Un reclamo por el plan «Conectar Igualdad» y la industria informática nacional
Una interna ruralista. Cuestionamientos en la Sociedad Rural por el apoyo del Estado
El trabajo en el cine argentino de los ´90 y el 2001: desamparo y crisis. Video
Por el «efecto cuarentena» durante abril en CABA sólo hubo 7 operaciones de compra-venta de inmuebles
Definiciones del ministro Kulfas en el Senado. Reactivación, Energía, Precios máximos, Cooperativas…

29 años de la CONAE. Su aporte al empleo, a las empresas y a las capacidades técnicas en Argentina
Ing. Fernando Hisas, Gerente de Proyectos Satelitales de la CONAE
Los argentinos hoy ocupan puestos relevantes en el quehacer espacial propio, y también en el mundo. Con la apuesta de la CONAE por la creación de carreras universitarias de grado y posgrado en ciencias y tecnologías espaciales, la Argentina hoy lidera la región en recursos humanos.
Nuevos empleos, carreras y empresas
“El proyecto SAOCOM representó un pico de complejidad para la industria espacial argentina. Participaron unos 900 profesionales en el diseño de los satélites, además de otros que se sumaron en áreas vinculadas como manufactura y armado, por ejemplo, con lo cual seguramente involucró el trabajo de más de mil personas”, dijo Hisas, y agregó que también involucró a unas 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país, que van desde contratistas como INVAP y VENG, hasta proveedoras de partes. Además, a partir de la participación de la Agencia Espacial Italiana (ASI) hubo una participación importante de empresas internacionales.
Satélite SAOCOM 1B con la antena radar desplegada, cubierta con mantas térmicas, y el equipo de CONAE, VENG, GEMA, CNEA e INVAP en CEATSA, Bariloche.
En las últimas décadas se lograron nuevas alternativas de educación vinculadas con la actividad espacial. En el Instituto de Altos Estudios Espaciales Mario Gulich de la CONAE, con la Universidad Nacional de Córdoba, se cursa la Maestría en Aplicaciones Espaciales; con la Universidad Tecnológica Nacional, mediante su facultades regionales de Mendoza y Córdoba, se ofrece la Maestría en Instrumentos Satelitales (UTN/FRM), y la Maestría en Tecnología Satelital (UTN/FRC). Con la Universidad Nacional de La Matanza se da la Maestría en Desarrollos Informáticos de Aplicación Espacial. “Estos posgrados fueron promovidos por la CONAE, se cursan en el centro espacial argentino y todas las cohortes tuvieron cupos completos”, dijo Hisas, y añadió que en Córdoba también se creó el primer doctorado del país y la región en Geomática y Sistemas Espaciales. Por su parte la Universidad Nacional de San Martín creó la primera carrera de grado de Ingeniería Espacial de Latinoamérica, y la Universidad Nacional de La Plata convirtió su carrera de Ingeniería Aeronáutica en Aeroespacial.
Durante estos años también se crearon nuevas empresas. Para brindar un ejemplo, Hisas destacó el surgimiento de SpaceSur, especializada en el desarrollo de software, que se inició a partir de un grupo de pasantes de la Facultad de Ingeniería de la UBA que trabajaba en la CONAE. También mencionó el caso emblemático de INVAP, por el desarrollo de nuevas áreas de negocios. La experiencia que adquirió esta empresa en la Misión SAOCOM, para el desarrollo y la fabricación del Radar de Apertura Sintética, instrumento inédito en el país y de gran complejidad, significó un enorme desafío y sirvió para que luego la empresa fuera contratada por el Estado para otros proyectos de radares civiles y militares. Hoy lleva más de 20 sistemas instalados en aeropuertos argentinos para controlar el tráfico aéreo comercial, cinco radares de seguridad y defensa, mucho más poderosos y sofisticados, en la frontera norte del país, y se han desplegado los principales radares del SINARAME, el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos, que ya cubren una parte sustantiva del territorio nacional.
“Esta línea de negocios ocupa a una cantidad importante de profesionales trabajando en INVAP, en un área específica que se creó para ello y que hubiera sido imposible si no hubiese existido el proyecto SAOCOM”, dijo Hisas, y destacó “la importancia de que el Estado invierta en ciencia y tecnología”.
Del mismo modo, crecieron los servicios tecnológicos que brinda la empresa VENG, cuyos profesionales realizaron tareas de diseño, ensamble e integración de las antenas radar y los ensayos ambientales y de calificación de los satélites SAOCOM en el Laboratorio de Integración y Ensayos (LIE) ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en Córdoba. Allí también, en el Centro de Control de Misión, realizan tareas de ingeniería de sistemas y operación de satélites. En 2019, tras la entrada en fase operativa del SAOCOM 1A, VENG abrió una nueva área de “Servicios basados en Información Satelital”, con el objetivo de comercializar los productos SAOCOM para clientes nacionales e internacionales y desarrollar servicios combinando información geo-referenciada de distintas fuentes. El único otro país con oferta de imágenes espaciales en banda L es Japón.
Y es que se requiere de mucha ingeniería, por tamaño de antena y potencia eléctrica, para construir satélites-radar en esta banda. Pero el que los tiene (Japón y Argentina), pueden encontrar agua bajo el suelo, y con ese dato predecir cosechas, sequías o inundaciones, pronosticar deslaves, e incluso monitorear inundaciones bajo nubes de tormenta o escondida por cobertura forestal. Pueden hacer seguimiento de derrames de petróleo en aguas interiores o marítimas, y hasta controlar los desplazamientos de flotas militares o pesqueras por detección radárica de las estelas de los buques.
