El plan antiinflacionario que se aplicó en Argentina en 1952
I – La economía argentina en la posguerra
En la memoria histórica de los argentinos –e incluso en la historiografía más tradicional– pervive la idea de que al peronismo le tocó siempre gobernar en los buenos tiempos económicos, cuando el país gozaba de condiciones económicas excepcionales impuestas por el contexto internacional (Díaz Alejandro, 1975; Ferrer, 1977; Luna, 1985; Lewis, 1993; Cortés Conde, 2005). Si bien se continúa discutiendo el legado económico del peronismo, existe consenso en que se alcanzaron importantes resultados en términos sociales. Ya nadie discute que durante los años del peronismo clásico –hoy rebautizados por la historiografía como el primer peronismo– hubo un cambio fundamental en la distribución del ingreso al permitir un notable avance de los asalariados en la distribución de la renta nacional. La interpretación que sostiene que los primeros gobiernos peronistas se encontraron con condiciones económicas excepcionalmente favorables ha sido parcialmente horadada en las últimas décadas. Las investigaciones sobre la economía peronista muestran que las condiciones iniciales de la economía peronista no fueron tan favorables ni perdurables en el tiempo. Por un lado, si bien Perón asumió su primera presidencia en un momento positivo para la economía argentina, un balance más matizado muestra que al finalizar la Segunda Guerra Mundial la economía argentina mostraba no sólo aspectos positivos, sino también importantes restricciones, muchas de ellas impuestas por el contexto internacional, y otras dimensiones negativas que resultaban de la trayectoria previa. Es cierto que la Argentina que emergió de la Segunda Guerra Mundial poseía una economía rica en términos de la renta nacional per cápita, con una estructura productiva semi-industrializada, una gran producción de carnes y cereales –alimentos que se esperaba serían muy demandados por los países europeos devastados por la guerra– y una posición externa positiva inédita con grandes reservas de oro y divisas. Pero para cada una de estas condiciones favorables deben introducirse importantes matices. La economía argentina de los años cuarenta continuaba siendo la más rica de la región, aunque la brecha con otras naciones se achicaría en la siguiente década. La distribución del ingreso exhibía también una participación de los asalariados que no era comparable con otras economías latinoamericanas –el mercado de trabajo argentino operaba entonces con pleno empleo y un alto nivel de sindicalización en los servicios– pero la evolución de los salarios reales durante la guerra no había sido positiva (Del Campo, 1983; Doyon, 2006). Según los datos que tenemos del propio Departamento Nacional del Trabajo, parece claro que ni siquiera entre 1943 y 1945, cuando la Secretaría de Trabajo y Previsión volcó el apoyo del Estado a favor de los sindicatos, los salarios reales lograron avances, debido a la inflación importada durante la Guerra. En lo relativo a la estructura productiva, el avance de la industria manufacturera había sido notable en la última década. Basta recordar que el empleo industrial se duplicó entre 1935 y 1946 con el surgimiento de un abigarrado cordón industrial en el Gran Buenos Aires. Para 1943, el aporte de la industria manufacturera al PBI era equivalente al del sector agrario, aunque, como resaltaba Raúl Prebisch desde el Banco Central, “el poder adquisitivo que emerge de la producción agropecuaria sigue teniendo una influencia dominante sobre la industria y las otras actividades del país” (BCRA, 1942: 6). Además, el crecimiento industrial se había producido en medio de constricciones importantes: a partir de 1939, la posibilidad de importar equipos para la industria había declinado verticalmente debido a la Guerra y –luego de 1941– al ingreso de los Estados Unidos en ella. Debemos recordar también que la neutralidad argentina sostenida hasta marzo de 1945, es decir, semanas antes de la derrota alemana, implicó el inicio de un boicot económico de los Estados Unidos, que fue mantenido hasta 1949 (Escudé, 1983; Rapoport, 1984). Por tanto, el crecimiento de la producción industrial se había realizado a expensas del equipo instalado, sin posibilidad de ampliar la capacidad de producción ni acceder a nuevas tecnologías. Y sin importar mucho los costos de producción, puesto que