Manuel Belgrano

Belgrano merece que lo tengamos presente, no sólo en los aniversarios. Porque desde 1794, cuando el Rey crea el Consulado de Buenos Aires y lo nombra Primer Secretario (Perpetuo), participó hasta su muerte en 1820 en todas las luchas políticas y militares de un mundo que moría y una nación que nacía. Y en todo ese tiempo nunca se corrompió; nunca se aprovechó del poder para su beneficio personal o para su ambición de gloria, que, hijo de su siglo, la tenía. Una de sus facetas, una muy importante, debe servir como inspiración de AgendAR. Porque aunque tomó las armas y libró batallas por la independencia e integridad de su Patria, fue ante todo alguien que estudió y trabajó para su desarrollo y la prosperidad de sus ciudadanos. Es un lugar común decir que fue influenciado por los fisiócratas, y es cierto que leyó a Quesneay, como a Colbert y a Genovesi. Pero no repitió las lecciones de otros, sino que trató de pensarlas para las necesidades de su pueblo. Vale la pena repetir una de sus frases más conocidas: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse, y todo su empeño en conseguir, no solo darles nueva forma, sino aún atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas.“ Y vale la pena tratar de que se cumpla.

Abel B. Fernández

Las distintas fuentes de la energía global y su, escaso, crecimiento en 2019

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En estos días, AgendAR publicó sendas notas sobre Energía. Una, de las fuentes de energía en Argentina y los planes del gobierno. Otra, los anuncios del nuevo CEO de YPF. Corresponde entonces que reproduzcamos el informe anual preparado por British Petroleum, que incluye algunas reflexiones sobre el impacto de la pandemia en curso.

«La demanda global de energía creció el año pasado menos de la mitad que en 2018. El petróleo creció sólo un 0,9%, por debajo del promedio de la última década.

La demanda global de energía aumentó 1,3% el 2019, menos de la mitad de lo que lo había hecho en 2018, cuando llegó al 2,8%. La cifra surge del informe de Revisión Estadística elaborado por British Petroleum (BP) a nivel global. El dato más relevante fue el aumento de 3,2% en el consumo de las energías renovables. A su vez, su participación en la generación de energía llegó al 5% y superó por primera vez a la nuclear, que quedó en 4,3%. En el caso del petróleo, el informe señala que el consumo creció el 0,9%, ligeramente por debajo del promedio de los últimos 10 años, que es de 1,3%. El crecimiento fue liderado por China, donde la demanda aumentó en 680.000 barriles diarios, lo que representa el mayor aumento en la demanda del país desde 2015. La producción de petróleo cayó ligeramente en 60.000 barriles diarios, ya que el fuerte crecimiento registrado por EE.UU. (1,7 millones de b/d) se compensó con una pronunciada disminución en los países que integran la OPEP (2,2 millones de b/d). Con respecto a las reservas probadas, a fines de 2019 eran de 1735 millones de barriles, lo que representa una disminución de 2 mil millones con respecto a2018. Acerca del consumo de gas natural, el trabajo de BP indica que a lo largo de 2019 aumentó apenas el 2%, muy por debajo del crecimiento observado en 2018 (5.3%). Sin embargo, indica que la participación del gas en la energía primaria aumentó a un máximo histórico del 24,2%. Con respecto a la producción, creció 3,4% , lo que muestra que fue mayor que el consumo. Estados Unidos representó casi dos tercios del crecimiento global neto. La oferta también fue impulsada por un fuerte crecimiento en Australia y China. Con respecto a las energías renovables, el informe señala que en 2019 el consumo continuó creciendo fuertemente, contribuyendo con su mayor aumento registrado en términos de energía (3,2 exajulios). Esto representó más del 40% del crecimiento global en energía primaria el año pasado, que es mayor que cualquier otro combustible. Como resultado, las energías renovables aumentaron su participación en el mix energético del 4,5% en 2018 al 5%. En lo relacionado a la energía nuclear, el consumo aumentó un 3,2%, lo que representa el alza más importante desde 2004. Al igual que en 2018, China registró el mayor incremento, seguido de Japón, que continúa recuperándose del impacto del incidente de Fukushima en 2011. El informe de BP incluye un prólogo del CEO de la compañía, Bernard Looney, en el que hace referencia a los efectos de la pandemia de la covid-19: “Este choque económico y de salud combinado está destinado a remodelar el entorno económico, político y social global en el que todos vivimos y trabajamos. Tiene el potencial de acelerar las tendencias emergentes y crear oportunidades para cambiar el mundo hacia un camino más sostenible. Pero también corre el riesgo de ralentizar el progreso si los problemas internos a corto plazo planteados por COVID-19 tienen prioridad sobre los desafíos globales a largo plazo, como el cambio climático. Parece que el mundo está en un momento crucial: necesita abordar estas preocupaciones a corto plazo, pero de una manera que se reconstruya mejor».”

El jefe de terapia intensiva de un hospital del Chaco murió víctima del coronavirus. Uno de los héroes de este tiempo

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Miguel Duré, el jefe de Terapia Intensiva del Hospital Julio Perrando, de Resistencia, Chaco, murió ayer, a los 53 años, por COVID-19. El Dr. Duré era un reconocido médico consagrado a la salud pública y docente. Había formado camadas de médicos en su carrera en el hospital chaqueño, al que había ingresado hace más de 25 años. Se había contagiado trabajando en ese mismo hospital, y murió, con complicaciones renales, después de una internación de 21 días. En AgendAR le rendimos nuestro respetuoso homenaje, y en él a quienes trabajan y se arriesgan por la salud de todos nosotros.

Un equipo del INTI, Conicet, y la Universidad de Tucumán desarrolló «huesos artificiales»» impresos en 3D

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Son injertos que están hechos con un nuevo material, diseñado e impreso con equipos 3D que permitiría ayudar a paliar pérdidas óseas.

Los injertos de hueso o la colocación de placas metálicas suelen ser dos de las alternativas más usadas para los casos de pérdida ósea de grandes dimensiones, que pueden producirse como consecuencia de accidentes o de enfermedades. En algunos países -como en Bélgica- se utiliza una especie de prótesis o hueso artificial realizada en impresora 3D. Y en esta parte del hemisferio, científicos tucumanos, en colaboración con profesionales del INTI y del CONICET Buenos Aires, desarrollan un nuevo material diseñado en impresora 3D, que permitiría paliar una pérdida ósea. La nueva estructura o andamiaje, que está en etapa de ensayo preclínico, tiene como plus que se reabsorbe en el cuerpo y que, además, favorece la nueva formación del hueso. El sistema permitiría abaratar los costos respecto de las otras alternativas de injertos óseos porque requiere una única cirugía, solamente para su colocación. Su nombre es BoneFIT y resume el concepto del desarrollo: un hueso hecho a medida, por el significado de las palabras inglesas bone (hueso) y fit (ajuste). El grupo de investigación lleva aproximadamente una década dedicada a la ingeniería de tejidos. Tiene como sede el Laboratorio de Medios e Interfases, que es parte del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas, de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y el CONICET. Como la mayoría de los desarrollos científicos de la actualidad, es casi imposible impulsarlo en soledad. Por ese motivo, el equipo se unió a profesionales del INTI y del CONICET de Buenos Aires, para agilizar las pruebas y estudios. El hilo que usan para imprimir el injerto óseo está compuesto por una fibra sintética biodegradable y por dos sustancias inorgánicas bioactivas. Una de esas sustancias imita al tejido óseo y la otra estimula la formación de los vasos sanguíneos. La estructura se hace a medida del paciente, luego de realizarle una tomografía computada en la zona afectada. Esto permite conocer la forma que tiene el tejido perdido y, entonces, se emplea un modelo computacional para diseñar la parte faltante. Integran el equipo de investigación Andrea Rodríguez de la UNT-CONICET, Marcelo Vázquez del Sistema Provincial de Salud (SIPROSA) y también de la casa de estudios tucumana y Leandro Monsalve del INTI y del CONICET de Buenos Aires. Las otras dos investigadoras que completan el grupo son Paula Moreno Madrid y María José García Cabello, ambas tucumanas. Rodríguez señaló: “el material que empleamos otorga buen soporte mecánico (en cuanto a su funcionalidad) y estético (para que no se note) y además su peso es similar al hueso, a diferencia de los implantes metálicos que son más pesados”. Precisó que, en una primera etapa, se focalizarán en los injertos cráneo-faciales, aunque no descartó que luego puedan desarrollar huesos artificiales para otras partes del cuerpo. La profesional mencionó que el implante está destinado a aquellos pacientes que sufrieron pérdidas óseas de grandes volúmenes, donde el organismo no lo puede regenerar por sí mismo. “Estamos realizando las validaciones físico-químicas y en el futuro cercano esperamos hacer las biológicas y cumplir con las normativas de la ANMAT y de otros organismos internacionales. Esto permitirá comenzar con las pruebas clínicas”, precisó. Vázquez, que es ingeniero electrónico y jefe del Departamento de Electromedicina del SIPROSA, manifestó que el sueño es hacer transferencia de tecnología a la gente mediante la creación de una empresa. Aseguró que los hospitales de Tucumán están interesados en el desarrollo y que ya manifestaron la predisposición a cooperar con los ensayos. El ingeniero comentó que la mayor ventaja de BoneFIT es que se puede usar especialmente en niños y adolescentes porque acompaña su crecimiento. “Se opera una sola vez y una vez colocado el material, no necesita de una nueva cirugía para extraerse. Cuando el hueso del paciente va creciendo, el material se va degradando en el cuerpo”, finalizó. El equipo científico fue uno de los cinco finalistas del concurso 1000k de Latam, donde compitieron 1250 empresas de 17 países, en la categoría Pitch. También resultó finalista de los concursos Samsung Innova y De Emprendé ConCiencia.

La red de empresas Vicentin y la hidrovía Paraguay-Paraná. Una denuncia de la U.I.F.

Aunque en AgendAR no dedicamos espacio habitualmente a la información de casos judiciales, reproducimos esta crónica de Ernesto Hadida sobre una denuncia de la Unidad de Información Financiera. Por la envergadura del tema en relación a la actividad agro exportadora, y también porque se vincula a una arteria clave de las exportaciones argentinas: la hidrovía Paraguay-Paraná. En realidad, la cuenca del Plata, en torno a la cual se formó la Argentina.

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“Vicentin no era una isla”. Así al menos lo cree el titular de Unidad de Información Financiera (UIF), Carlos Cruz, en el escrito que el organismo le presentó a la fiscalía a cargo de Gerardo Pollicita para que investigue si Vicentin “forma parte de una red corporativa que incluye 16 firmas en el país y otras tantas en Uruguay, Paraguay, Brasil y España”.
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Pero Cruz no es el primero. Pasaron ya casi seis meses desde que el informe de Claudio Lozano sacara del limbo los balances de Vicentin e hiciera evidente que “de las 20 empresas en que Vicentin SAIC tiene participación (sea controlada o vinculada), en las 17 empresas para las que se presenta información, todas tienen patrimonio neto positivo, destacándose el caso de Vicentin Paraguay, Oleaginosa San Lorenzo y Renova (en la que actualmente tiene una participación minoritaria)”.
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“En el caso de los resultados, la situación es diferente, dado de que 11 de estas 17 empresas tienen resultado positivo. Dentro de las que tienen resultado positivo, además de Renova, se destaca el caso de Vicentin Paraguay, Friar y Vicentin Europa”. Datos que dan indicios fuertes de dos cuestiones: la triangulación de exportaciones que hacía Vicentin a través de las aguas del Paraná y la imposibilidad de saber dónde termina Glencore y empieza Vicentin en la firma Renova.
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Cabe recordar que Renova no es una firma más del holding Vicentin: YPF Agro, la empresa que se hará cargo como fiduciario de Vicentin, le compra cerca del 40% del bioteanol y biodiesel que usan Glencore y Vicentin en la planta Renova, instalada en el Gran Rosario, en las localidades de San Lorenzo y Timbúes. Para mejorar ese negocio, Vicentín obtuvo un préstamo de USD 295 millones para financiar la operatoria de la molienda de soja a través de la firma Renova, con un préstamo otorgado por los bancos de la Corporación Financiera Internacional (CFI), miembro del Grupo del Banco Mundial, Natixis y Rabobank. Indicios que le hicieron poner el ojo a Cruz, de la UIF, sobre la empresa Renova. En realidad Vicentin parece cada vez más una parada hacia el destino final: la discusión sobre la situación actual de la hidrovía Paraguay – Paraná. La hidrovía es la yugular del sistema agroexportador argentino: por ahí sale el 80% de lo que produce el campo. La ruta fluvial, que tiene una extensión de 3.422 kilómetros, recorre Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, mueve unos USD 70.000 millones, unos 4.400 buques que transportan cien millones de toneladas. Quizás por eso aún nadie habla de la hidrovía, aunque el presidente Alberto Fernández lo hizo pocas horas de comenzar su mandato, en diciembre del año pasado, cuando anunció que la explotación de la hidrovía, hoy en manos de dos empresas denunciadas: la empresa Emepa de Gabriel Romero, empresario relacionado con el radicalismo y que declaró en la “causa cuadernos” haber pagado USD 600 mil para lograr la extensión por una década de la concesión en 2010; y del belga Jan de Nul, que pertenece a los hermanos Peter y Dirk De Nul. cuya concesión vence en 2021, pasará a manos de las provincias “que tienen la hidrovía y usan la hidrovía” como dijo el presidente Fernández. Lo cierto es que el pasado “cuadernista” de Romero y pese al acercamiento de Jan de Nul hacia algunos gobernadores (en febrero el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, recibió a los embajadores de Bélgica, Peter Maddens y de Paraguay, Julio César Vera Cáceres y a Jan Pieter de Nul, CEO global de Jan Del Nul Group) es probable que muchos acuerdos, tácitos y expresos, se caigan luego de la expropiación de Vicentin. El tema central, afirman muchos senadores cercanos a la vicepresidenta, Cristina Fernández, sigue siendo el ingreso de dólares al país, la subfacturación y el rol de Glencore. Y es que por la hidrovía este año podrían salir más de USD 28.000 millones, dólares que la economía argentina necesita para sobrevivir a la pandemia acaso más que la vacuna del Covid19. Controlar esos dólares a través de una empresa bajo soberanía estatal como Vicentin le servirá al Gobierno para saber cuáles son los niveles reales de subfacturación de exportaciones de las grandes cerealeras (que algunos creen en más de USD 5.000 millones por año) y quien es el mayor elusor y evasor del fisco en el rio Paraná. Las miradas, por ahora, van dirigidas hacia la firma anglo-suiza. Pero el affaire Vicentin también logre filtrar y hacer pública la extraña y sospechosa trama que llevó a la cárcel a dos pesos pesados del Paraná: el primero, el jefe del Sindicato Unido de Portuarios Argentinos, Herme Orlando “Vino caliente” Juárez, quien fuera un hombre de mucho poder en el Gran Rosario, detenido en el marco de un megaoperativo policial acusado de extorsión y lavado de dinero y que al que el juez Adrián González Charvay le permitió volver a su casa, a orillas del río Paraná. El segundo, Omar “Caballo” Suárez ex titular del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), a quien la Sala 1 de la Cámara Federal revocó el procesamiento por lavado de dinero. Esos dos hombres, ahora sin el yugo de la selectiva Justicia macrista bajo sus espaldas, acaso podrán contar de qué empresas eran las barcazas del convoy de 16 unidades con 24 mil toneladas de carga, que transitan a menudo en la hidrovía Paraguay- Paraná (y la cual equivale a la carga de 20 trenes de 40 vagones cada uno, o a 960 camiones cargando 25 toneladas cada uno) que solían ir vacías al Paraguay y volver llenas al país, cuando supuestamente habían salido repletas de la Argentina. Una pregunta que se hacen senadores, miembros de la UIF, jueces paraguayos y fiscales argentinos, que creen haber encontrado, sorpresivamente, un “triángulo de las bermudas sojero” en suelo paraguayo, donde las oleaginosas y los cereales le desaparecen al fisco.

