El CEO de Aluar y FATE dice: «Sin la intervención del Estado, no hay salida de la crisis económica»

0
Está al frente de dos empresas icónicas como son Aluar (que fabrica aluminio) y Fate (hace neumáticos). Además, tiene en su historial otras como la Hidroeléctrica Futaleufú, Transpa (transportadora de energía eléctrica) e incluso INFA, firma de ingeniería, y montajes industriales. Quien habla es Javier Santiago Madanes Quintanilla, un ingeniero de 66 años egresado de la Universidad Católica. Se lo consulta sobre todo: pandemia, crisis, deuda y acuerdo social. También, sobre la moratoria que impulsa el Gobierno, Vicentin, y fórmula público-privada en la economía. Periodista: La Argentina atraviesa la peor de las crisis que hayamos tenido memoria. ¿Qué análisis hace? Javier Madanes Quintanilla: En materia de pandemia y producción, los números son muy claros, pero hay realidades sectoriales que merecen una diferenciación. En nuestro caso, la actividad se mantiene en porcentajes que imponen los propios protocolos. Por ejemplo, una empresa alimenticia trabaja hoy al 75% u 80% en función de las restricciones que tiene que aplicar para poder funcionar. A partir de ahí vienen las quitas más grandes; en el caso nuestro, en Aluar, las restricciones por grupos que operan, aquellos especialmente exceptuados por edad o situaciones sanitarias determinadas. Si le sumamos los protocolos que aplicamos, algunos de ellos incluso imponen cierta rotación del personal, yo diría que estamos operando al 50% o 55% de nuestra capacidad. Nos va costar mucho levantar los niveles de actividad, mientras el episodio de la pandemia y la cuarentena continúe, para ser más claro. P.:¿Cómo impactan en términos productivos los necesarios protocolos sanitarios? J.M.Q.: Por ejemplo, en Fate, está el distanciamiento obligatorio entre nuestra gente, el piso de la fábrica puede contener un máximo de personas. Hay una estructura de servicios, hasta el vestuario, para todo existe una cantidad determinada de personas; el transporte privado también nos fue complejo de instrumentar; en rigor, tuvimos que duplicar la cantidad de transporte que teníamos antes, y así y todo hay limitaciones, la gente tiene puntos de encuentro, pero incluso aquellos que tienen autorización para trabajar no pueden utilizar el transporte público. La industria en la zona del AMBA trabaja al 60%. Pero en el interior, estos porcentajes pueden aumentar un poco o bastante. Incluso allí alguien puede llegar a su lugar de trabajo en bicicleta o moto. P.: Hablemos de la deuda. ¿Piensa que se llega a un acuerdo pronto? J.M.Q.: Hay que prestarle atención a la curva de aceptación. Tratar de determinar qué es sustentable para la Argentina. Vamos a tener una decisión pronto. Y el Gobierno deberá decidir en qué punto de la curva de aceptación se está conforme. Veo difícil que se logren mayorías totales en el caso de la deuda. Pero a partir de un escenario determinado, se puede ir a una aceptación parcial del 60% sin lograr el arrastre o se puede rechazar la oferta. Ya ahí entra un terreno de decisiones políticas. Si fuera parcial el acuerdo, es un problema. Si se queda un monto muy importante, entonces no queda despejado del todo el futuro. P.: ¿Ayuda la moratoria impositiva que impulsa el Gobierno? J.M.Q.: Hay que ver cada caso en particular. Es difícil hacer una evaluación por sector. Un pequeño comerciante no representa el mismo caso que alguien que se encuentra operando al 50% o alguien que trabaja en el sector agroexportador. No creo que pueda darse una sola respuesta. Yo creo que la moratoria se da prácticamente de hecho. Eso es porque está teniendo una ruptura de la cadena de pagos. Y ahí es cuando se empiezan a agotar las posibilidades financieras. Pretender que la parte impositiva no tiene repercusión es una ilusión. Vemos que cae la recaudación de una forma importante. Por eso yo pienso que la moratoria quizás funciona más para el sector pyme, y un poco menos para el sector de las grandes compañías. Ahí juegan otras cosas. A las grandes empresas no les cambia la ecuación la moratoria. Las grandes empresas también tienen problemas serios, pero son de otra naturaleza. Una moratoria seria útil, pero hay que pensarla en esos términos. P.: Pero entonces, ¿qué necesitan las grandes empresas? J.M.Q.: Yo creo incluso que en este momento, para las grandes empresas argentinas, lo más importante es discutir la viabilidad y sustentabilidad de cada sector. ¿Es posible que sigan produciendo? ¿Cuáles son las condiciones e incentivos que necesitan? ¿Cuál es el estado de situación que tienen hoy? No son muchos los sectores que pueden hablar de sustentabilidad de la ecuación económica, no es por el Gobierno, sino por el momento histórico, la pandemia; si queremos mantener actividad privada que no se destruya, vamos a tener que ser imaginativos. Lo que quiero decir es que con las herramientas que hoy disponemos el nivel de destrucción de la actividad privada va a ser muy fuerte. P.: ¿Es salud versus economía? J.M.Q.: El Gobierno eligió un camino para enfrentar la pandemia y es el que tenemos que seguir. No podemos compararnos con otros países para ver cuánto cayó la economía en cada uno de ellos. Pero lo que debe quedar claro es que lo primero que debería lograrse tras la crisis es una recuperación del capital de riesgo. Hay que aceptar los distintos escenarios en función de los tiempos de evolución de la pandemia. El deterioro que se ha generado es muy grande. P.: Distintas asociaciones empresariales reclaman políticas de desarrollo… J.M.Q.: Argentina no es un país muy generoso en términos de promoción de inversiones. Y no lo es desde hace muchas décadas. Siendo aún joven tengo recuerdos de la política de Frondizi respecto de inversiones. O tomar el ejemplo de Brasil, que tiene una modalidad de promoción de inversiones mucho más definida. Habría que buscar políticas parecidas. Vamos a tener que hacerlo en un marco de situación fiscal muy comprometido. No creo que la salida sea mediante al aumento de la presión fiscal a empresas. Lo veo muy complicado. Si usted necesita alimentarse, es preferible mantener la vaca viva y tomar la leche. Ahora se plantea ese dilema. Cuando uno busca resolver los problemas vía un impuesto al stock de riqueza no está pensando bien cómo ir al fondo de la cuestión. Esto no surgió con la pandemia, sino que es un tema global. Yo creo que la clave es encararlo por el lado de la readecuación de la redistribución en la creación de la riqueza y no tanto del capital existente. P.: Pero en muchos lugares del mundo se plantea la posibilidad de subir los impuestos a los sectores de mayores ingresos para financiar los efectos de la crisis… J.M.Q.: En este momento no es oportuno el impuesto a la riqueza. Hay que fomentar la inversión. Orientar los capitales hacia una actividad generadora de valor. Si el impuesto se aplica contra la especulación financiera, no tengo argumentos. Pero no es oportuno un impuesto a la creación de valor. Va a ser muy difícil tener un ciclo inversor que permita generar el valor que requiere la creación de riqueza y la posterior distribución. Si hay algo que vamos a estar necesitando, es recomponer los activos productivos. La caída de inversión en Argentina no sólo viene dada por la pandemia. Hace muchos años el país tiene niveles de inversión muy bajos. No podemos establecer barreras de capital con tanta facilidad. Sería bueno ver cómo otros países encaran este tema y a partir de ahí tomar las decisiones más inteligentes. Si uno se equivoca con la forma de implementar la redistribución de la riqueza, puede generar mucho más daño que el bien que se supone que hace. Cuando usted termina gravando las actividades de crecimiento, nos hacemos trampa. Lo único que genera es salida de capitales argentinos hacia países donde se les da tratamiento diferente. P.: ¿Lo entusiasma la idea de un acuerdo económico y social? J.M.Q.: Lo veo bien. Hablamos de un debate inevitable que aún no se ha dado. Son muchos los actores que van a intervenir en ese debate. Pero no estoy seguro de si de la pandemia se sale con los ánimos necesarios para darlo. De ahí pueden surgir algunas instancias que quizás no sean indicadas para este momento; la reforma laboral, por ejemplo. Yo no creo en las reformas laborales por decreto; las modificaciones deben darse de otra manera, a través de los convenios porque cada actividad tiene sus características particulares. P.: ¿El Gobierno se sobregiró en materia de emisión monetaria? J.M.Q.: Me parece que no podemos cerrar los ojos y pensar que todo eso no va a tener efecto. Hay que comprender que el Gobierno está tratando, de la manera que puede, de acompañar con emisión, cubrir agujeros, tanto en el sector público como privado. No creo que pueda hacerse otra cosa por ahora. P.: ¿Qué piensa de la gestión del presidente Alberto Fernández? J.M.Q.: Le tocó arrancar una gestión y de inmediato cambió todo. Creo que peor momento no podría haber elegido para ser presidente. Claro que él no eligió todo esto. Es muy difícil gestionar en estas condiciones. Es muy árido porque la propia dinámica que tiene la situación sanitaria lo lleva a deterioro en el tiempo por mejores intenciones que tenga. No lo envidio. Se enfrenta a un deterioro del capital político, de su imagen. La administración y gestión de la pandemia y la cuarentena se paga con capital político. P.: ¿Cómo evalúa la predisposición del Gobierno a intervenir en el salvataje de Vicentin? J.M.Q.: No me preocupa que el Estado intervenga en el juego económico. Yo creo que se puede tener bajo la forma de una actividad público-privada una ecuación razonable. Veo muy a la defensiva a mucha gente. Se entiende que hay algunos antecedentes que no ayudan, pero en este momento hay una ecuación de subsistencia en la fórmula público-privada que tiene mucho más valor que antes. Sin la participación del Estado, no es posible concebir una salida, tanto en términos sanitarios como también económicos. Y ojo que no soy estatista.

