BUENOS AIRES (Reuters) – Argentina consiguió una aceptación temprana del 98,8% a la propuesta de reestructuración de su deuda bajo legislación local, cercana a los 41.000 millones de dólares, anunció el viernes el Gobierno.
Después de la reciente reestructuración de 65.000 millones de dólares en deuda bajo ley extranjera, el exitoso canje de los bonos locales le daría algo de oxígeno al país, que arrastra una severa crisis económica hace dos años.
«Se ha despejado muy fuertemente la carga de deuda en todo el horizonte», dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán, en una conferencia de prensa.
Según un comunicado previo del Gobierno, el título Bonar 2024 -uno de los más relevantes- alcanzó una aceptación del 98,1%; el Bonar 2020 un 98,5% de aceptación, y el bono con descuento 2033 un 99,6%.
El país emitirá 12 nuevos bonos que vencen entre 2029 y 2046, que comenzarán a cotizar a partir del lunes, día festivo en los Estados Unidos, lo que significa que recién el martes ganarían volumen.
En las transacciones en el mercado «gris», los nuevos bonos se negociaban con un rendimiento de alrededor del 11%, dijeron analistas y operadores, una señal del valor que podrían tener la próxima semana.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) le envió una solicitud al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y a los Diputados que integran las comisiones relacionadas, para el rápido tratamiento del proyecto de Ley de acreditación inmediata de los pagos con tarjetas de débito.
La norma tiene como objetivo incentivar el uso de tarjetas de débito y la acreditación inmediata en las cuentas de los comerciantes, de los fondos que se debitan a los consumidores en compras. Hoy, esa transacción tarda hasta 48 hs. en efectuarse
CAME plantea que es totalmente viable: la operación comercial entre el consumidor y los bancos se realiza en forma inmediata, y debiera ser de la misma manera entre el banco y el comerciante.
El proyecto contempla que no deberá influir en los costos de las comisiones, ni de transacción, ni de alquiler en los sistemas de captura de transacciones.
El «Pascha», el prostíbulo más grande de Europa, ubicado en la ciudad alemana de Colonia, se vio obligado a declararse en quiebra esta semana tras cinco meses sin actividad debido a la prohibición del ejercicio de la prostitución como consecuencia del coronavirus.
«En cierta manera es inimaginable, pero tuve que presentar la solicitud de suspensión de pagos ante el Tribunal Administrativo. Estamos acabados», confirmó el gerente, Armin Lobscheid, en declaraciones al diario local Express.
El «Pascha», en el que trabajaban 120 prostitutas, se quedó sin reservas para afrontar los gastos del edificio de diez plantas y pagar a sus 60 empleados, entre operarios, cocineros, peluqueros, electricistas, masajistas, personal de limpieza y de seguridad.
Lobscheid criticó a las autoridades por la falta de claridad respecto a una posible reactivación de la actividad.
(Queremos subrayar que estas conclusiones son una hipótesis. No están demostradas. AgendAR quiere ser especialmente cuidadoso en un tema tan sensible para todos. Pero es una hipótesis plausible, desarrollada por investigadores serios. Y los medicamentos que sugiere tienen aprobación regulatoria previa y son viejos, de modo que las patentes caducaron y son baratos.Lo que nos impresiona es presentarle 8 meses de desconcierto humano a una supercomputadora, como a un oráculo, y que ésta barrunte una semana y dé una respuesta que, aparentemente, ata todos los cabos sueltos. Un «momento Asimov». Como cuando la Big Blue de IBM venció a Kasparov en ajedrez en New York en 1997).
La súpercomputadora Summit desarrollada por IBM para el Oak Ridge National Laboratory de Estados Unidos, procesó 40.000 genes de 17.000 muestras genéticas en un esfuerzo por comprender mejor el Covid-19. Summit es la segunda computadora más rápida del mundo. Pero el análisis de las 2.500 millones de combinaciones genéticas posibles le llevó más de una semana.
Daniel Jacobson, investigador principal y científico jefe de biología de sistemas computacionales en Oak Ridge, dijo que la computadora había fortalecido la hipótesis de la bradiquinina. Esta explica muchos aspectos del Covid-19, incluidos algunos de sus síntomas más extraños.
También sugiere más de 10 tratamientos potenciales, muchos de los cuales ya están aprobados por la FDA. El grupo de Jacobson publicó sus resultados en un artículo en la revista eLife, reproducidos en la publicación digital Elemental. Según los hallazgos del equipo, una infección por Covid-19 generalmente comienza cuando el virus ingresa al cuerpo a través de los receptores ACE2 en la nariz (son abundantes allí).
El virus luego avanza a través del cuerpo: ingresa a las células en otros lugares donde también está presente ACE2: los intestinos, los riñones y el corazón. Esto probablemente explica al menos algunos de los síntomas cardíacos y gastrointestinales de la enfermedad.
Pero el Covid-19 además “secuestra” activamente los propios sistemas del cuerpo, engañándolo para que regule al alza los receptores ACE2 en lugares donde generalmente se expresan en niveles bajos o medios, incluidos los pulmones.
El Covid-19, visto a través de microscopio. Foto: AP
El sistema renina-angiotensina (RAS) controla muchos aspectos del sistema circulatorio, incluidos los niveles corporales de una sustancia química llamada bradiquinina, que normalmente ayuda a regular la presión arterial. Según el análisis del equipo, cuando el virus modifica el RAS, hace que los mecanismos del cuerpo para regular la bradiquinina se vuelvan locos.
Los receptores de bradiquinina se vuelven a sensibilizar y el cuerpo también deja de descomponer la bradiquinina de manera efectiva. El resultado final, dicen los investigadores, es la liberación de una tormenta de bradiquinina, una acumulación masiva y descontrolada en el cuerpo.
El Covid-19 tiene otro “truco”. A través de otra vía, aumenta la producción de ácido hialurónico (HLA) en los pulmones. El HLA se usa a menudo en jabones y lociones por su capacidad para absorber más de 1.000 veces su peso en líquido. Cuando se combina con una fuga de líquido hacia los pulmones, los resultados son desastrosos: forma un hidrogel que puede llenar los pulmones en algunos pacientes.
Según Jacobson, una vez que esto sucede, «es como intentar respirar a través de gelatina». Esto puede explicar por qué los respiradores han demostrado ser menos efectivos en el tratamiento de Covid-19 avanzado de lo que los médicos esperaban originalmente, según las experiencias con otros virus. «Llega a un punto en el que, independientemente de la cantidad de oxígeno que bombee, no importa, porque los alvéolos de los pulmones están llenos de este hidrogel», dice Jacobson. «Los pulmones se vuelven como un globo de agua». Los pacientes pueden asfixiarse incluso mientras reciben apoyo respiratorio completo.
Los investigadores creen que el Covid hace que los respiradores no sean efectivos en algunas instancias de la enfermedad. Foto: DPA
La hipótesis de la bradiquinina también se extiende a muchos de los efectos de Covid-19 en el corazón. Aproximadamente uno de cada cinco pacientes hospitalizados con Covid-19 tiene daños en el corazón, incluso si nunca antes habían tenido problemas cardíacos.
Es probable que parte de esto se deba a que el virus infecta el corazón directamente a través de sus receptores ACE2. Pero el RAS también controla aspectos de las contracciones cardíacas y la presión arterial. Según los investigadores, las tormentas de bradiquinina podrían crear arritmias y presión arterial baja, que a menudo se observan en pacientes con Covid-19.Efectos neurológicos
La hipótesis de la bradiquinina también explica los efectos neurológicos del Covid-19, que son algunos de los elementos más sorprendentes y preocupantes de la enfermedad. Estos síntomas (que incluyen mareos, convulsiones, delirio y accidente cerebrovascular) están presentes en hasta la mitad de los pacientes hospitalizados con Covid-19. Según Jacobson y su equipo, los estudios de resonancia magnética en Francia revelaron que muchos pacientes con Covid-19 tienen evidencia de vasos sanguíneos con fugas en el cerebro.
La bradiquinina, especialmente en dosis altas, también puede provocar una ruptura de la barrera hematoencefálica. En circunstancias normales, esta barrera actúa como un filtro entre el cerebro y el resto de su sistema circulatorio. Deja entrar los nutrientes y las moléculas pequeñas que el cerebro necesita para funcionar, al tiempo que evita la entrada de toxinas y patógenos y mantiene el entorno interno del cerebro estrictamente regulado.
Si las tormentas de bradiquinina hacen que se rompa la barrera hematoencefálica, esto podría permitir que células y compuestos dañinos entren en el cerebro, lo que provocaría inflamación, daño cerebral potencial y muchos de los síntomas neurológicos que experimentan los pacientes con Covid-19.
Jacobson dijo: “Es una hipótesis razonable que muchos de los síntomas neurológicos en Covid-19 podrían deberse a un exceso de bradiquinina. Se ha informado que es probable que la bradiquinina aumente la permeabilidad de la barrera hematoencefálica. Además, se han observado síntomas neurológicos similares en otras enfermedades que resultan de un exceso de bradiquinina”.
Al actuar como un inhibidor natural de la ECA, Covid-19 puede estar causando los mismos efectos que los pacientes hipertensos a veces tienen cuando toman medicamentos para bajar la presión arterial. Se sabe que los inhibidores de la ECA causan tos seca y fatiga, dos síntomas habituales de Covid-19. Y potencialmente pueden aumentar los niveles de potasio en sangre, lo que también se ha observado en pacientes con Covid-19. Las similitudes entre los efectos secundarios de los inhibidores de la ECA y los síntomas de Covid-19 fortalecen la hipótesis de la bradiquinina, dicen los investigadores.
También se sabe que los inhibidores de la ECA causan pérdida del gusto y el olfato. Jacobson enfatiza, sin embargo, que este síntoma es más probable debido a que el virus «afecta las células que rodean las células nerviosas olfativas», que a los efectos directos de la bradiquinina.
Aunque sigue siendo una teoría emergente, la hipótesis de la bradiquinina explica varios otros síntomas aparentemente extraños de Covid-19. Jacobson y su equipo especulan que la vasculatura con fugas causada por las tormentas de bradiquinina podría ser responsable de los «dedos de los pies Covid», una afección que involucra dedos hinchados y magullados que experimentan algunos pacientes con Covid-19. La bradiquinina también puede afectar la glándula tiroides, lo que podría producir los síntomas de la tiroides recientemente observados en algunos pacientes.
Patrones demográficos
La hipótesis de la bradiquinina también podría explicar algunos de los patrones demográficos más amplios de propagación de la enfermedad. Los investigadores señalan que algunos aspectos del sistema RAS están ligados al sexo, con proteínas para varios receptores (como uno llamado TMSB4X) ubicadas en el cromosoma X.
Esto significa que «las mujeres tendrían el doble de niveles de esta proteína que los hombres«, un resultado confirmado por los datos de los investigadores. En su artículo, el equipo de Jacobson concluye que esto «podría explicar la menor incidencia de mortalidad inducida por Covid-19 en las mujeres». Una peculiaridad genética del RAS podría estar dando a las mujeres una protección adicional contra la enfermedad.
