El Gobierno cerró el año con una amplia modificación del esquema de derechos de exportación de productos industriales: la alícuota será inversamente proporcional al valor que se incorpore al producto exportado. Es decir, que a mayor valor agregado menos se pagará en concepto de retenciones. Una medida que apunta a romper la tenaza que limita el desarrollo de la industria en Argentina: consumir más divisas en importaciones que las que gana exportando.
Estas modificaciones son la continuidad del proceso iniciado en octubre, a través del decreto 789/20 que bajó los derechos de exportación a 5.125 posiciones arancelarias industriales y se complementa hoy con el recorte a de 3.641 posiciones, mediante el decreto 1060/20 que además eliminó las retenciones a las exportaciones de productos de las economías regionales (ver nota sobre esta otra decisión en este portal).
Ayer, 1 de enero de 2021, vencía lo dispuesto por el decreto 793/18 dictado por el gobierno de Macri el 3 de septiembre de 2018. Ahí se fijó Derechos de Exportación adicionales del 12%, con un tope de $ 3 o $ 4 por cada dólar, a la exportación para consumo de todas las mercaderías comprendidas en las posiciones arancelarias de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM).
Con el decreto publicado este jueves 31 en el Boletín Oficial se cambia el esquema modificando los Derechos de Exportación “base”, unificando todo en una alícuota que será acorde al grado de agregación de valor del producto exportado.
“El esquema pensado para la industria manufacturera es que a más agregación de valor, menos retenciones. Lo cual ordena los incentivos de política industrial aún en medio de las restricciones que enfrenta nuestra economía”, explicaron fuentes oficiales.
En el Gobierno son conscientes de que la restricción de dólares continúa, y que para poner en marcha la producción se necesita importar insumos y bienes de capital, pero al mismo tiempo es un objetivo central poner en marcha el aparato productivo en 2021. Ese fue el objetivo inicial que la pandemia trastocó profundamente.
Con estas nuevas alícuotas, se incentiva la exportación, modificando el esquema de retenciones de pesos sobre dólar exportado, que podrían incentivar presiones devaluatorias y erosionar la capacidad fiscal. “Ahora pasamos a un esquema de base porcentual que, en el camino a un esquema de 0% de derechos de exportación para la industria manufacturera, hoy deja establecidos los incentivos, según la agregación de valor. Es un paso más en el camino iniciado”.
Con el nuevo esquema dispuesto por el decreto 1060/20, los Derechos de Exportación para las mercaderías de origen industrial quedan así:
Para bienes finales industriales, se reduce a 0% el Derechos de Exportación. En el decreto de hoy bajan al 0% 54 posiciones, que no vencían, pero el Ministerio de Desarrollo Productivo decidió corregir.
Para insumos elaborados industriales, 1.092 posiciones arancelarias bajan al 3%, complementando lo iniciado en el decreto de octubre.
Para las materias primas industriales e insumos básicos industriales, la alícuota queda en 4,5%. Este porcentaje es el mismo número que en promedio tuvieron durante todo 2020, según el esquema anterior. Es decir, que se mantiene igual, no suben ni bajan.
A lo largo del año, el Ministerio de Desarrollo Productivo llevó adelante reuniones en el marco de distintas mesas sectoriales para establecer medidas concretas. Desde ese ministerio se dijo que “las modificaciones incluidas hoy de posiciones que bajan al 3% y al 0% recogen el trabajo e ida y vuelta mantenido en las mesas del Acuerdo Económico y Social en donde sectores del gobierno vienen teniendo encuentros periódicos con empresarios y trabajadores de distintos rubros. Aprovechamos está oportunidad para incluir modificaciones consensuadas con los sectores”.
El Gobierno eliminó los derechos de exportación de una variedad de productos de las economías regionales, en una medida que alcanza a los productores de alimentos y bebidas de las distintas regiones del país, que representan al 41% del empleo del sector y que generan un 24% del total de las exportaciones del rubro.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación difundió la decisión de eliminar los derechos de exportación de la gran mayoría de las economías regionales, como frutas, hortalizas, cebolla, tomates, ovinos, caprinos, entre otros.