era fundamental contar con esos productos para cubrir la demanda interna. Lógicamente, esta situación era excepcional. Empresarios y economistas sabían que se extinguiría una vez reanudado el comercio mundial a partir de 1945 (Belini, 2009 y 2014). El país seguía siendo uno de los principales productores de cultivos templados y de carne vacuna, pero incluso allí los historiadores han señalado algunos síntomas de estancamiento, especialmente en el agro pampeano. La conquista nazi de Europa continental y la guerra impidieron a la Argentina colocar regularmente la producción cerealera en esos mercados. Con el fin de paliar la situación, que amenazaba provocar una crisis de importantes proporciones al recortar el ingreso del sector, el Estado puso en marcha un programa de compras masivas de la producción a través de la Junta Nacional de Granos, una institución creada en 1933 (Cramer, 2002). Esas operaciones implicaron grandes desembolsos, pero evitaron una crisis social en el agro. El cambio de los precios relativos hizo que los propietarios de la tierra se volcaran a su uso para la ganadería, expulsando miles de chacareros y arrendatarios hacia las ciudades. Por otro lado, la guerra acentuó la brecha de productividades entre el agro pampeano y sus competidores: Estados Unidos y Canadá. En estos países, durante los años treinta y los primeros cuarenta hubo un proceso de tractorización y de introducción de nuevos agroquímicos y semillas mejoradas (Barsky y Gelman, 2001). La Argentina vio retrasado todo ese proceso, primero por la crisis de 1929 y luego, durante la guerra, por la imposibilidad de importar desde los Estados Unidos. Finalmente, recordemos que la acumulación de reservas de oro al final de la guerra –cercana a unos 1.600 millones de dólares de la época– era sin dudas un aspecto positivo. Pero también constituía el resultado de la caída de las importaciones durante la guerra, más que del buen desempeño de las exportaciones. La contraparte de esas reservas había sido el uso intensivo del stock de capital en la industria, el agro y los transportes, sin que se pudieran renovar equipos durante un quinquenio. Además, ello se producía luego de una etapa de baja inversión durante los años treinta, especialmente en el agro y los servicios. En definitiva, la situación económica argentina era muy favorable, pero al mismo tiempo exhibía importantes desafíos económicos y sociales que el gobierno electo en febrero de 1946 debería enfrentar.(Continuará mañana)
El aumento del salario mínimo será de 45%, cinco puntos por encima de la pauta prevista
El monto del salario mínimo, vital y móvil será de $ 47.850 para fin de año. La UIA, la CGT y CTA se reunieron con el Presidente.
En el marco de una inflación en alza y la inminente aprobación del acuerdo con el FMI en el Congreso, el Consejo del Salario definió aumentar el salario mínimo, vital y móvil un 45% este año. Es un porcentaje que está cinco puntos por encima de la pauta de 40% que preveía el Gobierno, que a través del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, se reunió ayer miércoles con empresarios y sindicalistas para llegar a un acuerdo. El nuevo salario mínimo será de $ 47.850 para fin de año. Se hará efectivo de la siguiente forma: de abril a junio se incrementará un 28%, mientras que de agosto a diciembre el aumento será de 17%. También se anunció que las partes podrán solicitar una nueva reunión para su revisión a mediados de año. El presidente Alberto Fernández fue notificado del acuerdo al final de la jornada en la Casa Rosada. “Esto que estamos logrando es un gran paso, en el sentido que queríamos dar, ya que la recuperación de los ingresos es un tema central para nuestro gobierno. Ratificamos una vez más que no queremos que los ingresos caigan”, sostuvo Fernández, que estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Juan Manzur; el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y la portavoz Gabriela Cerruti. “En agosto habrá una revisión para evaluar la situación”, explicó a su vez Héctor Daer, uno de los secretarios de la CGT, tras la reunión con el presidente Fernández, de la que también participaron Pablo Moyano (Camioneros), Carlos Acuña (Estaciones de servicio) y Antonio Caló (UOM), entre otros. En nombre de los empresarios, el encargado de fijar posición fue el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja: “Hemos hecho