Se acaba de presentar una nueva opción académica en Argentina que viene a satisfacer una doble demanda: la de estudiantes y la del mercado, en un mundo donde el volumen de datos disponibles crece cada día.
La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA tiene una nueva carrera, que aparece imprescindible para comprender el mundo a la luz de la abrumadora cantidad de datos disponibles y la también creciente disponibilidad de métodos y herramientas analíticas que permiten mensurar y predecir todos los fenómenos cuantificables. La Licenciatura en Ciencias de Datos, que fue presentada el miércoles en vivo por YouTube (el video, al fin de esta nota), promete más matemática, más computación, más datos, con una oferta académica interdisciplinaria.
La nueva carrera, explican quienes durante cuatro años diseñaron su plan de estudios, apunta a formar graduados y graduadas con una sólida cultura científica en matemática y computación, capaces de afrontar los desafíos del sector productivo y del mundo académico en áreas que requieren del modelado y manejo de datos.
“Comenzamos a pensar esta carrera en 2016 –recapitula Guillermo Durán, director del Instituto de Cálculo e investigador del CONICET–. La propuesta original era modificar la orientación de matemática aplicada, cuyo plan de estudios es de principios de los 80 y creíamos que era tiempo de actualizarla. Y las discusiones iniciales, atravesadas por el auge del Big Data y el manejo creciente de grandes volúmenes de datos, nos fueron llevando hacia la idea de generar una nueva carrera, con un fuerte componente matemático-computacional, con el objetivo central de formar egresados que sepan más matemática que los licenciados en computación y que sepan más de programación que los licenciados en matemática.”
Dos procesos acompañaron esa construcción académica: la revolución que se ha operado en la generación de gigantescos volúmenes de datos a los que se puede acceder y en el desarrollo de nuevos métodos para abordarlos, y la fuerte demanda de profesionales que manejen esas herramientas. Las bases: Exactas UBA cuenta con varias carreras, ya tradicionales y reconocidas a nivel internacional, que permitieron el desarrollo de esta nueva propuesta, tales como Computación, Matemática y Física.
“Lo que se requiere para el manejo de grandes volúmenes de datos, tanto en el sector privado como en el público, es una fuerte base matemática y saber programar muy bien. Esos dos pilares son parte de la formación básica de esta carrera –explica Durán–, y el tercer pilar es la vinculación con otras disciplinas. Porque la idea es formar graduados y graduadas que sepan aplicar matemática y computación a la física, a la química, pero también a la biología o a las ciencias de la atmósfera, en vinculación con todas las carreras que tiene la facultad. Por eso, al principio de la carrera, el estudiante debe cursar una materia básica de ciencias naturales, quizás no tanto por los contenidos que allí pueda aprehender, sino, sobre todo, para meterse adentro de un laboratorio, y compartir un vocabulario común con esas otras disciplinas.”
La Licenciatura en Ciencias de Datos está planificada para una duración de cinco años y medio
La carga horaria es de 3872 horas. A los tres años, otorga el título intermedio de Bachiller Universitario en Ciencias de Datos. Una vez completado el CBC y las 14 materias del segundo ciclo de grado, el tercer ciclo abre una posibilidad inusual en las carreras de grado. “Lo que decimos es que va a haber tantas orientaciones como estudiantes haya”, resume Durán.
En efecto, a través de la elección de una serie de materias optativas, cada estudiante elige –con acuerdo de su tutor o tutora– su propio recorrido, proponiendo un plan de materias que surjan de las que proponen los departamentos a cargo de la carrera (es decir, Matemática, Computación, Física y el Instituto de Cálculo), pero también de otros departamentos e incluso de otras facultades.
“El plan de estudios, más que proponerse ser interdisciplinario, responde a una realidad: lo que hoy se llama ciencia de datos está atravesado por un montón de disciplinas”, dice Pablo Groisman, investigador del CONICET en el Departamento de Matemática de Exactas UBA y otro de los impulsores de la nueva carrera, que surgió, sostiene, “de una experiencia de interacción sumamente alentadora, que los cuatro departamentos asumimos con mucho entusiasmo, en la dirección en la que creo que hay que ir, hacia cuestiones transversales con objetivos comunes”.
Entonces, ya con una formación fuerte en matemática y computación, en la parte final de la carrera, el estudiante puede armar “el combo de materias que más le satisfaga”, señala Durán. Eso permitirá diseñar orientaciones no sólo vinculadas a todas las carreras de Exactas y Naturales, sino con la posibilidad –para la que ya se están buscando acuerdos– de diseñar un último año cursando materias “en otras facultades, en Ingeniería, Económicas o Sociales, por ejemplo, si se trabaja sobre datos y material estadístico vinculado a esas ciencias”.
Una carrera, muchas disciplinas
“Vemos que hay muchísima expectativa –puntualiza Luciana Ferrer, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Investigación en Ciencias de la Computación–. Hasta aquí, los estudiantes que estaban interesados en manejo de datos, en machine learning, por ejemplo, buscaban su camino como podían, con materias, cursos de posgrado, pero siempre faltaba en la formación de grado algo de matemática, o algo de análisis, o algo de estadística. Ahora tendrán una carrera construida por los que más saben de esto, organizada, coherente y completa.”
La versatilidad del último tramo de la licenciatura es quizás el aglutinante que, diversificando las opciones académicas, multiplica las expectativas. “En todas las áreas se necesita gente que maneje datos pero que también comprenda las especificidades de cada disciplina –dice Ferrer–. Los biólogos, por poner un ejemplo. Esta carrera, pensada para la interdisciplina, a alguien interesado en la biología puede aportarle ese diferencial. Entonces, hace esta licenciatura y cursa materias de biología.”
En tiempos difíciles, en los que mucho se habla de modelado de curvas y predicciones que tienen que ver con la salud y la enfermedad, los estudiantes tienen a su disposición nuevas herramientas para encarar estos desafíos urgentes y todos los que demanden el mercado, la industria, la investigación académica y también la administración pública. “Es así. Si bien vemos que esta carrera va a tener una fortísima demanda del ámbito privado, la pandemia nos ha demostrado la importancia que tiene para la gestión pública el manejo de grandes volúmenes de datos”, cierra Durán.
Hace menos de dos meses que AgendAR ipublicó La agroindustria presenta un plan: entidades agroindustriales y bursátiles anunciaban la conformación del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), formado por 42 cámaras, asociaciones y entidades del sector con el fin de impulsar proyectos para su desarrollo, y presentar un plan que prevé aumentar las exportaciones hasta los US$ 100.000 millones y crear 700.000 puestos de trabajo: La «Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora Inclusiva, Sustentable y Federal. Plan 2020-2030.»
Desde ese 17 de julio, el plan fue presentado al Presidente, a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y a gobernadores y dirigentes políticos de distintos sectores. En la reunión de ayer con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, los dirigentes empresarios destacaron las coincidencias entre los planes del Gobierno Nacional y la estrategia federal que promueve el nucleamiento de entidades privadas, para aumentar la producción y la capacidad exportadora del país.
Estas fueron las declaraciones del presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y portavoz del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), José Martins, quien encabezó la visita al ministro: “Es realmente muy bueno coincidir con el Gobierno en la visión de los cambios que tiene que tener el sector en términos de infraestructura y de generación de empleos”, dijo Martins.
El ministro les mostró «los proyectos que están trabajando junto a los gobernadores, y tienen la misma tónica» que los que propone el consejo sectorial. Aunque aún faltan definir muchos detalles, y aspectos centrales como el financiamiento, la expectativa compartida es favorecer el desarrollo de las economías regionales, con impacto local. Se acordó realizar una reunión virtual con todos los integrantes del CAA para compartir el Plan Nacional de Infraestructura Productiva elaborado con los gobernadores, en las próximas semanas.
En línea con lo expresado en los últimos días por el presidente Alberto Fernández y otros ministros, De Pedro advirtió sobre la necesidad de desconcentrar la población y las actividades, para lo cual se requiere generar la infraestructura necesaria para que distintas regiones sean competitivas”.
En ese sentido, el portavoz del CAA consideró “muy positivo que en el marco de este abordaje público-privado tengamos el mismo foco en las necesidades que presentamos como país”. Fuentes ministeriales reflejaron que el encuentro «fue muy productivo». «El diálogo está abierto con todo el mundo. Obviamente son actores relevantes del sector agroindustrial», agregaron.
La “Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora Inclusiva, Sustentable y Federal – Plan 2020-2030” busca alcanzar los US$ 100 mil millones anuales de exportación y generar 700 mil empleos adicionales, generando inclusión social y desarrollo de manera sustentable y con impacto fiscal neutro. La propuesta aguarda ser debatida en el Congreso y plasmada en una nueva ley. “Una ley necesariamente implica consensos previos, y estamos muy contentos porque estamos generando esos consensos”, dijo Martins.
Entre los puntos cruciales de la iniciativa, se expuso ante De Pedro que “es indispensable desarrollar incentivos para producir más, en un esquema de reducción de la carga fiscal de impuestos nacionales, provinciales y municipales, como así también la necesidad de industrializar el agro con visión exportadora”.
De Pedro estuvo acompañado en la reunión por Silvina Batakis, a cargo de la Secretaría de Provincias, y Martins llegó junto a Patricia Ortiz, Presidenta de Bodegas de Argentina AC.; Gustavo Idígoras, Presidente de CIARA-CEC; Diego Cifarelli, Presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera; Alfredo Paseyro; director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa Nacional de Carnes.
La empresa argentina SAESA -que no reconoce relación con el grupo chileno del mismo nombre- dedicada a la comercialización de gas natural y energías renovables, adquirió la Central Térmica Uruguaiana (CTU), en el estado brasileño de Rio Grande Do Sul, que pertenecía a AES Brasil.
La compañía informó que este proyecto permitirá exportar desde la Argentina recursos energéticos excedentes de la demanda local, ingresar divisas, agregar valor y mayor competitividad al aplanar la curva de demanda de gas.
La CT Uruguaiana es un unidad de ciclo combinado ubicado en un predio de 42 hectáreas en Rio Grande Do Sul, equipada con dos turbinas a gas y un generador de vapor de recuperación de calor, lo que le permite una capacidad total de 640 Mw y utiliza hasta 2,5 Millones de m3 de gas natural por día.
Sobre una superficie total de 42 hectáreas, de las cuales 8 hectáreas componen el área de conservación forestal obligatoria, la planta de la Central Térmica Uruguaiana funciona integrada al sistema energético argentino, ofreciendo una solución competitiva para las necesidades eléctricas del sur de Brasil, y eventualmente, el Noreste Argentino.
