El canciller de Uruguay anuncia otros acuerdos unilaterales, por fuera del Mercosur

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Francisco Bustillo Bonasso, el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay avanzó sobre el anuncio que había hecho el presidente Lacalle Pou sobre un acuerdo comercial con China: dijo este viernes que otros acuerdos unilaterales podrían ser anunciados en breve.

Bustillo señaló el «pobre desempeño» del Mercosur en la consecución de acuerdos comerciales internacionales, y dijo que, además de China, había varios otros países interesados en llegar a acuerdos comerciales con su país. El canciller hizo estos comentarios mientras recorría la tradicional feria agrícola Expo Prado de Montevideo, la cual se inauguró ayer sábado. “En breve, es posible que podamos hacer otro anuncio”, señaló Bustillo. También dijo que los otros tres miembros del Mercosur (Argentina, Brasil y Paraguay) serían informados sobre el desarrollo de las negociaciones unilaterales encaradas por Uruguay. “Seguimos reivindicando nuestra pertenencia al Mercosur”. Pero agregó que el Mercosur aún está lejos de ser una Unión Aduanera. “Lo que debemos reconocer es que somos, en el mejor de los casos, una zona de libre comercio imperfecta”, explicó. El Canciller también recordó que cuando se fundó el bloque se hablaba de llegar al mundo bajo la “marca Mercosur”, pero esto dio lugar a negociaciones como la de la Unión Europea, que aún no se han materializado tras 20 años. El Mercosur ha demostrado ”una gran incapacidad para presentar logros en este sentido”, dijo Bustillo, quien añadió que en 11 años el Mercosur el grupo no ha logrado un solo acuerdo de inserción internacional, mientras que 172 acuerdos de esas características se han firmado a nivel mundial en otros lugares involucrando “muchos países y muchos bloques“. Sobre la iniciativa de Uruguay, el ministro de Desarrollo de Argentina, Matías Kulfas, había dicho que ”se puede hacer un acuerdo bilateral con China fuera del Mercosur o se puede continuar dentro del Mercosur“. “Está claro que Uruguay es un país soberano. Puede tomar la decisión que te parezca más conveniente”, dijo Kulfas. “La economía de Uruguay es diferente a la de Argentina, Brasil y Paraguay. Hay heterogeneidades productivas. Estamos abiertos a charlar y discutir. Lo que digo es que el marco del Mercosur se rige por la regla del consenso y por la regla de que se negocia en bloque”, señaló también Kulfas. El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou ya había anunciado que su país tenía la intención de “hacerlo con todos; esto no es lo uno ni lo otro; si Estados Unidos quiere lo vamos a hacer” también con elloos. ”Uruguay pasa de las palabras a la acción porque queremos prosperidad para nuestros compatriotas”.

El ITER y el MIT anuncian «grandes avances» en la búsqueda de la energía de fusión nuclear

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Equipos de científicos y técnicos que trabajan en dos continentes han marcado hitos similares en sus respectivos esfuerzos por aprovechar una fuente de energía clave en la lucha contra el cambio climático: cada uno de ellos ha producido imanes de dimensiones sin precedentes.

(Hemos dicho en AgendAR, sin sarcasmo, con resignación, que «hace 60 años que estamos a 10 años de conseguir el aprovechamiento industrial de la energía de fusión». Y vemos en estos anuncios el logro de herramientas poderosas, por cierto, pero que no son ese objetivo. Pero conseguir una fuente de energía prácticamente inagotable, sin emisiones ni residuos peligrosos, es una meta fundamental para la humanidad. Todos los pasos en esa dirección son valiosos. Además, las herramientas tienen muchos usos.)

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El jueves, los científicos del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), situado en el sur de Francia, recibieron la primera parte de un enorme imán tan potente que, según su fabricante estadounidense, puede levantar un portaaviones. El imán, que mide casi 20 metros de alto y más de cuatro metros de diámetro cuando está completamente ensamblado, es un componente crucial en el intento de 35 países de dominar la fusión nuclear.

Construir un «sol en la tierra»

Por su parte, los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una empresa privada han anunciado por separado esta semana que también han alcanzado un hito con la prueba del imán superconductor de alta temperatura más potente del mundo, que podría permitir al equipo adelantarse al ITER en la carrera por construir un «sol en la tierra». A diferencia de los reactores de fisión existentes, que producen residuos radiactivos y a veces fusiones catastróficas, los defensores de la fusión afirman que ofrece un suministro de energía limpio y prácticamente ilimitado. Si es que los científicos e ingenieros consiguen averiguar cómo aprovecharla, ya que llevan casi un siglo trabajando en el problema. En lugar de dividir los átomos, la fusión imita un proceso que se produce de forma natural en las estrellas para fusionar dos átomos de hidrógeno y producir un átomo de helio, así como una gran cantidad de energía. Para lograr la fusión se necesitan cantidades inimaginables de calor y presión. Uno de los métodos para lograrlo es convertir el hidrógeno en un gas cargado eléctricamente, o plasma, que luego se controla en una cámara de vacío con forma de rosquilla.
Trabajadores reciben el imán de solinoide central para el proyecto ITER.Trabajadores reciben el imán de solinoide central para el proyecto ITER.

Potentes imanes superconductores

Esto se hace con la ayuda de potentes imanes superconductores como el «solenoide central» que General Atomics empezó a enviar desde San Diego a Francia este verano. Los científicos afirman que el ITER se ha completado en un 75 % y que su objetivo es poner en marcha el reactor a principios de 2026. «Cada vez que se completa un componente importante y único, como el primer módulo del solenoide central, aumenta nuestra confianza en que podemos completar la compleja ingeniería de la máquina completa», dijo el portavoz de ITER, Laban Coblentz. El objetivo final es producir, de aquí a 2035, diez veces más energía que la necesaria para calentar el plasma, demostrando así que la tecnología de fusión es viable.

