Ministro de Transporte: una ley para impulsar la producción de vehículos eléctricos en Argentina
Un 9% de la población testeada en CABA posee anticuerpos contra el coronavirus
Los responsables aclaran que no es una muestra representativa de la población pero es un nuevo dato que puede servir como insumo para las autoridades de salud.
EN DISTRITOS COMO LA CIUDAD DE BUENOS AIRES LA PREVALENCIA PODRÍA RONDAR EL 14%
Suárez, que codirige el Departamento de Biología y Genética Molecular de laboratorios IACA, aclaró que “si bien este estudio no se hizo sobre una muestra aleatoria de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires, y por lo tanto no es representativa de toda su población, sí es un dato que sirve para sumar y que puede usarse como un insumo más para la toma de decisiones por parte de las autoridades de salud”. Por su parte, el doctor Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba aportó otras cifras de este parámetro. Este investigador del Conicet, que desde hace meses viene sistematizando los números de la pandemia, dijo que “todavía sabemos poco sobre este tema. Pero analizando los datos demográficos y la cantidad de muertes es posible estimar la seroprevalencia actual: en las provincias varía entre el 1 y el 5% y en distritos como CABA, inferimos que llega al 14%”. El experto agregó que en AMBA ronda el 11% y para toda la provincia de Buenos Aires la cifra baja al 9%. También destacó que hay muchas variaciones locales: “hay barrios de CABA donde la prevalencia sube hasta el 30% y otros cae al 6%, por eso el promedio de la ciudad es de 1 cada 6 personas”. Y recordó que todas esas cifras muestran que “estamos muy lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño por lo que las mejores herramientas de control siguen siendo el distanciamiento y la reducción de la movilidad”. Más cifras. Mientras, la Cámara sigue recopilando estos datos de todo el país ya que, en los próximos meses -cuando tengan números significativos- planean hacer un corte nacional. “Ya tenemos algunos datos preliminares. Por ejemplo en Bahía Blanca, nos dio que el 6% de los testeados poseía anticuerpos específicos”, adelantó Suárez. Según los responsables del trabajo, el valor de seroprevalenciasurgió tras analizar los resultados de los test de anticuerpos de coronavirus hechos de personas que estaban interesadas en saber si habían estado expuestas, y que concurrieron a un laboratorio privado para realizarse alguno de los test comerciales de anticuerpos. Para eso utilizaron los test comerciales que se enfocan en determinar la presencia de anticuerpos Ig G. Y, por el momento en que se tomaron, son -básicamente- kits importados porque los desarrollados por el Conicet recién ahora están en distribución. Son test que, si se hacen a partir de catorce días tras ocurrida la infección tienen una confiabilidad del 97%. Uno de los punto llamativos es ¿cuáles son las razones por las que la gente decide hacerse este estudio sin una orden médica específica? “Las razones son varias”, contó Suárez. “Por ejemplo, personas interesados en donar plasma: este test sirve para saber si ya se generaron los anticuerpos y puede dar indicios sobre su nivel en sangre y el nivel de madurez de los anticuerpos detectados. Todo eso ayuda a tomar la decisión sobre sin pueden o no donar. También hay personas que viajaron a países con circulación viral o sintieron síntomas leves y quieren sacarse la duda sobre si tuvieron la infección. Algunos también lo hacen por razones laborales, ya que hay empresas que lo solicitan para sus empleados”.Investigación en marcha
A fines de julio las autoridades de salud de la ciudad de Buenos Aires pusieron en marcha un estudio para determinar las cifras actuales de seroprevalencia en CABA. El trabajo, según comentó el ministro Fernán Quiroz, incluirá a unas 2000 personas, mayores de 18 años, y los resultados que se obtengan se usarán para comprender el grado de inmunidad de la población contra el coronavirus, las dimensiones de la propagación viral y la evolución de la infección. El estudio se repetirá en septiembre para entender como está progresando. Con una metodología similar se estudió hace un par de meses lo que ocurría en el Barrio 31 y los resultados de esa investigación mostraron que el 53 % de las personas de esa localidad tuvieron la enfermedad y poseen anticuerpos. Cuando se lanzó este estudio Quiroz adelantó que las estimaciones previas indican que el promedio de contagios en el distrito es “de entre un 10 y un 15 por ciento”.Enrique Garabetyan
Los satélites SAOCOM ¿para qué sirven?
1. Mapa de humedad del suelo
Es el producto estrella de la Misión SAOCOM y representa un hito a nivel internacional en la tecnología de los satélites de observación terrestre. Actualmente está en su etapa final de calibración. A diferencia de la señal óptica, la señal del radar es muy sensible a la variación de la humedad en el suelo y por eso puede medir (ya no es estimar) su valor y registrar sus cambios en el tiempo. En la Pampa Húmeda, la señal del satélite puede penetrar en la capa superficial del suelo, entre 10 y 50 cm, dependiendo de la cobertura vegetal, el tipo de suelo y el contenido de humedad.
