Está sobre la mesa el futuro de la industria electrónica fueguina

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Ante un tema que refleja, tal vez con mayor claridad que ningún otro, las limitaciones de una política industrial como se practicó en nuestro país, compartimos el informe de Damián Kantor. Y reiteramos la necesidad que la Argentina elabore un proyecto industrial actualizado. Apoyado en las experiencias exitosas, que las hubo. «Con fecha de vencimiento en 2023, el régimen promocional de Tierra del Fuego es el eje de un fuerte debate sobre los costos y beneficios de prorrogar, modificar o clausurar el polo industrial donde se ensamblan productos electrónicos (celulares, TV y aires, entre otros), bajo una estructura de subsidios y privilegios. En la discusión participan empresas, funcionarios provinciales y nacionales, en la que se mezclan negocios, intereses comerciales y también políticos. La industria fueguina concentra críticas y apoyos desde sus inicios, en 1972. Establecido por la ley 19.640, el régimen fue extendido, modificado, ampliado y limitado a lo largo de los años. Hoy, a 4 años de caducar, fabricantes y empresarios reclaman extender los beneficios fiscales (la producción no tributa IVA, Ganancias ni derechos a la importación) 20 años, mínimo. Argumentan que la actividad derrama sobre la economía de la isla, el empleo y que aporta el 38% de la recaudación provincial. Sus opositores machacan sobre el costo fiscal de sostener el régimen ($44.000 millones anuales, según figura en el último Presupuesto) y los altos precios de los productos, que pagan los consumidores de todo el país. Dentro del propio Gobierno hay diferencias de opiniones. Entre los más tolerantes al régimen (las palomas) están el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el de Producción, Dante Sica, considerado “un amigo de los industriales”, según la definición de Rubén Cherñajovsky, presidente del grupo fueguino Newsan. Entre los más críticos (los halcones) se encuentran el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y el vice de esa cartera, Miguel Braun. Aunque Tierra del Fuego no sea prioritario en la agenda oficial, industriales y funcionarios reconocen que ya hay conversaciones. “Las empresas necesitan tener un horizonte más amplio para concretar inversiones. La expectativa es que se pueda abrir una negociación, porque se necesitan adecuaciones, como sumar nuevos productos”, opina Fabio Rozenblum, CEO de Mirgor, que fabrica TV y celulares para Samsung. Federico Hellemeyer, presidente de la AFARTE (la cámara sectorial) añade que todas las empresas pretenden la extensión de la promoción, “tal como hizo Brasil con Manaos”, el polo industrial “espejo” de Tierra del Fuego, que fue prorrogado hasta 2073. Hellemeyer advierte que si la Argentina no hace lo mismo, “le entregaríamos el mercado a Brasil, que puede ingresar productos al país sin aranceles como socio del Mercosur”. “El problema no es Brasil sino China. Sin la promoción fueguina se podría importar directamente más barato. La visión del Gobierno es que el régimen tiene un elevado costo fiscal y como resultado de eso, el impacto es negativo porque dificulta el acceso a la tecnología, porque los celulares cuestan más caro de lo que deberían costar”, dijo al Económico un alto funcionario de Hacienda. Sin embargo, aclaró es “la política oficial” es ir hacia un escenario de mayor competencia,en forma gradual, pero subrayó que “la opinión del Ministerio de Hacienda es avanzar más rápido”. Más contemplativo, un funcionario del área de Sica señala la encrucijada del polo industrial fueguino. “Hay una población que vive de esto y debemos hallar algún esquema para que pueda continuar con algunos beneficios, en una ruta de mayor competencia”, dijo. “Pero hay un alto consenso en que hay que empezar a reducir el régimen y evitar que crezca”.
  • El régimen promocional de Tierra del Fuego se encamina a cumplir 50 años.
Concebido para poblar una isla que en 1972 tenía apenas 7.000 habitantes, el Area Especial Aduanera se extendió más allá del plan original, apuntalado con estímulos fiscales. Según la Ley de Presupuesto, en 2018 el Estado dejaría de recaudar $43.992 millones, una estimación que representan los aranceles tributados si se importaran los mismos productos que se ensamblan en el país. El monto es significativamente mayor al esfuerzo fiscal que representan otras actividades estratégicas, como la ley de “Promoción para la investigación y desarrollo científico” ($150 millones), la educación técnica ($740 millones) y la ley del software($2.580 millones). De todos modos, los fabricantes y desde el mismo Gobierno advierten que las cifras del costo fiscal de la isla están inflados. “No es un número real y el costo fiscal del régimen no es lo que más nos preocupa. Las estimaciones de la Ley de Presupuesto son erradas, debe estar en torno a la mitad”, estimó un estrecho colaborador de Sica. Sobre el costo de los electrónicos producidos localmente, el CEO de Newsan, Luis Galli, fue enfático: “Hay que acabar con ese mito. No es verdad que la electrónica es cara. Un mismo producto, si se lo compara con lo que vale en otros países de la región, es más barato”, dijo. Y añadió: “Incluso si se compara con los precios de otros bienes de la economía, como autos y textiles, resultan mucho más baratos”. Tierra del Fuego es una encrucijada de difícil salida. El principal interrogante es el futuro de Río Grande y sus 75.000 habitantes, cuya supervivencia depende exclusivamente del régimen promocional. En una geografía áspera y hostil, con ráfagas de viento incesantes y sin los atractivos turísticos de su hermana mayor, Ushuaia, se construyó esa ciudad artificial a partir de la radicación de diversas industrias, principalmente del rubro electrónico. Concebido inicialmente para poblar la provincia más austral del país, la promoción industrial se encamina a cumplir 50 años de vida, mucho más que el plan original. La lejanía de Tierra del Fuego con los mayores centros de consumo encarecen los costos de producción. Al menos ése el argumento que planten los industriales cuando se habla de los altos precios de los productos electrónicos. “Más allá del llamado costo argentino, está la logística. Son 3.000 kilómetros de ida y vuelta para que los productos se pongan a la venta. Esos costos estrafalarios se trasladan a todos los consumidores”, explica un analista del sector. Más allá de estos dilemas, el consultor especializado Enrique Carrier sostiene que la salida correcta sería esperar el vencimiento del plazo del régimen. “Hay 4 años para preparar la transición y la crisis, en parte, se encargó de depurar el régimen”.

Un nuevo desarrollo biotecnológico argentino: ¡es una papa!

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La empresa Tecnoplant, del grupo Sidus, junto al CONICET, tras 20 años de investigaciones biotecnológicas, y completar las aprobaciones fitosanitarias, presenta la primera papa resistente al virus PVY. Saldrá a la venta en 2019, con beneficios productivos y económicos estimados en 45 millones de dólares por año, sólo en el mercado argentino. “Es un gran avance. Para Tecnoplant, este evento es lo que para Sidus fue la generación Pampa de terneros productores de la hormona de crecimiento en la década pasada”, dijo Marcelo Arguelles, presidente del grupo Sidus. “La papa Spunta TICAR es la culminación de un proceso de muchos años para el logro del primer evento biotecnológico vegetal del país. Llegamos primeros y eso implica seguir trabajando en aportar soluciones al sector”. Además de la productividad y la mejor calidad de producto final, se destacó que este tipo de papa “evitará pérdidas en el rendimiento productivo, que puede llegar a disminuir en un 70% por infección viral, y también ofrece beneficios ambientales al reducir la aplicación de agroquímicos”. Los cultivos de papa son susceptibles a muchas enfermedades provocadas por distintos agentes ‘fitopatógenos’ (virus; bacterias; hongos). Esto provoca pérdidas considerables para esos productores, razón por la cual el desarrollo de la resistencia a estas enfermedades resulta de interés a nivel nacional e internacional. Argüelles enfatizó que desde hace varias décadas, el grupo Sidus viene invirtiendo una gran cantidad de recursos humanos, científicos y financieros para impulsar esta iniciativa. El de la papa resistente a virus PVY se trata de un caso inédito a nivel internacional: que una empresa nacional logre un evento transgénico vegetal con impacto en la cadena de valor gracias al trabajo conjunto de científicos, productores y empresarios junto al Estado. “Estos procesos nos demuestran que existe la tecnología más allá de la informática y del mundo digital, lo biológico es una clara demostración que debemos apostar como país al desarrollo de otras tecnologías”.

Las divisas de la agroindustria en 2018 serán las más bajas de los 3 años de este gobierno

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Según los datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro Exportador de Cereales (CEC), las divisas que el país obtendrá por la exportación de granos y subproductos totalizarán u$s 19.878.950 millones. En 2017 se habían alcanzado los u$s 21.399.084 millones. Sin duda, las lluvias de la temporada 2017 y la sequía de 2018 contribuyeron a ese resultado. Para el 2019, el gobierno confía en que la situación se revierta. Las indicaciones de las cosechas de trigo y cebada aparecen favorables. Pero el otro factor que juega son las expectativas de los productores. Si se deciden a vender los granos. O no. Actualmente, y sobre datos de Agroindustria, restan por venderse 3 millones de toneladas de soja que representan ingresos por u$s 1.080 millones. Se supone que el productor no negociará sino hasta marzo para pagar los gastos de campaña, aunque los buenos resultados que se están viendo en el trigo pueden ayudar a suplantar a la oleaginosa que con un mejor precio puede seguir esperando en el campo. Para los operadores consultados, si el clima acompaña y se llega al menos a los 50 millones de toneladas de soja, será difícil que el productor la entregue. Eso dependerá de la guerra comercial. Si EE.UU. y China no le dan fin a sus discusiones la oleaginosa y empezará a subir, y con eso el campo sabe que es mejor esperar para ver hasta donde asciende. Desde ya que otro motivo para saber cuándo comercializar los granos tiene que ver con el precio del dólar. Si se espera otra devaluación, el productor preferirá demorar la liquidación.

