Por 1° vez en su historia, la Unión Europea se endeudará para financiar la reactivación
El plan de reactivación que presentó el gabinete económico al Presidente
Provincia de Buenos Aires actualiza: 59 municipios en Fase Cinco, 38 en la Cuatro y 38 en la Tres. Listado
Las actividades permitidas en cada Fase se informan en esta nota.
La vacuna de la Universidad de Oxford contra el coronavirus es segura e induce una reacción inmune
Los ancestros de la población argentina
De dónde venimos para saber adónde vamos:
Los científicos del Consorcio PoblAR, un biobanco de referencia nacional que se encarga de estudiar el patrimonio genético de poblaciones, identificaron componentes novedosos en la ancestría genética de los y las argentinas. Hernán Dopazo, investigador independiente del CONICET, especialista en genómica de poblaciones y uno de los fundadores de PoblAR dice “Por primera vez, analizamos muestras de individuos provenientes de diferentes provincias del país con tecnologías genómicas de alto rendimiento y las comparamos, a través de bases de datos de referencia, con datos de ancestría genética de otras partes del mundo. Hasta el momento, no se había realizado un trabajo de esta magnitud, de forma colaborativa y federal, en nuestro país”. Aquí Dopazo @hernandopazo nos resume el trabajo en un hilo:Ancestrías de la Población Argentina)
Trabajo 100% Argentino! Tema: Población y Salud. Consorcio de 28 autores, 19 Institutos y Universidades. Jujuy, Misiones, Cordoba, Chubut, Buenos Aires y CABA. Muestreo, análisis y subsidios públicos. @RCSalvarezza @AnaFranchi3 @dhurtado171045 @ferpeirano @ginesggarcia
94 argentino/as. ADNmit y/o ChrY Nativo-Americano. 800.000 variantes genéticas. 87 con resultados de calidad para ser comparados con ~500 individuos de poblaciones antiguas y modernas de Sudamérica. Otros miles de Africa y Europa. Tecnologías genómicas y datos públicos.
Ancestría Europea. Pocas novedades. La gran mayoría de los antepasados europeos provienen del Sur de Europa. La influencia del Centro y Norte Europeo es visible en el Noreste Argentino donde polacos, alemanes, daneses y suecos se asentaron al principio del siglo pasado.
Ancestría Africana. Es la menos representada en genomas argentinos y por lo tanto la más difícil de estudiar. Pudimos observar que la ancestria africana en Argentina se puede explicar principalmente por la llegada de individuos provenientes del Oeste y el Centro Oeste de África.
También se ve la influencia de poblaciones del Este de África. Esto concuerdan con los puertos de partidas de barcos del comercio de esclavos ubicados en Angola (Centro Oeste), en el Golfo de Guinea, Sierra Leona y Senegal (Oeste) y en Mozambique (Sur Este).
Estos resultados reflejan la diversidad de origen de los esclavos que llegaron a nuestro territorio. Se ve también restos de ancestría San (Namibia, Botswana), la ancestría humana más antigua del planeta.
Ancestría Nativo Americana. Vemos 4 componentes. Tres conocidos. Uno del Centro de Chile y Patagonia, otro de Andes Centrales (Peru, Bolivia) otro que denominamos Bosques Tropicales y Subtropicales (Gran Chaco y Mesopotamia, Amazonia y los Andes del Norte, Colombia-Ecuador).
Estos 3 componentes existen en todo el territorio nacional, aunque en diferentes proporciones. El componente de Andes Centrales más presente en Noroeste, Bosques Tropicales y Subtropicales más en Noreste y componente Centro Chile/Patagonia más en el Sur.
El cuarto componente de ancestría nativo americana fue inesperado y parece ser específico del Centro Oeste Argentino (Cuyo). No es sólo una mezcla de los otros tres. Encontramos que deriva a partir de un ancestro común con el componente Chileno-Patagónico.
Para poder llegar a este resultado tuvimos que crear un conjunto de datos agregando muestras antiguas (ADN obtenido desde restos de huesos o dientes de muestras arqueológicas de una antigüedad de hasta 12.000 años). El componente que más ha cambiado en el tiempo es el patagónico.
Es posible abordar este tipo de estudios desde una visión diferente a la de los países centrales donde las comunidades indígenas se analizan como reliquias de la diversidad Nativa Americana. Es una visión sesgada que no contempla la historia contemporánea de Argentina.
En muchas regiones, por ejemplo en el Centro, las Pampas y en el Cuyo, las comunidades indígenas no mantuvieron un modo de vida tradicional, sino que fueron incorporadas como mano de obra en la sociedad colonial bajo la categoría de “campesinos”.
Esto no implicó una extinción biológica pero sí una ausencia de comunidades indígenas tradicionales en ciertas regiones. Cuando se trata de estudiar la variación genética de la población nativa americana, muchas regiones de Argentina queden así sin representación.
En este trabajo, hemos demostrado que al analizar población cosmopolita de regiones donde las comunidades indígenas no mantuvieron el modo de vida tradicional, es posible identificar variación genética nativa que de otro modo resulta inaccesible.
