Por primera vez en 150 años una mujer presidirá la Academia Nacional de Ciencias

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La Dra. Beatriz Leonor Caputto, investigadora superior de CONICET y Profesora Titular Plenaria de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), fue designada como presidenta de la Academia Nacional de Ciencias, para el periodo 2020-2024. Por primera vez en sus más de 150 años de existencia, la Academia será presidida por una mujer. Al respecto de su designación, Caputto expresó: “Es un gran honor para mí, pero también es una enorme responsabilidad. Sé que muchos ojos van a estar observando para ver cómo le va a la Academia Nacional de Ciencias bajo la presidencia de una mujer por primera vez en 150 años desde su fundación”. Además, detalló que a partir de su fundación y hasta el año 1995, la Academia ha contado entre sus miembros, únicamente científicos hombres. Recién en 1995 se incorpora a la Dra. Teresa Di Fulvio (botánica) como la primera científica mujer Académica de la ANC. “Esta poca o nula participación de mujeres argentinas como académicas o en posiciones de conducción de sus academias de ciencias, no es una situación particular de Argentina”, agregó. Respecto a la participación de las mujeres en las academias de ciencias, la investigadora manifestó que la Academia Nacional de Ciencias “pertenece a una organización interamericana de academias, IANAS (InterAmerican Network of Academies of Science), de la cual también son miembros academias de ciencia de las américas desde Canadá hasta Chile e incluyendo Estados Unidos de Norteamérica, Venezuela, Cuba, Colombia, Brasil, entre otras”. Y agregó que “IANAS, mediante su programa Women for Science ha realizado censos desde el 2014 para determinar la participación de mujeres tanto como miembros de sus respectivas academias, como así también, cuantas mujeres han ocupado posiciones de liderazgo en las mismas. Sorprende ver que, a la fecha, el porcentaje de mujeres respecto del total de miembros de las academias de las américas es del 22% y cuando se toma en consideración cuantas mujeres han presidido academias, resulta muy llamativo que por ejemplo la National Academy of Sciences (USA) ha tenido una mujer Presidente por primera vez en el año 2016 a pesar de haber sido fundada por Abraham Lincoln en el año 1863. Si bien se observa una leve mejoría con los años, las cifras no han variado demasiado -en el 2014 había un 18% de mujeres Académicas respecto del total de miembros”. Al respecto del trabajo que viene desarrollando la Academia y el futuro trabajo que le espera en su nuevo rol, la Doctora Caputto sostuvo: “En los últimos años nuestra Academia ha iniciado una serie de proyectos que le han dado visibilidad tanto en el ámbito local y nacional, como en el internacional. Éstos serán continuados, consolidados y complementados con nuevos proyectos. Para ello realizaremos un trabajo en equipo con los reconocidos científicos Académicos que me acompañan en la Comisión Directiva a los que se suman los restantes Académicos de la corporación”. Trayectoria Beatriz Caputto es doctora en Química Farmacéutica, título que obtuvo en 1978 en la Universidad Nacional de Córdoba, desde entonces hasta el presente a desarrollado su actividad científica y docente con un gran compromiso y pasión. En su larga trayectoria ha publicado más de cuarenta trabajos en revistas de difusión internacional y ha dirigido diez tesis doctorales. Además, ha dictado innumerables conferencias nacionales e internacionales sobre su trabajo. Es miembro del Cuerpo de Editores de la revista Journal of Neurosciences Research y miembro del Consejo Asesor de la Fundación para el Progreso de la Medicina de Córdoba. En el año 1995, junto a su equipo de trabajo lograron las primeras evidencias que muestran que las proteínas c-Fos, además de las funciones ya descriptas hasta ese momento, tiene la capacidad de regular mecanismos claves para la génesis de membranas en el citoplasma celular. De esta manera lograron frenar en 2009 el crecimiento de células tumorales. Recibió el premio “Bernardo A. Houssay 1992” otorgado por la Sociedad Argentina de Biología, el Premio Academia de Ciencias Médicas de Córdoba 2006 y el Accesit Premio Fundación Florencio Fiorini 2007 otorgado por LALCEC. Además, ha ocupado diversos cargos en Comisiones Directivas de la Facultad de Ciencias Químicas de UNC, ha sido Presidenta de la Sociedad de Biología de Córdoba, Presidenta de la Sociedad Argentina de Neuroquímica y Presidenta de la Sociedad Argentina de Investigaciones en Bioquímica y Biología Molecular.

La Comisión Nacional de Valores pone trabas a la compra de dólares fuera del canal oficial

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Para restringir más la compra de dólares a través del mercado bursátil, la Comisión Nacional de Valores estableció que a partir de hoy martes 26, habrá que esperar cinco días hábiles para vender títulos con liquidación en moneda extranjera en el exterior o localmente. Esto desincentiva automáticamente la compra de títulos para hacerse de dólares -las maniobras llamadas MEP o Contado con Liquidación (CCL), ya que, dada la alta volatilidad del mercado, se pueden generar grandes pérdidas de dinero en esos cinco días. El objetivo es bajar el precio de estos dos tipos de dólares, para que se achique la brecha con el tipo de cambio oficial, que la semana pasada cerró a un valor de $68,18 para el mercado mayorista y de $ 70,58 para el minorista. El MEP y el CCL, en cambio, cerraron a $110,20 y a $114,03, respectivamente, lo que significa una brecha de más del 50%. En la jerga financiera, se le llama parking (estacionamiento) a los cinco días que esos títulos deberán estar «estacionados» en la cartera del comprador antes de venderlos. «Ahora hay un riesgo de precio por el parking de cinco días en la operación de compra de dólares vía contado con liquidación a través de títulos en dólares. En esos cinco días, el título que se compra puede tener una variación de precio importante.

«Este año pueden ingresar 28 mil millones de dólares por exportaciones agroindustriales»

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Daniel Nasini, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario -una institución clave en el comercio de productos agrícolas- estimó que el ingreso de divisas por exportaciones agroindustriales rondará los 28.000 millones de dólares en 2020, con un incremento en las ventas de los granos sin procesar. También aseguró, en un reportaje de la agencia estatal Télam,  que a pesar de la pandemia y de las medidas de aislamiento registradas en todo el mundo, la exportación de granos hasta ahora creció respecto a las mismas fechas de 2019. En el plano empresario, Nasini consideró que el default de la agroexportadora Vicentín «le pegó muy fuerte a la cadena de comercialización» y aseguró que en el sector «nadie vio venir» la cesación de pagos. A continuación reproducimos el reportaje: «Télam: ¿Cómo afectó la pandemia al mercado y comercio de granos a nivel internacional y local? Daniel Nasini: A nivel mundial hubo una baja importante en el precio de los commodities, pero en los granos no fue tan pronunciado como en el caso, por ejemplo, del petróleo. En lo que son los productos agroindustriales, como la soja, el maíz y el trigo, la cadena y la comercialización actuó con normalidad. Es más, salieron más buques y se exportó más granos y porotos desde los puertos que el año pasado. Esto se dio a pesar de la baja del río Paraná que hace que los barcos, al no tener el calado suficiente, tienen que cargar menos y eso es un costo para la agroindustria que nuestra Bolsa calculó en US$ 240 millones en el cuatrimestre. De todas maneras, la actividad agroindustrial está funcionando durante la cuarentena, con muchos protocolos sanitarios, con más ingresos de camiones que el año pasado y trabajando normalmente. T: ¿Cómo están funcionando las fábricas y exportadoras de la zona del Gran Rosario? DN: Yo lo veo normal. Normalidad no significa perfección. Siempre hay algún embotellamiento de camiones y ese tipo de cosas, pero es normal. Las fábricas están funcionando bien; no hubo un parate y eso es bueno para el ingreso de divisas al país, que nosotros estimamos entre US$ 25.000 y US$ 28.000 millones este año. T: ¿Qué esperan de esta campaña triguera? DN: La intención de siembra es de entre 6,9 y 7,3 millones de hectáreas. Las perspectivas son muy buenas e indudablemente el trigo podría darle liquidez a los productores a fin de año. Estimamos que la siembra va a requerir una inversión de US$ 1.900 millones y va a ser una campaña mayor o igual que la del año pasado. En el trigo los precios estuvieron un poco más alto y eso hace que la intención de siembra sea alta. Si el clima acompaña la producción puede rondar 21 millones de toneladas de trigo. T: ¿Hay una retención especulativa de la soja por parte de los productores? DN: Este año se ha exportado más que el año pasado. Los camiones fueron más. Si está habiendo una retención mayor, no lo estoy viendo dentro de los números técnicos. No veo que haya una retención importante. Hasta ahora se vendieron 23 millones de toneladas de soja contra 20 millones del año pasado. En maíz 22,2 contra 20 millones. O sea, esos números dirían que no está reteniendo, sino que es una venta común. Por supuesto, todos sabemos que el productor a veces retiene un poco para ir vendiendo durante el año y viendo si hay alguna suba o especulando con esta. Cada uno toma sus riesgos. T: ¿Cuál fue el impacto que tuvo el default de Vicentín en el sector? DN: Pegó fuerte. En todo el sector no sé porque, indudablemente, la mercadería que iba a Vicentín fue a otros puertos o industrias. Hoy Vicentín está haciendo fasón -trabajo para terceros- o depósito de productos para otras empresas. El primer tema es social, porque tiene muchos empleados en Santa Fe. A la cadena de comercialización la cesación de pagos le pegó muy fuerte. Ahora esta en concurso de acreedores y nosotros pedimos que se solucione urgente, porque la cadena de comercial está haciendo un esfuerzo muy grande, a veces compartido con los productores. Era una gran operador en el mercado físico de Rosario y mucha gente le vendía y le vendía bajo una modalidad de fijar precio. T: ¿Generó desconfianza la caída de Vicentín en los proveedores de otras empresas? DN: No, cambiaron a quién proveían. Los números lo demuestran. Pero sí cambió un poco la forma. Tratan de tener el pago al contado. También hay que entender que el productor no tiene acopio primario en su campo, por lo que tiene que mandar a puerto. En Rosario el precio a fijar estaba muy desarrollado y había mucha costumbre de eso y ahora los exportadores no están dando muchas condiciones a fijar, pero el productor sigue mandando. T: ¿Qué significa esto último? DN: Se da vuelta la ecuación, digamos. Las empresas que han quedado son muy fuertes, casi todas multinacionales, y el sector corretaje o productor que está golpeado pide crédito y no le quiere dar crédito. No quieren ese tipo de riesgo las empresas, porque a su vez desconfían que pueden estar frente a una persona que sufrió por el default de Vicentín y tenga algún tipo de problema económico. T: ¿No se vio venir lo de Vicentín en el mercado? DN: No. No vimos nada hasta el día que interrumpió su cadena de pagos para todos nosotros era una empresa con calificación triple A, era un actor con un montón de confianza. Es más, tenía créditos internacionales y del Banco Nación, era un triple A. Nadie vio nada.

