ACA: la mirada de las cooperativas agropecuarias

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Con ironía fácil, se ha dicho que los argentinos siempre encontramos un problema para cualquier solución. Y es cierto que resulta extraño que la actividad que es, por lejos, la principal productora de las divisas que el país necesita, pero que necesita el apoyo oficial para solucionar sus serios problemas de logística y las calamidades del clima que siempre ocurren, sea parte de un enfrentamiento enconado entre sectores de la sociedad. Creemos que hacen falta nuevas miradas. Hace algunos meses publicamos una trilogía de Roy Hora La sociedad argentina y el campo. Ahora reproducimos este reportaje de Federico Zapata a Daniel Bertone, referente si los hay de las cooperativas agropecuarias: «Daniel Bertone da la sensación de ser algo así como un Konrad Adenauer del sector agropecuario argentino. De perfil bajo y de acción. Hijo de una familia de productores rurales que arrancaron como tamberos y lograron, después de 30 años de trabajo, comprar su propio campo. Primera generación de universitarios. Estudió Ciencias Económicas en la agitada Universidad Nacional del Cordobazo. Ingresó a Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA en adelante) en 1973 y le dedicó su vida. Entre 1987 y 2015, formó parte de la Gerencia General de ACA. En ese período, que caminó junto a otro cordobés Carlos Rosas (fallecido en 2008), lideraron “el gran salto adelante” de ACA, una cooperativa de casi 100 años a la que transformaron en una de las grandes jugadoras del mercado agropecuario argentino: una empresa cooperativa, competitiva, internacionalizada e industrializada. Hoy es el consultor estratégico de la Asociación. Un poco sobre ACA: una asociación de 147 cooperativas agropecuarias, que agrupan a más de 50.000 productores agropecuarios, presentes en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, Río Negro, Santa Fe y Santiago del Estero y en más de 600 localidades. 4 puertos propios, 5 plantas industriales, 4 plantas regionales, 2 criaderos de semillas, 1 criadero de cerdos, 46 acopios. Daniel, hay una discusión con relación a si la categoría de “primaria” para referirse a la agricultura argentina no constituye una nomenclatura obsoleta ¿Qué pensás al respecto? Para mí es una nomenclatura económica antigua. Antaño, el productor sembraba la semilla del año anterior, la maquinaria eran los caballos, tenía un arado, una sembradora, no había fertilización, no había semillas híbridas, no había tecnología de ningún tipo. Eso era actividad “primaria”. En ese contexto se generó la nomenclatura, y quedó. Creo se la sigue utilizando ahora, erróneamente. Escucho mucha declaración entorno a que “somos un país vendiendo productos primarios, hay que ponerle valor agregado, generar  mano de obra…” pero lo que hace el productor agropecuario en la actualidad, está dentro de una cadena de producción muy sofisticada: la semilla sale de un criadero de semillas intensivo en biotecnología; el fertilizante nitrogenado se produce en el país con gas argentino; la siembra y la cosecha se realizan con agricultura de precisión, articulando software e imágenes satelitales, con maquinaria de altísima complejidad tecnológica desarrollada en Argentina. ¿Cuándo cambió? En los 90 se produce un salto cualitativo del paquete tecnológico, que, de facto, disolvió las fronteras entre agricultura, ciencia, industria y servicios. Uno de los componentes de ese salto tecnológico fue la “siembra directa”. Explicanos qué es y porqué es tan importante. El sistema antiguo de producción consistía en la roturación de la tierra para la posterior siembra. Es decir, se usaba un arado y después se le pasaba una rastra. Ese sistema, implicaba una destrucción de la estructura del suelo y un bajo nivel de conservación del agua. La siembra directa, por el contrario, funciona preservando nutrientes del suelo y evitando evaporación del agua, vía la reutilización de una cobertura vegetal. Es decir, se produce una gran incorporación de materia orgánica proveniente del rastrojo que antes se quemaba. Hoy es un insulto a la tierra quemar un rastrojo. El sistema genera una estabilidad de producción muy grande. Antes era muy factible errar cosechas, ahora es mucho más difícil porque el nivel de conservación de la humedad y de los nutrientes es muy alto. Antes llovía y se evaporaba mucho, se perdía. Hoy se retiene mucho más el agua a pesar de que hubo una agricultura muy agresiva durante muchos años que ha erosionado los suelos y hecho muchos desastres. Mediante este sistema, yo he visto recuperar el suelo de campos destruidos, sujetos a agricultura extensiva de cuarenta años y que hoy son muy fértiles. Lo he visto, no me lo han contado. ¿Sería posible la siembra directa sin la biotecnología? No. La siembra directa funciona vis a vis con la transgénesis de las semillas. Gracias a esa combinación, es posible el control de malezas. Antes, si aplicabas agroquímicos, matabas a la maleza y al cultivo. Hoy, solo matás la maleza. Te lo pongo en perspectiva. Argentina producía 40 millones de toneladas al año en 1993, hoy estamos en 150 millones y han pasado 27 años. El salto productivo de las últimas décadas en Argentina es fenomenal. Se multiplicó por cuatro la producción.
«TENEMOS QUE DESARROLLAR NUEVOS SECTORES QUE EXPORTEN, Y QUE, ADEMÁS,  TENGAN CONTENIDO DE MANO DE OBRA ARGENTINA. PORQUE SI NO, VAMOS A SOLUCIONAR EL PROBLEMA DE LOS DÓLARES, PERO NO VAMOS A SOLUCIONAR EL PROBLEMA DEL TRABAJO DE LA GENTE.»
Conversemos del paradigma de la producción orgánica. ¿Hay un mercado? ¿Se pierde en productividad? ¿Son paradigmas antagónicos? ¿De dónde viene la discusión? Hay algún mercado orgánico. Son nichos. La producción te cae al 50 %. El problema es que es muy difícil que el mercado te pague ese diferencial de costos que tenés. Salvo pequeñísimas cantidades. Bienvenido el desarrollo de esos nichos. En relación con la crítica sobre la producción de modificados genéticamente, hasta ahora, no existe ningún análisis técnico concreto que demuestre que son perjudiciales para la salud. Yo considero que lo que hay ahí es un problema geopolítico. El inventor del transgénico es Estados Unidos y Europa se quedó afuera de esa carrera. Esto va a cambiar ahora que Bayer compró a Monsanto. Los europeos eran los enemigos de la “biotecnología”, y ahora empiezan a hablar de la “bioeconomía”. Esa discusión la impulsan los alemanes, que son los dueños de Bayer. Por eso es importante tener en cuenta nuestro perfil productivo y las ventajas que hemos desarrollado. Porque es una cuestión geopolítica. No defender nuestro perfil productivo, es como no defender a las Malvinas. Además, está el problema de la alimentación a escala planetaria Exacto. ¿Vos sabés lo que sería irse a una economía orgánica? ¿Cómo alimentás al mundo? Yo creo que es prioritario enfocarse en otras cosas que nos están haciendo mucho daño como el tema de los gases de efecto invernadero. Ese sí es un problema demostrado. Lo que pasa es que hay intereses enormes: Estados Unidos nunca se quiso sentar de buena fe en la mesa a discutirlo. Pero claramente el tema de los combustibles fósiles es un problema, real, demostrado. Se ha generado un incipiente debate en torno a si se podría utilizar parte de la producción granaria argentina para producir carne envasada de exportación. Digamos: promover la transformación, vía incentivo fiscal, de proteína vegetal en proteína animal. ¿Cómo crees que esa discusión debe darse desde el punto de vista de las exportaciones de la Argentina? Mientras no implique perder mercados externos, bienvenida la discusión. Argentina tiene que transformarse en un país más exportador. Tenemos un problema económico crítico: nuestras exportaciones no crecen. Si vos tomás una serie histórica, ha crecido en el período 2005- 2006 por efecto precio, pero no por efecto cantidad. El único sector competitivo es el agro. Y ese hecho es un problema. Tenemos que desarrollar nuevos sectores que exporten, y que, además,  tengan contenido de mano de obra argentina. Porque si no, vamos a solucionar el problema de los dólares, pero no vamos a solucionar el problema del trabajo de la gente. Ese es el gran desafío, para mí, de los próximos años.
Profundicemos sobre el tema empleo y su relación con la estructura económica, en clave post-pandemia.   La pandemia ha acelerado mucho la digitalización del trabajo. Home office, robótica, e-commerce, todo avanza. ¿Cuál va a ser la consecuencia de este salto?  Que si no somos capaces de crear empleo vamos a tener un problema más allá de los clásicos de la economía argentina. ¿Y cómo hacemos si está demostrado que la industria ya no es la gran creadora de empleo? Es decir, uno puede decir “voy a transformar proteína vegetal en proteína animal”, comparto. Te va a aportar un mayor nivel de exportaciones, pero no te va a ayudar en la creación de empleo de manera sustancial, debido al avance tecnológico. ¿Cómo es eso? Profundizalo. Si sólo pensamos la generación de empleo asociada a la industria, vamos a invertir enormes cantidades de capital con una baja incidencia en la creación de empleo. En el mundo actual, el empleo es de los servicios, de la tecnología. La Ley de Economía del Conocimiento apunta a eso. Ahí hay que avanzar: eso es servicio que requiere mano de obra. Argentina, con un tipo de cambio competitivo y una estrategia, puede desarrollar una gran industria de servicios con perfil exportadora: software, biotecnología, salud, educación, servicios de apoyo.Y, por supuesto, eso conlleva un desafío a nivel educativo tremendo. Yo siempre traigo a cuento algo: en la época de Sarmiento el 70 por ciento de la población argentina era analfabeta; no sabía leer ni escribir. Han pasado 150 años, ¿quién es el analfabeto hoy? ¿El que no sabe leer y escribir o el que no sabe programar? Volviendo al agregado de valor en el agro,  desde ACA desarrollaron un proyecto emblemático en América Latina vinculado a la producción de carne porcina y biogás: “A.C.A. Yanquetruz”. ¿Qué opinión tenés del proyecto que está circulando de inversiones chinas para instalar granjas dedicadas a la cría de cerdos en Argentina? En principio, me parece bueno porque en vez de vender maíz, vendés carne de cerdo. Como decía antes, si logramos algún grado de elaboración, le agregamos valor. Más allá de ese marco general, considero que el país debería plantear algunos parámetros a los inversores. Primero, me parece que habría que pedirles instalarse en el país en sociedad con una empresa argentina. Segundo, tener un protocolo muy estricto respecto del tratamiento de efluentes porque la producción de cerdos genera importantes volúmenes, fundamentalmente en el sistema de granjas modernas, de alta tecnología. Nosotros elegimos los biodigestores: generás energía eléctrica y en paralelo fertilizante biológico que vuelve al campo, por lo tanto, hay un equilibrio importante. En tercer lugar, hay que resolver un tema clave: los términos del Convenio Comercial donde se establece el precio y el tipo de cambio para la exportación de esa producción. Son cuestiones para contemplar en un acuerdo comercial mutuamente beneficioso.
«SI SÓLO PENSAMOS LA GENERACIÓN DE EMPLEO ASOCIADA A LA INDUSTRIA, VAMOS A INVERTIR ENORMES CANTIDADES DE CAPITAL CON UNA BAJA INCIDENCIA EN LA CREACIÓN DE EMPLEO. EN EL MUNDO ACTUAL, EL EMPLEO ES DE LOS SERVICIOS, DE LA TECNOLOGÍA. LA LEY DE ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO APUNTA A ESO»
¿Qué salida le ves a Vicentin?  Yo no creo que la empresa pueda seguir como está. Se puede hacer un régimen de fideicomiso de acciones para tratar de arreglar el problema de los acreedores con la propiedad de la empresa, dejando a la familia Vicentin con un determinado porcentaje. Otro esquema podría ser el desguace de la firma. Vicentin tiene una serie de empresas: tiene crushing de soja al cien por cien y en sociedad, tiene plantas de biodiesel, de etanol y de hilado. Por lo tanto, y en esta segunda alternativa, se deberían buscar grupos de interés, que se hagan cargo de distintas unidades productivas. Pueden ser acreedores o no. El que no es acreedor tendrá que poner plata. ¿Cuáles creés que son las obras de infraestructura clave que le permitirían al agro argentino dar un salto cualitativo en los próximos años? Sí o sí, el ferrocarril. A nivel portuario los privados han hecho mucho. Ahí considero que Argentina está bien. Donde estamos muy mal es en la logística. Nosotros tenemos que lograr mayor competitividad de nuestros productos. Con la foto de hoy, los que somos competitivos en la producción, después lo perdemos en el transporte. No podemos tener producciones a 500, 700, 1000 km de los puertos y traerlas en camión. Eso es impracticable porque el costo es muy alto. Desde el punto de vista de la eficiencia, lo mejor es el barco, después le sigue la barcaza, el ferrocarril y el camión que es muy eficiente en el tramo corto: 100-150 kilómetros. De 300 kilómetros para arriba, el sistema tiene que ser ferroviario por razones ambientales más allá de lo económico. El nivel de contaminación del tren respecto al de un camión es mínimo. En un operativo ferroviario vamos con 1500 toneladas, lo que significa prácticamente el equivalente a 50 camiones.? El gran desafío es la infraestructura ferroviaria. ¿Bajo qué modelo de articulación público-privada debería funcionar un sistema ferroviario sostenible y pensado para el siglo XXI?  El sistema que mejor ha funcionado es el del Estado en la infraestructura de vías y los privados compitiendo por el uso. Lo explico. Para el privado es muy difícil poder desarrollar el sistema de vías y realizar el mantenimiento, porque son inversiones muy grandes, de recuperación a muy largo plazo. Es un bien social prácticamente. Entonces ahí tendría que ser el Estado el que haga la infraestructura férrea y cobre un peaje por su uso. Los privados realizan la inversión del material ferroviario (máquinas y vagones) y compiten por el uso. Es decir, sin exclusividad, un sistema “open access”, bajo determinadas condiciones de seguridad. Esto me lleva a preguntarte por la famosa hidrovía del Río Paraná, concesión que está por vencerse. Se está analizando que el Estado se haga cargo de la tarea. ¿Cuál es tu posición?   Soy crítico. La hidrovía hasta ahora ha funcionado relativamente bien. Antes de la hidrovía no podíamos pasar un barco de más de 26 pies. Hoy ya tiene 34 pies. Y se paga un canon, hay una empresa que licitó y ganó. Se vence la concesión ahora. Hagamos una nueva licitación. Llamen a empresas internacionales que presten el servicio de calado. Necesitamos ahí a la mejor empresa del mundo. La idea de que el Estado Argentino se quede con esa tarea va a costarnos carísimo, en términos de dinero y de eficiencia. ¿El Estado argentino va a hacer una empresa? ¿va a contratar o a comprar las dragas? ¿En qué termina eso? En que el costo del peaje de los barcos, que hoy es de alrededor a los 3 dólares, va a subir a 5 dólares y no vamos a crecer en la profundidad del río.
«DONDE ESTAMOS MUY MAL ES EN LA LOGÍSTICA. NOSOTROS TENEMOS QUE LOGRAR MAYOR COMPETITIVIDAD DE NUESTROS PRODUCTOS. CON LA FOTO DE HOY, LOS QUE SOMOS COMPETITIVOS EN LA PRODUCCIÓN, DESPUÉS LO PERDEMOS EN EL TRANSPORTE.»
Cuando se constituyó la Unión Europea, los alemanes se quedaron con las finanzas y los franceses se quedaron con la política agrícola común. Los franceses han sido “el” lobby que ha dificultado el ingreso de la producción de origen agropecuario de Argentina al mercado europeo ¿En qué situación está el campo argentino desde el punto de vista productivo-tecnológico en relación con el campo europeo?  Somos muchísimo más eficientes. Te cuento una anécdota: hace 6 años atrás, estábamos evaluando en ACA hacer una maltería. Contactamos a una empresa europea de origen cooperativo (que si no es la primera es la segunda maltera del mundo). Cuando fuimos a visitarlos nos llevaron a conocer sus plantas y después nos llevaron al campo para mostrarnos los adelantos tecnológicos que estaban implementando. Nos mostraron con orgullo que estaban empezando a hacer siembra directa. ¡Nosotros hace 25 años que la hacemos! O sea, allí la agricultura se ha mantenido en base a subsidios. Que tendrá sus razones desde el punto de vista político, geopolítico, poblacional (de contención de las migraciones internas), de preservación de la belleza de la campiña como activo turístico – cultural, pero desde el punto de vista tecnológico y de la producción, Argentina es mucho más eficiente. ¿Estás de acuerdo en que Argentina es una potencia agropecuaria, que paradójicamente, carece de una política de Estado para el sector?  Exacto. Yo creo en la política del Estado, pero en una política que sea consistente, coherente e inteligente. Y nosotros no la tenemos. Te doy un ejemplo concreto: Francia se hizo famosa por muchas cosas, entre ellas por la denominación de origen y diferenciación de sus productos de origen agropecuario como el champagne. Italia por su prosciutto de Parma. Nosotros tenemos la carne pastoril y la hemos dejado ir. O sea, mezclamos todo, sin pautas, sin plan, nos da lo mismo un pastoril que hacer una crianza feed lot, no seleccionamos, no incentivamos, no premiamos. Lo mismo pasa con el trigo. Canadá hace toda una segregación de trigo en distintas calidades. Nosotros mezclamos todo. Hablemos de la sustentabilidad de los suelos en Argentina. ¿Cómo se podría incentivar la rotación de cultivos? Para mí son claves los incentivos. Si vos tenés un diferencial de retenciones a favor del maíz, del trigo, de la cebada y en contra de la soja, eso te va a alentar la rotación, porque el productor toma decisiones por rentabilidad. Si la retención es uniforme, como el costo de producción de la soja es más bajo que la del resto de los cultivos, estás incentivando la no rotación de los suelos. ¿Creés que una ley de fertilizantes podría tener utilidad para el cuidado de la tierra? Sin ninguna duda. Hay una ley que fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados y después nunca la trató Senadores. Entiendo que el área de Economía de la anterior gestión se opuso, porque la Ley (denominada Ley de Suelo) implicaba un costo fiscal para promocionar el uso de fertilizantes, y no quería sufrir una merma en la recaudación. La verdad es que, haciendo bien el número, creo que no tiene perjuicio fiscal. El autor de la Ley fue el actual Ministro, Basterra. Ya perdió estado parlamentario.
«TENGO CIERTO OPTIMISMO CON RESPECTO A LOS PRECIOS A FUTURO. EL MUNDO SE HA INUNDADO DE DINERO. Y VAMOS A TENER TASAS DE INTERÉS INTERNACIONALES EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS (ESTADOS UNIDOS O EUROPA) PRÁCTICAMENTE EN CERO Y NO POR CORTO PLAZO. ME PARECE QUE VAMOS A EMPEZAR A VISLUMBRAR UNA DEVALUACIÓN DEL DÓLAR Y POR LO TANTO ES ESPERABLE QUE LOS PRECIOS DE LAS COMMODITIES AGRÍCOLAS QUE EXPORTAMOS HACIA ÁREAS NO DÓLAR VAYAN A MEJORAR»
¿Qué opinión tenés del diferencial arancelario entre la exportación de productos en bruto y los transformados? Para mí tiene que haber un diferencial arancelario, como funciona en la actualidad. Un tres, tres y medio por ciento. Hoy exportás soja y tenés que pagar 35 por ciento de derecho de exportación. Y exportás aceite y harina y pagás 32 por ciento. Es una protección a la industria local. Es decir, funciona como un espejo el revés con respecto a quien importa. Te voy a poner el caso de China: el poroto entra pagando un arancel del 3 por ciento, pero el aceite entra pagando el 9 por ciento. China protegen a su industria. Precisamente, este diferencial trata de neutralizar, en espejo, el arancel chino. ¿Cuál es la crítica al sistema de arancel diferencial?  Se dice que es un subsidio del sector agrícola hacia el sector industrial. Pero hay dos puntos que esa crítica no pondera: (1) nosotros estamos entre los tres grandes productores de soja del mundo junto a Brasil y Estados Unidos. El único de los tres países que exporta el 90 % de la producción es Argentina. Los otros tienen un consumo interno mucho más fuerte; (2) Argentina tiene la peor calidad de soja entre los tres países y, por la distancia a los centros de consumo, el mayor flete. En este marco, Argentina exporta el 20 % de la producción como poroto, el 70 % como aceite y harina, y el 10 % se consume internamente. Si nosotros queremos exportar porotos en la época que lo está haciendo Brasil y luego Estados Unidos, vamos a tener un cuello de botella. A nosotros, en esa época, nos conviene tener una industria, lo que nos permite tener precio todo el año y competitivo. Porque no hay industria más competitiva que la argentina en molienda de soja. Tenemos las mejores plantas del mundo. ¿Cómo te imaginás, desde el punto de vista del comercio exterior, el mundo post-pandemia para Argentina?  En el caso de ACA, hay que repensar el tema de la internacionalización, porque salvo el caso de la posición que tenemos en Hong Kong, no tenemos estructura externa. Mientras que otras multinacionales están en 40 países. Por lo tanto, los viajes para nosotros son un tema central. Creo que la tecnología de las comunicaciones puede ayudarnos a neutralizar esta desventaja. Al respecto, Argentina tendría que pensar muy seriamente en dotarse de una infraestructura de las comunicaciones muy potente porque estamos lejos del mundo desde el punto de vista logístico. Volviendo a la comercialización de la producción agropecuaria, tengo cierto optimismo con respecto a los precios a futuro. El mundo se ha inundado de dinero. Y vamos a tener tasas de interés internacionales en los países desarrollados (Estados Unidos o Europa) prácticamente en cero y no por corto plazo. Me parece que vamos a empezar a vislumbrar una devaluación del dólar y por lo tanto es esperable que los precios de las commodities agrícolas que exportamos hacia áreas no dólar vayan a mejorar. Por ejemplo, China en el 2021 va a crecer el 8 por ciento. Eso nos abre una gran oportunidad. Ojalá que tengamos buenas producciones y que el clima acompañe.»

