Lo que los médicos saben del COVID ahora. Y no sabían hace cuatro meses

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Este es un chat informal, atribuído a epidemiólogos en Milán, Italia, que circula en las redes sociales. Si lo reproducimos en AgendAR, donde tratamos de ser cuidadosos con la infodemia de «fake news», es porque, al contrario de muchos otros casos el contenido es serio e informativo. Y resume información que es ya conocida por los especialistas, pero no por los legos. Incluso, por médicos no especialistas. El texto comienza con una afirmación provocativa: «Para esta pandemia hay una mayor probabilidad de supervivencia para aquellos que se infectan 4 meses después, ahora en agosto de 2020, que para aquellos que se infectaron 4 meses antes, digamos en marzo de 2020.» La razón de esto es que los médicos y científicos saben más sobre el COVID-19 ahora que hace 4 meses y por lo tanto son capaces de tratar mejor a los pacientes. Enumeraré 5 cosas importantes que sabemos ahora y que no sabíamos en marzo de 2020 para su comprensión. 1. Inicialmente se pensó que el COVID-19 causaba muertes por neumonía -una infección pulmonar- y por eso se pensó que los respiradores eran la mejor manera de tratar a los pacientes que no podían respirar. Ahora nos damos cuenta de que el virus causa coágulos de sangre en los vasos sanguíneos de los pulmones y otras partes del cuerpo y esto causa la reducción de la oxigenación. Sabemos entonces que el simple hecho de proporcionar oxígeno por medio de respiradores no ayudará; tenemos que prevenir y disolver los micro coágulos en los pulmones. Por eso estamos usando drogas como aspirina y heparina (anticoagulantes) como protocolo en los regímenes de tratamiento ya desde julio. 2. Anteriormente los pacientes solían caer muertos en la carretera o incluso antes de llegar a un hospital debido a la reducción del oxígeno en su sangre (baja saturación de oxígeno). Esto se debió a la «hipoxia feliz», en la cual aunque la saturación de oxígeno se reducía gradualmente, los pacientes de COVID-19 no registran sufrimiento respiratorio hasta que se reduce de forma crítica, a veces hasta el 70%. Normalmente nos quedamos sin aliento si la saturación de oxígeno se reduce por debajo del 90%. (Nota de AgendAR: Saturación de oxígeno es el porcentaje de hemoglobina que logra combinarse con O2. No debería ser menor de 98%. Ya en 94% hay problemas). Esta falta de aliento no se desencadena en los pacientes de COVID y por eso llevamos a los pacientes enfermos muy tarde a los hospitales en febrero y marzo de 2020. Ahora, desde que sabemos de la hipoxia feliz o hipoxia silenciosa, estamos monitoreando la saturación de oxígeno de todos los pacientes Covid con un simple oxímetro de pulso de uso casero y llevándolos al hospital si su saturación de oxígeno cae al 93% o menos. Esto da más tiempo a los médicos para corregir la deficiencia de oxígeno en la sangre y una mejor oportunidad de supervivencia ahora en agosto de 2020. 3. No teníamos medicamentos para combatir el coronavirus en febrero de 2020. Sólo tratábamos las complicaciones causadas por la hipoxia. Por lo tanto, la mayoría de los pacientes se infectaron gravemente. Ahora tenemos dos medicinas antivirales que parecen ayudar en un número muy significativo de casos: FAVIPIRAVIR Y REMDESIVIR. También el uso de plasmas con anticuerpos ha mostrado buenos resultados. (Nota de AgendAR: De los corticoides: por ahora la dexametasona es la que se utiliza. Y es miles de veces más barata por dosis/paciente que el remdesivir, además de fácil de conseguir, aunque sean medicamentos diferentes con acciones distintas dentro del proceso patológico. Los plasmas -y entre ellos los refinados de sueros equinos- son lo más incisivo hasta el momento en casos agudos. Pero todavía sólo se los está usando «in extremis», por escasez en el caso de plasmas humanos, y por falta de autorización de las autoridades regulatorias en el caso de los equinos). Usando estos tratamientos podemos prevenir que los pacientes se infecten gravemente, antes que lleguen a la hipoxia. Este conocimiento lo tenemos ahora, no hace cuatro meses. 4. Muchos pacientes de COVID-19 mueren no sólo por el virus sino también por la respuesta del propio sistema inmunológico de los pacientes, de una manera exagerada llamada «tormenta de citoquinas». Esta reacción violenta de la respuesta inmune no sólo mata al virus sino que también mata a los pacientes. En marzo de 2020 no sabíamos cómo evitar que ocurriera. Ahora sabemos que medicinas fácilmente disponibles llamadas esteroides, que los médicos de todo el mundo han estado usando durante casi 80 años, pueden ser utilizadas para prevenir la tormenta de citoquinas en algunos pacientes. (Nota de AgendAR: es el caso de la dexatemasona). 5. Ahora también sabemos que las personas con hipoxia mejoraron con sólo hacerlos acostar sobre su vientre, lo que se conoce como posición prona. Aparte de esto, hace unas semanas científicos israelíes han descubierto que una sustancia química conocida como alfa defensin, producida por los glóbulos blancos de la sangre, puede causar los micro coágulos en los vasos sanguíneos de los pulmones y esto podría ser prevenido posiblemente por una droga llamada colchicina utilizada durante muchas décadas en el tratamiento de la gota, una enfermedad reumática. Así que ahora sabemos con seguridad que los pacientes tienen una mejor oportunidad de sobrevivir a la infección de COVID-19 en agosto que en marzo de 2020. Pero eso no significa que no debemos seguir tomando precauciones: ¡Salir solo lo indispensable! ¡No hay fiesta ni baby shower ni graduación de jardín de infantes indispensable! ¡Dejemos de ser superficiales! ¡Es mejor contagiarse dentro de 6 meses que ahora, demos tiempo a que la ciencia nos ayude y los sistemas de salud se descongestionen! También hay que enfrentar la saturación hospitalaria y el desgaste físico y mental del Personal de Salud. Más datos útiles: 1. El SARS COV2, sólo puede ingresar al cuerpo e infectar a través de las mucosas de OJOS y VÍAS RESPIRATORIAS 2. El SARS COV2 NO ingresa a través de la piel. ¡Andar con trajes de bioseguridad, y guantes es ABSURDO! (excepto si se trabaja en una unidad de pacientes críticos en hospital) 3. El SARS COV2 por su minúsculo tamaño por efecto aerodinámico NO se pega a la ropa. Tendríamos que movernos a alta velocidad para que pase. 4. El SARS COV2, no infecta a los vehículos ni a las llantas de los mismos. Nadie inhala o lame las llantas de un auto ni la estructura externa. ¡¡NO TIENE SENTIDO ROCIAR DESINFECTANTE a los vehículos!! 5. En el piso y en la calle puede haber coronavirus, sí, pero que se adhieran en nuestros zapatos y además en cantidad suficiente para infectar es EXTREMADAMENTE IMPROBABLE (Bueno, teóricamente no si lamieramos la suela de nuestros zapatos). 6. Los túneles de lavado de autos NO TIENEN SENTIDO y son peligrosos. Ningún desinfectante diseñado para superficies inertes debería ser usado sobre la piel humana 7. Tiene sentido usar barbijo (para evitar exhalar o toser partículas con coronavirus). Tiene sentido lavarnos las manos constantemente o usar gel de alcohol. Tiene sentido mantener la distancia entre personas.

