no lo hicieron. China está reanudando el procesamiento de visas para extranjeros de decenas de países, pero solo las otorgará a quienes hayan sido inoculados contra el COVID-19 con una vacuna fabricada en China. La medida ha planteado dudas sobre las razones que motivan la exigencia, dado que las vacunas de factura china no han sido aprobadas en varias de esas naciones que sin embargo se han sido beneficiadas con la opción de viajar. Y China no aceptará el ingreso de quienes se hayan aplicado vacunas fabricadas por laboratorios extranjeros, aun si estén incluidas entre las aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como una de las regulaciones establecidas para controlar el crecimiento exponencial de contagios y casos de Covid-19, Beijing había prohibido cuando se vio más afectada por la pandemia los viajes de trabajadores no esenciales a China. La reanudación de los viajes es un factor clave para la recuperación económica. Muchos países están discutiendo la ingeniería de burbujas cuidadosamente gestionadas, o de pasaportes de vacunación mutuamente reconocidos, a medida que implementan y avanzan las campañas nacionales de vacunación. Los anuncios hechos por las embajadas chinas de unos 20 países esta semana varían ligeramente para cada uno de ellos, pero en su mayoría prometen un retorno al procesamiento de visas de tiempos prepandémicos, a fin de reanudar los “intercambios entre personas de manera ordenada”. Después de las primeras críticas y sospechas sobre la falta de datos de ensayos científicos referidos a vacunas contra el Covid-19 publicados en China, hay ahora en el mundo una aceptación más amplia de las vacunas chinas, aunque las informaciones sobre las tasas de eficacia varían enormemente. En el caso de las vacunas en general, aún se desconoce qué tan bien bloquean la transmisión, tanto en individuos como a nivel de población, cuando se aplica más de un tipo de ellas. China cuenta ahora con cinco vacunas propias aprobadas para uso general o de emergencia, incluidas tres que también se distribuyen a otros países a través del comercio o la ayuda humanitaria. El impulso para proveer vacunas a nivel internacional ha sido etiquetado como una campaña de «diplomacia de la vacuna» para realzar el lugar de China como un benefactor a la salud global, que se la ha reconocido abiertamente en el Asia oriental, el África subsahariana y en Sudamérica.

Tensión en la CNEA ante la inminente renovación de autoridades

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A casi un año y medio de haber asumido un nuevo gobierno, «están por salir» nombramientos de nuevas autoridades para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Lo que indica que la administración de Alberto Fernández, en su conjunto, no tenía un proyecto para una institución con mucha trayectoria y prestigio internacional, pero que resulta, para decisores gubernamentales ajenos a la comunidad nuclear, un quebradero de cabeza. Con buenas razones. Esa legendaria institución hoy es diversa y compleja, y a las diferencias sobre políticas nucleares se han añadido enconos personales. Pero el actual presidente, Osvaldo Calzetta Larrieu, finalmente se aleja, y hay que tomar decisiones. Este fin de semana trascendió la noticia que el presidente Alberto Fernández tenía a la firma el decreto para el nombramiento de varios funcionarios dentro de la CNEA, entre los que se encuentra Sergio Solmesky, una de las personas señaladas por referentes y agrupaciones del sector como «responsable de dividir a la CNEA en tres partes», durante el gobierno de Carlos Menem. Así, unas 600 personas vinculadas a la CNEA firmaron un petitorio pidiendo que no se confirme su inminente nombramiento a partir de su participación, durante los últimos 30 años, en la gestión política del organismo, durante los gobiernos de Carlos Menem, de la Alianza y de Cambiemos. Pero, además, focalizan en su accionar «machista y patriarcal» por la manera pública de sus expresiones respecto de las mujeres, mientras se desempeñó como funcionario. «Esta persona es conocida en el sector por sus chistes misóginos y humillantes, que utilizó y utiliza en reuniones para incomodar y ridiculizar a las mujeres, ha transitado una prolífica carrera político-institucional de la mano de gobiernos de todo color político, desde la Alianza a Cambiemos», sostienen en un comunicado Las Curies, una agrupación feminista. Quienes apoyan su nombramiento desmienten la misoginia y, como indicación, sostienen que lo acompañará en la gestión Adriana Serquis, de reconocida trayectoria científica. Distintas corrientes y asociaciones: ATE y CNEA Unida y Organizada, «Las Curies, por una CNEA feminista» y la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (APCNEAN) se han unido en la recolección de firmas, en el sitio web: www.change.org/p/alberto-fern%C3%A1ndez-cnea-sin-solmesky , donde se detallan los cuestionamientos a ese funcionario.