¿Por qué esto es relevante? No sólo nos permite reconstruir nuestra historia de poblamiento nacional, sino que nos permite pensar en un plan nacional para aplicar las ventajas de las diferencias genéticas en la determinación de riesgos y propensión a desarrollar enfermedades.
Este nuevo paradigma conocido como medicina de precisión es el que va teniendo una mayor financiación en el mundo, y que permitiría categorizar a través del riego poligénico individual a la población sanitaria en grupos de riesgo diferente para aplicar una medicina preventiva.
Este es el primer resultado del Consorcio PoblAR. Esperemos poder seguir haciendo aportes de este tipo para el beneficio de todos y todas! ????
Sobre PoblAR
El centro de referencia y biobanco genómico PoblAr es una iniciativa conjunta del CONICET, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, y universidades nacionales que se constituye como el primer repositorio de genomas y datos asociados de la Argentina.
Hoy en día más de 50 profesionales participan de PoblAr en los seis nodos ubicados en La Plata, provincia de Buenos Aires; Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Córdoba; San Salvador de Jujuy, Jujuy; Puerto Madryn, Chubut; y Posadas, Misiones, pero se prevé la incorporación de más nodos e institutos en todo el país. En pandemia: lo permitido y lo recomendado, en la Ciudad y en el Gran Buenos Aires
Las cepas de coronavirus que circulan en Argentina
Para poder derrotar al coronavirus hay que conocerlo a fondo. Eso es lo que intentan, desde la genética, los especialistas del Proyecto PAIS, que ya llevan realizados cientos de análisis genómicos de muestras virales tomadas de infectados argentinos. Las clasifican para estudiar y comparar cuáles y qué características demuestran las cepas que predominan entre nosotros.
Y las que más circulan aquí son las más contagiosas. Esta tendencia que favorece la «contagiosidad» o «virulencia» del SARS-CoV-2 es algo similar a lo que pasa en la mayor parte de los países.
¿Qué averiguaron al día de hoy?
Por ahora determinaron que en nuestro país ya están circulando las dos grandes familias de SARS-CoV-2: la “A” y la “B” y también encontraron una decena de “sublinajes“, algo interesante teniendo en cuenta que en el mundo ya se clasificaron unos 40 sublinajes diferentes. Por otra parte, las variantes que actualmente predominan parecen haber llegado desde Europa y EE.UU, especialmente desde las regiones de California y la ciudad de Nueva York. El experto, que trabaja en el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, también recordó que las variedades del código genético del virus que se van generando no son todas iguales: “algunos de los cambios pueden ser realmente menores y no afectan su comportamiento. Pero lo que sí encontramos es que, actualmente, parecen estar predominando en nuestro país -tal como en otras regiones del planeta-, la circulación de las cepas más “virulentas”, en el sentido de ser las más “infectivas“. “Son aquella que tienen mayor capacidad para unirse a receptores externos de las células de diferentes tejidos celulares y así contagiar más rápidamente”, comentó el experto.EN ARGENTINA EN CUATRO SEMANAS TENDREMOS MÁS DE MIL CARACTERIZACIONES GENÓMICAS
Do Porto agregó otro dato: “si bien en Argentina, la variante de mayor circulación es la que se asocia con un mayor grado de infectividad, recientemente -en varias regiones de Europa- comenzaron a aislarse cepas que parecen tener una infectividad más atenuada”. También empezaron a publicarse los primeros trabajos sobre la genómica de cada cepa y su relación con la letalidad viral. “Están haciéndose estudios incipientes que muestran que ciertas mutaciones genéticas parecen asociarse, en esos infectados, con cuadros de menor gravedad clínica y también podrían estar relacionadas con los asintomáticos”.Usos posibles
Estas investigaciones facilitan establecer políticas para monitorear la circulación de los virus. Pero lo más importante es la posibilidad que genera de adecuar los diagnósticos y ajustar las futuras vacunas y medicamentos antivirales, para que estos sean más eficientes al prevenir y combatir las variantes que dominan en cada región. “Por ejemplo, hasta ahora pudimos ver que el coronavirus es relativamente estable: mutaría de dos a cuatro veces más lentamente que la gripe, cuya genética cambia cada año. O sea es una buena noticia porque sugiere que las futuras vacunas contra el coronvirus serían capaces de generar inmunidad por bastante tiempo y -en lugar de aplicarse anualmente- sus efectos podrían durar de 4 a 5 años”.
Proyecto PAIS
Con la crisis del coronavirus una gran cantidad de científicos cambiaron su objeto de estudio. “Hasta febrero, con mi equipo de bioinformática analizábamos los mecanismos de resistencia antibacteriana para desarrollar nuevas drogas. Otros colegas se dedicaban a la genética de enfermedades poco frecuentes”, contó Do Porto. “Pero con la crisis una gran cantidad de investigadores dejamos todo y nos enfocamos full time al coronavirus”. En esta temática, a instancias del Ministerio de Ciencia, se armó el “Consorcio Argentino de Genómica de SARS-CoV-2”, integrado por más de 300 investigadores, de docenas de instituciones que puso en funcionamiento el Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica: “Proyecto PAIS”. Está coordinado por Mariana Viegas, experta del Laboratorio de Virología del Hospital de Gutiérrez. Su objetivo es estudiar el origen y la dispersión del virus en Argentina, comparando cepas locales con las de otras partes del mundo y sistematizando las mutaciones que puedan afectar al diagnóstico, a la transmisión y la virulencia del coronavirus.Enrique Garabetyan
El mapa de los linajes del SARS-CoV-2 que circula en la región.
