El primer viñedo santafesino, a 113 kilómetros de Rosario

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No, no se frote los ojos creyendo que leyó mal el título. En plena pampa húmeda, allí donde la soja es la reina indiscutida de los cultivos, un grupo de emprendedores se animó a dar forma al que será el primer viñedo de la provincia de Santa Fe.
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Aunque por ahora se trata de una iniciativa más recreativa que de índole comercial, se trata de antecedente que sin dudas quedará como un hito histórico para una región que ubica a la vid en el supermercado antes que en la propia tierra.
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El centro de la historia ocurre en la zona rural de Arteaga, ubicada en el cruce de las rutas 15 y 92, a 113 kilómetros de Rosario. Sus escasos 88 metros de altura sobre el nivel del mar no impidieron a Luciano Palasesi soñar con tener el primer vino made in Santa Fe.
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Palasesi es un productor agropecuario que desde hace unos años rescató una vieja receta de la abuela y creó «Doña Elba», un emprendimiento vinculado al segmento de los chacinados. Sus salames -que vende tanto en locales comerciales como en su propio restaurante ubicado al costado de la ruta- fueron, de hecho, la conexión con el vino.
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«Me encontraba en Córdoba en una exposición cuando hablando con algunos amigos conocimos a Matías Prieto, un especialista en enología que asesora grandes empresas y se copó mucho con lo que le contamos sobre todo el asunto de Doña Elba. Al poco tiempo pasó por el restaurante, vio el campo y nos convenció de plantar un viñedo», contó en diálogo con Agrofy News Palasesi, quien vive todo el proceso de manera «divertida y entre amigos».
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El viñedo de Arteaga ya obtuvo una pre calificación de las autoridades nacionales y en estas semanas continúa con los trámites para su registración oficial. De obtener luz verde, se convertiría en el primero de Santa Fe (anteriormente hubo otras experiencias en la provincia, pero no concretaron ese paso burocrático).
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La explotación vitivinícola ocupa una superficie pequeña, casi experimental: 1 hectárea. En total se sembraron 3.567 plantas a través del sistema Gobelet (similar al que se usa en la región de Burdeaux, Francia), que darán lugar a varietales de Malbec y Cabernet Sauvignon.
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«El viñedo tiene un potencial de entre 10 y 15 mil litros. La idea es hacer unos 3.200 litros, que quedarán en barricas y se comercializarán en nuestro restaurante. Por ahora no tenemos en mente embotellarlo y venderlo afuera, pero no lo descartamos para el futuro», explica Palasesi.
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El arteaguense cuenta entusiasmado del proceso, en el que fue fundamental cada una de las visitas de Matías Prieto, que fue y vino de su Mendoza natal unas siete veces. Él fue quien asesoró a los productores locales en lo que refiere al sembrado, control de plagas y en lo que a futuro será la producción del vino.
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Según señala Palasesi, su localidad posee una altura suficiente para otorgar una buena producción: «Si bien parece poco, acá por ejemplo no hemos tenido inundaciones, y llueve bastante. Los suelos son fértiles y tenemos buenas expectativas», agrega.
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Es cierto que hace tiempo que la producción vitivinícola hace rato que dejó de ser materia exclusiva de las provincias cuyanas. Las principales bodegas han explorado otras tierras: hasta en la zona de Bahía Blanca, ciudad costera del sur de Buenos Aires, se instalaron viñedos.
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Será entonces la Chacra de la Elba -tal el nombre del restaurante, ubicado en el kilómetro 63 de la ruta 92- donde se disfruten los sabrosos resultados del primer viñedo santafesino. Hay quienes afirman que no hay picada completa sin un buen vino: será cuestión de confirmarlo.
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La medida más eficaz contra el coronavirus: lavarse con agua y JABÓN

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Esto ya está en las indicaciones del Ministerio de Salud, en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, hasta en este portal. Pero vale la pena repetirlo. Y, tal vez, puesto en los términos de bioquímica y nanopartículas por una autoridad en la materia, el profesor finés  Palli Thordarson, puede ser más escuchado. Al menos, mejor que cuando nuestras madres nos decían: «Lavate las manos, nene». ¿Por qué el jabón funciona tan bien con el SARS-CoV-2, con el coronavirus y, de hecho, con la mayoría de los virus? Porque cualquier virus es una nanopartícula autoensamblada en la que el eslabón más débil es la bicapa lipídica (grasa). … En resumen, los virus son casi como pequeñas nanopartículas de grasa. Pueden permanecer activos durante muchas horas en superficies y luego ser recogidos por el tacto. Luego llegan a nuestra cara y nos infectan porque la mayoría de nosotros tocamos la cara con bastante frecuencia. El agua no es muy efectiva sola para lavar el virus de nuestras manos. El producto a base de alcohol funciona mejor. Pero nada es mejor que el jabón: el virus se desprende de la piel y se desmorona muy fácilmente en agua jabonosa. Para los especialistas: este es el thread que reúne las observaciones (en inglés) sobre el tema de Thordarson.