El ministro Luis Basterra señaló en un comunicado: «Esta medida viene a acompañar el gran esfuerzo que han venido sosteniendo los productores de estas economías para mantener la producción y abrir nuevos mercados en un contexto complejo como el de este año».
Agregó que «desde que iniciamos la gestión trabajamos con un fuerte direccionamiento para impulsar a las economías regionales con un criterio de equidad territorial, a través de cada una de las acciones que impulsamos desde el Ministerio».
El decreto 1060/2020 establece los nuevos aranceles y en sus fundamentos dice «en cuanto a los bienes agroindustriales, se identificó en una primera revisión la potencialidad de determinadas economías regionales en términos de crecimiento de las inversiones, la producción y las exportaciones que generará creación de empleo en forma directa e indirecta en todas las provincias del país».
Agrega «se fija para esas mercaderías un Derecho de Exportación del Cero por ciento (0 %) como medida concreta para contribuir a aumentar la producción y las exportaciones, apoyando a los productores y las productoras y las cadenas de valor asociadas y de esta forma recuperar los niveles históricos de exportación, fomentando el desarrollo de la industria exportadora nacional».
Desde el Ministerio precisaron que las economías regionales impactadas por la decisión «involucran de manera directa a 192.000 trabajadores en todo el territorio nacional, una industria que representa al 41% del empleo en la industria de alimentos y bebidas, y que diariamente contribuye a la equidad territorial».
El secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Marcelo Alós precisó que «las producciones regionales» han tenido un «importante dinamismo en las exportaciones en 2020, aún en el contexto de pandemia, generando el 24% del total exportado en alimentos y bebidas, con un mayor valor unitario por tonelada que genera Valor Agregado en origen».
Las cadenas productivas que ya no tienen retención a la exportación son la acuicultura, apícola, productos hortícolas (tomate, pimientos, cebolla, ajos, puerros, esparrago, etc), hongos, olivícola, maíz pisingallo, legumbres, papa y mandioca, frutos secos, frutas tropicales, cítricos, uva en fresco y pasas de uva, fruta fina, peras y manzanas, y semillas, entre otras.
El presidente Alberto Fernández anticipó que convocará en este mes de enero al Consejo Económico y Social, que estará encabezado por el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, para planificar políticas a largo plazo.
El mandatario afirmó que será este mismo espacio el que terminará de darle forma a un proyecto de ley para reglamentar su funcionamiento, que luego será enviado al Congreso de la Nación para su tratamiento final.
Beliz encabezará esta instancia de diálogo con sindicalistas, empresarios, movimientos sociales y el Poder Ejecutivo para establecer lineamientos concretos y permanentes para la política económica.
Desde la Casa Rosada buscan que el mandato sea de cinco años para así poder conseguir «un esquema de autonomía y capacidad de emitir opiniones libremente».
Los PICT (Proyectos de Investigación en Ciencia y Tecnología) son uno de los instrumentos que maneja la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). En la última semana del año anunció una serie de novedades: mayor financiamiento, simplificación de las postulaciones y la ejecución de los proyectos, ampliación de derechos y mayor previsibilidad de los procesos.Financiamiento
PICT 2019: Al momento de la adjudicación, se otorgará un 25% de refuerzo para todos los proyectos aprobados de la convocatoria PICT 2019.
PICT 2020: para los Equipos de Trabajo (Temas Abiertos, Áreas científicas consolidadas internacionalmente y Raíces), los montos de los proyectos aumentan un 62% promedio respecto de las bases del PICT 2019. El aumento varía entre un 52 y un 71% dependiendo de las áreas temáticas y si incluyen o no pedido de beca.
PICT 2020: para las categorías PICT iniciales y Grupos de Reciente Formación, los montos de los proyectos aumentan un 75% respecto a las bases del PICT 2019. Esto representa un mayor apoyo para quienes están comenzando.
