Kirill Dmitriev: «estamos negociando con laboratorios locales para producir la Sputnik V en Argentina»

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El director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa RDIF, Kirill Dmitriev, reveló que están negociando con dos empresas argentinas. Y también con AstraZeneca para producir una nueva vacuna combinada. La de AZ ya se fabrica en nuestro país.

 

«Estamos en negociaciones con dos compañías argentinas para que desde allí puedan producir localmente dosis de la vacuna Sputnik V. Pero aún no tenemos los acuerdos firmados como para poder anunciar más detalles».

Eso es lo que informó, durante una breve conferencia de prensa mantenida con medios argentinos ayer al mediodía, Kirill Dmitriev, el responsable global de la comercialización de la vacuna rusa. Y aprovechó para confirmar Argentina tiene los técnicos capacitados y las instalaciones necesarias «para poder fabricar la vacuna en forma total, aprovechando que tienen disponible el know-how necesario para este tipo de producción».

El directivo también se refirió a las demoras en el cronograma de provisión de vacunas acordado a fines del 2020 con el Ministerio de Salud. Pero no dio nuevas precisiones más allá del comunicado reciente en el que el laboratorio Gamaleya confirmó que «la producción tiene demoras de varias semanas, debido a la creciente demanda global de vacunas». Y terminó diciendo que «pronto enviaremos un nuevo cronograma con las fechas de envíos y entregas para Argentina». Confirmó además que algunos de los lotes de vacunas que llegarán a América latina -y a la Argentina- provendrán de los laboratorios de sus partners, localizados en India y Corea. Alta efectividad Dmitriev comenzó su conferencia de prensa virtual destacando la noticia que se conoció esta mañana a primera hora: la publicación de un corte intermedio de los resultados del estudio de Fase III de la Sputnik V por medio de una prestigiosa revista médica internacional. Es que finalmente The Lancet dio a conocer el seguimiento de la salud de casi 20 mil voluntarios tras ser vacunados con las dos dosis de la Sputnik. «Luego de la administración completa se comprobó una eficacia de protección frente a la enfermedad del 91,6%», destacó el CEO. Algo que hasta ahora se sabía por trascendidos de prensa pero que hoy se hizo oficial gracias a la publicación científica. También recordó que la vacuna del Gamaleya «mostró ser 100 % efectiva a la hora de prevenir contra las formas severas del Covid-19. Y eso sin tener exigentes requerimientos de bajísimas temperatura para su conservación y distribución». Por otra parte ese dato lo asoció con que «también es una vacuna muy segura debido a que tuvo pocos efectos secundarios y unos pocos síntomas, que no fueron serios (sensación gripal, decaimiento, dolor muscular)». El CEO del Fondo Ruso repasó que -aparte de esta publicación internacional que la legitima- «la vacuna ya está registrada y aceptada por las autoridades regulatorias de la salud de 16 países del mundo y que en muchos de ellos, como en Argentina, ya se está utilizando». Combinación de la Sputnik V con la de AstraZeneca El CEO del RDIF también recalcó en la conferencia que «tenemos acuerdos de cooperación avanzados con el laboratorio AstraZeneca, cuya vacuna tiene una menor eficacia protectora que la nuestra. Estamos explorando la posibilidad de intercambiar y compartir con ellos parte de nuestros vectores vacunales para mejorar la eficacia de su vacuna. El objetivo es que haya, lo antes posible, la mayor cantidad de opciones de prevención disponibles pero también muy eficaces para todos el mundo». El comentario es significativo porque Dmitriev reveló que se reunieron con los productores argentinos de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, el grupo Insud. El ejecutivo ruso sugirió que en los próximos meses se podría disponer de una nueva vacuna compuesta, producto de la combinación de ambas, y -tal vez- elaborada en un laboratorio argentino. Si ese acuerdo se firma, según dijo el CEO, en poco más de tres meses se podría comenzar a fabricar esta nueva formulación en Argentina. Y se haría en forma completa, ya que «nuestra costumbre es transferir toda la tecnología necesaria para la producción final de la Sputnik V». En su charla Dmitriev mencionó que la mayoría de los países del mundo no tienen aún acceso a ninguna vacuna y «que recién para septiembre se prevé que se podrá generalizar -en el mundo- el acceso a las inoculaciones preventivas». «En ese sentido», afirmó, «la apuesta de Argentina por la Sputnik le permitió ser una de la naciones más avanzada en la campaña de vacunación, en toda América Latina». «Argentina está buscando acceder a muchas opciones vacunales diferentes», dijo Dmitriev. Y finalizó: «Y eso está bien para que sus ciudadanos tengan muchas opciones. Pero también pueden estar muy seguros de que su apuesta por la Sputnik V fue una excelente alternativa, porque se demostró que está entre las mejores del mundo«.

Enrique Garabetyan

Un comentario de AgendAR:

El autoelogio de Kirill es válido. Como también vale para el gobierno argentino: su decisión de confiar en la vacuna rusa se ha mostrado acertada, a pesar del escepticismo de parte de la comunidad científica occidental, las críticas de la oposición argentina -previsibles- y los ataques algunos de autopercibidos «influencers»: el publicista Durán Barba y la columnista del Wall St. Journal Mary Anastasia O´Grady. Los científicos de la ANMAT que analizaron la vacuna y pusieron su reputación en la línea merecen la gratitud de los argentinos. Pero… eso no nos salva de los problemas en el acceso a las vacunas, que están sufriendo todos los países del globo, incluso la poderosa Unión Europea. Tengamos presente que don Kirill dijo que pronto enviará un nuevo cronograma. No es lo mismo que un cargamento de vacunas. La misma caución vale para la producción local. Es posible y muy conveniente para Argentina. Pero como analizamos en detalle ayer aquí, es también muy exigente en infraestructura y recursos humanos. En el mejor de los casos, sus productos no estarán disponibles antes de varios meses. Por eso es acertada la decisión del gobierno de buscar más, donde sea. En particular, en el país que aparentemente ha decidido convertirse en un taller global también de vacunas: China. También hablamos de eso en otra página del portal.