Claudio Scaletta: El «ecologismo» fundamentalista contra el desarrollo nacional

Los hechos violentos en Lago Puelo -cuando manifestantes que se identificaban en contra de la megaminería- reinstalaron en los medios el debate sobre el impacto ambiental de las actividades económicas.
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Nos parece oportuno, entonces, reproducir en AgendAR este artículo de El Diplo, donde el economista Claudio Scaletta sostiene que los grupos ecologistas extremos se oponen a todas las actividades que generan divisas, que son esenciales para impulsar el crecimiento y enfrentar la pobreza, y que por lo tanto difícilmente puedan ser calificados como “progresistas”.
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Con una amplia difusión mediática, se afirma, estas corrientes se inspiran en la idea del “decrecimiento” importada acríticamente de los países de Europa, que ya explotaron sus recursos naturales y completaron su ciclo industrial. Para desarrollarse, señala Scaletta, Argentina necesita más agricultura, más hidrocarburos y más minería.
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Corresponde que digamos que en AgendAR estamos de acuerdo con las líneas generales de este planteo, y agregamos unas observaciones al final. Pero nuestra intención es contribuir a un debate informado. Claudio Scaletta no puede ser acusado de simpatías neoliberales.
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«Los recientes hechos violentos desencadenados por una minoría intensa en la comarca andina chubutense contra un vehículo que trasladaba al Presidente de la Nación trajeron nuevamente a la escena nacional a los movimientos antiminería. La acción directa de estos grupos es por ahora solo violencia desorganizada y focalizada. Un accionar justificado en la autoridad moral de defender una presunta causa justa que, sin embargo, puede también incendiar una legislatura provincial, como ocurrió hace dos años en Chubut. O las viviendas de legisladores, como sucedió hace apenas unas pocas semanas en la misma provincia. Sin embargo, el foquismo de Lago Puelo resulta de interés por otro dato, en general poco analizado: la capacidad de estos movimientos ecologistas extremos de propagar información falsa entre periodistas que pueden agruparse bajo el amplio y difuso paraguas del progresismo. Es como si estos grupos supiesen qué cuerdas tocar para despertar la sensibilidad de este sector ideológico, dato que demanda ser desentrañado. En los hechos de Chubut la noticia falsa se propaló inmediatamente después de los actos de violencia contra el Presidente. Desde la cuenta de Twitter “No a la mina Esquel” se difundieron las imágenes de los manifestantes echando a un vehículo gris en el que se encontrarían los “infiltrados” que habrían arrojado las piedras. Sólo chequeando la patente, que se habría dejado torpemente visible, se “descubrió” que dicho vehículo pertenecía a las fuerzas de seguridad provinciales que efectivamente acompañaron la seguridad presidencial, lo que dio lugar a todo tipo de elucubraciones conspirativas. El detalle fue que las filmaciones mostraron que los mismos que apedrearon al Presidente fueron quienes forzaron la salida del vehículo. Pero la noticia falsa ya se había reproducido en las redes sociales y en todos los medios de comunicación, especialmente en los más progresistas. Interesa destacar este éxito de comunicación no cómo anécdota sino como una muestra de la permeabilidad social de este ecologismo. El punto en común con las visiones progresistas se encuentra en que los enemigos elegidos por los ambientalistas son precisamente todos los “malos” del capitalismo: las empresas “mega” mineras, los “grandes” terratenientes promotores del “agronegocio” y fumigadores de escuelas con “agrotóxicos”, así como las “grandes” firmas petroleras que persiguen envenenar territorios a través de la proliferación de las fracturas hidráulicas, el demonizado fracking. Con algo menos de consenso, aunque con similar éxito en la estigmatización, el ambientalismo sectario también incluye entre sus adversarios a la energía nuclear y, en tiempos más recientes, a la producción de cerdos en “mega” granjas para la exportación a China, movida que representó una extraña cruza entre veganismo e intereses geopolíticos anti-chinos. No es de extrañar que con esta proliferación de enemigos comunes y un halo de presunta causa justa, este ecologismo haya sido abrazado también por el trotskismo local, que por momentos parece haber subsumido la lucha de clases en la problemática ambiental. Ecologismo y capitalismo periférico Las abundantes comillas utilizadas en el párrafo precedente no persiguen un objetivo irónico, sino que buscan destacar la construcción de discurso: “mega” mineras, “grandes” petroleras, “mega” granjas, “grandes” terratenientes, agro “negocio”, agro “tóxicos”. El lector notará que la acumulación de sectores involucrados en el debate hace que la respuesta completa a estas acusaciones exceda la extensión de un breve artículo, pues el análisis supondría abordar en detalle cada uno de los procesos productivos de estos circuitos. Pero lo que se busca destacar es que el lenguaje utilizado permite identificar de manera rápida al enemigo común y general de estas corrientes ambientalistas: la producción a escala y la técnica aplicadas para lograr un aumento de la productividad y la competitividad. O dicho de manera menos técnica: “lo pequeño y artesanal es hermoso”, y lo “grande y tecnológico es horrible”, volteada en la que caen desde la producción de energía y metales hasta la agricultura moderna. No es casual que los ambientalistas ataquen el concepto de productividad, al que rotulan como “economicista”, o que justifiquen el subdesarrollo que acompañaría al prohibicionismo de actividades  sacando de la galera conceptos como “extractivismo” o “maldesarrollo”. Esto los conduce a una mezcla permanente entre, por un lado, las consecuencias negativas del modo de producción capitalista imperante en todo el planeta, “dependiente” para el caso de las economías que no se encuentran en la vanguardia del desarrollo; y, por otro, el supuestamente irreparable e inevitable daño ambiental que provocarían las principales actividades económicas de la economía local: el agro y la energía, así como las actividades con mayor potencial a mediano plazo, como la minería y la producción de carnes. Los grupos ambientalistas extremos rechazan de manera abierta, taxativa –es decir lo dicen– cuestiones tan básicas como la necesidad del crecimiento económico, el aumento de la productividad y el imperativo de incrementar las exportaciones para lograr una mayor inclusión social (extrañamente también lo hacen algunos ecologistas que se reclaman también marxistas, olvidando que pocos teóricos en la historia abogaron más por el “desarrollo de las fuerzas productivas” que el propio Marx). Frente a estos planteos, la sensación de casi cualquier economista, ortodoxo o heterodoxo, se parece a la del científico frente a los defensores del dióxido de cloro: ese sentimiento de pesadumbre que suele provocar tener que explicar los conceptos más elementales y evidentes, que se suponía todos daban por descontados, partiendo de cero. ¿En serio hay que explicar que la productividad importa, que crecer es bueno y que se necesita exportar para incluir? Ecologismo y neomaltusianismo ¿De dónde surge la idea de que el crecimiento económico no importa? De los países centrales, más precisamente de Europa, de las corrientes neomaltusianas que se encuentran en el surgimiento mismo del pensamiento ecologista contemporáneo. Para estas corrientes, el uso intensivo de los recursos naturales finitos del planeta que practica el capitalismo dominante estaría llegando a una situación de agotamiento y potencial colapso, lo que, junto al concomitante crecimiento exponencial de la población, constituye un desafío real para las próximas décadas. En la historia del capitalismo estos desafíos siempre fueron resueltos mediante las revoluciones tecnológicas. Las predicciones apocalípticas de Thomas Malthus, por caso, fueron conjuradas por la revolución verde: fertilizantes, fitosanitarios y más recientemente transgénesis, eso que el ambientalismo llama con singular éxito de difusión “agrotóxicos” y “agronegocios”, como si el capitalismo agrario fuese una especificidad. Sin embargo, y a pesar de la experiencia histórica, la solución propuesta por el ecologismo frente a esta realidad es ni más ni menos que frenar la producción y el consumo. Vistas desde un país como Argentina, situado en la periferia del capitalismo, estas ideas del “decrecimiento” creadas en sociedades satisfechas como las europeas, que ya realizaron su revolución industrial y explotaron todos sus recursos naturales disponibles, no pueden considerarse más que coloniales. Extrapolar esta visión a países como el nuestro, donde cuatro de cada diez personas son pobres y que además posee abundantes recursos naturales disponibles y sin explotar, linda directamente el absurdo económico. Lo que tienen que hacer economías como la argentina es todo lo contrario a lo que se sugiere desde las economías desarrolladas: maximizar la explotación de sus recursos naturales y aumentar su productividad y sus exportaciones para poder crecer y expandir el consumo de las mayorías. Por supuesto que el aprovechamiento de los recursos naturales debe hacerse respetando el cuidado ambiental, pero semejante aclaración supone aceptar la lógica binaria que proponen estas corrientes ecologistas extremas. La advertencia de cuidar el medio ambiente se descuenta. La dicotomía entre ambientalismo y desarrollo es falsa. No se trata de encontrar puntos en común. Mientras el ambientalismo se opone directamente a determinadas actividades, el desarrollo presupone el cuidado ambiental. No existe nada más antiecológico que la pobreza. Los grandes colapsos ambientales de la historia se produjeron siempre en países pobres, no en los más ricos. El cuidado ambiental es también un aprendizaje, como lo demuestran las experiencias de las provincias mineras y petroleras, que fueron mejorando progresivamente sus herramientas de control. ¿Falta? Por supuesto, pero quienes sostienen que el Estado local es incapaz de desarrollar esta vigilancia son los mismos que albergan un profundo sentimiento anti Estado. Ecologismo y macroeconomía La propuesta del ecologismo extremo es directamente abandonar las actividades con potencial riesgo ambiental. Esta demanda está presente en cada una de sus intervenciones públicas. No advierten sobre los riesgos ambientales y la necesidad de una correcta vigilancia, sino que resumen sus propuestas en consignas como “No es no” o en calificativos erróneos como “agrotóxicos”. En términos de la economía como un todo, cabe preguntarse entonces cual sería el paso que sigue a este prohibicionismo. ¿No exportar alimentos? ¿Producir sólo para el autoconsumo? ¿Importar minerales y energía? ¿No usar minerales y disminuir el uso de la energía? El absurdo es total. Una vez más habrá que insistir: el principal problema macroeconómico de la economía local es la “restricción externa”, la escasez relativa de dólares que condiciona la velocidad del crecimiento. Dada su estructura productiva, cuando la economía argentina crece, las importaciones lo hacen mucho más rápido que las exportaciones, lo que redunda en una falta de dólares. La consecuencia de este proceso es un aumento del endeudamiento o los shocks devaluatorios, lo que a su vez genera inflación y pobreza. Romper el círculo vicioso de la restricción externa es un imperativo. Los sectores que hoy generan dólares son el agro y potencialmente la energía. Frente a esta evidencia, los ecologistas extremos pretenden… la disminución de la productividad del agro, al que acusan de envenenar el medio ambiente con “agrotóxicos”. No abrimos aquí el análisis completo del circuito productivo agrario porque sería muy largo. Pero señalamos que, si la productividad del agro disminuye, se demandarían más tierras para producir la misma cantidad de alimentos; en otras palabras, deberían talarse más bosques. La producción convencional, que no usa semillas resistentes al “agrotóxico” glifosato, demanda más agroquímicos por hectárea que si se usa el paquete transgénico. De hecho, son estos menores costos por menor uso de agroquímicos los que determinan su elección por parte de los productores rurales. Y finalmente, si disminuye la productividad se pierde competitividad exportadora. Un panorama similar se presenta con los hidrocarburos. Con la explotación convencional en baja, la alternativa para aumentar la producción, sustituir importaciones (y, si alcanza, exportar), es la producción no convencional, lo que supone el uso extendido de la fractura hidráulica, técnica a la que los ambientalistas se oponen. Mirando hacia adelante, las actividades potenciales que permitirían aumentar las exportaciones y generar más dólares (necesarios, recordemos, para impulsar el crecimiento y mejorar las condiciones de vida) son la minería y la carne de cerdo, actividades que también son rechazadas por las corrientes ambientalistas extremas. Si se hiciese caso a estos grupos, el resultado sería un mayor estancamiento económico y la consolidación de la actual estructura productiva, es decir la continuidad de los actuales niveles de pobreza. Por eso las propuestas ambientalistas están muy lejos de ser progresistas. No se trata de un pensamiento de vanguardia respetuoso del “buen vivir” que busca salvar el planeta, sino de una ideología armónica con el orden económico global que consolida el statu quo. Sus propuestas suponen que la actual división internacional del trabajo permanezca intacta. No es casual que la usina y el financiamiento de las ONG que propagan estas ideas provenga de los países centrales. Dicho en los viejos términos, las corrientes sedicentes ecologistas representan una utopía reaccionaria funcional al imperialismo. A modo de ejemplo pueden recordarse dos grandes logros parciales recientes del ambientalismo argentino. El primero: gracias al conflicto con Botnia y la decisión de mantener cortado un puente internacional durante dos años, todas las inversiones en papeleras que podrían haber ayudado a impulsar la industria forestal local se instalaron en Uruguay. A más de tres lustros del conflicto, la amenaza de la contaminación del agua sigue brillando por su ausencia. El segundo logro, con menos trascendencia nacional, fue la prohibición de explotar minas de uranio en Mendoza, lo que impidió la integración de la cadena nuclear. Argentina exporta reactores nucleares y produce agua pesada, pero debe importar las tortas de uranio. Ecologismo y minería Regresando al principio de esta nota, vale la pena detenerse en la cuestión minera. La pregunta más básica es probablemente la más ilógica y casi no valdría la pena realizarla: quiénes se oponen a la minería, ¿están dispuestos a abandonar el uso de los metales, es decir a regresar a un modo de vida anterior a la revolución neolítica? Cuando se hace esta pregunta, repetimos “ilógica”, se escuchan respuestas extrañas. Por ejemplo: que la oposición no es a la minería sino a la “mega” minería o a la minería “a cielo abierto”, dos cuestiones que no tienen nada que ver con el cuidado ambiental, sino que responden a las actuales necesidades de escala de la producción y a la distribución del material metalífero en los yacimientos. También se argumenta el uso del cianuro, un material bastante caro que se utiliza en la separación de los metales y que las mineras no tienen ningún interés en derrochar, amén de su rápida degradación. Sin embargo, estos aspectos productivos no son los que explican los acontecimientos de Lago Puelo. La actual lucha antiminera en Chubut es por el proyecto Navidad, una explotación de plata, y en menor medida de cobre y plomo, con un lapso de vida estimado en alrededor de 20 años, que implicaría llevar infraestructura y servicios a un lugar donde actualmente no existen, inversión que obviamente no podría hacer, por ejemplo, una minera “pequeña”, que no sea “mega”. La pregunta que sí vale la pena hacer aquí es por qué la gente que tira piedras en Lago Puelo se opone a una explotación minera que se encuentra 200 km hacia el este, en medio de una meseta desolada y bien lejos de la comarca andina. Cualquiera que se tome el trabajo de ver la geografía de la región de cerro Navidad, en el centro norte de la provincia, sabe que hoy no podría asentarse allí ninguna actividad económicamente sustentable. La infraestructura y los servicios que llevará el proyecto quizá permitan pensar en alternativas hacia el futuro, pero hoy las localidades más cercanas viven casi exclusivamente del empleo público y son los típicos pueblos que retroceden demográficamente. Frente a esto, se contraargumentan los riesgos por el uso del agua. Se dice que podría verse afectado el abastecimiento de la cuenca del río Chubut. Esta afirmación es simplemente una falacia. Un simple mapa alcanzaría para ver la gran distancia que existe con la cuenca del Chubut. El agua que utilizará el proyecto es de perforación desde el acuífero de la cuenca de Sacanana, que no tiene ninguna conexión con la del Chubut. Esta cuenca posee reservas de agua subterránea de más de 3.000 hectómetros y anualmente le ingresan, según estudios hídricos encargados por la provincia, 250 hectómetros. Se estima que el proyecto Navidad usará anualmente 3 hectómetros en un circuito cerrado, lo que representa el 0,5 por ciento de los 600 hectómetros anuales que consume la agricultura chubutense. Estas proporciones del uso del agua entre la minería y la agricultura se repiten en todo el planeta. Muchos pobladores de la zona se ilusionan además con que las perforaciones sobre el acuífero de Sacanana puedan destinarse también a otros usos, como el agropecuario. Cuando se exponen estos datos cuantitativos, los grupos ecologistas apelan a un último argumento: afirman que quienes explican el funcionamiento real de los procesos productivos están en realidad “a sueldo de las megamineras”, como si discutir con ellos nos convirtiera automáticamente en envenenadores en mercenarios.»

Una breve observación de AgendAR:

Como señalamos al comienzo, nuestra intención es promover un debate informado. Para ello, es importante tener claro los interlocutores. Es cierto que, como apunta Scaletta, hay un sector que se opone a las actividades económicas con impacto ambiental -o sea, en potencia a todas- por razones ideológicas. Nuestra posición a favor del desarrollo, de la sociedad y de los individuos, también es ideológica. Entonces, no se va a «convencer» a ninguno de los dos lados de esta discusión. Se expondrán los argumentos, los ideales, y quienes consigan convencer a más jóvenes, ganarán el futuro. Pero debemos tener claro que en cada uno de estos enfrentamientos «ambientales» hay un sector que no es ideológico y es el decisivo: los directamente afectados. Cada caso es distinto, pero en el caso de la minería, usualmente el aspecto clave es el consumo de agua. Entonces, los interesados en explotar la riqueza del suelo -los empresarios, los gobiernos– deben compensar y convencer a la comunidad local. O, a la larga, serán derrotados.

A. B. F.

La batería de níquel-hierro, inventada hace 120 años, abre caminos a la electromovilidad

«En un camino de ripio en West Orange, Nueva Jersey (Estados Unidos), un auto eléctrico pasó cerca de unos transeúntes, quienes quedaron totalmente sorprendidos por lo espacioso que era su interior.

El auto se desplazaba al doble de la velocidad que los vehículos más convencionales, levantando el polvo de la calle que, tal vez, les hizo cosquillas en la nariz a los caballos que tiraban de los carruajes.

Era principios del siglo XX y el conductor de este particular automóvil era Thomas Edison.

Si bien los autos eléctricos no eran una novedad en el vecindario, la mayoría de ellos dependían de pesadas y voluminosas baterías de plomo y ácido.

Edison había equipado su auto con un nuevo tipo de batería y esperaba que pronto todos los vehículos de todo el país la usaran: era una batería de níquel-hierro.

Sobre la base del trabajo del inventor sueco Ernst Waldemar Jungner, quien patentó por primera vez una batería de níquel-hierro en 1899, Edison buscó refinarla para su uso en autos.

El creador estadounidense afirmó que la batería de níquel-hierro era increíblemente resistente y podía cargarse dos veces más rápido que las baterías de plomo y ácido.Incluso tenía un acuerdo con la automotriz Ford Motors para producir este vehículo eléctrico supuestamente más eficiente.

Pero la batería de níquel-hierro tenía algunos problemas. Era más grande que las baterías de plomo y ácido que se utilizaban y también era más cara.

Lo que solía ser una peculiaridad peligrosa de la batería de Edison resultó ser muy útil

Además, cuando se cargaba, liberaba hidrógeno, que en ese momento se consideraba una preocupación y podía ser peligroso.

Desafortunadamente, para el momento en que Edison logró construir un prototipo más refinado, los vehículos eléctricos estaban desapareciendo y los autos propulsados por combustibles fósiles ganaban terreno, ya que podían recorrer distancias más largas en vez de tener que detenerse para recargar energía.

El trato de Edison con Ford Motors quedó inconcluso, aunque su batería continuó usándose en ciertos nichos como la señalización de ferrocarriles, donde su voluminoso tamaño no fue un obstáculo.