El MIT dice haber creado campo magnético dos veces mayor que el del ITER

Entre los que esperan adelantarse al objetivo está el equipo de Massachusetts, que dice haber conseguido crear un campo magnético dos veces mayor que el del ITER con un imán unas 40 veces más pequeño. Los científicos del MIT y de Commonwealth Fusion Systems dijeron que podrían tener un dispositivo listo para su uso cotidiano a principios de la década de 2030. Esto se diseñó para ser comercial», dijo la vicepresidenta del MIT, Maria Zuber, una destacada física. No se ha diseñado para ser un experimento científico». Aunque no ha sido diseñado para producir electricidad, el ITER servirá de modelo para reactores similares, pero más sofisticados si tiene éxito. Los defensores del proyecto sostienen que, incluso si fracasa, los países implicados habrán adquirido conocimientos técnicos que pueden utilizarse en otros campos, desde la física de partículas hasta el diseño de materiales avanzados capaces de soportar el calor del sol.
Un componente de la bobina de la máquina ITER.

Un componente de la bobina de la máquina ITER.

Beneficios comunes de los resultados científicos y la propiedad intelectual

Todas las naciones que contribuyen al proyecto –entre ellas Estados Unidos, Rusia, China, Japón, India, Corea del Sur y gran parte de Europa– comparten el coste de 20.000 millones de dólares y se benefician conjuntamente de los resultados científicos y la propiedad intelectual generada. Apostar por la energía nuclear –primero la fisión y luego la fusión– sigue siendo la mejor oportunidad del mundo para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a cero en 2050, dijo Frederick Bordry, que supervisó el diseño y la construcción de otra máquina científica extremadamente compleja, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN. Cuando hablamos del coste del ITER, es una miseria en comparación con el impacto del cambio climático», dijo. «Tendremos que tener el dinero para ello».

Ya se inició la inscripción de voluntarios para el ensayo de la triple vacuna: covid, gripe y bronquiolitis

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Ayer reproducimos las declaraciones del Dr. Fernando Polack, quien fue el primero en revelar que científicos argentinos estaban trabajando en el desarrollo de esta vacuna. Hoy informamos que se inició la inscripción de voluntarios, mayores de 60 años, para los estudios clínicos que se realizarán en el Hospital Militar Central.

Son organizados por distintos laboratorios de Estados Unidos, y serán de fase 3. Están a la espera de la autorización de ANMAT.

Se señala en la página web donde pueden registrarse los voluntarios: «Las enfermedades respiratorias son la principal causa de internación y mortalidad en el mundo entero. Muchos gérmenes pueden causar enfermedad grave en niños pequeños, pero tres son los virus dominantes en los mayores de 60 años: COVID, gripe y el virus sincicial respiratorio. Aunque hoy existen vacunas contra los dos primeros, el virus sincicial respiratorio aún no puede prevenirse. En la revolución tecnológica originada por la pandemia nuevas vacunas están emergiendo contra todos estos virus.» (El virus sincicial respiratorio -frecuente en los niños- genera todos los años internaciones por bronquiolitis y es uno de las principales cuadros de gripe en adultos mayores, pero aún no hay vacuna que logre combatirlo).

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«El objetivo final es una vacuna triple viral». El médico Gonzalo Pérez Marc no duda al describir la finalidad más concreta del ensayo clínico que, autorización de la ANMAT mediante, tiene previsto empezar a dirigir en dos o tres meses. Sobre el tiempo que llevará tener una respuesta final sobre ese objetivo es más difícil ser preciso: «Puede llevar unos dos o tres años». Habla de una investigación que evaluará la posibilidad de combatir la gripe influenza, el Covid-19 y el virus sincitial respiratorio a través de una vacuna unificada que tendrá en la Argentina una sede para llevar adelante la fase 3. Ya hay un sitio web en el que se puede llevar a cabo la pre-inscripción para ser voluntario de ese estudio. En principio, el ensayo de fase 3 -es decir, el que busca establecer la eficacia de un fármaco en una muestra considerable de personas- apuntará a personas de más de 60 años. «En el mundo cada vez aumenta más la proporción de adultos mayores en el total de la población. Ese sector de la población fue, antes de las vacunas, el que más riesgo de muerte sufrió ante el Covid-19 y allí también radica la mayor proporción de muertes por el virus de la influenza. En cuanto al virus sincitial, se trata de la mayor causa de muertes e internaciones por afecciones respiratorias en pediatría, especialmente en menores de un año: es el virus de la bronquiolitis. Pero también provoca comorbilidades en adultos mayores, por ejemplo, infartos de miocardio», describe Pérez Marc, que encabezará el estudio de fase 3 en el Hospital Militar Central. Ante la consulta sobre cuáles son los laboratorios que impulsan el ensayo, el médico responde: «No lo puedo contar aún por cláusulas de confidencialidad, pero se trata de los grandes laboratorios estadounidenses». «Hay que estudiar cada uno de los virus por separado, tenemos previsto empezar por el sincitial con unos 3.000 voluntarios, y luego reclutar para la influenza esa misma cantidad de personas», suma Pérez Marc. Para cada una de esas infecciones se evaluarán distintas plataformas de vacunación, desde ARN mensajero, hoy usada por las vacunas anti-Covid-19 de Moderna y Pfizer, hasta proteínas recombinantes, presente en la vacuna desarrollada por Novavax para esta pandemia. «Una cosa positiva de la pandemia es que nos puso a desarrollar vacunas y a usar tecnologías nuevas. Las vacunas que se usan ahora mismo para influenza alcanzan una eficacia del 50% ó 60%, y en Covid-19 se alcanzaron tasas mucho más altas: eso es un estímulo para buscar mejoras. Y también la velocidad a la que se llevaron a cabo estas vacunas: antes un desarrollo podía demorar de seis a diez años, y ahora se alcanzaron en menos de dos. Estamos en medio de una revolución, lo que pasa es que no nos damos cuenta porque estamos adentro», sostiene Pérez Marc. La fase 2 del ensayo, que mide en una muestra más acotada de personas la seguridad y la inmunogenicidad -es decir, el nivel de generación de anticuerpos- del fármaco, se hizo en el Reino Unido. «Los resultados fueron excelentes», asegura el médico, aunque sin especificaciones estadísticas. «De acá a un par de años, cuando se haya estudiado cada vacuna por separado, podrá estudiarse la combinación de los componentes en una única vacuna de invierno para combatir las virosis respiratorias habituales, que incluirían Covid-19″, explica el médico. Junto a ese virus, la influenza y el virus sincitial son las afecciones respiratorias que más impactan en los sistemas sanitarios de los países. Antes de que empezara la pandemia de Covid-19 estaba por realizarse un ensayo para desarrollar una vacuna contra el virus sincitial: «No hay aún una vacuna habitual contra esa afección. Si ya existiera podrían prevenirse muchas muertes pediátricas, y comorbilidades para adultos mayores«, explica el médico. Actualmente existen sí investigaciones con vacunas para ese virus en personas embarazadas, pero no en adultos mayores, como se propone este ensayo. «En caso de obtenerse buenos resultados, una vacuna así reemplazaría la vacuna anual de influenza, y habría que ir variando año a año los componentes según cambien las cepas de la gripe o las variantes del Covid-19, por ejemplo, pero eso puede hacerse sin ningún problema. Con la gripe ya se hace», explica Pérez Marc. En principio, prevén una vacuna de una sola dosis anual. Pero llevará al menos dos años confirmar si esa «triple viral de adultos» estará disponible.

