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Los aportes y los proyectos de la Unidad «Covid-19» del Ministerio de Ciencia
Entrevista al Dr Pablo Nuñez, del Conicet. Este biólogo es el coordinador de la Unidad «Covid-19» del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Y fue el encargado de sacar adelante proyectos como los kits de diagnóstico y los barbijos antivirales, entre otros desarrollos.
Esta semana el Ministerio de Ciencia lanzó una convocatoria para otorgar subsidios de investigación para desarrollar algunas de las mejores ideas de investigadores argentinos que ayuden a pelear uno de los índices más terribles que la pandemia genera en Argentina: el hambre y la desnutrición.
Con financiación aportada por el Banco de Desarrollo de América Latina (antes la Corporación Andina de Fomento) desde el ministerio esperan ayudar a poner a punto productos alimenticios para disminuir la malnutrición infantil. Esta iniciativa se suma a otras similares que viene llevando a cabo desde marzo de este año el Conicet y otras organizaciones científicas, como la «Unidad Covid 19». Este grupo viene coordinando estudios y facilitando el lanzamiento de productos y herramientas contra la pandemia.
Entrevistamos al Subsecretario de Coordinación Institucional, Pablo Nuñez, el responsable de llevar adelante el trabajo del día a día de estas unidades. Su especialidad es la ciencia de datos, el modelado y la bioestadística aplicada a la salud y la nutrición infantil.
– ¿Qué es la unidad Covid-19 del Conicet?
– Es la forma que encontramos, allá por marzo de este año, de poder sumar recursos humanos, infraestructura, equipamiento que nos sirvieran para diagnóstico e investigación sobre coronavirus. Y para eso coordinamos las posibilidades y los fondos del Ministerio, el Conicet y la Agencia de Investigación para tener una estrategia focalizada y poder desarrollar rápidamente proyectos tecnológicos que sirvieran para hacerle frente al Covid-19. Hay que pensar que históricamente nuestro sistema científico siempre estuvo muy fragmentado y esta unidad ayudó a mejorar y acelerar la coordinación de los pasos de los avances.
– ¿Cuántos recursos le dedicaron al tema?
– En principio, y sumando las diversas partidas y los refuerzos, calculo que llevamos invertido en estos temas unos 500 millones de pesos. Entre las dos convocatorias se presentaron más de 1.400 ideas que fueron evaluadas por un grupo de 60 especialistas y elegimos financiar 200 proyectos. Medido en cantidad de científicos involucrados, hasta ahora, la participación fue de más de 3.000 científicos argentinos entre investigadores del Conicet, del INTA, el INTI, profesores de universidades y personal de otras instituciones de la ciencia local que se fueron sumando.
– En el mundo de la ciencia obtener resultados y productos suele llevar años. Y en Argentina todavía más.
– Si, es cierto. Por eso desde la Unidad Covid-19 tratamos de darle a los proyectos que abordamos o que priorizamos una impronta diferente, para poder obtener resultados concretos en meses. De hecho, varios de los proyectos -como los kits de diagnóstico o los barbijos- ya están siendo utilizados en forma intensa. Incluso se están empezando a exportar. De todos modos, algunos de los desarrollos que elegimos estaban ya avanzados. Por ejemplo, había kits de diagnóstico innovadores para detectar el dengue casi listos, pero todavía pasando por las etapas burocráticas de aprobación y comercialización. Mientras los responsables los re-diseñaban para que detectaran SARS-CoV-2 nosotros aceleramos lo necesario para poder salir con el producto y hoy tenemos tres kits diferentes disponibles: el NEO-kit, el Covid-AR y el ELA-CHEMSTRIP.
¿Qué otros productos tecnológicos salieron en este tiempo?
– El barbijo de telas con capacidades antivirales gracias a sus nanomateriales, que salió al mercado en apenas cuatro meses y tiene impacto. Nació como una idea de una PyME dedicada a la industria textil. Además, dan origen a otros desarrollos: están pensando en algo similar, pero desarrollando telas capaces de proteger contra los mosquitos que transmiten el dengue.
-¿Y en otros rubros?