Producto SAOCOM – Mapa de Humedad del Suelo
Con esta información los productores podrán conocer próximamente, con resolución espacial de 150 m y 800 m de pixel, cómo va variando a través del tiempo la humedad en su lote, y tomar decisiones de siembra para cada cultivo, así como para otras labores tales como la fertilización, las aplicaciones de herbicidas y fungicidas, y la cosecha.
El mapa de humedad del suelo cobra mayor importancia en zonas áridas y semiáridas de nuestro país, que representan casi el 75% de su superficie, debido a que permite optimizar el manejo de los sistemas de riego en función de las necesidades hídricas reales de los cultivos.
2. Índice radar de vegetación
A partir de este producto, los agricultores pueden hacer un monitoreo preciso de la evolución de sus cultivos. Hasta hoy se utiliza el Índice de Vegetación de Diferencial Normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés) para conocer el estado fenológico de los cultivos. Pero a diferencia del NDVI, que se obtiene a partir de información óptica, el Índice Radar de Vegetación (IRV) provisto por la CONAE, detecta el crecimiento de las plantas y permite hacer seguimientos en cualquier condición meteorológica, porque las microondas de los satélites SAOCOM atraviesan las nubes y obtienen los datos. Este producto se encuentra publicado en el GEOCatálogo de Metadatos de la CONAE.
Producto SAOCOM – Índice Radar de Vegetación
3. Máscaras de agua
La adquisición de imágenes radar es útil para delimitar, de manera precisa, áreas agrícolas inundadas o cuerpos de agua. Cuando ocurren inundaciones, las imágenes provistas con sensores ópticos no logran “ver” el agua debajo de los cultivos porque no los pueden atravesar, con lo cual no se alcanza a detectar el área encharcada en toda su dimensión. Los productores necesitan saber qué superficie está realmente saturada para evitar pérdidas en sus cultivos, por eso la importancia de la nueva tecnología que ofrecen los satélites SAOCOM. Las imágenes SAR también permiten ver cómo se reducen los cuerpos de agua en momentos de sequía.
Producto SAOCOM – Máscaras de Agua
A partir del mapa de humedad de suelo, los profesionales de la CONAE también desarrollaron tres productos para el agro. Soldano los describió de este modo: Datos precisos para decidir mejor
4. Sistema de soporte a las decisiones en la agricultura
Este modelo va a brindar escenarios probables de rendimiento de cultivos en base a la fecha de siembra, al conocimiento de las lluvias y la humedad de suelo medido por satélites SAOCOM. Además, este modelo puede estimar la humedad (integrada) en el perfil del suelo hasta los 2 m de profundidad, mejorando la precisión en la modelización del rinde a partir del Mapa de Humedad Superficial. El Mapa de Humedad en el Perfil del Suelo (integrado) hasta 50 cm de profundidad se encuentra disponible en el Geoportal de CONAE.
Producto SAOCOM – Mapa de Humedad en el Perfil del Suelo hasta 50cm
Próximamente, se publicará un mapa de comparación del rinde estimado para la campaña actual de trigo, con respecto a la campaña 2019/2020.
5. Sistema de pronóstico de Fusariosis
Este modelo brindará soporte en relación a la aplicación de productos químicos para el control de enfermedades en cultivos, en particular para la Fusariosis en el trigo, cuyas micotoxinas no sólo dañan al cultivo, sino que también pueden afectar a la salud humana. El Mapa de Probabilidad de Fusariosis, en relación a los períodos críticos del cereal, alerta sobre un posible ataque de la enfermedad para minimizar las pérdidas con la aplicación de fungicidas.6. Manejo del riesgo por emergencias hidrológicas
Con esta información, los productores pueden contar con un sistema de alerta de inundaciones. Se trata de un modelo hidrológico aplicado a una cuenca hidrográfica, al cual se le incorpora como entrada el mapa de humedad del suelo. Con la información del radar SAOCOM se suma la medición pixel a pixel del estado de humedad del suelo en la cuenca y el modelo entrega un valor de caudal de salida, de manera más precisa que antes. Si este caudal de salida supera un caudal de referencia, a partir del cual comienza a inundarse la cuenca, se emite un alerta. A partir de este producto, se entregan reportes periódicos a la Dirección de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA).El SAOCOM 1B ¿el segundo y el último?
Daniel E. Arias
Los pesqueros ilegales chinos amenazan también a las islas Galápagos, de Ecuador
«Vuelta a la escuela». En Francia también se consigue
Sugerimos entonces a nuestros lectores no angustiarse demasiado por los episodios locales. «El malestar en la cultura», que mencionaba el Dr. Freud.Marcha "antimascarillas" en Berlín
— DW Español (@dw_espanol) August 29, 2020
La policía calcula que unos 18.000 asistentes se congregaron para marchar desde la Puerta de Brandemburgo en protesta contra las medidas adoptadas para frenar la pandemia, que consideran excesivas (e incumplieron) (lgc)t.co/yqkmc9KxMS
El directorio el Conicet tiene un nuevo integrante: la Dra. Luz Marina Cardone
Avión IA-100 «Malvina»: lo bancan los jubilados
El Malvina de producción todavía no existe, pero ya tiene 12 proveedores argentinos de aviopartes en Mendoza, Santa Fe, Córdoba y provincia de Buenos Aires, los detallados arriba.
