Sin distensión: Alberto Fernández recibió a parlamentarios brasileños, pero Bolsonaro no enviará a la asunción

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Argentina y Brasil habían abierto un canal diplomático formal para destrabar la relación bilateral en vísperas de la asunción de un nuevo gobierno en nuestro país. Y poco después de la suba de aranceles de Estados Unidos para el ingreso del aluminio y el acero exportado por ambos.

El encargado de de dar la ocasión para este gesto fue el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa quien coordinó la visita de una delegación del Parlamento brasileño con quien ocupa ese mismo cargo en Brasilia, Rodrigo Maia.

Los legisladores de Brasil llegaron el jueves a las 2 de la madrugada. Y se fueron ayer a las 16. Maia se reunió con Bolsonaro antes de viajar a la Argentina y lo mantuvo al tanto de la misión parlamentaria que arribó al país para descongelar la relación bilateral tras los cortocircuitos que aparecieron con el triunfo de Fernández en las elecciones y su apoyo explícito a la liberación de Lula da Silva.

Maia fue una pieza clave para acercar a las partes. Como presidente de la Cámara de Diputados de Brasil se encargó de bloquear el proyecto de resolución que impulsaba el hijo del presidente brasileño, como titular de la a Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional, contra el presidente electo de Argentina.

La agenda de la comitiva brasileña se dividió en dos. Por la mañana, Massa recibió a la delegación de diputados de Brasil, con quienes firmó la Declaración Parlamentaria de Buenos Aires. Su objetivo es mantener la cooperación en áreas estratégicas, con beneficios mutuos para trabajar en conjunto y celebrar 33 años de las firmas de actas de amistad para la integración argentino-brasileña.

La declaración abarca cuestiones como medio ambiente, salud, educación, cultura, turismo, ciencia y tecnología, energías renovables, defensa, energía nuclear, espacio y Antártida, entre otras. El gesto de Massa no fue menor. Su primer día de actividad oficial como presidente de la Cámara de Diputados lo dedicó a la relación bilateral con el país vecino.

La comitiva que llegó hasta el Salón de Honor de la Cámara baja fue multipartidaria y estuvo encabezada por Maia, acompañado por Aguinaldo Ribeiro (PP-PB), líder de la mayoría, Paulo Pimienta (PT-RS), líder del PT, Baleia Rossi (MDB-SP), líder del MDB, Elmar Nascimento (DEM-BA), líder de los Demócratas, Orlando Silva (PCdoB-SP), Sérgio França Danese, embajador de Brasil en Argentina y Marcelo Dantas, asesor de RRII de Maia. Por la Cámara de Diputados argentina, participaron Mario Negri, Álvaro González (Juntos por el Cambio), José Luis Ramón (Unidad y Equidad Federal) y María Cristina Álvarez Rodríguez (Frente de Todos).

Después del almuerzo con carnes en el Congreso, Fernández recibió a la comitiva en sus oficinas de Puerto Madero. Allí le agradeció a Maia haber frenado la mencionada declaración de repudio que impulsaba el hijo de Bolsonaro. “La relación entre las personas nunca puede estar por encima del vínculo de los países”, fue la frase que más repitió el presidente electo de la Argentina. Además le pidió a Maia que le transmita a Bolsonaro su “entera disposición para trabajar unidos por el bienestar de ambos países”.

Fernández aprovechó además para presentar a Felipe Solá como futuro canciller y a Daniel Scioli como el próximo embajador en Brasil. Ya en las oficinas de Puerto Madero también se sumó a la reunión Gustavo Béliz quien se interesó por desarrollar un programa bilateral de desarrollo en materia de ciencia y tecnología aplicado a la producción.

En cuanto a la suba de aranceles para el ingreso de aluminio y acero de Argentina y Brasil, decretada por Donald Trump, tanto Fernández como Maia acordaron poner en contacto a los Cancilleres para abordar acciones conjuntas. En la reunión, Maia aseguró que se había reunido con Bolsonaro para informarle su viaje a la Argentina y que el jefe de Estado de Brasil aseguró que no tomaría ninguna decisión unilateral en ese conflicto sin antes consultar al gobierno argentino. Coincidieron en que el conflicto probablemente no tendrá resolución hasta mediados del 2020.

Pero el presidente Bolsonaro confirmó que no vendrá ni enviará a nadie a la asunción de Fernández. La tensión sigue, probablemente por largo rato.

«Hoy los periodistas trabajan para Google»

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La española Marta Peirano es escritora y periodista, autora de los libros «El enemigo conoce el sistema» y «Pequeño libro rojo del activista en la red«, con prólogo de Edward Snowden. Es fundadora de CryptoParty Berlin, una iniciativa alrededor de cuestiones sobre privacidad y seguridad en internet, y actual especialista en tecnología del diario El País. Santiago O’Donnell le hizo un reportaje el mes pasado en el que la autora reiteró todo lo que ha aparecido en los medios sobre las campaña de Trump, la del Brexit, Cambridge Analytica y la inteligencia rusa.

En AgendAR no nos pronunciamos sobre la veracidad de esas afirmaciones -nos inclinamos a pensar que la mayoría son ciertas, pero no muy interesantes. La victoria de Trump en las elecciones estadounidenses y el rechazo de una parte considerable de los británicos a la Unión Europea no se explican solamente por astucias de campaña.

Pero sí nos parecen perceptivas, y merecedoras de un debate profundo, estas opiniones de Marta Peirano sobre el periodismo moderno. Nosotros mismos debemos reflexionar sobre ellas:

«…..

– Ahora ya todas las elecciones tienen fake news. ¿Es un fenónemo mundial?

– Se trata de una manera de hacer campaña que es muy efectiva, porque te permite hacerlo de una forma selectiva, es económica e inmediata. Por otra parte es la clase de campaña que le permite a un partido recién llegado, que no tiene su propia base de datos de votantes, hacer una campaña nacional que pueda tener éxito. Entonces es muy difícil resistirse y diría que no hay ningún lugar en el mundo que no se esté utilizando.

– ¿Por qué dice que los periodistas trabajamos para Google y no para nuestros lectores?

– Hace años que los periodistas estamos produciendo más contenido del que nuestros lectores son capaces de leer. Y esto empezó un poco con el tema del SEO, cuando empezamos a utilizar nuestros contenidos para buscadores.

– ¿Qué es el SEO?

– El SEO es un conjunto de estrategias para que tu noticia, titular o contenido, suba en el ranking de Google. Lo que hace es utilizar una estructura específica para el titular, meter unas palabras clave, codificar ese contenido con tags, clasificarlo para que el buscador pueda encontrarlo, que sea corto, descriptivo, conciso. Es decir, hemos dejado que alguien que no era nuestro director venga y nos diga cómo escribir las noticias, con la promesa de una audiencia infinita, mucho mayor de la que podemos aspirar a llegar nosotros solos. Y en esa carrera hemos estado produciendo cada vez más noticias, destinando cada vez menos tiempo a la investigación, porque no puedes producir 150 noticias al día en lugar de 90 sin perder recursos, y preocupándonos por cuánta gente nos lee en Twitter o en Facebook. Hacemos cosas como publicar titulares sin contenido, porque Google te premia por eso. Un sistema que te premia por publicar un titular sin contenido, ¿qué clase de sistema es? Google se ha convertido en nuestro jefe.

– ¿Los medios están produciendo más cantidad de noticias que hace unos años?

– Sí, antes producíamos entre 70 y 90 noticias al día. Ahora estamos publicando entre 150 y 200. A veces hasta 300, cuando es fin de semana. Es un disparate. Nadie es capaz de leerse 300 noticias al día, ni el director del medio. Alguien que se dedique a leer noticias durante todo un día no puede leer 300. Estamos pensando en esa audiencia infinita que tenemos en las redes. Y como estamos alimentando el scroll infinito y la veloz máquina de las redes sociales que nos traen visitas, estamos generando contenidos cada vez más cortos, cosas como alargar noticias de manera completamente artificial, hacer de un acontecimiento siete noticias. Y en ese proceso nos quemamos porque no estamos haciendo nuestro trabajo. Estamos trabajando para Google, porque el lector no puede leer tanta cantidad de noticias al día, y peor aún, hemos perdido el coraje de decidir cuáles son las noticias, cuáles son apropiadas para nuestro lector. Estamos llenando nuestros periódicos de no-noticias.

Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)

3. PURA FIBRA

El escepticismo en torno a ARSAT como empresa de telecomunicaciones duró poco. Ya en 2010, a 6 años de creada y 4 años antes de disparar con éxito ese primer satélite, ARSAT se disparó a sí misma como potencia telemática.

Debió ocuparse de los deberes incumplidos de la privatización de ENTEL, a saber: la planificación y tendido de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO). En todo esto, la Argentina de inicios de siglo tenía su vieja y esquelética red de cables de cobre trenzado heredada del estado. Corría detrás de la región, que a su vez corre detrás del mundo.