El radar espacial en banda L del SAOCOM resultó una solución en busca de nuevos problemas, además del nacimiento de una nueva industria dual argentina.
La CONAE adjunta ahora un par de historias de vida que muestran su impacto en la construcción de recursos humanos calificados.
Mentes creadoras
Laura Moreschi, de la ciudad cordobesa de Alta Gracia, creció mirando el Centro Espacial Teófilo Tabanera desde la ruta, cada vez que pasaba junto a su familia por Falda del Carmen. “Siempre pensaba cómo será trabajar del otro lado de las antenas”, recuerda ahora, cuando con 31 años de edad ocupa el cargo de responsable de Ingeniería de Vuelo de la Misión SAOCOM. Desde pequeña estuvo interesada en el espacio, animada por su padre, que es físico. “Cuando era chica durante las noches mirábamos documentales Discovery, y esperaba con ansias los que eran sobre exploración del espacio. Ya sabía que quería dedicarme a esto. A todas las madres de mis amigas les decía que iba a trabajar en CONAE”.
Ing. Laura Moreschi, responsable de Ingeniería de Vuelo de la Misión SAOCOM.
Moreschi considera que en la Argentina existen oportunidades para formarse y trabajar profesionalmente en la industria espacial. “Cuando terminé el secundario revisé todas la carreras de la Argentina y vi que en la Universidad Nacional de Córdoba se dictaba Ingeniería Aeronáutica. Sólo tenía la materia Sistemas Espaciales, como optativa en el último año. Pero para mí eso fue suficiente”.
“Cuando entré a la carrea, era la única mujer entre mis compañeros. Todos eran fanáticos de los aviones, pero a mí me interesaba el espacio. Hice mi tesis de grado orientada a la chatarra espacial y, cuando me recibí, en 2014, un docente hizo llegar mi CV a la CONAE. Para mi sorpresa me llamaron, me hicieron varias entrevistas y entré, con sólo 25 años. Era la más joven del área de Dinámica Orbital. La calidad humana, profesional, de infraestructura, de procesos, de productos, que descubrí allí superó todo lo que alguna vez imaginé”.
Oriundo de la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, Adrián Orellano es el responsable del Instrumento SAR de la Misión SAOCOM en el segmento de vuelo.
Estudió Ingeniería en Sistemas de Información en la Universidad Tecnológica Nacional de Concepción del Uruguay. “Ingresar a la CONAE fue como un sueño hecho realidad”, aseguró, y recordó que su vocación por la ciencia también se inició de muy pequeño, alentado por su familia y por docentes de la escuela pública donde hizo los estudios tanto de primaria como secundaria.
Ing. Adrián Orellano, responsable del Instrumento SAR de la Misión SAOCOM en el segmento de vuelo.
Cuando finalizó su carrera, trabajó los primeros años en el sector privado, en ingeniería de software, y en 2012 se mudó a Buenos Aires, donde se contactó con la CONAE. En el proyecto SAOCOM participó en el diseño y en la fabricación de la antena del instrumento SAR, en conjunto con profesionales de VENG y de CNEA. “Para un ingeniero, trabajar con el SAOCOM es un sueño. No hay nada más allá, en términos de ingeniería, que esto. Son las ligas mayores”, afirmó.
“Hoy en la Argentina, gracias a organismos y empresas como CONAE, CNEA, INVAP y ARSAT, se pueden hacer desarrollos de gran valor agregado para el país. Son proyectos desafiantes y estimulantes para los ingenieros y profesionales de todas las ramas del conocimiento”, consideró.
Además, señaló que “en los últimos 10 años se ha despertado una nueva pasión por la ingeniería espacial, acompañado por un redespertar en el mundo del rubro espacial. Las agencias espaciales están cobrando fuerza, no sólo las de Estados Unidos o la Unión europea, sino también de la India, Italia, Canadá y Japón, por ejemplo. Desde el sector privado, empresas como SpaceX, Virgin Galactic o Blue Origin también están revolucionando la industria y apasionando a los jóvenes”.
“En la Argentina existe una apuesta por hacer ingeniería espacial desde los sectores público y privado. Se van a necesitar muchas mentes creadoras para solucionar los desafíos que se vienen”.
Hoy CONAE cumple sus primeros 29 años. Es un honor liderar esta institución que ha logrado convertirse en una de las principales referencias de los desarrollos tecnológicos en la República Argentina. Y vamos por más… ????️ pic.twitter.com/pcV5ZvxFUu
— Raúl Kulichevsky (@RKulichevsky) May 28, 2020
Facultad de Agronomía: «Está creciendo la agricultura urbana y periurbana»
Desde la Facultad de Agronomía de la UBA indicaron que crecieron las consultas para producir alimentos en balcones y jardines.
Se trata de una tendencia que ya venía advirtiendo en los años, pero que con la crisis se multiplicó.

Las redes sociales se convirtieron en una herramienta importante para compartir información entre docentes, productores y estudiantes.

Proponen un dispositivo de rayos UV desarrollado en da Universidad de Rosario para eliminar los virus en un ambiente
Cinco ingenieros egresados de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNR desarrollaron un artefacto basado en tecnología de radiación ultravioleta, al que plantean como capaz de eliminar el 99% de virus de cualquier ambiente.