«CTU representa la oportunidad de generar exportaciones e ingresar divisas potencialmente por más de 100 millones de dólares al año y aplanar la curva de demanda de gas argentino capturando excedentes de verano. Todo ello fomenta inversiones en producción y transporte de gas, siempre priorizando las necesidades internas» afirmó Juan Bosch, presidente de SAESA.
«El nuevo paradigma nos impulsa a adaptarnos y crecer, nuestro país tiene buena energía para compartir con el mundo. Hoy el desafío es sumar demanda y mercados dispuestos a comprar excedentes energéticos argentinos en condiciones seguras y eficientes».
La región de Rio Grande Do Sul (la capital es Porto Alegre), debido a la baja hidraulicidad, se ve afectada durante los meses cálidos, período en que Argentina tiene excedentes de gas natural en verano, por lo que puede ofrecer una solución competitiva y segura que le ayuda a fortalecer su sistema gasífero,
«Colocar esos remanentes de gas es clave para aplanar la curva de demanda y optimizar costos y procesos de la producción argentina», afirmó Bosch.
La exportación de ese gas natural excedente se hará por una red de gasoductos existente, que conectan los yacimientos argentinos (como Vaca Muerta) con la Central Térmica Uruguaiana en el sur de Brasil.
El mercado del gas es regional, a diferencia del petróleo. Se lo transporta, generalmente, en gasoductos. El costo de transformarlo en GNL para su traslado es demasiado alto. Ya desde hace algunos años, las empresas que explotan el gas de la Patagonia argentina, lo exportan a Chile durante el verano. AgendAR publicó sobre el tema, haciéndose eco de las protestas que provocó el hecho que Argentina tuviera que importar gas durante el invierno… a un precio mayor.
(CNN) — Los primeros resultados revisados por pares de los ensayos clínicos de fase 1 y fase 2 de la vacuna contra el coronavirus de Rusia, que se llama Sputnik-V, se publicaron en la prestigiosa revista médica The Lancet ayer viernes.
Los resultados de los dos ensayos de 42 días, que incluyeron cada uno a 38 adultos sanos, “tienen un buen perfil de seguridad sin eventos adversos graves” entre los participantes, dijo The Lancet en un comunicado de prensa. El comunicado agregó que hubo respuestas de anticuerpos inducidas por la vacuna en todos los participantes.
Rusia enfrentó críticas el mes pasado cuando anunció la primera vacuna contra el coronavirus aprobada en el mundo para uso público, incluso antes de que se completaran los ensayos de Fase III. También se mostró escepticismo sobre la rapidez con la que se registró la vacuna y la falta inicial de datos científicos en torno a los ensayos clínicos.
Naor Bar-Zeev, subdirector del Centro Internacional de Acceso a Vacunas de la Universidad Johns Hopkins -que no participó en el estudio ruso, pero lo revisó como par antes de su publicación- dijo según The Lancet que los estudios son «alentadores pero pequeños».
Bar-Zeev agregó: «La respuesta inmunitaria es un buen augurio, pero no se ha demostrado en grupos de mayor edad. Los resultados de seguridad son tranquilizadores, pero los estudios son demasiado pequeños para abordar eventos graves poco frecuentes. La autorización de la vacuna debe depender de la eficacia a largo y corto plazo y de datos de seguridad más completos.»
Ayer se celebró en nuestro país el Día de la Historieta. Una expresión artística subvalorada por los pedantes y amada por muchos.
Se eligió este día en recuerdo de la aparición del primer número de la legendaria revista Hora Cero, el 4 de septiembre de 1957, donde se publicó por primera vez El Eternauta, obra de Héctor Germán Oesterheld y de Francisco Solano López.
La pandemia del coronavirus se está extendiendo por todo el territorio nacional. Hasta hace hace algunas semanas los contagios registrados aparecían en el mapa de la Argentina como una gran mancha roja sobre el AMBA, rodeada de superficies en blanco, con lunares dispersos. Ya no.
La mayoría de los nuevos contagios se dan en la Capital y el GBA, simplemente porque es la aglomeración urbana más grande, por lejos.
Pero ahora crecen también otros focos críticos. Las provincias de Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Mendoza y Jujuy están entre las que más casos de covid-19 registraron en las últimas tres semanas: en ese período al menos duplicaron su total acumulado de enfermos. Resumimos la información actual
Jujuy
De esos cinco distritos, Jujuy parece ser el que está en peor situación. Allí, la ocupación de camas de terapia intensiva (TI) es muy alta desde hace varios días. Ronda ahora el 95%, según informó el ministro de Salud jujeño, Gustavo Bouhid.
La provincia está reclutando médicos para afrontar la emergencia y está suministrando oxígeno en sus domicilios a algunos enfermos para liberar espacio en los centros de salud.
En una teleconferencia de prensa, en oportunidad de presentar una mejora salarial para el personal de la Salud, Bouhid dijo que si no se aplacaba la diseminación del virus, sería muy difícil que el sistema de salud pueda dar una respuesta satisfactoria.
Las 120 camas de TI con las que ahora cuenta el sector público de la provincia, indicó, podrían no ser suficientes. Y si el ritmo de los contagios no baja, tampoco alcanzará con las plazas que el Estado está contratando en clínicas privadas.
Santa Fe
La provincia de Santa Fe cuenta con 954 camas críticas (con respirador). De acuerdo al Ministerio de Salud provincial, hasta este martes, 81 de ellas estaban ocupadas por pacientes con coronavirus, es decir, el 8,5% del total; aunque la ocupación general de esas camas (por cualquier patología) rondaba el 60%.
Pero según informó este miércoles la vicegobernadora Alejandra Rodenas, la situación más grave se da en el Gran Rosario, adonde se localiza la mayor cantidad de casos de covid-19. Allí —señalaron desde la Secretaría de Salud de Rosario— están ocupadas en un 85% las camas críticas del sector público y en un 70% las del privado, con ambos números en aumento desde los últimos días.
Río Negro
La provincia de Río Negro tiene 217 camas de TI (29 cada 100 mil habitantes), de las cuales este miércoles estaban disponibles 54: el 75,1% estaban ocupadas.
De las 54 camas libres, 14 eran de Bariloche. En General Roca (140 mil habitantes) quedaba una cama; en Cipolletti (140 mil habitantes) también había una única cama de TI disponible. En Viedma, la capital provincial (80 mil habitantes), eran trece las camas de TI libres.
Río Negro tenía este miércoles 1.770 personas cursando la enfermedad covid-19. Las localidades con más casos activos eran General Roca (411), Cipolletti (286) y Bariloche (223). “En el departamento de General Roca existe una ocupación de camas UTI del 98% y, en el promedio, la provincia ronda el 75% de todo el sistema sanitario público-privado que conforman el conglomerado de atención”, informó el ministro de Gobierno y Comunidad de Río Negro, Rodrigo Buteler.
Mendoza
La situación de ocupación de las terapias intensivas en Mendoza se agravó en agosto, por la suba de casos de covid-19 a un promedio de unos 270 diarios. Así, este miércoles se quebró el récord de casos diarios con 709 nuevos enfermos; y el total acumulado de casos llegó a los 8.560; con 135 muertes desde marzo.
El Gobierno de Rodolfo Suarez asegura que el sistema sanitario puede responder aún con estas cifras. Sin embargo, fue necesario un aumento en el número de camas en hospitales, recurrir a la internación de pacientes leves en hoteles y hasta aceptar el ofrecimiento de una planta —totalmente aislada y monitoreada— de la empresa metalmecánica Impsa.
El presidente Alberto Fernández visitará el lunes la provincia y Suarez dijo que le pidió ayuda en insumos como respiradores. “Le he pedido de todo: desde mayores fondos, adelantos del Tesoro de la Nación. También respiradores, mayores insumos, etc. Esperamos recibirlos», planteó.
Contó el gobernador que comprarán 500 cascos de oxígeno, pero que el recurso que más falta es de los médicos terapistas.
Córdoba
Este miércoles, la provincia de Córdoba informó que ya acumula 9.377 casos de covid-19, con 132 muertes por la enfermedad.
En su informe del 2 de septiembre, la provincia señala que 857 de sus camas de unidades críticas para adultos se encontraban ocupadas; esa cifra corresponde a pacientes atendidos por cualquier patología y representa una ocupación del 35,5% del total de camas de los sectores público y privado de la
provincia.
De esos 857 pacientes, 241 tienen covid-19, lo que representa, dice el informe provincial, «un 18,6 % del total de camas de los sectores público y privado».
Las cifras muestran que la provincia de Córdoba presenta una situación más aliviada que otras que registraron un fuerte crecimiento de casos de covid-19 en las últimas semanas. Sin embargo, la provincia no difunde en sus informes la ocupación de camas de TI por localidades.
El ingeniero Gustavo Barbarán, de la CNEA, nos hizo llegar sus argumentos para las decisiones a tomar en un tema que se ha estado discutiendo en AgendAR. Nos parece que deben ser evaluados. Y no sólo por la comunidad nuclear. Porque lo que él propone es una decisión que debe tomar el país. Por eso elegimos un título que recuerda la vieja exhortación, de casi un siglo, de Ortega y Gasset «Argentinos, a las cosas!» Más allá de lo que se piense de su filosofía, era un buen consejo.Y la decisión debe ser rápida: El NuScale, la versión del CAREM desarrollada por los estadounidenses, acaba de obtener la aprobación de la Nuclear Regulatory Commission: reúne los requerimientos de seguridad.
«Sigo con mucho interés la discusión que se lleva adelante en AgendAR sobre la política nuclear argentina. Pero luego de leer los artículos publicados en los últimos meses sobre los acuerdos con China y el debate sobre cuál sería nuestra próxima central nuclear, siento que algo queda fuera, algo grande. Como se dice en inglés, “the elephant in the room” (ojo, no confundir con el elefante en el bazar).
Esto no pretende entablar un debate con ninguno de los defensores de la propuesta CANDU (Antúnez, Barceló, Kreiner), ni con sus cuestionadores (Caro). Mi respeto por sus carreras, conocimientos y logros es grande. Entiendo que los argumentos que expondré aquí también son tenidos en cuenta por ellos, y de hecho los mencionan en sus artículos.
Tampoco me adjudico la originalidad de las ideas que siguen, pero sí de tratar de transmitirlas al público no nuclear. Quiero abrir la discusión en otro sentido más: evitar que se limite a una propuesta CANDU de uranio natural versus una PWR de enriquecido.
A ambos lados de la discusión se observan argumentos muy sólidos y válidos. Pero en algo fallan los dos y es que hablan de UNA sola central, UN solo proyecto para la próxima década, y después de eso, la discusión queda terminada. Sé que para todos ellos la discusión va mucho más allá, pero para el interesado promedio que lee estos artículos, queda acotada únicamente a la próxima central nuclear.
En ambas visiones cada proyecto es único, irrepetible. Por un lado, es casi imposible que haya transferencia de tecnología sensible del PWR chino a Argentina, y solo seremos una linda vidriera regional para la venta de tecnología de la CNNC (China National Nuclear Corporation). Pensar en acceder a tecnologías de enriquecimiento de uranio o en formar parte de una sociedad igualitaria con la CNNC para desarrollar centrales Hualong-1 en otros países, … olvídalo, eso no va a suceder.
