Encuesta: aumentó la confianza de los argentinos en las vacunas contra el Covid-19
La predisposición de la población a aplicarse la vacuna contra el COVID-19 aumentó de forma considerable.
Otro trabajo coincidente
En otra encuesta de opinión publica, realizada por la consultora Zuban, Córdoba y Asociados, el porcentaje de personas que se afirmó que se daría la vacuna contra el COVID-19 se incrementó del 49,9 % en enero al 69,2 % en febrero, y al mismo tiempo el de quienes no se la aplicarían cayó de 27,6 al 16,4 por ciento. Finalemente, una encuesta de Ricardo Rouvier & Asociados que indaga sobre el nivel de confianza en las vacunas contra el COVID-19 para controlar la pandemia arroja un crecimiento de 6,4 puntos porcentuales en febrero al alcanzar el 52,2 por ciento desde el 45,8 registrado en enero, mientras que la cifra de personas que no confían en ninguna de las vacunas cayó de 23,7 a 18,8 por ciento en el mismo lapso. Finalmente, varios estudios de opinión pública concluyeron que, la vacuna Sputnik V, producida por el laboratorio Gamaleya, tiene la misma aceptación que las otras, y su aprobación creció por lo menos 20 puntos entre enero y febrero.
Qué pasará cuando estemos vacunados. Fabricar vacunas o fabricar pandemias
Aldeanos en Zengchong, Ghizou: una postal de tiempos de Mao Zedong
Mientras China fue un país campesino, y el más poblado del planeta, es decir casi toda su historia desde la Edad de Bronce hasta aquel año que cambió todo, las familias criaban porcinos, patos, pollos y gansos literalmente en sus casas, todos respirando el mismo aire e intercambiando los mismos virus respiratorios. Si los virus gripales hubieran gozado de patentes, China habría podido vivir de royalties desde hace siglos. Desde los tiempos Han, los chanchos fueron la piedra clave que mantenía el equilibro de un sistema agroproductivo explotado al límite técnico de entonces: se alimentaban de los desechos domésticos de las aldeas. Y debido al despiadado empobrecimiento del suelo agrícola, devastado por milenios de cultivo, valían más por su estiércol que por su carne. En términos científicos, los chanchos cerraban el ciclo del nitrógeno, el fósforo y otros minerales extraídos por el cultivo de las tierras de labranza, y al volver a ellas como abono, las mantenían productivas. La bosta de porcino era un commodity que se vendía a buen precio en los mercados populares aldeanos. Y salvo en fiestas de guardar, los campesinos pobres rarísimamente comían cerdo, privilegio más bien de sus señores feudales, y luego de sus terratenientes. Hace 3500 años que el idioma mandarín acuñó el ideograma 家 (jia), que significa tanto “hogar” como “familia”, poniendo la raíz del sustantivo “techo” sobre la del sustantivo “cerdo”: literalmente, una casa aldeana funcionaba poniéndole un techo al chancho. Aquel modelo duró milenios y atravesó dinastías. En el breve período socialista entre 1949 y 1976, Mao Zedong, ya con 10 veces más población a alimentar que la numerada por los censistas Han, acuñó aquella definición famosa según la cual el chancho es una fábrica de fertilizante en cuatro patas. Pero con el “boom” capitalista de Deng Xiaoping y Xi Jinping, era imposible seguir manteniendo a la mayor parte de la población en el campo: con los cambios en la propiedad y el uso de la tierra, se hubiera muerto de hambre. En cambio, se la necesitaba desesperadamente en las ciudades industriales para volver a China “la fábrica del mundo”, como dijo Deng Xiaoping. Y eso cambió la visión china del chancho. La privatización de la propiedad rural dio origen a la mayor migración de la historia humana: entre 1976 y 2006, 400 millones de campesinos chinos dejaron el campo y se volvieron citadinos y obreros, mientras la población nacional pasaba de 800 a los 1400 millones de hoy. Con fábricas cada vez más modernas y niveles de calidad que permitían exportar, la prosperidad promedio crecía y la nueva burguesía y la flamante clase media chinas descubrían la carne, cuyo ideograma es 肉, rou. Y no hace falta de aclarar que rou, sin otras raíces modificadoras, es carne porcina. Si fuera vacuna o de pollo, hay que anteponerle los ideogramas correspondientes a «vaca» y «pollo». La unidad productiva de carne en China ya no es la aldea, donde ahora sólo viven algunos pocos chicos y viejos en gran pobreza, sino la fábrica hecha sobre el modelo yanqui y europeo creado en los años ’70, supuestamente cientifico y eficiente. Se trata de infiernos perfectos, con los animales empaquetados nariz contra nalgas, sin espacio para moverse, antibióticos a pasto para que no se infecten de bacterias, y los colmillos extirpados para que no se arranquen la cola por la desesperación. Los hay de 9 pisos, y hasta de 12 pisos de altura, como la granja que se muestra abajo, con 1300 animales por planta.
