Cuccioli anuncia que se trabaja en una reforma al Código Aduanero

En la Argentina, el sistema «puerta a puerta» para comprar productos en el exterior a través de internet funciona a medias. Si el consumidor local tiene la desgracia de que su operación se ubique entre los US$ 25 y los US$ 200, lo más probable es que la puerta a la que arribe el producto no sea la de su domicilio, sino la de la Aduana, donde quedará retenida hasta que la persona complete una declaración jurada con Clave Fiscal 3, genere un Volante Electrónico de Pago (VEP) por $140, lo abone en concepto de tasa por el supuesto servicio internacional y además pague los aranceles de importación que equivalen al 50% del valor del producto.
  • El trámite suele durar varias horas para el consumidor, lo cual desalienta al usuario.
Para eliminar de un plumazo el papelerío, el administrador federal de Ingresos Públicos (AFIP), Leandro Cuccioli, comenzó a trabajar en una reforma del Código Aduanero, que es considerado por él como el verdadero responsable de la burocracia. Cuccioli añadió que «el Código Aduanero argentino es de 1982, cuando no existía no internet ni el e-commerce«. Por lo tanto, el funcionario consideró necesario modernizarlo, no sólo por ese aspecto del desarrollo de los couriers internacionales, sino también para facilitar el comercio. El proyecto va a ser presentado al Congreso durante el año próximo y es idea del funcionario que se puede debatir a pesar de ser un año electoral, en el que tanto la Cámara de Diputados como de Senadores trabajan mucho menos.

Más de la mitad de los productores rurales no tiene acceso a Internet

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Una encuesta elaborada por el Programa Cambio Rural de la Secretaría de Agroindustria de la Nación determinó que más de la mitad de los productores no tiene acceso a Internet. Sobre una base de 4.985 productores que participan del Programa, 1.452 contestaron el relevamiento y el resultado fue que el 54 por ciento no tiene acceso a Internet. Y entre los que sí lo tienen, la mayoría lo hace desde su celular y no por medio de un servicio de banda ancha. Varias entidades, como Coninagro, han insistido en los últimos meses en la necesidad de formular un plan de conectividad para zonas rurales, como un aspecto esencial para fomentar el arraigo productivo. El índice de acceso a Internet es bajo, si se considera que las actividades rurales están cada día más tecnificadas.

Se espera que la próxima cosecha genere ingresos por más de US$ 25 mil millones

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En el campo pasar del cielo al infierno o viceversa es bastante habitual ya sea por culpa del clima o de los precios. Pero si no aparece ningún cisne negro, en esta campaña ingresarían por los principales granos unos US$ 25.600 millones que el Gobierno espera impaciente.
  • La suma se integra con los US$ 4.000 millones del trigo. Y entre la soja y el maíz se añadirían otros US$ 21.600 millones.
La Bolsa de Comercio de Rosario predice una siembra de 37,2 millones de hectáreas, un millón más que en la campaña pasada y una cosecha de 120 millones de toneladas, lejos de las 99 millones que se obtuvieron en 2017-2018 por la sequía. Claro que una cosa son las proyecciones de ingresos por la cosecha y otra es que se concreten. Todo depende de la intención de vender por parte de los productores que, con el incentivo de una zona de intervención cambiaria, como la llama el Banco Central, que se actualiza al 3% mensual, pueden llegar a quedarse sentados sobre los silo-bolsa.