¿Adios al glifosato? Descubren un posible sustituto en el compuesto que libera un alga

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Es difícil tenerlo presente ahora: el glifosato reemplazó en la mayor parte del planeta a herbicidas más tóxicos y menos eficaces. Pero la sociedad moderna ha aumentado sus exigencias, y su uso es cada vez más cuestionado, no solo en Argentina sino en todo el mundo. Alemania, por ejemplo, ha decidido prohibirlo en todo su territorio a partir de 2023. Pero este desafío puede tener una salida «verde». A través de una sustancia de origen natural. Justamente en Alemania, en la Universidad de Tubinga, han descubierto que existe un alga verdeazulada (cianobacteria que fotosintetiza) que libera un compuesto con una molécula de glucosa llamado desoxisedoheptulosa 7 (7dSh), que posee el mismo efecto herbicida que el glifosato. El nuevo compuesto hallado por los alemanes actúa con un amplio espectro de control de malezas. Se dice que esta cianobacteria de agua dulce tiene un comportamiento ‘egoísta’ porque naturalmente libera el compuesto para deshacerse de toda competencia verde que le aparezca alrededor. Como publicó el portal Bioeconomía, el objetivo inicial del grupo de investigadores de Tubinga liderado por Klaus Brilisauer, Stephanie Grond y Karl Forchhammer era observar estas bacterias y el descubrimiento de la molécula de glucosa llegó por casualidad. Rápida de reflejos, la Universidad de Tubinga, que es pública, ya ha patentado la molécula. (Nuestras universidades deberían imitar ese ejemplo…) Klaus Brilisauer y sus colegas descubrieron que la molécula 7dSh ataca el mismo proceso metabólico que el glifosato. “Aunque actúa sobre una enzima distinta, sigue la misma ruta metabólica, la llamada Ruta del ácido shikímico”, explicó Brilisauer. Por lo tanto, el efecto es el mismo. Las plantas tratadas con esta molécula de glucosa detienen su crecimiento. A través de la Ruta del ácido shikímico, plantas y microorganismos fabrican importantes aminoácidos para ellas. Y como esta forma de metabolización no existe en formas superiores de vida, como el hombre y los animales, la 7dSh no es peligrosa para ellos. Su uso en el agro no debería ser cuesitonado. “Hemos aplicado altas dosis de la molécula a embriones de peces cebra sin tener efectos negativos”, dijo Brilisauer. A pesar de ello, la 7dSh no puede emplearse todavía, ya que no ha sido probada fuera del laboratorio. Además, falta el permiso para poder utilizarse como herbicida. “Ya estamos en conversaciones con socios de cooperación”, agregó el investigador. Desde la universidad ya se está en conversaciones con socios de cooperación”. El objetivo es que estos socios pongan a prueba la nueva sustancia. “Esperamos que tenga una buena biodegradabilidad y una baja toxicidad ecológica”, confía Brilisauer. En la práctica, precisamente ese podría ser el principal obstáculo para la adopción de la nueva sustancia en la agricultura a gran escala: si se degrada con demasiada rapidez, no podrá desplegar su efecto herbicida. A Brilisauer no le preocupa que en Bayer se pongan nerviosos ante una nueva alternativa natural en el mercado. “De todos modos, el glifosato desaparecerá a largo plazo del mercado. Y las compañías podrían unirse al desarrollo de esta nueva sustancia”, añadió el investigador. (Atención: debemos advertir que, aunque esta noticia está recién ahora siendo divulgada por los medios locales, el desarrollo científico mencionado es de marzo del año pasado. Pero eso no es sorprendente: la autorización para el uso a «campo abierto» es un proceso muy lento).