Hay un Día Internacional de la Mujer. Pero siguen los femicidios

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La reivindicación feminista -la versión actual de una lucha por afirmar los derechos de las mujeres que lleva décadas, y hasta siglos- se ha transformado en el fenómeno cultural más visible de estos años del siglo XXI. Y como todos los fenómenos culturales, levanta entusiasmos y cuestionamientos en la sociedad. Pero hay cosas en las que cualquier ser humano decente debe coincidir. Por eso nos parece oportuno reproducir hoy este nota de las periodistas Evangelina Himitian y Soledad Vallejos: «A 70, las balearon. A 58, las apuñalaron. A 47, las golpearon hasta matarlas. A 19, las asfixiaron. A 11, las quemaron y a 8 las asesinaron con hacha y machete. Y la lista sigue hasta 299 mujeres. A la mayoría las mataron en sus casas y dos de cada tres las asesinó su pareja o ex pareja. Los números del último informe de la Casa del Encuentro sobre femicidios muestran que la violencia sigue aumentando: en el año último fue asesinada una mujer cada 29 horas. En 2018, era una cada 32 horas. El reloj marcha en reversa. La lucha feminista visibiliza cada vez más la desigualdad, pero queda poco tiempo y urgen resultados. El punto 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aspira a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas antes de 2030. Sólo quedan diez años y, a juzgar por las estadísticas, estamos cada vez más lejos de alcanzarlo. ¿A casi cinco años del primer #NiUnaMenos, cuáles fueron los avances y los retrocesos en la lucha por la igualdad? Hubo grandes pasos, dicen los especialistas: sobre todo, aquellos que nos llevaron a avanzar en la denuncia y la visibilización de la desigualdad. No somos los mismos que hace cinco años. La sociedad está cambiando la manera de ver la violencia contra las mujeres y comenzando a entender sus múltiples dimensiones y formas de ejercerla. En estos años, nos deconstruimos, tejimos lazos de sororidad, aprendimos a escucharnos y a creerles a las víctimas de la violencia machista. Nos animamos a hablar, aprendimos a reconocer situaciones de violencia que estaban naturalizadas. Pero el proceso es lento e impacta más en el discurso que en los hechos. La ley de protección integral de las mujeres, que rige desde 2009, menciona distintos tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica, familiar, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática. ¿Cómo evolucionaron esas formas de violencia a medida que se creó mayor conciencia social? La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) a cargo de la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Elena Highton de Nolasco, atendió el año pasado 12.457 casos de violencia que afectaron a 16.449 personas, un 7 % que en 2018. Es la cifra más alta en sus once años de trabajo. Ellas son las más afectadas. Ellos, en la mayoría de los casos, los agresores y también en algunas ocasiones, víctimas de la violencia muchas veces ejercida por otros hombres. Del total de registros, las mujeres superan en número y proporción a los varones, en casi todos los grupos de edad. Las que tienen entre 18 y 59 años representan el 54 %, mientras que las niñas, niños y adolescentes, de hasta 17 años, el 32 %. Los varones mayores de 18 años que denunciaron un hecho de violencia, apenas llegan al 9 %. El tipo de vínculo más común entre la víctima y el agresor es de pareja (51 %), filial (32 %) y fraternal (3 %). Si se analiza el primero (que incluye cónyuges, convivientes, novios y ex parejas), el 88 % de los denunciados fueron varones. En los casos de vínculo filial, en el 71 % de los casos el agresor fue también un hombre. Los femicidios constituyen la forma más extrema de la violencia de género. Año tras año, las estadísticas crecen. Durante el año pasado, hubo un femicidio cada 29 horas, según el último informe de la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Murieron 299 mujeres y 341 hijas e hijos se quedaron sin su mamá. En 2018, el total de femicidios había sido de 278. Más mujeres que mueren a manos de un varón que las conoce y que, en la mayoría de los casos, convive con ellas: esposos, parejas y novios son los agresores más frecuentes. Le siguen los ex y luego otros familiares. Lo que significa que el principal riesgo para la mujer está adentro de su casa, no en la calle. Una de cada dos denuncias que recibió la OVD el año pasado fue por violencia física. Sin embargo, se considera que está subdenunciada. Cuando los expertos evaluaron el nivel de riesgo para las víctimas, se estableció que 9 de cada 10 mujeres corren riesgo de vida: altísimo y alto en el 38% de los casos; medio y moderado, en el 51 %; y bajo, apenas en el 11 %. La violencia económica también está definida por la ley. La mayoría de las denuncias en ese sentido recibidas en la OVD tienen que ver con hombres que utilizan el dinero como forma de ejercer poder sobre el resto de la familia, que usufructúan el patrimonio común en beneficio propio o se niegan a pagar la cuota de alimento de sus hijos. También existen otras formas de violencia económica invisibilizada, que no se denuncian, y que impactan en la vida de las mujeres. «La limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo», dice la ley: la inequidad salarial se suma a la doble jornada,a la mayor chance de desocupación y de tener trabajo precario o de caer en la pobreza. En un año, la crisis profundizó la brecha salarial de género: para ganar lo mismo que los hombres, las mujeres deberían recibir un aumento del 41% de sus salarios, según surge de comparar los datos del último informe del Indec sobre los ingresos (Evolución de la distribución del ingreso (EPH) Cuarto trimestre de 2019). El mismo informe del año anterior marcaba que la brecha era del 35%. En 2018, el ingreso promedio