Micaela Serafini, la médica argentina que dirige «Médicos sin fronteras»

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La doctora Micaela Serafini es la Directora Médica de Médicos Sin Fronteras y batalla contra el cólera, el ébola, la meningitis y el SIDA, entre otros.

Aún no había terminado la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando golpeó las puertas de las oficinas de Médicos Sin Fronteras por primera vez. “No estás lista”, le dijeron; “primero, acabá la carrera”.

La segunda vez que se presentó no quiso dejar nada librado al azar. No iba a recibir otra negativa. No sólo ya era médica recibida, como le habían sugerido, sino que la ya entonces doctora Micaela Serafini había viajado a Londres para hacer la especialidad en Medicina Tropical en The London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM). Y ya no había excusa atendible para no aceptarla.

“Siempre tuve vocación de servicio. Me interesaban las poblaciones más vulnerables; entender problemáticas desde otras perspectivas. Además, qué diferente es leer sobre las enfermedades extremas en libros a verlas en seres humanos en sus contextos”, cuenta.

Serafini fue transitando lo que ella llama: el curso natural dentro de una organización humanitaria. “Del 2004 hasta 2009 fui médica en el terreno, viajé por África, India, Latinoamérica, Medio Oriente; trabajé en proyectos de emergencia: epidemias de cólera, ébola y meningitis; también atendí personas con SIDA o poblaciones desplazadas por las guerras. Paso siguiente, dirigí proyectos con perspectiva de salud pública desde el centro operacional de MSF, en Ginebra. De a poco me fui distanciando de la atención individual para dedicarme a las políticas de salud pública”, explica.

En el 2014 fue nombrada directora médica, uno de los máximos escalafones de la ONG. “Ahora tomo importantes decisiones sobre salud pública: una vacunación masiva, por ejemplo; si bien el impacto en la población es enorme, extraño el contacto individual con el paciente, me daba mucha satisfacción”, sostiene.

–¿Si pudieras rescatar una escena del trabajo en el campo?

–¡Hay tantas! Recuerdo mi primera misión en Guatemala. Atendía a una pareja, padres de familia. La enfermedad los avergonzaba. Dudaban si entrar al hospital por la puerta principal o la trasera, no querían ser vistos. Un día, yo estaba haciendo trámites, y veo que la hija de cinco años corre hacia mí, hermosa en su huipil -típico vestido guatamalteco-, sin importarle el qué dirán, me abraza: “Doctora, llegamos”. Fue muy tierno. Atesoro miles de escenas donde lo más valioso era el abrazo, o la escucha.

“Si en el terreno tenés a un médico que habla la lengua materna como por ejemplo, el suajili -lengua africana-, la confianza con el paciente es automática. Lamentablemente, no podemos darnos ese lujo”.

–¿Lo más difícil?

–Decirle a un hombre que había hecho el sacrificio de caminar diez kilómetros para atenderse, que para sanar debía internarse. Eso significaba dejar de mantener económicamente a sus siete hijos, a su mujer; lo ubicaba en una situación aún más vulnerable. O decidir a qué paciente administrarle el último de los tratamientos; a quién no. Durísimo.

–¿Cómo dormir después de decisiones semejantes?

–Compartir la experiencia con el equipo alivia. Probablemente, un colega enfrentó un caso similar. Tener cerca a la familia, aunque sea por teléfono, también ayuda; o distraerte con alguna actividad, yo hacía gimnasia. Esto no quiere decir que haya olvidado los nombres y apellidos de los pacientes. Lloraban frente de mí.

–¿Cómo se llamaban?

–No puedo decirlo, estaría rompiendo la confidencialidad médico- paciente. Pero como estas hay muchísimas historias con nombres y apellidos. El dolor queda guardado en el alma.

–¿Cómo se elaboran las estrategias de intervención en un país o región determinada?

–MSF es una organización médica y de emergencia. En principio, se juzga la magnitud del problema y después se decide cuál es la mejor estrategia. Si el país ha entrado en guerra se analizan cuestiones de seguridad: si es posible entrar, por ejemplo; también se estudian las urgencias sanitarias y se determina qué grupo se encuentra disponible para explorar el terreno y dialogar con el gobierno. A la vuelta, este equipo detalla necesidades médicas y logísticas, entonces tenemos más claro qué queda por hacer. Formamos un grupo mayor con todas las necesidades incluidas, y allá vamos.

–¿Ser la única responsable del área médica te hace sentir sola?

–Para nada, trabajamos en equipo. Operaciones y el departamento Médico forman un binomio; juntos elaboramos estrategias. Además, tengo 35 personas a cargo. No lo sé todo, al contrario. Me interesa que mi equipo brille, argumente. Con lo elaborado defiendo la estrategia frente al director general.

Serafini hace pie en una idea que propuso; la considera su legado.

–En el 2014 comenzó la epidemia de ébola más grande de la historia, la mortalidad era altísima. Mi equipo y yo comenzamos a explorar la posibilidad de usar vacunas experimentales para controlar la epidemia. El riesgo institucional por utilizar una vacuna no aprobada en África, justamente, para tratar una enfermedad tan problemática como el ébola, era alto, pero lo hicimos. Junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al gobierno de Guinea, demostramos que la vacuna podía utilizarse en la población. Luego, durante el 2018, la implementamos para una epidemia de ébola en la Republica Democrática de Congo. No sólo ayudamos a comprobar que la vacuna fuera segura, también efectiva. Hoy se han vacunado más de 200.000 personas en Congo y esperamos que se registre pronto.

Empecé como directora médica con la gran epidemia por el virus del Ébola en Guinea, Nigeria y Sierra Leona. Hoy puedo decir que MSF ha contribuido a encontrar vacuna y tratamientos eficaces. Estoy feliz de haber sido parte de semejante avance.

