El boom productivo de Vaca Muerta se refleja también en los salarios de los trabajadores que se desempeñan en la industria petrolera. Un informe de la consultora Adecco detalló cuánto cobran de acuerdo a su categoría y los valores oscilan entre un mínimo de 2,7 millones de pesos para un oficial instrumentista de una firma pequeña (unos 1930 dólares) y un máximo de 10 millones de pesos para un ingeniero en proyectos de una compañía grande (unos 7000 dólares).
Los salarios de acuerdo al puesto de trabajo
Un puesto de oficial instrumentista requiere estudios técnicos completos con un sólido conocimiento teórico práctico de equipos e instrumentos de medición y comunicaciones. A su vez, entre sus responsabilidades se destaca el desarrollo de soluciones aplicadas a operaciones dependientes de instrumentación analógica y digital. Ese perfil hoy percibe en una firma chica o mediana un mínimo de 2,7 millones de pesos y un máximo de 4,7 millones de pesos, mientras que en una compañía grande el mínimo es de 3,6 millones y el máximo de 6,3 millones de pesos.
En el caso de los maquinistas deben tener conocimiento demostrable en conducción de vehículos, pilotaje y manipulación de la máquina, mecánica, electricidad, hidráulica y neumática aplicada al mantenimiento de máquinas. Su tarea consiste en la operación de maquinaria especializada utilizada para la manipulación de paletas y cargas en obra, levantamiento y elevación de elementos constructivos y tolvas, pequeños desplazamientos de tierras y levantamiento de personal mediante plataformas de trabajo móviles. Para este segmento los salarios oscilan en una firma pequeña o mediana entre un mínimo de 3,2 millones y un máximo de 5,9 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 5,2 millones a 7,4 millones de pesos.
Por último, los ingenieros de proyectos deben tener estudios universitarios completos en Ingeniería, preferentemente en Petróleo. Sus tareas abarcan desarrollo de proyectos de obras de Ingeniería y análisis e interpretación de planos de proyectos, efectuando los cálculos y realizando cómputos métricos y memorias descriptivas, a fin de aportar la información necesaria para el desarrollo. También suelen coordinar ocasionalmente grupos de trabajo para la ejecución de proyectos asignados, elaboran y presentan informes técnicos de las actividades realizadas. El salario de estos profesionales en firmas pequeñas y medianas oscila entre 4,3 millones y 7,4 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 6,5 millones a 10 millones de pesos.
Fuente: Adecco.
Las diferencias salariales por región
En Vaca Muerta es donde mejor se pagan estas tareas. Si bien el informe presentado este jueves por Adecco no compara con otras regiones, en la Guía Salarial que publicaron a fines de 2025 ese detalle figura por región y ahí pueden verse las diferencias, más allá de que las cifras quedaron desactualizadas.
Un ingeniero de proyectos de una firma chica o mediana cobraba el año pasado en la Patagonia entre 56% y 71% más que en el NEA y NOA y en las firmas grandes esa brecha iba de 70% a 127%. Si la comparación es con la región de Cuyo, en una firma chica o mediana, la diferencia oscilaba entre 36% y 41% y en las firmas grandes entre 29% y 45%.
Si se compara con lo que cobra ese mismo profesional en Buenos Aires, en una firma chica o mediana la brecha se ubica entre 8% y 16%, mientras que en las compañías grandes varía entre 18% y 28%, siempre a favor de los salarios de la Patagonia.
Adecco aclara en su informe que los salarios contemplados son sobre la compensación base, es decir el salario base nominal mensual: “Consideramos el sueldo percibido, más toda otra forma de compensación mensual de dinero en efectivo definida para ese puesto. Se expresan en pesos argentinos y en forma bruta mensual. No incluye el sueldo anual complementario (SAC)”.
Qué factores explican esos salarios
Carlos Stegmann, Key Account Manager de la división Oil&Gas de Adecco aseguró que hay tres causas que explican ese nivel de salarios en Vaca Muerta: alto poder de negociación de los sindicatos, mayor costo de vida de la Patagonia y el tipo de tarea que se realiza.
“Es un tipo de trabajo exigente desde el punto de vista físico y la mayoría de las personas que trabajan en los campos lo hacen de manera diagramada. Si hacen permanencia, suelen trabajar uno por uno. Es decir, hacen un día de trabajo y un día de descanso. En general, los diagramas son de 7 por 7. Están 7 días en el campo y luego tienen 7 días de descanso o 14 por 14. Naturalmente, bajo este esquema hay un montón de componentes que hacen que los salarios sean más altos”, remarcó Stegmann.
La falta de recursos humanos calificados también presiona los salarios al alza. El ejecutivo destacó que, según un informe de IAPG, para 2030 se necesitarían entre 30.000 y 43.000 puestos de trabajo directos adicionales en la industria para acompañar el incremento de la producción, solo para perforación, condicionamiento de pozos y operaciones.
En ese escenario, la falta de recursos humanos calificados es uno de los principales cuellos de botella que enfrenta la industria, junto con los déficits de infraestructura. “Si una compañía decide invertir en un yacimiento, contratan a una empresa de servicio que necesita entre 40 y 60 personas para gestionar cada equipo torre. Ahí es cuando empiezan a aparecer las restricciones de recursos humanos porque la capacitación de personal puede demandar entre 3 y 6 meses y eso supone una inversión muy alta”, sostiene Stegmann.
Ante la falta de recurso humano calificado, las empresas antes solían traer empleados de sus filiales de otros lugares del mundo, pero ahora no resulta tan conveniente. “Pasaba sobre todo con empresas de servicios como Schlumberger –hoy SLB-, Halliburton, Weatherford o Baker, pero en la actualidad los salarios en Argentina son carísimos en dólares para lo que se está cobrando en Estados Unidos. Entonces a las empresas no les conviene o les conviene mucho menos traer recursos de afuera”, destacó.
Durante décadas, los libros de texto de biología han consagrado una regla sencilla: el ADN se forma copiando una plantilla. Después de que una enzima desenvuelve una doble hélice de ADN en hebras separadas, otra llamada polimerasa construye una secuencia complementaria, base por base, para cada hebra. ¡Listo!: dos copias del ADN original. Sin embargo, una nueva investigación sobre cómo las bacterias se defienden de los virus demuestra ahora que esta regla de síntesis no es absoluta. Hoy en Science, un equipo de la Universidad de Stanford describe una enzima bacteriana que sintetiza ADN sin una plantilla de ácido nucleico, utilizando su propia estructura como guía.
«La investigación es innovadora», afirma Philip Kranzusch, bioquímico de la Facultad de Medicina de Harvard que estudia las defensas bacterianas. «¡Bastante genial!», añade Adi Millman, biólogo computacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts. El uso de una proteína como molde para la síntesis de ADN, dice, «es un cambio conceptual significativo del dogma central clásico», en el que la información fluye en una dirección desde los ácidos nucleicos como el ADN a la proteína. Los científicos esperan que la nueva forma de síntesis de ADN pueda adaptarse como una herramienta para la investigación biológica básica, de forma muy parecida a como el potente editor del genoma CRISPR se desarrolló a partir de otro sistema de defensa bacteriana.
En la replicación canónica del ADN, las reglas del emparejamiento de bases son supremas: las polimerasas ensamblan su cadena de ADN complementaria emparejando adenina con timina y guanina con citosina en la plantilla. La replicación también puede proceder con el ARN como molde, gracias a las polimerasas llamadas transcriptasas inversas que utilizan ese ácido nucleico para guiar la fabricación de ADN monocatenario.
El nuevo hallazgo se centra en DRT3, un sistema de defensa que protege a las bacterias de los virus, conocidos como fagos, que las infectan. Los investigadores descubrieron que el DRT3 elude la lógica del emparejamiento de bases. Se basa en dos transcriptasas inversas: una convencional que construye ADN monocatenario a partir de una plantilla de ARN, y una segunda, inusual, que ensambla su complemento a partir de su propia plantilla incorporada. Esta inusual enzima, denominada Drt3b, posee en su sitio activo aminoácidos que imitan una hebra de ARN molde.
«La proteína en sí misma sirve como modelo para la secuencia de ADN», afirma el bioquímico de Stanford Alex Gao, autor principal del estudio. «Fue toda una sorpresa», dice. «Esta es una forma fundamentalmente nueva en que la vida produce ADN».
El DRT3 parece estar muy extendido entre las bacterias, lo que sugiere que no es una curiosidad bioquímica. Sin embargo, la forma en que frustra a los fagos sigue siendo un misterio.
Una posibilidad, según Gao, es que las hélices de ADN creadas por este método de replicación único actúen como esponjas moleculares que se adhieren a los componentes del fago, ya sea obstaculizando directamente al fago o permitiendo que otros elementos inmunitarios bacterianos reconozcan la infección. Si esa idea se confirma, dice Kranzusch, la DRT3 complementaría los recientes descubrimientos de proteínas similares a polimerasas en otros sistemas de defensa bacteriana que producen polímeros de ácido nucleico para detectar e inhibir la infección por fagos.
La DRT3 también representa otro papel alucinante para las transcriptasas inversas, asociadas desde hace mucho tiempo con retrovirus como el VIH, que utiliza una para sintetizar una copia de ADN de su genoma de ARN y deslizarse en los cromosomas de una célula. En los últimos años, se ha descubierto que estas enzimas son actores clave en algunos sistemas de defensa bacteriana CRISPR y en la generación de genes bacterianos completamente nuevos. Ahora se reconoce que las RT son «andamios altamente adaptables que han sido cooptados repetidamente» para funciones más allá de la replicación del ADN, dice Gao.
Al igual que CRISPR, DRT3 podría tener aplicaciones prácticas. «La DRT3 representa una máquina molecular «todo en uno» para la síntesis de ADN específica de secuencia, lo cual es un hallazgo poco común en la naturaleza», afirma Gao. Drt3b produce una secuencia de ADN específica. Si los científicos pudieran averiguar cómo diseñarlo para producir otras secuencias, dice, podrían fabricar hebras de ADN personalizadas, por ejemplo, para crear biomateriales avanzados como los hidrogeles de ADN.
En un sentido más amplio, el descubrimiento subraya lo mucho que aún permanece oculto en la biología microbiana. Gao afirma que el DRT3 debe considerarse «un catalizador para reexaminar la materia oscura del mundo microbiano». Y con numerosos sistemas de defensa bacteriana aún sin caracterizar, añade Aude Bernheim, microbióloga del Instituto Pasteur, «es fantástico imaginar que muchos de ellos codifican funciones bioquímicas exóticas como la descubierta aquí».
Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, reconoce virtudes en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones. El economista pone el foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo”, sostiene Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, red de profesionales que busca aportar una mirada de largo plazo sobre los desafíos económicos que enfrenta la Argentina. Este economista que también se desempeña como jefe del área de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones, destaca las virtudes del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones, poniendo foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“El riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores”, sostiene. “Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más”, agrega. El próximo martes 2 de junio Misión Productiva organiza en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, con la intención de poner en debate estos temas sobre los que Alfie aceptó conversar a modo de adelanto.
–Misión Productiva se presenta como una red de profesionales que busca promover el desarrollo productivo porque no hay una mejora sostenible en las condiciones de vida sin producir más y mejor, ¿los incentivos que otorga el gobierno de Javier Milei para promover la inversión a través del RIGI van en esa dirección?
En cierto sentido sí y en otro no. Era necesario un régimen que incentive las inversiones, sobre todo teniendo en cuenta el historial de Argentina y las restricciones macroeconómicas. Establecer un incentivo que otorgue seguridad jurídica era necesario. Ahora bien, nosotros lo que vemos es que hay algunos puntos, en particular lo que tiene con el desarrollo de proveedores, que limitan que ese incremento de la producción de minería, hidrocarburos y otros sectores tenga otro tipo de derrame sobre la economía. ¿Cómo aprovechamos el boom de la minería y Vaca Muerta para desarrollar toda la economía y no solamente ciertos enclaves productivos? Por otro lado, lo que nos parece preocupante es que se consolida una tendencia a la fragmentación porque vamos a tener pocos sectores con mucho dinamismo en exportaciones y en producción, mientras que todo el resto del entramado productivo va a seguir con las mismas dificultades que ya viene arrastrando, como la falta de acceso al crédito, una estructura impositiva distorsiva, problemas de logística y acceso a la energía. Las inversiones son súper necesarias, pero con eso sólo no alcanza.
–¿El gobierno confunde promover inversiones con promover desarrollo?
Claramente no es lo mismo. Vamos a un caso cercano. Perú recibe miles de millones de dólares de inversión en minería y no está transitando un camino hacia el desarrollo. Lo mismo ocurre con otros países de la región. En Argentina tuvimos tantos años de falta de crecimiento y falta de dólares, que generar dólares y exportaciones, nos parece correcto, pero hay que plantear este problema. No es solo con estas inversiones que Argentina va a ir hacia el desarrollo. Tenemos numerosos ejemplos de países que tienen una macroeconomía estable, exportan recursos naturales, la economía crece, pero bajo ningún punto de vista uno podría decir que se están desarrollando. Hay algo más que tenemos que discutir, sobre todo en un país como Argentina que tiene un entramado productivo industrial y de servicios. Hay que aprovechar eso y no soltarle la mano porque sino es una oportunidad que se pierde. Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo.
–El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en algún momento el caso peruano. ¿No terminan de ver esas limitaciones o no les importan?
