Ayer recibimos en AgendAR una de las habituales gacetillas de ROSATOM, donde nos anuncia que esa empresa atómica rusa suministrará a Brasil los isótopos más prometedores destinados para la medicina nuclear.
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Se la pasé a Daniel Arias para que comente, y él me envía este texto. Como si ya no tuviéramos los argentinos bastantes problemas diplomáticos.
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Me acaba de preguntar mi jefe, Abel Fernández, si el presidente Vladimir Putin nos quiere seducir a nuestros clientes, y me remita las imágenes que Ud. está viendo, «containers» blindados con radiofármacos que ROSATOM le ha empezado a vender a Brasil.
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Mi respuesta: Putin no no quiere quedarse con nuestros clientes. Lo está haciendo.
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radiofármacos de ROSATOM
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En lugar de importar desde Rusia, los brasileños deberían estar produciendo su propio lutecio 177 en su reactor RBM, con ingeniería de INVAP. Es una planta que tienen atrasadísima, sin construir desde 2010. Aquel año, CFK y Dilma Rouseff dijeron que iniciarían en forma simultánea 2 reactores de diseño argentino, uno en Brasil y otro en Argentina, con la finalidad de dominar el mercado mundial de radioisótopos.
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Hijos ambos de esa declaración conjunta, los hermanitos son desiguales. El RMB (Reactor Multipropósito Brasileño) en San Pablo va a ser bastante parecido al RA-10 del Centro Atómico Ezeiza, iniciado el nuestro en 2011. Pero el de ellos sigue, como quien dice, en el huevo: ninguno de los presidentes posteriores al trunco gobierno de Rousseff lo quiso terminar, mientras que el nuestro estimo que ya tiene más de un 70% de avance de obra. Corríjanme los que tengan la cifra justa.
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El lutecio 177 es un radiosótopo relativamente nuevo en medicina nuclear. Se lo usa pegado a alguna molécula biológica que le haga de sistema de puntería, para que reconozca antígenos específicos en las superficies de células de algunos tipos de tumor. O bien, de modo «menos misilístico», se combina al átomo radioactivo con moléculas alimenticias, como la deoxiglucosa, que sean rápidamente ingeridas por las células tumorales, mucho más voraces que las de los tejidos sanos y estables.
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Por ahora, el lutecio 177 es indiscutiblemente útil en cáncer diseminado y resistente de próstata, pero se lo está investigando en tumores neuroendócrinos y de cerebro hasta hace poco intratables. Su citotoxidad es bastante alta y espacialmente muy acotada. Exactamente lo que se quiere: es un emisor de partículas beta, es decir de electrones, bastante destructivos para el ADN a corta distancia, pero de muy baja penetración a una o dos células de distancia. Esto es útil para que los tumores que quedaron tapizados por fuera o embebidos por dentro de lutecio 177 se autodestruyan por irradiación de su propio ADN, pero con muy poca afectación de tejidos sanos contiguos.
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Como en casi toda la medicina con radiosótopos, la clave no está únicamente en la especie radioquímica empleada, sino a qué molécula biológica se la pegás para que vaya a parar a su blanco y no a otros tejidos. Algunos de los radioisótopos «nuevos» no lo son en absoluto: se los conocía desde hace décadas pero no tenían uso clínico. Se vuelven útiles sólo cuando se descubren moléculas nuevas que les sirvan de sistema de guiado hasta un tumor.
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El lutecio-177 es novedoso y poco difundido, y los rusos son uno de los grandes productores mundiales. Tiene una autorización de uso por el ANMAT de 2016 para una empresa radiofarmacéutica local. Argentina lo sintetiza en su RA-3, un reactor de producción de radioisótopos inaugurado en 1973 y repotenciado varias veces. Está dotado de una fábrica radiológicamente blindada, una línea de «hot cells», celdas calientes, donde mediante telemanipuladores las sustancias irradiadas se aislan, se purifican químicamente y se combinan con moléculas biológicas para su transformación en radiofármacos. Esa unidad es una de las inversiones más inteligentes de nuestra historia nuclear, pero ya está bastante de salida por la cantidad de días en que hay que pararlo por reparaciones.
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En cuanto esté operativo el nuevo y casi 5 veces más potente RA-10, seguramente nos volveremos un tremendo productor mundial de radioisótopos médicos, y tal vez le podamos pelear Brasil a los rusos por casos específicos como el del lutecio-177. Vale para el resto de la región. Agarrate, Vladimir.
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Brasil, al menos en los estados industriales del Sur, es dependiente hace décadas de la Argentina en el principal radioisótopo de diagnóstico por imagen nuclear, el molibdeno 99 metaestable (Mo 99m). Éste, por su vida media de apenas 6 días, no es estoqueable, y debe viajar a toda velocidad desde el reactor de producción al hospital o clínica de aplicación.
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El RA-3 y su reemplazo, el RA-10, están construidos muy a tiro del Aeropuerto Internacional de Ezeiza justamente para que su producto más importante y vendido llegue a destino a tiempo, recién salido del reactor y de las «celdas calientes», sin perder un minuto. Despega desde Ezeiza varias veces por semana rumbo a distintos destinos en el Cono Sur, en operativos relámpago de traslado regional ya protocolizados entre nuestros gobiernos: las fuentes de Mo 99m, o «moly cows» como las llamaron sus inventores yanquis, atraviesan las fronteras sin obstáculos aduaneros y sin salir de sus blindajes radiológicos.
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Unido el Mo-99m a deoxi-glucosa, una molécula que las células cancerosas toman con la avidez propia de un tejido que crece, los tumores «se iluminan» desde adentro por emisión de rayos gamma muy penetrantes. Quedan individualizados: adónde están, cuánto miden, cuán activos son.
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Cuando por el contrario hay que diagnósticar desórdenes circulatorios, lo que se mide es la oscuridad. En los órganos o sistemas con partes isquémicas, de baja o nula circulación de sangre, toda estructura sana y bien irrigada va a ser luminosa, pero si hay una región cardíaca en isquemia parcial o total, con poca o nula irrigación sanguínea «corriente abajo» de una arteria taponada, esa zona se destaca por contraste por su bajo brillo en rayos gamma. La mayor parte de los estudios de alta definición de la perfusión de las paredes cardíacas hoy se hace de este modo. Como sea, el paciente inyectado con Mo-99m se vuelve ligeramente radioactivo unas horas. En ese tiempo se le sacan imágenes.