Refuerzo durante la ejecución del proyecto: Cuando estén finalizando su segundo año, los proyectos de 3 años de duración que cumplan con una ejecución del 60% del presupuesto y tengan el ITA aprobado a los 24 meses, podrán solicitar un refuerzo presupuestario. La decisión de dar el refuerzo será del Directorio de la Agencia I+D+i.
Simplificación
Digitalización: Las postulaciones serán 100% virtuales, eliminando la obligatoriedad de presentar las carátulas impresas y las solicitudes de firmas.
Ejecución: se reduce la cantidad de Informes Técnicos de Avances (ITA), consolidándose una única presentación en el mes 24 y uno final al cierre del proyecto.
Topes: los rubros “equipamiento informático de oficina”, “viajes y viáticos” y “servicios técnicos especializados” tendrán un tope del 40% sobre el total del presupuesto del proyecto. El resto de los rubros no tendrá tope.
Ampliación de derechos
Se elimina la edad biológica como criterio excluyente para las postulaciones. Para la postulación a PICT Inicial (ex PICT Joven) se la reemplaza por la trayectoria académica considerando hasta 15 años desde la obtención del título de grado. Este plazo se extenderá 1 año por cada maternidad o adopción. Para la postulación a Grupo de Reciente Formación se elimina el requisito etario sin reemplazarlo.
Se incorpora la perspectiva de género en la evaluación de pertinencia y en la conformación de comisiones evaluadoras.
– Previsibilidad
La convocatoria PICT 2020 contará con un cronograma público que anticipe cada una de las etapas del proceso de evaluación.
Se propone un nuevo ordenamiento en las fechas de inicio de las becas entre noviembre y marzo, que facilite la articulación con los programa de becas del CONICET.
Cada proyecto contará con una tarjeta precargada para la ejecución de los fondos.
La autorización de la OMS servirá para que países sin entidades de homologación propias puedan comenzar a aplicar esta vacuna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció su primera autorización para uso de emergencia de una vacuna contra la enfermedad de COVID-19. Es la desarrollada por las farmacéuticas Pfizer y BioNTech.
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La luz verde a esta vacuna, que ya había obtenido la autorización en mercados como Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, sirve para países que no tienen entidades de homologación de este tipo de productos, por lo que abre la puerta a su uso especialmente en naciones en vías de desarrollo.
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La OMS señaló en un comunicado que la aprobación también permitirá el uso del inoculante a agencias como la Organización Panamericana de la Salud o el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
“Este es un paso muy positivo para garantizar el acceso global a las vacunas contra la COVID-19”, aseguró la doctora Mariangela Simao, subdirectora general de la OMS para el Acceso a Medicamentos y Productos Sanitarios, al tiempo que resaltó “la necesidad de un esfuerzo mundial aún mayor para lograr un suministro de vacunas suficiente para satisfacer las necesidades de las poblaciones prioritarias en todas partes”.
Simao afirmó que la OMS “trabaja día y noche para evaluar otras vacunas que han alcanzado estándares de seguridad y eficacia”. En este sentido, animó “a más desarrolladores a que se presenten para revisión y evaluación”, dado que esto es “de vital importancia” para asegurar el suministro necesario para todos los países del mundo y “detener la pandemia”.
La organización admitió que el inoculante, con una eficacia en torno al 95% en los ensayos clínicos, presenta desafíos para su uso, debido a la necesidad de ser almacenada entre entre 60 y 90 grados bajo cero.
El organismo comunicó que también se está llevando a cabo una revisión de los protocolos para la vacuna. Así, está previsto que el Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización de la OMS se reúna este martes 5 de enero para formular las políticas y recomendaciones específicas para el uso de este producto en las poblaciones, basándose en las recomendaciones de priorización publicadas en septiembre de 2020.