En cuarentena y de noche, en el Astillero Contessi botaron el pesquero “Federico C”

0
El astillero Contessi atravesó una tarde-noche particular. Este jueves, con la luz del día ya disipada y la marea en un punto alto, botó al pesquero “Federico C”, el buque más importante en la historia de la empresa, fundada en 1950. El porte de este congelador tangonero explica su importancia. La embarcación mide 39,9 metros de eslora; 9,70 de manga moldeada; además, exhibe casco de doble arista, proa con bulbo y hélice; todas características emergidas de un diseño propio. La unidad responde al prototipo 39AC/GV, orientado la pesca con tangones y congelado del producto abordo. Se trata de una apuesta del propio grupo empresario, ya que reemplazará al “Miss Patagonia”, con más de treinta años de servicios. Propulsión y carga Como parte del equipamiento, cuenta con motor principal Yanmar 6EY22AW, un auxiliar de babor y otro auxiliar de estribor Mitshubisi S6R T2MPTK, más un motor generador de puerto Cummins 6CTA-G2GD1 y planta eléctrica con tres alternadores. De acuerdo a los detalles ofrecidos por los constructores, puede congelar 18 toneladas del marisco por día y alojar a 32 tripulantes. Su nombre es un homenaje a Federico Contessi, fundador de la firma, y testigo ayer de la botadura. Minutos antes, sus nietas, Justina Goñi y Verónica Angeleri, había estrellado la botella de champagne sobre el casco en calidad de madrinas. Ceremonia y emoción Se trató de una ceremonia particular, con una mínima cantidad de público; principalmente obreros navales, algunos contratistas, empleados afectados a la maniobra, la tripulación y monseñor Armando Ledesma, quién bendijo a la embarcación. El distanciamiento social que impone el coronavirus y la necesidad de bajar al buque con una marea extraordinaria, alentada por los vientos del sureste que soplaron en las últimas horas, le dieron forma a un acto austero, pero plagado de emoción, gritos de alegría y lágrimas. Atrás quedaron 75 mil horas hombre invertidas en esta construcción. Ahora, resta el alistamiento final de sistemas eléctricos y frigoríficos, que se realizará con el buque a flote, así como la puesta en marcha de algunos equipos importados. Leandro Goñi, nieto de Federico y director del astillero, dijo: “Esperamos que este buque marque un punto de inflexión. Sabemos que existe una importante demanda potencial de esta clase de congeladores y estamos demostrando que se pueden hacer en la Argentina con iguales o mejores prestaciones que los importados”.

