Crece el turismo chino hacia Argentina

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Argentina se está convirtiendo en un gran receptor de turistas de alrededor del mundo, ya que atrae interés por su biodiversidad y variados paisajes que van desde glaciares, montañas, desiertos y selva. Pero también la devaluación de la moneda ha favorecido la llegada de turismo internacional, percibiendo los visitantes una ventaja cambiaria al llegar la país.

La industria turística termina el año con balance positivo. Argentina se posicionó durante el 2019 como el séptimo país de mayor crecimiento del turismo receptivo con una mejora, hasta el momento, de 9,1% frente al año anterior.

Uno de los países cuyos habitantes ha manifestado mayor interés por Argentina, es China, ya en 2018 llegaron al país unos 72.000 turistas provenientes de ese país y se espera que siga creciendo, ya que el turismo proveniente de allí casi se triplicó en los últimos 10 años. “Es importante que la industria trabaje en entender al turista proveniente de China, y que los actores, tanto hoteles como aerolìneas, trabajen en campañas de promoción para captar al turista proveniente del país asiático, entendiendo que se ha convertido en un socio estratégico a nivel turístico”, afirmó Gabriel Weitz, Country Manager KAYAK Argentina.

Destinos argentinos más buscados

El motor de búsqueda analizó cuáles fueron los destinos más buscados por los chinos durante el 2019. Este dato permite analizar cuál será el panorama para la temporada que se avecina:

  • Buenos Aires
  • Ushuaia
  • Córdoba
  • Mendoza
  • Mar del Plata
  • Rosario
  • San Carlos de Bariloche
  • El Calafate
  • Comodoro Rivadavia
  • Salta

Un investigador argentino aportó a la ONU nuevos datos sobre el cambio climático

El Dr. Pablo Canziani, Director de la Unidad de Investigación y Desarrollo de las Ingenierías (UIDI) en la UTN Buenos Aires e investigador principal del CONICET, participó de la redacción del documento “The Truth Behaind The Climate Pledges”, que se presentó esta tarde ante la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

El documento -publicado en inglés- sostiene que “para lograr el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París, que es mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ° C (2,7 ° F) por encima de los niveles preindustriales, se requiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 50 por ciento para 2030”.

Pero advierte que al analizar los compromisos para reducir las emisiones en los próximos 10 años se evidencia que “el 75 por ciento de las promesas climáticas son parcial o totalmente insuficientes para contribuir a reducir las emisiones de GEI en un 50 por ciento para 2030, y es poco probable que algunas de estas promesas se cumplan”.

El informe fue elaborado por el Dr. Canziani junto a Sir Robert Watson –del Reino Unido-, ex presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES), Científico Jefe del Banco Mundial para el Desarrollo Sostenible y Asesor Principal de la Casa Blanca; el Dr. James McCarthy –de Estados Unidos-, ex copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC, ganador del Premio Tyler 2018 para el Logro Ambiental; el Prof. Dr. Nebojsa Nakicenovic –de Austria-, autor principal del Grupo de trabajo III del IPCC, autor principal del informe especial sobre escenarios de emisiones, subdirector general del IIASA; y por Liliana Hisas –de Argentina-, Directora Ejecutiva del Fondo Ecológico Universal y coordinadora del proyecto Acting on Climate Together. Allí advirtieron que “de las 184 promesas climáticas, 36 se consideraron suficientes (19 por ciento), 12 parcialmente suficientes (6 por ciento), 8 parcialmente insuficientes (10 por ciento) y 128 insuficientes (65 por ciento)”.

El trabajo sostiene, además, que “las emisiones de los cuatro principales emisores combinados representan el 56 % de las emisiones mundiales de GEI: China (26.8 por ciento), Estados Unidos (13.1 por ciento), la Unión Europea y sus 28 Estados miembros (9 por ciento) e India (7 por ciento)”.

Si bien China, el mayor emisor, se comprometió a reducir su intensidad de carbono en un 60-65 % desde los niveles de 2005 para 2030, “las emisiones de CO2 de China aumentaron en un 80 por ciento entre 2005 y 2018 y se espera que continúen aumentando durante la próxima década dada su tasa de crecimiento económico proyectada”, según el informe.

Estados Unidos se comprometió en 2015 a reducir las emisiones en un 26-28 por ciento desde los niveles de 2005 para 2025. Pero la administración actual retiró al país del Acuerdo de París y redujo “las regulaciones federales destinadas a frenar las emisiones. Se están implementando esfuerzos estatales y locales para tratar de cumplir con la promesa de los Estados Unidos”.

El Dr. Pablo Canziani, Director de la Unidad de Investigación y Desarrollo de las Ingenierías (UIDI) en la UTN Buenos Aires e investigador principal del CONICET,

Según el informe, sólo la Unión Europea está en camino de cumplir con sus compromisos: “la UE y sus 28 Estados miembros se comprometieron a reducir las emisiones de GEI al menos un 40 por ciento desde el nivel de 1990 para 2030. Y están en camino de reducir las emisiones de GEI en un 58 por ciento para 2030”, destaca.

Para Canziani, “el documento demuestra que los compromisos de la mayoría de los países son totalmente insuficientes para frenar el cambio climático. Los principales emisores son China, EE.UU, Unión Europea, Rusia y la India. Si ellos no reducen sus emisiones ya que el total de sus emisiones anuales superan el 50 por ciento del total de emisiones no será posible frenar el proceso”.

El investigador de la UTNBA aseguró que desde 2015 hasta hoy sólo 4 países mejoraron su oferta, entre ellos la República Argentina.

“Si bien la propuesta argentina es aún insuficiente ya que se refiere a mejoras en la ‘intensidad’ en primera instancia, por otro lado, el documento reafirma las responsabilidades diferenciadas que competen a los países en función de su grado de desarrollo”, aseguró.

Canziani explicó que los compromisos del Acuerdo de Kioto fueron incumplidos y que el mismo no requería que los países presentaran planes de mitigación. En cambio “en el Acuerdo de París si están estas medidas. Y eso marcó un antes y un después. Si bien las reducciones son voluntarias, se pretende que de alguna forma esto sea controlado cada 4 años por todos los miembros, para ver si están cumpliendo las metas”.

El investigador consideró que “no hay un compromiso real. En América Latina, con la situación política conflictiva, es más difícil darle la importancia que tiene. Y en otros países hay una demanda de la ciudadanía que no tiene respuesta a nivel político. Creo que el único bloque de países que responde a lo que pide la ciudadanía es en la Unión Europea. De hecho, es el único bloque que está cumpliendo fehacientemente con sus compromisos con el Acuerdo de París. Tampoco hay consciencia todavía para enfrentar las causas del cambio climático y, además, adaptarse a los cambios que ya están ocurriendo y los que están previstos que ocurran, rinde un beneficio económico. Es decir, el costo de hacer esta conversión es mucho menor que el costo de enfrentar los desastres que genera”, sostuvo.

China comienza a hacer lobby ante Alberto en temas nucleares, litio y comunicaciones

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El pragmatismo chino es infinito. Apenas una semana después de la carta enviada por Xi Jinping a Alberto Fernández para felicitarlo por su victoria electoral, el gobierno del gigante asiático avanzó con un acercamiento concreto para profundizar la relación bilateral y acelerar los proyectos chinos en la Argentina.

El embajador chino en Buenos Aires, Zou Xiaoli, se reunió con Fernández en las oficinas que inauguró en Puerto Madero para explicar qué relaciones diplomáticas desea Beijing con Buenos Aires cuando el gobierno peronista suceda a la administración de Cambiemos.

“Fue una reunión muy cordial, con una muy buena predisposición de China y una imperiosa necesidad de trabajar juntos”, comentó a Infobae un dirigente del Frente de Todos que trabaja en las oficinas de Puerto Madero.

Junto a Fernández y Zou estuvieron Santiago Cafiero, probable jefe de Gabinete, y Matías Kulfas, que aparece como posible ministro de Economía.

La reunión sirvió para hacer un repaso de todos los proyectos que China quiere desplegar en la Argentina como parte de la “alianza estratégica integral”, y también para hacer un balance de las relaciones entre el gobierno chino y la presidencia de Macri. En este contexto, revelaron desde el Frente de Todos a Infobae, se observó cierta molestia de China con la administración de Mauricio Macri por no haber cumplido con algunos acuerdos pactados con Xi.

El caso paradigmático, acorde a la perspectiva de Beijing, fue el contrato trunco por la construcción de dos centrales nucleares con tecnología china en Campana. La primera, una CANDU de de uranio natural de 740 MW, era la que le interesaba a la Argentina, ya que es idéntica a la de la central de Embalse, Córdoba. Conoce perfectamente la tecnología desde 1974, tiene proveedores argentinos para cada componente, también la mayor fábrica de agua pesada del mundo (sin ella, el uranio natural no entra en reacción), y aportaba, entre horas de trabajo y piezas, el el 75% de la central en valor. Esa planta iba a parar al predio de las Atuchas I y II, también de uranio natural, hoy debería estar terminándose, y en ese pico de construcción, generando 7000 puestos de trabajo directos y muchos miles más indirectos.

La segunda central es la que le interesaba plantar a China en esta región donde no hay ningún equipo nuclear de ese origen: es de uranio enriquecido y se llama Hwalong-1, literalmente, «Dragón Chino». Para el gobierno de Xi Jingping devino en un aparato «de bandera», un símbolo de su dominio tecnológico de la ingeniería atómica y de su capacidad exportadora. El Programa Nuclear Argentino, sin mayor interés en uranio enriquecido desde 1967, no sólo no tiene capacidad propia de suministrar el enriquecido en las cantidades que este aparato devoraría, sino tampoco un lugar adecuado en Atucha o en Embalse para poner esta máquina de 1140 MW.

La Hwalong-1 sería obviamente una adquisición «llave en mano», en la que Argentina a lo sumo contribuiría con la obra civil (hormigón y construcciones), y con su industria metalúrgica, metalmecánica, electromecánica, electrónica y de montajes más bien «en plan mirón», agarrando a lo sumo pequeños trabajos. Para cualquier CANDU, Argentina fabrica el combustible desde 1984. Para una Hwalong, en cambio, tendría que abrirse una compleja negociación para que la CNNC (China National Nuclear Corporation) le transfiriera la tecnología a nuestra fábrica, CONUAR, dentro del paquete global de compra, sin cobrarla aparte. No iba a ser fácil, pero no era imposible: ya lo hizo 3 veces con otros proveedores.

Pero durante el gobierno de CFK, y con un pragmatismo casi chino, nuestro gobierno acordó comprar ambas centrales a cambio de un financiamiento de lujo por la parte oferente: 85% para ambas operaciones, con 8 años de gracia para empezar a pagar, 20 años de plazo para hacerlo y un 4% de interés anual. Con un ritmo de construcción decente, cada central entraba «en línea» al 5to o 6to año del inicio de obra, de modo que cada central terminaba pagándose sola con la electricidad vendida, y dado que ambas están diseñadas para un primer ciclo de vida de 60 años, todavía les quedaban 32 años de trabajo. Desconfiada del poco amor que tiene la Argentina por el uranio enriquecido, la CNNC (China National Nuclear Corporation) exigió que se empezaran ambas obras al mismo tiempo. El gobierno argentino pidió 2 años «de descalce»: iniciar primero la CANDU en Atucha I, y 2 años más tarde la Hwalong ya se vería en qué provincia (otra compleja negociación).

