El porqué de los anuncios de Lacunza del 28 de agosto

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La postergación de los vencimientos de las letras emitidas por el Ministerio de Hacienda -la única medida concreta entre los anuncios del ministro Lacunza de ayer miércoles 28- se explica por los siguientes datos:

De aquí hasta fin de año el gobierno nacional estaría obligado a pagar vencimientos de deuda en pesos y en moneda extranjera por un total aproximado de US$ 15.000 millones.

Un 30% de esa suma está en manos del sector público, como el ANSeS, e inversores institucionales locales, como aseguradoras. El resto, más de U$S 10.000 millones está en manos de acreedores privados. El mayor vencimiento es el de las LETES (Letras del Tesoro) de los cuales unos U$S 7.000 millones serían de acreedores privados.

Con los acreedores del sector público el pago es más contable que efectivo porque renovarían los vencimientos. Pero con los acreedores privados, las cosas cambian porque al recibir los dólares un gran número no volverá a suscribir nuevos papeles de deuda y hasta podría retirarlos del sistema. A su vez, no se puede descartar que quienes cobren los vencimientos en pesos, los vuelquen a la compra de moneda extranjera.

En realidad, como se informó en AgendAR se han producido importantes ventas de bonos por parte de fondos extranjeros el martes y ayer miércoles.

Meses atrás, el Gobierno calculaba que esos pagos estaban garantizados con los desembolsos del FMI y con las renovaciones previsibles, aunque fueran minoría, de los tenedores de Letes y Lecap.

“Un nivel de renovación mayor en LECAPs reduciría el nivel requerido de renovación de LETEs. El promedio combinado de renovación podría ser de hasta 40%, y un nivel promedio de renovación del 67% eliminaría las necesidades netas de financiamiento de 2020 debido a saldos de efectivo mayores a los programados”, decía el programa de la Secretaría de Finanzas.

Ahora el panorama financiero es diferente y por eso el ministro Lacunza ya había dejado entrever al asumir el cargo que se hará frente a los vencimientos con las reservas del Banco Central, recurriendo a fondos públicos, que están incluidos en las reservas brutas del BCRA y otros, y a los desembolsos del FMI”.

Vale recordar los desembolsos pendientes del préstamo del FMI para este año 2019: se espera para el 15 de septiembre, unos US$ 5.400 millones y para el 15 de diciembre, otros US$ 950 millones.

El Pucará: una leyenda de la Guerra de Malvinas deja de volar

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Después de 44 años, llega el final para el avión leyenda en la Guerra de las Islas Malvinas: el IA 58 Pucará. Una nave creada en 1969 por la Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín» y que alcanzó el cielo en 1975.

«La aeronave fue creada con la tarea específica de ataque y de apoyo al Ejército y cumplió con creces su función», consideró el comodoro Darío Quiroga, el titular de la III Brigada Aérea con asiento en Reconquista, departamento General Obligado. «Por la cantidad de horas de vuelo que tienen los motores, los asientos eyectables y un montón de componentes que son importados, el avión cumplió su ciclo».

«Ese cierre lo vamos a realizar oficialmente el 4 de octubre en la Base Aérea Reconquista con la presencia de funcionarios del Ministerio de Defensa, la Fuerza Aérea completa. Yo, que me subí por primera vez en 1992 y tengo muchísimas horas de vuelo, lo voy a extrañar muchísimo. Uno se sienta en el avión y es como parte del cuerpo de uno mismo», expresó Quiroga.

El domingo 6 de octubre se realizará una «Jornada a Puertas Abiertas» en la Base Aérea. Será durante toda la jornada para que toda la comunidad pueda ver la aeronave de cerca. Además, habrá varios stands y demostraciones de otros sistemas de armas. Se contará con uno o dos Hércules, y otras aeronaves que acompañarán la despedida del Pucará.

Durante el conflicto del Atlántico Sur, un total de 24 Pucará fueron trasladados al Teatro de Operaciones Malvinas y usaron como bases las pistas de Puerto Argentino, Puerto Darwin y Puerto Calderón.También formaron parte de la llamada Fuerza Aérea Sur, en Comodoro Rivadavia.