El plan era instalar Internet en todo el país, incluidas desde sus 5 megalópolis a centenares de ciudades medianas y chicas, pero también centenares de parajes rurales donde a duras penas había un teléfono de línea en alguna comisaría o delegación municipal. Y el propósito era llegar a todos estos sitios con fibra óptica de 48 pelos, el equivalente digital de una autopista yanqui de 10 carriles por mano.

Esta fue una decisión presidencial, pero la propuesta -y el dinero inicial- salieron en buena medida de FOETRA, el viejo sindicato de telefónicos. La Federación de Obreros y Empleados de las Telecomunicaciones de la República Argentina es un gremio raro. Uno de los pocos que supo tener un pasado combativo en tiempos militares, y más raro aún, uno que tras la privatización de ENTEL, pese a que estuvo precedida y seguida de cesantías masivas, se atrincheró en Telefónica («Tasa», en «gremialés») y en Telecom («Teco»), y se negó a desaparecer a conveniencia de ambas.

Pese a tener el respaldo del gobierno de Carlos Menem y de su Poder Judicial, Tasa y Teco se encontraron con una defensa de los derechos laborales que en otros servicios privatizados (los ferrocarriles, la electricidad) sencillamente no ocurrió. Con FOETRA los nuevos dueños europeos debutaron zapateando sobre tachuelas desde los primeros compases. Y eso, extrañamente, desde 2010 empieza a salvar a los usuarios.

FOETRA tuvo más visión que la de la pura resistencia ciega. Decidió usar en su favor -sin garantías de éxito- el cambio tecnológico y la renuencia de las privatizadas en implementarlo a fondo. Los usuarios habían dejado en masa por aquella novedad, el celular, sus viejos teléfonos de línea. Pero se estrellaron contra una pared. Las firmas de telefonía de aire, sean de Tasa, de Teco o de terceros, dependen de las redes terrestres para las distancias medias y largas. Y ni Tasa ni Teco cumplieron con sus compromisos de inversión al respecto y las redes se saturaron. De modo que todas las firmas de celular pasaron en una década de ser percibidas como el salvavidas, la única opción para comunicarse, al rol de las firmas más detestadas del país por sus frustrados usuarios. En incontables «focus groups» de consultoras de opinión salían como más odiadas incluso que las de ferrocarril, subte y electricidad. Y es mucho decir.

En 2012 ya la calle sabía que el celular era un clavo, y que para una comunicación exitosa que no insumiera horas de intentonas había que tener al viejo teléfono de línea como «back up». Invisible para el público, el cuello de botella estaba en las redes. En 2000 seguían más o menos siendo las de 1990.

Nacido sobre aquellas líneas viejas de cobre trenzado, FOETRA jugó una ficha a las nuevas redes, las de fibra de vidrio, y lo hizo a través de ARSAT porque era el único jugador estatal a mano en el cuadro post-menemista. Lo hizo con la idea de que la telaraña óptica que empezó a construir el estado fuera mucho mayor y más robusta que las de las privatizadas, para que diera soporte a la telefonía de línea, la inalámbrica y a los entonces novedosos servicios IP, es decir apoyados sobre Internet, como dan los teléfonos celulares de 3G para arriba. El rol de FOETRA en el «boom» de la REFEFO implicó que el gremio tuviera derecho a nombrar un director en ARSAT: Marcelo Tessoro.

Lo que sucedió en nuestro país es casi contraintuitivo y muy ignorado. Un gremio, FOETRA, apuesta su supervivencia a la REFEFO, y al hacerlo salva -sin que haya sido en absoluto su intención- a las firmas privadas que la usufructúan. Éstas son inviables: andan demasiado enredadas en su angurria de currar al usuario vendiéndole ancho de banda inexistente, y repatriar ganancias sin que se les caiga un centavo aquí. Finalizando la segunda década del siglo XXI, en telecomunicaciones la Argentina no es Uruguay (ya quisiera…), pero está mucho mejor que en 2000 y que en 2010. Y gracias a la REFEFO.

La REFEFO fue y sigue siendo, lectores, el mayor intento de integración regional de la Argentina desde los ferrocarriles ingleses, con todas estas diferencias: fibra china, cero ingleses, obra toda argentina, toda pública, de estructura anillada regional en lugar de “radial porteñocéntrica”, integra la Patagonia Austral, y no transporta personas o cosas sino información. Pero eso sí, muy rápido. Y además, sigue viva, no se privatizó ni cerró tramos. Se verá por qué.

En el trimestre final de 2015, la REFEFO ya tenía 31.000 km. tendidos sobre 58.000 planificados, con 6500 iluminados. El macrismo y El Gran Diario Argentino habían dejado de llamarla “obra faraónica” y preferían criticar el lento avance de la iluminación de la red. Bueno, es difícil iluminar la fibra si no ha sido comprada, tendida, microfundida y enterrada. Pero ya palpitando una posible victoria electoral, los “ut supra citados” estaban pensando más bien en cómo colonizarla.

En la REFEFO no hay un peso de inversión privada. Se financia con el Fondo Fiduciario del Servicio Universal, cifra que el ENACOM cepilla del 1% de todo lo facturado por empresas de telecomunicaciones en el país. La fibra envejece en 20 años, y nunca falta el constructor de obra pública o privada que la corta sin querer con su retroexcavadora. De modo que mantenerla en su kilometraje actual sale U$ 30 millones/año. Es plata.

En 2013, con la REFEFO creciendo a todo vapor, un ingeniero a cargo de “trazar la traza”, resumió así la situación: “En los últimos 2 años tiramos más fibra que Telefónica en 22, y del doble de ancho de banda”. En 2017 ese hombre, Alejandro Massolo, se volvería otro de los hoy ya 60 echados por la administración macrista de ARSAT, 20 por ser de la dirigencia anterior, el resto más o menos al voleo para causar terror, muchos irremplazables por su nivel técnico.

ARSAT usó el enorme capital físico y comercial que terminó siendo la REFEFO para dar servicio en los despoblados donde las 2 grandes “telcos” heredadas del menemismo jamás pintaron, porque allí perdían plata.

Pero ARSAT tenía otra misión tan importante como la de ocupar los sitios abandonados por las telcos y megacableras. También debía “pisarles el precio” y aumentar la oferta de ancho de banda en las ciudades medianas y grandes. El mandato con las privadas dueñas de la pelota era, llegado el caso, baipasearlas y hacer contratos directos con las distribuidoras locales chicas y las cooperativas. Y si no las había, con las municipalidades, que las intendencias mismas dieran Internet. Eso debía alcanzar para romper el derecho que tuvieron desde los ’90 los operadores monopólicos a cobrar precios desaforados a cambio de servicios miserables.

Esta consigna ARSAT entre 2010 y 2015 la cumplió con cautela, porque construía la REFEFO mucho más rápido de lo que la iluminaba. Pero en 2015 la iluminación masiva era inminente y abría la posibilidad de un estado regulador de servicios y precios contra cuya oferta no habría competencia posible. Eso aterraba a las telcos y megacableras, aunque ARSAT no amenazara con sustituirlas.

La magister en comunicaciones Mariela Baladrón, de la Universidad Nacional de Quilmes, da una visión minuciosa de este período 2010-2015 aquí. Es historia en acción, y casi nadie la sabe aunque hoy la tiene ante las narices. Es el momento en el cual la REFEFO como soporte de base, permite físicamente la floración explosiva de servicios IP (montados sobre Internet) al estilo de WhatsApp o Waze en todo el país, imposibles sin el cimiento invisible de esa red subterránea de fibra.

Es también el momento en que ese despliegue estatal y la campaña de corso del Gran Diario Argentino chocaron como trenes de frente, y cambiaron todo, para bien y para mal, en el panorama comunicacional argentino.

En 2014, comparados en ancho de banda con la región, no éramos la potencia comunicacional que es Uruguay, y tampoco Brasil. Pero ya no dábamos lástima. Hoy ya subió a 16 mega. Eso es lo que da la REFEFO.

Lo único que ARSAT tenía prohibido fundacionalmente es lo que la jerga llama “última milla”: llegar directamente con fibra óptica a las casas de los usuarios finales. Esto se hizo para preservar a miles de cableras y cooperativas chicas del interior para las cuales la REFEFO se volvió lo que el oxígeno para los humanos. Inevitablemente, a salvo de una competencia directa de ARSAT pero ante un nuevo y descomunal cantero de ancho de banda, los grandes dragones del mercado acopiaron todo el que pudieron a muy bajo costo y multiplicaron sus ganancias, reclutando el doble o triple de clientes, sin mejorarle el servicio o el precio a ninguno, fuera viejo o nuevo.