El gobierno de Macri atrasó primero 2 años la compra de la CANDU, la que interesaba a la Argentina. Luego en 2018 la canceló «para siempre», dado que estaba demasiado endeudado (¿por quién?). Se quedó únicamente con la Hwalong-1, que quería sí o sí vendernos China, lo que obviamente no despeinó mucho a Beijing: se evitaba pagar la carnada, el pez prefería el anzuelo pelado. Pero luego tres veces Macri renegó de esta versión destripada en favor chino del convenio original, alegando “falta de presupuesto”, algo incomprensible porque el 85% venía desde Beijing.

En este camino de idas y vueltas, en 2017, Macri y el gobernador Weretilnek avisaron (y desde China) que la Hwalong-1 se construiría en Río Negro, lo que desató una pueblada en la capital, Viedma, que sólo se aplacó cuando el parlamento provincial aprobó una ley que rechazaba «ad aeternum» toda central nucleoeléctrica… salvo que fuera obra de la empresa nuclear provincial, INVAP. El último acto de rechazo de Macri hacia la Hwalong-1 sucedió en medio del dispendioso fasto de la reunión de la OCDE (Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico) en Buenos Aires. La OCDE es un club de ricos al cual Argentina pertenece sólo por su dominio de la tecnología nuclear. No podía haber una ocasión más pública y agraviante hacia los chinos «para bajarse» del proyecto: Xi Jinping se iría 2 días después de terminada la extravaganza, porque quería quedarse a limar los últimos detalles de la operación Hwalong-1 con China. También agraviante hacia la Argentina, porque fue un acto de sumisión explícito al garante oficioso del re-endeudamiento de Macri con el FMI, en este casi el presidente Donald Trump. Xi Jinping, muy chino, sonrió y no dijo ni «mu». Seguramente a Macri ya lo veía «de salida», pero además China no sólo es garante de deuda, por swaps, sino nuestra mayor compradora de soja y de carnes.

Pocos días después de que Fernández ganase las elecciones, el embajador Zou entregó en mano a Felipe Solá una carta del presidente Xi para Fernández en la que destacó: “Argentina es un buen amigo y socio”. Y Guneg Shuang, portavoz de Ministerio de Relaciones Exteriores, expresó en una declaración pública que “China felicita al Sr. Alberto Fernández por su elección como el próximo presidente de Argentina. Creemos que bajo su liderazgo, Argentina obtendrá nuevos logros en su desarrollo nacional”.

El embajador asiático reiteró ante Fernández la idea de que “China concede gran importancia a su relación con Argentina y está lista a trabajar con Argentina para avanzar en el desarrollo sólido y estable de nuestra asociación estratégica integral para brindar mayores beneficios a los dos pueblos”.

Estos son los proyectos que China tiene mucho interés en desplegar en la Argentina:

1-La central nuclear. Se trata de un proyecto para instalar una central nuclear en Lima, es decir en el predio de las Atuchas, «con tecnología estrictamente china», como dice Infobae. Obviamente, a CNNC ya no le importa vendernos otra cosa que la Hwalong-1. El proyecto por ambas centrales en tiempos de Cristina Kirchner era de U$ 12.000 millones, y hoy los chinos hablan de U$ 9.000 millones.

Obviamente, China no piensa en la CANDU, pero la mayor parte de los profesionales históricos de la CNEA, de NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA), de Dioxitek y del sector privado nuclear, entre ellos Pérez Companc, Pescarmona y Techint sí, y ni hablar de las 130 otras firmas argentinas que en 2014 terminaron Atucha II, y de las 100 que en 2018 «retubaron a nuevo» Embalse, y le consiguieron 30 años más de vida. Quieren trabajar, construir y cobrar, no mirar cómo se instala la Hwalong-1 por televisión. Después del fracaso de las negociaciones con el gobierno de Macri, en la administración china esperan avanzar de una vez por todas con este proyecto clave para Beijing. También lo es para Buenos Aires, pero no es imposible que la nueva administración quiera volver al acuerdo anterior, el de una CANDU y una Hwalong-1.

Xi Jinping no logró cerrar un acuerdo con Macri para la construcción de una central nuclear en Argentina

2-La hidrovía. El gobierno chino confía en ganar una licitación en el 2020 para las obras de dragado y balizamiento de la hidrovía del río Paraná-Paraguay. Hasta ahora, esta vía está en manos de la empresa argentina Hidrovías SA. Según pudo saber Infobae de fuentes diplomáticas, la empresa china Cofco está dispuesta a ofrecer hasta un 30% menos del costo global de las obras. También está la gigante Shangai Dredging Company (SDC), que ya en el 2016 ofrecía un peaje de USD 2,25 la tonelada de registro neto frente a los USD 3,05 que cobra Hidrovía SA.

3-Polo logístico. Esto sí que es una novedad. En su reciente visita a la Argentina el ministro de Defensa chino, el general Wei Fenghe, resaltó el interés de empresas estatales de ese país por participar en las licitaciones para construir un Polo Logístico Antártico en Ushuaia. La idea es armar allí un centro de operaciones vinculado a la potencialidad de los recursos naturales para el traslado de mercaderías y la explotación de recursos de ultramar. Se trata de un proyecto chino con una inversión inicial de USD 50 millones de dólares. Sobre este tema hablaron Fernández y el embajador Zou, quien la semana pesada recibió por este tema al gobernador electo de Tierra del Fuego, el peronista Gustavo Mellela.

Habrá que escuchar con oídos despiertos: Ushuaia controla algo de la navegación por el Canal del Beagle entre el Atlántico y el Pacífico. Es un tránsito más bien escaso, porque el pasaje comercial interoceánico lo domina el Canal de Panamá, y en mucha menor medida el del Estrecho de Drake, pasando por el sur de la isla chilena de Cabo de Hornos. Fuera de proyección de poder geopolítico, por ahora no se entiende mucho el interés chino por Ushuaia, pero no es el único lugar que podría ponerse de moda: muy cerca y en la orilla sur del canal está Puerto Williams, capital chilena de la isla Navarino, con calidad comparable (calado profundo, relativa protección ante vientos y oleaje). Lo de que el polo propuesto se llame «Antártico» también es sugerente: Argentina y Chile son los países más cercanos al único lugar del perímetro del Continente Blanco, hoy en rápída deglaciación, donde se embarca y desembarca fácil: la Península Antártica.

4-El polémico 5G. Entre los otros temas que hay en carpeta, pero que no está claro si se habló ayer en la reunión de Alberto Fernández con el embajador Zou, figura el interés de China por desembarcar con Huawei en la Argentina para el desarrollo de tecnología 5G en las telecomunicaciones. Este es un tema polémico, ya que Estados Unidos pone reparos en todo el mundo ante el avance chino en este campo porque entiende que esto hace peligrar la seguridad nacional de los países que podrían ser espiados por la inteligencia de Beijing. Pero los 35.000 km. de fibra óptica subterránea de nuestro país, de los que 31.000 km. se tendieron durante el gobierno de CFK, están hechos con cables ópticos chinos, así como también buena parte de la electrónica de conexiones. Es la llamada Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), y el «backbone» físico invisible de todos las comunicaciones visibles: la telefonía inalámbrica actual, la TV, la radio y obviamente los servicios brindados por Internet, desde Waze hasta Tweeter, desde el e-mail hasta WhatsApp. EEUU no parece preocupado por nuestra seguridad, sino por haber llegado tal vez un poco tarde a la parte estructural y profunda de nuestro mercado de telecomunicaciones.

5-Litio, Vaca Muerta y represas. También se habló en la reunión con Alberto Fernández de potenciar los proyectos para que empresas chinas puedan desplegar inversiones inminentes en el norte argentino para la explotación de litio. Y se mencionaron los potenciales de inversión en Vaca Muerta al mismo tiempo que el avance de las obras para las represas Cepernic y Kirchner en Santa Cruz.

Todo esto forma parte del nuevo vínculo que China quiere establecer con el gobierno de Fernández y que prevé también el giro de swaps con yuanes para el financiamiento de la Argentina en caso de alguna crisis económica. ¿Los chinos se referirán también a la actual?

Argentina en el mar (y en la Antártida) – III

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Arias nos contó ayer y anteayer de la epopeya pacífica que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. Aquí acerca una propuesta sobre lo que podemos hacer en otra extensión que reclamamos: la Antártica Argentina. Detalla las capacidades que podemos adquirir. Y las que ya tenemos.

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Estimad@s, tenemos 1,78 millones de km2 de de territorios nuevos y muy profundos a entender y defender. Pero nos falta conocerlos mucho mejor para ver qué hay allí a explotar, o guardar para cuando haya cómo. Para ambas cosas, necesitamos reconstruir nuestra industria naval.

Son dos pájaros que se matan de un tiro, con un cambio de “target”: TANDANOR y los Astilleros Río Santiago (ARS) tuvieron un pasado glorioso AM (antes de Menem): construían no sólo mercantes medianos, sino locomotoras, turbinas para centrales hidroeléctricas, componentes pesados de centrales nucleares, etc. Y ganando plata. Tras su resurrección en épocas de NK y CFK, construyeron graneleros y tanqueros de gran tamaño, para autoequipamiento y exportación a clientes puntuales (Alemania, Venezuela). Y nuevamente, ganando plata.

Pero en materia de barcos de transporte comunes, es difícil morderle mercado a Corea del Sur, China, Japón, Filipinas y Vietnam: a fuerza de automatización, escala y dumping humano tienen unos costos de morondanga. La plata se puede ganar con naves especiales, nichos de mercado donde tal vez podamos reinar todo lo que se pueda, como INVAP lo hace hoy –con gran trabajo y riesgo- en el campo de los pequeños reactores atómicos.

Por eso, si hay que darles una tercera vida a TANDANOR y los ARS pondría muchas fichas en dos posibles “showrooms flotantes”: un oceanográfico polar a lo bestia, para 80 científicos, y además otro rompehielos aún mayor que el ARA Irízar. Pero ojo, esta vez hablo de propulsión nuclear. Es decir, esta propuesta no es sólo para los astilleros sino también para la CNEA e INVAP.

Veo su dedo en su sien, haciendo ese gesto ingenieril de “falta tornillo” en que mis lectores incurren con frecuencia. Ud. piensa que con el Irízar y los dos buques oceanográficos que tenemos (el ARA Deseado y el ídem Austral) estamos casi sobreequipados en oceanografía. No vaya a creerlo ni por un minuto. Pero el mundo está subequipado para trabajos de todo tipo en el nuevo escenario antártico, y personalmente creo más en adelantarse a la demanda que en correr tras la pelota.

Para probarme lo sobreequipada que está la Argentina en navegación antártica, Ud. me va comparar el Irízar contra cualquier rompehielos yanqui ochentoso, como el USCGS Polar Star, de la Coast Guard. La gente vive refutándome con el Polar Star, me para en la calle y me muestra fotos y especificaciones, mostrándome cuán inferior es al Irízar. Justamente a mí, que nunca lo puse en duda.

rescate

Invierno de 2002. El Irízar se trae al Magdalena Oldendorff a remolque, pero el hielo se cierra cada vez más rápido: habrá que abandonar el barco alemán para que pase la invernada como mejor pueda.