Ideas para pensar la Argentina tras la pandemia

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Reproducimos esta columna de Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, porque es un economista inteligente que aporta ideas estimulantes a un debate que todavía está muy «verde» entre nosotros. No compartimos algunos de sus supuestos, pero la objeción fundamental que se nos ocurre es que, más urgente que pensar en la Argentina pos pandemia, es pensar en nuestro país en pandemia. Todavía estaremos largos meses en ella. «Nos espera más de un año de distanciamiento intermitente y una pospandemia que ya insinúa cambios y pesadas herencias que se sumarán a una década de crecimiento per cápita negativo. Planificar es, en gran medida, anticipar. ¿Cuáles son los temas clave para este futuro cercano que deberían protagonizar hoy el debate político? El dilema de la reconstrucción. Nuestra lista de necesidades es larga y nuestros recursos, escasos, lo que obliga al Gobierno a tomar decisiones difíciles. Por ejemplo, sabemos que las políticas de reconstrucción con distanciamiento son distintas, menos defensivas y más proactivas que las de contención en la cuarentena. Pero ¿cómo asignar estos estímulos? ¿Protegiendo actividades en coma pandémico o promoviendo sectores dinámicos para que arrastren al resto? ¿Manufacturas o servicios del conocimiento? ¿Comercio minorista u online? ¿Empresas zombies intensivas en trabajo o empresas en crecimiento intensivas en capital y conocimiento? El Estado pobre y omnipresente Casi ninguna decisión es de esquina, a todo o nada. Una buena solución intermedia no sería repartir entre todos, algo que, en el caso que nos ocupa, equivaldría a una reducción de impuestos o a un aumento del gasto que la Argentina no puede financiar. Como decía una vieja campaña, en la vida hay que elegir. Y, forzados a elegir, tal vez lo mejor sea la promoción de actividades y empresas dinámicas con potencial exportador, combinada con un piso de ingreso para eliminar la pobreza extrema, programas de formación e inserción laboral, subsidios a los nuevos empleos y estímulos a la inversión privada. ¿Protección o movilidad social? Cualquiera sea la decisión en el dilema mencionado, la pandemia profundizará la pobreza y la desigualdad. Además, activará, en un contexto de escasez, un debate típicamente asociado a una situación de bonanza: el ingreso universal, que pocos países en desarrollo, y mucho menos la Argentina, están en condiciones de solventar. Por eso, paradójicamente, lo que comenzó a discutirse bajo ese nombre ambicioso es, en realidad, un ajuste del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en la pospandemia. También acá hay elecciones difíciles. Las propuestas más realistas piensan en un piso de ingreso para eliminar la pobreza extrema y el hambre; más precisamente, en una transferencia bancaria equivalente a la línea de indigencia para los mayores de 18 años que no perciban ingresos. Dos aspectos son cruciales para las chances de éxito de un programa de este tipo. El criterio de elegibilidad, que debería ser cualitativo (para tomar en cuenta ingresos no declarados) y automático (para eliminar intermediarios y peajes, como lo hizo en su momento la AUH). Y la consolidación de programas duplicados, que genere ahorros sin los cuales el programa sería fiscalmente inviable. La idea no está exenta de críticas. Para empezar, mal diseñado, puede ampliar y hacer más rígido el gasto público, o «premiar» a quienes tienen ingresos informales. La crítica principal es que no deja de ser asistencia social, una contención estática que consolida la pobreza estructural y los desequilibrios asociados. Para que la asistencia social se convierta en movilidad social, el programa debería complementarse con algún tipo de formación e inserción laboral, adaptada al universo de beneficiarios, con el objetivo de que el universo del programa se redujera naturalmente con el tiempo. La tecnología pone en aprietos al poder sindical Cómo dar trabajo. Hay varias razones para poner al tope de la agenda la creación de trabajo. La primera: un país de clase media se construye en base la movilidad social y, al menos estadísticamente, la variable que mejor explica la movilidad social es la inserción laboral. Una segunda razón es macroeconómica. La desocupación y la precarización laboral están en la raíz de nuestras crisis. Son la causa del bajo crecimiento (menos participación y productividad laboral es menos crecimiento per cápita), y del déficit previsional y fiscal (más de dos tercios de nuestra población en edad de trabajar aporta poco o nada al sistema, y esta proporción se deteriorará aún más con la pandemia). Por esto mismo, los empleos a crear no pueden ser empleos subsidiados que reproduzcan la pobreza o la dualidad insostenible (fiscalmente y socialmente) de una economía con muchos visitantes y pocos socios. En este capítulo, hay varios subtítulos. Un Instituto de Formación Continua que profesionalice la formación y certificación laboral como escalera social (que sume la educación para el trabajo de los jóvenes y la formación laboral de los trabajadores de la economía popular hoy condenados al subempleo y al subsidio). Un Régimen del Trabajo Independiente, que lo haga menos precario y más solidario con la seguridad social y el sistema de salud. Regímenes especiales adaptados a las nuevas modalidades laborales (como ya existen para la construcción, el campo y el servicio doméstico). Una negociación colectiva menos rígida, que tome en cuenta la heterogeneidad de empresas y de realidades regionales. Todos avances necesarios para detener la precarización laboral.

La agenda verde

Entre los varios debates, viejos y nuevos, que la pospandemia probablemente potenciará, destaca la «agenda verde», un paraguas en el que entran cosas disímiles anudadas no sólo cromáticamente, sino también porque venían tomando impulso en la prepandemia y porque sus temas son particularmente relevantes para los protagonistas (y votantes) del futuro: los jóvenes. ¿Qué hay bajo este paraguas? El índice de este capítulo incluye, en primer lugar, a la agenda ambiental, que hace rato está presente sobre la mesa local, pero que, más allá de algunos hitos -como nuevos parques nacionales o el énfasis menguante en energías renovables-, en la Argentina no ha tenido más que un rol cosmético, fotográfico. Esta agenda, ligada a la de la economía circular, nos enfrenta a problemas morales (y no tanto) con los que otros países en desarrollo lidian hace rato: ¿cuánto crecimiento e ingresos argentino estamos dispuestos a sacrificar por el planeta global? ¿Cuál es la agenda ambiental razonable para un país empobrecido como la Argentina, cuyos exportables principales incluyen minería y petróleo, carne vacuna y transgénicos? Este es un frente urgente y virgen, donde la mayoría de los análisis toman partido antes de empezar y, donde cualquier solución interior es políticamente incorrecta.
Robots y trabajos del futuro. ¿Qué se viene?
La agenda verde también suele asociarse a dos despenalizaciones: la de la interrupción voluntaria del embarazo, cercana, pero suspendida por la pandemia, y la del cannabis, menos cercana, pero importante para el desarrollo regional. Ambos son temas que dividen aguas y que solo pueden saldarse políticamente. Por último, el verde es el color de la agenda de género, la que más ha avanzado en apariencia, si no en los números. ¿Cuánto se han reducido la brecha salarial y de participación laboral en hogares pobres? ¿Cuánto se ha elevado el techo de cristal? Paradójicamente, parte de lo hecho, por ejemplo, en el marco de ley de teletrabajo, tiende a ensanchar la brecha, no a reducirla. Lo positivo es que la pandemia probablemente acelere los cambios en la composición de la demanda laboral a favor de las mujeres, si lo acompañamos con políticas bien calibradas. Manejo de expectativas Basados en los datos de la realidad, es improbable que veamos un avance significativo en estos debates durante 2020, menos aún el año que viene, electoral. Lo más probable es que prevalezca la improvisación y la polarización de ideas que tantos éxitos (políticos y electorales) nos han dado. Pero, si cada crisis es una oportunidad, hoy tenemos una oportunidad inédita de innovar. Dicen que nada será igual en la pospandemia; no estoy tan seguro, pero tal vez tengamos esa suerte. Todo lo anterior, cabe aclarar, no es un plan. Es menos que una agenda; apenas un listado anotado. Mucho se ha escrito sobre cada uno de estos temas, aun huérfanos de políticas. Y muchos otros temas, igualmente importantes, quedaron afuera. Por algo se empieza.»

