Una multa de 33 millones de pesos a YPF por un derrame en Vaca Muerta

El gobierno de Neuquén sancionó a la petrolera YPF con una multa de $ 32.936.690.- por el derrame de octubre pasado en Bandurria Sur, Vaca Muerta. La cifra es la más alta impuesta hasta la fecha por un incidente de este tipo. El hecho que desencadenó la multa, un «blowout» o descontrol de pozo, comenzó el 19 de octubre y se extendió por 36 horas. En total, fueron 47,6 las hectáreas afectadas con hidrocarburos en distintos niveles, que serán remediadas con un plan que demandará más de ocho meses. El incidente fue primicia de AgendAR y de medios locales de la zona, el 26 de octubre, como se contó aquí. Luego, otros medios nacionales publicaron otras instancias de daño ambiental provocado por el fracking en la Patagonia, que se resumen aquí. La suspensión de la licencia ambiental para la perforación de los pozos YPF.Nq.LCav-26(h), -27(h), -28(h) y -29(h) en locación 8 del área de concesión Bandurria Sur, significa, según se afirma, una sanción sin antecedentes en el sector hidrocarburífero local, decisión que quedó confirmada recientemente por el gobierno de Neuquén.

Europa envejece. ¿Y nosotros?

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Hace unos 40 años la preocupación central de los gobiernos, instituciones internacionales e intelectuales que publicaban libros y ensayos era la «explosión demográfica» (Más o menos como hoy el calentamiento global). Todavía, la inercia de los prejuicios y los intereses creados agitan ese temor. Pero ya es un problema sectorial: África -sobre todo al sur del Sahara-, la India y países muy pobres con una población femenina subeducada. En el resto del globo, el incremento de la población es muy moderado. Y en algunas regiones, aparece un nuevo temor: la implosión demográfica. Nos parece interesante acercarles esta nota de Idafe Martín, corresponsal en Bruselas de diarios importantes de América del Sur, que describe con datos el drama europeo de la despoblación. Vale la pena que los argentinos tomemos nota de las implicaciones económicas, geopolíticas y hasta culturales de lo que está pasando. Algunos datos más al final. «Los europeos tienen cada vez menos niños. Los últimos datos de Eurostat (la Oficina de Estadísticas de la Comisión Europea) registran una tasa de fertilidad promedio en el bloque de 1,6 niños por mujer, cada vez más lejos del 2,1. Este último nivel es considerado imprescindible para reemplazar a la población que fallece, sin tener en cuenta la inmigración. Francia, un país que desde hace décadas mantiene unas potentes políticas públicas de ayudas a las familias para fomentar la natalidad, es el que más se acerca a ese 2,1 con una tasa de fertilidad de 1,92. Le siguen Irlanda con un 1,81, Dinamarca y el Reino Unido con un 1,79 y Letonia con un 1,74. En Alemania, el país más poblado del bloque, es de 1,59. Al final de la tabla aparecen los países de la ribera mediterránea: España e Italia (1,34), Portugal (1,36), Chipre y Malta (1,37) y Grecia (1,38). Estos datos muestran que el muy ligero incremento demográfico europeo se debe solamente a la inmigración. Lo más notable para el furioso discurso xenófobo actual, es que sin los migrantes el bloque estaría perdiendo población. Hace 25 años, cuando los países que hoy son parte de la UE contaban 36 millones de habitantes menos que hoy, nacían al año 6 millones de niños. Este año habrá 5 millones de nacimientos. El 31% de los hogares europeos no tiene hijos y del 69% restante, la mitad sólo tiene un hijo. Los datos son ásperos pero cuentan historias: las europeas no tienen su primer hijo hasta los 29 años en promedio, y hay un 3% que han tenido a su primer hijo cuando ya superaban los 40 años de edad, sobre todo en los países del sur. Las españolas y las italianas son las europeas que más tarde tienen hijos por primera vez, las que tienen menos hijos y donde hay más madres primerizas de más de 40 años. Los países del sur del bloque son los que mantienen políticas de ayuda a la infancia y a la natalidad (como jardines de infancia públicos) más débiles. La fertilidad es