de ellos era $ 18.096 y ahora es de $31.497, mientras que ellas cobraban $13.353 y ahora reciben $22.365 (se trata de ingresos promedio). Si se analizan los números de los que más ganan y los que menos, la grieta aún es mayor: el 30% de las mujeres gana menos de $ 17.600 (solo el 16% de los hombres gana eso). En el otro extremo, el de los que mayores ingresos tienen, ellas son el 3,5%, mientras que ellos, casi el 7%. Además, para los hombres, estar entre los mejor remunerados significa ganar $ 92.000 o más. Para ellas, unos $ 78.000. En el país, son apenas 606.564 las que entran en esa categoría cuando los hombres en la punta de la pirámide son 1.110.349. Más golpeadas por la crisis Distintos informes señalan que en mayor medida son las mujeres las que pagan los costos de la inflación. La participación en el mercado laboral también es desigual. La tasa de empleo femenina es de 44% y la del hombre, 64%. «Esta disparidad tiene múltiples factores, uno de ellos se desprende de la cantidad de horas que las mujeres ocupan en tareas no remuneradas», expresa el informe de la consultora Opinaia para el Día de la Mujer. «Las cifras del mercado laboral argentino en la actualidad parecen sustentar también la hipótesis de que son las mujeres quienes pagan los costos de la crisis económica actual», dicen Gala Díaz Langou y Matilde Karczmarczyk, directora y analista del programa de protección social de Cippec, en un informe elaborado en base a datos oficiales. Ante la crisis, en mayor medida fueron ellas quienes salieron a buscar el ingreso que se perdió por la inflación y lo consiguieron en condiciones precarias e informales. El informe apunta que hubo una baja en la proporción de mujeres en puestos asalariados registrados y en cambio creció el empleo en negro. La desigualdad en la pobreza Tres de cada diez hogares argentinos tienen a una mujer como principal sostén económico. Es una situación frecuente en los sectores más vulnerables: en el 10% más rico de la población, solo 1 de cada 4 hogares tiene una mujer al frente. En el 10% de los ingresos más bajos, ellas encabezan el 55% de los hogares, señala el documento «8M, la autonomía económica de las mujeres va más allá del mercado laboral», de Cippec. La doble jornada como violencia La caída del ingreso no significó únicamente más trabajo afuera. También más horas puertas adentro. Según surge de comparar los datos de uso del tiempo recabados en la última EPH, desde 2014 hasta hoy, ellas sumaron unos 48 minutos a su jornada en trabajo no remunerado: es decir en actividades de cuidado de la casa y de los hijos y otros miembros de la familia. De hacer 6 horas y 48 minutos diarios de trabajo no remunerado, pasaron a hacer 7 horas y 36 minutos. Ellos, en cambio, apenas sumaron 12 minutos: de hacer 3 horas y 18 minutos a 3 horas y media. » La población que se dedica al trabajo de cuidados no remunerado se encuentra altamente feminizada, representando el 92% en mujeres con respecto al 8% para varones», dice el informe del Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres. Violencia psicológica El maltrato psicológico encabeza el ranking de las denuncias por violencia de género en la Oficina de Violencia Doméstica: estuvo presente en el 96% de las evaluaciones de riesgo de las personas afectadas. La ley define a la violencia psicológica como aquella que causa daño emocional y disminuye la autoestima, que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento. La que humilla, deshonra, descredita, manipula y aísla. Incluye también el trato que vigila y exige obediencia. Pretende sumisión. Es el insulto, la indiferencia, el abandono, los celos excesivos, la ridiculización y el control de movimientos. También fueron más las mujeres que denunciaron violencia psicológica. Pero aunque no se denuncie, la doble jornada impacta negativamente en el bienestar de las mujeres. Aun en horario de trabajo, siete de cada diez mujeres quedan a cargo del operativo familiar. Esto se traduce en la jornada superpuesta: mientras está trabajando, monitorea la logística de la casa. Una de cada tres mujeres dice que siempre o casi siempre termina agotada su jornada de trabajo, según señala un sondeo de la Universidad Siglo 21, que entrevistó a más de 1000 personas. Solo uno de cada cuatro hombres dio esa respuesta. «Las mujeres tienen peor calidad de vida laboral», dice el estudio. Y explica que el 15% de ellas dijo que se siente muy presionada en su intento por conciliar la vida familiar y el trabajo, contra el 8% de los hombres. Violencia sexual Los especialistas apuntan que se denuncia apenas uno de cada diez abusos sexuales. En 2019, la OVD recibió 1682 denuncias de violencia sexual, el mayor registro de los últimos cinco años. Es probable que esto se deba a un aumento de las mujeres que se animaron a hablar y no a un aumento de casos. Las menores de 17 años son el grupo etario que más sufrió este tipo de violencia. Casi siempre, el abusador fue un miembro de su familia. Nueve de cada diez mujeres dijeron que sufrieron acoso sexual callejero a lo largo de su vida, según una encuesta que hizo la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) en 11 provincias para relevar cómo les afecta cotidianamente caminar por la calle y viajar en transporte público. ¿En qué consistió el acoso? Al 45%, algún varón la siguió; al 36%, la tocaron o le mostraron los genitales, y el 17% contó que un varón se masturbó frente a ellas, entre otras formas de acoso (2%). ¿Dónde ocurrió? El 44% de las mujeres dijeron que fueron acosadas verbalmente mientras esperaban el colectivo y el 6% abusadas físicamente, en la parada. Al subir al colectivo, la violencia no cesa: dos de cada diez mujeres dicen haber sido abusadas con rozamientos y manoseos. El porcentaje es más alto en Córdoba (37%) y en la ciudad de Buenos Aires (34%).»