Me gritan hasta despeinarme que nuestra nave, con unas 15.000 toneladas y “apenas” 27.000 HP en hélices puede abrirse paso por banquisa de hasta 6 metros de grosor. Y de hielo viejo, es decir durísimo, sin burbujas y color azul. Esa locura el Irízar la hacía incluso antes de su reconstrucción –y repotenciación- en TANDANOR, entre 2010 y 2016. El Polar Star, en cambio, con 13.600 toneladas y 75.000 HP (que sólo alcanza en apuros, cuando debe sumar turbinas a su propulsión diésel-eléctrica), a duras penas rompe 4 metros de hielo. Señor@s, no me digan lo que ya sé: el Irízar es un titán. ¿Y entonces por qué los vengo a incordiar con que necesitamos otro rompehielos y de yapa, uno nuclear?

Hay un único país que se está construyendo una super-industria naval polar de doble uso (civil y militar) a expensas del cambio climático: Rusia. Podemos ser el segundo país en hacer algo parecido, mientras el Hemisferio Norte está distraído en sus propias cosas.

Los EEUU están realmente muy distraídos: a la Coast Guard yanqui le queda sólo el Polar Star en operaciones y ya cerró los dos astilleros especializados en su costa atlántica para poner rompehielos quilla. Rusia en cambio ya navega 40 rompehielos, básicamente liderando y pastoreando convoyes de barcos tanqueros y gasíferos a través de las nuevas rutas marítimas transpolares. Y vienen 11 unidades más en construcción.

De los 40 rompehielos rusos operativos, 9 son nucleares. Pero también lo es una rarísima “conteinera” con proa para romper hielo, el Sevmorput. De los 9 barcos atómicos rusos, 2 son rompehielos fluviales (bestias desconocidas en el resto del planeta). Los cascos de estas naves menores, llamadas Taymir y Vaigach, se pidieron a unos astilleros finlandeses (NHS en Wärtsila) que son los mismos que nos vendieron el Irízar. Rusia reconoce que sus vecinos son imbatibles diseñando cascos, pero la motorización nuclear y el equipamiento de ambos barcos es 100% ruso. Si Ud. googlea a ambos barcos, por fuera le parecerán casi idénticos al Irízar.

Todo esto es parte de un esfuerzo naval-ártico ruso que no se ha interrumpido desde 1890, y que hoy implica 16 bases de ejército, 16 puertos y 13 bases aéreas militares, protegidas por 400 misiles SAM (tierra-aire) S-400 de largo alcance en pleno polo. En contraste, los EEUU prácticamente carecen de activos militares dentro del Círculo Ártico.

Esto de construir un super-rompehielos nuclear cada 8 años, y ahora cada 4, lo hace un país cuyo PBI no difiere mucho del de Brasil, pero que se toma en serio cuatro cosas: el calentamiento global (vive de él en varios sentidos), el petróleo y el gas (exporta básicamente eso, ver ítem anterior), el átomo (lo usa para poder tener más hidrocarburos exportables aunque EEUU y Arabia Saudita les pisen lo precios), y last but not least, dominar el hielo el año completo (sin motores nucleares, olvídate de ello, cariño). Algunos imperios (ver caso de los otomanos en la Ruta de la Seda) se construyen cobrándole peaje a otros imperios.

Los russkis han inventado no sólo el rompehielos (el primero del mundo fue el Pilot, botado en 1864), sino también descubierto el negocio polar turístico. El Yamal debutó en él en 1977 vendiendo pasajes a U$ 25.000 por gorra a quienes quisieran bañarse en el Polo Norte geográfico en slip y mostrar la foto si sobrevivían. Su sucesor, el 50 Let Pobedy (“50 Años Tras la Victoria”), lleva hasta 128 pasajeros interesados a veces en esta forma de tortura. Su diseño dedica toda una cubierta a camarotes (hay de 5 categorías, de Carísima a La Maldad). Los rompehielos rusos más pulsudos eran los clase Arktika nacidos en tiempos soviéticos, de 25.000 toneladas, pero ahora Rosatomflot acaba de añadir el Sybyr, de una clase enteramente nueva: desplaza 33.000 toneladas y costó U$S 1700 millones.

El calentamiento global abrió rutas polares entre Europa y Asia, pero 9 meses por año son impracticables sin rompehielos. Eso sí, acortan el viaje hasta 40 días, y eso es plata. Allí en el Océano Ártico hoy los ivanes son como la suma de Vialidad Nacional, el Automóvil Club y las policías provinciales para los argentinos ruteros. En fin, leyendo los diarios veo que tal vez haya que tachar “Vialidad Nacional”.

turismo ártico

Turismo ártico. El Yamal, de Rosatomflot, pastoreando turistas finolis en el Polo Norte Geográfico. Los audaces se dan incluso un baño en el mar. El “core business” de la flota polar, sin embargo, son los servicios a Gazrpom y abrirle paso y darle escolta a grandes convoyes de mercantes entre Asia y Europa.

En 2011 Vladimir Putin dijo que el tránsito que Rusia ya habilita (y controla) entre decenas de países alguna vez será mayor que el del Canal de Suez. El Vlad será petiso pero ve lejos: 71 tránsitos boreales en 2016 están lejos de los 16.596 de Suez, pero ¿cómo serán las cosas en 2060? El termómetro, el reloj y Rusia trabajan activamente para Rusia, y contra Egipto.

Lo que nos remite a lo nuestro. No hay nada más poderoso que el Irízar en el Mar Antártico. Es un solitario titán. Pero en 2002 nuestro titán no fue suficiente para sacar de su varadura en hielo al barco polar alemán Magdalena Oldendorff. Logró abrirse paso a través de 350 km. de banquisa gruesa hasta el mismo, lo reabasteció, y luego trató de remolcarlo hasta aguas abiertas, pero de julio se pasó a agosto y la temperatura andaba en -50º C, el hielo empezó a cerrarse mucho más rápido de lo que el Irízar lograba romperlo, y la banquisa o “pack” iba alcanzando su apogeo de agosto. La propia deriva del hielo frenaba el convoy, que no lograba superar los 2 nudos. Los helicópteros Sea King, mandados como baquianos al frente, no lograban encontrar rajaduras largas por donde abrirse paso.

El capitán de navío Raúl Benmuyal dijo que había que dejar al Oldendorff en un sitio a salvo de corrientes y témpanos e irse: mejor un barco atrapado y sujeto a los riesgos de una invernada que dos. Tampoco fue tan fácil salir: el regreso a aguas abiertas fue de 1200 km. El “Uuuff” de alivio de la Armada fue unánime: no estaba para perder más barcos.

No sé si soy claro, pero el Polo Norte es moco de pavo, glaciológicamente hablando, comparado con la Antártida. Así como el Mar Ártico se va volviendo por primera vez navegable, o casi, al menos en tiempos históricos, el Antártico se está poniendo cada vez peor. Los más nuevos y gigantescos rompehielos rusos, de la clase “Líder” o LK-60, el Arktika y el mentado Sybyr, con el doble de desplazamiento del Irízar y 181.000 HP nucleares en hélices, están hecho para romper hielo de 3 metros, y si no hay más remedio, 4.

“Aquí abajo” no valdrían de mucho. Amén de lo cual está el hecho de que sus reactores dobles RITM-200 probablemente se recalentarían en la parte más tropical del trayecto entre ambos polos. (“¡Eso es una leyenda urbana!”, refutan en la US Coast Guard). Como sea, aquí los rusos no pintan con naves propias. Están tan hipnotizados en volverse a escape los amos del Polo Norte que suelen alquilar barcos polares (como el Madgalena Oldendorff) a Alemania, para reabastecer sus bases antárticas, como Novolaska-Reskaya en el caso citado. No se puede estar en todo.

Olvídese de “oil & gas” en la Antártida: toda minería está prohibida por el Pacto Antártico de 1959. Sin embargo, o por ello, se está llenando de turistas, especialmente en su sitio más vistoso y desembarcable, la Península, francamente bastante más bonito y lleno de fauna marina y costera que la chatura blanca del Polo Norte.

De ese solitario dedo torcido con el que la Antártida trata de señalar a Sudamérica somos –junto con Chile- el vecino más a tiro.

catamarán

Este catamarán (Sea Spirit) es tan polar como amazónicos los absortos pingüinos que lo miran…

Y con EEUU y el Reino Unido y hasta China muy dedicados a prospectar fondos marinos en la Antártida, en parte debido a los derechos expedidos por CONVEMAR, es decir Naciones Unidas, alrededor del Continente Blanco hay cada vez más barcos polares “que no están pa’ la bota de potro”. Es lo que pasó con el Oldendorff en 2002, y con el “Akademik Shokalsky” ruso en 2013 (en ambos casos, barcos polares). Cuatro rompehielos de distintas naciones (Argentina, Sudáfrica, Australia, China) trataron de desatrancar a estas naves y ni siquiera el nuestro –por lejos el mejor- pudo.

Se está armando un mercado, estimad@s. Ni hablar de los cruceros llenos de “gente linda” que se ven por la zona, y que parecen tan hechos para el hielo como los tapires. En suma, que cada vez habrá más científicos a rescatar, y aún muchos más turistas.

Sí, rescatarlos y cobrarles, y reconstruir nuestros astilleros. Y mostrar la bandera argentina en la zona. Y de tanto en tanto, venderle uno de estos barcos al mundo, salir de una oferta que sólo tiene “naves commodity” y pasar a las “especialty”. La soberanía para la Argentina puede ser “big business”, señor@s.

Y me anticipo a su objeción: el Tratado Antártico no prohíbe la propulsión nuclear. Y no me venga con la contaminación. Cuando está navegando en “ramming”, rompiendo hielo de sólo 3 metros, ¿adivina cuánto combustible líquido gasta el viejo USCGS Polar Star? 100 toneladas/día. Si eso es ecología…

Continuará

Daniel E. Arias

Investigan al magnate ruso que compró la cadena de supermercados Día

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Uno de los más poderosos oligarcas rusos, Mikhail Fridman, investigado por su supuesta responsabilidad en la caída del grupo español de tecnología Zed para adquirirlo a bajo precio, ha negado su participación en los hechos. Según fuentes jurídicas, la Fiscalía ha asegurado que seguirá adelante con la investigación.

El magnate, presentado por Forbes como el hombre más rico de Londres y que acaba de adquirir la cadena de supermercados Día, estaba citado por el juez instructor, Manuel García-Castellón, como investigado por corrupción en los negocios, abuso de mercado, insolvencia punible y administración desleal.

La defensa de Fridman, que ha declarado en ruso con traductor, se ha basado en que él no tuvo capacidad decisoria en Zed, por lo que su relación con la quiebra era nula. La compañía estaba entonces dirigida por Javier Pérez-Dolset, que es quien acusa ahora a Fridman.

Según un comunicado de la empresa de Mikhail Fridman, el acusado «ha desmentido categóricamente las alegaciones formuladas contra él en relación con Zed o su insolvencia» ante el Juzgado Central de Instrucción 6 de Madrid. Fridman ha asegurado que no «ha conocido, ni liderado ni dado instrucciones ni participado en un plan de asedio ilegal para comprar Zed» y que sus compañías «no hicieron nunca una oferta de compra por Zed».

Ha sostenido que «como demuestran los registros públicos del Tribunal de Apelación de Ámsterdam, los problemas de Zed han surgido de lo que es fundamentalmente (y simplemente) una disputa entre los accionistas españoles y rusos de Zed».