Premio Nobel de Economía: para dos que estudiaron el cambio climático y la tecnología

Los economistas estadounidenses William Nordhaus y Paul Romer ganaron el Premio Nobel de Economía por integrar el cambio climático y la innovación tecnológica en el crecimiento económico. Los dos premiados «han desarrollado métodos que abordan algunos de los desafíos más fundamentales y apremiantes de nuestro tiempo: combinar el crecimiento sostenible a largo plazo de la economía global con el bienestar de la población del planeta», indicó la Academia Real de Ciencias. Los economistas compartirán el premio de 9 millones de coronas (unos 860.000 euros, poco más de 987.000 dólares). Cómo crear un crecimiento económico sostenible a largo plazo? es la pregunta que procuran responder con sus investigaciones los dos galardonados. William D. Nordhaus por su esfuerzo de integrar el cambio climático en el análisis macroeconómico y Paul M. Romer por incorporar las innovaciones tecnológicas en la misma materia. En pocas palabras, los avances de este par de profesores permitieron ampliar la idea de que la economía, si quiere ser sostenible a largo plazo, debe tener en cuenta el cambio climático y la innovación tecnológica. El aporte que hizo Romer demuestra cómo el conocimiento puede funcionar como un motor del crecimiento económico a largo plazo. Según las autoridades del Premio Nobel, las investigaciones anteriores habían enfatizado en lo que dijo Romer pero no habían logrado descifrar cómo las decisiones económicas y las condiciones del mercado determinaban la creación de nuevas tecnologías. El laureado demostró que las fuerzas económicas que gobiernan a las empresas terminan por influir en la producción de nuevas innovaciones. Un apunte especial es que la tecnología no es como el clima, es una herramienta que se puede controlar y que puede ser usada para el bien del mundo. Por su parte, los trabajos hechos por Nordhaus tratan el tema de las interacciones de la sociedad con la naturaleza. Su interés sobre este tema se remonta a la década de los 70, tiempos en que los científicos manifestaron una preocupación por las consecuencias de la combustión de energías fósiles en el cambio climático. “A mediados de la década de 1990, se convirtió en la primera persona en crear un modelo de evaluación integrado , es decir, un modelo cuantitativo que describe la interacción global entre la economía y el clima”, explica un artículo publicado en la página web del Premio Nobel que también hace énfasis en que el modelo de este profesor ha tenido una amplia difusión en la simulación de la coexistencia entre el clima y la economía, como por ejemplo el resultado que podría significar un impuesto al carbono. La autoridades del Premio Nobel explican que las contribuciones hechas por estos dos académicos son metodológicas, que apuntan a proporcionar conocimientos sobre las causas y consecuencias de la innovación tecnológica y el cambio climático, pero que de ninguna manera ofrecen respuestas definitivas. Sin que esto signifique que su trabajo no ha contribuido para responder la pregunta de cómo la humanidad puede alcanzar un crecimiento económico sostenido y sustentable.

Brasil: 2° vuelta, con Bolsonaro favorito

Las cifras que da el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de la elección de ayer en Brasil arrojan el 46,10% de los votos al candidato Jair Bolsonaro. El segundo es Fernando Haddad, el elegido por Lula para competir, con 29,19%. Los otros candidatos, figuras tradicionales de la clase política brasileña, Ciro Gomes, Gerardo Alckmin y la ecologista Marina Silva, quedaron muy atrás, en un desmoronamiento de las estructuras políticas instaladas. Esto quiere decir que el domingo 28 de octubre se dará la segunda vuelta, entre Bolsonaro y Haddad. Pero, en principio, parece muy difícil que el candidato del PT pueda remontar la diferencia. Se puede hablar de un Donald Trump recargado: un candidato prácticamente desconocido hasta poco tiempo antes de su campaña presidencial, enarbolando un discurso ofensivo para la corrección política convencional y los valores aceptados públicamente por la sociedad, se impone en el marco de un rechazo a «los políticos». Pero Brasil no es EE.UU. A los argentinos, en este caso, sólo nos cabe esperar los acontecimientos. Eso sí, debemos tener presente que Brasil es el principal cliente de nuestras exportaciones -con un 15,9%- y nuestro principal proveedor -un 26,7% de las importaciones (cifras de 2017). Y para Brasil, Argentina está tercero en ambas categorías, después de China (1°) y EE.UU. (2°). Esto significa -como lo hemos visto en las tres últimas décadas- que, con cualquier gobierno en los dos países, los lazos económicos entre ambos son poderosos y permanentes.