LA PAZ.- Bolivia acordó ayer miércoles 30 con Rusia la compra de 5,2 millones de dosis de la vacuna Sputnik V, que llegarán en marzo próximo para la inmunización gratuita de la población, anunció el presidente Luis Arce, quien agradeció a la Argentina y a México y por apoyar sus gestiones.
«Estamos garantizando 5.200.000 dosis para el pueblo boliviano», afirmó el mandatario en la casona presidencial, donde se firmó el acuerdo con los funcionarios rusos, en un acto que fue transmitido vía Internet. El presidente boliviano anunció que además se gestiona la llegada en enero de unas 6000 dosis de la Sputnik V para la población más vulnerable.
Arce acotó que las dosis de la Sputnik V son adicionales a las otras vacunas que Bolivia obtendrá mediante el acuerdo Covax, que ha sido puesto en marcha por la Organización Mundial de la Salud y la Alianza para las Vacunas (GAVI), de UNICEF.
«Vamos a tener muchas más vacunas y estamos orientando a cubrir el 80% de nuestra población (de 11,5 millones de habitantes). Cuando comience en marzo la inoculación masiva será «gratuitamente para toda la población» y «voluntaria», agregó Arce.
El covid infectó hasta ahora a más de 156.800 personas y ha sumado más de 9.100 fallecidos en Bolivia.
El Presidente argentino quiere cerrar un acuerdo con Xi Jinping, de Estado a Estado.
El anuncio del laboratorio chino Sinopharm de que una de sus vacunas contra el covid tiene una efectividad del 79,34 %, y que ha solicitado autorización a las autoridades del país asiático para comercializarla subraya el interés de esta reciente nota de Diego Genoud:
«Junto a la llegada de las 300 mil dosis de la Sputnik V y el primer operativo de vacunación, Alberto Fernández tomó contacto con Xi Jinping para avanzar en un acuerdo con China que le permita garantizar la provisión de vacunas en los próximos meses.
Mientras aterrizaba el avión de Aerolíneas Argentinas con el cargamento procedente de Moscú y trascendía el conflicto con el embajador en Pekín, Luis María Kreckler, el presidente argentino le envió una carta a su par chino para acelerar en un nuevo entendimiento y recibió una rápida respuesta del líder oriental.
Después de las dificultades con Pfizer y AstraZeneca, Fernández quiere replicar los pasos que dio con Vladimir Putin y apunta a cerrar un acuerdo de Estado a Estado con Xi Jinping. En la residencia de Olivos anuncian que el objetivo ahora es lograr, en los próximos días, una comunicación telefónica entre los dos mandatarios. Al lado del Presidente, aseguran que en el contacto al más alto nivel no se trató el relevo de Kreckler por Sabino Vaca Narvaja.
El martes 22, enterado de que la “licencia ecológica” que se tomó había caído pésimo -tanto en Olivos como en la Cancillería- y de que su despido era un hecho, el embajador saliente difundió cables reservados en los que muestra el principio de entendimiento al que llegó para que Sinopharm se comprometa a enviar un millón de dosis a la Argentina en enero y 30 millones durante todo el año.
Sin embargo, el acuerdo era parte de un movimiento urgente del embajador y tenía dos fallas que Ginés González García cuestionaba: no había precio para la vacuna y China no enviaba la documentación necesaria para que la ANMAT firmara una aprobación provisoria como la que tuvo la Sputnik V. Ahora Fernández busca resolver ese punto ciego en una conversación mano a mano con Xi Jinping.
El gobierno argentino quiere garantizar el abastecimiento para la etapa inicial de vacunación y lograr que Beijing aporte millones de dosis a través de los laboratorios que están más avanzados con los ensayos: el estatal Sinopharm y Sinovac, que produce la llamada Coronavac.
Sinovac tiene sede en Pekín, pero hizo un acuerdo de desarrollo con el Instituto Butantan de San Pablo, en Brasil. El canciller Felipe Solá avanzó por su cuenta para que, desde San Pablo, se envíe un millón de dosis adicionales. El tercer laboratorio que también está en fase 3 es CanSino Biologics, una firma que cotiza en la Bolsa de Hong Kong.
