


Daniel E. Arias



Daniel E. Arias
En otra jornada con caídas en los mercados globales, el peso volvió a ser la moneda emergente más castigada del mundo. La rueda transcurría hoy con tendencia alcista en el mercado cambiario porteño aunque con relativa calma. Pero a pocos minutos del cierre y tras una leve baja en la tasa de referencia, la demanda se aceleró y el precio del dólar pegó un salto que lo dejó en $46,36 en el segmento minorista. Disminuyeron las liquidaciones de divisas del campo.
Por el lado de la emisión de deuda, Hacienda colocó ayer martes US$ 988 millones en Letras del Tesoro en dólares a una tasa nominal anual del 4% y otros $ 31.127 millones en Letras de Capitalización (Lecaps) en pesos, con un rendimiento de 59,43%.
Un dato para observar: ante el 1° vencimiento del Bonar 24, las reservas internacionales del Central cayeron u$s 1.926 millones, un monto similar al del monto de ese vencimiento.
El «gaming», la industria de los videojuegos, que incluye los deportes electrónicos se ha instalado como amo y señor del entretenimiento. En el 2018 facturaron más de 134 mil millones de dólares y la industria creció un 10,9%.
Los eSports también ganan terreno y casi superan la barrera de los mil millones de dólares. El 2019 trajo además varias sorpresas: la llegada de Apex Legends para combatir al Fornite, la inminente alianza de Xbox y Nintendo, y Playstation dándole la espalda a la E3, la convención más grande de la industria.
Según un estudio del sitio Games Industry, la venta de los juegos de consola representan el 28% de la industria, y crecieron 15,2% este año, alcanzando ventas por $ 38,3 mil millones de dólares. El gaming en computadoras creció un 3,2% respecto al 2017 y aportó $33,4 mil millones. Esa cifra deja a los juegos para celulares como estrellas con el 47% restante, y la sorprendente marca de $ 63,2 mil millones de dólares.
En cuanto a los dispositivos, los smartphones lideran con el 37% y las tablets el 10%. Según informes de Newzoo, el mercado de videojuegos tendrá para 2021 en Latinoamérica, un 51% de usuarios jugando solo en dispositivos móviles.
Entre los pronósticos para el 2019 se destaca que el mercado global de juegos generará ingresos de 150 mil millones de dólares. Los móviles volverán a crecer de manera significativa, en su mayoría impulsados por mercados emergentes como India. Y pensando en juegos para consolas y PC, se espera que en la segunda mitad del corriente año, la producción de títulos para la próxima generación de consolas congele momentáneamente el crecimiento. Otra de las sorpresas es que aumenten las suscripciones tanto para los servicios de Microsoft y Sony, como también los pases premium para contenido de eSports.
Según datos de la consultora Niko Partners, la división gamer de Sony generó en 2018 los 12.500 millones de dólares en ingresos digitales -descarga de juegos, contenido y suscripciones-, lo que equivale a un crecimiento del 45%.
Microsoft se ubica en segundo lugar: obtuvo ingresos por 11.500 millones de dólares y un crecimiento del 23% respecto al 2017 gracias a sus servicios Game Pass, Origin Access (para PC) y EA Access.
En tercer lugar quedó Nintendo con $10.000 millones de dólares, pero venceder en ventas en Japón y en USA hacia finde año: la tendencia es clara y va por el lado del consumo digital.
Expectativas argentinas
“Somos optimistas sobre lo que pueda suceder durante este año en la industria de los videojuegos ya que asistimos a un nuevo paradigma del consumo de videojuegos, como ha pasado, también, con el de series, películas y música”, aseguró Andrés Schapira, Category Manager de Xbox Argentina haciendo referencia al crecimiento del consumo y compra de productos de manera digital.
Respecto a los usuarios argentinos, Schapira reconoció: “En relación con la cantidad de suscriptores, Argentina creció muchísimo durante el 2018. Nuestro país representa el 34% de los suscriptores en Sudamérica. Con este resultado, podemos decir que a final del año pasado se registró un crecimiento del 260% en el número de usuarios de Xbox Game Pass. Sin embargo, este porcentaje es mucho más que un número: habla de un cambio importante en las maneras de consumir videojuegos”.