Todo listo para el lanzamiento del Saocom 1B
Hace una semana los ingenieros de la CONAE e INVAP que participan de la nueva campaña de lanzamiento del satélite de observación de la Tierra Saocom 1B, ingresaron a las instalaciones de la empresa SpaceX en Cabo Cañaveral, luego de haber cumplido con un estricto protocolo de seguridad e higiene, que incluyó una cuarentena preventiva de nueve días desde el ingreso a Estados Unidos, dos Test PCR, con resultados negativos, y otras medidas para prevenir el contagio del COVID-19.
El satélite Saocom 1B permitirá mejorar los servicios brindados por su hermano gemelo, el Saocom 1A, lanzado en 2018. Uno de sus principales objetivos será aportar información útil para la toma de decisiones en el sector agropecuario. Ambos satélites están equipados con un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estos radares son capaces de medir la humedad del suelo. Con esta información es posible hacer más eficiente el manejo de enfermedades en cultivos y su fertilización, gestionar emergencias tales como inundaciones, desplazamientos del terreno y detectar derrames de petróleo. “Hace más de una semana que estamos en Estados Unidos, en una campaña muy distinta a otras. Jamás se nos hubiese ocurrido pensar algo así. Trabajamos durante este tiempo desde el hotel, comunicándonos por videoconferencias cada uno en su habitación. Sólo nos vemos en la sala de reunión, con todas las medidas de seguridad”, dijo Juan Ignacio Casais, ingeniero mecánico de la campaña Saocom de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Tras recibir la autorización para ingresar a SpaceX, afirmó: “Estamos emocionados, con muchas ganas de empezar a trabajar de nuevo sobre el satélite y alistar el lanzamiento”. “Tenemos muchas expectativas por la posibilidad de completar los trabajos que quedaron interrumpidos en marzo y avanzar en la campaña, en estos pocos días que nos quedan de acá al lanzamiento. Estamos súper ansiosos de que empiece el commissioning (período de puesta a punto del satélite apenas llega a su órbita) y que el SAOCOM 1B complete la constelación de dos satélites argentinos y puedan brindar servicios”, agregó desde Cabo Cañaveral. Leandro Groetzner, Gerente de Coordinación de la CONAE, informó que la aplicación del protocolo de seguridad e higiene continuará hasta finales de julio, cuando se prevé poner en órbita al satélite, así como durante el regreso de los ingenieros a la Argentina y sus primeros 14 días en el país. Las medidas también alcanzan a los profesionales que brindan soporte a la operaciones de manera remota desde la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Córdoba y Río Negro. “En marzo, cuando la cuarentena era muy reciente, el equipo de profesionales de CONAE e INVAP estaba en Estados Unidos participando de la campaña de lanzamiento, que había sido anunciada para fines de ese mes. La aparición del virus y la cancelación del lanzamiento generó cierta angustia entre los ingenieros argentinos. Por eso, una vez que retomamos el lanzamiento nos propusimos hacer un protocolo para llevar tranquilidad a quienes iban a viajar como parte de la campaña, proveyendo información y garantizando sus condiciones de trabajo”, dijo Groetzner. También se designó a un representante de seguridad e higiene para que viaje a Estados Unidos y pueda asesorar y controlar que los integrantes de la campaña respeten el protocolo. “Nos basamos en todas las definiciones que establece el Ministerio de Salud de la Nación, tratando de compatibilizar con el protocolo establecido por SpaceX y las medidas de seguridad adoptadas por el gobierno de Estados Unidos”, indicó, y ejemplificó: “Las autoridades estadounidenses establecieron como síntoma de COVID-19 una temperatura corporal de 38 grados, mientras que en la Argentina es de 37,5. El distanciamiento en EE.UU. es de 1,8 metro y acá 2. Allá el contacto estrecho es cuando estás a esa distancia por un tiempo prolongado, mientras que acá está especificado en 15 minutos. Por lo cual si bien capacitamos a los ingenieros en relación a las medidas adoptadas por cada país, decidimos que durante la campaña deberán respetar las políticas de la Argentina, aún estando en Estados Unidos”. Los profesionales de CONAE e INVAP realizaron un Test PCR cinco días antes de viajar a Estados Unidos, con una cuarentena estricta desde ese momento hasta tomar el avión hacia el estado de Florida, para evitar el riesgo de contagio. En Cabo Cañaveral debieron realizar otra cuarentena de ocho días y ser sometidos a dos nuevos test adicionales administrados por SpaceX. Superados estos test, este lunes 13 finalmente ingresaron a la base para avanzar con los trabajos de campaña. “Hasta hoy, nuestros ingenieros permanecieron en el hotel. Bajaban a buscar el desayuno y se quedaban trabajando online en las habitaciones, que también tienen cocina, con lo cual podían almorzar y cenar ahí mismo”, informó Groetzner.Primera misión espacial árabe a Marte, lanzada desde Emiratos Árabes Unidos
INVAP construirá el satélite ARSAT 3 – Se relanza el Plan Satelital Geoestacionario Argentino
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El desarrollo de ARSAT 3, y del Plan Satelital Geoestacionario Argentino, fue nuevamente puesto en la agenda de las políticas del Estado. Así lo expresaron en el mes de febrero de 2020, antes de la pandemia, en la Estación Terrena que ARSAT tiene en la localidad bonaerense de Benavidez, las nuevas autoridades nacionales al presentar el «relanzamiento del plan satelital geoestacionario», del que participó la secretaria de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros, Micaela Sánchez Malcolm, junto al subsecretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Martín Olmos; el Presidente de ARSAT, Pablo Tognetti; y el Gerente General de INVAP, Vicente Campenni. Así, el tercer satélite de la flota geoestacionaria de ARSAT, fue reflotado y se anunció como el primero de alto rendimiento y que tendrá, dentro de sus objetivos principales, brindar banda ancha sobre el territorio argentino. Sánchez Malcolm manifestaba que «este proyecto es una política de Estado muy importante para nosotros. Debemos igualar derechos y gestionar políticamente para garantizar la universalización de la conectividad». Tognetti señaló: «Poder contar con soberanía en materia de telecomunicaciones es fundamental para nosotros. Eso hace que tengamos una posición estratégica internacional pasando a ser uno de los pocos países con capacidad plena de desarrollar satélites de semejante envergadura».¿Qué es la tecnología?