La marca francesa Le Coq Sportif vuelve a Argentina

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La emblemática marca vuelve a través de la empresa ID Argentina que anunció la incorporació a su portfolio de la marca. Anticipó un plan de inversión con el lanzamiento de nuevos locales y el e-commerce.

La empresa ID Argentina, licenciataria exclusiva de Converse en el país, anunció la incorporación a su portfolio de la marca francesa Le Coq Sportif. Según la firma, «hay un importante plan de inversión destinado al desarrollo del deporte argentino, el lanzamiento del e-commerce de la marca, la apertura de locales propios, así como la asistencia a las diferentes industrias locales para transformarlas en proveedores de la marca». El plan de ID contempla para el 2022 una producción local cercana al 80% de sus ventas, de esta forma la Argentina será el principal país de producción de la compañía. La nueva colección de la marca llegará al país a inicios del 2022, con una propuesta integral que involucra tanto calzado como indumentaria, informó la empresa. A comienzos del año pasado, la empresa Le Coq Sportif había anunciado que dejó de operar localmente con Distrinando, la empresa de la familia López que tiene su sede principal en la localidad bonaerense de Saladillo y que mantenía otras marcas como Kappa, Crocs y Superga. El grupo es licenciatario de la marca francesa desde el 2004 ya que hasta entonces la licencia para la fabricación y comercialización Le Coq Sportif estaba en manos de Gatic desde 1979. Según el “Monitor de Inversiones” que elabora la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), dependiente de la Cancillerían el primer semestre de 2021, Argentina experimentó un aumento en el flujo de inversiones, con el anuncio de 23 proyectos por un monto de 482 millones de dólares, con un estimado de más de 1690 empleos futuros. Este monto de Formación Bruta de Capital –inversión tanto local como extranjera– representa un incremento del 6,1% con respecto al nivel de inversiones del cuarto trimestre de 2020 y supera en un 13,3% el alcanzado en el período enero-marzo de 2019. El trabajo informa además que la mayoría de los proyectos de inversión anunciados en la primera mitad del año son de origen estadounidense (64,7%).

«Geo-ingeniería»: los proyectos para más audaces revertir el calentamiento global

Hay científicos que están trabajando en formas de enfriar el planeta artificialmente. ¿Se trata de posibilidades reales de detener -quizás revertir- el calentamiento global, o fantasías de tecnólogos que ignoran deliberadamente limitaciones económicas y posibles efectos no previstos? En una frase que usa a menudo este editor «El que viva lo verá». Repasamos algunos proyectos: «No hay duda de que el ser humano es capaz de enfriar artificialmente el planeta», afirma el profesor David Keith, de la Universidad de Harvard. Keith investiga la geoingeniería solar, un campo muy controvertido. Se trata nada menos que de la cuestión de cómo el ser humano puede manipular la radiación solar en la Tierra para frenar el cambio climático. Aquí hay tres ideas sorprendentes sobre cómo podría funcionar. O no…

1. El poder de los volcanes

El 15 de junio de 1991, la erupción del volcán Pinatubo, en Filipinas, lanzó toneladas de ceniza y gas a la atmósfera. Fue la segunda mayor erupción volcánica del siglo. Para sorpresa de muchos científicos, el suceso enfrió la Tierra alrededor de medio grado centígrado en los meses siguientes. Las diminutas partículas del aire, llamadas aerosoles, reflejaron más luz solar hacia el espacio que en condiciones normales. El resultado: menos calentamiento global. Científicos como Keith quieren crear artificialmente este efecto volcánico. La teoría en la que se basan se llama «Inyección de Aerosoles Estratosféricos» (SAI, por las siglas en inglés). La idea es inyectar aerosoles de azufre en la estratosfera, entre 15 y 50 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra. Los aerosoles, según la teoría, se combinan con las partículas de agua que hay allí y reflejan más luz solar de lo habitual durante uno a tres años. «Prácticamente todos los modelos climáticos muestran que, si se distribuyen uniformemente los aerosoles en la estratosfera, se pueden reducir muchos de los principales riesgos climáticos. Por lo tanto, los cambios en la disponibilidad de agua, en las temperaturas, incluyendo las temperaturas extremas», dice Keith.
¿Cómo el ser humano puede manipular la radiación solar en la Tierra para frenar el cambio climático?
Sin embargo, para que se enfríe de forma permanente, los aerosoles tendrían que llegar a la estratosfera a lo largo de décadas y en un área extensa. Para ello se podrían utilizar globos, artillería, aviones o enormes torres. Pero esta solución,  supuestamente sencilla, conlleva riesgos considerables. Algunos científicos temen que aumenten los fenómenos meteorológicos extremos, la lluvia ácida o los daños a la capa de ozono. Los críticos, incluso, ven esta tecnología potencialmente como un arma climática.