–¿Qué te quita el sueño?

–Una vacuna experimental, o la evacuación de algún voluntario que, por alguna emergencia, necesita atención médica inmediata. Sucede. No dormís.

–MSF reúne profesionales de distintas nacionalidades, ¿la diversidad se manifiesta de alguna manera?

–Nos enriquece. Es interesante la mezcla de culturas, perspectivas, conocimientos. El intercambio nos permite abrir los ojos. La pluralidad ayuda a reflexionar, a entender qué es lo importante.

–¿Qué es lo importante?

–La voluntad de dar. A veces basta la escucha, sin necesidad de intervención médica. Y para el paciente es el todo. El remedio. Así de simple. Ocuparse del otro, aunque sea un desconocido. Estoy convencida: los pequeños gestos hacen del mundo un lugar mejor.

Micaela siente pudor al manifestar que es la primera argentina en alcanzar uno de los puestos médicos más elevados dentro de la ONG: “Soy la primera, espero no ser la única”. Y pasa a otro tema. Luego de 15 años expuesta a guerras, hambrunas, desnutrición y epidemias, concluye: “Está muy bien participar de las decisiones políticas mundiales, pero llega un punto en que te volvés escéptica. Planificás un proyecto nutricional para paliar la situación pero sabés que el año siguiente tenés que volver a implementarlo. Las soluciones no se sostienen en el tiempo. Los sistemas de salud no mejoran. Los que trabajamos en medicina humanitaria, en algún momento, necesitamos de la distancia para volver a creer.

–¿Qué le dirías a quien aspira ser parte de MSF?

–Que se anime. A pesar del desgaste, es una experiencia profesional y humana única. Vale la pena. Dejé la Argentina con la idea de tener una vida interesante, así fue.

–Por norma, los directores ocupan el puesto durante seis años, luego deben retirarse. El 15 diciembre te alejás de MSF, ¿qué planeás para el 16?

–Viajo a Argentina con mi hija, Malena, a reencontrarme con mi familia. Voy a pasar mucho tiempo en San Marco Sierras, un lugar muy especial para mí. Sanador.

–¿Y después?

–Me gustaría volver a lo que me dio tanta satisfacción: estar al servicio del otro. El acto médico va más allá del diagnóstico o tratamiento. Escuchar. Contener. Abrazar. Quiero volver a lo más íntimo.

La denuncia de Greta Thunberg, los abogados y los publicistas

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La activista sueca Greta Thunberg y un grupo de jóvenes -ella y el resto, todos tienen entre 8 y 17 años- fueron invitados a hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para dramatizar el problema (real) del calentamiento global. Y vaya si lo hicieron.

La joven Thunberg dio un discurso dramático y deliberadamente adolescente «Esto está todo mal, yo no debería estar acá. Yo debería estar en clase del otro lado del Océano Atlántico, pero no, vienen a nosotros por esperanza. ¿Cómo se atreven? Se robaron mi infancia y mis sueños; estamos en el comienzo de una extinción existencial«.

Como editor de AgendAR, rechazo el catastrofismo (¿qué es una «extinción existencial»?) y sobre todo las acusaciones a unos «ellos» indefinidos, que cualquiera puede llenar a su gusto. Y si escribiera una nota para este portal, le pediría los detalles del robo de su infancia. Pero como profesional de la comunicación, tengo claro que la intención no es convencer, sino motivar con un mensaje emocional a los que ya están convencidos.

Por supuesto, los discursos están devaluados, en estos tiempos de Facebook, Instagram y Twitter; es necesario acompañarlos con algún gesto de impacto. Y lo hubo: el grupo denunció ante las Naciones Unidas a Argentina, Brasil, Francia, Alemania y Turquía por violación a la Convencion de los Derechos del Niño al no proteger a la infancia de los daños que genera el cambio climático, como se habían comprometido al firmar el Acuerdo de París.

Aquí está el texto de la denuncia (en inglés).

Los lectores que siguen a AgendAR saben que desde hace tiempo insistimos en los aspectos científicos y también políticos del innegable incremento del promedio de la temperatura en todas las regiones del globo. Dijimos hace pocos días que, en la medida que sectores influyentes asumieran ese dato, las medidas que se tomarían iban a ser -tenían que ser- de alcance global. Y Argentina debía empezar a prepararse para esa nueva realidad. Hasta remarcamos en esa reciente nota de opinión que el Secretario General de la ONU estaba empeñado en enfatizar el compromiso con el tema…

Pero reconozco que no se nos ocurrió a nadie en el equipo que nuestro país iba a estar entre los elegidos para una maniobra publicitaria -con consecuencias jurídicas- de esta envergadura. Después de todo, Argentina produce solamente el 0,7% de las emisiones de CO2 en el planeta, según las mismas Naciones Unidas. ¿A qué debemos el honor?

El Dr. Gustavo Arballo @GustArballo, uno de nuestros juristas más informados, y ciertamente el más ameno, brindó en las redes sociales, a través de una serie de tweets, una lección práctica del razonamiento legal detrás de esta denuncia. Que también nos sirve para entender algunos mecanismos de la política global a esta altura del siglo XXI.

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(Aporto una) explicación de la base jurídica de la demanda de Greta Thunberg y otros contra 5 paises: Argentina, Brasil, Turquía, Francia y Alemania. ¿Por qué esos cinco? ¿Por qué no más países? ¿Por qué no a EEUU y China, por ejemplo?

La respuesta es que normalmente los países firman pactos y convenciones de Derechos Humanos, pero en ellos no viene incluido necesariamente que haya procedimientos «individuales» de reclamo por incumplimiento, que puedan ser activados por una persona.