Alberto Fernández negocia con Xi Jinping por la vacuna de Sinopharm: a entregar1 millón en febrero

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El gobierno argentino, como todos los gobiernos del planeta, está negociando con todos los posibles proveedores de vacunas aprobadas contra el covid. Especialmente ahora, que las dificultades de la provisión de productos biológicos complejos de los que hace un año nadie tenía la menor idea, se han hecho evidentes. China se ha planteado instalarse como un taller global también de vacunas, y es lógico que se negocie con sus compañías. Pero es importante señalar que el gobierno argentino empezó a negociar con las firmas chinas ya en diciembre, y que ha tratado de llevarlas adelante en el más alto nivel. El presidente Alberto Fernández está negociando con con el país que conduce Xi Jinping la compra inmediata de un millón de dosis de vacunas contra el covid. Porque como el precio resulta muy caro (cuestan el doble que la Sputnik V) la opción -ya planteada, casi acordada- de compra de un total de 30 millones de dosis está sujeta a una negociación. Se afirma que el contrato por el primer millón ya está firmado por Argentina a la espera de la rúbrica de las autoridades orientales. La negociación por la compra de la vacuna Sinopharm no es sencilla, como ninguna en ningún país del mundo en medio de una pandemia. AgendAR informó a fines de diciembre sobre una llamada de Fernández a Xi, y su intención de llegar a un acuerdo de Estado a Estado. Durante todo el mes de enero, las comunicaciones por escrito, incluidas marchas y contramarchas respecto de las condiciones de compra fueron una constante entre ambos gobiernos. Hasta anoche, el hecho es que el gobierno argentino acepta adquirir un millón de vacunas a entregar antes del 15 de febrero a un valor de 30 dólares la dosis. Este lunes China ya tenía la copia del contrato argentino para ser firmado por las autoridades de ese país. La opción de compra de un total de treinta millones de dosis está sujeta a una aprobación posterior.

La vacuna de Sinopharm:

Ha sido desarrollada por el Grupo Nacional Biotec de China, CNBG (China National Biotec Group), afiliado al laboratorio público Sinopharm, en colaboración con el Instituto de Productos Biológicos de Beijing (BIBP). Ya en octubre del año pasado, se informó que el director del Centro de Desarrollo de Ciencia y Tecnología de la Comisión Nacional de Sanidad, Zheng Zhongwei, había dicho que ofrecía «seguridad y tolerancia», tras un ensayo clínico en el que participaron 60.000 personas. Como informó AgendAR a fines de diciembre, Sinopharm ya había hecho un trial argentino de fase III con 3.000 casos que incluía mayores de 60 años, y el gobierno argentino tuvo acceso a esos resultados. Muy fiables, además, porque el grupo control era del 50%, en lugar del 25% de los testeos de otras vacunas. La Sinopharm es una vacuna a virus entero inactivado, como la vieja vacuna Salk contra la poliomielitis. Al presentar todos los antígenos del SARS CoV2 como desafío, puede producir una respuesta inmune mucho más rica en tipos de anticuerpos y clones de linfocitos B y T8 que las basadas en un único antígeno viral. Éstas últimas son las que emplean carriers adenovirales de genes Spike. Es la tecnología de las dos vacunas que Argentina ya tiene contratadas (AstraZeneca y Sputnik V). La vacuna de Sinopharm podría ser una excelente alternativa frente a una pandemia con mutaciones imprevisibles, y por su relativa sencillez, estimamos que sería muy fácil de fabricar aquí, si en estas negociaciones nuestro gobierno obtuviera la licencia china. Actualmente en Argentina se está realizando un ensayo clínico en fase 3 para evaluar su inmunogenicidad (capacidad de activar el sistema inmune) y su seguridad. Participan unos 3.000 voluntarios de entre 18 y 85 años, que no hayan tenido el virus y que estén en buen estado de salud. Es un estudio controlado con placebo (sustancia inerte), aleatorizado (recibir la vacuna o el placebo dependerá del azar) y de doble ciego (ni la persona voluntaria ni el equipo investigador saben si recibió la vacuna o el placebo). A cada voluntario le aplican dos dosis de vacuna o placebo, con un intervalo de 21 días. Este ensayo clínico es organizado por la Fundación Huésped, encabezado por su director científico, el infectólogo Pedro Cahn. Se está realizando en tres de los centros de Vacunar, con el apoyo de Laboratorios Elea. En simultáneo con Argentina, la vacuna está cursando distintos estudios clínicos multicéntricos internacionales. Los países participantes son Emiratos Árabes Unidos (que la aprobó a comienzos de diciembre), Baréin, Marruecos, Pakistán, Serbia, Jordania y el latinoamericano Perú. Un acuerdo similar al que estaría cerrando Argentina habría logrado Perú, el otro país de la región en el que se aplicará esta vacuna. Según información del gobierno local, en los próximos días llegará el primer millón de dosis, en el marco de un acuerdo que involucra 38 millones. Según lo difundido por Fundación Huésped, en los estudios de fase 1 y 2 más de 800 personas voluntarias fueron vacunadas “con buenos resultados preliminares y sin efectos adversos serios”, que se limitan a dolor en el sitio de inyección y fiebre de corta duración. La vacuna ya se está aplicando en China. En los últimos meses ya se han administrado en el país asiático al menos 4,5 millones de dosis, dijeron las autoridades. El 30 de diciembre, China otorgó una aprobación “condicional” para au comercialización. Así, esta vacuna, que ya había recibido la autorización para su uso de emergencia a mediados de año, se convirtió en la primera en salir al mercado comercial chino con este estatus. La empresa estatal china informó que la vacuna tiene una tasa de eficacia del 79,34% contra el Covid-19, de acuerdo con los resultados provisionales de la fase 3 de ensayos clínicos, que se publicaron en la revista The Lancet. Además, se informó que la vacuna demostró ser efectiva contra las nuevas variantes del virus –como la de origen británico- según afirmó uno de sus creadores, Yang Xiaoming, presidente del laboratorio público CNBG. «La actual mutación del virus del Covid-19 no hizo que la vacuna sea ineficaz», afirmó.  