Más de un siglo después, los ingenieros redescubrieron la batería de níquel-hierro como una especie de diamante en bruto.

Ahora se la está estudiando como una respuesta al desafío permanente de generar energías renovables y complementar las fuentes de energía limpia como la eólica y la solar.

Y el hidrógeno, que alguna vez fue considerado preocupante, podría convertirse en uno de los elementos más útiles de estas baterías.

Electrólisis

A mediados de la década de 2010, un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos descubrió un uso de la batería de níquel-hierro basada en el hidrógeno producido.

Edison creía que su auto eléctrico dominaría las calles de la época, pero no fue así

Cuando la electricidad pasa a través de la batería mientras se recarga, sufre una reacción química que libera hidrógeno y oxígeno.

El equipo reconoció que la reacción se asemeja a la utilizada para liberar hidrógeno del agua, conocida como electrólisis.

“Me pareció que la química era la misma”, dice Fokko Mulder, líder del equipo de investigación de la Universidad de Delft.

Esta reacción de división del agua es una forma en que se produce hidrógeno para su uso como combustible y uno completamente limpio, siempre que la energía utilizada para impulsar la reacción sea de una fuente renovable.

Si bien Mulder y su equipo sabían que los electrodos de la batería de níquel-hierro eran capaces de dividir el agua, se sorprendieron al ver que los electrodos comenzaron a tener un mayor almacenamiento de energía que antes de que se produjera el hidrógeno.

En otras palabras, se convirtió en una mejor batería cuando también se usó como electrolizador.

También se asombraron al ver lo bien que los electrodos resistieron la electrólisis, que puede degradar excesivamente las baterías más tradicionales.

“Y, por supuesto, estábamos contentos de que laeficiencia energética pareciera ser buena durante todo esto”, dice Mulder, alcanzando niveles del 80% a 90%.

Mulder nombró a su creación el “battolyser” y espera que el descubrimiento pueda ayudar a resolver dos desafíos importantes para la energía renovable: el almacenamiento de energía y, cuando las baterías están llenas, la producción de combustible limpio.

“Escucharás argumentos sobre las baterías, por un lado y el hidrógeno, por el otro”, dice Mulder. “Siempre hubo una especie de competencia entre los dos, pero básicamente necesitas ambos”, añade.

Uno de los mayores desafíos de las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar es lo impredecibles e intermitentes que pueden ser.

Con la solar, por ejemplo, se produce un excedente de energía durante el día y el verano, pero durante la noche y en los meses de invierno, el suministro disminuye.

Las baterías convencionales, como las basadas en litio, pueden almacenar energía a corto plazo, pero cuando están completamente cargadas tienen que liberar cualquier exceso o podrían sobrecalentarse y degradarse.

Sin embargo, el “battolyser” de níquel-hierro permanece estable cuando está completamente cargado, momento en el que puede pasar a producir hidrógeno.

“(Las baterías de níquel-hierro) son resistentes y pueden tolerar la carga insuficiente y la sobrecarga mejor que otras baterías”, dice John Barton, investigador asociado de la Escuela de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y de Fabricación de la Universidad de Loughborough en Reino Unido, que también investiga el “battolyser”.

“Con la producción de hidrógeno, el ‘battolyser’ agrega almacenamiento de energía de varios días e incluso entre estaciones” del año, añade.

Además de crear hidrógeno, las baterías de níquel-hierro tienen otras características útiles.

En primer lugar, que requieren un mantenimiento excepcionalmente bajo. Son extremadamente duraderas, como lo demostró Edison en su primer auto eléctrico y se sabe que algunas duran más de 40 años.

Los metales necesarios para fabricar la batería (níquel y hierro) también son más comunes que, por ejemplo, el cobalto que se utiliza para crear baterías convencionales.

Esto significa que el “battolyser” podría tener otro papel para la energía renovable: ayudarla a ser más rentable.

Como cualquier otra industria, los precios de las energías renovables fluctúan según la oferta y la demanda.

En un día brillante y soleado puede haber una gran cantidad de energía solar, lo que puede provocar un exceso y una caída en el precio por el que se puede vender la energía.

El “battolyser” podría ayudar a suavizar esas fluctuaciones.

“Cuando los precios de la electricidad son altos, se puede descargar esta batería, pero cuando el precio de la electricidad es bajo, se puede cargar la batería y producir hidrógeno”, opina Mulder.

El “battolyser” no está solo en este aspecto.

Los electrolizadores alcalinos más tradicionales acoplados a baterías también pueden realizar esta función y están muy extendidos en la industria de producción de hidrógeno.

Mulder cree que el “battolyser” puede hacer lo mismo por menos dinero y por más tiempo gracias a la durabilidad del sistema. Es algo que está dando esperanzas a los partidarios del nuevo descubrimiento.

Y aunque el hidrógeno es el producto directo del “battolyser”, también se pueden generar otras sustancias útiles, como el amoníaco o el metanol, que suelen ser más fáciles de almacenar y transportar.

El laboratorio de Edison en Nueva Jersey fue el lugar de nacimiento de muchos de sus inventos, tanto los que ganaron popularidad en su vida como los que no lo hicieron
El laboratorio de Edison en Nueva Jersey fue el lugar de nacimiento de muchos de sus inventos, tanto los que ganaron popularidad en su vida como los que no lo hicieron

“Con un ‘battolyser’ instalado, (una) planta de amoníaco funcionaría de manera más constante y (necesitaría) menos mano de obra, lo que reduciría los costos operativos y de mantenimiento”, dice Hans Vrijenhoef, director ejecutivo de Proton Ventures, que invirtió en el “battolyser” de Mulder. “Así produciría amoníaco de la manera más barata, sostenible y ecológica”.

En este momento, el “battolyser” más grande que existe es de 15 kW / 15 kW h y tiene suficiente capacidad de batería y almacenamiento de hidrógeno a largo plazo para alimentar 1,5 hogares.

Se está trabajando en una versión más grande de un “battolyser” de 30 kW / 30 kW h en la central eléctrica Magnum en Eemshaven en los Países Bajos, donde proporcionará suficiente hidrógeno para satisfacer las necesidades de la central.

Una vez que se haya sometido a pruebas rigurosas allí, el objetivo es ampliar y distribuir el “battolyser” a los productores de energía verde, como los parques solares y eólicos.

En última instancia, los defensores del “battolyser” esperan que alcance una escala de gigavatios, equivalente a la energía generada por alrededor de 400 turbinas eólicas a escala de servicios públicos.

Aunque además de la ampliación, Barton ve un papel para los “battolyser” más pequeños, que podrían ayudar a suministrar energía a las mini-redes utilizadas por comunidades remotas que no son parte de las redes eléctricas principales.

El hecho de que los electrodos del “battolyser” estén hechos de metales comunes y relativamente baratos puede ayudar.

Y a diferencia del litio, el níquel y el hierro no generan grandes cantidades de desechos de agua cuando se extraen, ni están vinculados a una degradación ambiental significativa.

La batería de níquel-hierro adaptada que desarrolló Thomas Edison puede tener una nueva oportunidad en el siglo XXI

Thomas Edison

Aún así, tanto Mulder como Barton ven obstáculos que superar en términos de eficiencia y capacidad.

“El ‘battolyser’ se beneficiaría mucho de una mayor capacidad de potencia como batería o de una resistencia interna reducida”, dice Barton.

La resistencia interna es la oposición al flujo de corriente en una batería. Cuanto mayor sea la resistencia interna, menor será la eficiencia. Mejorar eso es algo en lo que Mulder y su equipo están trabajando.

Gran parte del potencial del “battolyser” estaba escondido a plena vista, desde que Thomas Edison comenzó a experimentar con su batería de níquel-hierro a principios del siglo XX.

Es posible que se haya equivocado al creer que su batería suplantaría a los otros vehículos en las calles.

Pero la batería de níquel-hierro aún puede desempeñar un papel en la sustitución de los combustibles fósiles en general, al ayudar a acelerar la transición a las energías renovables.»

Un desarrollo prometedor, en uno de los desafíos más grandes que enfrenta la tecnología moderna: el reemplazo del motor de combustión interna. Confesamos que en AgendAR no encontramos el «ángulo argentino» de esta noticia. Pero tenemos la razonable esperanza que nuestros técnicos y empresarios lo encontrarán.

Investigadoras del CONICET trabajan en mejorar el rendimiento de la planta de papa

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Investigadoras del CONICET describieron por primera vez la cepa de una bacteria que podría convertirse en un biofertilizante.

Las plantas están expuestas a una variedad de estímulos externos que afectan y modulan su desarrollo y, en el caso de cultivos agronómicos, impactan directamente sobre su rendimiento. En el Laboratorio de Transducción de señales en Plantas dependiente del CONICET, un equipo de investigadoras busca estudiar el papel de determinadas enzimas para, mediante manipulación biotecnológica, obtener plantas de papa más resistentes y con mejor rendimiento. “Con el correr de los años, habrá una prevalencia cada vez mayor de la agricultura en tierras marginales, áridas y semiáridas, por lo tanto, es preciso mejorar la productividad de los cultivos para sustentar la alimentación mundial. Nosotros nos abocamos a mejorar la respuesta de la planta ante la salinidad de los suelos y el tizón tardío, una enfermedad que causa importantes pérdidas productivas”, explicó Rita Ulloa, investigadora principal del CONICET. En esta búsqueda, las científicas encontraron una bacteria promotora del crecimiento vegetal que generó cambios muy positivos. “Inoculamos a las plantas con Methylobacterium sp. 2A, una cepa nueva de este conocido género de bacterias, y se registró un cambio en la arquitectura de la raíz, un mayor desarrollo de los pelos radiculares y una mejor respuesta ante situaciones de estrés salino”, detalló la Licenciada en Genética Cecilia Grossi, becaria doctoral del laboratorio. “Este aislamiento no había sido descripto hasta el momento y la secuenciación de su genoma nos permitió identificar genes involucrados en distintas vías metabólicas asociadas con su capacidad promotora del crecimiento vegetal y biocontroladora de microorganismos perjudiciales para los cultivos”, aseveró Grossi, quien acaba de publicar un artículo sobre este descubrimiento en la revista científica Frontiers in Plant Science. Estos enfoques presentan una alternativa a biocontroladores poco amigables con el planeta. “Para estos problemas, el manejo químico es una estrategia popular, pero puede producir daño en el medio ambiente y, para garantizar la producción de alimentos a largo plazo, debemos desarrollar prácticas agrícolas sostenibles y con un impacto adverso mínimo”, planteó Grossi a la vez que aseguró que también tienen la intención de realizar ensayos en cultivos de tomate y arroz, ya que creen que estos efectos benéficos se pueden replicar en otras plantas. Al destacar la importancia de investigar sobre estos recursos presentes en la tierra de forma natural, la doctora Rita Ulloa señaló: “Se estima que en un gramo de tierra puede haber miles de especies de bacterias y hasta 40 millones de células bacterianas. Las del suelo son el grupo más abundante y diverso entre los organismos vivos y, aunque han sido estudiadas por más de un siglo, la mayoría todavía no fue descripta”.

¿Por qué estudiar a la papa?

En 30 años, habrá entre dos y tres mil millones de personas más para alimentar. Según la base de datos estadísticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), del 50% de la tierra habitable que se utiliza hoy en día para la agricultura, la mayor parte está abocada a la cría de ganado y solo el 23% es para la producción de cultivos alimentarios. El desafío actual de la industria agraria, afirman las investigadoras, es aumentar la productividad de los cultivos a un ritmo más rápido que el crecimiento de la población y lograr que sus variedades se adapten a ambientes cada vez más hostiles.
La papa se produce en más de 100 países y es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo, después del arroz y el trigo.
«Una hectárea de esta planta puede producir de dos a cuatro veces la cantidad de alimento que los cultivos de cereales y son hasta siete veces más eficientes en el uso de agua”, explicó la investigadora principal del CONICET Rita Ulloa al destacar la importancia de este tubérculo. En Argentina, se destinan cerca de 62 mil hectáreas a la producción de papa. Sin embargo, se estima que el rendimiento productivo de este tubérculo es solo del 40 al 76%, dependiendo la zona, por lo que trabajar en tratamientos que disminuyan sus limitaciones, puede elevar esos porcentajes y representar una gran mejora económica para el sector agrario y alimentario.