Pese a que tienen tres experimentos en fase 3, las autoridades chinas fueron cautas en extremo y no aceleraron como otras potencias en la carrera global por la vacuna. Uno de los 40 vuelos que conectaron Pekín con Buenos Aires durante los meses de pandemia sirvió para que científicos chinos probaran la fase 3 de Sinopharm con 3000 argentinos que participaron de manera voluntaria. El desarrollo estuvo a cargo del laboratorio Elea Phoenix, de Hugo Sigman.
En la Casa Rosada afirman que Fernández corre con ventaja para llegar a un acuerdo con Xi Jinping porque se puso a su disposición, en marzo pasado, cuando el COVID-19 se expandía desde Wuhan y nadie lo hacía. Ese primer acercamiento redundó para el gobierno argentino, poco después, lograse un nivel de insumos médicos que pocos países recibieron. Está pendiente el ingreso de Argentina a la Ruta de la Seda y un viaje del presidente argentino que el coronavirus postergó por ahora sin fecha.»
Información de AgendAR:
Sinopharm hizo un trial argentino de fase III con 3000 casos que incluía mayores de 60 años, y el gobierno argentino tiene acceso a esos resultados. Muy fiables, además, porque el grupo control era del 50%, en lugar del 25% con que los rusos testearon la Sputnik V.
Por otra parte, la Sinopharm es una vacuna a virus entero inactivado, como la vieja vacuna Salk contra la poliomielitis. Al presentar todos los antígenos del SARS CoV2 como desafío, puede producir una respuesta inmune mucho más rica en tipos de anticuerpos y clones de linfocitos B y T8 que las basadas en un único antígeno viral.
Éstas últimas son las que emplean carriers adenovirales de genes Spike. Es la tecnología de las dos vacunas que Argentina ya tiene aseguradas (AstraZeneca y Sputnik V).
La vacuna de Sinopharm podría ser la vacuna «de batalla» argentina, y por su relativa sencillez, yo estaría tratando de fabricarla aquí.
En cualquier caso, es evidente que se necesita sí o sí un tercer proveedor para llegar al otoño con los no menos de 13 millones de argentinos de mayor riesgo vacunados. Es por completo verosímil que Alberto Fernández esté tratando de conseguir la vacuna de Sinopharm.
La CEPAL, Comisión Económica para la América Latina y el Caribe, ha publicado un extensivo informe sobre la estructura sanitaria en nuestro país. Que abarca no solamente el sector público, el sindical y el privado, sino también la industria farmacéutica y el equipamiento médico.
Afirma sus autores:
«La pandemia ha puesto de manifiesto que el fortalecimiento de los sistemas de salud de la región constituye un desafío no solo sanitario y social, sino también productivo y tecnológico.
El sistema de salud de la Argentina se destaca por la densidad de su entramado científico-institucional y los encadenamientos productivo-tecnológicos y de demanda. En este trabajo se analiza su estructura y financiamiento, en particular los atributos y desafíos que enfrentan los sectores farmacéutico, de equipamiento médico y de kits de diagnóstico.
Asimismo, se destacan las capacidades de una serie de actores empresariales, segmentos de la industria y espacios de innovación que potenciar, y se identifican la elevada fragmentación y el déficit comercial de estos sectores como los principales desafíos para ganar autonomía sanitaria.
Finalmente, se postulan diferentes lineamientos de política industrial y tecnológica, y se sugiere explorar el diseño de una política orientada por misiones para lograr una mejor articulación entre actores públicos y privados y una mayor complementariedad e impacto de la política sanitaria, productiva y de ciencia, tecnología e innovación.
Su título es: «La salud como desafío productivo y tecnológico: capacidades locales y autonomía sanitaria en la Argentina pospandemia».