El INTA presentó un producto para combatir las larvas del mosquito que puede usarse en agua potable

El INTA Castelar desarrolló un poderoso biolarvicida que mata las larvas del mosquito que transmite el dengue, resulta seguro tanto para las personas como para los animales y hasta puede ser utilizado en agua potable, siempre que se respetan las indicaciones y las dosis recomendadas. El INTA Castelar desarrolló un poderoso biolarvicida que mata las larvas del mosquito que transmite el dengue, es elaborado con insumos más económicos que los habituales y puede usarse incluso en agua potable, informó el organismo. Este biolarvicida fue desarrollado por el Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMYZA) del INTA Castelar, en la provincia de Buenos Aires, y una de sus principales características es que elimina la larva del mosquito Aedes aegypti, pero resulta inocuo para el ambiente donde se aplica. Así, según se informó, resulta seguro tanto para las personas como para los animales y hasta puede ser utilizado en agua potable siempre que se respetan las indicaciones y las dosis recomendadas, informó el Instituto. Entre otra de las ventaja que tiene el producto es que puede utilizarse de manera permanente ya que la radiación solar lo elimina del medio, es decir que, una vez aplicado, dura entre 10 y 15 días si está expuesto al sol. Su duración, en cambio, puede alcanzar los 30 días cuando se lo aplica en ambientes acuáticos sombreados o semisombreados. Los investigadores del IMYZA recordaron que este tipo de productos son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al establecer que el éxito de los bioinsecticidas se basa en dos pilares fundamentales: su eficacia y la seguridad ambiental. Roberto Lecuona, director del IMYZA señaló que la novedad «es tener disponible para la industria un biolarvicida igualmente eficaz, como los mejores productos de importación, pero utilizando un protocolo de producción con insumos más económicos y de fácil acceso». El biolarvicida puede reemplazar o complementar productos comerciales de síntesis química y cuenta con potencial para su industrialización, se detalló. Según informó el INTA, este biolarvicida está disponible para ser licenciada a empresas interesadas en producirlo y comercializarlo, y se trata de una herramienta biotecnológica que respeta el cuidado del ambiente.

Automotrices y autopartistas empiezan a retomar la producción tras dos meses de cuarentena

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Las empresas que componen la industria automotriz, las que fabrican vehículos, autopartes o comercializan automóviles, volvieron en los últimos días a ponerse en marcha tras dos meses de cuarentena, en el marco de la apertura gradual del aislamiento. En el caso de las terminales, elaboraron sus protocolos consensuados con los gremios y los presentaron a las autoridades, para movilizar a más de 80.000 trabajadores de la cadena de valor en cuatro provincias y 200 municipios. Mercedes-Benz reiniciará hoy sus actividades productivas en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio del partido bonaerense de La Matanza. El plan de trabajo comprende inicialmente un turno de producción diario, con la intención de incrementar poco a poco los volúmenes, con una parte de los 2.500 empleados que tiene Mercedes-Benz en Argentina. De manera previa a estas reaperturas, hubo dos experiencias desde comienzos del corriente mes de mayo, en las plantas de fabricación de motores Scania, en la provincia de Tucumán, y en la de cajas de cambio y componentes de Volkswagen, en Córdoba, que reabrieron para cumplir sus compromisos de exportación. Las primeras en volver a producir tras la cuarentena fueron hace una semana Volkswagen, Toyota y Renault, esta última solo en el sector de estampado. Volkswagen lo hizo en su planta de la localidad bonaerense de General Pacheco, que cuenta con más de 3.700 empleados, y donde produce la camioneta Amarok para más de 35 destinos en el mundo. Además, se encuentra en pleno proceso de transformación gracias al desarrollo de las inversiones anunciadas por US$ 650 millones. Toyota retomó la producción en las pick ups Hilux y SW4, en la localidad bonaerense de Zárate, con un solo turno, lo cual significó involucrar unas 12.000 personas localizadas en cinco provincias y 42 municipios. Tiene planeado escalar el ritmo de fabricación, hasta retornar a los niveles previos a la cuarentena, por lo que hasta fines de julio se fabricarán 294 vehículos por día, y recién en agosto la planta volverá a trabajar en dos turnos, con una producción de 590 unidades por día. En Renault, el trabajo en la planta cordobesa de Santa Isabel se retomó solo para el sector de estampado, que requirió el retorno de 50 personas. La empresa automotriz precisó que dependiendo de cómo avancen las decisiones del gobierno provincial en cuanto a la flexibilización de la cuarentena, irán abriéndose los otros sectores de la planta, pero no pedirán una excepción para abrir el resto de la terminal. También la semana pasada volvió a producir Fiat Chrysler Automobiles Argentina (FCA) en la planta ubicada en la localidad cordobesa de Ferreyra, para la fabricación del Fiat Cronos, con una producción diaria prevista en unas 310 unidades destinadas a la exportación y al mercado interno. Mientras tanto, gran parte del personal que se desempeña en áreas de soporte, no afectadas directamente a la producción, continúa bajo la modalidad de teletrabajo asegurando el menor movimiento de personas posible. Por su parte, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) informó que de una muestra de 70 autopartistas relevadas, solamente 30 tienen autorización para comenzar sus trabajos. Los otros 40 autopartistas aún están esperando respuesta a pesar de haber entregado los protocolos sanitarios solicitados por las autoridades municipales, provinciales y nacionales. Entre las retomaron la producción, la compañía Pirelli volvió a fabricar neumáticos en su planta de la localidad bonaerense de Merlo, aunque con capacidad limitada debido a la demanda actual del mercado. «De acuerdo con la demanda actual del mercado, la capacidad productiva está dimensionada», indicó la firma, al tiempo que precisó que «por el momento, retornará a la planta únicamente el personal necesario para atender este volumen de producción». En tanto, dos tercios de las concesionarias de automóviles reabrieron sus puertas en todo el país, con la adopción de protocolos sanitarios en el marco del aislamiento social por la pandemia del coronavirus. Peugeot puso operativo el 50% de sus salones de venta, en tanto que Fiat alcanzó al 66%; Volkswagen al 80%; y Citröen, el 56% de sus locales en funcionamiento. La novedad en esta reapertura es que varias compañías ofrecen la entrega a domicilio de los 0 kilómetro, transportándolos en una batea hasta la dirección del cliente, donde un responsable del concesionario va y explica las características fundamentales del modelo elegido.

El gobierno alemán rescata a la aerolínea Lufthansa, a cambio del 25% de las acciones

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El Gobierno alemán y Lufthansa acordaron los detalles finales del paquete de rescate para la aerolínea. La empresa recibirá 9.000 millones de Euros del recientemente establecido Fondo de Estabilización Económica (Wirtschaftsstablisierungsfonds – WSF). El acuerdo da al Gobierno federal una participación del 25% (20% de manera directa y 5% adicional como garantía del pago de préstamos a otorgarse). El importe total del salvaltaje alcanza así los 9.000 millones de euros (9.800 millones de dólares) entre capital y líneas de crédito. «La Junta Ejecutiva de la aerolínea apoya el paquete», informó Lufthansa, y agregó que el rescate aún necesita el consentimiento de los accionistas y de la Comisión Europea. La aerolínea había informado el 7 de mayo que estaba negociando un rescate con el gobierno alemán para asegurar su futuro. Lufthansa dijo entonces que el paquete de rescate incluía una participación en el capital sin derecho a voto (solo económica), un préstamo y un aumento de capital. Las negociaciones llevaron semanas, y si bien estaba prácticamente firmado la semana pasada, una nueva exigencia del gobierno Alemán demoró la resolución del acuerdo hasta ayer. Concretamente, el estado puso como condición que la compañía no cancelara ni demorara la entrega de los aviones Airbus solicitados para los próximos años. Esta condición generaba que una buena parte del rescate -aproximadamente 5.000 millones de euros- se fueran en la renovación de flota que Lufthansa tenía pensada para los próximos años. Si bien fuentes cercanas a la empresa indicaron que esto volvía el acuerdo prácticamente inviable, pero también afirmaron que el riesgo de no poder sustentar las operaciones en el futuro cercano hacían que la compañía no tuviera mucho margen para rechazar las exigencias gubernamentales. Finalmente, Lufthansa y el gobierno alemán acordaron el plan de rescate, que convertirá al Estado en el principal accionista del grupo con 20% del capital, confirmaron las dos partes ayer lunes 25. «Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, la compañía tenía buena salud y era rentable y tenía buenas perspectivas de futuro», dijo el ministerio de Economía en un comunicado en el que anunció la mezcla de inversiones del Estado y préstamos, mientras que Lufthansa aseguró que el Estado alemán se retirará como accionista a finales de 2023. El estatal Banco alemán de Crédito para la Reconstrucción y el Desarrollo (KfW) dará a Lufthansa financiación por valor de 3.000 millones de euros, en la que también participarán bancos privados con 600 millones de euros. El estado alemán adquiere, a través del fondo de estabilización económica, una participación sin derecho a voto, por valor de 4.700 millones de euros, que puede reconocerse como capital propio. Las condiciones del acuerdo incluyen límites en futuros pagos de dividendos y en los salarios y bonos para los ejecutivos. El gobierno también ocupará dos asientos en el consejo de supervisión, uno de los cuales será miembro del comité de auditoría.