Andrés Kreiner: «En el Gobierno se está discutiendo avanzar con las dos centrales»

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El físico e investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y presidente de la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN), Andrés Kreiner, dio por válida la versión respecto a que el Gobierno nacional estaría avanzando en un acuerdo para construir dos centrales nucleares, en asociación con China. Si se materializa, estaría reflotándose el convenio que la gestión de Cristina Fernández venía trazando con el país asiático para construir las centrales de Atucha III y IV (Argentina cuenta con las centrales Atucha I, II y la central de Embalse). El interés argentino es que al menos una central sea construida con tecnología tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada (tecnología que Argentina maneja y conoce). En cambio, la propuesta de China es construir la próxima de tipo Hua Long, con uranio enriquecido (con un proyecto «llave en mano»). La tecnología llave en mano implica que Argentina recibe el beneficio de tener mayor potencia en su sistema energético (hoy el sector nuclear aporta un 6% de la energía total) pero no participan sus actores (productivos, científicos, académicos y tecnológicos) en el desarrollo y mantenimiento de la central. Esto comenzó a cambiar hace algunos meses atrás, cuando el Gobierno confirmó el interés de China de retomar el acuerdo para construir una central nuclear en el país. Algo que desde la CNEA consideran provechoso, si en la agenda ingresa la fabricación de dos centrales, para permitir que, en una segunda (la de tipo CANDU), que Argentina participe con tecnología, financiamiento y conocimiento científico. «Vamos avanzando para crear conciencia en muchos de los actores importantes del sector nuclear para volver al escenario 2014-15», dice Andrés Kreiner al referirse al viaje que el presidente Alberto Fernández emprenderá hacia el país asiático. Kreiner, junto al ingeniero José Luis Antúnez, ex titular de Nucleoeléctrica, Gabriel Barceló y Eduardo Barreira, son los referentes del sector nuclear que vienen sosteniendo desde hace años el reclamo para que los próximos proyectos de centrales nucleares incluyan a las de tipo CANDU. La posibilidad de que el Gobierno nacional reactive la discusión sobre el acuerdo caído durante la gestión Cambiemos, empieza a cobrar forma, al menos en las declaraciones y señales de parte de la actual gestión. Hablar de su concreción, sin embargo, es demasiado aún, puesto que si bien hay factores que juegan a favor de reactivar el acuerdo de ese momento, como la coyuntura política y la relación con el gigante asiático, hay otros que no son tan favorables como es el volumen de la inversión que Argentina debería realizar en un contexto de fuerte endeudamiento: El proyecto demandaría no menos de 15 mil millones del dólares para el país. Los cuatro referentes mantuvieron a mediados de agosto un encuentro con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en la que le plantearon «no abandonar la tecnología de uranio natural». En el encuentro, se habló de la demanda de China para avanzar con la cuarta  central nuclear en nuestro país (Atucha III), a través de la compra de un reactor PWR de uranio enriquecido y agua liviana (una tecnología que Argentina no maneja) con una inversión de 7.800 millones de dólares. Kreiner, Barceló y Antúnez, pugnarpn por la construcción de una quinta central con tecnología dominada por el país (CANDU), y que habilita la transferencia tecnológica, el know how y el aporte productivo e industrial nacional. Sin ir mas lejos, Argentina cuenta con la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) más grande del mundo, en Neuquén, que abastece a las centrales CANDU de nuestro país. En ese encuentro estuvieron además de Kulfas, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, el ex presidente de Nucleoeléctrica, José Luis Antúnez, el investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Andrés Kreiner y a Gabriel Barceló, del Instituto de Energía Scalabrini Ortíz (IESO). Allí, los funcionarios confirmaron el interés de China para construir la cuarta central en el país, sin participación argentina. Es por eso que la figura de Kreiner, de Barceló y Antúnez en el encuentro con el ministro Kulfas cobra relieve, ya que representa a un sector de la Comisión Nacional de Energía Atómica que viene embanderando la necesidad de complementar al acuerdo con China la quinta central de tipo CANDU. La propuesta de esta quinta central implicaría transferencia tecnológica y sería financiada en pesos en un 70%, por lo que buscan acordar que el gigante asiático se encargue de solventar los gastos del otro 30%. La idea, por supuesto, es que el presidente Alberto Fernández incorpore al diálogo con China esta quinta central, en su próximo encuentro con Xi Jinping. «Al cancelar la línea de uranio natural y agua pesada nos metieron en una lucha Candu – Hua Long que antes no estaba», dijo Kreiner, y consideró que, desde el Gobierno, «se abre de nuevo la cuestión de las dos centrales. Eso está cambiando».   De hecho, la posibilidad de que el Ejecutivo habilite la construcción de las CANDU, hizo que comience a consensuarse la posibilidad de que Argentina se abra también a las centrales de uranio enriquecido. «Las dos centrales no tienen por qué ser excluyentes», dijo Kreiner, y agregó que «hay que trabajar en la línea del uranio enriquecido». Es más, el físico e investigador, aseguró que «si queremos ser un país nuclear tenemos que tener todas las opciones, como hizo la India», y ponderó que «hay un nuevo interés mundial en las centrales CANDU», por lo que concluyó que «hay que tratar de que la CANDU se financie con pesos y avanzar con las dos centrales». Por último Kreiner confirmó que «el gobierno está discutiendo esta cuestión». En el propio Ministerio de Ciencia y Tecnología, Diego Hurtado, Secretario de Políticas y Planeamiento de la cartera que conduce Roberto Salvarezza, también valida la postura de Kreiner, teniendo en cuenta que la Argentina tiene una tradición en construcción y operación de plantas de energía nuclear del tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada. En un conversatorio organizado por el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior, organizado a principios de noviembre, Hurtado, doctor en Física y ex director de la Autoridad Regulatoria Nuclear, aseguró que «si la Argentina adquiere una central tipo Hua Long, hay que tener en cuenta que el combustible seria provisto por China por lo menos de cinco a ocho años, y recién podría empezar a ser nacional después de ese periodo si ese país califica como apto al proveedor local, pero el uranio enriquecido debería ser importado. Tampoco queda claro el interés de China por generar procesos de transferencia de tecnología». «Si pensamos en una CANDU, con un diseño que incorpore avances respecto de Embalse, lo más importante es que tenemos las capacidades locales para hacerlo. El problema sería quién financia la central, pero me parece que las capacidades que se generaron con la puesta en marcha de Atucha 2, entre otros desarrollos, son activos que no deberían perderse», concluyó Hurtado durante el encuentro. Ahora resta saber si la segunda central será parte de la agenda que el presidente Alberto Fernández lleve en su próximo viaje a China.