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«El que usted esté leyendo estas líneas indica que el tema le interesa y que lo que ha leído hasta ahora sobre él no le alcanza. Esto no es de extrañar, porque los primeros estudios serios sobre la tecnología aparecieron recién en el siglo pasado, y ninguno de ellos basta. Por ejemplo, el título de la principal revista sobre el tema, Technology and Culture, fundada en 1959, sugiere que la tecnología interactúa con la cultura, cuando de hecho es uno de los dos motores de la cultura contemporánea (usted ya sabe cuál es el segundo).
Incluso Karl Marx, pionero de la historia de la tecnología, dudaba entre ubicar la tecnología en la infraestructura material o en la superestructura ideal: la admiraba por ser un insumo de la industria, no por su rico contenido intelectual y artístico. Tampoco su admirado Hegel, ni siquiera Kant, se interesaron por la tecnología, quizá porque evocaba el trabajo manual propio del esclavo.
Solamente la franja radical de la Ilustración francesa exaltó la tecnología hasta el punto de asignarle un lugar privilegiado en L’Encyclopédie, dirigida por DenisDiderot e inicialmente también por Jean D’Alembert, a la que Paul d’Holbach dio su impronta progresista sobre todos los temas de religión y política.
Ni siquiera los ilustrados escoceses, en particular Adam Smith y David Hume, ubicaron la tecnología en la cultura, quizá porque la confundían con su antecesora, la artesanía, a la que, sin embargo, apreciaban. A fin de cuentas, muchos de los ingenieros que se distinguieron en la Revolución Industrial centrada en Manchester habían estudiado en Escocia.
Creo que la obra que usted está examinando es el primer estudio de todas las facetas de la tecnología, desde la concepción del artefacto y su circulación social hasta los problemas filosóficos y jurídicos que suscitan el saber y el hacer tecnológicos. No debería extrañar entonces que su autor, Dominique Raynaud, sea inclasificable: graduado en arquitectura y doctorado en sociología, historiador de la arquitectura y las disciplinas que utiliza (geometría, perspectiva lineal, óptica e ingeniería civil), sociólogo de la ciencia y de la tecnología, docente de Sociología y Epistemología en la Universidad de Grenoble y autor de trabajos especializados, tan prolífico como multifacético.
Raynaud también participa activamente en las controversias sobre internalismo y externalismo, psicologismo y sociologismo, realismo y constructivismo relativismo, que han movilizado a los estudiosos y curiosos de las ciencias desde la aparición de La estructura de las revoluciones científicas, de Thomas S. Kuhn (1962), Tratado contra el método (1975), de su amigo Paul K. Feyerabend, y La vida de laboratorio: la construcción de hechos científicos (1979), de Bruno Latour y Stephen Woolgar.
Estas y otras obras del mismo estilo causaron sensación porque cuestionaban el valor e incluso la existencia de la razón, de la verdad y de la investigación desinteresada. Ya no había motivos para estudiar una ciencia o una tecnología, ni para criticar a la Contrailustración. Por tanto, cualquiera podía rebuznar sobre ellas, para gozo de los enemigos de la inteligencia.
En otro libro suyo sobre las controversias científicas, aparecido en inglés en 2015, Raynaud examinó cuidadosamente esos ataques a la razón y el objetivismo, mostrando que no se ajustan a la investigación científica ni al diseño tecnológico.
En efecto, en ambos casos se da por sentada la existencia del mundo exterior, se procede racionalmente y se aceptan solamente las teorías coherentes y que se ajustan a la realidad, como sugieren la observación, la experimentación y la concordancia con teorías pertinentes ya consagradas.