El significado de la publicación en The Lancet, y en otras revistas científicas

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Alguien muy vinculado a este portal manifestó ayer en las redes sociales «Es curioso que tanta gente dé tanta importancia a la publicación de un artículo en The Lancet. Porque estoy convencido que una gran mayoría de esa gente no podría evaluar críticamente lo que se dice en el artículo. En realidad, no podrían terminar de leerlo sin aburrirse y dejarlo». Es cierto. Pero no es toda la historia. Como tampoco lo es el hecho que en la fuerte y productiva ciencia rusa no existe la tradición de publicar de inmediato sus descubrimientos o hipótesis. Y aunque se puede decir también que así se libran de decenas de miles de textos rutinarios, que agobia a sus colegas occidentales bajo el imperativo de «Publish or perish!«, hay algo muy valioso e importante en el hábito de publicación. Compartimos el análisis de Nora Bär sobre el asunto: «Desde hace más de tres siglos, las revistas científicas son un engranaje esencial en la comunicación y difusión de los hallazgos en el mundo científico. Cuando un investigador termina un estudio o experimento, divulga sus conclusiones a través de revistas “con referato”. Esto significa que envía toda la información de cómo realizó el trabajo, qué métodos empleó, quiénes participaron y qué conclusiones o hipótesis plantea, y lo somete a la evaluación de “referees”; es decir, un grupo de especialistas en el mismo campo que actúan como auditores para sopesar la calidad y validez de esa investigación. Estos son independientes, analizan en detalle el estudio y pueden incluso pedir más experimentos para corroborarlo. Las publicaciones científicas ofrecen algo así como un virtual certificado de calidad. Pero como ocurre en otros órdenes de la vida, no todas las revistas “valen” lo mismo. Las mejores, que también son las más exigentes y las que tienen standards más estrictos, rechazan los papers menos originales o que presentan errores de diseño, y son aquellas que les confieren más prestigio a los autores. También funcionan como registro y otorgan reconocimiento a los referentes en cada área. Las revistas científicas eligen muy bien lo que publican y están ordenadas en un ranking elaborado sobre la base de su “factor de impacto”, un índice bibliométrico que mide la frecuencia con la que se cita un artículo promedio de una revista particular. En 2020, The Lancet, fundada el 5 de octubre de 1823, por Thomas Wakley, figuró cuarta entre las de más alto factor de impacto (según el Journal of Impact Factor). Es algo así como una de las “figuritas difíciles” en el ámbito de la biomedicina. Justamente ayer, después de varias semanas de idas y vueltas entre revisores y autores, The Lancet publicó los resultados intermedios del estudio de Fase III de la vacuna Sputnik V en casi 20.000 personas, una información que aporta los datos detallados que esperaba todo el mundo. En el análisis intermedio de eficacia del ensayo clínico, aleatorizado, a doble ciego y controlado por placebo se alcanzó una eficacia del 91,6%.»

Plan Casa Propia: se financiará la construcción de viviendas para sectores de bajos ingresos

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El Ministerio de Desarrollo Territorial creó el «Programa Casa Propia-Construir Futuro», con el objetivo de promover y financiar proyectos para la construcción de viviendas destinadas a solucionar el déficit habitacional en sectores vulnerables y de clase media. La resolución 16/2021, publicada ayer en el Boletín Oficial, establece que la iniciativa apuntará a la construcción en todo el país durante el trienio 2021-2023. El secretario de Desarrollo Territorial, Luciano Scatolini, señaló la necesidad de que el Estado vuelva a recuperar la capacidad de generar nuevas viviendas y subrayó que «esta es una tarea que el Gobierno ha emprendido desde el primer momento, a pesar de las dificultades de la pandemia» de coronavirus. Scatolini indicó que «el programa Casa Propia genera una política federal de vivienda, con acuerdos con todos los gobernadores del país, intendentes y sindicatos», y sostuvo que «es una tarea que no ha comenzado en este último tiempo, sino que tiene que ver con una decisión desde el comienzo del Gobierno por apostar por la economía real, por el trabajo genuino de los argentinos». Para ello «se utilizarán indicadores poblacionales asociados al déficit habitacional cuantitativo y cualitativo, la emergencia habitacional, saldo migratorio, desocupación, hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas, mano de obra ocupada en la obra pública, entre otros». También postula «movilizar la economía a partir de los mercados locales de materiales e insumos para la construcción, fortaleciendo el proceso de reactivación económica del sector habitacional». Y un dato importante: se garantiza «seguridad jurídica a los beneficiarios de soluciones habitacionales generadas con financiamiento público, a partir del otorgamiento del correspondiente título de propiedad«. Las provincias y municipios que ejecuten este Programa «deberán implementar y gestionar un sistema de recupero de cuotas a ser abonadas por los adjudicatarios de las viviendas en forma mensual y consecutiva, siendo obligatoria la reinversión del total de los fondos recaudados en nuevos proyectos». Asimismo, el valor y la cantidad de las cuotas se determinarán en proporción a los ingresos del grupo familiar beneficiario y se ajustarán de acuerdo con el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). A los fines del sistema de recupero, el valor de las cuotas a abonar por los beneficiarios «se debitará directamente de las remuneraciones que perciban si se trata de empleados en relación de dependencia del Estado o de cualquier otro beneficio previsional o asistencial que perciba del mismo». Para el caso de no resultar posible el débito directo, los beneficiarios «deberán depositar los importes de las cuotas directamente en una cuenta bancaria abierta a la orden del Ministerio de Desarrollo Territorial». Comentario de AgendAR: Debemos decir que el lanzamiento de este plan se hizo hasta ahora con mucha modestia, si se tiene en cuenta la envergadura del desafío. El déficit habitacional en la Argentina se calcula, según estimaciones oficiales, en tres millones de viviendas. Tal vez la ausencia de los anuncios rimbombantes que se hicieron en el pasado indiquen que se piensa en un esfuerzo sostenido y realista. En nuestra opinión, requerirá de la participación de pequeñas empresas constructorias -que dinamizan la economía de barrios y pueblos- y, en los sectores más vulnerables, del trabajo personal de los mismos beneficiarios.