ÍNDICE:
Introducción .– I. Sistema de salud argentino. .– II. El sector farmacéutico .– III. Equipamiento médico y kits de diagnóstico .– IV. La autonomía sanitaria como desafío productivo y tecnológico.Para descargar el texto completo del informe, se debe acceder aquí.
El Volkswagen, el «auto del pueblo» en alemán, su versión más famosa, más conocido como el Escarabajo, comenzaba su fabricación hace 75 años y a partir de allí trascendió en prácticamente todos los lugares del planeta. Se fabricó hasta 2003 y en total se hicieron más de 21,5 millones de unidades.
Un 27 de diciembre de 1945 se inició la producción en serie del auto Volkswagen (Tipo 1) y ese fue el verdadero comienzo de la historia de la compañía.
El modelo había sido planeado originalmente como un proyecto de prestigio interno por el gobierno de Hitler, pero también como una forma keynesiana de dar movilidad a los trabajadores alemanes que además fortificara el PBI industrial nacional. La idea está resumida en el nombre del vehículo: «Voks» significa pueblo, «Wagen», coche, según esa acepción amplia española en la que caben desde una carreta a un automóvil.
El proyecto estuvo liderado por uno de los genios mecánicos de la época, Ferdinand Porsche, ingeniero aeronáutico, el mismo que en la posguerra fundó la marca de autos deportivos que lleva su nombre. Las ideas fundacionales de Porsche saltarían de una marca a la otra, fueron muy disruptivas en su momento -lo son aún hoy- y estaban destinadas a perdurar en la industria automotriz alemana y mundial.
A diferencia de los autos de su tiempo, el motor del VW no se refrigera con circuito de agua sino con circulación natural de aire, lo que simplifica y abarata enormemente su fabricación y mantenimiento. Además, al prescindir del circuito de enfriamiento, el radiador y la bomba de agua, este motor se reduce y libera espacio para el habitáculo. Pero además el sistema blinda la planta motriz contra recalentadas. Ésa fue una idea de origen aeronáutico y sólo funciona si hay una corriente de aire poderosa, como la generada por un avión, o si el motor es de una cilindrada lo suficientemente baja como para desprenderse de excesos de calor por aletas de irradiación. Obviamente, el VW, con un motor que empezó en 800 centímetros cúbicos en la preguerra y llegó a los 1600 en los últimos modelos, está en la segunda categoría.
El motor va atrás del habitáculo en lugar de adelante. Es de aleación liviana, en lugar de acero, y forma un block o «puente» con la transmisión para que el peso recaiga sobre y no detrás del eje trasero. Entre otras rarezas aeronáuticas, es de tipo «boxer», con 4 cilindros opuestos de a pares, en 180 grados, lo que contribuye a facilitar el enfriamiento (por ventilación forzada), a achatar el block, bajar el centro de gravedad, y a cancelar la «inercia polar». A diferencia de otros autos con motor trasero, el VW no es sobrevirante.
La carrocería, de sólo dos volúmenes, logra una curva aerodinámicamente casi continua, libre de protrusiones, desde la trompa hasta la terminación del auto, lo que le confiere a un vehículo muy proletario la limpieza aerodinámica de un deportivo. El CX o «coeficiente aerodinámico» es de sólo 0,41. Esto baja el consumo de combustible a velocidades medias y altas. Sólo basta comparar esa estética tan funcional y fina con la cuadrada y desmañada del otro «vehículo del pueblo» de la historia automotriz hasta esa época, el Ford T, para entender que Porsche venía del mundo aeronáutico. Y alcanza con mirar un Porsche 911 de hoy para entender cómo esa rara «estética de iglú» del Volkswagen pasó a los autos deportivos, y sigue viva en cualquier Volkswagen, Mercedes o Audi de hoy, perfectamente viva y conservada como marca de auto familiar alemán de alta gama.
El techo curvado del habitáculo compatibiliza esa aerodinámica con la función de transporte familiar: adentro de esa burbuja caben 4 o 5 integrantes, y su equipaje va alojado bajo la curva del capot, que en realidad funge de baúl y sacrifica volumen (único punto flojo de este auto) a la aerodinámica.