La radiación elimina todos los virus del ambiente en menos de 25 minutos, afirman. Y lo hace por medio del «Darpas «(dispositivo argentino de remoción de patógenos en áreas de salud). Lo consideran un método más eficaz para la eliminación del virus en zonas de riesgo, como hospitales, colectivos y áreas públicas, porque la radiación ultra violeta desintegra al organismo desde su ADN/ARN. Se trata de un artefacto móvil electrónico que consta de un mástil vertical montado sobre una base con ruedas de gran diámetro. La unidad está preparada para el uso diario y, al mismo tiempo, es fácil de manejar. Uno de los desarrolladores de este dispositivo, el ingeniero industrial egresado de la UNR Maximiliano Uranga, describe las ventajas principales que tiene frente a otros métodos de desinfección: elimina el 99% de virus, bacterias, hongos y esporas del ambiente en menos de 25 minutos; no requiere que una persona se exponga para la desinfección dado que se maneja de forma remota y no utiliza productos químicos, por lo que no genera residuos. “Esto garantiza un ahorro económico y de tiempo”. A diferencia de los métodos químicos de desinfección de áreas y superficies, la radiación UV proporciona una inactivación rápida y eficiente de los microorganismos mediante un proceso físico. Cuando las bacterias, virus, hongos y los protozoos se exponen a las longitudes de onda de la luz UVC, su ADN/ARN se ve dañado y ya no pueden replicarse. El uso de esta radiación no requiere almacenamiento ni manipulación de sustancias químicas tóxicas o corrosivas, lo que representa un beneficio para la seguridad del personal de limpieza de los centros de salud o los operarios de las plantas y la población circundante. Y al tratarse de un proceso físico, los patógenos no son capaces de generar resistencia a la desinfección. Asimismo, la calidad de la aplicación no depende de la buena práctica del personal de limpieza, debido a que la luz UVC hace todo el trabajo y no genera ningún subproducto nocivo, irritante o potencialmente carcinógeno que pueda afectar a la persona o que habite los ambientes donde se aplicó. El proceso no produce ozono ni contaminantes secundarios y las salas donde se lleve a cabo se pueden volver a ocupar inmediatamente después del tratamiento. “Este tipo de desinfección es muy eficaz en la inactivación de una gran diversidad de microorganismos, incluidos patógenos resistentes al cloro como Cryptosporidium”, explica Maximiliano Uranga y agrega: “Prácticamente no quedan espacios sin desinfectar en el área donde se aplica la luz UVC dado a que los rebotes de la misma en las superficies claras permite que esta alcance los rincones más difíciles en una limpieza tradicional” Los profesionales egresados de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNR ya trabajaban con esta tecnología pero para la desinfección de agua para consumo. Cuando comenzó la pandemia la adaptaron, con el aporte de médicos y farmacéuticos de la Universidad, para que pueda utilizarse en diversos ambientes. El objetivo de este proyecto, según afirma Uranga, es realizar un aporte innovador a la sociedad. La idea es proteger en primera instancia a las personas en hospitales, sanatorios y centros de salud porque son los que más expuestos están al riesgo de contagio. “Si el virus sigue estando en el ambiente, se va a seguir propagando. Dado que el coronavirus, según se estima, puede vivir hasta 9 días en metales y plásticos, es fundamental hacer una desinfección del ambiente de forma eficaz para eliminarlo completamente”. El prototipo final ya está disponible en el mercado. Hace tres semanas se lanzó una campaña de financiamiento colectivo a nivel de Latinoamérica para donarlo a hospitales de Rosario. Actualmente el equipo está desarrollando otra innovación llamada Darpaflow que consiste en un extractor que toma el aire del ambiente contaminado, lo pasa por un filtro de luz UVC y lo libera limpio al ambiente. Observaciónes de AgendAR: En nuestra opinión, el desarrollo del Darpas puede ser un sistema inteligente y rápido de bajar la carga viral de un ambiente, pero difícilmente llegue al 99%: el número real depende mucho de la topografía de cada ambiente, o del variable contenido acuoso de las distintas partículas virales. Nuestra explicación: la región C de la luz UV es la de mayor energía. Es sumamente destructiva para el ADN o el ARN viral pero de modo indirecto, por la radiólisis del agua: ésta se disocia en radicales libres que a su vez atacan los genes por reacciones químicas generalmente hiperoxidativas. Un hongo o una bacteria generalmente viene con una carga de agua interna propia, salvo especies que forman esporas casi indestructibles, como el Bacillum anthracis, capaces de desecarse casi totalmente y sobrevivir años temporalmente inactivadas. Pero los virus no son bacterias, sino cosas más simples. Algunos no tienen suficiente agua dentro de sus cápsides como para garantizar una radiólisis a fondo. En parte, esto es lo que le da a los virus de la poliomielitis 1,2 y 3, que son enterales, su enorme resistencia en ambientes abiertos y sometidos al ultravioleta A y B del sol. Nos parece buena la idea de atacar los virus con ultravioleta C, mucho más energético que el A y el B, pero creemos que en el caso del SARS CoV-2 la capacidad del dispositivo Darpas para eliminarlo debería ponerse a prueba como parte de un proceso de certificación por el ANMAT, si este aparato va a ser usado en hospitales, y del INTI si se destina a otros fines (oficinas y ambientes industriales). El otro problema son las distancias y las sombras. El aparato Darpas exhibido en la foto tiene la estructura de un faro: un poste donde su monta una lámpara. La física dice que la intensidad de iluminación disminuye al cuadrado según la distancia entre la lámpara emisora y la superficie iluminada, de modo que la dosis esterilizante no es pareja, y máxime en un ambiente de gran tamaño. El problema de las sombras es más complicado: la luz viaja en línea recta. Si la fuente de UVC no se desplaza en horizontal o vertical, y si es una sola, habrá fatalmente rincones y otras zonas no iluminadas directamente, pero que además no reciban una dosis suficiente de UVC reflejado por superficies planas y claras que hagan de espejo; y los casos frecuentes son: bajo la heladera, bajo el horno, etc. Las superficies oscuras o con demasiado relieve, según la física, absorberán la radiación o la reemitirán como inofensivo infrarrojo. Con una única lámpara emisora fija, el Darpa parece, «prima facie», un buen modo de eliminar rápido y bien los virus depositados en superficies bien a la vista y no muy alejadas. Pero el trabajo de esterilización de detalle (en rincones y bajo muebles), necesitaría de varias lámparas auxiliares desplegables, que habrá que disponer de modo planificado para que no queden lugares sin una dosis de UVC adecuada. Hacemos estas salvedades porque, como industrialistas nacionales, la idea básica nos gusta, y nos gustaría también que este aparato pueda venderse en hospitales argentinos y del exterior. En cuanto al Darpaflow, como sistema de esterilización de aire, nos parece inobjetable «per se», y nos gustaría que tenga una certificación del INTI y/o del ANMAT, según su destino.En la cuarentena: el ranking de los productos más vendidos por Internet
Lideran los productos de salud, limpieza y alimentos. Pero aumenta la demanda de muebles para el hogar y la oficina, juegos de todo tipo y equipamiento para ejercitarse.