un esfuerzo conscientes de buscar soluciones en un momento complejo del país y del mundo”. Y agregó: “La convocatoria del Presidente a este diálogo es fundamental para dar previsibilidad”. La votación fue por unanimidad, con 31 votos afirmativos y una abstención. Por el sector empresario, participaron, entre otros, Daniel Funes de Rioja (UIA), Ricardo Diab (CAME), Carlos Achetoni (FAA) y Jaime Campos (AEA). En tanto que, como representantes del sindicalismo, estuvo presente el triunvirato de la CGT, conformado por Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), Héctor Daer (Sanidad) y Pablo Moyano (Camioneros), además de otros popes como Andrés Rodríguez (UPCN) o Gerardo Martínez (Uocra). La definición del nuevo piso salarial impactará en unos 400.000 trabajadores fuera de convenio. En ese sentido, sirve como referencia para el salario inicial docente y los programas sociales, ya que el monto de un Potenciar Trabajo constituye la mitad de un salario mínimo. Además, es un indicador para el trabajo informal y para actividades que no están sindicalizadas en jornadas laborales de ocho horas.Rafael Grossi: “Estamos viendo episodios que afectan los principios básicos de la seguridad nuclear”
“El desarme nuclear se convierte aún más en una tarea difícil por lo que pasa en Europa y en el Indo-Pacífico. Debe haber un compromiso muy grande con el régimen de no proliferación”.Con respecto al pedido de Ucrania de establecer zonas de exclusión alrededor de una planta nuclear, sostuvo que es un punto que excede su mandato y sus capacidades. De todos maneras, entiende la desesperación de Ucrania por lo que está atravesando y los pedidos que realiza. “¿Quién puede perder la paciencia con alguien que está invadido? Hay que tener enorme compresión por lo que están viviendo”. Grossi aseguró que la OIEA tiene equipos preparados y listos ante cualquier eventualidad para brindar una asistencia inmediata. “El organismo y yo estamos listos. Escribir tuits desde Viena no es suficiente, estoy dispuesto a desplazarme a Ucrania cuando sea necesario. La OIEA debe mostrar su utilidad y capacidad para dar una solución en este momento dramático que estamos viviendo”, finalizó.
Actualización:
Dada la naturaleza cambiante del conflicto, agregamos la más reciente declaración de la OIEA, de ayer miércoles 16 a la tarde: «Ucrania informó hoy al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que la planta de energía nuclear (NPP) de Zaporizhzhya del país había perdido la conexión a una tercera línea eléctrica, pero que otras dos seguían disponibles y no había problemas de seguridad», informó el director general Rafael Mariano Grossi.Arabia Saudita considera aceptar yuanes en lugar de dólares para las ventas de petróleo a China
Las conversaciones entre Riad y Beijing se han acelerado a medida que crece el descontento saudí con Washington.
Arabia Saudita estaría negociando con China para fijar el precio de algunas de sus ventas de crudo a China en yuanes, según informaciones del ‘Wall Street Journal’. Cabe destacar que el gigante asiático compra más del 25% del petróleo que exporta Arabia Saudita. Las conversaciones de los saudíes con China sobre los contratos de petróleo en yuanes han sido intermitentes durante seis años, pero se han acelerado a lo largo de 2021, ya que los saudíes estarían «descontentos con el cumplimiento de los compromisos de seguridad adquiridos por Estados Unidos durante décadas para proteger al reino», explican las fuentes del ‘WSJ’. Entre los motivos para el descontento de Riad, las fuentes del medio estadounidense citan la falta de apoyo de Estados Unidos a su intervención en la guerra civil de Yemen y el intento de Biden de llegar a un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Asimismo, funcionarios saudíes han declarado su sorpresa por la precipitada retirada de EEUU en Afganistán.INVAP y la CNEA exportan sensores solares -tecnología espacial- a la Unión Europea
Argentina le vende a Europa algo de su tecnología espacial: sensores solares gruesos (SSG). Es la primera vez que nuestro país exporta componentes espaciales, y logró hacerlo porque además de estar en precio, tienen buen «historial de vuelo»: no fallaron en ninguno de los 4 satélites SAC y 2 SAOCOM de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, y tampoco en los ARSAT-1 Y 2 de esa empresa de telecomunicaciones del Estado argentino.