más elevada en países con menos problemas de acceso a la vivienda y en aquellos en los que hombres y mujeres asumen las tareas del hogar de forma menos desigual. Varios países del este europeo se están despoblando desde hace años. Sus gobiernos no consiguen o no quieren poner en marcha políticas públicas de fomento de la natalidad, a la vez que son totalmente contrarios a abrirse a la inmigración. Mientras, millones de sus jóvenes (en edad de procrear) han emigrado en los últimos 15 años a las economías de Europa occidental en busca de salarios mejores y más oportunidades para sus hijos. La oficina de Eurostat asegura que la Unión Europea cierra 2018 con casi 513 millones de habitantes, casi 13 millones más que hace una década, un aumento insuficiente para alimentar el mercado laboral y que además se concentra en unos pocos países mientras otros pierden población rápidamente. Francia ganó en los últimos 10 años casi 3 millones de habitantes, Italia casi 2 millones y el Reino Unido casi 5 millones. Entre los tres suman más de dos tercios del crecimiento total de la población europea. Alemania y España sumaron unos pocos cientos de miles. Y varios países sufren una sangría de población. Bulgaria pasó de 7,5 millones a 7 millones en una década, Letonia de 2,2 millones a 1,9 millones, Lituania de 3,2 millones a 2,8 millones, Rumanía de 20,5 a 19,5. Europa es conocida como ‘el viejo continente’, pero los datos de Eurostat indican que el apodo se empieza a convertir en una realidad objetiva. La edad mediana (mitad de la población por arriba y mitad por debajo) de los europeos es de 42,8 años cuando hace 20 años era de 36 años. Las previsiones estiman que para 2050 podría ser de 50 años. Un salto de 14 años en medio siglo. Irlanda es el país más joven del bloque con una edad mediana de 36,9 años mientras Alemania e Italia suben esa edad hasta los 45,9 años. Albania, fuera del bloque, dio en 10 años un salto enorme: de 28,9 años de edad mediana a 35,6 años, debido principalmente a la fuerte tasa de emigración de su juventud. Los datos muestran que Europa es cada vez más el continente de los viejos y que si las tendencias demográficas no cambian radicalmente la situación será peor en el futuro. En la UE ya hay más mayores de 65 años (92,2 millones) que menores de 15 años (79,1 millones). Los menores de 15 años suman apenas el 13,1% de la población alemana y el 14% de la italiana. En 2050, si siguen las tendencias actuales, uno de cada tres europeos tendrá más de 65 años y sólo uno de cada ocho será menor de 15 años. El problema es estructural y una amenaza para todas las economías europeas pero está fuera de las agendas políticas. La Comisión Europea aconseja aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, mejorar las políticas de conciliación y las ayudas al fomento de la natalidad Para sostener los mercados laborales y los sistemas de pensiones apuesta por retrasar la edad de jubilación. Pero informe tras informe advierte que nada de eso será suficiente y que Europa, aunque sus dirigentes vayan en dirección contraria, necesita inmigrantes». Se puede pensar que es un problema europeo. No es así. La cantidad de nacimientos en Japón será en 2018 el mínimo histórico en 120 años, cuando se comenzaron a tomar estadísticas en el país, informó el Ministerio de Salud nipón. La estimación más reciente de alumbramientos entre enero y octubre fue de 921.000, 25.000 niños menos que en el mismo período del año pasado y el valor más bajo desde 1899. En realidad, es una situación que enfrentan, o van a enfrentar, todas las sociedades modernas y urbanizadas. Hasta, señalan algunos demógrafos, sería la realidad argentina, sino fuera por la inmigración de países vecinos. Ellos forman familias con una tasa más alta de natalidad. Un tema para nuestros hijos y nietos. En lo inmediato -para que ellos puedan llegar a preocuparse del tema- debemos buscar los mercados del futuro -además de la muy poblada y ya demográficamente estable China- en la India, el Sur de Asia y el Medio Oriente.

«El precio del petróleo es el más bajo desde agosto ´17. Y seguirá cayendo»