Eso suele estar en cláusulas o protocolos aparte, que los países pueden o no firmar. El caso típico en nuestro ambiente es la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ésta opera bajo el marco de la Convención Americana (Pacto de San José de Costa Rica) pero la Corte sólo tiene jurisdicción para «casos contenciosos» en los países que la aceptaron. Pueden haber ratificado la Convención, pero no aceptar específicamente la jurisdicción de la Corte.

En el caso de la Convención de los Derechos del Niño, el mecanismo no existía y se desarrolló mucho despues, en una suerte de apéndice, el tercer protocolo optativo denominado OP3CRC (optional protocol 3) en el que los estados aceptan recibir quejas «individuales».

Este es el estado actual del protocolo: en verde (45 países) los que ratificaron, azul (18) que sólo firmaron (no está operativo), y naranja (135) los que no hicieron nada. Acá link a su texto en español. Éste es el texto -en castellano- del Protocolo facultativo a la Convención de los Derechos del Niño.

El Protocolo opcional está operativo sólo desde 2014, y obviamente la única forma de invocarlo era demandar a alguno de los países que lo habían firmado y ratificado (como pueden ver en el mapa, Argentina es uno de ellos). La demanda la armó una mega firma de abogados: Hausfeld LLP, un estudio internacional que se especializa en los casos más complejos (¿es necesario agregar que sus honorarios son muy altos?).

La lógica de demandar a sólo cinco de esos países es clásica en este tipo de litigios. No es necesario demandar a «todos» ya que lo que necesitan es fijar «doctrina» y visibilizar. Además, técnicamente las demandas no son aceptadas a canilla libre, sino que tienen requisitos lógicos de admisibilidad.

Un requisito clásico es que no se puede ir a la instancia «supranacional» si no se han agotado los recursos internos en la justicia «doméstica». Por eso estimo que detrás de esta demanda tiene que haber algún caso planteado aquí, que llegó hasta la Corte, y no fue atendido.

Eso explica que no hayan tenido «caso» presentable en muchos países, porque es difícil y tal vez no sea factible tener «recursos internos agotados» simultáneamente en 40+ países, de forma tal que quienes la armaron la causa eligieron un número discreto de países y se centraron en ellos.

El sistema de derechos humanos funciona así «a la carta», dando muchas opciones a los países: pueden ir a la versión «premium» aceptando ser objeto de demandas, o bien quedarse en una «básica» donde hay un mecanismo de revisiones sólo «generales» que van «auditando» el cumplimiento.

En el fondo, la regla en relaciones internacionales es que la «jurisdicción» de un Comité o Corte supranacional únicamente vale sobre un país si este voluntariamente lo ha aceptado así. Y por eso el menú de opciones que tenían para demandar por esta vía era super corto.

Encomillamos muchas cosas, entre otras «jurisdicción», porque en estos sistemas no hay «fallos» sino eventuales «recomendaciones» que puede emitir el Comité de los Derechos del Niño a los Estados. De todas formas, no cumplirlas con esas «recomendaciones» sería no estar cumpliendo el pacto.

Ahora bien, el Protocolo es claro en que el Comité debe aplicar el principio de progresividad, teniendo en cuenta:

  • lo que pueda hacer un Estado «hasta el máximo de sus recursos».
  • que se puede adoptar toda una serie de posibles medidas de política. Entonces, es claro que:
  • la «vara» para medir las opciones y recomendaciones que le harías a Francia y Alemania no es la misma que le aplicarías a Turquía.
  • no hay «condena a pagar» tipo Griesa.
  • habiendo opciones, las recomendaciones no pueden meterse en política interna.
  • Saliendo de la fase «descriptiva» para pasarnos a la analítica, hay que decir que el incentivo de los Comités es emitir fallos minimalistas y no maximalistas, porque estos últimos serían una fuerte disuasión para que más países aceptaran someterse a estos procedimientos.

Agroquímicos en la atmósfera en ciudades de Entre Ríos

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Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA y del INTA midió la presencia de glifosato en las partículas que desde la atmósfera se depositan en el suelo del municipio de Oro Verde, una de las ciudades que integran el Área Metropolitana de Paraná, la capital de Entre Ríos. Lo detectó en varios momentos del año, tanto en el área rural como en la ciudad.

En varias localidades de la Argentina, el límite entre el espacio rural y el urbano es cada vez más difuso, por el crecimiento de las ciudades o por el avance de la actividad agrícola. Estos procesos originaron debates sobre la producción primaria y sus impactos ambientales; entre éstos, la aplicación de agroquímicos ocupó un lugar preponderante.

En este contexto, investigadores del INTA Paraná y de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) analizaron la presencia del herbicida glifosato en las partículas de la atmósfera que se depositan en la superficie del municipio de Oro Verde, Entre Ríos. Lo detectaron en el campo y en el casco urbano, incluso en períodos en los que se considera poco probable que se lo aplique en campos agrícolas de la zona.

«Nos enfocamos en los posibles efectos negativos de los agroquímicos sobre la salud y el ambiente”, explicó Mariela Seehaus, investigadora del INTA Paraná y Magister Scientiae en Desarrollo Rural en la Escuela para Graduados ‘Ing. Agrónomo Alberto Soriano’ (EPG-FAUBA).

“Entre los años 2012 y 2013, los vecinos de Oro Verde realizaron movilizaciones que salieron en medios locales, provinciales y hasta en documentales. Estos reclamos derivaron en la sanción de una ordenanza municipal en el 2014 para regular el uso de agroquímicos. Se prohibieron las aplicaciones aéreas en el ejido de la localidad y se definieron distancias de restricción para las aplicaciones terrestres”, contó Seehaus.

Seehaus realizó un monitoreo de glifosato y de AMPA —el principal producto de degradación del herbicida— en 15 puntos de Oro Verde distribuidos en zonas urbanas, en barrios periurbanos y en las cercanías de lotes agrícolas. Las fechas de muestreo fueron tres: dos en las que se usa el agroquímico en la región y una que se consideró libre de aplicación en cultivos de granos. Los resultados revelaron la presencia de uno o ambos compuestos en más del 60% de los puntos, en los tres momentos de medición y en las tres áreas mencionadas.