Megagranja porcina vertical de 9 y 12 pisos de altura en Yangxiang, en las afueras de Guigan, China del Sur, capaz de producir 840.000 chanchos/año.
Los antibióticos en tales unidades se consumen masivamente, pero son antibacterianos: no pueden nada contra los virus. El stress y el hacinamiento continuos son muy inmunodepresores y garantizan el éxito de todo virus capaz de infectar a un porcino, sin que las rigurosas normas de higiene y la vigilancia epidemiológica los atajen. El chancho en China ahora es una fuente de eso, rou, y el estiércol y la orina, atiborrados de antibióticos, más que un fertilizante vendible se han vuelto un problema gigantesco de contaminación de suelos y de ríos, que se gestiona con más tecnología y voluntad que éxito. Esto explica por qué de los 1.300 millones de chanchos que hay en el mundo, la mitad se crían en China, hasta que de un año para otro se muere la mitad y contagia a no poco personal, y también por qué la empresa china HW, la mayor productora mundial de carne porcina, tiene algunas fábricas con hasta 100.000 animales, y la mayor industria de molienda de soja del planeta. ¿Por qué se cree que a mediados de los ’70 Argentina fue dejando de venderle trigo a la URSS para venderle soja a China? Es cierto que al hacer eso descendíamos un escalón en las cadenas alimenticias: pasábamos de de producir alimentos a producir forrajes… pero daba más plata. Ahora también entiende por qué los chinos prefieren comprarnos el poroto de soja sin valor agregado alguno, si pueden. Mirado científicamente, lo nuestro es exportación unidireccional de nitrógeno, fósforo y agua desde la llanura chacopampeana a las ciudades chinas, con genética ya cada vez más china (Syngenta), en ramales ferroviarios como el Belgrano Norte reparados con plata, rieles, durmientes, material rodante y locomotoras chinas, y embarcado en puertos privados chinos sobre el Paraná para irse a China en barcos fletados por armadores chinos. Obviamente el modelo ultraintensivo chino hace mucho tiempo que genera externalidades virales, pero hasta mediados del siglo XIX, cuando el Celeste Imperio conoció la brutal intromisión imperialista europea, la economía local era muy cerrada. Las gripes y virosis respiratorias generadas por el modelo pecuario intensivo doméstico de los aldeanos, eran grandiosas, pero epidémicas y locales. Occidente se enteraba de ellas, si lo hacía, por algún suelto en los diarios, la muerte de algún pastor protestante o católico. Sien embargo, desde fines del siglo XIX, con el ferrocarril y la navegación a vapor como vías de transmisión aceleradas, esas virosis se han vuelto pandémicas. Y hoy, con un modelo de producción de proteína animal de una escala atónita, y con ayudado por la aviación, los virus nuevos llegan a las antípodas del planeta en 12 horas. Ese invento norteamericano y europeo, el modo ultraintensivo de la cría porcina se adoptó también en la avícola, se derramó por todo el sudeste asiático, y últimamente también por Latinoamérica y África. No sin consecuencias. En 1974 y en 1977 virus A pandémicos de tipo H5N1, y origen aparentemente aviar, mataron gente a diestra y siniestra pero ambos brotes fueron contenidos en Norcorea, Vietnam, Hong Kong y China con cuarentenas rabiosas de los infectados, amén de la destrucción deliberada y rápida de la industria avícola local. Fue un “pasó raspando”. El virólogo y “gripólogo” Robert Webster describe así el H5N1 de 1974: “Por empezar creo que es el peor virus gripal que jamás vi o con el que trabajé, por lo patogénico. No sólo es terroríficamente letal para los pollos, que se mueren hinchados y hemorrágicos a las pocas horas de expuestos, sino que mata a todos los mamíferos, desde ratones a tigres, con eficiencia parecida”. La mortalidad en