El CEO de la petrolera estatal YPF, Sergio Affronti, anuncia los nuevos planes para la compañía

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El CEO de YPFSergio Affronti, anunció la nueva estructura del área de Downstream (comercialización y distribución de sus productos) de la compañía. «Esta es la cara visible de la compañía, la que nos pone en contacto con los millones de clientes que eligen nuestros servicios en todo el país», afirmó el representante de la compañía durante su videoconferencia con más de 3.500 asistentes. «El Downstream de YPF va a liderar la industrialización de Vaca Muerta», afirmó.
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Antes había realizado la presentación de los cambios en las gerencias vinculadas al Upstream (el sector de exploración y producción), y prometió un incremento en la producción de petróleo y gas. Las mujeres que se incorporan a los niveles de dirección de YPF son:
  •  Fernanda Raggio, gerenta de Exploración de la vicepresidencia de Convencional
  • Guillermina Sagasti, gerenta de Geociencias
  • Cristina Szwed, gerenta de Ingeniería e Instalaciones de la vicepresidencia de No Convencional.
  • Ana Maria Sacchi, gerencia de unidad de negocio, desde Rincón de los Sauces.
“Por primera vez, promovimos a una mujer a la gerencia de una unidad de negocio”, dijo Afrontti por el nombramiento de Sacchi, quien posee ocho años de experiencia en la empresa de energía. “Vamos a hacer una YPF distinta, que produzca cada vez más, sea más eficiente, descentralizada y se convierta en el motor de la industria para aportar la energía que el país necesita.
«Con este equipo nos planteamos el desafío de liderar el Downstream del futuro, sumando productos de calidad, innovadores, con nuevos servicios para nuestros clientes con la finalidad de sostener nuestra posición y liderar los cambios en el mercado”, señaló Affronti al referirse a esta primera línea del negocio.
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.«El Downstream de YPF va a liderar la industrialización de Vaca Muerta, agregándole mayor valor al crudo y el gas no convencional a través de sus Complejos Industriales y plantas petroquímicas», manifestó Affronti en la presentación del nuevo equipo.
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«Nuestra visión es generar una empresa más diversa, más equilibrada e integrada. El equipo que anunciamos tiene la experiencia y una importante trayectoria dentro de la compañía» concluyó el CEO.
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Durante la presentación, lo acompañaron Mauricio Martin vicepresidente de Downstream y José Manuel Aggio, vicepresidente de Recursos Humanos.
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Al respecto del Downstream que tiene YPF, se destaca la producción y comercialización de combustibles, derivados, GLP, lubricantes, productos petroquímicos, así como también insumos y servicios para el sector agropecuario. En los últimos 10 años, la compañía invirtió más de u$s 2700 millones de dólares en mejoras y nuevas unidades de procesos, produciendo combustibles premium desde el año 2011.
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YPF representa el 50% de la capacidad de refinación del país y el 56% de la comercialización de combustibles, lo que la convierte en una empresa clave en el mercado de las naftas y gasoil. Es así que cuenta con 1600 estaciones de servicio en todo el país y 110 bases de distribución para petróleo y gas, el agro y la minería. Cuenta con tres complejos industriales y un complejo petroquímico que están ubicados en las provincias de Mendoza, Neuquén y Buenos Aires.

Agro: el Banco Central abrió el «cepo» cambiario para la importación de fertilizantes

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El Banco Central anunció que las empresas del sector fertilizantes podrán acceder al mercado cambiario (el dólar oficial) sin restricciones. Quedó sin efecto una disposición que había generado tensión en la cadena agroindustrial y con las entidades que agrupan a los productores rurales. A principios de junio el BCRA reguló, con la Comunicación A7030, el acceso de las empresas importadoras de insumos a la compra de dólares. Ante esta situación, el gremialimo rural criticó con dureza esta decisión, aunque las empresas reconocieron que las ventas se realizaban con normalidad y al valor del cambio oficial. El Central, a través de la Comunicación A 7042, estableció que quedó sin efecto para estas empresas el texto de la normativa anterior, en donde los importadores de insumos debían dejar constancia que el monto total de los pagos asociados a sus importaciones no superaba el monto por el cual el importador tendría acceso al mercado de cambio. Después de la reunión de Alberto Fernández con los grandes empresarios, se armó una serie de encuentros con el titular del Central, Miguel Pesce, para, sin modificar el control de cambios que en la práctica se había establecido, definir las actividades que requerían genuinamente de dólares, y ajustar los procedimientos burocráticos. Así se destrabó un posible conflicto, en pleno avance de la siembra fina 2020/21 en todo el país. En el caso del trigo se anticipa una superficie sembrada entre las 6,8 y 7 millones de hectáreas, uno de los mejores registros de los últimos 20 años. Con un crecimiento del área sembrada de cereales, en especial para el trigo, el consumo de fertilizantes cerró un 2019 con muy buenas cifras. De acuerdo a estadísticas de Fertilizar, entidad que nuclea a las empresas del rubro fertilizante a nivel nacional, el uso de nutrientes cerró con un récord de 4,6 millones de toneladas, de las cuales el 33% se destinaron a trigo. Esta cifra representó un crecimiento del 8% en relación al 2018.

Las habilidades más demandadas en el mundo laboral post pandemia?

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Ante la adopción de protocolos específicos -para dismininuir las posibilidades de contagio- en todos los ámbitos de actividad, y con el avance de tendencias como el teletrabajo, es necesario repensar cuáles son habilidades que más se van a necesitar en los puestos de responsabilidad. “La combinación de saberes técnicos, y especialmente digitales, con habilidades vinculadas con lo conductual y lo emocional será una cualidad muy valorada e imprescindible para desenvolverse en el nuevo escenario laboral”, asegura el director del Servicio de Empleo AMIA (SEA), Ernesto Tocker, a la hora de responder qué profesionales requerirá el mundo post pandemia. “Serán muy valoradas aquellas personas capaces por sí solas de resolver y solucionar las dificultades que se presentan. En este sentido, tendrán una mayor relevancia las capacidades llamadas blandas, como la capacidad de comunicarnos asertiva y eficazmente, de lidiar con imprevistos o de actuar desde una visión integral y abarcativa para brindar las mejores respuestas”, advierte el director del SEA. Desde el Servicio de Empleo AMIA enumeraron las razones por las cuales las siguientes habilidades tendrán una alta demanda en el mercado laboral: Flexibilidad: La pandemia nos desafió a aprender a manejar expectativas y emociones, a barajar y dar de nuevo ante los planes que teníamos pensados y que chocaron contra la realidad. La rigidez es inútil para actuar en este escenario cambiante. Ser flexibles ayuda a adaptarse rápido a los cambios y actuar en consecuencia. Autorregulación: Las nuevas rutinas de teletrabajo nos obligan a ser disciplinados, a aprender a manejar el tiempo, a establecer límites, a trazar objetivos diarios y evaluar luego resultados. La iniciativa propia es fundamental cuando se trabaja en casa y la cuestión presencial ya no impone por sí sola su dinámica. Aprendizaje continuo: No hay organización ni empresa que no haya modificado su aspecto operativo. Sin previo aviso, fue necesario aprender nuevas formas de hacer las cosas porque las recetas conocidas dejaron de ser efectivas. Este período de confinamiento obligó a incorporar nuevos saberes, aprender nuevas tecnologías, sumar nuevos insumos para hacer frente a la nueva realidad. El aprendizaje continuo será una constante. Trabajo en equipo: Saber pedir ayuda y apoyarse en otros hoy resulta tan esencial como demostrar cooperación ante el equipo. En este sentido, es fundamental el autoconocimiento porque permite identificar fortalezas y puntos de mejora, para saber en qué puedo contribuir generando valor y en qué necesito puntos necesito colaboración. Mirada integral: La realidad nos enseñó que todos podemos contribuir, desde nuestro lugar, a aportar soluciones, si tenemos la capacidad de poder ver el todo, de desplegar una mirada sistémica que dé sentido a nuestro aporte particular dentro de un escenario más amplio. En estos tiempos, la respuesta que se necesita puede provenir de cualquier nivel de la organización Orientación a resultados: Enfocarse en el objetivo a cumplir resulta hoy una competencia clave para el trabajo. Tener en claro la meta contribuye a la eficiencia. Para ello, se requiere de una adecuada planificación. Manejo de las emociones: Saber controlar y encauzar miedos, ansiedades e incertidumbres es una habilidad que hoy marca la diferencia. Desarrollar la resiliencia y contar con herramientas para manejar el estrés son capacidades necesarias que serán cada vez más valoradas. Comunicación eficaz: Junto con el poder de escucha y la empatía, la capacidad de transmitir mensajes claros y precisos de manera asertiva resulta una cualidad cada vez más relevante en este nuevo escenario. Tenemos que agregar que estas habilidades no son muy distintas a las que se pedían en las empresas modernas antes que apareciera el coronavirus. Probablemente, ahora se necesitarán más.

Está en marcha el proyecto de una moratoria «universal»

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El Poder Ejecutivo está trabajando en el borrador un proyecto de ley que será consensuado con el bloque oficialista en el Congreso. La idea es que dispondrá una moratoria por las obligaciones impagas hasta el 30 de mayo. En ese borrador se establece que los contribuyentes podrán anotarse entre julio y agosto, y comenzarán a realizar pagos en noviembre. Actualmente existe el Plan Moratoria 2020, para MiPyMEs y entidades sin fines de lucro, aprobado por Mercedes Marcó del Pont, como titular de AFIP. Está disponible hasta el 30 de junio. Permite hasta 120 cuotas para las obligaciones tributarias y aduaneras, y 60 cuotas para aportes y retenciones, más la condonación parcial de intereses y total de multas. La tasa es de 3% mensual fija por un año y a partir de ese momento se vuelve variable. Las diferencias con este Plan es 1) que la futura moratoria abarcaría a todos los contribuyentes, incluidas las grandes empresas, aunque están tendría condiciones más exigentes que las pymes e individuos. Y 2) que será más amplia: incluirá prácticamente todos los gravámenes (IVA, Seguridad Social y Ganancias, entre otros impuestos). El anuncio de este tipo de medidas invariablemente hace caer la recaudación: los contribuyentes retienen los pagos, porque esperan beneficiarse entrando en la moratoria. En el gobierno saben eso, necesariamente. Por eso suponemos que la evaluación es que la pandemia y la necesaria cuarentena la han afectado tanto, que es mejor prepararse para una nueva etapa con la mayor inscripción posible.

Caducan los permisos de circulación. Se controlará con Federal y Gendarmería el transporte público

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Después de una reunión con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, el presidente Alberto Fernández anunció que a partir de las 0 horas del viernes el transporte público del área metropolitana quedará habilitado solo para los trabajadores de actividades esenciales. En realidad, esta restricción ya estaba vigente. Pero el anuncio indica que el Gobierno nacional, y los de la provincia y la Ciudad Autónoma han tomado nota que el cumplimiento de las restricciones del «Aislamiento obligatorio» ha ido disminuyendo con el paso de las semanas. Entonces, se decidió reforzar, con fuerzas federales, los controles en estaciones de tren y terminales de colectivo para hacer efectiva la prohibición que rige para quienes no están incluidos en la lista de actividades esenciales. «Tenemos que bajar el nivel de tránsito para bajar los contagios. Hoy tuvimos una mirada común en la reunión que mantuvimos con Diego Santilli y Axel Kicillof». «Los permisos de circulación perderán vigencia y deberán ser tramitados nuevamente», dijo el presidente por televisión. Los detalles para renovar los certificados los dará la Jefatura de Gabinente, pero seguramente se hará a través de la aplicación CuidAR.