Pero lo mismo nos pasa con el CANDU: cada vez que se quiera construir una nueva central, se tendrá que recurrir a los canadienses y a los chinos para la ingeniería, licenciamientos y financiamientos. No es algo que la Argentina pueda hacer sola y por su cuenta.
Por supuesto que para mí el CANDU es la mejor opción de las dos: tenés capacidad instalada para hacer gran parte de los trabajos y equipamientos, y necesitás imperiosamente poner en movimiento al país. Podés hacer combustibles, tubos de presión, el agua pesada, etc. Pero el turbogrupo, las bombas del primario, la calandria y prácticamente todo el sistema de control hay que importarlos. Y la financiación del proyecto total es, sin embargo, la parte más inaccesible de todas.
Que los PWR hayan superado a CANDU y que ésta última ya sea una tecnología no viable es un argumento falaz. El nuclear NO ES UN MERCADO y si bien la oferta tiene derivas tecnológicas, está lejísimos de ser una competencia clara como la de Kodak vs. digital, o VHS contra Betamax. En esto estoy completamente de acuerdo con A-B-K, y le recomiendo al Dr. Caro que revise sus fundamentos sobre los procesos de desarrollo y el rol del Estado en el mismo, o que lea “La peor propuesta de negocios en la historia humana”[1] del economista coreano Ha-Joon Chang.
De hecho, de las tecnologías nucleares, los PWR son quizás las más caras y de mayor riesgo tecnológico en muchos aspectos. Triunfaron sobre otras propuestas nucleoeléctricas porque los EE.UU. pusieron un fangote de guita para el desarrollo de PWRs como propulsión nuclear en buques y submarinos, y fue de esa ingeniería que surgieron las máquinas nucleoeléctricas PWR contemporáneas. Lo que tenés es un entramado productivo-tecnológico (metalurgia, electrónicas y sistemas de control, ingenierías en sus múltiples ramas) que pueden (o no) trabajar sobre un modelo tecnológico específico.
El principal problema de ambas centrales, las PWR y las CANDU, es que son muy caras. A eso se le suma la forma espasmódica que tiene Argentina de trabajar. Estos proyectos estaban pensados para iniciarse en el 2016; estamos en el 2020 y todavía no se empezó nada. Dentro de 2 años no creo que la situación haya variado.
Cuando queramos arrancar el proyecto, todos los cuadros técnicos que estaban en Atucha II ya no servirán. Quedará cuando mucho un 20%, y se van a haber perdido el 80% de los soldadores especializados, los montadores, y los alrededor de 400 ingenieros que en Atucha II recalificaron su título y se volvieron “nucleares”.
Estas personas no pudieron hacer el puente entre uno y otro proyecto, ya cambiaron de rumbo, están trabajando en otros temas, tenés que volver a reconstruir esa fuerza laboral. Y eso lleva tiempo y cuesta caro. Si no me creen, pregúntenle al Ing. JL Antúnez, que vivió esto en carne propia y lo contó innumerables veces.
En resumen, para cualquiera de estos proyectos estás hablando de 8 años mínimo de obra, más de 6 mil millones de dólares para cada central, y devolución de capital en corto plazo: 12 años para el repago, luego de los 8 “de gracia”, te generan una bola de nieve, porque el mundo financiero funciona así. Y ni hablemos si la construcción se demora.
Eso hace que, dentro del lapso inicial consecuente a la entrada en servicio, los precios de energía sean MUY altos. En forma realista, estamos hablando de casi 160 USD/MWh generado durante esos 12 años, después el costo baja a 50 y pico, y se va acomodando.
Lo que sucede en esos 12 años iniciales (y sin duda después) es que todo el sistema (monetario, energético, industrial) queda muy estresado después de cualquier proyecto tan “mega”. Y por las características de nuestro país, solamente podés encarar uno de esos cada 10 años, o sea que, después de terminarlo, mandás a todos a casa y de nuevo, y en materia de recursos humanos, es vuelta a empezar de cero.
Ese continuo volver a cero es nocivo para el país y para la industria nuclear, por supuesto. La fuerza laboral no gana experiencia como para ganar eficiencia, las industrias no se comprometen a invertir en el largo plazo (porque un proyecto cada 10 años no lo justifica), en fin, se van acumulando pérdidas. Y esto pasará con AMBOS reactores planteados por China (CANDU y PWR). Nada termina de desarrollarse plenamente, no tenés ninguna emancipación ni soberanía energética ni nada cuando una construcción queda a medias porque el país se quedó (costumbre recurrente) sin dólares.
El marco general de esta decisión no solo se toma pensando en el presente, o en el pasado, sino principalmente, en el futuro, en el año 2050, como mínimo. ¿Dónde estaremos en el año 2050?
Las presiones por la descarbonización de las matrices energéticas ya serán tan grandes que Vaca Muerta no podrá ser lo que es, o dice ser, o dice querer ser. A la luz de la catástrofe climática en curso, habrá que reemplazar el 85% de la matriz actual de Argentina, que, como todo el mundo, está montada esencialmente sobre los hidrocarburos.
Ese reemplazo debe hacerse con todo que tengamos a mano: eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear entre las que más aportarán, cada una con lo suyo. La transición es tan drástica que hay lugar para todas las diversas fuentes. De esa evolución y de cómo la Argentina se prepara (y la verdad es que no lo hace), se puede hablar largo y tendido.
El panorama por delante es fluido, se está transformando rápido. Por una parte, está el puente que significa Vaca Muerta en esa transición, las ventajas de tener el 75% de nuestro potencial hidroeléctrico todavía sin desarrollar, el no haber explotado casi nada ese cantero de MWh que significa la eficiencia energética. Por otro están las nuevas tecnologías de las que ya se habla: el hidrógeno “verde”, la fusión nuclear, está el fenómeno de la descentralización y distribución de las redes que se ve en Australia, en fin… De todo esto se puede y debe hablar, porque afecta nuestras decisiones inmediatas.
Un cálculo rápido, hecho en la cabeza, dice que, por imperativos políticos generados por imperativos climáticos, tendremos que multiplicar por cuatro nuestra capacidad de generación eléctrica para reducir en cuatro la demanda de combustibles fósiles.
Ante este panorama, mi postura es la del desarrollo autóctono: el CAREM. Hay que terminar de una buena vez con el prototipo de 32 MWe, y comenzar seriamente a trabajar en un plan a largo plazo para la implementación de por lo menos 10 de esas centrales medianas, con módulos “acumulables” de 100 o 120 MWe (y sus múltiplos).
Eso implica que vas a tener posibilidades de mejoras por el aprendizaje de las centrales, significa que vas a poder comprometer a la industria y que éstas tendrán incentivos para invertir a largo plazo en mejoras tecnológicas. Significa que por fin podrá haber un flujo de trabajo continuo en toda la cadena de valor y constructiva de los reactores. Son plantas más chicas, con plazos constructivos más cortos, con la posibilidad de instalar varios en un mismo sitio.
Para terminar un proyecto CAREM integral hay que trabajar en serio. Esto no involucra únicamente al sector nuclear, sino esencialmente a todas las dirigencias nacionales de un país que no termina de definir qué quiere ser (y hacer) de sí mismo.
Hay que atraer socios locales y de afuera al CAREM, para terminar de consolidar su tecnología y complementar varios asuntos que la Argentina no puede resolver (las turbinas de vapor, los sistemas de control, etc.).
Y hay que negociar con provincias, municipios, etc. para conseguir la famosa licencia social. Negociar significa hacerlas en una parte, dueñas de la planta: las centrales nucleares en Finlandia, por ejemplo, son cooperativas. UAMPS (Utah Associated Municipal Power Systems), la primera clienta del proyecto de central modular estadounidense NuScale, es también una cooperativa de municipalidades de varios estados vecinos del “Midwest”.
Un asunto no menor es desarrollar la industria financiera de largo plazo, algo casi inexistente en el país (exportar reactores sin pensar en el financiamiento te suma varios puntos de handicap). En fin, hay muchos deberes por hacer que todavía no se han siquiera formulado.
Si bien valoro y resalto la épica del sector nuclear (que bien merecida la tiene), no podemos vivir de épica en épica. Tardar 30 años en terminar un reactor (Atucha II) fue una epopeya, pero probablemente irrepetible y el heroísmo no puede ser una forma de trabajo. A lo que aspiro es a un sector energético plenamente integrado con la industria y la tecnología. Es difícil, pero creo que, en el largo plazo, como parte de una estrategia industrialista y de descarbonización, paga más que comprar una central monstruosa cada 10 años a los chinos, o a quien nos tenga en el puño en el momento.
¿Qué podemos hacer, desde el sector nuclear, ante tamaño desafío? ¿Seguimos esperando que este país termine de desarrollarse para poder pensar en un plan nuclear? ¿O damos vuelta la ecuación y usamos –como quería Jorge Sabato- a la energía nuclear como tractor del desarrollo?
No es mi intención desacreditar la discusión en curso: algunos de mis argumentos son usados por las dos partes. Simplemente quiero mostrar que hay un elefante en la habitación, que ese elefante es la transición energética, y que centrar la discusión en la próxima central quita el foco de lo importante. Y lo importante es el desarrollo nacional, en este caso, a través de la integración de la ciencia y la tecnología, con la industria nacional para el desarrollo de un plan a gran escala de un reactor de pequeña escala, y de diseño propio.
Hemos logrado reestructurar nuestra deuda, pero estamos mucho más endeudados que en 2014, cuando proyectábamos construir 2 grandes centrales, una china de 1160 MWe y una local pero financiada por China de 700 MWe. Y estamos en recesión por hiperendeudamiento desde 2018, pero para peor, el mundo también lo está por otros temas muy diversos. Y entre ellos, el disparador del crack mundial es esta pandemia sólo equiparable a la de 1917/1921.
Creer que todo se resolverá por el resucitamiento de China como locomotora de la demanda de nuestros commodities es puro pensamiento mágico. Eso puede suceder o no. Pero además, si sucede, no queda claro que cultivar porotos de soja o criar chanchos en granjas de capitales chinos para consumo de los chinos nos vaya a sacar de pobres, de deudores, de atrasados, o de coloniales.
De modo que muchas gracias, CNNC, pero la idea no es generar nueva deuda nuclear. Pretendemos que el átomo nos sirva para crear trabajo, pero en Argentina, no en China, y que nos permita recibir inversiones, pero no tanto hacer pagos al exterior. Ni Hualong-1 ni CANDU más o menos nacional, pero financiado por China. Metámonos en un reactor chico y propio, pero metámonos a lo grande, mostremos el CAREM prototipo en funcionamiento, tengamos un plan de negocios coherente y en marcha para el CAREM comercial, y escuchemos ofertas.