En la práctica, la REFEFO significó para todo argentino un servicio cuyo ancho de banda promedio nacional en 2004 se medía en kilobytes por segundo (entre 14 y 56). Bajar de Internet un gráfico de barras era bancarse la máquina colgada durante horas. En ciudades de 15.000 habitantes había que hacerlo a las 3 de la mañana, cuando la población y los cibercafés dormían, y tomaba horas.

En 2004 toda Argentina se apoyaba mayormente sobre viejas redes de telefonía de cable de cobre trenzado, o –peor aún- radioenlaces estrechísimos, y sujetos a corte por meteorología: lo que dejó ENTEL cuando la canibalizaron. A partir de 2010 ARSAT empieza a comprar fibra y cavar zanjas, y en 2014, con sólo un quinto de la red iluminada, la velocidad de internet en el país iba llegando a los 4,5 “mega”, 357 veces más rápido que en 2004.

Las Toninas, provincia de Buenos Aires, punto de enlace de la REFEFO con el resto del mundo.

La REFEFO y los satélites absorbieron básicamente casi toda la inversión de ARSAT hasta 2015 (U$ 200 millones/año), pero para los usuarios, esto fue el “Big Bang”. Hoy, sin poner plata en más satélites, ARSAT sigue fondeando U$ 55 millones en hacer crecer la REFEFO (mucho más despacio que antes), porque así le conviene a sus grandes usuarios. Eso sí, desde entonces las nuevas autoridades la rebautizaron Plan Federal de Internet y dan a entender que lo inventaron. Ese afano es un elogio.

Antes de la REFEFO, un mega costaba U$ 250 dólares en San Genaro, Santa Fe; US$ 120 en Santa María, Catamarca; US$ 160 en Perito Moreno, Santa Cruz; y US$ 180 en Sunchales, Santa Fe. ARSAT desde 2018 empezó a ofrecer el mega mayorista a U$ 10. Poco antes de las elecciones, la dirigencia PRO de ARSAT desdolarizó el precio y lo fijó en $ 447. Obviamente, los titanes locales de la Internet no bajaron sus precios y están embolsando diferencias en última milla como nunca antes, mientras Papá Estado Bobo paga la expansión y el mantenimiento de la red en dólares.

La otra razón de ARSAT en 2010 para no dar última milla es que habría tenido que abandonar su tamaño ideal. En 2015 teníamos 2 satélites, el mejor “Data” del país, 30.000 km. de red, 95 estaciones retransmisoras de la Televisión Directa por Aire, la 2da mayor planta de testeo de satélites del Hemisferio Sur y para operar todo eso sumábamos escuetamente unas 400 personas. Empresa chica y ágil pero con activos gigantes, éramos una novedad en la Argentina.

Para dar “milla final”, es decir llegar a las casas, ARSAT habría debido volverse un coloso de decenas de miles de empleados. El GDA y la oposición la habría llamado inmediatamente una ENTEL resucitada, y habría recordado los infinitos males de aquel monopolio estatal.

Hoy la megafusión de Cablevisión y Telecom habilitó al Gran Diario Argentino para volverse un monopolio mucho más poderoso que la vieja ENTEL: genera los contenidos y además tiene un acceso privilegiado en precios a la red de distribución, aunque no sea de su propiedad. Por ende, su capacidad de fabricar la percepción pública jamás llegó tan alto. Si el negocio de los multimedia en Argentina pasó siempre más por la venta de silencio que por la de información, hoy su poder es inmedible: son literalmente dueños de la verdad.

Pero blanco sobre negro, gracias a la REFEFO al menos se miente más rápido. La velocidad promedio nacional de la Internet subió a 16 mega. O eso dice, al menos, el Ministerio de Modernización, nuevo dueño de ARSAT desde la desaparición del Ministerio de Telecomunicaciones. Esos números hay que mirarlos con la lupa.

Blanco sobre negro, si no se privatizó totalmente ARSAT es por eso: para los privados, paga mucho más viva, pero colonizada. Aunque ya no nos dejen hacer satélites, siempre fuimos buenos cavando zanjas. Y gracias a esas zanjas su proveedor de celular tiene señal, y Ud. puede leer este texto por WhatsApp.

Sin embargo, la idea de llegar con fibra óptica directamente hasta las casas con una operadora estatal se emperra en algunas cabezas gringas. En Australia es el negocio de la estatal nbn (escriben su logotipo en minúsculas, de puro modernos). La nbn se fundó porque cualquier “yobbo” veía que las privatizadas de los ’90 allí tampoco invertían un “zack”, y a décadas de la privatización la red de aquel país-continente seguía formada por cables de cobre hechos fruta. Los laboristas reemplazaron todo eso por fibra y servicio estatal “fiber to home”, lo que puso fuego bajo el asiento de las privadas, que tuvieron que empezar a invertir porque se les venía la noche.

Australia se nos parece demográficamente, pero exagera: es un inmenso desierto central con algo de población urbana costera. Por ello, a la población rural dispersa del interior la nbn la comunica no con fibra (sería irrealmente caro) sino con dos satélites muy poderosos, los Sky Muster, que le dan a cada cliente entre 20 y 50 mega de ancho de banda. Los Sky Muster son HTS (satélites de banda muy ancha), de una ingeniería parecida a la que planificábamos para los ARSAT del 4 al 8. Pero pese a que Australia es un país aeroespacial, no trataron siquiera de construir esos monstruos. Les resultan demasiado complejos. Y los ejecutivos de nbn nos miran con cierto asombro.

Jeremy Corbyn, el lider laborista británico y hombre con chances de llegar a Primer Ministro en su país, acaba de declarar que si lo votan fundará British Broadband con última milla incluida (ver aquí). British Telecom, por supuesto, está aterrada. El público británico, no tanto. Todos los servicios privatizados por Maggie Thatcher hoy están entre los más caros del mundo.

Hoy la Argentina es el 2do país sudaca con mayor porcentaje poblacional conectado a Internet: hay un 63% de compatriotas “online”. Viven usando la REFEFO sin saber que existe y que la hizo/hace/mantiene ARSAT, estatal y eficiente, aunque embichada de punta a punta. Ya la desparasitaremos, porque la vieja ENTEL se murió de eso: invadida de empresitas y empresotas parásitas que la mataron por lenta parálisis.

Significativamente, el primer puesto regional en conectividad y velocidad de transmisión lo sigue teniendo Uruguay gracias a la vieja telefónica estatal, ANTEL. Los uruguayos plebiscitaron no privatizarla, tras constatar los resultados impresentables del faenamiento de ENTEL en la Argentina. Y ANTEL tapizó “el paisito” de fibra óptica.

  • Llega “No Robarás”

Rodrigo de Loredo, mano derecha de su célebre suegro, el ex ministro de Telecomunicaciones Oscar Aguad. De Loredo es célebre también por su brazo izquierdo.

El Programa Conectar Igualdad, o PCI, nació en 2010 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Debía reducir la brecha digital entre adolescentes pobres y mejorar la calidad de la educación pública secundaria. Era un programa básicamente educativo: ARSAT se limitaba a ser –con orgullo- su “pata técnica”.

En 5 años, el PCI entregó una netbook por alumno de secundaria pública: cuando por fin egresaba del cole, se la quedaba consigo. Hasta 2015, el PCI había entregado 5.315.000 computadoras a docentes y estudiantes en 11.573 escuelas.

El éxito del PCI, aunque poco mentado por los medios, fue despampanante entre los docentes de esas escuelas. Muchos de ellos serían votantes de Mauricio Macri, razón por la cual mientras duró la campaña electoral de 2015, Macri asegurara que iba a mantener ese programa.

Mintió. Es el momento de presentar a Rodrigo de Loredo, abogado, cero experiencia en Telecomunicaciones, pero yerno de Oscar Aguad, también abogado, también cero experiencia en lo mismo, pero Ministro de eso mismo. “El Yerno” fue el primer interventor macrista de ARSAT. No usamos la palabra “interventor” livianamente.

Treintañero y pintón, su autoridad era temible pero vicaria, una cara puesta ahí por jugadores ocultos y poderosos en serio. De Loredo no inventó la liquidación de los satélites ARSAT, o el intento de darle la construcción y propiedad de los mismos a Hughes a partir del 3°. Pero se jugó por todo ello. El hombre, sin embargo, tenía objetivos propios, a saber: ser intendente de Córdoba Capital.

El yerno de Aguad entró en ARSAT alabándola por sus muchos logros, ante una asamblea obligatoria de empleados silenciosos como en misa. Muchos le creyeron: la firma abunda en profesionales veteranos, votantes casi naturales del PRO. En aquella ocasión, De Loredo también prometió cero persecuciones políticas.

También mintió. A las dos semanas echó a la cúpula anterior y varios cuadros medios, 24 en total. Pero además dejó afuera a 5 contratados y a 3 profesionales de Ciencias de la Educación que hacían de ARSAT la pata técnica del programa Conectar-Igualdad, el PCI, tema al que ahora volvemos. Nos pareció necesario retratar al verdugo –que es accesorio- para entender a la víctima. El tema es la víctima.