El mito de la decadencia argentina, revisitado

Una mayoría de nuestros compatriotas -seguramente entre ellos hay lectores de AgendAR– está convencida que Argentina ha sufrido una larga decadencia. Cuando empezó y qué excepciones se pueden contar… es una discusión que forma parte de nuestras pasiones y rencores.
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Pero que Argentina decayó desde un momento dado «en que prometía ser una potencia mundial», es un discurso instalado entre nosotros. En AgendAR nos gusta mostrar excepciones, cuando podemos. Casos en los que el esfuerzo de argentinos o argentinas está logrando algo nuevo y mejor.
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Pero hay un hecho cierto que no cabe negar: En los últimos 100 años, la Argentina ha crecido en aspectos importantes -base industrial, calidad de vida, nivel educativo- menos que otros países con los que le gustaba compararse. Más aún: en los últimos 40 años, ha crecido en esos aspectos menos que otros países de nuestra región, la América del Sur, aunque todavía puedan estar detrás nuestro en PBI per cápita, o salud pública, o educación, o … Es que en un mundo siempre cambiante, más importante que dónde se está, es a qué velocidad se está moviendo.
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Un factor decisivo de este declive relativo han sido políticas económicas equivocadas. Es importante analizar sin anteojeras o prejuicios los errores cometidos.
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Como aporte a ese debate necesario, rescatamos hace casi dos años un artículo publicado en inglés en febrero de 2014: Argentina: The Myth of a Century of Decline. Su autor es un economista argentino Eugenio Díaz Bonilla, que trabaja en organismos internacionales (el International Food Policy Institute). Lo publicó en la página Economonitor, que dirige el conocido economista Nouriel Roubini, y usó los datos del proyecto Maddison –la mejor fuente para la comparación global histórica de distintas naciones– para comparar el desarrollo argentino con el de Estados Unidos, Australia, Europa y el resto de América latina
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Aclaramos cuando pusimos en ese momento online este artículo, y lo reiteramos ahora, que es nada más que un punto de partida para debatir, con números. Otros economistas han publicado correcciones, y también algunas refutaciones.
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De estas últimas, la que -un juicio personal- la mejor escrita parece ser la de Emilio Ocampo. También se basa en datos concretos, pero cabe señalar dos falacias, que subyacen detrás de todas las tesis «decadentistas».
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Uno es menor: se asume sin cuestionar un prejuicio común a muchos economistas y diletantes varios: que la posiblilidad de Argentina de llegar a ser una «potencia» se mide por el PBI per cápita. Es un dato muy importante, por cierto, aunque sea una construcción estadística. Es cierto que el PBI argentino creció a tasas altísimas para la época entre 1860 y 1913. Pero las «potencias» se miden por su base industrial, el desarrollo tecnológico que incorpora su producción, y también por su autonomía relativa en política internacional y (aunque no sea simpático) por su poder militar. Si no fuera así, Qatar y Singapur serían Grandes Potencias.
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El otro error es menos ingenuo y más deliberado. En ese período -1860 a 1913- la Argentina creció vertiginosamente con una economía basada en la exportación de trigo y carne y una apertura casi completa a las importaciones -el azúcar y el vino estarían entre las pocas excepciones. Creer que esa podría ser una política acertada en un mundo muy distinto es una cuestión de fe. Es un argumento tan sólido como plantear que la exportación de algodón de las plantaciones del Sur estadounidense -que brindó riqueza y cultura a una parte de esa sociedad- sería una política económica acertada hoy para Virginia, Georgia y las Carolinas.
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Lo cierto es que Argentina -aunque es un lugar muy bueno para vivir para la mayoría de sus habitantes- se ha desarrollado por debajo de sus posibilidades. Hace falta entender cuáles fueron las decisiones equivocadas para no repetirlas. Pensamos que es una buena exhortación en un 25 de Mayo.
A. B. F.
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El mito de la decadencia argentina

La revista inglesa The Economist ha publicado un artículo interesante sobre Argentina: “La parábola de Argentina. Un siglo de decadencia“, con el subtítulo, ”Hace cien años Argentina era el futuro. ¿Qué salió mal?“
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Como es habitual en esa revista, es un artículo muy bien escrito. Pero no es, en mi opinión, una interpretación precisa de la historia de Argentina. (Tuve la oportunidad de debatir hace algunos años la comparación errónea entre la Argentina y los EE.UU. con Alan Beattie en este blog).
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El artículo de The Economist es mucho más matizado, pero mantiene un punto de vista común: que la historia de la Argentina es un largo descenso desde que era un país muy importante en el comienzo de la década de 1900 a los tiempos actuales menos prometedores.
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La narrativa de The Economist concluye con una sugerencia: “Ningún otro país llegó tan cerca de unirse al mundo rico, sólo para volver a caer. Entender por qué es el primer paso para un futuro mejor “.
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La “caída de cien años” es un mito perdurable en la Argentina, sobre todo en el caso de  la minoría que parece añorar los tiempos en los que la Argentina era un país agrario con una democracia muy restringida o sin democracia en absoluto. Por lo tanto, es de hecho crucial para las perspectivas de futuro de la Argentina tener un correcto diagnóstico de la evolución económica del país durante el siglo pasado y tratar de identificar las razones.
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A continuación voy a tratar de demostrar que en lugar  de una “disminución de un siglo”, lo que caracteriza la evolución económica de Argentina en comparación con otros países es que sufrió un profundo colapso económico desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1980 (en lo que sigue, los datos son del Proyecto de Maddison).
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Este cambio estructural en la evolución del PIB per cápita (PIBpc) en Argentina de hecho se puede atribuir a las condiciones internas en ese país. Pero aparte de eso, no hay mucha diferencia en la evolución de la Argentina, en comparación con, por ejemplo, Australia, o Uruguay, dos países mencionados por The Economist, que o bien no han sufrido el ” siglo de decadencia ” y / o han tenido mejores políticas económicas e institucionales que Argentina.
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Es cierto que otros países como Corea o España, que tenían PIBpc muy inferiores a la Argentina durante gran parte del siglo 20 y superaron a Argentina por un amplio margen desde 1970 (agregado nuestro: hasta la mega crisis de la eurozona hoy) .
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Pero también es cierto que si la Argentina hubiera evitado la fuerte caída de mediados de la década de 1970 y mantenido la proporción del PIBpc de Estados Unidos que prevalecía antes de ese quiebre estructural, el país habría tenido ahora un ingreso per cápita superior a todos los países de América Latina y muchos países europeos como Portugal, la República Checa, Hungría y Polonia.
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Y si se hubiera mantenido la tendencia de crecimiento lineal que existió desde 1960 hasta mediados de la década de 1970 estaría ahora más o menos al nivel de Nueva Zelanda o superior al de España, según los datos del Proyecto Maddison. En otras palabras, si la Argentina hubiera evitado la tragedia real que se inició a mediados de la década de 1970 (con la última dictadura de la que se cumplieron 40 años), sería ahora un país desarrollado.
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Por lo tanto, lo que hay que explicar que no son “cien años de descenso”. El colapso fue a mediados de 1970. En lo que sigue voy a presentar los datos que muestran el cambio estructural de 1970 y hacer algunos comentarios acerca de las cuestiones relacionadas con dicha ruptura, pero la discusión acerca de lo que considero las razones más profundas del colapso excede esta nota.
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La siguiente tabla muestra el valor del PIB per cápita (en dólares de 1990, calculada por el Proyecto Maddison) de Argentina desde 1880 hasta 2010. Allí, se puede ver más claramente el descenso desde mediados de la década de 1970 hasta la baja del 1989- 1990.
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Si, como se argumentó antes, Argentina habría mantenido la sección lineal de crecimiento tendencial de la década de 1960 sin el colapso a mediados de la década de 1970, el país habría tenido un PIB pc aproximadamente 60% mayor que el existente en 2010, colocando a la Argentina en el (menor rango del) grupo de países desarrollados.
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Por supuesto, lo que cuenta no es sólo el nivel absoluto de PIBpc  también el relativo, es decir, cuánto ha crecido Argentina en comparación con otros países.
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La tabla siguiente muestra la relación entre el PIBpc en términos de PPA para Australia, doce países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, (el Centro-Norte de) Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido) y Argentina, en comparación con los EE.UU.. Los datos van de 1900 a 2010. Hay cinco fases diferentes en la evolución del PIBpc de Argentina en comparación con los EE.UU. y otros países y regiones.
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En la primera fase, de 1900 a finales de la década de 1930, Argentina oscila entre el 60-80% del PIB pc de los EE.UU., comparable con el grupo europeo (promedio de 67% para Argentina y 69% para los países europeos), pero claramente por debajo de Australia, que se mueve entre el 80% y hasta más del 100% de PIBpc de EE.UU. durante los años en que los ingresos de Australia eran más grandes que los de los de ese país (el promedio del período fue de 91%).
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En la Fase II, desde el final de la década de 1930 y mediados de la década de 1940 los tres países y grupos de países se redujeron como porcentaje de PIBpc de EE.UU., ya que este último país duplicó el tamaño de su economía entre 1938 y 1944 como resultado de la expansión económica vinculada a la producción industrial de la Segunda Guerra Mundial (un promedio de crecimiento anual de más del 12%). En el caso de los países europeos la disminución del ratio es también debido al impacto negativo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los EE.UU. devolvió algunos de los beneficios económicos de la expansión en tiempo de guerra durante la recesión de la posguerra inmediata, se mantuvo en un nivel más elevado; y su economía ampliada explica la disminución relativa de Australia y Argentina, y no algo que hizo uno u otro país internamente. .
 