La obra que el lector tiene en sus manos es una cornucopia de ideas y episodios de la tecnología y de su recepción social desde los tiempos de las pirámides –maravilla artesanal antes que tecnológica– hasta el cine, los satélites espías y la nanotecnología.
Con toda razón, Raynaud distingue la tecnología, o diseño de artefactos, de la ciencia, o estudio de la realidad. Mientras la primera diseña nuevas cosas posibles y busca la utilidad práctica, la segunda busca verdades acerca de lo existente. Pero la tecnología contemporánea, a diferencia de la técnica artesanal, como la que guía la construcción de muros, muebles o vestimentas, hace uso intensivo de la ciencia. Por ejemplo, los computadores habrían sido imposibles sin la física del estado sólido, que a su vez se funda en la mecánica cuántica, henchida de matemática inicialmente pura.
A continuación, Raynaud distingue dos actitudes ante la tecnología: la tecnofobia y la tecnofilia. Y ambas actitudes se adoptan, ya con moderación, ya con fanatismo. Por ejemplo, el teólogo Jacques Ellul era un tecnófobo fanático, ya que no distinguía entre tecnologías buenas y malas. En cambio, el escribidor Martin Heidegger era ambiguo sobre la cuestión ya que, si bien ensució muchas cuartillas con sus ataques a la tecnología, seguramente admiraba la tecnología militar alemana, desde los misiles hasta los campos de exterminio, ya que fue un fervoroso nazi desde el principio hasta el fin.
Hoy día, los tecnófilos más visibles son quienes sostienen que hay tecnologías capaces de contrarrestar todos los aspectos negativos del progreso tecnológico.
Raynaud cita dos casos francamente cómicos. El primero es el de los economistas que hablan de geoingeniería, aún nonata, y de los tres filósofos morales que calcularon exactamente que la crisis del calentamiento global se resolvería con disminuir en un 15% la estatura de la gente, hazaña que podría lograr la ingeniería genética.
El segundo caso de tecnofilia fanática o tecnupidez es la afirmación del famoso matemático John von Neumann de que estamos a punto de alcanzar la“singularidad esencial”, el punto en el que los inventos serían obra de robots, no de personas. El prestigio de Von Neumann era tal que en 2008 inspiró la fundación de la Singularity University, subvencionada por la NASA y por empresas de la talla de Google, Cisco, Nokia y Genentech.
Obviamente, ninguno de los tecnúpidos implicados en esa aventura literaria se tomó el trabajo de analizar el concepto de innovación ni el proceso neural que desemboca en una idea tan original como útil, a la vez que moralmente inobjetable.
A propósito, Raynaud no olvida la dimensión ética de la tecnología, la cual, además de ser leal a la verdad, no debe dañar, aun cuando pueda hacerlo. Este problema se presenta cada vez que se trata de “traducir” ciencia básica (por ejemplo, bioquímica) a ciencia aplicada (por ejemplo, toxicología), y de ésta a tecnología (por ejemplo, tecnología de gases tóxicos para uso bélico).
Ejemplo: hace un siglo, el eminente físico-químico Fritz Haber inventó el proceso para capturar el nitrógeno atmosférico, que sirvió para fabricar fertilizantes artificiales, así como los gases tóxicos empleados en la Primera Guerra Mundial y el Zyklon B, usado en los campos de exterminio. Haber fue festejado y premiado por militares y políticos hasta que tuvo que emigrar por ser judío. Que yo sepa, nunca se disculpó públicamente por poner su saber al servicio del militarismo. En cambio, su mujer se avergonzó al punto de suicidarse pocas horas después de que Haber y sus patronos brindaran por las noticias procedentes del frente occidental acerca del éxito del gas tóxico en la batalla de Yprès, en 1915.
Las “traducciones” del laboratorio a la fábrica, el campo de batalla o el terreno son muy difíciles de lograr porque exigen modos de pensar diferentes que muy rara vez se dan en el mismo cerebro.
Esta dificultad explica, como Raynaud prueba en detalle, que las empresas hayan producido muchísima menos ciencia básica, e incluso tecnología original, que las universidades.
Unas pocas grandes empresas, como Westinghouse, Bell, IBM, Dupont e IGFarbenindustrie, han empleado a unos pocos científicos eminentes como asesores, más que como productores, al modo en que una editorial le encarga aun gran escritor que evalúe una novela de un escritor bisoño, pero no que escriba una novela como El Quijote. Nada grandioso se ha emprendido por encargo a mediocres.
La mayor empresa tecnológica de la historia, el Proyecto Manhattan (1939-1947), que produjo la bomba nuclear, empleó a casi todos los físicos norteamericanos y alemanes exiliados del momento, pero no produjo ningún resultado científico importante; peor aún, paralizó la física norteamericana durante un lustro.
En resumen, este libro confirma la tesis de que la tecnología avanzada utiliza ciencia de punta, y no viceversa. Esta conclusión refuta las tesis pragmatistas, en particular marxistas, sobre las relaciones entre conocimiento y acción, y entre ciencia e industria.
Más aún, Raynaud califica de tóxica para la propia tecnología la política utilitarista de dar prioridad al “desarrollo” (traducción tecnológica) sobre la investigación básica, ya que todas las innovaciones tecnológicas han utilizado conocimientos básicos.