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La corta vida media del Mo-99m hace que este átomo emita un fotón gamma y mute en un átomo de tecnecio 99, estable y sin nuevos decaimientos radioactivos al menos durante los 300.000 años siguientes. Esto logra que la dosis radiológica que absorbe el diagnosticado sea mínima. El tecnecio 99 no radioactivo se elimina por orina en pocas horas.
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Esta audaz y poderosa forma de diagnóstico revolucionó la cardiología, la oncología y la neurología hace 40 años, y viene ganando cada vez más tracción médica, técnica y social. Cuando se la combina con resonancia magnética o tomografía computada, logra imágenes de gran definición que muestran adónde está el problema, cuál es, y logra medir su magnitud y avance. Si la justicia es ciega, como la pintan, y rara vez mejora, la medicina nuclear en cambio tiene una vista cada vez mejor.
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La combinación de diagnóstico por imagen nuclear con Mo-99m, seguida por el uso de radioisótopos mucho más destructivos a corta distancia, pero guiados por biomarcadores de precisión tiene hasta un nombre raro. Me resultó novedoso, aunque en AgendAR somos periodistas científicos: medicina teranóstica. (Les dije que era raro).
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En algunos tumores, como el caso que se ve en las imágenes a continuación, la teranóstica se está volviendo un «game-changer». La primera imagen de julio de 2017 muestra el torso y la cabeza de un hombre de 82 años con un tumor de próstata muy diseminado. Cada punto o manchón negro en la tomografía combinada con Mo-99m es una metástasis. Son decenas y decenas de metástasis, uno de esos casos en los que normalmente ya no se puede hacer nada.
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Sin embargo, se puede ver cómo los tumores van siendo borrados y barridos por aplicaciones sucesivas de radiofármacos que hacen de «carriers». Primero, son dos inyecciones con PSMA (antígeno de membrana específico de próstata) marcado con lutecio-177, y luego la terapia se remata con una inyección del mismo antígeno, pero marcado con actinio-255.
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El resultado es una casi inesperada remisión casi total. Esas imágenes no vienen de Suiza o de EEUU, sino de un hospital con mucho equipamiento teranóstico del Líbano, que no es exactamente un país rico. Se las puede acceder en un artículo de Elisa Mattar y Nicole Jawerth, de la Oficina de Información al Público y Comunicación, del Organismo Internacional de Energía Atómica, número del 26 de noviembre de 2019.
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Imagínese poder hacer lo mismo aquí, y con tumores cerebrales, hepáticos y cánceres de pulmón.
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¿Se entiende por qué en AgendAR nos ponemos como locos con los atrasos de construcción del RA-10? Mayormente, ocurrieron todos durante la administración macrista de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y cada día de atraso costó vidas.
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El reactor debió entrar en criticidad a lo sumo en 2018. Pero la primera medida que tomó el presidente Macri con la CNEA al asumir fue cortar su presupuesto anual a la mitad. EN PESOS.
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El RA-10 debe estar activo en 2023 cuando la recientemente nombrada administración de la CNEA, la de la doctora Adriana Serquis, encare el desafío de las elecciones nacionales. El RA-10 fabricando radiosótopos, con su formidable potencia de 30 MW y sus instalaciones de radiofarmacia, dividirá la medicina nacional y regional en antes y después.
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El RA-10, a lo largo de sus 60 años de operación, no sólo salvará vidas millones de vidas en el país y la región. Nos puede permitir también controlar más del 30% del mercado mundial de TODOS los radioisótopos de diagnóstico y de terapia.
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Y estamos siendo sumamente conservadores. Australia, aislada en el mapa como está, ya capturó el 40% del mercado con un reactor de menos potencia, el OPAL, construido entre 2000 y 2006. Es argentino, lo diseñó e hizo INVAP, y el gobierno australiano -que sabe lo que vale esa planta para la salud pública y para la balanza de pagos del país- garantizó un cash-flow de obra absolutamente predecible.
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Un ingeniero de INVAP testea la precisión de un telemanipulador. Va a un reactor de exportación.
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Asegurarse el 30% del mercado mundial de radioisótopos hoy sería hablar de U$ 5.000 millones/año para la Argentina. Para comparar, es más o menos una quinta parte de lo que ganan TODAS las exportaciones argentinas de cultivos industriales, derivados y biodiesel.
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Pero a diferencia de nuestras ventas agropecuarias, que tienen como techo la superficie de tierras laborables, las fronteras agrícolas y el clima, el mercado de radiofarmacia está en expansión desde hace décadas, y no se ve horizonte límite.
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Cuando Cristina Kirchner y Dilma Rousseff propusieron el RBM y el RA-10 para que se construyeran juntos y operaran con una estrategia comercial coordinada, el mercado mundial de radioisótopos valía U$ 2.500 millones.
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Era 2010, y debido al estado calamitoso de la flota de reactores de producción, dominada por 5 grandes aparatos, reinaba el desabastecimiento de Mo-99m en todo el Hemisferio Norte (aquí, no; estábamosy seguimos bien autoaprovisionados). Era una tragedia médica silenciada por los medios de los países ricos, porque por una vez, afectaba también a los ricos y se hizo todo lo posible para que no se enteraran.
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El Mo-99m estaba tan escaso y caro que el RA-10, diseñado para operar 60 años y entonces tasado en U$ 300 M, en 2010 se hubiera pagado en 7 meses de operación, solamente vendiendo ese radioisótopo. Pero puede producir decenas de otros.
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11 años más tarde, en lugar de U$ 2.500, el mercado total del mundo mide U$ 15.000 millones y la proyectada indica U$ 26.500 millones para 2027. Lo dicho, no se ven los límites a la expansión.
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¿Y por qué no se ven? ¿Porqué no existen? Semejante afirmación violaría algunas leyes de la física, la química, la biología, el sentido común e incluso la economía, aunque no se ciña mucho ni a las ciencias duras ni al sentido común. No se ven límites porque no hemos llegado a ellos. La investigación en radiofarmacia hace aparecer constantemente nuevas combinaciones de moléculas marcadoras y radioisótopos, y esta forma de medicina nuclear, hace una generación sólo para muy ricos, se masifica.