El modelo de demostración tecnológico sí existe, desde 2016: es algo más angosto que el de pre-serie, tiene tren fijo en lugar de retráctil y 60 HP menos en la motorización. Sin embargo, preanuncia bien al avión final. Fue enteramente hecho de materiales compuestos y resuelto en tiempo récord para los usos históricos de esta vieja planta aeronáutica, que en su artículo Ud. acaba de llamar “burocrática”.
Eso pese a que en 2015 el avión pasó de cálculos iniciales a pista de despegue en 18 meses. Es un primer caso desde 1927, cuando el presidente Marcelo T. de Alvear la fundó.
Igual, el IA100 sólo llegó a 5 vuelos de ensayo en 2016. Si a esta altura de las cosas no se lo homologó y no vemos 30 o 40 desplegados y trabajando como aulas con alas, es porque aquel mismo año la administración macrista de FAdeA (la “no burocrática”, tal vez), canceló el proyecto y mandó a pérdida los gastos.
Este avión costará U$ 650 mil. Con lo que pagó el país por cada uno de los 9 Grob G-120 PT alemanes comprados por FAdeA como avión escuela inicial (la FAA los alquila), se fabrican casi 4 Malvinas. Y sin embargo, ambos aparatos tienen el mismo y modesto objetivo: que el cadete aeronáutico cumpla sus primeras 40 a 100 horas de práctica con instructor, e incorpore las nociones elementales de chequeos de pre-vuelo, uso de la radio, carreteo, despegue, aterrizaje, maniobras en altura, emergencias, navegación, vuelo diurno y nocturno, visual y por instrumentos, exploración de límites técnicos (como el vuelo lento y la pérdida), y obviamente la acrobacia aérea.
Esto último es indispensable, no “para show”. No sólo prepara para el combate aéreo a los futuros pilotos de caza o de ataque a tierra: las maniobras acrobáticas salvan vidas civiles cuando “suceden cosas” (para lo cual basta volar en aparatos no comerciales) y hay que rescatar el avión de estamparse contra el planeta.
En un mundo ideal, los cadetes pasarían del Malvina al IA-63 Pampa, que es un jet chiquito y subsónico mucho más exigente y complejo, y de ahí a un avión supersónico de combate multirrol… que no tenemos.
En el mundo real, mientras el Malvina no se fabrique, los cadetes tienen problemas.
Los 9 Grob “de iniciación” son remisos a salir de sus hangares, en tierra, en lugar de volar 200 horas/año según lo prometido a fecha de compra. No están ahí por malos –de eso, nada- sino por alemanes, caros, complejos y de altísimo mantenimiento para una Fuerza Aérea pobre como la FAA. Y eso se debe mayormente a su motorización, una planta turbohélice Rolls Royce de 456 HP más compleja y cara de mantener que un coro de “prime donne”. Por eso, un Grob G-120 TP cuesta U$ 2,5 M.
Cuando la Fuerza Aérea vio que a los cadetes sin volar y los Grob bostezando a espera de repuestos, se bandeó para el otro wing y se compró 8 Tecnam Sierra sumamente baratos (ignoro a qué precio cerró, pero costaban U$ 150.000 en 2010).
El cockpit del Sierra es tan chico que no permite volar con casco, y el avión está motorizado con el Rótax 912 pistonero. Bueno para el avioncito experimental o el ultraliviano de un piloto deportivo de fines de semana, pero esos no son aparatos profesionales. Mire, Mariano, los Rótax necesitan servicios cada 50, 100 y 500 horas de vuelo, y una recorrida total a las 1500. En cuanto a la célula del Sierra (conjunto del fuselaje y las alas) no es acrobática (como sí lo es la del Grob). El Sierra no nació para zamarrearlo por el cielo.
En cambio la célula de materiales compuestos del Malvina se banca destratos tan horribles como la del Grob (al que se parece no poco), pero tiene la motorización correcta para un avión escuela: un Lycoming de 240 HP sólido como un yunque, de gran cilindrada y baja compresión, poco propenso a plantadas y que da 3000 horas de vuelo continuas entre mantenimientos.
Por eso la Luftwaffe alemana y la Royal Canadian Air Force usan el Grob 120 A con ESTE motor para entrenamiento primario (cuesta U$ 1 M). Ecuador, en cambio, compró el mismo modelo sobremotorizado que nosotros, el 120 PT de U$ 2,5 M. ¿Y adivine qué cadetes vuelan más horas por año, los alemanes y los canadienses, o nosotros, los sudacas? ¿Ud., Mariano, cree que se aprende a manejar mejor con un Lamborghini?
Como podrá ver, colega de Vedia, teniendo a su disposición la 2da mayor fábrica aeronáutica de la región (y de la cual fue fundadora y propietaria), nuestra Fuerza Aérea desde 1956 le tomó gusto a comprar importado, sin mirar precios ni remilgos por la coherencia: ¿cómo se estandariza el mantenimiento de los 9 Grob con el de los 8 Sierra? Respuesta: no hay modo. Son manuales, prácticas de taller y un pañol de repuestos totalmente diferentes.