Las muertes dudosas en India, Pakistán, EE.UU., Brasil…
Un elefante con barbijo ¿hará que los ciudadanos indios que lo miran lo imiten? No parece.
Hace un par de meses, en tiempos más ingenuos, los “pundits” (sabios, en hindi) atribuyeron inicialmente las rarezas de la India a que el virus SARS CoV-2 estuviera mostrando diferentes virulencias regionales. En la India pobres sobran pero raramente llegan a muy viejos, de modo que la población es más juvenil. ¡Genial, ésa debía ser la causa! O el virus quizás sobreviva menos en el calor, vaya a saber. O es la espiritualidad, tal vez.
Pero según los corresponsales de The Telegraph (Joe Wallen en Delhi, Ben Farmer en Islamabad, Ashfaq Yusufzai y Vivashwan Singh en Peshawar), los médicos en las dos vertientes del Himalaya tienen órdenes de atribuir a otras causas las muertes por Covid-19. Ambos países, aunque no por exactamente iguales causas, están escamoteando difuntos.
Ante una pandemia, las instrucciones que reciben los médicos en general bajan desde la cúpula del estado. En la India, no necesariamente del Primer Ministro (en este caso, Narendra Modi, del BJP, Bharatiya Janata Party o Partido Popular Indio, nacionalista muy de derecha). La organización del estado indio es fundacionalmente federativa, casi autonomista, a diferencia del de Pakistán, que fue buena parte de su historia un país monolíticamente dirigido por su ejército.
En el Hospital de la Facultad de Medicina de Murshidabad, del estado indio de Bengala Occidental, entre la lista de turnos de guardia, se instruye a los médicos sobre qué hacer cuando un paciente se muere de Covid-19 en estos términos: “En caso de positivo a Covid, ninguna mención de Covid en el certificado de defunción”.
Los médicos que le filtraron copias de esto al Telegraph prefieren no dar sus nombres. Y es que el informe final sobre quién murió de qué en Bengala Occidental la cocina un comité “opaco”, o secreto “ma non troppo”, formado por médicos del gobierno estadual con quienes no hay que pelearse.
En Bengala gobierna Mamata “Didi” (literalmente “Hermanita Mayor”) Banerjee del AIT-CP, All India Trinamool, una fracción del viejo Congress Party, aquel partido de las dinastías Nehru y Gandhi que literalmente inventó la India en 1948. Aunque el AIT y el BJP se detestan, hay acuerdos de los gobernadores estaduales con el “Prime Minister” en macanear sobre el impacto del Covid. Hay que justificar la resistencia a entrar en cuarentena hasta casi pasado marzo, y hoy el apuro por salir de ella como sea y llegar al laborioso Nirvana del Business as Usual.
Más detalles. En Bengala hay instrucciones adicionales de no emplear tests, sean de anticuerpos o genéticos (PCR) aunque los haya (no sobran) y los pacientes tengan clara sintomatología de Covid. Las historias clínicas tienen que estar lo más libres que se pueda de esta palabra. Se usan subterfugios similares en otros estados de la India, porque ningún gobernador estadual quiere perder puntos ante la oposición local por haberse dejado llenar la canasta de muertos durante la pandemia.
Es curioso (si Ud. leyó el artículo del New York Times de ayer), que se esté haciendo lo propio en EEUU, aunque con diferencias de escala, pero por lo mismo. Curioso, pero no tanto: después de todo, la India es verdaderamente una democracia representativa, aunque en la calle eso no se note, y los soplones con guardapolvo pero sin banca política deban ocultar su identidad para preservar sus trabajos y dentaduras.
Citado por el Telegraph, un médico (anónimo) de hospital público del distrito de Cooch Behar, en el Norte de Bengala Occidental, admite que el “comité opaco” impide usar la palabra “coronavirus” salvo en casos expresamente autorizados. “Esto viola las directivas de la OMS (Organización Mundial de la Salud)– dice la misma fuente reservada- Nuestra primera ministra (“Didi” Banerjee) está tratando esta pandemia como una gastroenteritis o un dolor de cabeza que se cura solo. Se olvida de que cuanto más escondamos los números, más estaremos arriesgando las vidas de una parte cada vez mayor de nuestra sociedad”.