Para ser justos, lo que destaca Caputo y los que ven de manera positiva el modelo peruano, es la cuestión macroeconómica. Perú es un país que de la mano de una política macro prudencial y, sobre todo, una fuerte independencia del Banco Central, logró estabilidad macroeconómica y baja inflación. Los presidentes cambian, van presos, y el riesgo país y la macroeconomía siguen bien. Lo que yo planteo es la otra parte del modelo peruano, que es su modelo productivo y social. El modelo productivo de Perú muestra un alto crecimiento de ciertas actividades, sobre todo la minería, pero un 80% de informalidad laboral y una estructura social que está muy fragmentada. No hay una calidad de vida que nos lleve a decir que es un modelo a seguir. En nuestro caso, el riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores.
–¿Lo que usted sostiene es que apostar por el desarrollo hidrocarburífero y minero no necesariamente nos convierte en una economía de enclave, sino que eso depende de cómo se lleve adelante esa apuesta?
Exactamente. Nosotros lo que planteamos es que en la medida en que Vaca Muerta y la minería crezcan, que es algo súper positivo, se abren dos caminos. El camino de la Argentina extractiva, con una economía fragmentada que combina actividades basadas en recursos naturales que crecen mucho y el resto de las actividades cayendo, que es lo que pasó el año pasado y lo que está pasando ahora, o el camino de los países que en base a sus recursos naturales pueden desarrollar otros sectores y otras actividades. Además, es importante señalar algo: cuando uno ve los números de exportaciones, incluso las proyecciones más optimistas, se puede ver que Argentina va a exportar muchos recursos naturales, pero va a estar lejos de los niveles de Arabia Saudita o incluso de Australia. Esto lo plantean muy bien los estudios de Juan Carlos Hallak y Andrés López de la UBA. Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más.
–El RIGI se anunció originalmente para promover inversiones en actividades donde no las había, como el cobre o la exportación de GNL, pero ahora los beneficios se extienden a actividades productivas con altísimas tasas de ganancia como la extracción de petróleo no convencional. ¿Qué opinan sobre esa medida?
Es un punto muy importante el que señala, porque cuando uno promueve ese tipo de regímenes con tantos beneficios, siempre tiene que estar viendo dónde se está generando adicionalidad. Es decir, dónde se están dando beneficios y qué van a aportar. En el caso de la promoción del upstream, no está claro que esos beneficios estén disparando nuevas inversiones. Me parece que es una cuestión a discutir. El arte de la política productiva siempre es encontrar el equilibrio entre los beneficios que se otorgan y lo que se exige a cambio. Nosotros creemos que esa cuenta en el upstream no da del todo bien y que debería revisarse.
–Si el gobierno actual finalmente aprueba esos RIGI, el incentivo es por 30 años.¿Qué herramientas puede tener un gobierno de otro signo político que asuma en el futuro para revertir esos beneficios sin arriesgarse a ser demandado en un tribunal internacional?
Es una pregunta más para un abogado que para un economista. Argentina tiene que apuntar a sostener los contratos, a no romper reglas de juego y después se verá qué margen de acción hay. Siempre hay márgenes de acción que tienen que ver con plantear mecanismos de diálogo y articulación. Cuando se observan los casos de Australia, Canadá y Noruega, hay muchas políticas para desarrollar proveedores sin exigencias de compre local, sino planteando articulación. Incluso a las mismas empresas les interesa porque si un proveedor local puede garantizar precio, calidad y servicios de postventa, lo van a preferir ya que la cercanía es algo positivo. ¿Qué mejor para una empresa que tener un proveedor cerca en tiempos de guerra? Lo que tenemos que discutir es cómo generamos las condiciones para que esos proveedores estén y eso es lo que hoy no se está discutiendo. Las cámaras de proveedores nacionales plantean que en la actualidad están jugando con la cancha inclinada, no tienen acceso al crédito y tienen problemas para proyectar. Es importante plantear también que la torta de la minería y de la energía va a ser muy grande en los próximos años. Va a haber espacio para todos. Para las operadoras, para los proveedores locales, para los proveedores nacionales y para que el Estado recaude impuestos. Tenemos que pensar cómo ensanchamos la base de los que pueden acceder a esos beneficios y no cómo quitar beneficios o romper contratos, que no sería el camino ideal.
–Milei le permitió a quienes ingresaron al blanqueo pagar por adelantado Bienes Personales correspondiente a varios años futuros con una alícuota reducida y congelar su situación tributaria. Eso supone otro condicionamiento para un futuro gobierno y son pocos los que parecen preocuparse por ese tipo de medidas.
Sí, hay medidas que establecen una especie de irreversibilidad, por lo menos en el corto y medio plazo. Son decisiones que fueron aprobadas por el Congreso. La discusión de la cuestión tributaria hay que pensarla de manera más integral, respetando las condiciones que se establecieron, hay que tener una estructura tributaria menos distorsiva, más amigable con la producción y más redistributiva. Es un tema clave, sobre todo pensando en la cuestión productiva y en qué hay que hacer para que los sectores que no están recibiendo beneficios por el RIGI también pueden tener una estructura impositiva más adecuada, porque sino, estamos reconociendo que los impuestos son un problema y le damos solución sólo a ciertos sectores. Discutamos cómo podemos modificar eso.
–El gobierno sostiene que heredó una situación macroeconomía muy complicada, con inflación muy alta, déficit fiscal y un Estado sobredimensionado. ¿Coincide con ese diagnóstico?
Los diagnósticos en torno a los problemas macroeconómicos y la falta de eficiencia del gasto del Estado, e incluso su tamaño, eran diagnósticos correctos y compartidos por la mayoría de los que seguimos las discusiones económicas y políticas en el país. Hay que generar ciertos consensos en tormo a cuestiones básicas, como un escenario fiscal sostenible, una macroeconomía estable y la necesidad de no tener inflación porque la inflación es un problema enorme para los negocios, para los trabajadores y para la gente en general. Ahora bien, hay que discutir cómo se hacen esos arreglos porque en la actualidad la actividad económica crece, pero se destruyen empleos y se destruyen empresas permanentemente. Hay que discutir qué costos está teniendo esa estabilización macro en términos de actividad. Nosotros siempre ponemos el foco en lo productivo, sin perder de vista la macroeconomía, pero entendiendo que la estructura productiva no es neutral a lo que pase con esa macroeconomía.
–¿A qué sectores cree usted que se debe incentivar más allá de aquellos en los cuales el país ventajas comparativas naturales?
En todos los sectores, incluso en los que uno cree que Argentina no tiene tantas ventajas, tenemos empresas de primer nivel que pueden competir en el mundo y que en otro contexto podrían ser jugadores muy importantes. Pero más allá de esto, hay algunos sectores en particular que deben incentivarse y que tienen que ver con el entramado industrial. Por ejemplo, Argentina tiene una industria farmacéutica que es muy destacada a nivel regional y global, que produce, que invierte, que innova y que tiene un potencial muy grande. También está todo lo que es el entramado de bienes de capital, como maquinaria agrícola y proveedores de oil&gas y minería. Argentina tiene muchas empresas que exportan, que son muy intensivas en ingeniería, en conocimiento y que tienen mucho potencial para seguir creciendo. También destaco al sector automotor argentino. Hay muchos sectores competitivos, pero a mí lo que me interesa plantear es lo siguiente: no queremos desde Misión Productiva plantear la vuelta al pasado, la vuelta a la sustitución de importaciones, la vuelta a la protección indefinida. Los sectores los tenemos que pensar con una lógica competitiva, exportadora, con empresas dinámicas. Ese es el foco. Y hay veces no es tanto elegir sectores, si bien obviamente uno prioriza sectores, sino establecer las condiciones para que las empresas que pueden competir en el mundo, más allá de los sectores, lo puedan hacer mejor. Hay que pensar más en tipos de empresas y de comportamientos empresariales.
–Lo que falló muchas veces en el caso argentino fue la estrategia de la zanahoria y el palo. Corea del Sur en su momento otorgó fuertes incentivos para apuntalar el desarrollo, pero cuando las empresas no cumplían se los retiraba. En Argentina los incentivos terminaron siendo independientes de los resultados y terminaron sirviendo para proteger a empresas ineficientes por tiempo indeterminado.
Sí, es así. Muchas veces la política industrial sostuvo regímenes que no tenían resultados positivos, pero por una cuestión de intereses políticos o de inercia, del Estado sosteniendo por sostener, no se revisaron. Lo que nosotros planteamos desde Misión Productiva es que tiene que haber una política industrial moderna, y la política industrial moderna implica un control estricto de qué beneficios se otorgan y a cambio de qué requisitos. Hoy con la inteligencia artificial eso se podría hacer de una manera mucho más eficiente que antes. También planteamos que hay que saber aceptar cuando algo salió mal y dejarlo ir. Muchas veces es difícil eso, y es una discusión importante para dar, una discusión difícil pero importante para dar, porque muchas veces los que hicieron política industrial no lo tuvieron en consideración.
–El gobierno acaba de anunciar un Súper RIGI para incentivar el desarrollo de energías renovables, infraestructura digital, inteligencia artificial, semiconductores y biotecnología avanzada. ¿Lo ven como algo positivo?
Es un exceso la cantidad de beneficios que tiene, y no termina de estar del todo claro cuál es la verdadera búsqueda. Como hablábamos antes, están yendo a encontrar nichos y atajos y a fomentar esa fragmentación de la economía. Algunos pocos sectores o empresas con grandes beneficios y con mucho potencial de crecimiento, y el 80% o 90% del resto de la economía, que son las pymes, que siguen con los mismos problemas que venían arrastrando antes. En ese sentido, es un paso más hacia la consolidación de una fragmentación económica. Ahora bien, como decía al principio, sí creo que los incentivos a la inversión, y sobre todo en sectores que obviamente necesitan cierta estabilidad jurídica para invertir, son necesarios. La estabilidad cambiaria y el acceso al MULC tienen sentido, pero los beneficios fiscales son más controversiales: discutamos cuánto. Además, que no haya políticas para el desarrollo de proveedores, es una oportunidad perdida.
En un escenario crítico para el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), producto de las amenazas de cientos de despidos y el vaciamiento del organismo por parte del Gobierno nacional, profesionales y mandos medios de la principal institución de asistencia a la industria nacional organizaron el pasado miércoles 13 de mayo una jornada con empresarios en su sede central, en el partido de San Martín. La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
La eliminación de casi mil servicios que el INTI brinda a la industria, el cierre del Servicio Argentino de Calibración, la disolución del Sistema de Metrología Legal y la amenaza de más de 600 despidos –que podrían llegar a 1700 según cómo se dirima una interna en el propio Gobierno– tiene a los trabajadores del organismo en una situación de alerta e incertidumbre, pero no son solo ellos quienes se ven perjudicados. El INTI, que perdió un 30% de su planta desde que asumió el actual Gobierno nacional, es fundamental para muchas pymes que sin poder recurrir a este organismo pierden la posibilidad de mejorar procesos productivos, cumplir con estándares que les permitan exportar u obtener determinadas certificaciones de calidad, entre muchas otras funciones que desempeña este instituto creado en 1957.
Fue por eso que más de 100 empresarios y cámaras industriales como la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), Empresarios Nacionales, Industriales Pymes Argentinos y el Movimiento Productivo 25 de Mayo respondieron a la convocatoria realizada bajo la consigna de pensar el presente y el futuro de la industria argentina, pero que no pudieron ingresar al organismo, con lo que se ubicaron sillas y un escenario en el ingreso que da a la avenida General Paz. “No es el acto que habíamos pensado; queríamos elaborar un diagnóstico, recibir a los empresarios para pensar el futuro dr todo esto que nos está pasando pero nos encontramos con una situación irregular y violenta”, fueron las palabras que abrieron la jornada, que estuvo a cargo de profesionales y mandos medios del INTI. Y agregaron: “Estamos convencidos de que sin industria argentina no hay patria”.
La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
Entre los oradores no solo hubo empresarios sino también académicos, como el economista estadounidense Paul Seegal, profesor de Economía del IAE Business School, quien resaltó el rol de organismos como el INTI en las capacidades de desarrollo de cualquier país. “Hace 20 años que estudio este país y hace dos años que vivo acá. A esta altura, los argentinos saben que el orden macroeconómico es necesario para el desarrollo pero que con eso no alcanza. Un país necesita construir capacidades productivas, tecnológicas e institucionales porque las empresas no operan en el vacío. Si miramos ejemplos como el de Estados Unidos y otros países también, gran parte de la la innovación privada se apoya en financiamiento público en I+D, y lo podemos ver en casos como el desarrollo de Internet, el GPS o la microelectrónica”, explicó.
En este sentido, Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
Posteriormente, un panel reunió a empresarios de diversos sectores como Aldo Lo Russo, director de la metalúrgica Baigorria; Marco Meloni, vicepresidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) y empresario textil socio de Empresarios Nacionales (ENAC); Luciano Galfione, dueño de Textil Galfione y presidente de la Fundación ProTejer; Fernanda Mettini, directora técnica suplente de El Balancero SRL; y Juan Cruz Hamdam, fundador y CEO de Cultura Cárnica & Cultura Smash, además de director de Producción Ganadera Argentina.
“Parece que hay un gran problema con el conocimiento porque esto no solo ocurre acá en el INTI, sino también en el desfinanciamiento del INTA, de las universidades, de las escuelas técnicas. Pero no es solo un ataque al conocimiento académico, sino al que se genera en distintos lugares, y el conocimiento no va a fluir si no están las instituciones y las personas. Yo espero que otros empresarios sean capaces de evaluar lo que se perdería con el cierre del INTI”, dijo Lo Russo, quien además de su rol en la metalúrgica tuvo un paso por la gestión del organismo en el pasado. Y agregó: “La empresa donde trabajo fabrica bulones y tuercas. Tengo amigos y colegas de China y Brasil que producen mucho más, entonces lo que hicimos fue elegir un nicho de mercado y hoy exportamos a 14 países. Fabricamos una pieza de seguridad que sujeta la rueda en autos y camiones. Obviamente, tiene muchas regulaciones de seguridad y entonces tuvimos que ir adaptando la producción para cumplir con ciertas normas, y ahí es donde entra el INTI, que me enseñó a trabajar en mi laboratorio de calidad y me ayuda a que mis empleados estén actualizados. Ese tipo de cosas son las que verdaderamente derraman en la producción industrial”.
Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
El empresario textil Galfione comenzó diciendo que lo sorprendía “que no podamos entrar a un organismo público que es nuestro, que es de todos. Vinimos a hablar de industria, de competitividad, de exportaciones, me cuesta entender por qué no podemos hablar del futuro del país acá”. Galfione también puso como ejemplo las dificultades que genera la crisis actual del INTI. “Es imposible ir a ciertos mercados del mundo si organismos como el INTI no dan una garantía técnica sobre los productos. El INTI acaba de suspender los ensayos de las fibras de camélidos y entonces no puedo exportar más porque lo primero que me piden es un ensayo validado por un organismo con certificación internacional. Se nos ha dicho que el INTI no es necesario porque lo podemos hacer en un laboratorio privado pero no es lo mismo, porque puede ser más caro o hasta que no los haya y que, por ejemplo, tenga que mandarlo a Brasil y esperar para exportar, es un disparate”.
Otro de los testimonios fue el de Hamdam, quien además de ser tercera generación de productores ganaderos lleva adelante un emprendimiento de snacks de carne seca con la idea de agregar valor a la producción de carne y exportar. “Nos acercamos al INTI sin tener idea y el organismo nos acompañó y ayudó en el desarrollo de un producto desde cero, montamos una planta y empezamos a producir y vender”. Actualmente, están adaptando el desarrollo para lograr un producto exportable al mercado estadounidense. “El INTI me apoya y me brinda el conocimiento y toda su estructura para hacer pruebas. Todo esto, para alguien que además no viene del sector industrial, es muy importante”, agregó.
Entre los testimonios también se resaltó el rol que cumplían áreas que sufrieron grandes recortes, como la de Metrología. “Esto afecta la confianza de las empresas que exportan, se pierde credibilidad institucional y se pone en riesgo el comercio exterior”, dijo Mettini, de El Balancero.
El rol de la industria como generadora de puestos de trabajo de calidad fue una coincidencia entre quienes hablaron y reflexionaron sobre el lugar que ocupa el INTI para las empresas, especialmente aquellas que no tienen laboratorios o no pueden acceder a uno privado ya sea por costos o localización geográfica. “No alcanza en la Argentina con dedicarnos a solo tres sectores de la economía como el campo, la minería y el petróleo. La industria es la que desarrolla innovación, la que genera trabajo y futuro”, dijo Galfione.
El mercado automotor argentino atravesó en mayo uno de sus momentos más complejos del año. Con una demanda retraída y consumidores cada vez más cautelosos, los patentamientos de vehículos 0km marcaron una caída significativa que confirma el enfriamiento del sector.
De acuerdo con datos de ACARA, durante el mes se registraron 41.921 unidades, lo que representa una baja del 25% interanual frente a las 56.319 del mismo período de 2025. En la comparación mensual, también se evidenció una contracción del 12,2% respecto de abril.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, el panorama tampoco resulta alentador: se patentaron 247.187 vehículos, un 9,7% menos que en igual período del año pasado.
A pesar del contexto adverso, el ranking de los modelos más vendidos dejó movimientos interesantes, con cambios en el podio y una fuerte presencia de vehículos producidos en el país.
Uno de los datos más relevantes es que 6 de los 10 modelos más vendidos son de producción nacional, mientras que los SUV compactos continúan ganando terreno dentro de las preferencias del público.
Los 10 autos más vendidos en mayo
1. Toyota Hilux
Se patentaron 2.309 unidades, con 12.500 acumuladas en el año (-16,2%).
2. Ford Ranger
Alcanzó 1.672 unidades en el mes y suma 8.594 en el año (-26,6%).
3. Fiat Cronos
Con 1.627 unidades, vuelve al podio. Acumula 10.101 en 2026 (-35,4%).
4. Ford Territory
Registró 1.589 patentamientos y acumula 8.983 unidades (+59,5%).
5. Peugeot 208
Cayó al quinto lugar con 1.279 unidades y 10.324 en el año (-36,4%).
6. Volkswagen Amarok
Sumó 1.172 unidades en mayo y 6.830 en el acumulado (-42%).
7. Chevrolet Onix
Con 1.156 unidades, acumula 6.115 y crece 18,1%.
8. Toyota Yaris Cross
Alcanzó 1.034 unidades y suma 3.385 desde su lanzamiento.
9. Chevrolet Tracker
Registró 1.006 unidades y acumula 6.457 (-18,6%).
10. Volkswagen Tera
Cerró el ranking con 987 unidades y 7.082 en el año.
Chevron lleva 26 años en la Argentina y más de US$10.000 millones invertidos. Ahora volvió a hacer una apuesta de magnitud. La compañía presentó una solicitud bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) para un nuevo proyecto de desarrollo upstream en el área de El Trapial, en Neuquén, con una inversión estimada de US$13.800 millones. Es la aplicación más grande presentada hasta ahora bajo ese esquema y la más ambiciosa de la historia de la empresa en el país.
“Chevron reconoce los esfuerzos del Gobierno argentino por los importantes avances logrados para el desarrollo de los recursos energéticos de la Argentina. Marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética”, dijeron en un escueto comunicado.
El anuncio es la culminación visible de una relación que comenzó en 1999, cuando Chevron desembarcó en el país al comprar la empresa San Jorge por US$1000 millones de ese entonces. En ese momento, San Jorge era el segundo exportador de crudo del país, con una producción de 78.000 barriles diarios de petróleo y 40 millones de metros cúbicos de gas.
El salto decisivo de la compañía en la Argentina, sin embargo, llegó en 2013, cuando firmó un acuerdo con YPF para iniciar la exploración y producción en Loma Campana, en Vaca Muerta, cuando no había certezas sobre la productividad que tiene hoy. Ese yacimiento es el mayor campo no convencional del país, con una producción de 100.000 barriles diarios, y Chevron tiene el 50% de participación.
Actualmente, además de su posición en Loma Campana, la empresa opera de manera directa El Trapial —el área donde ahora busca aplicar el RIGI—, con una producción mínima de 7000 barriles diarios, y tiene actividad de exploración en Narambuena y Loma del Molle. En total, es la mayor empresa internacional inversora en la Argentina.
Las señales desde Houston y Nueva York
La solicitud al RIGI no llegó sin aviso. En marzo pasado, en la apertura de CERAWeek —la conferencia de energía más importante del mundo, celebrada en Houston—, Mike Wirth, CEO de Chevron, destinó elogios a la Argentina.
“En el caso de la Argentina, el verdadero desafío ha radicado más bien en el entorno externo, concretamente en el clima de inversión: las rigideces de la legislación laboral, las restricciones a la importación de equipos y las limitaciones a la exportación de la producción. Bajo la administración del presidente Milei, estos aspectos se han abordado de manera sistemática y ya estamos observando un progreso tangible”, dijo Wirth.
Mike Wirth, CEO de Chevron, había anticipado en CERAWeek que la «invertibilidad» de la Argentina estaba mejorando; la solicitud RIGI de US$13.800 millones es la respuesta concretaCERAWeek
Y fue directo sobre el futuro: “Estamos sumamente satisfechos con las condiciones geológicas y preveo que, si persisten estas mejoras, la producción experimentará un crecimiento sostenido”. El ejecutivo no ahorró calificativos para Vaca Muerta: la describió como un “increíble subsuelo”.
En Nueva York, Mark Nelson, vicepresidente de Chevron Corporation, fue en la misma dirección durante la Argentina Week. “La Argentina es y será un actor clave en el esfuerzo de satisfacer la creciente demanda mundial de energía”, sostuvo en un discurso en la sede del JP Morgan, donde elogió la agenda de reformas de la administración Milei.
“El enfoque en la disciplina fiscal, la desregulación y las políticas orientadas al mercado envían un mensaje importante a todos los inversores”, dijo. Y sumó una lectura sobre el momento: “Si se busca previsibilidad y reglas de juego a largo plazo, la Argentina se encuentra en un punto de inflexión”.
Nelson también fijó condiciones. “Las inversiones energéticas a largo plazo dependen no solo de la calidad de los recursos, sino también de la estabilidad regulatoria, la competitividad de costos y la capacidad de mover capital libremente. Mantener las reformas a lo largo del tiempo será esencial para convertir el impulso actual en flujos de inversión duraderos”, advirtió. En ese marco, mencionó el RIGI como una iniciativa con “potencial de fortalecer aún más la confianza de los inversores, siempre que se aplique de forma consistente y duradera para apoyar proyectos a gran escala y a largo plazo”.
Con la presentación formal ante el RIGI, Chevron convierte en acción lo que sus principales ejecutivos venían anunciando en los foros internacionales más relevantes del sector.
Un hombre de 53 años declarado clínicamente muerto se ha convertido en la primera persona en recibir dos riñones y un hígado completo de un cerdo genéticamente modificado. La función de los órganos del hombre se mantuvo durante casi cinco días con el consentimiento de su familia, y no hubo signos de rechazo de los órganos en las primeras 24 horas, según un estudio publicado hoy en Med.
La mayoría de los procedimientos en los que se trasplanta un órgano de cerdo a una persona —conocidos como xenotrasplante— implican un único órgano. Un pequeño número de personas ha recibido órganos de cerdo —incluidos corazones, riñones, fragmentos de hígado y pulmones— y se están llevando a cabo ensayos clínicos en personas vivas en Estados Unidos y China. Hasta ahora, solo se habían trasplantado partes de un hígado de cerdo a una persona, afirma Xuyong Sun, médico investigador que dirigió el procedimiento más reciente en el Segundo Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Guangxi, en Nanning (China).
Trasplantar riñones de cerdo y un hígado en el mismo procedimiento también es algo único, afirma Leonardo Riella, médico e investigador del Hospital General de Massachusetts en Boston, quien en 2024 lideró el equipo que realizó el primer trasplante de un riñón de cerdo a una persona viva. Trasladar varios órganos es más complejo que trasladar uno solo; los procedimientos llevan más tiempo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, y las personas que necesitan múltiples trasplantes suelen estar más gravemente enfermas, añade.
El estudio demuestra que los xenotrasplantes multiorgánicos son posibles, afirma Wayne Hawthorne, cirujano e investigador en trasplantes de la Universidad de Sídney, en Australia.
Ya se realizan trasplantes multiorgánicos con órganos humanos, pero existe escasez de órganos de donantes, motivo por el cual equipos de investigación están estudiando el uso de riñones de cerdo.
Operación complicada
El hombre que recibió los órganos de cerdo padecía una enfermedad renal crónica grave y presentaba una hemorragia cerebral antes de que los médicos confirmaran su muerte cerebral. Su hígado estaba sano, por lo que fue trasplantado a una persona viva, dice Sun.
El hombre recibió órganos de un cerdo cuyo genoma había sido objeto de seis modificaciones. Se añadieron tres genes humanos para reducir el riesgo de problemas de coagulación sanguínea y se eliminaron tres genes de cerdo para evitar el rechazo de los órganos.
En un plazo de 19 horas tras el trasplante, el hígado de cerdo comenzó a secretar bilis y mostró signos de funcionamiento normal, según informa el equipo. Los niveles de los productos de desecho creatinina y urea del hombre —que habían estado elevados debido a su enfermedad renal— volvieron a la normalidad tras recibir los riñones de cerdo, lo que sugiere que estos también estaban funcionando.
Sin embargo, 36 horas después de la operación, el equipo observó signos tempranos de que los órganos de cerdo estaban siendo rechazados. Por ejemplo, las células de cerdo en el hígado y los riñones estaban siendo reemplazadas gradualmente por células humanas, lo que sugería que el sistema inmunitario del hombre había detectado que los órganos eran ajenos. También había pequeñas áreas de muerte tisular y coagulación sanguínea en el hígado del cerdo.
Los autores observaron que los órganos trasplantados presentaban niveles elevados de un tipo de célula inmunitaria denominada S100A12+, que interviene en la inflamación. Sugieren que estas células podrían ser el objetivo de fármacos para reducir el riesgo de rechazo de órganos a largo plazo.
¿Tratamiento futuro?
Riella afirma que es poco probable que los xenotrasplantes multiorgánicos se vuelvan habituales en el futuro inmediato, ya que los trasplantes de múltiples órganos humanos son de por sí complejos y de alto riesgo.
Pero el procedimiento podría beneficiar a las personas con insuficiencia hepática, la cual también puede provocar que los riñones dejen de funcionar, afirma.
Sun afirma que él y su equipo realizarán más procedimientos en personas clínicamente muertas y en monos vivos antes de poder operar a personas vivas. También deben confirmar que no existe riesgo de que las personas se infecten con virus o bacterias procedentes de los órganos de cerdo, añade.
Hace cuatro años, Estados Unidos intensificó las restricciones a las ambiciones tecnológicas de China imponiendo limitaciones a la exportación de chips avanzados, conocidos como semiconductores, usados en inteligencia artificial (IA), centros de datos y defensa nacional.
El objetivo de la administración Biden era limitar la capacidad de Pekín para desarrollar tecnologías que pudieran impulsar su poderío militar y financiero.