Científicos argentinos desarrollaron un suero capaz de neutralizar al coronavirus en tests de laboratorio

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En AgendAR creemos necesario contestar a una pregunta que se hace a veces en el semi anonimato de las redes sociales. Y, más importante, puede quedar, silenciosa, en la cabeza de muchos: «Casi todas las semanas se anuncian avances y descubrimientos, pero seguimos encerrados después de tres meses». Es cierto. Y seguiremos encerrados hasta que se desarrolle, testee, licencia y distribuya, una vacuna eficaz. O, (algo muy improbable), el virus mute a una versión menos agresiva. El descubrimiento que se anunció ayer, que aquí resumimos, y que provocó el entusiasmo y el orgullo nacional de quienes conocen, es una terapia (un suero terapéutico). No es una vacuna. No inmuniza. Es un tratamiento a ser aplicado a los ya infectados en fase temprana para minimizar el ataque viral. Está en estudios preclínicos. Si los ensayos de fase con humanos, que comienzan ahora, confirman su eficacia, salvará muchas vidas y minimizará la necesidad de camas en terapia intensiva y respiradores. Sobre las 141 vacunas en distintas etapas de desarrollo que avanzan en el mundo -una de ellas es argentina- y de las demoras necesarias para el licenciamiento de las que resulten meritorias, informamos en estos días acá. Vale la pena remarcar algo más: el papel que han jugado en este descubrimiento y en otros, la Universidad Nacional de San Martín y la de Quilmes, y detrás de ellas, institutos como el Leloir, el Malbrán, el CONICET, la SECyT, su Agencia de Proyectos, y detrás de todo este conjunto, el Ministerio de Ciencia. Las mencionadas son casas de estudio jóvenes, y se están ganando fama nacional e internacional por su trabajo serio y sostenido en biotecnología. Como ya se dijo, se ocupan del futuro lidiando con asuntos del presente.

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Científicos argentinos desarrollaron un suero hiperinmune obtenido a partir de anticuerpos equinos que logró neutralizar al nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) en estudios in vitro y, si se confirma su eficacia en humanos, será producido a escala industrial. “Los resultados fueron tan alentadores que el siguiente paso es desarrollar estudios clínicos para probar su seguridad y eficacia. Si todo sale como esperamos, será el primer medicamento de desarrollo nacional contra COVID-19”, afirmó Fernando Goldbaum, director científico de Inmunova, empresa argentina de biotecnología surgida en 2009 de la Fundación Instituto Leloir (FIL), e investigador superior del CONICET.
Fernando Goldbaum, director científico de Inmunova
El suero hiperinmune anti-COVID-19 es fruto del trabajo de articulación pública-privada encabezado por el laboratorio Inmunova y el Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), con la colaboración de la FIL, la compañía biotecnológica Mabxience y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Si bien a largo plazo las vacunas serán la estrategia ideal para controlar al nuevo coronavirus, implican tiempos más extensos para su desarrollo y la consiguiente distribución a millones de personas. El suero hiperinmune anti-COVID-19 sería una alternativa de inmunización pasiva más efectiva para atenuar los efectos de la pandemia a corto y mediano plazo, es decir reducir la cantidad de casos serios, y por ende su mortalidad y las secuelas renales, pulmonares y de otro tipo de los sobrevivientes. Suero hiperinmune anti-COVID-19 Hace 30 años que los sueros equinos (dotados de anticuerpos que esos animales generan luego de ser expuestos a antígenos o proteínas del patógeno) se usan como un medicamento antitetánico, para tratar picaduras venenosas de serpientes y alacranes, y también una infección alimentaria severa: el botulismo. El suero equino anti-COVID-19 de Inmunova se logró en tiempo récord y contó con el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en respuesta a la convocatoria “Ideas Proyecto COVID-19” de la Unidad Coronavirus, creada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación e integrada por el CONICET y esta agencia.
Parte del equipo que desarrolló este suero
El SARS-CoV-2 tiene muchas proteínas que cubren su material genético (ARN), entre ellas la proteína Spike o «S», que incluye una región que se llama Receptor Binding Protein (RBD), fundamental para la infección. Para el nuevo desarrollo, científicos de la FIL, de la UNSAM y Mabxience colaboraron con Inmunova para producir una cantidad importante de RBD de alta calidad. Con esta proteína usada como antígeno, es decir un irritante del sistema inmune, la empresa BIOL inmunizó caballos que generaron una gran cantidad y variedad de anticuerpos, con los cuales elaboraron un suero equino. Luego, investigadores de Inmunova y del Instituto Malbrán usaron ese suero equino para pruebas de laboratorio y se comprobó, «in vitro», que tiene un alto poder neutralizante, superior al que demuestran la mayoría de los plasmas de pacientes convalecientes. La biología es impredecible, y esta ventaja no tiene por qué repetirse en sistemas mucho más complejos que un cultivo celular: los animales de laboratorio y los seres humanos. Pero blanco sobre negro y por cuestión de tamaño, un caballo inmunizado con antígeno «S» puede soportar la extracción diaria de litros de plasma, un humano inmunizado (porque se curó del virus real), tal vez 300 ml. si está en muy buen estado físico, y para la siguiente donación deberán pasar meses. Los siguientes pasos serán producir ese suero anti-COVID-19 a gran escala mientras se realizan estudios clínicos por Inmunova en pacientes leves, moderados y severos cumpliendo con las etapas y estándares científicos establecidos para la investigación de medicamentos y la supervisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Más de 10 hospitales participarán de esta fase, necesaria para probar la seguridad y eficacia del medicamento. “De este proyecto participan cerca de 70 investigadores. Nos interesa contribuir desde la ciencia con una herramienta útil para disminuir la letalidad y morbilidad de la infección por el nuevo coronavirus”, indicó Goldbaum, quien también dirige el Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas de la UNSAM y el Laboratorio de Inmunología y Microbiología Molecular en la FIL. Y destacó que la ventaja de un suero equino anti-COVID-19 es que se podría producir una numerosa cantidad de dosis en un lapso breve de tiempo. 

El Volt acelera: el auto eléctrico nacional fue habilitado para circular por autopistas

Los Volt Motors E1 y W1 se convirtieron en los primeros autos de la Argentina en obtener la nueva licencia de homologación L7e. Se trata de un permiso especial del Gobierno que habilitará a estos autos eléctricos cordobeses a circular en calles, rutas y autopistas, hasta una velocidad máxima de 105 km/h. Esta categoría de homologación es superior a la L6/L7 conseguida hasta ahora por el Sero Electric, que se lanzó en septiembre de 2019 y está limitado a sólo 50 km/h. El Sero Electric producido en Morón puede circular en calles y avenidas, pero tiene prohibido andar en rutas y autopistas. El Volt Motors se ofrecerá con dos tipos de carrocería: W1 (carga) y E1 (pasajeros), con precios entre 17 mil y 20 mil dólares. En el comunicado no lo aclaró, pero en la web oficial de Volt Motors se informa que estos precios son “sin IVA”. El anuncio de la homologación de los Volt Motors la realizó el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, al recorrer la planta de la empresa en Córdoba. Afirmó «Desde el Estado queremos potenciar proyectos estratégicos y sustentables, como el de la empresa nacional Volt Motors, que diseña, produce y fabrica vehículos 100% eléctricos en Córdoba. La electromovilidad es uno de los ejes rectores de nuestra política industrial.» Allí se anunció también el inicio de la producción en serie.   El Volt e1, que tiene una autonomía máxima de hasta 300 km, capacidad para dos ocupantes y un baúl con un volumen de carga de litros, se ofrece a un precio de 20 mil dólares, según informó la compañía. El w1 es un utilitario con la misma carrocería pero una configuración para cargas livianas. Su precio es de 17 mil dólares. Ambos modelos recibieron la licencia L7e, para vehículos con una velocidad máxima de 105 km/h, lo que permite su circulación por calles, rutas y autopistas. La gama Volt se completa con el z1, un vehículo reservado para un uso dentro de predios cerrados y que tiene velocidad máxima de hasta 45 km/h. Su precio es de U$S 12.000. Según el cálculo mensual hecho por Volt, para un recorrido de 70 kilómetros diarios (2.100 km al mes), un vehículo naftero necesita $14.700, mientras que con uno de estos modelos eléctricos el gasto es de $1.300. El desarrollo de este proyecto se inició en 2015 y demandó desde su creación una inversión aproximada cercana a los 500 millones de pesos.

El consumo con tarjeta de crédito cayó un 40% durante la cuarentena

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Se desplomaron las compras en los rubros: indumentaria (90%), de viajes y turismo (85%), y combustibles (60%). Por el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno, muchos sectores sufrieron un parate completo de su economía y otros «esenciales» pelean por subsistir. Debido a esta situación, en abril se desplomaron los consumos con tarjeta de crédito, según revelan los bancos emisores de los plásticos. En promedio fue de un 40%, producto de una fuertísima caída en el consumo en indumentaria (90% respecto a marzo), viajes y turismo (85% respecto a marzo), combustibles (60% respecto a marzo). «El consumo de marzo mantiene los niveles de febrero», indican desde una entidad bancaria y explican: hubo un incremento en el consumo en supermercados de un 32% y de farmacias y perfumerías y servicios de TV por cable en un 20%. Los rubros que tuvieron contracción considerable en ese mes fueron indumentaria, viajes y turismo y espectáculos”. «Cae el consumo con tarjeta porque la gente está endeudada. Hay falta de ingresos por un lado y por otro lo poco que consumen lo hacen en comida y servicios básicos”, dijo el analista Manuel Adorni. Damián Di Pace, titular de Focus Market, analizó que el endeudamiento de las familias sigue siendo muy elevado y hoy la discrecionalidad hacia el gasto es muy grande, al punto que en muchos locales donde se usa tarjeta de crédito están cerrados, como los de indumentaria, calzado, juguetería, marroquinería y librería; aparte de que el volumen de operaciones on line es muy chica para el uso de tarjeta. Además, hace hincapié en la falta de promociones, sumado a que el argentino está teniendo un recorte salarial muy importante. Guillermo Barbero, de First, aporta otro dato relevante: “Al bajar tanto el consumo, bajaron mucho los saldos de financiación con tarjeta, y si les baja el saldo, los bancos no facturan intereses, por lo que a las entidades les interesa que haya consumos porque hay comisiones, pero también los saldos altos para poder cobrar intereses”.