Mohammed Salim, del Partido Comunista y ex gobernador de ese mismo estado, fundamentó la acusación de los médicos contra Banerjee, y añadió que esa política agrava el peligro en que vive el personal de salud, por estar en primera línea frente al SARS CoV-2. Interrogada por el Telegraph, Banerjee optó por no responder. Tampoco lo hizo, para el caso, el Hospital de Musrhidabad.
Otro doctor bengalí, esta vez del sur de ese estado, dice que los colegios médicos y hospitales tienen instrucciones oficiosas de limitar el testeo para reducir las cifras oficiales de Covid-19, y que quien viole la consigna o se queje pierde su puesto.
Pero la historia del crematorio Rashmoni Ghat de Barrackpour es más elocuente. Es una ciudad 45 kilómetros al Norte de Kolkata (en otros tiempos, Calcuta). Los vecinos tienen esa instalación bajo vigilancia 24×7 desde que empezaron a llegar personas con traje hazmat (de protección completa) en horas de la madrugada para quemar difuntos por causas presuntamente ajenas a la pandemia.
Cremaciones a deshoras, apresuradas y clandestinas
“Dijeron que la persona se había muerto de diabetes pero no pudieron contestar por qué usaban trajes hazmat para incinerar a un diabético”, dijo un vecino.
Al parecer hay una rampa de casos de cremación. Un empleado de otro crematorio de Kolkata dijo: “Cada cadáver tarda unas 3 horas en arder completamente y teníamos una rutina de entre 15 y 20 cuerpos por semana antes de la llegada del Covid. Pero ahora eso es lo que nos llega por día. Si la situación persiste, las hornallas se van a rajar por uso excesivo”.
Como además el cremado insume combustible a lo grande, Kolkata está empezando a usar fosas colectivas. De modo que hace lo mismo que la ciudad de New York en EEUU: allá siguen enterrando cuerpos en la isla Hart, un lugar administrativamente inaccesible pero bien a la vista de la ciudad, frente al Bronx y en medio del gran estuario del Hudson. Desde 1868, los muertos diarios que nadie reclama, amén de sucesivas y hoy ya olvidadas epidemias, fueron acumulando alrededor de un millón de cuerpos en esta isla.
Comenzando 2020, el promedio de entierros en Hart Island era de 17/día, cuando en febrero desembarcó el Covid, el alcalde Bill de Blasio (demócrata) se opuso a la cuarentena y se le murieron casi al toque unos 17.000 neoyorkinos. No colapsaron únicamente las terapias intensivas: colapsaron las funerarias. El trabajo se volvió entonces brutal para los presos del complejo penal de la isla vecina de Rykers Island, a quienes la ciudad les paga 17 centavos de dólar por cada cajón que gestionan en la de Hart. Se los apila verticalmente de a 3 en largas y hondas fosas colectivas, y se los sepulta sin señalización (historia aquí).
Por propia iniciativa (es decir gratis), los presos hicieron una cruz de rocas blancas en una loma cercana, acaso buscándole algún sentido humano a su trabajo. Los registros de adónde está enterrado quién se pierden rutinariamente para evitar el engorro de que la municipalidad deba responder a averiguaciones o gestionar visitas de familiares. Los pedidos de éstos se rebotan o no se contestan jamás, hasta que desisten. Si los muertos no pagan, al menos que no cuesten. Bienvenidos a New York.
Detalles de cuan berreta, cuan obviable se vuelve la muerte en pandemia, en ésta, en las anteriores, en las próximas: los números se hacen atónitos, lo individual se borra en el anonimato, la vida humana pierde valor a un grado rutinario en el atestado Sudeste Asiático, ¿pero aquí, en esta capital global de la arquitectura, el arte y la ciencia?
Y con poca base para que eso suceda. Los “slums” neoyorkinos habrán brillado siglos por su hacinamiento, miseria y suciedad pero –el frío invernal manda- la Gran Manzana jamás se permitió tener verdaderas villamiserias de chapa y cartón, como las nuestras. Aquí en New York existen hospitales públicos (pocos, colapsados, pero hay) y la calidad de aire viene mejorando de forma continua desde los ’60.
¿Cómo será comparativamente el Covid en Delhi, donde hay oficialmente 200.000 “homeless” y el aire está un 1220% más contaminado que el máximo fijado por la OMS? Delhi no te lo dice. Y tal vez no lo sepa.
Pakistán bajo otra lupa
Comprobación rápida de fiebre en las calles de Islamabad
Estas cuchipandas se repiten en Pakistán, pero por causas más culturales: los médicos tienen instrucciones de “no estigmatizar” al que se muere de Covid-19. Es que para los familiares de ese muerto hay restricciones fúnebres estrictas: por motivos de contagio, el gobierno no quiere grandes reuniones a la hora de velarlo o a enterrarlo.
Pero para el pakistaní medio es importante juntar una buena muchedumbre a pie de tumba, y para lograr eso prefiere morir en su casa y por causas inventadas antes que hacerlo en un hospital, donde es más probable que la historia clínica lo delate. Por otro lado, incluso si ese hospital garantizara una terapia intensiva pero no suficientes respiradores, ¿mejoraría tanto sus posibilidades de salir vivo? Enfermos, pero no tontos.
Hay órdenes de borrar “Covid” de las historias clínicas, y eso lo admiten los internistas del hospital de Khyber Pakhtunkhwa, y dio la cara por ellos el Dr. Suhail Ahmed, de la Asociación Médica de esa provincia, la de peores números pandémicos del país. Otro que se arriesgó a hablar del asunto fue el Dr. Muhammad Akram, del hospital de Mardan: los familiares del que se muere hacen lo posible por garantizar funerales multitudinarios, razón por la cual el 50% de los decesos por Covid-19 son domésticos.