«Cronosoja»: en el Conicet desarrollan un programa para planificar la siembra de soja

0
Cronosoja es un software que permite predecir los estadios del cultivo de la soja en más de 300 partidos en las provincias argentinas. Fue desarrollado por un equipo multidisciplinario de grupos de investigación del CONICET, del INTA y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), y recibe el apoyo de empresas privadas como Syngenta y Don Mario. Su uso es gratuito y su formato amigable e intuitivo. Para obtener la mayor producción (del cultivo de la soja en este caso) es fundamental conocer cuáles son los momentos críticos en las distintas fases de desarrollo para aprovechar los periodos en los que se genera el rendimiento y la calidad de los granos, en las condiciones ambientales más favorables. “El modelo Cronosoja es una herramienta clave para poder diagramar la siembra del cultivo; permite seleccionar un cultivar en particular y una localidad para conocer cuándo ocurrirán cada una de las etapas del ciclo”, dice el investigador Daniel Miralles que trabaja en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET-UBA). Cronosoja no solo le permite al usuario conocer en qué fecha calendario ocurrirán los estadios fenológicos, o estados de desarrollo, del cultivo para cada momento del ciclo, sino que también le permitirá conocer el riesgo climático: estimar el contenido de agua útil, humedad del suelo y los daños por heladas. Además, el modelo contempla más de treinta variedades comerciales de soja disponibles en el mercado y abarca la predicción de 300 partidos de toda la región productora de soja de Argentina. ¿Cómo utilizarlo? El usuario debe ingresar al dominio cronosoja.agro.uba.ar/ y registrarse. Inmediatamente después le llegará un aviso de registro a su correo electrónico y podrá comenzar a utilizarlo. Al ingresar a la plataforma digital, se debe seleccionar una localidad o partido dentro de las provincias argentinas, una variedad de soja y una fecha de siembra. La información de salida mostrará la fecha de ocurrencia de cada estadio ontogénico, el riesgo de heladas y el contenido de agua útil en el suelo para cada una de las etapas fenológicas. Además, al pulsar el botón de los distintos estadios ontogénicos (íconos en verde), se desplegará una pantalla en la que se pueden ver imágenes ilustrativas de ese estadio seleccionado y una breve explicación de los procesos que están ocurriendo. Se puede así observar cada una de las etapas: siembra, emergencia, comienzo de floración, inicio de formación de vainas, semillas completamente desarrolladas y plena madurez. El backstage del programa Cronosoja utiliza algoritmos complejos que simulan, día por día, el estado de desarrollo del cultivo de soja de manera dinámica y se basan en la marcha de la duración del día (fotoperiodo) y de las temperaturas cardinales (base, óptima y crítica) que determinan la velocidad de avance del desarrollo. Las ecuaciones que definen cada etapa fueron aplicadas a una serie climática de más de treinta años, lo que permite conocer el error de predicción respecto de la ocurrencia promedio. Para el cálculo del contenido de agua en el suelo se utilizó el modelo de Balance Hidrológico Operativo para el Agro (BHOA), desarrollado en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Este modelo es utilizado actualmente para el monitoreo de humedad del suelo por el Servicio Meteorológico Nacional y por el INTA en sus informes semanales. Para conocer el riesgo de heladas, se trabajó con los datos de temperatura mínima del proyecto Power NASA. El modelo fue desarrollado por Daniel Miralles y Santiago Álvarez Prado, ambos investigadores del CONICET en el IFEVA (CONICET-UBA), por María Elena Fernández Long (FAUBA), Alan Severin (INTA) y otros colaboradores. La programación estuvo a cargo de Aníbal Crespo de la Unidad de Tecnología Informática de la FAUBA. Actualmente, el modelo se encuentra disponible solo para Argentina, pero está previsto ampliarlo a Paraguay, Chile, Uruguay y Brasil en el marco de un proyecto de colaboración del PROCISUR coordinado por la investigadora del CONICET Fernanda Gonzalez. Los científicos anteriormente habían desarrollado la serie CRONOS para trigo y cebada, que ya cuentan con 30.000 usuarios registrados. “Esperamos que este este modelo supere ampliamente esa cifra debido a que la soja es el cultivo de mayor área en Argentina y en gran parte de los países del cono Sur”, dice Miralles.

Cordero asado: Un grupo de productores argentinos impulsarán el consumo de carne ovina

0

Los argentino consumimos aproximadamente 118 kilogramos de carne al año. El consumo está liderado por la vacuna con 53 kg, aviar con 49 kg y porcina con 15 kg. De carne ovina se consume solo 1 kg. al año. Queda demostrado que el cordero tiene mucho por crecer. A modo de ejemplo, en Australia consumen 10,6 kg. de carne ovina y en Uruguay, 3 kg.

.
Los Mayines, un grupo formado por una gran diversidad de productores, cree que es posible agregar valor a la producción ovina, diversificar el consumo de carnes en Argentina y atender dos tipos de mercado.
.
Por eso comenzaron a transitar un camino -lento, pero firme- que los lleve a comercializar un producto que busca ganar un lugar en la dieta diaria de los argentinos.
.
Hace un tiempo, Gustavo Almassio, ingeniero agrónomo y productor agropecuario se sumó a Los Mayines: un grupo de pequeños productores de Cambio Rural Ovino, coordinado por un veterinario.
.
“Con parte de los integrantes (12) del Grupo, armamos una Sociedad Anónima para, como primer paso, comprar un terreno en el Parque Industrial de San Cayetano, al sur de la provincia de Buenos Aires. Luego, adquirir contenedores para levantar un frigorífico, uno para despostes y envasado al vacío, y otro para guardar los refrigerados”.
.
El segundo propósito consiste en hacer el desposte en San Cayetano; después vender la carne, y como objetivo máximo trozarla. «Son etapas sucesivas”, contó y agregó: “Durante este año es factible que podamos tener las cosas armadas, y después hay que completar las habilitaciones”.
.
Según comentó, se puede lograr la habilitación municipal y provincial, pero la más complicado es la de Tránsito Federal que permitiría llegar a CABA. Resaltó que en San Telmo se encuentra El Baqueano, un restaurante que se especializa en carnes autóctonas y alternativas, cuyo dueño es de San Cayetano. “Ojalá algún día podamos llegar con la carne de Los Mayines a El Baqueano, y para que eso ocurra tenemos que tener la habilitación para transito federal”.
.
Cuello de botella en la comercialización “La idea es no solo comer cordero a la cruz en alguna fiesta, sino tratar de tener un animal más pesado para trozar”, así lo expresó Almassio. En este sentido, cabe resaltar que hace aproximadamente un año, en el marco de la Ley Ovina, se creó el programa o mejor dicho marca “Cordero Argentino”, y uno de sus objetivos es que los consumidores tengan un acercamiento más directo con este tipo de producto.

«La carne ovina tiene todo para crecer. Hace falta articular la oferta y demanda”.