Un «sun sensor», como se lo llama en la industria, es un componente chico dentro del costo total de casi cualquier satélite, y va más bien como «back up». Se usan varios en casi cualquier satélite, porque la redundancia es el sistema de seguridad más efectivo, aunque sume peso. Cosa que no importa tanto en una pieza tan chica y liviana. ¿Cómo funciona un «sun sensor»? Hay que ver qué pasa si no funcionan. Si no encuentra la posición del sol, lo más probable es que un satélite que perdió su «actitud» respecto de sus tres ejes -cosa que sucede bastante a menudo, y por muchas causas- no logre recuperar su orientación. En ese caso sus antenas perderán contacto con las estaciones terrenas que lo controlan, y el aparato tampoco logrará bajar a Tierra sus imágenes, si es de observación, o transmitir su información, si es de telecomunicaciones. En esa instancia los satélites de órbita baja ya no tienen cómo usar los «thrusters» que les permitan mantener su altura orbital, porque la computadora de a bordo no logra diferenciar el «arriba» del «abajo». A la larga o a la corta vuelven a entrar a tumbos en la atmósfera donde se destrozan e incineran. Hay otros destinos más raros: los grandes y altos satélites geoestacionarios de telecomunicaciones, cuando se desorientan, se transforman en «zombiesats»: siguen en órbita, pero son incontrolables y un peligro para satélites vecinos, no tanto por las colisiones como por su capacidad de interferir las comunicaciones si siguen emitiendo microondas. Cuando un satélite pierde su actitud -e insistimos, sucede hasta con los mejores aparatos y dirigidos por los mejores ingenieros orbitales- los «sun sensors» restablecen el orden. Son los que inician el proceso automático de autorecuperación. Captan la dirección del sol, y activan automáticamente los «thrusters», microcohetes de posicionamiento, o las ruedas de inercia, hasta que el satélite vuelve a apuntar con sus antenas con exactitud a su estación terrena. Recuperado ese contacto, el satélite está salvado, se investiga qué sucedió y la misión prosigue. No es imposible que alguien en la estación terrena descorche un champú y convide, al menos si ya salió de guardia. Este equipamiento fue diseñado y construido por el Departamento de Energía Solar de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e INVAP, y probado ambientalmente por el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA), copropiedad de INVAP y ARSAT. El cliente europeo lo destinará a satélites en órbita baja (LEO, Low Earth Orbita), probablemente de observación. Esta pequeña venta importa no tanto como sustitución de importaciones, o como indicio de que la fabricación de satélites en Argentina empieza a tener su propia cadena de proveedores. Nada de eso oculta el hecho de que la mayor parte de los componentes satelitales argentinos debe importarse, aunque el diseño de sistemas y la integración del aparato sean nacionales. Lo importante es que la industria espacial mundial es muy competitiva, pero por lo mismo también muy colaborativa. Explicación: si estás fabricando un componente que logra buen «historial de vuelo» y a precio razonable, alguien va a venir a comprártelo para bajar sus propios costos. Y eso justamente porque la industria es tan competitiva. No es improbable que a la larga esto suceda con otros componentes más complejos y más caros que hoy se diseñan y fabrican en Argentina: las computadoras de vuelo, por ejemplo. Pero todavía deberán pasar más años y más misiones espaciales bien concluídas para que se exporte alguna, o algunas. Lo importante es que ahora el país vuelve a sentarse en una mesa donde se intercambian partes. Habiendo entrado al ruedo por la puerta chica y sin hacer ruido, nos vamos volviendo proveedores de componentes espaciales. No es inevitable, ojo. En 2015 todavía teníamos una propuesta europea pendiente para desarrollar «thrusters» en común, pero se cayó en 2016 cuando el ARSAT-3 fue cancelado. De modo que la noticia es que estamos intentando nuevamente construir una una industria compleja. Puede volverse importante mientras no pinten idiotas a cancelar satélites. Ese aquí podría ser también un accidente frecuente, con o sin recuperación. Y es que no todos los países saben ubicar bien la dirección del sol.Daniel E. Arias
Con gran orgullo les contamos que por primera vez la Argentina exporta al mercado europeo tecnología del área espacial ?????️ pic.twitter.com/4F2lHtrWK8
— INVAP (@invapargentina) March 15, 2022
Con gran orgullo les contamos que por primera vez la Argentina exporta al mercado europeo tecnología del área espacial. ?????️ pic.twitter.com/gyX322YQe3
— Comisión Nacional de Energía Atómica (@CNEA_Arg) March 15, 2022
El gobierno de Santa Fe y Bioceres crean un fondo para fomentar nuevas empresas de biotechología
Con fondeo de la provincia de Santa Fe y de la empresa argentina Bioceres, buscarán triplicar la cantidad de «startups» de biotecnología para la próxima década.
Los primeros ministros de Polonia, Chequia y Eslovenia se reunieron con Zelenski en Kiev
Los primeros ministros de Polonia, Chequia (la República Checa) y Eslovenia llegaron a Kiev, capital de Ucrania, para reunirse con el presidente Zelenski en medio de la guerra que enfrenta su país contra Rusia y afirmar su apoyo a la resistencia que han mantenido durante estos 20 días de conflicto.