En la fase III entre 1945 y 1975 (periodo que en la Argentina se inicia con el primer gobierno del presidente Perón y termina con el golpe militar que acabó con el tercer gobierno del Partido Justicialista), Australia y Argentina se amesetaron, y bajaron ambos países respecto al fuerte aumento de la economía de Estados Unidos: Australia bajó de un 91% de PIBpc de EE.UU., en promedio, en la Fase I al 77% en la Fase III y Argentina del 67% al 49%. Australia ha mantenido en gran parte ese nivel hasta ahora (con pequeñas variaciones), mientras que Argentina se quedó en el nuevo nivel sólo hasta mediados de la década de 1970, cuando ocurrió la caída profunda , que está en el núcleo del mito de los “cien años de declive”.
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Los países europeos, por el contrario, ayudados por los esfuerzos de reconstrucción de guerra históricos (en relación con el Plan Marshall financiado por Estados Unidos) alcanzaron el 74% del PIB pc de Estados Unidos, similar a los niveles de la era pre-Primera Guerra Mundial (y muy por encima del anterior promedio para el período 1900-1938).
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Sin embargo, Australia y Argentina, que no contaban con un apoyo estadounidense similar como Europa, se quedaron, como se ha señalado, en el nuevo y más bajo nivel de meseta. Por lo tanto, las comparaciones de la disminución relativa de la Argentina (y Australia) en contra de los países de Europa occidental no es una tragedia interna de los dos primeros países, sino un triunfo de la estrategia de reconstrucción de la posguerra del lado capitalista y democrático de ese continente.
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Hasta ahora se ha demostrado que entre 1900 y 1975, es decir, en tres cuartas partes de los “cien años de declive,” tanto Australia como Argentina se han movido en términos generales en paralelo. Por supuesto, Australia, que tiene alrededor de la mitad de la población de Argentina y está dotado de más recursos naturales que este último país, fue siempre superior en el PIB pc a pesar de lo que el movimiento relativo comparado refleja. Si la Argentina estaba en declive respecto a USA , a continuación, Australia estaba disminuyendo también.  Pero, en cualquier caso, se debió al único y sin precedentes salto en la economía de Estados Unidos y no debido a que ambos países habían cambiado sus trayectorias de crecimiento anteriores.
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La tabla siguiente presenta otra vista de la misma evolución: se muestra el PIBpc de Argentina y Australia como porcentajes de los EE.UU. y luego los puntos porcentuales (pps) perdidos por ambos países durante los períodos indicados en comparación con el período entre 1900 y 1938. La parte inferior para la Argentina en 1989-1990 también se incluye en la tabla.
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Está claro que ambos países perdieron varios puntos porcentuales después de que el PIBpc de los EE.UU. se duplicó en la década de 1940: por ejemplo, en el periodo 1945-1975, la participación de Australia con respecto al PIBpc de los EE.UU. fue de casi 16 puntos porcentuales más baja en comparación con el período de pre-Segunda Guerra Mundial y la participación de Argentina perdió algo más de 18 puntos porcentuales.
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Aunque está claro que entre la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década de 1970 Argentina hizo algo peor que Australia en comparación con los EE.UU. (una diferencia de alrededor de 2 puntos porcentuales), es apenas un pequeño bache que no justifica hablar de “decadencia” y puede ser explicado por un mejor rendimiento económico de Australia durante el período temprano de la guerra.
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Ese país, mejor posicionado en la economía internacional y alineado claramente con los ganadores de la Segunda guerra Mundial, creció a casi el doble de la tasa de Argentina entre 1938 y 1944. Sin embargo, entre 1945 y 1975 ambos países crecieron a la misma tasa (un crecimiento anual del 1,9% PIBpc).
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El problema para Argentina ocurre en la Fase IV, desde mediados de la década de 1970 hasta el final de 1989 a 1990, cuando el país perdió una cuota adicional de unos 20 pps (cayendo al 28% de PIBpc de EE.UU. en 1989-1990). Por otra parte, Australia, básicamente, mantuvo su participación en torno al 76% del PIBpc de los Estados Unidos  en 1945-1975 y en 1975-1989. Por lo tanto, fue durante este período de mediados de los años setenta ( con el inicio de la última dictadura)  cuando el cambio estructural que colocó Argentina en un nivel comparativo mucho más bajo se llevó a cabo. Esta es la “tragedia decadentista” que necesita ser entendida, y que es muy diferente del mito de “cien años de decadencia”.
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El declive comenzó con la fractura de la sociedad después de la muerte de Perón en 1974, pero fue el golpe militar subsiguiente de marzo de 1976, con el objetivo de acabar con el Partido Justicialista y sus seguidores (una “solución final” para la Argentina, si va), con muerte y exilios de  un número significativo de argentinos (que entre otras cosas vació la base relativamente bien construida de científicos, principalmente en universidades públicas), comenzó a desmantelar la base fabril que se suponía sustentaba al Partido Peronista – su leal base de mano de obra obrera-, generó la explosión de endeudamiento que llevó a la crisis de la deuda de 1980, y dilapidó una gran cantidad de recursos fiscales en diferentes aventuras militares (incluyendo la invasión equivocada de las Malvinas, lo que generó también perdidas de vidas ).
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El Partido Radical, con el presidente Alfonsín, ganó las elecciones en 1983 e hizo un trabajo muy bueno en la restauración de las instituciones democráticas (incluidos los juicios y el encarcelamiento de los líderes militares responsables de la tragedia de la década de 1970. sin precedentes). Sin embargo, esa administración estaba en problemas por la muy debilitada y altamente endeudada economía heredada del gobierno dictatorial anterior, tuvo que lidiar con un ejército indisciplinado (con varias intentonas en los años 1980 y 1990, hasta que los golpistas fueron finalmente derrotados durante el gobierno de Menem), y estuvo bajo la presión de una fuerza de trabajo que esperaba mejoras en sus condiciones de vida después de una década de compresión de los salarios en manos delos militares, y sufrió adicionalmente el colapso de los precios de los productos básicos a mediados de la década de 1980.
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La Fase IV terminó con la crisis de hiperinflación 1989, que obligó al presidente Alfonsín a dejar su Presidencia varios meses antes.
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Durante la fase V, que se inicia en 1990, la economía de Argentina comenzó a crecer de nuevo, aunque no sin decepciones, como la crisis generada por el tipo de cambio fijo 1peso-1dolar, y el actual período de estancamiento, a partir sobre todo del año 2012 (no se muestra en la Lista de éxitos), y también se ha visto afectada por la manipulación de las estadísticas de inflación desde principios de 2007. La amplia victoria electoral de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2011 crearon la situación , no inusual,  de un gobierno que tras un triunfo político enorme no sólo no se enfrentó a los problemas que necesitaban atención (empezando por la inflación y los subsidios a la energía), sino que agregó más errores de política, en particular durante los últimos dos años.
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Aún así, durante el periodo 1990-2010 el PIBpc de Argentina creció a un promedio del 2,2%, incluso tomando en cuenta el colapso después de la finalización del Plan de Convertibilidad. Este período reciente (bajo gobierno kirchnerista) ha demostrado el mejor desempeño de crecimiento desde la “época de oro” entre 1880 a 1900 (3,2%), y ha sido claramente superior al desempeño entre 1990 y 2010 de los EE.UU. (1,3%), esos doce países europeos (1,3% ), Australia (1,9%), Brasil (1,3%) y México (1,3%), a pesar de que ha sido peor que el de Chile (3,8%) y Uruguay (2,8%), sólo para dar algunos puntos de comparación.
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En consecuencia, como muestra el cuadro 1, Argentina, en 2010, había recuperado casi 6 puntos porcentuales en este período en comparación con el PIBpc Estados Unidos, debido a una combinación de crecimiento más rápido y la desaceleración económica actual en los EE.UU..
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La siguiente tabla muestra Argentina en comparación con Australia, como antes, pero con la adición de Uruguay. .
La disminución relativamente paralela de Argentina y Uruguay (un país que The Economist considera, no sin razón, que tuvo mejores políticas económicas e institucionales que Argentina) debe abrir marcas graves de interrogación para algunas de las explicaciones que se ofrecen sobre las razones de la disminución relativa de la Argentina.
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Podría agregar otros gráficos similares con diferentes países, pero la historia del colapso en la década del 70 no cambia.
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En resumen: el problema de la Argentina no es de cien años de deterioro, sino que pueda curar las heridas políticas, sociales y económicas del golpe militar de mediados de 1970. Algunos dirán que mucho tiempo ha pasado de utilizar ese evento como punto de referencia. Sin embargo, se tardó alrededor de un siglo entre la Guerra Civil de Estados Unidos y de la década de 1960, cuando algunos de los elementos más notorios de la discriminación contra las minorías se abordaron. La curación de las heridas históricas puede tardar décadas o incluso siglos.
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En cualquier caso, los gobiernos democráticos desde 1983 primero pusieron un piso a la caída y luego, con subidas y bajadas, con éxitos y también errores, han colocado al país en una trayectoria ascendente de nuevo. … En una década más o menos, la Argentina puede ser un país desarrollado, contando con sus recursos humanos y naturales. Un primer paso sería seguir las políticas que permitan volver a la relación con el PIBpc de los Estados Unidos que prevaleció entre 1945-1975. Pero para hacer eso, sería prudente descartar el mito de cien años de declive, con su anhelo de una era de oro de Argentina que nunca tuvo.
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Fuera de la Argentina, el mito sirve para estructurar la percepción errónea de cuentos morales agradables, como el presentado por The Economist, dando la idea de un país de gran potencial que es llevado por mal camino por el hecho de que sus propios ciudadanos eligen constantemente gobiernos “populistas”. Este punto de vista conduce a la sugerencia inútil e irrelevante ofrecida por The Economist sobre que los argentinos deben cambiar y aprender a soportar el dolor ( “los propios argentinos también deben cambiar … persuadir a la población a abrazar el concepto de que el dolor es necesario y será difícil”.
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No solo es una sugerencia irrelevante, sino que también peligrosa. La idea que el problema de la Argentina ha sido que gran parte de sus ciudadanos eligieron consistentemente gobiernos “populistas”, era un principio central de la ” solución final “que el golpe militar de 1976 trató de implementar.
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Ahora que en sus propias formas ruidosas (y también con más errores que los que la mayoría de nosotros desearía), los argentinos están tratando de sanar esa herida abierta a mediados de los años 70, sería útil si todos los ciudadanos nativos y  los extranjeros bien intencionados (y creo firmemente que The Economist es parte de este último grupo) se deshagan de una vez por todas del mito de la “decadencia centenaria”, y los argentinos se puedan dedicarse a completar el trabajo de convertirse en un país desarrollado, tarea que sufrió un trágico golpe el fatídico 24 de marzo de 1976.
Eugenio Díaz-Bonilla