Esto hizo que Pekín acelerara su apuesta por la autosuficiencia. Con su plan «Hecho en China 2025» (Made in China 2025), el Gobierno chino ha invertido sumas millonarias en el desarrollo de la producción nacional de semiconductores.
Los chips y el plan de autosuficiencia chino
Pekín concedió enormes subvenciones, exenciones fiscales y otras medidas para ahorrar en costos, a fin de fomentar el desarrollo de empresas locales similares a NVIDIA ―la compañía estadounidense responsable del innovador chip de IA Blackwell― y a la taiwanesa TSMC, el principal fabricante mundial de chips por contrato para semiconductores avanzados y desarrollador de la tecnología de fabricación de chips N2.
SMIC, pilar fundamental del plan de autosuficiencia chino, registró ingresos récord de 9.300 millones de dólares (7.800 millones de euros) el año pasado, mientras que HuaHong, la segunda mayor fundición de chips del continente, ha estado operando al 106 % de su capacidad operativa debido a la demanda, según su informe de resultados del cuarto trimestre de 2025.
Pero si bien China se ha esforzado mucho por alcanzar a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, Ryu Yongwook, profesor adjunto de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew, de la Universidad Nacional de Singapur, cree que ese progreso a menudo se exagera.
«Pekín quiere lograr la autosuficiencia en chips, pero el nivel actual está muy lejos de eso», dijo a DW Ryu, experto en la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China. Y añadió que China está por detrás de EE. UU. en cuanto a investigación, diseño e innovación, y también va a la zaga con respecto a Taiwán y Corea del Sur en términos de producción.
Ascenso de fabricantes de chips chinos en el mercado mundial
A pesar de ello, China ha logrado significativos avances en los últimos años. Según Rhodium Group, un centro de investigación enfocado en China, ese país ha conquistado aproximadamente el 30 % del mercado mundial de chips tradicionales, los pilares de la economía actual.
Estos semiconductores no son los más rápidos o los más avanzados, pero son esenciales para vehículos, equipos industriales y electrónica. La producción china a gran escala genera preocupación entre sus competidores globales.
«La expansión de la producción china hará bajar los precios [de los chips] a nivel mundial y ejercerá presión sobre los proveedores no chinos», predice John Lee, director de la consultora de investigación East-West Futures, con sede en Berlín.
«Esto ya está ocurriendo en algunos sectores, como el de las obleas de carburo de silicio», un material fundamental utilizado para chips de alta potencia, afirma.
Avances en chips de última generación
China también ha avanzado en el desarrollo de chips más sofisticados, produciendo con éxito procesadores de 7 nanómetros que ahora impulsan los últimos teléfonos inteligentes de Huawei.
Estos chips son comparables a los lanzados por TSMC en 2018 para clientes estadounidenses y de otros países occidentales. Sin embargo, aún van por detrás de los chips de 3 y 5 nanómetros en velocidad, eficiencia energética y costos de producción.
«No se puede hacer mucho sin tener acceso al chipset más avanzado de Estados Unidos», declaró a DW Tim Rühlig, analista sénior de Global China en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, añadiendo que China podría necesitar «una década aproximadamente» para ponerse al día.
El nuevo Plan Quinquenal del Partido Comunista resta importancia a objetivos anteriores y destaca la IA, estableciendo un marco de «modelo chip-nube-aplicación», con chips avanzados como parte de un ecosistema informático más amplio.
El «Plan B» de China despierta nueva rivalidad
Ahora China se está centrando en la IA práctica y orientada a tareas para la industria, que requiere menos potencia de cálculo, algo que los chips nacionales pueden gestionar fácilmente.
Aunque los chips y sistemas chinos de IA no son de última generación, tienen un rendimiento sólido a un costo mucho menor. Esto está impulsando su rápida adopción en el sur global, lo que supone una amenaza para el dominio global de Microsoft, Google y otros gigantes tecnológicos estadounidenses. Estos, según el banco de inversión Goldman Sachs, tienen previsto gastar la cifra récord de 700.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA.
Liderazgo de EE. UU. enfrenta desafíos concretos
Uno de los obstáculos para el sueño de Silicon Valley de crear sistemas de IA más inteligentes que el cerebro humano es la limitación que representa la sobrecarga de la red eléctrica estadounidense, según el proveedor de inteligencia de mercado ICIS.
Con una capacidad de reserva estimada de 400 gigavatios para 2030, según las proyecciones de ICIS, China, en comparación, puede desplegar centros de datos a gran escala, incluso si sus chips son menos eficientes que sus homólogos estadounidenses.
ICIS prevé tres posibles escenarios:
Estados Unidos mantiene el liderazgo al reparar su red eléctrica.
Estados Unidos continúa liderando la investigación en IA con chips avanzados, mientras que los sistemas de IA de China se extienden por el sur global.
O bien, si las tensiones comerciales y geopolíticas se intensifican, podrían prevalecer dos ecosistemas de IA distintos.
Como sea, y aunque la meta aún está lejos, concluye John Lee, de East-West Futures, la industria de los chips «se enfrenta a un futuro en el que los competidores chinos no solo ofrecen precios más bajos, sino que también reducen rápidamente la brecha en sofisticación y fiabilidad de sus productos»..
Argentina se consolidó como el principal productor de gas natural de América Latina y el Caribe, impulsada por el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión de los desarrollos no convencionales en Neuquén. Así lo reflejó un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE), que ubicó al país al tope del ranking regional durante enero de 2026.
Según el reporte del organismo, la producción regional de gas natural alcanzó los 28.000 millones de metros cúbicos en enero, un 27% más que en el mismo mes de 2025. En ese contexto, Argentina explicó el 21% de toda la oferta regional, por encima de Trinidad y Tobago (20%) y Brasil (13%).
El liderazgo argentino se explica principalmente por el crecimiento de Vaca Muerta, que en los últimos años transformó el perfil energético del país. La formación shale no solo permitió reducir importaciones de gas y desplazar compras de GNL, sino que además empezó a posicionar a Argentina como proveedor regional de energía, con exportaciones crecientes hacia Chile y Brasil.
El 64% de los 131 millones de metros cúbicos diarios que produjo Argentina provino de Vaca Muerta. Ese volumen representó una suba del 1,9% respecto al 2024.
El informe de OLADE remarcó que el crecimiento regional del gas natural mostró incluso mayor dinamismo que el petróleo al inicio de 2026. Además del salto interanual, la producción gasífera de América Latina registró un aumento mensual del 22% respecto de diciembre, reflejando una aceleración de la actividad en distintos países productores.
Sin embargo, detrás del crecimiento argentino también empieza a observarse un cambio en la composición de la producción de Vaca Muerta. De acuerdo con un análisis de la consultora Economía & Energía, durante 2025 el avance del shale gas estuvo explicado principalmente por la expansión del gas asociado al desarrollo petrolero, mientras que la producción de shale gas en la ventana de gas seco mostró una leve caída.
La consultora señaló que la producción de shale gas asociado aumentó cerca de 7 millones de metros cúbicos diarios durante el último año, impulsada por el crecimiento del shale oil en Vaca Muerta. En paralelo, la producción de gas seco cayó cerca de 1 millón de metros cúbicos diarios.
El crecimiento gasífero argentino comienza a depender cada vez más del avance del petróleo no convencional. A medida que las empresas aceleran el desarrollo de shale oil para aprovechar mejores precios internacionales y mayores exportaciones de crudo, también aumenta la producción de gas asociado que surge junto al petróleo.
Detrás de Argentina, el mapa regional muestra una oferta relativamente concentrada. Trinidad y Tobago continúa consolidado como uno de los principales exportadores de gas y GNL de América Latina, mientras que Brasil sostiene el crecimiento de su producción offshore asociada a grandes desarrollos petroleros marítimos.
En un segundo grupo aparecen Perú, con el 11% de la producción regional; Venezuela, con el 10%; y Bolivia, con el 9%. Colombia aportó el 5% y Ecuador alrededor del 1%.
El informe de OLADE también destacó el creciente nivel de integración energética regional. Durante enero de 2026, el 59% de las importaciones totales de gas natural de América Latina y el Caribe correspondieron al comercio intrarregional, reflejando una mayor interdependencia entre países productores y consumidores.
Producción de petróleo en América Latina
En petróleo, en cambio, Argentina todavía se mantiene detrás de las principales potencias regionales. La OLADE ubicó al país en el cuarto lugar del ranking latinoamericano, por detrás de Brasil, México y Venezuela, los tres productores que concentraron el 70% de la oferta petrolera regional en enero.
La producción petrolera regional alcanzó los 361 millones de barriles en el primer mes del año, con un crecimiento interanual del 11%. Aunque Vaca Muerta también explica gran parte del crecimiento argentino en crudo, el país aún se encuentra lejos de la escala productiva de los grandes líderes regionales.
Aun así, el escenario energético latinoamericano empieza a mostrar una nueva configuración: mientras Brasil y Venezuela continúan dominando el mercado petrolero, Argentina emerge cada vez con más fuerza como la principal potencia gasífera de la región.
Pongamos un número concreto, porque ayuda. Una misma tarea de desarrollo web —generar código, procesar tablas— cuesta 46 centavos de dólar en Claude Opus 4.8, el modelo premium de Anthropic. La misma tarea, en DeepSeek, cuesta un centavo. En el modelo de Xiaomi, una fracción de centavo. El promedio del mercado ubica a los modelos chinos en torno a 29 veces más económicos, pero en tareas pesadas la brecha se dispara hasta 92 veces. Pagar de más por inercia, sin comparar, dejó de ser un descuido: pasó a ser una decisión de plata que cuesta explicar.
La pregunta obvia es cómo se sostiene eso sin que el resultado sea peor. Y la respuesta no es un truco comercial ni un subsidio temporal. Es ingeniería.
El truco está en cómo leen
Hasta ahora, los modelos de lenguaje trabajaban de una manera bastante bruta. Imaginá que les preguntás algo sobre un libro de mil páginas. El modelo, para responderte, «fotocopiaba» y leía las mil páginas enteras, cada vez, para cada pregunta. Funciona, pero es carísimo: cada palabra del contexto suma cómputo y memoria.
Lo que hicieron los chinos —con una técnica que llaman Compressed Sparse Attention— es enseñarle al modelo a armar un índice inteligente en lugar de fotocopiar todo. Ante una consulta, el sistema no relee el libro entero: identifica las páginas que importan y lee solo esas. El salto de eficiencia es enorme. Donde antes hacían falta 100 unidades de memoria, ahora alcanzan 10. Donde había 100 operaciones, quedan 27. Mismo resultado, una fracción del esfuerzo.
Y no es que bajen la calidad para bajar el precio. En pruebas exigentes —como generar una simulación interactiva del sistema solar— los modelos baratos no solo aguantan: el de Xiaomi llegó a superar a Opus en detalles finos como el texturizado de las manchas solares. La idea de que lo más caro es necesariamente mejor empieza a hacer agua.
El otro desacople: los fierros
El software eficiente es la mitad de la historia. La otra mitad es dónde corre.
Durante años, hacer IA de frontera significaba comprar chips de NVIDIA, los H100, el «Ferrari» de la industria. Estados Unidos lo sabía y por eso le restringió a China el acceso a esos chips. La apuesta era contener. Salió al revés: ante el bloqueo, China dejó de competir por fuerza bruta y pasó a competir por eficiencia. DeepSeek V4 fue optimizado para correr sobre chips de Huawei, de fabricación nacional, que hoy rinden a un nivel comparable a los de NVIDIA pero a menos de la mitad del costo.
El día que quedó claro que un modelo de primer nivel podía funcionar entero fuera del ecosistema NVIDIA, la empresa perdió 589.000 millones de dólares de valor en una sola jornada —la mayor caída bursátil de una compañía en un día de la historia. El propio Jensen Huang, CEO de NVIDIA, lo definió como un «resultado horrible». China alineó las tres piezas —el modelo, el chip y la política industrial del Estado— en una sola pila vertical. Ya no le pide permiso a Silicon Valley.
Lo que esto significa para el que decide
Acá es donde la cosa baja a tierra, y vale tanto para una pyme de Bahía Blanca como para un estudio contable o un equipo de desarrollo. Cuando pensar deja de costar, la ventaja ya no está en qué modelo usás. Está en qué hacés con cada tarea.
La regla que se está imponiendo es sencilla de enunciar y difícil de aplicar con disciplina: barato para lo público, fiable para lo sensible, local para lo crítico. Un resumen, una consulta general, redacción de borrador: ahí el modelo chino barato hace exactamente el mismo trabajo y tirar plata en uno premium es difícil de justificar. Datos de clientes, documentos legales, información sujeta a normativa: ahí el precio del token importa menos que el contrato, la jurisdicción y a quién le estás confiando el dato. Y para lo verdaderamente crítico —secretos del negocio, propiedad intelectual— la única garantía real es correr el modelo en infraestructura propia, donde el dato nunca sale de tu red.
Hay una advertencia que conviene no saltear. Estos precios chinos pueden ser, en parte, una estrategia de penetración: vender por debajo del costo para generar dependencia y, una vez desmantelada la competencia, mover las reglas. Construir todo encima de un solo proveedor barato es cómodo hoy y peligroso mañana. La defensa no es desconfiar de la herramienta, sino no quedar cautivo de ninguna.
Lo que viene
Hay un detalle de esta historia que en Argentina deberíamos mirar con atención, y es geográfico. Todo este análisis —los precios, los chips, las pilas verticales— se juega entre Estados Unidos y China. El dato latinoamericano, sencillamente, no aparece. No porque no nos afecte, sino porque todavía no somos actores en esa mesa.
