La ANSES adelanta los pagos de jubilaciones del 29 por el paro de la CGT

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La ANSeS decidió adelantar los pagos previstos para el próximo miércoles 29 de mayo debido al anuncio del paro de la CGT. El organismo que dirige Emilio Basavilbaso informó que los jubilados y pensionados que tenían asignada esa fecha de pago tendrán depositados sus haberes el martes 28, conjuntamente con aquellos que ya tenían previsto en esa fecha.

Cronograma de cobro:

Los jubilados cuyos haberes no superan los $ 11,832 ya cobraron. La ANSeS debe todavía pagarles a algunos de los que cobran más que esa cifra. Las fechas previstas para este mes son las siguientes, según el último número del DNI:

Documentos terminados en 0 y 1: 23 de mayo

Documentos terminados en 2 y 3: 24 de mayo

Documentos terminados en 4 y 5: 27 de mayo

Documentos terminados en 6 y 7: 28 de mayo

Documentos terminados en 8 y 9: 29 de mayo (cobrarán el 28)

Fecha límite para cobrar: 10 de junio.

Malvinas: un 25 de Mayo para Pérez

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El “Atlantic Conveyor”, una containera reconvertida. Fue “el tercer portaaviones” de la Task Force hasta que el 25 de Mayo le dieron dos misiles Exocet. Se hundió con helicópteros y equipos críticos para la logística de las tropas británicas desembarcadas. Atrasó 2 semanas nuestra rendición.

Este artículo va para el ingeniero electrónico y capitán de fragata Julio Pérez, el hombre que en 1982, a sus 46 años y a fuerza de conocimiento e imaginación, le costó a la Royal Navy más pérdidas que las que le causaron los acorazados alemanes Graff Spee y Bismarck durante la 2da Guerra. Sumando barcos hundidos (19.350 toneladas) y puestos fuera de servicio (26.800 toneladas), AgendAR reclama 46.150 toneladas para el poco mentado Pérez y sus dos acólitos civiles, los técnicos Luis Torelli y Antonio Shugt.

Examinando sólo hundimientos en ataques aéreos, entre la Fuerza Aérea (FAA) y el Comando de la Aviación Naval (COAN) mandaron al fondo 29.172 toneladas de naves británicas. Señoras y señores: 19.350 de ésas son de Pérez, Torrelli y Shugt. Y sin pérdidas de pilotos o de aviones argentinos.

¿Qué hicieron los mencionados? Dos cosas: primero, “maridaron” en secreto el radar de tiro Agave del avión Super Étendard con su computadora de vuelo UAT-40 y a éstos dos sistemas con el procesador de guiado inercial del misil aire-mar AM39 Exocet, lo que lo volvió funcional. Los ingenieros en misiles de Aérospatiale, forzados por el presidente Francois Mitterrand y el artículo 5to de la OTAN, habían dejado ese trabajo sin terminar, y la inteligencia británica juzgó que aquí no habría personal capacitado para hacerlo. Los esperaba una sorpresa.

Después de eso, Pérez, Torrelli y Shugt transformaron también en secreto la misilera mar-mar MM 38 Exocet del viejo destructor argentino ARA Seguí en la famosa “Instalación de Tiro Berreta” o ITB, artillería de tierra. Otra sorpresa más.

Los resultados de ambas acciones crearon caos en la Task Force: al fondo se fue el destructor HMS Sheffield tras ser impactado el 4 de mayo, el 25 lo siguió el mercante Atlantic Conveyor (por lejos el golpe más duro para la campaña británica), y quedaron fuera de combate hasta el término de la guerra el portaaviones HMS Invincible el 30, y el crucero HMS Glamorgan el 12 de junio, 2 días antes de nuestra rendición.

La estrambótica ITB, bautizada inmediatamente como “El Catafalco” por la tropa, en camino hacia su despliegue secreto en Hook Point, en las afueras del aeropuerto.

La pérdida del Conveyor fue mediáticamente opacada por el ataque con Skyhawks con bombas convencionales al destructor HMS Coventry y su fragata HMS Broadsword, unos 15 minutos antes y 140 km hacia el Sudoeste. Fue un episodio escalofriante y azaroso, altísimo en adrenalina y bravura para atacantes y atacados. Pero en perspectiva, las batallas se ganan más con logística y astucia que con coraje y gloria.

Visto por los medios no sólo argentinos sino británicos, el misileo, incendio y hundimiento del Conveyor fue mucho menos épico. Los Exocet son, después de todo, robots voladores: pueden suscitar terror pero no admiración. Dos detalles, empero, hacen de este el hecho más notable de la guerra aeronaval de 1982: el capitán Ian North del Conveyor fue obligado a presentar el flanco y sacrificar así su barco para atraer el radar de los misiles y salvar al portaaviones HMS Hermes, hacia el cual volaban inicialmente los Exocet. Ése es el primero. El episodio se narra más en detalle en la segunda parte de este artículo.

El segundo es que el incendio del Conveyor tuvo consecuencias terribles para la infantería británica: ésta se quedó con un único helicóptero super-pesado Chinook, el Bravo November. A fecha del 25 de Mayo era el único había logrado despegar del mercante. Al menos 10 días antes la containera ya había colocado sus 14 Harrier en los portaaviones HMS Hermes e Invincible, y pasado de ser “el tercer portaaviones” a oficiar de portahelicópteros: se hundió con 11 de ellos. El mítico Bravo November se salvó porque estaba en vuelo, lejos, acarreando equipos y personal entre los portaaviones y los barcos logísticos, cuando el cielo ya oscuro escupió aquellos dos misilazos refulgiendo desde el sitio más imprevisto, el Noreste.

Para dar idea de capacidades logísticas perdidas en aquel hecho, el Bravo November, ese único helicóptero sobreviviente luego llegó a transportar simultáneamente 81 paracaidistas y un cañón de 105 mm desde Goose Green hasta Bluff Cove. Cuando terminó aquella guerra, con su capacidad de levantar casi 11 toneladas de carga, había traído y llevado 1500 hombres, 95 heridos, 600 prisioneros argentinos y 550 toneladas baterías antiaéreas, combustible y raciones. Luego luchó en Irak y Afganistán y hoy sigue volando. El único activo nacional británico de mayor duración viene siendo la reina Isabel II.

Bien, 5 de estas maravillas de la Bell (hablo de helicópteros, no de reinas) se fueron al fondo con el Conveyor, junto con 6 helicópteros pesados Wessex (carga máxima: 16 infantes armados) y un Lynx de ataque. También terminaron a 130 metros de profundidad las tiendas de campaña, las unidades para calefaccionarlas, las plantas de desalinización de agua y las placas de aluminio y equipos eléctricos que habrían servido para montar un aeródromo decente para los cazas Harrier en la ría de San Carlos, el área de desembarco. Y decenas de containers llenos de cohetes antitanque y otros atiborrados de barriles de combustible JP-1 de aviación.