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Los límites visibles a la expansión de la medicina nuclear son económicos, políticos y sociales, más que científicos. Chile ha tenido una performance económica más predecible y pareja que la Argentina, pero desde los ’50 en adelante, a ningún gobierno chileno se le cayó un peso en medicina nuclear, y además el país no tiene tradición de investigación y desarrollo en energía atómica, como tampoco en radiofarmacia. Y por último, desde 1973 renunció a construir un aparato de medicina pública y gratuita. Por algo los chilenos practican el «turismo oncológico» en Argentina. Y no viceversa.
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Otra demostración de límites: EEUU dejó decaer sus reactores de producción, porque le resultaba más barato abastecerse de radioisótopos producidos por un enorme reactor canadiense, el NRU de Chalk River, Ontario. Pero en Canadá dejaron que ese reactor envejeciera sin buscarle reemplazo a tiempo.
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Cuando se acordaron, diseñaron 2 reactores super-potentes, los MAPLE, de 80 MW térmicos cada uno, pero algo inestables (tenían «coeficiente de vacío positivo», otro día le explico: cuando lo entienda). Entonces, la autoridad regulatoria canadiense impidió que la Atomic Energy Commission of Canada, Ltd., los inaugurara.
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Los medios y el parlamento estallaron contra Canadian Nuclear Safety Commission y rodó la cabeza de su presidenta, Linda Keen. Su reemplazante, apoyada por 800 expertos en seguridad nuclear, mantuvo su negativa: los MAPLE no se inauguraron jamás. Interesante: en medio de aquella lucha, los expertos de Chalk River, operadores del viejo NRU, emitieron un «white paper» en el que aconsejaban un reactor como el que se acababan de comprar los australianos.
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Desabastecimiento total de Mo-99m. Escándalo en Ottawa, y tragedia médica en Canadá, EEUU y parte de Europa y Asia. El NRU llevaba literalmente medio mundo a espaldas. Y los grandes proveedores europeos, Bélgica y Holanda, tenían (tienen) exactamente el mismo problema que los canadienses: reactores viejos que se salen de servicio a cada rato. Por algo INVAP le está vendiendo un reactor de reemplazo a Holanda, el PALLAS.
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Entre 2009 y 2014, faltó Mo-99m en TODO el Hemisferio Norte. A los pacientes cardiológicos y oncológicos sus sistemas de salud (fueran estatales o privados muy caros) los derivaban a diagnósticos de menos potencia, sin dar explicaciones. ¿Para qué promover juicios? Respecto de los seguros médicos y prepagas, en medicina nuclear los pacientes tienen una gran desigualdad de acceso a la información.
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En cambio en Argentina, rigió, regía y rige ese «una cámara gamma no se le niega a nadie», vigente incluso en cualquier hospital del conurbano pobre del AMBA, de esos de aspecto macilento y con largas colas de espera en cualquier servicio. Hay centros dedicados únicamente a medicina nuclear en 7 provincias (incluída CABA), y la radiofarmacia es habitual en varias decenas de hospitales y clínicas generales en todo el país. Está cada vez más integrada a la cultura médica del país.
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Bloque de «celdas calientes» del RA-3 de Ezeiza. Los vidrios son de alto contenido de plomo y más de medio metro de grosor para atajar los rayos gamma.
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La situación el EEUU y Canadá remitió cuando les empezó a llegar Mo-99m en avión desde Australia, producido en ese reactorcito vendido por Argentina del cual ya hemos hablado demasiado. Pero nos encanta hacerlo. Porque ahora vamos a tener uno propio, bastante parecido al OPAL, más grande y creemos que mejor. Conocemos bien al fabricante: somos nosotros mismos. Ignoro si vamos a tener tan buen marketing de radioisótopos como los australianos. Pero «en la cancha se ven los pingos», como dicen en Avellaneda.
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De modo que si los rusos ahora le están vendiendo lutecio-177 a Brasil, un mercado tradicionalmente argentino de Mo-99m y otros radiosótopos desde los ’80, tómeselo con filosofía. El presidente Vladimir Putin puede darse ese gusto porque aquí el presidente Mauricio Macri se dio el gusto de aplicar un ajuste bestial a la ciencia, la educación y la salud, y fue especial y dedicadamente maligno y dañino con el sector nuclear.
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Además de dejarlo pataleando sin plata, además de ponerlo bajo órbita del Ministerio de Energía (donde no saben mucho de radiofarmacia), dejó a las instituciones nucleares en manos de impresentables que frenaron proyectos críticos, expulsaron a expertos imprescindibles, y desmantelaron instalaciones carísimas.
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El nuevo gobierno argentino, que ya no es demasiado nuevo, acaba de redescubrir el átomo. Lo hizo 2.500 años después de Demócrito y más de 70 después que Juan Domingo Perón… pero vale. Lo redescubrió. Y por lo pronto, por fin nombró nuevas autoridades en la CNEA.
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En este caso, se trata de una científica prestigiosa formada en el Balseiro y con una actividad impecable en el Centro Atómico Bariloche. Con la Dra. Adriana Serquis estamos todos muy nerviosamente a la expectativa de mejoras. Porque en verdad, peor no se estuvo nunca: cantidad de expertos se fueron a la industria privada o del país, y los que siguen en la CNEA, están mayormente bajo la línea de pobreza. Pero -y es muy contradictorio- tampoco, por méritos acumulados, estuvimos tan cerca de ciertos éxitos que pueden ser memorables, irreversibles, impactantes, cambiadores.
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¿Podemos volvernos una potencia mundial en radiofarmacia? Sí, claro, regionalmente somos la única.
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No es por hacer pinta, es la rigurosa verdad. Por default de otros, tenemos 7 décadas siendo los mejores no del subcontinente, sino del Hemisferio Sur en energía nuclear. Nos quedan todavía recursos humanos excelentes: masa crítica de cerebros. Cuando el RA-10 por fin se ponga crítico, por decirlo con palabras tomadas de algún filósofo alemán, en términos de medicina nuclear termina nuestra prehistoria y empieza nuestra historia.