– Me parece importante el desarrollo de la app CuidAR, que hoy se usa en todo el país. También funciona muy bien el consorcio de genómica y que se encarga de secuenciar el genoma de cepas de coronavirus aisladas en diferentes provincias del país y que luego se envían a una base de global. Hoy hay más de 400 cepas analizadas y vamos a llegar a 1000. Y trabajamos en avances con respiradores. Finalmente, estamos muy contentos con los estudios sobre posibilidades de tratamientos: desde el uso de plasma de convalescientes, el suero «equino», ensayos de ivermectina y lo que puede venir, en el mediano plazo, con el aislamiento de nanoanticuerpos monoclonales de llama, un avance que se presentó hace pocos días.
Pablo Nuñez, Subsecretaria de Coordinación InstitucionalPara combatir el hambre
Con la misma idea de agilizar avances que se logró contra la pandemia de coronavirus, el ministerio presentó una iniciativa similar para mejorar las herramientas contra el hambre y la desnutrición. La convocatoria es amplia e incluye desarrollar tecnologías para fabricar y lograr alimentos nuevos, con mejores propiedades nutritivas o preventivas.
Ya hay antecedentes científicos que se ensayaron como una super-sopa, pero también barritas con componente especiales. O probar nuevos ingredientes como la quinoa o el maní, sumar elementos pre y probióticos y con otros nutrientes agregados. De hecho ya tenemos cerca de 40 alimentos prometedores identificados. También queremos poner a punto sistemas de fabricación, conservación y envasado que permitan completar producciones de alimento en pequeñas cantidades, para distribuciones regionales -por ejemplo-, pero que garantizan la seguridad alimentaria y a costos competitivos. También vamos a financiar ideas y avances para mejorar el acceso a agua potable.
Enrique Garabetyan
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Otro desarrollo de la UNLP: un kit de diagnóstico que emplea nanopartículas magnéticas
Se trata de una innovación que permite extraer el componente genético y brindar resultados más rápidos y económicos.
Los ministerios bonaerenses de Salud; y de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, junto a la Universidad Nacional de La Plata y al Conicet firmaron un convenio para desarrollar un kit de extracción rápida de Ácido RiboNucléico (ARN) para el diagnóstico de COVID-19 mediante nanopartículas magnéticas.
El nuevo sistema fue desarrollado por científicos bonaerenses de la Universidad Nacional de La Plata y del Conicet. Es más rápido y económico porque no necesita gran equipamiento de laboratorio, y al producirse en el país, reemplazaría los productos importados. Abastecerá, en principio, a la red pública de laboratorios de la provincia de Buenos Aires.
Su función, explicaron las y los especialistas, es atraer el componente genético del virus mediante pequeñas partículas, como si se tratase de un imán, y de esta manera permitir su identificación.
Lo novedoso del kit es que no requiere el uso de centrífugas, un equipo costoso que no está disponible en todos los laboratorios. Eso significaba, hasta ahora, una limitación y un menor procesamiento de muestras.

Claudia Rodríguez Torres, investigadora del CONICET, explicó que gracias a esto, el equipo laboratorio para hacer el diagnóstico puede ser muy sencillo. Además, señaló que “lleva menos tiempo en el proceso de extracción de ARN y reemplazaría los productos importados por productos que podemos fabricar de industria nacional”.
“El desarrollo de esa nueva técnica surge cuando desde el ministerio de Salud, y desde el equipo de diagnóstico advertimos que el paso limitante es la extracción del ARN. Ahí articulamos con el ministerio de Producción, Ciencia e Innovación para ver cuál era la manera de encontrar una solución a esta problemática”, señaló Marina Pifano, asesora del ministerio de Salud.
En efecto, el kit acorta el primer paso del diagnóstico, requiriendo solo 20 minutos, es mas económico porque requiere menos insumos y permitirá duplicar la cantidad de resultados diarios al permitir procesar más muestras.
De esta innovación participan también el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM), del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG), del Instituto de Investigaciones Fisioquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) y del Instituto de Física de la Plata (IFLP). El proyecto es el resultado de dos convocatorias que realizó el MINCyT de la Nación.