2. El mar como espejo

Parece increíble, pero algunos científicos están investigando cómo enfriar el planeta cubriendo grandes partes del océano con espuma artificial. Este proceso también es conocido como «espuma oceánica» o «microburbujas». Cerca del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por el océano. Sin embargo, el agua, que suele ser oscura debido a su profundidad, refleja muy poca luz solar y almacena mucho calor. Cuanto más clara es una superficie, menos se calienta. Este efecto se denomina efecto albedo y también podría utilizarse en el agua. La idea es «fabricar una espuma que refleje parte de la radiación solar entrante y luego utilizarla en lugares estratégicos donde se puedan conseguir algunos efectos climáticos», sostiene Corey Gabriel, científico del clima de la Universidad de California en San Diego. En teoría, esta espuma podría reflejar diez veces más luz solar que las superficies de agua oscura. Con suficiente espuma, esto debería ser capaz de enfriar el planeta en 0,5 grados centígrados. Algunos científicos han sugerido que la espuma podría hacerse en barcos especiales. O los buques portacontenedores de todo el mundo podrían repartirla en diferentes zonas del océano. Pero este método está en gran medida inexplorado y dista mucho de ser factible. Y las consecuencias que tendrían las enormes cantidades de espuma en el agua para los ecosistemas del mar aún no están del todo claras. Los efectos sobre el clima y los fenómenos meteorológicos locales también serían muy difíciles de controlar.

3. Ciudades blancas

En verano hace mucho calor en muchas ciudades. Nueva York, por ejemplo, tiene una media de 1 a 3 grados centígrados más de temperatura que sus alrededores. En algunas noches se alcanzan incluso los 12 grados centígrados. La razón: los tejados oscuros, las calles y las aceras se calientan más que los árboles, los campos más claros y las zonas donde las plantas dan sombra. Ya hay una solución para esto: pintar las casas y los tejados de blanco. Es tan sencillo como parece, y relativamente barato. Y se enfría. Un techo blanco es un 30% más fresco que uno negro. Y en la arquitectura tradicional de los países africanos, árabes y del sur de Europa, por ejemplo, siempre se ha hecho así para evitar el calor. «Las temperaturas locales podrían bajar aproximadamente un grado. En días muy calurosos, con una radiación solar muy alta, el efecto podría ser aún mayor», explica la profesora Sonia Seneviratne, científica del clima de la ETH de Zúrich. El programa «Cool Roofs” de Nueva York ya ha pintado de blanco más de un millón de metros cuadrados de tejados de la ciudad desde 2009. La pintura no solo enfría las casas y sus alrededores, sino que también ahorra energía, por ejemplo para el aire acondicionado. Los científicos calculan que las emisiones de gases de efecto invernadero de 700 centrales eléctricas de carbón de tamaño medio podrían ahorrarse si todos los tejados y pavimentos del mundo se pintaran de blanco.

Biden invitó a Alberto Fernández a participar en el Foro sobre Energía y Clima el 17 de este mes

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Esta convocatoria del presidente de EEUU a varios Jefes de Estado y de Gobierno -una mayoría del G20- tiene el carácter de preparatoria para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), a efectuarse de Glasgow, Escocia, del 1 al 12 de noviembre próximo.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, invitó al primer mandatario argentino, Alberto Fernández, a participar del Foro de Grandes Economías (Major Economies Forum) sobre Energía y Clima que se realizará en forma virtual el próximo 17 de septiembre, se anunció oficialmente. Biden envió una carta a Fernández en la cual, tras agradecerle por la organización del Diálogo de Alto Nivel sobre Acción Climática en las Américas, que se efectuó el miércoles pasado, le formuló una invitación formal al encuentro sobre Energía y Clima, del que participarán los líderes del G20, se indicó en un comunicado de la Presidencia de la Nación. El objetivo de esta reunión es discutir el camino y los esfuerzos conjuntos para hacer frente a la crisis climática y transformar la matriz productiva mundial para no sobrepasar el objetivo de aumento global de temperatura de la cifra de 1,5° grados Celsius, consensuados en el Acuerdo de París. Esta invitación de Biden al presidente argentino viene en seguimiento del Diálogo de Alto Nivel sobre Acción Climática en las Américas co-organizado por Argentina y otros países de la región. También constituye una continuación de los temas encarados en la Cumbre Mundial de la Tierra de abril último, en la que la administración de Joe Biden, junto a la Argentina y otros países del mundo y de la región, dieron a conocer los lineamientos de su renovado compromiso ambiental. Los participan en de este Foro al que ha sido invitada Argentina son: Australia, Brasil, Canadá, China, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea, México, Rusia, Sudáfrica, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Dinamarca, en su calidad de Presidente de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de diciembre de 2009, y las Naciones Unidas también han sido invitadas a participar en este diálogo.

Despidiendo a un grande de Francia: Jean Paul Belmondo

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El ataúd de Jean-Paul Belmondo sale entre aplausos y al son de «Chi Mai» de la película «Le Professionnel»

Evaluando beneficios y costos de la energía eólica en Argentina

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Uno de los lemas de AgendAR es «Publicamos todas las campanas. Pero tratamos que se distinga bien el sonido». Aquí acercamos el informe de la Cámara Eólica Argentina (CEA) en el que afirma «el aporte del sector eólico permitirá un ahorro de US$ 800 millones al país durante el 2021.