«El 96% del universo es invisible para nosotros y nuestros instrumentos»

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Javier Tiffenberg es un joven físico argentino, de 36 años, formado en la Universidad de Buenos Aires, pero actualmente investigador del Fermilab -el principal laboratorio en EE.UU. para la física de partículas, el segundo acelerador de partículas entre los más potentes del mundo, después del Gran Colisionador de Hadrones, en la frontera franco-suiza. Javier intenta dilucidar uno de los misterios más provocativos de la actualidad: qué es la materia oscura, una entidad que está presente en los más remotos confines del universo de la que se sabe que quintuplica en cantidad a la materia ordinaria, pero que ni los instrumentos más sensibles logran detectar. «Es un área de punta que suscita enorme interés -afirma-. Sólo en 2012 se publicaron más de 200 trabajos sobre el tema.» -¿Cómo saben los físicos que existe la materia oscura? -Aunque no es visible, porque no irradia, se midieron sus efectos gravitacionales. El gran interrogante se plantea porque hay una enorme cantidad de evidencia indirecta independiente, observaciones, que todas permiten inferir que hay más o menos cinco veces más materia oscura que materia ordinaria, aquella de la que estamos hechos. Entre la energía oscura y la materia oscura (son dos cosas distintas) se calcula que no «vemos» el 96% del universo. La energía oscura es algo de lo que se sabe aún menos que de la materia oscura. -¿Cuáles son las evidencias que sugieren la evidencia de esta misteriosa forma de materia? -Hay muchísimas. Observando el movimiento de galaxias y de cúmulos de galaxias, incluso se pudieron desarrollar simulaciones y trazar un mapa de dónde está distribuida en el universo. -¿Y todo eso sin poder detectarla con ningún instrumento? Ése es el mayor interrogante que se nos plantea: tenemos todos estos experimentos u observaciones que son inconsistentes con nuestra comprensión actual del universo y que sólo asumiendo la existencia de materia oscura se pueden explicar con un único factor. Por ejemplo, por las leyes de Newton, uno puede hacer un gráfico de la velocidad a la que los planetas orbitan en el sistema solar en función de la distancia a un punto. Ahora, si uno hace lo mismo con una galaxia, que puede hacerlo perfectamente, y registra la velocidad de rotación de las estrellas alrededor del centro de la galaxia, uno esperaría que «caiga» de la misma manera. Pero lo que se observa es que se mantiene absolutamente constante. Y esto es precisamente lo que uno esperaría si considera que la cantidad de materia que hay no está ubicada en un punto en el interior de la galaxia, sino que es una bola de materia difundida más grande que toda la galaxia. También, cuando dos cúmulos de galaxias chocan, se observa que todo el efecto gravitacional está situado en lugares distintos de donde está el gas que forma parte de las nubes interestelares. -¿La materia oscura puede haber cumplido un papel en el origen de las estrellas? Cuando hacemos simulaciones del universo en gran escala, resulta que para que haya formación de galaxias y estrellas tiene que haber «algo» que funcione como una suerte de semilla y haga colapsar la materia. Con la materia ordinaria no alcanza. -Existiendo toda esta materia oscura, ¿el universo no tendría que estar comprimiéndose, en lugar de expandirse? Bueno, en un momento ésa fue la hipótesis que prevaleció. La primera idea fue que el universo era estacionario. Después, cuando Hubble mostró que las galaxias se estaban alejando, se pensó que el cosmos estaba en expansión, pero una expansión cada vez más lenta. Hasta que se midió que en realidad pareciera ser que esa expansión se está acelerando y la velocidad es más alta ahora que en el pasado. -¿Cuál sería el efecto de la materia oscura en esa expansión? El mismo que el de la materia ordinaria: es decir, tiende a colapsar las cosas. Lo que está jugando el otro papel es la energía oscura, que tiene un efecto como de presión negativa. -¿Y cómo se imaginan la materia oscura los físicos? ¿Como las partículas que existen en la materia ordinaria? Sí. Aunque, por supuesto, mientras no haya una detección directa, uno no tiene una certeza absoluta de que exista ni sabe qué es. -¿Teóricamente es detectable? ¿Hay experimentos pensados? -Muchísimos, no sólo pensados, sino ya en marcha. La colaboración en la que estoy involucrado es uno de ellos. Pero hasta el momento el panorama es confuso.

Gremios y agrupaciones sociales organizan un congreso pyme, con la presencia de Kulfas

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Del martes al jueves de esta semana se realizará, en forma virtual, el Primer Congreso Industrial del Consenso Nacional del Trabajo y la Producción. En la organización han participado poderosos gremios industriales, agrupaciones sociales, y más de 630 empresas pymes distribuidas en 20 provincias. Comprometió su intervención el ministro Matías Kulfas.

Pymes organizan el «Salón del Emprendedor»

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Las empresas pequeñas y medianas han sido el sector de la producción más golpeado, por lejos, por la recesión de los años anteriores, agravada por la pandemia en el 2020. Pero también saben que, aunque llegue la vacuna, no se volverá a la «normalidad». Deben capacitarse y transformarse. El salón que del emprendedor que volverán a hacer ahora en diciembre es una manifestación de esta conciencia.

Argentina 1990. El mundial de Italia, Gabriela Sabatini, María Julia,…

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Néstor Montalbano recopila imágenes de noticieros, programas de TV,… de nuestra Argentina en algún año no tan lejano. Ya alguna vez las trajimos a AgendAR, y creo que lo seguiremos haciendo. Estuve viendo éste de 1990, y tengo que decir que parece muy lejano.

El gobierno prorrogará por 60 días la prohibición de despidos y la doble indemnización

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Hoy, sábado 14, se oficializará la prórroga de la prohibición de despidos y la doble indeminización, que vencían, respectivamente, a fin de mes y el 17 de diciembre. Ambas medidas fueron tomadas al inicio de la pandemia para intentar atenuar el impacto de la crisis entre los trabajadores. Pero no lograron evitar que de marzo a esta parte aumente el desempleo. En el segundo trimestre de este año la desocupación pasó del 10,4% al 13,1%, según datos del INDEC. Se trata del peor índice desde 2004. El impacto ha sido muy irregular. Algunas tareas -las rurales, el transporte de cargas- apenas han sido afectadas. Otras, como las vinculadas al turismo, a la gastronomía y, algo menos, las del comercio, fueron el origen de la mayor parte del desempleo.

«La energía nuclear necesita la licencia social»

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En el conversatorio organizado por OCIPEx (Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior)  “Política nuclear para el desarrollo nacional” que habíamos anunciado aquí, Verónica Garea, de INVAP; Diego Hurtado, del Ministerio de Ciencia, y Agustina Sánchez, de OCIPEx reflexionaron sobre los desafíos y las discusiones que hay que dar.

A lo largo de siete décadas, el sector nuclear de la Argentina se constituyó como un espacio estratégico para el desarrollo de capacidades tecnológicas soberanas, más allá de los altibajos sufridos durante los diversos gobiernos. ¿Cuáles son los desafíos actuales en el área? ¿Cómo trazar una hoja de ruta de largo plazo? Esas cuestiones fueron enfrentadas en el encuentro virtual del martes 3 de noviembre. Participaron la ingeniera nuclear Verónica Garea, directora ejecutiva de la Fundación INVAP; Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas de CTI del Ministerio de Ciencia, y la especialista en Relaciones Internacionales Agustina Sánchez, investigadora de OCIPEx. El ingeniero Nicolás Malinovsky, investigador del Observatorio de Energía, Ciencia y Tecnología (OECYT) y miembro de Pueblo y Ciencia, fue el encargado de comentar las exposiciones. Para introducir el tema, el investigador de OCIPEx y moderador de la charla, Federico Sciorra Mei, señaló: “La historia de la tecnología nuclear en la Argentina es un ejemplo claro de desarrollo de capacidades tecnológicas estratégicas en el marco de las condiciones de debilidad propias de un país de la periferia. Sin embargo, no ha logrado completar su ciclo de industrialización. Esta imposibilidad está íntimamente relacionada con los ciclos políticos de nuestra nación, que pendulan entre el desarrollo tecnológico soberano y los procesos de desindustrialización y extranjerización típicos de gobiernos neoliberales”. Agustina Sánchez se refirió al sector nuclear como una “industria industrializante”, retomando el concepto del tecnólogo Jorge Sabato. “Desde el momento en que se decidió producir el primer reactor de investigación, se logró expandir un entorno institucional y empresarial que dio como resultado que hoy tengamos muchas empresas, pymes y centros de investigación abocados al desarrollo nuclear. A su vez, esto generó una cultura nuclear que permitió el desarrollo de otras industrias estratégicas, como la satelital y la nanotecnología, rompiendo con la lógica que se le asigna a nuestros países en la geopolítica mundial como importador de tecnología”. Además, la especialista destacó que el sector nuclear adquiere una importancia central en el escenario actual de búsqueda de una transición energética. “Las fuentes renovables de energía, como la solar y la eólica, enfrentan numerosos desafíos para ofrecer energía a gran escala por ser fuentes intermitentes. Por eso, la energía nuclear resulta clave para pensar en una fuente que permita una generación a gran escala. Para eso, es importante que la política nuclear se efectivice como política de estado en el país”. Verónica Garea, por su parte, remarcó la trayectoria de la energía nuclear en la Argentina al señalar que este año la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumplió 70 años e INVAP, empresa estatal líder en el desarrollo de tecnología nuclear, cumplió 44. “La nuclear es una buena energía de base para avanzar hacia la transición energética, con bajas emisiones y una tecnología consolidada y madura pero que todavía tiene espacio para la innovación”, sostuvo. También sostuvo que se trata de un sector que logró desarrollar toda la cadena de valor, desde el dominio del ciclo de combustible, pasando por el diseño y construcción de reactores de investigación y el desarrollo de materiales, hasta la aplicación industrial y la exportación de la tecnología. “Tenemos varios desafíos para enfrentar. Si hay un problema que tiene la energía nuclear es la falta de licencia social. Lo vivimos con el freno a la quinta central que se iba a instalar en Rio Negro. Es algo que tenemos que abordar como sector de manera interdisciplinaria. Además, hay que ponerle fichas a los reactores modulares pequeños, que son la próxima ola de generación nucleoeléctrica. Otro desafío importante es encarar el desarrollo de la tecnología nuclear como una posibilidad de desarrollo tecnológico regional, aunando capacidades y promoviendo el desarrollo conjunto”, explicó Garea. Diego Hurtado se refirió al debate que se viene dando en los últimos sobre qué tecnología se debería utilizar en una nueva central nuclear. La Argentina tiene una tradición en construcción y operación de plantas de energía nuclear del tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada, pero que requiere una importante inversión. Por otro lado, China ofreció financiar una central de este tipo a cambio de que la Argentina comprase una central de diseño chino (Hualong-1), que funciona con uranio enriquecido y agua liviana. “Si la Argentina adquiere una central tipo Hualong, hay que tener en cuenta que el combustible seria provisto por China por lo menos por cinco a ocho años, y recién podría empezar a ser nacional después de ese periodo si ese país califica como apto al proveedor local, pero el uranio enriquecido debería ser importado. Tampoco es seguro el interés de China por generar procesos de transferencia de tecnología”, señaló Hurtado. “Si pensamos en una CANDU, con un diseño que incorpore avances respecto de Embalse, lo más importante es que tenemos las capacidades locales para hacerlo. El problema sería quién financia la central, pero me parece que las capacidades que se generaron con la puesta en marcha de Atucha 2, entre otros desarrollos, son activos que no deberían perderse”. Además, el físico se refirió al rol que debería ocupar la CNEA, a partir de la trayectoria que construyó a lo largo de sus siete décadas de existencia. “La CNEA debería liderar las agendas de investigación y desarrollo de una política de transición energética, coordinando con otras instituciones como el INTI, Y-TEC, Fabricaciones Militares y las universidades nacionales. Como contrapartida, lo que vemos es una tendencia al encapsulamiento, pero me parece que sería interesante aprovechar esas capacidades de gestión tecnológica para volver a colocar en el lugar que se merece al sector nuclear”, indicó. Malinovsky hizo un repaso de los principales puntos de las exposiciones y dejó algunas pautas para continuar el debate. “Con la disputa acerca de qué tecnología queremos para la nueva central me parece que hemos perdido de vista la discusión de qué es lo que tenemos y hacia dónde estamos yendo con lo que tenemos. Con la política nuclear de Macri, se produjo un desgranamiento de los cimientos que se habían construido con el relanzamiento del Plan Nuclear en 2006. Hay que pensar cómo hacemos para volver a cimentar eso y robustecer al sector científico-tecnológico nuclear. Para eso, hay que apostar e incluir a las nuevas generaciones de profesionales y ver cómo planificamos con los recursos que tenemos un proyecto que trascienda los cuatro años de un gobierno y se pueda sostener a largo plazo”.