En otro momento de la declaración, Fridman ha afirmado que «solo se ha reunido con Pérez Dolset menos de un par de veces en eventos sociales, y no ha tenido contacto o comunicación con él en relación con el asunto Zed», según el comunicado de sus abogados.

No obstante, fuentes cercanas a Zed desmienten estas afirmaciones y aseguran que Pérez-Dolset estuvo en más de 20 ocasiones con Fridman, incluidas reuniones en su mansión en Moscú. Estas fuentes calificaron las declaraciones del magnate ruso «como producto de una fuerte amnesia ya que ha olvidado muchas reuniones con directivos de Zed, donde se tomaron decisiones sobre esta firma. Se demostrará que existieron las citas porque estuvieron muchas personas que, incluso, ya lo han declarado ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos», que también investiga operaciones de Fridman.

A través de su fondo LetterOne, con sede en Luxemburgo, Fridman controla compañías de telecomunicaciones, sanidad, hidrocarburos y finanzas. De hecho, es el fundador del mayor banco privado ruso, Alfa Bank. El empresario, considerado cercano al Kremlin, realizó, según la Fiscalía, «una técnica típica de parte de la mafia rusa»: el raid, es decir, un ataque para apropiarse ilegalmente de una empresa.

Trabajar en oficinas con ventanas mejora el desempeño cognitivo

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Nuevos estudios del Laboratorio para Bienestar, que consiste en una colaboración entre Delos™ y Mayo Clinic, muestran que las oficinas con ventanas que permiten el paso de la luz natural y tienen vista hacia el exterior mejoran tanto el desempeño cognitivo de los empleados como su satisfacción con el ambiente laboral. Las persianas modernas y las últimas técnicas para polarización de vidrios mitigan el cansancio ocular y reducen las molestias fruto del resplandor de la luz solar.

Los resultados se publican en el volumen de noviembre de Building and Environment. El estudio fue realizado por investigadores ambientales, de salud y de ciencias conductuales.

Como parte del estudio, los participantes se trasladaron a un entorno laboral simulado que coincidía con sus cubículos habituales de trabajo. Allí, llevaron a cabo sus actividades laborales normales por un período de 14 semanas, durante las cuales se controló el ambiente y el comportamiento. Los participantes llevaron también sus objetos personales y materiales de trabajo.

El espacio laboral simulado tenía las ventanas orientadas hacia el este o el norte y todos los participantes estaban sentados a la misma distancia de las ventanas. Cada dos semanas, se exponía a los participantes a una ventana de condición diferente, sea con persianas de malla, ventanas con polarización dinámica o persianas con oscurecimiento total que eliminaban la luz solar y la vista. Las ventanas con polarización dinámica funcionaban con un algoritmo que las ajustaba automáticamente a tonos más oscuros por la mañana a fin de impedir el resplandor de la luz del día, pero recuperaban la tonalidad hacia el mediodía. Los participantes podían ajustar la altura de las persianas de malla y el cambio de color de la ventana, según su preferencia. Otras condiciones, como la iluminación eléctrica, la temperatura, la humedad y la ventilación se mantuvieron constantes.

A diario, se medían tres aspectos de la función cognitiva: memoria funcional, inhibición y cambio de labores. A través de un cuestionario, se evaluó la salud de los ojos, incluido cansancio ocular, fatiga, irritabilidad, enfoque y visión borrosa. Los empleados también informaron acerca de su satisfacción con el ambiente laboral, o sea, su reacción ante el espacio laboral en general y la luz existente para trabajar con el computador o con documentos escritos.

La función cognitiva mejoró cuando los participantes tenían exposición a la luz del día y a algún tipo de vista en su espacio laboral. En concreto, aumentó la capacidad de retener y manipular cosas en la memoria, así como la capacidad de inhibir respuestas. Sin embargo, la alteración de las condiciones del estudio no afectó sobre el cambio de labores. El grado de mejora en el desempeño cognitivo fue igual con las persianas de malla que con la polarización dinámica, a diferencia de lo ocurrido bajo las condiciones de oscurecimiento total. El cansancio ocular también disminuyó cuando los empleados estuvieron expuestos a la luz del día y podían ver algo por la ventana, sin ninguna diferencia entre los dos tipos de protección contra el sol. La satisfacción respecto al ambiente igualmente mejoró con el acceso a una ventana.

Cuando el espacio laboral era el de las persianas con oscurecimiento total, el cambio más importante que los empleados deseaban era tener una ventana. En cambio, cuando estuvieron expuestos a las persianas de malla y a la polarización dinámica, la principal mejora que deseaban variaba entre ruido, temperatura y privacidad.

“Esto se suma a la evidencia creciente sobre la influencia positiva de tener vista al exterior. Otros estudios ya demostraron que el acceso a la luz del día y a algún tipo de vista no solamente reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y disminuye el absentismo laboral, sino que hasta ayuda a que los empleados cometan menos errores. Estos resultados pueden desarrollarse con otros estudios para ayudar a completar el cuadro naciente respecto a que las ventanas son positivas para todos”, comenta el Dr. Brent Bauer, director médico del Laboratorio para Bienestar e investigador principal de Mayo Clinic en el estudio.

Consejos

· Trasladar la naturaleza al interior, con plantas o algo acuático. Decorar con imágenes de la naturaleza, sean fotos, cuadros, protectores de pantalla o recortes de revistas.
· Diseñar el espacio laboral con elementos naturales, incluso madera y piedra.
· Usar audífonos para escuchar grabaciones de la naturaleza o pasar videos que muestren bosques, lagos, flores y otros elementos naturales placenteros.
· Tomar descansos para caminar afuera.

Bolivia: Evo Morales fue forzado a renunciar

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Luego de más de 13 años en el poder, el presidente Evo Morales renunció ayer a la presidencia de Bolivia​ en medio de una profunda crisis política y social en ese país y denunciando un golpe de Estado.

Lo comunicó luego de que las Fuerzas Armadas y la Policía le reclamaran públicamente su dimisión. Horas antes, Morales había convocado a nuevas elecciones luego de difundirse una auditoría de la OEA donde se denuncian graves irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, que el ahora ex presidente se había adjudicado, lo que le permitiría un cuarto mandato consecutivo.

«Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales», dijo Morales a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios.

Tras conocerse la noticia, el Gobierno de Mauricio Macri negó haberle ofrecido asilo político al ahora ex presidente boliviano y, horas después, se limitó a pedir «diálogo».

Morales, de 60 años y en el poder desde 2006, había ganado la reelección en las cuestionadas elecciones de octubre, pero la misión de auditoría de la OEA detectó numerosas irregularidades, en un informe divulgado este domingo. En las horas siguientes, Morales perdió el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la Policía, mientras miles de personas exigían su renuncia en las calles.

Argentina en el mar – II

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Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempoArias menciona aquí a algunos.

Agregamos un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

ooooo

En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno al conocido ministro Cavallo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar las naves de prospección a las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En este excelente documental de Canal Encuentro los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

ola

Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009.

Continuará

Daniel E. Arias

El decreto que permite importar basura plástica debe ser derogado

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La semana pasada publicamos una nota que recogía la alarma de entidades europeas que cuestionan la exportación de basura desde los EE.UU. ante un decreto de Macri de agosto de este año que permitía importarla. Esto ya había provocado ruido entre nosotros. Desde Infobae a Página 12, hasta la oficial Télam informaron. También AgendAR, naturalmente.

Pero luego pasaron muchas cosas, y la memoria del público es corta. Daniel Arias nos informa a fondo sobre el tema. Y reclama la derogación inmediata de ese decreto.

«IMPORTANDO LOS DESECHOS PLÁSTICOS DEL MUNDO

Tumbando una ley con un decreto (la 24.051 de 1991 de Residuos Peligrosos con el 591/2019) Argentina ha cambiado su definición de residuos en una medida que podría permitirle importar millones de toneladas de plástico desechado por los Estados Unidos.

El decreto 591/2019, firmado por el presidente Mauricio Macri, «reclasifica la clasificación» en origen de plásticos destinados al reciclaje. Ahora, hasta inspección en puerto de destino, son materia prima en lugar de desechos. Si resulta que eran basura demasiado tóxica o de gestión irredimible, paciencia: ¿quién se quedará con el muerto? La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a cargo de Sergio Bergman, argumentó que la decisión del Gobierno de dejar de exigir el «certificado de inocuidad sanitaria y ambiental» , como garante del tipo de material de residuo que llegue al país, se debe a que ya no es emitido por ningún país. Lógico, la credibilidad de tales papeles marca debajo de cero.

Esto le da a la Aduana una nueva «visión flexible» de los desechos de plástico mezclados y contaminados que son difíciles de reprocesar. Al no poder ser reciclados para darles una segunda vida económica como polímeros de menor calidad, aquí sufrirán su destino habitual: descarte en basurales (lo que supone contaminación de arroyos, ríos e incluso a largo plazo del mar, por acarreo), o enterramiento en nuestros ya colapsados rellenos sanitarios (lo que supone contaminación de napas freáticas) o la quema a temperaturas inferiores a 1000 grados Celsius (y eso equivale a contaminación múltiple de aire, aguas, tierras y cultivos).

Grupos sociales y medioambientales dicen que el decreto es ilegal (efectivamente, viola la ley 24.051 a mansalva). Además, contrarresta una tendencia mundial hacia la gestión nacional del plástico: el que lo produjo o compró, que arregle el asunto. Hubo países que «se tiraron de palomita» para ocupar -por pago- el lugar que acaba de abandonar China en 2017, pero éste es un tiempo de creciente desobediencia civil, y quienes se compran este problema se se arrepienten rápido.

El de Macri es otro primer paso para que Argentina absorba los plásticos que se acumularon caóticamente en puertos de embarque del Primer Mundo cuando China, sin preaviso, comenzó a rechazar todos los envíos, excepto «de primera», es decir los más limpios y factibles de reciclado, a fines de 2017. Pero la vocación basurera de gobiernos parecidos al de Macri es vieja.

Recordamos a los lectores que en 1990 se intentó obligar a la Aduana a permitir la entrada de 500.000 toneladas de residuos de fabricación de pesticidas, pinturas y aceites clorados provenientes del Sur de los EEUU y de Alemania, y que quien la dirigía en aquel momento, el brigadier Rodolfo Echegoyen, filtró la información a los diarios Página 12 y Clarín.

Esto desató el primer gran escándalo nacional del entonces nuevo gobierno, en un verano que se preveía políticamente tranquilo. La generalmente plácida Federación Universitaria Argentina (FUA) y algunas ONG anunciaron que irían a detener los embarques en gomones a motor, o que encerrarían los puertos de llegada con piquetes. Hubo alarmada reunión de gabinete. Saliendo de la misma, el entonces ministro del Interior, José Manzano, junto a la Secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray, duplicaron la apuesta: dijeron que detendrían los cargamentos usando la Marina y la Prefectura. Desde Clarín les contesté que no hacía falta ponerse tan bravos: bastaba con no invitarlos a venir. En la misma página publiqué el documento en que el apoderado legal del Ministerio de Hacienda ordenaba a la Aduana dar libre paso a tales «mercancías», ya que la Constitución de 1853 no las prohibía. Con las firmas de Carlos Menem y Domingo Cavallo, para más datos. Fin del asunto.