Balance: La OMS contabiliza 19,1 millones de casos y 715.000 muertes en el mundo

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Los casos globales del nuevo coronavirus alcanzan los 19,1 millones, mientras que los fallecidos ascienden a 714.873, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contabiliza los partes oficiales de cada país.
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La universidad estadounidense Johns Hopkins, que actualiza con mayor celeridad e incorpora datos de no estatales, cuando éstos son más confiables, fija los contagios en 19.425.393, y los decesos por la enfermedad en 722.303. No hay mucha diferencia.
Estados Unidos sigue por amplio margen como el país más afectado del mundo, con 4,8 millones de contagios.
Para la OMS, los casos este viernes 7 de agosto fueron 278.000, una cifra ligeramente inferior al récord registrado hace una semana, con 293.000 casos, pese a que se temía que hubiera un nuevo máximo, de acuerdo con la curva ascendente de la pandemia.
Latinoamérica, con más de 209.000 fallecidos, podría superar en las próximas jornadas el número de víctimas mortales de Europa, que se sitúa en 215.000, señala el informe del organismo internacional con sede en Ginebra, Suiza.
  El continente americano se mantiene como la región más afectada por el coronavirus con 10,2 millones de casos, seguida de Europa (3,5 millones), el sur de Asia (2,5 millones), Oriente Medio (1,6 millones), África (860.000) y Extremo Oriente (359.000), reportó la agencia de noticias EFE. La curva de nuevos casos cambia según la región: siempre en términos relativos, parece descender en América, Medio Oriente y África, pero sube con los rebrotes en Europa y Asia. Después de Estados Unidos, como el país más afectado del mundo, aparecen Brasil (2,9 millones) y la India (2 millones). Latinoamérica tiene más de 209.000 fallecidos. Entre los diez países más afectados del planeta figuran también México (tercero con más fallecidos del mundo, unos 50.000), Perú, Chile y Colombia. En Europa, las cifras de la OMS confirman que España ha vuelto a adelantar a Gran Bretaña en número de casos (309.000 en el primer país y 308.000 en el segundo), para convertirse en el país más afectado de la región por la pandemia y el undécimo del mundo. Los pacientes recuperados, conforme a cifras de autoridades sanitarias que no recopila la OMS, se sitúan en 12,5 millones, y casi 65.000, un 1% del total de casos activos, se encuentran en estado grave o crítico.

Historias innecesarias: La visita de los Guns N’ Roses a Argentina

El fenómeno de los youtubers es un dato importante del escenario (¿no deberíamos hablar ya de la pantalla?) actual, con o sin pandemia. Y tal vez el argentino más exitoso en este formato es Damián Kuc, a quien la generación más joven de AgendAR nos hizo conocer. Les acercamos en un domingo este video sobre la visita de un grupo de hard rock, Guns N’ Roses, en 1992, porque -como él aclara- no tiene nada que ver con el coronavirus.

En Estados Unidos reclaman «6 semanas de cuarentena total para detener el virus»

Ayer el New York Times publicó una columna firmada por Michael T. Osterholm, director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, y Neel Kashkari, presidente del Banco de la Reserva Federal de Minneapolis. Se la traducimos (y aclaramos algo: el término «cuarentena» es una versión en castellano de la palabra inglesa «lockdown», que viene de «cerrojo»).

Para eliminar el virus hasta que lleguen las vacunas, para salvar vidas y la economía, necesitamos otra cuarentena.