El SAOCOM 1A está en órbita

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El satélite argentino SAOCOM 1A, el más grande y complejo construido íntegramente en Argentina, fue lanzado hacia su órbita a 620 kilómetros de la Tierra anoche a las 23:21. El lanzamiento se pudo ver en la Televisión Pública, y fue seguido «en vivo» por muchos jóvenes en las pantallas del Centro Cultural de la Ciencia. Son buenas noticias para la ciencia y la tecnología argentina y nuestra vocación de futuro, en un momento donde hay pocas buenas noticias. AgendAR publicó mucho sobre este tema, y aquí explicamos Porqué Argentina necesita el SAOCOM. Ahora queremos acercar este otro interesante análisis, publicado en Infobae. Y hacer algunas observaciones, porque no debemos tampoco embarcarnos en un voluntarismo acrítico. «Además de los argentinos, hay muchos otros ojos pendientes de este lanzamiento y comienzo del trabajo concreto del primer satélite de radar argentino. Pertenecen a científicos, ingenieros y empresas de diversos países que no pueden creer que en Argentina se haya desarrollado esta capacidad tecnológica partiendo desde cero. La integración final a partir de 2013, cuando el aparato empezó a volverse algo visible y tangible, pero el el contrato entre CONAE e INVAP para la construcción está fechado el 29/12 de 1998. En esos 20 años la planificación, el financiamiento y construcción atravesó 7 gobiernos (Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri), con todas las crisis económicas y políticas que conocemos.

Es tan impresionante el desarrollo argentino que basta saber cuántos países intentaron  tener la tecnología de radar espacial de apertura sintética en banda L: sólo uno: Japón. La agencia espacial japonesa JAXA, que empezó después que la CONAE, no tuvo restricciones presupuestarias. El resultado es que ya va por dos satélites-radar sucesivos en banda L, el Alos-Daichii I y II, el primero de los cuales ya terminó su vida útil mientras que el segundo, mucho más moderno, todavía sigue operativo. Visto que un radar espacial en una longitud de onda tan larga siempre interesó por su capacidad de diagnóstico pero parecía demasiado caro, pesado y complejo, las grandes potencias espaciales no veían futuro en la que hacían la JAXA y la CONAE. Ahora están cambiando de idea. La NASA se asoció con la India para construir una serie de satélites similares.

Constantemente surgen aplicaciones nuevas del Alos-Daichii 2 que no estaban previstas en el diseño. Por ejemplo, su predecesor, el 1, diagnosticó la inminencia de un deslave catastrófico en una ladera de montaña, y la JAXA sugirió al gobierno la evacuación de una aldea al pie. A tiempo: se salvaron centenares de personas. Esto entraba dentro de las misiones lógicas del satélite, pero las Fuerzas de Autodefensa del Japón notaron que aunque la banda L no permite tener imágenes detalladas de barcos, capta perfectamente estructuras comparativamente mayores, como sus estelas. En conclusión, un satélite pensado como 100% civil hoy también vigila todo lo que hace la flota de la República Popular China y la de Corea del Norte en las aguas militarmente «calientes» de las fronteras marítimas entre Japón y sus vecinos. La banda L en radares espaciales es algo demasiado nuevo, y sus límites de diagnóstico y detección no han sido alcanzados.

«Los japoneses se han sorprendido muchísimo con este proyecto argentino. Como cada misión satelital compleja, el aparato es sometido a muchas instancias de revisión y prueba por ingenieros argentinos y de otras agencias espaciales que participan como jurado pertenecientes a varias agencias espaciales de EEUU, Japón, Canadá y Europa. Ellos no podían creer que estuviéramos haciendo este complejo satélite desde cero, sin ningún know how previo (en radarística, cuando se diseñó la misión). No había experiencia en Argentina en la construcción de un instrumento de radar polarimétrico, con una antena muy grande y mucha sensibilidad en sus integraciones», explica la Investigadora Principal de la Misión SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, Laura Frulla, doctora en Física de la UBA. En 1998 la Argentina no había diseñado ningún radar. Empezó por el más complejo, ambicioso y difícil, apertura sintética, banda larga, ubicación espacial. Fue como iniciarse en alpinismo trepando el Everest.