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El 18 de diciembre se produjo un derrumbe en los precios del petróleo, que alcanzó su punto más bajo en más de un año. El economista ruso Antón Shabánov, especializado en el tema, ha dicho que las estimaciones actuales respecto al coste del crudo son poco halagüeñas. Agregamos nosotros que esto es cierto especialmente para los países exportadores de petróleo, como la Federación Rusa. «De momento, las perspectivas de futuro para los precios del petróleo son decepcionantes. El costo está cayendo drásticamente. Hasta que el acuerdo de la OPEP entre en vigencia el próximo año, no hay factores que mantengan caro el petróleo», afirmó Shabánov. E indicó también que la economía global se está ralentizando. «La economía se está desacelerando a nivel mundial, necesita cada vez menos energía para producir algo, es decir, cada vez menos petróleo, mientras que la oferta no está disminuyendo. Por el contrario, Estados Unidos la está incrementando. La ley básica de la oferta y la demanda sugiere que el precio se irá reduciendo por el momento», explicó Shabánov. El principal factor que provocó el colapso de los precios fue el temor de un exceso de oferta de crudo. Los mercados reaccionaron en forma negativa al crecimiento de la producción y reservas de petróleo de Estados Unidos. Poco antes de la caída de los precios del crudo, la compañía de análisis Genscape informó de un aumento en las reservas de petróleo en la terminal en Cushing, en EEUU, en más de un millón de barriles del 11 al 14 de diciembre. Shabánov considera que la situación no es estable en el mediano plazo; «Ahora tienen una industria muy grande, el petróleo de esquisto («shale») está muy fuerte. Cuanto más barato sea este petróleo, menos rentable será extraerlo y más productores de petróleo de esquisto cerrarán». Lo cierto es que el mapa petrolero mundial se modificó por completo desde que Estados Unidos dejó de ser el gran importador. El gigante norteamericano superó a Arabia Saudita y Rusia como el mayor productor de crudo. Sin embargo, como indica el periodista Martín Bidegaray, las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China, más los problemas en la Unión Europea (conflicto en Francia, deuda excesiva en Italia, Brexit) provocan la debilidad de la economía global. La situación ha conseguido que dos rivales geopolíticos como Rusia y Arabia Saudita han llegado a acuerdos para regular la producción petrolera, la llamada OPEP+. En las empresas locales hay preocupación. Suponen que la opinión pública puede presionar a la baja en los precios de los combustibles al consumidor. Las compañías que refinan argumentan que los aumentos locales obedecen más a la devaluación del peso que al valor del crudo internacional.

«Sin ciencia no hay futuro»