humanos se estimó en el 54% de los contagiados. La H1N1 de 2009 fue una novedad por no ser china. Fue la primera gran gripe pandémica salida de las flamantes megagranjas porcinas intensivas del centro de México. Pese a su denominación, que provocó terror, no logró repetir las hazañas fúnebres del virus de 1917, que también fue un H1N1. Pero los análisis “a posteriori” de la Organización Mundial de la Salud a la gripe de 2009 ya le atribuyen 1 millón de muertos a aquella influenza modelo 2009, y siguen sumando. La gripe de 2016, otra de las bravas, cabalgó sobre algún “relanzamiento” del virus H1N1 de 2009, y en menor medida de un H3N2, e incluso de un tercer virus B que nunca había mostrado potencial pandémico. ¿Cambió el virus H1N1 entre 1917 y 2009? Probablemente. Tiene los mismos antígenos en la cápside, es decir la cáscara: la neuranimidasa 1 para perforar un túnel en el moco que defiende a las células epiteliales respiratorias (de ahí N1), y la hemaglutinina 1 para anclarse a las mismas e invadirlas (de ahí H1). Pero la genética de la progenie de 2009 parece menos devastadora que la de su tatarabuelo H1N1 de 1917. ¿Cambiamos nosotros? También probablemente. Aquel virus de la posguerra nos seleccionó genéticamente: en 4 años y 3 terroríficos y sucesivos brotes, quizás mató a casi todos los humanos más susceptibles, y no fueron pocos. Las cifras estimativas -fue imposible llevar la cuenta- sigue pareciendo imposible. Ud. y yo descendemos de los humanos menos susceptibles, al menos a AQUEL virus. Pero cuente con el actual modelo mundial de producción de proteína animal para abastecernos de novedades, ya sea viejos virus gripales en versión «reloaded», o coronavirus enteramente nuevos, como este SARS CoV2. En un mundo sin aviación comercial ni internet como el de 1917, los países en guerra no se podían dar el lujo de defenderse de la gripe con cuarentenas masivas. ¿Parar la producción de armas? ¿Hacer volver a los muchachos desde las trincheras? Ni ahí. La prensa libre occidental silenció resueltamente la pandemia. Entre el 4 y el 8% de la población mundial se moría, ahogada, de edema pulmonar, y el mundo, que tenía esa moridera delante de la nariz y participaba de ella, casi sin enterarse ni entender. Los otros países ajenos al conflicto se dieron cuenta de la gripe ya medio tarde, y no estaban para cuarentenas largas. Los 4 años de la Gran Guerra habían destruido tantos recursos humanos y productivos que la pulseada entre el repunte económico de posguerra y la pandemia lo ganaba el repunte. Por muerte, literalmente. ¿Quién iba a parar el mundo por una gripe? La sola idea era tan ridícula, en 1920, que nadie la planteó. Téngase en cuenta que para los norteamericanos, los europeos occidentales, centrales y orientales, así como los australianos y los dueños de los imperios coloniales asiáticos y africanos, la gripe empezó a existir oficialmente como problema, es decir en tinta sobre papel, sólo a partir del 11 de noviembre de 1918, con la firma de la paz de Compiegne. Hasta entonces, era asunto de españoles, aunque ya habían pasado más de un año muriéndose de ella como moscas. En el frente europeo, a aquella fiebre misteriosa y letal los médicos militares ingleses la llamaron POU, por «Pyrosis of Unkown Origin», pero no por ponerle nombres bonitos podían siquiera manejarla. Los soldados, en cambio, constataron de que había algo más letal que el enemigo, algo que los llevaba de la trinchera a la fosa, y empezaron a sublevarse contra sus oficiales de modo inconexo y con mal final para ellos, pero de modo cada vez más frecuente.
La vieja normalidad de 1918: marineros en el USS Siboney, rumbo a casa. Público y referee, enmascarados, pero como hoy, no faltaba el pelotudo que usa mal el barbijo… si se lo pone.