Y agregamos un análisis de Daniel Arias que pone esos números en contexto, y propone caminos para que el beneficio llegue al conjunto de las actividades productivas en nuestro país

El desarrollo de las energías renovables, y en particular la tecnología eólica, en Argentina permitirá este año un ahorro de divisas de US$ 800 millones, estimado por empresarios del sector, ante la menor necesidad de importación que significó el aporte de electricidad generada y la liberación de capacidad de exportación. Así se desprende de un documento elaborado por la Cámara Eólica Argentina (CEA) que será presentado públicamente en dos semanas, en el que se analiza el avance del sector en la Argentina y sus posibilidades en materia de inversiones, producción local, empleo, sustitución de importaciones y fuentes viables de financiamiento. El vicepresidente de la CEA, Gustavo Castagnino, explicó que «cuanto más energía renovable y eólica haya en la Argentina, menor necesidad de importación de combustibles gaseosos o líquidos va a tener el país para la generación eléctrica, y esa menor necesidad de compras externas libera capacidad de exportación de combustibles». «Tan sólo para 2021 estamos hablando de un ahorro de US$ 800 millones«, precisó el directivo al referirse al documento, en el que se valora el rol de las renovables, que este año alcanzó picos de generación del 24% del total nacional, en un contexto de sequía que comprometió el aporte de la energía hidroeléctrica. El desarrollo de la industria eléctrica renovable también posibilitó reducir el costo medio de generación en un 16%, comparado con el promedio histórico, y el costo marginal operado se redujo a un tercio del valor de hace unos años, al pasar de más de 180 US$/Mwh a menos de 60 US$/Mwh en promedio. La CEA resaltó asimismo el aporte al empleo de la construcción de los parques eólicos y de la fabricación local de piezas, partes y componentes de los aerogeneradores. Considerando sólo la fabricación local de las torres y el ensamble, más componentes eléctricos suplementarios, se estiman alrededor 2.300 empleos verdes cada 1.000 megawatts/hora adicionales de potencia. «Todas estas cifras tienen posibilidades de ser incrementados en la medida que se alcancen etapas superiores de integración nacional de componentes y podrían ampliarse en escala contemplando la exportación de componentes a países de la región», aseguró Castagnino, también director de Asuntos Corporativos de Genneia. En ese mismo sentido agregó que «los últimos 5 años se generó alrededor de la industria eólica una cadena de valor muy interesante, con lo cual hay una potencialidad de creación de empleo local para abastecer no sólo al mercado local, sino la exportación de productos y servicios». «En la Argentina –subrayó el empresario- se logró la formación de técnicos especializados y la conformación de Pymes que sustituyen los servicios de mantenimiento y reparación, que evitan la contratación de técnicos extranjeros y empiezan a dar servicios a parques eólicos en la región». De la misma manera, muchas empresas del sector que prestaban servicios y generaban productos al sector petrolero están abriendo unidades de negocios dedicadas al sector eólico y renovable en general. El paper de CEA destaca que «la agenda del Cambio Climático Global y la meta de emisiones neutras de gases de efecto invernadero (GEI) a 2050 es real y posible» y la Argentina se comprometió a mantenerlas constantes hasta 2030. Esto implica que el crecimiento de la demanda eléctrica será abastecido con una generación libre de emisiones, con un rol central de las renovables en esa transición. Castagnino detalló que «la generación renovable explica el 87% de la reducción en las emisiones de GEI del sector, que disminuyeron un 18% por GWh generado», mientras la participación renovable pasó «desde niveles insignificantes a más de 10% de la generación, de la cual la energía eólica explica el 75%». «El compromiso de la Argentina con el Acuerdo de París requiere introducir al menos entre 750 y 1.500 Mw anuales para cumplir la NDC (sigla en inglés de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional) en el primer caso y alinearse a una trayectoria de emisiones neutras a 2050 en el segundo», resaltó. El documento empresario estima que la inversión para cumplir con los compromisos del Acuerdo de Paris oscila entre US$ 9.500 millones y US$ 19.000 millones, lo que permitirá sustituir importaciones de gas por entre US$ 11.100 y US$ 22.300 millones, o liberar el fluido producido localmente para su exportación. Además, generaría un complejo industrial permanente con potencial exportador, con un piso de más de 3.000 empleos sostenidos anualmente y un impacto en la actividad local de entre US$ 6.000 y US$ 12.000 millones, lo cual demuestra que «el aporte de las renovables, y en especial de fuente eólica, no se limita a cumplir con los compromisos ambientales de la Argentina», concluyó Castagnino.

Observaciones de Daniel E. Arias:

Creemos que las cuentas de la Cámara Eólica Argentina deberían incluir más datos, y más variados, porque el panorama resultante cambia bastante. La mayor parte de la capacidad eólica instalada actual en Argentina fue el resultado de la promoción subsidiada entre 2016 y 2018, lograda en base a importación desgravada de equipos completos. El aluvión de turbinas importadas sin derechos de aduana hizo que algunas empresas eólicas argentinas (entre ellas algunas considerables, como IMPSA, NRG e INVAP) abandonaran sus propios planes de desarrollo y despliegue de equipos de potencia industrial que venían creciendo lentamente al calor de la legislación anterior. En Brasil, la danesa Vestas tuvo que instalar una fábrica gigante en Ceará, un estado nordestino más bien pobre, para poder vender sus turbinas en el mercado local. Son el mayor proveedor de los parques eólicos brasileños. Las turbinas IVS 4500 se fabrican de modo básicamente local, y estamos hablando de miles de componentes. De modo que los puestos de trabajo directos e indirectos generados en Brasil también son miles. Lo mismo vale para todos los grandes fabricantes eólicos mundiales instalados en Brasil. ¿Y aquí? Creemos que la pérdida de puestos de trabajo registrado existentes y proyectados en la industria eólica argentina a fines de 2015 debería deducirse de los creados por los planes RenovAR I, II y III. Que sin duda crearon un poco de trabajo en servicios locales de respaldo y mantenimiento, pero muchísimo trabajo más estable y mejor pago en Alemania, Dinamarca, España y Estados Unidos. China se viene anotando. Ni en cantidad ni en calidad se puede comparar el trabajo generado por empresas argentinas que arman equipos completos con el de las que explotan equipos completamente importados. De que al promediar la ola importadora 2015-2018 se empezaran a fabricar torres en empresas metalúrgicas locales debemos dar gracias al gigantismo de los aerogeneradores actuales y al alto costo de los fletes marítimos y terrestres. La eólica es una industria que queremos tener sí o sí: hace cosas descomunales, pero de modo artesanal, de modo que crea mucho trabajo calificado. Y queremos creación de trabajo, no goteo. Y calificado, subrayamos. Las torres constituyen normalmente menos del 20% del valor de una turbina completa. Luego algunas (no todas) de las empresas fueron añadiendo la integración parcial de los miles de componentes que suele haber dentro de una góndola, pero de planes de sustitución por partes de fabricación local, ni hablar. Esto desalienta mucho a esos grandes fabricantes locales de electricidad del interior, las cooperativas. Era una gloria ver los molinos daneses en Comodoro Rivadavia, fruto optimista de la importación libre con el peso equivalente a un dólar de Cavallo. Daba escalofríos verlos 10 años después, con el dólar disparado, detenidos y deteriorándose por falta de repuestos. El viento terminó derrumbando alguno. La falta de valor agregado local crea un escenario problemático incluso a las grandes empresas de electricidad. La rápida devaluación del peso, un dato de toda la vida para cualquier argentino menor de 80 años, hace que los parques eólicos consuman repuestos en dólares para venderle electricidad a argentinos que no cobran en dólares sino en pesos. Cuando la factura de luz les resulte impagable a los consumidores, el estado teminará subsidiando a los productores. Que en contrapartida, como meros operadores, habrán generado muy poco empleo. En todo este despliegue hubo un empobrecimiento del estado: no cobraba tasas aduaneras, pero además se comprometió a garantizar precios sostenidos en dólares, y con escalas de incremento, durante la duración de los equipos hasta su término. Los contratos garantizan que el estado sea pagador garante de la electricidad comprada por CAMMESA, y todo diferendo por atrasos se dirime en tribunales internacionales. Para evitar esos tribunales sesgados, Sebastián Kind, el previsor hombre de Macri para el sector renovable creó un fondo financiado por el país, llamado adecuadamente FODER. Hasta ahí, los parecidos con el endeudamiento externo argentino en el mismo período: no generó trabajo, pero aseguró deudas impagables con el exterior. Por supuesto, la diferencia concreta son los parques eólicos: existen, se los puede ver y tocar, generan electricidad. El problema es que con demasiadas garantías, que nuevamente, pagan el estado y los consumidores. Los parques tienen «feed-in tariffs», derecho preferencial de despacho. Si hay viento, CAMMESA les debe comprar electricidad aunque en la oferta spot o instantánea de ese momento haya proveedores más baratos. Como industrialistas-ecologistas que somos, esto no nos molesta en absoluto si el proveedor al que deja de comprarse produce electricidad térmica, ya sea quemando combustibles líquidos o gas natural. Pero cuando la diferencia de precios se vuelve enorme, ésta se dirime de dos modos: a tarifazo limpio, si gobierna un partido «business friendly», y entonces los hogares, los clubes de barrio, hospitales y las fábricas, sobre todo las fábricas, ya no pueden pagar la luz. O cuando reina un gobierno más a favor de la conciliación social, el que se joroba es Papá Estado, con lo cual el consumidor termina pagando la diferencia pero de modos más sutiles, múltiples y capilares, ligados a la devaluación y al costo de vida. Generalmente, el gobierno autoriza aumentos en los combustibles líquidos, y todo el resto de la economía sube automáticamente sus precios. Si hay algo que sabe hacer un productor argentino capaz de poner precios es aumentarlos en base al dólar o al litro de nafta. Lo hace desde 1975, y a esta altura sabe remarcar hasta durmiendo. En el ahorro de combustibles fósiles que anuncia el título triunfal del informe de CEA, ¿cómo se computan el gas y los hidrocarburos líquidos que se queman por «respaldo caliente»?. En la Cámara Eólica Argentina entienden perfectamente la pregunta (que reconozco malvada), pero la explico para nuestros lectores no ligados al mundo energético. Con la excepción de la hidroelectricidad, que estos últimos dos años viene tecleando por la sequía, las grandes fuentes renovables (el sol y el viento) son intermitentes. El sol, explotado normalmente en desiertos de alta heliofanía (pocas nubes), rinde una curva de potencia parecida a una campana: poca en los crepúsculos y máxima al mediodía. El resultado es energía fluctuante pero, dentro de todo, predecible. El viento, en cambio, es fluctuante e impredecible, por lo menos en lo instantáneo. Uno puede saber, mirando las estadísticas, que Diciembre, en la Meseta Central Santacruceña, será más ventoso que otros meses. Lo que nunca puede saber es si el viento que hace andar los molinos hoy a las 10:30 de la mañana estará disponible a las 11:00, cuando sobrevenga una súbita calma chicha. O si por el contrario el viento se pondrá tan rápido y brutal que habrá que enclavar los molinos y poner las aspas en bandera, para que no rompa las máquinas. Esto hace que el factor de penetración eólico dentro de una red eléctrica deba tener topes, que siguen en discusión desde hace 50 años. Los cautelosos recomiendan a lo sumo un 10 o 15% en capacidad instalada, los optimistas elogian a los uruguayos, que tienen insumida en aerogeneradores más de la mitad de la potencia instalada de su país. Los primos uruguayos no hacen esto por ecologistas y ni siquiera por optimistas, sino porque no tienen un metro cúbico de gas o un barril de petróleo en todo su territorio. Dependen de Salto Grande y algunos otros enclaves hidroeléctricos menores para su electricidad de base, y del viento para los picos de demanda. Como país con poca industria, poca población, poca superficie, mucho litoral en proporción a la superficie y por ello bastante viento, zafan. Pero en Uruguay pagan unas tarifas eléctricas domiciliarias monstruosas, en parte porque tienen que echar mano a sus centrales térmicas a cada rato. ¿Y por qué, si todo el país es aparentemente renovable, todo hidro y todo eólico? En los últimos dos años el río Uruguay, que sabe llevar un caudal de 4000m3/segundo, se ha puesto casi caminable de puro seco. Salto Grande está a un