Frulla dice que la JAXA, que tienen una idea bastante exacta del instrumento argentino, quieren verlo funcionar ya. Nicolás Renolfi, jefe del proyecto Saocom en INVAP, la empresa que construyó el satélite, precisó a Infobae que el Saocom 1A es un satélite de órbita baja con fines científicos que lleva un radar de apertura sintética, que aportará 225 imágenes  por díaen blanco y negro, con una resolución espacial de entre 10 y 100 metros, con diferentes ángulos de observación.

«La gran diferencia (de un radar) con las cámaras es que no necesita de la luz, la imagen podrá atravesar una tormenta e, incluso, penetrar el terreno en centímetros o metros, dependiendo de las características. Los objetivos principales son la medición de humedad desde el espacio y ayudar en emergencias». Efectivamente, el SAOCOM es un sensor activo, no pasivo. Ilumina la Tierra con su propia energía, en lugar de depender de la luz solar reflejada por la superficie, o la infrarroja emitida. «Fotos tomadas de una misma montaña en verano y en invierno con nieve permitirán saber el caudal de agua previsto. En el caso de las zonas inundadas, permitirá tener un detalle de cada región. Además tendrá aplicaciones de defensa, ya que puede monitorear en tiempo real el mar argentino y divisar por ejemplo si se está cometiendo una pesca ilegal», remarcó el ingeniero electrónico, que trabaja en INVAP desde el año 2000. En general, la flota ilegal suele estacionarse de día en la «milla 201», pegada al límite externo de la Zona Económica Exclusiva Argentina, pero de noche se interna decenas de millas dentro de la misma, en general para pescar calamar. Son centenares de barcos, en general asiáticos o españoles, y se les está por terminar la protección de la noche o de la cobertura de nubes. «Este logro demuestra que en Argentina se puede, y que no hay que achicarse. Uno no sabe cómo lo va a hacer, pero sabe que lo puede hacer. Nosotros no sabíamos nada de radares. Y menos de colocar uno sobre un satélite».
La antena del SAOCOM 1-A en sus increíbles 35 metros cuadrados.
Enmarcado en el Plan Espacial Nacional, el SAOCOM 1A (Satélite Argentino de Observación con Microondas) fue desarrollado y construido por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con empresas y organismos como INVAP, VENG y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con participación de unas 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico-tecnológico del país y la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI). El proyecto data de 1998, pero la construcción requería de presupuestos, instalaciones de integración y de testeo gigantes. INVAP, la firma constructora, las tuvo a partir de 2006 cuando se preparó para los satélites de telecomunicaciones ARSAT-1 y 2, enteramente diferentes de los de observación terrestre pero con dos rasgos comunes: pesan 3 toneladas y trabajan emitiendo y recibiendo microondas. Entre 1994 y 1998, Conrado Varotto, de cuya audacísima cabeza salió esta misión, pensó incluso en satélites mixtos, que sirvieran tanto para telecomunicaciones como para observación de la superficie con radar; pero era realmente meterse en camisa de once varas. El «COM» en que finaliza el nombre en esa época significaba «Comunicaciones». Pero un satélite de telecomunicaciones como los ARSAT-1 y 2 está en funciones 24x7x365x15: no para jamás hasta terminar su vida útil de 15 años. En cambio el radar de un SAOCOM gasta energía de un modo tan desaforado que acumula energía solar en sus baterías durante la fase iluminada o diurna de su vuelo orbital de 90 minutos, y la descarga entre 5 y 10 minutos de obtener imágenes. Las órbitas típicas de los satélites de observación y los de telecomunicaciones suelen ser distintas. Los primeros vuelan en órbitas bajas, entre los 200 y los 1000 km., y con distintas