“Estos resultados nos llevan a indagar qué otros factores influyen sobre la dinámica del glifosato y el AMPA en la atmósfera, además de la cercanía a los campos agrícolas o las fechas de aplicación en cultivos de granos. Nuestro trabajo representó un aporte valioso a los escasos estudios sobre herbicidas en la atmósfera que existen a nivel nacional e internacional y, a su vez, nos permitió vincular las mediciones realizadas con la preocupación de los habitantes sobre la contaminación del aire”.

“Esta investigación fue un estudio de caso, pero la situación también se da en muchas otras localidades de la Región Pampeana y de zonas extra-pampeanas. Hay una realidad más amplia, que es la tensión que existe cuando se encuentran próximos los usos residenciales y productivos de la tierra. Integrar la percepción de la gente con mediciones cuantitativas es imprescindible para abordar este tipo de problemáticas socio-ambientales”.

Evo Morales y Macron: gestos frente al cambio climático

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Ahora que la lucha contra el calentamiento global es una moda cool, además de una política necesaria, los países y sus gobiernos deben atender a su imagen. O les harán perder tiempo en pavadas. Evo Morales, uno de los gobernantes más sensatos de la América del Sur, da el ejemplo para la región. De Macron no es necesario agregar nada. En Francia la atención a la imagen es una política de Estado desde Luis XIV.

Dengue: otra alerta de la OPS. Más de 2 millones de casos en Latinoamérica

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La Organización Panamericana de la Salud informó que Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras y Nicaragua son algunos de los países más afectados por la extensión de este virus que transmite el mosquito ‘Aedes aegyptii’, que además es vector de la fiebre amarilla, zika y chikunguña, entre otras enfermedades.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está en alerta por la proliferación del dengue en Latinoamérica, después de que registrara más de dos millones de casos de infectados por el virus en lo que va de año. La cifra supera a las de 2017 y 2018 aunque no llega aún a los niveles de 2016, cuando se desató el último gran brote en la región.

«Es una herramienta que se utiliza en la organización para avisar a los estados miembros en la región de las Américas de cualquier enfermedad que signifique una amenaza para la salud pública», explicó el doctor Miguel Aragón, consultor de enfermedades transmisibles de la OPS.

En la última actualización del mes de agosto, la OPS contabilizó 2.029.342 casos de la enfermedad en Latinoamérica y el Caribe, de los cuales 723 desembocaron en la muerte de los enfermos, apuntó Aragón en una entrevista con la agencia española Efe en Asunción del Paraguay.

Aragón señaló que el brote de dengue afectó especialmente a los países centroamericanos, dado que esa región experimentó un período más caluroso, aunque vaticinó que el número de casos se incrementará en el Cono Sur con la llegada de la primavera y del verano.

Brasil es el país que notificó un mayor número de infectados por el virus, con un total de 1.345.994 personas, mientras que Guatemala es el estado con un mayor porcentaje de letalidad, ya que el 0,32 por ciento de los diagnosticados falleció.

Hay al menos 5 tipos de la especie viral que causa el dengue, y desde la 2da Guerra Mundial hasta hoy, y ayudada por el recalentamiento global, se han extendido a 110 países, mayormente centroamericanos, sudamericanos y asiáticos, donde causan hasta 528 millones de casos por año, y entre 10 y 20.000 muertes. Los letales de dengue suelen ocurrir por sobreinfección cruzada, cuando el portador de anticuerpos contra un tipo de virus -es decir, un paciente curado- es picado por un mosquito que tiene alguno de los otros 4 tipos virales. La reacción inmunológica subsiguiente puede ser hemorrágica: reduce la cantidad de plaquetas en sangre, y simultáneamente hace que los capilares pierdan suero. La muerte puede sobrevenir entonces por shock: un descenso catastrófico de tensión circulatoria.

El consultor de la OPS advirtió que la expansión del virus está directamente relacionada con la situación de pobreza que atraviesan algunos países, ya que el control del medioambiente, el abastecimiento de agua o la gestión de las basuras condicionan la propagación del ‘Aedes aegyptii’.

Empujando desde lo local: Foro de Municipios para el Desarrollo Nuclear

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En este siglo, uno de los temas centrales es la relación entre lo global y lo local. La semana pasada se dio un caso emblemático en nuestro país: el Municipio de Zárate fue el anfitrión del Foro de Municipios (FOMDEN) para el Desarrollo Nuclear donde se expusieron diferentes ejes sobre el Plan Nuclear Argentino.

El lanzamiento contó con la presencia del Intendente Osvaldo Cáffaro, el Intendente de Embalse Federico Alesandri, el Secretario de Gobierno del Municipio de Ezeiza Damián Bocaccio, el Diputado Nacional Abel Furlán, la Diputada Provincial Patricia Moyano, el Director del Observatorio OETEC Federico Bernal y el Secretario de Servicios Públicos Pablo Giménez.

Pablo Giménez explicó por qué se realizó en Zárate: “Zárate tiene dos reactores nucleares, un reactor prototipo y hay proyectadas dos centrales más. Al tener cuatro reactores de gran potencia y uno de prototipo, Zárate es referencia a nivel desde México hacia el Sur del continente”.

El foro se dividió en cinco paneles. El primero fue: “Estado de situación del Plan Nuclear Argentino” con las exposiciones de Alberto Lamagna, vicepresidente de CNEA, Jorge Calzoni, Rector de la Universidad Nacional de Avellaneda, e Isidro Baschar.