«En tan solo unas semanas podríamos detener el fuego viral que se ha extendido por todo este país durante los últimos seis meses y continúa descontrolado. Requerirá sacrificio, pero salvará miles de vidas. Creemos que la elección es clara. Podemos continuar permitiendo que el coronavirus se propague rápidamente por todo el país o podemos comprometernos a una cuarentena más restrictivo, estado por estado, por hasta seis semanas para aplastar la propagación del virus a menos de un nuevo caso por cada 100,000 personas por día. Ese es el punto en el que seríamos capaces de limitar el aumento de nuevos casos mediante agresivas medidas de salud pública, como lo han hecho otros países. Pero estamos muy lejos de ahí en este momento. El imperativo para esto es claro porque como nación lo que hemos hecho hasta ahora no ha funcionado. Unas 160.000 personas han muerto y, en los últimos días, aproximadamente mil mueren cada día. Se estima que 30 millones de estadounidenses están cobrando el subsidio de desempleo. El 30 de enero, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 una emergencia de salud pública, se reportaron 9.439 casos en todo el mundo, la mayoría en China, y solo 6 casos en los Estados Unidos. El 30 de julio, seis meses después, se registran 17 millones de casos en todo el mundo, incluidas 676.000 muertes. Estados Unidos tuvo cuatro millones de casos reportados y 155.000 muertes. Más de un tercio de todos los casos en EE. UU. ocurrieron solo durante julio. Y los próximos seis meses podrían hacer que lo que hemos experimentado hasta ahora parezca simplemente un calentamiento para una catástrofe mayor. Con el inicio de muchas escuelas y universidades, la reapertura de tiendas y negocios y el comienzo de la temporada en la que casas y negocios se calefaccionan, el número de casos nuevos crecerá rápidamente. ¿Por qué falló la respuesta de contención Covid-19 de los Estados Unidos, particularmente en comparación con los resultados exitosos de tantas naciones de Asia, Europa e incluso nuestro vecino Canadá? Simplemente, renunciamos a nuestros esfuerzos de aislamiento para controlar la transmisión del virus mucho antes de que el virus estuviera bajo control. Muchos otros países no cedieron hasta que el número de casos se redujo considerablemente, incluso en lugares que tuvieron brotes extensos en marzo y abril. Una vez que el número de casos nuevos en esas áreas se redujo a menos de uno por cada 100.000 personas por día como resultado de sus cuarentenas, fue posible limitar el aumento de casos nuevos con una combinación de pruebas, rastreo de contactos, aislamiento de casos y un monitoreo extenso de pruebas positivas. Estados Unidos registró su promedio semanal más bajo en el lapso del 31 de marzo al 28 de mayo, de 21,000 casos, o 6.4 casos nuevos por 100,000 personas por día. Esta tasa fue de siete a diez veces mayor que la de los países que lograron contener con éxito sus nuevas infecciones. Si bien muchos países ahora están experimentando rebrotes modestos del virus, su carga de casos es de cientos o miles de infecciones por día, no decenas de miles, y lo suficientemente pequeñas como para que los funcionarios de salud pública puedan controlar en gran medida la propagación. Por el contrario, Estados Unidos reabrió demasiado rápido y ahora está experimentando alrededor de 50.000 o más casos nuevos por día. Si bien los casos están disminuyendo en las áreas más afectadas de Arizona, California, Florida y Texas debido a la imposición de algunas medidas de distanciamiento físico, están aumentando rápidamente en algunos de los estados del medio oeste. En Minnesota, acabamos de documentar la mayoría de los casos nuevos en un período de una semana desde que comenzó la pandemia. En este nivel de casos nacionales (17 casos nuevos por cada 100.000 personas por día) simplemente no tenemos las herramientas de salud pública para controlar la pandemia. Nuestra capacidad de prueba está abrumada en muchas áreas, lo que resulta en retrasos que hacen que el rastreo de contactos y otras medidas para controlar el virus sean prácticamente imposibles. No confundamos las reducciones de casos a corto plazo en algunos estados como permanentes. Cometimos ese error antes. Algunos han afirmado que el uso generalizado de máscaras es suficiente para controlar la pandemia, pero enfrentemos la realidad: el gobernador Gavin Newsom de California emitió un mandato público de enmascaramiento el 18 de junio, un día en el que se reportaron 3.700 casos en el estado. El 25 de julio, el promedio de casos diarios de siete días fue de 10.231. Apoyamos el uso de máscaras por parte de todos los estadounidenses, pero los mandatos de enmascaramiento y las limitaciones suaves sobre las multitudes en lugares cerrados como bares y restaurantes no son suficientes para controlar esta pandemia. Para reducir con éxito nuestra tasa de casos a menos de uno por cada 100.000 personas por día, deberíamos exigir que se queden en su casa todos menos los trabajadores verdaderamente esenciales. Con eso, queremos decir que las personas deben permanecer en casa e irse solo por razones esenciales: comprar alimentos y visitas a médicos y farmacias con máscaras y lavarse las manos con frecuencia. Según el Instituto de Política Económica, el 39% de los trabajadores en los Estados Unidos se encuentran en categorías esenciales. El problema con la cuarentena de marzo a mayo fue que no fue uniformemente estricto en todo el país. Por ejemplo, en Minnesota se considera que el 78% de sus trabajadores es esencial. Para ser efectivo, la cuarentena debe ser lo más completa y estricta posible. Si no estamos dispuestos a tomar esta acción, es probable que tengamos millones de casos más con muchas más muertes antes que una vacuna esté disponible. Además, la recuperación económica será mucho más lenta, con muchas más quiebras comerciales y alto desempleo durante los próximos dos años. El camino del virus determinará el camino de la economía. No habrá una recuperación económica sólida hasta que tengamos el control del virus. Si hacemos esto de manera agresiva, la capacidad de prueba y rastreo que hemos construido apoyará la reapertura de la economía como lo han hecho otros países, permitirá que los niños regresen a la escuela y que los ciudadanos voten en forma presencial en noviembre. Todo esto conducirá a una recuperación económica más fuerte y más rápida, lo que hará que las personas pasen del desempleo al trabajo. Sabemos que una cuarentena estricta puede tener graves consecuencias para la salud de los pacientes que no pueden acceder a la atención de rutina. Pero durante los últimos seis meses, los profesionales médicos han aprendido cómo proteger a los pacientes y al personal de la propagación del coronavirus; por lo tanto, deberíamos poder mantener el acceso a la atención médica regular durante una nueva cuarentena. Esta pandemia es profundamente injusta. Millones de trabajadores de servicios de primera línea con salarios bajos han perdido sus trabajos o han sido puestos en peligro, mientras que la mayoría de los trabajadores de cuello blanco con salarios más altos se han salvado. Pero es aún más injusto que eso; aquellos de nosotros que hemos conservado nuestros trabajos en realidad estamos ahorrando más dinero porque no vamos a restaurantes, ni al cine, ni de vacaciones. A diferencia de recesiones anteriores, sorprendentemente, la tasa de ahorro personal se ha disparado al 20% desde alrededor del 8% que era en enero. Como estamos ahorrando más, tenemos los recursos para apoyar a quienes han sido despedidos. Normalmente, cuando el gobierno tiene déficit, debe depender de inversores extranjeros para comprar la deuda porque los estadounidenses no están generando suficientes ahorros para financiarla. Pero podemos financiar los déficits adicionales para el alivio de Covid-19 con nuestros propios ahorros internos. Esos ahorros terminan financiando la inversión en la economía. Es por eso que las preocupaciones tradicionales sobre acumular demasiada deuda pública no se aplican en esta situación. Es mucho más seguro para un país financiar sus déficits internamente que desde el exterior. El Congreso debería ser agresivo al apoyar a las personas que han perdido su empleo debido a Covid-19. No solo es lo correcto, sino también vital para nuestra recuperación económica. Si la gente no puede pagar sus facturas, afectará a la economía y hará que la recesión sea mucho peor, con muchas más quiebras y la recuperación nacional mucho más lenta. No existe un compromiso entre la salud y la economía. Ambos requieren un control agresivo del virus. La historia nos juzgará con dureza si perdemos esta oportunidad de salvar vidas y de hacer las cosas bien esta vez.» En AgendAR creemos que los datos que aquí se exponen son valiosos para apreciar lo que está pasando con la pandemia en el mundo. Pero somos escépticos en cuanto a la probabilidad de que se lleve adelante esta propuesta, aunque la firma uno de los gobernadores de la Reserva Federal. Elegimos para ilustrar la nota una imagen de las protestas anticuarentena allá -bastante más serias que las de acá- y recordamos que el 3 de noviembre hay elecciones en EE.UU. Pero nunca se sabe. Ya lo dijo un poeta nuestro «No hay nada como el peligro /Pa’ refrescar a un mamao».