Al comienzo de las hostilidades en Puerto Argentino, una unidad fue totalmente destruida por una bomba lanzada desde un Sea Harrier, y otra dañada. El 15 de mayo, un ataque sorpresa del Servicio Aéreo Especial (SAS) en la Isla Pebble destruyó dos aviones, y averió a cuatro.

Salidas de observación y ataque se realizaron los días siguientes, dos fueron derribados, uno por misil Stinger y otro por un Sea Harrier. Otro avión más fue destruido por un bombardeo el 24 de mayo.

En la Batalla de Pradera del Ganso, y bajo condiciones climáticas extremas, los Pucará combatieron en diversas misiones, recibieron disparos de todo tipo, pero consiguieron derribar un helicóptero Scout británico con dos bajas.

Las operaciones se dieron hasta el último día de los combates y lograron ser valoradas por su enemigo por su gran capacidad de combate en esas condiciones. Un total de 14 aviones se perdieron en combate y otros 11 fueron capturados durante el conflicto.

En el INTI preparan una «caja negra» para automóviles

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Zapatillas que miden el pulso cardíaco de deportistas, valijas que se abren de manera remota y sistemas de calefacción que se programan por celular, son sólo algunos ejemplos de lo que se conoce como “internet de las cosas” —es decir, la interconexión de objetos cotidianos a la red—. En línea con esta tendencia, especialistas del INTI desarrollaron un dispositivo que permite monitorear automóviles para mejorar la eficiencia y anticipar fallas técnicas.

“Con el nuevo sistema, denominado «Car Analytics«, es posible, mediante sensores ya disponibles en diferentes partes del vehículo, sumados a los que agrega el dispositivo, obtener información sobre ubicación, velocidad, temperatura, vibración, consumo de combustible, volumen de la radio, utilización de cinturón de seguridad, luces encendidas en la ruta, entre otros parámetros”, detalla Alex Lozano, referente del sector de Micro y Nanotecnologías del INTI, que participó en el desarrollo junto a Nehuén Berón.

Los datos obtenidos se envían a un servicio de almacenamiento en la nube (a través de un canal de comunicación de banda estrecha), que habilita tanto su monitoreo como su procesamiento y administración remota. “A diferencia de otros dispositivos del mercado, que transmiten solo vía bluetooth, este desarrollo comparte la información en tiempo real a través de la nube”, subraya María de los Ángeles Cappa, responsable de Áreas de Conocimiento del organismo.

En caso de detectar que un conductor se desvíe del trayecto o acelere de forma imprudente, permitirá emitir algún tipo de alerta para evitar accidentes. De ocurrir algún siniestro, también podría realizar un pedido de auxilio y guardar información en su memoria para peritajes posteriores —tal como sucede con las “cajas negras” de los aviones—.

La plataforma tiene un tamaño de seis por cinco centímetros y se puede colocar en vehículos livianos que cuenten con una unidad de control de motor (ECU, por su sigla en inglés), presente en la mayoría de modelos del año 1995 en adelante. A diferencia de otros equipos importados, la ventaja es que se puede personalizar en función a las necesidades de clientes locales. Por ejemplo, podrían utilizarlo empresas aseguradoras para aplicar una tarifa en función al manejo de cada conductor o flotas de taxi para programar el mantenimiento de cada unidad según su uso.

Al dispositivo se le incorporó un acelerómetro de tres ejes, un posicionador GPS y cuenta con un zócalo de expansión que permite integrar otros sensores a la plataforma. Además, se pueden almacenar datos en una tarjeta de memoria del tipo SD para salvaguardar los registros.

“Este desarrollo es uno de los tantos generados por la pasión de nuestros técnicos por encontrar nuevas soluciones y aplicaciones tecnológicas a las diferentes industrias, y en el caso de este dispositivo estamos trabajando con varios interesados para aplicarlo con diferentes alcances”, afirma Leonardo Spina, gerente de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Instituto.