En el segundo panel, Delfina Di Lorenzo, de «Women in Nuclear», Mauricio Bisauta, ex presidente de CNEA, Andrés Kreiner y Rubén Quintana expusieron sobre “Plan Nuclear y propuesta de acción futura”.

En el tercero, el tema fue “Medicina Nuclear, educación y formación de recursos humanos” con Pablo Adrián Pesce, médico oncólogo infantil y Gerente del Centro Medicina Nuclear de la Patagonia Austral. Esta charla se refirió a las distintas carreras que se desarrollan en el Centro de Gestión del Conocimiento y la importancia de dictar las mismas.

En el cuarto, el Diputado Nacional Roberto Salvarezza, el Ingeniero Nuclear Aníbal Blanco del Instituto Balseiro Centro Atómico Bariloche, Juan Manuel Ranalli, Gerente de Coordinación de Proyectos CNEA-NASA, hablaron de “Energía Nuclear como dinamizadora de la ciencia y tecnología”.

Por último, en la quinta mesa se expuso sobre “Energía nuclear como dinamizadora de la industria nacional y el empleo” con los conferencistas Ricardo Bernal, Presidente de la Comisión Nuclear de ADIMRA y trabajadores de Luz y Fuerza y UOCRA en la Planta de Agua Pesada.

El Intendente Osvaldo Cáffaro afirmó: “Es fundamental el Plan Nuclear para toda nuestra región, para las ciudades con este tipo de desarrollos. Es realmente triste lo que ha pasado con Atucha, toda esa tecnología que estuvo prácticamente oxidándose, y no queremos que los trabajadores vuelvan a pasar por esa situación. La Argentina merece más”.

El Intendente de Embalse, Federico Alesandri, expresó: “Es una iniciativa que me pareció fantástica. Teníamos que estar acá acompañando el empoderamiento del Plan Nuclear Argentino. Hoy vengo lleno de esperanzas; todos los argentinos estamos pasando momentos muy difíciles, pero tengo la certeza de que esta situación va a cambiar”.

El foro tuvo el acompañamiento y apoyo de los sindicatos vinculados a la actividad nuclear: ATE, UOM, SMATA, ADIMRA, UOCRA, y Luz y Fuerza zona del Paraná.

Finalmente, los intendentes de Zárate, Embalse y Ezeiza firmaron un convenio para un consorcio de ciudades para el desarrollo nuclear. El mismo tendrá la adhesión de los municipios de Formosa, Bariloche y San Antonio de Areco.

Desde AgendAR, aplaudimos este anuncio como una toma de conciencia y un avance necesario. Una parte fundamental de la tecnología y el futuro argentino no puede ser la provincia de funcionarios y tecnócratas, sino que es necesario que la comunidad se informe y se pronuncie.

De acuerdo con este pensamiento -y considerando que algunos medios ya han lanzado especulaciones algo fantasiosas sobre el tema- aportamos datos para a la discusión iniciada sobre distintas alternativas:

Oferta china Hwalong-1: (la conversada con la actual Secretaría de Energía): La participación nacional prevista es sólo del 15%, apenas parte de la obra civil. Combustible importado y mayoría de ingenieros y técnicos chinos.

Atucha III CANDU (la histórica de la CNEA): la participación nacional es del 75%. 130 empresas metalmecánicas y electromecánicas, amén de obra civil. 7000 empleos directos, mayormente en el cinturón industrial Campana-Rosario, durante la construcción. Combustible nacional idéntico al de Embalse desde el vamos. Los chinos, financistas (es probable que, como en su oferta anterior, requieran que se compre también la Hwalong-1. Pero si las condiciones son buenas…).

Central rusa VVER 1200: la presencia de su oferta contribuye a que los chinos mejoren la suya y financien la CANDU. Pero ROSATOM plantea un convenio tipo BOO (Build, Own, Operate) demasiado restrictivo: construyen la central sin participación local, son sus propietarios y además la operan.

Argentina ya es el principal proveedor de China en carne vacuna

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China confirmó la habilitación de ocho nuevas plantas frigoríficas para exportación de carne bovina. Estas plantas se suman a las que ya habían sido autorizadas, como se informó en AgendAR, y que ahora totalizan 34. Y a diferencia del resto de las industrias, las plantas frigoríficas trabajan actualmente al 90% de su capacidad, para una producción total de 3 millones de toneladas y un consumo interno que ha mermado y se estima en 50 kilos anuales per cápita.

Después de meses de negociaciones y misiones sanitarias, Argentina ya se ha convertido en el principal proveedor de carne vacuna a China. En los primeros siete meses del año la nación asiática importó 185.604 toneladas de carne, lo que representa el 21,7% de las compras de Beijing. Brasil se ubica segundo lugar -muy cerca- con 21,03%.

El estricto servicio sanitario de Beijing ya había dado luz verde para otras 25 plantas que procesan carne aviar y 3 de carne porcina. Así, ya hay 66 plantas habilitadas para embarques de carne de todo tipo a China.

Con sus compras, China se ha convertido en el motor que empuja los embarques argentinos y dinamiza la ganadería. A diferencia de otros destinos, como la Unión Europea que requiere cortes de gran calidad, a China se envían toda clase de cortes. ​La industria frigorífica prevé facturar este año alrededor de US$4.000 millones por el envío de unas 700.000 toneladas a todos los destinos. Es casi el doble de 2018.

Desde hace varios meses, China sufre un brote de fiebre porcina africana que ha diezmado su población de cerdos y a su vez impulsó las compras de proteína animal, especialmente en el Mercosur.En el sector consideran que a China le llevará entre 4 y 7 años recuperar el nivel habitual de producción de cerdos que es casi tan importante como el arroz en la dieta alimentaria de su población.

Según el Indec, en los primeros siete meses del año, las exportaciones de carne bovina a China crecieron 110% a US$ 870 millones.

