Logran liberar vacunas varadas durante meses en la aduana argentina

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El ministro de Salud de la Nación participó del inicio del operativo que permitirá la distribución de 12.400.000 dosis de vacunas a las 24 jurisdicciones del país. La ley de Emergencia Sanitaria permitió que se las eximiera del pago de US$ 11 millones de impuestos.

Las vacunas pertenecen al Calendario Nacional de Inmunizaciones. pero las unidades permanecían embargadas en la Aduana del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La Ley de Emergencia Sanitaria permitió que se las eximiera del pago de 11.000.000 de dólares por impuestos a la importación.

“Hoy liberamos para uso de los argentinos un 10 % de las vacunas que estaban vergonzosamente retenidas desde hace meses. Solo un Estado indiferente puede que haber permitido que esto suceda. Además causaron más daño porque hay que abonar el costo de intereses retrasados dentro de los 30 días”, indicó el funcionario durante el operativo en que fueron liberados 4 de los 49 embarques.

“Estamos retirando el primer envío de 12.400.000 dosis de distintas vacunas que habían llegado desde junio hasta ahora y que no se habían retirado. Eso se solucionó con nuestra voluntad política y además con la inclusión en la emergencia social, económica y sanitaria de manera tal de no pagar los aranceles y las tasas en la Aduana”, explicó el ministro.

“Es una inversión de 83 millones de dólares que el Estado había pagado, pero faltaban pagar los impuestos y tasas para retirar las vacunas”, agregó González García. Se trata de 49 embarques con unidades pertenecientes al Calendario Nacional de Vacunación que serán distribuidas en los próximos 15 días para cubrir el stock del primer trimestre.

Consultado por el brote de sarampión que afecta a la Argentina, el ministro dijo que “hoy estamos trabajando intensamente, no sólo con la vacuna contra el sarampión que estamos sacando ahora de Aduana y que son alrededor de dos millones de dosis, sino que ya hemos solicitado la compra de 7 millones más para generar las acciones necesarias a fin de controlar el brote”.

El funcionario estuvo acompañado por el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación, Lisandro Bonelli, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti y el subsecretario de Estrategias Sanitarias, Alejandro Costa. También participaron la directora General de Aduana, Silvia Traverso, y el Gerente General de TCA, Alexander Boot.

El camino de INVAP – II

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La primera parte de esta nota está aquí. En ella Daniel Arias describe como y porqué INVAP ganó la licitación australiana. En ésta se describe como se usó un falso «ambientalismo» contra el país. Pues la anterior concluye «Tampoco esperaba lo que sucedió a continuación en Argentina y Australia: Greenpeace y sus imitadores menores salieron con los tapones de punta a difamar la operación.»

«Argentina, dijeron, había ganado ofreciéndose a enterrar (¡¡en Ezeiza!!) la “basura nuclear” que generaría el reactor australiano. Hubo movilizaciones en ambas capitales, firmas de petitorios, juicios que aquí terminaron en la Corte Suprema.

En Australia, Greenpeace organizó no sólo la toma de Lucas Heights, sino un concurso nacional para darle un nombre apestoso al nuevo reactor argentino. Ganó “Chernobyl Heights” por aclamación. Aquí el ecologista Juan Schroeder pulseó un amparo contra INVAP a través de sucesivas instancias judiciales hasta el fallo de la Corte Suprema en 2010, donde perdió. A Schroeder le resultó imposible demostrar que, en violación abierta de la ley 25.018 de residuos radioactivos de 1988, INVAP quisiera transformar a su propio país “en un basurero nuclear”.

El contrato no decía nada de eso. Sólo especificaba que ANSTO podía exigirle a INVAP que gestionara el procesamiento y vitrificación de los combustibles gastados. Pero, reconoció la Corte Suprema, según otra ley, la 25.279 de residuos nucleares, estos no son basura sino más bien sustancias en tránsito rumbo a procesos que las volverán insumos útiles o desechos a espera de reposición geológica final.

La distinción es clave: los elementos gastados están llenos de elementos físiles quemables, desde el uranio 235 sin quemar hasta los actínidos artificiales, muy físiles. Pueden ser reciclados químicamente para hacer nuevos combustibles de óxidos mixtos. Eso lo hacen algunos países en general con poco uranio y gran capacidad nucleoeléctrica instalada, como China o Francia. Con sucesivos reprocesamientos y quemados, la economía nucleoeléctrica se circulariza y se logra un ahorro de un 25% en nueva minería de uranio, o en importaciones de ese metal.

Pero aún si no se quiere o puede reprocesar uranio y actínidos, de todos modos hay que disolverlos en vidrio, junto con los productos de fisión inevitables en los combustibles gastados. Son radioactivos, de largas vidas medias y (por ahora) enteramente inútiles.

Lo vitrificado sí es basura para reposición geológica, y según usos, costumbres y legislación mundial suele volver al sitio donde se originó, en este caso, Australia. El contrato con el ANSTO no dice en ningún lado que INVAP tenga que hacer el tratamiento químico o de vitrificación en territorio argentino, con entrada, residencia en tránsito y fecha de salida. Menos que menos dice que deba quedarse con el producto.

Ojo: hacer eso no era imposible. Pero habría sido una estupidez comercial y política: las instalaciones de Ezeiza no dan para ese propósito y tampoco el ánimo nacional. La opción lógica para INVAP, cuando los primeros combustibles gastados por el reactor australiano se hubieran enfriado térmica y radiológicamente, allá por 2040, sería contratar a los franceses. Son especialistas mundiales y ofrecen ese servicio a decenas de países con reactores y centrales. Inglaterra y Rusia también operan en ese rubro.

Pero no hizo falta. EEUU aceptó quedarse con los combustibles gastados del primer reactor inglés en Lucas Heights, el HIFAR, y de paso también con los que produjera el OPAL.

Parte de las instalaciones de reprocesamiento, operada por Areva Orano en La Hague, Francia. La luz azul (inofensiva) emitida por los combustibles gastados sumergidos es la famosa radiación de Cerenkov.

En 2001 Greenpeace organizó incluso manifestaciones contra “la basura nuclear australiana” en La Hague, sobre la costa normanda. Allí Francia reprocesa y vitrifica los combustibles gastados de más de dos centenares de grandes centrales núcleoeléctricas de entre 900 y 1200 megavatios cada una, de las cuales 59 son propias y producen el 75% de la electricidad francesa. Obvio, también atienden a clientes extranjeros.