En Buenos Aires hicieron 6.100 transfusiones a pacientes con coronavirus: “El plasma funciona”

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Ayer informamos en AgendAR de un avance científico argentino: Fernando Polack: «El uso de plasma transforma al Covid-19 en un mal catarro». Esta es la crónica de la decisión del sistema de salud de la provincia de Buenos Aires de utilizar el plasma de convalescientes como un recurso de emergencia. Y de los resultados.

«Fue una de las primeras recetas que alentaron alguna esperanza en medio de la incertidumbre que generaba el coronavirus. Y unas pocas semanas después de declarada la pandemia, algunos centros de salud bonaerenses comenzaron a utilizar plasma de pacientes recuperados de la infección como medida de tratamiento para mejorar el cuadro de quienes estaban en situación crítica. En casi siete meses, la provincia realizó 6.100 transfusiones a partir de la donación de 2.448 personas, según los últimos relevamientos oficiales.
“Los resultados indicaron que el tratamiento también funcionó en pacientes con comorbilidades y en mayores de 75 años. Muchas gracias a todo el equipo de investigación, voluntarios y efectores de salud que colaboraron en esta investigación muy importante en medio de la pandemia”, publicó en las redes sociales el viceministro de Salud provincial, Ernesto Kreplak. “Hay dos grandes motivos para celebrar los resultados favorables de esta investigación: por un lado, que el plasma funciona. La segunda es que esta investigación nos brinda la idea de un posible protocolo de aplicación de plasma en personas mayores en general, y muy particularmente en personas mayores institucionalizadas” señaló Mario Rovere, director de la Escuela en Salud Floreal Ferrara, perteneciente al Ministerio de Salud provincial.
Aféresis - extracción de sangre para utilizar el plasma de contagiados por Covid-19
A través de un comunicado, desde la Provincia informaron que las resultados difundidos «se traducen en un importante avance en relación al tratamiento en poblaciones de extrema vulnerabilidad al virus como lo son las instituciones geriátricas (residencias de larga estadía)«. Según explicaron las autoridades sanitarias bonaerenses, la evolución favorable de los primeros pacientes que recibieron este tratamiento en mayo, orientó otras investigaciones sobre el impacto en la reducción de la mortalidad por coronavirus. Cuando el virus que llegó desde China estaba aún en pleno ascenso en la provincia, el gobierno de Axel Kicillof desarrolló un protocolo de “Registro Único de Donantes de Plasma de Convaleciente Covid-19” y se iniciaron los primeros estudios en la Provincia. Las dosis podían ser enviadas a centros asistenciales de todo el territorio, en función de los requerimientos médicos y a partir de una red de centros de donación que se puso en marcha desde el Instituto de Hemoterapia provincial. Allí diseñó y avanzó en pasos claves Nora Etchenique, la especialista que dirigió el instituto hasta su fallecimiento en un accidente de tránsito el 8 de agosto pasado. Desde el mes pasado, el organismo público lleva su nombre, por decisión del ministro Daniel Gollán.
La tarea de Etchenique incluyó -entre otras- una intensa campaña de donación. Se habilitaron todos los centros de trasplantes y las delegaciones de hemoterapia de la provincia.​ Hace tres meses se conoció un estudio observacional sobre 272 casos de Covid-19 internados en hospitales bonaerenses, previamente incluidos en un programa de acceso al plasma de convalecientes; con el objetivo de analizar la letalidad y factores de riesgo independientes. El estudio registró una evolución favorable tras la administración del plasma en el 81.4% de los pacientes internados en piso; en el 70.9% de los que estaban en unidades de terapia intensiva, en el 39.6% de los ingresados en UTI con ventilación mecánica y en el 27.6% de los internados en terapia con ventilación mecánica y shock séptico. La letalidad a los 28 días de todos los pacientes analizados fue de 26.1%. Esta investigación, a cargo de un equipo articulado entre el Instituto de Hemoterapia de la Provincia, la Escuela de Gobierno en Salud, la Dirección Provincial de Hospitales y los hospitales San Martín y Sor María Ludovica de La Plata, fue publicado en la Revista Medicina Buenos Aires. El director de la Escuela de Gobierno en Salud “Floreal Ferrara”, Mario Rovere, dijo que “la intervención prueba tres beneficios, uno subjetivo, relativamente inmediato en las primeras 48 horas; una reducción de personas que entran a terapia y también una disminución en la cantidad de días de internación, además de aminorar el riesgo de fallecimiento”. Ya en octubre, los técnicos de provincia elaboraron otro informe. Reveló una baja de la mortalidad del 24% sobre 3.529 pacientes adultos con diagnóstico de neumonía por Covid-19 internados en hospitales de Buenos Aires. De ellos, 868 recibieron plasma. La investigación está en instancia de revisión de pares para ser publicada en una revista internacional indexada, dijo Rovere. La publicación preliminar (preprint) de este segundo estudio, está disponible en la biblioteca virtual de la Organización Mundial de la Salud.»

Bioceres compró a una firma de EE.UU. un paquete biotecnológico sobre el trigo

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La empresa rosarina Bioceres sigue creciendo. A través de una subsidiaria registrada en EE.UU. cerró un acuerdo con la firma estadounidense Arcadia Biosciences y sus licenciantes. La firma local, dedicada a la biotecnología agrícola, adquirió así los derechos a “nuevos eventos biotecnológicos” en trigo, con la finalidad de mejorar las cualidades nutricionales e industriales de las harinas y productos derivados. El acuerdo, por el cual Bioceres compró licencias exclusivas y no exclusivas de un portfolio de 94 patentes y solicitudes de patentes, incluye variedades de trigo reducido en gluten, con alrededor de un 65 por ciento menos de esa sustancia en comparación con variedades convencionales. Bioceres adquirió también derechos a trigos con tecnología de almidón resistente, que confiere a las harinas y sus productos hasta 10 veces la cantidad de fibra de un trigo tradicional, evitando de esta manera un rápido aumento de los niveles de glucosa en sangre durante la digestión de productos manufacturados con estas harinas. El paquete se completa con variedades con estabilidad oxidativa, un atributo que permite extender la vida en góndola de las harinas, especialmente en harinas integrales. Estas tecnologías suelen utilizarse para habilitar la producción de harinas con un menor grado de aditivos y procesamientos ulteriores, atendiendo una creciente demanda por los denominados productos de “etiqueta corta” que incluyen información clara y precisa para los consumidores. Este anuncio se suma a la reciente aprobación del Trigo HB4 desarrollado por Trigall Genetics, subsidiaria del mismo grupo. El Trigo HB4 es el primer desarrollo a nivel mundial para la tolerancia a sequía en este cultivo, resultando en un aumento de productividad promedio del 20% en condiciones estrés hídrico. La adquisición de estos activos de propiedad intelectual es parte de una transacción anunciada por la subsidiaria Bioceres Crop Solutions por u$s 32 millones, en la cual la compañía consolidó también su posición en Soja HB4 y otras tecnologías.

Concluye el IFE. El gobierno anuncia planes de asistencia focalizados

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Después de la decisión anticipada por el ministro Guzmán -no habrá una 4° etapa para el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)-, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, aseguró que «el Estado no se retira» de su rol de asistir a los sectores más vulnerables, y sostuvo que se continuará «acompañando a todas las personas que tienen dificultades para reinsertarse» en el mercado laboral. «El IFE llegó a nueve millones de personas, una parte logró volver al esquema laboral y nosotros vamos a acompañar a los que no pudieron», subrayó Arroyo. El ministro enumeró planes como el Potenciar Joven, que apuntará «a los jóvenes de 18 a 29 años» y el Potenciar Trabajo, para «quienes tienen trabajo pero perdieron ingreso». En este último caso, el funcionario explicó que «son 9.400 pesos, la mitad del salario mínimo y la persona tiene que dar una contraprestación de cuatro horas de trabajo». «En el caso de los jóvenes, que ampliamos la brecha de 18 a 29 años, la ayuda es una beca de 8.500 pesos hasta 12 meses. Los jóvenes presentan un proyecto y nosotros lo financiamos». Asimismo, Arroyo dijo que la ayuda estatal continuará con «la duplicación de la tarjeta alimentaria a fin de año» y reafirmó que desde el Gobierno se están «evaluando los bonos para los sectores que necesitan ingresos». El funcionario explicó que durante los meses de abril, mayo y junio, la pobreza trepó «al 47 por ciento» y remarcó que «tenemos 56 por ciento de pobreza en los menores de 14 años». En tanto, sostuvo que desde su cartera impulsan también la creación de 300 mil puestos de trabajo en sectores como la alimentación, la construcción y el reciclado, a lo que se suman el plan para urbanizar 400 barrios populares por año y crear 800 jardines de infantes. En cuanto a la ejecución del presupuesto de su cartera, manifestó que «durante la pandemia, el 80 por ciento del presupuesto iba a asistencia alimentaria y el 20 a planes destinados al trabajo», y señaló que «el año que viene el foco estará en la inserción laboral». Asimismo, el ministro de Desarrollo Social consideró «un problema serio» el aumento en los precios de alimentos y dijo que la inflación de esos productos en los barrios es incluso superior a la inflación de alimentos a nivel país. «Por eso estamos duplicando el monto de la tarjeta alimentaria y en diciembre haremos una carga doble», reiteró el ministro. Desde AgendAR tenemos que apuntar que la multiplicación de planes, y de anuncios, no es una respuesta adecuada al problema social de la Argentina. Contrario a los prejuicios ideológicos de derecha y de izquierda, las personas prefieren trabajos, aún trabajos muy duros, a los planes sociales… siempre que los sueldos y los beneficios sociales lo compensen. «Gobernar es crear trabajo», se dijo hace ya muchos años.

Laguna del Desierto, el Instituto Geográfico Nacional. Y una memoria

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Las colecciones digitales de IGN son tan hermosas como poco conocidas. Por mi parte, aprovecho para enviar un recuerdo a quienes compartimos una caminata hasta ahí, en enero de 1993

Fernando Polack: «El uso de plasma transforma al Covid-19 en un mal catarro»

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El uso de plasma de convalecientes en personas mayores de 65 años, con no más de tres días desde el inicio de los síntomas de Covid-19, logró reducir el impacto de la enfermedad en esa población vulnerable.