Cuando el brigadier Julian Thompson, a cargo de las operaciones terrestres desde el desembarco el 21 de Mayo, leyó el inventario de los equipos que alguien muy imbécil había abarrotado en una sola nave, habiendo 54 otros mercantes requisados en toda la Task Force, comentó secamente: “Están todos locos”.

La consecuencia de este desastre logístico fue que los Harrier, de suyo cortos en autonomía (200 km. de radio de ataque a plena carga de municiones), prácticamente no pudieron operar desde tierra sino desde los portaviones. Estos, a su vez, debían mantenerse en general muy al Noreste de la isla Soledad, fuera del alcance de los aviones argentinos con base en el continente. El que más debió cuidarse fue el Hermes, 6000 toneladas mayor que el Invincible y nave insignia. La supremacía aérea de los Harrier fue, por ende, suficiente pero precaria.

Thompson a su vez tuvo que cambiar totalmente su plan de batalla. Aún con 55 Wessex a su disposición, sin los Chinook un helidesembarco masivo directo contra la Base Aérea Militar Malvinas, a 15 kilómetros de Puerto Argentino, era impensable. La tentación de Thompson era enorme: habría sido empezar la batalla por la victoria misma.

En cambio sus infantes debieron sumar 100 barrosos kilómetros “a pata”, como soldados romanos, hasta las batallas de Goose Green y desde ahí hasta los cerros que anillan Puerto Argentino, tomando agua contaminada de arroyos y durmiendo bajo la lluvia todo el camino. Eso llenó a los Royal Marines, los Paras, los Gurkhas y los Scot Guards de bajas por diarreas deshidratantes y “trench foot”, congelamiento de dedos en los pies.

Peor aún, para poder atacar Puerto Argentino también desde el Este y con tropas menos exhaustas, la Task Force tuvo que crear una segunda cabecera de playa para los Welsh Guards en Port Pleasant. En eso se demoraban los Brits cuando el 8 de junio la FAA tomó de sorpresa a los buques logísticos RFA Sir Galahad y Sir Tristam.

El primero, todavía lleno de explosivos, combustible y tropas, se volvió en segundos un incinerador flotante (por poco tiempo). La cifra oficial británica es de 48 muertos. Aún dando por buenas tales cuentas -o cuentos-, aquel día sigue siendo el de peores pérdidas de personal para las fuerzas armadas británicas desde la 2da. Guerra Mundial, y así sigue desde entonces. Ésa es más o menos la cadena de causas y consecuencias derivada del hundimiento del Conveyor. Un historiador, ahí.

Una mirada educativa e industrialista

Torelli y Shugt, en 1982 dos pibes “nerd” electrónicos en Puerto Belgrano, entre los cajones de los Exocet MM38. A derecha, ya con más galones y años, su jefe, el contralmirante Julio Pérez.

Nuestra recordación de Pérez, Torelli y Shugt no supone menoscabo alguno de la debida a los pilotos de ataque argentinos. Es que en AgendAR somos patrióticos, pero de la variedad industrialista. Conmemoramos algunas fechas, aunque a nuestro modo.

Y algunas las discutimos. El 1ro de Mayo la FAA (Fuerza Aérea Argentina) celebra oficialmente su bautismo de fuego en Malvinas, y el 4 lo hace el COAN (Comando Aéreo Naval), día en que atacó y destruyó con dos Exocet el HMS Sheffield (uno pegó y el otro perdió el rumbo y cayó al mar). La realidad histórica es que las dos armas entraron en combate por vez primera mucho antes, el 16 de junio de 1955 en Plaza de Mayo y contra civiles argentinos desarmados. Eso no da para celebrar nada.

Podríamos vivar el valor en combate mostrado por nuestros aviadores desde el 1ro de Mayo hasta el 14 de junio de 1982, destacar que volaban aviones diseñados en los ’50, de 2da e incluso 3ra mano, mayormente desprovistos de radares, aparatos que como arma principal antibuque empleaban viejas bombas de gravedad de la 2da Guerra Mundial. Y añadir que atacaban a una fuerza defendida por sucesivas cortinas de Harriers armados con aquel el misil casi infalible, el Sidewinder 9L, que derribó 20 aviones argentinos, y para llegar a los núcleos de flota, con portaaviones y barcos logísticos, todavía debían perforar más y más capas de artillería antiaérea misilística y de tubo de larga, media y corta distancia, y que en ello murió casi la mitad de nuestros pilotos de ataque. Pero todo eso ya lo dijeron otros, y mejor. Más aún, lo dijeron los británicos.

Como argentinos, no encontramos motivo de celebración en haber tenido que compensar con coraje lo que faltó en tecnología. Podríamos añadir que CITEFA (Centro de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas), en previsión de una posible guerra con Chile, venía testeando desde los años ’60 un misil antibuque radioguiado, el Martín Pescador, parecido al Bullpup estadounidense. El “Martín” era bastante menos capaz en alcance, carga y guiado que un Exocet… Pero era nacional. Podríamos haber tenido no 5, sino centenares.

Testeado en más de 60 disparos, fue abandonado primero por la FAA, que “se bajó” del proyecto aduciendo que atacar barcos era asunto exclusivo de la Armada (¡!), y luego por ésta, que consideró que su alcance era insuficiente. Según la página de CITEFA, organismo interfuerzas, pegaba a 17 kms, lo que en 1982 lo volvía temible. Sin embargo, según el comandante Carlos Castro Fox, héroe indiscutido de la aviación naval y el hombre que más lo testeó, eran sólo 6 kms, lo que lo volvía inefectivo para atacar buques muy artillados. El hecho es que en Malvinas el “Martín” no estuvo y fuimos a la guerra con sólo 5 sorprendentes Exocet. Pero no es casualidad que quien logró hacerlos funcionar fuera Pérez. En parte, gracias a sus muchos años de experiencia en investigación y desarrollo del Martín Pescador en CITEFA.

El Martín Pescador bajo el ala de un Pucará de la FAA en 1984. Demasiado tarde para la guerra contra el Reino Unido… pero cómo ayudó a mantener la paz con Chile.

Tras la derrota de Malvinas, momento de máxima tentación para Chile de hacer leña de aquel árbol caído que era la Argentina, la Armada reconsideró que el Martín Pescador después de todo no era tan malo, y la FAA consideró que quizás atacar buques no resultaba tan ajeno a su “métier”. CITEFA construyó 150 unidades, y se homologó en los aviones “biposto” y helicópteros de ambas fuerzas. Con guiado remoto manual-visual, el copiloto oficia de artillero y dirige el arma hasta el blanco mientras el piloto intenta volar, esquivar y sobrevivir. Asunto que –le damos razón a Castro Fox- puede resultar difícil si es una fragata armada de misiles Seawolf. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, quien tuvo que convivir todo su gobierno con el general Augusto Pinochet como mal vecino, este sistema lo llevaron bajo el ala de estribor hasta los Pucará. A falta de pan…

CITEFA (hoy CITEDEF) fue durante las décadas de preguerra un lugar donde las tres fuerzas encerraban a sus “tecnólogos locos” para que jugaran a construir sistemas de armas y no jodieran. Cuando sin embargo los “Illuminati” proponían un fierro interesante, los altos mandos se encargaban de darle presupuesto con cuentagotas para que la novedad fuera envejeciendo en aprontes, cosa de que no se desarrollara, homologara, produjera, desplegara o –¡cruz diablo!- exportara, lo que habría creado irritación en el State Department, y ni te cuento en Whitehall. Luego de garantizar la obsolescencia temprana del producto Nac&Pop, compraban algo parecido “pero mejor” a la OTAN, asunto que siempre supuso viajes y regalos.