Un Malvina es estructuralmente tan fornido como un Grob 120 A, con su célula esculpida en fibra de vidrio y de carbono, que dura al menos 10.000 horas y tal vez 15.000; amén del mismo robusto motor y similar aviónica. Pero nuestro avioncito tiene el plus de la fabricación y mantenimiento nacionales, costar en pesos y venderse a U$ 350.000 menos por unidad. Eso lo hace exportable.
Creo que debería revisar las versiones que le cuentan. Ud. escribe: «Incluso, durante el gobierno anterior hubo un prototipo que voló deficientemente. Esta inversión no va a dar ganancias, sino gastos», advirtieron a LA NACION”. Fin de cita.
“Advirtieron”, sujeto tácito. ¡Alto periodismo, Mariano! ¿Algún Barón Rojo da la cara por esas afirmaciones? El demostrador tecnológico del Malvina voló 5 veces en 2016, y habrá sumado 2 horas en el aire hasta que la conducción entrante a FAdeA lo bajó de un dedazo, pese a que el avión no mostraba problemas, o quizás por eso. Es lo que se ve en los videos.
Dicho por un pésimo ex piloto, aunque mirón (yo): ese avioncito vuela bárbaro, de Vedia: tiene muy baja carga alar, 96 kg. por m2 de máxima. Eso se nota en la elegancia livianita, casi alegre, de sus despegues y aterrizajes, ¡y con ese motor de apenas 180 HP!
Ya soy muy canoso para disfrazarme de cadete, pero ¡cómo le echaría mano al prototipo con 240 HP! ¡Qué no haría! Con su escueta envergadura, el Malvina parece hecho para tirar unos toneles relampagueantes: tiene bien concentrada su masa alrededor de su eje fuselar.
No sugiero que Ud., Mariano, deba volver q rendir Física o tenga que interpretar planos, pero ¿no debería al menos mirar los videos de vuelo antes de reproducir gansadas de terceros tan anónimos? ¿O tal vez son de autor?
Un repaso rapidito, colega. Los largueros principales de ala al Malvina le permiten 6 g positivas y 3 negativas. Si Ud. pesara 80 kg., Mariano, con 6 g en una salida de picada su cuerpo llegaría a 480 kg y su cabeza pesaría 48 kg. sobre sus pobres cervicales. Sin un traje “G” que se infle para comprimir su abdomen y piernas, la sangre bajaría en alegre cascada por sus venas desde su cerebro hasta sus pies, y no sería improbable que tenga un instante de“visión túnel” y luego se desmaye.
Y sin embargo, los cadetes deberán poder hacer eso varias veces por día sin que las raíces alares se rompan, aunque en esa salida de picada estén cargándolas con 8100 kg., Mariano, es decir 6 veces su peso, el del avión, el del combustible y el mío (ya me anoto para ser su instructor, si algún irresponsable lo permite: va a ser un placer).
Pero desmáyese tranquilo, amigo. Para romper las alas de este avión, para “hacerlas aplaudir”, se necesitan 9 g positivas. En prueba estática, habría que apoyar las alas sobre 2 caballetes forzudos y aplastar el fuselaje bajo un peso equivalente al de 5 camionetas VW Amarok hasta escuchar “crunch”.
Lo diseñaron tan fuerte para que fuera acrobático, pero sin embargo es muy liviano: 964 kg. de peso vacío. Ésa es la belleza de los “composites”, y éste es nuestro primer avión “esculpido” en fibra de vidrio y de carbono. Un “first timer” para la fábrica. Era hora. Hace 40 años que los compuestos están sustituyendo al duraluminio en aeronáutica.
Ud. dirá que añadir un tercer modelo en discordia a nuestro ya incoherente equipamiento de instrucción básica sería agravar el caos. Pretendo probarle que el Malvina da más bien para eliminar el caos de raíz. Y no tanto por sus ventajas aeronáuticas, económicas y docentes.
Lo único revolucionario de este avioncito tan clásico, tan básico y tan convencional es su financiación inicial, que vincula su fabricación a las jubilaciones militares. Es lo que más me gusta.
Aterricemos para hacer números.
Números en tierra
Vista lateral del IA-100 Malvina: los “winglets” en punta de ala no son “de estilo”: mitigan vórtices que restan energía cinética.
Los U$ 2,5 millones que pone el IAF, la caja compensatoria de los militares jubilados, representan el 5% de su capital en giro, dice Ud. Añade que ese instituto tiene un 30% de su cartera colocada en préstamos personales y un 15% en hipotecarios. De modo que ya ve, el Malvina no le cambia mayormente el centro de gravedad al IAF.
Justamente, yo me propondría cambiarle ese centro radicalmente, y no por hacer virtud de la pura necesidad. La idea podría inaugurar un modo de legítimo y transparente de adquisición de equipamiento tecnológico militar. Aplicado en otros casos con criterio y sistematicidad, tal vez de aquí a 10 años nos podría sacar un poco del estado de indefensión tecnológica aguda, y además generar trabajo industrial calificado para alejar la recesión.