El antebrazo izquierdo de De Loredo le gana fama: tiene un tatuaje en caracteres góticos: “No robarás”, dice. El antebrazo derecho no parece tener leyenda alguna.

El Yerno es autorreferencialidad dermatológica en estado puro: al llegar a ARSAT, prometió no dejarse el bigote hasta tanto no cumpliera los planes que tenía para la firma. El planeta entero contuvo el aliento… Cuando se tuvo que ir en 2017, porque se descubrió que este gobierno presuntamente profesional estaba demasiado lleno de tíos, sobrinos y parientes sin pergaminos o pinet para su función, como él mismo, El Yerno había logrado (dijo) todo esto:

  • Déficit cero. Obtenido suspendiendo el ARSAT-3 y cobrando la venta de señal de los ARSAT-1 y 2, que obviamente De Loredo NO construyó y estaban recién satelizados. Es el equivalente de perder 30 kilos amputándose las 2 piernas.
  • 410 localidades nuevas conectadas a la REF… perdón, al Plan Federal de Fibra Óptica, sobre 1300 que había prometido. Las 410 son discutibles: al llamar por teléfono a decenas de intendentes respectivos, casi una tercera parte ignoraba para qué servían aquellas cajas blancas de conexiones que ARSAT había dejado en la plaza, o en algún lugar céntrico, y adiós. Ahora Ibarra dice que son 1000 localidades conectadas. Le creemos tanto como a De Loredo.

“No Robarás”, haciendo patria con los operarios y técnicos que tienden la REFE… perdón, el Plan Federal de Internet.

  • 23 antenas de TDA menos. Sobre 15 antenas nuevas prometidas por “No Robarás” a la TDA (Televisión Directa por Aire), no pintó ninguna. Ésas eran las que transmitían los contenidos culturales argentinos de calidad de la Televisión Pública, y también “Fútbol para Todos”. Pero 8 antenas quedaron fuera de combate por falta de mantenimiento. En sumas y restas de almacenero, quedaron con 23 antenas menos. Ah, y  aquellos 100.000 decodificadores sin repartir…
  • Aún así, De Loredo se fue de ARSAT con bigote. Pasó el tiempo y en las elecciones de Córdoba Capital salió tercero, pese a que ARSAT desde 2016 le había pagado una campaña fabulosa. Durante su intervención, la firma literalmente inundó las redes sociales con imágenes de su recia estampa, usando casco de seguridad y charlando con los operarios en todo lugar al que llegaba la REFEFO. Pruebe googlear su nombre + fotos y hay a patadas, porque contrató fotógrafos, cameramen y operadores de drones y agencias de publicidad para inmortalizarse en acción. Nos habría encantado tener semejante maquinaria comunicacional cuando lanzamos el ARSAT-1. Trate en cambio de encontrar una foto de Pablo Tognetti, el tipo que construyó la emprea ARSAT, la REFEFO, el Data, los satélites, etc: no hay. Nos encanta aún el slogan que trajo De Loredo a ARSAT: “El futuro en cada argentino”.

En la vida real, que es más sucia que la mediática, De Loredo fue uno de los que destriparon el Plan Conectar Igualdad (PCI). Y al hacerlo esos tipos le robaron bastante futuro a mucho argentino adolescente de familia pobre. De modo que ahora sí entremos en materia.

Si pudiéramos acusar a Mauricio Macri de tener ideas, tras un encuentro en Davos, Suiza, con Bill Gates, adoptó las del fundador de Microsoft en materia de informática educativa. Por eso en el decreto 386/2018, que sustituye al Programa Conectar Igualdad (PCI) por “Aprender Conectados”, Macri sostiene que quiere ir más lejos que una mera repartija de notebooks hechas en Tierra del Fuego.

En realidad, el PCI no fue jamás un revoleo de hardware: el Ministerio de Educación tenía aproximadamente 1000 expertos tejiendo software nacional para todas las materias de secundaria, y con enfoques muy originales e interdisciplinarios. Si hubo revoleo, fue sobre todo de software.

Después del 10 de diciembre de 2015, aquel valiente millar de expertos en Ciencias de la Educación, en su mayoría dependientes del Ministerio mediante “contratos basura”, fueron dejados primero sin tarea, luego relegados a las provincias (que no querían saber nada de pagarles), y después cesanteados. Si te he visto, no me acuerdo. Hay que aprender la lección: no se puede revolucionar la educación sin trabajo de planta.

Pero algo del trabajo de todos esos docentes echados vive. Las 5.315.000 notebooks del PCI permitían (y permiten), por ejemplo, estudiar Geografía y Ciencias sociales como Ud. y yo jamás lo hemos hecho: a partir del análisis de imágenes satelitales. O también aprender Lengua y Literatura a partir de un cuento en versión audiotexto. Y luego el programa le pide al alumno que produzca una versión audiovisual de la narración, pero usando sistemas de programación gráfica y de sonido, que también le suministra.

La enseñanza de manejo profundo de “la compu” con el software del PCI era directa e indirecta: estaba implícita hasta en consignas como las de generar videojuegos usando soft de base libre como “Pilas Engine” o “Scratch”.

Ud. se estará preguntando, lector, si estamos hablando de Finlandia, pero le juramos que todo esto pasó en la Argentina y durante 5 años, hasta que de pronto no pasó más, y nadie se preguntó siquiera por qué. Ud. tal vez dude si el PCI existió. Pregúntele a alguien que haya cursado la secundaria pública entre 2010 y 2015. Nosotros, que somos respectivamente un informático y un periodista científico, sabemos bien que la venta de silencio cada vez paga más y sale mejor. ¿Cuántos argentinos saben que existió Conectar Igualdad? Hay gente que lo ignora EN ARSAT.

La nueva y amable cara de ARSAT, Raúl Martínez. No le hemos visto tatuajes.

Entre tanto, la empresa migró en el tótem ministerial. Ido que se hubo De Loredo rumbo a la gloria edil, ARSAT quedó bajo comando directo presidencial, y la dirige Raúl Martínez, hombre del riñón del extinto Franco Macri, “preso y procesado en los ´90 por contrabando agravado, evasión impositiva y obstrucción de la justicia como cabeza de una offshore con la que los Macri hacían negocios desde la automotriz Sevel” (según el portal Nuestras Voces, periodismo ciudadano). Nuestras Voces añade –tal vez de un modo reduccionista- que fue la absolución de los imputados en aquella causa por parte de la Corte Suprema (un modesto asunto de U$ 55 millones), lo que determinó el fácil descabezamiento de la misma por el presidente Néstor Kirchner. Eso es quitarle méritos a aquella Suprema.

Los tilingos que gobiernan 2015/19 creen que la educación de calidad es un derecho de ricos, y a veces lo dicen. Mauricio Macri en particular parece no haberse beneficiado nada de ese privilegio, pero él y sus caciques odiaron Conectar Igualdad visceralmente. ¿Era demasiado “wow” enseñar informática a través de Historia o Física? Tal vez. Pero el crimen real era que PCI obviara a Microsoft y funcionara en Huayra, una variante criolla del código abierto Linux. Eso no le paga licencias al tío Bill (Gates).

Disperso su plantel de creadores, hasta el 10 de mayo de 2018 el PCI siguió en plan zombie, más muerto que vivo y sin actualizarse. ¿Qué habrá pasado con su “nube”? Usaba aquel nuevo nombre de “Aprender Conectados”, pero se había devaluado a repartir “tablets”, aparatos tan útiles para la enseñanza “online” como las galochas lo son para el fútbol. Nuevamente, quedaron 800.000 notebooks sin entregar. ¿Quién se las quedó?

A todo esto Microsoft y el GDA hicieron fuerza para que el ENACOM, que tiene el “sí” fácil, firmara la implementación del programa “Shape The Future” (Dale forma al futuro), compuesto por paquetes de software educativo importados. “Shape” es tan argentino como Puerto Rico, pero además corre sobre sistema operativo de Microsoft, que cobra licencia por cada plataforma en que se instala.

Sin embargo, la gigante del Silicon Valley no está haciendo grandes negocios en nuestras aulas. El nuevo Ministerio de Educación, regido ya no por el carismático Esteban Bullrich sino por Alejandro Finocchiaro, al que le tocó operar en el ajuste extremo, dictaminó que ya basta de entregar notebooks o tablets. Es que el 87% de los alumnos de secundario encuestados respondieron que ya tenían una computadora en su hogar.