Raynaud también refuta la difundida afirmación de que los laboratorios Bell fueron una “fábrica de Premios Nobel”. Lo cierto es que en ellos trabajaron siete Premios Nobel, menos que los que trabajaban en las universidades de California, Stanford y Harvard, tantos como en el MIT y solo uno más que en Princeton, Columbia y el Lebedev de Moscú. Además, ¿dónde se formaron los Nobel de la Bell y de la IBM, si no en universidades?
Es verdad que Thomas Alva Edison, Bill Gates y Steve Jobs tienen fama de tecnólogos pese a que no ganaron títulos universitarios. Pero ¿es justificada esa fama? Hay quienes argumentan que, lejos de ser grandes inventores, los tres fueron grandes empresarios caracterizados por su astucia, su audacia y su empuje.
Este libro suministra argumentos en favor de la política científica que han apoyado todos los investigadores y casi todos los estadistas progresistas: fortalecer la investigación básica, aumentando la inversión estatal en ella, y desoír los consejos de los partidarios del descuido o la comercialización de la ciencia.
¿Qué es la tecnología? también nos enseña que la política de financiación pública de la investigación desinteresada ha sido aplicada incluso por gobiernos norteamericanos encabezados por políticos ignorantes y retrógrados. En efecto, los EE.UU. han venido invirtiendo en ella el 2,8% de su PIB (Producto Interno Bruto), al tiempo que la Unión Europea ha invertido solo el 1,9% de su PIB, pese a que la ciencia europea aún no ha recuperado el alto nivel que tenía antesde la Segunda Guerra Mundial. Este descuido se debe en parte a que los estadistas europeos han leído demasiadas tonterías posmodernas. Al fin y al cabo, el posmodernismo se fabricó en París, no en Nueva York.
El autor de este libro apenas se ocupa de la tecnología en el Tercer Mundo, porque apenas hay. Esta deficiencia se debe a que allí no hay demanda de tecnólogos originales. En efecto, casi todos los licenciados de las facultades de Ingeniería del Tercer Mundo no trabajan en diseño, sino en mantenimiento o en administración. Los empresarios de esa región del mundo prefieren invertir en acciones bursátiles, haciendas o, a lo sumo, en comprar “paquetes tecnológicos” (artefactos junto a expertos que enseñen a manejarlos) que invertir en proyectos arriesgados.
Además, esos ingenieros han estudiado con profesores que, en el mejor de los casos, eran buenos expositores de hallazgos científicos hechos lejos y hace tiempo. Los investigadores originales trabajan en unas pocas facultades de Ciencias o emigran a naciones del Primer Mundo, donde hallan los medios, la tranquilidad y los ingresos que les permiten dedicarse tiempo completo a trabajar en lo que más les gusta.
En el Primer Mundo hay científicos y tecnólogos productivos, pero escasean los sociólogos y economistas de la ciencia y de la tecnología. Y la mayoría de estos piensan y enseñan ideas inútiles o falsas. En particular, muchos de ellos sostienen que hoy día las novedades científicas y tecnológicas provienen de la “tecnociencia” y resultan del deseo de ganar dinero o poder, no de satisfacer lacuriosidad, como creía Aristóteles, ese pobre ingenuo.
Pero estos autores, desde Michel Foucault a Jürgen Habermas, Helga Nowotny y los miembros de los Institutos de Estudios de la Ciencia y de la Tecnología, aún no han demostrado la existencia de esa bestia híbrida que llaman “tecnociencia”.
Raynaud estudia en detalle un gran número de proyectos y hallazgos recientes sin encontrar rastros de esa bestia apareada con el unicornio. Tampoco ha encontrado los “foros híbridos”, compuestos de expertos y ciudadanos comunes, que produzcan conocimientos especializados.
Los deseos de saber y de hacer interactúan, a veces para bien y otras para mal, pero nunca se funden en uno solo. Las empresas contratan a expertos para que les aporten utilidades, no conocimientos acerca de agujeros negros, la trata de esclavos en el Siglo de las Luces o el estatus del axioma de elección. Quien lo dude debería invertir sus ahorros en una empresa sin finalidad de lucro. Por ejemplo, debería emplear a Dominique Raynaud para escribir libros como éste.
En otras palabras, la investigación básica es autónoma, es decir, se rige por sus propios criterios, mientras que la investigación aplicada y el “desarrollo” (diseño tecnológico) son heterónomos: se hacen para beneficio, inmediato o posible, de quien los paga.
Ahora bien, la mayoría de las innovaciones tecnológicas tienen raíces científicas. Por ejemplo, en este libro aprendemos que la cámara cinematográfica proviene del “fusil fotográfico”, diseñado y construido para observatorios astronómicos, que no lo patentaron. Dado que todos los grandes observatorios pertenecen a uno o más gobiernos, el público pagó por dar a luz una de las industrias más rentables. Algo parecido sucedió con las industrias eléctrica, farmacéutica y de telecomunicaciones: todas ellas nacieron en laboratorios sostenidos por los contribuyentes. Ejemplo: el proceso que condujo de los científicos básicos Faraday, Maxwell y Hertz a los inventores-empresarios Marconi y Bell.