El Banco Nación y el Ciudad ofrecen descuentos y cuotas fijas para estimular el consumo

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El Banco de la Nación Argentina y el Banco Ciudad lanzaron promociones y descuentos para las fiestas de Navidad y Año Nuevo con rebajas de hasta el 50% en determinados rubros y planes de cuotas sin interés. Los programas de beneficios buscarán apuntalar el consumo familiar para las fiestas de fin de año y las vacaciones, con descuentos y financiación de largo plazo, principalmente en los rubros turismo, jugueterías, shoppings, tiendas de indumentaria, espectáculos, gastronomía, supermercados, casas de regalos, y relojerías, entre otros. El instrumento financiero y medio de pago para llevar adelante todas las promociones son las tarjetas de crédito y débito, que ofrecen rebajas de hasta el 50%, y hasta 10 cuotas sin interés o hasta 50 cuotas fijas en los diferentes rubros, según informan esas entidades. Estos programas —a los que se sumará el Banco de la Provincia de Buenos Aires- incluyen acuerdos con sectores y cámaras que reúnen a las pymes de que comercializan los rubros indicados. Así, se definieron paquetes promocionales. Las compras de fin de año y vacaciones son las de mayor expectativa para el comercio durante el año, pero a la vez contribuirán a dinamizar la producción y las ventas en momentos de retracción del mercado interno. El Banco de la Nación ofrecerá un descuento del 50% en los supermercados adheridos, con un tope de devolución máximo de $ 1.000 en la primera compra, en el marco de la promoción especial “Felices Fiestas 2018 – Supermercados”. La entidad informó que este beneficio estará vigente entre el lunes 17 y el martes 18 de diciembre, para aquellas operaciones que los usuarios realicen con las tarjetas de crédito Nativa Mastercard emitidas por el Banco Nación. Desde el Banco Ciudad, se explicó que acompañando el proceso de expansión a todo el país, este verano llegará para las fiestas y las vacaciones con promociones a idestinos turísticos como Córdoba, Mendoza, Salta, Bariloche y toda la Costa Atlántica. La entidad prevé alcanzar consumos incrementales que podrían superar los $ 350 millones, con una propuesta que apunta a facilitar el ahorro a través de más de 600 beneficios y la financiación para las compras de fin de año y vacaciones. En el rubro turismo, hasta el 11 de marzo ofrecerá 10 cuotas sin interés en vuelos nacionales y paquetes turísticos; hasta 20% de descuento y las 10 cuotas en transporte terrestre nacional; 10% en combustibles y hasta 30% de descuento y 10 cuotas en hoteles. Otros rubros que se suman son jugueterías con 30% de descuento y hasta 10 cuotas sin interés del 18 al 20 de diciembre; Shoppings con 30% de descuento y hasta 6 cuotas sin interés el 14 y 15 de diciembre; indumentaria con 40% de descuento y hasta 6 cuotas sin interés del 11 al 13 de diciembre. La propuesta se completa con espectáculos y el 50% de descuento y 3 cuotas sin interés; gastronomía hasta 25% de descuento; supermercados hasta 20% de descuento; casas de regalos y relojerías con 30% de descuento y hasta 6 cuotas sin interés. Es inevitable preguntarse si no hay una contradicción entre estas medidas de aliento al consumo por parte de la banca pública, y la política de restricción monetaria que establece el Banco Central y figura en el compromiso con el FMI.

Nestlé se asocia a tamberos para producir leche orgánica

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En un contexto de caída de la producción y el consumo de lácteos en el país, Nestlé apuesta a abrir un nuevo mercado: el de lácteos  orgánicos. «Queremos ser pioneros en la producción de leche orgánica en Argentina», dice Gian Carlo Aubry, CEO de Nestlé Latinoamérica. «Si queremos ser competitivos y exportar leche al mundo, tenemos que agregarle valor, porque ahora es un commodity«, destacó el ejecutivo. «Hay una tendencia global hacia el consumo de alimentos y bebidas saludables y naturales, y desde Argentina podemos competir en este segmento», aseguró. Desde la compañía están generando acuerdos con tamberos, para hacer una inversión conjunta en la reconversión de tierras, la alimentación de las vacas sin usar pesticidas ni productos químicos, y la trazabilidad. «Este proceso llevará más de dos años. Es una apuesta a mediano plazo».
  • Si bien el foco será la exportación, la firma también piensa introducir leche orgánica en el mercado local.

Las empresas de fuegos artificiales amenazan con demandar a municipios que los prohíben

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Mientras más de 50 municipios de todo el país legislaron prohibiendo o controlando el uso de pirotecnia, un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de Buenos Aires les puso un freno. Declaró inconstitucional la Ordenanza número 220/15 de la Municipalidad de General Alvarado (Miramar) que prohibía su uso en esa jurisdicción. Con este fallo en mano, la Cámara de Empresas de Fuegos Artificiales (CAEFA) promete intimar al resto de los municipios para que revean la medida. Mario Ruschin, presidente de CAEFA -que agrupa a 14 empresas importadoras y fabricantes- redobla la apuesta. «Ninguna ordenanza municipal puede ir contra la ley nacional 20429 que nos regula. Un fallo de tal magnitud frena cualquier prohibición, ahora las empresas damnificadas pueden recurrir a la justicia e iniciar acciones por lucro cesante. Si los municipios no revén las medidas, los vecinos van a tener que afrontar con plata de sus impuestos los diferentes fallos desfavorables», amenaza el presidente de la empresa Cadenaci. El diputado nacional y ex intendente de Bolívar, Eduardo «Bali» Bucca presentó un proyecto  para regular el uso y distribución de artículos de pirotecnia sonora superior a los 84 decibeles. En la última década fueron presentados varios proyectos similares, pero varias ONG insisten en que el lobby es tan fuerte, que no se han podido tratar. El médico y legislador Bucca explica que el ruido elevado daña y la pirotecnia se convierte en pesadilla para bebés, niños, adultos mayores y mascotas. Los más afectados son aquellas personas que sufren Trastorno del Espectro Autista (TEA), y Trastorno Generalizado en Desarrollo (TGD), especialmente afectados porque suelen tener una percepción de lo auditivo que sobrepasa la del resto del aparato sensorial, y los sume en un caos mental aterrador. Actualmente en Argentina las estadísticas de la Asociación Argentina de Padres de Chicos con Autismo (APAdeA) calcula que alcanzan a 400.000 personas, y los estampidos de diciembre a muchos les producen una angustia equiparable a la de un «ataque de pánico» según su definición psiquiátrica. El rubro cuenta con 2.000 puestos de trabajo directo y esto se multiplica varias veces si se cuenta a los puestos indirectos. El 80 % de los productos se importan de China, por eso Ruschin adelanta que los precios aumentaron un 60 %.

Citan a indagatoria por sobornos a Franco y Gianfranco Macri, padre y hermano del presidente

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El juez federal Claudio Bonadio citó para el próximo jueves 13 a Franco y a Gianfranco Macri, padre y hermano del Presidente respectivamente, en el marco de una investigación derivada de la causa por los «cuadernos de Centeno». La citación abarca a otros empresarios, como Eduardo Eurnekián. Ambos Macri, según fuentes judiciales, están imputados por el supuesto pago de sobornos en la concesión vial del Acceso Norte y Autopistas del Sol. Un día después declararán directivos de Autopista del Oeste y también se citó nuevamente a indagatoria al detenido ex ministro de Planificación, Julio De Vido, y los también detenidos ex secretario de Obras Públicas José López, y de Transporte, Ricardo Jaime. El listado abarca a directivos de 20 empresas vinculadas a concesiones viales. Todos serán interrogados en relación a dichos del ex titular del Organo de Control de las Concesiones Viales (OCCOVI), Claudio Uberti, quien fue aceptado como arrepentido en la causa, que implicó a todos los citados con el presunto pago de «montos ilegales recaudados por el entonces titular del Occovi y aportados por los titulares de las concesiones viales», según la resolución de Bonadío. En AgendAR se apuntó recientemente, en relación a la acusación contra Paolo Rocca que este proceso judicial se parece cada vez más al «Lava Jato» y al original «Mani Pulite». Pero hay que reconocer que en la Argentina estamos superando a esos ejemplos. Este año, las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, han tenido una mala performance. Para eso no fue necesaria ninguna complicación judicial: la devaluación, el endeudamiento, la recesión, fueron suficientes. Pero a las empresas comprometidas, como Tenaris, Ternium y Loma Negra, les ha ido peor. Que la familia del presidente argentino esté sometida a indagatoria… digamos que no ayuda a los títulos locales.

Advierten que el dólar podría cerrar el año próximo en torno a $ 51,5

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La consultora económica Ecolatina publicó en su último informe sus proyecciones económicas para el año próximo, de las que se infiere que la carrera nominal será más pareja en 2019. En este marco, proyectó un dólar en torno a $ 51,5. Entre las causas de una desaceleración en la suba de la divisa, Ecolatina señaló que el tipo de cambio real “no se encuentra atrasado”, de modo que sus presiones alcistas estarían más acotadas. Además, consideró que el esquema de Zona de No intervención cambiaria acotaría dinámicas disruptivas. Las variables que toma en cuenta Ecolatina son reales. Aunque no son todas. En cualquier caso, desde AgendAR compartimos el pronóstico… pero puede ocurrir mucho antes de diciembre ’19. Seguramente antes de octubre.