Moreno, el informático entre quienes firmamos, cree que los encuestadores no preguntaron por el origen de tales computadoras: en los 2 quintiles más pobres de la población estudiantil, dice Moreno, habría salido clarito que dichas máquinas eran las 5.315.000 repartidas por “Conectar-Igualdad”. La primer “compu” que hubo en casa…

En lugar de los 1000 expertos echados del PCI, Finocchiaro puso a 4 universidades privadas (todas canteras del funcionariado del PRO) para que continuaran elaborando los contenidos de “Aprender Conectados”. Son la Siglo XXI, la Católica Argentina, la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Por lo pronto, dicha craneoteca y Finnochiaro decidieron que “Aprender Conectados” implementaría educación digital, programación ¡¡y robótica!! en la currícula para todos los niveles obligatorios (inicial, primario y secundario) e incluso para los Institutos de Formación Docente. Lo extraordinario del caso es que esos 4 templos del saber refulgen por su falta de laureles en todas esas disciplinas. Diferencia notable con el viejo plantel de “Conectar Igualdad”, salido de las plebeyas universidades nacionales de Buenos Aires, La Plata, Córdoba y la Tecnológica (UTN).

Pero Finocchiaro no tendrá tiempo para transformar su Ministerio en las Nuevas Academias Pitman. Primer problema, se le acabó el tiempo: el PRO perdió las elecciones y “Aprender Conectados” se ganó entre los profesores de secundaria la misma popularidad que el presidente Mauricio Macri tiene en las canchas de fútbol. En parte, por lo mismo.

Lo otro es que “Aprender Conectados” se licuó con la hiperinflación de 2018 no sólo en contenidos sino en plataformas. Si antes revoleaba notebooks y luego entregó algunas tablets, finalmente descendió a un goteo de celulares, de los cuales la gobernadora María Eugenia Vidal y el presidente Macri repartieron unos 8000 destinados a 2000 colegios secundarios bonaerenses en un acto en San Justo. 4 celulares por colegio, y se acabó lo que se daba.

El problema es que una parte de los 16.000 colegios bonaerenses carece de telefonía móvil. Más interesante aún, esos 8000 telefonitos no pueden siquiera salir de cada colegio. Donde obviamente, terminarán siendo usados para videojuegos.

En síntesis, ARSAT es recuperable porque hizo demasiadas cosas por el país, y las hizo bien. Recuperable a alto costo. Mucho negocio parásito a expurgar, preferiblemente en los 100 primeros días, y suerte al que lo intente.

Pero no parece que tengamos opción.

Alfredo Moreno, informático, profesor de TICs en la Universidad Nacional de Moreno, delegado de ARSAT ante FOETRA

Daniel Arias, periodista científico, ex RRII de ARSAT

El gabinete de Axel Kicillof: las expectativas

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Los medios nacionales (porteños) están enfocados, obsesivamente, en la información y las especulaciones sobre el gabinete de Alberto Fernández. Es razonable. Pero nos parece de interés, y no sólo para los bonaerenses, reproducir la información que reúne Diario Popular, desde La Plata, acerca de los nombres que se mencionan del equipo del nuevo gobernador de Buenos Aires. Y las expectativas del empresariado local:

«Axel Kicillof jurará como gobernador de la provincia de Buenos Aires el próximo miércoles 11, y un día después de su asunción hará lo propio todo el gabinete.

El mandatario electo aún no oficializó los nombres de su equipo, pero «el borrador de gabinete» ya estaría bastante avanzado, aunque nadie confirma nada. Hagamos un repaso de lo que se comenta en La Plata.

Carlos Bianco, de extrema confianza del gobernador electo ocuparía la Jefatura de Gabinete de Ministros. Aún no se sabe si habrá Ministerio de Gobierno y si este estará «supervisado» por la Jefatura de gabinete o no.

El experto en finanzas Pablo López, sería el próximo ministro de Economía, un ministerio que aparece con un perfil técnico. Con las mismas características, Cristian Girard, suena para la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, ARBA.

Augusto Costa, que también constituye una referencia importante en el primer círculo de Kicillof, asumiría en el mega-Ministerio de Producción, que incluiría las carteras de Trabajo, que estaría a cargo de Mara Ruiz Malec; Agroindustria, área donde quedaría Javier Rodríguez, y por último también se sumaría Ciencia y Tecnología, que por ahora no tiene referencia publicitada.

Juan Cuattromo, en tanto, aparece como el futuro presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que además deberá renovar conjuntamente con su presidente otros cuatro directores más, un trámite que deberá ser refrendado por el Senado de la provincia.

Ocurre lo mismo con el futuro Director General de Cultura y Educación; todas las miradas están puestas en Agustina Vila, como la nueva Directora General pero su pliego necesitará acuerdo del Senado; en tanto que los Consejeros Generales, donde no tenemos nombres, que deberán ser visados por los Diputados.

 Sorpresa en el área de Seguridad: asoma la figura de Sergio Berni. La otra postulante, Cecilia Rodríguez, también con un paso por el área durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, es percibida como una teórica solvente, pero por la experiencia el cargo quedaría reservado para Berni. También hay boletos con el nombre de Martín Arias Duval.

Juan Martín Mena aparece como número puesto para el Ministerio de Justicia.

Puede haber otras fusiones además de la de Producción: de Medios con Asuntos Públicos, bajo Jésica Rey, de las personas de mayor confianza de Kicillof; y las secretarías, Legal y Técnica y General, bajo Federico Thea.

En tanto, Daniel Gollán desembarcaría en Salud, secundado por Nicolás Kreplak, mientras que Desarrollo Social quedaría en manos de Fernanda Raverta, aunque también suena Malena Galmarini.

Asimismo, a Infraestructura iría Agustín Simone. En Cultura, desembarcaría la diputada provincial Florencia Saintout, aunque también el massismo arrima el nombre de Javier Faroni.

En entes autárquico y descentralizados como el IOMA, la obra social de los empleados estatales bonaerenses, parece que la ex ministra de Economía de Daniel Scioli, Silvina Batakis, está casi confirmada. El dirigente del radicalismo que se suma al Frente de Todos, Eduardo Santín asumiría en el Instituto de Previsión Social.

Quien por estas horas se muestra optimista es Guillermo Siro, presidente de la Confederación General Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) y dirigente de CGERA, a medida que se van conociendo los planes de Alberto Fernández y Axel Kicillof en la provincia, pues entiende que «está la decisión de reactivar el consumo».

Pero fundamentalmente, el entusiasmo y la expectativa está puesta por la llegada de Augusto Costa, a quien se considera al impulsor de los Precios Cuidados en su momento.

«Necesitamos que entre plata al bolsillo del trabajador así se reactiva el pequeño y mediano comercio y las pymes que el total son más de 43 mil en toda la Provincia. La mayoría están en el Conurbano, donde se necesita un impulso de movilidad social de manera urgente y tanto Fernández y Kicillof y Costa parece que van en esa dirección», señaló Siro.

Al mismo tiempo cuestionó los “Supermiércoles de descuentos” de la gobernadora Vidal porque con «el mecanismo implementado por el Banco Provincia estaba dirigido a que se beneficiaran los grandes hipermercados. Eso perjudicaba al comercio de proximidad, destruyendo las micro economías de los pueblo del interior bonaerenses y de las barriadas del Conurbano».

El gobierno de Cambiemos emitió en noviembre 285 mil millones de pesos

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El mes de noviembre cerró finalmente con una expansión monetaria de $ 284.378 millones. Esto llevó el stock de la base monetaria a $ 1.671.621 millones (algo así como u$s 26.500 millones), según los informes del BCRA. Así, la emisión de base creció en un mes un 20,5%.

Fue sin duda el noviembre más expansivo de los últimos años. Por ejemplo, frente a un año atrás esta expansión de la base representa, más allá de la comparación nominal, un incremento del 240%.

Debe tomarse en cuenta que en los últimos tres diciembres -2016, ´17, ´18- el BCRA emitió no menos de $ 105.000 millones (en el 2016). El año pasado lo hizo por casi $ 171.000 millones. Es que en diciembre se da la mayor parte del déficit fiscal de todo el año, que hay que cubrir con financiamiento o con emisión. De modo que, por un lado, la actual gestión del BCRA le habría adelantado a la próxima conducción, parte de la emisión a la que deberá recurrir el nuevo gobierno para afrontar los compromisos de fin de año.

El actual presidente del Central, Guido Sandleris, ha presentado su renuncia a partir del 10 de diciembre. En lo inmediato, los funcionarios del nuevo gobierno que tendrán responsabilidades en el área creen que el control de cambios vigente -y que permancerá así-, que limita la compra de dólares a 200 por persona, evitará que el público se desprenda de los pesos. Pero todos están conscientes que no será fácil evitar el traslado a los precios.