Uno de los temas en este camino de agregar valor y vender es tener constancia en el tiempo. Al respecto, ejemplificó: “Si alguien va a comprar paleta trozada a la carnicería, lo importante es que lo encuentre en la semana y que no sea coyuntural o estacional”. En segundo lugar, ser interdisciplinario para aprovechar el negocio. En este sentido, reconoció: “Los productores podemos conocer tranqueras para adentro, pero tiene que haber gente capacitada que entienda de agronegocios, administración, y cobranza. Los productores no estamos preparados para eso, esa es la etapa que va a venir cuando tengamos armado todo esto”.
.
La carne ovina tiene mucho para crecer. Hay un potencial enorme y sobre todo, cuando hay cada vez más personas interesadas en consumir un producto «natural». “La mayor parte de la ganadería ovina es pastoril, y además, genera arraigo territorial porque se requiere gente para llevar adelante la actividad. Con nuestra marca queremos empezar a contar esa historia”, apuntó Almassio.

El gobierno de la C.A.B.A. lanza una encuesta para conocer el estado inmunológico de los porteños

0
Este proyecto busca reunir información sobre el estado inmunológico general de la población respecto al COVID-19 y observar la evolución de la infección en este momento. Se realiza a través de una muestra probabilística. Está a cargo del ministerio de Salud porteño y de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad. Para completar el estudio, un enfermero se presentará en las viviendas seleccionadas entre las 10 y las 17, de cada día. Pedirá la firma de un consentimiento y hará extracción de sangre, mediante punción de dedo, para determinar la presencia de anticuerpos. Se elegirá a una persona mayor de 18 años que resida en la vivienda y los resultados estarán disponibles a partir de 5 días de tomada la muestra. Si el testeo es positivo, se invitará a la persona a realizarse un hisopado. «Aunque la participación no es obligatoria, es importante resaltar que esta encuesta es la mejor manera de conocer la dimensión real del virus en la Ciudad. La información obtenida es un insumo para tomar políticas públicas en relación a la salud», afirman desde el ministerio de Salud de CABA. Observación de AgendAR: El resultado de esta encuesta será un dato estadístico, porque es imposible sacarle sangre a los casi 3 millones de porteños; ni siquiera es práctico hacerlo, en un lapso razonable, con todos los que pueden estar infectados. Atención: no estamos diciendo, como algunos, que ese dato es sólo de interés académico. Puede ser útil para el diseño de una política sanitaria de plazo mediano. Pero, ¿es el mejor uso del personal y los recursos sanitarios cuando los contagios por cada 100 mil habitantes son los más elevados del país? ¿Cuándo se dice en el diario de mayor circulación que es más probable infectarse en Buenos Aires que en Londres o Madrid? En nuestra opinión, este proyecto que ya se ha puesto en marcha será útil en la emergencia si se utiliza para incrementar la provisión de plasma, su donación por parte de aquellos a los que se detecten anticuerpos. Este plasma es, hasta ahora, el mejor recurso para luchar contra el coronavirus.

Un avión para resucitar una fábrica, una fábrica para resucitar a un país – Conclusión