Todas las fichas al CAREM. Porque «…después de tanta mishiadura cuesta mucho pensar en cosas grandes», como le dijo un taxista anónimo a Jorge Sabato, según lo cuenta don Jorge en sus “Ensayos en campera”.»
Estados Unidos está dispuesto a seguir los ejemplos de China y de Rusia y aprobar el uso de emergencia de las vacunas contra el coronavirus antes de terminar los ensayos clínicos. La vacuna podría estar disponible a finales de octubre o primeros de noviembre, según notificó el gobierno a los gobernadores de los 50 estados la semana pasada.
La notificación del Centro de Control de Enfermedades (CDC) se produjo el mismo día que el presidente Donald Trump anunció que esperaba que estuviera disponible antes de fin de año .
El organismo ha firmado ya un acuerdo con el distribuidor farmacéutico McKesson Corp para distribuir la eventual vacuna a los servicios de salud estatales y locales, a los que reclama que se preparen para poner en marcha el dispositivo con la máxima rapidez posible.
“El CDC requiere urgentemente su asistencia para facilitar las solicitudes para las instalaciones de distribución y, si es necesario, les solicita que hagan excepciones para eliminar los requerimientos que pudieran impedir que estén plenamente operativas el 1° de noviembre”, firma Robert Redfield, máximo responsable del organismo en la carta remitida a las autoridades estatales.
Las elecciones presidenciales, en las que Trump aspira a su reelección, se celebrarán el 3 de noviembre. El plan, en evolución, prevé que las primeras dosis se administren al personal sanitario y los grupos de riesgo y que la distribución aumente a lo largo del 2021.
Para ello, la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) está dispuesta a acelerar los trámites y conceder una autorización de emergencia a la vacuna antes incluso de que se termine la fase III de las pruebas clínicas, la más rigurosa.
Depende de cada compañía decidir cuándo pide autorización y “si lo hacen antes del final de la fase III, nos puede parecer apropiado”, ha declarado su máximo responsable, Stephen Hahn, al diario Financial Times . “La decisión se basará en la ciencia, la medicina y los datos, no en la política”, sostiene Hahn. Para dar una autorización de emergencia, que no implica su comercialización masiva, debe concluirse que los potenciales beneficios compensan los riesgos para la salud pública.
EE.UU. se desmarca así de la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para garantizar un acceso global y equitativo a la vacuna. El anuncio ha sido criticado por la OMS, con la que la Administración Trump está en pie de guerra. “Si se actúa con demasiada rapidez para vacunar a millones de personas, es posible que se pasen por alto ciertos efectos adversos”, dijo Mike Ryan, jefe de su programa de emergencias.
Por su lado, la la Casa Blanca respondió “Este presidente no escatimará esfuerzos para asegurar que cualquier nueva vacuna mantenga el estándar de nuestra propia FDA en cuanto a seguridad y eficacia”.
Aunque los resultados de las pruebas de la fase III no se conocerán hasta noviembre, es posible que en octubre ya haya informes sobre su eficacia. Una de las vacunas que se podría autorizar para usos de emergencia es la desarrollada por Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. En la carta a los estados, Redfield asegura que la rapidez del dispostivo de distribución “no pondrá en riesgo la seguridad ni la integridad de los productos”.
La FDA y otras agencias federales han sido acusadas de ceder a la presión política de Trump, deseoso de poder presentar algún avance antes de las elecciones.
La Administración Trump confirmó que no participará en el plan de la OMS para garantizar un acceso global a la vacuna que incluya a los países pobres. “EE.UU. seguirá cooperando con nuestros aliados internacionales para asegurarnos de que derrotamos a este virus, pero no nos dejaremos constreñir por organizaciones multilaterales influidas por la corrupta OMS y por China”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere.
Una observación en AgendAR:
Los ensayos masivos que ya están en marcha para una variedad de vacunas brindarán muy pronto indicaciones medibles sobre la eficacia de las distintas vacunas. Determinar la existencia, o no, de posibles efectos secundarios nocivos será más lento, seguramente.
Pero un universo estadístico bastante amplio permite que en algunos individuos esos posibles efectos se manifiesten más pronto. Una vacuna que se haya ensayado en decenas de millones de estadounidenses, o de chinos, o de rusos durante dos meses, por ejemplo, sin que se perciban consecuencias graves… personalmente me inclino a pensar que sería un riesgo aceptable.
(Reproducimos este listado de los asuntos que están sobre el escritorio de quien reemplazó hace dos semanas a Sergio Lanziani. Y omitimos las interesadas especulaciones sobre quiénes estarán en su equipo.Y agregamos algo: petróleo y gas son los temas de su inmediata atención. Es lo previsto, y también lo inevitable. Pero los combustibles fósiles no abarcan todo lo que es responsabilidad del área de Energía. Y requieren decisiones: frecuentemente, las más costosas son las que no se toman en tiempo.)
El nuevo secretario de Energía, Darío Martínez, comenzó formalmente a ejercer su cargo la semana pasada con reuniones realizadas en el Ministerio de Economía, la nueva casa matriz de la cartera energética. Luego de visitar al presidente Alberto Fernández en la Quinta de Olivos, el ex diputado por Neuquén tuvo una reunión de trabajo con el ministro Martín Guzmán y el interventor del Enargas, Federico Bernal.
Martínez se quedó este viernes hasta tarde en el Palacio de Hacienda para terminar de tramitar la firma digital, y el sábado temprano se fue manejando a Neuquén. Allí estará obligado a hacer una cuarentena de 14 días. Así que por ahora la conducción del área la ejercerá a distancia vía zoom mientras busca locación para la sede que la secretaría tendrá en Neuquén.
Martínez todavía no anunció a los funcionarios que lo acompañarán. Por lo pronto, los subsecretarios que asumieron en diciembre pasado junto con el exsecretario Sergio Lanziani le ofrecieron los cargos para que decida si continuarán o si nombrará a nuevos funcionarios.
El jueves pasado, Martínez tuvo una reunión extensa con Guzmán y Bernal, quién lo asesoró en materia energética en la Cámara de Diputados entre 2017 y 2019. En ese encuentro se analizó, entre otros temas, un nuevo plan de incentivos a la producción de gas alternativo al proyecto que, una semana atrás, estaban por cerrar las empresas productoras, las distribuidoras y los gobernadores petroleros con el subsecretario de Hidrocarburos, Juan José Carbajales, de buena relación con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.
Con el cambio de órbita de la Secretaría, se cree que ese esquema de gas de cuatro años quedaría a un costado. El rechazo principal sería por el impacto que tenía esa propuesta en las cuentas fiscales, que mira de forma rigurosa Guzmán, sobre todo cuando está por iniciar las negociaciones por un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El lanzamiento de un plan que incentive la producción de gas y las definiciones sobre el futuro del barril criollo son necesarias para mandar una señal a la industria, que está paralizada ante la incertidumbre de no tener un precio que garantice las inversiones. Esta situación se hace más visible en la cuenca neuquina, donde la perforación de nuevos pozos está frenada porque, según señalan en el sector, “no está el nivel de precios necesario para operar en shale”.
Otro tema relevante a tratar por Martínez será la recomendación que hizo el Enargas de establecer un esquema traifario de transición para las facturas de gas, que ya había hecho Bernal hace dos semanas, cuando le envió una carta a Kulfas con esa propuesta.
Martínez, quien llegó al cargo de secretario impulsado por los funcionarios cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner, tuvo su primer encuentro con el Presidente, en el cual se realizó “un pormenorizado diagnóstico del sector energético y repasaron juntos la agenda de los principales temas del área”, según indicó la cartera de Energía en un comunicado.
No se informó si se habló del proyecto de ley de hidrocarburos, que el Presidente quiere impulsar desde que comenzó su mandato, ni del plan para reactivar la producción de gas, que debería lanzarse en las próximas semanas para incrementar los niveles de suministro local para el invierno próximo, ni sobre el precio sostén del barril de petróleo, que está por vencer en estos días, cuando la cotización internacional supere durante 10 días consecutivos los US$ 45.
El anuncio destacado fue que la Secretaría de Energía tendrá un asiento en Neuquén, la provincia donde está situada la mayor parte de la formación Vaca Muerta y a la que tendría intenciones de postularse como gobernador Martínez en las próximas elecciones.
El secretario de Energía, por su parte, expresó, según el comunicado, que coincide con el Presidente “en la necesidad de armonizar los distintos intereses de los actores del sector”. Y señaló: “Es un importante acierto del Presidente el traslado de la secretaría de Energía a la órbita del Ministerio de Economía. Las principales decisiones en materia energética impactan en la macroeconomía, responsabilidad del ministro Guzmán, que viene realizando una excelente y eficiente tarea, y con quien será un placer trabajar mancomunadamente”.
Martínez deberá tomar alguna decisión también con el precio de los biocombustibles, congelados desde diciembre pasado, y con las deudas que acumulan las distribuidoras eléctricas con Cammesa, la compañía con control estatal encargada del despacho de energía eléctrica. Según el Gobierno, las deudas ya superan los $ 100.000 millones, producto de los menores ingresos de las distribuidoras.
Este año la festividad convencional del Día de la Industria -en otra nota en AgendAR comentamos el origen de la fecha- tuvo características especiales.
Se hizo en la fábrica de Sinteplast en Ezeiza, que retomó su actividad con los protocolos estrictos que demanda la pandemia, y fue encabezada por el presidente Alberto Fernández, acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof y el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados.
Estaban presentes, naturalmente, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y representantes de grandes empresas y pymes.
El presidente Fernández se apartó del discurso convencional: envió un mensaje a la mamá de Facundo Astudillo Castro -hoy se confirmó que el cuerpo hallado era el del joven. Dijo «Quiero decirle a Cristina (Castro) que cuenta conmigo y con Axel y que los dos estamos comprometidos en saber lo que pasó. Todo nuestro cariño y nuestra solidaridad, estamos con vos Cristina, Axel y yo».
También cuestionó duramente a la oposición tras los cuestionamientos, y la ausencia, de Juntos por el Cambio en la sesión en la Cámara de Diputados.
Abajo incluimos el video del acto, que incluyó los pedidos de los industriales que hizo Miguel Acevedo. Antes, resumimos lo que creemos son los anuncios principales, que marcan los ejes de las política que quiere llevar adelante el gobierno nacional:
Créditos por 455.000 millones de pesos para reactivación productiva de las pymes y financiamiento del cambio estructural. Tasa de interés de fomento y plazo a 10 años.
Creación de un sistema de Banca de Desarrollo que coordine la oferta de financiamiento para incrementar el impacto de los beneficios y la profundidad del crédito.
Desarrollo de proveedores industriales y tecnológicos. Apoyo de $1.400 millones a empresas nacionales que sean o aspiren a ser proveedoras en sectores estratégicos y de alto impulso como el petróleo y gas, la minería, automotriz, industria ferroviaria y naval.