Como la derrota y el miedo son grandes maestros, tras entregar 150 Martín Pescador, a CITEDEF debe haberle parecido que nuestras cúpulas militares habían recuperado algo de su nacionalismo tecnológico de los ’40 y ’50. Entonces desarrollaron el AS-25K, un misil antibuque y antitanque de dos etapas derivado del “Martín”, cuyo alcance, carga y múltiples sistemas de lanzamiento y guiado lo podrían haber vuelto bastante peligroso: oficialmente, pega a 25 kilómetros con 60 kg. de hexolita. El proyecto languideció en los ’90, fue homologado por el Ejército en 2014, y hoy parece morir típicamente de abandono: no figura en el inventario de arsenales del arma. Eso, tras 34 años de gobierno civil. Hay cosas que no cambian.

La educación pública que llenó el país de técnicos e ingenieros fue la madre de las fábricas de defensa. Y éstas, en el caso de Fabricaciones Militares (FM) de modo sostenido, y más breve pero espectacularmente en el caso del Instituto Aerotécnico, fueron a su vez los padres de buena parte de la industria pesada y de centenares de PyMES proveedoras calificadas.

Este “combo” de recursos humanos y materiales le dio un carácter regionalmente raro a la economía argentina. Éramos bastante más que lo que El Proceso y su ministro José Martínez de Hoz quiso que fuéramos: un país vendedor de naturaleza cruda, comprador de manufacturas y entregado a manos de timberos industricidas de la City. Pero Martínez de Hoz no se atrevió a privatizar o cerrar las industrias militares. Sí lo hizo, en tiempos del presidente Carlos Menem, Domingo Cavallo.

En aquel 1982, poniendo las cosas en perspectiva, el entonces capitán de fragata Julio Pérez no era un marciano bajado de un plato volador. Era un producto educativo casi inevitable del único país de la región con suficiente ingeniería como para haberse dotado entre los ’50 y los ’80 de una industria electrónica exportadora. ¿Se acuerda de los equipos de sonido Audinac y Holimar? Todavía son de culto, se venden por fortunas en Mercado Libre y sorprendentemente, muchos aún funcionan. No hace falta que nos crea, véalo y escúchelo en este aviso de Mercado Libre.

¿Recuerda las calculadoras Cifra, de FATE Electrónica? A partir del modelo 311, sorprendentemente bello por diseño, entre 1969 y 1980 “se viralizaron”: dominaron entre el 50% y el 30% de todos los mercados latinoamericanos (salvo Brasil) desde Argentina hasta la frontera de México con EEUU. Prácticamente desalojaron a IBM y Olivetti, arrinconaron a las marcas estadounidenses Hewlett Packard, Remington y Victor, y atajaron 5 años a los “imparables” japoneses de Sharp, Toshiba, Casio y Citizen.

En 1975, y ya sin protección aduanera, Argentina gracias a tales empresas seguía en el “Top Ten” de los fabricantes de calculadoras de mano y de oficina. Pero algunos de los ejecutivos de FATE Electrónica (“manga de moishes y montos”, los llamaba la dirigencia empresarial más tilinga) empezaban a sufrir amenazas y un atentado de la Triple A. Sin embargo, los tipos persistían. En 1979, FATE Electrónica peleaba contra la invasión japonesa escapándose hacia el futuro: armaba una de las dos primeras computadoras de escritorio del mundo, capaz de competir con una IBM «mainframe» del tamaño de un ropero. La otra computadora de escritorio la integraron dos hippies en un garage de Palo Alto, California, y parecía tener menos “banca” para conquistar mercados: era la Apple I.

El “dumping” electrónico de Japón y la hostilidad del ministro Martínez de Hoz contra Fate Electrónica finalmente ganaron, y para proteger ALUAR y FATE Neumáticos, los Madanes cerraron su planta más genial y ofensiva en 1980. La compró una firma japonesa, para desmantelarla. El Silicon Valley argentino pudo haber sido San Fernando, provincia de Buenos Aires.

La fabricación de armamento complejo propio es más vieja. Tuvo debut oficial en 1927, cuando el presidente Torcuato Alvear fundó la Fábrica Militar de Aviones. Y desde 1941 hasta 1970, con Fabricaciones Militares (FM) y los Astilleros Río Santiago, ésta industria de defensa fue la más avanzada de Sudamérica, y tuvo una tracción descomunal sobre la industria civil. Sin Fabricaciones Militares, la Argentina no habría producido siquiera cables eléctricos, o ácido sulfúrico.

La rareza de Pérez, en todo caso, fue pertenecer a un arma muy técnica, como la Armada, pero especialmente adversa al equipamiento nacional. Los números definen. Una revisión del catálogo Histarmar de buques de la Armada entre 1900 y 2013 arroja un total acumulado de 318 naves de todo tipo, de las cuales 56 fueron construidas en la Argentina.

Si estrechamos el campo a “diseñadas y construidas” en Argentina, para dejar afuera las ensambladas bajo licencia, quedan 47 naves realmente Nac & Pop, entre las cuales hay únicamente 12 de combate. Pero si el título es “Naves de combate diseñadas y construidas en Argentina”, nos quedamos con 10 barcos chicos: 8 rastreadores y 2 patrulleros chatarreados hace ya mucho. 10 sobre 318 unidades.

Las fechas de alta de esas naves de guerra totalmente locales son significativas: entran en servicio entre 1937 y 1946. Europa y EEUU no vendían nada, por estar en guerra o preparándose para ella. Tuvimos que arreglárnoslas solos no sólo con el armamento, sino con los repuestos y componentes de los tractores, máquinas herramienta, locomotoras, automóviles e incluso aviones. Y a diferencia del resto de la región, como consecuencia de 70 años de educación pública de excelencia, éramos un país lleno de ingenieros y técnicos. La industria argentina no nació de un repollo.

Preferimos recordar las veces que el país usó en guerra su mejor capital en la paz: la investigación, el desarrollo de recursos humanos de punta, y la creatividad tecnológica. Porque logró mucho más, y con cero bajas argentinas.

Por eso, esta nota va para Pérez, Torelli y Shugt.

Daniel E. Arias

Denuncian la depredación de los recursos pesqueros

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El Dr. César Augusto Lerena, ex Secretario de Estado, y experto en Atlántico Sur y Pesca, ha publicado otras veces en AgendAR -por ejemplo, aquí y aquí– sobre temas de su especialidad. En esta ocasión hace una denuncia con nombres sobre las responsabilidades de la lamentable situación de la actividad pesquera en Argentina, y creemos que su trayectoria obliga a tomar conocimiento.