Cannabis: aprueban un proyecto de cultivo con fines de investigación en Río Negro

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El Ministerio de Salud aprobó el proyecto de cultivo de cannabis con fines de investigación médica y científica del Centro Regional Patagonia Norte del INTA y la Asociación Asociación Civil Ciencia Sativa. Se llevará adelante en la localidad de Guerrico, Río Negro.

Esta es la tercera iniciativa vinculada al cultivo de cannabis en tener luz verde tras la aprobación de la ley en 2017. La resolución, que lleva el número 526/2021 y fue publicada en el Boletín Oficial, «era clave para poder continuar hacia la siguiente etapa que es pedir al Instituto Nacional de Semillas (INASE) la autorización para la importación de semillas y de esa manera comenzar a cultivar», explicó la bióloga e investigadora de Conicet Gabriela Calzolari, integrante de la organización Ciencia Sativa. El proyecto, según indicó la resolución, tiene como objetivo «generar material floral para diferentes tipos de investigaciones y fitopreparados de calidad para diversos síntomas y patologías, la adaptación de variedades en las condiciones de Patagonia Norte y generar un banco de germoplasma». La dpctora Calzolari explicó»En principio lo que buscamos es generar cultivos y preparados de cannabis para investigaciones en salud pública; la idea de cultivar para producir fitopreparados (aceite, cremas o tinturas) para comercializar no está en esta primera etapa; pero una vez que ANMAT apruebe lo que elaboremos para las investigaciones puede llegar suceder». Calzolari detalló que «las semillas se importarán de Colombia, Estados Unidos y España» y que «también se buscará trabajar sobre la genética de las cepas para que puedan adaptarse a las condiciones propias de este clima». Además, como Argentina no cuenta con un cultivo propio para que las instituciones públicas puedan investigar, «la idea también es realizar un banco de semillas». El cultivo se realizará en dos hectáreas en la localidad rionegrina de Guerrico, cercana a las ciudades de Allen y Roca, en un predio sobre el cual la ONG estuvo trabajando junto al Centro Regional Patagonia Norte del INTA en el acondicionamiento de la seguridad con la instalación de cercos perimetrales, cámaras y alarma. Se trata del primer proyecto de cultivo de una organización cannábica en vinculación con el INTA aprobado por el Ministerio de Salud. En cuanto a la otra institución participante, «Ciencia Sativa surgió en 2018, tras la aprobación de la ley, entre un grupo de personas que veníamos militando la legalización del cannabis medicinal y que creíamos necesaria esta articulación entre activismo y ciencia para investigar y difundir información sobre la planta de cannabis y otras plantas medicinales», describió la bióloga. Calzolari, que recibió recientemente una beca de Conicet para el estudio de cannabis en el contexto de este proyecto, señaló que «en esta planta el conocimiento se generó en la sociedad entre quienes la cultivaron por años en la clandestinidad y fueron perseguidos; el trabajo con científicas y científicos permitirá fortalecer esos conocimientos y formalizarlos». En 2017 se aprobó en Argentina la ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados producto de una larga lucha de la sociedad civil. El año pasado se modificó la reglamentación para avanzar en aspecto centrales como la producción pública de aceite de cannabis, el autocultivo controlado, la ampliación de especialidades médicas para su prescripción (antes sólo contemplaba epilepsia refractaria) y la creación de un nuevo registro de pacientes. Tras la aprobación de la ley, sólo se aprobaron dos proyectos para cultivo: en febrero de 2019 la entonces Secretaría de Salud y el Ministerio de Seguridad autorizaron el cultivo de cannabis en la provincia de Jujuy en la finca El Pongo, que actualmente se encuentra produciendo aceite en el laboratorio Cannava. La segunda autorización se dio en enero de este año, a través de la resolución 2983/2020, cuando el Ministerio de Salud aprobó el proyecto de cultivo de cannabis «con fines de investigación médica y científica a desarrollarse en la empresa con participación estatal mayoritaria Biofábrica Misiones S.A. de la ciudad de Posadas». Además, a fines de enero se anunció el primer acuerdo público-privado entre el INTA y la compañía de capitales privados Pampa Hemp para la investigación científica y el cultivo local de cannabis para fines medicinales en un predio en la localidad bonaerense de Pergamino, que sería el primer paso para presentar el proyecto y pedir la aprobación en Salud.

El embajador argentino en Rusia planteó la fabricación de la vacuna Sputnik V en nuestro país

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Eduardo Zuain, el diplomático que el Presidente Alberto Fernández acaba de designar para encabezar la embajada en Moscú, reveló que el gobierno aspira a alcanzar un acuerdo con Rusia para fabricar en un laboratorio argentino la vacuna Sputnik V. «Es un deseo, una aspiración y un objetivo estratégico de la Argentina empezar a trabajar para que un día esas vacunas se empiecen a fabricar en la Argentina», afirmó Zuain. Fuentes de la Cancillería señalaron que las negociaciones son, por el momento, conversaciones a largo plazo con las autoridades del centro Gamaleya, de Moscú. Pero subrayaron que el proyecto de producir la Sputnik V en el país existe y sería «una segunda etapa», porque el primer paso es «garantizar que lleguen las vacunas prometidas». «Mi tarea en Rusia empieza por abogar porque continúen los envíos de vacunas a la Argentina del modo más regular posible. Y conseguir que en la Argentina se empiecen a fabricar vacunas. Vamos a hacer gestiones para iniciar un proceso que termine en eso: Argentina como centro de producción de vacunas. Tenemos que ir por eso», había afirmado Zuain en declaraciones radiales. La Sputnik V se produce actualmente, además de en Rusia, en India y Corea del Sur, mientras están avanzadas las tratativas para que Brasil se convierta también en fabricante. La posibilidad de sumar a la Argentina en el segundo trimestre del año ya la había sugerido en diciembre el director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmitriev. Zuain lo puso como su prioridad, en momentos en que la altísima demanda mundial de vacunas está provocando demoras en la provisión. A la Argentina llegaron menos de 900.000 dosis, muchísimas menos de las que había anunciado el Gobierno. Solo en enero el Presidente había dicho que llegarían 5 millones. «Hay una disputa por las vacunas. Todos los países lo quieren lo antes posible. Afortunadamente, nuestro gobierno golpeó todas las puertas y por eso hoy está en el selecto grupo de países que empezó a vacunar -afirmó Zuain. Vamos a abogar para que continúen los envíos del modo más regular posible».