La brecha entre dólar oficial y «blue» es insoportable. Pero una devaluación lo sería más
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Historia conocida. A medida que la distancia entre el dólar oficial y los financieros o el blue crece más y más, las decisiones cotidianas se desvirtúan. Los que importan insumos para producir aceleran compras y adelantan pagos, ante el miedo a una devaluación inminente. Los ahorristas y las empresas con deudas en dólares intentan sacarle la mayor cantidad posible de divisas al Banco Central, a la vez que aumentan las presiones sobre los activos financieros y bienes durables, como automóviles, que permiten huir del peso. Cuando todos buscan salir, nadie quiere entrar. Los que “producen” dólares venden cada día menos, anticipando la devaluación. Los exportadores demoran sus liquidaciones en el Banco Central, los sojeros no entregan sus granos a las fábricas y son completamente indiferentes a la baja (exigua) de retenciones y a los mejores precios internacionales. Los ahorros en dólares salen de los bancos y escapan del sistema. Este círculo vicioso, que se acelera a una velocidad inusitada en las últimas semanas, nos coloca ante una dinámica perversa. Ante la lógica cobertura frente a costos futuros inciertos, las empresas incrementan precios y/o venden menos, por la mayor incertidumbre en la provisión de insumos. Más inflación y la posibilidad cierta de desabastecimiento en el horizonte. Estas son las razones por las que una brecha persistente superior al 100% es insoportable para que la economía funcione con normalidad. El Gobierno dejó pasar una oportunidad única para bajar la brecha a fines de agosto, cuando cerró el exitoso canje de deuda. Desde entonces, la política económica perdió el encuadre, actuó siempre tarde, decidió mal, con aspirinas para un paciente en estado crítico. Evitar la devaluación desordenada, decidida en los mercados financieros, debe ser la prioridad uno. Porque los equilibrios sociales están demasiado frágiles. Aunque tarde y con poca potencia, hay que poner sobre la mesa todo el arsenal disponible: suba de tasas, intervenciones en el mercado de bonos, corrección fiscal. Asumiendo que puede haber algo más de recesión, pero huyendo del inmenso desorden que provocaría un nuevo golpe al peso en el bolsillo de los argentinos.Tocando un asteroide: la misión de OSIRIS-REx . Video
La OSIRIS-REx es una sonda espacial de la NASA diseñada con el objetivo de alcanzar el asteroide Bennu, entre las órbitas de la Tierra y Marte, recoger una muestra del material de su superficie y volver a la Tierra para que esta muestra sea analizada. Fue lanzada el 8 de septiembre de 2016 desde cabo Cañaveral. Llegó al asteroide el 3 de diciembre de 2018. Y esta semana descendió en Bennu.
La misión de la nave OSIRIS-REx (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification and Security – Regolith Explorer) para recolectar material de la superficie de Bennu fue altamente compleja y riesgosa. Frente a los desafíos que representa descender en un asteroide plagado de rocas del tamaño de un edificio, que además expulsa partículas que vuelven a caer como lluvia sobre su superficie, la NASA diagramó un procedimiento que duró cuatro horas y media. Los pasos para que la sonda se posara en la superficie del asteroide por escasos segundos y tomara el material que luego será analizado en la Tierra fue el siguiente: 1- La secuencia de descenso comenzó con OSIRIS-REx encendiendo sus propulsores para dejar su órbita segura aproximadamente a 770 metros de la superficie de Bennu. 2- Después de viajar cuatro horas en esta trayectoria descendente, la nave espacial realizó la maniobra «Checkpoint» a una altitud aproximada de 125 metros. Esta combustión del propulsor ajustó la posición y la velocidad del OSIRIS-REx para descender abruptamente hacia la superficie. 3- Aproximadamente 11 minutos después, la nave espacial realizó la combustión «Matchpoint» a una altitud aproximada de 54 metros, ralentizando su descenso y apuntando a una trayectoria que coincidiera con la rotación del asteroide en el momento del contacto. 4- La nave espacial luego desciendió a la superficie, aterrizó durante menos de dieciséis segundos y disparó una de sus tres botellas de nitrógeno presurizado. El gas agitó y levantó el material de la superficie de Bennu, que luego quedó atrapado en la cabeza recolectora de la nave espacial. Después de este breve toque, OSIRIS-REx encendió sus propulsores para alejarse de la superficie de Bennu y navegó a una distancia segura del asteroide. 