Hace dos días informamos en AgendAR que los jefes del partido Demócrata en el Congreso de EE.UU., Nancy Pelosi y Charles Schumer, habían anunciado que aceptan buscar un acuerdo con el presidente Trump para aprobar un paquete de infraestructura de dos billones de dólares en infraestructura: caminos, puentes, cursos de agua y cableado para banda ancha.
No era una noticia de último momento -la reunión fue el 30 de abril-, ni tampoco una sorpresa. Trump y los miembros del Congreso de ambos partidos coinciden desde hace mucho en la necesidad de reconstruir la infraestructura del país (casi en tan mal estado como aquí en la provincia de Buenos Aires), pero en AgendAR nos extrañaba la poca repercusión que había tenido el asunto en los medios locales.
Hasta que el comentario casual de un amigo aportó lo que puede ser la causa (inconsciente) de esta indiferencia. Decía «Los yanquis son cautelosos: consideran que una inversión de dos mil millones de dólares es «grande y audaz». Pero la Argentina se endeuda con el F.M.I. por 57 mil millones de dólares!«.
Es necesaria una precisión: en los EE.UU. llaman «billones» a un millar de millones. Pero la noticia la publicamos en nuestro país: por eso llamamos un billón a un millón de millones. La noticia en los medios estadounidenses menciona Dos trillones.
En AgendAR consideramos que este probable impulso «keynesiano» a la economía de los EE.UU. tendrá repercusiones en el resto del mundo, incluido entre nosotros. Pero es difícil anticipar como serán. Lo único que podemos decir es que -salvando las distancias y las posibilidades- este tipo de acuerdo entre gobernantes y opositores es más positivo que tener que acordar en el pago puntual a acreedores y especuladores.
Ayer, 6 de mayo, la empresa rionegrina INVAP se asoció con Turkish Aerospace Industries (TAI). Ambas firmas crearon GSATCOM, una nueva empresa para el diseño y fabricación de satélites de telecomunicaciones geoestacionarios de nueva generación. El escueto comunicado de la firma nuclear y aeroespacial barilochense no da detalles, pero sí lo hace la elocuente página web de la empresa turca, que con una facturación de U$ 1.430 millones en 2017, ranquea como una de las “top 100” de la industria aeronáutica.
Lo que sabemos es que este satélite será relativamente liviano (alrededor de 2 toneladas, frente a otros que pesan más de 6), pero con la potencia eléctrica y el ancho de banda de un satélite mucho mayor, e “iluminación multispot”, que permite recibir señal de alta calidad en casi cualquier lugar del mundo salvo los polos.
Quienes conocen la historia de INVAP entienden su parquedad: a partir de 2006 codiseñó y fabricó los ARSAT-1 y 2. Estos aparatos de 3 toneladas, con antenas y propulsión convencionales, fueron los únicos GEOs hechos en el hemisferio sur y transformaron brevemente a la Argentina en el 2do. país americano capaz de hacer satélites GEO. El otro era, obviamente, EE.UU.
Puestos en órbita en 2014 y 2015 respectivamente, los ARSAT-1 y 2 funcionan perfectamente y de acuerdo a la ley 27.208/15 debían hacerse 6 satélites más y de complejidad creciente, uno cada 2 años. Vendiendo ancho de banda, cada uno de la serie iría financiando los costos de fabricación del siguiente, y además garantizaría la potenciación creciente de la línea ARSAT hasta llegar a un modelo sumamente avanzado, con carga útil HTS (High Throughput) multispot, y propulsión totalmente eléctrica.

Vista “desde abajo” del Satélite de Alto Rendimiento, producto de INVAP y Turkish Aerospace. La Tierra, a 35.586 km de distancia, aparece reflejada en las enormes placas fotovoltaicas
Esa ley satelital de 2015 cerraba en los números, pero no resistió los cambios políticos. En 2016 una de las primeras medidas del entonces nuevo Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad, fue terminar el contrato entre ARSAT e INVAP y aplicar una política unilateral de “cielos abiertos» (Open Skies): licenció 18 satélites estadounidenses y europeos para dar servicio sobre Argentina sin la contraprestación habitual en la industria.
Esto dejó a la Argentina con sus cielos cerrados para sus propios satélites, y a la empresa rionegrina con una inversión descomunal en salas limpias y equipos de fabricación y testeo de satélites al parecer imposible de recuperar.