Comentario de AgendAR:

En nuestra opinión, la aspiración que revela el embajador Zuain es un proyecto deseable y posible. Pero es necesario tener claro que su realización puede llevar un tiempo largo. No depende solamente de la voluntad política que exista en el Kremlin o en la Casa Rosada. Es necesaria una infraestructura industrial en condiciones de producir en gran escala y bajo normas GMP (Good Manufacturing Procedures) medicamentos biológicos (las vacunas como la Sputnik son eso). Si la farmacología farmoquímica o de síntesis fue la 1.0, la que dominó el panorama desde 1880 a 1980, la «biológica» es la 2.0 y sus bases son la biología molecular y la ingeniería genética. La Argentina debutó en este campo con empresa como Biosidus (lamentablemente, vendida hace poco a un fondo de inversión estadounidense) y el grupo ELEA o Insud, al que pertenece mAbxcience, reconvertida rápidamente de su finalidad original (fabricar anticuerpos monoclonales) a elaborar la vacuna Oxford. Eso se hizo en un acuerdo de partes entre ELEA, AstraZeneca y el magnate mexicano Carlos Slim. La Argentina tiene ya 4 décadas de experiencia en biológicos. Es producto de recursos humanos formados en ciencias biomédicas en las universidades públicas y desde la década del ’40 por premios Nobel, como lo fueron Bernardo Houssay, Luis Leloir y César Milstein. Pero también ocurrió porque algunos empresarios nacionales -no muchos- encararon la aventura de producir biológicos, en algunos casos con desarrollos tecnológicos propios y libres de patentes externas. Los países de desarrollo medio capaces de cosas así son pocos. Esta capacidad a la Argentina le valió el papel (poco brillante pero muy ganancioso) de fabricar genéricos que se venden en el exterior con las etiquetas de las Big Pharma del Hemisferio Norte. Los controles de calidad son severísimos, porque las grandes marcas mundiales no arriesgan su reputación, pero comprando en Argentina, Brasil, Corea o la India, bajan mucho sus costos. Y el consumidor final, el paciente del Hemisferio Norte, no tiene ni idea. Lo cierto es que los países como el nuestro, con un desarrollo tan desigual y combinado, adelantados en algunas pocas ramas tecnológicas pero atrasados en las más, son raros. Y eso en parte explica por qué AstraZeneca subcontrató en Argentina toda su producción de la vacuna Oxford para los 630 millones de sudamericanos. La firma anglosueca terceriza su vacuna Oxford en 30 proveedores en todo el mundo, entre ellos mAxciencie, y se propuso vacunar con esa fórmula -vendida al costo- al 20% de la población mundial. Sin embargo, casi todas sus plantas están incumpliendo con las agendas de fabricación y AstraZeneca está quedando mal parada ante más de un gobierno. El posicionamiento de nuestro país como fabricante de genéricos biológicos es algo de lo que el argentino de a pie, y frecuentemente los que lo gobiernan, no tienen la más pálida idea. Significa que algunas industrias argentinas podrían competir en calidad con las Big Pharma que les compran su producción, pero fuera del país o de la región sólo la pueden revender bajo etiqueta de esas grandes marcas veneradas. Es el costo de la imagen-país, ligada a exportaciones primarias. Esa situación también significa que la Argentina no le sobra aún capacidad instalada para ser siquiera un proveedor masivo de genéricos biológicos para el Primer Mundo, como la India. Esa capacidad no se limita a comprarse planta instalada con un «hardware» de producción exquisito. Pasa mucho más por una orquesta afinada de recursos humanos en investigación pura, aplicada, tecnología industrial, gestión regulatoria y márketing. Y eso no se compra llave en mano: se construye en décadas. Bien, parte de ese camino ya lo tenemos hecho. Más modesta pero urgentemente, lo que necesita ahora la Argentina es volverse productor local de la Sputnik V, visto que TODA la producción de la vacuna Oxford de AstraZeneca se va a México -epidemiológicamente en llamas, y por ello incapaz de dar grandes garantías de que las 22 millones de dosis acordadas nos van volver. La Sputnik es tecnológicamente muy parecida a la Oxford pero conceptualmente más astuta, por usar dos adenovirus distintos para entregar su mensaje génico. De ese modo, el primer pinchazo no genera resistencia inmune contra el segundo: la vacuna no lucha contra la vacuna. Para fabricar la Sputnik aquí rápido obviamente necesitamos del acuerdo del Fondo Ruso de Inversión Directa (RFID) para que nos transfieran la tecnología. Y eso para llegar a la autoprovisión en un mundo que se ha vuelto incumplidor: Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Sinopharm, Coronavac, y el propio RFID, todos ellos prometían agendas de entrega que hoy no pueden sostener, y eso en buena medida sucede porque la planta instalada en sus propios países de origen no logra volumen de producción. En cuanto a la subcontratación externa, la cantidad de  buenos fabricantes de genéricos con normas GMP en países de desarrollo medio y con la experticia farmacológica de la India, Corea, Brasil o Argentina, no queremos insistir, no sobra, ante semejante rampa de demanda planetaria. Visto lo cual, la idea de Zuain cierra bien: si pasados estos meses en que dependemos de lo que nos entrega Rusia -con cuentagotas-, dentro de unos meses logramos la venia para iniciar una autoprovisión de la Sputnik V, no tendremos que esperar hasta 2023 para tener un porcentaje biológicamente significativo (el 80% al menos) de