Más autorizaciones a petroleras para exportar gas a Chile y Brasil

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La Secretaría de Energía autorizó a dos petroleras la exportación, con carácter interrumpible, de 913,85 millones de metros cúbicos de gas natural provenientes de las cuencas Austral y Neuquina.

Se autorizó a la empresa Wintershall Energía a exportar 159 millones de metros cúbicos de gas natural a Brasil desde las áreas San Roque y Aguada Pichana Este de la cuenca Neuquina. Podrá proveer un volumen máximo diario de 750.000 m3 de gas de 9.300 kilocalorías, con destino a la proveedora brasileña AES Uruguaiana Emprendimientos.

También se autorizó a la Compañía General de Combustibles (CGC) la venta y exportación a Chile de un total de 754,85 millones de m3 de gas, de los cuales 275,6 millones serán para proveer a Colbún y 479,25 millones a la distribuidora Metanex Chile.

En este caso, se trata de una ampliación de autorizaciones anteriores.

Encuentran vida en un lago bajo el hielo de la Antártida

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El Lago Mercer -un gran lago subglacial, es decir, bajo una capa de hielo permanente, situado en la Antártida Occidental- suele experimentar temperaturas que bajan más allá de los 0°, pero no se congela por estar «presurizado»: esta gran extensión de agua -de 160 kilómetros cuadrados- recibe el paso de 1 kilómetro de vertical hielo que la recubre y la separa de la atmósfera hace unos 100.000 años. En ese lugar, un equipo de expertos acaba de hallar diferentes formas de vida.

Trayectoria de la expedición estadounidense al lago Mercer

El descenso a las profundidades de este lago fue planeado durante años. La operación costo 5,2 millones de dólares y fue realizada por la organización norteamericana SALSA (en castellano, Acceso Científico a los Lagos Subglaciales de la Antártida) con el respaldo de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos.

Los científicos creían que iban a descubrir únicamente microbios unicelulares, como ya habían encontrado en otro lago antártico. Sin embargo, su esfuerzo dio frutos sorprendentes en cantidad y en especie: de unicelulares encontraron 10.000 bacterias por cada mililitro de agua. Y de multicelulares, aparecieron restos de crustáceos, tardígrados u «osos de agua», conocidos por resistir a temperaturas y presiones extremas. También aparecieron plantas y hongos. Por su oscuridad, en este lago no hay fotosíntesis. Entonces, ¿cuál es la fuente de energía primaria de las bacterias y los tardígrados? ¿Algún surgente termal que eyecta sulfuros volcánicos desde el fondo, como los que mantienen pequeñas islas de vida abisal a 4000 metros o más de profundidad a lo largo de las cordilleras dorsales suboceánicas? ¿U otro complejo sistema de «cañerías» bajo el hielo que lo conectan con otros lagos subglaciares y el Océano Ártico, donde sí hay fotosíntesis?

La Antártida encierra más de 400 lagos escondidos bajo el hielo. El Mercer es el segundo en ser abordado por los humanos directamente y forma parte de una constelación de nueve lagos del sector occidental del continente, descubierta por satélites en 2006.

Sus aguas son dulces, aunque posiblemente, hace millones de años, tuvo contacto con el mar y no se descarta que mantenga alguna, directa o indirecta. Las condiciones resultan tan inhóspitas -comparadas a las adecuadas para la vida acuática superficial y fotodependiente que, como pasó en los ’90 con los organismos extremófilos de las dorsales marinas, cambian paradigmas. Los exobiólogos pueden especular con vida compleja en otros lugares del Sistema Solar y del Universo, antes de los ’90, parecía imposible.