La ciencia, con acceso abierto

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Todos los días crece el conocimiento científico. En las próximas 24 horas se publicarán cientos de estudios con los descubrimientos más recientes, pero la mitad quedarán recogidos en revistas académicas que solo se distribuyen a los centros de investigación capaces de pagar suscripciones millonarias. Cabe preguntar por qué una ciencia que depende en gran parte de la financiación pública no facilita todos sus resultados a la ciudadanía. El educador, autor, activista y catedrático de la Universidad de Stanford John Willinsky (Toronto, 1950) lleva dos décadas de cruzada por el acceso libre y universal a la información científica. Asegura que esta visión, la de la ciencia abierta, ya es posible en la era digital. Y, sin embargo, sus esfuerzos se han visto frustrados por el celo con el que las editoriales académicas se aferran a su arcaico modelo de publicación. “El acceso al conocimiento es un derecho humano”, dice Willinsky durante una visita al Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid. Habla pensando en los investigadores que no están afiliados a una buena biblioteca universitaria (como muchos en nuestros países del Hemisferio Sur), en los estudiantes y en los periodistas, pero también incluye al público y a profesionales de todas las disciplinas: “Hay astrónomos aficionados con un telescopio en el jardín, que quieren aprender sobre los últimos avances en astronomía, y hay médicos en la clínica, que no están seguros de un diagnóstico y necesitan más información”. Para él, la ciencia “podría tener un papel mucho más amplio” en la sociedad del que tiene ahora». El pilar sobre el que se sostiene la ciencia abierta es la publicación de las investigaciones científicas bajo el modelo open access, es decir, de lectura gratuita. “Antes de internet esto no se cuestionaba. No íbamos a repartir revistas científicas en los autobuses”, bromea el autor. Pero ahora que sí es posible, sigue sin ser lo más habitual: “Los investigadores envían y revisan artículos sin cobrar, reciben un estipendio simbólico por editar. Las editoriales acaban en una posición muy ventajosa, porque invierten muy poco dinero y acaban siendo las dueñas de la propiedad intelectual». Aprovechando su monopolio en la diseminación del conocimiento, estas editoriales académicas cobran suscripciones cada vez mayores por sus revistas. Los centros de investigación, que necesitan acceso a los últimos estudios para trabajar, pagan. De acuerdo con su última memoria anual, el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de España) gasta unos 9 millones de euros al año en la adquisición de información científica. Pero el mercado está cambiando, dice Willinsky. El año pasado, las universidades alemanas no renovaron su contrato con Reed-Elsevier, la mayor editorial de revistas científicas del mundo, en protesta por los precios abusivos. Este mes, el consorcio de universidades francesas ha hecho lo mismo con Springer-Nature, que publica una de las dos revistas científicas más prestigiosas del mundo. El éxito de la web pirata Sci-Hub, que permite descargar cualquier artículo de investigación gratis, demuestra la demanda global por la ciencia abierta. “Las expectativas públicas son importantísimas para este proceso”, opina Willinsky. “Sci-Hub es un parásito [de la industria editorial], pero también es una ilustración preciosa de lo que quiere la gente. Estamos viendo una serie de señales y prodigios que las editoriales también están percibiendo”, explica. Ahora, el 50% de las publicaciones científicas son open access, aunque la distribución es muy heterogénea en cuanto a la geografía, las disciplinas y el prestigio de estas revistas. Según el investigador canadiense, el éxito de la ciencia abierta “ya es inevitable”. “Hace 15 años, las editoriales decían ‘estáis locos, vais a acabar con las publicaciones’. Ahora nadie está en contra del open access. Cuando Elsevier alardeaba de que es la segunda editorial con más revistas de lectura gratuita, yo me lo tomé como una señal del cambio”.

Lanzan nueva edición de InnovatiBA, un evento de innovación y tecnología

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La sexta edición del encuentro de innovación y tecnología estará enfocado en el rol de la tecnología y su impacto en la vida cotidiana de las personas. La educación, el uso de drones y robots , realidad virtual , blockchain y neurociencias son solo algunos de los temas que serán abordados en InnovatiBA, de la mano de expositores como Sebastián Campanario, Gabriela Genovese, Sebastián Valdecantos, Marina Solanas, Antonio Vázquez Brust, Erick de Badts, Mariano Wechsler, Francisco José Anello, Sandra Felsenstein y Fredi David Vivas, entre otros. InnovatiBA se llevará a cabo el 13 de diciembre de 9 a 18 en el Planetario Galileo Galilei. A su vez, también contará con una edición virtual, gracias a la transmisión en vivo. En ambos casos, los interesados deberá inscribirse en:www.buenosaires.gob.ar/form/innovatiba.

Científicos argentinos buscan crear carne ‘in vitro’ para no matar animales

La posibilidad de comer un jugoso “bife de probeta” será en breve una realidad. Gracias a los avances en agricultura celular, en pocos años se podrá consumir carne cultivada en un laboratorio, mucho más saludable y menos cruenta en cuanto a su proceso de producción, ya que no será necesario sacrificar un animal. Además, su desarrollo a gran escala no redundará solo en un comportamiento ético/ambientalista, sino que realizará un aporte sustantivo contra la crisis alimentaria en el mundo, según los especialistas. Por otra parte, la del bife de probeta parece la salida «tecno» de un dilema ambiental enorme: la ganadería en todas sus formas y el mantenimiento de la temperatura media mundial se llevan pésimo. Por una parte, el recalentamiento global está haciendo desquiciando los ciclos pluviales en zonas de pastoreo tropicales, subtropicales y templadas, o ecosistemas cada vez más dedicados al cultivo de forrajes, como es el caso de la Llanura Chacopampeana argentina. Más se calienta el mundo, más cara se vuelve la carne. Pero por otra parte, los gases fermentativos emitidos por el ganado contribuyen al menos en un 14,5% al recalentamiento de la atmósfera, básicamente con metano y dióxido de carbono, según los organismos científicos de las Naciones Unidas. De modo que no sólo el clima global amenaza al ganado, sino que éste amenaza el clima.  En Argentina, la ingeniera química Sofia Giampaoli (Itba) y la bióloga Carolina Bluguermann (Conicet) crearon Granja Celular para trabajar en el desarrollo de lo que será una revolución en la industria ganadera. A diferencia de la carne natural y su proceso de producción, la sintética requiere una pequeña porción de tejido muscular y tres meses de incubación para fabricar cerca de dos mil raciones. El procedimiento comienza con una biopsia del tejido glúteo del animal desde donde se extraen células madre que luego serán alimentadas y criadas en un laboratorio. Para obtener una hamburguesa de 100 gramos se necesitarán unos 15 mil millones de células. “Reproducimos externamente en un biorreactor, lo mismo que las células experimentan en el interior del animal. En lugar de pasto les damos aminoácidos, sales y vitaminas, en un entorno con determinadas condiciones de temperatura y oxígeno”, explicó Giampaoli.
  • La técnica está en fase de experimentación solo en tres países del mundo: Israel, Holanda y EE.UU.
“La tendencia innata de las células proliferadas ‘in vitro’ para adherirse unas a otras causa el aumento de volumen y la formación de pequeños filamentos de carne que posteriormente serán compactados”, continúa. El resultado será una “carne limpia”: tejido magro, con el valor justo de fibra y proteínas, y sin agregados artificiales durante el proceso de cultivo. Sin embargo, por su particular textura, sabor y color, las especialistas aseguran que requerirá de un aditivo graso y de colorantes naturales para mejorar su gusto y aspecto.
  • La producción de carne celular provoca reacciones a favor y en contra en todo el mundo.
“La carne sintética no es carne”, asegura el ingeniero Enrique Pavan, investigador del INTA Balcarce. “Se apropian del término carne por una cuestión de ‘marca’, pero en realidad no es más que un híbrido de células musculares inyectadas con hormonas y antibióticos”, sentencia. Acerca de la posibilidad de ofrecer este producto en góndolas, pronostica: “No tendrá buena aceptación de la gente”. Desde Granja Celular apuntan: “En menos de cinco años la carne in vitro convivirá en los supermercados con la carne de cría. Esto no significa el fin de la industria ganadera, pero sí que va a tener una gran competencia. Además la gente tiene más acceso a la información y por eso cuando sepa cómo se beneficia al planeta apostando por la carne celular elegirá en esa dirección”, asegura. Una de las grandes barreras de la carne sintética es el costo de fabricación: “La clave es lograr ser competitivos desde lo económico y producir masivamente. Para eso es indispensable invertir en desarrollo pero también en infraestructura”, manifestó. Para Diego Gauna, director del Instituto de Prospectiva y Políticas Públicas del INTA y autor del informe Carne sintética: 10 interrogantes en la era de la producción 4.0: “la inversión en carne sintética a nivel global ha sido motorizada por múltiples factores: el incremento en la demanda de proteína animal, la huella ambiental de los sistemas ganaderos tradicionales y el mayor peso que le otorgan los consumidores a nuevos atributos, tales como el bienestar y la no matanza de animales”. También resalta el hecho de que este tipo de producción descarta la posibilidad de transmisión de enfermedades. “En términos teóricos sería posible funcionalizar las células que se producen in vitro para que produzcan compuestos beneficiosos para la salud humana”, agregó. Si bien no hay datos reales sobre costos de producción, ha habido una caída exponencial del precio. El costo de la primera hamburguesa sintética (producida en 2013 por el científico holandés Mark Post) fue de US$ 330 mil. Hoy se estima que se encuentra en US$ 10. “Si los costos siguen esta dinámica y pueden llegar a valores competitivos respecto de la carne producida en forma tradicional, es de esperar que los efectos sean muy significativos y puedan alterar la industria de carne tal cual la conocemos”, concluyó Gauna.  