Hace casi un año -20 de julio de 2020- publicamos en AgendAR este resumen de un valioso trabajo de PoblAr, un biobanco que surgió de una iniciativa del CONICET, la ANLIS y las Universidades Nacionales de Córdoba, Jujuy y Misiones, para estudiar el patrimonio genético de nuestra población, fundamental para la medicina de precisión.
Nos pareció oportuno volver a publicarlo, ante el ruido que provocó, aquí y en el exterior, una desafortunada frase del presidente argentino.
Estas son las conclusiones científicas a hoy -siempre sujetas a revisión, porque esa es la naturaleza de la ciencia- sobre la herencia genética de la población argentina actual. De todos modos, hay algunos hechos que aún los que no somos investigadores podemos tener claros.
Los conceptos de «raza» y de «etnia» son percepciones colectivas, que varían según las sociedades, y las épocas. No se ha criado a los seres humanos como criamos a los caballos y los perros, y por lo tanto no hay ninguna relación ni siquiera estadística, entre la herencia genética y las cualidades personales. Todos conocemos hijos muy distintos de sus padres, hasta en lo físico, y más aún en la personalidad..
Por supuesto, es visible que en el Centro Este de Argentina (no por nada llamado la «pampa gringa»), Uruguay y Sur de Brasil hay un porcentaje mucho mayor de personas con fisonomías «europeas» que en el resto de la América del Sur. Hasta ahí, Alberto F., y tantos otros, tienen razón. Pero eso no tiene un significado cultural. Caminando por Mendoza, provincia «europea» si la hay entre las nuestras, uno ve una proporción mayor de compatriotas con fisonomías «originarias» que en Córdoba, por ejemplo.
Por otro lado, también es cierto que los pueblos que estaban en América antes que llegara Colón fueron objeto de masacres y explotación por los europeos, y la mayoría de sus descendientes siguen sufriendo discriminación hasta hoy. Además de los que llegaron en barcos de esclavos…
Pero, nuevamente, no es un asunto genético. Se ha comprobado que más del 50% de la población argentina actual tiene genes de esos pueblos que estaban antes de Colón. Y es evidente que prácticamente el 100% de la población argentina actual -incluso los que se perciben a sí mismos como «originarios»- tienen genes de los que llegaron después de Colón. Muchos, bastante después.
Por último, y los dejamos con el resumen de la investigación: los seres humanos -como todos los seres vivos- somos nuestros genes. Estructuras fabulosamente complejas, y aunque se haya secuenciado el genoma humano, todavía lo entendemos muy poco. Pero sabemos que nos aporta una herencia variadísima. Si hasta se determinó un aporte de genes neandertales, otra especie homínida, tan reciente como 45 mil años atrás. Pero, a diferencia de todos los otros seres, los humanos podemos decidir qué hacemos con los impulsos de nuestra herencia genética.
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De dónde venimos para saber adónde vamos:
Los científicos del Consorcio PoblAR, un biobanco de referencia nacional que se encarga de estudiar el patrimonio genético de poblaciones, identificaron componentes novedosos en la ancestría genética de los y las argentinas.
Hernán Dopazo, investigador independiente del CONICET, especialista en genómica de poblaciones y uno de los fundadores de PoblAR dice “Por primera vez, analizamos muestras de individuos provenientes de diferentes provincias del país con tecnologías genómicas de alto rendimiento y las comparamos, a través de bases de datos de referencia, con datos de ancestría genética de otras partes del mundo. Hasta el momento, no se había realizado un trabajo de esta magnitud, de forma colaborativa y federal, en nuestro país”.
Hernán Dopazo @hernandopazo resume el trabajo en un hilo:
Ancestrías de la Población Argentina)
Trabajo 100% Argentino! Tema: Población y Salud. Consorcio de 28 autores, 19 Institutos y Universidades. Jujuy, Misiones, Cordoba, Chubut, Buenos Aires y CABA. Muestreo, análisis y subsidios públicos. @RCSalvarezza @AnaFranchi3 @dhurtado171045 @ferpeirano @ginesggarcia
94 argentino/as. ADNmit y/o ChrY Nativo-Americano. 800.000 variantes genéticas. 87 con resultados de calidad para ser comparados con ~500 individuos de poblaciones antiguas y modernas de Sudamérica. Otros miles de Africa y Europa. Tecnologías genómicas y datos públicos.
Ancestría Europea. Pocas novedades. La gran mayoría de los antepasados europeos provienen del Sur de Europa. La influencia del Centro y Norte Europeo es visible en el Noreste Argentino donde polacos, alemanes, daneses y suecos se asentaron al principio del siglo pasado.
Ancestría Africana. Es la menos representada en genomas argentinos y por lo tanto la más difícil de estudiar. Pudimos observar que la ancestria africana en Argentina se puede explicar principalmente por la llegada de individuos provenientes del Oeste y el Centro Oeste de África.
También se ve la influencia de poblaciones del Este de África. Esto concuerdan con los puertos de partidas de barcos del comercio de esclavos ubicados en Angola (Centro Oeste), en el Golfo de Guinea, Sierra Leona y Senegal (Oeste) y en Mozambique (Sur Este).
Estos resultados reflejan la diversidad de origen de los esclavos que llegaron a nuestro territorio. Se ve también restos de ancestría San (Namibia, Botswana), la ancestría humana más antigua del planeta.
Ancestría Nativo Americana. Vemos 4 componentes. Tres conocidos. Uno del Centro de Chile y Patagonia, otro de Andes Centrales (Peru, Bolivia) otro que denominamos Bosques Tropicales y Subtropicales (Gran Chaco y Mesopotamia, Amazonia y los Andes del Norte, Colombia-Ecuador).
Estos 3 componentes existen en todo el territorio nacional, aunque en diferentes proporciones. El componente de Andes Centrales más presente en Noroeste, Bosques Tropicales y Subtropicales más en Noreste y componente Centro Chile/Patagonia más en el Sur.
El cuarto componente de ancestría nativo americana fue inesperado y parece ser específico del Centro Oeste Argentino (Cuyo). No es sólo una mezcla de los otros tres. Encontramos que deriva a partir de un ancestro común con el componente Chileno-Patagónico.
Para poder llegar a este resultado tuvimos que crear un conjunto de datos agregando muestras antiguas (ADN obtenido desde restos de huesos o dientes de muestras arqueológicas de una antigüedad de hasta 12.000 años). El componente que más ha cambiado en el tiempo es el patagónico.