La empresa Orano, propietaria de La Hague, ya lleva reprocesadas 34.000 toneladas de combustible gastado desde 1966, una torta inmensamente mayor que las aproximadamente 40 toneladas que habrá generado el pequeño reactor argento-australiano en 2056, cuando pida reemplazo. Y además, Francia no se queda con nada. Lo que entra, sale reprocesado como nuevo combustible o vitrificado con múltiple protección radiológica y marbete de residuo a gestionar en origen, y plink, caja, Madame La République cobra. Igual servicio dan los ingleses, los rusos y próximamente los chinos, aunque por ahora no tienen instalaciones comparables.

Hablando de lo cual, la multinacional de la ecología cobra aportes de sus creyentes en proporción directa al ruido mediático que genera mientras está salvando el planeta. Pero aquella campaña en tres países debe haber salido carísima a quienes la hayan pagado. Y no les sirvió propiamente para nada.

Desde 2006, el OPAL (la piedra semipreciosa típica de Australia, nombre “Nac & Pop” que le dio ANSTO a “Chernobyl Heights”) suministra radiofármacos a unos 80 hospitales australianos, pero además los saldos de exportación ya dominan el 40% del mercado mundial de isótopos médicos, incluido el de EEUU. Es una ironía de cajón, porque el tiempo pasa, y aquellos entusiastas que se movilizaron a principios de siglo y en 3 países contra el OPAL envejecieron, y miles habrán sido diagnosticados de alguna patología circulatoria u oncológica gracias al molibdeno 99m australiano. En un número menor, otros han sido tratados con otros radiofármacos originados en ese reactor que trataron de parar.

Eso nunca sucedió aquí. En Argentina, el viejo RA-3 (sí, de Ezeiza) nos hizo autosuficientes en radiofarmacia desde 1967. En 2022, cuando lo reemplacemos por el RA-10 de 30 MW, Australia tendrá un rival muy duro, dotado del único reactor mejor que el de ellos en todo el planeta. En 2016 el mercado mundial sumaba U$ 16.761 millones, y para 2024 se espera que llegue a los 27.248 millones. ¿A un deudor en problemas como Argentina le podrá servir de algo un 30% de esa torta? Serían U$ 8174 millones/año. Es un poco más que la suma de lo que exportamos este año de maíz (U$ 4874 millones) y de trigo (U$ 3200 millones).

El Dr. Juan Pablo Ordóñez, gerente del proyecto Australia, recuerda el tiempo y energía que gastó INVAP en convencer a su propio país de que no es una empresa criminal. Lo hace en términos más bien diplomáticos en este video:

A mí, menos diplomático, todavía me asusta la cantidad de altos dirigentes de partidos grandes que hasta entrado 2003 seguían firmando gansadas tituladas “Chernobyl en Ezeiza”, o similares sandeces. Entiendo las ganas de esos tipos de aparecer como defensores de la patria en sus épocas de mayor desprestigio político, cuando aún sonaba el irreal “que se vayan todos”. Pero 20 años después, me sigue asombrando la vertiginosa ignorancia tecnológica y legal de esa dirigencia, su desprecio por los científicos y tecnólogos argentinos, extensivo a la capacidad de formarlos que tuvo nuestra educación pública y gratuita. Oportunismo aparte, hay líderes que creyeron en serio que habíamos ganado en Australia por “prostitución radiológica”: tomá mi reactor y dame tu basura, papito.

La escasa educación científica de nuestra dirigencia es un desastre crónico para el desarrollo del país, y recrudece en toda ocasión en que un bruto grave agarra la manija. El bruto puede tener pergaminos, pero lo que lo define como tal es creer que la Argentina tiene futuro exportando naturaleza cruda: soja, carne, petróleo, gas, oro, litio.

Apalancada en su sistema educativo, Finlandia, pese a su desarrollo forestal-papelero y sus astilleros, figura en el mapa tecnológico mundial gracias a Nokia y la microelectrónica. Cosa rara, hasta hoy ningún gobierno argentino –salvo en un punto el de Cristina Fernández de Kirchner- quiso hacer de INVAP, que ya cumple 44 años, algo parecido a Nokia: una empresa argentina “de bandera”. Y hay con qué.

Aceptado, vivir vendiendo reactores nucleares diseñados a medida del cliente no se parece nada a fabricar telefonitos celulares. Es más como vender mitras papales: cada ítem es muy caro, pero el mercado es chico y la reposición, infrecuente. Sin embargo desde el Renacimiento existe el respaldo soberano a las empresas “de bandera”, porque, sean privadas o públicas, representan al propio estado ante otros, y eso beneficia recíprocamente a la firma y al país. INVAP tiene casi todo para ser “de bandera”… salvo el estado.

En 1631, Luis XIII y el cardenal Richelieu apoyaron a los astilleros de Toulon para rivalizar en los mares con Gran Bretaña, y la empresa formada entonces, la vieja DNCS, hoy sigue viva y vende submarinos y naves de guerra con el nombre de Naval Group. Emplea a 13.000 personas en 18 países.

Suecia, país rural y atrasado a principios del siglo XX, hizo lo propio con la aeronáutica Saab desde 1937. En 2009 vendió su división automotriz a GM (que la quebró en 2011). Pero SAAB Dynamics sigue viva, diversificada en todo el arco de Defensa: aviones caza Gripen, aviones AWACS de control aéreo, misiles aeronáuticos, navales y terrestres de todo tipo, radares, equipos de inteligencia, submarinos silenciosos, etc. Saab genera 15.900 empleos directos bien pagos. Es una especie de INVAP nórdica, pero con casi un siglo del estado firmemente detrás.

Y eso hace diferencia. Con mucho menos apoyo, INVAP debería haber vendido ya no 10 ocasionales reactores a 8 países sino 30 o 40 centrales nucleares compactas CAREM a medio mundo. Debería ser un ícono argentino. Esa marca de calidad hoy traccionaría las exportaciones de otras empresas argentinas intensivas en tecnología, desde las de biociencias a las de maquinaria industrial, desde los astilleros hasta las de software.

Sin ese back-up, INVAP se diversificó con razonable éxito técnico en la industria satelital de observación y de telecomunicaciones, la petrolera, la informática, la de turbinas eólicas industriales, en tecnología médica, en radares aeronáuticos, meteorológicos, espaciales y otros sistemas de control de grandes espacios, así como en drones. Un estado menos idiota la habría vuelto un emblema, exactamente como lo fue Embraer para Brasil entre 1969 y 2019, tercer fabricante aeronáutico mundial cuando el presidente Jair Bolsonaro vendió el 80% de sus acciones a la Boeing, ups. Corren tiempos canallas: no todas las tecnológicas “de bandera” de los estados de mediano desarrollo sobreviven. A veces las carnean porque triunfan.