5- Después de la maniobra de salida de la órbita, la nave espacial emprendió una secuencia de reconfiguraciones para prepararse para el muestreo. Primero, OSIRIS-REx extiendó su brazo de muestreo robótico, el mecanismo de adquisición de muestras Touch-and-Go (TAGSAM), desde su posición de almacenamiento plegada hasta la posición de recolección de muestras. 6- Los dos paneles solares de la nave espacial luego se movieron en una configuración de «ala en Y» sobre el cuerpo de la nave espacial, que los colocó de manera segura arriba y lejos de la superficie del asteroide durante el aterrizaje. Esta configuración también colocó el centro de gravedad de la nave espacial directamente sobre la cabeza del colector TAGSAM, la única parte de la nave espacial que entró en contacto con la superficie de Bennu durante el evento de recolección de muestras. Lamentablemente, una porción significativa de la muestra se está perdiendo en el espacio, porque el compartimiento donde está alojada no se cerró correctamente. Nada es perfecto, ni siquiera los desafíos humanos más asombrosos.
Agregamos este didáctico video de la NASA. En un castellano algo agringado, pero, nuevamente, nada es perfecto.
Investigadores del Conicet y de universidades piden revisar los criterios de compra de tests
«Treinta y dos investigadores del Conicet y de universidades firmaron e hicieron pública una carta al director del Instituto Malbrán, Pascual Fidelio, con sus objeciones a la licitación para comprar a una compañía internacional tests rápidos de antígenos (que detectan una proteína del virus) para diagnosticar Covid-19 y pidiendo que se revisen criterios de testeo.
En el pliego de la licitación se establece que el Malbrán deberá realizar una prueba de desempeño del test que se compre, que éste deberá mostrar una sensibilidad mayor o igual al 90% en comparación con la técnica de referencia, conocida popularmente como PCR. Sobre la base de estudios locales, subrayan los científicos, una prueba de desempeño de los tests de antígenos que respete la estadística de las cargas virales locales «de ningún modo puede dar como resultado un 90% de sensibilidad en comparación con la técnica de referencia». Los científicos piden que las pruebas de desempeño del test Panbio (de la empresa Abbott, que es el que se ajustaría a las exigencias de la licitación) se realicen teniendo especial cuidado en incorporar muestras con diferentes cargas virales que respeten la estadística de las obtenidas en nuestro país.Cómo son los tests de COVID-19
En un «anexo», los científicos detallan cuál es la utilidad de cada tipo de test para la gestión de la pandemia. Dejando de lado los serológicos (que detectan anticuerpos), hay tres básicos: los de PCR, isotérmicos LAMP (que no requieren ciclos de temperatura); y de antígenos. «Las PCR son los más sensibles y selectivos, presentan una sensibilidad muy alta y en principio podrían detectar incluso una sola copia del ARN del virus presente en la fracción que se analiza. Se basan en la amplificación génica. El valor que entregan es el número de ciclos (Ct) de duplicación necesaria para hacer detectable el ARN del virus. Por ejemplo, un Ct=20 significa que la muestra se multiplicó por 2 veinte veces, es decir, algo más de un millón de veces para ser detectable». Con respecto de los isotérmicos (LAMP) también amplifican, pero con un método que es a temperatura constante y vuelve muchísimo más barato el instrumento de laboratorio necesario para su uso (100 a 1000 dólares versus más de 20.000 para la PCR). Su sensibilidad no es tan alta como la de PCR (se necesita 10 veces más concentración de ARN para detectarlo)». Por último, los tests de antígenos o «rápidos» no amplifican y su sensibilidad es muchísimo menor. Presentan la ventaja de dar un resultado en 20 a 30 minutos, pero son igual de invasivos que los dos anteriores, exigen las mismas precauciones de bioseguridad, y son igual de lentos en esa etapa. Además, son entre 500 y 50 veces menos sensibles que los que utilizan la técnica de PCR y LAMP respectivamente. Según los científicos, ningún test tiene sensibilidad 100%, pero por la dispersión de cargas virales, algunos individuos positivos prácticamente no tienen potencial de contagio, mientras otros son altamente infectivos. Conocerla tiene un importante valor para el manejo de los brotes.Conclusiones