Los puertos de Buenos Aires y Comodoro Rivadavia se salvaron un tiempo de quedar atosigados de tambores de metal llenos de contenidos líquidos inmanejables. El brigadier Echegoyen (a) «El Indio», renunció a su cargo al toque y «se suicidó»el 13 de Diciembre con un revólver S&W .38. Fue un suicidio raro. Echegoyen tenía la nariz y la frente molidas a golpes, y al parecer había gatillado el arma con el dedo equivocado (¡el pulgar!), gastado dos balas en suicidarse en lugar de una (en el paladar), y la que apareció incrustada en un marco era del calibre correcto pero de plomo liso, distinta de las encamisadas de punta hueca que cargaba el brigadier, muy amenazado. «El Indio» había dicho públicamente que haría denuncias más pesadas, relativas a la entrada de droga al país a través de los depósitos fiscales de Edcadassa, sociedad conformada por el grupo Yabrán y la Fuerza Aérea.

Un país que compra basura es candidato fijo a que le lleguen otras cosas. Pero aunque se tratara de simples requechos plásticos, el problema de fondo es de qué están hechos, y qué sustancias contuvieron en su primer ciclo de vida. Jim Puckett, director ejecutivo de la Red de Acción de Basilea, un grupo que combate la exportación de desechos tóxicos desde el Primer Mundo al Tercero, dijo (de nosotros): «Están dispuestos a convertirse en un país sacrificial al cual el resto del mundo podría enviar sus desperdicios y beneficiarse de ello «.

Más de 180 países firmaron la Convención de Basilea, que rige el comercio internacional de residuos, pero Estados Unidos no firmó. Según una reciente enmienda propuesta por Noruega a la Convención, las naciones desarrolladas no podrán exportar desechos plásticos de baja calidad sin el consentimiento explícito de cada país pobre que los compre, y sin una garantía eficaz de que éste pueda manejar bien el problema ambiental resultante. Las enmiendas apuntan a garantizar que incluso Estados Unidos deban seguir las reglas de la Convención de Basilea, ya que si se aceptan, todo país firmante de la misma puede acordar compras de basura plástica al todavía primer gran productor mundial, pero sólo garantizando fehacientemente la eliminación prolija de la misma según la letra del tratado, dijo Pål Spillum, subdirector general del Ministerio de Medio Ambiente de Noruega.

Puckett dijo que en negociaciones recientes Argentina y Estados Unidos se opusieron a las enmiendas de Noruega. A Puckett le preocupa que Argentina esté posicionándose como el próximo gran basurero de Estados Unidos. Cree que Argentina, 8vo país del mundo por superficie pero poco poblado, tiene suficientes sitios alejados de todo como para llenar el rol que abandonó China.

Después del cierre de China, a fines de 2017, el torrente estadounidense de basura plástica comenzó a fluir hacia países como Vietnam, Malasia y Tailandia, hasta que en estos se desataron las inevitables crisis de rechazo popular. Cuando estos destinos de plan B comenzaron a prohibir las importaciones, los torrentes se reencaminaron hacia Camboya, Laos, Ghana, Etiopía, Kenia y Senegal, vírgenes hasta entonces. De modo que venimos a ser un plan C.

No existen distancias de seguridad respecto de los países productores: las islas más alejadas de toda costa continental en el planeta, Henderson en el Pacífico Sur y Tristán de Acuña en el Atlántico Sur, tienen sus playas sepultadas bajo toneladas objetos de plástico tirados desde puertos y barcos, y llevados y traídos por las indiferentes corrientes marinas. ¿Qué no ocurrirá entonces en los países que piden basura a gritos y acomodan sus leyes para ello?

Spillum dijo que la propuesta Noruega estaba destinada a «aumentar el control del movimiento transfronterizo de residuos plásticos que no es fácilmente reciclable y, por lo tanto, podría convertirse en un problema ambiental en el país de importación». Un portavoz de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) se vio obligado a contestar que Estados Unidos apoyó la convención de Basilea, pero que se opone a las enmiendas noruegas.

Para que el plástico de descarte esté exento de ellas necesitaría «cumplir con un conjunto de criterios muy estricto y estricto que es difícil y costoso de satisfacer», argumentó el portavoz de la EPA, y continuó: «A Estados Unidos le preocupa que las barreras al… (plástico de descarte)… disminuyan su valor y hagan que los plásticos vírgenes sean más atractivos en comparación, probablemente aumentando el volumen total de eliminación de plásticos del flujo de residuos ”. Es decir, que seguirán exportando basura, pero de puro ecologistas.

El bulto de la masa de plásticos técnicamente difíciles o económicamente muy caros de gestionar, ya sea por su propia composición química, o su contaminación orgánica, química o farmacológica, la forman los objetos fabricados para un uso único, cuya producción a partir de 1945 se disparó en rampa. Son las bolsas y botellas delgadas de PET, las botellas, bidones y pulverizadores de HDP (polietileno de alta densidad) que contuvieron detergentes y pesticidas, los clips, tuberías y mangueras de PVC, el polietileno de baja densidad (LDP) de bolsas de tintorería, botellas no retornables de bebidas, pañales descartables, el polipropileno (PP) de botellitas de fármacos, sorbetes y botellas de salas y aderezos, las bandejas de espumas de telgopor (o styrofoam) típicas del packaging supermercadista, y sigue una lista inacabable.

Nada de todo esto es recuperable. Para quemarse sin emitir particulados tóxicos se requiere de enormes hornos de proceso capaces de mantener temperaturas de 1000 grados en todo su recorrido (tuvo uno solo), o bien -y con más problemas- en hornos de calcinamiento de cemento (hay muy pocos en todo el país, sólo en Jujuy, Mendoza y Córdoba). Los hornos cementeros son verdaderos monstruos, tubos rotativos de 6 metros de diámetro y 180 de largo que también logran mantener temperaturas mayores de 1000 grados (llegan a 1480). La paradoja económica entonces es que la Argentina debería gastar cantidades enormes de combustible -gasoil y gas que le andan faltando- para transportar y luego quemar estas «materias primas» que nos regala EEUU. Gran negocio.

El único horno diseñado ad-hoc para eliminar residuos tóxicos fue el de AILINCO, firma fundada (con bastante ingenuidad) por INVAP en Zárate en 1994, provincia de Buenos Aires, en sociedad con Kommunekemi, una cooperativa de 3er grado y escala nacional formada por todas las municipalidades de Dinamarca. Kommunekemi participaba con un 15% de las acciones y la tecnología del incinerador.

AgendAR todavía no existía entonces, y la Internet apenas, pero pude ver el gigantesco horno en operación en 1996. Era un cilindro rotativo apuntado al cielo en oblicua, atiborrado de sensores químicos y térmicos que alimentaban computadoras, en cuyas pantallas se monitoreaba en tiempo real toda variación local de temperatura a lo largo del trayecto interno «por las tripas del dragón», mientras éste devoraba su menú de aquel día, creemos recordar una ensalada de neumáticos trozados y plásticos con residuos de fabricación de pinturas que entraba por abajo. Por arriba, de la tobera terminal sólo brotaban enérgicos torrentes de dióxido de carbono y vapor de agua. No había humos. Oxidación total.

Un danés entusiasta, colorado y enorme me aseguró que salvo por la temperatura, aquel gas efluente de la chimenea era perfectamente respirable. Yo pensaba más bien en la pesada factura que acababa de pagarle a Metrogas aquel bimestre, y lo que debía ser la que pagó AILINCO. Salvo que la firma cobrara fortunas a sus clientes, ¿cómo podía siquiera cerrar las cuentas?

Respuesta: no cerraban ni a palos. Previsiblemente, los grandes operadores de basura de la provincia de Buenos Aires, acostumbrados al descontrol total, evitaron AILINCO como a la peste. Les quedaba lejos y cobraba. Prefieron seguir su práctica habitual de descartar pilas viejas y aceites clorados en descampados, o de quemar neumáticos a bajas temperaturas bajo la mirada distraída de algunos intendentes, y conseguirse donde los expidieran certificados sellados de «buena gestión final». El negocio de INVAP estaba fracasando en todo… salvo en generar oposición ambientalista en Zárate: ¿quién iba a creer que AILINCO fuera una excepción al desastre provincial? En todo caso, dejó de ser una excepción en 1999 cuando INVAP, cansada de pérdidas y piñas, se retiró y compró su lugar la española HERA, para gran alarma danesa. INVAP jamás volvió a ese rubro.

No sólo danesa era la alarma. Los vecinos se enteraron de que HERA tenía planes de 5 grandes enterramientos de residuos tóxicos, «rellenos sanitarios», como se los llama, y multiplicaron los decibeles de su oposición: el percolado líquido generado en esas fosas de impermeabilización más bien simbolica (suelo compactado con motoniveladora, luego membrana de polietieleno grueso) estaba cuadradamente en la zona de recarga pluvial del mayor acuífero de la Argentina, el Puelche, fuente de agua a su vez de la Zona Núcleo de la agricultura industrial argentina, también del agua potable de todas las municipalidades de la Pampa Ondulada, y de la de riego de una importante industria frutihortícola colindante con el Paraná. Y por definición, ya que la empresa española gestionaba basura peligrosa, esos percolados no podían ser químicamente muy inocentes. Ida la incómoda INVAP, el «core business» de Ailinco había virado hacia un vulgar enterramiento con venta de papelitos sellados que certifican santidad ambiental.

En 2000 Kommunekemi asumió pérdidas y se fue de AILINCO con un portazo que se oyó. Dijo su CEO, Kield Knarreborg: «… nuestra política es no involucrarnos en proyectos que no alcancen los estándares daneses de seguridad para los trabajadores y el entorno».

Ahora es toda la república y no Zárate, la que absorberá como pueda los residuos plásticos, pero ya no de la Provincia de Buenos Aires, sino los de la 2da economía industrial del planeta, y la 1ra en producción de «packaging» plástico. La EPA, como haciéndole honor a su nombre, dijo que «acababa de darse cuenta» del nuevo decreto de residuos de Argentina y que no había tenido la oportunidad de evaluar sus impactos. Qué sorpresa. EPA.

Cecilia Allen, una defensora con sede en Buenos Aires de la Alianza Global para Alternativas a los Incineradores, dijo que no es probable que se reciclen los plásticos mixtos que Argentina aceptó del extranjero. En los últimos meses, el valor del plástico reciclado ha disminuido. Es de menor calidad mecánica que el de primer uso, y más costoso de fabricar que el plástico virgen producido a partir del gas natural.

«Una de las preocupaciones que tenemos es que esto puede impulsar una industria incineradora en el país, o la quema de desechos en las plantas de cemento», dijo Allen. “Tenemos muchos desechos aquí y no estamos reduciendo, no estamos reciclando, no estamos compostando. Y no tiene sentido que abramos la puerta para que haya más por venir «. El planteo de Allen es casi ingenuo: ¿qué importador de basura va a costearse el flete desde nuestros puertos hasta los hornos de cemento de Córdoba, Mendoza o Jujuy?

Los incineradores a bajas temperaturas pero que consiguen certificados son abundantes, y están a tiro de puerto. Los productos cancerígenos de una combustión con poco oxígeno y bajas temperaturas son centenares, agrupables en decenas de familias químicas, y abundan en los particulados de bajo peso molecular, que generan esos delatores humos negros. Los de peor fama (justificada) son las dioxinas, disrruptores extremos del sistema inmunológico.