0
(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)
  1. EL IA-100 TENDRÁ QUE FABRICAR UNA FÁBRICA
El IA-100, ese nuevo y viejo avión para reequipar de cadetes de pilotaje a la Fuerza Aérea, entró en estudio preliminar en invierno de 2014. Se decidió darle curso urgente: insólito en Argentina, pasó de planos a volar en 18 meses. Y es que se corría contra reloj. Si ganaba las elecciones el Pro, probablemente lo trataría como Herodes a la infancia. Y pasó tal cual. En 2016, en plan Inquisición Española, la abogada y diputada riojana Cristina “Nany” Salzwedel entró y salió de la FAdeA sin haber logrado mandar a la hoguera a nadie, pero con algunos nuevos proyectos militares y duales recientes enterrados vivos. Pobrecito IA-100, no hubo ni tiempo ni de bautizarlo. Los abogados riojanos (pienso en Menem) no han sido piadosos con la fábrica. La siguió un segundo interventor, el señor Ércole Felippa, industrial lechero (sic), cuya profesión en sí ya era un mensaje a la FAdeA (“Ustedes no existen”). Y la fábrica empezó a existir cada vez menos. Finalmente vino el “profesional cool”, Antonio Beltramone, manager financiero de SOCMA y gerente de RRHH de la Fiat, con herramientas como la jubilación de expertos viejos para recontratarlos flexibilizados “porque son como familia” (sic). Sí, tiene razón, lector, es más o menos el manual de gestión del talento profesional con que las zaibatzu japonesas dominaron el mundo electrónico y automotriz en los ’80… pero al revés: si sabés mucho, te echo. A Beltramone todavía lo añoran las viudas de Macri (Infobae) por haber echado a 700 personas “que no cumplían tareas”. Debió ser difícil cumplirlas en una fábrica de aviones que, en fin, ya no fabricaba aviones. FAdeA se había ido volviendo un taller de chapa, pintura y frenos que subsidiaba a las dos mayores competidoras de Aerolíneas, LAN y a Flybondi, la aerolínea de Macri. Y así, mientras los bárbaros otra vez quemaban Roma, el IA-100, avión escuela que con toda la furia puede costar U$ 600 mil por unidad, se cubrió de polvo en un hangar. «Como forma de ahorro». Entre tanto, siempre en plan de ahorro, el presidente Mauricio Macri y su ministro de Defensa, Oscar Aguad, compraron 10 Beechcraft AT6 Texan 2 turbohélice a U$ 16 millones por unidad. Esta máquina tapona simultáneamente la modernización de los Pampa III y los Pucará, así como el del mentado IA-100. Lo realmente interesante es que por el precio de un Texan se construyen casi 27 IA-100… Ahora está frente a la fábrica Mirta Iriondo. Fue decana de la FAMAF (Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba), ex directora de Planificación Industrial del Ministerio de Defensa. En su exilio en Suecia obtuvo una maestría en Ingeniería Física y un doctorado en Matemática. El día en que asumió el cargo, Infobae le reconoció los pergaminos académicos, pero avisando al lector que extrañaba “la solvencia de Beltramone”. Y es que Iriondo no acredita sus laureles en finanzas, megadespidos o lácteos. La actual presidenta de FAdeA. Pergaminos y cargos, ver arriba. La nueva conducción de FAdeA no desató (resulta obvio) una cacería de brujas contra la anterior. Agradece, eso sí, que no se haya cercenado la relación con Embraer y sigue dispuesta a vender mantenimiento, algo que FAdeA había iniciado en tiempos pre-macristas. Como FAdeA está certificada internacionalmente para reparar Boeing 737 y Airbus 320, naves que en América Latina las hay a patadas, probablemente será un buen negocio “de volumen” y en dólares. Volumen y dólares son algo que FAdeA necesita desesperadamente. Eso estará nuevamente accesible cuando se mitigue la pandemia y vayan resurgiendo el turismo y la aviación. Pero FAdeA se propone no sólo mantener aviones de línea sino seguir repotenciando el gastado parque aéreo de las 3 fuerzas armadas. Y además, el de todas las fuerzas nacionales de seguridad, y de las provinciales que toquen timbre. Éste es un negocio con menos divisas y menor volumen que el de las aerolíneas. Pero está más cerca de la misión fundacional de la fábrica, y tiene techo para crecer. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, sintetizó un programa inmediato con gusto a poco, pero es lo que hay. Este año FAdeA entregó a la FAA otro Hércules puesto a nuevo (para lo cual tiene licencia de Lockheed), y le pone turbinas Pratt & Withney  PT6A-62 canadienses, aviónica israelí Elbit y “otros sensores” a 5 Pucas, que volarán a cerrar algunos agujeros en el Escudo Norte donde todavía se cuelan unas 40 avionetas/mes volando de noche, pegadas al piso y bajo el radar. Esos 5 Pucas se llamarán Fénix, nombre que alude a su resistencia al “fuego amigo”. El año pasado, la FAA, que en 1984 rompió los utilajes de construcción, que luego atrasó años enteros la remotorización, que disminuyó a la carrera el número de células viables entregándoselas a los intendentes como estatuas de plaza, por fin se atrevió a desprogramarlos oficialmente. El “timing” no les pudo salir peor. Ups, este año algunos muertos resucitarán. Los Fénix podrían tener visión infrarroja estabilizada en la nariz, y algún radar de INVAP en barrido lateral, e instrumentación tipo “full glass cockpit”, esas grandes pantallas multifunción para sustituir a los relojes analógicos. Van a ser los primeros cazas nocturnos de nuestra historia. Y si se consiguen más turbinas, podrían no ser los últimos. Rossi al asumir hablo de recuperar 19 Pucas. ¿Son los únicos que no se han vuelto estatuas? ¿O hay otras células viables? En 2019 se hablaba de 30. Como sea, ésa no es una auditoría encomendable al propietario. Rossi hablo también de construir más Pampas III, pero sin atarse a números. Y es que el Pampa es un buen avión, sólo que jodido de construir y ni te cuento de vender. De construir, porque los genios de la FMA que lo codiseñaron con Dornier le dieron un 100% de componentes importados. Supongo que el plan original era irlo nacionalizando de a poco, pero eso no ocurrió. Y obviamente, mientras Lockheed estuvo de okupa pago en la fábrica, no trató de desarrollar proveedores locales. En realidad, le daba tan poca bola a su negocio cordobés que en los últimos 5 años, los únicos gringos en la planta eran un contador de la Lockheed y los mamuts del US Marine Corps que, con anteojos negros y equipados a guerra, custodiaban ese pedazo de territorio diplomático estadounidense. FAdeA logró que un 3% y luego un 12% del Pampa fuera argentino, pero desarrollar proveedores calificados por normas de calidad (INVAP lo puede decir bien) raramente lleva menos de una década. Y los tipos tienen que saber toda esa década que trabajan para programas asegurados sin importar quién gane las elecciones, y que cobran. Y es duro de exportar, el Pampa III, por varios factores, pero entre ellos –inesperadamente- está la aviónica israelí. En 2019 Evo Morales le dijo a Macri: “Deme tres”, para levantar un muerto que Argentina tenía con Bolivia por la provisión de gas. Pero la cancillería israelí trabó la venta debido al presunto antisemitismo del entonces presidente (legítimo) boliviano. Teóricamente, ahora que lo tumbaron, los Pampas deberían poder venderse, pero…
  1. a) Morales no parece antisemita, y el único y fortísimo racismo en Bolivia es más bien un asunto de blancos hispanohablantes contra indios y mestizos aymaras y quichuas;
  2. b) el objetivo de aquel bloque fue probablemente trabar una exportación militar Sur-Sur, y bajo el guante del simpático Feter Shmuel se adivina la mano del Tío Sam;
Por vaya a saber qué otros motivos se cayeron ventas en Ecuador y Guatemala. Y fue una lástima, porque cobrar U$ 14 millones por un Pampa es una torta. Ojalá pudiéramos comprar materias primas pagando con Pampas. Pero sin más aviopartes locales, es duro incluso mantener el plantel de aviones propio. Aquí hay solo 31 Pampas volando. La FAdeA tiene todo un estado al cual devolverle credibilidad en su capacidad de dominio territorial. La Armada, por ejemplo, necesita resucitar su componente aéreo. Cuando se hundió el ARA San Juan, Argentina pasó por la humillada angustia de casi no contar con aviones de búsqueda y rescate operativos. Pasó también por el trauma de tener que recibir ayuda de demasiados países, entre ellos algunos con los cuales hubo y persiste hipótesis de conflicto. Los Orion y los Tracker II antisubmarinos de la Armada están a espera de renovarse. ¿Es posible transformarlos en AWACS, centros voladores de control aéreo? ¿Y es posible que estos AWACS dirijan no sólo aviones pilotados, sino drones? Rossi todavía no habló de ello, pero el programa de FAdeA que puede abrirle más futuro es el SARA, el Sistema Aéreo Robótico Argentino, cancelado por adivinen qué exministro de Defensa (lo llaman «Terminator»). Se abren posibilidades. Si se crea una red que enlace informáticamente los radares y otros sensores de INVAP a bordo de aviones y drones argentinos de observación y combate, a la CONAE con sus satélites-radar como los SAOCOM, y que use exclusivamente los satélites de telecomunicaciones de ARSAT, ¿no podemos hacer del Mar Argentino, hoy casi caminable debido a los pesqueros piratas, un sitio mucho más peligroso de invadir y de saquear? La FAdeA sin duda tendrá sus primeros balances en azul cuando venda MUCHO mantenimiento a