Huérfana crónica de un estado del que, paradójicamente, es la parte más presentable, en sus 44 años INVAP vivió más tiempo al borde de la bancarrota que amparada por alguna seguridad. Eso sí, en los momentos peores, a meses del cierre, siempre la salvó el estado: el estado argelino, el egipcio, el australiano, el holandés, el saudí.

¿No es hora de hacerse algunas preguntas, compatriotas?

(Continuará mañana)

Daniel E. Arias

«Prioridad: desarrollar la industria para la defensa»

El 23 de noviembre AgendAR publicó «Diputados aprueba el «Fondo Nacional de la Defensa», con apoyo de oficialismo y oposición«. Se trató de un proyecto presentado por el entonces presidente del bloque del peronismo, Agustín Rossi.

Ahora, como ministro de Defensa del gobierno de Alberto Fernández, hizo estas declaraciones al periodista Emiliano Guido. Las reproducimos:

«-(Ud. como diputado) impulsó un Fondo Nacional para la Defensa ¿Qué objetivos busca plasmar?

-El Fondef está diseñado para reequipar y desarrollar nuestra industria de la defensa, y para reequipar a nuestras Fuerzas Armadas. Para eso se fija una alícuota, no del PBI, si no de los ingresos corrientes de la administración nacional, que en principio es del 0.35%, pero luego va ir aumentando de forma gradual hasta el año 2023. ¿Cuál es la idea? La idea es contar con un horizonte de inversiones en el tiempo. Yo suelo decir que el Fondef está más pensado para los subtenientes que para los generales.

-¿Por qué?

-Porque el Fondef demostrará a los egresados del colegio militar que el Estado va a generar el equipamiento que necesitan nuestras Fuerzas Armadas. ¿Qué significa desarrollar las capacidades de cada fuerza? En lenguaje militar lo explicaría así: si nosotros tenemos aviones súper sónicos tenemos la capacidad para volar aviones súper sónicos, en caso de no contar con dichos aviones esa capacidad se pierde. El poder de las Armadas del mundo se mide, por ejemplo, con una hoja donde se asienta su patrimonio, ya sean instrumentos como rompehielos, portaaviones, submarinos. Ahora si tu Armada no cuenta con rompehielos no va a poder formar a sus uniformados en el uso de esa nave, es decir no va a poder desarrollar sus capacidades.

Nuestra prioridad es desarrollar la industria para la defensa, que en Argentina tiene cuatro pilares: Fabricaciones Militares, los astilleros con cabeza en Tandanor, FADEA (Fábrica Argentina de Aviones), y el INVAP. La industria para la defensa genera empleo y valor agregado a nuestra economía, sustituye importaciones, además de poder generar exportaciones, todo eso está en línea con el modelo de país industrial que impulsa el gobierno nacional. Las Fuerzas Armadas siempre han ocupado un rol importante en el desarrollo industrial de los países, los principales tecnológicos que usa la ciudadanía a diario, como las computadoras e internet, han sido impulsados en su momento por las Fuerzas Armadas.

-Uno de los objetivos del Fondef pasa por construir un buque polar.

-Sí, porque se necesita para completar toda la dotación de aviones y naves que tenemos para funcionar en la campaña antártica. El buque polar tiene una enorme capacidad de almacenamiento, entonces lo necesitamos por ejemplo para llevar víveres. Creo que estamos en condiciones  de construirlo en nuestros astilleros con una inversión aproximada de 200 millones de dólares.

-¿Se puede articular con el Brasil de Jair Bolsonaro políticas de cooperación en el capítulo de la industria para la defensa?

-Hay una relación de nuestras Fuerzas Armadas con sus pares de Brasil que tiene muchísima intensidad. De hecho hay una alianza de trabajo entre FADEA y EMBRAER (Empresa brasileña de aviones). Independientemente de las miradas ideológicas de cada gobierno tenemos diálogo con toda la región: por ejemplo la semana pasada hable en buenos términos con el ministro de Defensa chileno.

-Antes ese diálogo y cooperación referidos se daba en el Consejo de Defensa Sudamericano. Hoy la región carece de un canal multilateral integracionista en materia de defensa. ¿Cómo articular una posición del sur, autónoma, en dicha coyuntura?

– Sí, esa mesa era parte de uno de los diez Consejos que constituían la Unasur, y la verdad que era una Consejo que funcionaba muy bien, y cobijaba a todos: desde el ministro de Defensa de (Juan Manuel) Santos hasta su par venezolano. Ese Consejo impulsó experiencias interesantes como la Escuela Sudamericana de Defensa que buscaba generar pautas comunes de doctrina. Ese espacio ya no está, entonces hay que intensificar las relaciones bilaterales más allá del signo político de nuestro interlocutor zonal. Me puse a disposición del ministro de Defensa brasileño cuando desapareció su Hércules C 130, y la misma actitud colaborativa tendré con mis otros pares del Mercosur.

-¿Qué acciones llevará a cabo tu gestión para reparar la tragedia del ARA San Juan?

-Primero me parece significativo resaltar el trabajo de investigación hecho por la comisión bicameral del Congreso, su documento me parece ser considerado. Para la instancia judicial hable con la doctora (Marta) Yañez y me puse a disposición. Luego hay una instrucción sumaria que se está haciendo en el ámbito del Estado Mayor Conjunto para determinar responsabilidades, y por supuesto estamos a disposición de todos los familiares directos que fueron víctima del hundimiento.

-Los militares cumplen un rol destacado cuando acontece un desastre de origen natural. Esa misión suele ser aprovechada por los EEUU para hacer injerencia en la región, el caso más emblemático se dio durante el terremoto de Haití en el 2010. 

-El gobierno de Cristina Fernández creó una Secretaría de Coordinación Militar de Asistencia en Emergencias, pero durante los cuatro años de gestión de Macri desapareció dicha Secretaría, es decir desjerarquizó esa agenda de trabajo. Nosotros hicimos lo contrario, volvimos a otorgarle status en el organigrama del ministerio. De hecho a mediados de diciembre tuvimos una presencia durante las inundaciones que se dieron en la ciudad de Santa Fe. Debemos recrear las UNREM, las unidades militares para las respuestas en emergencias, que tienen el equipamiento necesario para dar una ayuda a la población civil en situaciones excepcionales. Es cierto que EEUU busca poner su mirada en el capítulo de las emergencias, entonces me parece necesario que construyamos nuestra propia agenda de trabajo, teniendo en cuenta que ese accionar no hace a la misión principal de las Fuerzas Armadas si no que son parte de una misión subsidiaria, pero que nosotros alentamos porque hace a la interacción entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil.

-¿Por qué Argentina es un caso excepcional en la región en cuanto al no empoderamiento político de las Fuerzas Armadas?

