Baja un 45% la producción electrónica en el primer semestre de 2019

La industria de electrónica de consumo tuvo, en fabricación y en ventas un semestre a la baja y se espera que el escenario post PASO, con devaluación e inflación mediante, empeorará las cosas en los próximos meses.

«En el primer semestre la industria electrónica presentó una caída en la fabricación de todos los productos. Es probable que la inestabilidad cambiaria del último mes afecte la capacidad de compra de los consumidores», afirmó Federico Hellemeyer, presidente de AFARTE, la entidad que nuclea a las fábricas de Tierra del Fuego.

En el primer semestre, la fabricación de celulares cayó un 23% respecto del mismo periodo de 2018, y el consumo de estos dispositivos bajó 24%. Entre enero y junio se comercializaron 3,5 millones de celulares, 1,1 millón menos que en el 2018. Como consecuencia del Ahora 12, durante el segundo trimestre el consumo mostró una incipiente mejora. A nivel ventas, junio tuvo un resultado interanual negativo (-10%) pero redujo a menos de la mitad la caída de mayo (-23,9%).

El mercado de televisores también presentó en el primer semestre una fuerte caída en la producción (-71%) y una baja del 65% en las ventas. Además de la caída del consumo, la baja se acentúa más por la comparación con 2018, año que tuvo el Mundial de Fútbol de Rusia. Durante el año pasado se ensamblaron 3,3 millones de unidades. En acondicionadores de aire se concretó una caída del 37% en la producción del primer semestre y una variación interanual positiva en el consumo del 16 por ciento. Para este año se espera que salgan 850.000 equipos de las líneas de producción.

Si bien el comportamiento de este producto es muy estacional (en general el 70% de las ventas se concentra en el segundo semestre del año) en 2018 la baja del consumo del último trimestre fue del orden del 30%, lo cual podría explicar las variaciones interanuales positivas en las ventas de los primeros meses de 2019.

El presidente de AFARTE asegura que la mayoría de los precios de los productos han quedado retrasados con respecto a la inflación y a las tres devaluaciones que se sucedieron en los últimos 18 meses. «Hasta las PASO había menos retraso en celulares y mucho más en televisores. La realidad es que si se quiere ser competitivo no se puede trasladar todas las subas de los costos a precios».

La crisis argentina vista desde Brasil

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Para entender la relevancia de estos datos en la situación de la economía argentina, su relación con nuestro vecino del norte, hay que recordar que Argentina es el cuarto mercado más grande para productos brasileños, después de China, la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos.

Variación de las exportaciones brasileñas, a Argentina y al mundo, en porcentaje

Como puede verse, las exportaciones brasileñas totales no están creciendo mucho, y en este año 2019, disminuyen. Pero, las ventas de Brasil a Argentina vienen cayendo sostenidamente desde el cuarto trimestre de 2018, y la mayor baja tuvo lugar en el primer trimestre de este año con un retroceso del 45%.

Nuevo radar meteorológico de INVAP, en Río Grande

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Satellogic, empresa argentina, vende satélites y servicios a China

Si un perro muerde a un hombre, no hay artículo, pero sí lo hay cuando sucede la inversa, se enseña en las carreras de periodismo. En el caso de la compañía Satellogic, Argentina le está vendiendo satélites y servicios satelitales criollos a China, una potencia espacial. Hay noticia. Y es la que sigue.

La firma aeroespacial argentina Satellogic anunció un acuerdo con la firma china ABDAS para la provisión de su constelación dedicada de satélites por un monto total que supera los 38 millones de dólares. De esta forma, ABDAS podrá realizar investigaciones en el área de la provincia china de Henan basadas en las imágenes satelitales recolectadas por Satellogic.

Además de tener el acceso a los servicios de Satellogic, la firma china ABDAS también contará con una serie de lanzamientos dedicados a sus necesidades. También habrá una plataforma dedicada para capturas satelitales y un servicio de almacenamiento en una nube privada para el procesamiento, catálogo y almacenamiento de imágenes.

«Nos sentimos honrados de asociarnos con ABDAS para construir una infraestructura llave en mano para la recolección y el análisis de los datos obtenidos de la observación de la Tierra, con la capacidad de fortalecer y respaldar decisiones políticas clave en la provincia de Henan», dijo Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic.