El FMI y la OCDE ven una recuperación global más fuerte. Pero preocupan las nuevas cepas del covid

Hace pocos días la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico («el club de los países ricos»), anunció que sus perspectivas económicas para el mundo habían mejorado gracias a la aceleración de la distribución de vacunas de COVID-19 y a la puesta en marcha de un nuevo y amplio paquete de medidas de estímulo en Estados Unidos. Ayer, el primer subdirector gerente del FMI, Geoffrey Okamoto, dijo que a principios de abril el Fondo actualizará su pronóstico de enero para un crecimiento global del 5,5%, con el fin de reflejar el gasto adicional del estímulo fiscal en Estados Unidos, La economía mundial se recuperará este año con un crecimiento del 5,6% y se expandirá un 4% en el 2022, dijo la OCDE en sus previsiones económicas provisionales. Esto constituye una notable mejoría con respecto a sus últimas previsiones de principios de diciembre, cuando el organismo político con sede en París preveía un crecimiento mundial del 4,2% para este año y del 3,7% para el próximo. Sin embargo, la mejora de las perspectivas se enfrenta a importantes riesgos, sobre todo en lo que respecta a la velocidad con la que las autoridades mundiales están vacunando a la población, la rapidez con la que se levantan las restricciones y el control de las nuevas variantes de coronavirus.
el producto bruto mundial volverá a los niveles anteriores a la pandemia a mediados de este año, aunque con muchas divergencias entre países
La economía estadounidense crecería un 6,5% este año y un 4,0% el próximo, dijo la OCDE, aumentando sus previsiones respecto a las anunciadas en diciembre de un 3,2% en 2021 y un 3,5% en 2022. La OCDE estimó que el paquete de Estados Unidos, que incluye 400.000 millones de dólares en pagos únicos de 1.400 dólares a muchos ciudadanos, impulsaría la producción del país en torno al 3-4% de media en su primer año completo. Con la afluencia de dinero público a la mayor economía del mundo, el paquete podría dar lugar a la creación de hasta tres millones de puestos de trabajo en Estados Unidos para finales de año, pero también podría aumentar la inflación en 0,75 puntos porcentuales al año de media en los dos primeros años. Por su parte, en un discurso ante el Foro de Desarrollo de China, el subdirector del FMI Okamoto expresó su preocupación por la creciente divergencia entre las economías avanzadas y los mercados emergentes, con unos 90 millones de personas más que quedaron debajo del umbral de pobreza extrema desde que comenzó la pandemia. Y advirtió que persisten riesgos significativos, incluida la aparición de mutaciones del coronavirus.

China, rica, pero sin agua ni aire – Conclusión

(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)
  1. Un pequeño consejo de John F. Kennedy
La tormenta de hollín y arena que hoy oscurece el sol en el Oriente chino indica problemas muy refractarios. Para acercarse a ser un país neutral en emisiones de carbono, China debería llegar a 2040 con un 28% de electricidad nuclear, lo que no figura ni en planes (llegan a un 15% con toda la furia). La expresión “carbon neutral” no significa nada en la política local. El tractor de PBI capaz de darle solidez al mandato de Xi Jingping seguirá siendo el carbón, aunque eso inculpe a China con el 26% del inventario de emisión de gases de efecto invernadero. El resto del mundo puede hartarse de subsidiar el crecimiento de China con sequías, inundaciones, olas de calor letal y retroceso de costas en sus propios territorios. Si le empieza a zampar aranceles a sus exportaciones industriales, la estrella de Xi se cae. Estamos ante una combinación de ambiente, política y país obligados a no cambiar, y en peligro por no hacerlo. Y la reacción puede ser antes interna que externa. La semana pasada,  Xi Jingping se reunió con delegados de Mongolia Interior. El Diario del Pueblo celebró entonces los esfuerzos de la provincia y el país para contener la desertización de esa zona. El artículo salió el lunes 15, en coincidencia exacta con la tormenta de arena y hollín de la década. El suelo de la provincia desde la cual llegaron cabalgando Gengis Khan y a su estirpe estaba simultáneamente en tapa del diario… y en el aire de la vieja capital imperial. La historia suele vengarse de esas ironías involuntarias. Y con esto, llego al interés argentino por estos asuntos. Lo prometí al principio. Cuando los argentinos negociamos algún asunto importantísimo con China, (y este 2021 nos tocan varios), deberíamos tener en claro que con sólo 45 millones de habitantes, nuestro país no está al límite del límite en su uso del territorio y los recursos. China sí, y de modos casi incomprensibles para nosotros. China nos paraliza con su estado monolítico, su diplomacia oblicua, su PBI descomunal, su fondeo de la deuda con que nos clavó el gobierno anterior, y su rol de comprador principal de naturaleza argentina cruda: se queda con el 85% de nuestros porotos de soja, y tras 20 años de negociaciones, tal vez acepte graciosamente U$ 10.000 M de harinas de soja, que supone casi el 70% del valor de ese cultivo industrial. Esto se logró no sin que durante esos dos decenios las granjas de cría chinas fueran devastadas, y a repetición, por gripes aviares y luego por la fiebre porcina africana. El sistema chino de fabricación de proteína animal viene averiado por diseño: es demasiado intensivo, los animales no lo soportan y terminan con virales respiratorias que enferman, además, a las personas. Más precisiones sobre esto, aquí. Por eso China ahora accede a comprarnos harinas: tiene que reconstruir sus granjas rápido, o 410 millones de miembros de su nueva clase media se quedan sin ese privilegio rutilante, la carne. El regreso al puro arroz y verduras podría ser pésimo para Xi Jingping. Pero en su devastadora urgencia cárnica, los chinos prometen instalar sus granjas porcinas también aquí, cruz diablo. ¿Qué tarado los invitó? Como si no fueran a reventar, como primera medida, nuestra industria propia de cría, del mismo modo en que los frigoríficos ingleses destruyeron a los argentinos en la Década Infame: con precios diferenciales y a través de su control del transporte, por ejemplo, y la lista de métodos sigue y sigue. Resucitá, Lisandro de la Torre, que los autores del Plan Megacanje nos arrastran al Plan Megachancho… China está demasiado a las piñas con EEUU como para seguir comprando soja y subproductos allí. Eso también nos permite vender mejor. Pero no tanto como el hecho de que el Reino del Medio no es el único país asiático cuyos pollos y chanchos los vuelven soja-dependientes: ¿o no existen Vietnam, Indonesia, la India y Bangladesh? ¿Qué aconsejaría Maquiavelo al Príncipe, un único señor o cuatro? ¿O cinco? Según acuerdos aprobados por el Parlamento en 2014, la CNNC (China National Nuclear Corporation) nos ofrecía financiar una central CANDU de diseño y construcción argentina, a uranio natural y agua pesada y mayormente hecha de componentes locales. Eso, a cambio de que les compráramos en el mismo paquete financiero su modelo de exportación, la Hualong-1, que es a uranio enriquecido y que China trata de vendernos según alguna de estas tres modalidades: EPC (Engineering, Procurement and Construction), BOT (Build, Operate, Transfer) o BOO (Build, Operate, Own). En buen criollo: hoy las tres opciones equivalen a “fumá, no hagas nada, nos encargamos nosotros”. Las tres generan un montón de trabajo y capacitación… en China. La última modalidad, en que no tenemos ni la propiedad del fierro, nos deja con una simpática central-embajada, operada por chinos y legalmente extraterritorial. La primera, nos deja con una máquina propiamente bajada de un helicóptero y en la que la Argentina, que fue desarrollando trabajosamente una industria privada nuclear en metalmecánica y electromecánica, participará a lo sumo con obra civil (hormigón y ladrillos), la parte «boba» de la central. Tras 7 décadas de investigación, desarrollo e industria nuclear, tras remarla hasta que INVAP se volviera el más respetado proveedor mundial de reactores multipropósito, tras 4 décadas de ir y venir con un proyecto de central compacta 100% nacional (el CAREM), ¿qué es esto de comprar una planta nucleoeléctrica ajena, enorme, tecnológicamente disruptiva por su tipo de combustible, pero además cara y, de yapa, llave en mano? Ante todo, es no entender la batalla cuesta arriba de China por imponer su marca nuclear, la Hualong-1. No la tienen fácil. El único país que compró esas máquinas chinas fue Pakistán, aliado incondicional. En Europa Oriental, a la iniciativa china de La Franja y la Ruta le están dando exactamente eso, su ruta. Los autodenominados americanos y la UE acaban de fletar a otra corporación estatal nuclear china, la CGN, de Rumania, y Rusia les dio el espiante en Hungría. ¿Cómo estos países le ganan a China? ¿Por antigüedad en el métier atómico? No. ¿Por tecnología? Tampoco. Con precio regalado, financiación del 100% y regalos varios. Lección uno: la industria nuclear occidental, literalmente destruida por los ecologistas, está desesperada por vender. Hace regalos. Lección dos: los EEUU y la UE (y también Rusia) harán lo que sea por evitar que China cope el negocio de las centrales nucleares. Lección tres, y la más importante: cuando la República Federal Alemana nos vendió ambas Atuchas, no sólo regaló la primera, sino que asoció a la SIEMENS con la CNEA en una empresa mixta (ENACE) para vender una versión muy mejorada de Atucha I, la central ARGOS, en África. Es más, había clientes interesados. Luego sobrevino Chernobyl y se pudrió todo. ¿La CNNC nos está ofreciendo una alianza comercial comparable? En absoluto. En su furia rígida por vender, nos ofrecen lo mismo que a cualquier país sin historia nuclear, sin recursos humanos nucleares, sin industria nuclear, sin exportaciones nucleares. Están locos. Pero más locos estaríamos nosotros de agarrar viaje. O ese viaje. ¿Necesitamos la Hualong-1? No, es un proyecto puramente energético. Nos interesan sólo los proyectos industriales y tecnológicos, es decir los que producen trabajo calificado y dan pie a posibles exportaciones. Y para eso, tenemos un proyecto de central nuclear compacta propio: el CAREM. ¿Los chinos necesitan venderle sí o sí una Hualong-1 a Argentina? Sí. Somos el único país nuclear exitoso de la región. Si compramos nosotros, les estamos abriendo la puerta de Latinoamérica a la CNNC. ¿Y eso cuánto vale? Ésa es la pregunta a hacerle al Tío Xi. Con ese tipo de preguntas, en 1968 se consiguió Atucha I a U$ 70 M por parte de la Siemens. Era un robo, pero argentino, y la robada era la República Federal Alemana. Aún así, el gobierno alemán añadió por las dudas un reactorcito de investigación, otro regalo más, el RA-4, todavía activo en la Universidad Nacional del Litoral. Si Alemania no hacía todo eso, bueno… teníamos otras 16 ofertas. Si una brusca rampa de PBI nos obligara a salir a comprar una central nuclear a como fuera (no parece que vaya ser el caso), cualquier licitación derecha nos garantizaría al menos una oferta china, otra estadounidense, otra coreana y una rusa. Hasta podríamos recibir un 100% de financiación estadounidense para construir nuestra propia CANDU Nac & Pop y crear 7000 puestos de trabajo calificado directos durante la construcción. ¿O acaso no acaba de suceder eso en Rumania, en septiembre de 2020? Pájaros volando a ciegas en la Ciudad Prohibida el 15/03/2021. No estamos negociando bien con China. Nos necesitan más a nosotros que nosotros a ellos. Estamos olvidándonos de nuestro lugar en el mundo atómico, con lo que costó ganarlo. Cuatro años de Macri, y recaemos en lo que Héctor “Cacho” Otheguy llamaba “menemismo explícito”, la forma más grave de colonialismo mental de nuestra historia. Si fuera sólo eso… Ahora, tras haber dejado que el Gran Rosario se llenara de puertos privados donde la AFIP y la Aduana no pintan y se subfactura y contrabandea lo que quieras, tras haber rifado la flota de ultramar de ELMA (la segunda del mundo) para que la soja llegara a China en barcos chinos (con una pérdida en fletes de ultramar que en 2014 ya era de U$ 5000 M/año), tras abandonar el 98% del transporte fluvial de la cosecha a empresas paraguayas, tras renovarle porque sí la concesión a la empresa belga que hace dragado y balizamiento del Paraná, llamado Hidrovía desde tiempos del difunto Carlos Menem, ahora se espera esa Gran Oferta China Gran que barra con todas las otras. Es que los argentinos somos malísimos navegando, dragando y balizando: se nos caen los ríos de las manos. Hidrovía, las pelotas, compatriotas. Si al Paraná le devolviéramos su nombre, nos quedaría algo más claro que es el principal río argentino, una joya que hubo que defender a cañón de la escuadra anglofrancesa en Vuelta de Obligado y en Quebracho, y que la Argentina conservó pagando con sangre y por poco margen, y que no debería entregarse a nadie: es de la Nación. No me imagino a China concediendo hoy el manejo del Yang Tzé. No hay que ponerle la firma a ninguna adquisición que agrave la piratería pesquera china en la Zona Económica Exclusiva del Mar Argentino, o le siga entregando cada vez más a ese país el manejo total del negocio agropecuario argento desde la genética hasta la navegación, o la minería metalífera y de litio, o las llaves de nuestro Programa Nuclear. Basta de estupideces. Seamos país. ¿Nos sobra deuda? El problema es también los acreedores. ¿Nos falta tecnología? Eso no se compra, se genera con educación pública, investigación y desarrollo, y de eso hemos conservado no poco, pese a décadas de vientos contrarios. En cambio lo que a China le falta es naturaleza. Y eso no se compra ni se consigue. Por eso en Beijing respiran basura. Ecológicamente, están contra las cuerdas. Nosotros no. Tenemos buenos “fundamentals”. Inevitable recordar aquí aquella frase redonda de John F. Kennedy: “Nunca tengas miedo de negociar, pero nunca negocies con miedo».