El vehículo fue concebido como simple, versátil, confiable y, sobre todo, económico. Más que confiable, resultó casi indestructible: sencillamente no se rompía. Debido a ello, desde 1939 en adelante, los planes militares del Tercer Reich provocaron que la planta de Wolfsburg produjera el Kübelwagen Type 82.
Éste fue una versión «todoterreno», reforzada y militar del Escarabajo que, como vehículo de enlace y propósitos generales, en la Wehrmacht dió el mismo servicio excelente que el Jeep en el Ejército de los EEUU, pese a no tener doble tracción. De formas lineales y cuadradas en oposición a su antecesor civil, el Kübelwagen se las arreglaba bien para moverse por el barro y la nieve pese a su tracción trasera por la buena relación potencia/peso y su caja autoblocante. La feroz resistencia del motor VW a temperaturas extremas lograda por la refrigeración a aire logró que el Kübelwagen peleara sin problemas tanto en los desiertos abrasadores del Norte Africano como en el frente ruso, con sus inviernos de 45 grados bajo cero.
En abril de 1945, tropas estadounidenses liberaron la planta de Wolfsburg, al norte de Alemania.
Pero como paradoja, fue solo bajo la tutela británica, una vez finalizado la guerra, que la historia de éxito de VW recomenzó en Wolfsburg gracias a la visión estratégica del mayor Ivan Hirst.
Porque la producción realmente masiva del Volkswagen civil, denominado internamente como «Tipo 1», que más tarde se hizo mundialmente famoso como el Escarabajo, no comenzó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, el 27 de diciembre de 1945, cuando la administración fiduciaria de Volkswagenwerk GmbH quedó bajo el gobierno militar británico.
El Ejército de su Majestad tenía la intención de utilizar el Volkswagen Tipo 1 para realizar tareas de transporte liviano general de personas y pertrechos dentro de su zona de ocupación. Y hacerlo con vehículos alemanes era un modo de no agravar la impagable deuda británica de guerra con los EEUU pidiéndoles más Jeeps.
Sectores de la planta de Wolfsburg seriamente dañados por distintos bombardeos aéreos.
Fue este pragmatismo británico el que finalmente protegió la planta contra una demolición inminente. El Mayor Ivan Hirst, oficial residente superior, jugó un papel clave en este desarrollo.
Hirst tuvo visión de futuro: se venía el Plan Marshall, es decir la reconstrucción industrial y social de Alemania con capitales y expertos de los EEUU para mitigar la pobreza y desalentar el resurgimiento del Partido Comunista Alemán. Pero además, Hirst tenía el talento de un «manager» y de un ingeniero para la improvisación. Ambas virtudes hicieron posible iniciar la producción de automóviles en los años de racionamiento en condiciones dominadas por la escasez, cuando el consumo alimentario de los alemanes promediaba 1000 calorías diarias.
La determinación de Hirst logró transformar una antigua planta de vehículos militares y otros armamentos en una empresa industrial civil en un espacio de tiempo impresionantemente corto.
La producción del Volkswagen Escarabajo fue uno de los emblemas del «milagro alemán»
El gobierno militar británico ya había emitido un pedido de 20.000 vehículos en agosto de 1945. El inicio de la producción era una señal visible de un nuevo comienzo en la fábrica que había sido destruida en gran parte al final de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, existían problemas considerables para suministrar alimentos y espacio vital a la mano de obra, y la producción se veía obstaculizada por cuellos de botella en el suministro de materias primas y energía. Los bombardeos entre 1943 y 1945 habían dejado a Alemania no sólo sin industria, sino sin recursos humanos, infraestructura eléctrica, de gas y de transporte.
Trenes cargados con Volkswagen Escarabajo salían de la planta de Wolfsburg rumbo a múltiples destinos en Alemania.
A pesar de estas restricciones, el primer Volkswagen salió de la línea de producción poco después de Navidad. A fines de 1945, se habían producido 55 vehículos.