Martes negro: dólar, bonos, acciones y riesgo país. Sobre todo, riesgo país

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El dólar subió ayer martes 27 un 2,5% en el día y cerró a $ 58,60 para la venta y $ 54,69 para la compra (cotización promedio del BCRA). El Central tuvo ayer una intervención récord en esta gestión: vendió US$ 362 millones de sus reservas, entre ventas propias y a cuenta del Tesoro. Pero no pudo contener el alza.

El índice Merval, que refleja el valor de una canasta de las acciones más representativas de la bolsa local, cayó un 4,7% a valores mínimos desde septiembre 2017; los ADRs, acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street, perdieron hasta 14%; y los bonos del Estado argentino nominados en dólares se desplomaron un 13,2%. La causa principal de estas caídas es el agresivo «desarme de posiciones» (ventas) de fondos de inversión del exterior.

Hasta el cierre de los mercados, y por bastantes horas después, hasta el cierre de esta nota, el Fondo Monetario Internacional no daba señales sobre el próximo desembolso de U$S 5.400 millones.

Todo esto se refleja en que el índice que mide el «riesgo país» se disparó un 9,6% a 1.990 puntos, tras haber tocado, en una tarde de nervios, los 2.000 puntos. Un nivel al que no llegaba desde hace 14 años, después del canje de deuda que implementó Néstor Kirchner en 2005.

En otra nota, subida en estas mismas horas, damos la opinión de AgendAR sobre la crisis financiera argentina que ayer volvió a mostrar sus síntomas más agudos. Aquí mostramos, con el cuadro que confecciónó S. Ginandrea, la evolución del precio del dólar y las reservas del Central en las últimas semanas.

El FMI, Alberto Fernández y la fuga de capitales

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Ayer los argentinos asistimos -otra vez- a un intercambio de acusaciones en medio de una nueva suba del dólar y una caída en el valor de títulos y acciones. El gobierno, a través de su actual candidato a vicepresidente, Miguel Angel Pichetto, acusó a Alberto Fernández de provocar todo eso con sus declaraciones.

El candidato del Frente de Todos publicó en Twitter (lo reproducimos abajo) una réplica acompañada por un cuadro sobre la salida de dólares y el aumento de la deuda pública en dólares desde 2015 hasta hoy. «De esto es de lo que no se quieren hacer cargo. Presidente, no busque culpables fuera de su propio gobierno«.

En AgendAR hemos insistido en que, a pesar de algunas semejanzas, la situación actual no es la de 2001. Hoy existen dos coaliciones políticas razonablemente unidas, con diferentes propuestas para Argentina.

Pero es muy cierto que el descrédito entre los votantes de «Juntos por el Cambio», evidenciado en las PASO, ha creado una situación extraña. Las expectativas se han volcado hacia el candidato opositor, Alberto Fernández, y sus palabras tienen mucho peso. Pero el oficialismo no ha renunciado a dar la pelea electoral, como se ha hecho evidente en esta semana. Es legítimo: aunque pierda la presidencia, tiene cargos legislativos y muchas intendencias a defender. Y por supuesto, no se le puede pedir a la oposición que deje de hacer campaña!

Ahora, nos parece evidente que hay otro problema, y más grave, que la dificultad de acordar una transición virtuosa como la que se dice existió en 2002 entre Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva, cuando Lula había ganado la elección.

En la declaración que hizo Alberto Fernández hay un párrafo que se dice con fundamento que puso nerviosos a los «mercados». Es éste:

«Como fuera advertido en la primera reunión del Frente de Todos con el staff del FMI realizada en junio de este año, el último desembolso ha sido íntegramente destinado a financiar la fuga. Este fenómeno constituye un incumplimiento flagrante a lo dispuesto por Artículo VI del Acta Constitutiva del organismo cuyo primer párrafo dispone que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”«.

Y «los mercados», es decir, inversores, especuladores, y las mismas autoridades del Fondo, se pusieron nerviosos porque eso es como decir «El rey está desnudo«. Una verdad evidente callada porque a nadie conviene gritarla, en este caso por lo menos hasta tener sus propios fondos a salvo (si se pudiera).