Ayer al mediodía se presentaron los resultados de este estudio que coordinó la Fundación Infant. Fernando Polack, que lideró el equipo de investigación y es director de la fundación, afirmó «»Esto cambia el foco de a quiénes administrarles plasma. Es una intervención para esa población que, además, estará disponible mucho antes de la llegada de una vacuna para Covid-19 al país». Polack sostuvo que el plasma administrado temprano en estos casos leves «transforma a Covid-19 en un mal catarro» para los mayores de 65 años. Argentina fue uno de los primeros lugares en el mundo en el que se pensó en el uso del plasma de pacientes recuperados del COVID-19 para combatirlo en los contagiados, por nuestra experiencia en la fiebre hemorrágica, «el mal de los rastrojos». En septiembre, también se hizo un ensayo en el Mount Sinai Hospital, en Nueva York, pero los resultados no fueron concluyentes. También entre nosotros, y para el mismo Dr. Polack, no se encontró en el uso de plasma resultados significativos, como informamos en ese momento aquí. Luego, un estudio multicéntrico liderado por el Hospital Italiano determinó que la administración de plasma de convalecientes no producía beneficios en pacientes que habían desarrollado neumonía por Covid-19 y presentaban criterios de gravedad. Pero ayer, como señalamos al principio, la Fundación Infant comunicó los resultados de otro estudio riguroso (aunque todavía sin referato) realizado en el país, que muestra que aplicado en los primeros tres días de síntomas, el plasma disminuye un 60% el riesgo de progresión a enfermedad grave en adultos mayores. ¿La principal diferencia? El momento de la administración. Para fundamentar la intervención en un estadio precoz de la infección Polack comparó al coronavirus SARS-CoV-2 con un ladrón que entra a robar a un domicilio. «Nosotros siempre pensamos el plasma como una intervención temprana. Pensábamos que no teníamos que detener al ladrón (el coronavirus) una vez que había pasado por la casa y saqueado todas las habitaciones, porque el daño que había hecho iba a ser imposible de repararse; sino que debíamos impedir la entrada», graficó durante la conferencia de prensa en la que, junto a integrantes de su equipo, expuso los resultados del estudio. Y añadió: «El objetivo de este estudio ha sido reducir la progresión a enfermedad severa, es decir, a desarrollar la necesidad de oxígeno suplementario en las personas mayores de 65 años con menos de 72 horas de enfermedad leve por coronavirus. Es decir, cuando uno empieza a tener fiebre, dolor de garganta, malestar, no cuando uno está gravemente enfermo en el hospital». Participaron 160 adultos (la mayoría mujeres) mayores de 65 años con comorbilidades (diabetes, EPOC, enfermedad cardiovascular) y de más de 75 años en general (la edad promedio fue 77) que fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: a unos se les administró el plasma y a otros un placebo (una solución salina sin efecto terapéutico) en forma temprana. «Entre los pacientes con plasma se enfermó el 11%, mientras que en los pacientes con placebo se enfermó el 29% -precisó Polack-. Es decir que el plasma cuando se administró en los primeros tres días de síntomas leves tuvo un 60% de eficacia en disminuir la progresión de los pacientes leves a tener enfermedad severa. Interrumpió la enfermedad». Los beneficios hallados fueron descriptos como «significativos» por los investigadores. El anterior estudio PLASM-AR, del que participaron 334 voluntarios adultos (la mayoría varones, con una edad promedio de 66 años) internados en 12 centros hospitalarios del país, en cambio, no halló resultados positivos en la administración de plasma en pacientes que se encontraban en un estado de la infección más avanzado. «El estudio PLASM-AR incluyó pacientes que ya tenían una neumonía. Es decir, pacientes que habían tenido al menos 8 días desde el inicio de los síntomas. La diferencia importante es el tiempo de implementación de la transfusión de plasma. Cuanto más precoz, por lo que pudieron ver en el estudio del doctor Fernando Polack, parece más eficaz. Lo que nosotros pudimos ver en nuestro estudio es que cuando un paciente ya tiene una neumonía, el plasma no es efectivo. El tiempo parece ser una variable muy importante», afirmó Ventura Simonovich, jefe de la Sección Farmacología Clínica del Hospital Italiano. «El estudio del hospital Italiano fue excelente. Los estudios no son solo importantes cuando dan el resultado que uno quiere que den, sino cuando dan información útil para tomar decisiones», destacó Polack durante la conferencia de prensa. Ese ensayo, dijo, «empezaba virtualmente donde nosotros terminamos. Eso nos ayuda a todos, porque es el complemento exacto de este estudio para saber dónde tenemos que actuar y cuándo se hace menos posible que nuestra intervención tenga éxito». «Ahora sabemos que los pacientes en los que el plasma va a ser beneficioso tienen que tener menos de tres días de evolución y tienen que tener síntomas leves. Si uno espera a que el paciente esté internado, lamentablemente, la intervención no funciona». La clave de la eficacia, insistió, está estrechamente vinculada al momento en el que se implementa la intervención. «Funciona para pacientes leves y por eso no funciona para pacientes graves, cosa que es la ley en las enfermedades respiratorias virales y en las que se usan anticuerpos: siempre hay un tiempo en el que se pueden administrar y después es demasiado tarde. En este caso, sabemos que funcionan en las personas mayores de 65 años, que es probablemente la población que más lo necesita, porque es la más vulnerable al coronavirus. Lo que hace es transformar al covid en un mal catarro, impide que se transforme en una neumonía que requiera oxígeno». «Es muy impresionante el resultado que tuvieron. De hecho, es más que cualquier estrategia que se haya demostrado hasta ahora. Parece lo más efectivo que existe en este momento en términos de eficacia. También es cierto que las poblaciones en las que se prueban cada uno de los tratamientos son distintas: una cosa es el paciente ambulatorio y otra cosa son los que están internados, en quienes parece que predomina la inflamación por sobre los tratamientos antivirales. En quienes no se ha desencadenado esta cascada inflamatoria tendrían un rol todas estas estrategias antivirales», coincidió Simonovich. «Lo que me parece que es interesante del estudio del doctor Fernando Polack es que abre la puerta a una serie de tratamientos distintos que van por ese camino, no necesariamente el plasma va a ser el tratamiento estándar, porque no es escalable. No se podría definir un tratamiento que dependa de una donación en la magnitud de una pandemia», destacó el médico del Hospital Italiano. Simonovich destacó también que «lo que es muy importante es que los dos estudios que muestran la eficacia del plasma de convalecientes en dos poblaciones diferentes salieron de la Argentina». Tanto el estudio dirigido por la Fundación Infant como el del Hospital Italiano son los primeros dos estudios multicéntricos (realizados en diferentes centros a la vez), randomizados (de asignación aleatoria a las ramas de intervención o control), doble ciego (ni el médico ni el paciente saben a qué rama fueron asignados), controlados contra placebo (lo que permite evaluar la eficacia de la intervención) en concluir y arrojar evidencia sobre este aspecto a nivel mundial. Los resultados del PLASM-AR, adelantó Simonovich, se publicarán «en breve en una revista científica de alto impacto». Polack, en tanto, dijo que subirán en los próximos días el artículo a un sitio de preprint (previo a la revisión por pares). Hasta el momento, los hallazgos de ambos estudios se comunicaron en conferencias de prensa.

Argentina desde el espacio: las primeras imágenes del SAOCOM 1B

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La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) presentó las primeras imágenes del satélite de observación de la Tierra SAOCOM 1B,  y, junto al SAOCOM 1A, completa la primera constelación de satélites radar argentinos.

Con esta serie de imágenes, los y las profesionales de la agencia espacial argentina volvieron a confirmar el estado del satélite y destacaron que se pudieron acortar notablemente los tiempos que demandó la misma operación en 2018, cuando llevaron al espacio al SAOCOM 1A. El ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza,, celebró la obtención de las primeras imágenes del SAOCOM 1B y destacó el trabajo que están desarrollando los profesionales. Señaló además que “estamos trabajando con distintos ministerios, como por ejemplo Agricultura, Ganadería y Pesca, Defensa y Seguridad, con la empresa AySA, y también con organismos provinciales, para que el conocimiento generado por nuestros satélites contribuya a mejorar la vida de las y los ciudadanos”. Salvarezza también remarcó las posibilidades de comercializar en el exterior las imágenes y la información que provee la misión SAOCOM. Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la CONAE, destacó que los satélites SAOCOM generan información única en el mundo, por la posibilidad de trabajar en conjunto en el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE). “Podemos combinar la información de los dos satélites SAOCOM argentinos con la de cuatro satélites italianos COSMO SkyMed. Ambos tienen instrumento radar, pero los SAOCOM operan en banda L y los COSMO SkyMed en banda X. Esto permite generar productos únicos en el mundo. No hay ninguna otra constelación en el planeta que pueda producir y combinar el tipo de información que hoy tenemos en el SIASGE, a partir de la cooperación de la CONAE con ASI, la agencia espacial italiana”, afirmó. “Las imágenes que obtuvimos, y que estamos distribuyendo a una gran comunidad de usuarios, no sólo son acordes a los requerimientos dispuestos sino que incluso superaron nuestras expectativas”, afirmó Laura Frulla, gerenta de Observación de la Tierra e investigadora principal de la Misión SAOCOM. El satélite SAOCOM 1B continúa en la fase de “commissioning” o puesta a punto del sistema por varias semanas más, hasta que llegue a su órbita definitiva y pueda iniciar entonces su fase operativa, para generar productos como el Mapa de Humedad de Suelos y derivados, destinados al sector agropecuario y a la gestión de emergencias ambientales.

Las primeras imágenes SAOCOM 1B

Entre las primeras imágenes obtenidas por el satélite argentino SAOCOM 1B se destacan las de Península Valdés y Lago Salinas Grandes, porque permitieron poner a prueba el Radar de Apertura Sintética (SAR) y su capacidad de detectar información debajo de la superficie del suelo y del agua. También se logró registrar el avance de la frontera agrícola sobre el monte nativo en la provincia de Salta, y otros aspectos de interés. La primera imagen del satélite SAOCOM-1B fue captada sobre la Península de Valdés en la costa de la provincia del Chubut. En esta superficie el poder de penetración del radar SAR permite detectar el contenido de agua de la Salina Grande al Sur y del Salitral al Norte -tanto en la superficie como, incluso, dentro de la capa salina- que en la imagen se ve en tonos azulados. También se observan en tonos muy claros los acantilados, captados por el radar durante una órbita ascendente. En contraste, se ven zonas muy oscuras en la costa, esto es debido a la poca profundidad de agua y la falta de viento, que aquieta el oleaje y no producen retorno apreciable de señal hacia el instrumento radar. Hacia el Sur de la península, pueden observarse dos franjas oscuras que se corresponden con la erosión eólica del terreno, producida por dunas de arena que se desplazan por acción de los vientos. El SAOCOM 1B captó imágenes del Lago Salinas Grandes, que se encuentra en la zona limítrofe entre las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Al igual que en el caso anterior, el radar penetró la capa superficial y tomó datos sobre el contenido de agua, que se pueden ver en tonos azulados. Hacia el Norte y Sur de la escena se observan en tonos claros regiones de vegetación natural y establecimientos agrícolas con áreas circulares de los sistemas de riego por pivote. Esta imagen obtenida por el SAOCOM 1B muestra una región de la provincia de Salta al límite con Chaco, donde también se observan superficies cubiertas por vegetación natural que está siendo desplazada por otro uso de suelo. La región cuadriculada corresponde a un establecimiento agrícola ganadero inmerso en el monte nativo, que se ve en tonos claros. El color interior de cada cuadrado indica distintos tipos y estado de cultivos. Esta imagen corresponde a la Isla Grande de Tierra del Fuego. Al Sur se puede observar el Canal de Beagle y la isla Navarino, ubicada en territorio chileno. En la costa sur se ve en tonalidades celestes la ciudad de Ushuaia, Argentina. También puede observarse la pista del aeropuerto de Ushuaia en una línea color negro. Dada la combinación de bandas del espectro electromagnético utilizada para esta imagen, la vegetación natural se ve en tonos marrones claros, mientras que la roca pelada, sin cobertura vegetal, se observa en tonalidades azuladas.