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(Facundo Manes es un destacado neurólogo argentino, que ha sido cuestionado en la comunidad científica por -lo que consideran- excesivo protagonismo en los medios. Más vinculado a la temática central de AgendAR, se señala que el Dr. Manes apoyó en el pasado decisiones políticas que condujeron al ajuste y desfinanciación actuales. Pero también hay que decir que tuvo una firme posición a favor de INVAP, la emblemática empresa argentina de investigación aplicada. Por eso, con espíritu navideño -¿no dice la Biblia que hay más júbilo en el cielo por un pecador arrepentido que por 99 justos?-, rescatamos esta reciente y valiosa columna suya). «Los discursos en los estrados y en los estudios de televisión sobre el apoyo a la ciencia muchas veces se tornan, lamentablemente, sacos vacíos, lugares comunes, verso puro o mitos urbanos. Por supuesto que en cualquier caso (con la homologación de propagandistas y consultores de marketing electoral) quienes lo dicen saben que se trata de palabras políticamente correctas, aspiracionales, inocuas. Se equivocan quienes sostienen que para invertir en ciencia, tecnología e innovación, primero hay que ser un país con crecimiento económico y destinar recursos recién cuando haya excedente para esos lujos, esperando el “derrame”. Los países que son potencias en el mundo no invierten en ciencia y tecnología porque les sobra el dinero y el tiempo y les faltan desafíos importantes. Lo hacen para ser desarrollados y más igualitarios. Debemos desterrar de una vez por todas estas posturas que nos anclan en el cinismo de pensar que en Argentina solo estamos destinados a la supervivencia o, mucho peor, como lo refirió uno de nuestros más lúcidos historiadores, a una larga agonía. Nehru, el arquitecto de la India moderna, sostenía que la India era un país demasiado pobre como para darse el lujo de no promover la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Gobernar es priorizar y, en este sentido, más que intenciones, de la política se esperan prioridades, reglas e instituciones que construyan una hoja de ruta de largo plazo. Debemos priorizar la vinculación de la ciencia y la técnica al trabajo para mejorar la productividad y de esta manera lograr las condiciones que permitan una movilidad social ascendente a millones de argentinos. ¿Cuál es la otra opción? Además, esta estrategia nos correría del estado de vulnerabilidad en el que se encuentra gran parte nuestra economía que justamente expone a los más pobres a mayores riesgos.
  • La ciencia, la tecnología y la innovación han sido desde hace tiempo los motores del crecimiento económico y del desarrollo humano en todos los países del mundo.
Las naciones que más han crecido en las últimas décadas son aquellas que han logrado traducir desarrollo científico y tecnológico en éxitos económicos. Una sociedad que promueve el conocimiento se basa en la aplicación intensiva del saber en todos los órdenes de la vida social y productiva, y reconoce a las ideas y a los trabajos de las personas como el principal valor para el desarrollo socioeconómico. Por solo nombrar algunos ejemplos, Corea del Sur, Israel o Australia hoy cuentan con ingresos per cápita altos y mayores índices de bienestar gracias a sus inversiones en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y en salud y educación de calidad. Por el contrario, la dependencia en conocimiento, ciencia y tecnología produce dependencia económica, política y cultural. Es cierto que las necesidades de nuestro país exceden (y han excedido históricamente) las posibilidades de nuestro aparato productivo. Por eso, para que nuestra economía crezca hay que producir más valor agregado y ser grandes exportadores a través de la generación de conocimiento que pueda elevar la productividad de los sectores públicos y privados. Imagino que todos estamos de acuerdo con este objetivo. Lo que necesitamos ahora es tender puentes entre los institutos de investigación, los laboratorios, la academia y el sector productivo. Según el reconocido investigador Fernando Stefani, con solo un 1% de la deuda externa que se tomó recientemente, bastaría para iniciar un proceso de inversión a largo plazo. El desafío es asegurar que, aun en momentos de retraimiento económico, la ciencia y la tecnología contribuyan al crecimiento sustentable y a la mejora de la calidad de vida de toda la población. Si bien la inversión del Estado tiene que incrementarse progresivamente hasta alcanzar las tasas necesarias (tal como había sido uno de los compromisos de campaña del actual gobierno) para equipararnos con las economías basadas en el conocimiento, el gasto público no puede ser la única fuente de inversión en I+D+i. Debe complementarse además con la inversión privada. Para ello, es necesario que se creen las condiciones, regulaciones e incentivos adecuados. Y que los empresarios inviertan. Nadie -investigadores, académicos, políticos, sociedad en general- ignora el contexto económico y social en el que vivimos. Pero tampoco debemos dejar de insistir todos los días que la inversión en conocimiento es la base para plantear el verdadero crecimiento económico y social que necesitamos y para proveer al país de la fuerza intelectual, cultural y tecnológica necesaria para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Este es el camino, siempre y cuando sea una política sostenida en el tiempo, que no se trate de eslóganes chapuceros. Por eso debemos estar atentos: en los próximos meses habrá promesas y hasta quizá también algunas realidades de fomento. Pero no debemos equivocarnos, porque si es así nos enfrentaremos otra vez a espasmos y a cantos de sirenas. Para evitar esto es imprescindible una inversión transparente, sostenida y a largo plazo. Necesitamos construir consensos sociales que trasciendan los períodos presidenciales. Es la manera de romper los ciclos viciosos de crisis y “veranitos” económicos. La Argentina carece de un proyecto sustentable e igualitario de crecimiento. No podemos resignarnos a pensar que el único objetivo al que podemos aspirar como país sea sobrevivir. Debemos modificar nuestros esquemas mentales que nos impiden trabajar colectivamente con consensos y mirando el largo plazo. Nuestro propósito debe ser reconciliarnos como sociedad detrás de un gran objetivo: construir un país digno para todos y, por supuesto, desterrar definitivamente el vergonzoso 33% de pobreza a través del trabajo, la educación y el fortalecimiento de las instituciones de la República. Sin ciencia, no hay presente ni hay futuro. Y el momento de actuar es ahora».

Facundo Manes

Mientras tanto, una circular interna del CONICET con fecha 19 de diciembre, hace 5 días, comunica “El Directorio resolvió, debido a la falta de disponibilidad presupuestaria, no financiar por ahora Reuniones Científicas y Tecnológicas para el año 2019”.