«Fuga de capitales» es un término que, para el público no experto en finanzas, evoca paraísos fiscales, cuentas clandestinas en Panamá… Nada, o mejor dicho, poco que ver. El Banco Central lo llama pudorosamente en sus informes periódicos «Formación de activos externos». Y refleja una vieja costumbre argentina, y no sólo de nosotros, de llevar el dinero afuera. Desde la década del ’50 al menos, cuando empezó el boom inmobiliario en Punta del Este, hasta los ministros del gobierno actual, cuyas declaraciones juradas muestran que la mayor parte de su patrimonio está invertida en el exterior. Al igual que muchos, muchísimos argentinos con algún capital.

Esta… debilidad de la economía que supimos construir, y que, repetimos, viene de lejos, se ha acentuado a niveles patológicos en la actual gestión: En los primeros siete meses de este año, de enero a junio, antes de las PASO, la salida de capitales llegó a u$s 13.832 millones.

Esto se debe a que en el marco actual de recesión y ajuste, con la obra pública paralizada, hay muy pocas inversiones que puedan rendir beneficio. Y ninguna que pueda competir con los intereses que está pagando el Estado para que los capitales no se «vayan al dólar». Los audaces apuestan a hacer diferencia con esos intereses antes que se devalúe el peso o se «reperfile» la deuda. Los prudentes… se van al dólar. Que es equivalente a irse afuera.

Ahora, esta salida de capitales habría sido imposible si el FMI no hubiera otorgado su crédito «standby» a la Argentina. Esto, dicho sea de paso, ya fue denunciado el año pasado en una carta al FMI de la Comisión de Economía del partido Justicialista. Había tan pocas ganas de escuchar esto entonces como ahora. Pero ya es imposible de ocultar. Roberto Lavagna, el candidato que obtuvo la tercera posición en votos en las PASO lo acaba de decir: «El Fondo financia la fuga de capitales».

Esta situación es insostenible. Pero hasta el 10 de diciembre hay un gobierno, y sólo él, que puede tomar medidas para tratar de evitar o aminorar este desastre. Cualquier otra hipótesis, son especulaciones sin base constitucional ni política ¿Por qué el candidato opositor estaría interesado en tomar él las decisiones difíciles que la realidad hace obligatorias? ¿Qué otro proyecto político tendría la vocación y el poder para hacerlo?

En unas horas sabremos si el gobierno es capaz de imaginar medidas acertadas. En cualquier caso, esta es una crisis financiera. Grave, por cierto, y que provoca mucho sufrimiento a muchos compatriotas. Pero Argentina cuenta con su territorio, sus recursos, y, sobre todo, su gente. Tiene cómo seguir.

A. B. F.

El tweet de Alberto Fernández:

Reunión de Pymes bonaerenses con asesores de Alberto Fernández

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Guillermo Siro, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) y secretario general de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) encabezó una reunión de pymes bonaerenses en la sede de CEPBA en La Plata con Ariel Schale y Guillermo Merediz, miembros del equipo de asesores del candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández.

En el encuentro se expusieron los problemas de los sectores representados por la entidad provincial y se plantearon diversas propuestas.

Fue Siro quien dio la bienvenida y desarrolló un panorama sobre la situación del sector productivo de la provincia de Buenos Aires. Luego, cada uno de los cincuenta representantes que participaron de la reunión, expuso sobre la situación de su sector.

Entre otros, expusieron el tesorero de CGERA, Marcelo Abel Girard; el secretario de la Cámara de la Industria del Calzado, Horacio Moschetto; el presidente de FABA, Raúl Santandre, el presidente de la Federación de Panaderos, representantes de tintas gráficas y de la construcción, y otros sectores bonaerenses.