Una mirada de la Organización Mundial de la Salud sobre el caso argentino

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Portal de la Organización Mundial de la Salud – 29 de julio

Argentina: «No hay economía sin salud»

«Puedes recuperarte de una caída en el PIB, pero no puedes recuperarte de la muerte». Con esa lógica sombría pero sencilla, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, instituyó un duro bloqueo al comienzo de la pandemia para limitar la propagación del COVID-19. Cuando la pandemia golpeó por primera vez, los funcionarios argentinos tomaron medidas rápidas y decisivas alineadas con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su oficina regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que inicialmente aplanó la curva y salvó vidas. Actualmente, el número de casos nuevos se está acelerando en el país y superó los 100.000 a mediados de julio, que es invierno en el hemisferio sur. Sin embargo, la presión pública está creciendo para continuar abriendo el país, que ya estaba en recesión antes que comenzara la pandemia, y ahora enfrenta una contracción proyectada del 7.3% en el PIB que podría ver al 45% de la población viviendo en la pobreza. Acción temprana del liderazgo de Argentina Al comienzo de la pandemia, Argentina se destacó en la región por su respuesta rápida y sensata al virus. El país anunció su primer caso el 3 de marzo, cuando un hombre de unos 40 años dio positivo luego de regresar a Buenos Aires de un viaje a Milán. Menos de dos semanas después, el presidente Alberto Fernández decidió cerrar las fronteras del país por 15 días a los no residentes y poco después ordenó una cuarentena a nivel nacional. “Se abalanzaron”, recuerda la Representante de la OPS / OMS en Argentina, Dra. Maureen Birmingham. «Estaban listos para la importación inicial de casos y están realmente orgullosos de eso». Dar prioridad a la salud puede parecer una opción lógica para algunos países, pero cerrar el país y, esencialmente, la economía, se consideró una medida arriesgada para un presidente recién elegido que preside una economía frágil. El presidente Fernández heredó una tasa de inflación de más del 50% y una elevada deuda soberana, con un tercio de su país viviendo ya en la pobreza. A pesar del contexto desafiante, demostró que no cree en el falso dilema de elegir entre la salud o la economía. Estaba convencido de que salvar vidas era el imperativo más inmediato, por lo que lideró una estrategia decisiva para contener la pandemia mientras preparaba el sistema de salud, ampliaba las pruebas y el rastreo y extendía las medidas de protección social para reducir las dificultades socioeconómicas. Al mismo tiempo, hubo un considerable compromiso de la comunidad para implementar las medidas, particularmente dada la situación del COVID-19 en ese momento en Italia y España, donde muchos argentinos tienen fuertes lazos familiares y culturales. Además, el presidente valoró tener un proceso consultivo de amplio alcance. Antes de cada decisión importante, primero consultó con expertos en salud pública y estableció un diálogo a nivel nacional con gobernadores provinciales, entre partidos políticos, sindicatos y actores de los sectores público y privado. Esto ayudó a asegurar una comunicación consistente y coherente de los líderes nacionales y locales, lo que contribuyó a la comprensión y aceptación del público de las medidas de cierre. «Se trataba de un nuevo gobierno, que había asumido el cargo a mediados de diciembre de 2019 con una estructura completamente nueva y nuevas personas en todos los niveles, y apenas comenzaban a familiarizarse con su nuevo trabajo y entre ellos cuando golpeó la pandemia», explicó la Dra. Birmingham , quien ha trabajado en su rol en Argentina durante casi 5 años y a través de varios cambios de liderazgo. “Entonces, una función que desempeñó la OPS / OMS fue ayudar a cerrar rápidamente la brecha en la memoria institucional de la administración anterior y servir como una voz neutral durante la transición”. Nivelando la respuesta en todo el país Aunque la constitución garantiza la cobertura universal de salud en Argentina, sin embargo su sistema de salud está altamente descentralizado y fragmentado, lo que genera desafíos de gobernabilidad, una considerable ineficiencia y variabilidades en el acceso, la equidad y los recursos en cada jurisdicción. A mediados de julio, en las 24 jurisdicciones subnacionales de Argentina, alrededor del 90% de los casos eran de la ciudad y provincia de Buenos Aires, donde reside más del 50% de la población del país. De las jurisdicciones restantes, aproximadamente la mitad experimentaba solo casos esporádicos (o ningún caso) y la otra mitad experimentaba una transmisión comunitaria más localizada con cierta aceleración reciente asociada con la relajación de las medidas de cuarentena. Argentina cuenta con recursos humanos bien capacitados en el sector de la salud, lo que resultó vital en su respuesta al virus. La OPS / OMS acompañó al gobierno en el desarrollo y emisión de guías en tiempo real adaptadas al contexto argentino; ayudó a organizar seminarios web para el personal pertinente de todas las provincias sobre temas clave, incluidos métodos de laboratorio, vigilancia, rastreo de contactos, prevención y control de infecciones; y brindó capacitación sobre herramientas para apoyar la mejora de los servicios de salud. Una preocupación particular fue la necesidad de mantener servicios esenciales dentro del contexto de COVID-19, como vacunación, salud mental, salud maternoinfantil, salud reproductiva y sexual, así como la atención continua a personas con afecciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedad pulmonar crónica, diabetes y VIH. La OPS / OMS también ayudó a desarrollar protocolos específicos para poblaciones de alto riesgo, incluidas las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas y las poblaciones en situaciones vulnerables. La Dra. Maureen Birmingham, representante de la OMS en Argentina, en una visita a Villa Azul, Buenos Aires La OPS / OMS también está trabajando con Argentina para facilitar el acceso a suministros críticos donde hay escasez mundial, en particular equipos de protección personal y diagnósticos de laboratorio. Esto ha implicado trabajar en estrecha colaboración con el Consorcio Global de Cadena de Suministro COVID-19 y las autoridades argentinas para que cuando los suministros escasos estén disponibles, se puedan comprar rápidamente. “Este ha sido claramente un caso de “aprender mientras se hace” en una situación de suministro y logística global extremadamente compleja tanto para el consorcio global como para el país”, dijo la Dra. Birmingham. “Argentina tuvo que tomar decisiones y pagos ultrarrápidos cuando los suministros y equipos que salvan vidas estuvieron disponibles o se arriesgaba a perder la oportunidad de comprarlos”. El frente de la información y la innovación Asegurarse de que la gente obtenga la información correcta sobre la pandemia ha sido otro frente importante en la lucha de Argentina contra el COVID-19. Para combatir la “infodemia” de la desinformación pública y asegurar una información precisa, la OPS / OMS aprovechó sus estrechas relaciones con la comunidad de medios, publicó varios artículos y, junto con las autoridades nacionales y provinciales, organizó sesiones de capacitación para periodistas para aumentar su comprensión de COVID-19. Taller de capacitación en comunicación luego de los primeros casos de COVID-19 identificados en Argentina El equipo de la OPS en Argentina también preparó contenido para ayudar a los locales a comprender la nueva normalidad. Los temas cubiertos incluyen: el regreso seguro de los trabajadores de la construcción a un sector que experimentó una caída del 76% solo en abril; prevención y control de infecciones en entornos difíciles como las cárceles; cómo manejar el estrés durante el encierro; la importancia de la donación de sangre, dada la caída del 80% en las donaciones; el sistema alimentario en el contexto de la pandemia; y perspectivas de «recuperarse mejor» en una nueva normalidad. Seguimiento de datos en el centro de operaciones de emergencia de la provincia de Córdoba “Creo que un papel importante, pero subestimado, de la OPS / OMS en Argentina ha sido la sólida gestión de la información y la comunicación de las orientaciones provisionales”, dijo la Dra. Birmingham. “También ha sido importante el intercambio de experiencias entre y dentro de los países para fomentar el ‘genio’ local y la innovación, porque las autoridades locales y la comunidad a menudo saben mejor cómo implementar algo, una vez que tienen una comprensión clara del ‘qué’ y el ‘ por qué.» La sólida capacidad de investigación e innovación de Argentina también ha entrado en juego para contener la pandemia, y la OPS / OMS está facilitando activamente aspectos de esta en el diagnóstico, la tecnología sanitaria, los agentes terapéuticos y el desarrollo de vacunas. Un tiempo desafiante por delante Al igual que el resto de América Latina, Argentina aún enfrenta varios desafíos en su lucha contra el COVID-19, ya que el virus ahora se está acelerando en ciertas partes del país, un testimonio de la virulencia y persistencia del virus a pesar de las primeras y decisivas medidas de Argentina. La Dra. Birmingham dice que la prioridad urgente ahora es continuar ampliando las actividades de prueba y rastreo para ejercer la máxima presión sobre el virus, especialmente dadas las decisiones recientes de levantar gradualmente las medidas de bloqueo para permitir cierta reanudación de la actividad socioeconómica. “Esto debe ir acompañado de un compromiso comunitario fuerte y continuo para hacer su parte en la higiene y el distanciamiento social. Sabemos que este conjunto integral de medidas funciona, cuando se hace bien y se mantiene para suprimir nuevas cadenas de transmisión, porque ya ha funcionado en varios países que tenían una transmisión intensa. Con el talento humano y la experiencia en salud en Argentina, estoy convencida que Argentina puede encontrar la manera de hacerlo. En este punto, sin una vacuna, es la única alternativa para evitar la transmisión incontrolada, porque una cuarentena continua no es sostenible ”.