nuestra población vacunada con dosis completas. La falta de vacunas es el destino casi seguro de la mayor parte del mundo subdesarrollado, con el cuadro de producción actual. Para Rusia, que está teniendo más éxito del que imaginaba y empieza a recibir gruñidos por atrasos en entrega, nos volvemos un problema de imagen menos. Pero si además logramos volumen como para exportar en forma coordinada con el RFID, para ellos nos volvemos una solución, y seguramente no menor. Sería una estrategia «todos ganan» para ambas partes. AgendAR siempre dio apoyo a nuestras fortalezas en la farmacología avanzada. En Agosto publicamos:  «Vacuna de Oxford en la Argentina: un logro que se nutre de la capacidad científico-tecnológica local». Que AstraZeneca, uno de los dos gigantes globales, junto a Pfizer, en este campo haya elegido a una empresa argentina para fabricarla para toda Latinoamérica evita dar más explicaciones. No hay muchos más industrias farmacéuticas argentinas en condiciones de asumir esos desafíos. Si bien las firmas locales logran dominar el 60% del mercado interno y varias de ellas incursionaron en biológicos y son exportadoras, tanto con marca propia como ajena, la lista corta es MUY corta: Elea, Bagó, Gador, Roemmers y Richmond. Biosidus, la pionera, ya no es argentina, y seguramente se nos olvida alguna. Pablo Cassará, que este año hizo movidas audaces para independizar al país de la necesidad de comprar reactivos de diagnóstico, puede anotarse en una patriada como la vacuna rusa, pero necesitaría de un aporte de fondos muy grande, que probablemente deberían venir del estado. El Covid-19 no desaparecerá fácilmente: en un año logró una circulación viral mundial tan apabullante que es imposible que no genere mutaciones, y dado que su transmisión es tan fácil, la pulseada darwiniana entre las cepas mutantes las empiezan a ganar las más contagiosas, que si nos guiamos por el caso de la cepa B.1.1.7 británica, son también más letales. ¿Por qué? Es simple: las variantes agresivas le ganan terreno a las otras porque se reproducen y se expelen en mayor cantidad en y desde los tractos respiratorios. Las cepas P.1 brasileña y la B. 1.351 sudafricana son más resistentes a los anticuerpos terapéuticos. Peor aún, la brasileña probó ser reinfectante, es decir se la puede agarrar alguien que ya se curó de un Covid, y que en teoría debería ser inmune, o bastante inmune. En ese cuadro, no importa cuántas vacunas nuevas se licencien en 2021: es casi seguro que habrá que irlas modificando y relicenciando a futuro. Esta pandemia no va a desaparecer elegantemente por sí misma ni con esta primera generación de vacunas. Si el virus empieza a mutar a formas más benignas, como se pronostica livianamente, sólo lo hará cuando encuentre una población inmunológicamente resistente a su transmisión, que le dificulte el paso. Eso se logra vacunando, o -como intentó Suecia- apelando a la «inmunidad de rebaño» y a dejar que la naturaleza haga su trabajo selectivo. Esta estrategia espantosa aplicada a todo el mundo mataría a decenas de millones de personas, y más probablemente, centenares de millones. Recién tras una poda monstruosa de humanos, las ventajas del virus las tendrían cepas lentas y benignas, capaces de hacer durar todo lo posible al infectado asintomático para que infecte. Obviamente la Humanidad no puede aceptar que se llegue a esto «por la vía natural». Parece  haber sido el caso de otra respiratoria pandémica espantosa, la gripe H1N1, que en tres brotes sucesivos, hace más de un siglo, mató a más de 50 millones de personas. Entre 1918 y 1921, cuando sucedió eso, no teníamos «vacunas inteligentes», diseñadas molécula a molécula y gene a gene, como las de hoy. Contra el Covid, deberemos emplear sucesivas y cada vez mejores vacunas que vayan acorralándolo y dejándolo sin sin escapes evolutivos. No estamos ni empezando. La OMS asegura que hasta que esta primera generación de vacunas de principios de 2020 llegue a los países de menor desarrollo, ya estaremos en 2023. Y mientras haya países infectados, por muy lejanos y aislados que estén, estará en peligro el mundo todo, ricos incluidos. El mundo se volvió una autopista viral, no sólo informática. En Agendar creemos que la Argentina tiene base en farmacología biológica como para fabricar la vacuna Sputnik V bajo licencia rusa, y no sólo ayudarnos, porque estamos tapados de contagios, sino ayudarlos a los rusos, porque hace meses la Sputnik no la quería nadie y hoy, en cambio, están tapados de demanda. Pero el país debería estar pensando también en desarrollar sus propias vacunas, con candidatas como las de la UNSAM, la UNL y la Universidad Católica de Córdoba. Necesitan entrar en estudios de fase y son caros. Mercado local y mundial, desgraciadamente, sobra, y más desgraciadamente aún, promete persistir. Pero hay que plantearse planes cuidadosos y relevar bien los  recursos científicos, tecnológicos y de infraestructura disponibles. Con el voluntarismo no basta. Y buena suerte en Rusia, embajador Zuain.

Un premio de la NASA para 3 jóvenes mendocinos, por su aporte a la observación de la Tierra

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Tres estudiantes mendocinos fueron premiados por la NASA en el desafío «Space Apps Challenge» por crear una aplicación, a partir de imágenes satelitales, que logra estimar los daños estructurales que generan las inundaciones a las ciudades afectadas. Más de 26.000 personas participaron del concurso.