Es posible abordar este tipo de estudios desde una visión diferente a la de los países centrales donde las comunidades indígenas se analizan como reliquias de la diversidad Nativa Americana. Es una visión sesgada que no contempla la historia contemporánea de Argentina.
En muchas regiones, por ejemplo en el Centro, las Pampas y en el Cuyo, las comunidades indígenas no mantuvieron un modo de vida tradicional, sino que fueron incorporadas como mano de obra en la sociedad colonial bajo la categoría de “campesinos”.
Esto no implicó una extinción biológica pero sí una ausencia de comunidades indígenas tradicionales en ciertas regiones. Cuando se trata de estudiar la variación genética de la población nativa americana, muchas regiones de Argentina queden así sin representación.
En este trabajo, hemos demostrado que al analizar población cosmopolita de regiones donde las comunidades indígenas no mantuvieron el modo de vida tradicional, es posible identificar variación genética nativa que de otro modo resulta inaccesible.
¿Por qué esto es relevante? No sólo nos permite reconstruir nuestra historia de poblamiento nacional, sino que nos permite pensar en un plan nacional para aplicar las ventajas de las diferencias genéticas en la determinación de riesgos y propensión a desarrollar enfermedades.
Este nuevo paradigma conocido como medicina de precisión es el que va teniendo una mayor financiación en el mundo, y que permitiría categorizar a través del riego poligénico individual a la población sanitaria en grupos de riesgo diferente para aplicar una medicina preventiva.
Este es el primer resultado del Consorcio PoblAR. Esperemos poder seguir haciendo aportes de este tipo para el beneficio de todos y todas! ????
Sobre PoblAR
El centro de referencia y biobanco genómico PoblAr es una iniciativa conjunta del CONICET, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, y universidades nacionales que se constituye como el primer repositorio de genomas y datos asociados de la Argentina.
Hoy en día más de 50 profesionales participan de PoblAr en los seis nodos ubicados en La Plata, provincia de Buenos Aires; Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Córdoba; San Salvador de Jujuy, Jujuy; Puerto Madryn, Chubut; y Posadas, Misiones, pero se prevé la incorporación de más nodos e institutos en todo el país.
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, destacó la capacidad de la comunidad científica argentina para «diseñar, producir y evaluar» una vacuna, y confirmó que hay «cuatro grupos de investigación» desarrollando vacunas nacionales.
«Todas las actividades que componen a la vacunas se pueden hacer en el país», y ratificó que actualmente «hay cuatro proyectos» de vacunas contra el Covid-19 «en etapa preclínica, es decir, probadas en animales de laboratorio».
«El más avanzado es el (estudio) de la Universidad Nacional de San Martín con el Conicet», acotó.
«Fabricar una vacuna es complejo. Implica saber diseñarla, saber qué plataforma usar, poder producirla, llevar adelante el ensayo clínico y evaluarla»
El ministro también detalló que «durante este año hemos podido avanzar en todos esos frentes», refiriéndose a «la fabricación de más de 50 millones de dosis en el laboratorio mAbxience» para la vacuna de AstraZeneca y «el filtrado y envasado del antígeno que envía el Instituto Gamaleya», en el laboratorio Richmond, para la Sputnik V.
«En marzo, cuando se produjo el primer caso de coronavirus en el país, actuamos muy rápidamente, convocamos a la comunidad científica a trabajar en aquellos temas en los que sabíamos que podíamos crear herramientas», comentó el ministro.
«Durante este año aparecieron logros muy interesantes que hacen que Argentina tenga más soberanía en lo que refiere a diagnósticos, terapias alternativas para combatir el virus, aplicaciones informáticas y elementos de protección textiles antivirales».
En este período de pandemia «todo el sistema científico y tecnológico argentino ha sido puesto a prueba y ha demostrado que puede hacerlo», concluyó Salvarezza.
El laboratorio Moderna tiene un plan de desembarco de sus vacunas en América Latina. Para ello convocó al argentino Román Saglio. El ejecutivo se convirtió en el flamante «director de alianzas comerciales» en la empresa que busca abrirse camino con su vacuna contra el COVID-19, que ya fue aprobada por la FDA y la OMS y que es un éxito en EE.UU.
Mientras que en los mercados desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza, se registra una sobreoferta de las diversas vacunas anti-COVID-19, en América del Sur el escenario es muy distinto.
Es en este contexto algunas empresas no instaladas en la región comenzaron a armar una estructura para atender a América Latina. Moderna -que por ahora no opera en Argentina-, fue uno de los primeros laboratorios en tener aprobada por la FDA su vacuna contra el Covid. Lo logró apenas siete días después de la de Pfizer, que fue la primera.
Se supo que la vacuna de Moderna hará punta en la región apuntando a desembarcar en Colombia. Allí se estima que el organismo regulador podría aprobar el producto en no más de dos semanas. En tanto, la gran incógnita será si la ANMAT llegará a aprobar esta opción vacunal.
Román Saglio tendrá bajo su responsabilidad firmar acuerdos comerciales para este producto y en ese marco su vinculación con los gobiernos latinos estará en el eje de su trabajo. Este ejecutivo había emigrado de la Argentina durante la gran crisis del 2001.
Saglio tendrá que competir con las vacunas asiáticas que también están tratando de entrar con fuerza en nuestra región.
El Consejo Económico y Social desarrolló ayer en el Museo del Bicentenario un Foro Internacional con el tema «Geopolítica de las vacunas. Hacia una estrategia argentina de desarrollo y producción».
Participaron el ministro para el Despliegue de Vacunas contra el COVID-19 de Gran Bretaña, Nadhim Zahawi; el CEO de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, Richard Hatchett; el director de la Alianza para la Vacunación, Santiago Cornejo; la directora general de la Organización Panamericana de la Salud, Carissa Etienne; el director de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial de Comercio, Antony Taubman y la ecomista Mariana Mazzucato, asesora internacional del CES.