Alberto Fernández dispondrá aumento inmediato para jubilados y trabajadores con sueldo cercano al mínimo

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Es conocimiento general que el nuevo presidente planea enfrentar las penurias de los sectores más vulnerables de la población, y la caída del consumo como motor de la economía, con medidas inmediatas. Ya se anticiparon algunas, en el contexto del plan contra el hambre. Ahora, el periodista Carlos Burgueño, que mostró contar con buena información recientemente, detalla una decisión inminente:

«Lo denominan en el equipo del presidente electo, informalmente, el “plan de los 100 mil millones” de pesos. Ese sería, aproximadamente, el dinero que el próximo gobierno de Alberto Fernández quiere volcar al mercado interno en los primeros meses de gestión, para reactivar la economía. El destinatario de esos desembolsos serán jubilados, trabajadores públicos y privados con salarios cercanos al mínimo de $ 18.875 y beneficiarios de planes sociales.

El criterio es claro: se trata de un público sin capacidad de ahorro y se descarta que cualquier peso extra que perciban se destinará al consumo. Para el resto de los trabajadores se esperará a que sean las negociaciones paritarias las que determinen los incrementos salariales.

En paralelo habrá políticas de contención de los precios, se mantendrán los beneficios impositivos al IVA, se profundizarán los planes Ahora 12 y Ahora 18 y la ya anunciada tarjeta social para los beneficiarios de los planes activos. El origen del dinero para financiar este programa de aumento de la base monetaria es simple.

Habrá incrementos de impuestos (retenciones y bienes personales pican en punta). También habrá emisión monetaria lo que representa una seria amenaza inflacionaria. Ante esto la respuesta del próximo oficialismo es simple. Se considera que todo dependerá de la confianza que se le tenga al plan de los primeros tres o cuatro meses de gestión de Alberto Fernández. Si se considera que hay confianza en que la situación económica mejorará, se espera que los productores de bienes de consumo masivo a los cuales está destinado el plan, aumentarán sus líneas de producción hasta abastecer el incremento esperado en la demanda interna que se potenciará con los pesos que se volcarán al mercado. Si, por el contrario, los fabricantes de alimentos, bebidas y bienes de consumo masivo (entre otros), creen que los pesos aumentarán la demanda, pero que se tratará de un efecto efímero e inflacionario, mantendrán los actuales niveles de producción, liquidarán stock existente y se replegarán ante el posible estallido monetario.

En otras palabras, todo dependerá de la confianza que los fabricantes tengan ante el nuevo plan. Según fuentes del futuro oficialismo, será el propio Alberto Fernández el que se pondrá al hombro un primer momento de contactos directos con los principales productores locales; para que confíen y se vuelquen por la primera opción. Esto es, aumentar el ritmo de producción de sus plantas».

En AgendAR, creemos que, al ser la inflación multicausal, la confianza que puedan tener los fabricantes de bienes de consumo es sólo un factor más. Importante, pero no suficiente. El nuevo gobierno deberá esforzarse en lograr y mantener un superávit fiscal primario. Y después de 4 años de ajustes mal repartidos e ineficaces, la realidad pone un límite a recortes en el gasto público.

Esto significa que impuestos más altos que los previstos van a ser necesarios. No lo van a recibir con alegría los sectores medios y altos de la población, pero una inflación aún más descontrolada que la actual sería peor.

Carta abierta a Alberto Fernández: ARSAT – 2° parte

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(La primera parte de este artículo está aquí)

2. EL NACIMIENTO DE ARSAT S.A.

Lo difícil de desandar los daños sufridos por ARSAT desde 2016 a hoy es que fueron expertamente infligidos por rábulas y testaferros de multinacionales y de nuestros mayores “multimedia”. Cada esquirla que se extirpe del cuerpo de la empresa puede causar una hemorragia de juicios. Pero seguir en su actual coma 4, para ARSAT sería la evaporación por irrelevancia. Gran dilema médico para Fernández.

ARSAT SA nació en 2006 con la ley 26.092 como firma de telecomunicaciones satelitales. La inventó Néstor Kirchner para que la Argentina no perdiera otra vez por abandono sus dos últimas posiciones orbitales geoestacionarias, la 71,8º Oeste y la 81º Oeste. La última citada, la más valiosa, estaba por ser entregada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de las Naciones Unidasal Reino Unido. A Su Graciosa Majestad le gustan estos pagos desde hace rato.

En esta situación nos había metido Nahuelsat, engendro societario de nombre mapuche pero formado por Dornier Flugzeugwerke y Aérospatiale, traído aquí por el gobierno de Carlos Menem.

Nahuelsat nos dio un primer satélite realmente de mierda para la primera posición, el Nahuel 1A. Estuvo, desde 1997, cuando su entrada en operaciones, siempre a punto de perderse por su rotación descontrolada de perinola, y la firma jamás se hizo cargo de daños por pérdida de vida útil. Pero la compañía tenía otra carta en la manga: según pasaban los años, no suministraba ningún Nahuel 1B, bueno o malo, para la segunda posición. Éste segundo que jamás pintó pasó a llamarse “El Nahuelito”, por lo imaginario.

¿Otro robo para la corona? Sí, pero la de Isabel II, segunda también en la lista de espera de la UIT para usufructuar esa posición de lujo, la 81º Oeste. Es un balcón orbital con vista panorámica y panamericana: permite vender telecomunicaciones desde la tundra canadiense hasta la Península Antártica. Se le concedió a la Argentina en 1998 únicamente para que aquí pudiera operar Direct TV, cosa imposible hasta entonces porque Menem le había dado a Nahuelsat el monopolio legal de nuestros cielos. Pero las leyes estadounidenses de servicios satelitales exigen contraprestación. Te dicen: “Si yo ilumino tu territorio, vos tenés que poder iluminar el mío”. De modo que exclusivamente para que aquí entrara la estadounidense Direct TV, los que cortan el bacalao en la UIT nos dieron una posición muy valiosa… con toda la seguridad de que perdíamos, fija, por no ocuparla. De eso se encargaba Nahuelsat, entreteniéndonos con “El Nahuelito”. No es paranoia conspirativa, sucedió.

Nahuelsat quebró en 2004 sin que “El Nahuelito” pintara jamás: reclamantes, a llorar a la iglesia. La trampa armada se había cerrado. Perdíamos por abandono la posición 81º Oeste. Estábamos fregados. Nadie, incluída Su Graciosa, esperaba que saliéramos del cepo construyendo satélites GEO propios. Era salirse del laberinto por arriba. Ahora que hicimos dos GEOs (y andan joya), más bien están haciendo lo posible para que no sigamos construyéndolos. ¿Hemos avanzado?

ARSAT llegó al mundo en 2006 con un plantel que cabía en 2 sillones y una misión gigante. En principio, alquilar “interinos” con suficiente vida remanente como para dar servicio y hacer soberanía sobre las 2 únicas posiciones orbitales argentinas. Y entre tanto, acordar con INVAP, la empresa nuclear y aeroespacial barilochense, una ingeniería para ocuparlas con satélites propios.

Y esto ARSAT lo logró, al menos en las bandas C y Ku, pero seguimos sin un fierro en banda Ka, que hoy es la de mayor expansión, la menos ocupada y la de mayor capacidad por su alta frecuencia. Es lo que necesitamos para dar internet satelital de buen ancho de banda a los caseríos, escuelas, reparticiones públicas y empresas rurales desperdigados en ese casi 66% de superficie árida y despoblada del 8vo país de la Tierra por su tamaño: Argentina. Son tres causas por las que nos urge operar en esa frecuencia desde la 81º Oeste ya. El fierro a cargo de ello sería el ARSAT-3, que el macrismo canceló en 2016, pero INVAP ahora está desarrollando otros GEOs con TAI, la aeroespacial del estado turco, y estos van a ser de menor peso y mayor potencia en antena. Por ello, cuando el plan satelital se retome, ARSAT podrá elegir entre lo viejo y probado, o lo nuevo y sin probar.

Pablo (“Toño”) Tognetti fue el presidente-fundador de ARSAT, oriundo de INVAP. En 2006 Toño ya tenía diseñados, construidos y lanzados 3 satélites SAC de observación terrestre en órbita baja, o LEOs (Low Earth Orbit Satellites), que en 2010 llegaron a 4, y todos salieron buenos. Pero con los satélites GEO sólo se atreven 8 países o federaciones: Estados Unidos, la UE, Rusia, Japón, China, Israel, India y desde 2014, sumada a la fiesta sin invitación, la Argentina.

Si para Tognetti sus 4 LEOs fueron otros tantos escalamientos del Aconcagua, ahora le tocaba el Everest. Los GEOs deben dar 15 años de servicios, no 5 como los LEOs, y no interrumpibles, gran diferencia. Si un LEO te falla, no te caen juicios de clientes indignados.

Girando a la misma velocidad angular que la Tierra, los GEOs se ubican a 35.786 km de altura, inmóviles como antenas retransmisoras sobre la vertical de un punto fijo del ecuador terrestre, lo más contiguo que se pueda (en longitud) a la zona a iluminar. El ARSAT-1, por ejemplo, está vertical sobre el paraje Cunare, en el selvático departamento de Caquetá, Colombia. La vertical del ARSAT-2 cae en cambio sobre el Océano Pacífico, mar adentro respecto de la costa colombiana.