-Hace bastante que vienen siendo una excepción. Cuando me senté en este despacho por primera vez lo que sucedía en la región era que todas las Fuerzas Armadas estaban involucradas en tareas antinarcóticas o de seguridad interior. En algunos lados esa intervención era de forma más deliberada, caso Colombia, y en otros países ese rol se daba de forma más localizada, como sucedía en Perú. Pero eso no sucede en Argentina gracias a nuestra Ley de Defensa y a nuestra Ley de Seguridad Interior, esas normativas delimitan muy bien el campo de acción de nuestras Fuerzas Armadas. Nuestras Fuerzas Armadas adhieren a una construcción civil de la defensa, donde el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas es el Presidente de la Nación, por mi conocimiento e información las Fuerzas Armadas están cómodas con esa concepción.

-Últimos temas, ¿Cómo está Argentina en el capítulo de la radarización?

-El marco de nuestra radarización está estipulada en los presupuestos del SINVICA (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial), por eso tenemos por ejemplo cubierta toda la frontera norte con radares en Tartagal, Las Lomitas, Ingeniero Juárez, Resistencia, Posadas, y El Dorado entre otras localidades. Toda la información capturada por esos radares se monitorea en una estación localizada en Merlo.

-¿La tarea de las Fuerzas Armadas en el capítulo anti narcóticos es de asistencia logística?

-Este ministerio no está involucrado en tareas de seguridad interior. Cada vez que las Fuerzas Armadas se han involucrado en dicha tarea ha derivado en un fracaso rotundo. En todo el mundo esa participación ha incrementado los grados de violencia, un aumento de las víctimas inocentes y un aumento de los niveles de corrupción al interior de las Fuerzas Armadas.

-¿Cuál es su mirada sobre la Ley de derribo impulsada por el anterior gobierno?

-La Ley de derribo es pena de muerte sin juicio previo. Esa normativa ni siquiera se podía resolver con un decreto presidencial porque va en contra de las garantías de nuestro Código Penal.

«No sólo de soja vive China»

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El apetito de la otra Gran Potencia por nuestras exportaciones no se limita a granos y carne, por cierto. La madera de pino apunta como un nuevo rubro.

El 11 de abril del año pasado publicamos China: ¿nuestra nueva Inglaterra?, una nota bastante reproducida. Pero no debe ser mal interpretada: no refleja viejos resquemores y viejas luchas del siglo pasado. Apunta a que China, con 1.400 millones de habitantes y un crecimiento económico sostenido, es un mercado fundamental para nosotros, como lo fue Inglaterra en otro tiempo. Depende de nosotros decidir qué le queremos vender, y comprar.

Dos científicos argentinos hicieron un importante aporte en la búsqueda de vida extraterrestre

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El interés por conocer el universo y la determinación de no ponerle límites a la ambición llevaron a los mendocinos Lucas Paganini y Gerónimo Villanueva a realizar investigaciones en la NASA y a confirmar y medir la cantidad de vapor de agua en una de las 79 lunas de Júpiter: Europa. El trabajo fue publicado en la revista Nature Astronomy y lo presentaron en la conferencia de la American Geophysical Union, una de las más importantes en la materia.

La primera medición directa de las moléculas de agua en la mencionada luna se realizó a través de la técnica de infrarrojo con uno de los telescopios más grandes del mundo, ubicado en la cima del volcán Mauna Kea, en Hawai.

“En la última década se ha encontrado agua en muchos lugares del Sistema Solar pero en estado sólido. Si bien nosotros no hemos encontrado agua líquida, detectamos vapor de agua, que interpretamos podría generarse de agua líquida bajo la superficie”, aclara desde Estados Unidos Lucas Paganini, a cargo del equipo internacional de la investigación dirigida por el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. “El conjunto de observaciones desde los años 60 y las misiones posteriores dan a entender que hay un océano líquido bajo la superficie. Es por eso que nos resulta tan interesante”.

Su coterráneo y compañero en la agencia espacial estadounidense, Gerónimo Villanueva, agrega que el hallazgo “es muy importante porque la luna Europa es uno de los destinos más importantes para la NASA y otras agencias para la búsqueda de vida fuera de la Tierra. El hecho de encontrar agua abre la posibilidad de que existan condiciones de habitabilidad allí”. El ingeniero y doctor en Astrofísica trabajó con Paganini en el procesamiento de los datos y en las observaciones para extraer la máxima información y entender su validez estadística.

“La luna Europa tiene todos los componentes básicos para la vida”, asegura Paganini, como fuentes de energía, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, potasio y sulfuro. “Pero esto no significa que la haya. Pueden estar todos los componentes pero tal vez falte tiempo, o uno de los elementos o una mayoría de alguno de estos elementos pero es lo más cercano que tenemos a las posibilidades de que exista. Falta ir más cerca y ver si realmente la hay”, aclara el investigador, que estudió Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones en Mendoza y luego obtuvo una beca en Alemania para hacer un doctorado en Física y Astronomía.

Para lograr esta medición, de las 20 que obtuvieron en el telescopio entre 2016 y 2017, los investigadores debieron aprovechar las 17 noches con buenas condiciones meteorológicas. “En una hubo una señal que daba la idea de que era una detección de vapor”, recuerda el argentino que dirigió la investigación. Luego, para confirmar la detección, hicieron estudios estadísticos. “Lo ideal –explica Paganini– hubiera sido detectarlo más veces y con mayor señal pero estamos a una distancia muy lejana. Además, nuestros instrumentos tienen una sensibilidad limitada y funcionan como el oído, podés escuchar hasta cierta distancia pero hay un momento en el que el oído llega a un límite y eso no significa que no haya alguien o algo emitiendo sonido”.

Esta confirmación apoya la hipótesis de que existe un océano debajo de la capa de hielo de Europa y que el agua puede irrumpir cada tanto en grandes géiseres. “Podemos imaginar una actividad tectónica fuerte que produce quiebres en la superficie y genera emisiones esporádicas”, describe Paganini. Otra opción es que haya napas o acueductos cerca de la superficie y que los cambios internos de presión originen estos géiseres.

Otra idea es que la fuerza del campo de radiación de Júpiter despoje partículas de agua en estado sólido de la superficie de Europa aunque esta detección desestimaría un poco esta hipótesis. “Júpiter –afirma Paganini– tiene siempre el mismo campo electromagnético, por lo que debería generar una cantidad constante de partículas de agua. Si fuera así, deberíamos haber detectado agua en más de una ocasión, y no fue el caso”.

Ambos investigadores estudiaron en el país, luego en Alemania, y terminaron en la NASA. “No soy ningún genio, es complicado pero con preparación, determinación y ganas se puede avanzar”, concluye Paganini.