Y sin embargo el desenlace nos toca de lleno. Si el razonamiento de las máquinas se vuelve casi gratis, lo único que conserva valor es lo que no se puede copiar: los datos propios, situados, locales. Los precios del Matba-Rofex, los ciclos de la Pampa Húmeda, la jurisprudencia argentina. Eso no lo tiene ningún modelo de Pekín ni de California por más barato que sea.
La pregunta, entonces, no es cuál de estos modelos conviene contratar. Es si vamos a usar esta abundancia repentina para construir algo propio con los datos que sí tenemos, o si vamos a limitarnos a ser, una vez más, los que alquilan la inteligencia que otros fabrican.
El Corredor Bioceánico, una de las obras de infraestructura más importantes de Sudamérica, ingresó en una etapa decisiva: el puente que conectará Carmelo Peralta, en Paraguay, con Porto Murtinho, en Brasil, quedó a solo 21 metros de completar su unión estructural sobre el río Paraguay. La obra forma parte de un proyecto regional que busca integrar por vía terrestre a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.
La infraestructura es considerada una pieza central del corredor, ya que permitirá avanzar en una conexión vial de aproximadamente 3.250 kilómetros entre el océano Atlántico y el océano Pacífico. El trazado proyectado parte desde Brasil, atraviesa Paraguay y el norte argentino, y culmina en puertos del norte de Chile, con el objetivo de abrir una nueva ruta logística para el comercio internacional.
El proyecto apunta a mejorar la competitividad de las exportaciones regionales, especialmente de productos agropecuarios, minerales y mercaderías provenientes del centro-oeste brasileño y de otros puntos del Mercosur. Con esta conexión, los países involucrados buscan reducir tiempos de traslado, descongestionar rutas tradicionales y facilitar el acceso a mercados de Asia y Oceanía a través del Pacífico.
Más allá del avance del puente, la plena operatividad del Corredor Bioceánico dependerá también de obras complementarias en rutas, accesos, pasos fronterizos, aduanas y zonas logísticas. Sin embargo, la cercanía de la unión entre ambos extremos del puente representa un hito concreto para la integración regional y para un proyecto que podría modificar el mapa del transporte y el comercio en América del Sur.
Mientras el gobierno de Javier Milei apuesta a los proyectos del RIGI y el Super RIGI para impulsar la recuperación económica, desde la oposición hacen énfasis en el costo fiscal que tienen los beneficios para las empresas que ingresan al régimen de incentivos, en un contexto en que la recaudación sigue cayendo y el Ejecutivo profundiza la motosierra para sostener el superávit fiscal.
De acuerdo con el diputado nacional Guillermo Michel, extitular de Aduana durante la gestión de Sergio Massa en el Ministerio de Economía, los 13 primeros proyectos que el RIGI aprobó tendrían un costo fiscal equivalente a 0,27 puntos del PBI. Dicho de otro modo, se perderían u$s1.837 millones al año en impuestos no cobrados.
La estimación aún no contempla los últimos dos proyectos aprobados, que llevaron el total de iniciativas ya validadas a 15, según la consultora Paspartú. Así, la resignación de recursos sería aún mayor en términos nominales.
De todas maneras, el informe difundido por la oposición sí calculó que «por cada u$s100.000 millones de inversión, el gasto tributario proyectado es de 1 puntos porcentuales del PBI», lo que pone de manifiesto el esfuerzo fiscal que el gobierno de Milei asume para sostener el esquema de inversiones.
El impacto del Super RIGI
A esa estimación, Michel agregó que si utilizan «los mismos supuestos y considerando la proyección de puestos de trabajo a incorporar» los beneficios adicionales del Super RIGI — que incluye una reducción de Ganancias al 15% y de Contribuciones al 10% — «el gasto tributario proyectado se incrementa a 1,27 punto porcentual del PBI«.
De ese porcentaje se desprende que la pérdida de recursos extra por el Super RIGI equivaldría a u$s8.640 millones por año, aunque el informe elaborado por Michel no puntualiza en esa cifra.
Desde Paspartú explicaron que esta nueva iniciativa apunta a «nuevas industrias que actualmente no se desarrollen en el país o con desarrollo experimental o piloto».
Entre ellas, citaron la industrialización de litio, baterías, hidrógeno «verde», GNL onshore, reactores nucleares modulares, paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, petroquímica, aeroespacial, uranio, pesca y fertilizantes.
«Se plantea el fomento a las cadenas de producción locales, pero no contiene política de proveedores industriales ni fomento de I+D (Investigación y Desarrollo)», cuestionó la consultora que dirige Juan José Carbajales.
Cuáles son los proyectos aprobados por el RIGI
Los 13 proyectos analizados por Michel suman una inversión por u$s27.210 millones, con los cuáles se proyecta una creación de 36.873 puestos de trabajo. Además, en su conjunto generarían exportaciones por u$s21.006 millones.
Entre los proyectos de mayor importancia se destacan el proyecto de GNL de Southern Energy (u$s15.156 millones), Vaca Muerta Sur —el consorcio liderado por YPF— (u$s2.900 millones) y Rincón de Río Tinto (u$s2.744 millones), además de proyectos mineros como Los Azules de McEwen Copper (u$s2.672 millones) y Diablillos de AbraSilver (u$s764 millones).
Para Paspartú, en el caso petrolero se «habilita proyectos de producción en Vaca Muerta que ya eran rentables sin el RIGI, dado que: están en un sector dinámico, orientados a exportación y que cuentan con infraestructura asociada ya adherida al RIGI (Oil & Gas para ductos, plantas de tratamiento y licuefacción de GNL)».
Por ese motivo, también se cuestionó el «riesgo fiscal» que implica esta decisión, ya que significa «dar beneficios a inversiones que ocurrirían igual». A su vez, también criticó la «ausencia de tope» por Vehículo de Propósito Único — el instrumento jurídico que se inscribe en el RIGI — ante ampliaciones.
El argumento que esgrimen desde el Gobierno, sin embargo, es que tanto para el RIGI, como para el Super RIGI, sin incentivos de ese tipo la mayoría de esas inversiones no se radicarían en Argentina, por lo que no tendría sentido calcular la pérdida de ingresos tributarios que de otra manera ni siquiera existirían.
Un equipo de científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) aisla una extraña molécula formada por boro y oxígeno que hasta ahora pertenecía más al terreno de las predicciones teóricas que al de la realidad experimental.
El compuesto en cuestión es un peróxido de boro. Cabe recordar que el oxígeno es extremadamente reactivo. Tanto, que suele “robar” electrones a otros elementos para estabilizarse. El boro, por su parte, también tiene una química peculiar y electrónicamente “incompleta”. Juntar ambos en determinadas configuraciones genera estructuras tan tensas e inestables que los científicos asumían que colapsarían antes siquiera de poder observarlas.
Pese a ello, lo que ha conseguido el equipo del MIT es capturar y estabilizar una de esas estructuras imposibles. Para lograrlo, tuvieron que trabajar a temperaturas extremadamente bajas y utilizar técnicas espectroscópicas avanzadas capaces de detectar moléculas efímeras antes de que se desintegraran.
La importancia del hallazgo, publicado en Nature, no está solo en “haber creado algo raro”.En química, demostrar que una molécula imposible puede existir obliga a revisar modelos teóricos sobre cómo interactúan los electrones y cómo se forman los enlaces químicos. Y eso puede tener consecuencias muy prácticas.
Los compuestos basados en boro son especialmente interesantes en campos como la electrónica avanzada, los materiales ultraligeros, la catálisis industrial o incluso el almacenamiento de energía. El boro tiene propiedades electrónicas poco comunes y aparece en materiales utilizados en semiconductores, superconductores y sistemas resistentes a altas temperaturas.
Además, los peróxidos (moléculas que contienen enlaces oxígeno-oxígeno) desempeñan papeles fundamentales en procesos biológicos, combustión y química atmosférica. Comprender nuevas formas de estabilizarlos podría abrir caminos inesperados para diseñar materiales reactivos más controlables o catalizadores más eficientes.
“Este tipo de moléculas nos ayuda a entender mejor los límites fundamentales del enlace químico – explica Chonghe Zhang, líder del estudio, en un comunicado – Al demostrar que estos compuestos pueden generarse en condiciones controladas, nuestro trabajo abre la puerta a nuevos tipos de química. A largo plazo, estos hallazgos podrían proporcionarnos nuevas y poderosas herramientas para las reacciones de oxidación en síntesis y ciencia de los materiales”.
Precisamente allí está la verdadera relevancia del descubrimiento. La ciencia no avanza solo construyendo tecnologías útiles; también avanza encontrando excepciones: cada vez que aparece una molécula que “no debería existir”, la naturaleza obliga a reescribir un pequeño fragmento de sus propias reglas.
Los así llamados «Juegos Olímpicos de los esteroides» son los Enhanced Games, una competición polémica que permite a los atletas el uso de sustancias dopantes para mejorar su rendimiento. Su primera edición se celebró el 24 de mayo en Las Vegas, EE.UU., y ha generado un intenso debate global sobre los límites del cuerpo humano y la ética deportiva. Este artículo de Nature encara el tema desde el punto de vista de la ciencia.
Imaginen un evento deportivo de élite que permita, e incluso aliente, a los atletas a usar drogas para mejorar el rendimiento: la idea parece descabellada. Sin embargo, hace una semana se celebraron los primeros «Juegos Mejorados» en Las Vegas, Nevada.
Las organizaciones deportivas han respondido con dureza. El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, describió los juegos como «tonterías» y dijo que los atletas serían «cretinos» si se unieran. Travis Tygart, director de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos con sede en Colorado Springs, lo calificó como un «espectáculo peligroso de payasos». Algunos atletas han expresado preocupaciones éticas y de salud.
Los juegos, programados para el 24 de mayo, no rivalizarán con los Juegos Olímpicos en tamaño o espectáculo. Se llevarán a cabo un puñado de eventos de atletismo, natación y fuerza. Las federaciones deportivas no ratificarán ningún posible récord mundial establecido allí.
Sin embargo, los atletas se han inscrito. Como sociólogo que trabaja en el uso de sustancias en deportes y ejercicio, creo que desestimar su interés, o este evento por completo, sería un error.
Muchos, y quizás todos, de los competidores usarán drogas para mejorar el rendimiento. Pero los Juegos Mejorados no están pensados para ser un festival de drogas: solo se permiten sustancias aprobadas por la Administración Federal de Medicamentos de EE. UU. Y los atletas deben cumplir con las leyes federales de EE. UU. y del estado de Nevada. Los participantes contarán con el apoyo de profesionales médicos encargados de minimizar los riesgos y dar el visto bueno a los atletas para competir, aunque escasean los detalles específicos de los planes de reducción de daños del evento. Por ejemplo, no se ha revelado cómo se determinarán las sustancias y dosis apropiadas y, crucialmente, cómo se gestionará la atención posterior al evento y el cese del consumo de sustancias. Esta omisión puede dar la impresión de que las drogas para mejorar el rendimiento son fáciles de usar y dejar, minimizando la compleja atención y los riesgos involucrados.
Aquellos que se preguntan por qué alguien se sentiría tentado por los Juegos Mejorados solo necesitan considerar las vidas de los atletas de élite. Muchos competidores olímpicos trabajan a tiempo completo además de entrenar. Algunos viven por debajo del umbral de pobreza, incluso en naciones como Australia y Estados Unidos, que a menudo se sitúan cerca de la cima de las clasificaciones. Las presiones financieras son un factor de riesgo conocido para el dopaje. Los Juegos Mejorados pagarán a los atletas por competir y darán bonificaciones de hasta 1 millón de dólares estadounidenses por romper un récord mundial.
Los deportes de élite también presentan una serie de riesgos para la salud física y mental de los atletas. Algunos riesgos físicos de los deportes son bien conocidos, como las lesiones musculoesqueléticas agudas. Los impactos repetidos en la cabeza en deportes de contacto como el rugby y el fútbol americano pueden causar enfermedades neurodegenerativas, incluida la encefalopatía traumática crónica, que puede tardar años o décadas en manifestarse. Los deportes competitivos también afectan la salud mental de los atletas. La gimnasta Simone Biles, la tenista Naomi Osaka y el velocista Noah Lyles se encuentran entre quienes han hablado públicamente sobre sus luchas contra la depresión y la ansiedad.
El acceso de los atletas a la atención médica es variable y, a veces, prohibitivamente caro. Y las personas que usan medicamentos o suplementos para tratarse a sí mismas corren el riesgo de dar positivo por algunas sustancias que mejoran el rendimiento.
El dopaje es complejo. Cientos de sustancias están prohibidas, y se añaden nuevas periódicamente. Un sistema diseñado en la década de 1960 para detectar el uso de estimulantes en competiciones —una tarea relativamente sencilla— ahora intenta recoger muestras de atletas de todo el mundo para detectar cada vez más sustancias con una sensibilidad cada vez mayor. Y la aceptación social de sustancias prohibidas, incluidas las hormonas peptídicas, los moduladores selectivos de los receptores de andrógenos y la testosterona, ha cambiado. Algunos son promocionados en las redes sociales por influencers de fitness y bienestar.
Sí creo que se necesita más investigación sobre sustancias prohibidas y regulaciones actualizadas en torno a las drogas para mejorar el rendimiento. Ignorar sus riesgos en última instancia perjudica a los atletas. Pero la comunidad deportiva también debe reflexionar sobre el sistema antidopaje que ha construido.
Creo que el mundo del deporte necesita una organización de integridad que abarque políticas antidopaje, de protección, antibullying y contra la manipulación de partidos. La infraestructura existente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) podría pasar de un enfoque punitivo a uno de apoyo a los derechos de los atletas y la integridad deportiva.