«EL GOBIERNO FEDERAL DEBE DEJAR DE DEPREDAR LOS RECURSOS ORIGINARIOS DE LAS PROVINCIAS

La incapacidad o propensión del Subsecretario de Pesca Juan Bosch es francamente lamentable y, las políticas que baja “el técnico” Oscar Fortunato al Consejo Federal Pesquero, en representación del Poder Ejecutivo, dejan de manifiesto el desprecio que el gobierno federal tiene respecto a la administración de la explotación pesquera, en relación a las Provincias, las verdaderas dueñas del recurso.

El subsecretario ha dicho que, habría que renovar o reconstruirse 170 buques pesqueros, sobre un total de 500 más que deberían seguir igual camino, y no ha hecho gestión alguna para que el gobierno federal genere las herramientas financieras que hagan viables estas operaciones sin enajenar el recurso pesquero del Estado.

Además de ello, los puertos están inoperables o son insuficientes para las necesidades operativas de la flota pesquera; los buques extranjeros diezman la Z.E.E., Zona Económica Exclusiva Argentina, y las especies que migran desde esta a Alta Mar; en Montevideo, está a punto radicarse un puerto de capitales chinos que dará asiento a los buques ilegales que pescan en el Atlántico Sur, entre ellos los que pescan en Malvinas y, el gobierno federal nada ha hecho al respecto.

Además, los costos operativos de la actividad se incrementan con las devaluaciones de la moneda; las empresas radicadas en el país deben competir con las flotas extranjeras subsidiadas; y el consumo interno de productos pesqueros es de los más bajos del mundo.

En esta gestión se habrían efectuado unas 150 reformulaciones de buques -en estos días serían unas siete- que promueven la desaparición de las pequeñas embarcaciones y la concentración en pocas manos de la pesca, a las que el proyecto Pinedo-DNU pretende -además- asignarles un 10% de aumento de captura sobre especies no excedentarias, sin opinión del INIDEP y, sin quedar sujetas a una restricción individual en el caso de disminución de la Captura Máxima Permisible.

Jamás, este funcionario, en su calidad de presidente del CFP, Consejo Federal Pesquero, ha tratado en este Cuerpo, el referido DNU 145/19; ni tampoco las licitaciones de explotación -sin estudios previos ambientales- de petróleo offshore, que podrían poner en peligro el medio marino y la explotación pesquera que sostiene todos los pueblos del litoral marítimo; ni ha sentado su posición en la OMC respecto a los subsidios pesqueros y, tampoco las políticas que afectan al sector, llevadas a cabo por la Cancillería, respecto a la investigación conjunta de los recursos pesqueros con el Reino Unido, la ampliación de los vuelos aéreos a, y desde Malvinas, que facilitarán la estrategia y la logística pesquera del archipiélago.

Pero a todo ello se agrega, lo que Karina Fernández de la Revista Puerto el pasado 22 de mayo respecto a la “temporada de langostino en el Norte” nos informa y nos colma el vaso: “dos informes del INIDEP revelan un manejo irresponsable del recurso y de su fauna acompañante, la merluza hubbsi.

Se aumentó un 74% el esfuerzo en un área reproductiva de langostino, se detectó un 52% de hembras maduras y se advirtió sobre los efectos negativos. La Subsecretaría de Pesca y el Consejo Federal tuvieron oculta información biológica relevante. Cuando comenzaron a operar los barcos en aguas nacionales, al norte de la Veda de Merluza, se supo a partir de los datos de un observador que había un 59% de pesca acompañante (bycatch) de merluza hubbsi; pero no se ordenó el cierre del área ni el desplazamiento de la flota para evitar la depredación. El stock norte de merluza se encuentra en riesgo desde hace más de 20 años.

Por otra parte, desde el INIDEP giraron a las autoridades un informe del Programa Langostino advirtiendo que “el adelanto de las actividades de pesca comercial en aguas nacionales al norte del paralelo 42º S observado durante la presente temporada, puede tener implicaciones negativas sobre el potencial reproductivo. Las acciones de las autoridades no son solo otra muestra del manejo irresponsable de la pesquería de langostino sino también de la de merluza, que no logra llegar a los valores mínimos de referencia, habiendo sido una importante pesquería, fuente de ingresos de miles de familias durante décadas.

El manejo irresponsable que implica no observar las recomendaciones biológicas suma otra pésima propaganda para el sector, que por estas horas libra batallas en varios frentes.

Esto se llama depredación desde lo más alto de la administración de la pesca y, la palabra «depredación» ya está tan usada, que algún día habrá de ocurrir lo de la fábula de Esopo del pastorcito mentiroso, porque las autoridades le han perdido el respeto, pero, la depredación, rompe la interacción en el ecosistema y además de producir un desequilibrio en la naturaleza, el siguiente paso será romper la sustentabilidad biológica y económica del caladero y, como consecuencia de ello, quitarle rentabilidad a las empresas y empobrecer a la gente.

Este MODELO DEPREDADOR, CONCENTRADO Y CENTRALIZADO, que se apropia del recurso, quiebra la armonía del ecosistema y el equilibrio entre los actores ESTÁ AGOTADO y, cuando el administrador (el subsecretario y presidente del CFP) admite, tolera o genera depredación, incumple con sus obligaciones, atenta contra el interés general y el medio ambiente. Ya es grave, pero más aún (si puede serlo más), cuando se mal administra un recurso que no le ha sido delegado, como lo son, los recursos originarios de las Provincias, empobreciendo las economías regionales, sus pueblos, sus empresas, los trabajadores y sus familias.

Un NUEVO MODELO se debe gestar, que devuelva a sus orígenes los recursos, que haga sustentable la actividad para el conjunto de los actores y de mayor certeza al futuro de las inversiones, el bienestar de las familias trabajadoras y los proveedores del sector».

Antropoceno: ¿una nueva era en la historia de la Tierra?

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Los expertos de la Comisión Internacional de Estratigrafía votaron 29 a 4 a favor de reconocer el inicio del Antropoceno, una nueva época geológica asociada con la actividad humana. La decisión se anunciará oficialmente en los próximos dos años, según la página web de la Comisión.

La Comisión Internacional de Estratigrafía (o International Commission on Stratigraphy, ICS) es un importante subcomité científico de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) que se ocupa de la estratigrafía, geología y geocronología a escala mundial. Es esencialmente una subcomisión que trabaja permanentemente y que se reúne con bastante regularidad.

Veintinueve miembros de la Comisión, además de apoyar la denominación Antropoceno, votaron a favor de establecer el inicio de la nueva época a mediados del siglo XX, cuando una población humana en rápido crecimiento aceleró el ritmo de la producción industrial, el uso de productos químicos agrícolas y otras actividades. Al mismo tiempo, los primeros ataques y ensayos nucleares «dejaron residuos radiactivos que se incrustaron en los sedimentos y el hielo glacial, convirtiéndose en parte del registro geológico», indica la revista científica Nature.