Misiones planificadas para antes de 2030
La agencia espacial estadounidense está desarrollando una misión, denominada Europa Clipper, que se espera se lance en el año 2025 con el objetivo de estudiar si la luna Europa de Júpiter cuenta con las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida. La nave espacial orbitará alrededor de Júpiter y hará alrededor de 45 vuelos cercanos para poder escanear la mayor parte de la luna. “Cuando estás más cerca ya podés medir en detalle otros tipos de niveles de agua. Para que nosotros hayamos logrado esa detección de vapor de agua, se tuvo que dar un proceso bastante fuerte de actividad, algo que es esporádico, lo que no significa que haya otros de menor intensidad”, explicó el argentino Lucas Paganini, director del equipo de la NASA que logró la primera medición directa de vapor de agua en Europa.

Por su parte, La Agencia Espacial Europea (ESA) también planifica una misión de investigación a ese mismo objeto del sistema solar: la misión Juice (Jupiter Icy moons Explorer). La nave estará alrededor de tres años observando Júpiter y tres de sus lunas más grandes: Ganímedes, Calisto y Europa. El lanzamiento está previsto para 2022 para llegar al planeta en 2029.

Topper: la tradicional marca argentina comprada por un multimillonario brasileño

Una historia de 139 años con impronta argentina llegará pronto a su punto final. Alpargatas S.A.I.C., la sociedad que manejó la marca homónima desde 1880 en el país, pronto pasará a pertenecer en su totalidad al multimillonario brasileño Carlos Roberto Wizard Martins, quien ejerció la opción de comprar el interés de capital restante luego de haber adquirido el 21,8% en 2018. De ese modo, el empresario se quedará con la marca Topper en la Argentina y en Brasil.

En un comunicado enviado a la Bolsa de San Pablo, la compañía Alpargatas SA (la sociedad en Brasil) informa que Wizard Martins decidió ejercer de antemano «y de común acuerdo con Alpargatas» la opción de comprar el interés de capital restante de Alpargatas S.A.I.C. (la sociedad en la Argentina), que comprende la unidad de negocios relacionada con la marca Topper «en todo el mundo».

El texto aclara que la transferencia de acciones está sujeta «al cumplimiento de condiciones precedentes habituales para este tipo de operación». El precio de compra para el resto de las acciones de Alpargatas S.A.I.C. es de $260 millones de reales (US$64,7 millones). Se pagarán en tres cuotas anuales.

Más de 100 años de historia
En septiembre de 2018, Alpargatas vendió una parte de sus acciones a Wizard Martins, que pagó US$24 millones por quedarse con la marca deportiva Topper en Brasil. La compañía se dividió en dos sociedades: por un lado, una compañía de indumentaria deportiva, y por el otro, el resto del negocio textil y la marca Havaianas, de la cual es dueña.

Una semana después, la compañía anunció el cierre de dos plantas fabriles y el despido de 453 empleados, producto de la «difícil situación coyuntural del país, que implica una fuerte caída en el consumo». En julio de este año, la firma se deshizo de las últimas fábricas textiles que mantenía en la Argentina y, de ese modo, dio por concluida esta unidad de negocios en el país.

Alpargatas es una compañía de 139 años de historia. Comenzó sus actividades en 1880, cuando se asociaron un fabricante de calzados, Juan Etchegaray, y un miembro de una familia de industriales escoceses, Robert Fraser.

En 1907 la firma se expandió a Brasil y fundó São Paulo Alpargatas, compañía que un siglo después se convertiría en su propia controlante. Actualmente, algunas de las marcas que maneja la compañía brasileña incluyen Havaianas y Rueda.

El camino de INVAP – I

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Hace pocos días publicamos una nota de Mario Mariscotti sobre lo que representó para la firma rionegrina de Investigaciones Aplicadas INVAP -y para el reconocimiento de las capacidades tecnológicas argentinas- haber triunfado en la licitación australiana de 1998 para construir un nuevo reactor de investigación y producción de radioisótopos (recomendamos que la lean, si no lo han hecho ya).

Ese artículo hizo recordar a nuestro Daniel Arias anécdotas personales de ese momento… Lo que concluyó en esta crónica sobre logros argentinos… y también sobre las dificultades específicas que tenemos que enfrentar. Nos parece adecuado empezar a publicarla con el nuevo año. Porque una de las mejores consignas que hemos escuchado para estos años 20 es «Dos, tres, muchos INVAPs…». A ver si nuestras provincias, nuestros funcionarios y nuestros técnicos, la recogen.

«Un cafecito con Claudia Schiffer«

Un artículo de Mario Mariscotti, ex gerente de Investigación y Desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), me recordó aquel 22 de diciembre de 1999, cuando Héctor “Cacho” Otheguy, gerente de INVAP, me llamó para regalarme el mejor título de mi carrera.

  • Daniel: sentate. ¿Ya te sentaste? Acabamos de precalificar en Australia.
  • ¿Eso es noticia, Cacho?
  • Va en serio. Ya sabés, la licitación por un reactor multipropósito.
  • Sí, OK. ¿Qué pasó?
  • Que el 2 de este mes fuimos en delegación a Sydney e hicimos una presentación que fue un show. Y llamaron hace unas horas. Acabamos de dejar afuera a las dos empresas yankis…
  • ¿General Atomics? ¿Y la otra, aquella…?
  • Sí, y también a Hitachi y a Skoda.
  • ¿También Skoda? No sabía que estaban.
  • Sí. Chau, checos.
  • ¿Entonces quedamos en pie…?
  • Nosotros. Contra los canadienses , los franceses y los alemanes. ¿Qué tal?

Es decir, la mínima INVAP quedaba en pie … contra AECL, Technicatome y Siemens, multinacionales poderosas y con gran respaldo diplomático y financiero de sus estados. Me quedé callado unos segundos. Odio dar malas noticias.

  • Cacho, te quiero un montón… pero no tenemos un título. Sin título no hay artículo.

El tipo se quedó tratando de entender aquello con el celular en la mano: químico nuclear y gerente de INVAP desde la partida del fundador, Franco Varotto, Otheguy tiene habilidades múltiples pero, para su fortuna, no es periodista. ¿Cómo explicarle que la precalificación (que no es la victoria) de una firma poco conocida en su propio país (INVAP entonces lo era) en una licitación aún más desconocida (la de Australia también lo era) por la venta de un pendorcho indescifrable para el argento promedio (toma diez minutos explicarle un reactor multipropósito a doña Rosa); todo eso no constituye noticia, y “por cuádruple no”? Traté de ayudarlo.