Las plataformas «Pedidos Ya», «Rappi» y «Glovo» tendrán que informar sobre sus comisiones

Lo requirió la Secretaría de Comercio Interior para garantizar lealtad comercial y transparencia. Los comerciantes denuncian comisiones de hasta 35 %.

Con las medidas de aislamiento producto de la pandemia, las plataformas de envíos a domicilio ganaron terreno en la vida diaria. La demanda de servicios de empresas como Pedidos Ya, Rappi y Globo aumentó significativamente, así como las ventas en un mercado que no se caracteriza por su transparencia.
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En este contexto, la Secretaría de Comercio Interior solicitó a las principales empresas detalles de sus operaciones, luego de las reiteradas denuncias de comerciantes acerca de prácticas abusivas con comisiones que llegan hasta un 35 %. “Hicimos un requerimiento de información a las principales plataformas de entregas a domicilio para conocer las comisiones que le cobran al sector gastronómico”, indicó la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.
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La funcionaria aseguró que en el contexto actual es necesario “evitar todo tipo de comportamiento abusivo, más aún para el sector comercial”.
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Si bien en los últimos tiempos se convirtieron en aliados necesarios, la relación entre las plataformas y los locales de gastronomía está en su peor momento. Los comerciantes aseguran que las plataformas funcionan con un esquema de “premios y castigos”.
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“Sin lugar a duda hay prácticas abusivas”, afirmó Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés. “Las comisiones que cobran varían del 12 al 35%. A las grandes cadenas les cobran diferenciado por la cantidad de locales que tienen abiertos. Pero a los negocios más chicos, que son los que más necesitan de las aplicaciones, les cobran comisiones que son una locura. Hay un trato totalmente desigual”, agregó.
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Una de las principales críticas de los comerciantes está referido al diferimiento de pago. “Hay veces que tardan 25 días en depositar el dinero, en ese caso es necesario tomar en cuenta cómo afecta el costo financiero que genera la demora”, indica Amoroso.
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Por su parte, el asesor legal de los trabajadores de la Asociación de Personal de Plataformas, Juan Manuel Ottaviano, señaló que “es evidente que estas empresas ocupan una posición dominante en la comercialización y distribución de productos y que descargan los costos sobre comercios, trabajadores y sobre el Estado porque no pagan cargas sociales”.
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Según explica, las plataformas no son simplemente servicios de mensajería y entrega, como aseguran ser. “La pizza que te cuesta 350 pesos, Rappi se la compra a la pizzería a 270 pesos. Quien la vende es la empresa de plataforma, por lo tanto está prestando un servicio más complejo que el simple delivery».
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Por esta razón, Ottaviano destacó que es un avance indagar en los circuitos de pago de estas empresas que no sólo se dedican a la distribución sino también brindan servicios de logística e incluso participan de actividades financieras.
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El requerimiento de la Secretaría de Comercio incluye el detalle del monto de las comisiones cobradas desde enero 2019 a julio 2020 al sector gastronómico y otros aspectos vinculados a la prestación del servicio en tiempos de pandemia.
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A mediados de julio, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley para regular las condiciones laborales de los trabajadores de estas empresas. La norma establece que los repartidores deben estar habilitados y contar con seguros laborales, al tiempo que prohíbe el sistema de incentivo y castigo a los trabajadores. Asimismo, las empresas deben brindar los elementos básicos para su seguridad vial y sanitaria y, también, la obligación de contratar, a su exclusivo cargo, seguro de vida, responsabilidad civil y de accidentes personales para los repartidores.
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Cabe destacar que en junio la Subsecretaría para la Defensa de los Consumidores imputó a Rappi, Glovo y PedidosYa por presuntas cláusulas abusivas en su contratación y por difundir información engañosa.