Entre los participantes locales estaban Carla Moretti, directora de Relaciones Institucionales del Ministerio de Salud; Federico Villegas Beltrán, representante permanente argentino ante los Organismos Internacionales en Ginebra; Fernando Peirano, presidente de la Agencia I+D+i; Juliana Cassataro, CONICET; Alberto Chevalier, fundador Gihon Laboratorios Químicos; Gabriel Tavella, Laboratorio de Hemoderivados, Universidad Nacional De Córdoba; Osvaldo Podhajcer, Fundación Leloir – CONICET; Esteban Corley, Laboratorios mAbxience; Fernando Lobos, director Desarrollo de Negocios Sinergium; María Apolito, subsecretaria de Economía del Conocimiento en el Ministerio de Desarrollo Productivo; Mariano de Elizalde, Biosidus; Jorge Cassará, Laboratorios Cassará; Linus Spatz, Inmunova y Matías Peire, Gridx.
La apertura estuvo a cargo del secretario de Asuntos Estratégicos y titular del CES, Gustavo Beliz, y el cierre estuvo a cargo del presidente de la Nación, acompañado por los ministros de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza.
Alberto Fernández sostuvo que “la geopolítica de las vacunas es el nuevo territorio donde se juega nuestra real soberanía, desnuda un mapa de poder mundial plagado de abusos, codicias e injusticias, pero también ofrece un camino de cooperación para desplegar nuestras inmensas potencialidades”.
También anunció que Argentina obtuvo US$ 75 millones de la CAF para fortalecer el Plan Estratégico de Vacunación contra el COVID-19.
En su disertación, la ministra de Salud indicó que «yamás del 25% de la población argentina ha recibido al menos una dosis y que el 84% de las personas mayores de 60 años ha iniciado su esquema de vacunación que se traduce en un impacto positivo en la disminución de la letalidad.»
AgendAR les acercamos el video íntegro de las disertaciones de este foro. Para abrirles el apetito, y ayudarlos a ordenar su tiempo, copiamos el programa anunciado al comienzo.
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El primer panel «El desafío de una vacuna universal» tendrá como oradora a Mariana Mazzucato, asesora internacional del CES y profesora de Economía de la Innovación y Valor Público en la University College London; y, como moderadora, a Carla Moretti, directora de Relaciones Institucionales del Ministerio de Salud.
Además, disertarán Richard Hatchett, CEO de CEPI, (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations); Santiago Cornejo, director en GAVI, Alianza para la Vacunación; y Carissa Etienne, directora general de la Organización Panamericana de la Salud.
2. En la ponencia «Diálogo ampliación de licencias y producción», la presentación estará a cargo de Fernando Brun, diplomático e integrante de la Secretaría de Asuntos Estratégicos; y la moderación de Fernando Peirano, de la Agencia I+D+i; mientras que disertarán Antony Taubman, director de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial de Comercio; y Federico Villegas Beltrán, representante permanente de la Argentina ante los organismos internacionales en Ginebra.
3. En la exposición «Cadena nacional de desarrollo y producción de vacunas» disertarán Juliana Cassataro, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet); Alberto Chevalier, fundador de Gihon Laboratorios Quimicos; Gabriel Tavella, del Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional De Córdoba; y Osvaldo Podhajcer, investigador del Conicet en la Fundación Leloir.
4. En la presentación «Capacidad productiva argentina. Transferencia de tecnología. Desarrollo de cadenas regionales de producción» moderará la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, y expondrán los empresarios Marcelo Figueiras, presidente de Laboratorios Richmond; Esteban Corley, de Laboratorios Mabxience; y Fernando Lobos, director de Desarrollo de Negocios de Sinergium.
5. En la ponencia «Biotecnología argentina, marco regulatorio y potencial productivo. Punto inflexión 2020» moderará Graciela Ciccia, presidenta del Departamento de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Unión Industrial Argentina y de la Cámara Argentina de Biotecnología; y disertarán María Apolito, subsecretaria de Economía del Conocimiento en el Ministerio de Desarrollo Productivo; Mariano de Elizalde, de Biosidus; Jorge Cassará, de Laboratorios Cassará; Linus Spatz, de Inmunova; Matías Peire, de Gridx.
6. En el panel de cierre «Diálogo interministerial, data sharing y estrategias sanitarias» moderará Carolina Carrillo, del Conicet; y disertarán Josefina Campos, del Instituto Malbrán; Nick Thomson, de Cambridge – Sanger Institute; Carla Vizzotti, ministra de Salud; Nadhim Zahawi, ministro de Vacunación del Reino Unido; y la asesora presidencial Cecilia Nicolini.
La industria acumuló en abril su sexto crecimiento consecutivo en términos interanuales, según informó ayer martes el INDEC.
El Índice de Producción Industrial (IPI), que publica el organismo todos los meses, muestra que la industria produjo un 4% más que en abril de 2019 y un 4,2% más que en febrero de 2020, el mes previo a la llegada del coronavirus a la Argentina.
En comparación con el mismo mes de 2020, la actividad tuvo un salto del 55,9%. Entre los diferentes rubros, las subas que más incidieron fueron las de industrias metálicas básicas (+167,4%), productos minerales no metálicos (+266,5%) y la industria automotriz (+756,5%). Esta última estuvo paralizada casi en su totalidad en abril de 2020 por las medidas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio decretadas por el Gobierno Nacional.
En comparación con abril de 2019, se destacaron los incrementos en productos de tabaco (+42,1%) y maquinaria y equipo (+41,6%). «Las maquinarias y equipos se destacan con un crecimiento de la producción mayor al 40%, gracias a la recuperación de la inversión, el boom de maquinaria agrícola y la producción local de electrodomésticos. El crédito a tasas accesibles está ayudando en todos estos segmentos», aseguró en su cuenta de twitter el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.
En relación a marzo de este año se verificó una leve mejora del 0,3% en la producción, lo cual superó las expectativas de Desarrollo Productivo. Se preveía una contracción por la nueva ola de coronavirus en el país, reflejada en un mayor nivel de ausentismo en las empresas, y el conflicto portuario que provocó falta de insumos en algunas fábricas y paradas técnicas por mantenimiento en Ford y la industria siderúrgica.
De esta forma, en el primer cuatrimestre de 2021 la industria acumuló una suba de 21,3% respecto del mismo período de 2020 y del 5% respecto de hace dos años. En marzo había registrado un alza de casi 32,9% respecto de 2020 y de 3,9% en comparación con 2019.