En su resumen, Siro destacó “la participación y el compromiso con el sector industrial, comercial y productivo a través de CGERA y CEPBA. No solo en la formulación de políticas sino en acompañar la gestión en los organismos orientados a la producción, el comercio y la industria como el Banco Provincia, el Banco Nación, FOGABA, Garantizar, el ministerio de Industria, de Producción y Trabajo a nivel nacional y provincial”.

Científicos del INTA investigan bioinsecticidas para frutales

La polilla de la pera y la manzana, también llamada carpocapsa o —técnicamente— Cydia pomonella, es la plaga más importante de las frutas de pepita. A principios del 2019, la presencia del insecto en los campos del Alto Valle del Río Negro provocó que Brasil le cerrara sus puertas comerciales a las frutas argentinas de esa región. Para controlarla se usan cantidades elevadas de insecticidas que impactan en el ambiente y complican la exportación de la fruta. La producción de bioinsecticidas es una alternativa para solucionar estos problemas.

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y del INTA Castelar indagó cómo mejorar las propiedades insecticidas de la bacteria Bacillus thuringiensis y consiguió resultados inéditos y alentadores.

“La producción de frutales de pepita es la principal actividad económica del Alto Valle del Río Negro. Allí, la polilla reduce el rendimiento y la calidad de peras, manzanas y membrillos. Para controlar esta plaga se aplican insecticidas químicos de amplio espectro, es decir, que afectan de forma negativa a muchos organismos vivos, incluido el ser humano. Esto puede traer problemas en la comercialización, ya que, por ejemplo, los mercados internacionales limitan la entrada de frutas con residuos de agroquímicos. Además, hay que considerar los efectos adversos de las aplicaciones sobre el ambiente” contó María Inés Onco a partir de su tesis de Doctorado en Ciencias Agropecuarias en la Escuela para Graduados de la FAUBA (EPG-FAUBA).

En este sentido, Onco destacó: “Quisimos aportar información y herramientas para mejorar el control de carpocapsa con insecticidas biológicos. Esto permitiría reducir la cantidad de insecticidas químicos que se aplican en los campos afectados por esta polilla”. En el INTA Castelar, María Inés integra un equipo de trabajo en el Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola que estudia a la bacteria B. thuringiensis como herramienta de control biológico.

En el marco de su tesis, María Inés logró seleccionar una variante nativa de B. thuringiensis y comprobó que resultó muy tóxica para la polilla. Incluso, observó un efecto insecticida superior al de otras cepas exóticas que hoy se usan en insecticidas biológicos. La investigadora encontró que la toxicidad de esta bacteria nativa fue hasta tres veces superior que la de una de una cepa exótica presente en bioinsecticidas comerciales. Este resultado sugiere que se podría mejorar el control de la plaga.

A partir de esta investigación se empezó a formular un bioinsecticida basado en la cepa nativa de la bacteria y dirigido específicamente a la polilla. Además, Onco espera que su aporte contribuya al actual programa de manejo integrado de Carpocapsa en la Argentina.

El Programa Nacional de Supresión de Carpocapsa, a cargo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), se creó para reducir la presencia del insecto plaga mediante técnicas más sustentables y con esfuerzos coordinados entre diferentes instituciones. Principalmente, busca desarrollar estrategias integrales para que los productores combatan a C. pomonella en sus lotes. Entre sus objetivos se destacan monitorear los campos, generar y transferir tecnologías de control sustentables, así como difundir y comunicar la problemática.

Vieja conocida, resultados inéditos

Según María Inés Onco, a B. thuringiensis se lo encuentra en el suelo, en aguas estancadas o en la superficie de hojas de plantas. Como produce proteínas tóxicas —llamadas Cry— para algunos insectos, se lo usa como ingrediente activo en los bioinsecticidas más difundidos a nivel mundial para el control biológico de plagas. Los genes que sintetizan las Cry se transfirieron a la soja, al maíz y al algodón, y el resultado fueron organismos transgénicos —el maíz Bt, el algodón Bt y la soja Bt— resistentes a ciertos insectos.