Entre 2017 y 2018 pareció de nuevo que, como en 1991 y 1999, que a fuerza de contratos suspendidos con el estado nacional y facturas impagas del mismo, INVAP cerraba. Pero a principios de 2018 logró ganar (también por segunda vez, la historia está aquí) la licitación para reemplazar el reactor nuclear Pallas, en la provincia de Petten, Holanda, un precontrato de al menos U$ 600 millones.
La vida en INVAP confirma los preconceptos del actual gobierno sobre esta empresa: siempre que está a punto de desaparecer, la salva el estado. En este caso, el holandés. Antes, fue el australiano, y antes el egipcio, y antes el argelino, y antes el peruano. Hoy es el mejor exportador de reactores multipropósito del mercado mundial, punto.
La historia permite entender mejor las imágenes: lo que vemos es algo parecido al ARSAT-7 u 8, si se los hubiera dejado existir. En lugar de subir a su altísima órbita con cohetes de propelentes químicos, este Satélite de Alto Rendimiento usa propulsión eléctrica, motores que expelen a altísima velocidad un sutil vaho de iones de xenón, kriptón o argón. Tienen un empuje muy bajo pero pueden sostenerlo muchísimo tiempo (se dice que son de alto “empuje específico”). Eso, en un ambiente libre de fricción, da para velocidades altas y travesías largas.

Estos motores, mayormente llamados “de efecto Hall”, no son tan de ciencia ficción: en los satélites de órbitas muy altas de la URSS, se usaron bastante a partir de los ’70. En Occidente, a partir de 2013, los grandes fabricantes de naves geoestacionarias fueron reemplazando los pequeños cohetes químicos de “stationkeeping” (mantenimiento de altura, posición y actitud) por pequeñas unidades Hall.
La “démise” total de los cohetes químicos fue el reemplazo del gran motor de ascenso a órbita geoestacionaria. No debe ni puede confundirse con una órbita baja, de 400 o 600 km. Una órbita GEO está a 35.786 km. de altura sobre un punto fijo y predeterminado del ecuador terrestre, y hace que el satélite gire sincrónicamente nuestro planeta, de modo de quedar ubicado siempre sobre la vertical de un mismo punto. Esto lo vuelve fácilmente ubicable en el cielo para las muchas antenas fijas de los usuarios: si se piensa en empresas de TV satelital, pueden ser millones.
Allí el satélite debe quedarse absolutamente quieto durante 15 años, usando sus motorcitos de “stationkeeping” para mantener su posición, como se espera de una antena repetidora en una ruta. Un GEO viene a ser eso, una repetidora con una electrónica mucho más refinada, potente y libre de mantenimiento, subida no a una torre metálica sino a las fuerzas gravitatorias newtonianas y mucho más alto. Hay más de 450 GEOs en servicio activo a fecha de hoy, pero pese a su tamaño considerable, Ud. jamás los verá, salvo que se dote de un telescopio astronómico profesional.
Cada GEO tiene un sitio y opera en una frecuencia previamente consensuada con la International Telecomunnications Union, agencia hoy perteneciente a las Naciones Unidas. Los satélites deben guardar entre sí distancias recíprocas de centenares de kilómetros, para no interferirse radioeléctricamente, o peor aún, embestirse. Los “sitios” del cinturón geoestacionario que dan servicio a países muy habitados son objeto de feroces disputas diplomáticas. Es raro pensar que un lugar tan lejano de nuestro espacio orbital pueda estar tan sobrepoblado de artefactos tecnológicos.

La larga maniobra de llegada al sitio orbital es llamada LEOP, y hace de los satélites GEO algo más parecido a una espacionave que a un equipo de comunicaciones. Por ello, de las 3 toneladas de los ARSAT-1 y 2, los propelentes de los motores químicos insumían prácticamente 1,7 toneladas. Aproximadamente entre el 70 y 80% de los propelentes químicos se gastaban en trayectorias orbitales que sumaban hasta 400.000 km. insumidos en transformar órbitas inicialmente muy elípticas en otras sucesivamente más altas y circulares, hasta “estacionar” en el sitio prefijado. Con el combustible restante, hay que mantener el satélite 15 años en su «caja de control», de entre medio y un grado de arco.