También México quiere postergar la elección del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo

Lo que podría aparecer como la disputa por un cargo burocrático internacional más -si bien uno que influye en el manejo de recursos importantes- se está convirtiendo en un tema que puede mostrar si la voluntad de Estados Unidos sigue siendo decisiva en los temas hemisféricos, o en América Latina se puede llegar a acuerdos para defender sus propios intereses regionales. Y, naturalmente, el dato que en menos de tres meses Donald Trump irá por su reelección, que ya no aparece tan segura como sucedía en el lejano enero, pesa mucho en este escenario. El hecho es que ayer viernes el gobierno de México pidió postergar la elección a presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al considerar que no hay condiciones en este momento por la pandemia de coronavirus. Así, se suma a Chile, Argentina, Costa Rica y la Unión Europea, que ya se habían pronunciado en forma similar. La polémica surgió a raíz de la presentación por parte de Estados Unidos de la candidatura del estadounidense de origen cubano Mauricio Claver-Carone a la Presidencia de este organismo, actualmente encabezado por el colombiano Luis Alberto Moreno. Tradicionalmente el organismo siempre contó un presidente proveniente de América Latina, por lo que una elección de Claver Carone sería la primera vez para un estadounidense. Claver-Carone, un abogado de origen cubano nacido en Miami hace 44 años y conocido por su línea dura hacia Cuba y Venezuela, es el principal asesor para las Américas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Antes de ocupar ese puesto era conocido por su blog “Capitol Hill Cubans”, donde criticaba fuertemente la política de apertura a La Habana por parte del anterior gobierno de Barack Obama, así como al Gobierno chavista de Venezuela. El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos y principal competidor de Trump, Joe Biden, también se ha pronunciado en su contra. Argentina, además, había presentado la candidatura para ese cargo de Gustavo Béliz, secretario de AsuntosEstratégicos en el gabinete del presidente Alberto Fernández. Creado en 1959, el BID apoya el financiamiento para el desarrollo de América Latina y el Caribe con préstamos, donaciones y asistencia técnica.

Microsoft lanza un servicio de videollamadas con reuniones de hasta 20.000 participantes

Forma parte de Teams, su plataforma, que compite con otras opciones populares como Zoom y Slack.

La pandemia de coronavirus popularizó las videollamadas como principal vía de comunicación, tanto en plano de los contactos cercanos como en lo laboral, y como fruto de la competencia surgen nuevos servicios. Y por eso Microsoft ​lanzó el servicio adicional Teams Advanced Communications, que extiende las funciones de su plataforma de trabajo colaborativo Teams y que permite las reuniones con hasta 20.000 participantes.

Su objetivo es facilitar a las organizaciones la administración, personalización y profesionalización de sus eventos en línea, como remarcó Microsoft en un comunicado. Teams proporciona nuevas capacidades para personalizar las reuniones con la imagen de marca de cada organización y lograr un aspecto más profesional. Además, los administradores también contarán con nuevas opciones a la hora de gestionar las políticas de grabación de los eventos a través de la integración con soluciones de partners certificadas para Teams. Nuevas funciones Por otro lado, la compañía tecnológica puso en marcha desde agosto nuevas funcionalidades en su plataforma Teams, entre otras brindan la posibilidad de crear salas virtuales para que los participantes puedan sentirse «más conectados con su equipo y reducir la fatiga derivada de las videollamadas». Una de estas opciones es el «Modo Juntos», que mediante tecnología de segmentación de Inteligencia Artificial (IA), coloca a los participantes en un fondo digital compartido, haciendo que sientan que están en la misma sala. Este nuevo modo ayuda a que los usuarios se enfoquen en la cara y el lenguaje corporal de otras personas y permite captar las señales no verbales. Microsoft también introdujo la vista dinámica, que otorga un mayor control sobre la manera en la que los usuarios comparten contenido con otros participantes durante las videollamadas. Denuncia de Slack Pero no todas son buenas noticias para Microsoft, quien afronta una grave denuncia por uno de sus principales rivales del otro lado del Atlántico. El servicio de mensajería Slack lo denunció ante las autoridades europeas, acusando a la compañía de software de comportamiento anticompetitivo. Slack asegura que Microsoft está incluyendo ilegalmente el producto de mensajería Microsoft Teams, que es similar a Slack, en Office 365, su conocida paquetería de software para computadoras. Si el brazo ejecutivo de la Unión Europea decide investigar, Microsoft podría enfrentar enormes sanciones.