La investigadora resaltó sus avances en el estudio de la bacteria: “Durante mi tesis también pudimos consolidar una técnica para clonar y expresar los genes de B. thuringiensis que producen las proteínas Cry. A partir de ahí, en un estudio inédito evalué el efecto individual de estas proteínas para controlar una población argentina de larvas de C. pomonella, y seleccioné las Cry más tóxicas”.

“También combinamos estas proteínas y hallamos que la toxicidad de ciertas mezclas fue más grande que la de cada Cry individual. Esta es una información muy novedosa que nos hace pensar que a través de un proceso de transgénesis se podrían combinar para mejorar la protección de los cultivos”, afirmó la investigadora.

Un mundo de plagas

María Inés Onco comentó que muchos insectos son susceptibles a las diversas variedades de B. thuringiensis. Por ejemplo, se lo puede usar para controlar larvas de Aedes aegypti, el mosquito vector del dengue. “Esta bacteria ha sido muy investigada, y todavía se le pueden encontrar muchas utilidades. En particular, mi trabajo representa un progreso en describir cepas del país y en encontrar los medios óptimos para producir las proteínas con efectos tóxicos”.

“Actualmente, en base a las proteínas Cry que obtuve durante la tesis, estoy realizando ensayos de toxicidad con el barrenador del tallo, conocido científicamente como Diatraea saccharalis, una de las principales plagas del maíz. Mi meta es determinar la forma en que este insecto resiste las toxinas de B. thuringiensis. Estos resultados podrían ayudar a mejorar el control de plagas en los cultivos, un problema frecuente en las economías regionales de todo el país”, cerró.

Fuente: SLT-FAUBA – Sebastián Tamashiro

Advertencia a los laboratorios: Johnson & Johnson debe pagar US$ 515 millones por responsabilidad en muertes

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En un fallo histórico, un juez de Oklahoma ha condenado este lunes a Johnson & Johnson a pagar 572 millones de dólares por su responsabilidad en la crisis de los opioides, que se han cobrado miles de vidas en el Estado en la última década. Este es el primer caso estatal por opioides que llega a juicio, por lo que la decisión del magistrado del distrito de Cleveland, Thad Balkman, es vista como un precedente para los cerca de 2.000 demandantes -ciudades y condados- que presentaron una demanda colectiva ante un juez federal en Ohio. Además, 40 Estados están liderando batallas legales similares. El gigante farmacéutico negó haber actuado mal y adelantó que apelará el fallo.

«Hemos demostrado que J&J fue la causa principal de esta crisis de opioides», dijo Brad Beckworth, el abogado principal de Oklahoma. “Ganó miles de millones de dólares en un período de 20 años. Siempre han negado la responsabilidad y, al mismo tiempo, dicen que quieren marcar la diferencia para resolver este problema. Así que hagan lo correcto: paguen la multa”, agregó. Más de 6.000 ciudadanos de Oklahoma han muerto por sobredosis de analgésicos desde el 2000. En los documentos judiciales el Estado sostuvo que el número de recetas de opioides dispensados por las farmacias llegó a 479 cada hora en 2017.

En la demanda presentada en 2017 por el fiscal general de Oklahoma, el republicano Mike Hunter, acusó a las compañías farmacéuticas y sus subsidiarias (J&J, Purdue Pharma y Teva) de causar un “perjuicio público” al lanzar una campaña de marketing agresiva y engañosa que exageraba la efectividad de los medicamentos para tratar el dolor crónico y subestimaba el riesgo de adicción. Hunter apuntó a J&J como la compañía “líder” del engaño, que actuó motivada por “la codicia”. La millonaria multa que deberá pagar la farmacéutica será destinada a ayudar a disminuir el problema en los próximos años.

Las otras dos compañías farmacéuticas, Purdue Pharma y Teva, llegaron a acuerdos extrajudiciales con las autoridades locales en mayo, por un valor de 270 millones de dólares y 85 millones, respectivamente.

Pero J&J no abandonará la batalla legal. Los abogados de la compañía han sostenido que forman parte de una industria legal y altamente regulada, sujeta a una estricta supervisión federal, incluida la Agencia de Control de Drogas de EE UU y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). Más de 400.000 personas han muerto por sobredosis de analgésicos, heroína y fentanilo ilegal desde 1999.