En conjunto, es una muy buena noticia, a pesar que son estas exportaciones las que han hecho subir, más allá de la inflación general, el precio de la carne para el consumidor argentino. Es que la industria frigorífica es muy demandante de mano de obra.

Además, como se anticipó en uno de nuestros artículos, en el Chaco Semiárido, donde hubo monte y hay se planta soja, empezarán a verse feedlots.

Estudiantes secundarios aprenden ciencia fuera del aula

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Facundo, sin sacar los ojos del reloj de su smartphone, indica en voz alta el momento exacto en el que se debe marcar el punto. Esa tarea le corresponde a Roco, que con una birome señala con precisión, sobre una gran cartulina blanca, el exacto final de la sombra del indicador. Y procede a anotar hora, minutos y segundos de la toma. Por su parte Tomás se ocupa de que el «gnomon» -el nombre técnico del «indicador»- permanezca inmóvil y derecho para prevenir generar errores durante el muestreo de datos. Abril -la cuarta integrante del equipo- verifica todo el proceso sin dejar de sostener con sus mano la gran cartulina que el viento que se embolsa en el patio del colegio, insiste en mover. Los cuatro son uno de los equipo de la escuela Santa María de Luján, en CABA. Y, junto a otros equipos de estudiantes participan de la edición 2019 del «Proyecto Eratóstenes», una experiencia científica global que en Argentina se viene realizando hace desde hace ya más de una década y de la que en este año participan unos 11 mil chicos de una veintena de países del mundo. Y con un dato llamativo: casi la mitad de los participantes son estudiantes de escuelas secundarias argentinas de todo el país.

«El proyecto Eratóstenes es una actividad que coordinamos desde la carrera de física en la Facultad de Ciencias Exactas hace ya once años«, contó el doctor Hernán Grecco, físico, profesor de la UBA e investigador del Conicet. Y agregó: «lo que nos mueve es la idea de que la Universidad no solo tiene que dedicarse a enseñar o a la investigación; también debe cumplir un rol social, explicando que hacen los científicos con sus recursos. Al mismo tiempo, son acciones que muchas veces terminan generando vocación por las ciencias exactas en los chicos, un tema que es clave en todo el mundo y que influye en el desarrollo de un país».

Según Grecco, el proyecto es un recurso educativo que le ofrecemos a las escuelas de todo el país. Es una actividad pensada para chicos de cuarto o quinto año, que tengan ya conocimientos de física o trigonometría que pueden ser aplicados en el experimento. Aunque también hay una versión más simple que puede hacer con chicos de escuela primaria.

Para Claudia Tamayo, profesora de física en el Santa María de Luján, y que participa cada año con diferentes grupos de estudiantes «lo esencial no que aprendan de matemática o trigonometría, sino como hacer la experiencia. Porque durante la preparación y realización del experimento los chicos aprenden, en forma intuitiva, como funciona el método científico, como un experto observa un fenómeno natural, hace una hipótesis, piensa un experimento posible, lo realiza, juega con las nociones de errores en la medición o incluye ideas muy básicas de estadística. Todo eso resume un poco lo que hace y como trabaja la ciencia».

Este tipo de experiencias científica va mucho más allá de la física o la trigonomería. Según Paula Castrillo, docente de física y biología en la ciudad de Ayacucho y que este año participa con sus alumnos por primera vez, explicó que «nos sumamos porque me parece importante que los chicos salgan a experimentar, se planteen y corroboren hipótesis y desarrollen una actividad científica. Además, creo que el proyecto Eratóstenes es muy importante para hacer una separación entre ciencia y pseduciencia porque hoy, en las aulas, es muy común encontrar estudiantes que se cuestionen la veracidad de que la tierra es “redonda”, débido al éxito viral de los videos de los terraplanistas«. Para Castrillo, participando de este proyecto sus estudiantes tendrán en claro que no hay evidencias sobre “teoría de la tierra plana”, mientras que su esfericidad es fácilmente comprobable con experimentos sencillos, como el que propone proyecto Eratóstenes».

Para Grecco, «como estos experimentos se hacen en equipo con chicos de otros países pueden entender muy gráficamente que hacer ciencia hoy necesita comunicaciones entre pares trabajando en conjunto desde diversos lugares y culturas. Y que con otros grupos distantes tenemos algo en común: un lenguaje que nos une como es la ciencia y la matemática».

Como se hace

El objetivo del Proyecto Eratóstenes es emular lo que hizo este geógrafo y matemático griego hace más de 20 siglos: calcular la circunferencia y el radio de la Tierra con una error mínimo. Para eso los grupos de experimentadores actuales deben medir, en el mismo día y a la misma hora, en dos ciudades o puntos geográficos separados por al menos 400 kilómetros y ubicados en un mismo meridiano, el largo de una varilla vertical (gnomon) y también el que proyecta su sombra durante el mediodía. Para completar la experiencia y obtener un número final, que puede diferir en apenas un 1% con el valor conocido del radio y del perímetro terrestre, no se necesita más que una varilla recta, birome, papel y cinta métrica. Marcando y midiendo el ángulo que forman los rayos del sol con la vertical en un lugar dado y hora dada y comparando con los resultados similares obtenidos por otra «escuela» es posible determinar esos valores con un alto grado de exactitud.


La AFIP prepara una salida ordenada del Monotributo

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Mercedes Berisso puede pasar a la historia de la tributación argentina por haberse convertido en la gota que rebalsó el vaso. El «vaso» de los monotributistas que se encuentran bajo la lupa de la AFIP y sufren sus exclusiones de oficio del régimen simplificado.

«Me pasé $400 del monto máximo por producto en una factura. Y eso fue motivo de expulsión del Monotributo, lo que implica que me pasaron a Responsable Inscripto 30 meses para atrás y deba presentar declaraciones de IVA. Eso me genera una deuda de $ 700.000 más intereses». Con estas palabras a través de las redes sociales, Berisso ejemplificó el «infierno tributario» que viven los pequeños contribuyentes.