aerolíneas. Ése será su pan de cada día. Pero tiene el deber fundacional, a contrapelo y además mal pago de ser un pilar de la defensa nacional, y eso en el peor momento de su historia, tanto en equipamiento técnico como en recursos humanos. El IA-100 es volver un poco a su misión fundacional, y desde muy abajo, pero ¿cuál es el techo? Clarísimamente, no se sabe. ¿Da para nuevo “avión de bandera”, el pequeño IA-100? Pregunta compleja. El único modelo actual no es un prototipo, sino un demostrador tecnológico. Puede entendérselo como un pre-prototipo. ¿Y qué demuestra? Demuestra que FAdeA domina el arte de cortar telas muy duras, pincelarlas en resina, curarlas en autoclave al vacío, transformarlas en piezas estructurales más resistentes a la tensión que el duraluminio pero hasta un 40% más livianas; y hacer un avión argentino certificado por normas FAR 23. Pero además demuestra que FAdeA ha sobrevivido y puede crecer, y además quiere. Esto, para mí, lo hace “de bandera”. El empenaje del IA-100, y el nombre de la fábrica a la que ojalá ayude a volar de nuevo Y existir no es poco. Más allá de que las ventas del IA-100 sean estrepitosas o modestas, este avión volando aquí y en algunas ferias aeronáuticas internacionales a la FAdeA le cambia la historia. Y la facha. Todos los componentes que forman la célula del IA-100 son de fibra de vidrio, aunque no así los largueros de ala, dos perfiles de fibra de carbono, material más difícil de trabajar y menos resistente al corte, pero de mayor elasticidad y aún menor peso. El Kevlar no se usa, porque no hace falta blindar el motor o al piloto en dos “bañaderas antibalazos”: el IA-100 entrenará a militares (y civiles), pero no está pensado para llevar armas, ni siquiera montadas bajo las alas. Para ello necesitaría “hard points” subalares y perdería bastante en aerodinámica. Su único propósito militar es formar militares. Nada menos. El demostrador tiene algunas pocas piezas metálicas: la ballesta elástica  del tren de aterrizaje fijo es de duraluminio. En cambio se usa acero aeronáutico en las charnelas (bisagras de los alerones, flaps, timones de profundidad  y de deriva), en los puntos de izado (argollas para colgar el aparato de una grúa) y en las bancadas que aguantan el motor. Obviamente también son metálicos el motor y el tablero. El resto del IA-100 es de materiales compuestos, y por eso pesa apenas 637 kg. sin combustible ni ocupantes. Cargado a full raya los 960 kg. Con un motor sin pretensiones, como el Lycoming chico, tiene 1 HP por cada 5,3 kg. de masa, y esto le permite despegar sin transpirar en 350 metros. Rápidamente veremos carreras de despegue más cortas cuando se vaya llegando a vuelo acrobático. En el modelo B, con un Lycoming de 260 burros y esas alas de flujo laminar, casi libres de turbulencia, costará tenerlo pegado al piso. De la resistencia de esas alas ya se habló, y al repasar las cifras todavía me asombro. Pero son las que corresponden a un avión acrobático. ¿Quién quiere una máquina de éstas? Por una vez, la Fuerza Aérea Argentina, pese a su herencia ideológica de “compre no nacional”. Hoy la opción es quedarse sin pilotos y desaparecer. Como dice el Martín Fierro: “No hay cosa como el peligro/pa’ refrescar a un mamao ”. Y también dice: «Hasta la hacienda baguala/cae al jagüel con la seca». Por lo pronto, la decisión sobre el IA-100 la toma el ministro de Defensa. Agustín Rossi dijo que quiere entre 30 y 40 IA-100 para la Fuerza Aérea, y piensa en al menos 10 para el Comando de Aviación Naval. No se va a llegar a eso rápido: primero hay que homologar a normas FAR 23 el prototipo B del entrenador militar. Poniéndole toda la furia, a eso se podría llegar a comienzos de 2022. Desde entonces, se fabricarían 2 aviones por mes. Si cree que es poco, los rivales como Cirrus, Diamond o Grob no superan los 30 aviones/año. Salvo para monstruos como Boeing, Airbus o Tupolev, con muchos procesos robotizados, es curioso hasta qué punto la construcción de aeronaves sigue siendo un asunto casi artesanal. Eso es lo que la vuelve una industria tan keynesiana, tan generadora de empleo calificado, tan potencialmente útil para darle unos paletazos de cardioversor al PBI. ¿Se puede ir por más con el IA-100? Sí, saliendo del país. Depende de participar en algunos pocos pero grandes festivales aéreos, preferiblemente con una escuadrilla en lugar de un mero “stand”, de no delirarse con el precio y de buscar representantes para desarrollar un servicio de posventa internacional honesto. Para ganar plata hay que gastar plata. Una marca se construye. Si se toma la decisión de llevar el IA-100 afuera, rivales no le van a faltar, pero si el estado argentino lo entiende como un negocio, tampoco compradores. Mercado hay, y es (por definición de Adam Smith) ese sitio donde se dan y se reciben patadas. En 2019, AgendAR objetó la explicación de Antonio Beltramone para no construir el IA-100: demasiada competencia en ese segmento aeronáutico. Si hubiera dicho algo parecido en Fiat cuando la firma presentaba su 4×4 “Toro”, ¿cuánto habría durado? Dicho de vuelta: el demostrador hoy de vuelta al ruedo no es el prototipo. Pero los productos finales van a ser muy parecidos, con más motor, una cabina unos centímetros más ancha y tren retráctil. Por ahora serían el modelo B para entrenamiento básico de cadetes aeronáuticos, y el C, con habitáculo ampliado a  4 personas. Si vuelve a existir una política de fomento del pilotaje, el modelo C podría dar servicio a nuestros aeroclubes, donde la avioneta promedio tiene 50 años. Lo podrían también querer como “avión de enlace” (en jerga castrense) los gobiernos provinciales, las fuerzas de seguridad y las empresas privadas.   El tablero del IA-100, un “full glass cockpit” de Garmin, armado por Redimec. La potencia informativa del Full Glass Cockpit que trae el demostrador es casi enloquecedora. El piloto puede volar bajo de noche, ya sea “mirando” el paisaje en infrarrojo a través de una cámara Garmin,  o zigzagueando a través del relieve porque el avión tiene cada loma, árbol o edificio de la superficie terrestre almacenado en su memoria, y lo despliega. Es el modo en que navegaban –sin piloto- los misiles crucero del Tío Sam en los ’80. Hoy eso se ha vuelto tecnología civil, si uno tiene los morlacos que exige Garmin. No dudo de que parte de estos sensores, actuadores y pantallas se pueda hacer aquí. Un modo muy directo de bajarle el precio a los modelos B y C es ofrecer menos aviónica. Me adelanto a su rechifla, lector: los pilotos mayores de 40 no soportan los comandos “touch” y menos aún que Garmin te los cambie de lugar desde Olathe, Kansas, y porque se le cantó a un programador, si le da por seguir la tradición de Microsoft o de Tesla Motors. Sin llegar a los extremos de los ultralivianos, que vuelan sólo de día, con buena meteorología y apenas con 6 relojes analógicos, se puede simplificar mucho la oferta de sensores y/o comandos por pantalla. No hace falta un centenar, y menos camuflados en los nodos remotos de un un árbol de navegación indescifrable. El aprendiz de piloto, incluso joven, agradece cierta simplicidad en la información: volar es una disciplina tetradimensional y minuciosa, en la que de pronto sucede mucho y a la vez, y el tiempo importa tanto como las distancias y las alturas. Y no hace falta una emergencia para ello: entrar en un aeropuerto con mucho tránsito tratando de acatar las órdenes del torrero, que suele hablar en monosílabos y con una dicción horrorosa, ya pone un poco los pelos de punta. Los humanos no somos siquiera somos arbóreos y de las alturas, como nuestros primos, los chimpancés. Somos primates terrestres, nacidos en la chatura de la sabana africana. El vuelo sobrecarga fácilmente nuestros sentidos, entendimiento y capacidad de ejecución. Volar podrá ser una actividad bellísima, tal vez una de las experiencias cumbres de cualquier vida, pero de fácil no tiene nada. Incluso en los aeroclubes más silvestres, donde no hay torrero para ordenar la actividad y los pilotos de fin de semana concurren en bandada justamente por eso, es difícil encontrar “aeronabos” en gran cantidad. Y es que los muy malos pilotos, a diferencia de los muy malos automovilistas, no duran. Darwin y Newton lo garantizan. ¿Qué le falta imperdonablemente al IA-100? Un nombre. Para abrumar un poco a la FAdeA pero sobre todo para bancarla, porque la recontra-queremos, sería joya que los lectores le hagan propuestas a la fábrica. Queremos que los renacidos secundarios técnicos bauticen al IA-100. ¿Una cronología del futuro? En 2021, el “roll-out”: el prototipo B sale de un hangar, los flashes enceguecen, Rossi e Iriondo esconden bravamente un lagrimón, y los aerobobos nos babeamos. En 2022 el avioncito se trata de ganar la homologación FAR 23 haciendo cosas escalofriantes en el cielo, lo que es una buena ocasión de subirlo a redes y mostrarlo “urbi et orbi”. En 2023 entra en producción. Si vuelve a ganar la gente que trajo a Terminator, La Diputada, El Lechero y El Profesional, lo único que podrá defender al IA-100 de tanta artillería antiaérea será el éxito comercial. No sobra el tiempo. Lo dicho: el aparato necesitará un despegue corto y una trepada rápida. Y FAdeA, cambiar su historia. Y agarrate, Catalina.