«Satellogic es un buen aliado para ofrecer imágenes confiables de detección remota», dijo por su parte Liu Hui, CEO de ABDAS. «Esperamos llevar a cabo una cooperación integral con Satellogic en muchas áreas, tales como el desarrollo de satélites, la recepción en tierra y la aplicación de big data», agregó el ejecutivo.

De esta forma, Satellogic se convirtió en el socio estratégico de ABDAS para que Henan pueda acceder a recursos que hasta ahora estaban limitadas a países que contaban con sus propios satélites. Con este acuerdo, ABDAS podrá acceder a información geoespacial de la la provincia china para desarrollar diversas iniciativas de infraestructura sin riesgos técnicos u operativos.

El cohete Larga Marcha 6 de China que pondrá en órbita a 13 microsatélites de la compañía.

El acuerdo de Satellogic se suma al convenio que anunció en enero con la empresa china Great Wall Industry Corporation (CGWIC) para enviar al espacio, en lanzamientos múltiples, 90 microsatélites. Esta constelación de dispositivos satelitales permitirá realizar una observación de la tierra con capacidad de emitir semanalmente imágenes de un metro de resolución de todo el globo.

Las constelaciones de satélites dedicados de Satellogic fue desarrollada desde 2010 mediante el lanzamiento progresivo de diversos equipos desarrollados por la compañía argentina. Manolito, Capitán Beto y Milanesat, construídos en el barrio de Palermo, CABA, fueron algunos de los modelos de satélites de bajo peso y bajo costo que permitieron el desarrollo de una plataforma espacial estándar, fabricada de a decenas, con componentes «off the shelf» para integrar constelaciones, como la utilizada en este caso por el equipo de Data Science de la firma. Éste ofrece soluciones de procesamiento de imágenes satelitales para el sector industrial, agropecuario, forestal y energético, entre otras áreas.

Henan no es una provincia cualquiera. Fue un bastión del ejército de Mao Zedong cuando todavía no había tomado el poder, y también el epicentro de las peores hambrunas agrícolas posteriores a ese hecho. En Henan murieron muchos campesinos pobres (millones), pero no la pobreza rural, que continúa.

En sus operaciones con China, Satellogic pone el hardware espacial y el software humano en tierra. Satellogic, una PyME privada argentina y también una multinacional representada en todos los continentes, salvo África y la Antártida, viene emergiendo como un «cisne negro» en la historia tecnológica nacional. Tiene alta tecnología propia, desplegada en ventas concretas, y es una firma construida y traccionada por un experto en software e inversor de riesgo, el propio Kargieman.

En los últimos doce meses, AgendAR ha seguido de cerca los proyectos de Satellogic, aquí, aquí, y aquí. Solo podemos agregar que ojalá tenga muchos imitadores.

El amenazante tsunami en la Patagonia argentina

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Una ola gigante que emerge desde las profundidades del lago y arrastra todo a su paso. Como en una escena de la película La última ola ( Noruega, 2015), el miedo a una gran inundación en el valle no deja en paz a algunos de los que caminan por los senderos de Villa Traful, un pequeño pueblo turístico de la provincia de Neuquén.

«No es un mito ni una locura. Luego de varios estudios concluimos que en un mes o en 100 años, un tsunami puede ocurrir en la costa del Lago Traful y puede causar serios problemas si nadie hace nada», alerta el geólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Conicet, Andrés Folguera.

Villa Traful está al borde del lago, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Ahí viven unas 600 personas que aprovechan al máximo la actividad turística de la zona, sobre todo en invierno. Una de las atracciones es la vista del Bosque Sumergido, una ladera montañosa que en 1940 empezó a desplazarse hacia el fondo del lago.

«Hicimos un monitoreo a lo largo de los últimos ocho años y notamos que la ladera se mueve de manera acelerada y podría producirse un desmoronamiento de esa pared con alto riesgo de que se produzca un tsunami», afirma Folguera.

El bloque es de tres kilómetros de ancho, 10 de largo y se desplaza unos ocho metros cada dos décadas. «Ese es un movimiento muy rápido. Y si en algún momento se desmorona, se podría generar un tsunami», añade.

Andrés tiene 49 años y nació en Chile, pero vive en Buenos Aires desde los tres años. A Villa Traful llegó por primera vez en 2007, cuando paseaba por el sur junto a su familia. «El lago lo conocí gracias a un poblador dueño de lanchas que me llevó a recorrerlo. Me acuerdo que me comentó que las ramas de los árboles se hundían cada vez más. Así empezó todo», cuenta.