La epidemia que mata 9 millones de personas por año: aire contaminado

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La atención de los medios y las redes sociales se dirige hacia el nuevo coronavirus, el COVID-19. Está justificada. Pero el 13% de todas las muertes en Buenos aires está asociado con este aerosol químico que llamamos “aire”. No debemos permitir que se naturalicen otras amenazas, más graves, a la salud humana, porque no son noticia. Los invitamos a leer esta nota de Daniel Arias: EL SMOG YA MATA 9 MILLONES DE PERSONAS POR AÑO Para deshonra de tres grandes matadores (las tabacaleras, los fabricantes de armas y los vectores animales de enfermedades infecciosas), el smog es el verdadero “killer” de este momento de la historia humana. Un estudio publicado la semana pasada en Cardiovascular Research dice que en 2015 mató prematuramente a 8,8 millones de personas, es decir más que la suma de las víctimas del cigarrillo (7,2 millones aquel año), de la malaria (600.000) e incluso de los que sucumbieron a todo tipo de violencia entre personas, incluidas las guerras (aquel año, 530.000). El artículo confirma notablemente las conclusiones epidemiológicas de otro estudio aparecido en 2018, llamado Global Exposure Mortality Model, que estimó 8,9 millones de decesos anuales. Las cifras casi idénticas de ambos modelos surgen del análisis de estadísticas del mismo grupo de 16 países. El artículo de la semana pasada da detalles.
  • La mayor parte de los muertos por smog tiene más de 60 años
  • El acortamiento promedio de expectativa de vida de los muertos por smog es de 3 años
  • Las causas de muerte más frecuentes son las enfermedades cardiovasculares, muy por encima de los cánceres de pulmón, las infecciones respiratorias y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
  • El componente más letal del smog son las partículas de hollín menores de 2,5 micrones, o PM 2,5 en la jerga, productos de la combustión incompleta de carbón o de hidrocarburos líquidos y gaseosos
  • Las áreas de mayor mortalidad por contaminación aérea son las ciudades de Extremo Oriente y del Sudeste Asiático. Las menos afectadas son las de Europa Occidental, donde los controles de contaminación aérea son los más severos del planeta.
Incluso los epidemiólogos se sorprenden ante las inevitables comparaciones con otras causas de mortalidad prematura. Las gripes estacionales pandémicas liquidan cada año a entre 291.000 y 646.000 personas sin salir en los diarios, y por ahora son bastante más mortales que la pandemia de coronavirus COVID-19, que registra 3300 muertes en 2 meses sobre 100.000 casos. Pero ningún virus logra todavía empardar la mortalidad del vulgar, banal y ubicuo smog. Thomas Münzel, cardiólogo del Centro Médico de la Universidad Johannes Gutenberg en Main, Alemania, que encabezó el estudio de Cardiovascular Research, lo resumió así: “Creemos que nuestros resultados muestran que hay una pandemia de contaminación aérea”. Chocolate por la conclusión. Pero la gente lo ignora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) evita toda vez que puede la palabra “pandemia”, por políticamente incómoda, y hasta el año pasado estimaba 7 millones/año, por encima de estudios anteriores a 2015 que apuntaban más bien a 5 millones de muertes prematuras/año. O eran subrregistros, o el problema prácticamente se duplicó. Que el impacto más importante del smog sea cardiovascular antes que respiratorio (cánceres, infecciones y EPOC) tiene explicaciones inmunológicas. Las PM 2,5 son muy penetrantes. Contienen hidrocarburos e incluso metales pesados que logran ingresar a la sangre a través de los alvéolos pulmonares, y causar un estado inflamatorio crónico de los epitelios arteriales. Esto a su vez predispone a formación de ateromas, y por ende a futuros infartos o accidentes cerebrovasculares, sean obstructivos o sangrantes. Beijing envuelto en el smog habitual. El citado Münzel cree que los cardiólogos deberían prestar más atención al smog, que en estos días decayó a casi una nota al pie en la polémica sobre la necesidad de descarbonizar las matrices energéticas del mundo. Los efectos climáticos de la quema de combustibles fósiles son, sin duda, causas masivas de muerte por recrudecimiento de tormentas, sequías, inundaciones, deslaves, pérdidas de cosecha, deterioro o escasez de agua potable, migraciones y guerras. Pero esa mortalidad climática nos acompañó siempre, es difusa y su aumento resulta difícil de encerrar en un número incontestable. Una mortalidad por smog de 9 millones/año es una cifra tal vez menor, pero más entendible. Por ejemplo, triplica el número de porteños. Pero ningún guarismo es tan expresivo como la pérdida de expectativa de vida. Imagine que le digan que iba a vivir hasta los 90 pero, por su hábitat urbano, a Ud. le acaban de robar 3 años. Bueno, se lo