Las vacunas que vienen. Y por qué tardan – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí) EL APURO Y SUS CONSECUENCIAS Manifestación contra Sanofi y el gobierno filipino tras la muerte de 600 chicos por una vacuna antidengue “con algunos problemas de seguridad” El “pie de plomo” para licenciar vacunas no sólo es inevitable sino deseable: los licenciamientos de apuro a veces provocan desastres. Cuando alguna vacuna tiene problemas de bioseguridad que lograron atravesar “incógnito” una fase III, la tragedia puede suceder ya en campaña, con cientos de miles de vacunados. Le pasó en 1955 a la histórica fórmula antipolio de Jonas Salk, aunque no por culpa de él, y le acaba de pasar a la vacuna a virus atenuado contra el dengue del “startup” Dengvaxia (Sanofi-Pasteur) en Filipinas: suministrada en 2016 a 830.000 chicos, hizo que al menos 600 desarrollaran dengue hemorrágico, es decir la reacción inmune en toda su furia, y murieran. La vacuna que le cambió la vida a mi generación de argentinos (la Salk inyectable, contra la poliomielitis) fue licenciada en los EEUU en 1955, tras una multitudinaria fase III de 1,8 millones de chicos, que hoy sería muy discutida. La Salk funciona a virus inactivado. Hasta donde puede llamarse muerto algo que jamás estuvo vivo, el poliovirus Salk tiene destruidas sus cadenas de ARN por el uso de formol: en teoría, no hay modo de que codifiquen proteínas, se repliquen y causen la enfermedad. No obstante, de los 5 fabricantes reclutados en 1955 para producir en masa los primeros lotes, hubo 2 farmacológicas (Wyeth y Cutter) que incurrieron en una inactivación parcial y liberaron virus vivos en al menos 100.000 dosis. Y eso por malos criterios de control de calidad. Las dosis falladas que se llegaron a usar provocaron parálisis atípica (sólo en el miembro inyectado) en 250 chicos en California, y un puñado de casos mucho más severos o directamente fatales en el Noroeste de los EEUU. Intervino el gobierno, interrumpió brevemente la campaña, identificó el problema, rompió contratos y tras imponer una drástica revisión de los métodos de control de calidad de los otros 3 fabricantes en carrera, la fórmula de Jonas Salk siguió en despliegue y no volvió a dar problemas. ¿Volver al estado previo de cosas? Con 60.000 chicos paralizados en la epidemia de 1952, nadie se hizo siquiera la pregunta. La sucesora de la Salk, la Sabin oral, licenciada en 1961 y 1963, es a virus atenuado, débilmente activo: al causar una infección intestinal leve del receptor lo inmuniza de un modo mucho más robusto y perdurable (varias décadas) sin necesidad de refuerzo. Esto hace de la Sabin la vacuna de elección en los países pobres o sin demasiada medicina pública, donde las chances de acceder a una segunda dosis son conjeturales. EEUU hoy es un ejemplo. Eso ocurre mucho más en países como Pakistán. Allí los talibanes de las áreas tribales de frontera de Khyber, Kurram, Waziristán y Baluchistán, a lo largo de los 2430 km. de la “línea de Durand” que marca frontera con Afganistán, asesinan toda vez que pueden a las vacunadoras del gobierno. Así estas mujeres pagan su culpa de suministrar a los chicos esas sustancias diabólicas cuyo objetivo (¿no resulta obvio?) es volver infértiles a los futuros hombres, de modo que no puedan procrear guerreros que defiendan la Verdadera Fe. Se nota que los talibanes no leyeron bien al ex doctor Andrew Wakefield, todavía el líder intelectual de los antivacunas: tal vez el objetivo no era volverlos infértiles a los varoncitos, sino autistas. Pero con las vacunas a virus entero y atenuado, tan eficaces, hay un costo: sea por defectos de fabricación de la fórmula, sea por debilidad inmune del receptor, algunos pacientes se enferman en serio y desarrollan parálisis inducida por vacuna. ¿Cuántos, con la Sabin? En primera dosis, 1 de cada 750.000 vacunados, y en segunda dosis, uno de cada por cada 5,8 millones de vacunados. ¿Es éticamente aceptable? Pregúntenle a cualquiera de mi edad (yo tengo 66) que haya pasado su vida en silla de ruedas o cargando muletas por aquella infección brutal que los agarró de bebés o de pibes entre 1956 y 1957. Y después me cuentan. En algunos países escandinavos poco poblados y con mucha salud pública se ha regresado de la Sabin a la Salk para eliminar totalmente el poliovirus del medio ambiente: los vacunados con Sabin lo liberan con sus heces. Y desgraciadamente, la resistencia de esta especie viral ante la intemperie es fenomenal. ¿Y cómo vivíamos antes de la Salk y la Sabin? En 1952, la peor epidemia de polio de la historia atacó a 60.000 chicos en EEUU, ya se dijo. Mientras la Salk se licenciaba y empezaba a distribuir en EEUU, entre 1955 y 1956, con apenas 18 millones de habitantes en Argentina, tuvimos casi 700 casos: al menos el 10% fueron fatales, y el resto, discapacitantes. Chile, Uruguay y Brasil en 1958 amenazaron cerrarnos las fronteras porque nosotros, el país más educado, industrializado y rico del Cono Sur, no comprábamos la vacuna (costaba dólares, había otras prioridades, pasaron cosas, ¿suena familiar?). Éramos los únicos en la región con una epidemia incontrolada. Ahora que a los argentos nos corre el dengue (pero en invierno y con el Covid-19 rampante, no nos damos cuenta), conviene recordar algunos datos. El récord en velocidad de una vacuna desde su formulación hasta una fase III y licenciamiento, por ahora, la tiene la fórmula contra el Ebola de Merck, que cruzó ese camino en apenas 4 años. Sí, leyó bien, la vacuna contra la fiebre tifoidea tardó 105 años en desarrollarse. Y la vacuna contra el HIV hace 37 años que la estamos esperando… El Ebola muestra cuándo y por qué una vacuna se vuelve imprescindible: cuando la patología amenaza dejar de ser un asunto de pobres. El virus se identificó en 1976, y era exclusivo de lugares incomunicados del interior selvático de Gabón. Pero los caminos y los brotes se fueron extendiendo y descontrolando. En 2014 esta  feroz virosis hemorrágica hizo rampa en el interior de Nueva Guinea, Liberia y Sierra Leona y pareció cerrarse en 2016, con 28.800 casos y 11.325 muertes. Pero aquel año la guerra civil del Congo reavivó las cosas y trajo el Ebola hasta las ciudades-puerto del Atlántico subecuatorial. Ahí están los países del disimulado imperio francés, que goza de buena salud (el imperio, no su población): el puñado de repúblicas que rodean el Golfo de Guinea. Con tanta relación monetaria, comercial, financiera y política era inminente que el Ebola desembarcara en Europa, empezando por Francia. Y con tanto proyecto de infraestructura financiado por China y con personal chino yendo y viviendo, también era inevitable que llegara a Asia. “No hay cosa como el peligro/ pa’ refrescar a un mamao”, según dice el Martín Fierro, asunto que apuró el licenciamiento de la fórmula de Merck en la Unión Europea con el beneplácito de la OMS. Una vacuna competitiva, de Johnson y Johnson, todavía sin licencia de la agencia regulatoria europea o de la FDA, acaba de ser despachada (750.000 dosis) hacia el Congo, que está en guerra civil, y su frontera con Ruanda. ¿Quién va a objetar nada? En un incendio, uno no anda eligiendo a los bomberos. La historia de las vacunas es imposible de disociar de esa percepción social, nacional y mundial de riesgo. Y en el caso del Covid-19, esta percepción es sin duda la mayor de la historia contemporánea. Peor aún, no resulta errada, aunque cierta gente se obstine en que el virus desaparecerá solo, e incluso diga que ya empezó a hacerlo. Como dijo AgendAR aquí, por motivos muy diversos el mundo hace meses que perdió la cuenta real de la mortandad causada por este nuevo virus corona. Mortandad de la cual, desde el miércoles 10 de junio, según la OMS, Sudamérica se ha vuelto el principal foco planetario, no sin la colaboración entusiasta del presidente brasileño Jair Bolsonaro. Apostar a la desaparición espontánea del SARS CoV-2 este invierno y en este continente, por citar un poco corregido a Fouché, no sólo es un crimen sino un error. La gran duda sobre las vacunas anti-Covid pasa por la eficacia, y si demuestran alguna, ya se discutirá su seguridad. Nuestra experiencia con el género viral Corona es limitada: conocemos bien cuatro especies que generan resfríos, y dejan una huella inmune tan inefectiva y poco duradera que es perfectamente posible volver a resfriarse con la misma especie a los 2 o 3 meses de curada la primera infección. Ni el resfrío te vacuna contra el resfrío. La otra cosa que sabemos sobre otras dos especies muy letales y novedosas de coronavirus, los del SARS y el MERS, es que resultaron poco contagiosos entre personas, a diferencia del SARS CoV-2. Eso permitió que las respectivas epidemias de 2002 y 2012 pudieran contenerse con cuarentenas, confinamientos y rastreo de casos, sin que hubiera tiempo a desarrollar las correspondientes vacunas (el lado malo), pero sin que explotaran como pandemia (el lado bueno). El SARS parece realmente haber desaparecido por falta de contagios. El MERS, en cambio, sigue endémico en la Península Arábiga, con muy alta letalidad (30% de los infectados) pero bajísima casuística. Así las cosas, las farmacológicas no pusieron más plata en virus corona: ambas enfermedades les parecieron “académicas”, como entre 1976 y 2016 les pasó con el Ebola. Un prospector, allí. El SARS tiene (tuvo) contagiosidad interpersonal, lo que lo hizo saltar desde Extremo Oriente a Canadá antes de que se lograra su extinción (aparente) por cuarentena rabiosa y falta de casos. El virus del MERS, en cambio, depende de un animal vector: el dromedario, infrecuente fuera de la Península Arábiga. Definitivamente, no es un vector íntimo de la casa del porteño de a pie, como sí lo son esos mosquitos Aedes aegyptii que nos recolonizaron en los ’90 y que transmiten el dengue (también el zika, el chikungunia y la fiebre amarilla, cuando están en el ambiente). Pero en el caso de los resfríos a coronavirus, cuyo vector preferencial somos los humanos, la vacuna podría tener un techo técnico muy bajo si la respuesta de anticuerpos fuera demasiado floja en calidad y duración. Si fuera el caso, para que la Humanidad pueda recuperar su vida social y económica previa a la pandemia, cuando podíamos incurrir en lujos como el subte o trabajar, probablemente necesitaríamos no una sino una batería de vacunas. Tal vez un cóctel, como la MMR o “la triple viral”, pero –y sería la primera vez- dirigido a una única especie. Por el momento no hay ninguna vacuna, y para lograr alguna la FDA y el NIH no sólo aceleran los procedimientos sino que inyectan plata fiscal estadounidense en firmas privadas: tras una fase I promisoria (no hubo efectos tóxicos), Moderna recibió U$ 483 millones. AstraZeneca, mucho más: U$ 1200 millones. Lo dicho, “la mano de Dios”. Planta de Moderna en Boston: ya está produciendo vacunas en masa para la inminente fase 3 El presidente Trump, negacionista y el mayor responsable sin duda de que EEUU siga al frente de la casuística mundial de muertos por Covid, hoy se muestra generoso con la plata fiscal para apagar ese fuego que nunca dejó de apantallar. Si la FDA licencia alguna vacuna antes de las elecciones, dirá que esa fórmula fue obra suya. Hasta un presidente honesto haría lo mismo. La novedad de Moderna es conceptual: la suya sería la primera vacuna de la historia hecha no con virus muertos, atenuados, recombinantes, o con fracciones virales (ya se trate de la cápsula entera, o sólo de alguna o varias proteínas de la misma). Lo que propone Moderna es una secuencia fragmentaria, codificante pero no infectiva, del genoma viral. Lo revolucionario de este abordaje es que a uno no le inyectan antígenos virales, sino las instrucciones para que uno fabrique en sus tejidos tales antígenos virales. Lo que no es lo mismo que una partícula viral salvaje, cruda y entera, con las instrucciones completas para fabricar todo el virus, pero el sistema inmune no se entera de la diferencia. Consecuentemente, esos antígenos deberían desatar una respuesta tanto humoral, de anticuerpos, como celular, de linfocitos. De modo que si lo de Moderna anda bien, uno recibe los planos y se autovacuna. Si esta idea, la secuencia genética y la dosis de ARN viral elegidas (100 microgramos) muestran efectividad, Moderna tratará de fabricar 500 millones de ampollas/año, e incluso habló de 1000 millones. El presidente Donald Trump hoy está apostando plata del tesoro estadounidense a cinco caballos: la vacuna de Oxford-AstraZeneca, la de Moderna, y tres más: Johnson & Johnson, Merck y Pfizer. Entre todos estos gigantes farmacológicos, Moderna no sólo es es la única empresa que trata de transformar en vacuna el llamado “ARN mensajero” viral, sino también la única firma chiquita y emergente. Si el tiro le sale bien, dejará de ser ambas cosas. China también hace apuestas múltiples: su caballo más fuerte es una vacuna desarrollada por el Ejército Popular de Liberación. Según The Lancet esta vacuna cruzó exitosamente una fase 1 con 108 voluntarios sanos, está por terminar una fase II con 508 y se preve una fase III multitudinaria. La base de la fórmula es un adenovirus inofensivo modificado para expresar la proteína “S” o “Spike” del SARS CoV-2, una especie de gancho molecular de abordaje con el que se pega a la célula que trata de invadir con su genoma. Hay 141 fórmulas en competencia para liquidar o al menos controlar este virus nuevo, incluida una propuesta argentina, liderada por el equipo de la Dra. Juliana Cassataro del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) de la que informamos aquí. Equipo de la Universidad Nacional de San Martín, único intento en Latinoamérica de desarrollo de una vacuna anti SARS CoV-2 Así como somos el único país latinoamericano que desarrolló ya 4 tests de anticuerpos y genéticos en esta emergencia, el trabajo de Cassataro es único en la región, y también el único basado en cepas virales de la región. Y aunque a fecha de hoy haya 141 vacunas en desarrollo en el mundo y la propuesta argentina esté en estudios preclínicos, tecnológicamente la nuestra es bastante sensata. La vacuna de la UNSAM tunciona con antígenos, es decir proteínas del SARS CoV-2, algunos aislados aquí, otros ya patentados, y al no ser atenuada o codificante tiene riesgo infectivo cero. Esto no significa que carezca de riesgo inmunológico. Si hay algo que aprendimos de mala manera con este virus es que, sin mediar vacuna alguna, muchos infectados hacen reacción autoinmune masiva, la llamada “tormenta de citoquinas”, en la que literalmente destruyen sus propios pulmones y/o sus riñones. Tras un evento inmune de estos, incluso los que se salvan pueden quedar con insuficiencia respiratoria o renal para el resto de la zafra. Cassataro sabe esto, pero apuesta a que cuando trasponga las fases clínicas (con humanos), la vacuna argentina resulte atractiva porque la fabricación a gran escala y la distribución podrían ser más simples que con fórmulas a ARN, o a virus atenuados o recombinantes. A fecha de hoy, el conteo del “Vaccine Tracker” del New York Times es el siguiente:
  • 125 vacunas en fase preclínica (estudios con cultivos celulares o modelos animales),
  • 7 en fase 1 (estudio sobre pocos humanos de toxicidad y de dosaje),
  • 7 en fase 2 (estudio comparativo de toxicidad y efectividad en “doble ciego”, con un grupo vacunado y otro con placebo, muchos voluntarios),
  • 2 fórmulas en fase 3 (estudios de eficacia en gran escala), y
  • licenciamientos, todavía ninguno.
Las 2 competidoras que están a punto de iniciar una fase 3 son Oxford-AstraZeneca y un llamativo intento de emplear la vetusta vacuna BCG antituberculosis como adyuvante inmunitario inespecífico contra el SARS CoV-2. Parece una idea loca pero tiene antecedentes: en los ’90, se intentó usar la BCG como adyuvante de vacunas contra un cáncer particularmente bravo, el melanoma. Estas intentonas no tuvieron éxito, pero la idea es persistente: la BCG, con su imitación molecular del bacilo de la tuberculosis, provoca pasiones incendiarias en el sistema inmune humano, tal como una camiseta de River (incluso sin un hincha adentro) las causaría en una tribuna de La Bombonera (bueno, cuando vuelva el fútbol). Esta idea de movilizar a nuestra barra brava interior de manera inespecífica, y de paso reventar al SARS CoV-2 porque no se fugó a tiempo, la lidera una ONG australiana (Murdoch Children’s Research Institute) y la Universidad de Melbourne. Sí, ése Murdoch, Rupert, el dueño de Fox News, The Sun y The Times. Lo que se ignora es si “La Doce” destruyendo la cancha y alrededores puede evitar que Pratto haga goles en “el field”. Dicho en favor de la propuesta argentina, menos financiada pero más específica: ¿Para qué existen los volantes y los defensores? La vacuna de Moderna que disparó esta nota está en fase 2, y detrás corren una fórmula de Pfizer (aliada con la alemana BioNtech y la china Fosun Pharma), y 2 compañías chinas de distinto enfoque técnico, pero manejadas por la farmacológica nacional Sinopharm. Vacunas de Sinovac: sería raro que terminen el año sin entrar en fase 3, y además en Brasil Los chinos en general hacen fases 1 gigantes y a doble ciego, lo que ha pasado a llamarse fase 1/2. Se descuenta el progreso rápido a fase 3 para Septiembre: en China no hace falta un “Warp Speed” de Xi-Jinping: es tácito y permanente, y sobran ganas de ganarle a EEUU, y también voluntarios militares y/o médicos. Esto permite prever fases 3 multitudinarias, quizás como en épocas de Jonas Salk en EEUU. También en fase 1/2 pero algo a la zaga corren otros dos laboratorios chinos (SinoVac y CanSino) e Inovio Pharmaceuticals, un grupo yanqui liderado por la Universidad de Pennsylvania que tiene otra novedad conceptual algo parecida a la de Moderna: una vacuna a ADN, en lugar de a ARN. Sinovac hará su fase 3 en Brasil, aprovechando que el SARS CoV-2 allí, lejos de evaporarse solo, prospera bajo protección presidencial. Las grandes novedades son, en suma, el ARN, el ADN y los chinos. Atrás seguimos una larga lista de deseosos, trabajando a lo perro y todavía en estudios preclínicos. Sería un error minimizar las posibilidades de la UNSAM, aunque esté trabajando con un fondo oficial de U$ 100.000, que en EEUU o China no pagarían ni los gastos de luz. Nuestros 3 premios Nobel en ciencias biomédicas no han sido en vano: construyeron recursos humanos muy fuertes en el estado: el CONICET, el ANLIS Malbrán, el Instituto Leloir y universidades relativamente  nuevas como la UNSAM y la UNQUI. Por algo, en materia de sistemas de diagnóstico, Argentina está pasando el trapo. Ojalá que dentro de un año y medio, con quizás 4 o 5 vacunas licenciadas, aunque sean mediocres o tengan efectos muy imprevistos, podamos decir, remedando a Winston Churchill, pasada la Batalla de Inglaterra, en 1941: “Nunca antes en el campo de la infectología humana tantos debieron tanto a tan pocos” (y siga una lista de investigadores). Pasa que no van a ser pocos y quizás haya algún nombre argento. Fuera de ello, dicho con optimismo, qué ganas de estar en 2023 o 2024, y con mejores armas. Como suele finalizar Abel Fernández, el dueño de este portal, “el que viva lo verá”.