Los subtítulos del video que incorporamos a continuación (menos de 2 minutos) describen el comienzo de la exploración:

Por qué el brote de hantavirus. Qué hacer

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A partir del primer brote de hantavirus registrado en 1996, una científica argentina realizó un descubrimiento, como refiere Fabiola Czubaj en la nota que reproducimos ayer: La doctora Paula Padula, del Instituto Malbrán, hoy ANLIS, en 1998 demostró que nuestra cepa andino patagónica llamada Andes Sur, parece ser la única cepa americana de los hanta (con centenares de especies en este continente y en Eurasia) capaz de contagiarse entre humanos. Formalmente, lo sabemos desde 20 años. Está publicado

El vector de transmisión preferencial en este caso es el mismo de cualquier gripe A: la saliva, a través del estornudo. Con una eyección que, medida en boca, supera los 160 km/hora, puede transportar aerosoles salivales, o «gotitas de Flügge», hasta 5 metros de distancia de la cabeza del infectado. Las gotas, invisibles, se depositan luego sobre objetos hechos para manipular: fallebas de puertas, perillas, estetoscopios, etc. Bienvenidos al hanta intrahospitalario. 

Por alguna inepcia nacional, este trabajo tiene 2 décadas juntando polvo en las hemerotecas sanitarias, o ignorado en los servidores de bases de datos. Sigue pareciéndole novedoso al periodismo. Más serio aún, también a las autoridades sanitarias. Basta contar la cantidad de personas que en este brote 2018/9 se contagiaron visitando a sus familiares internados, incluso en intensiva.

Hace 22 años nos notificamos también que hay al menos un reservorio animal del hantavirus andinopatagónico. Es el ratón colilargo (Oligoryzomis longicaudatus), imposible de erradicar. Pero lo hicimos mientras el área de interacción entre humanos y colilargos literalmente «explotaba». 

Eso ocurrió cuando los ejidos municipales, luego del Pacto de Olivos y la reforma constitucional de 1994, multiplicaron su superficie a expensas de tierras fiscales provinciales y nacionales. Los municipios habilitaron construcción en interfaces ciudad-bosque, despobladas hasta aquel cambio de reglas de poder entre comunas, provincias y Nación. 

Todos los brotes a partir del de 1996 se iniciaron por la aspiración de aerosoles de deyecciones y saliva del Oligoryzomis en lugares cerrados (galpones, garages, casas) de las nuevas interfases bosque-ciudad. Son un escenario más fácil de infección primaria que las picadas y senderos de «trekkers». Y no sólo porque los montañeros están de paso, sino porque este virus expuesto a la luz ultravioleta del sol se desintegra en horas

Otras son las reglas para la nueva población permanente que colinda con el bosque. Dada que la expansión urbana es irreversible, al menos habría que ponerle coto, pero ninguna autoridad sugirió siquiera la idea: se descuenta una furiosa resistencia de municipios, inmobiliarios y particulares. 

Aceptada esta barrera fáctica, hay otras medidas de sentido común más fáciles de adoptar. En 22 años de coexistencia consciente -al menos desde el lado humano- entre Homo sapiens de la cepa «argentinus» y Oligoryzomis multicaudatus, todavía falta un ministro de salud nacional, neuquino, rionegrino o chubutense, que recomiende que los habitantes de la interface urbe-bosque tengan gatos.

No va a contrapelo de ningún interés económico. Muchos vecinos lo hacen espontáneamente: la gente que vive en la interface es culturalmente «bichera» y tiene mascotas que viven a sus anchas. Si a al actual ministerio -perdón, secretaría- de salud se le ocurriera aconsejar la tenencia de gatos como medida precautoria, probablemente no lo haga para evitar chistes políticos obvios.

El problema es que es indispensable. El ratón colilargo evita los lugares con olor a gato, y el Felis catus viene «seteado de fábrica» para usar rutinariamente todas sus fuentes glandulares en demarcar su territorio en las estructuras peligrosas, como los galpones y garages. Esto debería enseñarse desde 1996 en las escuelas y colegios de la Patagonia Andina. No sucede.

El Ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, más en plan de observador interesado que de actor, por ahora, se conforma con aconsejar a los turistas que no visiten Epuyén. Su repartición propaga detalladas normas técnicas para manejar el cadaver de un colilargo, como si los contagiados primarios hubieran visto jamás, vivo o muerto, al animalito que los infectó. 