Lo confirma también el Dr. Fazal Maula, de la provincia de Malakand: las familias de los difuntos que mueren en hospitales tratan incluso de sobornar a las autoridades sanitarias, y han llegado a atacar a los médicos o empleados que se niegan a darles el cadáver. No es imposible que situaciones parecidas se terminen viendo en la Argentina, cuando las cosas se pongan verdaderamente feas.
Obviamente, la cultura fúnebre pakistaní conspira contra todo control de la enfermedad por rastreo de casos y “micro-cuarentena” de los que testean positivos. Fue el método selectivo que usaron con razonable éxito China, Corea, Singapur y Hong Kong para contener el primer brote, y deberá ser durante largo tiempo el de la India y Pakistán ahora que ambos países empiezan a salir desorganizadamente de la cuarentena nacional, que sus gobiernos nacionales hicieron todo lo posible por impedir.
Las renuencias son lógicas. Nadie quiere frenar en seco un país, aún si es el mínimo Liechtenstein, con apenas 38.557 habitantes. Pero parar de golpe las economías de 1353 millones de habitantes (la India) y de 215 millones (Pakistán) es como clavar los frenos de 2 trenes enormes y mal mantenidos: los apilamientos y descarrilamientos de vagones son inevitables.
Ahora que la India y Pakistán emergen de sus cuarentenas, se impone el rastreo de casos: dada la contagiosidad de este virus, no es improbable que los familiares y allegados a una víctima del SARS CoV-2 sean portadores sanos (al menos un tiempo), y por ende, contagiadores. Si testean positivo, habrá que aislarlos. Pero ambos países, cada cual por sus razones, prefieren ignorar quién se murió de qué. Esto matará más gente.
En suma, The Telegraph aporta algunas claves sobre un misterio epidemiológico: a 5 meses de empezada la pandemia, esa zona del planeta, la más hacinada y de peor calidad de aire, sigue estadísticamente libre de la mortalidad espantosa de países como España, Italia o el Reino Unido, cuyas poblaciones podrán ser más viejas pero tienen “fundamentals” muy superiores en urbanismo, regulaciones ambientales y salud pública.
En suma, es altamente probable que la India y Pakistán tengan mortalidades muy superiores a las que dicen tener.
Por una OMS 2.0 y repotenciada
El simpático doctor Anders Tegnell, que para lograr “inmunidad de manada” en Suecia lleva muertos más de 4000 ancianos.
Lo que queda en claro con todo esto son las limitaciones legales de la OMS para conseguir buena información por parte de sus estados integrantes, y no sólo en la India y Pakistán, sino en EEUU y Brasil, y de Rusia ni hablar. Por razones mucho más diversas de las que se enumeraron en este artículo, hay demasiados países barriendo sus muertos bajo la alfombra. No es verdad que a fecha del 26/05 haya 325.000 en todo el mundo: probablemente son más.
De creerle la citada Dra. Elizabeth Rosenthal, y al New York Times que decidió publicar su historia, tampoco es verdad que el 1 de junio EEUU haya alcanzado ayer las 100.000 muertes. Eso sucedió tiempo antes, pero se están maquillando historias clínicas y certificados de defunción: en lugar de Covid, paro cardiorrespiratorio. Que es como decir que el finado se murió de muerte, nomás, pero suena más técnico. Dado que hasta 1/3 de las muertes por Covid ocurre en geriátricos, estos tratan de escaparle al estigma de cargar con cifras abultadas: «bad for business».
En New York, si la historia clínica menciona Covid como preexistencia, basta que el acta de defunción acompañe ese sustantivo del adjetivo «posible» para que ese deceso se archive fuera de las estadísticas de muerte por el virus SARS CoV-2, así de simple. Un adjetivo. «Easy does it», como dicen los neoyorkinos. Los hospitales privados y/o universitarios recurren a la misma manganeta, y los alcaldes y gobernadores prefieren mejorar la imagen de su administración de los hospitales de sus condados o de sus estados. Florida, dice Rosenthal, echó de su cargo al informático que había diseñado el sistema estatal de manejo de datos del Covid: lo hizo demasiado transparente.
Ocultar las muertes disimula la prevalencia del Covid e impide el rastreo de contactos. Por ende, mientras no haya vacunas eficaces para ponerle cerco a la enfermedad, pondrá en riesgo de contagio y re-contagio a los países vecinos del infectado, y también a sus socios comerciales. Eso es un problema para cada país, y a veces para cada región si todos sus países integrantes asumen la misma política sanitaria.
Pero eso no es muy común, y la Unión Europea o Norteamérica parecen más contraejemplos que ejemplos a seguir. Entre los países escandinavos, Suecia decidió no hacer cuarentena, y hoy tiene 395,65 muertos por millón de habitantes. Sus espantados vecinos que SÍ hicieron cuarentena tienen 97,11 (Dinamarca), 55,82 (Finlandia) y 44,22 (Noruega). Y como el 88% de los muertos en Suecia son mayores de 65 años, Dinamarca, Finlandia y Noruega cerraron sus fronteras con Suecia.
Es que Dinamarca, Finlandia y Noruega no tienen especiales ganas de permitir una eutanasia de viejos para alegrar a la manada de economistas liberales que aplauden el libre contagio de hasta el 70% de la población. Y lo hacen (dicen los economistas) para dar lugar… (aquí, PRRRRRR, redoble de tambor)… ¡A la inmunidad de manada! ¡Fuerte ese aplauso!