Los tests rápidos no pueden reemplazar a la PCR en el diagnóstico debido a su baja sensibilidad -concluyen-. Por eso, la rutina que se ha determinado implica que si da negativo debe retestearse con PCR. Este hecho los pone muy por debajo de los tests LAMP. No se entiende entonces la razón por la cual estos se han eliminado en el documento del Ministerio de Salud en dos de las tres situaciones de positividad de testeo, mientras que se habilita el uso de tests rápidos, menos sensibles, que no pueden dar un resultado de descarte por no tener poder predictivo negativo. En vigilancia activa estos tests dejarían afuera un porcentual importante de casos con capacidad de contagio, pero podrían servir como método masivo de screening de supercontagiadores. En resumen, los test isotérmicos deben ser los que reemplacen a las PCR donde no se encuentren estos, y los tests rápidos de antígeno deberían servir solamente como una ayuda excepcional donde no se cuenta con otro tipo de test. El hecho de que sean nacionales y desarrollados por la ciencia local debería ser una razón adicional y muy fuerte para esta elección«.»Barrick Gold anunció extensión de vida útil de la mina de oro Veladero hasta 2033

Mark Bristow, CEO de la minera Barrick Gold
Las misiones argentinas a la Antártida en el marco de la pandemia
«La preparación para la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2020-2021 ya comenzó, con un estricto protocolo que se adapta a los requerimientos dispuestos para evitar la propagación del COVID-19. Además de los desafíos típicos de cada campaña, este año se suma la preocupación por el riesgo de contagio. Según se conoce hasta la fecha, la Antártida permanece libre de casos declarados del nuevo coronavirus, y las autoridades argentinas quieren que se mantenga así.
El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto están preparando un protocolo para evitar la posibilidad de contagios. La preparación habitual de la CAV requiere del relevo de las dotaciones y el abastecimiento de las bases permanentes y temporales que Argentina alberga en el continente. Pero como aseguró el Ministro de Defensa Agustín Rossi estos días, «existe una responsabilidad especial para evitar que el virus llegue allí».
El severo protocolo sanitario incluirá el aislamiento preventivo de 14 días de todas las personas que tengan que viajar. El primer día, a cada uno de sus integrantes se les realizará un test de PCR, un hisopado que detecta si la persona está infectada con coronavirus. Luego, se procede al inicio de la cuarentena de dos semanas donde se les realizará controles médicos de rutina. Y una vez finalizado los 14 días de aislamiento, cada integrante de la dotación debe someterse nuevamente a un test de PCR. Así, con el resultado del hisopado negativo, se autoriza al tripulante a viajar a la Antártida, sea por avión o buque.
La CAV consta de tres fases que se completan cada año, la primera comienza en diciembre y tiene como tarea principal el relevo y abastecimiento de la Base Marambio. La fase dos, inicia en el mes de enero donde se procede a realizar el relevo de la Base Belgrano II, la más lejana, y por último se concreta la fase tres que completa las tareas de la CAV pero en la Base San Martín. Pero como condición por el contexto de pandemia, se estableció que habrá varios cambios con el objetivo de disminuir el riesgo de contagio.

Estas nuevas medidas han generado mucha preocupación. La reducida capacidad de personal operando en la Antártida y la suspensión de varias actividades pone en cuestionamiento cuál será el verdadero alcance de la campaña antártica argentina y que sucederá de cara al futuro en un contexto internacional donde los especialistas epidemiólogos del mundo aseguran que la situación ocasionada por el covid-19 no cambiará en los años venideros, a menos que haya una vacuna efectiva.
Las empresas de turismo que realizan su actividad en la Antártida ya han anunciado que retomarán sus viajes a partir de noviembre. Si bien estas empresas operan con protocolo sanitario, y probablemente reducirán también su capacidad de transportar turistas, lo cierto es que el flujo de personas a la Antártida aumentará considerablemente el próximo mes, exponiendo al territorio a un posible inicio de contagios.