Esto debe comenzar con la participación inclusiva de atletas de todos los niveles, de todas las edades y con una variedad de antecedentes en el uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Como muchas organizaciones deportivas, la estructura de la AMA es principalmente de arriba hacia abajo. Los atletas tienen voz a través de su Consejo de Atletas, pero sus miembros han tenido éxito en su mayoría en el sistema actual. Capturar un espectro más amplio de opiniones de atletas, así como de expertos, funcionarios y aficionados, podría influir en las políticas antidopaje. Estos grupos podrían apoyar más investigación sobre cómo se podría acortar la lista de sustancias prohibidas, o sobre cómo se podría organizar y llevar a cabo mejor el proceso de pruebas. O tal vez no propongan ningún cambio en absoluto. Independientemente de esto, el sistema debería ser liderado por atletas, con aportes de otros.
Queda por ver si los Juegos Mejorados ganarán suficiente impulso e interés para desafiar verdaderamente el panorama deportivo actual. Pero la comunidad deportiva no puede ni debe eludir las conversaciones difíciles sobre la mejora, la integridad y los derechos de los atletas. Afrontar este desafío como una oportunidad podría ser la diferencia entre un sistema estancado en el pasado y uno que evoluciona para satisfacer las necesidades de los atletas.
El 7 de abril escribía en mi blog personal Irán, Israel y EE.UU.: lecciones de una guerra corta y una tregua caliente: «Esta guerra de 40 días es parte de una mayor, de 47 años. Y, lo importante, no terminó». Así fue, pero los días dejaron ver ganadores y perdedores entre esos 3 países, según sus objetivos.
El objetivo de Irán, el del estado iraní, estaba muy claro, dada la asimetría abrumadora de poder militar: sobrevivir. Y lo consiguió: apoyado en una industria militar modesta pero propia, y, sobre todo, en la cohesión que mantuvo.
El objetivo de Israel es también obvio: debilitar y si es posible destruir la capacidad militar de Irán, una potencia regional que hizo del enfrentamiento con el estado judío una política central. Así, Irán se convirtió en el promotor y financista del «Eje de la Resistencia» en la región. Formado, principalmente, por las comunidades chiitas en Oriente Medio, más los palestinos, sunnitas, pero que no veían a ningún otro país dispuesto a apoyarlos frente a Israel.
En el plano de la capacidad militar iraní, hay un aspecto que Israel considera un peligro existencial, pero que EE.UU. toma en serio: la posibilidad de acceder a armas nucleares. En realidad, a ningún otra potencia le entusiasma la proliferación nuclear…
En lo que hace a los objetivos de Israel: esta «guerra corta» destruyó mucho de las fuerzas armadas de Irán, y bastante de su industria militar. Pero nada que no pueda reemplazar por sí mismo o con la ayuda de discretos aliados. El gobierno israelí no consiguió sus objetivos, hasta ahora.
De EE.UU. no puede decirse esto, porque nunca definió objetivos claros. Salvo, tal vez, alimentar el ego del presidente Trump. Como si lo necesitara.
Esta nueva etapa, que se planteó abiertamente ayer sábado 18, es muy distinta, por el control del Estrecho de Ormuz.
Repasemos, con ayuda de IA, algunos datos geográficos: ese estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico. No es muy grande: su longitud es de unos 167 km. El ancho varía entre 39 km y 97 km. Tres países tienen costas, y puertos en él: al norte, Irán, y al sur dos países árabes: Omán y Emiratos Árabes Unidos.
No hay otros países con orillas directas en el estrecho. Los puertos de Arabia Saudita, Kuwait o Qatar se encuentran más adentro del Golfo Pérsico y no en las orillas del propio estrecho.
Y es uno de los puntos de estrangulamiento (chokepoint) marítimos más críticos del mundo. Por ahí transitaban, antes del bloqueo, unos 20 millones de barriles de petróleo al día, lo que representa cerca del 20% del consumo global de petróleo y alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y productos petrolíferos. Además, pasa por allí cerca del 20% del gas natural licuado (GNL) mundial, principalmente desde Qatar.
El bloqueo causa, ya causó en este 2026, subidas bruscas en los precios del petróleo, afectar la inflación global y generar escasez energética, especialmente en Asia (China, India, Japón y Corea del Sur reciben la mayor parte). Además de «daños colaterales»: escasez de fertilizantes, de helio, …
Es decir: el estrecho de Ormuz es una posición geopolítica muy poderosa.
Ahora, Estados Unidos tiene, además del apoyo a Israel, la preocupación por una posible arma nuclear iraní, y la fantasía de Trump sobre una «operación Venezuela» en Medio Oriente, un desafío como Gran Potencia global: ¿puede permitir que Irán controle el arma más potente, por ahora, de guerra económica?
Esta preocupación también la tienen las debilitadas potencias europeas. La misma China, a pesar de su privilegiado acceso a los recursos energéticos de la Federación Rusa, también debe estar analizando la situación, y conversando con su aliado tradicional, Pakistán.
Porque EE.UU. es la única potencia en condiciones de poner un ejército -«botas en el terreno»- para impedir el control iraní del estrecho. Destruir los cañones, drones, misiles que podría usar. Si lo consiguiera, el control real pasará a sus manos.
Si mi evaluación de espectador desde el lejano Sur es correcta, hay un interés decisivo de las otras dos Grandes Potencias y de las potencias regionales en Eurasia en evitar una nueva etapa de esta guerra. Una etapa que supere el nivel de masacre y destrucción que ya se alcanzó.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha desempeñado un papel clave en el envío eficaz de uranio muy enriquecido (UME) desde Venezuela hasta los Estados Unidos, en una misión conjunta minuciosamente planificada y llevada a cabo en condiciones de estricta seguridad, ya que este material nuclear puede plantear un riesgo de proliferación o una amenaza para la seguridad si cae en las manos equivocadas.
Mediante una operación compleja y de carácter estratégico, los tres países involucrados —los Estados Unidos, el Reino Unido y Venezuela— y el OIEA colaboraron estrechamente para garantizar que la carga de 13 kilogramos de UME se transportara de forma tecnológica y físicamente segura por tierra y mar desde América del Sur hasta América del Norte.
«Esto ha sido un ejemplo de firme voluntad, coordinación eficaz y dedicación y profesionalidad de todas las partes implicadas», dijo el Director General del OIEA, Rafael Grossi.
«Al trabajar junto a nuestras contrapartes de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía, el Reino Unido, el OIEA y Venezuela, hemos demostrado cómo las alianzas eficaces pueden eliminar los riesgos de proliferación nuclear y mejorar la seguridad nuclear mundial», dijo Christopher T. Yeaw, Subsecretario de la Oficina de Control de Armamento y No Proliferación del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El uranio —en forma de combustible nuclear enriquecido poco más del 20 % en el isótopo fisible uranio 235— fue transferido desde un reactor de investigación en régimen de parada situado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a 15 km al suroeste de la capital (Caracas), hasta el emplazamiento de Savannah River del Departamento de Energía de los Estados Unidos, en Carolina del Sur.
En su condición de centro internacional de cooperación en el ámbito nuclear, el OIEA contribuyó al transporte del combustible desde el reactor RV-1 —que operó durante tres decenios, hasta 1991— proporcionando orientación en materia de seguridad nuclear tecnológica y física, capacitación y conocimientos técnicos especializados. En el marco de su mandato de verificación a escala mundial, el OIEA siguió aplicando salvaguardias al material nuclear durante todo el proceso.
En los últimos decenios el OIEA ha respaldado los esfuerzos internacionales encaminados a eliminar el UME de los emplazamientos de reactores de investigación en todo el mundo, con el fin de reducir los riesgos de proliferación asociados al uranio enriquecido a altos niveles.
Durante su vida útil, el reactor venezolano utilizó combustible nuclear que contenía uranio procedente tanto de los Estados Unidos como del Reino Unido. Tras esta misión, ya no queda combustible en el reactor.
El Gobierno de Venezuela solicitó la ayuda del OIEA para transportar este combustible desde el país, y el Gobierno de los Estados Unidos decidió aceptar el material y suministrar un contenedor especial para su envío al emplazamiento de Savannah River, lo que allanó el camino para que la misión de alta seguridad pudiera proceder.
A finales de abril, un convoy nocturno protegido por el ejército venezolano partió del IVIC hacia la ciudad portuaria de Puerto Cabello, donde el contenedor de combustible fue cargado en un barco de bandera británica, que inmediatamente se dirigió hacia los Estados Unidos, donde a principios de mayo llegó a salvo al emplazamiento de Savannah River.
La mayoría de los reactores de investigación se construyeron en los años sesenta y setenta con tecnología que necesitaba UME para realizar experimentos destinados a la investigación científica, pero hoy muchas de estas investigaciones pueden llevarse a cabo con uranio poco enriquecido (UPE), cuya concentración en uranio 235 es inferior al 20 %.
Hasta la fecha, 111 reactores de investigación e instalaciones de producción de isótopos de uso médico han pasado de utilizar UME a utilizar UPE o se ha confirmado que están en régimen de parada, y más de 6930 kilogramos de UME se han repatriado desde decenas de países a su país de origen o han sido objeto de disposición de otro tipo. Los reactores nucleares de potencia, que se utilizan para generar electricidad, funcionan con UPE.
China puso en funcionamiento frente a las costas de Shanghai el primer centro de datos submarino alimentado con energía eólica marina, una infraestructura diseñada para reducir el enorme consumo energético asociado al crecimiento de la inteligencia artificial.
El proyecto fue desarrollado en el Área Especial de Lingang y demandó inversiones cercanas a los u$s226 millones, en medio de la carrera global por construir centros de procesamiento de datos cada vez más eficientes y sustentables.
La iniciativa combina energía renovable, refrigeración natural con agua oceánica y procesamiento intensivo para sistemas de inteligencia artificial y telecomunicaciones.
El centro de datos opera bajo el mar
La instalación fue desplegada directamente dentro de un parque eólico marino frente a Shanghái.
En su interior funcionan módulos submarinos que albergan cerca de 2.000 servidores destinados principalmente al procesamiento de redes 5G y al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
El proyecto fue impulsado por Shanghai Hailanyun Technology junto con empresas del sector tecnológico y de telecomunicaciones.
China viene acelerando sus desarrollos de inteligencia artificial de código abierto con plataformas como Qwen y DeepSeek, lo que incrementó fuertemente la demanda de infraestructura informática y consumo eléctrico.
Cómo funciona el sistema de refrigeración natural
Uno de los principales objetivos del proyecto es reducir el consumo energético que generan los centros de datos tradicionales.
Para lograrlo, la infraestructura utiliza el agua fría del océano como sistema de refrigeración natural mediante un circuito pasivo que prácticamente no requiere gasto adicional de energía.
Eso permite disminuir significativamente el consumo eléctrico necesario para enfriar los servidores, uno de los principales costos operativos de la industria tecnológica.
Según los desarrolladores, el centro de datos alcanza un índice de eficiencia energética cercano a 1,15, muy por debajo de muchos centros de datos terrestres.
Ahorro energético y menor uso de agua
La compañía aseguró que el diseño permite un ahorro eléctrico estimado del 22,8%.
Además, elimina completamente la necesidad de utilizar agua dulce para refrigeración, uno de los principales cuestionamientos ambientales que enfrentan actualmente los grandes centros de procesamiento vinculados a inteligencia artificial.
La combinación entre energía eólica marina y refrigeración oceánica busca reducir tanto costos operativos como emisiones asociadas al funcionamiento de la infraestructura.
Los desafíos de operar bajo el océano
El despliegue de infraestructura tecnológica submarina también presenta desafíos técnicos importantes.
Entre ellos aparecen la corrosión provocada por el agua salada, las dificultades de mantenimiento y la complejidad de eventuales reparaciones.
Para minimizar esos riesgos, los módulos fueron diseñados para soportar condiciones extremas y cuentan con monitoreo remoto permanente y sistemas frecuentes de respaldo de información.
Tras completar las pruebas iniciales realizadas a comienzos de año, el centro de datos ya opera a plena capacidad.
La carrera energética detrás de la inteligencia artificial
El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial comenzó a generar preocupación global por el fuerte aumento del consumo eléctrico de centros de datos.
Empresas tecnológicas y gobiernos vienen explorando alternativas para reducir costos energéticos y limitar el impacto ambiental de estas infraestructuras.
China aparece como uno de los países que más aceleró inversiones en centros de procesamiento vinculados a IA, telecomunicaciones y computación avanzada.
El nuevo proyecto submarino refleja cómo la industria tecnológica empieza a combinar energías renovables, sistemas de refrigeración alternativos y nuevas arquitecturas de infraestructura para sostener la expansión global de la inteligencia artificial.
No es costumbre de los verdugos celebrar el cumpleaños del condenado. Tampoco brindar con su familia.
Por ello, este domingo las autoridades nucleares hacen un escueto acto por los 76 años de existencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, en el salón de actos de la Sede Central y a puertas cerradas.
El sanedrín que está desmontando la casa, adentro, y los profesionales, técnicos y laburantes nucleares históricos afuera, en la esquina de Libertador y Ramallo.
No han sido invitados, para su bien. Roma soporta a los saqueadores, pero es Roma. Hasta hoy, los ha sobrevivido.
Desde el 10 de diciembre de 2023, pronóstico reservado. Apestando a honestidad, intercurrieron las sucesivas cúpulas del “Nuevo Programa Nuclear”, con personajes pintorescos como el mesadinerista Demián Reidel o el picapleitos Federico Ramos Napoli.
