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El SAOCOM 1A está en órbita
Es tan impresionante el desarrollo argentino que basta saber cuántos países intentaron tener la tecnología de radar espacial de apertura sintética en banda L: sólo uno: Japón. La agencia espacial japonesa JAXA, que empezó después que la CONAE, no tuvo restricciones presupuestarias. El resultado es que ya va por dos satélites-radar sucesivos en banda L, el Alos-Daichii I y II, el primero de los cuales ya terminó su vida útil mientras que el segundo, mucho más moderno, todavía sigue operativo. Visto que un radar espacial en una longitud de onda tan larga siempre interesó por su capacidad de diagnóstico pero parecía demasiado caro, pesado y complejo, las grandes potencias espaciales no veían futuro en la que hacían la JAXA y la CONAE. Ahora están cambiando de idea. La NASA se asoció con la India para construir una serie de satélites similares.
Constantemente surgen aplicaciones nuevas del Alos-Daichii 2 que no estaban previstas en el diseño. Por ejemplo, su predecesor, el 1, diagnosticó la inminencia de un deslave catastrófico en una ladera de montaña, y la JAXA sugirió al gobierno la evacuación de una aldea al pie. A tiempo: se salvaron centenares de personas. Esto entraba dentro de las misiones lógicas del satélite, pero las Fuerzas de Autodefensa del Japón notaron que aunque la banda L no permite tener imágenes detalladas de barcos, capta perfectamente estructuras comparativamente mayores, como sus estelas. En conclusión, un satélite pensado como 100% civil hoy también vigila todo lo que hace la flota de la República Popular China y la de Corea del Norte en las aguas militarmente «calientes» de las fronteras marítimas entre Japón y sus vecinos. La banda L en radares espaciales es algo demasiado nuevo, y sus límites de diagnóstico y detección no han sido alcanzados.
«Los japoneses se han sorprendido muchísimo con este proyecto argentino. Como cada misión satelital compleja, el aparato es sometido a muchas instancias de revisión y prueba por ingenieros argentinos y de otras agencias espaciales que participan como jurado pertenecientes a varias agencias espaciales de EEUU, Japón, Canadá y Europa. Ellos no podían creer que estuviéramos haciendo este complejo satélite desde cero, sin ningún know how previo (en radarística, cuando se diseñó la misión). No había experiencia en Argentina en la construcción de un instrumento de radar polarimétrico, con una antena muy grande y mucha sensibilidad en sus integraciones», explica la Investigadora Principal de la Misión SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, Laura Frulla, doctora en Física de la UBA. En 1998 la Argentina no había diseñado ningún radar. Empezó por el más complejo, ambicioso y difícil, apertura sintética, banda larga, ubicación espacial. Fue como iniciarse en alpinismo trepando el Everest.
Frulla dice que la JAXA, que tienen una idea bastante exacta del instrumento argentino, quieren verlo funcionar ya. Nicolás Renolfi, jefe del proyecto Saocom en INVAP, la empresa que construyó el satélite, precisó a Infobae que el Saocom 1A es un satélite de órbita baja con fines científicos que lleva un radar de apertura sintética, que aportará 225 imágenes por díaen blanco y negro, con una resolución espacial de entre 10 y 100 metros, con diferentes ángulos de observación.
«La gran diferencia (de un radar) con las cámaras es que no necesita de la luz, la imagen podrá atravesar una tormenta e, incluso, penetrar el terreno en centímetros o metros, dependiendo de las características. Los objetivos principales son la medición de humedad desde el espacio y ayudar en emergencias». Efectivamente, el SAOCOM es un sensor activo, no pasivo. Ilumina la Tierra con su propia energía, en lugar de depender de la luz solar reflejada por la superficie, o la infrarroja emitida. «Fotos tomadas de una misma montaña en verano y en invierno con nieve permitirán saber el caudal de agua previsto. En el caso de las zonas inundadas, permitirá tener un detalle de cada región. Además tendrá aplicaciones de defensa, ya que puede monitorear en tiempo real el mar argentino y divisar por ejemplo si se está cometiendo una pesca ilegal», remarcó el ingeniero electrónico, que trabaja en INVAP desde el año 2000. En general, la flota ilegal suele estacionarse de día en la «milla 201», pegada al límite externo de la Zona Económica Exclusiva Argentina, pero de noche se interna decenas de millas dentro de la misma, en general para pescar calamar. Son centenares de barcos, en general asiáticos o españoles, y se les está por terminar la protección de la noche o de la cobertura de nubes. «Este logro demuestra que en Argentina se puede, y que no hay que achicarse. Uno no sabe cómo lo va a hacer, pero sabe que lo puede hacer. Nosotros no sabíamos nada de radares. Y menos de colocar uno sobre un satélite».
El proyecto fue desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) e integra de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, el SIASGE (Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias). Los COSMO son satélites de apenas 1,8 toneladas con antenas comparativamente chicas, en una zona de menor longitud de las microondas: la X. Ocupa menos lugar, pesa menos, gasta menos potencia, da imágenes de más detalle… pero no logra penetrar el suelo ni medir su contenido de agua. La ASI se encargó de una ingeniería mucho más fácil que la de la CONAE.
El SIASGE estará integrado por dos satélites SAOCOM 1A y 1B, provistos por la CONAE y cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO-SkyMed, de la ASI. Este conjunto de satélites permitirán obtener información certera y actualizada de incendios, inundaciones, erupciones, terremotos, avalanchas, derrumbes y deslaves. Si el Alos-Daichii II de Japón es más avanzado y potente que los SAOCOM, la constelación SIASGE es mucho más interesante: en realidad, todavía no se conocen los límites de los diagnósticos de situación que podrá dar el combo de bandas X (de los satélites italianos) y L (de los argentinos). En términos médicos, la X tiene la precisión de una tomografía, mientras la L da información más funcional, como la de un diagnóstico de imagen por radiación.
Los 6 satélites se encontrarán ubicados en órbitas polares a la misma altura, en distintos planos orbitales, de tal manera que el conjunto funcione como un instrumento con un enorme ancho de visión sobre la tierra. Esto permitirá un monitoreo en tiempo casi real, ya que se obtendrá actualización de la información cada 12 horas, especialmente necesario para el monitoreo y seguimiento de la evolución de catástrofes.
Las imágenes, unas 225 fotos por día, podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D. La cantidad de imágenes/día es el único «cuello de botella» tecnológico que indica que el SAOCOM tiene 20 años y no 10 o 5. Se debe a que sus baterías son de cromo-níquel y no las más modernas de iones de litio, más livianas y capaces de acumular mayor carga eléctrica.