Daniel E. Arias

Se reprogramó el lanzamiento del SAOCOM 1B para fines de agosto. Space X requirió tiempo adicional

0
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, informó que tras las resoluciones que tomó la fuerza aérea de Estados Unidos, el despegue del satélite argentino SAOCOM 1B fue reprogramado para fines de agosto. En el comunicado, la Conae confirmó que tras los ensayos de los 18 profesionales de la comisión el Satélite Argentino de Observación Con Microondas (Saocom) 1B se encuentra en óptimas condiciones y listo para ponerlo en órbita. La fecha prevista era ahora, a fines de julio, pero la empresa Space X pidió tiempo adicional para poner a punto el vehículo lanzador. «Este tiempo adicional lo acerca a otros lanzamientos previstos desde esa Base, por lo cual la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, encargada de las autorizaciones de los lanzamientos de misiones desde Cabo Cañaveral, dispuso esta reprogramación». En octubre de 2018 fue lanzado el Saocom 1A de idéntico diseño y en esta ocasión el 1B completará la constelación Saocom con el objetivo central de medir de la humedad del suelo y aplicaciones en emergencias, tales como detección de derrames de hidrocarburos en el mar y seguimiento de la cobertura de agua durante inundaciones. Una vez que se concrete el lanzamiento del Saocom 1B, ambos satélites actuarán «en tándem» en el relevamiento de información, orbitando a 620 kilómetros de altura.

Avanza en Diputados una reforma a la ley de quiebras para evitar un cierre masivo de empresas

El oficialismo de la Cámara de Diputados impulsará, con la venia del Ministerio de Justicia y el apoyo de la oposición, una reforma a la ley de concursos y quiebras para evitar el cierre definitivo a miles de empresas en riesgo.

Los legisladores deben actuar con celeridad porque mañana lunes 27 los juzgados del fuero comercial abren sus puertas, y se prevé una catarata de presentaciones por juicios, ejecuciones y demandas contra empresas que, por las consecuencias de la pandemia, no pueden afrontar sus deudas. El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, acordó con los referentes de la oposición a priorizar este tema en la agenda legislativa y a acordar un proyecto común. La ministra de Justicia, Marcela Losardo, remitió a Massa una propuesta de modificación de la ley de quiebras que, en líneas generales, apunta a que las personas humanas y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), cuenten con mayor oxígeno para negociar sus deudas con los acreedores y puedan mantenerse en actividad. La intención de Massa es conciliar la propuesta del Poder Ejecutivo con los proyectos de ley que, con el mismo objetivo, presentaron los diputados Cristian Ritondo (Pro), Graciela Camaño (Consenso Federal) y Carlos Selva (Frente de Todos). Desde el Ministerio de Justicia confirmaron que colaborarán con el debate con aportes propios. «La idea es que la ley surja del Congreso para que se le dé visibilidad y riqueza al debate». La propuesta del Poder Ejecutivo, que replica en algunos aspectos las iniciativas ya presentadas por Juntos por el Cambio Consenso Federal, tiene dos pilares: por un lado, recomienda suspender por 90 días hábiles los pedidos y las declaraciones de quiebra, las ejecuciones de garantías y la liquidación de los bienes, al tiempo que propone prorrogar por 180 días el vencimiento del período de exclusividad que cuenta el deudor para formular propuestas de acuerdo preventivo con sus acreedores. El otro eje de la propuesta del Poder Ejecutivo promueve el Acuerdo Preventivo de Acreedores (APE), para que las MiPyME en situación de cesación de pagos, dificultades financieras o sobreendeudamiento puedan recurrir a un procedimiento extrajudicial que actúe como un régimen de protección frente a las medidas judiciales que les impidan llevar adelante su actividad, permitiéndoles negociar sus pasivos en un marco de tranquilidad con sus acreedores. El objetivo es que, con esta herramienta, los deudores puedan llegar a un acuerdo preventivo extrajudicial, más sencillo y menos oneroso que un proceso concursal judicial. El proyecto de Ritondo propone una figura similar: el Procedimiento de Reestructuración Empresaria Simplificada (PRES), una herramienta de reestructuración de deuda que llevaría unos 180 días, en lugar de los 9 a 12 meses que demanda un concurso preventivo o los años que insume un proceso de quiebra. as cámaras empresarias, los jueces comerciales y abogados especialistas en la materia imploran que el Congreso actúe cuanto antes. Tanto abogados como empresarios temen que se produzca una «Puerta 12» cuando este lunes se levante la feria judicial y los tribunales se vean colapsados ante una avalancha de cheques rechazados y de pedidos de convocatoria y de quiebra. «La situación es dramática: según nuestra encuesta, el 10% de las pymes está en una situación muy crítica. Esto involucra a 60.000 empresas de todos los rubros y afecta a un universo de entre 300.000 a 600.000 trabajadores», advierte Pedro Cascales, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). «Esta crisis es peor que la de 2001/2002», insistió. Los datos de la AFIP parecen darle la razón: en abril y mayo pasados (los primeros dos meses de cuarentena) 18.546 empresas dejaron de aportar a la Seguridad Social y se desprendieron de 284.821 empleados.