Y aunque ambos satélites quedan longitudinalmente algo alejados de nuestro territorio hacia el Oeste, iluminan “de chanfle” pero sin problemas técnicos todo el país continental, incluidas las Malvinas y la Península Antártica. La diferencia de valor entre ambas posiciones es que la 81º Oeste, la del ARSAT-2 permite iluminar también Centro y Norteamérica. En cortito, cobrarle servicios satelitales a los EEUU, lo que para la Argentina, en términos económicos y políticos viene a ser “el mundo al revés”.

Los GEOs deben durar en su posición, fijos como granaderos, en una guardia sin relevo de 15 años. Mantienen su lugar activamente, disparando del modo más ahorrativo posible sus micropropulsores, para no salirse de su “caja de control”. En el caso del ARSAT-1, es muy estrecha, 0,5º de arco: se te va de ahí y perdiste el satélite. En suma, que Tognetti tenía que hacer un fierro capaz de aguantar 3 veces más que todos sus anteriores, y de volar 600 veces más alto en un sitio radiológica y gravitacionalmente mucho más complicado, y sin dejar de retransmitir información desde su entrada en línea “hasta su último cuac”, al decir de Rimbaud. La oposición (y no pocos proveedores) miraron a ARSAT con escepticismo.

Hasta lo hubo entre socios: el plantel de navegadores satelitales que pasó de Nahuelsat a ARSAT era reducido, pero lo formaban personas muy fogueadas en GEOs, y patriotas decididos. Se logró urdir un nuevo software de control de los microcohetes, y con eso se logró que esa perinola loca que era el Nahuelsat 1 aguantara hasta 2010 en funciones y “sin piantarse”, en lugar de volverse otro “zombiesat” a la deriva.

El término “zombiesat” existe: volverse un muerto vivo y sin control es un accidente de los tantos que ocasionalmente le suceden a los GEOs. Y como el cinturón geoestacionario, pese a su perímetro de 265.000 km, hoy tiene no menos de 554 GEOs activos, un objeto emitiendo chorros de radiofrecuencia a la deriva por ese sitio es un paquidermo en un bazar: interfiere las comunicaciones de satélites vecinos y hasta se puede llevar puesto alguno. Los juicios que se iba a ligar la Argentina, en ese caso…

El puñado de expertos en GEOs que ARSAT heredó de la quiebra de Nahuelsat desconfiaban de INVAP, ducha únicamente en LEOs. La definición de cada sistema y subsistema del ARSAT-1 insumía entonces pulseadas agotadoras entre dos culturas técnicas distintas. Nuestro mejor ingeniero orbital, de cepa nahuelista, prefería comprar satélites “llave en mano” a Orbital Sciences, a Loral, a Northrop, o a Thales Alenia o Airbus o a quien fuera que entendiera del negocio.

Pero a la vieja ARSAT, quemada con leche por la conspiración de Nahuelsat, ni podías ni hablarle de proveedores del Atlántico Norte. Y ante opciones más baratas y sin prontuario local (Rusia, China, la India), la cultura de INVAP que ARSAT heredó vía Tognetti es: “Gente, pagamos un mango más pero lo hacemos aquí y nos volvemos proveedores”: sabatismo puro, industrialista, sudaca y desafiante. Tognetti vivió haciendo de referí en este partido en el que se enfrentaban sus dos clubes de pertenencia, INVAP y ARSAT. No la tuvo fácil. Pero cuando se fue en 2013 su misión estaba 90% cumplida.

Su sucesor, el ingeniero en telecomunicaciones Matías Bianchi, por suerte tan libre de soberbia y cultor del bajo perfil como Toño, se limitó a dejar que se limaran los detalles finales de una ingeniería para plataforma de servicios ya prácticamente fijada para los 3 primeros satélites. La idea de clonarla las 3 primeras veces era estandarizar y bajar costos. La ley 27.208 para 8 GEOs la escribieron entre Bianchi y su colega Guillermo Rus.

El Arsat 1. No conocemos a nadie que haya visitado su sala de integración, incluidos funcionarios taxativamente macristas, sin sentirse al menos ligeramente aturdido por el tamaño de todo, por la exquisitez del equipamiento, por la minuciosidad de los procedimientos. ¿Esto había que matar?

Esa plataforma común para las primeras 3 misiones puede alojar antenas muy diversas y recibió el nombre de 3K: 3 toneladas de peso al despegue, estructura cúbica de más o menos 3 metros de lado, y algo más de 3 kilovatios de potencia en antenas. Está bastante copiada de la Spacebus 3000B2  de Thales Alenia Space. Son cifras que suman masa y sacrifican potencia eléctrica a cambio de seguridad operativa: si sos nuevo en el gremio y te sabés mirado de reojo, todo debe ser robusto, nada puede romperse. Hay realismo político en esos números modestos.

El resultado son 2 satélites que pagan el precio más barato del mercado mundial de reaseguros. Si te hiciste a mano tu primera camioneta y no te sobra plata pero sí rivales en el negocio del flete, mejor que se parezca a una F-100 que a una Land Cruiser. La símil F-100 trabaja para vos, no al revés. En cambio, si como novato agrandado se te llega a fundir una símil Land Cruiser, los clientes se te piantan y no volvés a trabajar.

Vaya con esto otro reconocimiento a Bianchi. Entre argentinos cuesta resistir la tentación de reinventar el agujero del mate, sobre todo si tu predecesor lo hizo todo bien. Ética aparte, ponerse a redibujar la 3K habría generado atrasos económica y políticamente costosos en un proyecto que venía sumando años de vacilaciones, como todo prototipo.

Cámara anecoica (que no contiene ecos reflejados en su interior) de CEATSA en testeo de las antenas del ARSAT 2, poco antes de su disparo.

El ARSAT 1, aquel Gargantúa en obra, lejos de ser una adquisición “llave en mano”, es un satélite argentino en un 50% de su valor. Se aclara, puesto que el diario “El País” se tomó el trabajo de chicanearnos desde España con el hecho de que lo llamáramos “argentino”. Lo mismo sucede con los aparatos de todos los fabricantes de GEOs, incluida Hispasat, que nos quiere tanto que, gracias a sus operadores dentro de este gobierno, no para de encajarnos sus satélites.

En el rubro GEO, el diseño y la integración son “in house” pero los subsistemas se importan de proveedores diversos buscando un cruce entre “herencia de vuelo” (algo muy probado) y otros índices como calidad y precio. Loral, de EEUU, es la excepción: se fabrica sus satélites de punta a punta. Resumiendo, que el ARSAT-1 está hecho de componentes mayormente europeos pero diseñados en Argentina para una arquitectura satelital nacida aquí. Y esos componentes fueron fabricados en Europa bajo protocolos de calidad también escritos por ARSAT, y supervisados “in situ” por nuestra gente. ¿Es suficiente argentinidad al palo, El País?

Se estaban plantando semillas para el brote de algunos posibles proveedores locales de sistemas en un país cuyas industrias electrónica e informática (casos de libro, Audinac y Cifra) habían sido arrasadas por Martínez de Hoz y luego Cavallo 1.0 y 2.0.

Un ejemplo son los minipropulsores eléctricos de “stationkeeping” del nonato ARSAT 3 (la intraducible palabra significa “mantenimiento de altura orbital y de apuntamiento de antenas”). Cuando afuera empezaban a tomarse a ARSAT en serio, a fines de 2013, la francesa Thales nos hizo un par de cabeceos tangueros para co-desarrollar una propulsión eléctrica. En la milonga GEO, buen bailarín mata a platudo.

Esto cuesta entenderlo, porque la gente toma como modelo de competencia la que reina, por ejemplo, entre Walmart y Carrefour. En satélites, en cambio, es como en la aviación: competencia feroz, pero colaborativa. Si fabricás las mejores placas fotovoltaicas, te las pagan por buenas hasta tus peores rivales. Planear el desarrollo de futuros proveedores privados argentinos de subsistemas satelitales era ir delineando el país que podríamos ser, sustituir exportaciones en lugar de sustituir importaciones. Es lo que hizo Jorge Sabato en los ’60 desde la Comisión Nacional de Energía Atómica, refundando ramas enteras de la metalúrgica argentina privada que hoy son jugadoras mundiales, como IMPSA y TECHINT. Es lo que hace desde 1976 INVAP en electrónica, materiales especiales y software. Es lo que intentamos desde la ARSAT fundacional: fabricar fabricantes.