Daniel E. Arias

Polémica nuclear en Argentina. Andrés Kreiner cuestiona afirmaciones de Rubén Quintana

Hemos recibido la siguiente nota del Secretario General de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear:
Ing. Rubén Quintana. Vicepresidente Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA)

Las “verdades” de Rubén Quintana

por Andrés J. Kreiner, Secretario General de APCNEAN

En un reciente artículo en TSS, Rubén Quintana, el actual vicepresidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA), nos dice: “Cuando entramos a ver las cosas que tenían que hacerse y todos los parámetros que había que hacerle a una central CANDU para poder licenciarla en un sitio en el que ya hay dos centrales prototipo, vimos que era muy complicado y muy costoso. Para licenciarla hay que hacer casi 70 modificaciones muy complicadas, necesita muchísimas horas/hombre, que no tenemos y deberíamos contratar afuera. Por eso nos decidimos por la Hua Long (de uranio enriquecido y agua liviana), que es una central mucho más poderosa y con mucho más rendimiento. Es una central de cuarta generación, mientras que Embalse es de segunda generación. En estos meses desde que hemos asumido estamos resolviendo los detalles de los contratos con China y también hay que resolver el tema de la deuda externa porque esto es de un capital muy intensivo. que requiere financiación y que si no es por el lado chino no existiría, pero lo vamos a hacer”.           Ésta es mi respuesta:
  • Que el Sistema Nuclear Argentino junto con las empresas privadas del sector, entre ellas numerosas PyMES, está preparado y deseoso de encarar las “casi 70 modificaciones muy complicadas que necesitan muchísimas horas/hombre” –RQ dixit- necesarias para actualizar el diseño CANDU a las condiciones actuales de licenciamiento en el país.
  • Que estos desafíos, que inexplicablemente el vicepresidente de la operadora estatal de centrales nucleares rechaza, son los que más necesita el país para complejizar su entramado industrial y productivo, utilizando el conocimiento disponible en el sistema de CyT, y minimizando la erogación de las divisas que el país tanto necesita.
  • Que jamás hubiéramos tenido 70 años de desarrollo nuclear ininterrumpido si hubiéramos clasificado como “muy complicados y costosos” los proyectos de construcción del primer reactor de investigación (RA-1) y la primera central nuclear de potencia (Atucha-I) en Latinoamérica,  la fabricación de agua pesada, la producción de radioisótopos, el enriquecimiento de uranio, y el diseño y construcción del reactor CAREM, entre muchos otros.
  • Que afortunadamente y para orgullo del país, esa no fue la posición del Poder Ejecutivo Nacional – ni de NA-SA, como empresa- en el año 2006, cuando decidió encarar el titánico desafío de la finalización de Atucha-II con trabajo e ingeniería argentinas, asumiendo NA-SA el importantísimo papel de arquitecto-ingeniero. Curiosamente, Quintana mismo era miembro del directorio de esa compañía estatal de la que hoy es vicepresidente.
  • Que la industria nuclear en la Argentina fue concebida y posee, hoy más que nunca, el potencial de multiplicar el valor agregado e impulsar el desarrollo tecnológico para elevar la calidad de empleo y de vida de todos los argentinos.
  • Que es nuestra responsabilidad, tanto mayor cuanto mayor sea la jerarquía de nuestros cargos, mantener y potenciar ese valor histórico del que por otro lado estamos todos muy orgullosos, al momento de lucir nuestros logros en los foros internacionales a los que nos han catapultado, entre ellos fomar parte del G-20 o integrar el NSG (Nuclear Suppliers Group)
  • Que invitamos a Quintana a mostrar los datos concretos que le permiten concluir que la central Hualong es una central “con mucho mejor rendimiento”, según él, que la central CANDU. Anticipamos que tendrá un problema: la tarea es imposible porque a fecha de hoy no se ha terminado de construir ninguna central Hualong en el mundo para comparar su calidad operativa contra la de nuestra CANDU de Embalse. Y de decenas idénticas o similares, construidas con y sin licencia canadiense, en 7 países.
  • Que lo que realmente habría que revisar es por qué el gobierno de Cambiemos frenó el acuerdo del 2015 con la República Popular China, a saber: la construcción financiada de una CANDÚ argentina y luego la de una Hualong dentro del mismo paquete de financiación. Era conveniente para ambas partes.
          En realidad, casi todo lo que Quintana dice que deberemos rehacer y modificar para actualizar una CANDÚ de los años ’70 y generación II a estándares contemporáneos… ya se hizo.           Y se lo hizo bien, durante el Proyecto de Extensión de Vida (PEV) de Embalse. Y mientras él estaba en NA-SA, de modo que no puede no haberlo visto.           Sin embargo, Quintana dice que debido a la complejidad de resolver esas “casi 70 modificaciones” tenemos que tirar por la borda más de 50 años de enormes esfuerzos e inversiones mil millonarias en dólares. Es interesante e importante revisar aquel proyecto de extensión de vida (PEV) de nuestra única central CANDÚ, Embalse, en Córdoba, en preparación desde 2010 y terminado en 2018. Garantiza 30 años más de vida operativa a una máquina que, por sus primeros 30 años de trayectoria, es la de mayor disponibilidad no sólo del parque nucleoeléctrico, sino del parque eléctrico argentino en general. En materia de Seguridad Nuclear, la extensión de vida de Embalse incorporó en su alcance el 90% de los rediseños y las acciones surgidas de las lecciones aprendidas del accidente de Fukushima en 2011. En lo que se refiere a diseño, fabricación e instalación del reactor CANDU 6 (calandria, canales de los combustibles, detectores y mecanismos de reactividad), resulta que durante la extensión de vida se reemplazó aproximadamente el 60% de estos componentes. De los componentes reemplazados, principalmente los canales combustibles, el 95% fueron fabricados en Argentina por CONUAR, empresa mixta nacional. La totalidad de los componentes reemplazados fueron instalados con mano de obra argentina, con asistencia de unos pocos especialistas del diseñador canadiense. De otros componentes que no se reemplazaron durante la extensión de vida, la capacidad de fabricarlos en la Argentina se estima en el 100%. La excepción es materia prima, aleaciones especiales forjadas que se compran en lingote y se manufacturan aquí. En materia de diseño, fabricación e instalación de componentes pesados de grado nuclear (intercambiadores, generadores de vapor, tanques, etc.), durante el Proyecto de Extensión de Vida se reemplazaron  componentes de gran tamaño: los 2 intercambiadores de calor del moderador y los 4 generadores de vapor. El diseño es canadiense, pero la fabricación fue argentina según normas ASME III (American Standards of Mechanical Engineering), las más exigentes de la industria, y la hicieron las empresas IMPSA, AESA y CONUAR, y con normas similares, también INVAP. En relación al ensamble en taller de estos equipos, los intercambiadores de calor del moderador fueron fabricados en un 100% (con excepción de aleaciones forjadas). Los generadores de vapor tuvieron un reemplazo parcial, ya que sólo se cambió su parte inferior, lo que en términos de valor da un 60% de fabricación nacional en las instalaciones de IMPSA, en Mendoza. El 40% restante de los generadores de vapor IMPSA tiene las capacidades de construirlos, aunque en este caso no fue necesario. Argentina a través de CONUAR-FAE demostró las capacidades de conformar el 100% de los tubos intercambiadores de calor de estos componentes, un logro importante ya que no hay muchos proveedores calificados en el mundo (deben ser 5 en total contando a CONUAR). Este proceso de calificación fue implementado por personal del Proyecto de Extensión de Vida junto con especialistas de la planta de CONUAR-FAE. En cuanto al proceso de instalación, principalmente en lo asociado a los generadores de vapor (en las que había que maniobrar piezas gigantes en espacios muy reducidos), fue planificado por personal del PEV e implementado con mano de obra local (EISA). Hubo una muy baja participación de tecnólogos extranjeros para estas operaciones de maniobra, todas exclusivas de una extensión de vida. No son necesarias en el caso de una construcción nueva, porque en ella el montaje de los componentes gigantes se hace en espacios despejados, todavía no invadidos por tuberías, cables o otros componentes menores que se instalan después. En resumen, Argentina tiene las capacidades para afrontar en un 90% o más, la fabricación y montaje de componentes nucleares pesados como tanques e intercambiadores de calor. El proyecto fue dirigido en un 100% por personal del PEV, o sea bajo jefatura de argentinos. A todo esto hay que agregarle que el combustible para nuestras centrales de potencia es fabricado en el país (lo que nos brinda seguridad energética y soberanía tecnológica). El costo del combustible argentino, uranio natural, medido por MWh generado, viene a ser la mitad del que tiene el uranio enriquecido que necesita la Hualong. En el corto plazo, no podremos fabricar en el país las cantidades ni las calidades del uranio enriquecido que quema una de estas centrales chinas. El deseo de RQ de tener una Hualong es tan grande que ha promovido a este reactor de generación III a generación IV. Es demasiado entusiasmo: no hay reactores de esta generación funcionando en el mundo aún. Pero seguramente la CNNC (China National Nuclear Corporation) sonreirá ante ese cumplido. Por otro lado, una central CANDU con las mejoras incorporadas por Embalse durante su extensión de vida se acerca notablemente a los equipos de generación III. Pero lo definitivo es que una CANDU de marca argentina movilizaría de tal modo a la industria nuclear, metalúrgica, metalmecánica, electromecánica, de instrumentación, de montaje y de construcción, que generaría más de 7000 puestos de trabajo directo durante su pico de construcción, y mucho más puestos indirectos. Y es trabajo calificado. Y son componentes y sueldos pagaderos en pesos, no en divisas. La Hualong, en cambio, es mayormente importación de componentes, se hará con una participación muy reducida de la industria argentina y, si se mantienen las prácticas habituales de China en su exportación de obras de infraestructura, hasta su terminación tendremos mucho personal chino. Y no sólo en los puestos directivos. Hemos preferido consultar con el Ing. José Luis Antúnez, responsable máximo de esa epopeya tecnológica que fue la terminación de Atucha II en 2014, su entrada en línea en 2015, y el alma de la NA-SA histórica que cumplió con esa tarea. Aclaración: cuando Antúnez dice “Proyecto Nacional”, es el nombre que le puso a la CANDÚ argentina que, antes de 2018, se iba a construir en el predio de Lima, al lado de las Atuchas I y II y la obra del CAREM. “Proyecto Nacional” iba a ser la marca de la máquina. Según los términos pactados con la CNNC, el inicio de obra de la Proyecto Nacional debía ser dos años anterior a la primera excavación de cimientos de la Hualong.           La reacción de Antúnez frente a las declaraciones de Quintana es ésta:           “La Argentina ha trabajado duramente e invertido mucho durante décadas para lograr capacidades científicas, tecnológicas e industriales propias respecto a las centrales nucleares de potencia de uranio natural y agua pesada, lo que ha quedado plenamente demostrado con las tres Centrales que se encuentran en operación.           “El Proyecto Nacional formulado en el 2014 en base a la Ley 26566 del 2009 incluye la continuidad de la línea de tecnología propia de uranio natural y agua pesada mediante la construcción de una Central de tipo CANDU más el comienzo de la incorporación de la tecnología de uranio enriquecido, construyendo la primera central de ese tipo.           “Abandonar, por razones coyunturales ese plan para continuar solamente con la construcción de la central de uranio enriquecido es la peor de las alternativas posibles.”  