«El pico de contagios está llegando». 723 nuevos casos en el país. 494, son en la Capital

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La frase que pronunció ayer a la mañana el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma, Horacio Rodríguez Larreta, sonó dramática y, quizás, prematura. Pero los números de nuevos contagiados en su distrito la refuerzan. Que más de la mitad de los nuevos casos en un día se registren en una ciudad que tiene aproximadamente el 7% de la población argentina, puede deberse en parte a que se hacen más testeos por cada 100 mil habitantes que en el resto del país. Y otra causa es, sin duda, que la densidad demográfica es mucho más alta que en cualquier otro lugar del país. Pero es prudente asumir que el «pico» de contagios, para el cual sirvió de preparación esta larga cuarentena de más de dos meses, se está aproximando. Si es así, en pocas semanas sabremos si la infraestructura sanitaria que se ha preparado, el coraje y los conocimientos de los hombres y mujeres de la salud y, también, las medidas de contros social como el aislamiento preventivo individual -y le colectivo, que se aplica en los barrios más vulnerables de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, nos habrán permitido evitar las acumulaciones de muertes que vemos en otros lugares del planeta. Cuadro con los datos actualizados al 24/5/2020 por Juan Andrés Fraire @TotinFraire

Investigadores de la UNLP trabajan en el desarrollo de tiras de diagnóstico rápido de COVID-19

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Un laboratorio de la Universidad Nacional de La Plata logró producir la proteína del coronavirus que permite su detección. La producción de los kits estará a cargo del laboratorio recuperado Farmacoop. Reproducimos este informe de la UNLP y comentamos las posibilidades de un test que permitiría diagnósticos tan rápidos y fáciles como un Evatest.

«Se trata de test de uso masivo, similares a los conocidos test de embarazos y pueden utilizarse en cualquier lugar geográfico, sin necesidad de realizar hisopados ni recurrir a laboratorios. Son aptos para los análisis que se realizan en estaciones de tren o fábricas que vuelven a trabajo. Su desarrollo permitirá además no tener que importar estos insumos, lo que significará un importante ahorro de fondos al estado y también generará trabajo para empresas locales, como la cooperativa Farmacoop, ex Roux Ocefa. Sebastián Cavalitto, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Director del Centro de Investigaciones y Desarrollos en Fermentaciones Industriales (CINDEFI) e investigador del CONICET, lidera el grupo que lleva adelante este desarrollo. Junto a Gonzalo Ortiz y los becarios Brenda Bezus, Andrea Ramírez y Juan Pablo Bracho pasan casi 12 horas por día en el instituto poniendo en marcha el test. «Para evitar manipular el virus, pedimos a un laboratorio extranjero dedicado a eso que nos sinteticen el gen de la proteina N del virus, a ese gen lo clonamos en una bacteria y lo estamos produciendo a nivel de cultivos líquidos. Ya logramos estabilizar la proteína y conseguimos que quede soluble, propiedad necesaria para realizar los diagnósticos. Hasta ahora la hemos probado con sueros de personas sanas, en los que dio negativo, e infectadas en la que dio positivo» explica Cavalitto. Los sistemas de diagnóstico serológico ponen en contacto suero de la persona analizada con el antígeno del virus, que es una proteína que es reconocida por los anticuerpos que la persona infectada generó. Hay distintos tipos de testeo para diagnóstico. Recientemente un equipo del Instituto Leloir, dirigido por la Dra. Andrea Galmarnik desarrolló un test del tipo Elisa que fue aprobado por el ANMAT para su uso clínico. Esos test tienen la ventaja frente a las tiras que son cuantitativos y permiten saber la cantidad de anticuerpos que generó la persona, pero deben aplicarse en un laboratorio. La diferencia con los que esta desarrollando el equipo de Cavalitto es que éstos pueden realizarse en ensayos a campo, sin necesidad de infraestructura. Los dispositivos son similares a los populares test de embarazo y funcionan cuando se pone en contacto el suero de la persona estudiada con la proteína, produciéndose una reacción de color que muestra la existencia o no de anticuerpos. Esta característica permitirá utilizarlo masivamente, en cualquier lugar geográfico, sin necesidad hisopado, ni envío de muestras a laboratorios. Debe aclararse que ni el test de Elisa -el desarrollo de Galmarnik – ni las tiras reactivas -este desarrollo- reemplazan al test realizado por RT-PCR, sino que arrojan información complementaria. Si bien faltan algunas pruebas para poner a punto el dispositivo, el equipo de trabajo es optimista y creen que muy pronto podrán ponerlo a disposición de la comunidad. Apoyan al proyecto empresas locales, la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y el CONICET.» Observaciones del equipo de AgendAR: es otro test de anticuerpos, pero potencialmente apto para la venta libre y el autodiagnóstico. Como los investigadores mismos señalan, se va a parecer a un test de embarazo. Si están en condiciones de producirlo rápidamente, habrá una formidable demanda para el testeo rápido en las concentraciones urbanas. Tiene las limitaciones de todo test de anticuerpos: el período «ventana», esa primera semana en que un portador sano, que puede contagiar pero no fabricas anticuerpo, de modo que da falso negativo. Puede ser útil, agregamos, para reclutar curados sanos que donen sangre de la que se pueda refinar inmunoglobulinas curativas. En eso están trabajando en el Centro de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba.    

Vuelve el «made in Tierra del Fuego»: se reconvierte para producir 1.000 respiradores al mes. Sin régimen de promoción

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Las fábricas del grupo Mirgor, con cuatro plantas en el parque industrial de la ciudad fueguina de Río Grande, comenzarán a producir 1.000 respiradores mensuales para abastecer al Ministerio de Salud en el contexto de la pandemia de coronavirus. La compañía dedicada al rubro electrónico y de autopartes llegó a un acuerdo con Leistung, una empresa cordobesa que ya fabrica respiradores pero que se encontraba saturada por la alta demanda. Mirgor retomó sus actividades la semana pasada luego de 50 días de parálisis por la cuarentena, con un protocolo sanitario aprobado por las autoridades que incluye turnos y personal reducido. Las plantas de Mirgor tienen capacidad para albergar a 2.500 operarios, en el contexto de la cuarentena administrada se le permitió una reactivación con 50 trabajadores por turno, lo que implica unos 150 por cada una de las plantas. El CEO de la empresa, José Luis Alonso, confirmó a medios fueguinos que la producción de respiradores comenzará en pocos días, a fines de mayo. “Hemos querido aportar nuestro grano de arena, porque vimos con mucha preocupación que en la Argentina sólo hay dos fábricas que producen este insumo. Agradezco al Ministerio de Producción de la provincia, quien nos autorizó y ayudó a conseguir los permisos ante Nación”, destacó Alonso. El directivo explicó que Leistung tenía hasta el momento una capacidad de fabricación de 50 aparatos por mes, con lo que a través de esta alianza se multiplicará por 20 el nivel de producción. También mencionó que la empresa recibirá insumos y materia prima desde “300 localidades del país”, y que, en base a esta nueva actividad, tuvo que realizar modificaciones en sus líneas de producción que “ya están terminadas”. “Serán respiradores artificiales, ‘made in Tierra del Fuego’. Va a ser un orgullo para la provincia. Tierra del Fuego da la cara frente esta pandemia”.