Desde 1946 hasta la reforma monetaria que inventó el Deutschmark, se produjeron alrededor de 1.000 vehículos por mes. No fue posible fabricar más vehículos debido a la escasez de material y al racionamiento, así como a la falta de personal.
Pero se sentaron las bases para un mayor crecimiento de la empresa en 1949. Ya con alemanes al frente de la empresa, se estableció una organización de ventas y de servicio de posventa. Increíblemente, ya se había empezado a exportar el Volkswagen desde 1947..
Las exportaciones fueron tan viento en popa que el Escarabajo terminó siendo una pieza clave para contribuir al “milagro alemán”, el resurgimiento de un país desde sus cenizas, y se volvió un representante positivo de la idea de una Alemania democrática para otros países del mundo. Y así fue como el Escarabajo fue concesionado para fabricarse en diversos lugares del planeta. Lo produjeron 20 fábricas en todo el mundo, incluidas las 5 plantas en suelo alemán occidental.
La decisión de desarrollar una fábrica civil y comenzar la producción en serie del Volkswagen Tipo 1 fue el punto de partida de una historia de éxito única. Técnicamente, es la de un auto que sufrió 78.000 modificaciones desde el modelo de tiempos de Hitler hasta el último fabricado en México, y todo sin apartarse casi nada de su estética y funcionamiento inicial.
Línea de montaje del Volkswagen Escarabajo en Wolfsburg, Alemania, en junio de 1954. Foto: AP
Bajo la designación no oficial de «VW Escarabajo», el automóvil se hizo más popular que cualquier otro modelo de automóvil en todo el mundo.
En 1972, con 15.007.034 unidades vendidas, el modelo de Volkswagen superó el número de ventas del Ford T y se convirtió en el auto más vendido en todo el mundo. En 1978, en la planta de Emden, se fabricó el último Escarabajo hecho en Alemania.
También fue un récord en términos de duración y volumen de producción. Volkswagen solo suspendió la producción del VW Escarabajo en México en 2003, después de que se fabricaron 21.529.464 vehículos, incluidos unos 15,8 millones en Alemania.
Hasta mariachis hubo en un acto de Volkswagen en su planta de Puebla (México), para despedir a la última generación del Escarabajo, en julio de 2019. Foto: EFE
Luego llegaron dos nuevas generaciones pero con otras intenciones. En 1997 Volkswagen relanzaba el Escarabajo con el nombre de New Beetle. Lejos estaba de ser el modelo simple, económico y popular de los años 50, 60 y 70. Esta nueva edición era resueltamente más conservadora en lo técnico (motor delantero y refrigerado a agua), bastante cara, de mantenimiento caro y complejo, y estaba pensado para quedar claramente fuera del alcance de un trabajador industrial.
Una propuesta similar fue la tercera generación, que apareció en 2011 y se dejó de fabricar en 2019. A diferencia el modelo precedente, al último se lo dotó con un estilo de corte más deportivo. Pero no fue un auto económico, como el Escarabajo desde sus orígenes hasta su «demise» mexicana.
Y es que un «Escarabajo» barato, sencillo y respetuoso de la intención original de Ferdinand Porsche («el auto del pueblo») sería un problema para cualquier fabricante de hoy. Un auto demasiado bueno de ayer no te deja vender tu auto de hoy, se vuelve competencia intraespecífica y generalmente ruinosa para los modelos más «modernos». El uso de comillas es intencional.
Inevitablemente, cualquier argentino mayor de ’60 se quedará pensando en que nuestro «Rastrojero» fue, a su modo, una especie de Escarabajo nacional. Y como al Escarabajo, quitarlo de en medio fue más bien una decisión política que económica: el Rastrojero seguía vendiéndose bien por indestructible. Ocupaba 1/4 del mercado argentino de camionetas cuando el dictador Jorge Rafael Videla, a pedido del ministro José Martínez de Hoz, decidió cancelar su fabricación.