El caso, publicado en agosto pasado, encendió las luces de alarma a ambos lados del mostrador. Por un lado, los contadores sintieron que se los ponía como los culpables del caso, mientras que el Gobierno y la AFIP retomaban la idea de implementar un pase más ordenado desde el Monotributo al Régimen General, que implica pagar el Impuesto a las Ganancias y el IVA, entre otros costos.

Si bien la coyuntura política atraviesa todos los temas, en la AFIP se estudia implementar una especie de salto atenuado para pasar del régimen simplificado (Monotributo) al régimen general (IVA y Ganancias). La decisión sería probablemente del nuevo gobierno, pero el esquema estaría listo. Sus puntos centrales serían los siguientes:

– Se implementaría un esquema de progresividad de los aportes previsionales que pagan los autónomos.

– Se establecerían alícuotas diferenciales del impuesto a las ganancias para las pequeñas y medianas empresas.

– También se prevé la disposición de un «crédito inducido» del IVA por el primer año tras el cambio de la condición fiscal. De esta manera se evita, que el contribuyente, al cambiar de régimen, tenga débitos del impuesto sin créditos.

– La iniciativa establecería un tapón fiscal, por el cual la AFIP no pondría la lupa sobre el comportamiento pasado del contribuyente que se inscriba en el régimen general.

– También se evalúa otorgar la opción de que, para una micro o pequeña empresa, la tributación quede en cabeza de su dueño o de sus socios.

Por los mismos motivos, a principios de este mes ingresó a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para derogar las exclusiones del Monotributo. El mencionado proyecto fue presentado por el Diputado Nacional por la provincia de Mendoza Pedro Rubén Miranda del bloque justicialista.

Asimismo, la iniciativa legislativa impone a la AFIP la obligación de reingresar a aquellos pequeños contribuyentes que han sido excluidos durante los últimos veinticuatro meses, y que la AFIP deje sin efecto las deudas, multas, e intereses que se generaron por la aplicación de las exclusiones.

«Frente a la grave crisis económica y social, es el mismo Estado a través de un sistema tributario abusivo y opresivo, el que no sólo empuja a la informalidad, o lleva a los emprendedores a dejar su actividad y pasar a formar parte de los desocupados y consecuentemente ingresar a la pobreza», señala -en los considerandos del proyecto- el diputado mendocino.

«Se hace insostenible en la mayoría de los casos la exclusión retroactiva de uno, dos y hasta tres años para atrás implicando de este modo la generación de deudas monstruosas de contribuyentes que de un día para el otro se ven encerrados en un infierno sin salida y sin prácticamente sin defensa», indica a este medio el consultor tributario Marcos Felice.

«Con los sistemas informáticos que utiliza el fisco hoy en día, es inentendible que sigan existiendo las exclusiones por fiscalizaciones presenciales que obligan al pequeño monotributista a irse del régimen simplificado y pasar a un régimen a la par de los grandes contribuyentes con efectos retroactivos de tantos períodos», concluye Felice.

Alemania lanza un plan de 54 mil millones de euros para recuperarse de su fracaso en energía «limpia»

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El Gobierno alemán de «Gran Coalición» de la canciller Angela Merkel anunció este viernes un paquete de medidas para enfrentar la crisis climática. Implica inversión pública por valor de 54.000 millones de euros hasta el 2023 en energía, transporte, construcción, e innovación y desarrollo. Objetivo: conseguir que Alemania reduzca en un 55% las emisiones de gases contaminantes en el 2030 respecto a los niveles de 1990, en línea con lo acordado en la Unión Europea. Aún no se publicaron los detalles, pero los ecologistas ya han expresado su decepción.

El plan acordado por conservadores y socialdemócratas tras meses de conversaciones, y una maratónica discusión final, no afectará a la disciplina presupuestaria alemana: el Ejecutivo descarta emitir deuda para financiar el plan, y mantendrá a rajatabla el déficit cero en las cuentas públicas.

Este paquete de medidas se anunció el mismo día de más de 500 manifestaciones contra las políticas del clima en Alemania, secundando las convocatorias de Fridays for Future, el movimiento estudiantil iniciado por Greta Thunberg. Es la efervescencia ecologista de una ciudadanía para la que el medio ambiente se ha convertido en una de sus principales preocupaciones.

El problema es que se parte de un fracaso. La promesa de la gran Energiewende, la transición energética más ambiciosa del planeta, ha tenido como resultado el sexto país del mundo que más CO2 emite a la atmósfera, una potencia mundial que sigue quemando carbón en nombre de las energías renovables.

Peor aún, hay un elefante en la sala de discusión pero está prohibido mencionarlo. El meollo del fracaso de la Energiewende ha sido el cierre prematuro de la mayor parte de la considerable flota de centrales nucleares alemanas, máquinas que batieron marcas mundiales de disponibilidad (hasta el 93% del año entregando el 100% de su potencia). Es obvio que como fuente de potencia de base para la mayor industria europea, las denostadas centrales nucleares no pudieron jamás ser reemplazadas por la duplicación de la capacidad alemana instalada eólica y fotovoltaica.

Debido a la intermitencia y la imprevisibilidad de ambos recursos, ese 100% de aumento en potencia instalada en molinos y paneles rindió respectivamente un 18% y un 13% de aumento en generación eléctrica. La electricidad faltante en Alemania se cubrió… quemando carbón, el más sucio y menos eficiente de los combustibles fósiles. Se quemó carbón inicialmente propio y además, como no alcanzó, importándolo de Polonia, y como tampoco eso alcanzó, importando electricidad generada por combustión de carbón en Polonia y como eso tampoco alcanzó, comprando excedentes de electricidad francesa, que en su origen es 75% nuclear.