Hace unos 12.000 años, después de la última glaciación, la Tierra entró en una época geológica conocida como Holoceno, en la que oficialmente vivimos nosotros. Los cambios climáticos ocurridos hace 12 milenios provocaron un ascenso del nivel del mar. Esto hizo, entre otras cosas, que Indonesia, Japón y Taiwán se separaran de Asia; Gran Bretaña, de la Europa continental; y Nueva Guinea y Tasmania, de Australia.

La única especie humana que ha vivido en esta época ha sido el ‘Homo sapiens’, que durante estos últimos milenios ha desarrollado la agricultura y la civilización, ocasionando importantes cambios en el medio ambiente.

La decisión de los científicos de la ICS, que proceden de 121 países de todos los continentes, estipula que alrededor de 1950 la Tierra superó el Holoceno y entró en una nueva época geológica, el Antropoceno, en la que la actividad del hombre ha alterado radicalmente la faz, la fauna y la atmósfera de la Tierra.

Uno de estos impactos es el aumento de los niveles de radionúclidos. En 2016, la Comisión comenzó a considerar la propuesta de reconocer que el Holoceno había llegado a su fin. Su terminación a mediados del siglo XX está asociada con el inicio de las pruebas nucleares y el impacto que tuvieron sobre el planeta.

Ahora el Grupo de Trabajo sobre el Antropoceno (GTA) debe acordar un límite claro entre el Holoceno y el Antropoceno. Para hacerlo, deben encontrar un marcador claro, como un cambio brusco en el número de radioisótopos o un aumento en la proporción de ciertas moléculas en las rocas.

(La Tierra, y el ser humano, son lo que son, y las divisiones y etapas que podemos establecer ayudan a entender, pero no debemos olvidar que son arbitrarias. Aquí ofrecemos, resumida en un video de un minuto y medio, la imaginación de un artista, Stanley Kubrick, sobre la trayectoria humana)

La depresión de los argentinos

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La pregunta es vieja y difícil: ¿la realidad existe por fuera de las sensaciones que se tienen de ella? Se dice mucho de los efectos materiales de la crisis económica, pero, ¿le damos un lugar a la percepción? El Observatorio de la Deuda Social de la UCA, sí. Con su tradicional enfoque multidimensional, difundió un informe estadístico que se centra en las consecuencias cualitativas de la crisis argentina.

En 2018 más personas que en 2017 dijeron sentirse deprimidas e infelices. Y a más bajo estrato socioeconómico, las cifras empeoran.

El trabajo abarca la serie 2010-2018 y se titula “La mirada en la persona como eje del desarrollo humano y la integración social”. Entre el comienzo y el final del período tomado se advirtió una duplicación en el número de personas que dijeron tener una percepción negativa de su estado de salud; esto es, las dimensiones física, biológica y psicológica. Entonces, mientras en 2010 el 7,5% de los consultados había mostrado una percepción negativa en ese sentido, en 2018 la cifra se alzó al 15,7%.

La felicidad también fue considerada y registró un cambio de tendencia: mientras de 2014 a 2017 el nivel de infelicidad venía bajando, en 2018 retornó el malestar registrado al comienzo de la década, con un 13,6% de personas que se consideraron “poco o nada” felices.

Solange Rodríguez Espínola, doctora en psicología, investigadora del Observatorio de la UCA y coordinadora del proyecto que emitió este documento estadístico, explicó que “el malestar psicológico se midió a partir de un test de sintomatología ansiosa y depresiva. Las variables cognitivas, al estilo del afrontamiento evitativo o negativo de los problemas, también salió de una escala breve. Así se construyó una puntuación a partir de varios ítems y se vio el déficit”.

Para arrimar un marco teórico es útil el aporte de Mario Pecheny, politólogo e investigador del Instituto Gino Germani: “Desde hace muchos años se considera que existe una sinergia entre salud y derechos. O sea que cuanto mejor salud se tiene, mejor se ejercen los derechos. Si los derechos, como podrían ser el empleo o la educación, se ven vulnerados, los indicadores de salud se ven resentidos”.

¿Por qué la autopercepción sirve para medir esto? “Porque la salud no es sólo lo que diagnostican los médicos. Hace mucho tiempo la Organización Mundial de la Salud habla de padecimiento en términos de sentirse bien o mal: el bienestar físico, espiritual y social”, explicó el politólogo.

Con cifras crecientes de inflación y desempleo, los datos abultados de infelicidad parecen obvios. Sin embargo, las cifras a la luz de la brecha socioeconómica son bastante dramáticas. Mientras el 4,4% de los argentinos de clase media-alta dijo sentirse infeliz en 2017, y el 6,7% se autoproclamó así en 2018, el 18,9% de quienes pertenecen al sector muy pobre se sintió infeliz en el primer año, y el año pasado, nada menos que el 22,4%.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, puso el acento en la panorámica: “El empeoramiento de estos porcentajes está asociado a la crisis económica y a la falta de estabilidad, pero en especial a la falta de proyección política de soluciones de la crisis económica. Se generan situaciones de estrés, ansiedad, depresión, falta de horizontes, falta de proyectos, que para los sectores vulnerables, sobre todo para los más pobres, significa la ausencia de un horizonte de salida”.

Una canción china para la guerra comercial

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En AgendAR hemos informado sobre el conflicto que enfrenta los intereses -y probablemente a largo plazo los proyectos- de Estados Unidos y de China. Es inevitable: es el dato central de la primera parte de este siglo.

También hemos dicho que, hasta ahora, ambas partes han sido cuidadosas en no traspasar ciertos límites. Pero… la sombra de Tucídides flota sobre este tiempo. Como un toque risueño, y también ominoso, acercamos esta canción que la agencia Russia Today subió a Twitter. Si cliquean encima, pueden escucharla.

CAREM: un reactor pequeño, clave del Programa Nuclear Argentino – 2° parte

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(La primera parte de esta nota está aquí)

La planta compacta de potencia nuclear del Otto Hahn, de 38 MW eléctricos, a punto de ser embarcada en el carguero homónimo. Con su primer núcleo, la nave cruzó 463.000 km. de mares propulsada únicamente con 22 kg. de uranio 235.


El Otto Hahn, un carguero granelero de la República Federal Alemana llamado por la prensa marítima “un éxito irrelevante”. Perdía plata, porque tras agotadoras gestiones, sólo podía recalar en unos pocos puertos (33) de 22 países, y los EEUU le negaban paso por el canal de Panamá. En 1979, agotado su tercer núcleo, había hecho 1,2 millones de km con 66 kg de uranio 235. Luego navegó un tiempo más con una propulsión térmica de lo más relevante hasta su desguace en 2007 con el nombre de Nave Madre y bandera liberiana.

Hace 35 años, cuando el CAREM se presentó en un congreso sudamericano de energía nuclear en Perú, era sólo una idea. Era una adaptación terrestre muy simplificada y mejorada de la planta de potencia de 38 MW de un barco mercante experimental alemán, el Otto Hahn, cuya bitácora se resume en los epígrafes de las fotos precedentes.