acabo de decir. ¿Y POR CASA CÓMO ANDAMOS? La Plata en 2008, fue enterrada en el humo de los incendios en el delta del Paraná. El smog está matando casi 9 millones de personas/año, indican 2 estudios recientes, y la mayor parte de los muertos son asiáticos. ¿Y por casa cómo andamos? Cualquiera que vuelve en ferry a Baires desde Uruguay en una madrugada clara y sin viento nota que nuestra ciudad, a diferencia de Montevideo, más marítima y ventilada, parece enterrada en una gran nube lenticular. Esa nube tiene un color marrón violáceo claro, está tendida de horizonte a horizonte y ostenta un borde superior curvo definido (los meteorólogos lo llaman “la boina”). Del mismo emergen, indecisas, las cumbres de las torres del centro porteño, y las de los partidos costeros vecinos. El tamaño de esa lenteja descomunal de aerosoles enmudece. De Norte a Sur, a veces llega desde Campana hasta La Plata, y hacia el Oeste, llega hasta los confines de La Matanza. Allí adentro vivimos 15 millones de personas. Eso es smog fotoquímico, oriundo en un 80% de los motores de combustión interna, con un 20% añadido por fuentes fijas: centrales termoeléctricas, sobre todo, y fábricas con procesos en caliente. Eso es lo que respiramos. “La boina” no se forma todos los días. Lo normal es que el sol caliente la tierra, ésta haga lo propio con las capas inferiores de la atmósfera, y que la diferencia de peso específico y temperatura con el aire más frío en las alturas hagan el resto: el aire caliente, menos denso, se desprende en grandes burbujas invisibles que van subiendo en espiral, las llamadas “corrientes térmicas ascendentes” por los pilotos de avión. El aire frío –y relativamente menos contaminado- de las alturas a algún lado tiene que ir, y baja a llenar el vacío generado en la base de la columna en ascenso. Esa circulación convectiva, en células, no hace desaparecer el smog a nivel del suelo, pero dispersa altitudinalmente sus contaminantes. Da un alivio. Sin embargo hay cada vez más días en que el aire en lo alto está tan caliente como el del suelo o incluso más, y entonces esa dispersión convectiva no funciona y Buenos Aires se ahoga en smog, aplastado de modo perfectamente visible –la boina- en los primeros 100 metros de altura por la llamada “inversión térmica”. La palabra “inversión” indica que lo esperable según el manual sería que el aire de altura sea más frío. Pero bueno, a veces no sucede. Como consuelo para porteños, la inversión es peor en las ciudades rodeadas parcial o totalmente de sierras o montañas, como Córdoba o Mendoza. Ahí el aire frío de las cumbres baja de noche por las laderas al centro urbano, y al amanecer inhibe la convección en su base justamente en la hora pico de tránsito, cuando el sol está oblicuo y débil, y el suelo no se ha calentado lo suficiente como para generar térmicas. Dado que el aire urbano ya era mucho más impuro que el campestre en la antigua Roma (y eso con la sola ayuda de la quema doméstica de leña y las siete famosas colinas para generar inversiones térmicas), en este mundo dominado por motores de combustión interna se entiende que la contaminación aérea es inherente a la modernidad. La OMS trata de fijar valores de referencia prácticos para los máximos permisibles de contaminación. No son inaccesibles si se fijan políticas duras de emisión. Lo han hecho ciudades otrora famosas por su smog: Londres, Nueva York y San Francisco, todas hoy con mejor calidad de aire que Baires, Córdoba o Mendoza. “Políticas duras” significa “durísimas” en el caso del Reino Unido, que dentro de 12 años prohibirá la venta de todo vehículo con motor de combustión interna, incluso si es un híbrido térmico-eléctrico.
El smog cubre la Ciudad de México el 17 de marzo del 2016. Por primera vez en más de una década, la municipalidad tuvo que declarar un alerta ambiental durante cuatro días al alcanzar la contaminación un nivel que es más del doble de lo aceptable. La contaminación de la capital se agravó cuando la Corte Suprema suspendió una medida por la que los autos no podían salir a la calle seis díasi al mes. (AP Photo/Rebecca Blackwell)
En los ’40 México DF era famosa por su aire puro. Hoy lo es por el peor smog de Latinoamérica. El umbral a partir del cual la OMS considera peligroso y tóxico el aire urbano es cuando llega a 10 µg/m3 de PM 2,5, (en criollo, 10 microgramos de particulados finos por metro cúbico). Pero ups, en la mancha urbana metropolitana argenta estamos un 40% arriba, en 14 µg/m3, y eso nos está costando, “grosso modo”, más de 5.000 muertes/año. ¿Se puede estar peor? Claro que sí. San Pablo, Brasil, anda con 19 µg/m3 de partículas PM2,5 (un 90% arriba), Beijing con 85 (un 850% arriba), y Nueva Delhi, campeona mundial en contaminación aérea, ostenta 122 µg/m3, 1220% por encima del techo fijado por la OMS. ¿Qué es lo que se puede / debe hacer?