Los estudiantes de ingeniería mendocinos Julieta Porta (22), Sebastián Calvera López (23) y Wenceslao Villegas (23), junto a Sergio Dubón (25), un ingenierio químico de Guatemala, conformaron Zonda Incorporated y crearon la aplicación FlutMapper, destacada por la agencia espacial estadounidense, Su creación es una herramienta que funciona con un sensor remoto para estimar los daños generados por inundaciones a la estructura de ciudades. La idea surgió a raíz de los problemas ocasionados por este fenómeno en América Latina y el Caribe, donde representan el desastre natural más frecuente. «Lo que hace esta aplicación es utilizar información histórica, monitorear en tiempo real los daños y al mismo tiempo simular futuras inundaciones para así poder predecir cuales serán las consecuencias», explicó Julieta Porta en una entrevista con el diario Mendoza Post.  Sobre el impactó que tendrá FlutMapper, la joven premiada indicó que «con esto se logra poder salvar miles de vidas, en desastres que cada año ocurren inevitablemente, agravados por el cambio climático global». Y agregó: «La idea principal es salvar la infraestructura crítica, salvar vidas y así ahorrar millones de dólares a las naciones». La estudiante avanzada de la carrera de Ingeniería en Dirección de Empresas por la Universidad Juan Agustín Maza, detalló que, a través del uso de imágenes satelitales, FlutMapper configurará un mapa de una región específica con atención en las ubicaciones de infraestructura crítica, instalaciones de servicios esenciales y características topográficas, junto a un monitoreo en tiempo real que evaluará la magnitud de una inundación y estimará el costo. La aplicación desarrollada está pensada para responder a las necesidades de los gobiernos, en torno a la posibilidad de tomar medidas precautorias o analizar que pueblo evacuar ante una inundación, así como ahorrar dinero.

Cómo fue el concurso de la NASA

La competencia se celebró de manera virtual y durante tres días los participantes tuvieron que desarrollar de cero una idea a partir de los objetivos planteados por la agencia espacial. Más de 26.000 participantes de 150 países formaron parte del concurso donde Zonda Incorporated obtuvo el premio ganador de 5.000 euros en inversión en la categoría Euro Data Cube del certamen organizado por la NASA. El próximo 12 de marzo se realizará una ceremonia virtual donde se reunirán los equipos ganadores y diferentes líderes de la agencia espacial. Según comunicó la organización del evento, “los proyectos ganadores consistieron en soluciones inspiradoras, innovadoras e impactantes y en todos los casos mostraron el increíble alcance y los usos potenciales de los datos de código abierto de la NASA y agencias espaciales asociadas de Europa (ESA), Japón (JAXA), Canadá (CSA) y Francia (CNES)”. Todos los proyectos analizados fueron preseleccionados a nivel regional por un jurado multidisciplinario de profesionales, algunos del área espacial pertenecientes a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y a las empresas VENG S.A. e INVAP y otros a áreas como Derecho ambiental, Física y Geografía.

La recaudación, pero también los alimentos, suben por encima de la inflación general

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Dos noticias, casi rutinarias, ayer, dan una imagen precisa de la situación económica argentina en estos días. Un aumento de la recaudación impositiva del 46,6% interanual en enero 2021, marcó por quinto mes consecutivo una variación real positiva, alrededor del 6%, «marcando una continuidad del fortalecimiento de las finanzas públicas en un contexto de recuperación de la actividad económica», destacó el Ministerio de Economía que dirige Martín Guzmán a través de un comunicado. Los derechos de exportación aumentaron 231,2%, para sumar algo más de $ 79.400 millones, por mejores precios externos y por las medidas de fuerza en puertos, que hicieron que en enero se efectúen exportaciones de diciembre. Eso hizo crecer las retenciones. Pero, aún si se excluye ese efecto, el crecimiento sería de 41,5%, en torno al 2,5% sobre la inflación. Es indudable, entonces, que la economía se está recuperando de los efectos de la pandemia, y en algunos rubros, la exportación de granos, de aceite, supera comódamente las cifras anteriores a la irrupción del virus y las medidas para evitar contagios. Pero también se está observando que en este mismo mes de enero los alimentos -el rubro que golpea con más dureza a los sectores más humildes- habrían aumentado un 4,7% en promedio. En AgendAR volvemos a repetir algo que venimos diciendo desde que subimos online: la discusión sobre las causas de la inflación es pertinente y valiosa… si sirve para encarar una disminución del aumento constante de los precios. Si no, es un ejercicio teórico que será dejado de lado por la urgencia de los hechos.

El Banco Nación ofrece, para estudiantes, créditos para compra de notebooks en 24 cuotas sin interés

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El Banco de la Nación Argentina ofrece una promoción destinada a estudiantes de todos los niveles educativos para la compra de notebooks y tablets en 24 cuotas sin interés, a través de las tarjetas de esa entidad bancaria.

El banco que dirige Eduardo Hecker lanzó la campaña denominada “Vuelta al cole”, con facilidades para los alumnos que deseen adquirir una nueva PC o tableta para tomar clases virtuales o realizar otras tareas curriculares. Esta propuesta estará disponible desde este viernes 5 al domingo 7 de febrero y se podrá acceder a la compra a través de la TiendaBNA, con las tarjetas de crédito Nativa Mastercard y Nativa Visa. Esta campaña incluye artículos de librería e indumentaria, con un “beneficio del 30% de descuento para compras en un pago con un tope de devolución de $1.800 y un 15% para adquisiciones de 2 a 6 cuotas sin tope y sin interés”, según indica el comunicado del BNA. Además, la entidad bancaria remarcó que se mantiene hasta el próximo 28 de febrero el Plan de Línea Blanca con 36 cuotas fijas y con hasta 3 cuotas sin interés para la compra de todos los productos de Tecno, Hogar y Electro. La propuesta para adquirir notebooks y tabletas se produce a días del inicio de clases en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a menos de un mes de la fecha de comienzo en las provincias. En todos los distritos se implementará un sistema mixto de clases presenciales y virtuales, con variaciones en cada provincia.

Las vacunas que el gobierno está tratando de conseguir en febrero

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El Gobierno nacional había esperado culminar enero con casi cinco millones de dosis de la vacuna Sputnik V en el país, poner en marcha la vacunación masiva y ganarle una primera batalla a la pandemia. En esta nota ya detallamos este sábado lo que salió mal, en Argentina y en el mundo.