La venta de naftas en la ciudad de Buenos Aires aumentó 7,4% en octubre

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La comercialización de naftas en la ciudad de Buenos Aires alcanzó en octubre último los 47.088 litros, lo que significó un aumento de 7,4% en comparación con el mismo mes del año pasado y un incremento de 6,6% con respecto a septiembre. Este incremento de ventas en la Ciudad se dio a contramano de lo que ocurrió a nivel nacional donde, según datos de la Secretaría de Energía, las ventas de combustibles registraron en octubre una baja de 2,8% interanual, pero un crecimiento de 4,1% mensual. Así lo destacó la Federación de Comercios e Industria de la ciudad de Buenos Aires (Fecoba)

Las tabacaleras quieren dejar de vender humo (de cigarrillos)

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Imaginar que que una tabacalera les pida a sus consumidores que dejen de fumar parecería asemejarse más a la ciencia ficción que a la realidad. Sin embargo, sucedió en octubre en Gran Bretaña. Allí Philip Morris Internacional (PMI), la tabacalera más grande del mundo, realizó una agresiva campaña publicitaria instando a sus clientes a dejar de fumar sus cigarrillos para que se pasen a sus nuevos productos de “riesgo reducido”.
  • Un nuevo negocio con el que intenta compensar el estancamiento del consumo global de tabaco.
Se trata en definitiva de la transformación de la industria tabacalera hacia alternativas propias a los cigarrillos tradicionales. Y una forma de dar pelea además en el el mercado del cigarrillo electrónico donde entraron en escena actores que antes no jugaban. De hecho, en este camino coinciden PMI (casa matriz de Massalin Particulares, su afiliada en la Argentina) como su competidora British American Tobacco (BAT, representada en el país por Nobleza Piccardo). Ambas compañías vienen desarrollando hace más de 10 años y ya han colocado en el mercado primero sus cigarillos electrónicos con vapor y, más recientemente, dispositivos electrónicos que calientan tabaco para que éste libere sustancias evaporables, pero en un proceso libre de combustión. Allí radica el gran cambio y la posibilidad concreta de “dejar de vender humo”. Porque al no haber combustión, el humo es reemplazado por aerosol (una solución de gotas minúsculas en aire) que se disuelve rápidamente en el aire y que incluso no deja olor. Pero principalmente desaparecen bastantes de los centenares de moléculas orgánicas tóxicas generadas por el tabaco durante una combustión a bajas temperaturas y con poca oxidación. De ahí el riesgo reducido para la salud del «vapear» en lugar de «fumar», y de ahí también, el cambio de paradigma y la apuesta para que el fumador cambie de producto. En la Argentina, la ANMAT aún no autorizó la venta del cigarrillo electrónico pese que se vende hasta en quioscos de revistas. Ver personas «vapeando» ya es habitual en Baires. Pero lo que es «por derecha», los dispositivos que calientan tabaco aún no fueron lanzados en el mercado local. Para acceder a productos 100% legales y libres de humo habrá que seguir esperando.

Suman productos navideños al programa Precios Cuidados

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La canasta de fin de año será ampliada con quince artículos en góndola para fortalecer el mercado interno y juguetes para el arbolito, gracias a un acuerdo entre la Secretaria de Comercio y la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). El Gobierno decidió incorporar productos de la canasta navideña y juguetes a la lista de Precios Cuidados, que fue actualizada con subas promedio de 3,8%, para apuntalar el consumo y poner un valor de referencia ante una inflación que impactó de manera directa en el rubro de alimentos y bebidas. El programa será ampliado de ese modo con quince artículos en góndola en un intento por fortalecer el alicaído mercado interno. Según estudios privados, una familia deberá disponer de al menos $4.150 para afrontar los gastos de una cena navideña, la cual será casi un 50% más cara que en 2017.  