Genial, pero estudien un poco de biología, animalitos de Dios: Darwin no muerde. Los virus mutan espontáneamente, y los respiratorios con genes a ARN ni te cuento. De modo que el SARS CoV-2 modelo 2022 o 2023 podría llegar con nueva genética para infectar a los que se salvaron en la volteada de 2020. Así las cosas, no es imposible que este año Suecia haya inmolado aproximadamente 4000 ancianos al cuete, a cuenta de cero inmunidad futura. Si te toca ser Ministro de Salud, como al torvo doctor Anders Tegnell, no confíes a una enfermedad letal las tareas propias de una vacuna. La gripe, que muta año a año y requiere de nuevas vacunas año a año, te muestra que eso no sirve.
Norteamérica hoy es un moridero: EEUU admite 299,79 muertos por millón (¿les creemos?), Canadá 179,58 y México 60,49. Son vecinos de continente, pero es difícil que estos 3 países puedan expandir el virus hacia el Sur. Y además, no es necesario: aquí está Brasil, que tiene frontera con diez estados, amén de la mitad de la superficie subcontinental y la mitad de la población, y que con 112,06 muertos por millón de habitantes, perdió toda pretensión ya no de controlar sino de medir la pandemia, máxime a la luz del lapidario muestreo hecho por la UFPel. ¿Durante cuántos años y con cuántos cadáveres pagará la región la política del presidente Jair Bolsonaro de tratar esta pandemia como “una gripecinha”?
Pero ojo, compatriotas, con tirar demasiadas piedras al techo brasuca. El de villano regional es un lugar donde ya estuvimos: en 1957 Paraguay, Chile y Uruguay amenazaron cerrarnos las fronteras porque teníamos casi 700 casos admitidos de poliomielitis y no estábamos comprando la vacuna Salk (muy cara, otras prioridades). Pero ellos, con menos plata, menos industria, menos tecnología y menos educación y salud pública, sí la compraban. Y estaban vacunando. Vergüenza eterna.
El mundo es un consorcio epidemiológico desde hace rato. Cada estupidez que nos mandemos puede y suele ser funesta para otros. China, que logró aplacar su curva inicial de casos en la provincia de Hubei con cuarentenas heroicas, se acaba de reinfectar en la zona del Dongbei, en su extremo Noreste, con Covid proveniente de Rusia, país que reconoce sólo 25,15 muertes por millón, pero bueno, andá a creerles. En conclusión, 108 millones de chinos en las provincias de Jilin y Heilongyang acaban de entrar en cuarentena rabiosa. Y la ciudad más afectada parece ser Shulan.
El SARS CoV-2 oriundo de Rusia parece una enfermedad de avance general más lento, y por ende con más días de portación asintomática (y de contagio). No es imposible que el virus haya mutado un poco para superar lo único con lo que hasta ahora tenemos para combatirlo: las cuarentenas.
En este consorcio epidemiológico que se ha vuelto el mundo, necesitamos una OMS con poderes. Si el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) tuviera la misma impotencia y pasividad de la OMS para auditar la trastienda nuclear de sus países integrantes, tendríamos decenas de países con bombas atómicas y termonucleares, en lugar de una sola decena, los disparatados gastos militares nos harían a todos mucho más pobres (caso de la India y Pakistán) y viviríamos conteniendo el aliento. O no. No viviríamos.
Se necesita una OMS 2.0 repotenciada. Hay que cambiar las reglas.
Daniel E. Arias
Fernández y Kicillof hacia la «nueva normalidad»: se reactiva la planta de Toyota
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recorrieron la planta de Toyota en Zárate, que retomó su producción el 18 de mayo pasado con una dotación del 40% de sus 5800 operarios, en turnos reducidos y con el transporte a cargo de la compañía.
Junto a los ministros de producción de la Nación y la Provincia, Matías Kulfas y Augusto Costa; la secretaria de Comercio Interior nacional, Paula Español, y el intendente Osvaldo Cáffaro, Fernández y Kicillof visitaron la fábrica y conversaron con los operarios. “Es muy significativo ver cómo la empresa tuvo capacidad de adaptación a la pandemia para cuidar la salud de los trabajadores”, remarcó Kicillof al tiempo que agregó “en esta planta se producen 300 camionetas por día, se exporta el 80%, el 40% de las piezas están hechas en Argentina y el 70% del valor agregado de cada camioneta es valor argentino”. Kicillof recordó que el desarrollo de Toyota en el partido de Zárate es “el resultado de una inversión privada internacional, en coordinación con el gobierno nacional, en 2014”. A través del programa de crédito Fondear, la empresa realizó “una inversión de 900 millones de dólares que permitió duplicar la capacidad de la planta en términos de trabajo y darle un perfil nacional y exportador”. Además, el Gobernador agradeció a la empresa la donación de seis ambulancias para enfrentar la pandemia.
El presidente de Toyota Argentina, Daniel Herrero, subrayó “vamos a seguir apostando a la articulación pública y privada, para generar los consensos y proyectos a futuro que generen inversión y desarrollo”. Por su parte, el intendente Cáffaro destacó también la disposición de la empresa para colaborar con las necesidades de su distrito desde el primer día.
El Presidente concluyó diciendo que “cada empresa que se reabre en la Argentina es un acto de celebración después de tanto dolor y sufrimiento que la pandemia nos ha impuesto. El daño que hizo la pandemia ha paralizado la economía del mundo. No es la cuarentena, es la pandemia la que ha complicado la economía del mundo. La cuarentena sirve para que nos cuidemos».