Cómo están hoy las fuentes de energía en Argentina. Y qué piensa hacer el gobierno

Este reportaje de Matías Alonso a varios referentes en el campo de la energía en nuestro país da un panorama bastante completo de la situación actual. Y de lo que se cree posible hacer en el gobierno, con las distintas opciones. Estos temas ya han sido discutidos en AgendAR, pero unas afirmaciones polémicas de Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) sobre la estrategia que están dispuestos a seguir, merecieron una respuesta inmediata de Andrés Kreiner, secretario general de APCNEAN, que también publicamos hoy. El hecho es que hay un récord de participación en la producción de energía eléctrica de fuente nuclear. Por el motivo que se explica al comienzo de la nota, y también porque la demanda de las represas brasileñas en el caudal de los ríos de la cuenca del Plata ha hecho más azarosa la fuente  hidroeléctrica. «Agencia TSS – La participación de fuentes nucleares en la producción de energía eléctrica llegó al 11% –algo que no ocurría desde 1998. Porque la baja en la demanda que provocó el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) por la pandemia provocó que la matriz energética de la Argentina se volviera menos dependiente de la quema de combustibles fósiles, los más caros y contaminantes de la matriz. La Argentina produce más del 60% de su energía con componente térmico. Durante abril de este año, la generación térmica de origen fósil resultó un 5,4% inferior a la del mismo mes del año 2019. El valor neto para dicha fuente de generación fue el más bajo para todos los meses corridos desde el año 2013, según la Síntesis del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) publicada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Para Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), la empresa estatal operadora de las centrales nucleares, el récord de generación nuclear “es una muy buena noticia para el país, dadas las características de la energía nuclear, que es una energía de base”. Variaciones en la demanda: En abril pasado, las demandas residencial, comercial e industrial registraron disminuciones del 1,4%, 9,7% y 25,6%, respectivamente, comparadas con abril del año pasado. En el caso de la demanda diaria, se pudo observar que la curva de los días hábiles fue similar a la de los fines de semana sin cuarentena. Es decir, que los consumos de energía eléctrica empezaron más tarde que en días normales, cuando suelen aumentar a partir de las seis de la mañana, y también se mantuvieron hasta más tarde por la noche. Energia hidráulica: En cuanto a la oferta de energía, hubo algunas disminuciones en la producción de energía de fuentes hidráulicas, especialmente en el litoral, por la bajante importante de los ríos Paraná y Uruguay, que afectó el funcionamiento normal de las represas Yaciretá y Salto Grande. Emiliano Marinozzi, encargado del Grupo Operativo de Estadística y Control de CAMMESA, explicó: “Esa energía hidráulica no está y eso modifica toda la matriz. Para cubrir ese faltante se usó nuclear, y también las renovables que fueron ingresando en los últimos tiempos”. Los registros de demanda eléctrica también son una métrica que se usa como un termómetro de la economía, por lo que, en este caso, reflejan el parate en la economía. Francisco Rey, ex vicepresidente de la CNEA y especialista en planificación energética, dijo: “Si uno mira la demanda eléctrica puede saber si un sector anda o no, independientemente de lo que ese sector informe, ya que muchas veces hay economía en negro, pero esto no se puede trampear”. La cuarentena ha tenido resultados diferentes en las distintas regiones del país e hizo que muchas provincias pudieran recuperar su actividad casi con normalidad por la ausencia de casos de COVID-19. Estas diferencias también se vieron reflejadas en la demanda energética, tal como explicó Marinozzi: “Hubo algunas diferencias de consumo según las regiones. Al comienzo del aislamiento fue muy parecido todo, pero ahora se ve un recupero de la demanda. También eso depende mucho de la composición en cada región. Hay muchas provincias, especialmente las más grandes y pobladas, en las que la demanda residencial es más importante y en ese ámbito no hubo diferencias. En otras regiones, en las que tiene más peso la demanda industrial, a principios del aislamiento hubo una baja de un 30% del consumo comparado con el período anterior a la cuarentena. Abril ya mostró un 20% menos de demanda total. Se fue recuperando la demanda y seguramente eso tendrá que ver con las distintas medidas que fueron tomando las provincias. En los números que están llegando de mayo se ve que todavía estamos un 11% abajo en promedio y, en los últimos días, en un 7%”. La energía de fuente nuclear también mejoró su oferta porque durante tres años estuvo cerrada la central Embalse y, una vez abierta, el encendido debe hacerse lento y los aumentos de potencia se realizan en forma escalonada para ir probando diferentes sistemas. Hoy está funcionando al 100%, al igual que Atucha I, y Atucha II está en valores algo más bajos. Rey expresó: “Sería positivo tener más plantas de energía nuclear porque no emiten gases de efecto invernadero, es una energía de base confiable. Es bueno que esté y mientras más tengamos, mejor”. Las renovables también crecen En los últimos años creció el porcentaje de participación de las energías renovables y llegó a un 9% durante abril pasado. Un 70% correspondió a energía eólica y todas las voces consultadas coinciden en que todavía se debería aumentar más la oferta de estas fuentes de energía, aunque con algunas consideraciones. Para Rey, “hay un porcentaje de energías renovables que es útil que lo tengamos pero deberían tenerse en cuenta los efectos de la variabilidad de la oferta, especialmente en eólica. Cuando el viento se corta de forma repentina hay que tener otra fuente lista para seguir inyectando energía en el sistema. Sin embargo, todavía estamos por debajo de ese porcentaje y tenemos margen para seguir aumentando, tanto en eólica como en solar. Eólica es más económica, pero más variable e incierta que la solar, que se puede, hasta cierto punto, predecir cómo va a ser la generación”. En el caso de la fuente eólica, si bien la Argentina tiene muy buenos vientos, el sistema tiene que estar preparado para sus variaciones y tener una reserva lista, lo que tiene un costo. “Lo que está sucediendo al aumentar el porcentaje de eólica es que esa reserva tiene que ser mayor. Además, hay lugares adonde no se puede agregar demasiado de renovables porque hay que reforzar las líneas de transmisión. Al tener una oferta variable uno tiene que diseñarla para la capacidad máxima pero termina casi sin usarla. Cuando uno hace una línea para energía solar la tiene que diseñar para la mayor potencia, pero a las 10 de la noche no la usa. En eólica pasa algo parecido, entonces uno termina usando el 40% de la línea”, agregó Rey. En el mediano plazo, ya se está discutiendo la manera de aumentar la oferta de energía, tanto de fuentes renovables como hidráulica y nuclear. En el caso de la hidráulica, Rey manifestó que hay dos obras que deben ser iniciadas de inmediato: “Las obras de Santa Cruz y completar la de Yacyretá, que está licitada y es de rápida ejecución, a un costo bastante bueno para el sistema ya que no requiere pagar ampliaciones del embalse ni hacer modificación de la cota”. Yacyretá tiene un vertedero que debe volcar 1000 metros cúbicos por segundo todo el tiempo, por convenio con Paraguay. En los últimos años, se acordó que se podían poner seis turbinas pequeñas en el vertedero de Aña Cua y así aprovechar ese caudal, lo que implicaría un 9% de aumento de su capacidad de generación con un costo de obra bastante bajo. También se puede hacer una ampliación de la sala de máquinas de la represa para poner tres turbinas más, para usarlas cuando el caudal del río Paraná supera los 13000 metros cúbicos por segundo, que hoy es el límite que se puede pasar por turbinas, y así aprovechar los momentos pico del río. Energía nuclear: Para Rubén Quintana, director de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la empresa estatal operadora de las centrales nucleares, el récord de generación nuclear “es una muy buena noticia para el país dadas las características de la energía nuclear, que es una energía de base”. En energía nuclear, en los últimos años hubo un importante debate sobre qué tecnología se debería utilizar en una nueva planta. La Argentina tiene una importante tradición en construcción y operación de plantas de energía nuclear del tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada, pero la capacidad de financiamiento para este tipo de obras es limitada. En el año 2015, China ofreció financiar una central de este tipo a cambio de que la Argentina comprase una central de diseño chino que funciona con uranio enriquecido y agua liviana. Finalmente, durante el gobierno de Cambiemos el proyecto se frenó. Según Rey, “hay que sumar generación nuclear lo más rápido posible. Creo que hoy tenemos que hacer la central que ofrece China pero sin abandonar la capacidad en centrales CANDU, que es la que nos da más trabajo a los argentinos y en las que nuestro país invirtió mucho dinero. También tenemos la planta de agua pesada, que no tiene mucho sentido sin hacer plantas CANDU, aunque también se podría reconvertir a una planta de producción de urea, lo cual no la inhabilita para hacer agua pesada. Sería un insumo muy importante para nuestro país, más teniendo en cuenta la producción de soja”. Según Quintana, “cuando entramos a ver las cosas que tenían que hacerse y todos los parámetros que había que hacerle a una central CANDU para poder licenciarla en un sitio en el que ya hay dos centrales prototipo, vimos que era muy complicado y muy costoso. Para licenciarla hay que hacer casi 70 modificaciones muy complicadas, necesita muchísimas horas/hombre, que no tenemos y deberíamos contratar afuera. Por eso nos decidimos por la Hua Long, de uranio enriquecido y agua liviana (la central que vende China «llave en mano» – N. de la R.), que es una central mucho más poderosa y con mucho más rendimiento. Es una central de cuarta generación, mientras que Embalse es de segunda generación. En estos meses desde que hemos asumido estamos resolviendo los detalles de los contratos con China y también hay que resolver el tema de la deuda externa porque esto es de un capital muy intensivo. que requiere financiación y que si no es por el lado chino no existiría, pero lo vamos a hacer”. Mientras tanto, se reactiva la obra de un edificio de almacenamiento en seco de combustibles nucleares gastados. La obra, que debía hacer la constructora Caputo, tuvo muchos retrasos, razón por la cual se terminó rescindiendo el contrato. Si este edificio no está listo para fin de año las centrales nucleares no podrán ingresar nuevos combustibles a su recinto y tendrán que disminuir su producción de energía eléctrica. Sobre este tema, Quintana dijo: “Estamos apurándonos para terminar el edificio de almacenamiento en seco de combustibles gastados para no tener que bajar potencia. El Estado invirtió en nosotros y si bajamos potencia el único que pierde es el Estado. Por eso queremos apurarnos para poder terminar el trabajo. Estamos rescindiendo contratos y haciendo otros nuevos para depurar el mecanismo de gestión y esperamos para fin de año no tener que empezar a bajar potencia”.»

Científicos argentinos mostraron que hay bacterias capaces de sobrevivir a radiación ultravioleta alta

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Las fronteras de la vida, en nuestro planeta y en el Universo: En la Tierra existen microorganismos que sobreviven a altas dosis de radiación, como el Deinococcus radiodurans, que gusta de ciertos recovecos en las centrales nucleares. Mientras que la Pyrococcus furiosus logra un óptimo crecimiento en temperaturas que superan los 100°. Hay otros que habitan en aguas heladas o en concentraciones salinas. Por lo tanto, no es inverosímil suponer que haya vida microscópica capaz de resistir el impacto letal de la radiación ultravioleta (UV) en un planeta fuera del Sistema Solar. Ahora un grupo de investigadores argentinos demostró por primera vez que esta posibilidad es cierta. Un equipo internacional de expertos, dirigido por Ximena Abrevaya, investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), descubrió que ciertas bacterias y arqueas sobreviven en las condiciones más extremas de radiación UV. Para el experimento, se buscó recrear las condiciones del exoplaneta Próxima b. “Estudiamos la radiación ultravioleta que llega a la superficie del planeta en condiciones estelares de reposo y durante fulguraciones. Las estrellas emiten repentinamente, grandes cantidades de radiación que son capaces de llegar a los planetas que las orbitan”, grafica Abrevaya. Esta es la primera vez que se verifica en un laboratorio la supervivencia de microorganismos expuestos a este tipo de radiación. Lo que demuestra que la Tierra no es el único planeta capaz de favorecer el desarrollo de vida. El trabajo se publicó en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. “El estudio señala que la vida tal como la conocemos, en particular los microorganismos, son capaces de tolerar condiciones que normalmente no están presentes en la Tierra. Por ende, la radiación UV proveniente de fulguraciones estelares, en principio no limitarían las chances de que exista vida en la superficie del planeta. De todas formas, esta es la primera parte de un estudio que estamos continuando para ver si fulguraciones repetidas tendrían un efecto limitante”, aclara Abrevaya. “Lo que vimos es que, independientemente del tipo de microorganismo, la tasa de supervivencia decrece hasta llegar a un límite inferior, donde hay una subpoblación de microorganismos que resiste las grandes dosis de radiación UV que hemos utilizado”, agrega. Los experimentos -junto con Oscar Oppezzo y Ana Forte Giacobone, investigadores del Departamento de Radiobiología de la Comisión Nacional de Energía Atómica- testearon los efectos de la radiación en microorganismos simulando radiación UV, que proviene de las llamadas o fulguraciones y superfulguraciones, eventos explosivos que ocurren en la estrella (llamada Próxima Centauri) y llegan hasta el planeta. Próxima Centauri es una estrella diferente al Sol, es menos masiva y más fría, pertenece a un grupo que se clasifican bajo el nombre de estrellas M o “enanas rojas” (el Sol es del tipo G). Las estrellas M son las más abundantes en nuestra galaxia, la Vía Láctea. La intención del estudio no fue comprobar la existencia de vida en otros mundos. “Nuestra hipótesis de base es que en Próxima b así como en otros planetas, podría existir vida con características similares a las formas terrestres. El objetivo no fue saber si hay vida en Próxima b o si podría haber microorganismos terrestres que sean capaces de tolerar esos niveles de radiación UV. Uno podría decir entonces que la radiación UV no es un limitante para que exista vida, ya que ahora queda demostrado que hay formas de vida que la toleran”, asegura Abrevaya. La Tierra tiene una atmósfera compuesta por una capa de ozono que es capaz de “apantallar” parte de la radiación UV que emite el Sol. El planeta Próxima b no la tiene, pero cuenta con nitrógeno y dióxido de carbono, elementos que también serían capaces de reducir el impacto de los rayos ultravioletas. “Para evaluar el daño biológico potencial de las erupciones en la superficie de Próxima b, irradiamos dos tipos de microorganismos muy diferentes entre sí. Una bacteria que es patógena de humanos (Pseudomonas aureginosa) y una archaea halófila, un tipo que es considerado relativamente tolerante al UV y que vive en hábitats hipersalinos”, destaca Abrevaya. Si bien en la parte experimental se consideró el peor escenario, es decir, un planeta sin atmósfera y por ende sin apantallamiento, otra parte del trabajo estudió cómo puede producirse apantallamiento a la radiación UV debido a distintas composiciones atmosféricas, utilizando simulaciones computacionales. “Los biólogos usualmente dividimos a la radiación solar en distintos rangos, UVA, UVB y UVC, los últimos dos son los más dañinos para la vida tal como la conocemos. A partir de estas simulaciones también vimos que es posible que haya apantallamiento para las longitudes de onda dañinas para el UV con composiciones atmosféricas de dióxido de carbono puro o combinado con nitrógeno”, aclara la investigadora, que es directora del Núcleo Argentino de Investigación en Astrobiología. Próxima Centauri b o Alfa Centauri Cb56 es un exoplaneta del tipo rocoso, que orbita una estrella llamada Próxima Centauri. Está a una distancia de alrededor de 4.2 años luz de la Tierra, lo que es unos 40 billones de kilómetros (un 4 seguido de trece ceros).