Bajar esta idea naval “a tierra” y mejorarla conceptualmente le dio por primera vez en su historia a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) un proyecto nucleoeléctrico de construcción 100% nacional. Pero donde el proyecto caló más fuerte no fue en la CNEA sino en INVAP.

Ya plantada como empresa exportadora, y a sabiendas de que si no vendía cosas afuera moría, INVAP vio al CAREM como una solución en busca de problemas: desalinización de agua en desiertos costeros, minería en cordilleras remotas, iluminación de islas superpobladas, como algunas de Indonesia… Parecía fácil de exportar sin socios externos a decenas de nichos de mercado, países con redes eléctricas subdesarrolladas o con necesidades de “oasis eléctricos” fuera de red. Empezando por nosotros, inevitablemente. En parte, porque la Argentina, 8vo país de la Tierra por extensión, en 1984 adolecía de un tendido eléctrico precario y discontinuo. Y fundamentalmente porque si el mundo no ve una idea nueva funcionando bien en su país de origen, no compra.

Pero la sensatez y credibilidad del proyecto le ganaron enemigos inmediatos: por un lado, parte de los reactoristas de la Dirección de Centrales Nucleares de la CNEA creían sinceramente –persuasión común en los ’80- que el camino para bajar el costo de la electricidad nuclear pasaba por el gigantismo: unidades de más de 1000 MW, mínimo. Los ingenieros de la empresa mixta con SIEMENS de la CNEA, llamada ENACE, pensaban que era imposible sentarse siquiera a vender algo que no tuviera al menos 360 MW y luchaban desesperadamente por lograr algún avance de obra de Atucha II en una CNEA cuyos fondos se habían reducido en un 50% de un año para otro. Sin dudar, todos archivaron el minúsculo CAREM, de 25 MW, en el cajón de las estupideces interesantes.

Con más visión de futuro, el Department of Energy (DOE) y el State Department, organismos federales de los EEUU, decidieron que el CAREM no debía construirse jamás, el menos en Argentina. Discretamente fueron buscando empresas que pudieran copiar la idea. Sobraban, porque desde 1981, las centrales estadounidenses se habían vuelto tan gigantes y complejas que eran invendibles incluso dentro del mercado interno, y el mercado nuclear yanqui civil pasó de inaugurar una central (gigante) nueva cada 21 días al congelamiento. Tras el accidente de Three Mile Island, sin consecuencias radiológicas pero con la pérdida total de la inversión, ese extraño mundo eléctrico estadounidense propulsado por “utilities” privadas no puso un centavo más en el átomo. Pero copiar el diseño argentino, muy difícil de proteger con patentes, les resultó fácil. Una máquina chica de «de seguridad inherente» bien podía servir para un renacimiento de la industria, ¿por qué no?

Hoy en EEUU, propulsado por la constructora FLUOR con otras casi 70 empresas, con «siting» en las frías estepas del Idaho National Lab y la electricidad a generarse ya pre-contratada por una cooperativa eléctrica, UAMPS, Utah Associated Municipal Power Systems, avanza a toda máquina el NuScale, una especie de «super CAREM» de 12 módulos de 60 MW cada uno. Obstáculo aún a vencer: la autoridad regulatoria, la Nuclear Regulatory Commission (NRC), por ahora aprobó únicamente el diseño. La idea de que, para ahorrar en personal, sólo 3 «managers» por turno puedan manejar semejante planta de 720 MW desde una sala con decenas de pantallas, va contra la cultura de seguridad preexistente.

El DOE y el State Department son burocracias permanentes, muy profesionales. Casi no se enteran de los cambios de presidente en los EEUU, y ante casos como el del CAREM saben ser tenaces, efectivas, silenciosas y cuentan con muchos operadores al Sur del Río Grande, su “backyard”. Tienen políticos, funcionarios, activistas antinproliferación y ecologistas de alto vuelo (literal, viajan en business), amén de economistas y periodistas al uso.

Pero su mayor poder de fuego en Argentina son los caciques del sector “Oil & Gas” ascendidos a la función pública con no poca ayuda de La Embajada. Para ellos, 1000 MW nucleares implican 1.600 millones de m3/año de gas natural no explotados, transportados ni quemados. Motivados por el órgano más sensible del ser humano, el bolsillo, los caciques petroleros van mucho más allá del “que parezca un accidente”. Directamente eliminan el cuerpo del delito. No hay telegramas de despido ni movilizaciones, y el público no se indigna. ¿Cómo podría hacerlo por un proyecto muerto en planos?

Sepultado el proyecto CAREM por ajenos y propios, pasaron 15 años de penas y olvido salvo para un pequeño núcleo de juramentados dispersos en la CNEA y concentrados en INVAP: Conrado Varotto, Héctor Otheguy, Roberto Radicella, Dan Beninson, el economista Aldo Ferrer, y siguen los nombres. Gracias a todos ellos, y en insólita oposición al modelo económico y energético de entonces, en 1999 el Poder Legislativo aprobó y el Ejecutivo promulgó la ley 25.160 que atribuyó fondos (132 millones de pesos-dólares) para construir el CAREM. Daba para un prototipo de 25 MW de una sencillez espartana, la propuesta inicial de INVAP. La noticia no tuvo difusión.

Debido a ello, la ley fue incumplida a rajatablas por el multiministro serial Domingo Cavallo: pisó los fondos sin explicaciones, y de inventarlas se encargó el ex secretario de Energía (o de apagones) de Raúl Alfonsín, el Dr. Jorge Lapeña, nombrado presidente y director de la CNEA. Gasífero de cuño, administró los asuntos atómicos como el zorro un gallinero.

Lapeña demoró el inicio del CAREM pidiendo primero un estudio de factibilidad (le salió mal, es decir aplaudía el proyecto). Entonces encargó otro (y vino con otra felicitación, pucha), de modo que finalmente pidió un tercero. Este también salió horrible, es decir “proyecto muy vendible, etc”, etc. Pero a esa altura del défault público, 132 millones de pesos no se conseguían, pero además no valían nada y ya no pagaban ni los aprontes de obra. Misión cumplida.

En medio de una pobreza nuclear que se fue agravando en la CNEA desde 1983 hasta 2006, el CAREM, había sobrevivido en las catacumbas barilochenses de INVAP como el cristianismo primitivo: ganando adeptos a una velocidad sólo ligeramente mayor a la de la fuga de cerebros nucleares al exterior. Los dudosos que se quedaban en la CNEA se convencían, a fuerza de miserias, de que una central chica pero escalable podía ser el salvavidas de todo el Programa Nuclear Argentino. El CAREM fue ayudado enormemente durante toda esta etapa sombría por los excelentes laboratorios de combustibles y los científicos de materiales del Centro Atómico Constituyentes de la CNEA. Diseñaron los combustibles, un “loop” de alta presión y hasta construyeron un reactorcito de potencia cero, el RA-8, en el Centro Tecnológico Pilcaniyeu, para testearlos.