Convocan a voluntarios, entre 18 y 85 años, para probar la vacuna del COVID-19. Ya hay 15 mil!

0

El primer ensayo clínico en nuestro país que probará una de las 4 vacunas más adelantadas para prevenir el coronavirus comenzará ahora en agosto. Los voluntarios se inscriben en una página web. Se trata del estudio de fase 3 de la vacuna del laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech, que en Argentina estará liderado por el infectólogo Fernando Polack. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, confirmó que «ya se anotaron más de 15.000 voluntarios».

Indicó en un reportaje radial «se va a sumar personal del Hospital Militar que hará el seguimiento». (El Dr. Polack ya había revelado, en esta nota que publicó AgendAR, que el estudio de prueba de la vacuna contra la Covid-19 comenzaría en agosto en el Hospital Militar de la ciudad de Buenos Aires). Rossi sostuvo que hay voluntarios en las Fuerzas Armadas, pero los voluntarios ya anotados superan la necesidad prevista. Esta vacuna ya tuvo buenos resultados en las primeras instancias de la investigación clínica. La fase 1 (donde se mide la seguridad) y fase 2 (donde se empieza a medir la eficacia) ya se están realizando en Estados Unidos y en Alemania, desde abril y mayo respectivamente. La fase 3 (confirmación de eficacia clínica, en una grupo humano mucho mayor) se hará en Estados Unidos, en Alemania, en Argentina. y probablemente en otros países, según anticipó Alejandro Cané, director de asuntos científicos de vacunas de Pfizer para Norteamérica. En Argentina se probará el 20% del material disponible para esa etapa del ensayo. Para eso se reclutarán voluntarios de entre 18 y 85 años. No pueden participar mujeres embarazadas o en período de lactancia. Quienes quieran sumarse a esta investigación, pueden expresar su voluntad en esta página web (verificada por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT). Esto fue necesario, porque para postularse al estudio hay que completar varios datos personales. Desde la ANMAT aclararon que este organismo no participa en la convocatoria de voluntarios para los estudios clínicos ya que esto lo realizan los investigadores, en este caso la Fundación Infant, que lidera el doctor Polack. Lo mismo informaron desde la filial local de Pfizer. Al ingresar a la página, lo primero con lo que se encuentra el interesado es una breve explicación sobre el estudio en la que se hace una aclaración importante: no todos los que finalmente sean seleccionados recibirán la vacuna. «La mitad de los participantes en el estudio recibirá la vacuna en desarrollo y la mitad recibirá placebo –en forma de inyección de solución fisiológica. De esta manera se puede evaluar comparando los resultados en los dos grupos si la vacuna es eficaz para prevenir COVID-19. Esta división entre un grupo que recibirá el fármaco y otro que no (que se llama «grupo control») es el protocolo que se aplica en el estudio de todos los medicamentos. El postulante tiene que completar un formulario, para que los investigadores puedan contactarse «y aclarar sus dudas». Primero debe contestar tres preguntas: si tiene entre 18 y 85 años, si vive en CABA o a menos de 60 kilómetros de Capital y, si es mujer, si está embarazada o en período de lactancia. Luego, si el postulante califica para el reclutamiento, tiene que informar su nombre, DNI, edad, dónde vive, y brindar también un e-mail, un celular y otro número de teléfono y un horario de contacto, además de responder a través de qué medio se enteró del proyecto. Finalmente, para completar el registro, tiene que validar la postulación a traves de un enlace que recibe por mensaje de texto en el celular que informó. Desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) emitieron esta semana un comunicado brindando detalles de cómo es la participación en una investigación clínica, que siempre es voluntaria y gratuita. El voluntario debe brindar su consentimiento a través de un proceso que incluye recibir información detallada de todo lo relacionado con la investigación. En cualquier momento puede cambiar su deseo de participar, sin consecuencias, y debe recibir toda nueva información obtenida sobre el producto en investigación. En todo estudio existe además un comité de ética que tiene como objetivo proteger los derechos y seguridad de los participantes.

Las ventas en pandemia: crecen en los supermercados; caen, al piso, en los shoppings

0
Empujadas en parte por la compra electrónica, y a pesar de la crisis generada por la pandemia de coronavirus, las ventas en supermercados mostraron una mejora del 5,1% en mayo respecto del mismo mes de 2019. De acuerdo con el informe difundido por el INDEC, en mayo las ventas en supermercados sumaron un total de $ 24.038,2 millones (a precios constantes), lo que representa un aumento de 5,1% respecto a mayo de 2019. A valores corrientes, llegó a $ 78.682, es decir, un 54,8% más. En el caso de los autoservicios mayoristas, las ventas sumaron $ 3.945 millones (valores constantes), un 4,2% más que igual mes del año previo. Si se diferencia las compras hechas de manera presencial en los supermercados y las concretadas por el canal online, el informe oficial arroja un dato llamativo, con una suba cercana a 280% en la venta electrónica. El informe señala que en mayo de 2020 las ventas totales a precios corrientes en los locales ascendieron a $ 75.054 millones, lo que representa un 95,4% de las ventas totales y muestra un aumento del 50,5% respecto a mayo de 2019. Por su parte, las ventas totales a precios corrientes por el canal online sumaron 3.628 millones, un 4,6% de las ventas totales pero que creció un 276,2% respecto al mismo mes del año anterior. En cuanto a la segmentación por rubros, los aumentos interanuales más marcados a precios corrientes fueron exhibidos en productos electrónicos y artículos para el hogar (129,5%), seguido de verdulería y frutería (81,6%) y productos de almacén (58,9%). Entre los tres representaron casi el 40% de las ventas totales en supermercados. Como era previsible, los locales considerados no esenciales, en muchos casos cerrados por disposiciones oficiales, no registraron el mismo desempeño. En los shoppings de todo el país las ventas se desplomaron por encima del 95%, al no tener habilitación para abrir por la cuarentena.