Las pymes recibirán Aportes no Reembolsables (ANR) del Ministerio de Desarrollo Productivo por hasta un 70% del proyecto, o bonificación de hasta 10 puntos de tasa a empresas que inviertan en bienes de capital, certificaciones, desarrollos de productos.
Plan de Transformación Digital PyME y Plataforma Industria Argentina 4.0.
Financiamiento público de $2.500 millones a tasas bonificadas e incentivos fiscales para proyectos de adopción de tecnologías 4.0.
Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales.
Más de $ 3.000 millones de aportes y financiamiento en los próximos 12 meses. En esta primera fase del plan se ofrecerá apoyo a 48 parques industriales y tecnológicos en todo el país. El objetivo es asistir y desarrollar 300 parques industriales y tecnológicos en el período 2020-2023.
La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) fue fundada en el año 1972, y desde entonces se ha mantenido como un referente en el ámbito local y el internacional de los cuidados intensivos. Ha dirigido una «Carta Abierta a los Argentinos», de la que reproducimos sus conceptos:
«A la sociedad argentina:
Los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de la terapia intensiva sentimos que estamos perdiendo la batalla. Sentimos que los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando.
La mayoría de las Unidades de Terapia Intensiva del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación. Los recursos físicos y tecnológicos como las camas con respiradores y monitores son cada vez más escasos. La cuestión principal, sin embargo, es la escasez de los trabajadores de la terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores, no pueden multiplicarse.
Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes. Estas cuestiones deterioran la calidad de atención que habitualmente brindamos. Enfundados en los equipos de protección personal, apenas podemos respirar, hablar, comunicarnos entre nosotros. También tenemos que lamentar bajas, personal infectado y lamentablemente, fallecidos, colegas y amigos caídos que nos duelen, que nos desgarran tan profundamente.
Terminamos una guardia en una Unidad de Terapia Intensiva y salimos apresuradamente para otro trabajo. Necesitamos trabajar en más de un lugar para llegar a fin de mes. Por horas y horas de trabajo estresante, agotador, pese a ser profesionales altamente calificados y entrenados, ganamos sueldos increíblemente bajos, que dejan estupefactos a quienes escuchan cual es nuestro salario. También nos entrenamos para lidiar con la muerte todos los días y le ganamos muchas veces. Aprendimos a ser resilientes.
Pero ahora sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos; encerrados en la Unidades de Terapias Intensivas con nuestros equipos de protección personal y con nuestros pacientes, sólo alentándonos entre nosotros. Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien, por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte! Porque nadie sabe cuándo el virus los infectará.
Sólo le pedimos a la sociedad que reflexione, y que cumpla con tres simples pero importantes medidas, recomendadas científicamente: distanciamiento social (permanecer a más de 1,5 metros), uso de tapabocas (cubriendo nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o alcohol gel), no aglomerarse, no hacer fiestas, ¡No desafiar al virus, porque el virus nos está ganando! Les suplicamos no salir si no es necesario. El personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsado, el sistema de salud está al borde del colapso. Nosotros queremos ganarle al virus. Necesitamos que la sociedad toda nos ayude porque no podemos solos. ¡Por favor, ayudanos, quedate en tu casa!».
Es innegable que la medicina ha hecho y sigue haciendo grandes progresos, aunque el coronavirus nos recuerde que hay mucho que no se sabe ni se puede. Pero enfermedades graves, antes mortales, hoy tienen cura. Y vemos a nuestro alrededor personas de 70, 80 y más años activas, muchas más que sólo 50 años atrás.Pero eso tiene costos. Son más altos a medida que avanza la edad del paciente. Pero donde el problema se presenta más agudo es cuando se trata de una enfermedad rara… Esta nota de Pablo Sigal trata de un caso reciente. Y muy típico de los dilemas, médicos y humanos, que se presentan:
«Gobernar la Argentina es administrar la escasez. La sábana corta. La atención a unos puede derivar en la carencia de otros. En las últimas semanas se dio un fuerte debate sobre la ley que busca garantizar los derechos de pacientes con fibrosis quística. Según el Ministerio de Salud, puede hacer quebrar el sistema de obras sociales y prepagas. Ginés González García está haciendo equilibrio en esa cuerda.
La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria y progresiva. Se da por la mutación de un gen. Ocasiona una proteína defectuosa que produce acumulación de secreciones espesas. Eso genera obstrucción en distintos órganos, lo que hace que funcionen mal. El órgano más afectado es el pulmón, marcador determinante en la sobrevida de los pacientes.
La Cámara de Senadores sancionó el 23 de julio la Ley de Protección Integral para las personas con Fibrosis Quística. No fue un trámite. Ocurrió luego de la «desautorización» del presidente Alberto Fernández a González García, que había objetado la aprobación de la ley. El ministro llegó a decir: «Es inaplicable en varios de sus artículos».
Sin embargo, Fernández ordenó a su bloque del Frente de Todos avanzar con el dictamen y revisar luego, mediante un decreto, las objeciones del ministro. La primera dama, Fabiola Yáñez, se había puesto al hombro la campaña en favor de esta ley, mediante la publicación en redes de videos en apoyo a quienes padecen esta enfermedad.
El meollo estaba en el artículo 6, que por un lado garantizaba “la cobertura integral del 100 por ciento de los medicamentos” y por otro prohibía “su sustitución y/o modificación por parte de la obra social, empresa de medicina prepaga y del sector público de salud». Si lo que no se podía sustituir era un medicamento que costaba más de 300 mil dólares por año, la situación según el ministro se empantanaba.
Ese artículo fue eliminado en la promulgación y se abrió un plazo de 90 días para la reglamentación. «Obligaba a que el médico dijera la marca de un medicamento y que eso no se pudiera cambiar. Está en contra de la política argentina de hace muchos años», sostuvo González García el 12 de agosto, en referencia a la ley de medicamentos genéricos sancionada en 2002.
La historia, en realidad, empieza a fines del año pasado, cuando la FDA aprobó en Estados Unidos una tercera generación de los denominados moduladores para esta enfermedad, que logra dar en el blanco en el 90 % los pacientes con fibrosis quística. De esta manera, el deterioro de la función pulmonar -una de las principales consecuencias de la enfermedad- no avanza. Ese modulador es la combinación de tres drogas.
Ese medicamento fabricado por la farmacéutica Vertex, en Estados Unidos, ya tiene en un «reemplazante» en desarrollo en nuestro país. En el plenario de comisiones del Senado, González García había hablado de crear un “plan nacional”, sin dar mayores detalles. El plan avanzó: ya hubo una serie de reuniones con el laboratorio argentino Gador, que trabaja contrarreloj para sacar al mercado la alternativa local.
La droga Trikafta se produce en Estados Unidos y es importada por la farmacia de la Fundación Fipan, la más importante del país de pacientes con fibrosis quística. En Argentina Vertex no tiene patente y esta nueva droga no está autorizada por la Anmat. Ya la solicitaron 17 pacientes argentinos y 5 de ellos, luego de presentaciones judiciales, lograron obtenerla.
Ahora, las expectativas del Gobierno están puestas en la droga argentina, que se supone sería equivalente a la Trikafta. Se producirá en las plantas que Gador tiene en Pilar y en la C.A.B.A. Hay un motivo para la ansiedad de Ginés: el costo de la droga nacional, según se anuncia, sería un 75 % más barata que la importada.
¿Qué garantía tendrán los pacientes de que la droga nacional será la misma que la extranjera? En principio, los antecedentes del laboratorio argentino en la fabricación de la primera y segunda generación de moduladores. Incluso Vertex vino a la Argentina a hacer su propio estudio de bioequivalencia para calibrar la competencia nacional, y no hizo objeciones.
El objetivo del Gobierno es que la droga esté lista para ser comercializada en el segundo trimestre de 2021. Eso implica que saldría al mercado -inicialmente- sin un estudio de bioequivalencia. Hay que aclarar que la gran mayoría de los medicamentos argentinos, salvo los del VIH y algunos oncológicos, se lanzan en esas condiciones porque la Anmat lo permite. Para concluir ese chequeo se necesitarán unos seis meses más.
La puja fue grande en el Congreso y lo sigue siendo. Tanto que la cámara que agrupa a los laboratorios nacionales acaba de emitir una declaración sobre el tema: “Apoyamos la posición del ministro Ginés Gonzalez García de llevar adelante una política más enérgica y consistente para atender enfermedades huérfanas como la fibrosis quística. La industria farmacéutica nacional trabaja para estar cerca de la gente garantizando una mayor producción nacional de medicamentos de calidad accesibles, seguros y eficaces”.
Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, la fibrosis quística afecta a 1 de cada 7.000 nacidos vivos. En Argentina alrededor de 400 chicos nacen por año con fibrosis quística, pero no existen estadísticas oficiales. Si como se estima la enfermedad afecta a más de 3.000 personas en nuestro país, hay que hacer una cuenta sencilla para determinar cuánto dinero implicaría al sistema sanitario argentino costear la droga importada.
¿Qué pasará mientras tanto? Es decir, mientras la alternativa nacional no esté disponible. ¿Qué harán los médicos? “Depende del paciente. El que tiene una situación relativamente estable en su enfermedad se puede sostener con la segunda generación de drogas. Y el que sí o sí requiera la Trikafta podrá hacerlo”, explica Oscar Rizzo, Jefe del Departamento de Neumonología del Hospital María Ferrer.
“Un litigio de amparo para conseguir que una obra social o prepaga habilite la droga importada puede llevar entre 3 y 6 meses. Para cuando eso se concrete prácticamente será el tiempo en que el producto nacional ya esté disponible”, consideró Alejandro Teper, jefe del Centro Respiratorio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.»
El gobernador de Buneos Aires Axel Kicillof presentó este martes el plan de reactivación Provincia en Marcha. El objetivo anunciado es «reconstruir el tejido productivo, el mercado interno, el empleo y dar respuesta a necesidades básicas postergadas no sólo por la pandemia, sino por la crisis que atraviesa la provincia luego de cuatro años de endeudamiento, caída del empleo y de la actividad».
El anuncio se realizó este martes en la Casa de Gobierno, junto al ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa; el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone; la ministra de Trabajo, Mara Ruiz Malec; y el presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo.
El programa tiene cuatro ejes correspondientes a distintos sectores productivos de la provincia y a los diferentes ministerios e instituciones que los llevarán adelante.
El plan Desarrollo Productivo y Fomento de la Demanda, que presentó el ministro Augusto Costa contará con una inversión de $ 130.964 millones; Infraestructura y Obra Pública, a cargo de Agustín Simone, con un desembolso de $ 120.663 millones; Asistencia Crediticia para el Desarrollo Productivo conducido por Juan Cuattromo desde el Banco Provincia, se invertirán $ 36.100 millones; y el Sostenimiento y Generación de Empleo será responsabilidad de la ministra de Trabajo Mara Ruiz Malec, con un aporte de $ 950 millones.