La idea de la “joint venture” de TAI y ARSAT es llegar a una plataforma de servicios única de bajo peso, alta potencia eléctrica y alto ancho de banda, que se pueda construir masivamente, pero que además sea capaz de alojar «cargas útiles» muy distintas, hechas a medida de las necesidades comunicacionales de cada cliente. Lo bueno de tener un socio económicamente muy fuerte, como la empresa aeroespacial turca, es que INVAP puede tomar riesgos de ingeniería como ser placas fotovoltaicas enormes, motorización eléctrica y antenas multispot. Estas cosas, como fabricante novel, INVAP se las tuvo que auto-prohibir con los ARSAT porque lo que se buscaba era un satélite absolutamente irrompible, cosa que logró ampliamente. Y eso hasta es medible en costos de aseguramiento: los de los ARSAT son de los más bajos del mundo, por lo convencional y resistente de la ingeniería. Y esa fortaleza técnica nos transformó –al parecer de modo irreversible- en el 8° país del mundo con ingeniería geoestacionaria.
De la resiliencia de la empresa barilochense para soportar tiempos hostiles en su propia casa, la historia sigue dando pruebas. Y eso también cuenta como antecedente. Los turcos no se buscaron cualquier socio.
Daniel E. Arias
En AgendAR queremos recordar en este momento al Embajador Adolfo Saracho, fundador y primer titular de la Dirección General de Asuntos Nucleares y Desarme de la Cancillería, DIGAN. Fue embajador de la Argentina en Turquía, país que en 1988 estaba decidido a construir el reactor CAREM con INVAP. Creemos que algo de esta nueva asociación con ese país se la debemos. Era de los servidores públicos que sirven.
Según los datos del INDEC, en marzo se desplomaron la industria y la construcción. La industria descendió el 4,3% con relación a febrero y 13,4% respecto de un año atrás. En tanto, la construcción tuvo un baja del 3,5% en relación a febrero y un retroceso del 12,3% interanual.
De esta manera, y a pesar que el Ministro Nicolás Dujovne viene afirmando que en diciembre pasado la actividad económica encontró un piso, la realidad de los números oficiales de marzo — el primer mes post-vacaciones– marcan lo contrario.
La industria acumula 11 meses de caídas interanuales y la construcción 7 meses consecutivos. La producción manufacturera concluyó el primer trimestre con una baja del 11,4% con relación a igual periodo de 2018 y la construcción con una baja del 11,3%. Y la expectativa de la mayoría de los industriales y empresas constructoras es que la demanda interna, el empleo y las horas de producción seguirán cayendo en los próximos meses, según la encuesta del INDEC.
Ese informe indica que los sectores fabriles más castigados fueron vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes con caídas del 30,2%, en marzo y 20,9% en el primer trimestre en comparación con los mismos períodos de 2018. “La mayor incidencia se observa en la fabricación de vehículos automotores, que cae 39,1%, en marzo de 2019, y 29,7% en el primer trimestre del corriente año, respecto de los mismos períodos del año anterior”.
En Maquinaria y Equipos no fue mejor porque tuvo caídas de 26,8%, en marzo y de 33,4% en el primer trimestre. A pesar de la mayor cosecha de este año, el INDEC dice que “la contracción del sector se origina fundamentalmente por la menor fabricación de maquinaria agropecuaria. Para marzo de 2019 y el primer trimestre del corriente año, esta clase presenta caídas de 45,1% y 61,7%, respectivamente, en comparación con los mismos períodos del año anterior, afectada principalmente por las disminuciones en la producción de tractores, cosechadoras y pulverizadoras”.
Como habíamos advertido en AgendAR, el precio de la oleaginosa no logra encontrar un piso en el mercado de Chicago. Ayer lunes bajó por séptima jornada consecutiva. El día estuvo marcado por la volatilidad después que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con elevar los aranceles sobre China.
La oleaginosa llegó en la jornada a bajar un 1,6% a u$s 299,93 por tonelada, cerca de su menor valor en más de una década. Sin embargo, se recuperó levemente para cerrar en u$s 300,39 (-1,47%).
A su vez, el maíz perdió un 2,04% a u$s 140,05, mientras que el trigo culminó estable a u$s 157,27.
Trump elevó fuertemente la presión sobre China para alcanzar un acuerdo comercial, al anunciar que aumentará los aranceles sobre bienes del gigante asiático valorados en 200.000 millones de dólares.
La soja, además, viene de acumular cuatro semanas seguidas de pérdidas, debido a que los retrasos en la siembra de maíz por las lluvias podrían llevar a los agricultores a destinar más hectáreas a la oleaginosa, a pesar de la débil demanda de China.
No son buenas noticias para la Argentina, en particular en medio de la crisis actual.