inclinaciones. Los segundos suelen quedarse «estacionados» sobre el plano ecuatorial, a 35.786 km. de altura, fijos sobre un mismo punto vertical de la Tierra (su «sitio orbital»), donde actúan como estaciones retransmisoras entre emisores y receptores terrestres. En suma, Varotto intentó primero una raza híbrida entre bestias muy distintas y poco compatibles. Tardó un tiempo en resignarse a intentar algo tan modesto como la segunda mayor antena-radar espacial de la historia, que con un presupuesto sostenido «ab initio», habría sido la primera, en 2005: la de los SAOCOM. La construcción de los componentes clave del satélite SAOCOM 1A pudo empezar sólo en 2013, en distintos puntos del país: Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Río Negro. Después de 5 años, un récord para la construcción de un satélite tan complejo como este, el aparato ya está en el espacio y sus primeros contactos con estaciones terrestres indican que goza de buena salud. Mientras esto se escribe, ha iniciado la operación crítica: el despliegue de los 7 paneles de su antena. En la Estación Terrena Córdoba contienen la respiración. El radar SAOCOM es de los llamados «de Apertura Sintética» (SAR, por sus siglas en inglés). Consta de centenares de elementos radiantes sincronizados, o TRs, capaces en su conjunto de iluminar su objetivo en línea recta o recorrerlo con barridos oblicuos sin usar piezas móviles (que en el espacio no duran). Emite y recibe en la banda L del espectro de las microondas, más exactamente en la longitud de onda de 23 cm. de longitud. El tamaño y la potencia salen caros a 620 km., y es curioso que eso impidiera durante décadas que las grandes potencias espaciales encararan (EEUU, la URSS y luego Rusia, y la UE) encararan este desarrollo, con el que finamente se atrevieron una subpotencia (Japón) y un emergente total (la Argentina). La tentación de un nicho comercial todavía casi vacío en la generación de imágenes espaciales puede ser enorme. El SAOCOM tiene tres paneles solares y una «plataforma de servicio», cuya única función es mantener viva, saludable y bien apuntada la «carga útil» la antena. En una industria que hace satélites más o menos cúbicos, la plataforma del SAOCOM resulta rara, por lo flaca y larga: 4,7 m de altura por 1,2 m de lado. La lógica es que para el disparo, el plegado de los 7 paneles articulados de la antena envuelve la plataforma y el satélite se vuelve más o menos cúbico. Una vez en el espacio, la antena radar del satélite emitirá hacia la Tierra pulsos en microondas que interactuarán con los elementos de la superficie. Esos pulsos volverán a la antena y brindarán información de los elementos que puedan encontrar en la Tierra (hielo, vegetación, suelo, agua, edificios, barcos, etc.). Allí el satélite recibirá esos pulsos y generará paquetes de datos que enviará al Centro de Control de la Misión, ubicado en Córdoba, Argentina. El satélite, de 3 toneladas de peso, está específicamente diseñado para que pueda servir a la agricultura y a la hidrología, pero también, por ejemplo, permitirá la generación de modelos digitales de elevación del suelo, modelos hidrológicos, para generar pronósticos de inundaciones o sequías, entre otros muchas aplicaciones. El proyecto fue desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (ASI) e integra de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, el SIASGE (Sistema Italo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias). Los COSMO son satélites de apenas 1,8 toneladas con antenas comparativamente chicas, en una zona de menor longitud de las microondas: la X. Ocupa menos lugar, pesa menos, gasta menos potencia, da imágenes de más detalle… pero no logra penetrar el suelo ni medir su contenido de agua. La ASI se encargó de una ingeniería mucho más fácil que la de la CONAE.