La economía argentina ¿es cíclica? Sólo en las tapas de los diarios

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Queremos reproducir en AgendAR esta columna de Horacio Alonso en Ámbito porque es ingeniosa, y refleja una realidad que todos los argentinos, y también los extranjeros, percibimos: la naturaleza circular de las crisis argentinas, la repetición de los mismos problemas. Lamentablemente, es cierta. Pero también es superficial. Queremos marcar que, para bien y para mal, la economía y la Argentina no son las mismas en cada crisis. Nuestra observación al final.

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«La Argentina parece atrapada en un laberinto. Corre para un lado, corre para otro pero, inevitablemente, se encuentra siempre en el mismo lugar. Nadie mejor que Tato Bores describió ese eterno retorno en sus inolvidables monólogos de los 60, de los 70, de los 80, de los 90. No importaba cuándo; total, los problemas eran los mismos. En estos días de tanta efervescencia política y económica, con unas elecciones presidenciales a la vista, se hace palpable, por los temas en discusión, la actualidad del capo cómico aunque, lejos de ser gracioso, toma un cariz dramático.

Hay una frase acuñada en el periodismo gráfico que sirve también para ilustrar el momento: nada es más viejo que el diario de ayer. Sin embargo, en la Argentina, se necesita adosarle un complemento para que no quede incompleta: nada es más actual que un diario de años atrás.

La comprobación empírica es demoledora. Una recorrida por las noticias de hace 30 años (un punto de referencia elegido al azar, con cierta lejanía pero no tanta como para parecer ajeno, y con la debilidad numérica que produce el sistema decimal, algo que Jorge Luis Borges cuestionaba) refleja que, salvo los personajes, el nombre del signo monetario y algunos ceros de más, poco es lo que cambio en el país en estas tres décadas.

En agosto del 89, por ejemplo, hacía pocas semanas que Carlos Menem había asumido la presidencia, en una traspaso adelantado por el vacío de poder que generó la crisis económica alfonsinista, sumado a un calendario electoral no pensado para momentos de zozobra. Julio había marcado una inflación récord de 196% y el debate en esos primeros días de gobierno era cómo controlar la suba de precios. La implementación del Plan BB (Bunge&Born) era la política adoptada por el mandatario riojano sin saber que, después de un alivio temporal, se encamina a un segundo proceso hiperinflacionario.

El dólar había entrado en cierta estabilidad, después de la explosión de los meses previos, pero cada día se vivía con incertidumbre ante la falta de confianza por el plan antiinflacionario implementado por el menemismo. Los economistas de entonces miraban con un ojo el tipo de cambio y, con el otro, el nivel de las reservas. Muchos son los mismo que hoy son consultados por periodistas, empresarios y políticos. La diferencia está en los años, las canas y unos kilos de más; las preocupaciones son las misma.

La discusión entre el Ministerio de Economía, dominado por el grupo empresario, y el Banco Central -según se consignó en la tapa de Ámbito Financiero del martes 1 de agosto de 89 – se centraba entonces en el elevado nivel de la tasas de interés que rondaba el 15% mensual. Unos pedían bajarla por salir de la recesión; otros mantenerla para contener el dólar. El mismo debate de estos días.

Más allá de este cortocircuito interno, toda la expectativa estaba puesta en la negociación con el FMI que tenía fecha para septiembre. Era clave. La deuda externa –cercana a u$s70.000 – era un peso muy grande para la economía y el propio Menem adelantaba que se tenía que reducir a la mitad.

Como solución al problema fiscal, y en un rapto de imaginación, se decidió la creación de nuevos impuestos “de urgencia” con la promesa de una reforma impositiva. La baja de las retenciones a las exportaciones, prometida en la campaña, se postergaba para el año siguiente con el malestar del sector agropecuario.