El reciclado de algunos plásticos es un éxito técnico y un ahorro. Vaya con elogios a quienes transforman pilas de plásticos en tableestacas para estabilizar orillas fluviales, o en mobiliario de plazas resistente a vandalismo. Estos y otros industriales serios han protestado contra el decreto. Creen que la sobreoferta de basura va a disminuir el valor de sus productos finales, porque habrá sobreoferta también de chantas.

Carolina Palacio, representante de la Federación Argentina de Recicladores, dijo que el sindicato ha luchado por mejores condiciones laborales y de vida. “En lugar de esto, desregulan y traen desechos de otras partes del mundo. ¿No tenemos suficiente desperdicio aquí? ”.

El decreto 591/2019 debe ser derogado de inmediato.

Daniel Arias

¿Qué pasará en el área de Ciencia y Tecnología a partir de diciembre de 2019?


En esta entrevista Fernando Peirano -coordinador de los equipos técnicos de Ciencia y Tecnología del presidente electo, Alberto Fernández- adelanta sus ideas y conclusiones para el sector.




La exportación de maíz fue récord

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Durante el período marzo – octubre 2019, las exportaciones de maíz argentino alcanzaron las 36.504.719 toneladas, lo que constituye un nuevo récord para el país, de acuerdo a los datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

La magnitud del registro queda en evidencia al comparar las ventas al exterior del mismo período del ciclo 2016/17, cuando se había logrado el último récord, que alcanzaron las 21.512.000 toneladas.

Tomando en cuenta exclusivamente el volumen de maíz ya embarcado, entre el 1° de marzo y el 15 de octubre pasados salieron de los puertos argentinos con destino al exterior un total de 27.346.952 toneladas, contra 19.358.458 toneladas embarcadas durante 2017.

Este hecho histórico ocurre en el marco de dos producciones récord de este cereal, como los 49,5 millones de toneladas en 2016/17 y 57 millones de toneladas en 2018/19.

Las excelentes perspectivas exportadoras de maíz argentino se proyectan también para el próximo ciclo comercial 2019/20, ya que a la fecha, las empresas exportadoras llevan registradas ventas por un total de 11.399.180 toneladas, contra las 4.314.000 toneladas, correspondientes al ciclo 2018/19, registradas a esta misma fecha.

Por otra parte, el maíz de origen argentino llega hasta el momento a 106 destinos, consolidándose como el tercer exportador mundial del producto, con un gran reconocimiento por su calidad.

Argentina en el mar – I

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Daniel Arias, frecuente e imprescindible columnista de AgendAR, también ha volcado su pasión argentina en otros lugares. Entre ellos, mi blog personal. Allí escribió, a lo largo de muchos meses, una historia del Programa Nuclear Argentino, que alguna vez tomará forma de libro. Pero en el medio, se metió con otros temas insoslayables. Uno era, a fines de 2017, el de los nuevos territorios submarinos que nuestro país había ganado.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando publiqué en un portal anterior, la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

Este tema lo tratamos en AgendAR, claro, en mayo del año pasado. Pero en estos siete capítulos que publicaremos a partir de hoy, Daniel nos cuenta la historia en un tono más informal y agrega detalles políticamente incorrectos. Y, lo más importante: en la tradición de este portal, propone proyectos para un destino argentino en el mar.

Se publican en este portal del domingo 10 al sábado 16 de noviembre de 2019.

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48% más de territorio soberano

Lector@: los tengo un poco podridos con ciertos aparentes zigzagueos temáticos. Admito que me confunden a mí también, pero es que la realidad se ha puesto tan sinuosa o perpleja para los argentos como se volvió para los ingleses aquel mediodía del 22 de junio de 1986, en México DF, cuando un tal Maradona se apiló a la selección británica en un “slalom” de leyenda.

No se asusten, lector@s, ésta vez el gol también es nuestro y de yapa, legal. Lo que no sabemos es qué hacer con La Copa.

Yo les estaba hablando de portaaviones perdidos, no de terrenos ganados, pero son temas que se tocan. La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), y un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre MUY sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

El pequeño detalle es que los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, lo que nos devuelve al tema portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la dual y la otra. Como sea, todavía de eso no habló naides. Hagámoslo nosotros, pues.

fondos marinos argentinos

El mapa que sintetiza los espacios marinos reclamados por Argentina en 2009. ¡Y obtenidos!

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón, es un archifiambre: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado asombrados de tarifazos y despidos como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado del rígido, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón “top” del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: dos décadas de agotadora continuidad de un elenco que incluye al Ministerio de Economía, al Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y “last but not least”, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

El reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es plata y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan remotos es salado. En marzo de 1997 CONVEMAR decidió la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía manijeado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar, y los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350, “The Full Monty”. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos… alpiste, poniéndose estaba la gansa.

ISA

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un gomán.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida. Son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero sólo porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. No descartes que no. Si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, mayormente de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Qué desconcierto… ¿y ahora qué hacemos?

Continuará

Daniel E. Arias

Orlando Ferreres dice que el PBI puede volver a crecer en el corto plazo

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Orlando Ferreres, de Orlando J. Ferreres & Asociados, es un economista ortodoxo y uno de los consultores favoritos de las grandes empresas. Ha sido un duro crítico en el pasado de las políticas del gobierno kirchnerista. Por eso, su opinión, que publicó la semana pasada en La Nación, puede sorprender:

«Sí, hay margen para crecer pues el PIB efectivo ha estado estancado desde el 2011 hasta el 2019, con sus oscilaciones y ahora es más bajo que en aquel año. Esto otorga alguna posibilidad al gobierno de Alberto Fernandez de enderezar el crecimiento, a pesar de lo difícil que es la situación inicial, con control de cambios, reprogramación parcial de la deuda pública y congelamiento de precios «pisados», caída del salario real y pobreza del 35,4 %.

Si tomamos en cuenta el PIB según la Frontera Posible de Producción ( FPP), es decir, el nivel máximo de PIB que podríamos obtener con los recursos naturales, capital y mano de obra acumulados, en el año 2002 había un margen de 30, 4 % de posible crecimiento técnico, dado que el PIB efectivo tenía esa diferencia con el PIB potencial.

¿A cuánto llega la diferencia actual en 2019, es decir, cuanto puede crecer el PIB efectivo respecto del potencial máximo (FPP), sin nuevas inversiones? Esta diferencia es de 10,1 %, o sea se puede intentar crecer pues la inversión bruta interna fija fue positiva aunque baja en la época de Mauricio Macri, aunque en los últimos años apenas creció el PIB potencial, pero bajó el PIB efectivo.

El PIB potencial también se estancó entre 1999 y 2003, pero después empezó a crecer dicho producto, por ejemplo, por los buenos precios de las commodities y por el aumento del mercado interno. Cuando la economía empezó a crecer, del 2003 hasta el 2008, lo hizo a un ritmo de 8,0 % anual o sea, se aprovechó bien la ventaja de la inversión efectuada previamente, en la convertibilidad.

Este crecimiento fue con bajo gasto público y un fuerte superávit fiscal que, sumado al de las provincias, fue en algunos años del 6 % del PIB. Esto se cambió con Cristina Fernandez de Kirchner, que llegó a un fuerte déficit fiscal superior al 6 % del PIB y que complicó la evolución de la economía de allí para adelante. Con Macri no mejoró el gasto público, sino que aumentó y eso complicó más la evolución macroeconómica, atrasándose el tipo de cambio sobre lo que correspondería, es decir, con respecto al cálculo de la Paridad Teórica de Equilibrio (PTE).

Esta evolución macroeconómica se ajustó en el último año y medio pero ya la deuda era muy grande y hubo que pedir rescate al FMI por dos veces. Como el salario real y la pobreza no mejoraron, si bien se llegó a un 41 % de los votos en las elecciones del 27/10, igual se perdió dichas elecciones en esa primera vuelta.

El otro cálculo que podríamos usar para este análisis es el «PIB nairu» que en inglés quiere decir «PIB en el punto de «Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment», que sería «ocupación en el punto de no aceleración de la inflación», un nivel de PIB de equilibrio de largo plazo. Este mecanismo se usa mucho por la Reserva Federal de EE UU para ver donde fijar la tasa de interés del Banco Central americano (FED). Este número del «PIB nairu», que relaciona la inflación y el empleo por medio de la curva de Phillips, puede dar casos cuyo nivel puede superar al máximo efectivo, por lo cual usamos la otra clasificación de FPP o «PIB potencial», que es el máximo lograble. Aunque los dos son teóricamente posibles, mucho más simple es el de PIB máximo lograble.

¿Cuándo hubo un 10 % de posibilidad de incremento del PIB efectivo? Esto ocurrió en el año 2000, donde el PIB potencial era de unos 540 mil millones de pesos de 2004 y el PIB efectivo era de 490 mil millones de pesos de 2004, por lo que la diferencia era de 10 %. Igual se recayó en la crisis del 2002 y allí la recesión fue mayor, lo que permitía teóricamente una recuperación del PIB cercano al 30 %, que efectivamente ocurrió en varios años.

La situación ahora es más difícil, pero también se puede intentar con un plan de Alberto Fernandez que trate de organizar la producción para el consumo interno y la exportación, que serían los factores que pueden crecer en el corto plazo. Se requiere también pensar en inversiones en shale gas y shale oil, lo que es clave para no tener que importar gas durante el año, como ocurrió en algunos periodos del pasado. Lo mismo se requiere mantener la rentabilidad del campo y de otros sectores, pues son proveedores de dólares, lo que el país necesita. Además, hay que tener en cuenta el aspecto fiscal, pues hay que reorganizar la deuda en su reprogramación en el tiempo, como ocurrió en el Uruguay, pero con ajuste fiscal, que no puede ser dejado de lado.

Como conclusión, es posible un crecimiento del PIB, aunque esto tiene que estar muy acompañado por las demás variables macro y microeconómicas en un sentido de que todas tienen que tener una evolución coherente».

Manzanas y ciruelas: la fórmula científica argentina para combatir a las hormigas

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Las hormigas cortadoras de hojas son consideradas una de las principales plagas agrícolas y forestales en las regiones tropicales y subtropicales del continente americano. Ahora, científicas de Bariloche identificaron un compuesto volátil de manzanas y ciruelas frescas con un “potente” poder de atracción de estos insectos, lo cual habilitaría su incorporación en cebos alimentarios tóxicos.

La molécula, heptil butirato, ya se encuentra disponible de manera comercial en otros países como trampa química para avispas, dado que actúa en esos insectos como feromona o mediador de mensajes.

Pero el mismo compuesto también atrae a las hormigas, según descubrieron la bióloga Micaela Buteler y otros científicos del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (INIBIOMA), en San Carlos de Bariloche. Y podría emplearse como alternativo o complemento al atrayente que más se utiliza junto a insecticidas en cebos, la pulpa de naranja y otros cítricos.

“La pulpa de cítricos puede perder eficacia si las hormigas aprenden a asociarla con el pesticida en el cebo, por lo cual el heptil butirato podría usarse en una estrategia de manejo donde se roten atrayentes”, expresó Buteler.

Las científicas realizaron experimentos en Dina Huapi, una localidad rionegrina próxima a Bariloche, colocando cebos con distintas dosis de heptil butirato cerca de nidos de poblaciones naturales de hormigas cortadoras de hojas de la especie Acromyrmex lobicornis, conocida vulgarmente como hormiga negra del sur y predadora temida de hojas y brotes de árboles como eucaliptus, olivos, algarrobos, álamos y sauces.