Esto forzó en no poca medida a los alarmados estados mayores a una paz apresurada, previa a que las Potencias Centrales hubieran sido militarmente vencidas. En Alemania, bloqueada por mar por la Royal Navy desde la Batalla de Jutlandia de 2016, la agricultura fracasaba a repetición, falta del guano de cormorán chileno y peruano con que venían fertilizando sus campos desde fines del siglo anterior. En consecuencia, reinaba el hambre en la retaguardia, y las calles de Alemania se llenaban de consejos obreros y de soldados, y de barricadas y banderas rojas. Para todas las partes en la lid, tanto los Aliados como Alemania y el Imperio Austrohúngaro, era preferible aquella paz prematura y sostenida con alfileres de 1918, a una revolución social como la rusa. Porque ya no se trataba de socialismo en un país semifeudal, frío y vacío como el imperio de los Romanov, sino en dos países centroeuropeos con una industria enorme y técnicamente avanzada. En el rincón del mundo que logró evadir con más éxito la guerra y la revolución, nuestra Sudamérica- se creyó que la distancia geográfica respecto de Europa Occidental y Norteamérica nos pondrían a resguardo de la Gran Gripe. No fue así. En Argentina, sobre 7 millones de habitantes, murieron 15.000. Pero en la otra joya favorita de la corona británica, la India, murieron 7 millones, según las autoridades del “Raj” inglés.
Octubre de 2018 en Saint Louis, Missouri, ambulancia del Red Cross Motor Corps.
Es gracias a la Internet y su formidable capacidad de chimento que el SARS CoV2 de hoy, pese a ser más indulgente, sí paró al mundo. Y tanto lo paró que en algunos países como Israel o Inglaterra ya lo hizo 3 veces en 2020. Por un lado, este coronavirus es casi benigno, comparado con aquel monstruo gripal H1N1 de 1917, y ciertamente es mucho más perdonavidas que los otros 2 coronavirus emergentes de este siglo, el SARS de 2002 y el MERS de 2012. Sin embargo es incomparablemente más contagioso que todos los mencionados, y conquistó el planeta no en barco y tren a vapor, sino en jet. Y como existe la Internet, más polifónica, caótica, estrepitosa y dura de censurar que los viejos medios centralizados, el nuevo coronavirus se instaló cuadradamente vía Tweeter en la agenda política de todos los países, y eso cuando aún no parecía haber salido de Wuhan, China. Y desde marzo de 2020 el SARS CoV2 ya no deja que se hable de otra cosa. Así estamos. En un año lleva 2,5 millones de muertos, cifra que hasta la OMS cree que subestima el impacto real. Más significativas que las terceras cuarentenas en el Norte de Europa son sus consecuencias y causas. En lo primero, Francia y Holanda acompañaron sus reclusiones generales de invierno boreal con toque de queda y el Ejército en la calle, por si algún hastiado de encierro todavía insiste en festejar la “happy hour”. EEUU, que se negó desde el vamos a aplicar este tipo de medidas, por exceso de federalismo y falta de infraestructura de salud pública, obtuvo como premio el 20% de las defunciones mundiales teniendo sólo el 5% de la población. Ya sumó más muertos por Covid-19 que el tendal causado por el enemigo sumando las dos grandes guerras mundiales del siglo XX y la de Vietnam. Y eso, en apenas un año. Y sin embargo, lo que está sucediendo en Israel permite entender cómo podría ser el mundo pospandémico. Y perdone si insisto en esto: si contrastamos el éxito enorme de la vacunación masiva en Israel con el fracaso estrepitoso de los EEUU y Brasil, que nos están llenando de cepas nuevas, el mundo futuro es un lugar bastante caótico, donde el SARS CoV2 es barrido de un lado pero vuelve por otro, porque es tan desigual y exiguo el acceso a las vacunas que donde se resiste a irse, genera mutaciones. Hay decisiones a tomar. Se puede tener a la Argentina poco y mal vacunada, alternando entre la negación suicida del peligro y el regreso a cuarentenas intermitentes, o libre de todo ello. Hay que elegir seguir perdiendo plata en la azarosa importación de vacunas que llegan por cuentagotas y decisión externas, o fabricarlas aquí, en lo posible de diseño propio, adaptadas en tiempo real a las mutaciones del SARS CoV2, y estabilizar con ellas el frente sanitario interno, y además ganar plata exportándolas. ¿Sabe Ud. cuánto factura la India por exportar vacunas genéricas? U$ 42.000 millones/año. Por calidad y volumen, es el mayor y más respetado proveedor de un mundo bastante bobo, que las consume con marcas europeas y yanquis sin la más mínima idea de que vienen de allí. La farmacología