La liquidación del Plan Nuclear Argentino – 2° parte

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(La 1° parte de esta nota está aquí) ÓRDENES DE ARRIBA: STOP AL PROGRAMA NUCLEAR ¡El G-20! Fuera del humo habitual en estas ocasiones, el “game changer” real para Argentina de esta version fashion, moderna y sudaca del “Great Game” victoriano (cuando los imperios británico y ruso disputaban quién mandaba en Asia Central), fue una no-noticia nuclear. La Argentina no compra centrales hasta el 2022. Ésta es la culminación de una bien armada catástrofe estratégica para el país: el cierre de la PIAP, y con ello, el abandono de toda pretension de tener una línea propia de centrales CANDU, sobre lo cual hablamos de sobra en el artículo anterior. Ahora, ni uranio natural ni enriquecido, ni centrales propias ni ajenas. Como cabecera de playa para la Chinese National Nuclear Corporation (CNNC) somos más interesantes que Brasil. Allí el programa nuclear civil volvió a frenarse tras un intento casi exitoso, entre 2003 y 2014, de terminar y poner en servicio la central nuclear Angra III, una vieja compra “llave en mano” inconclusa de épocas militares durante más de 23 años. Fue una movida comparable a la finalización por NA-SA de Atucha II entre 2006 y 2014. Pero en Brasil la cosa no llegó a puerto por “timing”: tras derrocar a Dilma Rousseff, el nuevo presidente Michel Temer paró todo. Y sus jueces del “Lava Jato” al almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, físico nuclear e ingeniero mecánico a cargo de la obra, los jueces del “Lava Jato” le pusieron 43 años de encierro con acusaciones no muy demostrables de corrupción. Seu Othon, como lo llaman en Brasil, donde es una referencia popular, antes de casi terminar Angra III y caer preso, logró llevar a término un reactor nuclear presurizado no muy distinto de un PWR eléctrico, sólo que con uranio 4 veces más enriquecido: 19.9%, límite del “Low Enriched Uranium” para usos civiles. Eso da mucha potencia en un núcleo chico. Ese motor será la planta motriz del futuro submarino nuclear SNBR Alte. Álvaro Alberto, primero de una serie con la que Brasil pretendía defender de un posible bloqueo por la 4ta Flota de la US Navy sus rutas comerciales con África. Esto, para algunos, explicaría por qué cayó preso. La otra mitad de los expertos dice que con haberle construido a su país la capacidad de enriquecer uranio al 19,9%, Seu Othon, ya anciano, debería pasar en prisión varias vidas más. Como sea, el átomo civil en Brasil ha vuelto a frenarse por decapitación, pero el país alcanzó un nivel tecnológico desigual e interesante. En resumen: no hay países con una cultura atómica equiparable en la región, salvo el nuestro. Como ellos, hemos sufrido bastantes derrotas y cosechado algunas victorias, pero nuestro modelo siempre fue sabatiano, menos basado en la transferencia de tecnología por parte de proveedores externos, y algo más apalancado en la investigación y desarrollo locales “desde cero”, desde la pura ciencia básica al producto. Eso nos permitió desarrollar innovaciones y plantas exportables, sin otras ataduras que las salvaguardias y los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Así, Perú tiene 2 reactores, uno de capacitación, el RP-0, y otro de fabricación de radioisótopos medicinales de 10 MW térmicos, el RP-10. Éste dejará de ser el mayor de la región cuando entre en línea nuestro RA-10 en Ezeiza, y el RBM en San Pablo, tres veces más potentes. Lo interesante es que todas las plantas mentadas son argentinas, mayormente obras de la CNEA e INVAP. Bolivia, por su parte, acaba de iniciar su camino nuclear con el reactor del centro de medicina nuclear de El Alto, ciudad popular anexa a La Paz. Esta venta la Argentina creía tenerla asegurada, en parte porque durante casi dos décadas, decenas de físicos, ingenieros, reactoristas, radioquímicos y radiólogos bolivianos se perfeccionaron en el Centro Atómico Bariloche. Hoy son líderes en su país y dan fe de que en materia de sistemas, docencia y fundamentalmente en transferencia de tecnología típica somos atípicos: el “know how” y el “know why” se retacean al comprador en casi toda venta nuclear, pero no aquí. La idea siempre es desarrollar clientes, no competidores, pero aquí la solución del problema es invertir más en I&D que el cliente, y seguir siendo su proveedor. Perfectos no somos. En 2017 en Bolivia se nos coló la rusa ROSATOM con una financiación que el presidente Mauricio Macri no quiso siquiera empardar. Es lógico: el gobierno argentino tenía que financiar LEBACS y “carry trade”. INVAP se perdió así U$ 300 millones de dólares, pero no el interés que despierta en el vecindario: el gobierno boliviano le otorgó, resarcitoriamente, la construcción de centros de medicina nuclear por U$ 150 millones, operación que el ingeniero Macri atribuyó a su acción de gobierno. No sin razón. La CNEA tiene 68 años de actividad, ha hecho trabajosamente de la Argentina el único país emergente con un SMR propio y exportable, la central de potencia compacta modular CAREM. INVAP viene exportando reactores no de potencia sino de investigación desde 1987 y a partir de 2006 se volvió el número 1 mundial en la materia. NA-SA terminó este año el “retubamiento” (una reconstrucción casi total) de la CANDU cordobesa de Embalse, con personal y know-how propio y sólo dos asesorías externas menores. Mostró que puede clonarla a ojos cerrados. Cuando se rompió Atucha I en 1988, en lugar de hacerla reparar por SIEMENS a U$ 200 millones y con la central parada 2 años, la volvimos a poner en servicio en meses, con ingeniería y herramientas propias, y por U$ 17 millones. Luego anduvo joya, y continúa. Nuestros reactores de irradiación salvaron a Argentina, Perú y el Sur de Brasil de esa tragedia médica encubierta, el desabastecimiento de molibdeno-99 por la cual (ver artículo anterior) somos miembros del G-20. En materia de recursos humanos, muchos expertos nucleares del Cono Sur y de la región pasaron por Bariloche. En diplomacia atómica, con Brasil pudimos forjar el único pacto bilateral de salvaguardias nucleares del mundo: nosotros vigilamos que ellos no estén fabricando bombas, y ellos hacen lo propio con nosotros a través del ABBAC. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dominado por los EEUU, sólo aparece para echar agua bendita sobre esta agencia sudaca, armada audazmente por los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney en 1987. Con ella se terminó –hasta hoy y sin ayuda o intromisión de terceros- toda suspicacia de carrera armamentista nuclear entre países que a fines de los ’80 emergían de dictaduras militares. Hemos dirigido el OIEA en varias ocasiones y volveremos a hacerlo, así como sus organismos directos e indirectos de seguridad radiológica. Fuimos también fundadores del Nuclear Suppliers Group (NRG), un club informal pero poderoso en materia de control de proliferación de armas nucleares. Sin el argentino Rafael Grossi, el acuerdo de desarme de Irán de 2015 (hoy desbaratado a porrazos por Trump) difícilmente hubiera llegado a puerto. Con 68 años de vida nuclear podríamos ser el equivalente en tecnología civil de Francia, país cuya electricidad es 75% atómica y que exportó reactores y centrales. Pero como estado económicamente menos poderoso, políticamente menos compacto y con algo de gas y petróleo propios, pasamos de un 15 y luego un 10% de electricidad nuclear a menos del 5% hoy. También nos atrasamos 30 años en construir el CAREM y perdimos decenas de ventas por “non papers”, es decir ukases sin firma, del Departamento de Estado. De puertas adentro, siendo que no somos un país gasífero o petrolero, lo poco que tenemos de hidrocarburos alcanzó para que el sector “Oil & Gas”, dominado por multinacionales, aplastara nuestro desarrollo hidroeléctrico y nucleoeléctrico y dominara el sector eléctrico con un 65% de producción térmica. Ser víctimas de la “maldición del recurso” con tan poco recurso no nos pinta bien. Un ingeniero nuclear español en el OIEA de Viena nos resumió así en 1988: “No comprendo cómo con miles de expertos y técnicos tenéis sólo dos centrales nucleares activas. Nosotros tendremos quizás un tercio de vuestros expertos, y operamos 9 centrales y vamos por 3 más”. Habría sido ofensivo contestar que de nuestros fierros somos más dueños e inventores que usuarios y operadores, pero aquel diagnóstico impecable de nuestro mundo nuclear, híper e infradesarrollado a la vez, sigue vigente. Blanco sobre negro, en Sudamérica y por défault, somos los expertos atómicos con oferta, panoplia, solera, docencia, autoridad y los que damos lustre. No es poco. El CAREM sumando atrasos de construcción en Lima, Provincia de Buenos Aires. Acabamos de explicar por qué China nos eligió como cabecera de playa para entrar a pelearle el muy subdesarrollado mercado nuclear sudamericano a Rusia. También por qué EEUU está literalmente bombardeando la cabecera de playa para aniquilarla. Nótese que en principio el Departamento de Estado está defendiendo más su autoridad política que su tecnología: desde 1981, los autodenominados “americanos” no tienen oferta nucleoeléctrica alguna que sea atractiva o vendible incluso en tierras propias: toda su ingeniería resulta demasiado grande, compleja, insegura y/o cara. Sin embargo, los EEUU vienen tratando de salir de ese coma 4 tecnológico con un proyecto SMR copiado casi enteramente del CAREM argentino, el NuScale. Éste ya fue licenciado por las autoridades regulatorias federales. Llega tarde pero va a los piques hacia la construcción financiado por el grupo de ingeniería Fluor, el Deparment of Energy y más de 80 empresas partícipes. Ya tiene cliente (Utah Associated Power Systems) y “siting” en el Idaho National Laboratory. Estará listo en 2026. Como nuestro CAREM, el NuScale es modular, se fabrica en serie con piezas estandarizadas que viajan en camión ya semi-integradas hasta el emplazamiento para su armado final. Pero a diferencia del CAREM, su inspirador, NuScale empieza no con un reactor-módulo de 25 MW sino con 12 de 50. Van derecho a una central de 600 MW. Se saltean el prototipo. Nos quieren primerear. Y como la Subsecretaría de Energía Nuclear siga atrasando al CAREM, lo van a lograr. Acabamos de explicarle otro motivo, ya más económico que geopolítico, por el cual el Departamento de Estado de Donald Trump con nosotros pasó de los palos en la rueda a los palos en la cabeza. Lo hizo sin dar la cara y a través de la perruna complacencia de nuestro gobierno, sin plata por haberse vuelto el primer emisor de deuda del planeta. El Departamento de Estado necesita hacer “tabula rasa” rápida de 68 años de tradición nuclear argentina llena de luces y sombras, pero también con territorio a defender y cómo y con qué y para qué defenderlo. Ahora déjenos explicar el apuro chino por hacer pie en Argentina. Por el cuño industrialista y sabatiano que sobrevive en el ámbito nuclear, en lo que es mercado interno, los profesionales y técnicos de la CNEA y de NA-SA son mayormente –no todos- “canduceros”: este diseño inventado por Canadá en los ’60 aquí implica combustible nacional, tecnología ya asimilada y gran generación de trabajo en las empresas electrónicas, electromecánicas y metalmecánicas criollas. Si buscamos socios tecnológicos y/o financieros, para un CANDU (una cancillería, ahí), están todos los integrantes del CANDU Owners Groups (COG) por un lado, y por otro China, y por otro la India. Música, sobra. Difícil no bailar, con tanta gente sentada. ¿Un canciller, ahí? No, don Jorge Faurie, gracias, esperamos al próximo. La central Hualong-1 que Trump no quiere que compremos para bloquear a China, y que China nos quiere casi regalar. El financista en el caso que acaba de perderse era China. Ofrecía su propia version CNNC de la CANDU6 canadiense. Fue probada exitosamente con dos unidades en Qinshan desde fines de los ’90, muy parecidas a Embalse. Con esta máquina, CNNC garantizaba:
  • Financiar un 75% de la inversión inicial
  • Autorizar componentes argentinas en un 70% del valor de la obra nuclear (distinta de la civil, que es puro hormigón y albañilería).
  • Dejar la dirección de obra en manos de NA-SA
  • Acepar pago en 20 años al 4% de interés, pero con 8 años de gracia.
¿Por qué semejante regalo chino? En unos años y con autofinanciación, nos habría permitido prescindir enteramente de China, al menos en nuestro mercado interno. Y los chinos aceptaban el riesgo, porque querían (acaso siguen queriendo) traer aquí su Hualong-1. A sabiendas de que el uranio enriquecido nos complica la vida: es 4 veces más caro, la ingeniería básica nos es rarísima… La Hualong-1 fue justamente lo único que Macri dejó en pie de la oferta china… hasta el G-20. ¿Necesitamos esa super-central de uranio enriquecido? Hay que ser bobo para decirle que no a un regalo de 1180 MW, aunque por motivos ya demasiado explicados, nos gustaría más un par de CANDU de 740 MW. Pero la Hualong-1 por ahora es lo único que hay con esa financiación despampanante, y a caballo regalado… ya se sabe. La oferta rusa en centrales grandes (las VVER) es técnicamente excelente. Pero ROSATOM tiene un márketing rígido sólo aceptable en países nuclearmente muy bananeros: te arman la central sin dejarte aportar o ajustar un tornillo, y te la operan con personal ruso. El cliente, como pintado en la pared. Eso la CNEA lo habría rechazado hasta en 1950. La persistente CNNC china estaría incluso dispuesta –dixit Carlos Burgueño, de Ámbito Financiero- a llevar al 100% su financiación, un “first timer” en el mercado de centrales de potencia. Por ello, imaginemos que la imbecilidad proferida por Argentina durante el G-20 no resistirá. Haremos infraestuctura eléctrica regalada en lugar de imprimir LELIQS y otras abominaciones timberas que destruyen trabajo, en lugar de crearlo, y son base del combo argentino de tarifazos y apagones en las ciudades de la Pampa Húmeda. Entonces supongamos que el runrún de pasillos en el Programa Nuclear tiene fundamento, y que con Mr. Trump ya de regreso en los McDonald’s de su país, la oferta de la Hualong-1 se retoma. En tal caso, aunque la negociación del “paquete” de transferencia sería muy tortuosa, la Argentina –ya le dije que no insista, Faurie- podría asegurarse lo básico: la fabricación local del combustible (a lo largo de los 60 años de vida útil de una Hualong-1, termina costando otras dos centrales más). Y póngale que además se queda con un porcentaje bonito (un 30%) de la obra nuclear (la de complejidad, distinta de la civil, que es puro hormigón y albañilería). Nada de ello cuadra con los modales perrunos de éste gobierno. Pero en 2019 hay elecciones y podríamos volver al estadio con un mejor equipo. Difícilmente uno peor. No se sabe. El DT y los jugadores deben tener algunas cosas en claro: la CNNC va por el prestigio, no por la plata. Necesita esa venta para certificar con un usuario-constructor exigente su nueva máquina, destinada a cambiar la percepción global de la industria china. La Hualong-1 es “de bandera”. El país que la diseñó puso en ella toda la carga simbólica “high-tech” que en los años ’70 Japón invirtió en bienes de consumo (microelectrónica y automóviles), para sepultar su imagen anterior a los ‘60, de país de fábricas tan berreta que exportaba relojes por kilogramo, como clavos. Regionalmente hablando, somos el candidato justo para comprar, construir, probar una Hualong y que los libres del mundo respondan: “Y los Argies vieron que era buena”. Pero no somos el único. Lo segundo a aclararle al DT es que hay 4 Hualong-1 en construcción en China y 5 en Pakistán (compra directa sin licitación, y Pakistán no da lustre). Inglaterra, que sí puede darlo, acaba de terminar su revisión regulatoria de la Hualong-1, con vistas a una primera unidad a licitarse para Hinkley Point, en el SO de Devon, sobre el canal de Bristol. Pero como suele decir la reina; “Los asuntos de palacio, van despacio”. Lo que sí nos aprieta en tiempos es la unidad de inminente entrada en servicio, la # 4 del complejo de Fuqing, provincia de Fujian, sobre el Mar Meridional. Central terminada y en plena carga de su combustible. Los sistemas complejos nuevos diseñados para vidas medias extensas suelen tener una gráfica de desperfectos de disponibilidad llamada “de la bañadera”, por su forma. La mayor parte de las fallas ocultas en el diseño empieza con un pico descendente a lo largo del primer año operativo, como la rampa para apoyar la espalda de una bañadera. Luego la vida útil (60 años en este caso) suele transcurrir sin inconvenientes porque el sistema se ha vuelto más conocido y previsible: ese tránsito es el fondo plano de la bañadera. Sin embargo, en el año previo a la salida de servicio prevista, la fatiga de materiales puede provocar otro pico de salidas de servicio: el final de la bañadera. Queda dicho que si unidad 4 de Fuqing funciona sin problemas durante 2020, ya nos podemos ir olvidando de la financiación regalada. La verdad (hasta donde el gobierno admite ese sustantivo), es que no hay obra alguna hasta 2022. Eso y el cierre inmediato de la PIAP, lo que nos pusieron en el plato, son los modos de destruir rápidamente, por desaliento masivo, los recursos humanos que hacen de la Argentina una cabecera de playa interesante para que El Reino del Medio muestre la calidad de su Dragón Chino. Por eso esta vez es a fondo. No se toman prisioneros.

