En medio de una crisis fortísima y en la antesala de un ajuste que afectará al sector privado, las empresas siguen de cerca la danza de nombres y definiciones sobre los equipos que bajarán las palancas y tendrán a cargo los interruptores en las secretarías vinculadas a la industria, el comercio y las pymes.
Pese a que no hay confirmaciones oficiales aún, Pablo Lavigne sería el secretario de Comercio e Industria. Trabajaría con una novedad. Su subsecretaria de Industria sería Daniela Ramos, ahora Secretaria de Trabajo y Producción del Municipio de Tres de Febrero, que conduce Diego Valenzuela. Se trata de una figurita por la que pugnaban tanto los reclutadores del exministro de Producción de Mauricio Macri, Francisco Cabrera, como el hombre que encaró la transición con el actual Gobierno y luego se apartó, Federico Ovejero.
Lavigne fue uno de los coordinadores de macroeconomía de la Fundación Pensar, que en su momento presidía Cabrera. Ingresó al Ministerio de Producción como director nacional de Facilitación del Comercio Exterior cuando Cabrera lo dirigía. El pensamiento del economista de la UCA con maestría en el CEMA está más cerca del que pregona el exsecretario de Comercio, Miguel Braun, que el que suelen expresar sus exempleadores, Dante Sica (en su consultora Abeceb) y Hernán Lacunza (en su consultora Empiria).

Ramos es economista de la UBA y magíster en la Universidad Torcuato Di Tella. Ramos estuvo en la Mesa de Economía del Conocimiento de la Fundación Pensar (que en algún momento dirigió Cabrera).
Además, según su LinkedIn, fue consultora de organismos internacionales (Unido; Pnud; Cepal, BID), universidades y sector público. Sus principales áreas de investigación son: las pymes, economía del conocimiento, políticas públicas de desarrollo productivo, inversión extrajera directa y política industrial. Fue investigadora principal de la Fundación Cenit (2004-2015). “He sido parte de proyectos tales como el Distrito Tecnológico de la CABA, algunos programas de apoyo a pymes de la Sepyme del Ministerio de Producción y de la política de desarrollo económico implementada en el Municipio de Tres de Febrero a partir del 10 de diciembre de 2015 a la fecha, donde lidero un equipo de más de 200 personas”, escribió.
“No quisiera estar en los zapatos de esta gente. Les toca la difícil misión de atender las urgencias de gran parte de las empresas acreedoras de los más de US$50.000 millones de deuda comercial acumulada, administrar el comercio exterior que se viene y atender los planteos industriales dentro de un ministerio de economía que va a estar enfocado inicialmente en otras prioridades”, avizoró un industrial.
Esteban Marzorati, excoordinador general de Facilitación de Comercio, director de Importaciones y director nacional de Empalme, suena como subsecretario de Comercio Exterior. Se acercó en junio pasado a los equipos que dirigía Sica con Patricia Bullrich, desde hace días ministra de Seguridad de Milei. Trabajó en cómo desarmar las SIRA (los permisos de importación). En Comercio Interior, en tanto, sonaba Marcos Nazar Anchorena, exdirector de Comercio Interior en tiempos de Ignacio Werner (la segunda etapa de Macri, cuando Dante Sica se hizo cargo de Producción y Trabajo), pero cerca del exfuncionario pusieron en duda que se sume al equipo.
Para las Pymes y Emprendedores se hablaba de Marcos Ayerra. También se mencionaban a Javier Cardini para una subsecretaría del área. Había dudas aún sobre quién se haría cargo de lo que tiene que ver con Economía del Conocimiento. Se mencionaba a Alejandro Consentino desde la Secretaría de Innovación, que dependería directamente de Nicolás Posse, el futuro jefe de gabinete de Javier Milei. Sin embargo, todo lo vinculado con Economía del Conocimiento quedaría bajo la órbita de Ayerra.
En la subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial estaría Fernando Blanco Muiño, quien fuera parte del gobierno de Macri. Además, para director nacional de Lealtad Comercial suena Jorge Surín, que viene de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el director nacional de Defensa del Consumidor sería, según contaron, Leonardo Lepíscopo, que ya trabajó en el área.
La salida de Ovejero
“Les cuento que decidí no aceptar el ofrecimiento de ser secretario de Industria por razones estrictamente personales. Agradezco la confianza que depositaron en mí Nicolas Posse y su equipo”, escribió Ovejero la semana pasada en un mensaje enviado a sus colaboradores que llegó a los medios de comunicación.

“El nuevo responsable de la Secretaría de Industria, cuyo nombre será anunciado en breve, es un gran profesional con quien trabajamos juntos los planes que se llevarán a cabo. Lo mismo los equipos que asumirán con él. Confío en que será una nueva etapa en el país y que afortunadamente me encuentra cerca para poner mi granito de arena a la transformación que tanto necesitamos”, cerró.
Ovejero venía trabajando desde hace meses con Hugo Pascarelli, Ornella Calvete, Carlos Oubiña, Miguel Ascárate, Jorge Colina, Javier Cardini y Pablo Pejlatowicz, entre otros técnicos puros. Ya se había reunido dos veces, por caso, con el actual secretario de Industria, José Ignacio De Mendiguren.




Entre sus diversos desarrollos, Invap en los últimos 10 años realizó exportaciones por un valor estimado en 1.500 millones de dólares, graficó Serquis, y dijo que según estimaciones de la CNEA, «exportar una de las centrales nucleares que implicarían cuatro Carem de 120 en una pequeña central de 480 MED, puede dar 4.000 millones de dólares, cada una».
El Carem es un «reactor modular pequeño» que se desarrolla en el país, con tecnologías nuevas y que se espera que esté funcionando para 2028.
«Vamos a ser uno de los primeros países que pueden demostrar esta tecnología», sostuvo la presidenta de la CNEA, y detalló: «Hay más de 80 proyectos en el mundo, pero hay solo dos en construcción y uno es el nuestro. Hay dos que están ya funcionando, pero que en realidad son reactores grandes hechos en pequeño, no con tecnología nueva como es el Carem».
Uno de los ejes que está trabajando la Comisión para incrementar las exportaciones es el de los acuerdos estratégicos comerciales, para lo que hacía falta «tener un plan de negocios propio y una evaluación económica, que nos dio muy bien», señaló Serquis, en relación al trabajo que se estuvo haciendo con economistas de la Universidad de San Martín y con la Secretaría de Asuntos Estratégicos.
El resultado es «un plan económico que es muy razonable y nos da costos muy buenos y muy competitivos a nivel mundial», afirmó Serquis, y avizoró: «Creemos que es una de las grandes oportunidades que tenemos como país».