En el INTI se desarrolla un respirador alternativo de bajo costo

El INTI está desarrollando un equipo para fortalecer las capacidades del sistema sanitario ante la pandemia del COVID-19, junto con un consorcio de pymes industriales y otros organismos públicos. Además, el instituto está colaborando con más de 10 proyectos de respiradores en todo el país y otras iniciativas relacionadas con la emergencia sanitaria. A máxima velocidad, como pasa con las soluciones médicas pensadas para cubrir necesidades en tiempos de pandemia, en menos de dos meses de trabajo, un consorcio que integró el trabajo de cincuenta investigadores estatales y de especialistas de empresas privadas logró poner a punto la primera partida de “respiradores alternativos”, que pueden usarse con pacientes de Covid-19 en salas de cuidados intermedios, o -provisoriamente- en una terapia intensiva. “Tomamos una idea originalmente desarrollada en el Massachussets Institute of Technology (MIT) la adaptamos y la mejoramos de manera de poder hacer un producto más confiable, durable y que -además- pueda ser fabricada por empresas nacionales, con insumos locales”, explicó el ingeniero Claudio Berterreix, director del Centro de Mécanica del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti). El desarrollo consiste en la automatización de una bolsa de ventilación manual -denominada AMBU (Airway Mask Bag Unit)- que durante una emergencia médica se usa en forma manual para dar apoyo respiratorio en forma transitoria. El equipo en cuestión es simple y puede ser utilizado por un paciente por hasta 48 horas seguidas, una cantidad de tiempo menor a la que permiten los respiradores de alta tecnología. Pero su función no es reemplazarlos sino que los terapistas dispongan de respiradores complementarios a los que recurrir ante un desborde de casos, durante un eventual pico de la pandemia. Además de cumplir con su función mecánica, el ventilador del Inti está equipado, además, con un sistema de filtros que se ubican entre el tubo intratraqueal y el dispositivo para que el aire exhalado por el paciente no esté contaminado por el coronavirus. En los ensayos realizados en las últimas semanas, el prototipo del equipo superó las prestaciones mínimas de eficacia que exigen los expertos de la Asociación de Anestesia Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. “Armamos un equipo de más de cincuenta expertos para poder avanzar rápido, sumando tecnólogos del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de Defensa, de Fabricaciones Militares, de la facultad de ingeniería del Ejército y desarrolladores de un grupo de Pymes dedicadas a la fabricación mecánica y de insumos de equipamiento de salud. Entre todos, en tiempo récord, perfeccionamos el modelo y fabricamos cinco equipos de preserie para poder comenzar con la homologación oficial del producto”, detalló Berterreix.
“EN LAS PRÓXIMAS DOS SEMANAS ESPERAMOS TENER LISTO EL DISPOSITIVO FINAL”
Justamente, Rubén Geneyro, presidente del INTI informó que “ya estamos en la instancia final de los ensayos de eficacia y seguridad que requieren todos los equipamientos médicos. En las próximas dos semanas esperamos tener listo el dispositivo final y toda la documentación que requiere Anmat”. El desarrollo local -del que eventualmente se podría llegar a fabricar hasta 250 unidades diarias- se logró con un financiamiento mixto que sumó dinero de la Agencia de Promoción de Investigación y Desarrollo, aportó unos $12 millones, a los que se sumaron $ 7,6 millones de inversión privada. Aunque el costo final de estos respiradores dependerá de la cantidad que se fabrique y de la disponibilidad de los insumos, los estudios iniciales marcaban que podría rondar los US$ 500 por unidad. Aumento de producción El desarrollo del INTI que suma un nuevo tipo de equipo médico para restar gravedad al déficit argentino en materia de respiradores, se le suma otro aporte que llega desde el sur: a partir de fines de mayo una firma de Tierra del Fuego, usualmente enfocada en el mercado de la electrónica instaló una línea de montaje para la fabricación de respiradores mecánicos. Se trata de Mirgor que firmó un acuerdo con Leistung -la Pyme cordobesa especializada en insumos de salud que ya fabricaba estos equipos- pero que tenía su capacidad de producción totalmente saturada. Según fuentes de Mirgor, Leistung tenía una capacidad de entrega de hasta 50 aparatos mensuales. Ahora, tras la alianza, podrán llegar a fabricar hasta 1000 dispositivos mensuales. Por otra parte, en marzo pasado varias automotrices argentinas comenzaron a trabajar en este tipo de proyectos. Y esta semana VW Argentina se convirtió en la primera en entregar algo de este tipo. Se trata de un dispositivo de ventilación mecánica no invasiva, diseñado y fabricado por los ingenieros de mantenimiento de la planta de transmisiones de VW en Córdoba. Y fue donado a la municipalidad de la capital de esa provincia. No se conocieron los detalles técnicos pero se trata de un dispositivo centralizado que -según publicó en sus redes Thomas Owsianski, CEO de VW Argentina, “lo fabricaron bajo el asesoramiento de la doctora Perla Pahnke, Jefa de Emergentología, y de Cristina Gómez, Jefa de Terapia en el Hospital Municipal de Urgencias”. Y sirve para abastecer de oxígeno a hasta 20 pacientes en forma simultánea”.

Por Enrique Garabetyan

La empresa rusa ROSATOM puso en marcha la 1° central nuclear flotante del mundo

La corporación estatal rusa de energía nuclear, ROSATOM, puso en operación industrial este viernes 22 de mayo la única central nuclear flotante del mundo. El proyecto a cargo de Rosenergoatom, perteneciente a Rosatom, consistió en la construcción de una planta nuclear termoeléctrica flotante en la ciudad de Pevek (enfrente de Alaska) con una capacidad de 70 MW. Se trata de la undécima planta de energía nuclear en operación industrial de Rusia y la más septentrional del mundo. Según la compañía, la central Akademik Lomonosov cumplió íntegramente todos los requerimientos y las normativas y estándares vigentes, incluyendo los requisitos sanitarios y epidemiológicos, ambientales y de incendios, para este tipo de plantas. Al respecto, vale recordar que este logro de la industria nuclear rusa se da cuando se cumplieron 34 años del desastre de Chernobyl (26 de abril de 1986). Desde hace tiempo la compañía rusa está interesada en participar del desarrollo energético en Argentina. A fines de enero pasado el secretario de Energía, Sergio Lanziani, recibió al representante de Rosatom para la región, Evgenii Safonov, y a Sergey Krivolapov, asesor estratégico para la América Latina interesados en oportunidades de inversión en los sectores de energía nuclear y generación hidroeléctrica en el país. Hay que recordar que en Argentina operan tres centrales nucleares: Atucha I, Atucha II y Embalse. Entre las 3 están aportande cerca del 11% de la energía total producida en el país (a nivel mundial la energía nuclear provee un 10%, aunque hay países, como Francia, que obtienen un 75% de su energía de reactores nucleares). Rosatom ya es un viejo conocido de la Argentina, dado que comparte, directa o indirectamente, algunos proyectos. Por ejemplo, el pasado 6 de abril la compañía rusa firmó un contrato con Egipto para el suministro de componentes nucleares para el reactor de investigación científica argentino ETRR-2, construido por INVAP. Este reactor multipropósito de diseño argentino está ubicado en el Centro Nacional de Investigación Nuclear de Egipto, en la ciudad de Inhas (a 60 km de El Cairo). Según informa INVAP se utiliza para las investigaciones científicas en el campo de la física de partículas elementales, la ciencia de los materiales, combustibles nucleares, terapia por captura neutrónica de boro, así como para la producción de radioisótopos.

Tapa del 24/5 del New York Times, mientras EE.UU. se acerca a las 100 mil muertes por COVID-19

La portada de ‘The New York Times’ de este domingo 24 de mayo  es un tremendo homenaje a las víctimas del coronavirus. Se abre con el titular ‘Estados Unidos se acerca a 100.000 muertos, una pérdida incalculable‘ y ocupando toda la portada aparecen los nombres de unos 1.000 estadounidenses que han fallecido por el coronavirus, el 1% de todos las muertes en esta pandemia en todo Estados Unidos. Junto al nombre de cada víctima aparece la edad, el lugar y una pequeña descripción.

«La cuarentena durará lo que tenga que durar para que los argentinos estemos sanos»

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El presidente Alberto Fernández anunció ayer sábado 23 una nueva prórroga del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto desde el 20 de marzo para contener el avance del coronavirus. Habrá un endurecimiento de las restricciones al transporte en el área metropolitana. Se trata de la quinta extensión de la cuarentena que se renovó sucesivamente el 31 de marzo, el 12 de abril, el 27 de abril y el 11 de mayo. «Vamos a prorrogar hasta el 7 de junio el ASPO y vamos a seguir trabajando juntos como lo hicimos hasta ahora», confirmó en conferencia de prensa, acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta. El presidente señaló que «la situación mejoró en el 84% de los departamentos de Argentina, donde vive el 42% de la población, donde no ha habido casos últimos 14 días». Pero resolvió que la zona del AMBA, que conforman la Ciudad de Buenos Aires y 40 municipios del Gran Buenos Aires, endurezca las restricciones a la circulación de personas, ya que es la región con mayor circulación del virus y cantidad de contagios. «Los casos en los barrios populares crecieron pero en el resto de la ciudad se incrementaron el 100%, el virus está circulando en las calles, les pido que en lo posible se queden en sus casas», advirtió Fernández a los habitantes de la Capital Federal. Y agregó: «Todos los que tienen el permiso para circular en la zona metropolitana, quiero avisarles que van a caducar, van a recibir una notificación en la aplicación que usan y deberán reinscribirse. Vamos a volver al punto de origen y es que solo pueden ingresar trabajadores que presten servicios esenciales». Fernández centró su análisis, como en las anteriores prórrogas, en la tasa de duplicación de casos y en la incidencia cada 100.000 habitantes. «Esto se explica por la inversión que hicimos en salud, todos fueron atendidos y no ha pasado como en otros lugares del mundo donde debió optarse por a quién se atendía». Así, recalcó la fortaleza del sistema sanitario: «La tasa de ocupación de las camas de terapia intensiva por infección del coronavirus es del 5%, está muy lejos de ser plena». En esa línea, aseveró que en los lugares de gran concentración urbana es donde cuando llega el virus, y la multiplicación es mucho mayor. «La última vez que hablamos el virus se multiplicaba cada 25 días, hoy sin el área metropolitana es de 33 días. El 87% de los casos se concentra en el AMBA, en cambio en el 84% de los departamentos donde vive el 42% de la población no ha tenido casos en los últimos 14 días» reiteró. Y enfatizó: «La idea que tenemos ahora es abordar el problema allí donde está. Tenemos una concentración de focos de conflictos en los barrios populares. Concentraremos todo nuestro esfuerzo en esos barrios donde vive mucha gente en poco espacio, donde uno se contagia y contagia al resto con mucha facilidad. El testeo lo estamos haciendo ahí donde está el virus, no debe alarmarnos, es lo que esperábamos que ocurriera. No tenemos que perder la calma». Una observación de AgendAR: El diagnóstico de la situación y las medidas dispuestas son fruto, en última instancia, de la evaluación de sanitaristas y epidemiólogos. En nuestra opinión, hubo en esa conferencia de prensa dos declaraciones que reflejan la voluntad política del presidente, y la estrategia que se ha trazado. Una es la frase que elegimos como título de la nota «La cuarentena durará lo que tenga que durar para que los argentinos estemos sanos». La otra, es que la dijo en compañía de Kicillof y Larreta.