Bajo ese paraguas, la centralita fue hasta 2006 el proyecto madre de INVAP. Esta SE o Sociedad del Estado rionegrina, un “off-shoot” de la CNEA, lograba perdurar al desmantelamiento del resto. Con el Programa Nuclear siempre en la cornisa, INVAP se iba especializando en reactores de investigación y/o de irradiación, plantas totalmente distintas de las que producen electricidad, y hacía sus primeros pasos en ingeniería satelital. Toda vez que INVAP estaba a punto de quebrar, ganaba la licitación de un reactor en el extranjero y se salvaba 6 años más.

Entre 1998 y 2002 INVAP y un embajador tan raro como la propia INVAP estuvieron a punto de quebrar aquel karma. El CAREM se volvió por un tiempo un proyecto binacional con la TAEK, la Comisión de Energía Atómica de Turquía, e INVAP. Terrible entusiasmo alrededor de este asunto, pero todo del lado turco. Fui personalmente a aquel país a ver el milagro del Parlamento turco votando ¡por unanimidad! la creación de una sociedad mixta binacional para hacer dos prototipos, uno en Turquía, otro en Argentina. Pero mi país ni se enteraba, hipnotizado como estaba en otra espiral de hiperinflación, apagones eléctricos y manifiesta acefalía. Escribí un artículo al respecto en la página de opinión de Clarín: “Turcos fuera de la neblina”. ¿Resultados prácticos? Ninguno.

La operación fue minuciosamente tejida en Ankara por nuestro embajador en aquel país, el tucumano Adolfo Saracho, pero fácilmente saboteada en Buenos Aires por la Cancillería del ministro Guido Di Tella y el entonces director de la CNEA, Manuel Mondino. Expeditivamente, quitó a INVAP del medio y obligó a los turcos a negociar con él. La TAEK, harta de que aquí no aparecieran las firmas, los fondos para integrar la sociedad binacional o ni siquiera la maldita voluntad de construir un prototipo, se “bajó” a Buenos Aires para anoticiarse en Núñez, Buenos Aires, y a puertas cerradas, de que debía pagar precios demenciales y se fue con un portazo. Los “multimedia” argentinos, que ya ganaban plata dejando pasar robos para la corona, no silenciaron este escándalo: sencillamente lo ignoraron. Qué eficacia, el State Department.

Nuevos y muy inesperados gobiernos nacionales le hicieron resucitación cardiopulmonar al Programa Nuclear desde 2006, nuevas leyes y nuevos decretos destrabaron el CAREM, y el proyecto regresó de INVAP a la CNEA, que se dotó de una gerencia nueva ad-hoc. Hoy es el alma viviente de la casa. La Dra. Norma Boero justificó así la movida: “Sin un proyecto aglutinador, la CNEA se me desarma”. Boero sin duda tenía razón. ¿Pero y el CAREM?

Nada se hace rápido en CNEA porque, a diferencia de INVAP, que vive a velocidad de multinacional de bolsillo, la institución madre no pasa la vida colgada del acantilado. La gente se ha acostumbrado a proyectos que no avanzan y salarios miserables, pero a fin de mes, cobra. Cuando cunden vacas demasiado flacas, como ahora, INVAP muere, mientras la CNEA se limita a entrar en coma.

Cachazuda pero talentosa, la CNEA invirtió años en rediseñar lo diseñado y y mejorarlo, especialmente con nuevos generadores de vapor y una deslumbrante robótica para testearlos y repararlos. El CAREM que se está construyendo hoy no tiene 25 MW eléctricos sino 32, debido a dichas mejoras. Sin duda es mejor y más vistoso que el austero proyecto de INVAP, con una salvedad: el de INVAP probablemente ya estaría funcionando.

Entre muchos “y ya que estamos” se perdió tiempo que no se tenía, ante la inminencia de 19 proyectos competidores en el Hemisferio Norte y de la probable irrupción de un nuevo gobierno antiindustrial, antinuclear y anticientífico en la Argentina. Así las cosas, la primera excavación de cimientos se inició en 2011.

Midiendo desde esa fecha, en 2017, según usos y costumbres de la industria, el CAREM debió estar licenciado, terminado y funcionando. Pero además de nuevos atrasos por mejoras y rediseños en 2016 su avance se frenó en seco un año, en revisiones de lo revisado. Luego la obra arrancó de nuevo, rengamente, entre sucesivos recortes del presupuesto nuclear, a las que se sumaron decisiones drásticas del mejor ministro de Energía de la Shell, el ingeniero Juan José Aranguren: la construcción ya no la dirige NA-SA, una sociedad anónima del estado, sino Techint.

Y a eso siguieron aún más ajustes tomados por la Subsecretaría de Energía Nuclear, cuando Energía perdió el rango ministerial. No fue un cambio de filosofía: el organismo responde más a la república gasífera independiente de Vaca Muerta que a la nación (o al menos, a esta nación), y su objetivo de máxima sigue pareciendo el desguace del Programa Nuclear Argentino.

Ha ido desmontándolo con razonable pericia. Ya logró desactivar, en un silencio mediático sepulcral, sus dos plantas más críticas para la autonomía nuclear criolla: la PIAP, la industrial de agua pesada, en Arroyito, Neuquén, y la experimental de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, Río Negro.

Son dos balazos, uno al corazón y otro a la cabeza: el cierre de la PIAP deja sin su insumo principal a las centrales CANDU de uranio natural, como Embalse, que se pueden construir para el mercado interno con tecnología nacional y en pesos. Lo sabemos porque entre 2015 y 2018 NA-SA hizo algo mucho más difícil que construir una CANDU nueva: prolongó en 30 años la vida útil de la existente en Embalse, Córdoba, y la repotenció en un 6% con la colaboración de unas 100 empresas argentinas, entre ellas algunas verdaderamente grandes, con contratos vigentes y no pocos abogados. En 2018 Aranguren pagó, con 250 despidos en NASA y la eliminación de Atucha III, otra CANDU mayormente nacional y con una financiación china «de regalo», el pecado de esa patriada.

El cierre de “Pilca”, la planta de enriquecimiento en Pilcaniyeu, en cambio, ocurrió al toque de la creación de la Subsecretaría, en 2016. Enjabona el palo al que deberá trepar el CAREM para subir de prototipo a artículo fabricable y exportable en serie. Bien puede ser que sea en ese momento cuando se quede sin combustible. ¿O no nos sucedió en 1978? China proveerá, me dicen algunos esperanzados. ¿O no nos está vendiendo una majestuosa central Hualong-1 de 1180 MW con uranio enriquecido?

¿Nos ayudará, por ende, con el CAREM? ¿Seguro? ¿A qué precio? En marzo de este año anunció oficialmente su propio proyecto de SMR, el ACP 100, una centralita compacta anunciada en marzo de este año, a construirse en Chanjiang, provincia de Heinan.

Compite directamente con el CAREM.

Continuará… de algún modo.

Daniel E. Arias

La actividad siguió cayendo por 11 meses seguidos: 6,8% en marzo

La actividad económica se derrumbó 6,8% en marzo en forma interanual, acumuló su undécima caída mensual consecutiva y cerró el primer trimestre del año con una contracción del 5,7%, según informó el miércoles el INDEC.