Para no delirar, póngale que en una década se llega a que la mitad de esta caja compensatoria esté apalancada en 3 o 4 sistemas de armas interesantes y bien escogidos, como algunos de los que exportan con éxito Brasil, Sudáfrica, Finlandia, Suecia, la República Checa o Australia. No pido mucho: un fusil de asalto que sustituya al FAL, un sistema aéreo robótico como el SARA, un cañón interesante como nuestro SOFMA de 155 mm pero autoportante y automatizado, nuestros radares móviles de INVAP y obviamente este avión…
Este tipo de financiación cambiaría las reglas de juego. Toda vez que aterricen marcianos en FAdeA, en Fabricaciones Militares o en CINAR para suspender un buen proyecto propio, y lo hagan en colusión con una cúpula ávida de gastar chequera en importaciones absurdas, tales preclaros pastores de hombres (al decir homérico) estarían no sólo dejando sin armas a La Patria, que es buenaza y jamás pega codazos. No señor, estarían jorobándole las jubilaciones a todos los militares en ejercicio en las tres fuerzas armadas. Ahí si me imagino codazos y también rodillazos. A Ud. se le incendiaría el teléfono debido a la indignación castrense. Nada nuevo en su diario, creo, pero las causas serían las opuestas.
¿No sería un modo perfecto de terminar con nuestro viejo y perverso sistema de adquisición de armamento? Es el mismo que hizo que en 1956 el brigadier Heriberto Ahrens, ¡y por teléfono!, le ordenara al Ing. Guillot suspender la fabricación en Córdoba de 100 Pulqui II. Aquel año el Pulqui II todavía era, junto con el MiG 15 y el Sabre F-86D, uno de los 3 mejores cazas a reacción del mundo.
¿No sería la ocasión de liquidar esa mentalidad colonizada, compradora y chatarrera que en 1982 nos mandó a combatir a la Task Force con aviones de la década del ’50, mayormente sin radar, carentes hasta de una antena que avisara a nuestros bravos pilotos cuando estaban siendo iluminados por un radar británico de tiro?
Contra lo que creen muchos y muy honestos militares argentinos, no fue la democracia lo que puso a nuestro país en su actual estado de indefensión aguda. En su visión, creo que esquinada, cuando el gobierno nacional es de “progres”, desarma a los militares como si eso evitara golpes, y si es de CEOs de derecha modernosa, gobierna con la Gendarmería y desarma a los militares por ahorro.
La realidad es lamentablemente más compleja y fétida. Dejar de fabricar armamento para comprar chatarra descartada por la OTAN e Israel es una costumbre de nuestras Fuerzas Armadas desde que terminó la 2da Guerra Mundial, es anterior a la existencia al pacto del Atlántico Norte y del mencionado país. Y sin democracia pero también con ella, quienes viven decidiendo algunas importaciones insólitas son o han sido altos jefes militares. Una compra grande y se jubilan.
Sin embargo, la vida te da sorpresas. Si en los ’90 alguien me decía que un gobierno del mismo partido que produjo a Carlos Menem iba a apalancar parte de mi jubilación de civil en satélites, reactores nucleares y fibra óptica, habría rebuznado de risa.
Pero ups, sucedió: muy para mi sorpresa el presidente Néstor Kirchner lo hizo. Por eso ahora le pido más peras al olmo, aunque sea otro olmo distinto. Y le pido que el IA100 Malvina y su original financiación inicial no sean un simple cisne negro, un “freak event” producto de la necesidad. Pido que esto sea un método.
Dudo de que esta idea tenga suficiente fuerza para contrarrestar los efectos políticos de la globalización. Ésta ha logrado que parte de nuestra dirigencia política piense en la Argentina más como un lugar que un país, y suponga que tener un estado fuerte, Fuerzas Armadas equipadas, una industria de armamento propia (e incluso una industria), sean lujos estúpidos, cosas de viejos.
En AgendAR creemos que no son lujos sino necesidades. Y que volver a fabricar –y acaso a exportar- aviones argentinos nos hace un poco más país.