Eje 1: Desarrollo Productivo y Fomento de la Demanda
Costa presentó tres grandes programas para brindar asesoramiento técnico y financiero a distintos sectores productivos: industrial, agropecuario y uno especial para el turismo y la cultura, que son los más afectados por la pandemia».
Destacó el congelamiento de tarifas anunciado a fin de la semana anterior, que «va a permitir que las y los bonaerenses fortalezcan su capacidad de compra en 105.600 millones de pesos, un beneficio directo para usuarios y la actividad económica y productiva». E incluyó el programa provincial de asistencia tributaria de ARBA que consta de reducción de alicuotas de Ingresos Brutos, plan de pagos para el sector productivo afectado por la pandemia, regularización impositiva en 60 cuotas por deudas originadas en pandemia para más de un millón de contribuyentes y suspensión de embargos hasta fin de año.
Eje 2: Infraestructura y Obra Pública
Simone detalló un plan de obras de vivienda, infraestructura para redes de electricidad y gas natural, agua y saneamiento, entre otros. Algunas de estas obras se suman a las que ya estaban en marcha, y se espera su finalización para el transcurso del año próximo. Destacó la importancia de trabajar en conjunto con cada uno de los municipios.
Eje 3: Asistencia Crediticia para el Desarrollo Productivo
Cuattromo explicó que el rol del Banco Provincia en este plan es ampliar el fondeo de líneas de crédito vigentes, sobre todo aquellas con énfasis en Pymes y también crear algunas nuevas. Mencionó una ampliación de 20.000 millones de pesos al programa de financiamiento a Pyme que ya contaba con 40.000 millones para prestamos de capital de trabajo y descuento de cheque. El Bapro cuenta además con financiamiento para adquisición de maquinaria agrícola, para la campaña del sector productor y comercio vinculado al agro y una linea de inversion de mediano plazo de cuatro años a tasa fija para inversión productiva.
Eje 4: Sostenimiento y Generación de Empleo
Mara Ruiz Malec adelantó que su cartera amplió el programa Preservar Trabajo, en el que se encuentran inscriptas más de 400 micro y pequeñas empresas, a todas aquellas que tengan hasta 80 trabajadores, así como también se sumarán otras actividades que no estaban en el listado original. En esa línea, Ruiz Malec aseguró que el apoyo a pequeñas asociaciones y cooperativas “se tiene que dar a través de la formación laboral y la asistencia para que estos emprendimientos sean sostenibles y sustentables, con el acompañamiento del Estado y la formalización final de todas estas actividades”.
Kicillof sintetizó «El nombre Provincia en Marcha tiene que ver con las prioridades y orientaciones que le dimos al trabajo desde un primer momento, desde diciembre del año pasado. En estos últimos cinco meses cambió el mundo y se perdió la referencia histórica acerca de dónde veníamos y a dónde queremos ir».
La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación está convocando a Empresas de Base Tecnológica (EBT) para la presentación de proyectos de Desarrollo e Innovación en productos, procesos o servicios.
Esta convocatoria se hace, a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), en el marco de la pandemia provocada por COVID-19. Por eso, los proyectos deberán estar orientados a construir nuevas capacidades nacionales de los sectores dinámicos, en un escenario dominado por la COVID-19 y la situación post pandemia.
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El límite de presentación de proyectos es este martes 8 de septiembre a las 18 hs. (no se prorrogará). El último zoom interactivo para despejar dudas será hoy jueves 3 a las 15 hs. Para inscribirse cliquear acá: http://t.ly/5uFl
(En un momento en que las cifras de contagios y de fallecimientos están subiendo en nuestro país, y, al mismo tiempo, se ha politizado la discusión sobre la pandemia de tal forma que proliferan las noticias sin base sólida, consideramos útil reproducir en nuestro idioma este artículo publicado este viernes en Nature. El original aquí).
«Por cada 1.000 personas infectadas con el coronavirus que tienen menos de 50 años, casi ninguna morirá. Para las personas entre 50 y 65 años, morirán alrededor de 5, más hombres que mujeres. Luego, el riesgo aumenta abruptamente a medida que se acumulan los años. Por cada 1.000 personas de 70 o más años que estén infectadas, morirán alrededor de 116. Estas son las duras estadísticas obtenidas por algunos de los primeros estudios detallados sobre el riesgo de mortalidad por COVID-19.
Las tendencias por edad en las muertes por coronavirus han sido claras desde principios de la pandemia. Los equipos de investigación que analizan la presencia de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la población general -en España, Inglaterra, Italia y Ginebra en Suiza- ahora han cuantificado ese riesgo, dice Marm Kilpatrick, investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad. de California, Santa Cruz.
“Nos brinda una herramienta mucho más precisa cuando preguntamos cuál podría ser el impacto en una determinada población que tiene un determinado grupo demográfico”, dice Kilpatrick.
Esos estudios revelan que la edad es, con mucho, el predictor más fuerte del riesgo de muerte de una persona infectada, una métrica conocida como índice de mortalidad por infección (IFR), que es la proporción de personas infectadas con el virus, incluidas aquellas que no se hicieron la prueba ni mostraron síntomas, que morirá como resultado.
“El COVID-19 no solo es peligroso para los adultos, es extremadamente peligroso para las personas de cincuenta, sesenta y setenta años”, dice Andrew Levin, economista de Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, quien ha estimado que contraer COVID -19 tiene más de 50 veces más probabilidades de ser fatal para una persona de 60 años que conducir un automóvil.
Pero “la edad no puede explicarlo todo”, dice Henrik Salje, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. El género también es un factor de riesgo importante, ya que los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir a causa del coronavirus que las mujeres. Y las diferencias entre los países en las estimaciones de mortalidad para los grupos de mayor edad sugieren que el riesgo de morir por coronavirus también está relacionado con las condiciones de salud subyacentes, la capacidad de los sistemas de atención médica y si el virus se ha propagado entre las personas que viven en centros de atención para ancianos.
Para estimar el riesgo de mortalidad por edad, los investigadores utilizaron datos de estudios de prevalencia de anticuerpos.
En junio y julio, miles de personas en Inglaterra recibieron una prueba de anticuerpos por pinchazo. De los 109.000 adolescentes y adultos seleccionados al azar que se sometieron a la prueba, alrededor del 6% albergaba anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Este resultado se utilizó para calcular una IFR general para Inglaterra del 0,9%, o 9 muertes por cada 1000 casos. El IFR fue cercano a cero para las personas de entre 15 y 44 años, aumentando al 3,1% para las personas de 65 a 74 años y al 11,6% para las personas mayores. Los resultados del estudio se han publicado en el servidor de preimpresión medRxiv.
Otro estudio, en España, que comenzó en abril y testeó por anticuerpos en más de 61.000 residentes en hogares seleccionados al azar, observó una tendencia similar. El IFR general para la población fue de aproximadamente 0,8%, pero se mantuvo cerca de cero para las personas menores de 50 años, antes de aumentar rápidamente al 11,6% para los hombres de 80 años o más; era del 4,6% para las mujeres de ese grupo de edad. Los resultados también revelaron que los hombres tienen más probabilidades de morir a causa de la infección que las mujeres; la brecha aumenta con la edad.
“Los hombres corren el doble de riesgo que las mujeres”, dice Beatriz Pérez-Gómez, epidemióloga del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, que participó en el estudio español. Los resultados también se han publicado en el servidor medRxiv.
Las diferencias en la respuesta del sistema inmunológico masculino y femenino podrían explicar los riesgos divergentes, dice Jessica Metcalf, demógrafa de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey. “El sistema inmunológico femenino podría tener una ventaja al detectar patógenos un poco antes”, dice ella.
El sistema inmunológico también podría explicar el riesgo mucho mayor de que las personas mayores mueran a causa del virus. A medida que el cuerpo envejece, desarrolla niveles bajos de inflamación, y el COVID-19 podría estar empujando al ya sobrecargado sistema inmunológico al límite, dice Metcalf. Los peores resultados para las personas con COVID-19 tienden a estar asociados con una respuesta inmune acelerada, afirma Metcalf.
El estudio en Inglaterra también comparó los resultados de diferentes grupos étnicos. Las estadísticas de mortalidad y morbilidad sugieren que las personas negras y del sur de Asia en Inglaterra tienen más probabilidades de morir o de ser hospitalizadas. Pero el análisis, dirigido por Helen Ward, epidemióloga del Imperial College de Londres, encontró que aunque esos grupos étnicos tenían muchas más probabilidades de estar infectadas que las personas blancas, no tenían más probabilidades de morir de COVID-19 que otros grupos de contagiados.
Diferencias entre países
Los investigadores señalan que existe una marcada diferencia en las estimaciones de IFR entre algunos países, especialmente para las personas de 65 años o más. Por ejemplo, un estudio de prevalencia de anticuerpos en Ginebra estimó una IFR del 5,6% para las personas de 65 años o más.
Esta cifra fue inferior a las estimaciones en España, que llega a alrededor del 7,2% para hombres y mujeres de 80 años o más, y en Inglaterra, que encontró una IFR del 11,6% para personas de 75 años o más.
Podría haber muchas explicaciones para las diferencias, dice Andrew Azman, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore, Maryland, que formó parte del estudio de Ginebra.
Los países con tasas más altas de co-morbilidades, como diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas, tendrán una IFR más alta. Sin embargo, las naciones con sistemas de atención médica que están en mejores condiciones para tratar con las personas que están gravemente enfermas con COVID-19, o donde los hospitales no se vieron abrumados en el pico de la epidemia, tendrán mejores tasas de supervivencia.
Algunas de las diferencias podrían atribuirse a cómo se realizaron los diferentes estudios, dicen los investigadores. Por ejemplo, las diferencias en la confiabilidad de las pruebas de anticuerpos utilizadas en los diferentes estudios, cómo se registraron las muertes por COVID-19 y cómo los investigadores eligieron dividir las poblaciones por edad.
Existe cierta incertidumbre en los datos, por lo que las estimaciones de los estudios podrían no ser tan diferentes como podrían parecer, dice Lucy Okell, epidemióloga del Imperial College de Londres, que participó en el estudio inglés.
Pero Henrik Salje afirma que un factor importante en las diferentes tasas de muerte reportadas entre países parece ser si el virus se propagó en hogares de ancianos o en centros de atención para ancianos.
En estos lugares, las personas con una salud frágil viven en entornos muy unidos donde el virus puede propagarse rápidamente. Cuando el estudio inglés tuvo en cuenta las muertes en hogares de ancianos, el IFR en personas de 75 años o más saltó del 11,6% al 18,7%. Salje estima que el IFR para Canadá, donde alrededor del 85% de las muertes ocurrieron en hogares de ancianos, sería significativamente más alto que el de Singapur, donde los hogares de ancianos representaron solo el 8% de las muertes.
Aunque las estimaciones de muertes son importantes para comprender el riesgo de propagación viral a personas de diferentes grupos etarios, no cuentan la historia completa de las víctimas del COVID-19, dice Kilpatrick. “Existe una fascinación por la muerte, pero el COVID-19 parece causar una cantidad sustancial de enfermedades a largo plazo”, agrega.