Con ya 112 víctimas fatales en sucesivos brotes desde 1996, coincidentes con años muy lluviosos y expansión de malezas, los deberes sin hacer se van acumulando. Falta, además, investigación sobre transmisión del virus Andes Sur entre distintos géneros de roedores. Sería un mal trago enterarnos de que una infección primaria de esta cepa viral se ha vuelto transmisible a y desde otros múridos urbanos N veces más cosmopolitas y frecuentes, como la rata parda (Rattus norvegicus)o la negra (Rattus rattus). 

¿Sistemas de Información Geográfica (SIG) que correlacionen lluvias anuales, avistajes de colilargos, vegetación asociada y expansión urbana? Podrían predecir brotes, los dóndes y los cuándos, en lugar que las autoridades sanitarias corran tras la pelota. Incluso durante la primera presidencia de Carlos Menem, en medio de la epidemia sudamericana de cólera del verano de 1990/1, se desarrollaron SIGS por si había que crear barreras que evitaran que el vibrión colérico bajara por los ríos Bermejo, Pilcomayo y Paraguay. Y eso se hizo con poca plata y con computadoras mucho más caras y menos potentes que las de hoy. De SIGs para el Andes Sur, ni noticias. 

¿Vacunas? No hay. ¿En desarrollo? Nones. ¿Búsqueda de antivirales más específicos del Andes Sur que la ribavirina? Cero. 

Con el género viral Hanta extendido a todos los continentes, salvo Australia y la Antártida, cualquier vacuna o cualquier antiviral terapéutico desarrollados en Argentina podrían exceder su «target» regional. Podrían ser de utilidad en mercados sanitarios ricos de las Tres Américas, donde predominan parientes virales que matan por edema pulmonar. Las euroasiáticas, aunque emparentadas, son más hemorrágicas y atacan otros órganos. 

No sería imposible, entonces, que una vacuna argentina contra el Andes Sur fuera de alguna utilidad en Four Corners, EEUU, límite múltiple entre Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México, donde hubo un brote tremendamente letal en 1993. O en el valle del río Haantan, Corea, donde la ciencia registró las primeras muertes (en soldados estadounidenses) en plena guerra, en 1953, cuando Corea del Sur era rural y muy pobre (ya no lo es). Desde que en 1998 al virus Andes Sur la doctora Padula le descubrió potencial ya no endémico sino epidémico e intrahospitalario, actuar agresiva y científicamente contra el mismo debería pagar. Aquí, y afuera.   

Pero no corren tiempos de grandes emprendimientos argentinos de investigación: en 2018 bajó un 17,8% el presupuesto de Salud Pública y un 31,8% del de Ciencia, amén de lo cual el gobierno subejecutó partidas en estas dos áreas y en Educación por $ 30.000 millones. El ANLIS Malbrán, destinado a investigación y vigilancia de enfermedades transmisibles, entre 2016 y 2019 tuvo un recorte del 35,73%. A eso, añadirle la inflación acumulada.

El problema no son los ratones.

Daniel E. Arias

Para una ciencia más libre y más abierta

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En la Unión Europea se ha lanzado una propuesta para que la investigación financiada con dinero público se publique a partir de 2020 únicamente en revistas y plataformas que permitan su acceso universal y gratuito.

El 26 de noviembre pasado un grupo de científicos se reunió en Londres para hacer público un documento que ellos califican de revolucionario: la guía de aplicación del Plan S. Con S de science (ciencia, en inglés).

Plan S – Acceso abierto

Para entender su entusiasmo hay que ponerlo en contexto. La regla básica de la ciencia es que un estudio no se considera oficialmente válido hasta que es ratificado por otros investigadores y publicado en una revista científica. El plan S se sustenta sobre una idea muy simple: la investigación financiada con dinero público debería publicarse solamente en revistas y plataformas que permitan su acceso universal y gratuito. Tan lógico que parece una perogrullada. Y sin embargo, por ahora solo es una utopía que la comunidad científica lleva años persiguiendo pero que nunca alcanza.