es un mundo muy de apariencias. Estamos recibiendo la vacuna Oxford de AstraZeneca desde allí, la India, bajo el nombre de Covishield. La Argentina es también un buen vendedor de medicamentos biológicos genéricos, con reputación de buena calidad en el mundillo farmacológico, aunque de una escala incomparablemente menor que la de la India, o la de Corea del Sur. Ése es un negocio que requiere no sólo de instalaciones avanzadas, sino de recursos humanos muy buenos. Los tenemos. Por algo cosechamos tres premios Nobel en ciencias biomédicas. ¿Vamos a emplear ese capital para salir del actual brete? ¿Queremos la situación infectológica de Israel, o la de Brasil? La otra pregunta, igualmente estratégica, es si vamos a terminar de importar un modelo pecuario ultraintensivo que, además de barrer con la industria porcina local, va a transformarnos en un exportador no de fármacos caros, sino de carne de mala calidad, y de virus. ¿Qué preferimos fabricar? ¿Vacunas o pandemias?(Continuará)
Daniel E. Arias
(La tercera parte de este artículo está aquí)Alberto Fernández firmó un convenio para la provisión por INVAP de radares 3D, por 9.200 millones
El presidente Alberto Fernández, visitó hoy la sede central del Instituto de Investigaciones Aplicadas (INVAP), en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, donde firmó un convenio para la provisión de radares 3D.
El mandatario encabezó, junto a la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y el intendente local Gustavo Gennuso, la firma de un acuerdo por el cual el Gobierno nacional invertirá 9.200 millones de pesos en la reactivación de la fabricación de radares de nueva generación (RPA 200) que se incorporarán al Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA). Fernández recorrió las instalaciones del radar RPA-240, que está en las afueras de la estación aérea, y observó el funcionamiento del radar 3D. Mas tarde, acompañado por el ministro de Defensa, Agustín Rossi, el Presidente encabezó en la sede de Invap el acto de firma del convenio. ”Nada quiero más en el mundo que ser el Presidente que una a los argentinos, pero que los una así, no declamando que queremos seguridad y olvidando el plan de radarización: quiero unir una Argentina que trabaje más allá de banderías políticas en darle seguridad a los argentinos y no desatienda los radares porque eso es seguridad para todos”, sostuvo Fernández durante el acto. El presidente ratificó que el desarrollo de Invap es “una política de Estado” y destacó que “el futuro está en el conocimiento y el desarrollo de la ciencia y la tecnología” porque no sólo es importante tener gas o petróleo sino tener los medios para “obtenerlo”. “Siempre creímos en la capacidad científica argentina y estamos convencidos que el mundo del futuro es del conocimiento y del desarrollo tecnológico: eso es ser soberanos, ya que los ricos en el presente no son los que tienen petróleo o gas, sino los que tienen tecnología para sacarlo, ahí está el futuro de la Argentina”. Por su parte, la gobernadora Carreras valoró la relación con el Gobierno federal y dijo: “Que la Nación defienda a la Patagonia en el desarrollo es mucho más que inaugurar un radar. Significa que nuestros científicos y técnicos compitan en el mundo de igual a igual”.Contenido del convenio
Implica en una primera etapa la fabricación de cinco nuevas unidades del Radar Primario Argentino 200 (RPA 200), con una inversión de 9.200 millones de pesos, destinadas a Rio Grande (Tierra del Fuego), Posadas (Misiones) y Resistencia, Charata y Taco Pozo (Chaco). Se estima que la reactivación del desarrollo de radares en la empresa estatal va a impactar en el trabajo de 150 empresas PYMES, involucradas directa e indirectamente en la cadena de producción, “ya que el 80% de su fabricación se realiza con insumos y mano de obra argentina”. Asimismo, se aclaró que el plan a tres años “fomentará el desarrollo de tecnología nacional estratégica para la Defensa y la Seguridad al avanzar en proyectos de radares multifunción, de búsqueda y vigilancia aerotransportado, aérea y de superficie”.INVAP: reactores, satélites y, otra vez, radares
Daniel E. Arias
Quirós cuestionó la asignación de vacunas. Le contestan: C.A.B.A. es el distrito más favorecido
El ministro de Salud porteño sostuvo que el diseño de distribución de vacunas no es el apropiado y que es imposible entender las prioridades de la campaña nacional de vacunación si todos los grupos están abiertos. También opinó que la provisión de vacunas viene “muy lenta”.