Daniel E. Arias

Los precios de la soja y el maíz se recuperaron de las bajas previas en la semana. Pero hay incertidumbre

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El precio de la soja en el Mercado de Chicago subió un 1,7% este viernes y alcanzó los US$ 520, recortando casi la totalidad de las bajas que había tenido en el día anterior. La Bolsa de Comercio de Rosario lo atribuyó a compras técnicas y de oportunidad: «Si bien las lluvias que tuvieron lugar en nuestra región habrían frenado el deterioro del cultivo, aún existe cierta incertidumbre respecto de cómo resultará la cosecha sudamericana, lo cual también apuntaló al mercado». El maíz finalizó la semana con ganancias del 2%, y recupera parte del terreno cedido el jueves, apuntalado también por compras técnicas. Además el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó de nuevas ventas con destino China por 800.000 toneladas, marcando así el cuarto día consecutivo con compras por parte del gigante asiático, que totalizan 3,9 millones de toneladas en la semana. Las bajas en los precios internacionales de los granos que se produjeron después que habían llegado a los niveles más altos en el último lustro hizo que algunos periodistas, y productores, alarmados se preguntaran si está llegando a su fin el ciclo alcista de precios de commodities agrícolas. La respuesta es: «No sabemos». El dato indiscutible es que el motor de las subas ha sido (otra vez) la demanda china. El arranque del 2021 había sido muy bueno para los exportadores netos de commodities: «Los precios internacionales no sólo han recuperado lo perdido durante la Pandemia, sino que han pasado a ubicarse en un nivel claramente superior al que tenían previo a principios del 2020», destacó Juan Manuel Garzón, economista del IERAL. En el caso de los productos que más interesan a Argentina, las materias primas agrícolas y los alimentos, la mejora de las cotizaciones es de entre un 20% y 30% (promedio) según las canastas de bienes que monitorean los organismos internacionales. Pero más importante aún fue el salto de los insumos para la fabricación de bienes industriales (minerales, metales), que se ubican en promedio 30% arriba del 2019. Para tener dimensión, en los dos primeros meses de este año, el gasto en bienes importados por parte de China ha crecido 34% y 26% respecto a similares períodos del 2020 y 2019, respectivamente. Ahora bien, cuando se repasa el detalle, se observan variaciones interanuales muy elevadas en las compras de muchas commodities, por caso del 80% en los aceites, el 61% en el mineral de hierro, el 49% en cereales y harinas, el 34% en cobre, etc. Garzón, prudente, afirma: «Los precios de las commodities agropecuarias parecerían haber llegado a sus techos, al menos aquellas más relevantes para Argentina, caso de la soja». El Mercado de Futuros de Chicago está operando con un ajuste de entre 10% y 15% para la segunda mitad del año en el precio de la oleaginosa: «Nótese que no se trata de una vuelta al nivel pre-pandemia, sino más bien a una situación intermedia». El editor de «Bichos de campo», Matías Longoni, apunta como causa de los altibajos en los precios a la incertidumbre que crea la tensión en el Pacífico, un posible enfrentamiento entre EE.UU. y China si ésta amenaza militarmente a Taiwan. La semana pasada el Jefe del Comando Indo-Pacífico de EE.UU., almirante Philip Davidson, dijo ante un audiencia ofrecida en el Senado de esa nación que China se está haciendo cada vez más fuerte en la región del Pacífico. Como sea, nos parece importante señalar que los factores que influyen en los precios de nuestras exporataciones son múltiples, en mercados donde juegan fuerte los capitales especulativos. Los productores, y los gobiernos, prudentes deben tomarlo en cuenta y precaverse. Para ejemplo, el trigo, que cerró su tercer jornada consecutiva en baja y toca mínimos en lo que va del año: «La falta de novedades contundentes en el plano externo sumado a la mejora en la condición del cultivo en EEUU luego de las recientes lluvias y a las señales de que Rusia se encamina a una cosecha mayor a la esperada habrían presionado a las cotizaciones que culminan su tercer jornada consecutiva en baja», comentó la Bolsa de Comercio de Rosario. En el mercado local hubo ofertas de compras bajistas para la soja, estables por girasol, y dispares por los cereales. Por soja, el valor propuesto por la mercadería disponible cayó a U$S 325. Por su parte, el precio ofrecido por maíz con entrega contractual alcanzó los U$S 200, y la oferta por trigo Mayo ascendió a U$S 210.

La «segunda ola» del covid en Chile, a pesar de su intensa campaña de vacunación

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SANTIAGO, Chile.- Chile superó ayer sábado por primera vez los 7000 casos diarios de Covid-19 desde el inicio de la pandemia, en medio de un fuerte aumento de los contagios que llevaron al gobierno a confinar a unas 9 millones de personas y poner en cuarentena a todos los viajeros. El Ministerio de Salud chileno informó que hay 2,227 pacientes internados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), una cifra récord en lo que va de la pandemia en el país. Actualmente, existen 198 camas críticas disponibles y desde el Ministerio anunciaron que se está trabajando para incrementar la dotación de camas, en momentos en que el país avanza con rapidez en el plan de vacunación. Las autoridades sanitarias reportaron en las últimas 24 horas 7.084 casos nuevos, alcanzando los 925.089 contagios desde que se confirmó el primer caso el 3 de marzo de año pasado. La anterior cifra más alta había sido 6.983 casos, registrados el 14 de junio, en plena primera ola. También se informaron de 93 nuevos fallecidos en un día, para un total de 22.180 muertes confirmadas. ”Se mantiene el crecimiento de contagios y eso no lo hemos negado, lo admitimos”, indicó el ministro de Salud, Enrique Paris, durante el informe. El nuevo récord de casos se produjo cuando también se alcanzó la mayor cifra de exámenes PCR (hisopados) diarios: 76.275 tests. En total se han realizado 10.492.677 pruebas de Covid-19. El incremento de casos de Covid-19 contrasta con el exitoso proceso de vacunación en Chile, con más de 5,5 millones de personas que han recibido al menos la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. El gobierno chileno estima que el 30 de junio tendrá vacunada al 80% de la población. Durante marzo se ha registrado un fuerte aumento de los casos que han llevado a las autoridades a poner en cuarentena a unas 130 comunas donde viven unas nueve millones de personas, cerca de la mitad de los 19 millones de habitantes de Chile, según datos del Ministerio de Salud. El gobierno informó ayer sobre nuevas restricciones para visitantes del exterior y aumentó de 10 a 14 días la cuarentena para viajeros que lleguen desde Brasil, medida tomada la semana pasada por la nueva cepa de coronavirus detectada en ese país. Los visitantes de Brasil deberán confinarse en hoteles transitorios las primeras 72 horas en Chile, que podrán abandonar tras presentar un PCR negativo que les permitirá seguir la cuarentena en sus domicilios. El resto de los viajeros que lleguen a Chile deberán cumplir una cuarentena de 10 días y si son positivos al Covid-19 deberán confinarse en residencias sanitarias por 11 días. ”Deben mantenerse aislados y ese es el objetivo de la cuarentena”, sostuvo Paula Daza, subsecretaria de Salud. Las nuevas medidas comenzarán el próximo jueves y durarán un mes. Los viajeros solo pueden entrar a Chile por el aeropuerto de Santiago. El caso chileno completa el cuadro del grave aumento de los contagios en Uruguay y Paraguay, además del colapso sanitario en Brasil. La realidad refuerza el reclamo del cierre de las fronteras y también el prepararse para la «segunda ola» en nuestro país.

Encontraron evidencias que el ser humano ya habitaba América del Sur hace 24.000 años

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Un objeto encontrado en Brasil desmiente la aceptada hipótesis de que los primeros pobladores llegaron a Sudamérica no antes de hace 15.000 años.

Un equipo internacional de arqueólogos encontró en Vale da Pedra Furada (Brasil) una herramienta de piedra de 24.000 años de antigüedad que contradice la aceptada hipótesis de que los primeros pobladores llegaron a América del Sur no antes de hace 15.000 años, como consideraba la arqueología oficial norteamericana. El hallazgo, que confirma ocupaciones humanas durante el pleistoceno en esta región de Sudamérica, se publicó en la revista PLOS ONE. El objeto hallado tiene una antigüedad de entre 27.600 y 24.000 años, y su función aún no ha sido totalmente precisada por los investigadores, que excavaron el sitio pleistocénico de Vale da Pedra Furada (Piauí, Brasil), donde encontraron indicios de ocupaciones humanas que podría llegar hasta 40.000 años antes del presente. El artefacto es una placa de arenisca limosa bien cementada de 21 centímetros de largo, 18,5 de ancho y 2,9 de grosor, que fue tallada por artesanos con forma hexagonal y simétrica. Según los arqueólogos, esta pieza es, sin duda, de creación humana y revela una novedad técnica durante la ocupación pleistocénica de América del Sur. En esta excavación, los arqueólogos hallaron 2.200 artefactos líticos, cuyo análisis por carbono 14 así como el análisis por OSL (Optically Stimulated Luminescence) de los sedimentos alrededor de ellos revelaron que la capa en la que se encuentra la herramienta tiene entre 27.600 y 24.000 años. Además, los arqueólogos reconocen en la manufactura del instrumento cinco etapas distintas de transformación técnica que indican que el artefacto pudo tener varios procesos de uso. Además de Vale da Pedra Furada, existen otros asentamientos como el de Chiquihuite (México), de más de 30.000 años, y el Cerutti Mastodon Site (Baja California), de 130.000 años, que demuestran la existencia de asentamientos en América de mayor antigüedad de lo que se creía hasta hace unos años. La herramienta encontrada se encuentra custodiada en el Museo del Hombre Americano en Sao Raimundo Nonato (Piauí) de la Fundação Museu do Homem Americano.