La energía de origen nuclear es producida en EE.UU. por 96 distintos reactores. Mas no se construyen nuevas plantas desde 1977, y existe un prejuicio antinuclear que, menor que en algunos países de Europa, no deja de ser significativo. Pero esto está cambiando.Donald Trump, no ambientalista ingenuo él, está muy en favor de construir nuevas centrales, y competir para hacerlo en el exterior. Y hay un sector en el Partido Republicano resuelto a avanzar en esa dirección. El hecho nuevo, que apunta el periodista Nicolás Deza en este informado artículo, es que en la plataforma del Partido Demócrata para estas elecciones aparece por primera vez la energía nuclear como una herramienta en la lucha contra el cambio climático y por una «justicia ambiental». Cualquiera sea el resultado el 3 de noviembre, la política nuclear estadounidense habrá cambiado. Lo que tendrá repercusiones en el resto del globo. También entre nosotros.
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La Convención Nacional Demócrata no sólo ungió a Joe Biden como candidato a presidente para las elecciones de noviembre en los Estados Unidos. Las delegaciones del Partido Demócrata también aprobaron la plataforma electoral propuesta por el comité nacional del partido, con un marcado énfasis en la temática del cambio climático y la lucha por la “justicia ambiental”. No hubo grandes sorpresas con respecto a plataformas anteriores, aunque sí una novedad: el partido toma en cuenta nuevamente a la energía nuclear.
Para “combatir la crisis climática y lograr justicia ambiental” la plataforma demócrata propone descarbonizar por completo para el 2035 el sector de generación de electricidad. Semejante desafío implica adoptar “estándares tecnológicamente neutrales en energía limpia y eficiencia energética” para incorporar “todas las tecnologías libres de emisiones de carbono”, entre las cuales figuran “la nuclear existente y de avanzada”. La diferenciación responde a otra de las propuestas, que llama a apoyar las inversiones públicas y privadas en tecnologías innovadoras como “la nuclear avanzada que elimina los residuos asociados con la tecnología nuclear convencional”.
Biden será así el primer candidato demócrata desde las elecciones de 1972 en cuya plataforma electoral se incluye a la energía nuclear. En ese entonces existía la Comisión de Energía Atómica (actual Departamento de Energía) y comenzaba a despegar la construcción de centrales nucleares en la gran mayoría de los Estados. El gobierno federal tenía un claro interés en la promoción doméstica e internacional de su industria nuclear civil.
Pero el panorama actual de la energía nuclear en los EE.UU. es otro. La flota actual de 94 reactores civiles encuentra dificultades para mantenerse en pie, en un entorno económico y político favorable a otras fuentes de energía. Dos reactores (Indian Point y Duane Arnold) se sumaron este año a la lista de más de treinta unidades retiradas de forma permanente en las últimas décadas. La situación empeora si se considera que once de esos cierres ocurrieron en los últimos ocho años. La realidad contrasta con la tímida expectativa generada en la industria nuclear en la segunda mitad de la década de los 2000 debido a los altos precios internacionales del gas y petróleo, pulverizada con el ingreso en escena del shale gas. En los últimos seis años, la participación del gas natural en el sector de generación eléctrica trepó del 26 al 37%. La nuclear orilla el 20% del total.
Rita Baranwal, secretaria de la Oficina de Energía Nuclear del Departamento de Energía (DoE), resumió el debate que atraviesa al sector. “La energía nuclear avanzada está un paso más cerca de la comercialización, pero aún necesitamos nuestra flota actual. No hay ninguna razón técnica por la que nuestros reactores no puedan funcionar a un alto nivel durante 80 años o más, y deberíamos exprimir todos los electrones que podamos de ellos durante el mayor tiempo posible”, expresó Baranwal, en referencia a la aprobación del regulador nuclear del primer diseño de un reactor avanzado en el país (el NuScale) y al anuncio de Exelon Generation de que cerrará dos de sus centrales nucleares en Illinois.
El caso de Exelon y sus dos centrales (Byron y Dresden) no es necesariamente aplicable al resto de las centrales del país. Un reporte reciente del Instituto de la Energía Nuclear da cuenta nuevamente de las ventajas económicas de las centrales nucleares. Con buenos precios de la energía, la alta inversión inicial de capital (muchas veces condicionada por los retrasos de construcción) en una nueva central suele ser amortizada a los pocos años de entrar en operación. Pasado ese período, sus bajos costos operativos las transforman en unidades rentables y ques pueden durar décadas. Con un plus político muy atractivo: permitir a los consumidores el acceso a tarifas eléctricas bajas, como es el caso de Francia.
No obstante, sí resulta muy representativo de las transformaciones en curso en el mercado eléctrico estadounidense. Exelon viene aduciendo que se necesita de un mecanismo para compensar los bajos precios que las empresas transportadoras de energía están pagando a los generadores por la electricidad. En el gobierno de Illinois piensan de forma similar, pero en favor de los generadores renovables. ¿Cuál es la incompatibilidad en satisfacer a generadores nucleares y renovables, si son mayormente libres de emisiones?
La discordia esta en las subastas de energía. Exelon y la Clean Jobs Coalition trabajaron en un proyecto de ley para alcanzar un 100% de generación eléctrica con fuentes renovables en Illinois para el 2050. El componente central de la propuesta consiste en darle poder a una agencia estatal para realizar sus propias subastas de energía. Esto permitiría a los generadores nucleares y renovables subastar en mejores condiciones frente a los generadores que usan gas natural. Desde la Clean Jobs Coalition consideran que PJM y MISO, dos empresas transportadoras que operan en Illinois y muchos estados del noreste y centro estadounidense, realizan subastas que disminuyen significativamente los precios de la energía, volviendo solo viables a los proyectos con gas natural.
Pero ese proyecto de subastas parece haber perdido apoyo político en el gobierno. Las cámaras de empresas de energías renovables alegaron que para alcanzar los objetivos de la ley solo se necesita cobrar un recargo en las tarifas de luz para alentar la instalación de proyectos de generación renovable, sin tener que crear un mercado de capacidad local (y entrar en conflicto con las transportadoras). En la Clean Jobs Coalition hay posiciones dividas al respecto, aunque todo el mundo es consciente de que es relevante cuidar a las seis centrales nucleares existentes: representan el 50% de toda la electricidad generada dentro del Estado, quinto consumidor de energía del país. Demasiada energía para creer que se puede suplir solo con renovables.
Sucede que el meollo de la cuestión energética “verde” sigue siendo la intermitencia del sol y del viento. Si presentarse en una subasta y comprometer a largo plazo la entrega de un bien que aún no se tiene es en sí complejo, imaginen lo difícil que es comprometer algo que depende de un factor tan caprichoso como la meteorología. Las empresas que ya operan parques renovables o que tienen proyectos en carpeta aspiran a que las tecnologías de almacenamiento de energía solucionen la dificultad técnica de la intermitencia y puedan subastar en mejores condiciones en el futuro. Sin embargo, esa aspiración obliga a reconsiderar el sostenimiento de los programas federales de subsidios para los nuevos proyectos con renovables más almacenamiento.
A nivel federal, los programas impulsados por la administración Obama comenzaron a expirar. De hecho, el presidente Trump (insospechado de ser un amigo de la energía “verde”) renovó hasta 2021 un subsidio para nuevos proyectos eólicos a punto de expirar. ¿Qué haría Biden si es elegido presidente? Es muy probable que renueve e impulse otros programas de incentivos, que no tendrán la misma potencia que un impuesto federal a las emisiones de carbono, una idea que la campaña enfrió y que el propio candidato parece haber sepultado en discusiones privadas.
Sería una derrota tanto para la industria de las renovables como para la industria nuclear. Un estudio del Instituto de Energía de la Universidad de Texas analizó los programas de subsidios federales en el sector de la electricidad. Identificaron 116 programas federales de apoyo al sector energético por un total de 60.000 millones por año, de los cuales 17.900 millones fueron alocados en 2013 (0,1% del PBI) para subsidiar la generación de electricidad (cifra que ha ido disminuyendo desde entonces). Al desagregar los datos de generación, las renovables reciben casi todos los subsidios directos. Sin embargo, estos últimos, que no reciben subsidios directos por generar electricidad, se benefician indirectamente de los subsidios a la producción de los insumos energéticos que utilizan (gas natural, principalmente).
Parecen unas monedas en términos del PBI de la primera potencia mundial. Pero otra forma de abordar el asunto es considerando las “externalidades” ambientales y económicas (costos reales, sin subsidios) de la energía fósil. Un reporte del FMI sintetizó estos elementos en el concepto de “subsidios después de impuestos”: refleja “cuánto pagarían los consumidores si los precios reflejaran completamente los costos de suministro más los impuestos necesarios para reflejar los costos ambientales y los requisitos de ingresos”. Desde este enfoque, la cifra estimada para el 2015 es de 649.000 millones en “post-tax subsidies”.
Será un enfoque subjetivo (¿cómo se calculan económicamente las externalidades ambientales de la energía?), pero lo subjetivo es profundamente político. Los enfoques de “externalidades” (negativas, por definición) refuerzan el concepto de que es necesaria una acción federal más decisiva para lograr objetivos como los fijados por el Acuerdo de París (al que el Partido Demócrata dice que regresá si ganan las elecciones). El Partido Republicano hace hincapié en que los costos de la transición a una “economía verde” vulneran la competitividad industrial americana. Biden no lo cree dramático: se compensarían en forma de barreras para arancelarias “verdes”. La continuidad de la guerra comercial americana «by green means».
¿Cuál es el lugar de la energía nuclear en este escenario? Por lo pronto, existe un renovado consenso bipartidario (expresado con mayor fuerza en el comité de Energía del Senado, presidido por la demócrata Murkowski) de que el sector debe ser apoyado. No es una idea necesariamente popular entre los votantes demócratas, pero las dinámicas del mercado y la lógica ambiental imperan: en donde se retira energía nuclear (casi nula en emisiones) entra el gas natural (mucho mejor que el carbón y mucho peor que la nuclear y eólica). La geopolítica de la energía nuclear también envía señales al gobierno, debidamente leídas por la administración Trump y plasmadas en el plan presentado por el DoE para revitalizar la competitividad de la industria nuclear.
Una falencia de este consenso es que se traduce en un enfoque excesivamente orientado al segmento de los reactores avanzados. Hay un leve reconocimiento bipartidario de la necesidad de mantener vigente a la flota actual de reactores convencionales, pero una política activa para potenciarla no se divisa en el horizonte. En cambio, Biden prometió inversiones en tecnologías energéticas limpias por 400.000 millones de dólares, como parte de su plan “verde” de 2 billones. ¿Cuánto de eso sería destinado a desarrollar e impulsar la adopción de “nuevas tecnologías nucleares”? El tiempo lo dirá, si es que gana las elecciones.