(Continuará mañana)

Daniel E. Arias

Argentina podría tener el 1° medicamento contra el síndrome urémico hemolítico

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Científicos argentinos avanzan hacia lo que podría ser el primer tratamiento aprobado en el mundo para prevenir el desarrollo del síndrome urémico hemolítico (SUH), una grave enfermedad que afecta principalmente a chicos menores de 10 años y puede conducir a diálisis, trasplante de riñón o incluso la muerte. Siete hospitales a lo largo del país realizan un ensayo clínico de fase II/III para probar un suero contra esa enfermedad, que se transmite a través de hamburguesas mal cocidas y otros alimentos contaminados. El medicamento, desarrollado por la empresa de biotecnología Inmunova, busca prevenir esa patología. También conocido como el “mal de las hamburguesas crudas”, el SUH puede transmitirse por otros vectores: la ingesta de frutas, verduras, leche sin pasteurizar e incluso agua si están contaminadas con la bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina presenta la mayor tasa de incidencia mundial en menores de 5 años. “Nuestro medicamento fue diseñado para evitar la progresión de esta enfermedad”, explica el doctor en bioquímica Fernando Goldbaum, director científico de la empresa argentina de biotecnología Inmunova. “Se trata de un suero antitoxina de alta potencia con anticuerpos terapéuticos capaces de reconocer y bloquear las diferentes variantes de la toxina Shiga que libera la bacteria Escherichia coli y que produce estragos en el organismo de las personas infectadas”, añade Goldbaum, un investigador superior del CONICET que también dirige el Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el Laboratorio de Inmunología y Microbiología Molecular en la Fundación Instituto Leloir (FIL). En abril de 2019, Goldbaum y colegas dieron a conocer que el suero antitoxina mostró su seguridad en un ensayo clínico de fase I realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, del que participaron adultos voluntarios sanos. A partir de esta experiencia, se puso en marcha una red de hospitales del país que en la actualidad están llevando adelante el ensayo clínico de fase II/III para evaluar la eficacia y seguridad del suero antitoxina en pacientes pediátricos que corran riesgo de desarrollar SUH. Los siete centros participantes son: el Hospital Interzonal Penna de Bahía Blanca, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Hospital Molas de Santa Rosa, el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, el Hospital Castro Rendón de Neuquén, el Hospital de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) de la Ciudad de Buenos Aires y el Hospital de Niños Alassia de Santa Fe. Y se pretenden incorporar más centros de Buenos Aires y de otras provincias del país. El programa de desarrollo clínico del producto, aprobado y auditado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), incluye también recomendaciones de las autoridades reguladoras de medicamentos de Estados Unidos (FDA) y de Europa (EMA).

Llegó a Buenos Aires la campaña mundial para prohibir el desarrollo de robots «asesinos»

De Terminator a Robocop o los Transformers, los robots asesinos ya son personajes rutinarios de la filmografía de ciencia ficción. Pero, sin adoptar un aspecto humano, esas figuras de pesadilla ya forma parte del arsenal de las potencias. Para combatir contra ello, también llegó a Buenos Aires la segunda reunión (antecedida por otra del año pasado en Berlín) de la campaña global Stop Killer Robots, que promueve un acuerdo internacional para prohibir el desarrollo de armas autónomas. «Los robots asesinos (killer robots) son sistemas que tienen la capacidad de seleccionar y atacar un objetivo sin intervención humana -explica Pía Devoto, coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe (Sehlac) y organizadora del encuentro-. Es terrible, pero las investigaciones que están haciendo algunos países, como Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Israel y Francia van en esa dirección». Ya en 2015, celebridades como el físico Stephen Hawking; el mítico creador de la Apple II, Steve Wozniak, y el multimillonario emprendedor Elon Musk habían encabezado una lista de 1000 tecnólogos, científicos y activistas que firmaron una carta dirigida al gobierno británico para prohibir el uso de la inteligencia artificial con fines bélicos. Se calcula que en el mundo hay alrededor de 3000 expertos en robótica e IA y más de 200 empresas que dominan esa tecnología. «La campaña ahora tiene 300 activistas -cuenta Devoto, que hace muchos años trabaja en temas internacionales de control de armas, en especial en lo referente a las minas antipersonales-. A Buenos Aires vinieron 120 desde más de 40 países. Estamos impulsando un acuerdo internacional para la prohibición. Queremos que nuestros países se conviertan en campeones de la prevención de estas armas que Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, calificó de ‘moralmente repugnantes y políticamente inaceptables'». Mientras algunos argumentan que el uso de máquinas inteligentes reduciría las bajas humanas, lo cierto es que tienen aristas controversiales difíciles de soslayar. «El problema más grande es ético -subraya Devoto-, pero también está el vacío legal. ¿Como haría un arma completamente autónoma para respetar el principio de distinción, proporcionalidad y necesidad militar del derecho internacional? ¿Si uno de estos dispositivos iniciara un acto de guerra ilícito, a quién se le adjudicaría la responsabilidad? Los sistemas de software tienen sesgos. La máquina no tiene la posibilidad de distinguir entre un combatiente, un herido, alguien indefenso o que se está entregando». Para complicar aun más la situación, a diferencia de las armas nucleares, las materias primas necesarias para construirlas no exigen grandes inversiones ni son difíciles de obtener. Tomar cartas en el asunto «El objetivo de la campaña es crear conciencia de que estas armas son posibles y tanto o más peligrosas que las nucleares; incluso podrían pensarse armas nucleares inteligentes -agrega Vanina Fernández, investigadora en IA del Instituto de Ciencias de la Computación (UBA/Conicet) que comenzó a interesarse en el tema en 2015-. Ya se vieron informes de Rusia y China donde se advierten desarrollos. Es posible pensar en un sistema de reconocimiento facial y agregarlo a un arma. Además, muchos de estos modelos de IA son de código abierto». Durante el encuentro en Buenos Aires, se hicieron actividades para el público general y para especialistas. Ayer, varios investigadores dieron charlas tipo TED en el Centro Cultural de la Ciencia (en Godoy Cruz y Soler), antes de encaminarse hacia la Plaza de Mayo para para solicitar, frente a la Casa de Gobierno, que la Argentina promueva el acuerdo de prohibición. A los científicos, les piden que se nieguen a participar en investigaciones que puedan conducir a estos armamentos. «La tecnología no es neutral -destacó Laura Nolan, exingeniera de Google que renunció a la compañía por haber sido asignada a un proyecto para mejorar la tecnología de drones militares de los Estados Unidos-. El uso de software para situaciones de conflicto no es seguro ni razonable. Esos sistemas no entienden reglas abstractas, es imposible programar todo el contenido del derecho humano internacional para que luego lo interpreten automáticamente. Si bien se desarrollan en la actualidad modelos de aprendizaje automático a partir de la experiencia, las máquinas no entenderían el contexto ni lograrían comprender situaciones particulares que se dan con los humanos en escenarios de conflicto, sobre todo porque podrían atacar a población civil sin tener en cuenta su condición. Estoy en contra de este tipo de sistemas y creo que la comunidad científica, y nosotras, como mujeres investigadoras, debemos tomar cartas en el asunto». Y agregó la activista africana Sylvie Ndongmo: «Estamos viendo un aumento constante de la inversión en la carrera armamentista. Desde este campaña se entiende que los robots asesinos también son una cuestión de género.» Para identificar su lema, la campaña Stop Killer Robots, iniciada el año pasado en Berlín y que ya reúne a 300 adherentes (entre funcionarios, investigadores y activistas de ONG), adoptó como símbolo un robot, que en esta edición tiene género femenino: María.