Luego de varios estudios, publicados recientemente en la revista científica Journal of South American Earth Sciences, determinaron que en 22 años, los árboles se hundieron unos ocho metros. «Muchos árboles que medían 15 metros quedaron debajo del agua», explica Folguera.

El lago Traful está en un valle de cordones de fractura, como muchos de los lagos del sur que fueron esculpidos por los glaciares. «Los tsunamis en ese tipo de lagos son comunes y cuanto más profundos sean, más grande será la ola. Los tsunamis en los lagos son más grandes que los oceánicos», indica.

La palabra «grandes», en este caso, no define bien la escala. El tsunami oceánico que inundó en 2011 inundó la costa japonesa de Sendai, el mismo que ahogó o aplastó por colisión contra objetos a flote a casi 19.000 japoneses, y además causó el accidente de 4 centrales nucleares en Fukushima, tenía entre 15 y 20 metros sobre la línea de pleamar. No fue una ola sino una sucesión de olas que se propagó kilómetros tierra adentro, fluyendo y contrafluyendo, entre intensidades máximas y mínimas, con la velocidad de un río de montaña, pero el caudal de un río de llanura.

El tsunami lacustre que podría suceder en el Traful sería un fenómeno menos extenso y en una zona mucho menos poblada. Pero dado que el lago tiene unos 300 metros de profundidad, la ola resultante de un deslizamiento rápido del Bosque Inundado originaría una ola de al menos 100 metros de altura, que llegaría hasta la costa sur del lago, según los cálculos empíricos que realizaron los investigadores para evaluar el riesgo de un potencial tsunami.

«En el peor de los escenarios posibles, el tsunami podría generar una ola que arrase con la población, inunde los ríos y desborde los diques que están sobre el Río Limay», dice Andrés.

Entre los muchos lagos glaciarios andinopatagónicos, el Traful se destaca no por su tamaño, sino por ser muy angosto y encerrado entre laderas de gran pendiente, cuya continuación bajo la superficie da esa notable profundidad. La mayor parte del volumen del lago está siempre en la negrura: la claridad del agua no alcanza para que el sol penetre tan abajo. Pero a su vez, los deslizamientos de pared en lagos y fiordos glaciarios tan cerrados causan tsunamis acotados en extensión, pero increíbles en magnitud.

Hemos tenido un «lagomoto» relativamente reciente: sucedió el 22 de mayo de 1960 en el Nahuel Huapi, como consecuencia del terremoto de magnitud 9,5 en la escala Richter que, en la vertiente occidental de los Andes, sacudió e inundó la costa chilena. En Chile el fenómeno mató a unas 2000 personas. Del lado argentino, el Nahuel Huapi tiene una superficie enorme que ayudó a disipar un poco el oleaje, pero fue importante. El que embistió contra la ciudad, en aquel momento bastante chica (menos de 20.000 habitantes), tenía 7 metros de altura y entró varias cuadras tierra adentro pese a lo abrupto de la costa. Mató únicamente a 2 trabajadores portuarios, pero dejó casas en ruinas y autos destruidos en todo el frente urbano. Hay algunos testimonios fotográficos del tsunami que golpeó a Bariloche en 1960.

El 9 de julio de 1958, un terremoto de escala Richter 7.7 desmoronó unos 30 millones de metros cúbicos de roca y tierra en Bahía Lituya, al Sureste de Alaska y al norte del golfo de ese estado. Esta bahía, parecida en realidad a un lago glaciario pero algo abierto al mar, como muchos fiordos chilenos o noruegos, tiene 14,5 km. de largo y 220 metros de profundidad. La ola que levantó el deslave midió 520 metros de altura -un record en tiempos históricos- y se propagó por la bahía a 220 km/hora. No había cómo escapar.

Esa zona en 1958 era tan agreste y deshabitada que sólo murieron 5 personas, todas embarcadas. El bote pesquero de Vivian y Bill Swanson, el Badger, fue surfeando involuntariamente la ola hasta la entrada de la bahía, donde finalmente se hundió, pero antes alcanzó a estar más de 30 metros sobre el nivel de las laderas donde las rocas están desnudas porque los árboles no llegan a crecer. El matrimonio, milagrosamente vivo, pudo ser rescatado. Howard Uhlrich y su hijo de siete años lograron increíblemente salvarse de la ola arremetiendo contra ella en oblicua, y la potencia del motor de su nave, el Erdrie, les permitió escalarla hasta sobrepasar su coronamiento sin naufragar. Otros dos pescadores, Orville Wagner y su esposa, a bordo del Sunmore, fueron aplastados por la pared de agua.