El SIASGE estará integrado por dos satélites SAOCOM 1A y 1B, provistos por la CONAE y cuatro satélites de la Constelación Italiana COSMO-SkyMed, de la ASI. Este conjunto de satélites permitirán obtener información certera y actualizada de incendios, inundaciones, erupciones, terremotos, avalanchas, derrumbes y deslaves. Si el Alos-Daichii II de Japón es más avanzado y potente que los SAOCOM, la constelación SIASGE es mucho más interesante: en realidad, todavía no se conocen los límites de los diagnósticos de situación que podrá dar el combo de bandas X (de los satélites italianos) y L (de los argentinos). En términos médicos, la X tiene la precisión de una tomografía, mientras la L da información más funcional, como la de un diagnóstico de imagen por radiación.

Los 6 satélites se encontrarán ubicados en órbitas polares a la misma altura, en distintos planos orbitales, de tal manera que el conjunto funcione como un instrumento con un enorme ancho de visión sobre la tierra. Esto permitirá un monitoreo en tiempo casi real, ya que se obtendrá actualización de la información cada 12 horas, especialmente necesario para el monitoreo y seguimiento de la evolución de catástrofes.

Las imágenes, unas 225 fotos por día, podrán ser tomadas independientemente de las condiciones meteorológicas y de la hora del día, de distintas zonas de la Tierra, en tiempo real, y se podrán hacer en 3D. La cantidad de imágenes/día es el único «cuello de botella» tecnológico que indica que el SAOCOM tiene 20 años y no 10 o 5. Se debe a que sus baterías son de cromo-níquel y no las más modernas de iones de litio, más livianas y capaces de acumular mayor carga eléctrica.

En el ámbito comercial, será de mucha utilidad para el productor agropecuario, por ejemplo. Frulla comentó las instancias que van desde el satélite al productor: una vez obtenidas las imágenes, se envían a la estación receptora que la Conae tiene en la localidad cordobesa de Falda del Carmen, donde son procesadas para generar distintos niveles de información que se convertirán en los insumos para las diferentes aplicaciones para la agricultura y la hidrología». La denominación alfanumérica (SAOCOM-1A) indica que había y quizás todavía hay otros satélites idénticos inicialmente planeados. Hay que ver qué pasa con el 1B con el ajuste realizado en el proyecto de Presupuesto para los fondos de la CONAE, que es brutal. Un dato esperanzador es que Varotto habló anoche del próximo SAOCOM… Pero el optimismo de Varotto siempre fue invencible. Por algo jamás dio de baja esta misión aún en los peores años. De todos modos, los 2A y 2B no podrían idénticos, ni siquiera parecidos. Los componentes electrónicos del 1A son de principios de este siglo, y ya no se fabrican más. Habrá que hacer satélites enteramente nuevos para completar la constelación SIASGE. Ojalá. En este video, «De Córdoba al espacio», nos cuentan cómo se fabrica y controla un satélite argentino

La deuda pública alcanza al 60% del PBI. Y está aumentando

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Los intereses de la deuda pública, la del Estado nacional, ya son el 2° rubro más importante del Presupuesto. Y es una carga que se vuelve más pesada con cada devaluación, porque el 70% está denominada en moneda extranjera. Ahora, las señales de alarma no aparecen sólo por los intereses: la misma sustentabilidad de la deuda está cuestionada después de 2019, cuando concluye la garantía que extiende el F.M.I. Uno de los índices que toma en cuenta el mercado financiero internacional es la proporción de esa deuda respecto del PBI. Que este año creció en forma alarmante a partir de abril, cuando el precio del dólar en pesos empezó a dar saltos. En el primer trimestre de 2018, el ratio deuda pública bruta-PBI era de 59,3%, pero con las corridas cambiarias posteriores -el dólar escaló de $ 20 de fines de marzo a $ 38,91 el último viernes- la proporción a final del año estaría entre 80% y 87%. Para 2019, proyectan que oscilará entre 95,1% y 106%. Argentina no es, por cierto, el único país en el que la deuda pública supera al PBI. Pero su historia de crisis y defaults provoca la desconfianza de los prestamistas internacionales. El nuevo acuerdo con el Fondo calmó los temores de default hasta fines de 2019, porque garantiza los recursos para cumplir con los pagos de la deuda pública sin necesidad de solicitar nuevos préstamos al mercado internacional. Pero la preocupación está centrada en después, en 2020. El perfil de pago de intereses (US$ 15.400 millones) y vencimientos (US$ 12.000 millones) hace pensar en la necesidad de reestructurar la deuda pública.