Daniel E. Arias
Roberto Salvarezza: “Nuestra principal preocupación es el deterioro salarial de los investigadores”
El ministro de Ciencia se refirió a los reclamos de investigadores por la recomposición de su salario
Como los otros ministros en este gobierno -y probablemente en casi todos los países- Roberto Salvarezza debió cambiar buena parte de la planificación que había esbozado para este año cuando la irrupción de la pandemia quemó todos los papeles. “La idea era empezar a transitar una recuperación progresiva y dar señales a los investigadores de que sí es posible hacer ciencia en el país, como lo fue en el período 2003-2015. Pero el 9 de marzo entramos en modo cuarentena y el 18 ya habíamos creado la Unidad Coronavirus entre el Ministerio, la Agencia y el CONICET, para salir a dar respuesta a lo que pasaba». De ahí surgieron los tests de diagnóstico, el suero equino hiperinmune, el plasma para convalecientes, aplicaciones informáticas como la plataforma CUIDAR y el apoyo por parte de la empresa VENG, de la CONAE, a las fábricas de respiradores”, detalló Salvarezza en una reunión virtual con integrantes de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC). Con la atención y la inversión dedicadas a buscar soluciones para enfrentar la pandemia, otros aspectos quedaron relegados, como la actualización salarial de investigadores y personal de apoyo del CONICET, que reclaman por la apertura de paritarias debido al deterioro acumulado de sus ingresos desde 2015, y que anunciaron un “paro virtual” y movilización para jueves el 3 de septiembre. “Es una deuda que pensábamos saldar en junio, sabemos que está retrasado, lo sabe Alberto Fernández, lo sabe el Gabinete y estamos trabajando en eso, pero lo que pedimos es que nos den tiempo para ver cómo podemos atender estos reclamos, que son justos, pero que hay que contextualizarlos en la crisis que estamos atravesando. No podemos da una fecha pero sí puedo decir que en este momento nuestra principal preocupación es el deterioro salarial de los investigadores”, dijo el ministro. “Me parece muy bien que haya iniciativas legislativas que impulsen el financiamiento de la ciencia porque necesitamos un horizonte de inversión”, continuó Salvarezza. Destacó a los que considera “gestos concretos”, en términos de inversión, que se dieron durante este año, como el aumento de un 50% en las becas y la incorporación de otras 400, los ingresos de 800 investigadores y 300 profesionales –casi duplicando las cifras de 2019–, los subsidios a quienes finalizaron su beca –que inicialmente habían sido prorrogadas por tres meses–, el aumento de un 25% en los proyectos PICT que empezaban a ser financiados este año y los 600 millones de pesos dedicados a proyectos relacionados con COVID-19, entre otras acciones del MINCYT. “Lo que teníamos previsto sufrió modificaciones fundamentales con la pandemia, el mundo de hoy es un 10% en promedio más pobre, en términos de caída del PBI, que lo que era antes. Entonces, nuestras expectativas de crecimiento también son menores, debemos balancear todas las necesidades que tiene este país”, dijo el titular de la cartera de Ciencia, Tecnología e Innovación. Salvarezza consideró que este año se ha llegado a un pozo en términos de inversión –estima que el año cerrará con una ejecución algo por encima de los 35.000 millones de pesos–, en el que la función Ciencia y Tecnología oscilará entre 0,20 y el 0,22 como porcentaje del PBI –en 2015 era 0,35 y a partir de entonces comenzó a caer durante el macrismo–, lo que replica lo ocurrido en 2019. “Nuestra expectativa es poder subirlo un poco en 2021, eso sería una señal fuerte de recuperación. Hemos elevado nuestras necesidades y lo estamos discutiendo”, dijo con respecto al proyecto de Ley de Presupuesto que se comenzará a discutir el mes próximo en el Congreso. Medido en dólares, es bastante menos de la mitad que en 2015, cuando el presupuesto asignado a la función CyT era de 20.000 millones de pesos, con un dólar a 10 pesos. Con respecto a la iniciativa de la vicepresidenta de la Comisión de Ciencia de la Cámara de Diputados, Claudia Bernazza, que presentó un proyecto para escalonar la inversión hasta el 1% del PBI en 2030, Salvarezza se mostró a favor: “Me parece muy bien que haya iniciativas legislativas que impulsen el financiamiento de la ciencia porque -repito- necesitamos un horizonte de inversión. Seguramente habrá una discusión en las comisiones y, de nuestra parte, creemos que es necesaria una recuperación de la inversión en el sector por parte del Estado”. El proyecto retoma la idea del presentado en el año 2017 por el entonces senador y actual gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, que había logrado media sanción pero perdió estado parlamentario. “La pandemia también nos ha dado la oportunidad de pasar de un prototipo de una laboratorio a escalarlo y producir un millón, como se hará con los tests de NEOKIT que fabricará Y-TEC. Muchos científico han descubierto la importancia de trabajar con el sector productivo”, agregó el ministro. Durante la entrevista con la RADPC, Salvarezza dijo que el MINCYT no se mantendrá ajeno a los debates ambientales planteados por la producción, desde la sojización vía el uso de agroquímicos a la explotación de recursos naturales a través de la megaminería y el fracking. “La Argentina necesita producir pero la comunidad científica debe ser un actor del debate. La recuperación económica tiene que estar enmarcada en el cuidado ambiental, no hay otra agenda, no podemos pensar solo en lo productivo sin tener una mirada amplia sobre el impacto en el ambiente. Estamos formando comités de trabajo en diversos temas, como litio, extracción de petróleo y producción agropecuaria, con una mirada transversal”. También se refirió al proyecto de producción de cerdos que se está negociando con China, que ha sido cuestionado por diversas organizaciones: “No solo fuimos consultados por Cancillería, también hemos participado en las reuniones que se han hecho sobre el tema, como la del último lunes en Casa