  • Cacho, aquí la gente no tiene cabeza más que para la crisis. Con Australia sólo tendríamos un título si finalmente les ganáramos a los canucks, a los franceses y a los alemanes, aunque más no fuera jugando al truco. Por orgullo nacional. Pero un triunfo-triunfo. Eso siempre funciona.

El tipo devolvió de sobrepique:

  • ¿Querés un título? ¿Qué tal: “Un cafecito con Claudia Schiffer”?

“Touché”. Sé rendirme cuando me derrotan.

Para los desmemoriados por vejez o ignorantes por juventud, aquella modelo alemana, Claudia Schiffer fue la única refutación viviente del axioma de que las bellezas que importan son todas morochas. En los ’90 eso lo entendía cualquier compatriota de cualquier género. Lo del cafecito también.

Así las cosas, el artículo salió con ese título de Cacho Otheguy en un semanario de fugaz éxito en esos años, antes del 2001.

Claudia Schiffer como metáfora de la precalificación de INVAP en Australia recae en Héctor “Cacho” Otheguy, entonces gerente de la firma. Descarté fotos mejores. Somos un portal serio.

Lo que yo no me imaginaba era que en Australia, por cuyo reactor INVAP estaba dando la pelea de su vida y por su vida, las cosas irían mucho más lejos que un cafecito. Ganar allí era impensable. Pero sucedió. Y le cambió la vida a Australia (un poco), le devolvió la vida a INVAP (un tiempo), y ante alguna gente poderosa del Hemisferio Norte, le dio otro “look” de comercio exterior a nuestro país (no mucho, pero en la dirección correcta).

Nada de esto resulta fácil de probar, pero es verdad. Siguen los detalles.

2. Lo intimidante de Australia Schiffer

Mapa del ex Ministerio de Energía de Aranguren mostrando los reactores en los que estuvo INVAP. Típico, faltan 3 reactores en Argentina, y el operativo desde 2019 en Arabia Saudita: casi la mitad.

Desde 1983 INVAP sigue viva -contra todo pronóstico- porque gana licitaciones afuera cuando está a punto de cerrar, y está a cada rato a al borde de hacerlo debido a la mucha gente que cree que ya no debería existir, algunos afuera, la mayoría aquí. Vamos por partes.

Aquel 22 diciembre de 1999 INVAP precalificó en Australia para la venta de un reactor nuclear que, inesperadamente para los compradores, terminó siendo el mejor del mundo, incluso al día de hoy. Sólo lo superará el RA-10 hoy en construcción en Ezeiza, a inaugurarse en 2022.

En aquella licitación australiana no asustaban Siemens, Techinicatome ni AECL “per se”: ya INVAP las había derrotado en otras confrontaciones. Sin ir más lejos, en 1992 en la licitación del reactor ETRR-2 de Egipto, aparato para el caso algo más potente en megavatios térmicos, pero menos complejo que el propuesto luego a los australianos. El de Sydney es 4 reactores en uno: uno de formación de personal, un segundo de producción de radioisótopos, un tercero de investigación en ciencia de materiales y un cuarto de fabricación de silicio dopado para la industria microelectrónica.

Más aún: antes de arriesgarse en Egipto, la firma nuclear barilochense le había dado la paliza a los franceses en Argelia, en 1985. No era poco decir. En los ’80 Madame la République se había vuelto la mayor y más exitosa constructora nuclear del mundo. Pero sumando humillación al daño, INVAP la tuvo que derrotar en su mejor momento y en su mayor ex colonia.

Sacar del ring a los EEUU, el país que inventó la industria nuclear, en Bariloche ya no era noticia: toda vez que aparecía INVAP en una licitación, las ofertas yanquis se caían solas por tecnología vieja “y de anaquel”, en lugar de laboriosamente diseñada a medida del cliente. Con eso y transferencias de tecnología muy abiertas, los barríamos rutinariamente, salvo que hubieran comprado al comprador, como acababa de suceder en Tailandia, en 1997. Sí, veníamos sumando adversarios fuertes.

Lo que intimidaba de Australia era el tamaño del enfrentamiento, desmesurado para el perfil de país y el monto de la posible venta. INVAP nunca ganó por precio, aunque en arenas periféricas como Perú, Argelia y Egipto el hacer valer la transferencia de tecnología dentro del precio final ganaba votos. El cliente aprendía a ingeniería nuclear práctica, a hacer reactores, casi a no necesitarnos. Pero Australia era Primer Mundo y compraba “llave en mano” porque –de puro ecologista- a aquel estado-continente no le interesaba aprender de ingeniería nuclear, salvo como usuario y operador. Había que ganar por calidad y/o precio y/o financiación.

El antinuclearismo de la población australiana entonces era enorme. Parte de los habitantes de Sydney habrían preferido importar radioisótopos medicinales a seguir manteniendo un reactor operativo en las frondosas colinas de Lucas Heights, que es a esa ciudad lo que los bosques de Palermo son para Buenos Aires. Puede resultar extraño tanto ecologismo antiatómico cuando Australia es el segundo emisor mundial de dióxido de carbono por cabeza de habitante: con 16,2 toneladas/año/persona sólo les gana Arabia Saudita, con 16,3. Pero bueno, tienen carbón a patadas y lo queman y exportan a lo pavote. Fuera de lo cual, sin duda, son grandes ecologistas.

Así las cosas, en ocasión de sustituir el viejo reactor nuclear inglés HIFAR de Lucas Heights, la Australian Nuclear Science and Technology Organization (ANSTO) tuvo que sudar la camiseta para que el Parlamento y la prensa les dieran luz verde con la sustitución. Y luego, para cubrirse de críticas ulteriores, ANSTO diseñó el mecanismo de adjudicación más transparente de la historia nuclear mundial hasta aquel momento.

De no ser por eso, no ganábamos.

El reactor OPAL a fecha de inauguración, en 2006. La extraña jaula que recubre el techo del edificio principal es un blindaje contra el impacto de aeronaves. En 1998, 3 años antes del atentado contra las Torres Gemelas, INVAP ya tomaba ese tipo de precauciones de diseño.

El original sistema de puntaje de ANSTO consistió en formar subcomités de expertos que puntuaban por separado únicamente un subsistema de cada oferta en lugar de su totalidad. Sin comunicarse horizontalmente entre ellos, los subcomités elevaban cada “score” a la jefatura. Así, había un comité únicamente para sistemas de control de los 7 reactores ofrecidos, otro exclusivo para los de seguridad, otro para la termohidráulica y refrigeración del núcleo de cada oferta, otro para capacidad de producción de radioisótopos, otro para aplicaciones científicas e industriales de los haces de neutrones, etc.