Crece el uso de energía solar en Argentina

En el último Censo Nacional Térmico, realizado por el INTI, la instalación de equipos de energía solar aumentó el 17,9%, ya que se detectaron 7.018 instalaciones nuevas (que pueden ser de uno o más equipos). “En esta oportunidad, relevamos datos correspondientes al 2017, con un total de 225 empresas censadas (un 68% más que en 2015, año en el que se realizó el primer censo). Uno de los resultados que obtuvimos fue que se comercializaron 35.141 m² de equipos de colectores solares térmicos para agua caliente sanitaria (ACS) —además de 9.318 m² de colectores plásticos sin cubierta, habitualmente destinados a la climatización de piscinas—”, detalló Martín Sabre, del Centro de Energías Renovables del Instituto. Según el censo, en 2017 se comercializaron 35.141 metros cuadrados de colectores solares térmicos para agua caliente sanitaria y se crearon 45 nuevas empresas en este rubro. Uno de los usos más extendidos a nivel mundial de la energía solar es para termotanques, que calientan agua en forma segura y eficiente sin tener que utilizar gas o electricidad. Con los nuevos equipos que se colocaron, se logró una reducción de 5.520 toneladas de emisiones de dióxido de carbono, equivalentes a las emisiones de mil autos en un año, y significó un ahorro equivalente a más de 4 millones de metros cúbicos de gas. Por último, este segmente de los colectores fototérmicos domiliciarios fue el único campo en el que la industria nacional tuvo protagonismo, a diferencia de los grandes fabricantes comerciales de electricidad fotovoltaica para el Sistema Argentino de Interconexión. Modesta y calladamente, sin ningún subsidio estatal directo o indirecto como los que caracterizaron al ya fracasado programa RenovAr, sin siquiera desgravaciones impositivas para los fabricantes y/o los usuarios, este pequeño nicho de mercado creció «a su aire» en medio de una recesión, pese a la presión en contra de municipalidades que -como la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- penalizan la instalación de un calefón solar en un tejado aumentándole la carga de Alumbrado, Barrido y Limpieza al propietario. Con todo en contra, incluida la mayor recesión desde 2001, este sector generó beneficios locales y puestos de trabajo permanentes, y todo ello sin girar al exterior un centavo de regalías o patentes.  

En el 2019 habrá 19 feriados y cuatro días «puentes»

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El calendario de feriados para 2019, publicado  por el gobierno nacional, estableció 19 días no laborables e incluyó 15 más que abarcarán solamente a las comunidades armenia, judía e islámica, mientras que habrá cuatro feriados que serán «puente». El primero de enero inicia los feriados en el país, que continuarán el 4 y 5 de marzo, lunes y martes de Carnaval, y el domingo 24 de ese mes, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Le seguirán el 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, y el 19, que es Viernes Santo. Ese mes serán no laborables el 20, 21, 25, 26 y 27 por conmemorarse las Pascuas Judías, mientras que el 24 se recuerda el genocidio sufrido por el pueblo armenio. La legislación argentina diferencia entre feriados inamovibles, los trasladables y los días no laborables que incluyen exclusivamente a personas que profesen la religión judía e islámica y a la comunidad armenia. En mayo serán feriados el 1 (Día del Trabajador) y el 25, Día de la Revolución de Mayo. El 4 de junio será no laborable para personas de la comunidad islámica por la Fiesta de la Ruptura del Ayuno del Sagrado Mes de Ramadán, mientras que el 17 se recordará al general Martín Miguel de Güemes y el 20, el aniversario de la muerte de Manuel Belgrano. Julio será el primer mes que presentará un feriado puente: el lunes 8, previo al 9, día de la Independencia. El 17 de agosto, que cae en sábado y conmemora el aniversario de la muerte de José de San Martín, se pasará al lunes 19, que se considera puente por tratarse de un día no laborable con fines turísticos, mientras que serán días no laborables para la comunidad islámica el 11 (Fiesta del Sacrificio) y el 31 que celebra su nuevo año. Septiembre sólo contemplará dos días no laborables para las personas que profesan el judaísmo: el 29 y 30 será el Año Nuevo Judío. El 12 de octubre, Día del Respeto a la Diversidad Cultural, cae en sábado y se pasa como puente al lunes 14, mientras que el 1, 8 y 9 serán días no laborables para la comunidad judía. El único feriado de noviembre será el lunes 18, «puente», por el 20, Día de la Soberanía Nacional, y el año cerrará con el 8 y 25 de diciembre, marcados en rojo en el calendario.