La apertura del turismo en la región podría frustrar los planes de las autoridades argentinas por intentar evitar infectar a la Antártida con este nuevo virus. Si es así, limitar el personal y las tareas podría no ser la mejor estrategia en término de intereses a largo plazo.
El continente antártico, uno de los territorios más hostiles y alejados del planeta, alberga uno de los ecosistemas menos alterados del mundo. Ejerce un rol estratégico como regulador de climas, temperaturas, vientos y corrientes marinas. Así, su importancia se extiende a todo el planeta Tierra, y no sólo al territorio argentino. Gracias a la actividad que realizan los científicos en la Antártida, se pueden realizar estudios que analizan el cambio climático, – al estudiar el hielo y como estos se derriten – y con ello predecir el futuro ambiental del mundo y de la Argentina, en un contexto también preocupante de calentamiento global.
La CAV le brinda a la Argentina el privilegio de ostentar presencia en uno de los territorios más valorados del planeta, y sostener año a año tareas de labor científica que favorecen a la humanidad. Pero sobre todo, la CAV contribuye al enriquecimiento del capital humano, tanto científico como el personal de las fuerzas armadas, que constituyen un pilar vital para la construcción de la defensa nacional.
Las fuerzas armadas del mundo están sufriendo un proceso de adaptación al nuevo contexto de covid-19, incorporando protocolos. Esto ha supuesto que la planificación de la defensa de muchos países se oriente a crear protocolos eficientes para evitar contagios y probables brotes, pero también que les permita sostener su estructura sin que se vea afectada o disminuida su capacidad operativa. Con la misma lógica se debería planificar las futuras misiones en la Antártida, buscando maximizar la presencia Argentina y no disminuirla.»
El gobierno prorroga las restricciones hasta el 8/11. La situación en AMBA y en provincias
El gobierno prepara un plan de vacunación masiva a partir de fin de año
Fuentes del Ministerio de Salud han hecho conocer a varios periodistas -en forma no oficial- que se está diseñando un plan de vacunación masiva y obligatoria para fines de año que abarcaría a no menos de 13,5 millones de personas, entre personal de salud y grupos de riesgo. Lo consideran el primer y necesario paso para llegar a toda la población hacia marzo de 2021.
Frente a algunas reservas expresadas, también en privado, «¿Tiene sentido hablar de un plan cuando no se conocen fechas ni características, si no se sabe todavía cuál o cuáles serán las vacunas a aplicar? Qué cadena de frío se necesitará, por ejemplo?». La respuesta es que la vacunación es ante todo un problema de logística: transporte y distribución, gigantesco. Muchos detalles pueden variar, pero el esfuerzo central puede y debe planearse desde ya. El otro factor -resulta evidente- es que la vacuna es el único antídoto efectivo contra la pandemia de coronavirus para salvar vidas y también una economía que está en terapia intensiva. Como se anticipó aquí en AgendAR, el ministro Ginés González García está negociando plazos y precios con al menos cinco laboratorios que ya tienen vacunas en fase 3 de experimentación: Oxford-Astra Zeneca (Gran Bretaña) Sinopharm (China), Sputnik V (Rusia), Jansen y Pfizer (Estados Unidos). Sin definiciones ni plazos definidos, y por orden del Presidente, se afirma que el ministro seguirá un orden establecido de prioridades a la hora de la elección, en cuanto a la o las vacunas estén disponibles. «Primero el cuándo, después el cuántos y por último (aunque no menos importante) el cuánto».La prioridad es, por ende, la velocidad, luego la cantidad de dosis y por último su precioNadie quiere arriesgar una alternativa, pero Pfizer pica en punta para ser la primera, según comentan en despachos oficiales. Astra-Zeneca, que produce y distribuirá aquí el empresario Hugo Sigman, tiene la ventaja del precio, unos 4 dólares por dosis contra 37 de la empresa Moderna, con la que Argentina aún no firmó acuerdos y que parece destinada únicamente al mercado estadounidense. También Sinopharm, con la que trabaja la fundación Huésped de Pedro Cahn, está entre las más esperadas. «La selección será científica y a la vez geopolítica«, suele