La jefatura de ANSTO y el gobierno australiano empezaron a inquietarse cuando la oferta de INVAP iba sacando el puntaje tope en cada subcomité. Entiéndase bien: los tipos se habían hecho esclavos de ese método. Entiéndase bien: si bochaban la oferta de mejor calidad, tendrían que dar la cara por defender la segunda opción. Entiéndase bien: no querían en absoluto un triunfo argentino. Suponía un tremendo despelote político, y ya venían teniendo de sobra en casa.

Al reactor HIFAR los australianos se lo habían bancado desde 1958 porque daba plata, pero sobre todo, por inglés, ergo bueno. Sería terriblemente difícil explicarle a Mrs. Rose (la doña Rosa de Sydney) que la máquina nuclear de reemplazo del HIFAR y con el doble de potencia (20 MW térmicos) era un diseño de un país sólo conocido por exportar naturaleza cruda, futbolistas notables y recurrentes titulares de calamidades económicas, políticas y sociales.

Explíquele a un cheto de La Horqueta de San Isidro que va a ser vecino de una petroquímica diseñada y construida por una empresa de la República del Congo, aunque muy meritoria. Es más o menos lo que sucedió. No por nada, para precalificar, Cacho Otheguy y comitiva habían tenido que ir a Sydney para responder 1200 preguntas y objeciones. Nos querían barrer de entrada.

El 4 de junio de 2000 ganó la oferta argentina. El 17 de diciembre de 2001 Greenpeace con miles de manifestantes le pasó por encima a la seguridad y copó el predio de Lucas Heights, donde todavía no empezaba la obra, para mostrar justamente lo insegura que era la instalación ante un ataque terrorista. En 2002, con el estado argentino al borde de la implosión e INVAP sin pagar los sueldos, Australia invitó discretamente a la firma argenta a desistir de la obra. Todo muy bien con Uds., chicos, pero no con su país.

INVAP, aún más discretamente, les dijo que de irse, “ni ahí”. El resultado está a la vista en Sydney desde 2006. En 2009, nuestros rivales canadienses de AECL querían desesperadamente una máquina similar a la argentina, con 300 días/año de “uptime” y una producción inexplicable para su baja potencia, porque estaban por perder –de puro viejo- el reactor de Chalk River, que alguna vez les dio el control del 60% del mercado mundial de radioisótopos. En 2016 con aquel reactorcito argentino que costó U$ 180 millones, Australia estaba atendiendo a 470.000 compatriotas suyos, y con los radiosótopos excedentes copó un tercio del mercado mundial, que aquel año anduvo en casi U$ 17.000 millones. Y podian ir por más y atrapar la mitad.

Pero todo eso en 1999 no lo sabía nadie. Aquel año, ganar en Australia por financiación habría sido imposible. El Banco Nación no arriesgaba un centavo en exportaciones incomprensibles, como las de INVAP. El de Río Negro –patria chica de INVAP- no daba garantías creíbles afuera. No con Argentina fundiéndose (de nuevo) al compás de un combo fatal de recesión y endeudamiento.

Y el ruedo australiano estaba complicado para ganar por precio. La mishiadura de las todavía poderosas empresas nucleares occidentales, impedidas de vender nuevas centrales de potencia desde el accidente de Chernobyl, había transformado aquella licitación por un reactor chico en Sydney en un “todos contra todos” en el Coliseo de Roma. A buen hambre, no hay pan duro: los desesperados gigantes nucleares norteamericanos, europeos y asiáticos bajaban a la remota capital australiana para jugarse el cuero, y por chirolas. De modo que por “dumping”, a la Siemens, AECL o a Technicatome no le ganábamos ni disfrazados de gaucho.

El único enano en aquel combate (y el único desamparado por su propio estado) era INVAP. Y su única opción era ganar por calidad de oferta.

Es lo que sucedió el 4 junio de 2000: Claudia Schiffer, siguiendo la metáfora de Otheguy, dio el “sí”. En realidad, lo hizo Ross Miller, gerente de tecnología de ANSTO, que levantó de la cama al jefe del Proyecto Australia, Juan Pablo (a) “La Parca” Ordóñez.

No sé su caso o el de Cacho: confieso que yo no lo esperaba. Tampoco esperaba lo que sucedió a continuación en Argentina y Australia: Greenpeace y sus imitadores menores salieron con los tapones de punta a difamar la operación.

(Continuará mañana)

Daniel E. Arias

Aumentos en los alimentos, al finalizar la exención del IVA

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A horas del final, del 2019 y de la exención impositiva para productos de la canasta básica, el Gobierno, las empresas proveedoras y los supermercadistas (los más grandes) llegaron a un acuerdo. Del 21% del IVA, supermercadistas y proveedores acordaron absorber un 14% promedio. Los alimentos que luego de las PASO no tributaban ese impuesto subirán, también en promedio, un 7%.

La exención del IVA a varios alimentos de la canasta básica finalizaba el 31. Por eso las negociaciones se extendieron durante el último día del año. Estos aumentos comenzarán a regir desde hoy jueves 2 de enero.

Según el acuerdo, el traslado de IVA a precios es el siguiente:

-Leche fluida 0%
-Pan artesanal de panadería «flauta» 5%
-Yogurt firme y sachet, entero y descremado 7%
-Arroz largo fino, parboil, cuatro ceros y cinco ceros 7%
-Azúcar 7%
-Pan lactal blanco en todas sus presentaciones 7%
-Polenta 7%
-Conservas de vegetales incluidos tomates en todas sus presentaciones 7%
-Harinas triple cero, cuatro cero y leudante 7%
-Yerba con palo y sin palo 7%
-Mate cocido y té sin ensobrado 7%
-Huevos 7%
-Aceites mezcla y girasol 9% Pan rallado y rebozadores 10,5%

La reducción temporaria del IVA hasta el 31 de diciembre a un grupo de productos de la canasta básica fue implementada por el gobierno de Macri para intentar contener (sin éxito) el impacto de la devaluación. La medida fue cuestionada ante la Justicia por la mayoría de los gobernadores provinciales que vieron recortados sus fondos (el IVA es uno de los impuestos que se coparticipa).

Sin embargo, se informó que en los próximos días la reducción del IVA estará disponible para los beneficiarios de la tarjeta Alimentar, la AUH y los jubilados que perciban el haber mínimo.

Como señalamos anteayer en AgendAR, el gobierno hace equilibrios entre objetivos -aumentar la recaudación fiscal y reactivar el consumo- con acuerdos de detalle, que lo obligan a advertir que controlará los precios y considerar la aplicación de la Ley de Góndolas. Una «sintonía fina» de emergencia.