Las cifras del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en marzo último respecto de febrero registran una caída del 1,3%, con lo que volvió así a tener una variación negativa contra el mes anterior, después de tres meses de leves recuperaciones. Los once meses de caída consecutiva de la actividad contradicen los pronóstico de Hacienda, que por los indicadores positivos desestacionalizados en febrero afirmó que la economía habría registrado el piso de caída en noviembre pasado.

En abril. como ya informamos en AgendAR profundizaron la caída de la producción de bienes y servicios la intermediación financiera, el comercio minorista y mayorista la industria y la construcción. El campo creció en marzo 10,8%, la enseñanza mejoró 1%, y los servicios de salud, que subieron 0,2%. El resto de los sectores arrojaron variaciones negativas.

La intermediación financiera se desplomó un 13,9% la mayor caída en los últimos tres años, mientras que la contracción en consumo del comercio minorista y mayorista, que cae un 14,6%, es también el mayor indicador negativo desde el 2016.

Presentaron bajas: la industria manufacturera un 13,2%, la actividad de la construcción un 7,1%, pesca un 4,4% y la utilización del agua, gas y energía eléctrica una del 6,1%. Los servicios del transporte y comunicaciones y la actividad inmobiliaria se contrajeron un 3,6%.

También mostraron bajas menores los servicios comunitarios con un 1,7% de contracción, la actividad en hoteles y restaurantes cayó en marzo un 1,5, y la explotación de minas y canteras bajó 1,8%, mientras que la administración pública cayó un 0,3%.

La antena radar del #SAOCOM 1B está terminada

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La antena radar SAR -un radar de Apertura Sintética (que procesa mediante algoritmos la información capturada)- del satélite SAOCOM 1B está terminada. Ayer jueves fue presentada en el Laboratorio de Integración y Ensayos del Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba.

En el paraje Falda del Cañete, a 32 kilómetros de la ciudad de Córdoba, se le dieron los últimos ajustes a esa parte clave del satélite de observación Saocom B1, que será lanzado al espacio a fines de este año o comienzos del próximo, desde la mítica estación de Cabo Cañaveral, en Estados Unidos.

Es un gemelo del satélite Saocom 1A, que se puso en órbita en octubre del año pasado, y que representó un hito para la ciencia y la tecnología de Argentina.

Los dos satélites argentinos están para observar a la Tierra. Generarán mapas diarios de humedad de suelo, identificarán áreas de riesgo de inundaciones, detectarán suelos secos con propensión de incendios y elaborarán mapas de riesgo de enfermedades en los cultivos, entre otras aplicaciones prácticas. De las funciones de los satélites SAOCOM, ampliamos aquí.

La etapa cordobesa de este segundo proyecto termina esta semana. En los primeros días de la próxima, la antena radar comenzará su viaje hacia Bariloche donde será ensamblada, en la empresa estatal INVAP, con las demás partes del satélite para las pruebas previas a su lanzamiento.

Economía del hidrógeno: un proyecto local hace punta en el mundo

El hidrógeno está asociado en el imaginario popular como el combustible del futuro. A modo de validación, Japón ya anticipó que para los Juegos Olímpicos que el año próximo tendrán lugar en Tokio todo el transporte de atletas y visitantes será con autos y buses a hidrógeno, al igual que el abastecimiento de energía, agua y calor para la villa olímpica.

Pero la mayoría de los argentinos se asombraría al saber que en un páramo semidesértico de la Patagonia, en las afueras de Comodoro Rivadavia (Chubut), funciona desde hace más de 10 años una planta de producción de hidrógeno limpio que se encuentra entre las más avanzadas en su tipo a nivel mundial.

Y sin embargo, para sorpresa de casi todos, es así. En ese territorio eminentemente hidrocaburífero –allí se descubrió el petróleo en 1907–, la empresa Hychico, subsidiaria de un grupo local con activos energéticos en la región, posee una planta de producción industrial de hidrógeno a partir de energías renovables. Es lo que se conoce en la jerga como hidrógeno limpio, a diferencia del producido en las refinerías de derivados del petróleo.

Hychico comenzó a explorar en el 2000 la posibilidad de producir hidrógeno como vector energético, para almacenar y transportar energía, a partir de la experiencia que se venía desarrollando en Europa y tomando como base el potencial de generación renovable existente en la Argentina. Con apenas un 11% de la superficie de Santa Cruz y Chubut –explica uno de los ejecutivos que está a cargo del proyecto– se podrían instalar parques eólicos por unos 540.000 MW; el equivalente a toda la potencia eólica construida en el mundo a fines de 2017.

El objetivo de Hychico es la exportación en el largo plazo y apuesta a estar en condiciones de afrontar la demanda creciente que surja a medida que crezca el parque de autos eléctricos en los países desarrollados. Países nórdicos como Noruega ya anunciaron que dentro de 10 años dejarán de utilizar vehículos particulares a combustión fósil.

El hidrógeno limpio juega un papel central en esa ecuación. Por su capacidad para almacenar energía muy superior al que ofrecen las baterías de litio utilizadas por los autos eléctricos–, la mayoría de los especialistas coincide en que el mercado de hidrógeno limpio crecerá a buen ritmo hacia 2030.

«El hidrógeno limpio competirá a futuro en el mercado automotor con las naftas, que hoy tienen un precio que oscila entre los u$s 30 y los u$s 40 por millón de BTU. El hidrógeno hoy es más caro pero, a medida que se avance con la tecnología y se bajen los costos, será más competitivo», afirman desde la empresa. «Pero si queremos estar en condiciones de pelear por los mercados de exportación de Japón y los países nórdicos en 2030, tenemos que empezar a dar pasos concretos a partir de ahora con desiciones a largo plazo».

Hychico nació en 2006 para generar energía eléctrica a partir de fuentes renovables y producir hidrógeno y oxígeno. El primer paso fue montar el Parque Eólico Diadema de 6,3 MW de potencia, y luego se avanzó con la planta de producción de hidrógeno, que cuenta con dos electrolizadores con una capacidad total de 120 Nm /h de hidrógeno y 60 Nm /h de oxígeno. La planta se inauguró en diciembre de 2008 y está ubicada aproximadamente a 20 kilómetros de la ciudad de Comodoro Rivadavia. Para poner en blanco sobre negro lasituación: hoy sólo Alemania posee una planta de hidrógeno limpio en operación más grande que la de Hychico en Chubut.

Japón, los países de Europa, Corea, China y EE.UU. estiman que para 2030 van a tener 2,7 millones de autos particulares eléctricos a hidrógeno.

En Hychico están convencidos de que Argentina puede ser competitiva en la producción de hidrógeno, y para tratar de demostrarlo la empresa está por realizar un trabajo con un gobierno europeo para precisar cuál sería el costo de provisión de hidrógeno limpio. Ese análisis, que incluirá también los costos logísticos y de transporte para llegar a los mercados de consumo, permitiría precisar si efectivamente se puede ser competitivo.