El gobierno deja trascender que las tasas de interés seguirán muy altas

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De acuerdo a trascendidos que el diario Perfil atribuye a un funcionario de Gobierno, las altas tasas de interés seguirán “al menos hasta enero”. Es creíble, si se toma como base el 75% en el que se ubica ahora la tasa de política monetaria del Banco Central. “Si queremos que baje la inflación, vamos a tener que mantenerla”, es el (en privado) el discurso oficial. En otras reuniones, se deslizó que el cuadro se mantendría hasta marzo. El alto costo del financiamiento fue un tema constante para los empresarios que participaron de la reunión del B20. “Es muy difícil que no se corte la cadena de pagos con estas tasas”, dijo el titular de la UIA, Miguel Avecedo, que esta semana volverá a analizar el tema con los directores del organismo. De hecho, las empresas postergan el pago de impuestos para optar por los planes de pago de la AFIP, con tasas del 45%, comparada con la de más de 70% del mercado. Incluso en los despachos oficiales les recomiendan a las firmas esta opción cuando se enfrentan a quejas por el encarecimiento de los créditos. Para el titular del Banco Nación, Javier González Fraga, “hay que seguir por este camino”. “Lo que están haciendo Guido Sandleris y Gustavo Cañonero en el Banco Central es lo que había que hacer si se quiere bajar la inflación”, dijo en defensa de la política monetaria oficial el también ex presidente del BCRA. En AgendAR nos preguntamos porqué las tasas usurarias de interés no bajaron la inflación cuando las aplicó Sturzenegger. Pero la única respuesta es el dogma.

La azucarera Ledesma, en problemas por su deuda en dólares

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Ledesma, la gran empresa dedicada a la producción y procesamiento de caña de azúcar y alcoholes está enfrentando una situación delicada. Tuvo que vender el 40% del capital social de su controlada Glucovil a Cargil, para cancelar pasivos. La emblemática azucarera tiene el 66% de sus deudas en dólares y apenas el 20% de sus ingresos son en moneda extranjera, por las exportaciones. El grueso de sus ventas depende de un alicaído consumo interno. Al mismo tiempo, la devaluación la favoreció, ya que la mayoría de sus egresos son en pesos. Pero las necesidades de financiación hacen que el pasivo la condicione. En esto, su situación es la de las empresas agroexportadoras en general. El tipo de cambio alto -el actual lo es, aunque no tan alto como el de los años 2002 a 2006- hace que su operación sea rentable. A menudo, para las que exportan la totalidad de su producto, muy rentable. Pero las altas tasas con que deben pagar su capital operativo, las «apretan» tanto como a cualquier pyme enfocada en el mercado interno.

La venta de autos usados bajó en septiembre un 11,8%

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La Cámara del Comercio Automotor (CCA) informó que durante septiembre se vendieron en el país 141.618 vehículos usados, lo que representó una baja del 11,8% con respecto a igual mes del 2017, cuando se comercializaron 160.561 unidades. La entidad alertó, además, que ya se está volviendo «insostenible» mantener los planteles de empleados en las concesionarias, ante semejante crisis. En el acumulado de los nueve primeros meses del año, el volumen llegó a 1.330.895 unidades, un crecimiento del 2,87% con respecto a igual período del año pasado, cuando se vendieron 1.293.786 vehículos, lo que indica que el problema aparece en los últimos meses. Si la venta de septiembre se compara con la del mes anterior, agosto (161.733 unidades), la caída llega al 12,44%. El titular de la entidad, Alberto Príncipe, dijo que la caída en las ventas no fue aún mayor porque «el mercado de autos usados todavía no absorbió en su totalidad el aumento sufrido por los cero kilómetro».