de Gobierno. Vamos a armar una comisión que genere los protocolos. Si se da el acuerdo, la Argentina va a tener las normas de bioseguridad y manejo de residuos, de escala de producción. Hay que hacerlo teniendo en cuenta el cuidado ambiental y también los intereses de los pequeños productores”. A poco del lanzamiento del SAOCOM 1B, otros proyectos satelitales ocuparán la agenda del año que viene, como el satélite SABIA-Mar y un proyecto de satélite meterológico de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que tendría financiamiento del BID y que podría construirse en la Argentina, con el aporte de las capacidades satelitales de la CONAE e INVAP. También proyectan relanzar el programa de acceso al espacio con lanzadores propios. “La pandemia también nos ha dado la oportunidad de pasar de los prototipos de laboratorio a escalarlos y producir un millón, como se hará con los tests de NEOKIT que fabricará Y-TEC. Muchos han descubierto la importancia de trabajar con el sector productivo”, agregó el ministro. Según Salvarezza, en la pospandemia el esfuerzo será dirigido “a una unidad que va a tener que atender la pobreza y el problema alimentario, que va a trabajar sobre misiones que potencien proyectos de desarrollo en áreas como tecnología de alimentos, acceso a la salud y agricultura familiar –para el que se destinaron recientenmente fondos por 1000 millones de pesos en el marco del Plan Argentina contra el Hambre–. Buscamos que la ciencia sea un instrumento para resolver problemas de la sociedad y buscamos los canales para eso. Desde el laboratorio a la producción es nuestra consigna y ese camino vamos a transitar. Tenemos la convicción de que hay que financiar toda la ciencia, pero debemos poner el foco en las necesidades urgentes de nuestra sociedad”, dijo. Y concluyó: “Los investigadores salieron a responder cuando se los convocó para enfrentar la pandemia, no pidieron nada a cambio, se pusieron a trabajar con lo que había, con el sistema golpeado por Macri, es un crédito que nos han dado”.Alberto Fernández anunció que la Hidrovía será administrada por la nación y las provincias
Este punto es objetado principalmente por las firmas cerealeras que cargan en la zona de Rosario, por entender que «sumará burocracia», no bajará los costos ni mejorará las prestaciones, que actualmente consideran caras y malas.
Al hacer el anuncio, Alberto Fernández subrayó la importancia geoestratégica de la hidrovía, que involucra a siete provincias costeras: Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Misiones y Santa Fe. Todas serán coadministradoras, con una participación conjunta del 49%. El otro 51% de la AFH quedará en manos del Estado nacional. Anticipó, a su vez, que el Consejo Federal (en el que participará el sector privado) tendrá sede permanente en Rosario, un proceso de descentralización que continuará en los próximos días, anticipó, mudando la sede de una de las subsecretarías de Energía a la provincia de Neuquén.
«La Hidrovía es un canal de desarrollo para muchas provincias y para muchos productores del norte de la Patria, ese norte que sistemáticamente fue olvidado», dijo el presidente, y pidió «que por este río vayan al mundo a llenarlo de productos argentinos». La presentación se hizo en Puerto General San Martín, Santa Fe, sobre la costa del río Paraná. Allí insistió Alberto Fernández sobre la necesidad de construir un país más federal y consideró que el impulso a estas vías de navegación es una oportunidad para alentar un desarrollo geográfico más equitativo.
Omar Perotti, el gobernador anfitrión, destacó las características físicas de la Hidrovía para facilitar el comercio. Señaló que pese a la grave bajante del Paraná de este año, el trabajo de dragado permanente permitió mantener «un calado efectivo» de 32 a 34 pies. «Esperamos seguir ofreciendo menos costos y garantizar un calado permanente de 10 pies de Santa Fe hacia el norte, para que las barcazas puedan traer los productos de las provincias litoraleñas y también del interior, por camión hasta nuestros puertos». «Confiamos en poder asistir al renacimiento de un federalismo efectivo», subrayó.
Las exportadoras de cereales y aceites, aglutinadas en CIARA, se manifestaron en contra, pero aclararon que «no contra el gobierno sino contra un mal proyecto». Sostienen que una nueva concesión debiera hacer sólo las obras de profundización del calado para facilitar la navegación y bajar la tarifa. «Hoy es la peor hidrovía del mundo en materia de calado y la más cara», señaló una fuente cercana al titular de CIARA, Gustavo Idígoras. «Debería asegurarse su buen funcionamiento mediante un pequeño pero eficiente organismo de control, pero crear una empresa estatal atenta contra todos los objetivos a la vez», agregó ese mismo vocero.
El gobierno también anunció que «se estudiará la posibilidad de realizar el dragado del canal Magdalena para garantizar una salida directa al océano Atlántico», más al sur de la traza actual y sin pasar por el puerto de Montevideo. Este anuncio retoma la propuesta formulada por el ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables del gobierno de Cristina Kirchner, Horacio Tettamanti, que había quedado en estudio al momento del cambio de gobierno. Pero su sucesor durante el macrismo, Jorge Metz, dio de baja el proyecto.
En un intercambio entre ambos en una sesión de zoom organizada por una entidad profesional un par de semanas atrás, Tettamanti volvió sobre el tema, señalando que este canal de aguas profundas vincularía por vía fluvial a los puertos bonaerenses y patagónicos con los puertos del litoral, buscando un modo de integración hoy inexistente. «El diseño actual está hecho a pedido de las multinacionales cerealeras, que también tienen intereses en Montevideo», dijo Tettamanti en el debate aludido. En la misma oportunidad, Metz le retrucó que implicaría una inversión costosisima y obligaría a extender innecesariamente el recorrido, porque «el 70% de los barcos van y vienen de Santos», el puerto más grande de Sudamérica, en el estado de Sao Paulo.