El ARSAT-1 crecía, lento y gigantesco, en una sala limpia de integración con anexos para testeo de pre-vuelo. Pertenece a una sociedad con INVAP llamada CEATSA. En 2014, semejantes instalaciones eran una novedad en el Hemisferio Sur, una catedral del conocimiento práctico. Ocupa la mitad en volumen del complejo barilochense de INVAP. No conocemos a nadie que haya visitado el lugar, incluido más de un funcionario macrista, sin sentirse al menos un poco aturdido por el tamaño de todo, por la exquisitez del equipamiento, por la minuciosidad de los procedimientos. ¿De modo que éramos capaces de eso? ¿De modo que había que matar aquello? Algunos se iban con la duda. Y a un par al menos “los dimos vuelta”.

En ese templo INVAP y ARSAT se casaron sin gran amor pero “por la patria”, y ahí aprendieron a respetarse (un poco) sobre la marcha, y a hacer respetar a la Argentina, asunto peliagudo sobre todo entre argentinos. Había que ser un tremendo hijo de puta para romper esa unión. Pero aquí no faltan.

(Continuará mañana)

Alfredo Moreno, informático, profesor de TICs en la Universidad Nacional de Moreno, delegado de ARSAT ante FOETRA.
Daniel Arias, periodista científico, ex RRII de ARSAT

(La 3° parte y conclusión de este artículo está aquí)

«La prueba PISA no sirve para evaluar. Pero es mejor que nada»

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Debemos pedir disculpas al profesor Axel Rivas por titular en un lenguaje nada pedagógico. Pero es que creemos que esta nota de opinión del director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés es informativa para muchos padres que encuentran confuso el debate sobre las pruebas PISA y la evaluación de sus resultados.

«En los últimos 10 años me ha tocado investigar en profundidad los resultados de las pruebas PISA y su calidad técnica. En un artículo reciente, elaborado junto con Martín Scasso, y publicado por el Journal of Education Policy, demostramos cómo la prueba PISA tiene problemas de comparación intertemporal para los países de América Latina. Los cambios metodológicos de la prueba no han sido explicados como corresponde y eso ha generado grandes confusiones. La nueva edición de la prueba PISA 2018 agudiza estos problemas.

La prueba ha cambiado de formatos y aplicaciones: se dejó de considerar inválidas las no respuestas de los alumnos, se pasó del papel a la computadora y hubo todo tipo de cambios en el diseño y aplicación. Como efecto de estos cambios se han incrementado de manera notable la cantidad de pruebas que no se contestan. Sólo en Argentina se pasó de una tasa de no respuesta del 5% en 2012 al 16% en 2018. En España los resultados fueron inválidos porque se detectó que los alumnos respondían arbitrariamente, generando un boicot a la prueba PISA.

Los problemas de la prueba son tan graves que ya no sabemos realmente qué se puede comparar a lo largo del tiempo. No sabemos cómo cada país prepara a las escuelas de la muestra PISA. Es muy distinto un país donde todos los estudiantes están concientizados para hacer su mayor esfuerzo en la prueba que otro dónde nadie le presta atención. Esto se puede preparar porque la muestra de escuelas se conoce seis meses antes de su aplicación.

En este contexto, Argentina obtiene resultados muy bajos en la edición 2018 de la prueba PISA. Muy por debajo de Chile y por debajo de países vecinos como México, Uruguay, Costa Rica, Brasil y Colombia. Los resultados nos dejan a la par de Perú, un país de la región mucho más pobre en su estructura social.

Nuestros estudios demuestran que la mejora de otros países es dudosa. No sabemos realmente la trayectoria desde que se inició PISA en 2000 con tantos cambios metodológicos desde entonces. Lo que sí sabemos es que tenemos una gran deuda social con la educación en la Argentina y que la foto de 2018 nos muestra enormes desafíos pendientes, especialmente en matemática.

¿Es esta información nueva realmente? ¿Cambia algo del diagnóstico educativo el resultado en PISA?

Creo que tenemos que ser capaces de encontrar un equilibrio. Las pruebas PISA son mucho menos útiles en sus rankings y evoluciones, en contextos de aplicación que hacen dudosos los resultados estrictos. Pero PISA es mucho más que los rankings: los cuatro tomos de más de 300 páginas que se publicarán en estos días aportan un inmenso caudal de conocimiento sobre los sistemas educativos del mundo. Podemos entender mucho mejor cómo funciona la educación de nuestro país en incontables dimensiones que de no participar en PISA no conoceríamos.

Ojalá podamos usar todo este material para la formación de nuestros educadores y expertos en educación y crear discusiones más serias sobre cómo mejorar la educación. Y al mismo tiempo bajar la presión por los rankings y por resultados que son cada vez más dudosos en sus posibilidades de comparación.»

China está pagando la carne argentina al mismo precio que Europa

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El impacto de la peste porcina africana en China ha puesto al mercado mundial de carnes al borde del colapso, lo que favorece a los países productores que no sólo ven incrementadas sus exportaciones sino también el precio de sus alimentos.

Es el caso de Argentina, cuyas exportaciones de carne están a punto de batir el récord histórico, y en un contexto en que los importadores chinos pagan cada vez más por los cortes locales.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) está participando, junto a 20 empresas argentinas, en la China International Import Expo de Shanghai. Y en un comunicado, destacó que las operaciones siguen “a ritmo febril, sin dar tregua a los empresarios argentinos que se sorprenden a diario por el movimiento del mercado”.

En el caso de los precios, el organismo enumeró que los seis cortes del cuarto delantero se están negociando a 7.200 dólares la tonelada congelada y sin hueso, el full set (23 cortes) a 7.100 y el shink/shank (garrón y brazuelo) a 7.500.

Del mismo modo, el trimming 80/20 para industria se negocia a 5.500 dólares, el peceto a 8.800 y la rueda a 8.200, todo congelado y sin hueso.

“Estos valores son un oasis para los exportadores en momentos en los que la Cuota Hilton a Europa (cortes de alto valor, a pasto, enfriados) se desplomó por debajo de los 9.000 dólares”, subrayó el IPCVA.

Aunque son pocas, ya hay ventas de cortes de los que se destinan a Hilton que China estaría pagando mejor que el mercado de la Unión Europea.

«En mayo, cuando vinimos a la Sial en esta misma ciudad, estábamos sorprendidos por los buenos precios; hoy, apenas seis meses después, los valores se incrementaron fuertemente», comentó Ulises Forte, presidente del IPCVA.

En apenas seis meses, la suba ronda entre el 20 y 25 por ciento. «Nos cuentan los empresarios que, lo que más les llama la atención, es que los importadores no se asustan ante la suba de precios y no regatean», agregó Jorge Torelli, vicepresidente del Instituto.

on un bife de por medio, se cierran numerosas operaciones en China

Desde el 2015, las primeras marcas perdieron 8 puntos de participación en el mercado

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Aunque todavía se llevan 61% del mercado, las primeras marcas perdieron 8 puntos desde 2015, según un informe del IAE Business School sobre la base de datos de la consultora Kantar.

En tanto, según Scentia, en 2019 la pérdida fue de 4 puntos, con un traslado hacia el 14% de las segundas marcas, 17% de las terceras, y un 9% que consolida las marcas propias, aunque con distinto grado según los segmentos.

Vale recordar que tras la crisis de 2001, las primeras marcas tardaron tres años en recuperar 8 de los 10 puntos que perdieron.

Los sectores de mayor poder adquisitivo -denominados ABC1-, registran algún movimiento hacia marcas B, e incluso hacia marcas propias, pero solo representa un 10% del consumo. En este grupo se observan tendencias hacia productos más saludables, naturales, orgánicos y sustentables, pero que, dada la baja participación, aún mantienen volúmenes limitados, dice el trabajo.

Según los estudios de Scentia, pañales y pizzas congeladas migran hacia marcas B; categorías como dulce de leche, crema y leche chocolatadas van hacia las B y C, en tanto que quesos, margarinas, congelados de carne, sardinas y puré instantáneo son más proclives a moverse hacia marcas propias.

A nivel global, las marcas propias absorben un 14% del consumo, y en Europa se llevan el 35% de las preferencias.

Un cuadro parecido se observa en los cambios de hábitos de compra. Según Kantar, los consumidores que se encuentran en la base de la pirámide reducen el gasto comprando con más frecuencia en el almacén tradicional, que recuperó penetración y volumen.

En el extremo superior, los hogares con chicos concentran más compras en los mayoristas, que han sabido crecer en todos estos años para consolidar un 9,5% del consumo.

Las cadenas de híper y supermercados lograron mantener su 32% a fuerza de ofertas y promociones, pero muy lejos del 51% que tenían antes de la crisis del 2001. Gracias a sus formatos de proximidad recuperaron hasta casi 10% de participación, pero este año perdieron un par de puntos, dice el IAE.

«Varias primeras marcas parecen haber optado por cambiar volumen por precio, remarcando por sobre la inflación e incluso anticipando nuevos rebrotes, realimentándola en tanto perdían ventas», agrega el trabajo. Otras marcas, sostiene, volvieron a la vieja fórmula de reducir tamaños, contenidos y envases, apuntando a retener clientes con el menor desembolso.