repetir el ministro de Salud, quien apela a veces a una humorada para describir las presiones de las distintas empresas a la hora de ofrecer la solución que el mundo espera. «Cada uno me habla mal del otro para que le compremos la vacuna a ellos«, resume González García en la intimidad, y da otro detalles: salvo Jansen, el resto de las opciones incluye la obligatoriedad de una segunda dosis que aseguraría su efectividad. «Hay mucha presión social para hacer magia», hacen trascender cerca de González García, en crítica a la oposición y a sectores «que quieren abrir todo, aunque reconocen como «un tiro en el pie» las omisiones en el conteo de testeos, que le valieron la exclusión de un sistema global de medición de casos. Lo que sí está definida, dicen en el ministerio, es la obligación de vacunarse de cada ciudadano. «Hay una ley de vacunas que hay que cumplir. Y más en este caso donde la responsabilidad es individual y colectiva», afirman desde el ministerio de Salud, aunque no prevén por el momento castigos o penalizaciones para aquellos que decidan no vacunarse. Desde AgendAR, observamos que una ley que no establece sanciones, es una expresión de deseos. Pero creemos que la presión social que hoy empuja las flexibilizaciones -aunque algunas ean imprudentes- terminará por hacerla obligatoria, si se ven resultados positivos.
«El martillo y la danza» se ofrece como alternativa a una larga cuarentena que perdió efectividad
El ingeniero franco-español Tomás Pueyo se volvió viral con su teoría de la danza y el martillo para aplicar la cuarentena. Dice que hoy sólo se puede mitigar el virus.

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Desde AgendAR tenemos que señalar que en el Ministerio de Salud de Israel no piensan lo mismo. Pero es cierto que el de las escuelas es uno de los temas donde hay afirmaciones más contradictorias. En cualquier caso, la dificultad para aplicar estas medidas que recomienda en nuestro país son principalmente su extensión, su carácter federal y el transporte por carretera de los insumos esenciales.Una central Hualong-1 logró por 1° vez reacción en cadena sostenida (Es el que China nos vende)
Remes Lenicov en la Universidad de San Martín
Control del mar argentino – Cuales son los medios disponibles a corto plazo
En estos meses de 2020, la Armada Argentina y la Prefectura Naval tuvieron bastante actividad: en menos de 15 días (entre los meses de abril y mayo) se logró la captura de tres buques pesqueros luego que los mismos infringieran los regímenes legales vigentes para la actividad.
Solo en los decomisos de cargas (que incluye gastos incurridos de la Armada y Prefectura) realizados a los dos buques chinos y uno portugués, se recaudaron 54,5 millones de pesos mientras que el monto de las multas impuestas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura ascendió a 56,2 millones de pesos. Realizando un simple análisis, estamos ante cifras que cubren con creces los gastos que implican las mencionadas patrullas de control de mar, y que en un futuro se podrían ver incrementadas gracias a las modificaciones realizadas en la Ley 24.922 Régimen Federal de Pesca.
Pese a que todos los años se tiene que lidiar con esta problemática, los encargados de la toma de decisiones en la Argentina solo han podido brindar soluciones parciales ante las consecuencias que tiene la pesca ilegal en aguas argentinas. En el mes de agosto informábamos que «…pese a que no hay cifras exactas, entidades como la Organización para la Protección de los Recursos del Atlántico Sudoccidental calculan que las pérdidas económicas anuales rondarían los 1.000 millones de dólares, cifra no menor si consideramos que en 2018, la Argentina exportó productos pesqueros por un valor total de 2148 millones de dólares (489 mil toneladas)…» Y esto solo si lo analizamos desde el punto de vista económico, ya que el daño al ecosistema marino resulta a esta altura irreversible atento la continua explotación que sufre esta particular región del Atlántico sur.
¿Por que decimos soluciones parciales? Porque pese al endurecimiento de sanciones y multas, a la Armada Argentina y la Prefectura Naval se les sigue negando el acceso a herramientas que les permitan ejercer un efectivo control del espacio marítimo.