La inflación de octubre llegó a 3,8%. Es la más alta de este año 2020

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La inflación avanzó 3,8% en octubre y marcó su mayor salto en lo que va del año, según marcó el índice de precios al consumidor. De esta forma la inflación en los últimos 12 meses fue de 37,2% y en lo que va de 2020 fue 26,9%. El informe del INDEC indica los rubros con las mayores subas. «La división prendas de vestir y calzado fue la que mostró un mayor incremento en el mes (6,2%)», aunque «la división alimentos y bebidas no alcohólicas (4,8%) registró la mayor incidencia en todas las regiones». «Se destacaron en este último caso las subas en verduras, tubérculos y legumbres; frutas; y aceites, grasas y manteca». Los rubros con donde se registraron los menores aumentos fueron los de educación (0,1% mensual) y comunicación (-0,1% mensual), estos por el congelamiento y la declaración de servicios esenciales a la telefonía, cable e internet. El mes en el que la inflación registró la tasa más alta coincidió con el que más aumentó el dólar y la brecha cambiaria. El tipo de cambio informal subió 15% en octubre y llegó a $ 195 (cerró en $ 169). El dólar contado con liqui aumentó 1,4% y cerró en $ 147 gracias a la intervención del Banco Central y la Anses vendiendo bonos. Sin embargo llegó a valer $ 181. Por su parte, el dólar minorista aumentó 4%. “Se rompió la tendencia descendente de la inflación interanual mostrando 37,2% interanual desde 36,6% en septiembre”. El dato de octubre superó la marca de marzo (3,3%) y se convirtió en el mayor salto no sólo desde que se instaló la pandemia del coronavirus sino en lo que va del 2020. Apenas se conoció el guarismo, desde el Ministerio de Economía dijeron que «2020 va a cerrar con una inflación de casi 20 puntos porcentuales menos que la de 2019». En ese último año fue de 53,83%. El propio ministro de Economía, Martín Guzmán, adelantó la semana pasada que octubre iba a ser el mes más ser el «mes más complicado» respecto a la carrera inflacionaria. El dato de la inflación de octubre se conoció tras formalizarse la decisión de comenzar a liberar los precios máximos, que se pusieron en marcha en el inicio de la cuarentena del coronavirus y que buscó evitar aumentos injustificados y desabastecimiento. En su comunicado Economía reconoció que la tasa alta de inflación ocurrió, en parte, a aumentos en productos estacionales y al incremento autorizado en productos incluidos dentro del programa precios máximos. También por “subas autorizadas en combustibles, y algunos servicios en el interior del país impulsando un incremento en regulados (1,5% mensual). No mencionó nada el aumento del precio del dólar y la volatilidad cambiaria en ese mes. Ayer el Banco Central aumentó la tasa de interés luego de conocerse el dato de inflación. En AgendAR planteamos -casi desde el comienzo de este gobierno, que era imprescindible diseñar una política antiinflacionaria. La realidad lo está diciendo con más fuerza.

El Ingreso Familiar de Emergencia disparó la bancarización: 4,8 millones de nuevas cuentas

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Esta pandemia del coronavirus resultó ser una aliada estratégica de la inclusión financiera. Según datos del Banco Central, se abrieron 4.800.000 nuevas cuentas bancarias en pesos durante el segundo trimestre de este año, un alza del 10% sólo en esos 3 meses. El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el programa ATP fueron clave para avanzar en bancarización, pero no ha sido el único factor. Las cuentas bancarias en pesos pasaron de 47,5 a 52,3 millones. Estas 4,8 millones de nuevas cuentas se repartieron entre bancos públicos (46%) y privados (47%) y, en menor medida, en las compañías financieras (7%). «La posibilidad de la apertura remota y la obligación de las entidades financieras de ofrecer la Cuenta Gratuita Universal (CGU), permitieron dar respuesta a la mayor demanda de cuentas bancarias y medios de pago electrónicos», consigna el informe oficial. Y detalla que tanto el IFE como y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) fueron determinantes en esto. El IFE llegó a 8,9 millones de personas entre trabajadores informales, titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), desocupados, empleadas domésticas y monotributistas de las categorías más bajas. «Más de la mitad (53%) de los 8,9 millones de personas que cobraron la primera liquidación del IFE lo hizo a través de una cuenta bancaria, mientras que, de la mitad restante, el 54% ya poseía una cuenta al momento del cobro», señala el informe. El Central destaca que «un 78% de las personas con mayor grado de vulnerabilidad socioeconómica del país poseía al menos una cuenta bancaria». Así, 1,9 millones de beneficiarios del IFE no tenía cuenta antes de la pandemia. Al pagar tanto las jubilaciones como el IFE y otros planes sociales en medio de la cuarentena, el Gobierno se encontró con que si bien la mayoría de los beneficiarios estaba bancarizado, en los hechos no usaban esa cuenta, ya que optaban por ir cada mes al banco, hacer la cola y cobrar por ventanilla. Las razones para no usar el cajero automático son variadas: desconfianza, temor a no saber operar, pérdida de la tarjeta o de la clave correspondiente, entre otras. Pero uno de los principales motivos es que en el segundo y tercer cordón del conurbano los cajeros automáticos y los puntos de extracción de efectivo son escasos. Entonces, la gente prefiere ir una vez al banco y llevarse toda la plata junta ante que peregrinar todas las semanas para conseguir algo de efectivo. Después del primer viernes de abril cuando un millón de personas se amontonó en las sucursales para cobrar su haber, se puso en marcha un proceso para habilitar más de 11.000 cajeros o puntos de extracción de efectivo. Sin embargo, esto no solucionó el problema ya que tendieron a ubicarse mayormente en localidades que ya disponían de estos servicios y en las que los indicadores socioeconómicos son más altos. A mayor bancarización, también hubo más uso de los medios de pago virtuales. Las transferencias electrónicas acumularon de marzo a agosto incrementos del 61% y 93%, en montos reales y cantidades por adulto, respectivamente. En ese mismo período, los pagos con tarjetas de débito en comercio electrónico también se destacaron, con montos reales que se triplicaron y cantidades que se duplicaron -medidos por adulto-. Aún así, el Central admite que el uso de estas cuentas «continúa siendo bajo, especialmente entre la población más vulnerable y con menores capacidades tecnológicas, aunque se encuentran en un sendero de crecimiento lento pero continuo». La esperanza es el aislamiento obligatorio «provoque cambios en diferentes grados en los hábitos de uso de las cuentas». El informe del Central también consigna que las líneas de financiamiento destinadas a MiPyMEs, pequeños contribuyentes y autónomos «contribuyeron a mitigar los efectos de la pandemia». De este modo, estas líneas especiales de financiamiento con tasas de interés subsidiadas acumularon a agosto 2020 un monto total de $ 482.000 millones, lo cual representa un 18% del financiamiento total en pesos al sector privado. Las líneas MiPyMEs y Servicios de Salud y MiPyMEs Plus fueron las más significativas en términos de montos promedios (alrededor de $ 3,8 millones) y alcanzaron a más de 110.000 empresas. Las líneas a Tasa Cero y Tasa Subsidiada para Empresas sumaron un total de 533.174 préstamos con un monto promedio de $ 119.000.

Detectan altos niveles de contaminación en el aire por los incendios en Córdoba

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En algunos sitios del centro de la provincia de Córdoba se triplicó la cantidad de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire, uno de los principales contaminantes medioambientales relacionados con el fuego.

Las emisiones de los incendios forestales registrados en las sierras cordobesas en los últimos meses impactaron en forma negativa en la calidad del aire que respiramos. Según mediciones realizadas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), entre el 1 de agosto y el 20 de octubre de 2020 se registraron altos niveles de contaminantes en el aire, en comparación con el mismo período del año anterior.
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Los contaminantes atmosféricos analizados fueron el dióxido de nitrógeno (NO2) y los aerosoles o materiales particulados en suspensión, tales como el hollín, la ceniza y el polvo.
La información de ambos indicadores fue proporcionada por el satélite Sentinel-5p, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que “escanea” toda la altura de la atmósfera, es decir, desde el suelo hasta la altura del satélite (700 kilómetros aproximadamente). De acuerdo a los registros, en zonas extensas del centro de la provincia de Córdoba aumentó entre dos y tres veces más la presencia de dióxido de carbono por efecto de las emisiones.

Acumulación de dióxido de nitrógeno | 1 de agosto al 20 de octubre

NO2 acumulado - 2019 NO2 acumulado - 2020
Sumatoria del dióxido de nitrógeno detectado diariamente por el satélite europeo Sentinel-5p, entre el 1 de agosto y el 20 de octubre, para cada año analizado. Cifras expresadas en micromoles en metro cuadrado. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.

Contaminación del aire con dióxido de nitrógeno | 2019 vs 2020

NO2 2019 vs 2020
La imagen compara la cantidad de dióxido de nitrógeno (NO2) detectado satelitalmente en el aire durante 2020, respecto a 2019. En las zonas verdes, los valores son iguales para ambos años. En las áreas salmón, la cantidad de NO2 se duplicó en 2020 respecto a 2019. Y en los sectores amarillo/beige, la cantidad de NO2 se triplicó de un año al siguiente. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
  “Detectamos un nivel de contaminación muy alto en los meses analizados, y una importante degradación de la calidad del aire, como consecuencia de la presencia de diversos aerosoles y de dióxido de nitrógeno a nivel de la tropósfera, la capa de la atmósfera donde se concentran los contaminantes”, explica Fernada García, investigadora de la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales (Conae) y docente del Instituto de Altos Estudios Espaciales Mario Gulich (Conae-UNC). Las concentraciones de dióxido de nitrógeno fueron particularmente altas en el norte y centro de los departamentos de Punilla, centro y este de Cruz del Eje, sur de Ischilín, oeste de Totoral, y norte y centro de Río Cuarto, donde el nivel de NO2 fue un 300 por ciento superior entre agosto y octubre del año en curso, que en igual período de 2019. Mientras que los valores de ese contaminante se duplicaron en el centro de los departamentos de San Javier y Santa María, y el sur de Calamuchita. Índice de aeorosoles en el aire
Aerosoles - 25.08.2020 Aerosoles - 24.09.2020 Aerosoles - 07.10.2020
En los mapas, valores positivos (amarillo, naranja, salmón) refieren a materiales particulados que absorben radiación UV, como el polvo, el humo y la ceniza de los incendios. Los valores negativos (celeste) son otros aerosoles presentes en la atmósfera, como las gotas de agua. Los puntos magenta representan los focos de fuego activos. Índice de aerosoles obtenido para longitudes de onda entre 354nm y 388nm. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
  Contaminación del aire con dióxido de nitrógeno
Dióxido de nitrógeno - 25.08.2020 Dióxido de nitrógeno - 24.09.2020 Dióxido de nitrógeno - 07.10.2020
Cantidad de dióxido de nitrógeno en el aire, expresada en micromoles en metro cuadrado. Los puntos magenta representan los focos de fuego activos. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
García señala que el deterioro de la calidad del aire impactó mucho más allá de la zona donde ocurrieron los focos, a varias decenas de kilómetros, llegando incluso al centro de la ciudad de Córdoba, debido a la acción de los vientos que dispersan el humo y transportan las partículas químicas. La investigadora advierte que los incendios forestales y las quemas actúan deteriorando no solo la calidad del aire, sino también del agua, tanto a nivel local como regional y, consecuentemente, impactan en la salud humana. A ello, agrega los largamente estudiados efectos del fuego en diversas dimensiones, como la agricultura, el clima, y la dinámica y resiliencia de los ecosistemas.

Desde las sierras hasta el microcentro de la ciudad

Por efecto de los vientos, el humo de los incendios producidos en las sierras cordobesas llegó a pleno centro de la ciudad de Córdoba, donde algunos días se respiró un aire cargado de cenizas y polvo (material particulado en suspensión), junto con otros contaminantes relacionados con el fuego. De acuerdo al registro diario llevado a cabo por la Estación de Monitoreo de Calidad del Aire dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), durante jornadas puntuales de los meses de agosto, septiembre y octubre, se detectaron valores de concentraciones muy superiores al promedio. Particularmente, el 25 de agosto, 24 de septiembre y 7 de octubre se halló un aumento importante de partículas muy finas en el aire (relacionadas con el material sólido de los incendios), junto con niveles variables de monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno.

El impacto del COVID-19 en las aerolíneas

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La pandemia de COVID-19 ha provocado aislamientos y restricciones de viaje en todas partes del mundo, con un gran impacto en la industria global de la aviación.

COVID-19 ha sido un shock sin precedentes para la industria de la aviación mundial, resultando en flotas de aviones inactivas, aeropuertos vacíos y una caída enorme y repentina en el número de pasajeros. Y parece que la interrupción se mantendrá durante un período de tiempo significativo. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el número de pasajeros en Europa se redujo un 97% en junio en comparación con el año pasado. Se pronostica que la industria no volverá a los niveles de actividad de 2019 hasta 2024. La aviación está comprometida a largo plazo respecto de las disrupciones relacionadas con la pandemia, pero ¿cuáles son los desafíos específicos que enfrentan las empresas? Liquidez Las pérdidas de la industria global podrían superar los US$ 84 mil millones en 2020, a medida que los ingresos se reducen a la mitad debido a una combinación de aislamientos, restricciones de viaje y pasajeros reacios. Esto hace que la gestión del flujo de caja sea una prioridad para las aerolíneas, los arrendadores y las empresas de apoyo, pero la incertidumbre es un riesgo evidente. En primer lugar, muchas empresas dependen del apoyo del gobierno que no durará para siempre. En segundo lugar, con el miedo de nuevos picos y segundas olas creciendo en Europa, no es posible predecir con precisión cuándo se levantarán las restricciones de viaje. Costos de operación Hasta ahora, la estrategia principal para reducir los costos operativos ha sido la reducción de los niveles de personal, ya sea mediante despidos o suspensiones. Pero esto es solo una fuente temporal de alivio del estrés y crea más problemas más adelante cuando los operadores buscan volver a escalar las operaciones, especialmente cuando se trata de personal con habilidades y experiencia más especializadas que podrían ser más difíciles de contratar cuando se regrese al crecimiento.