Los resultados fueron alentadores. En comparación con los cebos que solo contenían azúcar, aquellos con heptil butirato al 1% atrajeron un 92% más de hormigas. Y fueron tan efectivos como aquellos que contenían pulpa de naranja.

“El próximo paso sería realizar estudios a campo evaluando la efectividad de un cebo que incorpore este compuesto, tanto frente a Acromyrmex lobicornis como a otras especies de hormigas cortadoras de hojas”, enfatizó Buteler.

Del estudio, publicado en “Anais da Academia Brasileira de Ciências”, también participaron la primera autora del trabajo, Andrea Alma, del INIBIOMA, que depende del CONICET y del Centro Regional Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo); Patricia Fernández, del CONICET y de la Facultad de Agronomía de la UBA; y Daiana Perri, de la Facultad de Agronomía de la UBA. / (Agencia CyTA-Fundación Leloir)

Según la ley, Argentina tiene una de las jornadas laborales más extensas del mundo

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En nuestro país, la jornada laboral LEGAL es de 48 horas semanales. Sin embargo, la jornada laboral promedio efectiva en la Argentina es de 38 horas y en el mundo, de 39 horas. Más de la mitad de los empleados en la Argentina (y en el mundo), trabajan más de 40 horas por semana.

Actualmente, se está debatiendo la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales en Chile. En 2017, en la Argentina, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) propuso la reducción de 48 a 30 horas semanales. ¿Son largas estas jornadas laborales? ¿Cómo son las jornadas laborales en otros países de América Latina? ¿Y en el resto del mundo?

La jornada laboral legal establece el límite de horas que una persona puede trabajar con un salario a cambio, según lo reglamentado por las leyes de cada país. Pero claro, eso no quiere decir que sea lo que efectivamente se trabaja.

De acuerdo con las leyes, la Argentina tiene una de las jornadas laborales más largas del mundo: 48 horas semanales. La ley establece que la jornada no puede superar las 8 horas diarias o 48 horas semanales, lo que equivale a trabajar 8 horas 6 veces por semana y tener un día de descanso, por ejemplo.

Esta jornada es similar a la de países vecinos como Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay. En términos generales, es en América Latina, parte de África y el sur de Asia donde están las jornadas más largas, de acuerdo con un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el otro extremo, se encuentran países como Francia, Australia y Dinamarca, donde las jornadas legales son menores a las 40 horas semanales. Por otro lado, en los Estados Unidos e Irán no existe un límite reglamentado por la ley.

Esas son las jornadas legales, pero ¿cuánto trabajan efectivamente?
Según datos de la OIT de 2018, los países que tienen menos horas trabajadas en promedio son Holanda, Australia, Noruega y Dinamarca con jornadas semanales menores a 34 horas. Mientras que los países con jornadas efectivas más extensas son Mongolia, Pakistán y México, con casi 50 horas trabajadas por semana en promedio. También se encuentra en este grupo China, aunque en ese caso el último dato disponible es de 2014. En estos, la jornada trabajada promedio coincide con la legal, salvo en China donde la jornada trabajada superó a la legal.

En el caso de la Argentina, la jornada promedio fue de 38 horas y similar a otros países de la región, como Chile y Brasil, donde fue de 38 y 40 horas, respectivamente. Son jornadas más cortas que la legal.

¿Cuántas personas trabajan esa cantidad de horas?
Aunque el promedio es de 38 horas, en la Argentina más del 50% de los empleados trabajan más de 40 horas semanales. Algo similar ocurre en Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, Chile y Brasil, donde la jornada promedio es de 40 horas aproximadamente, pero más del 60% de los ocupados trabaja más de 40 horas.

A nivel mundial, más del 60% de los empleados trabajan más de 40 horas. En los países donde la jornada trabajada es mayor como Mongolia, Pakistán y México, más del 75% trabaja más de 40 horas. Mientras que en países donde la jornada es menor, como Holanda, Australia, Noruega y Dinamarca, menos de 40% trabaja más de 40 horas.

¿Hombres y mujeres trabajan la misma cantidad de horas?
La jornada promedio mundial de las mujeres es menor que la de los hombres: 36 contra 41 horas semanales, respectivamente. En la Argentina, la brecha es aún mayor: las mujeres trabajan en promedio 32 horas en empleos remunerados, mientras que los hombres trabajan 42 horas. Por otra parte, las mujeres dedican el doble del tiempo a tareas del hogar y de cuidado, y esto repercute en su inserción en el mercado laboral y en sus ingresos.

En síntesis, según vimos hasta ahora, países considerados más desarrollados, como Noruega, Australia, Holanda y Dinamarca, trabajan menos horas que en algunos países de América Latina, Asia o África, que alcanzaron un menor nivel de desarrollo. ¿Cómo puede ser entonces que trabajen menos y produzcan más? “Es un tema relacionado con la productividad de la economía”, explicó a Chequeado Roxana Maurizio, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y CONICET.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la productividad se define como todo lo que produce el país (PBI) dividido por la cantidad de trabajo necesario para generarlo y hace referencia a la eficiencia que se emplea en el uso de los recursos. Países que dispongan de formas de producir más eficientes, por ejemplo, por usar mejores tecnologías, podrán producir más por cada hora trabajada.

La Real Academia quiere entrenar a las máquinas para que hablen en buen castellano

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La Real Academia Española (RAE) quiere «entrenar en el idioma castellano», según su director, Santiago Muñoz Machado, a las grandes tecnológicas con cuyas máquinas y editores de texto nos comunicamos a cada instante: Telefónica, Microsoft, Amazon, Google, Twitter y Facebook.

Que las máquinas estén al servicio de las personas y empleen un » español académico», no que chapurreen una jerga que empobrezca el lenguaje. Ese es el caballo de batalla para los próximos años de un idioma que hablan 580 millones de personas y el tema estrella del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que se celebrará en Sevilla del 4 al 8 de noviembre.

En la capital andaluza, con representantes de las 23 academias hermanas de la lengua española, se escenificará el proyecto Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA), con la firma de un acuerdo entre la RAE, la Asale y las siete tecnológicas, en un acto que presidirán los Reyes como clausura de esta cita, el 8 de noviembre. «Se trata de regular el lenguaje de las máquinas, mejorar los correctores, las traducciones… porque hay unas 8.000 palabras del Diccionario que se las han comido las máquinas», según Muñoz Machado. Esto quiere decir que, por ejemplo, cuando un editor de texto subraya una palabra en rojo por considerarla incorrecta y el usuario hace caso y no la emplea, la máquina no vuelve a sugerirla, la elimina.

Antes, a finales de 2019, se explicarán, como es habitual, las novedades anuales del Diccionario: las palabras que entran, las que desaparecen, las que cambian su significado… De ello también se hablará en Sevilla, aunque Muñoz Machado avanzó que en la próxima puesta a punto del Diccionario habrá «entre 1.000 y 2.000 novedades».

Lula quedó en libertad y miles de simpatizantes lo aplaudieron a su salida de la cárcel de Curitiba

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Salió ayer después de más de un año y medio preso para cumplir una condena de ocho años y diez meses por presunta corrupción.

La Justicia brasileña autorizó la liberación del expresidente de Brasil y la decisión se produjo después de que la Corte Suprema aprobara, el jueves pasado, que los condenados solo entrarán en prisión cuando la sentencia quede firme.

El líder histórico de la izquierda salió sonriente de la sede de la Policía Federal, donde cumplía su pena desde abril de 2018, y fue rodeado por una multitud de partidarios que lo aclamaba. También criticó al ex juez Sergio Moro, quien lo condenó en primera instancia, y que ahora es ministro de Justicia del gobierno de Jair Bolsonaro

La Historia del Pulqui – 5°

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Ia-35 Huanqueros en recta final de aterrizaje. Único avión de “la época de oro” del IAME que se fabricó en cierta cantidad (41 unidades). Hace algo más de un año publicamos una crónica en 5 capítulos de la historia del Pulqui, escrita por Daniel Arias. De una hazaña tecnológica argentina de más de 60 años atrás, y sus enseñanzas para otra, más reciente, el reactor nuclear CAREM. Volvemos a hacerlo, porque viene un nuevo gobierno. Sus desafíos y el mundo en que tendrá que moverse son muy distintos, pero quizás repasar lo que logramos y dónde fallamos nos ayude. Estos capítulos se publicarán sucesivamente desde el martes 5 al sábado 9 de noviembre de 2019