«La peste del insomnio». Video, sobre textos de Gabriel García Márquez

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Este es un cortometraje -15 minutos- en el que participan sin cobrar nada 31 conocidas actrices y actores de América Latina. Buscan evocar la esperanza en medio de la crisis sanitaria y económica desatada por el COVID-19, a través de la lectura de fragmentos de la obra de Gabriel García Márquez, que aluden a la peste del olvido.

Listado de actores: De Colombia: Marcela Mar, Andrés Parra, Manolo Cardona, Julián Román, Maricela González y Ana María Orozco. De Argentina: Ricardo Darín, Adrián Suar, Leonardo Sbaraglia, Lorena Meritano, Carla Quevedo, Gustavo Garzón y Flor Raggi. De México: Dolores Heredia, Damayanti Quintanar, Héctor Bonilla, Gabriela Roel, Leticia Huijara e Irán Castillo. De Venezuela: Rebeca Alemán, María Alejandra Martín, Iván Feo, Javier Vidal, Julie Restifo y Mariaca Semprún. De Chile: Paulina García, Benjamín Vicuña, Luis Gnecco y Francisco Reyes. De Brasil: Alicia Braga. De Cuba: Yoandra Suárez. Producción: Leonardo Aranguibel (Concepto, guión y dirección), Marco Colantoni (Dirección técnica y montaje), Miguel Oldenburg (Dirección de arte), Sergei Grosny (Música original), Edward Thomas (Animación 3D), Nerio Barberis y Matías Barberis (Diseño de audio), Cabe Bossi, Lucila Hertzriken Silvia Durán, Oscar Godoy y Mariano Carranco (Producción general).

Demostrado: la dexametasona reduce en un tercio la mortalidad en pacientes graves de COVID-19

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La dexamatasona es un corticoide común y relativamente barato que se usa para tratar ciertas formas de artritis y otros trastornos orgánicos. Ahora, es la primera droga probada en ensayos masivos en humanos que tiene un efecto benéfico en pacientes graves de coronavirus, que necesitan respirador. No es un «remedio» para el coronavirus, y todavía debe ser aprobado en nuestro país. En cualquier caso, sólo podrán usarlo los médicos, en pacientes internados. Para que nuestros lectores aprecien las pruebas a las que se someten las nuevas drogas, reproducimos la información de IntraMed, en lenguaje accesible para los que no somos médicos: «En marzo, hace tres meses, se estableció RECOVERY (Evaluación aleatoria de la terapia con COVid-19) como un ensayo clínico aleatorizado para evaluar una gama de tratamientos potenciales para COVID-19, incluida la dosis baja de dexametasona (un tratamiento con esteroides). Se han inscrito más de 11,500 pacientes de más de 175 hospitales del NHS (Servicio Público de Salud) en el Reino Unido. El 8 de junio, el reclutamiento para el brazo de dexametasona se detuvo ya que, en opinión del Comité Directivo del ensayo, se habían reclutado suficientes pacientes para determinar si el medicamento tenía o no un beneficio significativo. Un total de 2.104 pacientes fueron asignados al azar para recibir dexametasona 6 mg una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante diez días y se compararon con 4.321 pacientes asignados al azar a la atención habitual sola. Entre los pacientes que recibieron la atención habitual sola, la mortalidad a los 28 días fue más alta en aquellos que requirieron ventilación (41%), intermedia en aquellos pacientes que requirieron solo oxígeno (25%) y más baja entre aquellos que no requirieron intervención respiratoria ( 13%). La dexametasona redujo las muertes en un tercio en pacientes ventilados (relación de frecuencia 0,65 [intervalo de confianza del 95%: 0,48 a 0,88]; p = 0,0003) y en un quinto en otros pacientes que recibieron oxígeno solamente (0,80 [0,67 a 0,96]; p = 0,0021) . No hubo beneficio entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria (1.22 [0.86 a 1.75; p = 0.14). En base a estos resultados, se evitaría 1 muerte mediante el tratamiento de alrededor de 8 pacientes ventilados o alrededor de 25 pacientes que requieren oxígeno solo. Dada la importancia de estos resultados para la salud pública, los investigadores ahora están trabajando para publicar todos los detalles lo antes posible. Peter Horby, profesor de Enfermedades infecciosas emergentes en el Departamento de Medicina de Nuffield, Universidad de Oxford, y uno de los principales investigadores del ensayo, dijo: «La dexametasona es el primer fármaco que se ha demostrado que mejora la supervivencia en COVID-19. Este es un resultado extremadamente bienvenido.» El beneficio de supervivencia es claro y grande en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno, por lo que la dexametasona ahora debería convertirse en el estándar de atención en estos pacientes. La dexametasona es económica, es un fármaco disponible y se puede usar de inmediato para salvar vidas en todo el mundo». Martin Landray, profesor de Medicina y Epidemiología en el Departamento de Salud de la Población de Nuffield, Universidad de Oxford, uno de los principales investigadores, dijo: ‘Desde la aparición de COVID-19 hace seis meses, se ha estado buscando tratamientos que puedan mejorar supervivencia, particularmente en los pacientes más enfermos. Es fantástico que el primer tratamiento demostrado para reducir la mortalidad sea instantáneamente disponible y asequible en todo el mundo.»

Las vacunas que vienen. Y por qué tardan.

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HABRÁ VARIAS VACUNAS EN 18 MESES. ¿SERVIRÁN? Con 141 fórmulas en desarrollo a fecha de hoy, habrá vacunas (varias) en 18 meses, algunas antes. El asunto es si servirán, por separado, y si no serán nocivas en caso de –práctica no siempre posible- juntar varias en una sola fórmula. En julio se lanza un testeo masivo de fase III de la vacuna contra el Covid-19 de la biotecnológica Moderna, de Massachussets, con 30.000 adultos sanos participantes. La fórmula se inyectará al azar en la mitad del grupo, mientras el resto, o “grupo control”, recibe un placebo (sustancia inocua). Los resultados son impredecibles. Lo que está claro es que con tantos participantes, si la vacuna tiene alguna efectividad tardará muy pocos meses en demostrarla de modo estadísticamente medible. Expuesto a la circulación viral (que viene disparándose en todo lugar donde la economía se reabre), el grupo control, que ignora que no está vacunado, tendrá más infecciones por Covid-19. El grupo efectivamente inoculado, menos. La primera pregunta es cuánto menos. La segunda es cuándo alguna agencia regulatoria de peso considerará que ese número está fuera de discusión, y amerita licenciar, fabricar, distribuir y vacunar. Que no es soplar y hacer botellas. Para que la FDA, la normalmente artrítica agencia regulatoria de los EEUU avance “a velocidad warp” (ultralumínica, en la saga televisiva “Viaje a las estrellas”), necesitó de un decreto presidencial de Donald Trump. En el caso de Moderna, ese decreto le habrá permitido a este “start up” bostoniano ignoto hace tres meses llegar desde una fase I en marzo, con medio centenar de voluntarios, a una fase III masiva a debutar en julio. Es el equivalente de aquel pique solitario de Maradona en el estadio Azteca de México el 22 de junio de 1986, cuando atravesó la cancha entera en leve zigzag y a través del seleccionado inglés como un misil. En fase III, para completar la analogía, Moderna estaría en el área enemiga y a punto de fusilar el arco de Peter Shilton. Cualquiera creería que cosas así jamás sucedieron en la historia de la farmacología moderna, y estaría equivocado. No se olviden de Jonas Salk. “Warp Speed” tiene la colaboración del NIH, o Instituto Nacional de la Salud, la repartición federal más parecida que hay en EEUU a un Ministerio de Salud, amén del Veteran’s Health Administration, cuya red de hospitales y centros de salud para excombatientes de las FFAA abarca todo el territorio de los EEUU. Pero sobre todo, tiene la chequera del gobierno (“la mano de Dios”, siempre recordando aquel partido histórico de 1986, pero el gol argentino anterior). Con “Warp Speed”, AstraZeneca, una biotecnológica con bastante más historia que Moderna, ya lanzó otra fase III masiva, con 10.000 voluntarios, y espera tener resultados publicables en septiembre de este año. Esta vacuna fue desarrollada por la Universidad de Oxford, Reino Unido. Por cuestiones de bioseguridad, las vacunas siempre tuvieron tiempos  de desarrollo casi geológicos, rara vez menores que una década, y frecuentemente más largos. Pero no fue en absoluto el caso de la vacuna Salk contra la poliomielitis, a la que sin licenciamento alguno en 1954 el NIH le permitió un “trial” de 1,8 millones de participantes, como medida de la desesperación de los EEUU para frenar su epidemia de 1952. Pero eran otros tiempos, con menos regulaciones. A los que por fuerza, parecemos volver. Por dar un ejemplo de desarrollo demasiado cauteloso, los anticuerpos generados por el virus del sarampión se aislaron en 1916, pero el primer intento de vacuna es de 1958, y su licenciamiento, de 1963. Fueron 47 años de recorrido para una enfermedad mucho más contagiosa que el Covid-19, y que en población infantil llega a un 5% de mortalidad, y a veces deja secuelas neurológicas discapacitantes. En ese casi medio siglo no hay modo de calcular los pibes muertos por meningitis o encefalitis secundarias a sarampión en todo el mundo. Siendo cautelosos, estamos hablando de millones. La diferencia es que en nuestra historia de vida para los mayores de 60 años, siempre hubo sarampión. Formaba parte del paisaje, tan irremediable y obvio como una cordillera o un desierto, hasta que de pronto llegó la vacuna, y chau, pareció desaparecer. Era un horror habitual, no una súbita sorpresa viral capaz de hacerle clavar los frenos el mundo, como hoy el Covid-19. Y eso frenó el desarrollo de aquella vacuna. Pero a la búsqueda del tiempo perdido, no bien se licenció la vacuna antisarampión, se la combinó con dos fórmulas más (antipaperas y antirubéola), ambas de desarrollo muy rápido (menos de 5 años) y se logró la famosa “triple viral”, o MMR. Esa herramienta resultó tan potente que a partir de 1978 se planteó la posibilidad de eliminar del planeta al menos al virus del sarampión. En aquellos años gloriosos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaba haciendo lo propio con los Variola major y minor, los virus de la viruela, los dos mayores asesinos de humanos de la historia. Y la OMS lo logró, la viruela oficialmente “murió” en 1980. Para no hacerse grandes ilusiones: los virus del sarampión y los de la viruela generan una inmunidad robusta. Los anticuerpos y linfocitos con que los neutralizamos son efectivos y persisten décadas, algo que no sabemos si sucederá con la respuesta inmune contra el SARS CoV-2. Fue por esa eficacia que en 2015 la OMS publicó que desde 2000 la triple viral llevaba salvadas 17,1 millones de vidas sólo contando las víctimas de sarampión. Pero a no engañarse: cuando la OMS hizo esta declaración, 1980 y el fin de la viruela se habían olvidado, y ese organismo de las Naciones Unidas se batía a la defensiva y en retroceso contra los “padres anti-vacuna”, cuyos gurúes les dicen que las vacunas causan autismo. Ése es un ejemplo de “fake news” tan viejo como la primera vacuna antivariólica de Edward Jenner (1796). Don Edward era un médico rural inglés. Observador, como buen ornitólogo, entendió que podía usar el virus de la “viruela boba” contagiada por las vacas a las ordeñadoras para bloquear inmunológicamente a los virus Variola major y minor de la viruela humana. Jenner, hombre de su tiempo, por supuesto no tenía siquiera idea que existieran cosas tan extrañas como los virus. Pero como todo paisano del campo, sabía que las ordeñadoras jamás contraían viruela. Raro privilegio, porque en tiempos de Jenner esa virosis más bien horrenda mataba rutinariamente al 10% de la población rural británica, y al 20% de la urbana. La práctica de Jenner fue escarificar a las personas con el fluido de las pústulas de la “viruela boba” de las ubres vacunas, para impedir el desarrollo de la viruela en serio. Antes de Jenner eso se hacía con la supuración de las pústulas de los enfermos de la viruela humana real, apostando intuitivamente a contagio reducido y por ende a una enfermedad menor, algo que a veces se lograba. Pero en entornos urbanos, ese caso fabricado contagiaba a otros y desataba epidemias locales idénticas a las espontáneas, con mortalidades de hasta el 35%. Era como usar fuego contra el fuego, pero no en un bosque sino en un barco petrolero. Los alcaldes y los condados terminaban prohibiendo la escarificación. Muy a su pesar, en 1777 y como comandante supremo del Ejército Continental, George Washington volvió obligatoria la práctica entre sus soldados, pero lo hizo –no era tonto- en hospitales improvisados de aislación en su campamento de invierno en Valley Forge. Logró una mortalidad muy reducida, del 1%, lo que luego le permitió entrar en batalla, darle repetidas veces la salsa al Ejército de Su Majestad, liberar a las 13 colonias y el resto es historia. Pero del otro lado del Atlántico, Jenner escarificaba gratis a sus paisanos con una zoonosis parecida a la viruela pero que no era viruela y sin embargo impedía la viruela. Como su práctica no mostraba mortalidad alguna ni necesitaba de aislación de los inoculados, se hizo famosa y empezó a dejar sin clientela a la élite de matasanos, curanderos y predicadores que vivía de –presuntamente- impedir, curar o exorcizar la viruela en las grandes capitales británicas. Peor aún, como medicina es la que cura, esa práctica casi silvestre y sin pergaminos académicos de Jenner desacreditaba una teoría central de la medicina vigente entonces: la de los “miasmas”, o “malos humores”, causa vaga y presunta de casi toda enfermedad de las que hoy llamamos “infecciosas”. Quien la desafiara, tenía garantizado el odio de los catedráticos.