108 millones de personas en el noreste de China vuelven al aislamiento. Nuevo brote del coronavirus

Unas 108 millones de personas en la región noreste de China están entrando nuevamente a confinamiento, ya que un nuevo y creciente grupo de contagios causa un retroceso en el regreso de la nación a la normalidad. En un cambio abrupto en la reapertura en todo el país, las ciudades de la provincia de Jilin cortaron la circulación de los trenes y autobuses, cerraron las escuelas y pusieron en cuarentena a decenas de miles de personas. Las estrictas medidas han consternado a muchos residentes que habían pensado que lo peor de la epidemia había pasado. La gente «se siente más cautelosa nuevamente», dijo Fan Pai, que trabaja en una empresa comercial en Shenyang, una ciudad en la cercana provincia de Liaoning que también enfrenta nuevas restricciones. «Los niños que juegan afuera están usando máscaras nuevamente» y los trabajadores de la salud están caminando con ropa protectora, comentó. «Es frustrante porque no sabes cuándo terminará». Si bien el grupo de 34 infecciones no está creciendo tan rápidamente como el brote en Wuhan, ciudad donde comenzó la pandemia mundial en diciembre pasado, la reacción rápida y poderosa de China refleja su temor a una segunda ola después de frenar la propagación del virus a un gran costo económico y social. También es una señal de cuán frágil será el proceso de reapertura en China y en otros lugares, ya que incluso el más mínimo indicio de un resurgimiento de infecciones podría provocar un retorno a una cuarentena más estricta. El Gobierno de Shulan, una ciudad en Jilin, informó el lunes en WeChat que implementaría sus medidas más estrictas para contener el virus. Los complejos residenciales con casos confirmados o sospechosos se cerrarán, y solo una persona de cada familia podrá salir para comprar artículos esenciales durante dos horas cada dos días. Shen Jia, un vendedor de una compañía de ciencias de la vida con sede en Shenyang, canceló un viaje de negocios de tres días a la ciudad de Jilin la semana pasada porque habría estado en cuarentena durante 21 días a su regreso. Un restaurante de propiedad estatal que visitó la semana pasada separó a un grupo de tres porque solo se permiten dos personas en cada mesa, una restricción que se había aliviado hace semanas antes de ser reinstalada. «Se puede sentir que el control es más estricto», señaló. La gente «ha sido más cuidadosa y ha reducido las actividades al aire libre». Una sensación de deja vu está impregnando la ciudad de Jilin, que sufrió el mismo bloqueo estricto implementado en la mayoría de China en febrero y marzo, a pesar de que solo se informaron casos diarios de un solo dígito. En general, el total de casos de la provincia de Jilin es de 127. Aún así, los servicios de entrega se han detenido en su mayoría y los medicamentos contra la fiebre están prohibidos en las farmacias para evitar que las personas oculten sus síntomas. La tensión se ha extendido a las áreas cercanas, incluso cuando todavía no se han reportado casos oficialmente en esos lugares. «Todos están nerviosos «, indicó Wang Yuemei, un trabajador de una fábrica farmacéutica en la vecina Tonghua. «Nunca esperé que la provincia de Jilin fuera un área muy afectada cuando todo el país está volviendo a la normalidad ahora». Después de enfrentar críticas globales por su respuesta tardía al brote de Wuhan, la administración del presidente, Xi Jinping, está tomando medidas visibles para detener la propagación del virus en el noreste. El viceprimer ministro, Sun Chunlan, quien dirigió el grupo de trabajo de virus del Gobierno central en Wuhan, llegó a la ciudad de Jilin el 13 de mayo. La presión para contener las infecciones es aún mayor con las reuniones políticas anuales de China programadas para comenzar esta semana en Beijing después de haberse retrasado desde su fecha habitual de marzo. Miles de delegados políticos se reunirán en la capital para respaldar la agenda del Gobierno y el liderazgo central está decidido a proyectar la estabilidad y la calma durante este período. Los funcionarios de salud aún no saben cómo comenzó el nuevo grupo, pero sospechan que los pacientes pueden haber entrado en contacto con retornados infectados de Rusia, que tiene uno de los peores brotes en Europa. Los encargados de trasladar a las personas potencialmente infectadas desde el extranjero a centros de cuarentena deben hacer un mejor trabajo, dijo Wang Bin, funcionario de la Comisión Nacional de Salud, durante una sesión informativa el domingo. «Los casos importados de infecciones en el extranjero y agrupados en el país han creado una doble presión sobre nosotros para contener el virus», puntualizó. El nuevo grupo también es un recordatorio de que gran parte de China sigue siendo vulnerable al virus porque su primera ola de infección se limitó en gran medida a la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan, gracias a un bloqueo que aisló la región del resto del país en enero. «La mayoría de los chinos en este momento todavía son susceptibles a la infección por COVID-19» debido a la falta de inmunidad colectiva, dijo el máximo epidemiólogo chino Zhong Nanshan a CNN durante el fin de semana. La nación enfrenta un «gran desafío», dijo, y agregó que la situación en China «no es mejor que la del resto de los países».

La cuarentena no es fatal para todos: El Grupo Arcor ganó $ 476 millones en el 1° trimestre

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Investigadores bonaerenses proponen fabricación local de hisopos para test de COVID-19

El Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, a través de la Subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación, mantuvo un encuentro con investigadores bonaerenses que proponen la fabricación local de hisopos para el diagnóstico de COVID-19, insumos estratégicos para el sistema de salud en estas circunstancias. Ambas iniciativas se presentaron a la convocatoria del “Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología COVID-19” del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y fueron avaladas por la cartera provincial de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica. Una de ellas, perteneciente a la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), propone la elaboración de hisopos nasofaríngeos descartables mediante impresión 3D estereolitográfica. La ventaja fundamental de este método de fabricación es que permite prototipos con alta precisión y buen acabado. El otro proyecto plantea un esfuerzo conjunto entre una empresa pyme del rubro salud e investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) con el objetivo de generar la ingeniería de producto de un hisopo nasofaríngeo apto para la producción económica a gran escala a través del proceso de inyección. La vinculación entre los Ministerios de Producción y Salud, a través del Plan Provincial de Producción de Insumos Esenciales, detectó la necesidad de contar con este elemento sanitario. Según estima la cartera de Salud existe una gran demanda y hasta el momento no hay fabricación nacional de este producto.

«La pandemia está provocando la mayor reingeniería laboral de la Historia»