La industria láctea, en tiempos de pandemia
La primera piloto de caza de la Argentina hizo su vuelo de bautismo
Nació en Córdoba el 1º de diciembre de 1993. Su abuelo fue uno de los precursores de la Fuerza aérea Argentina, piloto de prueba e ingeniero. Su padre y su tío son oficiales de la FAA retirados, ambos pilotos. Su madre es arquitecta, y tiene una hermana ingeniera y un hermano abogado. Ingresa a la Escuela de Aviación Militar en el año 2013 y egresa en el 2016 con el primer promedio en la licenciatura y en volovelismo. Fue la primera mujer escolta de bandera de la EAM.
En el año 2017 comienza el CBCAM y la seleccionan para realizar el curso de aviador militar en Estados Unidos, por antigüedad, nivel de inglés y vuelo. Primero rindió exámenes de inglés aeronáutico operacional en Lackland AFB, Texas.
Después realizó el IFT, que es un entrenamiento inicial de vuelo, en aviones DA20, en el estado de Colorado (40 hrs).El curso de aviador continuó en Columbus AFB, Mississippi, en donde realizó un entrenamiento de fisiología de vuelo, simuladores y voló aviones Texan 6 (180 hs). Egresa entre los primeros 5 mejores promedios de su clase, y recibe un reconocimiento del embajador de Estados Unidos en Argentina. Luego de 1 año y 8 meses regresa a Argentina y vuela habilitaciones en T6 C y luego la destinan a Mendoza para realizar el CEPAC en aviones IA-63 Pampa II.
#Pionera | Hoy la Teniente Sofía María Vier se convirtió en la primera mujer en realizar un Vuelo Sola en el avión Pampa II al haber culminado junto a sus tres compañeros la primera etapa del curso de piloto de caza.
— Ministerio Defensa (@MindefArg) May 27, 2020
¡Felicitaciones, pilotos!#UnamosNuestrasFuerzas pic.twitter.com/wLfs7s4LVM
Apicultores impulsan una acción internacional para salvar a las abejas
Piratas modernos roban US$ 1000 millones por año en el mar argentino. El video del «Don Pedro»
En el área de las Relaciones Exteriores:
Adherir al «Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto», de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el primer tratado internacional de carácter vinculante centrado específicamente en la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y avanzar con protocolos internacionales permitiría generar herramientas para combatir la pesca ilegal, denunciar la actividad y prohibir el ingreso de las naves a otros puertos.
Desde la cartera de Felipe Solá reconocen que las multas de entre 5 y 10 mil millones de pesos, -35 toneladas de calamar-, están desactualizadas y afirmaron que trabajan junto a la Subsecretaría de Pesca en un proyecto que será enviado al Congreso Nacional, para actualizar y endurecer el sistema de sanciones de la Ley Federal de Pesca, otorgando herramientas reguladoras más dinámicas.
Por otro lado, señalan que «el Reino Unido sigue adoptando medidas unilaterales en relación con las licencias de pesca»; por eso analizan la conveniencia de continuar con el intercambio de información en las reuniones del Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur. El Presidente y Kicillof anunciaron un plan de obra pública para el Gran Buenos Aires
El teletrabajo y los cambios que vienen. Las «oficinas opcionales», por ejemplo
La industria nacional está perdiendo peso en la venta de maquinaria agrícola
La proporción de cosechadoras y tractores de origen argentino viene cayendo desde hace seis años.
La venta de maquinaria agrícola en el mercado nacional no tuvo un buen primer trimestre del año, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. Más allá del comportamiento comercial que tuvo cada uno de los rubros industriales, un informe elaborado por el IERAL, de la Fundación Mediterránea, da cuenta de cómo la industria nacional va perdiendo participación en las ventas en el mercado doméstico. La variación en las ventas según el origen de la maquinaria presenta importantes diferencias. La mayor disparidad se expresa en las ventas de cosechadoras. Si bien el indicador de ventas totales presenta una caída interanual en el primer trimestre del año del 23 por ciento, las ventas de cosechadoras de origen nacional se desplomaron un 50,5 por ciento y las de origen importado crecieron muy fuerte 31 por ciento interanual”, precisa el informe elaborado por los economistas Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn. En el caso de implementos la situación es similar. Según el informe de la Fundación Mediterránea, los de origen nacional perdieron ventas a un ritmo del 24,4 por ciento interanual. Los importados, por su parte, vieron crecer sus ventas en 34,9 por ciento respecto al mismo trimestre del año previo.En tractores, las ventas de equipos de origen nacional cayeron 8,3 por ciento mientras que las de importados crecieron levemente 0,8 %Estos números, reflejados en el primer trimestre de 2020, vienen como tendencia en los últimos seis años desde cuando se registra una menor participación de la industria nacional. Según Cohen Arazi y Kühn, los años anteriores a 2015 tuvieron como característica general un relativo cierre de la economía a los mercados externos. Esto, sumado a ciertos estímulos para la nacionalización de equipos, se evidenció en un aumento considerable en la participación de la maquinaria nacional en las ventas internas. “En el primer trimestre de 2015 se encontraba por encima del 80 por ciento en implementos, y en cosechadoras y tractores por arriba del 90 por ciento”, recuerdan los economistas. En el primer trimestre del año, la participación de las cosechadoras nacionales cayó al 43 por ciento y la de los tractores se redujo al 60 po rciento La pérdida de presencia de la industria nacional en los últimos seis años es más notoria en ambos rubros autopropulsados, mientras que en implementos la participación argentina se mantiene al frente, con más de ocho de cada 10 equipos vendidos.