Los aumentos de las tarifas, la falta de crédito, el reclamo empresario y la oposición sindical a un reforma laboral, el aumento de la pobreza y una desocupación que alcanzaba nivel alarmantes eran otros de los temas que llenaban las páginas de los diarios. Todo tan parecido a hoy.

En las redes sociales circula una frase ingeniosa que describe a una estancada: “La Argentina es un país donde, si te vas de viaje veinte días, al volver cambió todo, y si te vas de viaje veinte años, al volver no cambió nada”.

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Lo que dice aquí Alonso es válido, en la superficie. La crisis que empieza durante el gobierno de Alfonsín, (aproximadamente) en 1987 y dura hasta abril de 1991, cuando se lanza la Convertibilidad tiene bastantes parecidos con la que atravesamos -que empieza en abril del año pasado, con la corrida cambiaria y dura hasta… También se parece, pero menos, al derrumbe de Convertibilidad, que tuvo el pico más alto con el «corralito» en diciembre 2001, y la Gran Devaluación en febrero 2002.

Pero la Argentina, y su economía, eran muy distintas. Cierto, había una deuda externa agobiante. Cierto, las políticas de abertura y represión de la dictadura de 1976/83 habían dejado un legado de desempleo y pobreza estructural en un nivel nuevo en nuestro país. Pero… la economía argentina todavía estaba relativamente cerrada; la industria automotriz y la electrónica, la industria liviana general mantenía un alto nivel de protección arancelaria y una tecnología atrasada en relación a lo que se llamaba «primer mundo». Las empresas estatales eran una parte considerable -en algunos rubros mayoritaria- de la actividad productiva. Todo eso desapareció con las políticas que el gobierno de Carlos Menem adoptó frente a la crisis.

La razón por la que la historia nunca se repite en lo profundo es porque es esa historia la que nos llevó a donde estamos ahora.

«Uno de cada tres niños en Argentina pasa hambre»

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Ayer se conoció un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) que da cuenta de que en Argentina uno de cada tres niños sufre hambre en la zona del Conurbano bonaerense. La carencia no solo apunta a los nutrientes esenciales para contemplar una buena alimentación y un apto desarrollo infantil. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, también existen dificultades notorias para el acceso al agua potable. Estas conclusiones fueron expuestas en el documento técnico titulado “Agua segura y alimentación, derechos pendientes de ser garantizados.

El trabajo determinó que la llamada Inseguridad Alimentaria Severa (IAS), padeció un notable aumento durante el transcurso del último periodo interanual, el cual se dio entre el 2017 y el 2018. Y se consignó que se alcanzaron los más altos niveles en la serie 2010-2018.

De acuerdo con lo elaborado por la UCA, la Inseguridad Alimentaria Total (IAT) es la variable que expresa la reducción de alimentos en la dieta en los últimos 12 meses a causa de dificultades económicas. Mientras que la ya mencionada IAS abarca a quienes experimentaron “hambre” por la falta de comida en el anterior año.

En ese marco, la IAT ascendió del 21,7% en el 2017 hasta el 29,3% en el 2018 a nivel nacional. Con respecto al Conurbano, este índice arribó al 35,8% luego de partir de una base ubicada en torno del 26,7%. En tanto la IAS subió del 9,6% al 13% en la totalidad de la Argentina, mientras que en la provincia de Buenos Aires llegó al 17,4% partiendo del 11,6% a 17,4% en 12 meses.

En lo que hace al déficit de acceso al agua de red, esta problemática abarca al 14% de los hogares de las zonas urbanas que componen la Argentina y al 18% de los niños, niñas y adolescentes. Esos niveles casi se duplican a la hora relevar a las casas y a los NNyA que habitan el postergado conurbano bonaerense, 27% y 32% respectivamente.

Este problema afecta de forma más contundente a los niños, niñas y adolescentes de los estratos sociales muy bajos (43,1%) y bajos (38,7%), quienes transcurren sus vidas en condiciones de pobreza (38,9%) e indigencia (40,2%), aquellos que viven en villas de emergencia o en asentamientos o barrios informales (50,3%).