China, rica, pero sin agua ni aire – 2da. parte

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(La primera parte de este artículo está aquí)
  1. El PBI sube en rampa, pero los recursos caen en picada
La idea de capacidad de porte aplicada a los ecosistemas humanos se resume en que un conjunto de ellos, como el de China, tiene límites en materia de cuántos humanos pueden vivir en él y de él, administrando del mejor modo posible los recursos naturales existentes “in situ”: agua, aire, tierra fértil, fotosíntesis, materias primas y recursos energéticos. Con su población que en tiempos de Mao Zedong estaba en 500 millones y hoy anda por los 1393 millones, no hay consenso científico sobre si China sobrepasó su capacidad de porte hace décadas o siglos. Pero un número elocuente es que de cada 5 personas en los 195 países del mundo, una es china o vive en China. Pese a que su demografía dejó la rampa y va insinuando una probable y lenta baja, pese a ocupar 9,6 millones de km2 del continente asiático, hoy la dilatada y continental China vive como el insular y minúsculo Japón, que tiene 11 veces menos población; en ambos casos hacinada en las exiguas llanuras fluviales y/o costeras. Ambos países forman, a su pesar, parte de esos sitios del mundo que importan casi todo lo que comen y queman, y a los cuales el agotamiento de suelos y de aguas no logra eximir de generar catástrofes en suelo propio o a distancia. El refinamiento tecnológico trata de huir hacia el futuro, pero el presente a veces interpone paredes. Y no todas son rodeables o derribables. Como ejemplo de tapa de libro, con su apuesta explícita a la hidroelectricidad, las turbinas eólicas y las centrales nucleares, Xi Jingping encabezó lo que llamó “una revolución verde”. Ese slogan, en tiempos de Deng habría sido una herejía anti-desarrollista y en los de Mao (cuando las revoluciones sólo podían ser muy rojas), causal de tiro en la nuca. Hoy la continuidad de Xi en el poder depende de que la economía siga creciendo “a tasas chinas”, como se dice fuera de China, y éste es un tema ya no tanto de demografía como de energía. Con una población cada vez más urbana y consumidora de electricidad, cada punto logrado cuesta arriba en la rampa del Producto Bruto Interno (PBI) es imposible sin una rampa subyacente porcentual de 1,5 puntos en oferta eléctrica. Por ello, la mejora del nivel de vida de las masas suele medirse indirectamente por su consumo de electricidad per capita. Y en China, entre 2009 y 2019, pasó de 2.782 kw/h a 5.161 kw/h. Pero esa pendiente se trepó básicamente a carbón. Y continúa. Suecia, como referencia de país en el otro extremo del arco, con escasa población y muy altos índices de desarrollo humano, andaba en los 13.000 kw/h y a la baja desde los ‘90, por el constante ahorro de energía. Con algo más de 10 millones de habitantes, a Suecia le sobra a tal punto la electricidad que exporta el 15%, pero además logra eso emitiendo la mitad de C02 a la atmósfera que en 1979, y para envidia de alemanes e ingleses, hace eso mientras reconvierte su flota automotriz a vehículos “full electric”: en 2030 prohibirá el motor de combustión interna, hasta aquí llegaste. Parece un acto circense pero les está saliendo bien: se descarbonizan, punto. Suecia logra eso no por sus 3600 molinos eólicos -que son muchos- sino porque tiene centrales hidroeléctricas que dan el 45% de la potencia de base anual y 10 centrales nucleares que dan el 40%. Éstas no piensa cerrarlas ni a palos, visto cómo la ha ido a los alemanes con esa idea. Los considerables excesos de potencia generados por los parques eólicos –en otros circuitos, su principal peste- se exportan caros a la red eléctrica europea. Ésta los absorbe fácil por su traza de alta tensión, muy mallada, con tramos cortos entre miríadas de ciudades consumidoras, y por la enorme demanda crónica generada en Europa Occidental por el cierre de las centrales nucleares alemanas. Los suecos no dependen del viento o del sol (¿cuál sol?) para lo básico: iluminar sus  ciudades, mover su industria o recargar sus autos. Para eso, ríos y el átomo, a bajo precio. El viento lo venden afuera, y caro. Sin embargo, en su consumo eléctrico per cápita China parece todavía muy lejos del techo, si Suecia fuera el techo posible. El país que la prensa boba suele llamar “gigante asiático” choca con los límites objetivos de su realidad geofísica. El gigantismo chino es muy overo: está muy intercurrido de enanismo. China desplazó a Brasil como el país más hidroeléctrico del mundo, pero, a pura continentalidad, carece de sus lluvias. En 2009 tenía 172 GW instalados en sus represas, en 2015 ya eran 356 GW, y el gobierno cree que el techo de ingeniería estaría entre los 500 y 600 GW. Con esa quimera a la vista, se siguen construyendo represas a lo bestia, pero la mayor parte de las cabeceras de cuenca están en la llamada “Torre del Agua de Asia”: el altiplano del Tibet. Si China en 1950 ocupó militarmente esa región, si se dedicó 71 años a pavimentarla de chinos Han traídos a carretadas, si desde entonces enfrenta sublevaciones populares de tibetanos, y recurrentes, todo eso sucede porque ese altiplano de casi 4000 metros de altura promedio es la fuente de los ríos que permiten la vida de la mitad de la humanidad, desde los hormigueros demográficos de Pakistán y del Sudeste Asiático hasta la desolada frontera sino-siberiana. Pero si China sigue represando a escape las altas cuencas del Indus, del Ganges, del Brahmaputra, del Irrawady, del Solween, del Mekong, del Yang Tze y del Amarillo, que dan bebida, riego, pesca y potencia a países vecinos aguas abajo, terminará generando conflictos con todos ellos. Sólo tiene paz garantizada con Pakistán, por ahora su único y verdadero aliado estratégico en el vecindario. Pese a la impresionante habilidad de China para una diplomacia de zanahoria y/o garrote, los países que ya resienten las bajantes drásticas e imprevistas, las inundaciones repentinas, la desaparición de pesca y la mala calidad de agua creadas cuenca arriba por los proyectos hidroeléctricos chinos en Tibet son la India, Bangladesh, Vietnam, Camboya, Tailandia, Laos y Mianmar. Sin perjudicar a más población ribereña que la propia (y eso también se paga), China sólo podría proseguir su desarrollo hidroeléctrico en el Yang Tze y el Río Amarillo, cuyos cursos, medios y finales (no así las cabeceras de cuenca), son exclusivamente chinos. Con la India y con Vietnam, en cambio, China tuvo guerras en 1962 y 1979 respectivamente, todas de corta duración pero masivas, sangrientas y mal saldadas. Y eso sucedió mucho antes de que hubiera mediado siquiera la cuestión hídrica. Pero ahí está, y en los países más agraviados por los proyectos hidroeléctricos chinos, viven más de 3000 millones de habitantes. Ni China puede sobornar a todos esos estados-nación a la vez, y menos aún, pelearse con todos. Tampoco puede darles el ejemplo, que eso también sirve. El 70% de los ríos chinos está severamente contaminado, lo que deja en escasez de agua potable a 300 millones de chinos. Y tampoco puede vender ilusiones científicas de la abundancia hídrica en el Sudeste Asiático: el recurso básico de la hidrología en ese rincón del mundo son los 46.298 glaciares tibetanos inventariados por la Academia China de Ciencias, y forman el máximo reservorio planetario de agua dulce después de la Antártida y Groenlandia. Pero ese stock está en  retroceso. La Academia admite una pérdida del volumen glaciario del 7% desde 1960. Suena a poco. Circle of Blue, una publicación dedicada a hidrología y geopolítica, cree que la fusión glaciaria es peor y que para 2035 muchos de tales formaciones «permanentes» van a haber desaparecido en quebradas inaccesibles, así como están volviéndose caminables por el fondo cientos de lagos tibetanos, y eso debido al recalentamiento global. Los datos los provee el Environmental Change and Security Program del Woodrow Wilson International Center for Scholars in Washington, D.C, es decir un “think tank” estadounidense. Puede ser una visión sesgada, por estadounidense. Los científicos chinos, en cambio, se maravillan de sus enormes recursos hidroeléctricos, y parecería que se creen Brasil, sólo que el agua brasileña llueve sobre Brasil y fluye por Brasil: no proviene de un país vecino anexado militarmente por Brasil. Para muestra, un botón: este “paper” de Xiaoling Chang, Xinhong Liu y Wei Zhou en la revista Energy, accesible aquí. La opinión forzosamente equilibrada la da el IPCC, el Panel Internacional de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, que representa a 195 países, y dice que el derretimiento glaciario en los Himalayas y el Tibet es el más rápido del planeta. China comparte un problema hídrico con Argentina: una superficie árida en su 70%. Pero aunque los chinos gozan de un territorio 3,42 veces mayor que el nuestro, encierran en él una población 30,45 veces mayor, y eso en un país de clima incomparablemente más continental, es decir, seco. Mucha menos agua en mucha menos tierra y para alimentar a mucha más gente. Nuestras exportaciones a China son, básicamente, ventas de agua y nutrientes de la llanura chacopampeana, con la soja a la cabeza. Así como los suecos exportan viento a Europa, nosotros vendemos la lluvia y la tierra negra de la Cuenca del Plata a China, cosas que los chinos tienen cada vez menos y vienen perdiendo desde inicios de la dinastía Han. Me eximo de hablar del impresionante desarrollo chino en energías alternativas. Genera mucho trabajo calificado y exportaciones. Sucede obviamente que una economía de ese porte tiene que funcionar también de noche o cuando el viento se plancha, y la red eléctrica de alta tensión es más lineal que mallada y no permite exportar picos de generación. De modo que el viento no les resuelve la vida. En los hechos, como se ve en muchos otros países, China tiene el 21% de su potencia instalada metida en viento y sol. Pero la intermitencia y el factor de disponibilidad relativamente bajo de ambos recursos, amén de las altas pérdidas en transmisión a distancia, esa inversión rinde sólo el 9% de su producción eléctrica. Por ello y para entender a China en comparación con otros países, me remito a comparar únicamente fuentes de potencia de base, o “despachables”, las que están disponibles 24×7. Gas y petróleo, se sabe, en China no hay un metro cúbico o una gota: todo eso se importa. Carbón, en cambio, hay a patadas, pero tan a lo bruto lo queman que aún así se debe importar desde Australia. China depende entre un 70 y 80% del carbón, con un 45% usado por la industria y el resto para electricidad. Consume alrededor del 48% de la producción carbonífera mundial, aunque triplicó la suya entre los ’90 y 2010.
Parejas bailando con máscaras en el smog de la ciudad de Fuyang, provincia de Anhui, China, en 2017

Baile de máscaras (bueno, de mascarillas) en Fuyang, Anhui, año 2017.

            El periodismo bobo tiene un segundo lugar común para China, además de aquello del “gigante asiático”: es el título de “la locomotora de la economía mundial”. Este último pasa por alto que la ecológica Australia viene a ser la carbonera de esa vieja locomotora a carbón. Pero sobre todo, pasa por alto que en algún momento, un mundo archipodrido de sequías, incendios masivos, olas mortales de calor y pérdidas por inundación o salinización de llanuras costeras le va a tocar el silbato a ambos países. Y les va a bolear las exportaciones con unos aranceles que te la cuento. Serán medidas defensivas, probablemente descoordinadas y unilaterales, pero reventarán en cascada no bien algún audaz o desesperado tire la primera piedra. Probablemente las cosas sucedan de ese modo, ya que antes se va a congelar el infierno que la ONU le dé bola a su propio organismo científico, el IPCC, e imponga un impuesto universal y severo a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). China, EEUU y Rusia no lo permiten. El desarrollo nucleoeléctrico chino empezó recién en 1981, 7 años detrás del nuestro. Hasta entonces, y desde finales de los ’50, todo el desarrollo atómico chino había sido bélico, con una primer arma testeada en 1964. Pero comprando patentes de transferencia de tecnología estadounidense, canadiense y francesa, han venido desarrollando su núcleoelectricidad a la carrera, al punto que hoy tienen la segunda flota de centrales después de la yanqui, y que la china es incomparablemente más joven (y mejor). Los chinos han comprado, probado, adoptado, adaptado y en algunos casos mejorado todos los diseños de planta occidentales. Su modelo ya tecnológicamente propio, «de bandera» y exportable es el Hualong-1, inspirado en un PWR francés de 900 MW desarrollado por Ëlectricité de France en los ’70 que, a fecha de hoy, sigue siendo el reactor más exitoso, seguro y barato del mundo. Tal vez el Hualong-1 tenga esa misma  trayectoria. Pero hoy, pese a sus 47.498 MW nucleares instalados en 49 centrales, y a los 15.906 MW de otras 16 en construcción, China sólo extrae del átomo el 6% de su consumo eléctrico. Éste es justamente el único recurso eléctrico en el cual China, realmente, no tiene techo.