Dr. Andrés Kreiner, Físico nuclear, secretario general de APCNEAN

Daniel Arias, periodista científico

¿Arde París? No. Es la Unión Europea

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Al menos 180 heridos y más de 900 detenidos en París, epicentro de los disturbios, y unos 1385 en todo el país, son los números informados por las autoridades francesas durante el cuarto sábado de protestas convocadas por los «chalecos amarillos». En toda Francia salieron a las calles unas 125.000 personas, 10.000 de ellas en París, especificó el ministro del Interior, Christophe Castaner, durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro Édouard Philippe. Nadie lo diría: parecieron millones. Madame La République es tierra socialmente díscola, y difícilmente se despeina por 125.000 movilizados. «Las fuerzas del orden han hecho que se respete la ley», subrayó Philippe, quien puso el acento en que ahora es momento para el diálogo. Como sea, está en Francia el inaugurar nuevos tipos de revuelta popular, y ésta es la primera claramente energética de la posguerra. Se le puede echar la culpa al tarifazo de los combustibles líquidos, y a que el francés de a pie está en contra del efecto invernadero, pero en el fondo a favor porque prefiere seguir pagando poco la nafta o el gasoil de su «bagnole». Sin embargo, la cosa es mucho más honda. En los años ’80, «La Edad de Oro» según los nostálgicos del presidente Francois Mitterrand, el 80% de la electricidad francesa era producida en centrales nucleares de la empresa estatal Électricité de France (EDF). Aquella Francia fue por lejos el país más nuclearizado de la historia, en materia eléctrica, y aquel donde el usuario pagaba la factura eléctrica más barata del entonces llamado Mercado Común Europeo. Desde 2004 a hoy, sin embargo, el aporte nuclear a la matriz eléctrica francesa bajó un 17%, en parte porque desde los ’90 el estado ha hecho lo imposible por privatizar el negocio nuclear, a lo que el público se niega. En parte porque como consecuencia de lo anterior, el estado dejó de invertir en mejoras tecnológicas constantes en que hasta fin de siglo era la flota nucleoeléctrica más despampanante de la Tierra. La central nuclear francesa tipo es de los ’70 o los ’80, con poquísima construcción nueva, y el costo de la factura domiciliaria e industrial subió tironeada por cada alza del barril de petróleo o del m3 de gas, que Francia importa, sin acompañar los descensos de los hidrocarburos cuando sucedían. Aún así, de los 14 de los 28 estados de la UE que producen electricidad nuclear, Francia fabrica la mitad: sobre más de 800.000 gigavatios/hora GWh), 403.195 eran franceses. Esta cifra el presidente Emmanuel Macron la quiere disminuir drásticamente, con el cierre de 14 centrales. De algún modo, todo esto se informa en términos sumamente banales: los franceses aman demasiado las barricadas, o están aburridos de tanto bienestar posmoderno, o están simultáneamente a favor y en contra de los impuestos a las emisiones de carbono. Nada de eso. Éste es un asunto tecnológico y social ligado a si el estado sirve a la población o está pintado y para saqueo. Los empleados del Syndicat Intercommunal pour le Gaz et l’Électricité, en el pico de la revuelta, anunciaron que reconectarían a la red a 12 millones de habitantes pobres con el servicio interrumpido por falta de pago. Y que además le desconectarían el servicio a las empresas que, como los supermercados Carrefour, estaban en conflicto por despidos masivos de personal. ¿Se entiende mejor, así? Dado que las centrales nucleares producen potencia de base, disponible 24×7 durante más del 85% del año, es difícil que el bache en Francia (o en el Tibet, da lo mismo) pueda cubrirse con energías renovables (mayormente intermitentes). El cierre de centrales sería un modo «ecológico» (?) de volver a un mercado eléctrico dominado por el sector «Oil & Gas», del que Francia trató de apartarse desde 1973, tras el boicot petrolero de los países árabes hacia Europa, que paralizó el país. Lo que Macron trae y la población urbana resiste a todo trance es un escape futurista hacia el pasado. La Total podrá estar de acuerdo con este modelo de negocios, pero en tanto el gas venga de «sitios conflictivos» como Rusia, Medio Oriente o África del Norte, los precios eléctricos subirán. Y en Francia -en cualquier país tecnificado- los precios eléctricos repercuten casi linealmente sobre los de la producción y distribución de alimentos. El modelo energético de Macron produce pobres. Los que se niegan a serlo, producen barricadas. Voila! El ministro Philippe anunció que mañana el presidente Emmanuel Macron hablará por primera vez a la población desde que comenzó la movilización de los chalecos amarillos el 17 de noviembre último y que ya dejó cuatro muertos y más de 2.000 detenidos. En las calles de Paris volvieron a verse automóviles ardiendo y negocios asaltados mientras los manifestantes intentaban levantar barricadas con las placas de madera con las que habían sido protegidos muchos negocios. La Policía reprimió las protestas con gas lacrimógeno y camiones hidrantes en los alrededores de los Campos Elíseos. Fueron movilizados 89.000 efectivos de seguridad en todo el país, 8.000 de ellos en París, reforzados por vehículos blindados de la Gendamería. Durante la mañana, los chalecos amarillos organizaron bloqueos o filtraron el paso de vehículos en decenas de lugares por todo el territorio francés. Las protestas se extendieron a otras ciudades del país, como en Burdeos, Toulouse, Marsella, Lyon o Nantes y a otros países como Bélgica y Holanda. El Gobierno francés ya había anunciado la suspensión de la subida de impuestos a los combustibles y al diésel durante 2019. Resulta evidente que el aumento de los combustibles -que, recordemos, tenía por objetivo desalentar el uso de combustibles fósiles, en el marco de la lucha contra el calentamiento global- fue sólo el disparador de estas protestas. Una o dos veces por siglo, Francia se levanta y sus convulsiones se transmiten al resto del mundo. No parece que la de esta vez tenga el peso histórico de la Revolución de 1789. Un Napoleón no está en el horizonte previsible. La revuelta puede «desinflarse» como sucedió en Mayo 1968. Pero de todas formas expresa que una gran parte de la sociedad encuentra intolerable la realidad que vive. Especialmente las ligadas a sus gastos de energía. ¿Es la «Europa de los banqueros», como alguna vez la llamó De Gaulle? No parecía haber banqueros en las barricadas. Las reglas de juego de la globalización financiera, que imponen un pensamiento único, una racionalidad tan inhumana como la del stalinismo? ¿El paulatino descenso en la calidad de vida de las clases medias europeas a partir de fines de los ’80, de lo que esto ha sido una consecuencia? Seguramente. Pero el rechazo se dirige también a la burocracia impersonal de Bruselas, que impone reglas abstractas sin un vínculo emotivo con sus pueblos. La anomia de la sociedad moderna, a la que el discurso globalista no da respuesta. La identidad nacional resulta así el refugio de los hombres y mujeres a cuyas vidas el «sistema» no les da un sentido. Pero menos metafísicamente, esa gente es clase media que sigue queriendo ser clase media.

«Este año fue muy malo, pero para el 2019 estamos más que preocupados»

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El presidente de la Unión Industrial Argentina ( UIA), Miguel Acevedo, manifestó este viernes que 2018 fue «muy malo» para el sector manufacturero y alertó que para 2019 «estamos más que preocupados». «Hay una baja generalizada de la industria en el último semestre, no hay sector que se haya salvado del parate. El año es muy malo y la perspectiva para el siguiente nos tiene más que preocupados». Según los últimos datos oficiales, la producción industrial cayó en octubre un 6,8%, el sexto mes consecutivo de baja. Así, la actividad manufacturera acumuló una contracción del 2,5% entre enero y octubre de este año respecto de igual período de 2017, informó esta semana el INDEC. En declaraciones radiales, Acevedo recordó que la UIA elaboró «una serie de medidas para entregar al Gobierno» que apuntan a revertir la crítica situación del sector. Para graficar el panorama actual de la industria, el empresario comentó que «las cadenas de pagos están muy estresadas. La mayoría de las empresas está al 60% de su capacidad. Se ganan mercados no por inversión, sino por retiro de otros del mercado». «Esto es una rueda. No puede estar el dólar subvaluado pero tampoco los ingresos (salariales) tienen que estar muy por debajo de la inflación». Por ese motivo, llamó a reactivar el mercado interno vía «bono o sueldos. El sentido del bono es que sea a cuenta de paritaria». «No es que las empresas no quieran dar aumentos. Darán lo que se pueda dar a fin de año. Si al empresario nacional le decís por dónde va a ir, habrá inversión. Sino, vendrá la inversión extranjera y especulativa». Sobre la causa judicial de «los cuadernos», Acevedo evaluó: «es algo que va a impactar en la economía, porque son muchísimas empresas (involucradas). Para poner en contexto estas declaraciones de Miguel Acevedo, hay que recordar que llega a la presidencia de la Unión Industrial Argentina representando a las grandes exportadoras de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), entre ellas Cargill, Molinos y la empresa que preside, Aceitera General Deheza. Si ellas están preocupadas…