Hace dos meses anticipamos: China construye la planta solar más grande de América Latina en Jujuy. Ahora queremos reproducir esta apasionada crónica del periodista Carlos Pagura.
«No es otro caso de exageración periodística. Si el término “mega” cabe a un proyecto es a la planta fotovoltaica Cauchari, que a merced del sol incansable y las temperaturas bajo cero que se alternan en los 4.000 metros de altura de la Puna jujeña, se transformará en la más grande de su especie en Sudamérica.
El complejo está compuesto por los parques I, II y III, que generarán 300 megavatios de electricidad como para abastecer a unos 120.000 hogares. Esos campos solares, compuestos cada uno por 512 cadenas de 18 módulos fotovoltaicos, evitarán además que viajen a la atmósfera unas 330 mil toneladas de carbono al año. Actualmente está en tratativas una ampliación para llevar la producción a 500 Mw, capaces de satisfacer la demanda de 250.000 hogares.
Pero, tanto antes como ahora, dependerá del visto bueno de China. Fue el Eximbank, una de las ventanillas a través de los cuales el gigante asiático motoriza sus políticas externas, el que aportó vitales u$s 330 millones para financiar el proyecto, que la provincia deberá devolver con 3% de interés anual a 15 años. Y es el mismo banco el que evalúa desembolsar otros u$s 200 millones para el segundo tramo.
El camino a Cauchari es largo y exigente, y requiere de un calculado ascenso a través del árido paisaje de la Puna. A 4.000 metros de altura, los rayos solares caen con tanta furia que los paneles fotovoltaicos necesitan un 20% más de protección especial contra la radiación ultravioleta que en cualquier otro sitio. Por las noches todo cambia: el frío congela los cables y las temperaturas llegan a los 25° bajo cero. Pero la rigurosidad del clima no importa cuando se cuenta con dos elementos decisivos: 600 hectáreas de terreno plano y la cercanía de una línea de media tensión que inyectará la energía al Sistema Interconectado Nacional.
El gigante solar obligó a abrir 57 kilómetros de una nueva ruta paralela y casi la misma extensión de vías internas para distribuir materiales, a adecuar los cauces de los ríos para soportar las lluvias del verano y a instalar un servicio aduanero propio para agilizar la llegada de los materiales desde el puerto de Zárate y desde Chile.
Al traspasar el cerco perimetral, la bandera roja con estrellas amarillas flamea junto a la argentina. Adentro, en el campamento, unos 600 trabajadores locales se mueven en el paisaje montañoso en medio de estrictas medidas de seguridad. La integración de los pobladores de Susques, Puesto Sey, Olaroz y otros parajes vecinos fue una de las exigencias de los líderes comunales. Durante la última fase del proyecto los trabajadores llegarán a ser unos 1.200, pero una vez que los parques empiecen a operar se podrán mantener con menos de un centenar. El plan a largo plazo es mantener la ocupación local con cooperativas que ofrezcan a Cauchari servicios básicos como alimento, transporte y seguridad. Además del premio mayor: un 2% de las ganancias finales que otorgue la venta de la energía.
La etapa de la obra civil para acondicionar el terreno y colocar las bases de las estructuras solares está casi terminada, pero resta ubicar buena parte del montaje de soportes y el 50% del tendido de cables. Al mismo tiempo deberán terminarse las cabinas de transmisión. El paso final será montar el 90% de los paneles que aún esperan en las cajas, ya que los ingenieros prefirieron preservarlos de una degradación prematura. Entonces sí, se iniciará la fase final y la puesta en marcha, que se espera para la ventana temporal que va de agosto a diciembre.
Los cálculos oficiales afirman que el contrato firmado con CAMMESA, por el que la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico se compromete a compra la energía generada durante las próximas dos décadas, dejará beneficios a la provincia por $ 1.000 millones anuales.
Pero la mirada va más allá, en momentos en que China analiza distintos proyectos para ampliar su presencia en Argentina. Una gestión exitosa, estiman, terminará de abrir el apetito inversor del presidente Xi Jinping, que aspira a convertir a su país en uno de los jugadores más potentes del mundo de las energías renovables.
Este artículo del periodista Ismael Bermúdez, preparado sobre los números de la ANSES, despeja algunos prejuicios extendidos en nuestra sociedad:
El 52% de los 2.234.187 padres que cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH) tiene un solo hijo. Otro 28% tiene 2 hijos. El 13%, tres hijos. Con 4 hijos está el 5% de los padres. Y con 5 hijos, el 2%.