Con gente así, la CNEA perdió entre 300 y 474 puestos de trabajo sobre 3647 a la fecha mencionada, dependiendo de las fuentes: el INDEC y los registros sindicales.
El éxodo sobrevino por la pérdida de un 40% del poder de compra del salario nuclear, que sumergió al 92% de sus integrantes bajo la línea de pobreza.
Pero el mayor disruptor fue la paralización de proyectos estratégicos. Doy sólo dos, pero hay más.
El reactor RA-10, en construcción en Ezeiza desde hace 12 años, y parado una vez más “porque no hay plata”.
Uno de los proyectos estratégicos parados es la central de potencia compacta modular CAREM-25, en el predio de las Atuchas, liquidada con un 75% de avance multiaxial.
Otro es el reactor RA-10 multipropósito de Ezeiza, desfinanciado de muerte con un 85% de avance. Pese a que puede, literalmente, levantarla con la pala.
Ambas plantas inconclusas están ligadas a autoabastecimiento y exportación.
El RA-10 puede facturar U$ 90 millones/año en radioisótopos medicinales y silicio irradiado, eso, de movida y contando. Faltan buenos reactores, el RA-10 puede ser el mejor durante al menos durante dos décadas, y la demanda internacional de productos explota.
La de radioisótopos cerró 2024 en U$ 8900 millones, y va a finalizar 2026 en U$ 10.410 millones. Viene creciendo entre un 8% y un 10,2% anual.
El RA-10 de Ezeiza -muy potente- podría zamparse del 20 al 30% de ese mercado sin romperse ningún diente. Mal momento para bajarle el 40% del presupuesto a la CNEA.
Mal momento para frenar la puesta en marcha de una obra casi completa. En sólo dos años, la actual caterva de menguados ya nos costó U$ 1510 millones en lucro cesante. Y de la tuya, lector.
¿Pero acaso no nos prometió el presidente Javier Milei barrer con “la casta” de científicos y tecnólogos? Prometió de sobra, y cumplió de más. Aunque la barrida, ejercida por personajes con más prontuario que antecedentes, nos viene saliendo cara.
Es que el CAREM muy exportable como planta nucleoeléctrica. Pero claro, a condición de que se termine y se lo ponga en marcha de una puta vez.
Aquí se ha hecho un arte el sabotearlo. Por ahora es sólo un modelo de demostración tecnológica inconcluso, apuntando a unos flacos 32 MWe de potencia instalada.
Atención, chichipíos: el CAREM 32 nunca trató de ser un producto final sino una unidad de testeo, y una vidriera para inversores.
Como en 1976 lo fue el RA-6 de Bariloche: costó U$ 8 millones, con 0,5 MWt de potencia. Pero esa movida nos hizo vender 7 reactores más en 7 países, como corazón de 9 complejos nucleares. Y cada vez más salados. El PALLAS de Holanda tendrá 55 MWt y a la Argentina le dejan U$ 440 millones.
El CAREM es un showroom, y desde el vamos. En 1988 Turquía la quiso comprar y sobre planos, a sabiendas de que era chico para el enorme consumo eléctrico turco.
Ánkara quería ese fierro para algo MUY turco desde hace unos 9500 años, cuando surgió la ciudad-estado de Çatalhöyük, en la meseta de Anatolia. En esas tierras desfilaron 5 grandes imperios: dedicados mayormente a comprar y revender. Y el estado-nación actual continúa.
La operación fue urdida por el embajador Adolfo “Chinchí” Saracho, nació en los 2 años finales del presidente Raúl Alfonsín. Pero murió saboteada por el presidente Carlos Menem y su Ministro de Relaciones Carnales.
Degollada mil y una veces en la cuna, el CAREM luchó 3 décadas por salir de planos y existir. Pero desde 2024 la obra hoy vegeta, vacía una vez más, mirando el Paraná de las Palmas junto a las Atuchas 1 y 2. By the way, producen la electricidad más barata y confiable del país.
Un CAREM comercial, con 4 módulos y 500 MWe sumando todos, puede venderse por U$ 2000 millones, probablemente más porque la demanda mundial de potencia nuclear está en rampa. Es barato porque la inversión inicial es chica y el recupero es rápido: puede construirse en 4 etapas financiadas “en cascada”: la anterior paga la construcción y puesta en marcha de la siguiente con electricidad.
La idea nació aquí en 1984. Hoy es una moda mundial. Pero las ideas no se cobran. Los fierros y la tecnología, sí.
Según la Agencia de Energía Nuclear de ese club de ricos, la OCDE, el CAREM viene a ser el cuarto mejor proyecto del mundillo de los SMRs (Small Modular Reactors), medido contra otros 127.
Sólo está, (bueno, estuvo) precedido por 3 otras plantas de potencia, dos chinas y una rusa. La mayor ventaja de estas sobre el CAREM desde 2023, cuando la OCDE inició sus comparaciones, viene siendo la existencia: ya están funcionando.
Les faltaron 40 años de sucesivos y reincidentes cretinos, turros, burros, colaboracionistas, vendidos y saboteadores. En tales regímenes como los mentados van en cana, en el mejor de los casos. Aquí se les niega reja o bala, y flotan cual plácidos escíbalos, y tenemos para exportar.
Al CAREM, expertos de la talla del mesadinerista Demián Reidel y el abogado Ramos Napoli lo llamaron invendible, y en nombre de “la honestidad intelectual”. Miralos a los honestos.
Hay más víctimas del “Nuevo Plan Nuclear Argentino”, que en realidad es yanqui y consiste básicamente en que no tengamos ninguno.
El lugar donde nos quieren poner es en el de un país que exporte uranio a los EEUU. Un estúpido vendedor de naturaleza cruda.
Eso, y dejar las rupias, los fierros y la exportación de tecnología jugosa “a los que saben”. Que tanto no saben, porque en cada licitación internacional por reactores los pulverizamos.
Por eso hoy celebramos los 76 años de energía nuclear argentina. Sus verdugos, festejan encerrados en el salón de actos de la CNEA, recién pintado para recibir a la hermana del presidente y sus chupamedias.
Los laburantes históricos, chupando no medias pero sí frío en la vereda, Libertador esquina Ramallo. Ya veremos quiénes ven pasar la caravana fúnebre de quiénes.
En los comienzos fue la CNEA. Creada por el presidente Perón el 30 de mayo de 1950, todo lo que hoy existe en la Argentina relacionado con la industria y la tecnología nuclear emergió como desprendimiento de la Comisión Nacional de Energía Atómica, por su iniciativa e impulso. Los efectos multiplicadores –geopolíticos, productivos, tecnológicos, científicos, culturales– son inabarcables.
En febrero de 2014, la CNEA inició la construcción de una de las apuestas tecnológicas más importantes en la historia argentina. En el predio de la empresa Nucleoeléctrica, en Atucha, se realizó el primer hormigonado del CAREM-25 –prototipo de pequeño reactor nuclear de baja potencia para producir electricidad 100% nacional–, amparado por la Ley 26.566/2009, que lo declara de interés nacional. Este proyecto se propone competir en la carrera de los llamados pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés). El mercado de los SMR aún no existe, está en proceso acelerado de conformación. Se proyecta una alta demanda de esta familia de reactores en la década siguiente.
De hecho, es probable que se esté incubando una burbuja financiera alrededor del proceso de irrupción de esta nueva tecnología, a juzgar por los más de 120 proyectos declarados alrededor del mundo, de los cuales solo dos están en operación –en China y Rusia–, menos de diez en construcción –entre ellos el CAREM-25–, y alrededor de 110 están en el papel En este escenario, Estados Unidos aspira a transformar su patio trasero en consumidor de los futuros reactores SMR “made in USA”. Trump ordena, Milei y lacayos cumplen.
Vale la pena revisar, a continuación, el proceso fraudulento de paralización del CAREM y el estatus del reactor ACR-300, el SMR patentado por INVAP en Estados Unidos, que se encuentra hoy en el populoso grupo de los reactores de papel –que podrían estar bombeando una burbuja especulativa–, y que Demián Reidel y Milei utilizaron como pantalla para complacer a su verdadero y único Jefe de Mar-a-Lago.
Paralización de facto
Desarrollar reactores nucleares para producir electricidad es el premio mayor que no logra alcanzar el sector nuclear argentino. Es poco conocida la historia de los tenaces, permanentes y eficaces palos en la rueda del Departamento de Estado de Estados Unidos, desde la década de 1970, para evitar que la Argentina pueda fabricar reactores de potencia. En los últimos años, los esfuerzos del hegemón decadente se concentran con éxito en paralizar el desarrollo del CAREM-25.
Los detractores locales sostienen que el proyecto viene de cinco décadas atrás. Es falso. La genealogía del proyecto –no el proyecto CAREM– se remonta a fines de la década de 1970. Pero el proyecto CAREM, con trayectoria semejante al SMR estadounidense NuScale, se inicia a fines de los años ‘90. En la memoria anual de CNEA de 2000 se lee que “la CNEA ha avanzado, en el último período, en el diseño y la ingeniería conceptual del reactor de potencia innovador CAREM”. También se agrega:
“Durante 2000 se comenzó la ingeniería básica temprana en las áreas temáticas críticas y se hicieron ensayos de caracterización de componentes críticos. El próximo paso es la construcción de un prototipo para verificar el diseño integral y la obtención de datos para optimizar el diseño de reactores CAREM comerciales, de mayor potencia”.
El proyecto arrancó y tomó impulso con Cristina Kirchner en la presidencia, el macrismo lo continuó en el período 2016-2017 y el mega-endeudamiento de Macri lo hizo colapsar. Con sus tiempos, Alberto Fernández lo retomó. En abril de 2022, una delegación de Estados Unidos visitó la Argentina. La jefa de la delegación, Ann Ganzer, funcionaria del Departamento de Estado, le dedicó varias alusiones públicas al desarrollo del CAREM-25. En una entrevista del diario La Nación (11/04/22), dijo Ganzer: “Queremos asociarnos con la Argentina para proveer estos reactores al resto de la región. Tal vez el que está diseñando la Argentina o alguno nuestro o de algún otro país”. Por supuesto que la única opción real era “alguno nuestro”, como se avisó desde El Cohete a la Luna en mayo de 2022.
A comienzos de marzo de 2023, la Nuclear Energy Agency (NEA) de la OCDE realizó una evaluación de los principales proyectos de SMR que se estaban desarrollando en el planeta. Analizó seis dimensiones: estadio del proceso de licencias, sitio de emplazamiento, financiamiento, cadena de suministro, compromisos para futuros desarrollos y elementos combustibles. Se seleccionaron para el análisis 56 proyectos por su grado de viabilidad. El CAREM figuraba en ese momento entre los cinco primeros.
El proyecto se encontraba en diciembre de 2023 en el 64% de avance general. En términos más específicos, estaba en un 84% de avance la ingeniería de detalle, y en un 78% los componentes electromecánicos, listos para la compra. A casi cuatro meses de asumir Milei, el 27 de marzo de 2024, un comunicado firmado por 13 gerentes/as de la CNEA advertía sobre la sequía presupuestaria y sobre la ralentización del avance en la construcción del CAREM-25. El mismo día, Infogremiales contaba: “La UOCRA confirma también un centenar de despidos en la construcción del reactor nuclear CAREM-25”.
A fines de mayo de 2024, el nuevo presidente libertario de CNEA, Germán Guido Lavalle, sostuvo en una entrevista que iba a someter al CAREM-25 a un proceso de “revisión crítica de diseño”. El 6 de junio, a través de la Resolución 262, formalizó el “Comité de revisión de pares”. En la lista de miembros figuraba un doctor en ingeniería mecánica que, a las pocas semanas, publicó en el diario Los Andes un artículo que comienza así: “Para comprender las razones del fracaso del proyecto CAREM debemos retrotraernos al origen y objetivo del mismo”. Es decir, un miembro del Comité conformado para evaluar cómo había que seguir avanzando con el CAREM-25, antes de evaluar nada, publicó que el proyecto era un fracaso. Tratándose de un desarrollo con futuro comercial, estas declaraciones deberían haberse desmentido de forma enfática. En silencio, se desplazó al illuminati.
Mientras se usaba de pantalla la supuesta “revisión crítica de diseño” –retrospectivamente, una farsa apurada, sin mínimo rigor–, en septiembre se puso fin a 140 contratos con empresas. Hasta esa fecha habían sido despedidos alrededor de 230 trabajadores de la obra civil, que superaba el 90% de avance. Los gremios UOCRA y UECARA realizaron medidas de fuerza.
El presidente de la CNEA respondió el 10 de septiembre a los reclamos con un comunicado donde afirmaba que “la obra del Reactor Nuclear Modular CAREM continúa y no se ha detenido”. Agregaba que “la baja registrada en diversos contratos se debe al avance y finalización de la obra civil”. Y continuaba: “La obra civil está esencialmente terminada. Faltan detalles que se van a ir completando en los próximos años, a medida que avancen los temas de ingeniería y el montaje electromecánico”. Ahora bien, la obra civil no estaba terminada y los contratos no estaban finalizados. De todas formas, la obra se paralizó y quedó en régimen de mantenimiento, desde entonces en franca degradación.
Comunicado de CNEA, no encontrado en ninguna red de difusión de la CNEA.
Anunciomanía
El 10 de diciembre de 2024, por cadena nacional, Milei sostuvo que iba a dar a conocer pronto un supuesto “Plan Nuclear Argentino”. Ese mismo día comenzó a circular que la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos había aprobado una patente de un SMR desarrollado por miembros de la empresa INVAP, llamado ACR-300, que se encontraba en etapa de ingeniería conceptual, es decir, en el papel.