Según el investigador debería elaborarse un plan de evacuación masiva en caso de ser necesario, pero antes de eso, cree necesario instalar un centro de monitoreo en la zona.

«El Estado tiene instituciones con los recursos necesarios para controlar el movimiento de las placas. No es necesario evacuar Traful de un día para el otro, pero no podemos descartar que se produzca una desestabilización repentina, un proceso catastrófico. Hay que considerar que los antecedentes de actividad sísmica en el área podrían acelerar este proceso», señala el geólogo.

La noticia del desplazamiento de la ladera era conocimiento común entre la gente de Villa Traful y alrededores mucho antes de la primera visita de los profesionales del Conicet en 2010. «Los viejos pobladores ya habían notado que las raíces de los arboles se abrían en dos y que las rocas se agrietaban, pero lo veían como algo natural, no como una amenaza», cuenta una vecina de Traful, Gabriela Canale.

«Con el paso del tiempo empezaron a circular distintas versiones sobre un tsunami, muchas de ellas alimentadas por los nuevos vecinos. Pero nunca se notó pánico en la población. De hecho, algún que otro vecino se ríe o bromea con la idea de una ola gigante», comenta.

Gabriela, de 49 años, integra un grupo de prestadores turísticos y guías de montaña que van a las escuelas, charlan con los vecinos e informan a los visitantes sobre los movimientos de rocas hacia el lago.

«Estamos trabajando en la conservación del bosque, pero al momento no pedimos al municipio más estudios sobre los movimientos de rocas. También aquí hay muchos que consideran que se trata de mala prensa. No sé. La verdad es que si viene un tsunami aún nadie nos dijo cómo, cuándo ni dónde ocurrirá», comenta.

«Ese fenómeno -que se ve en la película «La última ola»- es el que se podría repetir en el sur argentino. Es el antecedente más cercano que tenemos. Por eso es importante que el Estado se ocupe», insiste Folguera.

Costa del lago Traful, en Neuquén. (Imagen cortesía de Enrique Garabetyan)

Malas noticias financieras

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El dólar cerró en $ 58,44, pero el que se compra para enviar al exterior («contado con liqui») saltó a $ 71,23; la brecha es casi del 30%.

El riesgo país subió un 3,5%, llegando a los 2.167 puntos básicos.

Los inversores aceleraron liquidación de bonos, que se hundieron hasta 10,5%.

Las reservas brutas del Banco Central descendieron ayer en 60 millones de dólares.

En AgendAR creemos que no es necesario comentar estos titulares. Ya hemos dicho todo lo que podíamos sobre una política que confiaba en la apertura financiera y el libre movimiento capitales, sin proteger el mercado interno ni tampoco la capacidad exportadora.

Las redes sociales en América Latina

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Según el último informe sobre el estado de las Redes Sociales de GlobalWebIndex, América Latina es la región del mundo donde las personas más horas pasan conectadas a las redes sociales.

Sin embargo, el país más adicto está en la otra punta del mundo, Filipinas con 241 minutos al día de media. A esta nación asiática le siguen en este ranking Brasil y Colombia, con los usuarios que más horas pasan metidos en redes sociales como Facebook o Instagram.

Según ese estudio, los brasileños pasan una media de 225 minutos diarios en alguna red social. Esta cantidad es ligeramente superior a la del año anterior, es decir crece. En Colombia, los usuarios están 216 minutos al día frente a las pantallas viendo este tipo de contenidos.

La quinta posición de este listado a nivel mundial está ocupada por Argentina y en octavo lugar está México.

Los usuarios más jóvenes, en todas las regiones, los que más horas pasan frente a sus pantallas. Además, se calcula que de todas las horas que una persona pasa en Internet, la mitad se destinan a las redes sociales.

En 2016, la cifra de las horas que pasábamos en redes sociales era mucho menor, según un estudio de la misma entidad. Concretamente, hace sólo 3 años el usuario medio de Internet pasaba 109 minutos al dia en las redes sociales. La adicción crece.