En general, las “traducciones” de ciencias y tecnologías han sido acompañadas por transiciones capital público-capital privado. Esto está en consonancia con la máxima capitalista “privatización de las ganancias y socialización de laspérdidas”. A los marxistas se les ha escapado este proceso, paralelo a la“tragedia del bien común” que viene ocurriendo desde comienzos de la Revolución Industrial. Se explica: la mayoría de ellos son marxólogos o historiadores antes que estudiosos de la sociedad contemporánea.
En conclusión, este libro de Dominique Raynaud nos enseña mucho sobre las relaciones entre las tecnologías y las correspondientes ciencias naturales y la matemática. También muestra, con ayuda de una multitud de documentos poco difundidos, que el utilitarismo que pregonan los economistas neoclásicos y los estadistas miopes es el peor peligro que enfrenta la tecnología, que languidece sin el apoyo de las ciencias básicas. Como decía Guido Beck, mi maestro de Física, no han entendido que no puede haber leche de vaca sin vaca.» La cancillería y comercio exterior
Un grupo de Facebook que que reúne a 70.000 amantes de la buena cocina también es una empresa
La app ofrece unas 100 tiendas, en las que están representados cerca de 500 productores de toda Argentina.
La propuesta incluye: verduras, carnes, cereales, quesos, fiambres y ahumados, pescados, mieles, harinas, ingredientes asiáticos, libros, uniformes de cocina, guías de viaje, hornos a leña, vinos, chocolates, espirituosas, especias, insumos para celíacos, vajilla, uniformes, cuchillería y más. «No es descabellado pensar en 1 millón de usuarios para fin de año», confirma Marcelo Crivelli. «Para el lanzamiento, hemos decidido limitarnos a 100 tiendas -aunque hay lista de espera-, y están representados unos 500 productores de todo el país». Pero el proyecto se expandirá con el tiempo: «Al inicio será sólo un mercado con tiendas minoristas y restaurantes. A corto plazo, contempla abarcar un segundo sector dedicado a la venta mayorista y servicios a la industria, un tercero dedicado a la oferta educativa y artística, y un cuarto focalizado en el turismo gastronómico», agrega Mariano Espósito, de Clickaut, socio tecnológico de este proyecto y especialista en marketplaces y modelos de negocios de comunidades. «Cocineros, productores, proveedores y amantes del buen vivir y el buen comer tendrán con la plataforma la posibilidad de buscar lo que quieran en un solo lugar, una plataforma que además tiene a Chazki como la app para el delivery sin precios abusivos», señala Crivelli sobre el acuerdo de integración logística que solucionará las entregas, el principal problema de todo productor. «Cuenta con móviles propios para realizar las entregas puerta a puerta a un costo muy competitivo. Además cuenta con un depósito habilitado en plena CABA, que podrá ser contratado por emprendedores que necesiten almacenaje o picking de productos», detallan. Este es un dato clave porque desde que comenzó la cuarentena dura por el coronavirus, los negocios gastronómicos denuncian -muchas veces en off- que están ‘sufriendo’ el porcentaje que se llevan las apps de delivery. Por esta razón, Gonzalo Cavalli, del bar Te Amaré (ubicado en el Mercado de Colegiales), publicó en la página de Facebook de BMSC: «Llegó el momento de organizarnos» y llamó a sus colegas a decir a las apps: «Se les acabó el 30% que cobran por llevar la comida a los clientes porque es abusivo». El proyecto contempla también el desarrollo de un medio de pago propio que permitirá cobrar rápidamente las ventas, minimizando costos financieros y gastos. La app además cuenta con tres megatiendas. En la primera, la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina, decenas de productores artesanales de cerveza de todo el país muestran y ofrecen sus productos coordinadamente. La segunda, de Proyecto Milpa, nuclea amicroproductores y recolectores de todos los rincones del país, con productos especiales y difíciles de conseguir. La tercera megatienda reúne a forjadores, talabarteros y anticuarios de cuchillería, un boom en el mundo que tiene en Argentina decenas de exponentes de nivel internacional. «AAM! también ofrece una tienda oficial en donde comprar gi cards y experiencias para regalar, y una tienda solidaria que será ofrecida a distintas ONGs que produzcan comestibles a partir de sus talleres de oficio, y que contará con auspicios de empresas importantes», detalla el comunicado de lanzamiento. “Nuestro sueño es encontrar un modelo que conjugue la comodidad de la compra digital con la humanidad que representa conocer al productor, saber de dónde viene el producto, y que haya personas detrás de cada artículo; que haya historias y sueños”, describe Fede Villa, encargado de la relación con los tenderos de AAM! «En nuestra comunidad conocemos el valor emotivo que tiene la compra y preparación de alimentos. Para un argentino, una parrilla es mucho más que un armazón de hierro, un vino mucho más que zumo de uva fermentado. Esa relación afectiva siempre existió con los comercios de barrio, pero en el e-commerce se perdió. Los grandes marketplaces online son emotivamente neutros. No hay emoción. Nosotros queremos recuperar esa relación humana, la confianza en la persona y no por estrellitas», remata Crivelli.Más de 1 millón de hogares argentinos ya acceden a Internet por fibra óptica
Surge del reciente estudio CABASE Internet Index, elaborado por la Cámara Argentina de Internet. Es prácticamente el 12% del total de las conexiones fijas.