Sin ir más lejos, la constante desinversión a las que han sido y son sometidas las FFAA ha derivado en pérdida de capacidades esenciales tanto para las misiones centrales como para estas tareas de control. Países como Ecuador y Chile son un ejemplo reciente de los medios y actividades que demandan la vigilancia de flotas pesqueras.
El Informe brindado por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados en el mes de agosto no hizo más que reflejar la precaria situación de la Argentina: Limitados medios aeronavales, tanto de la PNA como de la Armada.
Para el caso de la PNA, se informaba que la fuerza contaba con cinco guardacostas de la Clase Halcón (dos acondicionamiento y modernización) y un guardacostas multipropósito, mientras que los medios aéreos del Servicio de Aviación de la Prefectura Naval Argentina se limitaban a tres aeronaves (dos C-212-300 y un King Air 350iER).
La situación de la Armada también distaba de ser la ideal, con solo tres unidades disponibles en la División de Patrullado Marítimo: El patrullero oceánico ARA «Bouchard» P-51, el aviso ARA «Bahía Agradable» A-23 y la corbeta ARA «Granville» P-33. Estos buques son usualmente reforzados con buques del Comando de la Flota de Mar. Por su parte, el Comando de Aviación Naval solo podía disponer de dos aeronaves, un Grumman S-2T Turbo Tracker y un Beechcraft B-200 Kin Air.
La mayor carencia se aprecia en medios aéreos de exploración de largo alcance ya que la flota de Lockheed P-3B Orión de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración se encuentra fuera de servicio desde hace un buen tiempo. Pese a la intención del COAN por retornar a condición de vuelo al menos a uno de sus Orión, los esfuerzos del Taller Aeronaval Almirante Zar han dado con novedades (fatiga de material principalmente) que requerirán una importante inversión de tiempo y dinero para su solución. Para el Orión que estaba en proceso de modernización en FAdeA, también se deberá aguardar ya que su finalización se ha incluido en el proyecto de presupuesto 2021. Esta situación se pudo haber mitigado de haber avanzado con la incorporación de los P-3C Orión norteamericanos, de los cuales se pusieron a disposición seis unidades vía el programa Excess Defense Articles junto con su respectivo paquete de actualización (vía FMS).
También se pudo haber avanzado en el refuerzo y mejoras de capacidades de los medios disponibles, ya que los mismos no disponen por ejemplo de sistemas tan básicos como resultan las plataformas electroópticas/IR estabilizadas para detección y seguimiento de blancos (tanto de día como de noche y en condiciones adversas). Con el supuesto impulso que se le pretende dar a la Industria de la Defensa nacional, no resulta descabellada la posibilidad de haber evaluado la incorporación de un pod como el POA de FixView en el Turbo Tracker o en el B-200 del COAN.
Dentro de un contexto desfavorable, la buena noticia es que se avanza con la construcción de los restantes patrulleros oceánicos. Recientemente pudimos informar sobre el avanzado estado de completamiento del ARA «Piedrabuena» P-52 así como de las otras unidades. De no mediar inconveniente, el P-52 se estaría incorporando a la Armada Argentina en el primer trimestre del 2021.
En paralelo también avanza un proyecto destinado a la modernización de las corbetas MEKO 140, el cual inicialmente fue erróneamente anunciado como una reconversión del perfil operativo de los mencionados buques. Los alcances del proyecto en estudio son más ambiciosos, ya que pretenden modernizar e incorporar nuevas tecnologías que también resultarían útiles para las tareas de control de mar.
Con una nueva temporada de calamar en ciernes, y con lo que será la presencia de una flota extranjera operando en los límites (o dentro) de la Zona Económica Exclusiva de nuestro país, no se puede pasar por alto que la mera presencia de medios aeronavales cumplen una doble función: disuasión y, llegado el caso, como elemento de aplicación de la ley. Como hemos reflejado en el artículo, queda una vez más en evidencia que los recursos disponibles para la salvaguarda del espacio marítimo argentino y sus riquezas siguen siendo insuficientes.»