«El FMI no piensa desembolsar hasta que haya nuevo presidente»

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Marcelo Bonelli, columnista de Clarín, decía ayer esto «El Fondo Monetario recién evaluará enviar el crucial dinero pendiente (U$S 5.400 millones) después de las elecciones de octubre. La cúpula del FMI adoptó todas las medidas burocráticas posibles para estirar al máximo los plazos y negociar el giro de divisas con quien gane el 27. En Washington consideran que ese día Alberto Fernández será el nuevo Presidente. En caso de que -con sorpresa- haya balotaje, el desembolso se demoraría hasta diciembre.

Con esta resolución política, el Fondo pondrá en “máximo estrés” a la Argentina: la economía necesita antes de fin de año 7.000 millones de dólares frescos para cerrar sus precarias cuentas. Ahora en Wall Street los informes confidenciales del JP Morgan, Merrill Lynch y Moody’s advierten a sus clientes sobre un eventual default. La posición del organismo se desprende de las propias y frías declaraciones de su vocero. Gerry Rice confirmó este jueves que Hernán Lacunza viajará a fin de mes para hablar del desembolso.

El encuentro con la cúpula del Fondo sería el 24 de septiembre. Aun cuando le fuera excelente al ministro en su negociación, el burocrático cronograma para aprobar el desembolso diferiría todo para después de octubre. En otras palabras: el FMI no va a anunciar la postergación del giro, pero va hacer todo lo necesario para la estirar los plazos y negociar con el presidente electo».

Parece que no es sólo el F.M.I. quien ha cambiado su actitud hacia Mauricio Macri.

ARSAT congela la tarifa de Internet para pymes y cooperativas. Pero el servicio en ciudades pequeñas sigue malo

Se anunció el congelamiento de las tarifas del servicio de Internet hasta febrero de 2020 «para acompañar a las Pymes y cooperativas que brindan el servicio de transmisión de datos provisto por ARSAT». Típica medida de tiempos electorales, pero válida, aunque sólo sea por 6 meses. El problema es que en la mayoría de las pequeñas localidades, y en muchas de las grandes, el acceso a Internet es muy pobre. Aquí explicamos porqué.

El anuncio lo hizo el presidente Macri, a través de su cuenta de Twitter, donde expresó que «el servicio de internet mayorista de ARSAT llega a localidades de todo el país a través de PyMEs y cooperativas. Para acompañar a estas empresas bajamos y congelamos las tarifas que pagan por el servicio».

El Jefe de Estado explicó que «hasta febrero el precio va a estar congelado», y destacó que la medida «va a ayudar también a los usuarios finales, porque las PyMEs van a poder invertir en tendidos domiciliarios». La medida está destinada a «mejorar» la infraestructura y para «aumentar la velocidad del servicio sin que impacte en las facturas de los consumidores», precisó el presidente. Este anuncio merece ser mirado con lupa.

Una presencia llamativa entre los beneficiarios de ésta y otras medidas tomadas por ARSAT durante la administración macrista es Intercargo, megacooperativa integrada por un par de centenares de típicas cooperativas de servicios de pequeñas ciudades del interior… y el Grupo Clarín (Fibertel-Cablevisión). Esta composición societaria es tan sorprendente como descubrir un Jumbo Jet en un hangar de avionetas. Es conmovedor que al otorgar beneficios a los operadores minúsculos, el presidente Macri no discrimine a los gigantes.

La red de ARSAT es, desde que empezó a construirse a todo vapor en 2010, una inversión pública descomunal. Sumando su red troncal propia más las preexistentes que compró, más las provinciales en construcción o en fideicomiso, más los intercambios con redes de otras firmas, ya son más 46.600 km. de fibra óptica cuyo ancho de banda duplica (por dar una comparación) al habitual en Telefónica, simplemente por el grosor y la calidad óptica del cable.

Esta enorme telaraña, en general enterrada a 2 metros de profundidad y con no pocos blindajes, tiene una arquitectura básica anillada que la vuelve bastante invulnerable a cortes accidentales o intencionales de los tramos troncales, y tiene 1700 nodos de acceso.