tercio de su producción eléctrica habitual y por ende los primos están más colgados del viento de lo que quisieran. Esto implica oscilaciones de frecuencia en la red que queman heladeras y equipos de refrigeración. En los años más húmedos, Salto Grande las elimina. Pero este esquema aparentemente binario tiene un costo en combustibles fósiles. Como el viento es impredecible, 100 megavatios instalados eólicos necesitan del respaldo de algunos megavatios térmicos, cantidad, también a discutir. Y como el viento, cuando falla, lo suele hacer de golpe, la central de gas de ciclos combinados, o el turbogrupo diésel «de respaldo» debe permanecer caliente, funcionando al mínimo, mientras Eolo le cumpla a los orientales. Pero cuando Eolo se pone a dormir, esa central de gas o diésel debe responder en forma instantánea, porque de otro modo, es apagón. Y como los apagones son horriblemente piantavotos, las centrales de respaldo caliente deben quemar combustible todo el tiempo, para permanecer, como lo indica su nombre, calientes, para una respuesta rápida. No sólo es la amortización rápida de las turbinas eólicas (en 20 años hay que tirarlas) lo que hace tan cara la matriz eléctrica uruguaya, sino la importación constante de gas y de fueloil «por si el viento se cae». Y se cae seguido: los factores de disponibilidad de los parques eólicos yoruguas andan entre el 30 y el 40% del tiempo anual, como en casi todos los enclaves continentales (la Patagonia es una excepción). Es decir que entre el 70 y el 60% del año, los molinos están parados. Pero de modo impredecible. Por ahora, y a espera de un «game changer» tecnológico, el único modo de eliminar el respaldo caliente, al menos en parte, es acumular los excedentes que se generen de electricidad eólica en enormes baterías de litio a pie de torre (carísimo), o en sistemas mecánicos como las ruedas de inercia (carísimas), o en centrales hidroeléctricas «de bombeo» como la de Río Grande, en Córdoba, llamada Cerro Pelado. Esa central se construyó en una caverna gigantesca y artificial que conecta dos lagos igualmente artificiales de distinta altura. Costó un Perú, pero en 1973 todavía éramos bastante ricos. Cuando en Córdoba sobra electricidad «porque el músculo duereme y la ambición descansa», las turbinas de flujo reversible tipo Francis actúan como bombas, y sustraen agua del embalse inferior para acumularla, 185 metros más arriba, en el superior. Cuando Córdoba se despierta y pide más potencia, la disponibilidad es inmediata: se larga el agua en caída por los túneles, y en 3 minutos Cerro Pelado está rindiendo su producción pico de 750 MW/h- En años húmedos puede sostenerse así muchas horas por día. Éste es un método fantástico de acumular excedentes de energía eólica sin «respaldo caliente» termico. No se lo ha podido repetir en el resto del país porque no sobran los enclaves geográficos donde se pueden generar dos lagos artificiales en gran desnivel, y además confiar en que sus arroyos naturales los tengan razonablemente llenos. Las lluvias en Cerro Pelado andan entre los 600 y los 1000 mm. anuales… en años normales, que cada vez son menos. No es imposible, estimados eólicos, repetir e incluso ampliar el modelo de Cerro Pelado en las centrales hidroeléctricas del Comahue: Planicia Banderita, El Chocón y Arroyito (administrada por la italiana Enel); las presas Portezuelo GrandeLoma de la Lata y El Chañar (Orazul Energy), la planta hidroeléctrica Alicurá (AES) y el complejo hidroeléctrico Piedra del Águila (Sociedad Energía Sadesa Central Puerto) y Pichi Picún Leufú (Pampa Energía).Todas fueron otorgadas en concesión por el gobierno de Carlos Menem en 1993 y vencen en 2023, salvo la presa de Pichi Picún Leufú, cuya concesión se termina en 2029
Ahora que hay bastantes parques eólicos en la región, en lugar de que el estado les compre los excedentes y para ello mande a parar centrales térmicas de producción más barata, lo que se puede hacer es AHORRAR agua. Esas centrales hidro o son de bombeo, pero fueron construidas entre los ’60 y los ’90 por el estado, suman 4500 MW instalados, y a partir de los ’80 empezaron a sufrir el impacto del recalentamiento global en los Andes Patagónicos. Hay menos nieve, menos lluvia y por ende menos agua, y los lagos hidroeléctricos se vacían rapidísimo cuando el resto del país pide mucha potencia eléctrica, especialmente en verano. Y si el verano es muy caliente y seco, la evaporación contribuye a disminuir el stock de agua. Nada eso era imaginable cuando el sistema empezó a construirse. Lo cierto es que los vientos en el Comahue garantizan factores de carga del 35 y el 40%, y en algunos lugares, un poco más. Nada impide usar esa electricidad eólica, en general disponible todo el año, para ahorrar agua en los embalses. Para eso, no hay que bombearla a ningún lado, y además no se puede: las turbinas de esas centrales no son Francis reversibles. Basta sencillamente con «encanutar» el agua cuando hay viento. No turbinarla, en suma, en forma proporcional al producto eléctrico eólico instantáneo. Nada que CAMMESA, que compra y despacha como operador «spot», no sepa hacer. Por supuesto, si los operadores (mayormente extranjeros) de las centrales del Limay leen esto se enojarán muchísimo. Su negocio es vender electricidad, no acumular agua. Que falte electricidad en el país les conviene, porque sube de precio: nada mejor que un verano de alta demanda y poca agua. Porque aunque Ud. no lo crea, los concesionarios no pagan por la lluvia o la nieve. Pero se les vence la concesión en 2023. Pelearán como tigres por renovarla, y nosotros porque esos activos vuelvan a manos del estado, que no sólo los construyó sino que los manejaba impecablemente: Hidronor y Agua y Energía manejaban 4500 MW con apenas 1600 empleados, casi todos técnicos e ingenieros. A Uds. les conviene que el estado vuelva a campear en zona y les compre energía excedente: es como comprar agua. Se vienen tiempos interesantes y habrá conflicto de intereses. ¿De qué lado jugarán Uds? La cantidad de «respaldo caliente» que se da a los productores eólicos de cada país es una decisión no sólo económica y política, sino técnica. Algunos países que fabrican y exportan equipos eólicos pagan una barbaridad de respaldo caliente, porque les conviene que su país sea un «showroom» de ventas: casos claros, Alemania y España. Cuanto más eólica se vuelve Alemania, mayor es su huella de carbono, ya que los nibelungos han cerrado casi todo su parque nuclear. Caso distinto del de Suecia, porque allí la potencia de respaldo las dan las viejas y confiables centrales hidro y las nucleares: suman el 80% de la energía producida. Por si no quedó claro, estimados, estamos A FAVOR de la energía eólica. Pero lo que queremos es: 1) Fabricación nacional íntegra, a lo brasileño, incluyendo no sólo pedestal y góndola, sino componentes electromecánicos y las palas (esto depende de Uds). 2) Potencia de respaldo hidro y nuclear (esto depende del estado, pero Uds. juegan en la cinchada). 3) Respaldo crediticio estatal a las marcas nacionales, con sede y fábrica y capitales en Argentina. Si IMPSA e INVAP vuelven al ruedo eólico, sabemos que terminarán exportando. ¿Por qué? Porque se la han pasado exportando cosas extraordinarias en los últimos 40 años. Y a la hora de armar sus cadenas de proveedores, aquí todavía tienen una industria metalúrgica, electromecánica y naval. Esta última hace cascos de plásticos reforzados, y puede lidiar con las palas. Lo único que nos falta desde que Martínez de Hoz la hizo capotar es la industria electrónica. Pero no aspiramos a turbinas 100% nacionales. Aunque nos parece inadmisible que se las considere argentinas con un 20% de valor local. A la luz de lo cual, estimados, lo que les preguntamos si el título espectacular de su informe (ahorraremos U$ 800 millones de dólares gracias al viento) es cierto. O si se olvidaron de restar el respaldo caliente. Y les recordamos que en 2024 el estado puede resucitar Hidronor y Agua y Energía. Y en ese caso, muchos integrantes de CEA, especialmente en el Comahue, podrán cambiar respaldo caliente por respaldo, en fin, acuoso y mas bien frío. Puede ser bueno para todo el mundo.