Efecto coronavirus en la economía argentina: el agro y las importaciones de insumos son los más afectados

Aunque la distancia entre la Argentina y China sea de casi 19.000 kilómetros, la economía local no está exenta de los potenciales efectos del coronavirus que, de hecho ya hizo caer las exportaciones de carne hacia el país asiático. Los analistas se preguntan si los efectos de la crisis son sólo transitorios o de un impacto más permanente, sobre todo a la luz de los recientes cimbronazos de la Bolsa y las subas del dólar y del riesgo país, en plena reestructuración de la deuda externa.
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«En la  Argentina, el principal efecto directo del Coronavirus se manifiesta sobre la cotización y exportación de materias primas agropecuarias, como la soja y sobre todo, las carnes», señaló esta semana, la consultora Abeceb en un informe. Y precisó que «China representaba el 3,78% de todo el intercambio comercial argentino del 2000 y esa proporción ascendió al 14,29% en 2019, transformándose en el segundo mercado para el país después de Brasil y desplazando a Estados Unidos y la Unión Europea».
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El sector de carnes es uno de los más impactados en el escenario doméstico. «Aunque sigue mostrando variaciones positivas en términos interanuales debido al gran crecimiento acumulado en 2019, las exportaciones de “carne y sus preparados” cayeron en enero un 33,4% en dólares respecto a su valor de diciembre. Esto se explica por las menores ventas a China, que representan el 75% de las exportaciones», según Abeceb.
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Según el economista Nadin Argañaraz, del IARAF, el impacto del virus también podría llegar por el lado de la depreciación de la moneda, en especial de Brasil. «Si Argentina no devalúa al mismo ritmo que el real, tendría una mayor presión sobre el tipo de cambio». En cuanto al impacto frente a una negociación de la deuda, analizó: «todo ruido adicional a la esencia de la negociación no es algo positivo. Pero Argentina ya está entrando en una renegociación de la deuda y seria ideal que lo del coronavirus no se transforme en una cuestión de impacto mas permanente porque podría generar algún ruido en la negociación», advirtió.
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Desde Consultatio, también sus analistas advirtieron que «la reestructuración no puede entrar en cuarentena». «Las consecuencias son negativas tanto en un escenario donde el daño en la economía global es permanente, como también en uno donde el impacto del virus es más transitorio. Pero eso es algo que podríamos confirmar en cuatro o cinco meses, momento en el cual la suerte de la reestructuración argentina debería estar en gran medida ya echada».
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En cambio, Pablo Dragun, director del Centro de Estudios de la UIA no ve un escenario peor, en el tema de la deuda. «Con la baja de los activos en todo el mundo, tal vez el escenario para la renegociación de nuestra deuda presente mejores condiciones», arriesgó. No obstante, el economista advirtió sobre los efectos negativos derivados de la producción en China. «Hay fábricas que no están produciendo y no se sabe cuándo van a volver a producir y eso puede afectar los insumos para nuestro país que, en algunos casos se pueden reemplazar pero en otros, no es tan fácil», dijo.
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En este sentido, Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, agrega que el desabastecimiento de insumos puede afectar la producción local. Por ejemplo «casi toda la electrónica compra insumos en China». Como también se verían afectados los productos químicos, el calzado e insumos para la industria metal-mecánica, entre otros. Otro aspecto, según el experto es el impacto de la locura bursátil: «todo eso difiere las decisiones de inversión y la concreción de contratos nuevos».
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El Líbano entra en default