Vaca Muerta, fracking y contaminación

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Esta semana se hizo una grave denuncia: «Los residuos tóxicos que general la industria del fracking en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, son tratados sin cumplir con las condiciones de seguridad e infringiendo la ley de Medio Ambiente, y generan un basurero petrolero que pone en riesgo el ecosistema patagónico. Los desechos, según denunciaron, son vertidos directamente en la tierra sin un sistema de impermeabilización y de drenaje, y a una distancia menor a la permitida de poblaciones y campos de cultivo». Ahora, que el autor de la denuncia haya sido la ONG Greenpeace, si bien asegura repercusión, tiende a provocar que los hombres vinculados a la actividad económica la «tomen con pinzas». Para no hablar de los petroleros. Sus invocaciones al acuerdo de París y «un mundo libre de combustibles fósiles”, son dejadas de lado en la práctica por casi todos los gobiernos, no sólo por Trump. Por eso nos interesó rescatar esta otra denuncia firmada por el periodista Juan Parrilla, en Infobae, hace algo más de un mes. Describe una situación angustiosa en una provincia cercana -Río Negro- pero también en la zona de Vaca Muerta y del fracking: «Leucemia, viviendas derrumbadas, sonidos insoportables, emisiones de gases tóxicos, gastroenteritis, vómitos, derrames. El relato se repite de vecino a vecino. Solo cambian las formas, pero las vivencias y creencias son similares. Para las petroleras, en cambio, es un ejemplo de una industria que genera unos 3 mil puestos de trabajo en todo Río Negro y que el año pasado le dejó a la provincia 500 millones de pesos en regalías. Pero lo primero es la realidad en Allen, la capital nacional de la pera, en Vaca Muerta, donde los cultivos de frutas que se consumen en el resto del país conviven con los pozos de fracking. Allen es parte del yacimiento Estación Fernández Oro, en el sector rionegrino de Vaca Muerta. La explotación de hidrocarburos tiene varias décadas en la zona, pero con la irrupción de la técnica del fracking los pozos se multiplicaron en el área, donde el tight gas es la vedette. La mayoría de los vecinos no quiere hablar, pero la regla tiene varias excepciones. ¿Es posible la convivencia del fracking con los cultivos si el gas y el petróleo pagan 10 veces más por hectárea? ¿Afecta la salud de los vecinos? ¿Y el medio ambiente? «Simulacros» Los accidentes en los pozos de la zona están lejos de ser una excepción. La sucesión es notable y contrasta con las afirmaciones del gobierno de la vecina provincia de Neuquén, que tras el derrame de crudo que ocurrió el 19 de octubre en Bandurria Sur, informó que desde 2014 no había habido problemas en la «zona». Esa declaración tenía una intencionalidad: instalar la idea de que en todo Vaca Muerta no hubo accidentes en los últimos años, y así lo comunicó buena parte de la prensa local. Es mentira. En el Observatorio Petrolero Sur armaron una línea de tiempo de los accidentes solo en Allen. En 2014 explotaron dos pozos y otro se incendió y provocó llamas de hasta 15 metros de altura. El 2015 fue el año de los derrames. Fueron cuatro. En uno de ellos, en julio, los fluidos terminaron en una laguna que se conecta con otras que, a su vez, desembocan en el río Negro. La empresa Yacimientos del Sur (YSUR, subsidiaria de YPF) les ofreció a una veintena de vecinos de Calle Ciega 10 una compensación de 44 mil pesos al año, pero les exigió a cambio una cláusula de confidencialidad, la colaboración con la empresa en caso de protestas y la renuncia a nuevos reclamos. Hubo más incidentes. La mayoría de las veces, según los vecinos, les dicen que son simulacros, lo que contrasta -de acuerdo a esos testimonios-, con la cara de pánico de los trabajadores. La polémica se redobla cuando la encargada de controlar está íntimamente ligada a la industria petroquímica. La secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani, fue dueña y trabajó hasta 2014 en Quinpe SRL, una empresa que se dedica al transporte, almacenaje y distribución de productos químicos y residuos