Al otorgarle descuentos adicionales sobre un peaje «bajito» a los grandes usuarios de la red (las «Telcos», el citado Grupo Clarín), ARSAT rara vez logra mejorar el ancho de banda o la calidad de servicio en «última milla». Este es el tramo de conexión entre un ISP, o proveedor local de internet, y la casa del usuario de a pie. Los ISPs que no tienen competencia local normalmente embolsan la diferencia muy agradecidos, y dejan las cosas como estaban: anchos de banda de 2 Mega o inferiores a cada cliente, precios altos, horarios diurnos en que la demanda satura las exiguas redes locales y las conexiones se interrumpen o las máquinas se cuelgan, etc. El usuario de a pie a veces vive sacado y reclamando por teléfono.

Ante tan desigual situación, los intendentes tienen acceso a un plan B: ARSAT les da la opción de que el municipio se transforme en un ISP, o proveedor de internet local y mejore la cantidad de usuarios y la calidad del servicio. Si hay algo que ARSAT puede ofrecer en cantidades aplastantes, es, justamente, ancho de banda. «En 2 años tiramos más fibra óptica que Telefónica en 22 años, y con el doble de ancho de banda», relataba en 2014 un ingeniero de ARSAT (hoy cesanteado).

Pero algo falla en la comunicación de la empresa, porque los intendentes, incluso aquellos que tienen desde hace uno o dos años una caja de conexiones de ARSAT instalada en sus ciudades, rara vez se enteran de esta posibilidad. En algunos casos extremos, no saben para qué sirve ese cajón blanco que la firma dejó en un predio cedido por el municipio, es decir que en términos comunicacionales, sus votantes se mueren de sed a orillas de un río… cuya existencia no conocen, y él/ella tampoco. Y no es enteramente su culpa.

En estas cosas la Argentina aprende por prueba y error, pero es evidente que en esta administración los beneficios de antes llamada Red Federal de Fibra Óptica, rebautizada Plan Federal de Internet desde 2016, se están repartiendo mal. La red ha sido sin duda la mayor que se ha hecho en integración territorial desde que los ingleses construyeron los ferrocarriles a fines del siglo XIX y principios del XX. Pero los mayores beneficiarios vienen siendo las «Telcos», y a la cabeza de ellas desde que se autorizó la fusión de Cablevisión con Fibertel, el Grupo Clarín. La red ha crecido en tamaño y es previsible que superará con creces los 51.000 km. a los que quería llegar la administración que fundó ARSAT en 2006, época en que esa cifra parecía utópica.

La utopía casi está completa. Pero el márketing de la Red Nacional se ha desvirtuado para eximir de tener que invertir en redes propias a los dueños del negocio de la información y el entretenimiento. En conclusión, la calidad terminal de Internet en miles de ciudades del interior sigue siendo pésima.

Lino Barañao admite: «No hubo plata en toda la gestión»

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El ex Ministro y actual Secretario de Ciencia y Tecnología del gobierno de Mauricio Macri, Lino Barañao, se refirió a la delicada situación presupuestaria en que dejó Cambiemos al campo científico en cuatro años. Y redobló su apuesta por un triunfo de Mauricio Macri, en las elecciones de octubre, a pesar de reconocer que «no hubo plata en toda la gestión».

La disconformidad por la escuálida asignación presupuestaria que recibió el sector científico durante la gestión Cambiemos se sintió también en COFECyT, el organismo que nuclea a las autoridades científicas provinciales.

A partir de junio, los ministros y secretarios provinciales reclamaron por partidas ya aprobadas financiar proyectos productivos, pero que no fueron asignadas por Educación.

Sin embargo, tras haberse «normalizado» el Directorio de CONICET, con los nombramientos de Mario Pecheny y Alberto Kornblihtt, fue el propio CONICET, a cargo de Miguel Laborde, el que salió a reclamar un aumento salarial «de emergencia» para investigadores, personal de apoyo, administrativos y becarios, por fuera de las paritarias.

Lino, en su mundo

A pesar de este panorama Barañao ratificó su apoyo a la gestión de Mauricio Macri y manifestó que seguirá «siendo optimista» con que la situación puede mejorar.

«Comprendo que fueron momentos difíciles. Mis expectativas eran más optimistas. Creo que no podemos ignorar la situación que había pero desde el 2015 sabíamos que era difícil», manifestó Barañao en el programa de Mauro Viale.

«En ese momento, nos llevó 9 meses lograr un aumento salarial para el Conicet y no había plata. Y siguió sin haber plata en toda la gestión. La verdad que pensaba que era reversible en un plazo menor», apuntó.