En los EE. UU., la TSA informó una caída del 96% en el número de pasajeros al nivel más bajo desde 1954

Deuda y reestructuración Para las aerolíneas, la deuda de capital acumulada a través de la propiedad o el arrendamiento de aeronaves es una gran parte de sus costos fijos. Una gran cantidad de estos activos ya no se utilizan, con algunos operadores en Europa realizando entre el 17% y el 38% de sus vuelos programados en mayo. En los EE. UU., la TSA informó una caída del 96% en el número de pasajeros al nivel más bajo desde 1954, mientras que los operadores en China informaron una disminución del 71% interanual en el número de vuelos ya en febrero. Como tal, las empresas buscan negociar aplazamientos de pago con bancos y arrendadores. Los mismos arrendadores a menudo tienen entre un 70% y el 80% de deuda en cada una de sus aeronaves, y muchos se encuentran en serias dificultades financieras. Al intentar retirar fondos, conseguir más financiación o reestructurar deudas, está claro que durante algún tiempo serán necesarios esfuerzos conjuntos entre todos los participantes del mercado. Cambios operacionales Otra gran fuente de incertidumbre es simplemente cómo se verá exactamente el retorno al negocio para la industria de la aviación. A medida que algunas aerolíneas comienzan a asumir más actividad, ha habido una variedad de enfoques para el distanciamiento social. Operar a una capacidad más baja podría no ser factible como estrategia a largo plazo para los operadores más pequeños con pocas reservas de efectivo. Los arrendadores buscan crear más resistencia a la volatilidad del mercado, y es probable que algunas empresas adopten nuevos enfoques para la gestión de flotas y los precios. La industria de la aviación enfrenta un largo camino hacia la recuperación, y las decisiones que tomen las empresas durante los próximos meses son extremadamente importantes.

Las vacunas contra el COVID-19 que pueden llegar a Argentina. Son muchas

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Una publicación de la Universidad de San Martín resume dónde y quién está desarrollando las diez vacunas en fase III reconocidas por la OMS. La hemos actualizado y completado en AgendAR. Repasamos qué tecnología usan, sobre cuántos voluntarios se están probando y los distintos vínculos con nuestro país, cuando los hay.
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Estados Unidos y China son los países con mayor cantidad de vacunas en fase III por lejos: 4 cada uno. Sólo que en China, donde dice «fase III», debe leerse: «estamos vacunando a cada chino con nuestras 4 fórmulas, y después nos ocupamos de los números y veremos cuál sirvió más».
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La fórmula más conocida en Argentina es la de Pfizer: fue la primera en ensayarse en suelo nacional. Entre los 43.000 voluntarios sanos sujetos a testeo en varios países hay algunos miles argentinos, concretamente bajo el cuidado del Hospital Militar Central. Pfizer debió interrumpir las pruebas por algún episodio de complicaciones clínicas. Éstas son típicas de cualquier fase III: entre decenas de miles de personas seguidas durante casi un año, es inevitable que alguna se enferme. Lo que hay se saber es si la enfermedad la causó la vacuna. En los enormes grupos de una fase III hay una rama activa, los pacientes que se vacunan con la fórmula real, y otra pasiva, o «grupo control», los que reciben placebos. La ubicación de cada voluntario en una u otra rama se decide al azar y en forma secreta: ni el sujeto ni el «staff» clínico saben si les inyectaron la vacuna en serio o una solución salina. Eso elimina todo efecto psicológico en la comparación que sigue. En un caso como el presente, de intensa transmisión viral comunitaria en casi todos lados, en pocos meses hay, inevitablemente, centenares de contagios entre los voluntarios. Ahí es cuando el grupo de médicos que dirige el experimento levanta parcialmente el anonimato, y se ve en qué grupo estaba cada enfermo. Una vacuna perfecta (algo que no existe) daría -por ejemplo- 150 contagiados en el grupo control y ninguno en el grupo de vacunados, lo que daría un 100% de eficacia. Jamás se llega a esos valores ni con las mejores vacunas, esto es sólo una explicación metodológica y de caso límite de cómo funciona un estudio aleatorizado y «a doble ciego». Con una diferencia tan grande y clara de rendimiento entre ambas ramas, el comité de ética levanta el anonimato de todos los voluntarios, y los del grupo control reciben la vacuna real. Luego siguen la publicación de resultados en revistas de medicina clínica o de infectología con comité de referato (especialistas que estudian previamente el artículo), la presentación de los documentos a las autoridades regulatorias, y si todo está bien, el licenciamiento. Recién entonces se inicia la fabricación masiva de la vacuna y su distribución. Pero hoy en día, con el apuro generado por la parálisis económica de todo el planeta, todo este procedimiento de fase III está acelerado, y en algunos casos, eliminado. En el caso de la vacuna de Pfizer, como se pudo descartar que el episodio clínico hubiera sido causado por la vacuna (el enfermo estaba en el grupo control) se retornó inmediatamente al testeo. Ésta es una fórmula sumamente experimental: una de las 3 primeras vacunas a ARN mensajero (mRNA) de la historia, y una de las 2 de este tipo tan avanzado que cursa la fase III. La otra vacuna a mRNA es la de Moderna, una firma bostoniana muy distinta de la vieja y poderosa farmacéutica Pfizer: fue fundada en ocasión de esta pandemia, y alrededor de un único producto, su vacuna… y también de una ayudita de U$ 1.600 millones del programa «Warp Speed» del gobierno de los EEUU. Es un misterio que una empresa sin antecedentes o capitales, como Moderna, recibiera semejante regalo del tesoro público, y máxime con una fórmula no sólo audaz sino de muy difícil logística: las vacunas a mRNA no resisten las temperaturas ambientes: deben distribuirse a 80 grados Celsius bajo cero, y descongelarse sólo para el acto vacunatorio. Por algo, aquí el único centro de testeo de la vacuna a mRNA de Pfizer es un único hospital muy bien equipado, como el Militar Central. Pfizer acaba de fabricar una noticia excelente para sus accionistas al anunciar que su vacuna tiene al menos un 90% de efectividad. Llegó a ese número tras investigar 92 casos de voluntarios que se contagiaron de Covid19. El comité de seguimiento de la firma comprobó que los infectados eran casi todos integrantes del grupo placebo, la rama del estudio de doble ciego a la que se le inyecta solución salina sin que ellos o los médicos «de campo» lo sepan, y no tuvo más remedio que anunciar la buena nueva. Pero las cifras  todavía no dan para cantar victoria, de modo que el anonimato no se levanta, Pfizer sigue reclutando algunos voluntarios y el estudio sigue a todo vapor. En un mundo menos dado a la especulación bursátil, se habrían dado los resultados sólo al llegar a una diferencia significativa e incontestable de contagiados entre una y otra rama en todos los países donde se testea esta vacuna; es decir, con el estudio terminado. Esto de dar a publicidad resultados parciales, aunque sean muy buenos, sirve para otras cosas: básicamente pegarle una subida gloriosa al paquete accionario, vender esas acciones bien caras, esperar que vayan bajando o -mejor aún- caigan de golpe si el estudio se vuelve a frenar por alguna complicación clínica de un voluntario, y entonces recomprarlas a precio desinflado. Con este tipo de manganetas de fase III, las farmacológicas hacen fortunas. De todos modos, el gobierno estadounidense se ha comprometido a comprar toda vacuna que muestre sólo un 50% de efectividad. Y no es poco: la efectividad de las fórmulas antigripales que se inyectan al comenzar cada otoño oscila entre el 40 y el 60%. Con las vacunas antigripales no se apunta tanto a impedir la gripe como a frenar su empeoramiento hacia la neumonía. Tener algo así contra el Covid19 sería mucho mejor que la indefensión actual. La buena noticia en relación a Pfizer es que probablemente cuando se termine formalmente el estudio, la tendencia estadística se haya logrado mantener hasta el final. En suma, que casi todos los que se enfermaron estén en el grupo control, el que fue inyectado con solución salina. La efectividad entonces ya será nítida y medible en números definitivos y duros, capaces de resistir la crítica biliosa de un comité de referato escéptico. Por esas leyes de la estadística, incluso en un estudio gigantesco como éste la certeza llegue con quizás menos de 200 infectados, siempre que queden bastante bien agrupados en el grupo control. Lo que justifica el optimismo mundial con los resultados parciales de Pfizer es un poco parecido a la matemática electoral: las diferencias entre la rama activa y la de control están cerca de ese «punto dulce», ese número mágico donde las estadísticas flipan, las tendencias se vuelven claras y los finales, previsibles. Blanco sobre negro, parece que esta formula tendrá una efectividad bastante superior a las de las vacunas antigripales. El Reino Unido y Rusia tienen, cada uno, sólo una vacuna propia en Fase III con reconocimiento de la OMS. Ambas gozan una prensa fenomenal, sin embargo, al menos en estas pampas. La de AstraZeneca, llamada también Oxford y ChAdOx se acordó que fuera producida masivamente en Argentina para toda la región por en el laboratorio argentino mAbxience, del grupo farmacológico Elea, perteneciente a su vez a la familia Sigman. Se testea sobre más de 40.000 voluntarios en el mundo, y 3000 de ellos son argentinos. El experimento lo supervisa la Fundación Huésped. El raro nombre ChAdOx sintetiza la tecnología y la autoría: es un acrónimo de «Chimpanzee Adenovirus Oxford». Casi todos los desarrolladores de vacunas avanzadas usaron algún adenovirus del resfrío humano como «carrier» del antígeno favorito de los laboratorios (el Spike). La originalidad de la Universidad de Oxford estuvo en emplear un adenovirus del resfrío de los chimpancés: se supone que el sistema inmune humano no lo reconocerá, y por ende no lo combatirá. Nadie quiere que las defensas inmunes del inyectado liquiden la vacuna. Donde a los oxonianos les faltó originalidad fue en su elección del antígeno Spike, y sólo del antígeno Spike, para suscitar una reacción inmune. Los caciques de Planeta Big Pharma apuestan casi todos a que el Spike, con su estructura esteroquímica actual, es tan importante para el SARS CoV2 y tan determinante de la facilidad de su contagio, que seguirá químicamente invariable durante el tiempo que dure la pandemia. Y eso será así aunque todo el resto del virus sea muy propenso a mutaciones. A eso apuestan. Y esa apuesta unicista tal vez ya haya fallado: hay un SARS CoV2 salido de las granjas de cría de visones de Dinamarca. Ese virus mutante ya contagió al menos a 12 cuidadores, y tiene un Spike distinto, que no es reconocido «in vitro» por los anticuerpos anti-Spike más comunes. Ante esto, la premier danesa, Mette Frederiksen, socialdemócrata, ordenó una política de tierra arrasada: en Jutlandia se están matando 15 millones de visones (en el país había 3 veces más visones que personas) y las municipalidades de la región están nuevamente bajo régimen de confinamiento sanitario estricto. Frederiksen ha sido desafiada en los medios por la industria peletera local y el Partido Liberal, porque les importa más que los visones generan la tercera exportación nacional, que la posibilidad de que generen un Covid blindado contra vacunas, mucho más exportable aún. La muy exitosa serie «Borgen», de Netflix, se quedó corta. Este episodio, interpolado por la realidad en una historia que, como casi todo lo que ocurre este 2020, parece de ficción, tiene final incierto. Si esta cepa mutante del SARS CoV2 logra salir de la península de Jutlandia, estaremos ante un Covid-20 que podría gambetear a lo Maradona casi todas las vacunas basadas en el antígeno Spike (vieja fórmula). Y para mal del mundo, son casi todas las que vienen cruzando las fases II y III. La Fundación Huésped, además de la ChAdOx de AstraZeneca, también está testeando en Argentina otra vacuna sustantivamente distinta y casi por definición a prueba de este tipo de escapes por mutación. Es la china de Sinopharm. Aquí se puso a prueba sobre un  grupo de 3000 voluntarios. Conceptualmente, es una vacuna «cincuentosa», parecida como plataforma a la vieja Salk contra la poliomielitis: se inyecta toda la cápside del virus SARS CoV2, dentro de la cual los genes virales han sido inactivados químicamente. Su posible desventaja es que, por problemas de control de calidad, salga alguna partida mal inactivada. Esto puede suceder cuando se deba pasar de una producción artesanal a miles de millones de dosis. La ventaja inherente de esta vacuna probablemente compense ese «handicap»: inyectar el virus entero supone no desaprovechar ninguno de los distintos antígenos que lo componen, de modo de generar anticuerpos específicos pero muy diversos apuntados a las proteínas virales Spike, pero también las M, E y N. Es difícil que el SARS CoV2 pueda hacer un escape evolutivo contra un ataque tan múltiple. Rusia negocia con Argentina la venta de 12,5 millones de unidades de su vacuna Sputnik V, cuya originalidad es que usa dos vectores virales distintos para transportar la misma carga genética: la que codifica el antígeno Spike del SARS CoV2. Se da a doble dosis separada, primero con un «carrier» viral, 3 semanas después, con el otro. Como en ambos casos se emplean virus muy comunes del resfrío humano, pueden generar resistencia inmunológica contra la vacuna. Por eso, con esa filosofía militar rusa según la cual siempre hay algo cualitativo en lo cuantitativo, se usan dos vectores virales: alguno va a funcionar. Probablemente apostando a repetir el golpe bursátil de Pfizer, las autoridades rusas hoy se arrogaron un 92% de efectividad tras analizar… 20 contagios. Estadísticamente, eso es un chiste malo. Observación poco generosa pero incontestable, sin importar si la vacuna después termina siendo la mejor del mundo, o la peor, o simplemente otra más. Tanto la vacuna Sputnik V como la de AstraZeneca se están probando en aproximadamente la misma cantidad de voluntarios: 40 mil personas, de acuerdo a la OMS. Pero los rusos iniciaron campañas masivas con sus productos tras un simple estudio observacional de fase II, es decir sin grupo control, sin doble ciego, y de apenas 72 casos. Cuando Putin empezó a vacunar a los militares, los médicos y el cuerpo docente de su país, ni siquiera se había iniciado el estudio de fase III. Tal vez la Sputnik sea una maravilla, pero por ahora no puede demostrarlo. En el apuro de la segunda ola de contagios y con el mundo yendo de cabeza al millón y medio de muertos para fin de mes, el de Argentina no es el único gobierno indiferente a la «flojera de papeles» de la fórmula rusa, o la china de Sinopharm. La compra masiva de estas vacunas es un buen medidor de la desesperación mundial de los gobiernos y las personas: se pelean como muchos náufragos por unos pocos salvavidas, sin evidencia definitiva de que estos realmente floten. Si es por cantidad de voluntarios y diversidad de cortes etarios, laborales y geográficos en esa población, la vacuna más prolija de papeles sin duda será la de la estadounidense Johnson & Johnson, con 60 mil personas en 10 países. La de J&J es una fórmula desarrollada por Janssen (que en danés, curiosamente, significa «Johnson»). Janssen es uno de los muchos laboratorios multinacionales medianos que compró el grupo J&J, y para sorpresa de nadie, su vacuna consta… sí, adivinó, de un adenovirus del resfrío como carrier, y adentro el consabido conjunto génico que codifica el antígeno Spike. Este combo tan repetido por parte de los laboratorios grandes deriva del reaprovechamiento de plataformas vacunatorias pensadas hace pocos años para otras enfermedades. Algunas ya estaban desarrolladas o a medio desarrollar. La plataforma adenoviral de Johnson & Johnson, por ejemplo, se estaba testeando en fase III simultáneamente contra distintos patógenos: el virus del Ebola y el del Zika. Lo de las multinacionales farmacológicas es como cambiar el calibre y la bala de una misma arma para cazar diferentes bichos a medida que se presentan. Amén de la obvia economía en investigación, desarrollo y tiempo de llegada a un producto, en algunos casos las agencias regulatorias ya casi le tienen simpatía a ciertos adenovirus licenciados como vectores para otras enfermedades en distintas partes del mundo. Vienen «bien de papeles», como dicen en Avellaneda. Y nada tranquiliza a un regulador en un país chico como la aprobación previa de una agencia regulatoria grande. Johnson & Johnson ayer empezaron a reclutar argentinos para una fase III local, bajo la vigilancia del grupo Stamboulian, hoy especializado en diagnóstico clínico y de complejidad, pero cuyo origen en los años ’80 fue la infectología. En el último lugar de la lista de la fase III estaría la vacuna BCG contra la tuberculosis, testeada en Australia por el magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch. La BCG tiene más de un siglo de existencia, ha sido fundamental para combatir esta enfermedad pulmonar, y aunque que según la OMS dice que no mostró eficacia alguna contra el Covid 19 en fases I y II, la fórmula sigue generando esperanzas porque actúa como un estimulante general e inespecífico de la inmunidad humana. A veces se ha suministrado para reforzar el efecto de vacunas terapéuticas oncológicas, por ejemplo. Murdoch es el propietario -entre otras joyas- de Fox News. Esa cadena todavía explica que esta pandemia no existe. Con su inefectivo intento con la BCG, el magnate habrá tratado de ayudar al Homo sapiens al menos una vez, aunque según los resultados, no es lo suyo. A esa otra especie, el SARS CoV2, ya le dio ayuda de sobra.