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POR QUÉ PERDIMOS EL IAME: TANTA DIVERSIDAD MATA Liquidado el Pulqui, la decadencia futura del componente aéreo del IAME quedaba sellada. Los aviones y sistemas aéreos que no murieron en el prototipo se extinguirían en pre-series de 5 aviones, o en autoequipamiento sin repercusión exterior ni recupero de la inversión. Este era un caso de “si perdés el avión, perdiste la fábrica”. Cosas que uno dice con el diario del lunes, porque nadie es profeta el viernes, antes de los partidos. ¿Cumplieron alguna función práctica todos esos proyectos sietemesinos pero terriblemente costosos en conjunto? Sí, salir en tapa de los medios oficialistas. Como propaganda, la hay más efectiva y barata. Sobre todo cuando ésta deja sin aire al único proyecto que era un triunfo técnico, industrial y comercial, y podía salvar a los otros: el Ia-33 Pulqui. Lo que hacía falta en el IAME era un Herodes. Y tendría que haber sido un perfecto asesino, alguien muy desalmado e indiferente a “best sellers” naturales como el Ia-35 Huanquero o “Justicialista del Aire”. Éste fue un transporte polivalente muy liviano apto tanto para llevar personas, hacer de ambulancia aérea, fungir de entrenador de navegadores aéreos, o de bombardero táctico o avión portamisiles de crucero radiodirigidos. Volaba bien y era barato de construir, y tanto que pese al golpe de estado de 1955 se fabricaron 41 aviones… hasta que llegó la interdicción, probablemente propia. Juan Ignacio de San Martín trataba a sus diseñadores como un mecenas del Renacimiento a sus artistas. No les negaba ningún capricho o manía. Ni siquiera el derecho a diseñar planeadores capaces de cruzar la Cordillera de los Andes, que es lo que hizo el inverosímil Ia-41 Urubú de Reimar Horten en 1956, saliendo desde Bariloche. Cuando aterrizó, los chilenos no sabían si admirar más la hazaña de vuelo o el diseño estrambótico de aquella ala voladora de Reimar Horten, dificilísima de controlar. Horten vivía realmente en el futuro. Su ideal, el ala voladora pura, sin plano de deriva, sólo fue posible en los ’90 gracias al “fly by wire”, o vuelo intermediado por computadora. Y no es una idea militarmente estéril: los diseños de Horten son casi invisibles al radar. El Ia-41 Urubú, con su doble cabina en tándem y su diseño sin empenaje, difícil de controlar. Este planeador inverosímil cruzó la Cordillera de los Andes. Se construyeron 5, sin más propósito que satisfacer las inspiraciones aerodinámicas de Horten… y salir en tapas de diarios. La imagen que cualquier historiador de la tecnología tiene del IAME en esta época es la de una explosión de creatividad y talento que termina aniquilándose a sí misma. Es que no hay fabricante de aviones o de autos que no pierda plata con tanta máquina magnífica que no logrará jamás llegar al mercado. Al menos, dentro de su generación, como es el caso de Horten: las alas voladoras hoy son posibles por el “fly by wire”: la inestabilidad inherente a la falta de empenaje es corregida por una computadora de vuelo que modifica la posición de los planos de control decenas de veces por segundo. Pero entre las víctimas cuya muerte era necesaria para que viviera el Pulqui debió haber entrado la mayoría de los más de 20 modelos de automóviles, camionetas y colectivos diseñados y construidos por el IAME. Algunos, hoy olvidados, eran pura filosofía de diseño aeronáutico aplicada al automovilismo. La coupé familiar Justicialista exhibida en la Av. Leandro Alem, casi frente a la Casa Rosada. Su motor es irrompible: un 2 tiempos con cilindros en V, diseñado en el IAME. Meses antes, algún ejecutivo automotriz de Detroit le había dicho a Perón que la Argentina no tenía recursos humanos como para instalar fábricas automotrices: a lo sumo, armaderos con autopartes extranjeras. La foto iba con dedicatoria. Caramba… a la larga a aquel tipejo gobiernos posteriores le dieron la razón. El bello sedán deportivo “Justicialista” tiene una carrocería monocasco de fibra de vidrio con resinas epóxicas supuestamente incombustibles. Y hablamos de un auto de los ’50. El mercado automotriz empezó a sustituir chapa de acero por materiales compuestos muy recientemente, a partir de los ’90, y con reticencias: paragolpes sí, torpedo e interiores también, puertas tal vez, pero en el monocasco de un compacto sigue persistiendo el acero, como en épocas del Ford Falcon. La coupé Justicialista, cuyo casco monocoque de fibra de vidrio era tan liviano que calificaba como auto deportivo aunque su motor, tan argentino como el resto del auto, no tiraba 80 HP. También eran revolucionarios varios de los motores pergeñados en esa fábrica de Córdoba. Hay un extraordinario motor de 4 tiempos modular, con bloques de 2 cilindros que se pueden sumar. Un bloque es un V-2 para motos o motonáutica, 2 bloques un V-4 familiar, 3 un V-6 más picante, 4 un V-8 para un “bote” americano de 3 toneladas… Pero la suma de tantas genialidades que inmovilizaban recursos humanos y materiales fue aniquiladora para el IAME, cuyos vehículos terrestres alcanzaron ventas autosustentables sólo en el caso del Rastrojero, la motocicleta Puma y el tractor Pampa. Puede ser que el problema haya sido que teníamos más ingeniería que marketing, pero también se puede sospechar que como inmigrantes tardíos a la 2da Revolución Industrial, estábamos demasiado extasiados ante nuestra creatividad. ¿Hacer semejantes proezas técnicas y además pretender que se vendan? En 1953 lo que correspondía era terminar con el diletantismo en ambos frentes del IAME, el aeronáutico y el automotriz, y concentrarse en lo vendible. En el caso aeronáutico, habría que haber puesto todo otro proyecto en el freezer, por muy meritorio que fuera, pasar a fabricación en pre-serie de 12 unidades y empezar el autoequipamiento de 100 aparatos más para la Fuerza Aérea. Esa última parte era una movida política, industrial, comercial y legal compleja. Es lo que el Ing. Guillot, confrontado con el brigadier Ahrens, estimó duraría al menos 5 años: había que calificar a nivel de proveedores aeronáuticos locales de un grado superior a centenares de talleres y fábricas, resolver los problemas contractuales y legales que genera todo proceso de calidad (sobre todo los rechazos de partidas por fallas), instalar las líneas de montaje en la fábrica, tener operativa la fábrica vecina de turbinas Rolls Royce Derwent y Nene II… No era soplar y hacer aviones. Había que construir Planeta Pulqui. Una tarea difícil. Todavía está pendiente, y la tecnología a emplear es 65 años posterior.

Daniel E. Arias

Aspiran a rediseñar la base industrial de Tierra del Fuego

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La industria fueguina está atravesando el peor momento desde que el polo electrónico austral fuera relanzado durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner quien, a fines de 2009, avanzó con una serie de beneficios impositivos y fiscales para potenciar la fabricación -en su mayor parte, ensamblado- de celulares, televisores y equipos de aire acondicionado.

La dificultad de establecer una base industrial tan lejos de los proveedores y de los mercados de consumo ha sido el problema básico, desde que los gobiernos militares empezaron con la promoción, por razones estratégicas. También hay que tener en cuenta que con esas políticas, se atrajo población y se crearon fuentes de empleo, que no pueden ni deben ser desmanteladas.

Pero ahora, con volúmenes de producción alarmantemente bajos, la crisis le está pasando factura a las empresas y al empleo. En total, desde la era Macri ya bajaron las persianas unas 10 plantas y la ocupación está en niveles bajísimos. Según la Unión Obrera Metalúrgica, la industria fueguina ahora ocupa a 6.100 empleados, entre fijos y temporarios. Es decir, 8.000 trabajadores menos que los que había en 2015.

Sin embargo, el triunfo del Frente de Todos en las elecciones del domingo fue recibido como una muy buena noticia por el gobernador electo de la isla, Gustavo Melella, quien venció en los comicios de junio pasado a Rosana Bertone. Y también por las organizaciones gremiales. El equipo de Melella, junto con técnicos de las entidades sindicales, vienen trabajando para delinear un plan que le dé impulso a la isla en términos de una industria modernizada.

Las primeras reuniones datan de comienzos de año, cuando Melella era intendente de la ciudad de Río Grande. Pero fue a partir de su triunfo en las elecciones a gobernador, en junio, que se intensificaron los encuentros.

El objetivo que persiguen es sumamente ambicioso: quieren incrementar la actividad en volumen y, además, reconvertir a Tierra del Fuego en una plataforma basada en las nuevas tecnologías, incluyendo desde drones hasta equipamiento para la fabricación de turbinas para generación de energía eólica y componentes para paneles fotovoltaicos.

«La meta que buscamos es que la industria de Tierra del Fuego no se dedique sólo a fabricar electrónica de consumo, sino una gran variedad de artículos, incluyendo equipamiento de alta tecnología», indican desde el entorno del gobernador. Y agregan que «el plan contempla también una pata muy importante para generar valor agregado nacional a través de la creación de una red de proveedores de insumos ubicados en otras provincias».

El futuro de Tierra del Fuego venía siendo una gran incógnita. Es que el régimen, tal como se lo conoce hoy día, vence en apenas tres años. Las nuevas autoridades provinciales han estado tratando de garantizarse la extensión de los beneficios impositivos y fiscales para que no colapse el polo electrónico.

El punto clave es que en Cambiemos nunca se había comprometido por su continuidad. La falta de definiciones por parte del macrismo obedeció a que el régimen especial choca contra la naturaleza aperturista contemplada en el acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Pero con el triunfo de Alberto Fernández, la situación apunta a ser diferente para la isla. De hecho, en agosto y en su calidad de gobernador electo, Melella participó de la firma de actas de compromiso que organizó Alberto Fernández en Rosario, cuando era precandidato, y en las que se consignaron los principales lineamientos de trabajo para cada provincia.

¿Cuál fue el compromiso que asumió Fernández con Tierra del Fuego en ese documento de seis puntos? El documento, que en el primer párrafo refiere a «potenciar la capacidad de la matriz productiva industrial» de la isla. Acto seguido, plantea concretamente prórrogar la vigencia del régimen hasta el año 2073.

Para Melella, lograr que esto quede plasmado en una ley resulta clave, dado que su objetivo es recuperar el empleo que se desplomó más de un 50% en los últimos cuatro años, según planteó el propio gobernador electo.

El mandatario también se reunió con el economista Matías Kulfas, referente del equipo del Presidente electo. Durante el encuentro se habló justamente de promover nuevas industrias en el polo electrónico, por ahora centrado básicamente en celulares, TV y equipos de aire acondicionado.

Así, desde las plantas del polo austral ya dejaron de salir pequeños electrodomésticos, como aspiradoras, afeitadoras o depiladoras. Tampoco se ven dispositivos de informática, como notebooks, tablets o monitores. A este listado se suman cámaras de fotos y equipos de audio, que también se discontinuaron.

En este marco, para las nuevas autoridades de la isla el concepto de diversificación surge como la gran tabla de salvación para el régimen industrial.

Una de las claves pasará por desarrollar una red de proveedores locales. «La idea es que no se termine ensamblando tecnología con partes y piezas totalmente importadas. Sí es cierto que una parte de los insumos provendrá del exterior, ya que no se puede producir todo en el país. Pero buscamos que los componentes en los que sí hay posibilidades de desarrollo nacional sean suministrados por empresas de Argentina», apunta.

«Ahora estamos en la fase de identificar las partes y piezas que sí pueden fabricarse en otras provincias. No queremos que se cometan algunos errores del pasado», plantea la fuente. El otro gran objetivo que persigue el equipo de trabajo de Alberto Fernández es convertir al polo austral en una plataforma exportadora, idea que en su momento también había perseguido Giorgi, que llegó a negociar la colocación de celulares «Made in Tierra del Fuego» en mercados como Venezuela, aunque la idea tampoco terminó por despegar.

Ahora, el plan es mucho más ambicioso. «Si se avanza con un plan integral, que contemple un régimen impositivo y fiscal acorde, y se logre consolidar la red de proveedores, estaremos en condiciones de proveer con tecnología de punta a la región», afirma el vocero consultado.

Pero antes de avanzar con esta ambiciosa agenda, en la isla quieren ir paso a paso. Y el primer objetivo es lograr la prórroga del régimen industrial por los próximos 50 años.

Un pedido de la Fundación Vida Silvestre al presidente electo

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Desde la Fundación Vida Silvestre se ha dado a conocer el siguiente pedido:

SR. ALBERTO FERNÁNDEZ
Presidente electo de la República Argentina

Las elecciones definieron quien será el encargado del rumbo que tome nuestro país en los próximos 4 años. Sr. Alberto Fernández, desde Vida Silvestre hoy queremos pedirle algo:

En el segundo debate presidencial, usted se comprometió a cuidar nuestros bosques. Es algo necesario, pero necesitamos más: la degradación de los recursos naturales está entre los temas más serios que enfrentamos a nivel planetario y la Argentina no está exenta. Las medidas que se han venido aplicando en nuestro país aún no están a la altura de esta emergencia.

Por eso desde Vida Silvestre le queremos proponer soluciones basadas en la protección de la naturaleza para lograr un desarrollo sustentable, con el fin de achicar las brechas entre producción y conservación, y entre desarrollo industrial y generación de productos primarios. No nos queda tiempo y no nos queda otro planeta. Precisamos políticas de alto nivel con metas claras y ambiciosas, así como un conjunto de acciones serias que permitan restaurar la abundancia de la naturaleza, para garantizar la prosperidad de la población mundial y de la naturaleza misma.

Argentina no se puede quedar afuera: es necesario instaurar un nuevo Pacto entre la Naturaleza y las personas, a fin de generar un in­cremento en los esfuerzos tendientes a revertir la actual degradación de la biodiversidad en nuestro planeta. Estamos convencidos que invertir en el cuidado de la naturaleza redunda en mejor salud, desarrollo, seguridad, igualdad de oportunidades y bienestar para todas y todos a mediano y largo plazo.

Con ese propósito le acercamos el Documento «Ambiente de Elecciones», un resumen de ideas sobre asuntos cruciales para el presente y futuro del país. Lo invitamos leerlo y analizarlo, quedando a su disposición para reunirnos con usted y sus equipos técnicos para trabajar en conjunto por el bienestar de todos los argentinos.