relacionados con la extracción de hidrocarburos; y entre sus clientes tiene a YPF, Petrobras, Halliburton, TGS y Schlumberger, de acuerdo a una denuncia por contaminación que presentó este año la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), por pedido del presidente del Concejo Deliberante de Estación Fernández Oro, Claudio Correa. Contaminación invisible Más allá de los accidentes, la contaminación de los pozos de gas y petróleo muchas veces no se puede ver. Eso es lo que buscó demostrar la ONG Earthworks cuando visitó Estación Fernández Oro con una cámara infrarroja traída desde los Estados Unidos para registrar gases invisibles que son altamente tóxicos y potencialmente mortales, conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COVs), entre los que se encuentran benceno, butano, etilbenceno, metano, propano, octano, tolueno y xileno. «Las personas expuestas a la contaminación de COVs que hemos detectado en Argentina pueden sufrir consecuencias a la salud al corto y al largo plazo, incluyendo padecimientos de cáncer», explicó el ambientalista Pete Dronkers, de la ONG. Cáncer —¿De dónde sos? —De Allen —Yo también. —Yo también. El diálogo, simplificado en este artículo, se dio en una sala de espera de un hospital de Neuquén en la que varias madres se dieron cuenta de que tenían dos denominadores en común: conviven con el fracking y los agroquímicos, y sus hijos tienen leucemia. Entonces surgió una sospecha que luego fue admitida por el ministro de Salud provincial, Fabián Zgaib, a una periodista de Roca, y por su secretario a los vecinos: que en Allen hay al menos 7 casos de leucemia, es decir, entre tres y cuatro veces más de lo que estadísticamente es esperable. Poco después una médica que pidió mantener su identidad reservada engrosó la cifra y le confesó a los vecinos que en realidad eran 12 casos, pero que como la mayoría estaban siendo atendidos en Neuquén, las estadísticas de Río Negro no lo reflejaban. Oficialmente, para la Provincia, hubo cuatro muertes y cinco internaciones por leucemia en Allen entre 2013 y 2017″. Hasta donde sabemos, lo de Allen no ha tenido repercusión judicial. Pero en Neuquén, la nueva fiscalía de Delitos Ambientales y Leyes Especiales de la provincia allanó la planta de tratamiento de la empresa recolectora de residuos industriales Treater S.A, la denunciada hace pocos días. El operativo, en el que intervino el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial, fue autorizado por el juez de garantías Lucas Yancarelli, y estuvo a cargo del responsable de la fiscalía, Maximiliano Breide Obeid. Durante el allanamiento, en el que se hizo una inspección visual pero no se tomaron muestras, los funcionarios secuestraron documentación, tomaron fotografías y grabaron videos. El fiscal Breide Obeid explicó que los residuos, que entran en forma blanda sólida y líquida, van a piletones donde se mezclan con tierra y una vez que absorben esos residuos van a unos hornos donde se queman. Y señaló que de dos hornos, sólo uno estaba funcionando, y que había “varios piletones al límite”. Y advirtió que “lo que vamos a determinar es si hay filtraciones, si existe la membrana y, si existe, en qué estado está” para determinar “si estamos ante una situación de contaminación ambiental”. Y este jueves, el gobierno de Neuquén sancionó a YPF con una multa de $ 32.936.690.- por un incidente ambiental ocurrido el 19 y 20 de octubre de 2018 en Vaca Muerta, el derrame en el yacimiento Bandurria Sur del que AgendAR informó en su momento. Y se suspendió en forma definitiva la licencia ambiental para la perforación de los pozos YPF.Nq.LCav-26(h), -27(h), -28(h) y -29(h) en locación 8 del área de concesión Bandurria Sur. El yacimiento de Vaca Muerta es muy importante para nuestro país. Y, en lo inmediato, para el gobierno representa la única, débil esperanza que el resultado económico de su gestión no sea un completo desastre. Pero eso no debe impedir que los argentinos tomemos conciencia y exijamos que la explotación se haga sin perjudicar en forma irreversible al medio ambiente. Y, sobre todo, sin enfermar a los seres humanos.