Las tecnologías que usan

Las tecnologías de las diez vacunas en Fase III son cuatro:
  • Virus inactivado,
  • Adenovirus como carrier de los genes que codifican el antígeno Spike,
  • Distintas proteínas virales del SARS CoV2 fabricadas en células genéticamente modificadas para ello,
  • ARN mensajero.
LA MAYORÍA REQUIERE LA APLICACIÓN DE DOS DOSIS
Las diez vacunas más cercanas al licenciamiento (por derecha, con estudios de doble ciego, o «por la fuerza de las cosas», como en los casos ruso y chino) vienen de laboratorios públicos o de farmacológicas privadas. Pero lo típico es que los estudios están fogoneados por dinero estatal, como los fondos «Warp Speed» estadounidenses, o por compromisos de compra formales de distintos estados. Estos se aferran no sólo a que los productos muestren calidad, sino a una futura capacidad de fabricación masiva que en más de un caso es conjetural. Pero en todo está el estado, por presencia o por defecto. Fabricar a escala se vuelve muy conjetural en -por dar un caso- la vacuna Sputnik V. Rusia, con una población bastante menos imponente que su territorio (146 millones de habitantes, y en descenso), nunca fabricó un fármaco o una vacuna para un mercado planetario. Como su Sputnik V ya fue comprada por más de un estado «al borde de un ataque de nervios», ahora los rusos tienen que entregar miles de millones de dosis de algo que, por empezar, jamás elaboraron a ninguna escala en casa. Como es de usos y costumbres en farmacología, los rusos derivan esa tarea industrial a terceros acostumbrados a fabricar genéricos masivamente y con buenos niveles de calidad: Corea del Sur y la India, en este caso. Ambas repúblicas serán el origen más probable de las redomas rotuladas con el marbete del Instituto Gamaleya. Como ya lo son, desde hace décadas, las redomas de mucha otra medicación avanzada y carísima que se vende en Occidente bajo el sello de multinacionales de renombre, «pero con fabricación deslocalizada». Planeta Big Pharma es un catálogo de marcas del Atlántico Norte que no podrían vivir sin estas Cenicientas asiáticas desconocidas, que en general, aseguran volumen y calidad. La argentina Biosidus, dedicada a moléculas recombinantes desde los ’80, hizo así no su fama sino su dinero antes de que la comprara en 2018 un fondo de inversión estadounidense. De fronteras para adentro, tenía un prestigio fabuloso. De fronteras para afuera, era una empresa de genéricos: adentro se ganaba el bronce, y afuera el oro. Lamentablemente para nosotros, ya no es argentina. mAbxience parecía destinada a fabricar anticuerpos monoclonales murinos, como indica su raro nombre en inglés (murine Antibodies, o mAbs). Probablemente tendrían usos oncológicos o de regulación inmunitaria, y sus compradoras serían farmacológicas muy conocidas. Pero llegó la pandemia, los hábiles Sigman dieron un golpe de timón y reconvirtieron esta planta de Garín, provincia de Buenos Aires, en una usina para inundar Sudamérica con la fórmula ChAdOx, con el marbete de AstraZeneca. El problema de las autoridades regulatorias rusas hoy es cómo harán para controlar la calidad de la Sputnik V en Corea y la India. El nuestro es cómo harán los expertos del ANMAT, la autoridad regulatoria argentina, para monitorear esta febril campaña de fabricación en ambos países asiáticos antes de que las 12,5 millones de dosis comprometidas lleguen a la Argentina. La ley argentina obliga el ANMAT a ello, pero nuestra agencia tiene una estructura bastante escueta. Nuevamente, este portal subraya que aquí tenemos dos vacunas «cincuentosas», no codificantes, cosa que nos gusta: están dirigidas contra casi todos los antígenos del SARS CoV2. Vienen de dos de nuestras mejores universidades nacionales en biotecnologías: la de San Martín (UNSAM) y la del Litoral (UNL), y son obra de los grupos respectivamente dirigidos por Juliana Cassataro y Claudio Prieto. El rasgo tecnológicamente avanzado y nada cincuentoso de estas «sopas» está en la fabricación de esas proteínas virales en suspensión: se producen en grandes cultivos de células animales genéticamente modificadas para producir moléculas que les son totalmente ajenas. Este tipo de vacunas es barato, ataca al virus desde todos los frentes moleculares posibles, y se puede escalar fácilmente su producción de artesanal a la de una demanda regional o planetaria. Han tenido financiación del Ministerio de Ciencia, pero están detenidas «en fase cero» (estudios in vitro y con modelos animales). Para que transiten estudios de fase, debería comprometerse con ellas TODO el gobierno. Sería una apuesta a fabricar aquí y a cobrar patentes, en lugar de pagarlas.   Fuente: UNSAM y redacción de AgendAR

Martín Guzmán: «Hoy no es el momento de un IFE 4»

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El ministro de Economía confirmó que no habrá un cuarto pago del Ingreso Familiar de Emergencia ya que «hay que mantener ciertos equilibrios para proteger la actividad». También se extendió sobre los otros temas que están sobre en su esfera, pero no hay dudas que el del IFE es en este momento el que afecta más a los más vulnerables. Guzmán explicó en una entrevista televisada que el Gobierno realizó el mayor esfuerzo durante el período más crítico de la pandemia de Covid-19. Aclaró que se guardan cierta flexibilidad de gasto en caso de que se produzca una segunda ola de coronavirus, como está sucediendo en Europa y en Estados Unidos. Agregó que el objetivo para estos meses es sustituir a programas como el IFE por herramientas de asistencia más focalizadas. Un ejemplo de esta estrategia es la duplicación del monto de la Tarjeta Alimentar que anunció el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, hace algunos días. Esas herramientas focalizadas deberán ponerse en marcha rápido. Entre abril y junio, los primeros tres meses de la pandemia y la cuarentena, se perdieron 3.757.000 puestos de trabajo, según informó el INDEC. Sobre las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya misión ya está en el país, Guzmán aseguró que Argentina «negociará todo lo que haga falta para buscar el programa que más le sirva». En cuanto a las particularidades, reafirmó que la idea es conseguir un periodo de cuatro años y medio sin pagos. El ministro recordó nuevamente el difícil escenario de endeudamiento que le tocó resolver a la gestión de Alberto Fernández. «Estamos resolviendo problemas profundos. La deuda externa era un gran problema que se resolvió», explicó y aseveró que «lo del FMI también es un problema profundo en el que se metió Argentina y nosotros estamos buscando resolverlo en el contexto de la pandemia que ha hecho las cosas más complejas». En ese sentido, se refirió al reciente proyecto de ley que plantea la obligación de contar con la aprobación del Congreso para contraer nueva deuda externa ya que una decisión de tal magnitud debe «involucrar a los representantes del pueblo». En respuesta a los cuestionamientos por el presunto ajuste que trae implícito la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, Guzmán lo desmintió rotundamente. «Ahora que esperamos que crezcan la economía y los salarios, mandamos una fórmula que busca aumentar el poder adquisitivo de los jubilados», sentenció. Sobre las cuestiones técnicas de la fórmula, dijo que será muy parecida a la que se aprobó en 2008 durante el gobierno de Cristina Férnandez ya que «los ponderadores de salarios y actividad económica serán idénticos». Paralelamente, aprovechó para criticar con dureza la anterior fórmula dictada en 2017. “Lo que hizo el Gobierno con las jubilaciones fue una estafa y un engaño. En el único año donde el país creció, cambiaron la fórmula. Buscaban licuar las jubilaciones», sostuvo. En cuanto al sostenido declive que exhibió la brecha cambiaria -hasta ayer, que volvió a subir- entre el dólar oficial y los dólares paralelos durante los últimos días, Guzmán ratificó que tenían los instrumentos para enfrentar las presiones devaluatorias. Respecto de la suba de $ 13 que atravesó este miércoles el blue, aclaró que es un mercado muy pequeño y que hoy (por ayer) fue un día particular pero lo que importa es «la tendencia» y que la cotización bajó $ 33 desde su récord de $ 195. Además remarcó que en los últimos días se intensificó la liquidación de divisas por parte del sector aceitero, lo cual significa un fortalecimiento para las reservas. Sobre el impuesto a las grandes fortunas, el ministro explicó que el Gobierno «debe contener el esfuerzo fiscal» realizado en estos últimos meses y que, para ese objetivo, «tiene sentido una contribución extraordinaria» de los que más tienen. Sin embargo, aclaró que el Gobierno respetará «los tiempos del Poder Legislativo, que ha jugado un rol muy importante y muy positivo durante la pandemia».