El único modo de convertirla en realidad sería publicar todas las investigaciones en revistas de acceso abierto (open access, en inglés). Justo lo contrario de lo que sucede ahora, que los investigadores pelean por publicar en las revistas más prestigiosas (NatureSciencePNASThe Lancet), que son también las más caras. Como consecuencia, el acceso a la mayor parte del conocimiento científico que generamos está restringido a los que tienen dinero para pagarlo. La ciencia se mantiene confinada entre altos muros de pago. Que son los que el Plan S pretende derribar.

Claro que hay que ponerse en la piel de los científicos. Como exponía el premio Nobel Randy Schekman hace unos años, el mundo de la investigación está «desfigurado por unos incentivos inadecuados». «Los incentivos que se le ofrecen a mis compañeros no son unas primas descomunales sino las recompensas profesionales que conlleva el hecho de publicar en revistas de prestigio», se lamentaba Schekman.

Publicaciones, añadía, que se supone que son paradigma de calidad. Hasta tal punto llega la cosa que actualmente la valía de una investigación se mide por el factor de impacto -el número de veces que se citan los artículos- de la revista donde se publica. Solo de ese dato depende, por ejemplo, si un investigador accede a un puesto determinado o si recibe financiación para un proyecto.

En los once países que se han adherido al Plan S (Francia, Reino Unido, Irlanda, Finlandia, Noruega, Austria, Luxemburgo, Polonia, Suecia, Suiza y Eslovenia) este «criterio de calidad» desaparece a partir de enero de 2020. Porque desde ese instante se les impondrá publicar la investigación financiada con fondos públicos en revistas de acceso abierto. A la fuerza. Sin alternativa.

¿Radical? Conversando con Materia, Robert-Jan Smits, representante de la Comisión Europea para el Open Acces y «padre» del plan S, reconoce que lo es. Pero también dice que no le queda otra. La situación que se ha creado con el factor de impacto, ha llegado al extremo de que en ciencia «prácticamente ya no importa qué publicas sino dónde lo publicas». «Científicos y políticos llevan décadas hablando de que es urgente poner fin a este sistema, firmando declaraciones y manifiestos sin que nada cambie «. Nos remite a DORA, la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (2012). «Nos reunimos universidades, organismos públicos e instituciones y unánimemente decidimos que íbamos a olvidarnos para siempre del factor de impacto», recuerda. Pero todo quedó en nada.

Así que Smits y la Comisión Europea no están inventado nada nuevo. Solo tratan de cumplir un sueño que ronda la cabeza de los científicos desde hace años. Pasando de una vez por todas de las palabras a la acción. Imponiendo el open access, pero también que el copyright sea de los propios autores y las instituciones científicas, no de las editoriales. Todo ello de forma drástica porque «solo así se cambia un sistema tan consolidado como este». Esto significa que si se recibe financiación pública de algunas de las 18 organizaciones que se han adherido al plan (incluida la Unión Europea) «se debe publicar los resultados de la investigación en una revista de acceso abierto. La mayor parte de las organizaciones añadirán esa obligación en el contrato estándar que firman con los autores cuando reciben la financiación.

El padre del Plan S defiende que darle establecer este criterio no es tan complicado como intentan hacernos creer sus detractores. Analiza, para empezar, la cuestión económica. Algunas revistas open access sufragan sus gastos mediante cargos por procesamiento de artículos. ¿De dónde va a salir el dinero para pagarlo? «Tengo muy claro que hay suficiente dinero en el sistema, solo que en el sitio incorrecto», responde contundente Smits contundente. «Ahora el dinero está en las bibliotecas académicas, que gastan enormes sumas en suscribirse a revistas, pero podría cambiar de lugar si forzamos el open access».