Los datos oficiales de la ANSeS desmienten la opinión de que el grueso de los titulares de la AUH tienen muchos hijos y que perciben una ayuda importante que desalienta la búsqueda laboral y hasta les permitiría vivir de ese beneficio.
Según la ANSeS (diciembre de 2018), en total 2.234.187 padres (usualmente las madres) cobraron 3.994.424 asignaciones por hijo (AUH). En diciembre de 2017 percibieron esa Asignación 2.210.830 padres por 3.956.042 chicos, un aumento en ambos casos muy menor teniendo en cuenta el incremento del desempleo y la caída de los ingresos de los trabajadores, en especial de los informales.
El 60% de los chicos incluidos en la AUH son menores de 8 años. Y casi el 75%, menores de 11 años.
De los 2.234.187 padres que percibieron la AUH:
* 1.146.004 lo cobraron la AUH un solo hijo (51,3%)
* 631.945 padres por 2 hijos (28,3%).
* 292.695 padres por 3 hijos (13,1%)
* 111.364 por 4 hijos (5%)
* 52.179 por 5 hijos (2,3%)
El monto del beneficio en diciembre pasado era de $ 1.816 por chico. Desde marzo, por el adelanto de los incrementos de todo el año, es de $ 2.652, de los cuales el 80% ( $ 2.121.60) se percibe todos los meses y el 20% acumulado contra la presentación de la Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación y Declaración Jurada del Adulto Responsable.
Más de 50.000 trabajadores formales que quedaron desocupados pidieron, y pasaron a cobrar, la prestación por desempleo en los últimos tres meses de 2018. Así, la cantidad de trabajadores formales despedidos sin causa que están cobrando el seguro por desempleo alcanzó el récord mensual de 118.268 personas, según los datos de la ANSeS a diciembre pasado, de la serie que arranca en enero de 2013.
También es récord el número de desocupados que están solicitando esa prestación. En noviembre se les otorgó a 17.953 trabajadores y en diciembre a 17.276, frente a 11.614 en noviembre de 2017 y 10.791 en diciembre de 2017. Esta mayor demanda de la prestación por desempleo está en línea con el aumento del desempleo que reportó el INDEC: se eleva a 1.750.000 el total de los desocupados urbanos.
El tiempo o plazo de cobro de este beneficio depende de la antigüedad que registre el trabajador en el último empleo. Y puede percibirlo entre 2 y 12 meses como máximo. Quien fue despedido con una antigüedad de entre 6 y 11 meses tiene derecho a cobrar 2 meses este beneficio. Con una antigüedad de entre un año y 23 meses, cobrará por 4 meses. El plazo se extiende a 8 meses si ese trabajador tuvo una antigüedad de entre 2 años y 35 meses y hasta 12 meses para los que tuvieron una antigüedad de 3 años o más.
El monto de la prestación por desempleo debería equivaler, según la ley, a la mitad de la mejor remuneración neta mensual, normal y habitual de los últimos 6 meses trabajados. Sin embargo, se ha fijado un techo tan bajo que en promedio, en diciembre, los 118.268 desocupados cobraron $ 3.845, un 12% del sueldo promedio de los activos. Eso pasa porque actualmente ese beneficio —que es transitorio encuentre o no el trabajador un nuevo empleo—desde marzo pasado tiene un tope de $ 4.428,77.
A partir de la cuota 5ª el monto a cobrar se reduce al 85% del valor vigente y a partir de la cuota 8ª al 70%. Si el trabajador tiene 45 o más años, automáticamente se extiende el seguro de desempleo por un período de 6 meses.
El aumento del número de beneficiarios de las prestaciones por desempleo se nutre de la caída del empleo asalariado privado por falta de trabajo u otras causas ajenas al trabajador.
Se estima que el número de trabajadores que van a solicitar este beneficio debería aumentar más. Es que el Ministerio de Producción y Trabajo informó que, a febrero pasado, se perdieron 31.800 empleos y en un año hubo una disminución de 159.400 asalariados privados ocupados. Las mayores caídas de empleo afectaron a la industria manufacturera (-69.500), comercio (-44.300), transporte y comunicaciones (-19.600) y construcción (-11.500).
El desempleo, entonces, está causando más pérdidas de horas de trabajo que todos los paros y los piquetes juntos.