El primer ministro del Líbano, Hassan Diab, anunció ayer que su país entrará en default al no poder pagar este lunes un vencimiento de su deuda emitida en eurobonos. Se trata de la primera vez que el país árabe entra en cesación de pagos. Las reservas de moneda extranjera «han caído hasta un nivel preocupante y peligroso, lo que obliga al gobierno libanés a suspender el pago de una emisión de eurobonos que vence el 9 de marzo porque necesita esos fondos», explicó el jefe de gobierno. «El Estado libanés buscará renegociar su deuda«, añadió Diab, que formó en enero un gobierno de tecnócratas con la misión prioritaria de atajar la creciente crisis financiera del país, que vive una oleada de protestas contra el sistema político. El nuevo gabinete se formó en el marco de un acuerdo entre Hezbolá, que tiene un importante bloque parlamentario respaldado por Irán, y sus aliados, incluido el Movimiento Patriótico Libre (cristiano maronita) dirigido por Gibran Bassil, yerno del presidente Michel Aoun.  

La 1° víctima fatal del nuevo coronavirus en Argentina

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Ayer se informó de la primera víctima fatal del CAVID-19 en Argentina, en el hospital Argerich, en Buenos Aires: del sexo masculino, de 64 años, llegó hace 12 días de Francia. Padecía de diabetes, hipertensión, bronquitis crónica e insuficiencia renal. La confirmación de un noveno infectado con esta epidemia vino acompañada de la noticia de la muerte de esta persona. Según el parte médico oficial, la víctima llegó al país proveniente de París el 25 de febrero sin síntomas de coronavirus. Tres días después presentó somnolencia, falta de apetito, fiebre de 39/40°, tos y dolor de garganta, pero no se acercó a ningún centro de salud hasta el 5 de marzo. Según su historia clínica, el paciente era diabético, hipertenso, padecía bronquítismo crónico, e insuficiencia renal crónica. Este jueves 5 concurrió a la guardia del Hospital Argerich con insuficiencia respiratoria, que requirió asistencia mecánica. Se le realizó el hisopado que se envió para panel virológico, que incluye la detección de coronavirus. Fue así que se confirmó esta infección. El hombre vivía en el barrio porteño de San Telmo junto a su mujer, a quien se le recomendó aislamiento domiciliario, pero decidió acompañar a su esposo hasta el último momento. Toda muerte es una tragedia única, tenga o no repercusión mediática. Pero vale la pena destacar una coincidencia: en esta misma semana y en la misma ciudad de Buenos Aires, aumentaron un 66% los casos de dengue y ya son 364 los confirmados.

La Federación Agraria se distancia de la Mesa de Enlace y del paro: dio libertad de acción a sus miembros

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La unidad de las entidades que agrupan a los empresarios rurales en la Mesa de Enlace se  rompió. La Federación Agraria Argentina, tras un intenso debate interno entre sus bases, dejó en libertad de acción a sus integrantes para que acompañen, o no, el paro de cuatro días en contra de la suba de retenciones. Ayer la FAA dio un comunicado: «Federación Agraria Argentina entiende que entre sus representados hay diferentes posturas, por ello es que hasta el momento nuestra entidad no ha tenido posición oficial ante el cese de comercialización anunciado». Podemos afirmar que esta decisión se tomó para evitar un quiebre interno y preservar la unidad de la entidad que preside Carlos Achetoni. La adhesión al paro convocado por la Mesa de Enlace había generado disputas internas en el seno de la entidad que nuclea a pequeños y medianos productores rurales. Los referentes de la corriente interna Bases Federadas, Omar Príncipe y Jorge Solmi, sostuvieron que no fueron consultadas por la medida. «La entidad no ha convocado a ninguna instancia orgánica para adherirse al paro propuesto CRA». «Ha sido una decisión solitaria de escritorio y aire acondicionado», lanzaron, redoblando la apuesta tildando a la dirigencia de la FFA de estar lejos de sus bases. Y agregaron: «No nos representa los 14 puntos de la Mesa de Enlace, tampoco nos sentimos representados por la protesta». Esas diferencias internas resultaron en la ruptura con la decisión de la Mesa de Enlace y en una declaración de la FAA: «El sector no resiste más carga impositiva y si bien destacamos la segmentación lograda como política pública, la misma no representa el espíritu de frenar el desarraigo y que más productores queden fuera del sistema productivo. Entendemos que nuestro sector necesita un trato diferenciado más amplio que el ofrecido. Como así también la creación de un fondo de Fomento para Economías Regionales, las cuales se encuentran en situación terminal». Durante al menos doce años -en realidad, más- las diferencias reales e importantes entre los intereses de los distintos sectores que se agrupan bajo ese término impreciso pero cargado de resonancias, «el campo»: pequeños y grandes productores, los dueños de la tierra y los contratistas, los fondos de inversión, todo el diverso mundo de los agronegocios, no impidieron que mantuvieran un frente unido. Ayer se abrió la primer fisura, y vale preguntarse si la ocasión lo justificaba, o, al revés, lo que requiere explicación es que esa unidad se haya mantenido tanto tiempo.