Las cifras le dan la razón. Para dar una idea, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)  de España -el equivalente a nuestro CONICET- gastó el año pasado más de 18 millones de euros en adquirir información científica. Y a nivel mundial, Smits calcula que se invierte el equivalente a 10.000 millones de euros al año en suscripciones a estas revistas, dinero de sobra para afrontar los gastos que supondría publicar en revistas que cobran derecho de publicación. «Se trata de dar el salto de pagar por leer a pagar por publicar», añade. «Pero es que, además, la mayoría de las revistas de acceso abierto tienen otros modelos de negocio en los que no cobran a los autores», puntualiza. Así que instaurando el nuevo sistema no se dilapidarán esos miles de millones.

¿Y la garantía de la calidad de los artículos a publicar? Smits también tiene respuesta para eso. De hecho, la prioridad es garantizarla. «Una de las reglas básicas del Plan S es que los investigadores deben publicar en revistas open access de alta calidad, no vale cualquiera». «Al final, ¿qué es lo realmente importante de una investigación?», pregunta Smits en voz alta. «Sin duda, el peer review, la revisión por pares. Es decir, que otros expertos lean tu publicación y digan: ‘Esto es válido'». Que coincide con uno de los principales requisitos para formar parte de la lista de más de 5.000 revistas open access de calidad que ya tienen identificadas.

Como la comunidad científica tiene un fuerte componente internacional, este proyecto es relevante también para los científicos argentinos. Pero si reproducimos esta nota, es para invitarlos a pensar qué implicaría su aplicación entre nosotros.

El FMI aconseja subir 5 años la edad para jubilarse y reducir el haber inicial

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Un documento elaborado por un grupo de técnicos del FMI recomienda a los países disminuir el ingreso inicial de los jubilados y ampliar la edad jubilatoria y pronostica que los jóvenes que hoy tiene 28 años en el 2050 se jubilarán a los 68 años como mínimo.

El texto fue divulgado esta semana en Tokio por el subgerente general del FMI, David Lipton, y lleva la firma de los técnicos David Amaglobeli (Georgia), Hua Chai (China), Era Dabla-Norris, Kamil Dybczak (República Checa), Mauricio Soto (Colombia) y Alexander Tieman (Holanda). El trabajo se titula “El futuro del ahorro: el rol del diseño de los sistemas de pensiones en un mundo que envejece”.

Para el FMI, existen tres amenazas de los actuales sistemas jubilatorios: la tasa de natalidad mundial es la más baja histórica, la población envejece a ritmo acelerado y las cajas de los Estados no alcanzan para cubrir todas las necesidades.

“En las próximas décadas la disminución de la fertilidad y el aumento de la longevidad cambiarán profundamente la distribución de la pirámide demográfica en muchos países, aunque a diferentes ritmos”, sostiene el «paper». Calculan que en tres décadas la situación resultará insostenible.

En ese marco y desde Japón, se despliegan sus recomendaciones. “Las reformas apuntan en gran parte a contener el crecimiento en el número de jubilados, modificando los parámetros clave del sistema; por ejemplo, incrementando la edad de jubilación, endureciendo las reglas para acceder, reduciendo el tamaño de las pensiones a través del ajuste en el cálculo de los beneficios”, propusieron los técnicos.

“Con las políticas actuales (estiman que) el gasto público en pensiones aumentará en un promedio de entre 1 y 2,5 puntos del PIB en 2050, deprimiendo el ahorro público (…) Para las generaciones más jóvenes, en muchos países ahorrar más para el futuro será cada vez más importante de cara a garantizar su jubilación”.

Aunque el paper no se redactó específicamente para la Argentina, los consejos de los especialistas del Fondo cuajan con la hoja de ruta que el organismo trazó para la economía argentina, tras la firma del préstamo por u$s 57.100 millones.

La opinión de AgendAR en este tema, que hemos expuesto otras veces, es que desde textos que se pretenden técnicos y basados en datos económicos, se plantean decisiones políticas apoyadas en la demografía y en un mito no examinado.

El hecho demográfico es que el promedio de vida -es decir, el porcentaje de la población que llega a edades avanzadas- aumenta. Y que «una edad avanzada» ya no significa que no se está en condiciones de trabajar. Al contrario, lo que sucede en las sociedades actuales es que quien ha pasado los 40 años le cuesta encontrar empleo.