La Sociedad Antivacunas británica en combate: los inoculados por Jenner se llenan de brotes de vacas, vomitan vacas, se portan como vacas, etc. La difamación que soportó Jenner por parte del mundo médico y religioso es inimaginable, y perdura aún después de su muerte. Cuando tras muchas dudas en 1853 el Parlamento hizo ley la vacunación obligatoria antivariólica en el Reino Unido, surgieron al toque Sociedades Antivacuna muy militantes en Europa y América del Norte. Todavía se recuerda una manifestación de unos 80.000 habitantes de Leicester en apoyo a una joven madre encarcelada por impedir la escarificación de sus hijos. “Escarificación” ya era en sí un eufemismo, un “si pasa, pasa”. Los médicos adeptos al ya difunto Jenner evitaban la palabra “vacunar”. Y es que sus colegas antivacunas –y eran legión- aseguraban que los inmunizados con el líquido de las llagas de las ubres vacunas adquirían la pasividad y estupidez atribuidas a las vacas. Las caricaturas antivacunas de la prensa inglesa de aquella época son fantásticamente creativas. En 1998 los antivacunas de este mundo eran unos pocos tilingos dispersos, sin verdadera capacidad de bloqueo. En el RU los agrupaba la “Association of Parents of Vaccine Damaged Children” (APVDC), Asociación de Padres de Chicos Dañados por las Vacunas, en una lucha más bien perdida contra el licenciamiento de la vacuna DPT contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa. Son 3 infecciones bacterianas que antes de sus respectivas vacunas eran causa común de muerte infantil. Pero aquel 1989 los antivacunas se pusieron “on fire” y alcanzaron la respetabilidad científica gracias, paradójicamente, a un “Journal” que, desde 1823 era visto como el más prestigioso del mundo en medicina clínica. Es “The Lancet”, una publicación británica. Y el nuevo blanco fue otra vacuna múltiple, la “triple viral” o MMR. Aquel viejo artículo todavía merece ser leído (puede hacerlo aquí). Lo encabezó el entonces doctor Andrew J. Wakefield. Sobre un grupo de 12 chicos, el “paper” afirmaba que la triple viral había disparado 9 casos de trastornos psiquiátricos, incluido autismo, más 1 de psicosis desintegrativa (¿y eso?) y 2 de meningitis. En suma, que una fórmula inyectada desde 1971 a centenares de millones de chicos bajo la autoridad de centenares de agencias regulatorias y de la OMS, con pocos efectos colaterales, al perspicaz Wakefield le resultó 100% neurotóxica. Qué desliz, miles de pediatras e infectólogos destruyendo el cerebro infantil en 5 continentes y durante 27 años, hasta que Wakefield y sus 13 apóstoles advirtieron que la triple viral, o MMR, era malísima. Pero como Galileo Galilei tenía razón y la Iglesia no, 5 siglos más tarde la autoridad científica debe ponerse a prueba ante cada desafío, y la duda no es algo que los investigadores se tomen en joda. De modo que se investigó la investigación de Wakefield. Emergieron algunos problemas metodológicos. Uno de los cofirmantes, el prestigioso gastroenterólogo pediátrico John Walker Smith, había reunido a 12 chicos con trastornos cognitivos y/o neurológicos. Wakefield se había encargado de cocinar sus historias clínicas de un modo que sugiriera que los problemas de aquellos pibes habían sido secundarios a la vacuna MMR. “Secundarios” suene menos fuerte, menos causativo, menos determinista, menos irritante que decir “consecuencia de”. Pero a buen entendedor… En realidad, habría sido difícil mostrar lo contrario: la aceptación de la triple viral en el Reino Unido a fecha de publicación era casi unánime. Con la misma certeza, se podría haber demostrado que los chicos habían incurrido en el autismo, o la psicosis desintegrativa (¿?) o la meningitis por haber nacido británicos, o por ingerir agua potabilizada con cloro, o escuchar “God Save the Queen”, o a Queen. El “timing” también cerraba bien: los síntomas de autismo suelen manifestarse después del año de vida, y la primera dosis de la triple viral se suministra antes del año. La “investigación” de Wakefield había sido financiada, además, por padres litigantes contra los fabricantes de la vacuna MMR. A ellos sí se los puede entender. Personalmente, me encantaría poder sacarle plata a la “Big Pharma” para mi hija autista, aúnque supiera que son inocentes de su misterioso trastorno cognitivo. La enfermedad es discapacitante, carísima y las terapias, bastante inoperantes. Sería formidable poder echarle la culpa a gente con tanta chequera, y no a mis genes o a mi historia. Fogoneados por la publicación en The Lancet, los juicios contra los fabricantes de vacunas se dispararon: 1000 en el RU y 5000 en ese paraíso del litigio, los EEUU. El conflicto de interés que el Dr. Wakefield omitió declarar ante The Lancet (a saber, que trabajaba financiado por litigantes) habría sido causa casi segura de rechazo de su artículo. Pero había causas más serias para rechazarlo, simplemente metodológicas y precautorias. Pasaron 32 años y todavía nadie con 3 dedos de cultura científica entiende cómo al comité de edición de semejante revista le filtraron un bolazo tan incendiario ¡¡sustentado sobre únicamente 12 casos!! 1200 habrían sido pocos, dado el tamaño del reclamo. Como decía el cosmólogo y planetólogo Carl Sagan: “Hay que tener la cabeza abierta, pero no tanto que a uno se la caiga el cerebro”. Y como repetía, por si alguno no había entendido bien: “Las afirmaciones gigantes exigen pruebas gigantes”. El Medical Research Council (MRC) desautorizó el estudio de Wakefield al toque de su publicación, en 1998. Pero la bola de nieve se había puesto a rodar y desde entonces ha seguido creciendo. El artículo tuvo y sigue teniendo citas en los medios de masas. Y es que desde los ’90, por causas políticas y sociales complejas y que me exceden, el prestigio de la medicina científica –y de la ciencia- estaban (y siguen) en retroceso y el macaneo New Age, en auge. En febrero de 2004 el Sunday Times rastreó y publicó los nombres de los financistas de aquella “investigación”. En marzo 2010, apretados por sus colegas, los cofirmantes de Wakefield abjuraron del artículo. A partir de entonces, sigue accesible en The Lancet pero con el “matasellos electrónico” de “Retracted”, que en el gremio es como la marca de Caín. Sin embargo, el daño ya era imparable. En 2005, la aceptación de la triple viral había bajado al 81% en suelo británico. El establishment pediátrico salió a vengarse: en 2006 el GMC le entabló a Wakefield “et al”. el juicio por inconducta profesional más largo de su historia. Terminó recién el 24 de mayo de 2010 cuando a Wakefield le revocaron la matrícula de médico. En la ocasión, había padres con pancartas frente a Regent’s Place, en el 350 de Euston Road, Londres, sede del BMC, apoyando a Wakefield, según ellos “una víctima del sistema”. Pero otro titán editorial científico, BMJ (British Medical Journal), con firma de su editora en jefe, Fiona Godlee, le escribió este responso a Wakefield: “Una cosa es tener un estudio malo, un estudio lleno de error, y que los autores entonces admitan que cometieron errores. Pero en este caso tenemos un cuadro muy diferente, lo que parece ser un intento deliberado de causar una impresión por medio de la falsificación de datos”. “Pero entre tanto, el daño ocasionado a la salud pública continúa, acicateado por medios que informan sin objetividad y por una respuesta sin efectividad por parte del gobierno, de los diarios y de la profesión médica”, añadió el BMJ en un editorial adjunto. Un réquiem, si se quiere. Sin embargo, el que diga “Este Lázaro no resucita” no entiende cómo funciona el mundo. La fama de The Lancet sobrevivió a esta farsa, pero la de la vacuna triple viral todavía sigue averiada. Peor aún, la caterva mundial de terraplanistas incontaminados por la ciencia que aún cita a Wakefield extendió la “fatwah” a todas las vacunas en general. Son todas malas. Es el mantra repetido de gente que no lee The Lancet ni a palos porque no podría entender sus contenidos, pero logra que aquel artículo siga matando chicos de complicaciones del sarampión… a 32 años de publicado y desmentido. Aquí no faltan tilingos New Age y en altos cargos públicos. Pero si suspendieron disimuladamente esa parte del esquema vacunatorio estatal argentino en 2018 no fue por haber leido a Wakefield sino por fugar divisas: la fórmula cuesta en dólares, había otras prioridades, “pasaron cosas”. Sin la triple viral, en 2019 el sarampión volvió a la Argentina con 144 casos, uno de los cuales resultó fatal: el primero desde 1998. En Francia, para preservar la “inmunidad de rebaño” de las escuelas, los padres que se niegan a darle la MMR a sus hijos son penalmente punibles. En mayo de 2019 el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, cerró 9 “yeshivas” (escuelas talmúdicas) de la secta jasídica de los Harevim en Brooklyn, por su oposición militante contra las vacunas. Multó con U$ 1000 dólares a los padres de cada escolar no vacunado: es que en la ciudad se habían disparado 498 casos, concentrados en general en las áreas ortodoxas de Williamsburg, Lakewood y Monsey.
LONDON, ENGLAND – JANUARY 28: Dr Andrew Wakefield (C) stands with his wife Carmel as he talks to reporters at the General Medical Council (GMC) on January 28, 2010 in London, England. Dr Wakefield was the first clinician to suggest a link between autism in children and the triple vaccination for measles, mumps and rubella known as MMR. Today’s GMC ruling states that he had acted «dishonestly and irresponsibly» in carrying out his research. Vaccination take up rates dropped dramatically after Dr Wakefield’s research was published in 1998. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)
El ya no doctor Andrew Wakefield, a 31 años de “su hora más gloriosa”, y todavía en carrera Ante la severidad del brote de 2019, los principales rabinos jasídicos acataron la vacunación. Pero centenares de contestatarios viajaron al Norte hasta Albany, la capital política del estado, a reclamar ante la Legislatura la vigencia de una polvorienta ley de tiempos de la “escarificación”, que prohibe al estado imponer vacunas por fuerza. ¿Y quién estuvo en la ocasión para alentar por Skype a los rebeldes? Sí, efectivamente, el señor (ya no doctor) Wakefield, a 31 años de “his finest hour”. Eso fue hace apenas un año. ¿Qué les diría hoy el buen exdoctor a sus nuevos fans antivacunas, tan distintos de sus hippies canosos? ¿Qué queda por decir, después de que el Covid-19 mató a más de 25.500 personas solamente en el estado de New York y a 17.200 en la ciudad, y justamente por la inexistencia de una vacuna? Debido a los antivacunas yanquis en 2019 hubo 1282 casos de sarampión en 31 estados, el peor número en 27 años según el CDC (Centro de Control de Enfermedades Infecciosas del NIH). Con esa gente todo debate científico es muy difícil. Ante el Covid y sin vacunas estamos como en la Edad Media, pero eso a muchos nuevos antivacunas (los talibanes pakistaníes y afganos, por ejemplo) les encanta. La Edad Media, después de todo, es SU terreno. Extraños compañeros de cama como son, Wakefield, los talibanes y demás integristas deberían celebrar. En mayo de este año la OMS avisó que la pandemia del Covid-19 interrumpió el calendario vacunatorio de 80 millones de bebés en 68 países. Se espera una rampa de difteria en Pakistán, Bangladesh y Nepal, y de cólera en Sudán del Sur, Camerún, Mozambique, Yemen y Bangladesh. En cuanto a la poliomielitis y el sarampión, lo mismo, pero en casi todo el mundo.

(Concluye mañana)

Daniel E. Arias