El robo de la Superfinal

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Este es un editorial de Cristina Cubero Alcalde, subdirectora de Mundo Deportivo, de Barcelona. Y ha sido copiado por muchos medios locales que que escriben de deporte. También aparece hoy, un día antes del River-Boca en Madrid, en AgendAR. No es sobre Producción Argentina, o tal vez sí, pero lo importante es que es un desafío al orgullo argentino, si todavía lo sentimos. Doloroso pero verdadero. «Les vamos a seguir robando. Sigan así, despreciando su talento, entregándolo, rindiéndose ante la plata, sintiéndose inferiores por querer ser como ellos. Sigan así y les seguiremos robando las ilusiones y hasta el alma. El fútbol es un valor que Argentina hizo bandera. Sólo un país con creatividad en las venas puede parir a Maradona y a Messi y que sólo se discuta quién ha sido el mejor de la historia, si el Diego o el primero al que les arrebatamos porque en Barcelona sí podían pagarle un tratamiento médico. El G-20 ha pasado por Buenos Aires y no ha pasado nada. Pero el fútbol es más productivo, es un regalo más preciado, un bien para comerciar. Se lo hemos robado y todos son cómplices y todos están lucrando, menos el pueblo, menos los aficionados, menos Argentina que se consume y se empequeñece, que se hace vulnerable, tercermundista. Un Superclásico en la final de Libertadores, un River-Boca en el Monumental que decida el título más importante en Sudamérica, la envidia del mundo, el Real Madrid-FC Barcelona que nunca tuvimos en la final de Champions, la madre de todos los partidos… y se lo afanamos, en sus narices, y encima les dicen que es culpa de todos ustedes, no están preparados… Y los que deberían levantar la voz y plantarse viajan en primera clase a Madrid para alojarse en un hotel de super-lujo y ver lo bonita que está la capital con las luces de Navidad. La culpa no es del insensato hincha de River que lanza una piedra al autocar de Boca con la complicidad de un gobierno que se ‘relaja’ con la seguridad. La culpa es del que no entiende que este partido es una oportunidad de vida. La culpa es de Mauricio Macri por no imponer que se juega en Buenos Aires o no se juega. La culpa es de los presidentes de River y Boca que no se plantan. Porque ellos tienen la responsabilidad y el poder para hacerlo. La Conmebol se vende porque queda mejor en la foto el lujoso y ordenado palco del Santiago Bernabéu, el estadio en el que nos citaremos los ricos para ver un espectáculo desnaturalizado. Les vamos a seguir robando. El fútbol y hasta sus almas.

La liquidación del Plan Nuclear Argentino

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Este verano perdemos la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), que se muestra arriba. Nos costó a todos los argentinos mucho más de 10 años de trabajo, unos U$ 1.000 millones y hoy es la mayor del mundo. Fue hecha para aprovisionar de ese extraño líquido azulado a una flota de centrales de uranio natural de al menos 4000 MW. El portal “La Política Online” del 4 de diciembre informó: detrás de la movida está Mike Pompeo, el canciller de Donald Trump, antes de él Rex Tillerson, y debajo de ambos funcionarios coloridos y transeúntes, un grupo experto permanente y anónimo de la diplomacia nuclear de los EEUU. El futuro de la PIAP está (¿estaba?) ligado a que la Argentina construya más centrales nucleares tipo CANDU, de uranio natural y agua pesada. Tenemos una de 684 MW, en Embalse, Córdoba, recién “retubada” para 30 años más. Por “performance” en disponibilidad y seguridad desde 1984 es la mejor del parque nucleoeléctrico argentino, y a lo largo de 30 años de servicio, estuvo repetidamente entre las 10 más confiables del mundo. También, por ser la única que tenemos con “tubos de presión”, piezas de manufactura 100% local, es la más sencilla y barata de construir. Cualquier máquina que fisiona un uranio pobre, con apenas 0,71% de uranio 235 como el que sale de la corteza terrestre, necesita de agua pesada. Ese líquido “polentea” el combustible aumentando la disponibilidad de neutrones para la fisión. La lista de centrales que usan agua pesada comprende dos rarezas técnicas como nuestras Atuchas I y II, con recipiente de presión, pero sigue con todas las 48 CANDU de tubos de presión operativas hoy en su país de origen (Canadá), en Argentina, en la India, en Corea, en China, en Pakistán y en Rumania, y se continúa con las 8 “CANDU-like” copiadas sin licenciamiento canadiense por la India, y se prolonga aún más con las 4 en construcción en ese país, y todavía se extiende con las 12 planificadas también por la India en su revisión de 2018, y se podrían incluir las 2 CANDU ACR licenciadas en 2014 por China, cuando llegue el pedido formal. Las Atuchas, propuesta de la firma alemana KWU para el Tercer Mundo, combinar uranio natural y agua pesada con recipiente de presión, funcionan joya pero fracasaron comercialmente. El núcleo de una central con uranio natural es muy voluminoso. Encerrarlo en una cacerola descomunal de acero forjado capaz de resistir mucho más de 115 atmósferas de presión encarece mucho la obra. El recipiente de Atucha II, central mediana por potencia eléctrica, pesa 670 toneladas, más que el de centrales de uranio enriquecido con el doble de potencia. Fue el mayor del mundo hasta hace pocos años. En contraste, las centrales CANDU se siguen “retubando” para 30 años más de vida útil, o construyendo y planificando. La dirigencia nuclear improvisada por el macrismo las da por muertas. La dirigencia nuclear permanente, otro funcionariado mucho más viejo, técnico, científico, profesional y menos de paso, recuerda el “Los muertos que vos matáis/gozan de buena salud” de Alarcón. Matadores es lo que sobra. En mayo de este año, el entonces Ministro de Energía, Juan J. Aranguren dio de baja el proyecto de adquirir otra CANDU, en este caso china. Sin embargo, mantuvo la compra de una central Hualong-1 de igual origen y a uranio enriquecido al 4,45%. Este combustible es más reactivo y por ende usa agua liviana. Permite hacer núcleos más compactos y da un mejor quemado (45.000 MW/día/tonelada). La Argentina, sin embargo, tiene cero experiencia con centrales de uranio enriquecido, así como el mundo no tiene experiencia con la Hualong-1. Es una máquina que China está construyendo en número de 4 en territorio propio mientras levanta apresuradamente 5 más en Pakistán, y de cuyo diseño está absolutamente orgullosa, y probablemente con causa. Su nombre se traduce como “Dragón Chino”. Es un icono que trata de implantar en el mundo el mensaje que la industria china se ha vuelto “high tech”. Pero todavía no hay ninguna en marcha. La novedad, revelada por el gobierno durante el G-20, es que esta compra también se rescinde. No sólo se abandona la decisión a favor del uranio natural. El país la adoptó en 1967 para ponerse a salvo de apagones por boicot de importaciones de uranio enriquecido. Hay daños peores: queda a la deriva y para cierre la PIAP, la base de provisión de agua pesada de una futura flota de centrales CANDU o “CANDU-like” 100% argentinas. Lo que está en juego es la supervivencia de buena parte de la CNEA, corazón de todo el Programa Nuclear Argentino, y por añadidura de INVAP, de NA-SA, de sociedades público-privadas como CONUAR, FAESA, DIOXITEK y de 140 empresas privadas contratistas. Por extensión, la “racionalización” de la CNEA dejará sin laboratorios de I&D también a nuestra única propuesta totalmente nacional de centrales de potencia, nuestro proyecto “de bandera”, el reactor compacto modular CAREM. Cuando se fractura el casco, los mástiles no se salvan del naufragio. Del abundante humo del G-20, ésta fue la noticia más real para Argentina. Lo irónico es que si nuestro país fue convocado al G-22, precursor del G-20, no fue por el tamaño de su PBI, tampoco por vender mucha soja o por el éxito (?) de las reformas económicas de los presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Argentina fue invitada como país experto para encarar el desabastecimiento mundial de molibdeno 99, la sustancia usada en el 90% de los diagnósticos por imagen nuclear de enfermedades serias. Era inevitable abrirnos la puerta porque aquí, a diferencia de lo que sucedió en EEUU, la UE y Japón, la tragedia médica (encubierta) del molibdeno no ocurrió jamás, debido a las sucesivas repotenciaciones que le hizo la CNEA al viejo reactor de producción RA-3 en Ezeiza. Pero nos llamaron sobre todo porque en 2000 INVAP ganó por calidad (no por precio) la licitación del reactor OPAL de Sydney, Australia. Desde 2006 esa planta sigue siendo la mejor fuente de molibdeno 99 del planeta. La compulsa por el OPAL en 2000 fue la más importante y peleada del siglo pasado. Esa victoria estableció a la Argentina como el exportador dominante en reactores de investigación y producción de radioisótopos. La oferta estadounidense no pasó ni siquiera la pre-calificación, nada demasiado memorable: desde 1987, INVAP casi siempre sacó del ring a la General Atomics en el primer round. Ya ni se presentan. Si Trump y Pompeo o Macri y nuestro canciller Jorge Faurie saben esto es indiferente. Pero los grises funcionarios del edificio Harry Truman, en las calles 23 y C de Washington, donde funciona el Departamento de Estado, lo recuerdan bien. Observación personal de uno de los co-firmantes de este artículo, Daniel Arias: la Asociación de Personal de la CNEA y la Actividad Nuclear, APCNEAN, que hoy dirige el Dr. Andrés Kreiner, que también firma, es generalmente moderada. Resulta lógico de un gremio con muchos postdoctorados, graduados y técnicos de clase media. Pero esa asociación acaba de resumir la abdicación al modesto trono nuclear que se ganó el país en un documento titulado “No se puede volar tan alto y a la vez caer tan bajo”. Retomamos: Respecto de los chinos, hoy el programa del Departamento de Estado (“reloaded” por guerra comercial explícita) es sencillo: no los quieren en Sudamérica (“Our backyard!”, nuestro patio, dicen en el edificio Truman). Menos aún los quieren en la “very unpredictable” Argentina, y menos que menos en el área nuclear argentina. Respecto de nuestro país, el objetivo de esa burocracia eficaz y estable del edificio Truman no ha variado desde 1974: milita por el desbande por frustración profesional, jubilación adelantada, cambio de trabajo o emigración, de los grupos de ingeniería nuclear argentinos. Aprieta en silencio pero en forma constante con “non papers” (órdenes no oficiales en papel sin membrete) o moviendo a decenas de operadores locales en los partidos y los medios argentinos. Más de una vez –entre fines de los ’90 y 2006- esos tipos casi lograron ganarnos por abandono, y se asombraron de que nuestro Programa Nuclear, aporreado y “groggy”, se levantara para seguir. Pero hoy, ya oliendo una victoria fácil y difícilmente reversible, van por el cierre de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén. De todo esto, tan de tecnología nuclear por un lado y de política internacional por otro, muchos de nuestros compatriotas, incluidos los periodistas, no tienen ni idea. Sin embargo, pagan las consecuencias de su distracción con cada tarifazo eléctrico y del gas. El programa energético argentino actual es bueno fabricando quiebras y pobres. La novedad de la semana pasada se puede ver como un intento de matar todos los pájaros de un tiro: echar a China de Sudamérica, desbandar elencos argentinos de investigación e ingeniería nuclear, y liquidar de una vez por todas esa insólita instalación en la estepa neuquina, la PIAP, que los EEUU consideran una afrenta a su forma de regir (o querer regir) el mundo. La excusa (y los EEUU ya no las dan) es que con uranio natural y agua pesada se puede “cocinar” plutonio 239, el elemento del “carozo” de toda bomba nuclear, en reactores “ad hoc”, que no fabrican electricidad, “production facilities”. El Departamento de Estado sabe que jamás fuimos por ese rumbo. Lo que no soportó jamás es que esa decisión fuera nuestra: los elementos y la capacidad los tenemos y defendemos porque forman parte de nuestra autonomía tecnológica y energética. Pero este G-20 mostró la diferencia entre la hostilidad de siempre y una orden de liquidación. Hasta 2022, Argentina interrumpirá toda compra de centrales nucleares de todo tipo y origen, con o sin agua pesada. Más de 800 nuevos expertos de 30 y 40 años, que pudieron entrar al ámbito nuclear en el estado o en las empresas privadas con la casi heroica terminación de Atucha II o el retubamiento de Embalse, hoy se preguntan si no harían mejor en mudarse a otras ingenierías o irse del país. Es exactamente el efecto que se busca. Ámbito Financiero, diario más bien conservador, atribuyó la movida a la cancillería estadounidense. Pero de puertas adentro y al menos en los desconcertados ámbitos nucleares argentinos, circula que esto es un “bluff” para agradar al presidente Trump, aunque sin romper lanzas con el presidente Xi Jinping. Éste nos compra el 7% de nuestras exportaciones, entre ellas el 20% de las de soja, y podría darle cierta resucitación cardiopulmonar a la obra pública argentina (represas en el río Santa Cruz, mejoras ferroviarias en el Belgrano Cargas). Eso, en un año electoral, pesa. Esto lo sugiere con argumentos más redondos el artículo de Carlos Burgueño en el ejemplar del 4 de diciembre de Ámbito Financiero. AgendAr lo reprodujo el mismo día. Nuestro portal añade que la Subsecretaría de Energía Nuclear mantiene un silencio de radio perfecto al respecto. Si este intento de desmantelar el Programa Nuclear Argentino tendrá un éxito siquiera parcial, lo ignoramos. Han sido muchos y distintos desde los ’70 y el daño acumulado es inmenso. Un modo de medirlo: hoy penamos por comprarle centrales de potencia a China, cuando con 68 años en el negocio atómico deberíamos estar vendiéndolas a, por ejemplo, Indonesia. Sin embargo, en el mucho más modesto nicho de los reactores de investigación, este año INVAP ganó el reactor PALLAS de Holanda, y dejó afuera a Corea y Rusia. Esto lo hizo INVAP, que este año no logra pagar los sueldos de sus directivos, a la cual el estado nacional le debe dinero desde 2015 y le sacó pedidos –de drones aéreos, entre otros rubros- por el 94% de su facturación. La virtud capital del sector nuclear argentino es su resiliencia. En cuanto a la Subsecretaría, se inventó para subordinar nucleares a petroleros, es decir “gerenciar” la CNEA desde la Secretaría de Energía. Es como darle una computadora a un chimpancé: la va a romper, sin por ello conseguir más bananas. Por el contrario, si se le diera aire al sector nuclear para generar más electricidad, quedaría más gas exportable en Vaca Muerta. La cuenta es fácil. Por cada 1000 MW nucleares instalados se librarían 1600 millones de m3 por año, que a U$ 5 el millón de BTU (British Thermal Units) permitirían exportar U$ 260 millones/año. Y eso sin llevarse puestos a tarifazos las PyMES y el tejido social, y minimizando el riesgo de y sin arriesgarse a una rebelión energética “a la francesa” como la que esperaba al presidente Emmanuel Macron al regreso del G-20. No hay que ser un genio para entenderlo. Vamos en dirección opuesta, ninguna novedad ahí, pero acabamos de acelerar y pusimos 5ta, y eso sí es novedad. En dos meses la PIAP pasó de ser manejada por 450 expertos a 329, mientras la Subsecretaría habla de seguir vaciándola hasta dejar 100 personas. Da lo mismo 0 personas: sin su planta estable, esta joya de U$ 1000 millones de dólares se volverá chatarra rápidamente. Otra vista de la PIAP. Por su aspecto descomunal y solitario, al lado de un cuerpo de agua y aislada de todo tejido urbano, los neuquinos la llaman “El Transatlántico”. Repetimos: pasado el G-20 en el área nuclear argentina se están matando demasiados pájaros de un tiro. No es una jugada que exceda la falta de visión o la capacidad de complot de las petroleras, pero sí su poder. Aquí hay algo nuevo. La orden con el átomo argentino de pronto se volvió “no se toman prisioneros”. Esto viene de más arriba. Se coló una megadosis de geopolítica. Delante de nuestros ojos está desarrollándose una lucha por áreas de influencia no muy distinta de “The Great Game”, nombre de la rivalidad de los imperios británico y ruso por la hegemonía en Asia Central a fines del siglo XIX. Los EEUU entraron en guerra comercial y están defendiendo su autoridad sobre Sudamérica, un “backyard” ya muy asediado por China con inversiones de infraestructura. La inquina del Departamento de Estado contra el Programa Nuclear Argentino viene desde 1974, pero la lógica de querer desmantelarlo todo de golpe ahora (“racionalizarlo”, dice la Subsecretaría) es militar y llegó con la guerra de Trump. Es bombardear la cabeza de playa por la que China está intentando desembarcar en Sudamérica. Compatriota: la cabeza de playa somos nosotros. Después le contamos por qué.