«Tenemos un compromiso total con nuestra industria nacional. Por eso estamos apostando por ella con más de 150 medidas, tales como financiamiento accesible, desarrollo de proveedores locales, parques industriales y distintos programas de apoyo a la competitividad», sostuvo el ministro Kulfas.
Fernanda Ceriani es la primera investigadora de nuestro país en recibir esta distinción.
La Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) designó como nuevo miembro permanente a la investigadora principal del CONICET en la Fundación Instituto Leloir Fernanda Ceriani. EMBO está integrada por 1.800 destacados científicos de Europa y del resto del mundo, entre ellos 90 premios Nobel,
ANTES DE ELLA, SOLO 3 CIENTÍFICOS ARGENTINOS HABÍAN RECIBIDO ESTA DISTINCIÓN
“Ser elegida por la comunidad de investigadores EMBO representa un inesperado reconocimiento a mi carrera y especialmente al trabajo de los miembros de mi grupo de investigación. Y, sin duda, nos allanará el camino para vincularnos con otros miembros de esa red”, afirma Ceriani, jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento de la FIL cuya línea de investigación se centra en el estudio de los mecanismos genéticos que regulan los ritmos circadianos.
De los 64 científicos designados como miembros EMBO este año, 26 son mujeres. Ceriani es la primera de Argentina.
Que hace esta investigadora
Las líneas de investigación científica que persigue y coordina de Ceriani apuntan a dilucidar los mecanismos genéticos que regulan el funcionamiento del reloj interno biológico que permite a todos los organismos vivos anticipar cambios ambientales como la sucesión de días y noches, o las estaciones del año, y adaptar así su comportamiento a estos ciclos de la forma más conveniente.
Los “engranajes” de ese reloj biológico lo conforman un conjunto de genes que son capaces de “medir” el paso del tiempo, y son los responsables de regular una amplia gama de procesos metabólicos, fisiológicos y comportamentales para que ocurran en los momentos adecuados del día.
“El reloj biológico marca mucho más que los momentos de máxima alerta o la hora de irse a dormir: también regula el sistema inmune, la digestión, la temperatura corporal, la presión arterial, el funcionamiento de los riñones, la frecuencia cardíaca y los ritmos de ovulación cada 28 días, entre otros tantos ejemplos”, puntualizó Ceriani.
La evidencia científica recopilada acumula datos sobre la relación entre la disfunción del reloj biológico y la susceptibilidad al desarrollo de ciertos tipos de cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, infecciones y obesidad.
Ceriani es egresada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA donde recibió el título de licenciada en 1990 y el de doctora en Ciencias Biológicas en 1996 y realizó su posdoctorado en el Centro de Investigación Scripps, en La Jolla, California, en Estados Unidos.
En 2002 puso en marcha su laboratorio en la FIL al que accedió mediante un concurso abierto internacional. Recibió el premio ¨Por la Mujer en la Ciencia¨ otorgado por L´Oreal-UNESCO, con el auspicio del CONICET, en 2011.
Los anteriores científicos argentinos designados miembros de EMBO son Alberto Kornblihtt, director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE), que depende de la UBA y del CONICET; Fernando Pitossi, investigador del CONICET y director del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso de la FIL; y Alfredo Cáceres, director del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra (INIMEC), en Córdoba.
Una vez más, la Universidad de Buenos Aires fue considerada como la mejor universidad iberoamericana trepando varias posiciones hasta alcanzar el puesto 69° a nivel mundial, lo que la convierte en la mejor universidad de habla hispana. Tal como viene sucediendo desde hace siete años, la casa de estudios mostró un crecimiento en los indicadores evaluados y logró mantenerse como la mejor de la región.
Si se considera que en el mundo hay más de 24 mil universidades, la posición actual ubica a la UBA como la única universidad pública, masiva, intensiva en investigación y gratuita en ubicarse en puestos de excelencia, según el nuevo ranking de la Consultora Internacional QS. Así, la UBA -que este año festeja su bicentenario- vuelve a destacarse en el contexto internacional y continúa sumando prestigio.
Desde la institución celebraron la distinción y plantearon que esto fue posible gracias a las políticas implementadas en años recientes, como el mayor apoyo a los programas de investigación en áreas estratégicas; el desarrollo de una red de intercambios e instancias de internacionalización entre docentes, estudiantes e investigadores, otorgando un rol central a la transferencia de tecnología con el sector productivo; y la innovación en tecnología y pedagogía.
En este sentido, según el rector de la UBA, Alberto Barbieri, “este resultado es, fundamentalmente, un reconocimiento a las y los estudiantes, docentes, investigadores y no docentes que con su trabajo cotidiano construyen la mejor universidad pública de la región”.
Acerca de esta distinción en el marco del crítico contexto sanitario mundial, Barbieri agregó que “si algo se ha puesto de manifiesto, es que la herramienta más poderosa que tenemos como sociedad para enfrentar esta situación es nuestra ciencia y tecnología”.
Teniendo en cuenta que en 2014 se ubicaba en la posición 209°, la UBA logró posicionarse y sostenerse sin registrar tendencias negativas en su crecimiento hasta lograr el actual puesto 69°. Esto refleja una escalada de 140 posiciones desde entonces. A nivel regional, la UBA se posiciona en un lugar de liderazgo junto con instituciones referentes como la Universidad Nacional Autónoma de México, que también mostró mejoras respecto al año anterior, y se ubicó en el puesto 105º.
La destacada posición alcanzada por la UBA en el Ranking QS de universidades se debe al buen posicionamiento de los indicadores que se toman en cuenta para la evaluación. La reputación académica es uno de ellos, en el cual la Universidad de Buenos Aires alcanzó el puesto número 44° a nivel global. Este indicador evalúa las percepciones de académicos de todo el mundo sobre las mejores instituciones en términos de investigación.
Otro indicador en el que se destacó la UBA –quedó en el puesto 40º– fue el de reputación del empleador. Este índice mide las opiniones de empleadores alrededor del mundo acerca de las instituciones que ofrecen los mejores profesionales.
Otro de los pilares que toma QS para analizar la calidad de las casas de altos estudios es su nivel de internacionalización. Desde hace siete años, la UBA se ha propuesto objetivos claros, replanteando su política en esta área, en términos de ampliación y diversificación en sus programas. Así, los nuevos programas de movilidad internacional UBAINT para estudiantes de grado, posgrado, docentes e investigadores han aumentado sensiblemente la inversión de la universidad en la internacionalización de las actividades de los diferentes actores de la vida académica y científica.