Energía solar: Biden lanza un ambicioso plan para que el 45% de su electricidad provenga de esa fuente (en 2050)

La Administración de Joe Biden ha anunciado este miércoles un ambicioso plan que pretende transformar la industria eléctrica en Estados Unidos: lograr que para 2050 el 45% de la electricidad provenga de la energía solar.

Actualmente la cifra está ubicada levemente sobre el 3%. La meta fijada por el Departamento de Energía (DOE, por sus siglas en inglés) es parte de la agenda del Gobierno demócrata para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y así combatir el cambio climático. Un nuevo estudio de la Oficina de Eficiencia Energética y Energía Renovable del DOE, publicado esta mañana, revela que la energía solar tiene el potencial de suministrar hasta el 40% de la electricidad de EE UU en 15 años, un aumento de más de 10 veces sobre la producción solar actual. El informe advierte de que para conseguirlo, es necesario realizar un cambio en las políticas medioambientales e invertir miles de millones de dólares para modernizar la energía solar y la red eléctrica. “Lograr este futuro brillante requiere un despliegue masivo y equitativo de energía renovable y fuertes políticas de descarbonización, exactamente lo que se establece en la Ley bipartidista de «Inversión en Infraestructura y Empleos”, sostuvo en un comunicado la secretaria de Energía, Jennifer Granholm, quien apuntó que las proyecciones contemplan emplear a 1,5 millones de personas sin aumentar los precios de la electricidad. El presidente Joe Biden dijo esta semana en una visita a los barrios inundados por el huracán Ida que el cambio climático se ha convertido en “la crisis de todos”. El mandatario advirtió el martes de que EE UU debe tomarse en serio el peligro que representa el cambio climático o se enfrentará a una creciente pérdida de vidas y propiedades. La comunidad científica coincide en que es clave que EE UU logre en 2050 la neutralidad de sus emisiones, es decir, que solo se puedan expulsar los gases que los sumideros (como los bosques) puedan capturar para que no se acumulen en la atmósfera y sobrecalienten el planeta. Para esto, se necesitará un uso mucho mayor de fuentes de energía renovable como paneles solares y turbinas eólicas. El precio de los paneles solares ha bajado considerablemente en Estados Unidos en los últimos años, pero China es el que domina la cadena de suministro global. El anuncio de este miércoles se suma a una batería de iniciativas que el Gobierno demócrata pretende sacar adelante para combatir el cambio climático, uno de sus principales propósitos. El presidente Joe Biden firmó a comienzos de agosto una orden ejecutiva que establece el objetivo de que la mitad de los coches nuevos vendidos en EE UU para 2030 sean eléctricos o con emisiones cero —a batería, pila de combustible o híbridos enchufables—. Los objetivos anunciados por el mandatario no son vinculantes y por eso es tan relevante lo que ocurra en el Congreso. El proyecto de ley de infraestructura estancado actualmente en la Cámara de Representantes incluye una partida significativa para cuestiones medioambientales y otros proyectos de ley de los demócratas contemplan más gastos para coches eléctricos, incentivos fiscales al consumidor e investigación

CONAE auspicia junto a NASA y otras ocho agencias espaciales el Space Apps Challenge

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Esta propuesta busca fomentar las vocaciones en ciencias, tecnología, diseño e ingeniería. Para inscribirse, cliquear aquí. La CONAE brindará asesoramiento a organizadores locales, quienes pueden contactarse escribiendo al mail: [email protected]. El año pasado fueron premiados por la NASA por su desempeño en el hackathon este equipo de estudiantes mendocinos.