Dr. Andrés Kreiner, Físico nuclear, secretario general de APCNEAN

Daniel Arias, periodista científico

La cuota de los créditos hipotecarios UVA ya es el triple de un alquiler

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El sueño duró poco, dice el periodista Martín Grosz. Los préstamos para vivienda ajustables por inflación, conocidos como “hipotecarios UVA”, permitía que sectores de clase media pudieran penar en comprarse su vivienda. A partir de 2016 hubo un boom de compras, muchas de inquilinos tentados por la chance de pagar su casa a 20 o 30 años con cuotas muy similares a lo que les costaba alquilar. Pero este año, con la crisis y la inflación, el sueño concluyó. Ahora, en la ciudad de Buenos Aires, para comprar una vivienda chica la cuota es el triple de un alquiler. Y la gran mayoría, en todo el pais, ya no califica para recibir el crédito. Los números son claros. A mediados de 2017, en pleno auge del sistema UVA, una familia podía lograr que el Banco Nación le preste a 30 años hasta el 80% del valor de un dos ambientes usado de 43 m2 en un barrio porteño medio, si mostraba tener ingresos en blanco por $ 26.400 al mes. Ese préstamo tenía una cuota inicial de $ 6.750, 12% menor a los $ 7.655 que costaba alquilar un inmueble igual. ¿Qué pasa ahora? Para pedir el mismo crédito hay que tener una posición económica cuatro veces mejor. El banco exigirá ganar $ 130 mil al mes, y la cuota arrancará en casi $ 33 mil. Es decir, casi el triple que los $ 11.826 que hoy se paga, en promedio, por alquilar un departamento similar. Además, a eso se suma que el comprador debe conseguir al menos un 20% del valor, que el banco no le presta. Para la unidad del ejemplo ese ahorro previo, antes de $ 367 mil, se disparó a $ 931 mil. Monto que equivale a 79 alquileres juntos (antes, 48) o a unos 40 sueldos promedio de un trabajador porteño (antes, 21). Los agentes inmobiliarios creen que la accesibilidad a la vivienda seguirá limitada mientras los vendedores sigan negándose a bajar los precios en dólares de las propiedades. Pero consideran que en 2019, si la economía “rebota”, la inflación se modera y los salarios se recomponen, algo más de gente podría calificar y comprar. Desde el Gobierno y la banca pública, la gran apuesta será lanzar préstamos bancarios que permitan comprar “desde el pozo” accediendo a precios en dólares hasta 30% menores. Los que piensan en eso, asumen que la buena performance electoral del gobierno en 2017 se debió, en buena parte, a los créditos hipotecarios, los préstamos a los jubilados y los empleos que creaba la obra pública, en 3 distintos sectores de la población. Si en el 2019 no hay nada de eso…