El Ranking QS evalúa las instituciones más sobresalientes e influyentes de la educación superior de todo el mundo, con el objetivo de brindar a la comunidad académica un informe detallado de cada una de ellas. Elaborado anualmente, se sustenta sobre cuatro pilares: investigación, calidad de la enseñanza, reputación con empleadores e internacionalización. Para esta edición se evaluaron 1.673 universidades de todo el mundo.
Cada vez son menos los países que rechazan abiertamente la liberación temporal de las patentes de las vacunas contra el coronavirus.
La oposición de una decena de países y de la Unión Europea (UE), es minoritaria y con diferencias internas, pero hasta ahora impide alcanzar hasta ahora el consenso necesario en el encuentro en curso de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El respaldo de Estados Unidos a la propuesta presentada en octubre del año pasado por India y Sudáfrica permitió sumar nuevos votos a favor como los de Nueva Zelanda y Ucrania y ya son unos 110 los miembros, incluyendo a Argentina, los que brindaron un apoyo explícito.
Sin embargo, como las decisiones en la OMC se toman por el consenso de sus 164 miembros, alcanza la oposición férrea demostrada hasta el momento por la Unión Europa (UE), el Reino Unido y Suiza, sedes de las grandes farmacéuticas, para no llegar a un acuerdo.
Esos países no son los únicos que rechazan la iniciativa que, en una última modificación realizada para sumar adhesiones, establece que la suspensión sea «al menos por tres años» para dar tiempo a una inmunización global contra el virus y todas sus variantes, y que la exención de las patentes incluya a «todos los productos y tecnologías sanitarias» para «prevenir, tratar y contener» la Covid-19, sean las vacunas, su materia prima o los test.
Brasil, Australia, Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Noruega están entre las naciones que demostraron hasta ahora su oposición, aunque con matices. Además, hay un tercer grupo, en el que están Chile, Canadá y al que se sumó ahora Japón, entre otros, que se mostró abierto a profundizar el debate antes de definir una postura.
«Desafortunadamente, el Gobierno australiano parece estar comprando los argumentos de la industria farmacéutica de que el problema no es la propiedad intelectual sino la escasez de materias primas y la falta de capacidad de fabricación», declaró la profesora Deborah Gleeson, miembro de la Asociación de Salud Pública de Australia.
Gleeson detalló dos grandes factores que inciden en ese cuadro de situación: el país oceánico «depende en gran medida de los suministros de Pfizer para vacunar a la población menor de 50 años», pero además «está negociando acuerdos comerciales con la UE y el Reino Unido y su posición sobre la exención de propiedad intelectual está estrechamente alineada con ellos».
Varias organizaciones médicas y humanitarias, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Médicos Sin Fronteras y Action Aid, también llevan adelante campañas locales y globales para que los países que todavía se oponen cambien su posición.
Gracias a esa movilización y el respaldo abierto que dio Estados Unidos a principios de mayo, la propia Australia, Taiwán, Corea del Sur, Noruega y Japón se movieron milímetros de su postura. En el último encuentro informal de la OMC, en la ciudad suiza de Ginebra, pidieron más tiempo y sugirieron que las conversaciones sigan a mitad de julio.
«Japón cambió ligeramente su política sobre la propuesta de exención de oposición a neutral. Expresó oficialmente su voluntad de participar positiva y activamente en la negociación», comentó Mustafa Talpur, representante para Asia de Oxfam, otra ONG que hace campaña a favor de la iniciativa en debate en la OMC.
El activista indicó que esa ambivalencia se debe a que si bien el país asiático se beneficiaría con la propuesta por no haber logrado su propia vacuna contra la Covid-19, por otro lado existen reparos a que «viole su superioridad tecnológica» en otros desarrollos vinculados a la lucha contra la pandemia.
«Las empresas farmacéuticas japonesas están haciendo esfuerzos para desarrollar medicamentos y vacunas y, si lo logran, les gustaría obtener ganancias monopolizando los derechos de propiedad», manifestó Talpur.
Brasil, con un Gobierno que negó en un principio la gravedad de la pandemia, rechazó las recomendaciones médicas y apostó a remedios sin comprobación científica para la Covid-19 como la cloroquina, también tiene una mayor presión para modificar su posición: internamente avanza la investigación parlamentaria sobre la gestión del brote y, fronteras afuera, quedó aislado en el Brics.
El grupo de países emergentes formado además por Rusia, India, China y Sudáfrica se reunió esta semana de forma virtual e instó a «avanzar con la discusión» sobre la suspensión temporal de patentes, aunque sin dar un apoyo explícito por la postura del presidente Jair Bolsonaro.
Son la UE, Reino Unido y Suiza los que se mantienen más firmes en su rechazo y durante la última reunión informal en la OMC repitieron el argumento de que las patentes no son un obstáculo para producir vacunas como sí lo son otros factores vinculados al conocimiento técnico y práctico (resumido en el anglicismo know-how), la capacidad tecnológica, la seguridad y la calidad del proceso.
Esta postura se evidenció en encuentros multilaterales como la Cumbre Mundial de Salud del G20 o el dedicado específicamente al coronavirus que organizó esta semana Japón junto a la Alianza para la Vacunación (Gavi), en los que los países europeos insistieron en el camino de donar vacunas sobrantes, pero no liberar las patentes de los fármacos.
Como alternativa, la UE presentó a la OMC una propuesta sobre un «pacto multilateral» que incluya «precios asequible» de las vacunas a los países que más lo necesiten y facilitar «el uso de licencias obligatorias» que permitiría que se desarrollen inmunizantes genéricos a cambio de un canon a aquellas empresas que poseen la propiedad intelectual.
Estas fueron las cantidades recibidas, por país, de dos vacunas de alta eficacia empleadas en la región. Corresponde señalar que este informe de Cancillería deja afuera a AstraZeneca -de un laboratorio prestigioso-, Sinopharm y Sinovac, también muy usadas en nuestros países. Y Moderna quiere empezar a distribuir aquí. Es cierto que así este cuadro tiene un sesgo geopolítico…