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Un mundo de migrantes
En algunos países como Emiratos, Catar u Omán las comunidades de inmigrantes suponen la mayoría de la población total. Esta es la proporción de inmigrantes en cada país del mundo: pic.twitter.com/oPCEHZOi1f
— El Orden Mundial – EOM (@elOrdenMundial) August 28, 2020
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ANMAT aprueba un nuevo test serológico nacional para el coronavirus que mide otro anticuerpo
Se trata del COVIDAR IgM, que aparece junto o más temprano que el IgG y podría revelar si una persona está o estuvo infectada.
Científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del CONICET crearon un nuevo test serológico para COVID-19 que, a diferencia del “COVIDAR IgG”, detecta otro tipo de anticuerpo que el organismo produce en general de manera más precoz frente a la infección por el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. También fue aprobado por ANMAT.
“Esta nueva herramienta, COVIDAR IgM, detecta la inmunoglobulina IgM, que es el primer anticuerpo que genera el sistema inmune para combatir una infección. A diferencia de IgG, tiene un período de duración más corto, es decir, está presente menos tiempo en la sangre del paciente. Para el caso particular del nuevo coronavirus puede permanecer detectable hasta dos meses y luego comenzar a declinar. Mientras que IgG tiene una duración mayor”, afirmó una de las líderes del proyecto, Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la FIL e investigadora del CONICET. La IgM se produce primero que la IgG y aparece en el 40% de las personas infectadas en los primeros 7 días de comenzados los síntomas. “Si los resultados para este anticuerpo son positivos significa que la persona está o estuvo infectada”, explicó Gamarnik. “La IgG, en el caso particular de la infección con el nuevo coronavirus, puede aparecer unos días después pero, sorprendentemente, hemos notado que en muchos casos aparece en forma simultánea a la IgM”, agregó Diego Ojeda, becario postdoctoral de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) e integrante del laboratorio de Gamarnik. Si bien aún no se sabe con precisión cuánto dura la IgG circulante, si se considera información obtenida con otros coronavirus como el SARS-CoV-1 es posible que la inmunidad dure al menos 1 año. “Este es un tema de intenso estudio y todavía no hay pacientes que hayan pasado ese periodo de tiempo desde el inicio de la pandemia. Por este motivo es de gran importancia realizar investigaciones que permitan el seguimiento de los pacientes midiendo el nivel de anticuerpos a medida que nos alejamos del momento de la infección”, señaló María Mora González López Ledesma, investigadora asistente del CONICET e integrante del grupo de Gamarnik. Los investigadores de la FIL están realizando una colaboración con profesionales del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, liderados por Beatriz Perazzi, quienes están haciendo un seguimiento de pacientes midiendo los niveles de IgG e IgM a medida que pasa el tiempo. “Estos estudios son de gran importancia porque nos permitirán determinar con mayor precisión la duración de cada uno de estos dos anticuerpos”, subraya Gamarnik.El nuevo test de IgM es útil como complemento del test IgG.
Puede sumarse a las pruebas que buscan evaluar la circulación del virus en la comunidad, y también podría complementar estrategias para la identificación y aislamiento de casos y contactos. Mediante el uso de SEROKIT, un equipo validado para la recolección y conservación de anticuerpos en muestras de una gota de sangre, se están realizando estudios de seroprevalencia de COVID-19 en la Ciudad de Buenos Aires y estudios para el cuidado de personal de la salud en la Provincia de Buenos Aires. Esas muestras se analizan por medio del método de ELISA en el laboratorio con los test COVIDAR IgG e IgM. Por mes se están produciendo aproximadamente 200.000 test serológicos: 160.000 IgG y 40.000 IgM. Están disponibles para las autoridades de salud nacionales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires y se distribuyen a más de 70 hospitales y clínicas del país.
Ambos kits se han distribuido en la Ciudad de Buenos Aires, en la Provincia de Buenos Aires, Chaco, Formosa, Córdoba, Corrientes, Santa Fe, Neuquén, Santa Cruz, Rio Negro, Chubut, Tucumán, Entre Ríos, San Luis y Tierra del Fuego.
Del desarrollo de los test serológicos argentinos para COVID-19 también participaron Marcelo Yanovsky y Julio Caramelo, jefes de laboratorio de la FIL e investigadores del CONICET; Diego Álvarez de la Universidad Nacional de San Martín y del CONICET; otros doctorandos y jóvenes doctores que integran el grupo de Gamarnik: Horacio Martín Pallarés, Guadalupe Costa Navarro y Lautaro Sánchez; y Jorge Carradori, del Laboratorio Lemos.
El proyecto se realiza en el marco de la “Unidad Coronavirus COVID-19” impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) y recibió el apoyo del Fondo para la Convergencia del Mercosur (FOCEM), la Fundación Williams y la Asociación Civil Siempre Ayuda Nunca Dañes (SAND). 