Las calificadoras de riesgo suben la nota de Argentina. Sale de «default selectivo»

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Standard & Poor’s elevó la calificación crediticia de la Argentina desde «Default Selectivo» a «CC», revirtiendo el recorte que había hecho a principios de este mes provocado por la decisión del nuevo gobierno de retrasar los pagos de US$ 9.100 millones en Letras del Tesoro de marzo a agosto.

«Como los nuevos términos entraron en vigencia de inmediato, el incumplimiento de estos instrumentos a corto plazo se ha subsanado efectivamente», dice S&P, que también citó la exitosa venta del Gobierno de deuda denominada en pesos. Sin embargo, su perspectiva sigue siendo negativa, reflejando «prominentes riesgos a la baja para el pago oportuno y completo de la deuda», afirma en un comunicado.

Esta actualización de S&P, como la decisión de Fitch Ratings de elevar la calificación de Argentina hace una semana retrotraen la situación a agosto, cuando Fitch y S&P Global rebajaron la calificación de Argentina a incumplimiento selectivo después de que el ex presidente Mauricio Macri reperfiló los pagos de US$ 7.000 millones en bonos del Tesoro, antes de levantar la calificación unos días después.

Por una minería sustentable. La propuesta de Enrique Martínez

El ingeniero Enrique Martínez, que fue titular del INTI hasta 2011, no es conocido por su estilo diplomático. Pero no se puede cuestionar su conocimiento de las actividades productivas y su patriotismo. En este reportaje de la agencia Paco Urondo, plantea alternativas que proponen salir de las posiciones binarias: la megaminería como la única actividad económicamente racional, y un ambientalismo que no se preocupa si la extracción de minerales es necesaria o no; su única consigna válida es «No en mi localidad».

«La discusión sobre la mega minería en Mendoza, que replica los conflictos en otras provincias argentinas, invita a la reflexión conceptual profunda. El tema es muy importante y además es necesario salir de los planteos binarios, que juegan a blanco o negro y terminan siendo cruces de caminos muchas veces falsos o mal definidos.

Empecemos por alguna punta. 

La minería es una actividad económica antiquísima, que extrae elementos que se han incorporado a la vida cotidiana de los pueblos desde hace milenios.

A medida que se fue conociendo mejor los procesos de separación y de purificación se fueron acotando los daños ambientales, que formaron parte de la historia de la humanidad, que no evaluó como debía estas facetas hasta hace algo menos de un siglo. La minería del plomo en Jujuy, con efectos que se extienden hasta los suburbios más pobres del conurbano, que recuperan plomo de baterías, es tal vez el caso más dramático en nuestra historia. Por supuesto, a escala mundial se pueden escribir enciclopedias completas, con casos vinculados al petróleo o a minerales sólidos; a emprendimientos grandes o muy pequeños. 

Hoy, como en casi todo otro plano, hegemoniza el escenario el gran capital. Ellos plantean proyectos para la periferia que agotan las minas en 25/30 años máximo y que exportan material sin purificar, trasladando el agregado de valor importante a sus casas matrices. Es sabido que exportamos concentrado de cobre e importamos casi todo producto hecho con cobre refinado. Lo mismo pasa con buena parte del aluminio; con todas las tierras raras; con el litio.

Nos dicen que las plantas pequeñas no son económicamente viables. Es falso de toda falsedad. Investigadores de la Universidad de Chile han mostrado que se puede preparar proyectos rentables de oro, cobre y plata con inversiones desde un millón de dólares y que se puede integrar hacia adelante para producir desde 100 toneladas, de cobre fino por año, con inversiones alrededor de 100.000 dólares.

Nos dicen que es inexorable generar algún efecto ambiental a tolerar. También es falso de toda falsedad. La pequeña minería de oro, con toda la avaricia simbólica asociada, ha sido ejemplo límite de los riesgos que los humildes están dispuestos a correr, ya que muchos años se usó mercurio para hacer una amalgama con oro que lo extrae del resto de los minerales, pero con un efecto contaminante aterrador sobre las personas y el medio.

Hay un documento de Naciones Unidas para el desarrollo, de 1997, que analiza este caso límite y recomienda seguir el ejemplo de Venezuela de aquellos años, que compraba a los mineros el concentrado primario y utilizaba luego mercurio en un Centro de Procesamiento con todas protecciones ambientales necesarias, sin contaminar personas ni el medio. Naciones Unidas es enfática señalando que ese es el camino.

El gran capital resolvió la cuestión. Admitió que se prohibiera el uso de mercurio y se lo reemplazó por un proceso con cianuro y ácido sulfúrico que en principio solo es accesible a las grandes explotaciones. Como en otros casos, se puso al chico adelante, para llevarse todo el pastel.

Hoy, sin embargo, ya hay procesos de uso de bacterias que evitan totalmente el uso de cianuro y reducen el uso de sulfúrico a cantidades enteramente controlables. La gran industria no se da por enterada, en parte por costos y en parte porque eso rehabilitaría la entrada de capitales modestos.

Se dice que la minería usa el agua que se necesita para otros destinos. Eso es solo parcialmente cierto.

Es correcto decir que una mina grande usa agua equivalente solo al riego de unas 100 ha. y además éste último puede mejorar mucho su eficiencia eliminando el riego por manto y yendo hacia el riego por goteo, que es infinitamente más sensato.

Ahora bien, en las cantidades el reclamo puede ser alarmista. Pero está claro que si el agua que fluye fuera de la mina tiene ácidos o compuestos dañinos para cultivos o personas, no importa el volumen, se contamina todo. De modo que el reclamo de evitar la contaminación es absolutamente pertinente.

¿Existe la forma? Si, rotundamente. ¿Se puede controlar que no se violen los procedimientos? Por supuesto, debe participar la comunidad en cada paso necesario.

Un comentario final. ¿Y si la minería fuera la forma de sacarnos de encima buena parte de la deuda externa, no deberíamos apelar a las empresas más grandes y resolver el problema, aunque queden algunos daños detrás? Es otro razonamiento falso. Si dimensionamos las explotaciones a escala mediana no contaminante; se plantea la integración hacia adelante, con producción de bienes finales; se hace la cuenta del efecto sobre la balanza de pagos, probablemente allí descubriremos que el valor de las exportaciones de concentrado no es mayor que el valor de los bienes finales que dejamos de importar. Con el agregado que el nivel de ocupación podría multiplicarse hasta por 10; los saberes regionales se incrementarían enormemente; podríamos pensar en exportar bienes finales cuya materia prima tenemos en el país; la dependencia del capital extranjero se reduciría.

En fin, seríamos un país independiente, próspero y vivible.»