Con escenografía solemne, el 20 de diciembre por la noche, Milei y Demián Reidel, en ese momento jefe de Asesores del Presidente, anunciaron el “Plan Nuclear Argentino”. El primer paso de este plan, sostuvo Reidel, era la construcción de un reactor SMR en el predio de Nucleoeléctrica, en Atucha. La palabra “CAREM” no fue pronunciada. Al margen de los muchos desatinos de la intervención de Reidel –como ciudades nucleares en la Patagonia, o que se terminaría con los cortes de luz–, era paradójico que se anunciara que se iba a invertir en un SMR que apenas arrancaba y que se instalaría en las vecindades del mismo predio donde habitaba el CAREM-25. Este y otros rascacielos verbales ocurrían en paralelo al 30,67% de pérdida de poder adquisitivo de los salarios del personal de la CNEA –a lo largo de 2024– y un recorte de 27,5% de su presupuesto.
Anuncio del “Plan Nuclear Argentino”: Reidel, Milei y Rafael Grossi, de la OIEA.
En enero de 2025, cuando ya era evidente que la paralización del CAREM-25 era un mandato quirúrgico, Reidel anunciaba que se construirían cuatro ACR-300 en Atucha. ¿Quién los construiría? La patente de este SMR había motivado la creación de la empresa Meitner Energy, con 40% de participación accionaria de Black River –filial de INVAP en Estados Unidos– y el otro 60% en manos del grupo estadounidense Ansari, que aportaba 50 millones de dólares para desarrollar el ACR-300. En paralelo, en febrero, se concreta la extranjerización de IMPSA, que pasa a manos de la empresa estadounidense ARC Energy, que con esta compra pasaba a tener a su cargo el desarrollo del recipiente de presión del CAREM-25 y, especialmente, la capacidad de fabricación de recipientes de presión para futuros SMR.
Mientras Meitner Energy, aprovechando los salarios de pobreza de la CNEA, comenzaba a succionar profesionales y técnicos, el presidente de la CNEA, Guido Lavalle, se dirigía al personal en el discurso de fin de año. “Seamos honestos intelectualmente –dijo–, no vamos a vender 50 CAREM, sabemos que no es así, que no es económicamente competitivo ese reactor”. Y finalmente concluyó: “El CAREM es donde estamos aprendiendo a hacer reactores”. ¿En qué se fundamentaba este anuncio? La única justificación era la llamada “revisión crítica de diseño”, una teatralización que, ahora quedaba claro, había sido diseñada para dar algún respaldo a la decisión ex ante de paralizar el CAREM-25.
Apremiado por sus propias improvisaciones, mientras que en septiembre del año anterior Guido Lavalle había sostenido que “la obra del Reactor Nuclear Modular CAREM continúa y no se ha detenido”, ahora explicaba que había encargado a un grupo de CNEA un documento de requerimientos para evaluar nuevos diseños conceptuales. “Recibí el primer borrador del documento –explicó–, un brillante documento analizando las distintas tecnologías, si en la Argentina vamos a hacer un reactor de sales fundidas o de sodio líquido”. Por supuesto que nunca más se supo nada de la maravilla lingüística.
Pasemos en limpio. Reidel habla del SMR de papel de INVAP. Guido Lavalle de reactores que habitan en “un brillante documento”. Horas antes del fin de 2024, también nos enteramos que la empresa argentina Nuclearis presentó al gobierno el diseño de otro SMR que busca inversores. No sería un problema que debajo de cada baldosa pareciera haber un proyecto de SMR argentino, si no fuera que el único proyecto real, que lleva 690 millones de dólares invertidos por el Estado nacional, fue paralizado por presiones geopolíticas.
Todos los caminos conducen a Washington
La fuga hacia adelante siguió con el anuncio de la “fase 1” del Plan Nuclear Argentino, a comienzos de marzo de 2025, que consistía en la construcción de cuatro reactores ACR-300 en el predio de Nucleoeléctrica, en Atucha. La fase 1 se concretaría en cinco años, un plazo irrealizable. En una entrevista en Infobae, Reidel cuenta que la “fase 2” consistía en “aprovechar la comercialización de estos reactores modulares para venderlos con un compromiso de compra de uranio argentino”. Al margen de que confunde “uranio” con “elementos combustibles”, agregaba que “si nosotros desarrollamos este reactor a tiempo y tenemos poder monopólico u oligopólico en su comercialización, podemos aprovechar la enorme demanda que va a haber sobre esto para imponer ciertas condiciones de venta”. A la pregunta del periodista sobre si había “fase 3”, Reidel responde: “Sí, es la más visionaria para el futuro. Es mi sueño, la llamo ‘Nuclear City’”.
En abril, Reidel fue nombrado presidente de la empresa pública Nucleoeléctrica. En el camino, a mediados de junio, también se mostró con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, y el presidente de YPF, Horacio Marín, para anunciar la creación de YPF Nuclear para impulsar la minería de uranio que reclamaba Trump, como explicitó Scott Bessent en Fox News en octubre: “la Argentina es rica en tierras raras y en Uranio. Están comprometidos con la entrada de empresas privadas estadounidenses”.
Esta película tuvo un final abrupto: el Lobo de Wall Street que soñaba una “Nuclear City” tuvo que escapar por los sótanos de Nucleoeléctrica por sobreprecios en un contrato de limpieza, según versiones internas a la empresa. ¿Y la ristra de anuncios?
El 9 de diciembre, el Ministerio de Economía nos cuenta en un “Comunicado Oficial” que la Argentina se convertirá en la “Arabia Saudita del uranio”. Diez días más tarde, la Embajada de Estados Unidos comunicaba la decisión de la Argentina de convertirse en el primer país de América Latina en sumarse como socio contribuyente al programa de Infraestructura Fundamental para el Uso Responsable de la Tecnología de Reactores Modulares Pequeños, o programa FIRST, que se propone aportar “soluciones de energía nuclear civil, incluyendo el uso de pequeños reactores modulares (SMR)”. Es decir, el gobierno de Milei se sumaba al rebaño de compradores de los futuros SMR estadounidenses.
Si restaba alguna ironía por ejecutar, el CEO de la IMPSA extranjerizada, Omar Salcedo, la materializó en una entrevista para Forbes, a mediados de marzo de 2026. Salcedo sostuvo que el recipiente de presión del CAREM-25 se utilizará “como una carta de presentación para vender este tipo de materiales a los desarrolladores de reactores modulares pequeños (SMR) en Estados Unidos”. Salcedo explicaba que “los desarrolladores de reactores modulares en Estados Unidos están proyectando construir entre 15 y 30 unidades cada uno. IMPSA tiene actualmente la capacidad de fabricar entre tres y cuatro vasijas al año, con posibilidad de expandirnos”.
Así llegamos al presente, con el CAREM-25 sepultado y la Argentina alineada para comprar reactores SMR “made in USA” y entregar el uranio a la industria nuclear de Estados Unidos, mientras el grupo ARC Energy utiliza los aprendizajes logrados por IMPSA con inversión pública argentina para fabricar los recipientes de presión de los SMR “made in USA”.
¿Especulación financiera con reactores?
En esta tragicomedia tecnológica libertaria, aún nos queda una pieza suelta: ¿cuál es la proyección del ACR-300 en manos de la empresa Meitner Energy?
Como dijimos, una posibilidad es que los SMR estén generando una burbuja financiera montada en la expectativa de alimentar la demanda masiva de electricidad de los centros de datos de IA. En este contexto, el grupo estadounidense Ansari, dueño del 60% de la empresa Meitner Energy, invirtió 50 millones de dólares para pagar salarios a profesionales y técnicos succionados en su mayoría de CNEA. El objetivo es mostrar una vidriera que genere credibilidad en el proyecto ACR-300, en etapa de validación de diseño –donde estaba, como vimos, el CAREM en 2000–, para buscar inversores privados o, eventualmente, sacar a la bolsa a Meitner Energy cuando se comience a agotar la inversión inicial.
En esta segunda opción, se podrían recaudan alrededor de 200 millones de dólares en venta de acciones. Recuperados los 50 millones invertidos más 150 de ganancia, Ansari se podría retirar dejando un cráter en la CNEA y a los profesionales y técnicos a la buena de Dios. Hace unos días, un ex presidente de Shell en la Argentina, Teófilo Lacroze, asumió como CEO de Meitner Energy, que también habilitó hace un par de semanas una página web. Si se avanzara por el camino legítimo –conseguir inversores para desarrollar el ACR-300–, no queda claro que una empresa de mayoría estadounidense pueda emplazar su tecnología en terreno público, en este caso de la empresa Nucleoeléctrica. De hecho, a más de un año de que Reidel anunciara la “fase 1”, los avances sobre este punto son nulos.
Mientras el caleidoscopio libertario-trumpista sigue girando, la farsa que se utilizó para paralizar el CAREM-25 mantiene crepitando la indignación de muchos cuadros de CNEA, que no se resignan a su clausura y que trabajan para mantener latente su reactivación.
Un potente reloj molecular, calibrado mediante datos sobre la actividad génica de miles de individuos, puede predecir el envejecimiento biológico en roedores, monos y seres humanos, así como el tiempo restante hasta la muerte en las personas.
El reloj, descrito en *Nature*, se basa en un análisis de la actividad génica en más de 25 tejidos de cuatro especies: ratones, ratas, los monos conocidos como macacos cangrejeros (*Macaca fascicularis*) y seres humanos. Aunque todavía no está listo para aplicaciones médicas, este reloj podría llegar a ser de gran utilidad para los biólogos interesados en descubrir qué fármacos o cambios en el estilo de vida podrían mitigar los múltiples efectos del envejecimiento en el organismo.
«Incluso si se quiere realizar un experimento con ratones, evaluar su esperanza de vida lleva mucho tiempo», afirma João Pedro de Magalhães, biólogo de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) que estudia la genética del envejecimiento y no participó en el trabajo. Si dispusieras de algo que te ofreciera una indicación más rápida de si tu tratamiento va a funcionar o no, eso sería muy ventajoso.
Tic-tac
Por lo general, la edad se mide por el transcurso constante de los años, pero el tic-tac del reloj en las células de una persona puede entrecortarse, detenerse y reiniciarse en función de la salud y el entorno del individuo. En los últimos años, los investigadores han desarrollado una variedad de relojes moleculares que evalúan el envejecimiento biológico: el deterioro del organismo con el paso del tiempo. Estos relojes se basan en diversas mediciones: la composición de metabolitos o proteínas presentes en la sangre, las exploraciones cerebrales o la presencia de grupos químicos en el ADN (metilación) que pueden afectar a la actividad génica. Este último tipo, denominado reloj epigenético, es por lo general el más preciso y el más utilizado.
Sin embargo, los relojes epigenéticos son difíciles de interpretar, afirma Magalhães, ya que se sabe poco sobre los cambios biológicos que conducen a modificaciones en la metilación. «Sabemos que se correlaciona con la edad cronológica; sabemos que se correlaciona con la mortalidad», afirma Magalhães. Pero no entendemos del todo qué es lo que mide el reloj.
Para desarrollar un reloj más revelador, Vadim Gladyshev —investigador que estudia el envejecimiento en la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston (Massachusetts)— y sus colegas decidieron examinar la actividad génica en lugar de las marcas químicas en el ADN. Los genes que aumentan o disminuyen su actividad a medida que las personas envejecen podrían aportar información sobre las vías y los procesos biológicos que podrían desempeñar un papel en el envejecimiento.
Así, Gladyshev y sus colegas desarrollaron nuevos relojes basados en la actividad génica de 11.000 individuos e incorporaron datos de roedores sometidos a decenas de intervenciones genéticas, dietéticas y farmacológicas, algunas de las cuales se sabe que influyen en el envejecimiento y la longevidad.
Patrones compartidos
El equipo descubrió que muchas firmas del envejecimiento eran compartidas, tanto entre diferentes tejidos de una misma especie como entre distintas especies. «Compartimos cambios fundamentales y conservados relacionados con el envejecimiento», afirma el coautor del estudio Alexander Tyshkovskiy, biólogo computacional del Brigham and Women’s Hospital, también en Boston. En los seres humanos, los relojes también predijeron el momento de la muerte por cualquier causa entre los participantes de un gran estudio sobre salud cardiovascular.
Cabe destacar que los relojes se aceleraban o desaceleraban en respuesta a factores que se sabe afectan al envejecimiento y a la esperanza de vida, como la exposición a radiación gamma, las enfermedades crónicas y la conexión del sistema circulatorio de un animal viejo con el de uno más joven. Esto significa que los nuevos relojes podrían ser más sensibles que los relojes epigenéticos, los cuales tardan más en responder y podrían no captar los efectos de los cambios ambientales, afirma Tyshkovskiy.
Sin embargo, al igual que ocurre con otros relojes del envejecimiento, los investigadores aún no saben si los cambios que detectan son la causa del envejecimiento o una respuesta a este. Esa sigue siendo una de las grandes incógnitas de estos estudios: ¿son estos factores impulsores del envejecimiento o son meros pasajeros? Dice Magalhães.
Tampoco está claro si estos relojes captan información específica sobre el envejecimiento o si revelan cambios más amplios en la salud general del individuo. «Reflejan el nivel general y acumulado de daño biológico», afirma Tyshkovskiy.
Antes de que los relojes pudieran utilizarse en la clínica, sería necesario probarlos en diversas poblaciones y contextos. Estos relojes están diseñados para su uso en poblaciones y no pueden predecir el resultado para un individuo.
Pero es probable que los investigadores adopten el nuevo enfoque, dice Magalhães. «Esta será una herramienta valiosa», dice. Hasta ahora, es bastante impresionante.