Pero como incluso Francia no tiene excedentes tan grandes como para alimentar la demanda gigante de la industria de su vecino, Alemania se sostiene también con gas ruso, con la merma diplomática que ello supone. Si Frau Merkel se peleara demasiado con el presidente Vladimir Putin, especialmente en invierno, éste le podría parar el país cerrándole la llave de gas.

El ecologismo alemán logró todo esto a la vez: transformar a su país en el principal deudor energético de la Unión Europea, en el principal contaminante global de esa región por emisiones de carbono y en el país de tarifas eléctricas más caras de Europa, por oposición a Francia, el de electricidad más abundante, limpia y barata. Merkel, quien fue una notable científica antes de devenir en la canciller de Alemania, atrasó todo lo que pudo el cierre de las centrales nucleares frente al embate de los ecologistas dentro de su propia coalición, pero terminó tirando la toalla. La población alemana de a pie -todavía, pese al brete energético en que se metió- hoy sigue siendo vehementemente antinuclear. No sucede lo mismo con las patronales industriales.

Entonces, para un sector muy numeroso de los alemanes hay un fracaso energético y ecológico que lleva años, y del cual se evitó hablar durante una década entera; política imposible de mantener hoy debido al estado de movilización de la juventud contra el calentamiento global. Todos los analistas y políticos del país afirman que o el gobierno hace algo distinto a lo que viene haciendo, o no habrá modo de cumplir los objetivos de reducción de emisiones. Ni los que ellos mismos se habían puesto, una reducción de 40% para 2020 con respecto a los niveles de 1990; ni los que estableció la Unión Europea, la del 55% para 2030.

Como se ve, Alemania, con sus miles de turbinas eólicas y sus millones de instalaciones fotovoltaicas domiciliarias, terminó yendo en la dirección exactamente opuesta a la que se fijó y hoy es más carbodependiente que nunca. ¿Por qué? Porque la hiper-instalación de recursos intermitentes -y en el caso eólico, impredecibles- provoca baches de generación intolerables para la industria. Estos deben ser cubiertos por decenas de grandes centrales a carbón que se mantienen en «parada caliente», es decir quemando (y contaminando) pero sin conectarse a red, es decir sin entregar electricidad. Cuanto mayor es la apuesta a fuentes intermitentes, mayor debe ser el «respaldo caliente», y así será hasta que surja algún «game changer» tecnológico en materia de almacenamiento eléctrico, algo que permita sacarle la intermitencia y la impredictibilidad al combo eólico-fotovoltaico al que Alemania apostó el alma. Pero eso no ha sucedido, y el cuadro actual no cierra ecológica, económica o diplomáticamente.

En estos días, sin conocer todos los detalles, se han barajado medidas como establecer emisiones máximas de CO2 en el transporte y en la construcción; crear mercados internos de emisiones; encarecer los vuelos nacionales y abaratar los billetes de tren; subir los peajes a los coches más antiguos, incentivar los automóviles eléctricos, prohibir la calefacción de gas e impulsar la agricultura a prácticas bajas en emisiones.

Pero del elefante en la sala, de la reapertura de las centrales nucleares cerradas y la extensión de vida de toda la flota alemana, otrora orgullo nacional y hoy por hoy el único salvavidas energético a mano, de eso no se puede hablar. Ni siquiera los chicos movilizados en la calle se atreven a pensar en ello.

Este enorme plan de medidas (un monto mayor que el total del préstamo del FMI a la Argentina) va más allá del clima. En el fondo, se trata también de un plan de estímulo de la economía ahora que el país se encuentra a las puertas de la recesión, con una importante fractura política y en mitad de una importante parálisis del ejecutivo.

Merkel, que fue llamada durante mucho tiempo la «Canciller del clima», que aprobó el cierre de las centrales nucleares e impulsó la Energiewemde (traducción literal: «transición energética») en términos en los que no hubiera querido, viene cosechando hasta hoy un sonado fracaso, cuyas consecuencias durarán décadas.

Por un lado, queremos que las medidas de protección del clima sean efectivas para cumplir nuestros compromisos, […] pero, por otro, queremos ser económicamente sensatos y que las medidas sean socialmente aceptables de manera que todo el mundo pueda permitirse la protección ambiental”, explicaba Merkel esta misma semana.

El anuncio de las medidas coincide con una de las movilizaciones climáticas más importantes de los últimos años, y se lanza justo antes de la «Cumbre de Acción Climática» en las Naciones Unidas en Nueva York, para situar a Alemania en el liderazgo de la conversación ambiental internacional. Quiere ser un legado de Ángela Merkel ahora que se va acercando la fecha en la que dejará la cancillería del país.

Pero el de Frau Angela, y probablemente muy a su pesar, es un mensaje confuso. El país a imitar en la UE en materia de descarbonización de la economía es Francia, con sus 58 centrales nucleares activas, mayormente instaladas entre los ’70 y los ’80, épocas de Georges Pompidou, Valéry Giscard d’ Estaing y Francois Mitterrand, presidentes de signos políticos muy distintos pero que desde 1973, cuando enfrentaron el desabastecimiento de hidrocarburos decretado por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), desarrollaron una obsesión común: independizar la economía francesa del gas y del petróleo árabes y soviéticos. Y eso lo lograron con un «factor de penetración» nuclear en su red eléctrica que en tiempos de Mitterrand llegó al 80%. Sin habérselo propuesto siquiera como objetivo secundario, esos tres difuntos presidentes hoy podrían pasar por grandes ecologistas.

El problema es global, como señalábamos ayer en AgendAR. Y el mundo deberá tomar en cuenta las limitaciones y contradicciones de la política ambientalista que Alemania aplicó hasta ahora.