El ADSL EN BAJA, LA FIBRA EN ALZA
Al mismo tiempo, con 2.299.457 de accesos de tecnología ADSL al mes de marzo de 2020, esta opción está en retroceso: contabilizando una caída del 27% en el total de conexiones. Sobre estos resultados, Ariel Graizer, Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-, afirmó: “los accesos por fibra óptica están creciendo en todo el país porque es la tecnología elegida por los ISPs para el upgrade de sus redes. Eso ocurre porque es la única tecnología que asegura la posibilidad de ofrecer más ancho de banda que demandan los hogares para conectar, cada vez, más dispositivos con Internet”. Estos, por otra parte, suelen estar dedicados a ser usados por aplicaciones de entretenimiento y juegos con video en alta definición”. De hechos, según Graizer, “hoy el 70% del trafico de las redes es video. Y otro dato llamativo: el 30% del total del trafico son contenidos de Netflix”. También se destacó el “Efecto Pandemia“, que acrecentó el tráfico por encima de lo que lo venía haciendo. “En dos semanas subió más del 35% antes de estabilizarse. Por suerte la red lo soportó. Pero es interesante tener en cuenta que el consumo de datos pasó de 600 GBPS a 780 GBPS. Y, si todo sigue asi, pronto llegaremos a consumir un teraBPS”.VELOCIDADES PROMEDIO
El CABASE Internet Index también recopiló como fue evolucionando los rangos de velocidades de conexión a nivel nacional. En marzo de 2019, las conexiones con velocidad superior a 20Mbps representaban tan solo un 29,02% del total del mercado, mientras que para marzo de este año ya alcanzan un 47,97%, generando un gran crecimiento de la velocidad promedio, que pasó de 17 Mbps en marzo de 2019 a 38 Mbps en marzo de este año.LA VELOCIDAD PROMEDIO HOY ES DE 38 MBPS“Para que la Argentina siga creciendo en materia de velocidad es necesario un mayor desarrollo de la infraestructura de fibra al hogar. Se necesitan políticas públicas e incentivos para que las compañías, especialmente las PyMEs, puedan invertir en redes FTTH, asegurando de ese modo la infraestructura crítica para que el país pueda tener un desarrollo federal e inclusivo que le permita capitalizar los beneficios del avance de la economía digital”, agregó el Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-.
Problemas de crecimiento
Respecto al desarrollo de internet y al tendido de redes, existe una gran problemática en relación a los permisos de obra y al acceso y compartición de postes de tendido eléctrico y cableado de TV, especialmente en el interior del país. Quienes poseen el control de ese recurso crítico en las ciudades, monopolizan la infraestructura pasiva existente, bloqueando la posibilidad de un uso compartido que traería como resultado una mayor competencia y beneficios para el usuario. “El problema de acceso a postes es realmente grave ya que frena las inversiones de cooperativas y PyMEs que están dispuestas a desplegar redes de FTTH en distintas localidades del interior del país”, aseguró Graizer. Y agregó: “Esto incide sobre los niveles de penetración de internet a nivel nacional y afecta directamente a los usuarios que podrían acceder a un servicio de mayor calidad y con mejores precios”.LA PENETRACIÓN DE INTERNET FIJO POR CADA 100 HOGARES llego aL 62,86%.En la Argentina se reportan 2.618 localidades con acceso a internet, el 34% cuenta con acceso alámbrico, el 20% con acceso inalámbrico y el 46% cuenta con ambos tipos de tecnologías de acceso. De ese total de 2.618 localidades, apenas un 30% (781 localidades) cuenta hoy con opciones de accesos por fibra óptica, situación que muestra a las claras que hay aún mucho camino por recorrer en relación al desarrollo de las conectividad y la mejora de las redes.
El tráfico de datos en la pandemia
Como producto del aislamiento preventivo iniciado el 20 de marzo en Argentina, se registró un importante crecimiento del tráfico, que durante marzo y abril llegó al 35%, en comparación al tráfico promedio de febrero, ubicándose para finales de abril en los 780 Gbps, lo que representa un crecimiento del 65% con respecto al mes de abril de 2018, impulsado fuertemente por el consumo de video online. La adopción masiva del teletrabajo, las clases virtuales y el crecimiento exponencial del consumo de películas, series, juegos y otros contenidos de entretenimiento con calidad de video que demandan gran ancho de banda, fueron los factores que en la pandemia pusieron a prueba la infraestructura de las redes de internet en todo el mundo. “En este contexto, los distintos actores del ecosistema de internet, compuesto principalmente por PyMEs y cooperativas de telecomunicaciones, han demostrado una vez más que cuentan con la capacidad técnica, los recursos humanos y la vocación para constituirse como los actores centrales del desarrollo de internet en Argentina, asegurando la conectividad que hace posible el trabajo, la educación y el entretenimiento puertas adentro de los hogares en medio de las dificultades que plantea el aislamiento”, concluyó Ariel Graizer, Presidente de la Cámara Argentina de Internet –CABASE-.Enrique Garabetyan



