Centrales nucleares operativas, en construcción y planeadas. En el “Far West” chino, las enormes, desérticas y conflictivas provincias occidentales, no hay ni planeadas, y más por falta de agua como refrigerante que de población.

            Tampoco tiene casi uranio, para el caso, pero tiene aprovisionamiento externo muy bien asegurado, y además está preparando un programa nucleoeléctrico 2.0 movido por torio, elemento del que su geología propia dispone con cierta largueza. Y en esas dos cosas China se parece a la India, y por eso ambos países siguen construyendo tenazmente centrales nucleares de agua pesada y tubos de presión tipo CANDU, los chinos aún bajo licencia canadiense. Permiten quemar óxidos mixtos de uranio y plutonio reciclados de combustibles gastados, y son el puente hacia otras máquinas muy distintas, los “breeders”, o reactores reproductores, activadas a torio. Si China no avanzó con reactores convencionales más tierra adentro (aunque planes, sobran) es por su reticencia a interpolarlos en los cursos medios de sus ríos. Estos están llenos de ciudades aguas abajo, y esos municipios podrían objetar (bajo la mesa las patadas son peores) las descargas de agua caliente de los circuitos terciarios, y su posible efecto eutrofizante. La palabrita griega significa “generador de algas unicelulares”. Éstas, en combinación con las descargas cloacales y la lixiviación de fertilizantes que atormenta al 70% de los ríos chinos, suman un combo infalible para pudrir aguas. Pero definitivamente, si el PCCh hoy prefiere la ubicación costera para desarrollos futuros es porque, además de más población e industria a pie de central, la dirección comunista es aversa a 1) las pérdidas de potencia en líneas de alta tensión demasiado largas, 2) las consecuencias de accidentes de grado INES 7, como Chernobyl y Fukushima, en despliegues intracontinentales. La ubicación costera del complejo nuclear japonés (y también la pura suerte) determinaron que las plumas de iodo 131 y cesio 137 emitidas en cada accidente tuvieran destinos muy distintos. La nube de productos de fisión emitida por Chernobyl IV, central ucraniana accidentada en 1986, se depositó desde Escocia hasta Italia sobre los suelos de media Europa, Medio Oriente y Asia Central. Amén de exacerbar las tensiones OTAN-Pacto de Varsovia, a retaguardia de ese último, este hecho destruyó las ya flacas lealtades políticas entre la URSS, Europa Oriental y los países bálticos y turcomanos, y precipitó su secesión, que no fue menor: derrumbada la URSS, se cortaron solos 15 estados-nación que hoy no son parte de la Federación Rusa. En cambio, salvo por la municipalidad de Itate, la pluma de Fukushima mayormente fue soplada mar adentro por los vientos costeros. Pese a protestas de los vecinos de ultramar con peores recuerdos de la ocupación japonesa de preguerra y guerra (Corea, Filipinas, China y Vietnam), en esos países no hubo precipitación de productos de fisión. Y dentro del archipiélago japones, el impacto sanitario y político fue menor: no se murió nadie, no cayó siquiera el gobierno nacional, y tampoco se secesionó ninguna prefectura. La central Hualong-1 podría clonarse N veces. Así lo hizo EDF con su modelo de 900 MW durante las presidencias de Georges Pompidou, Valéry Giscard d’ Éstaing y de Francois Mitterrand, al punto que todavía hoy Francia obtiene del átomo el 70,6% de su consumo eléctrico, y un territorio en el que se distribuyen 56 centrales nucleares casi idénticas entre sí, con predominio de la EDF de 900 MW y 3 «loops» de refrigeración. Son las únicas máquinas nucleoeléctricas del mundo que realmente se llegaron a fabricar en serie, y por ello también las más baratas del mundo. Gracias a ellas, los franceses pagan la tarifa eléctrica domiciliaria promedio a mitad de precio que los alemanes. Estos son muy ecologistas y cerraron sus 18 centrales. Por lo cual han vuelto a quemar carbón, incluso a importarlo de Polonia, y aún así se ven obligados a comprarle electricidad a Francia. Es decir electricidad nuclear. ¿Accidentes de consecuencias? Cero. Sólo incidentes. Con los abundantes ríos y acuíferos de Francia, estas máquinas PWR de EDF, que necesitan de bastante agua lo suficientemente fría para refrigerar el circuito secundario, pudieron distribuirse uniformemente sobre todo el territorio, al punto que sólo 18 están sobre el litoral marino. De hecho, con el recalentamiento global sucedido desde los ’70 fogoneado (en todo sentido) por la troika de grandes emisores de carbono (EEUU, el resto de la UE y China), durante la ola de calor de agosto de 2018 los franceses tuvieron que cerrar 4 plantas situadas sobre los ríos Rhin y el Ródano, cuyas aguas bajaban demasiado calientes como para refrigerar las máquinas. Cuando las plantas se construyeron, ése parecía un escenario imposible, de climatología-ficción… En China la continentalidad del clima se impone con otra dureza. La Hualong-1, parecida a la EDF francesa hasta en sus 3 loops, parece el «fierro» ideal para un despliegue en el «hinterland», pero éste es muy seco. Por ahora, el abarrotamiento de ubicaciones costeras -y por ende, entreveradas con el tejido urbano de las megalópolis- constituye un freno simultáneamente geográfico y político al desarrollo nucleoeléctrico chino. Y eso es especialmente notorio en el “Far West” nacional, en el Tibet y en el Xingjiang uighur, donde el cariño por Beijing mide en números negativos. De esos límites, que no sólo son políticos sino físicos, en el Reino del Medio, se habla poco y nada. Todo esto hoy por hoy, equivale a una condena a que la electricidad china salga de combustibles fósiles en un 70%, cifras casi calcadas de la Argentina, aunque lo que queman ellos es carbón y no gas natural. Y eso se hace con aproximadamente la mitad de eficiencia térmica, es decir el doble de emisiones de carbono por MW/h producido. No sin consecuencias: la Organización Mundial de la Salud fija un máximo tolerable de 25 microgramos de hollines finos de tipo 2,5 micrómetros, los que más hondo calan en los alvéolos pulmonares, donde por su correlación superficie/masa, logran traspasar fácilmente productos de combustión incompleta de hidrocarburos a la circulación. Y son muy irritantes. Algunos argentinos que viven o han vivido en Beijing me dicen que lo normal es el aire con 200 mg. de partículas PM 2,5. Pero que en la primera década de este siglo eran casi normales los eventos como el del lunes 15, con casi 1000 mg, es decir 30 veces la carga de particulados ultrafinos de hollín que el de Villa Inflamable. Para los no bonaerenses, es el barrio al pie de las refinerías de petróleo de “El Doque”, en Avellaneda, situado también a sotavento de las chimeneas de la Central Eléctrica Costanera de Edesur. El portal Statista estima que a fines de año el PBI chino habrá crecido un 8,1%. Lo que no entra en esas cuentas son las externalidades, las pérdidas económicas causadas en su propio país y en otros por destrucción o maltrato de recursos sin reposición. Entre esos recursos, además del agua y el aire, está el parénquima pulmonar de 1,6 millones de habitantes/año, cuyo comentario respecto de la calidad de aire en las ciudades chinas es resignado, silencioso y elocuente: se mueren.

(Concluirá mañana)

Daniel E. Arias

Un requisito para ser un país desarrollado

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Fernando Stefani es vicedirector del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (Cibion, Conicet), profesor titular de Física Experimental en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA. Hemos publicado otras veces sus reflexiones en AgendAR (ver en el Buscador: valen la pena). Aquí comenta la reciente sanción de la la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Un paso necesario pero no suficiente para llegar a ser un país desarrollado.

«A pesar de la siempre abrumadora coyuntura, cada tanto la política argentina encuentra un huequito para dar un paso importante para nuestro futuro. Días atrás el Congreso Nacional dio uno: aprobó con amplia mayoría la ley de financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. La norma establece un incremento progresivo de la inversión pública en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D) ligado al PBI, llevándola desde un 0,28% del PBI en 2021 hasta el 1% en 2032; Referencia: en 2019 esta inversión fue de 0,21% PBI, y tuvo su pico de 0,46% PBI en 2015.

Podemos pensar que con esta ley se resuelve positivamente el largo debate sobre si debemos o no invertir en ciencia y tecnología de manera planificada. Una excelente noticia. Sin este paso, necesario pero no suficiente, resulta estéril cualquier estrategia de crecimiento económico sostenido en el tiempo.

El planeamiento presupuestario definido por la nueva ley es importante por dos motivos. Primero, su proyección de 11 años es compatible con los proyectos de I+D. Proyectos cortos requieren unos años; ejemplos: validar una hipótesis sobre el mecanismo de una enfermedad, o modernizar una línea de producción. Proyectos más ambiciosos requieren una década o más; ejemplos: diseño, fabricación, aprobación e instalación de radares (Invap), o desarrollo, aprobación y comercialización de una nueva semilla (trigo resistente a la sequía del Conicet y la Universidad del Litoral). La nueva ley garantiza la necesaria continuidad por un lapso razonable, que deberá ser extendido oportunamente.

En segundo lugar, la ley establece una velocidad de incremento de la inversión. Para progresar, la Argentina necesita generar conocimiento e innovaciones a una cierta velocidad, superior a la que marcan los líderes. Se trata de una carrera por la economía global. Cada año, el mercado internacional se nutre de nuevos productos y servicios que apuntan a mejorar nuestra calidad de vida en todos sus aspectos: salud, alimentación, educación, vivienda, transporte, trabajo, comunicaciones, entretenimiento, etc. Estos nuevos productos y servicios se consumen en todo el mundo, pero se generan en abrumadora mayoría en los países desarrollados. Esto es así porque esos países son lo que cuentan con la capacidad de innovación. Para sostener su potencia económica, los países desarrollados invierten cada año una fracción mayor de sus PBI en I+D. El ritmo de este avance puede medirse. Los datos del Banco Mundial o Unesco muestran que, en promedio, los países desarrollados invierten cada año un 0,03 %PBI más que el año anterior. Esa es la velocidad promedio de los líderes: Estados Unidos va al 0,02 %PBI/año, Alemania al 0,04 %PBI/año. Los verdaderos países en desarrollo aumentan su inversión en I+D a un ritmo superior. Por ejemplo, China lo hace al 0,08% PBI/año. Corea de Sur va al 0,15% PBI/año, Malasia al 0,06 %PBI/año. Es una carrera. Si uno quiere ganar posiciones debe ir más rápido que los líderes.

La Argentina, con importantes altibajos, viene aumentando su inversión en I+D a un ritmo promedio de 0,01% PBI/año; tres veces más lento que los países desarrollados (ver gráfico). Venimos acumulando un retraso científico-tecnológico fenomenal. Es importante asimilar estas métricas comparativas con los países desarrollados y en desarrollo porque si no, desde el punto de vista de nuestro retraso, nos confundimos avances locales con estar en desarrollo. La nueva ley brinda una oportunidad para revertir esta tendencia condenatoria.

% PBI invertido en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D)

Para visualizar esta carrera por la innovación, el gráfico muestra la inversión en I+D en función del tiempo de algunos países de referencia. Mayor pendiente indica mayor velocidad de transformación. Como ejemplo de países desarrollados están Alemania y Estados Unidos. Como ejemplo de países en desarrollo, China y Malasia. Argentina y Brasil están estancados; Brasil en un nivel superior. China nos superó en los 1990, pasó a Brasil en 2002, y alcanzará a Estados Unidos en 2026. Malasia superó a la Argentina en el 2000 y a Brasil en 2005.