Reproducimos para el debate este estimulante artículo de Ramiro Albrieu, a partir de una encuesta del Grupo de Estudio Futuro del Trabajo: «En tiempos que hoy parecen remotos -diciembre de 2019- el tema del futuro del trabajo estaba bastante instalado en la agenda pública. La aceleración del cambio tecnológico, el envejecimiento poblacional y el resquebrajamiento de las instituciones laborales tradicionales dominaban la agenda en el norte; en el sur, en tanto insistíamos en que el contexto importa: aquí la informalidad es alta, los países son relativamente jóvenes y el cambio tecnológico es más bien lento. La irrupción del Covid-19 sacudió la agenda, y vale la pena parar un segundo y preguntarse qué queda y qué sigue de aquellos debates. La hipótesis que aquí se plantea, necesariamente preliminar, es que el futuro del trabajo ya no es lo que era. Mejor dicho, el futuro del trabajo ya no es cuando era: de referirnos a la productividad de largo plazo con un horizonte de 5 a 10 años, pasamos en tiempos de pandemia a hablar del ingreso laboral de los próximos meses. No creo estar exagerando: el sistema económico a nivel global se encuentra frente a la mayor reingeniería laboral de la historia. Vista desde la Argentina, la cuestión se plantea desafiante por varios motivos. Hay uno básico: la sociedad había dejado de pensar en el futuro. Hace algo más de una década, el curador Rodrigo Alonso presentaba una muestra en la Fundación OSDE donde repasaba visiones de futuro a lo largo de la historia argentina y se preguntaba por qué el futuro dejó de ser parte de nuestra agenda. No solo ya no hablamos de utopías o de revolución; tampoco hablamos de progreso. Y con el futuro del trabajo no hubo una excepción: parecía que discutíamos el sexo de los ángeles. Pero ahora el Covid-19 nos colocó en un punto de inflexión, porque lo que hagamos en estos meses no solo impactará en el corto plazo; también dejará su huella abriendo (o cerrando) oportunidades laborales para los próximos meses o incluso años. El Covid-19 nos obliga entonces a volver a pensar en términos de futuro. La tensión que la pandemia genera entre la salud y la economía es evidente si hacemos foco en una variable: la proximidad entre las personas. Esta proximidad es la que alimenta la reproducción del virus y, al mismo tiempo, está en la base de casi toda actividad económica; por eso construimos ciudades, medios de transporte público, grandes fábricas. ¿Es posible mantener las relaciones laborales en un contexto de reducción forzosa y acelerada de la proximidad debido a la urgencia sanitaria? La respuesta es no. Al menos, no para la mayoría de los trabajadores y trabajadoras. Investigando sobre este tema, con Megan Ballesty llegamos a la conclusión de que, de los aproximadamente once millones y medio de trabajadores y trabajadores que habitan los grandes aglomerados urbanos de Argentina, prácticamente la mitad trabajan a un brazo de distancia de otros o más cerca que eso. Así, las condiciones laborales de alrededor de 5,5 millones de trabajadores deberán cambiar. Pero ¿dónde, cómo y cuándo? Todo eso tiene que ser distinto cuando se retomen las actividades. La necesidad de encarar una reingeniería laboral profunda abarca a sectores tan diversos como salud, servicios domésticos asociados al cuidado de personas y una parte importante de comercios, hoteles y restaurantes. La «otra mitad» del mercado laboral tampoco la tiene fácil, y la adaptación a la nueva realidad será costosa. De acuerdo a nuestras estimaciones, basadas en el tipo de tareas que se realizan en cada ocupación, entre 2,5 y 3 millones de esos trabajadores podría realizar sus tareas en forma remota, operando en el espacio digital. Sin embargo, la evidencia disponible de 2019 apunta a que los que teletrabajan no llegan al millón de personas. Las razones de este rezago son variadas, desde el desconocimiento de sus costos y beneficios en el mundo empresarial hasta el hecho de que apenas un 61% de los hogares cuenta con una computadora y un 83% tiene acceso a Internet (y apenas un 5% tiene un cuarto disponible como oficina). Ese rezago, a la vez, no se distribuye aleatoriamente en la población: en los primeros dos deciles de la distribución del ingreso (los más bajos) aproximadamente 4 de cada 10 hogares tiene computadoras, mientras que en los últimos dos (los más altos) es 9 de cada 10. Las inequidades tienen su dimensión geográfica: en la ciudad de Buenos Aires, 8 de cada 10 hogares tiene acceso a computadoras, mientras que en el Gran Tucumán, apenas 5 de cada 10. Las limitaciones al teletrabajo van más allá y apuntan a una cuestión básica: una tecnología es creada para resolver un problema puntual en un contexto específico, y no es sencillo replicar su uso frente a problemas o usos distintos. Y la Argentina es un país que replica o adapta tecnologías. Tomemos por caso la enseñanza. Allí el potencial para el teletrabajo es alto: al menos 7 de cada 10 trabajadores del sector podría teletrabajar. Sin embargo, para que eso suceda se necesita de dispositivos digitales y una conexión a Internet en cada instancia de comunicación entre docentes y estudiantes, lo cual -como mostramos antes- no está para nada asegurado en nuestro país. Pero además, se requiere adaptar los contenidos y las formas de enseñanza a lo que la tecnología efectivamente puede comunicar. ¿Cómo recrear, a través de clases en plataformas como Zoom, las relaciones vinculares entre los alumnos y la idea de proyectos bottom-up, tan en boga en la innovación educativa? Ese tipo de interrogantes no se limitan a la educación; son propios de todos los sectores que tienen potencial para el teletrabajo pero no han discutido debidamente tecnologías, procesos y protocolos en el pasado. Las ocupaciones que no pueden teletrabajar pero se encuentran relativamente aislados en su puesto de trabajo en principio podrían continuar desarrollándose como en el pasado. Uno podría imaginar a personal de limpieza o a operarios de una fábrica u obra de construcción: sus tareas requieren de poca interacción cercana con otras personas en el espacio de trabajo. Sin embargo, allí también se requiere una profunda reingeniería de procesos, esta vez relacionada con el transporte: en muchos casos utilizan intensivamente el transporte público. En el caso de AMBA, por ejemplo, 1 de cada 2 trabajadores utiliza transporte público (tren, subte y/o colectivo); para los trabajadores de la administración pública, la relación es de 6 cada 10, y para el de la construcción, casi de 8 de cada 10. En la nueva normalidad que viviremos hasta que aparezca la vacuna, las personas deberán interactuar en forma más alejada entre sí. Como vimos con los números, la reingeniería laboral requerida para lograrlo es profunda e involucra a millones de personas que deberán adaptarse al nuevo contexto. Es ese el futuro del trabajo, y no se refiere a 2025 o 2030, sino a los próximos trimestres. Vuelvo al comienzo del texto. ¿Qué queda y qué cambia del debate sobre futuro del trabajo? El Covid-19 nos obliga a acelerar el cambio tecnológico en empresas y hogares, a repensar los esquemas de readaptación de habilidades de los trabajadores, y a discutir marcos regulatorios y de protección social para entornos laborales más flexibles que aquellos basados en contratos formales y de largo plazo (incluso los digitales). En ese sentido, poco cambió: esa es la agenda de futuro del trabajo. Lo que sí cambió es el horizonte. Como dijimos, la pandemia ha hecho urgente al futuro. Así, el Covid-19 nos fuerza a mirar -y tratar de manufacturar- futuros posibles. Ello implica darles más espacio a las políticas de largo plazo: tecnología, educación, regulaciones. También implica buscar una mayor coordinación entre los distintos niveles de gobierno y entre las diversas agencias del gobierno nacional. Finalmente, la construcción de ese futuro debe involucrar al sector privado como socio -y principal motor- del cambio. Todo esto representa una ruptura con el pasado, y eso es bueno. Como cantó Leonard Cohen: «Todo tiene rupturas y es por allí que entra la luz». La ruptura está; que aparezca la luz es tarea nuestra

La participación nuclear en generación de electricidad alcanzó un récord del 11%

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Nucleoeléctrica Argentina informó que las centrales nucleares argentinas registraron en abril un nuevo récord de generación eléctrica. El mes pasado las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse entregaron a la red 975.363 MWh-neto. Esto equivale a la energía necesaria para abastecer el consumo residencial de 11 millones de personas. Además, desde el inicio del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio las centrales generaron 1945 GWh y la participación nuclear en el mercado eléctrico fue del 11%, un récord que no se registraba desde 1998. Nucleoeléctrica Argentina es la empresa operadora de las tres centrales nucleares. La compañía genera energía eléctrica de forma segura y limpia. Sus plantas funcionan los 365 días del año y no dependen de factores climáticos ni estacionales. En el desarrollo de las tareas, se implementaron las acciones necesarias para proteger la salud del personal de la empresa y mantener la operación segura y confiable de sus centrales. Para eso, se establecieron estrictos protocolos que buscan garantizar las medidas de prevención ante la pandemia de COVID-19. El comunicado de la empresa afirma que las centrales nucleares argentinas continúan generando energía limpia y segura para millones de compatriotas.

En junio el Estado aportará a los sueldos de 2,7 millones de trabajadores en empresas privadas

En el marco del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), el gobierno se prepara para pagar los sueldos complementarios de 2.700.000 empleados del sector privado que trabajan en unas 300 mil empresas, según las proyecciones que manejan los funcionarios que integran el comité de evaluación. Desde el gobierno destacaron que el foco de este programa de asistencia es “proteger empleos y empresas». Se estima que para esta segunda etapa, que será el pago del 50% de los salarios de mayo en los primeros días de junio de manera directa por parte del Estado, habrá un crecimiento de un 20% en la cantidad de empresas y trabajadores que serán cubiertos, en comparación con los totales de abril. Hubo fuertes críticas, abiertamente en las redes sociales y, en privado, en parte de la dirigencia oficialista sobre el destino de la ayuda estatal, que recibirían el Grupo Clarín, Techint, la Sociedad Rural,… Los responsables del programa han acercado al periodismo un informe oficial que muestra que el 93,4% de las empresas aprobadas en el ATP tienen hasta 25 empleados, mientras que apenas 0,1% de las firmas que lo solicitaron poseen más de 800 trabajadores en su plantilla. Cabe observar que, siempre según ese informe, las empresas en general pequeñas y medianas que componen ese 93,4% brindan el 39,6% del total de empleo «en blanco». Y las grandes de ese 0,1% emplean el 12,7% del total de los trabajos registrados. El documento también señala que las empresas que tienen entre 25 y 100 empleados representan el 5,4% del total de beneficiadas por la ATP, en tanto sus trabajadores son al 23,3% del total comprendido en los beneficios. Las firmas de entre 100 y 800 empleados son el 1,2% del total y el 24,4% de los empleados registrados en el programa. Esas mismas fuentes oficiales indicaron que no existe «discriminación entre empresas grandes y chicas» sino que lo que se busca con estos beneficios es «sostener la producción y el empleo». «El gobierno sabe que una gran empresa tiene un impacto grande sobre un número muy importante de proveedores, en su gran mayoría pymes. No podemos especular si les cayó o no la actividad, y tenemos que actuar homogéneamente por haberles impedido producir». Revisión para las empresas que no ingresaron al ATP De las empresas que no calificaron para recibir la ayuda estatal para el pago de salarios, las mismas fuentes indicaron que se están «analizando algunos casos en función de los subsidios que reciben en forma permanente, particularmente en algunos rubros como educación y transporte». «Estamos trabajando con ambos ministerios de Educación y Transporte para delimitar correctamente el universo que debemos asistir». El miércoles pasado, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) extendió el plazo de inscripción para la nueva etapa del programa de Asistencia de Emergencia para el Trabajo hasta el martes 26 de mayo.