Cómo fue la distribución de vacunas (ambas dosis) en las 24 jurisdicciones en relación a la población. pic.twitter.com/lq7ltOc7VD
— martin barrionuevo (@mmbarrionuevo) March 3, 2021
Ciudad y Provincia de Buenos Aires acordaron con WhatsApp para la confimación de turnos
Qué pasará cuando estemos vacunados. Lecciones de la experiencia israelí
- El 20 de diciembre los mayores de 70 empezaron a recibir su primera dosis
- Ese mes hubo un agravamiento de la pandemia, debido a la intercurrencia de las cepas virales británica y sudafricana
- El 8 de enero se decretó una cuarentena muy estricta, que puede haber “pisado” los números de quienes tuvieron que llegar a respirador.
- Una parte del mundo no tiene cómo pagar o gestionar su vacunación.
- Otra parte del mundo no se quiere vacunar en absoluto.
Una foto difícil: un joven haredi recibe la primera dosis en Bnei Brak
Pero el éxito en ese frente es escaso: ¿cómo hace un estado democrático para vacunar por la fuerza al 12% de sus ciudadanos, sin dejar de ser democrático? ¿Y dado que la pura fuerza tampoco logra gran cosa, cómo hace para convencer a los líderes comunitarios de esa minoría? Como el SARS CoV2 resulta más letal para hombres y viejos, y los rabinos haredi más prestigiosos caen en ambas categorías, en 2020 protagonizaron una moridera tremenda. Esto al estado israelí le genera un nuevo problema de interlocutores: nunca hubo una pirámide de mando única en el rabinato haredi con la cual negociar, pero ahora el liderazgo está más fragmentado que renovado.
Otra foto impensable: un haredi preso por desacatar la cuarentena en Jerusalem
Son algo más que anécdotas de color. Ponen en su marco el intento de un gobierno de coalición muy desgastado de vacunar a toda una población muy pequeña, pero con islas de resistencia casi intratable. Y va subrayado con triple línea roja: lo que se logró en Israel –y recién empieza- es impresionante. En Argentina podríamos llegar a eso y más. Pero sin pagar U$ 56 la doble dosis de vacuna. Por el contrario, cobrando. En los siguientes capítulos explicamos cómo y por qué.(Continuará)
Daniel E. Arias
(La segunda parte de este artículo está aquí)El Presidente visitó la Universidad de Hurlingham. Allí se producen los medidores de CO2 “Aire Nuevo”
El presidente Alberto Fernández visitó este martes la Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur) donde se producen los medidores de CO2 (dióxido de carbono) “Aire Nuevo”, que permiten disminuir riesgos de contagio de Covid-19 en lugares cerrados, en especial en colegios. Hace un mes informamos en AgendAR que esa universidad estaba proveyendo más de 400 medidores de dióxido de carbono para escuelas de la zona Oeste del Gran Buenos Aires.
Estos equipos desarrollados por la UNAHUR, sirven para medir el CO2 como un indicador de la ventilación, en particular para controlar si hay suficiente renovación de aire en aulas, salones y demás espacios comunes en los establecimientos educativos, así como en todos los ambientes cerrados donde haya riesgo de contagios del covid. El Jefe de Estado afirmó: “La universidad pública dio todos nuestros premios nóbeles y sigue teniendo emprendedores, científicos, técnicos capaces de desarrollar un aparato como ese” que “nos puede cuidar y salvar la vida a muchos. Puede servir para una escuela, pero también para las oficinas públicas, para los geriátricos y para las fábricas”. Fernández estuvo acompañado en la visita por el intendente Juan Zabaleta; el secretario de Políticas Universitarias, Jaime Perczyk y el vicerrector a cargo de la UNAHUR, Walter Wallach. El presidente se interiorizó sobre el desarrollo de los medidores, proceso que llevan adelante estudiantes y profesores de esa universidad, de las carreras de Diseño Industrial, Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Informática.La campaña de vacunación en Argentina. Gráfico
Se acelera el proceso de vacunación en la Argentina.
— martin barrionuevo (@mmbarrionuevo) March 2, 2021
En los últimos 7 días se aplicaron casi 400.000 dosis (0.84% de la población).
Para una provisión cercana al millón de dosis diarias, debemos lograr llegar al 2% de la población semanal, para luego poder seguir creciendo. pic.twitter.com/w9oZ98zay3