La inversión que cuenta en este análisis es la total, pública + privada, expresada como fracción del PBI; la fracción de la economía que se invierte en I+D. La nueva ley, desde luego, solo planifica la inversión pública. En la Argentina, la participación del sector privado es de un 20 a 30%. La proyección a futuro para la Argentina que se muestra en el gráfico toma la inversión pública programada por la nueva ley y asume una participación privada constante de 25%. Esto ya implicaría un cambio sustancial, aunque modesto para el nivel de retraso que hemos acumulado. Alcanzar a Brasil recién sería posible en 2035; Malasia aparece en un horizonte inalcanzable. Ni hablar China o los países desarrollados. Pero de aplicarse bien la nueva ley, la participación del sector privado debería crecer, dando como resultado una aceleración mayor.

Un país en desarrollo se caracteriza por un proceso en el que la inversión total en I+D aumenta a una velocidad competitiva (0.06% – 0.15% PBI/año), y dónde la participación del sector privado crece. Corea del Sur, por caso, arrancó en los 1960s con una inversión 95% pública. Le llevó 30 años impulsar a su sector privado a invertir el 50%. Unos poco años después alcanzó la relación 75% privado – 25% público, que en la actualidad es la norma en los países desarrollados. Esta proporción responde a un balance entre el conocimiento científico generado principalmente con fondos públicos, y su demanda a través de tecnologías por el sector productivo.

El sistema científico se encuentra en un estado muy preocupante, con salarios de pobreza y enormes dificultades para trabajar. Muchos científicos, jóvenes y no tanto, buscan otros horizontes geográficos, virtuales (telemigrantes) o laborales. Sin dudas, parte del nuevo presupuesto debe destinarse a mejorar las condiciones laborales de los científicos en instituciones estatales, pero no debe limitarse a eso.

Para salir del estancamiento y las crisis recurrentes, la Argentina necesita que todas sus empresas sean cada vez más competitivas, que generen y comercialicen productos y servicios cada vez de mayor valor en la economía global. Para ello, deben innovar, convertirse en genuinos demandantes de conocimiento y tecnología. Y de nuevo, para que sea exitoso, este proceso de aprendizaje y mejora debe hacerse con un mínimo de velocidad. Si no, no reducimos nuestro retraso.

El sector empresario es donde se concretan las innovaciones. No hay que confundir una invención con una innovación. Una invención es una idea para un nuevo producto o servicio; en principio, la puede hacer cualquier persona, en cualquier lugar. Desde luego, con más conocimiento y creatividad se producen mejores invenciones. Pero una innovación es otra cosa, consiste en transformar una invención en un producto o servicio real, producido y distribuido a escala para la sociedad. No la puede hacer una sola persona, ni se puede hacer en cualquier lugar. La capacidad de innovación es algo complejo y cada vez más desafiante. Requiere de un conjunto de habilidades específicas para cada sector, que incluyen, además del dominio de tecnologías clave, conocimiento de regulaciones, mercadeo y prospectiva, captación de capitales, financiación, fabricación, logística, comercialización, y gerenciamiento de la innovación; en sectores estratégicos incluso de política exterior y lobby internacional.

Para la enorme mayoría de las empresas argentinas (y del mundo) es imposible reunir todas estas capacidades por sí solas. Tampoco las reúnen las oficinas o unidades de vinculación tecnológicas existentes en nuestro país. Los países desarrollados y en desarrollo cuentan con instituciones especializadas en esta tarea para cada sector productivo. Allí, las empresas del sector encuentran la tecnología y el asesoramiento profesional para poder innovar. La institución estrella de este tipo son los Institutos Fraunhofer de Alemania (80 centros especializados). Este esquema tiene una doble ventaja: 1) la inversión hecha en esas instituciones, que sería imposible de afrontar para una empresa individual, se amortiza entre muchas empresas del sector; 2) la capacidad de innovación se concentra en un sitio, el conocimiento se pasa de generación en generación, y el aprendizaje se aprovecha mejor; la experiencia hecha en un caso sirve para casos futuros.

En resumen, para que la inversión pública en I+D sea efectiva, requiere de una estrategia con lineamientos y objetivos sostenibles, en un clima desarrollo integral del país. Si no, será infructuosa y generará un crecimiento del sistema científico desacoplado de las necesidades de la sociedad, generando más problemas que soluciones. La inversión pública en I+D debe incluir estímulos a la inversión privada en innovación en diversas formas: incentivos económicos, facilidades regulatorias, y centros sectoriales especializados en innovación.

Si esto se hace correctamente, la inversión privada en I+D aumentará junto a la pública, y con el tiempo lo hará a un ritmo superior. Esto, a su vez, dará mayor competitividad a nuestras empresas, generando más riqueza, más y mejores puestos de trabajo, y mayor recaudación, permitiendo al Estado continuar aumentando la inversión pública en I+D. Se establece un círculo virtuoso donde la inversión pública se multiplica y permite el crecimiento sostenido. Esto puede parecer una sobre-simplificación, que ignora o subestima los obstáculos prácticos, pero no lo es. Se trata de definir un camino sostenible y con propósito. Los obstáculos aparecerán, pero si el objetivo está claro se sortean uno a uno. Una buena aplicación de esta nueva ley tiene el potencial de desencadenar un círculo virtuoso que impulse a nuestro país por un sendero de desarrollo en solo unas décadas.»

Protistas: un estudio que cambia conceptos básicos de la distribución biológica

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Un consorcio internacional de científicos, con participación argentina, estudió microorganismos claves para la vida en el planeta. 

Investigadores de 7 países europeos y de la Argentina pusieron la mira en pequeños y grandiosos organismos que habitan los más recónditos sitios del planeta: los protistas. Los secuenciaron y descubrieron que muchos de ellos eran desconocidos hasta entonces. Aun más: encontraron que mostraban más diversidad que la esperada, en especial, en aquellos que habitan los suelos. También observaron que los sistemas terrestres ofrecen mucho más de lo pensado. “Estos ambientes no han sido muy estudiados y la diversidad encontrada en este trabajo es altísima. Esto está demostrando que sólo conocemos la punta del iceberg”, señala la bióloga Irina Izaguirre. Ella integró este equipo científico internacional que analizó cientos de muestras de estos microorganismos en tierras, mares, ríos y lagos de distantes sitios del mundo.

Los protistas son fundamentales para la vida en el planeta

Su nombre proviene de una palabra que en su origen significa “los primerísimos”. Constituyen las bases y el sustento de las cadenas alimentarias de muchos ecosistemas. Unicelulares en su mayoría, y muy distintos entre sí, algunos, por ejemplo, son parásitos y causan enfermedades como la malaria; otros son fotosintéticos y captan el dióxido de carbono atmosférico contribuyendo al balance global del planeta. Pero todos son pequeñísimos. “Como son organismos muy chiquitos resultan muy difíciles de estudiar. Por eso, estos trabajos se basan en métodos moleculares, porque es la única manera de analizar su biodiversidad. Por su aspecto o morfología es muy complejo hacerlo porque hay especies muy parecidas entre sí”, describe Izaguirre, investigadora del Departamento de Ecología, Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y del IEGEBA (UBA-CONICET), y cuenta su propia experiencia con muestras extraídas en sus campañas científicas en la Antártida. “Aun puestos bajo los más precisos microscopios no lográbamos distinguir a cinco protistas diferentes, en tanto que, con los medios moleculares -compara- encontramos a cientos”. Tras desentrañar la información genética del ADN del microorganismo, se envía la secuencia para registrarla en el GenBank, la base de datos de secuencias genéticas del National Institutes of Health de Estados Unidos. Este banco de datos de libre acceso permite corroborar si la secuencia obtenida ya había sido asentada o hallada en otras investigaciones. “De este trabajo, un porcentaje muy bajo de lo que se encontró, sobre todo en muestras de suelo, mostró alta similitud con lo ya registrado en el GenBank. Es decir, era casi todo nuevo”, nota. Mares como el Mediterráneo, océanos como el Atlántico, lagunas pampeanas, lagos patagónicos o antárticos, o distintos suelos del planeta, son solo algunos de los 122 sitios de donde se obtuvieron muestras con protistas. “Algunos de estos organismos son fotosintéticos. Y algunos de ellos, inclusive, cuando no tienen suficiente luz pueden ingerir bacterias, lo que se denomina mixotrofia. Es como si los humanos, además de comer, pudiéramos hacer fotosíntesis”, remarca con admiración biológica. Este mundo, minúsculo en tamaño pero gigante por su relevancia en el planeta, mostró en este trabajo diferencias según los hábitats de estudio. “El suelo alberga la mayor diversidad de protistas, seguido de los océanos y el agua dulce”, publica este equipo multinacional, bajo la dirección de David Singer, en Environment International En otras palabras, esta investigación puso al descubierto que en la tierra, bajo nuestros pies, estaban ocultas la mayor cantidad de especies protistas no descriptas hasta entonces. Asimismo, mostró al suelo como un gran tesoro de microorganismos, al guardar una mayor variedad que la hallada en aguas saladas o dulces. “Por primera vez se puede poner en evidencia que la tierra tiene una diversidad muy importante de protistas, hecho que tal vez se subestima porque no hay tantos estudios realizados sobre ambientes terrestres”, puntualiza. Hasta ahora se considera que en el mar habitan microorganismos, entre ellos numerosos protistas como las microalgas, que llevan adelante la fotosíntesis y son responsables de gran parte de la producción de oxígeno y de la fijación de carbono en el planeta. Esta investigación no encontró diferencias significativas en la abundancia relativa de organismos fotosintetizadores en las muestras marinas y de suelo, aunque mostró que son dominantes en el agua dulce. “Esperábamos que hubiera muchos organismos fotosintetizadores en el mar, pero no pensábamos encontrar una cantidad tan grande en la tierra. Esto es sorprendente y podría sugerir que en el suelo se realiza una contribución, en el ciclo global del carbono, mayor de lo que se suponía”, indica Izaguirre, al tiempo que concluye: “El mundo microscópico terrestre está poco explorado. Y su relevancia puede llegar a ser mayor de lo que se sabe”.

OMS: “La desigualdad en la distribución de vacunas es un catastrófico fracaso moral”

El titular del organismo, Tedros Ghebreyesus, criticó la actitud de los fabricantes de vacunas que buscan la aprobación reglamentaria de los países prósperos en lugar de someter sus datos a la OMS para obtener una luz verde global.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el mundo puede enfrentarse a un “catastrófico fracaso moral” si los países ricos acapararan las vacunas contra el coronavirus en detrimento de las naciones pobres. Pero este alerta ya se dio hace un par de semanas, y en el informe de ayer de la OMS se puede leer que se registran 121.464.666 de contagios confirmados en el mundo, y el número de muertes por esa causa alcanza a 2.684.093. En un informe preparado para la reunión de la OMS, un panel de especialistas subrayó que “al referirse a la cronología inicial de la primera fase de la epidemia, se constata que habría sido posible actuar más rápido sobre la base de las primeras señales“. “Lo que está claro para el grupo es que las autoridades sanitarias locales y nacionales de China podrían haber aplicado medidas de salud pública más contundentes en enero“, agregó y destacó que la rápida transmisión del virus en el mundo a principios de 2020 se vio facilitada por el hecho de que “la epidemia fue en gran parte ocultada” en esa potencia asiática. Mientras tanto, el director general de la OMS, Tedros alertó sobre una de las principales preocupaciones actuales de la organización multilateral: la creciente concentración de vacunas en manos de unos pocos países en detrimento a gran parte del mundo que aún no consiguió dosis o solo negoció para una parte insuficiente de su población. “Debo ser franco. El mundo está al borde de un catastrófico fracaso moral y el precio de este fracaso será pagado con vidas en los países más pobres del mundo”, sentenció Tedros. En un discurso en la apertura de un consejo ejecutivo de esta agencia de la ONU, en Ginebra, criticó la actitud “egoísta” de los países más ricos y a los fabricantes de vacunas que buscan la aprobación reglamentaria de los países prósperos en lugar de someter sus datos a la OMS para obtener una luz verde a escala mundial para la utilización de la vacuna. Para el director general de la OMS la situación pone en peligro el acceso equitativo en todo el mundo a la vacuna y afirmó que 39 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus ya se habían administrado a fines de enero en al menos 49 países ricos y en apenas un puñado de naciones en desarrollo.