Los mercados creen que Argentina reestructurará su deuda

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  Los mercados financieros -para ser precisos, los gerentes de los fondos de inversión y de riesgo, que en conjunto manejan más del 98% de los capitales privados del planeta- creen que en algún momento del año 2020, la República Argentina tendrá que reestructurar su deuda pública. Y tienen razón. «En un clima de creciente desconfianza, el riesgo país se disparó más de un 140% en 2018 y alcanzó su máximo nivel en cuatro años: 822 puntos básicos. Mientras en la amplia mayoría de los países de la región el indicador que elabora el JP Morgan se mantuvo estable a lo largo de 2018, en Argentina subió 450 puntos básicos. Según los analistas, el margen de más 500 puntos respecto del promedio latinoamericano muestra que, más allá del contexto internacional adverso para los mercados emergentes, el principal problema es la falta de credibilidad de los acreedores en la capacidad de pago argentina pos-2019 por los altos niveles de endeudamiento y el esquema de desembolsos del FMI. Esta semana el índice del riesgo país siguió creciendo en medio de un creciente rechazo hacia los bonos argentinos que vencen después del recambio presidencial, cuando ya habrán pasado el grueso de los envíos del Fondo pero haya que pagar el préstamo stand-by. El Bonar 2024 cayó 1,2% y el Bonar 2020, 1%, en un día. La nueva suba de la tasa de interés en Estados Unidos y el fallo de la Corte Suprema a favor de los jubilados, que obligará al Estado a emitir entre $70.000 y $90.000, sumaron más ruido a las preocupaciones ya consolidadas entre los fondos especulativos sobre el programa financiero de 2020 y las elecciones del próximo año. La aversión al riesgo es la tónica en los mercados, y Argentina se subió al podio de los países con peores resultados en 2018. «En el último año el riesgo país de Argentina se más que duplicó. Sin embargo, el riesgo país promedio de la región permaneció invariable, reflejando que el aumento del riesgo argentino no es por problemas regionales, sino que es consecuencia de nuestras políticas económicas inconsistentes», apuntó en un informe la consultora Economía & Regiones. Y agregó: «El Bonar 2019 (8,7%) y el Bonar 2020 (8,9%) rinden mucho menos que el Bonar 2024 (11,2%), poniendo sobre el tapete que lo poco que se le cree a Argentina es porque están los dólares del FMI detrás. Cuando los dólares del FMI se acaban, el riesgo y los rendimientos saltan». En concreto, los especuladores financieros prevén una cesación de pagos argentina (y algunos apuestan a ella), o -menos catastrófico- una fuerte caída del precio de los títulos públicos en el marco de un probable proceso de reestructuración de deuda posterior a 2019. No es una fantasía. El informe técnico elaborado por el propio Fondo Monetario en el marco del acuerdo stand by por u$s 57.100 millones marcaba esa posibilidad como parte de un escenario adverso para la economía argentina. El propio titular de la UIA, Miguel Acevedo, dijo que «Argentina está blindada en el corto plazo y, sin embargo, tiene un riesgo país que está diciendo que no creen que Argentina pueda pagar más adelante». Es que el inédito nivel de endeudamiento y la liberalización de la circulación de capitales dejaron al país en una situación de fragilidad. Los números son contundentes. Según un informe de la Universidad de Avellaneda, la deuda pública bruta creció 40% desde la asunción de Macri y pasó de representar el 53,3% del PBI al 77,4% en el segundo trimestre de este año, aunque se encamina a terminar 2018 bien por encima. Y el 91% de la nueva deuda fue en moneda extranjera. En ese marco, y ya sin acceso al crédito internacional, llegó el acuerdo con el Fondo, que garantiza el pago de los vencimientos hasta el fin del mandato actual y deja en una situación muy complicada al próximo Gobierno. En 2021 y 2022, por ejemplo, vencerán alrededor de u$s 50.000 millones y ya no habrán dólares del stand by. Con un riesgo país que excede los 800 puntos, la posibilidad de volver al financiamiento externo es inimaginable y el fantasma de un default se agita entre los acreedores. La falta de credibilidad es hoy una de las principales preocupaciones del Gobierno, que impacta sobre las decisiones clave de la política económica. El director de Eco Go, Martín Vauthier, lo sintetizó así: «Sin una baja sostenida en el riesgo país y en un contexto de libre movilidad de capitales, la estabilización cambiaria depende exclusivamente de la tasa de interés de corto plazo, que hoy se ubica en un nivel prohibitivo para la economía». Hace dos días, en AgendAR sintetizamos la situación así: «Los vencimientos del 2020 y posteriores de la deuda pública, hacen inevitable que el próximo presidente -ya sea Mauricio Macri, Cristina Kirchner o cualquier otro, aún si los argentinos eligiéramos para gobernar a Jay Powell, el presidente de la Reserva Federal- tendrá que reestructurar la deuda».

Alemania busca trabajadores fuera de la Unión Europea: 1,2 millones de vacantes

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Atraer mano de obra cualificada de otros países fuera de la UE para paliar la acuciante falta de trabajadores que padecen algunos sectores y regiones de Alemania. Ese es el objetivo al que responden los proyectos de ley aprobados por el Gobierno de coalición de Berlín, en un momento en el que la extrema derecha ha convertido la migración en un asunto políticamente ultrasensible. El paquete legislativo, inédito en Alemania y que aún debe pasar por el Parlamento, facilita a los trabajadores de fuera de la Unión Europea con formación media y alta acudir a Alemania a buscar trabajo en determinadas condiciones. La iniciativa abre además la puerta a que se puedan quedar los demandantes de asilo rechazados pero que ya estén integrados en el mercado laboral. “Necesitamos mano de obra de terceros países para asegurar nuestra prosperidad y ocupar los puestos vacantes” dijo el ministro del Interior, Horst Seehofer, conocido por su política de línea dura con la inmigración.
  • La falta de mano de obra es una de las mayores preocupaciones de los empresarios alemanes, según revelan las encuestas, sobre todo en algunas regiones del sur del país y en polos industriales en el norte.
  • Alemania registra una tasa de desempleo del 4,8%, la cifra más baja desde la reunificación del país.