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, expresó desde Kiev su deseo de «poner fin a la tragedia» que vive Ucrania «lo antes posible», en un viaje conjunto con sus homólogos checo y esloveno, Pietr Fiala y Janez Jansa, a la asediada capital ucraniana. El propósito del viaje, en tren y sin anuncio previo, era «confirmar el apoyo inequívoco de toda la Unión Europea (UE) a la soberanía e independencia de Ucrania y presentar un amplio paquete de ayudas». El viaje había sido acordado previamente en la cumbre informal de Versalles, en la que los líderes de la Unión Europea (UE) se reunieron el pasado viernes 11, según fuentes polacas.(Un dato de valor simbólico pero importante: los tres países cuyos gobernantes viajaron están entre los miembros de la U.E. de origen e idioma eslavo, al igual que Ucrania, y Rusia).El portavoz del Gobierno de Varsovia informó asimismo que, tanto el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, como representantes del gobierno de Estados Unidos, estaban al tanto de la visita. Según Varsovia, la delegación «representa de facto a la UE», pues cuenta además «con el consenso del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen«. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Morawiecki afirmó, ya en Kiev, que «esta guerra es el resultado de las acciones de un tirano cruel que ataca a civiles, bombardea ciudades y hospitales en Ucrania», en referencia al presidente ruso, Vladímir Putin. Al mensaje le acompañaban varias fotos de los líderes polaco, checo y esloveno, en ropa informal, y sentados juntos en una mesa con un mapa de Ucrania desplegado ante ellos. En Twitter, el jefe del gobierno polaco agregó en inglés: «Aquí es donde se hace historia en la Kiev devastada por la guerra. Aquí es donde la libertad lucha contra el mundo de la tiranía. Aquí es donde el futuro de todos nosotros pende de un hilo». Fuentes de las instituciones comunitarias, desde Bruselas, afirmaron estar «al tanto» del viaje, mientras que por parte del presidente del Consejo se subrayaron «los peligros de seguridad» que entrañaba la visita a la capital ucraniana, bajo el asedio de los ataques rusos. Poco antes de la llegada de la delegación a Kiev, el portavoz del Gobierno polaco, Michal Dworczyk, subrayó que el viaje era «arriesgado», pero que «las circunstancias» exigían «sacrificios».
It is here, in war-torn Kyiv, that history is being made. It is here, that freedom fights against the world of tyranny. It is here that the future of us all hangs in the balance. EU supports UA, which can count on the help of its friends – we brought this message to Kyiv today. pic.twitter.com/Us7k9xTq5f
— Mateusz Morawiecki (@MorawieckiM) March 15, 2022
Roberto Feletti advierte a los exportadores de carne que aplicará la Ley de Abastecimiento
Nuestro Gobierno entiende que, como país productor de alimentos, debemos cuidar que el aumento de los precios internacionales no presione más a los locales. Y sobre eso estamos trabajando.
— Roberto Feletti (@RobertoFeletti) March 13, 2022
Hablé de esto con @Fontevecchia en @CanalNetAr pic.twitter.com/qgIp32NuKF
El índice de inflación de febrero es de 4,7%; en el rubro Alimentos, de 7,5%. Una reflexión de AgendAR
La inflación se aceleró a 4,7% en el pasado mes de febrero, su mayor nivel desde marzo de 2021, según informó esta tarde el INDEC. La suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue impulsado, otra vez, por grandes aumentos en alimentos: en los últimos 12 meses aubió un 52,3%.
Los aumentos en Alimentos y bebidas, el rubro de mayor incidencia en el IPC, marcaron un récord histórico de 7,5%, 2,6 puntos porcentuales por encima del aumento del mes anterior. En nuestra opinión, la discusión de las últimas semanas sobre el acuerdo con el F.M.I. y su negociación en los últimos dos años, pueden haber sido necesarias. Pero no son relevantes al problema más urgente que tenemos en Argentina. Porque las medidas esbozadas en ese acuerdo, son poco imaginativas y, sobre todo, no tuvieron éxito en combatir la inflación desde que se aplican, con mayor o menor rigor, desde el primer acuerdo con el Fondo, en 1956. Por eso repetimos lo que dijimos aquí hace algo más de un mes: Hoy en nuestro país no hay un factor más irritativo para todas las clases sociales -ni la pobreza, ni la corrupción. Ni que desestimule más la planificación a largo plazo (más allá de 3 meses). No es un tema creado por los medios. La información se recibe todos los días en el supermercado, o al cargar combustible, o al reemplazar la mercadería. Para ponerlo en términos políticos, si la inflación no baja «no hay 2023». Mejor dicho, habrá un 2023 con malas noticias para el gobierno.A. B. F.