Es cierto que en nuestro país se aplicaron, hasta este viernes 29, un total de 344.034 vacunas. De ese total, 65.583 personas ya recibieron también la segunda dosis. Pero quedó lejos no sólo de las expectativas -que eran demasiado optimistas, en realidad. Más importante, lejos de lo que la población argentina necesita.

El trago amargo que dejó enero obligó a la Casa Rosada a bajar el exitismo. «No queremos hacer anuncios cuya concreción ya no depende del Gobierno», dijo un importante colaborador presidencial. En las últimas horas de esta semana, sin embargo, varios funcionarios volvieron a recomponer el espíritu: la expectativa silenciosa que se alberga en los despachos oficiales es que Rusia haga una «puesta a punto» con sus entregas en febrero y que también llegue, durante el mes entrante, un millón de vacunas chinas. Algunos, incluso, creen que se podrían adelantar las primeras dosis de AstraZeneca, previstas para marzo. El Gobierno negocia a contrarreloj la vacuna de Sinopharm, la compañía farmacéutica estatal de China. Serían un millón de dosis. Las tratativas se respaldan fuertemente en la performance del nuevo embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja. En algún momento, el Gobierno estimó que podría contar con esta vacuna en enero, pero las tratativas se dilataron más de lo previsto. Aún falta que la ANMAT reciba más información para aprobarla y que «se adecuen los términos del contrato a la legislación local». El otro obstáculo que se presenta es que el año nuevo chino es el 12 de febrero, y en la Casa Rosada temen que eso también dilate la entrega unos días. Pero a diferencia del caso ruso, las vacunas de Sinopharm ya están fabricadas, y eso es lo que alimenta las expectativas oficiales. La vacuna de Oxford-AstraZeneca -cuyo principio activo fue fabricado en la Argentina por el laboratorio Insud y ya fue enviado a México para su dosificación, envasado y certificación- pautó sus entregas para marzo. El Gobierno tiene apuntado el siguiente cronograma: 1,1 millones en marzo, 4,6 millones en abril, 4,6 millones en mayo, 3,4 millones en junio y 8,5 millones en julio. La esemana pasada, Hugo Sigman, el titular del laboratorio Insud, estuvo en la Casa Rosada. Tras su paso, los funcionarios se ilusionaron con tener alguna partida en las próximas semanas (Después de todo, luego de las presiones, AstraZeneca empieza a acelerar las entregas a la Unión Europea ¿Por qué no podríamos presionar nosotros?) El caso de la vacuna Sputnik V El pasaje a la producción en escala de la vacuna creada por el Instituto Gamaleya exhibió dificultades. La razón no revelada es que tras la transferencia de tecnología a los centros de producción en Corea del Sur e India se complejizaron los controles de calidad: Rusia no se puede permitir un error en el aspecto médico, porque teme que el resto del mundo no se lo perdone. Fue así que Putin no pudo cumplir con lo pactado con la administración de Alberto Fernández. «Percibimos que los afligió incluso a ellos, trabajan mil horas por día y nos expresan mucho compromiso», dice un funcionario que sigue muy de cerca las inagotables videoconferencias que llevan adelante dos mujeres designadas por el Presidente para correr la maratón mundial por la vacuna: la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti y la asesora presidencial, Cecilia Nicolini. En las últimas horas, esas funcionarias conversaron con el Fondo de Inversión Ruso (RDIF) la posibilidad de «reperfilar» un cronograma de entregas «lo más realista posible». Las autoridades rusas le propusieron al Gobierno un «catch up» para ponerse relativamente al día con las entregas con una demora de tres o cuatro semanas. «Estamos trabajando con una readecuación del cronograma. El objetivo de máxima sigue siendo que culminen la entrega de las 20 millones de vacunas a fines de marzo», señaló un importante colaborador oficial. «Los países europeos están evaluando iniciar acciones legales contra los laboratorios, lo que nos pasó a nosotros pasa en todo el mundo», se conformó un importante ministro al culminar esta semana. A Fernández ni se le pasa por la cabeza demandar al RDIF. «Sería como darse un tiro en el pie», dicen cerca suyo. Las relaciones son buenas, porque el ejemplo argentino le habría funcionado a Vladimir Putin para abrirse camino en otros países de América Latina.

Las otras vacunas

La demora en las entregas obligó a cambiar la hoja de ruta
Imagen: AP – Crédito: Marcos Brindicci .
El otro contrato que la Argentina ya tiene firmado, el del sistema Covax, daría sus frutos más allá en el tiempo. Por ese mecanismo, que reparte vacunas entre un consorcio de países, el país tiene comprometidos 9 millones de dosis. Pero aún no hay fecha cierta de entrega, aunque el gobierno está tratando que al menos una parte llegue en este mes. Las otras negociaciones de la Argentina con cierta vitalidad son las que se llevan con la asociación chino-canadiense CanSino Biologics y con la norteamericana Moderna. Pero estos laboratorios ofrecen proveer a la Argentina «recién en el tercer trimestre», señalaron fuentes oficiales. Con Sinovac, el laboratorio chino que le entregó dos millones de dosis a Chile esta semana, y que cerró acuerdos con Brasil y Colombia, las tratativas están frías, reconoció una fuente oficial. Con Pfizer las negociaciones quedaron en un limbo jurídico: la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, había tenido un acercamiento con los ejecutivos de la filial argentina, luego que las negociaciones se empantanaran por la ley de vacunas. No hubo nuevos avances. «No queremos ser nosotros los que cerremos la puerta», dijo en las últimas horas un altísimo funcionario sobre la vacuna que está a la vanguardia del mundo occidental. «En cada negociación hay tres ejes: la aprobación de la fase III, la negociación de los aspectos legales del contrato y el cronograma de entregas», resumió un funcionario. La nueva meta que se fijan en el entorno de Fernández (y que evitan en voz alta) es «llegar al otoño con los 12 millones de personas que integran los grupos prioritarios vacunados».