El mito, es pretender que los fondos de las jubilaciones surgen de un ahorro previo individual. En todos los países, el Estado -es decir, las generaciones actuales- contribuye a solventarlas, en mayor o menor porcentaje.

El problema con el pensamiento del que el Fondo se ha convertido en estas décadas en una de sus expresiones, es que se niega a considerar el crecimiento y el desarrollo económicos de los países -a los que por otro lado convierte en objetivos indiscutibles- en el marco de esta cuestión. Por eso piensa en las jubilaciones como un gasto a reducir -excepto las de los burócratas internacionales, por supuesto- y no como las formas en que una sociedad civilizada distribuye la riqueza que produce.

Hantavirus: la mirada de un pediatra

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Ayer se confirmó un nuevo caso: un hombre afectado por el hantavirus, con lo que ya suman cinco los casos en la provincia de Buenos Aires. Entonces, cuando ocurre en la zona más poblada de nuestro país, se extiende la inquietud. Y el esfuerzo de las autoridades en asegurar que no es una epidemia, no alcanza para tranquilizar a todos.

Para el periodismo no es fácil mantener el equilibrio entre alarmismo y silencio. En AgendAR publicamos el informe de la Sociedad Argentina de Infectología, que nos parece la descripción más sólida del brote y de sus antecedentes.

Ahora, reproducimos este reportaje que ha hecho la periodista Fabiola Czubaj a un pediatra de Chubut, Manuel Vivas, ex presidente de la filial Golfo San Jorge de la Sociedad Argentina de Pediatría, que desde el comienzo de esta emergencia sanitaria les recomendó a los padres no viajar a la zona de riesgo en la región andina. Ahí, detalla lo qué no se hizo e indica lo que, a su juicio, debe hacerse. Compartimos:

El Dr. Vivas afirma sobre el manejo oficial: «La respuesta ante el brote fue la de un país adolescente». El ex presidente de la filial Golfo San Jorge de la Sociedad Argentina de Pediatría en Chubut se refiere a que, desde los seis primeros contagios en noviembre pasado, hubo una confusa comunicación de medidas preventivas a los residentes y a los visitantes, y una subestimación del contagio interhumano de hantavirus en esa región.

La cepa Andes Sur del virus hanta, que comparten la Argentina y Chile, es la única conocida en el mundo que se puede contagiar de persona a persona. En un artículo que envió al diario Crónica de Comodoro Rivadavia, Vivas recordó que hace 20 años que la doctora Paula Padula, del ex-Instituto Malbrán, describió esa característica única de la cepa Andes del virus.

Dos décadas después del brote de El Bolsón, que estudió Padula y equipo, la emergencia vuelve a ocurrir. «Si no reconocemos la realidad, esto se va a repetir».

«El brote, que ya se cobró 10 vidas, se atribuye a la fatalidad o la excepcionalidad, cuando es una zona endémica de la cepa Andes. Fue una tragedia sanitaria y hay que aceptar que hay que actuar con más celeridad, dar un preaviso al personal de la salud de actuar más rápido. Esto nos deja la lección de muchos muertos y aún no está cerrada la estadística del brote».

Pensando en el «día después» de esta emergencia sanitaria, Vivas, que también integra el tribunal de honor de la SAP, propone una serie de medidas con coordinación nacional: un relevamiento epidemiológico para conocer la prevalencia de anticuerpos contra el hantavirus en la población, la vigilancia de los roedores portadores de virus, en especial de la cepa Andes, y la creación de un laboratorio regional para el estudio de casos sospechosos, además de cartelería que advierta sobre el riesgo en áreas abiertas. «Y como médicos, estar alertas si consulta un paciente con síntomas gripales y antecedente de viaje a una zona endémica».

Argentina firma acuerdo con el Tesoro de los EE.UU. para que controle sus proyectos de infraestructura

Ayer se firmó un acuerdo entre la Oficina de Asistencia Técnica del Departamento del Tesoro de los EE.UU. y la Dirección de Infraestructura del Banco de Inversión y Comercio Exterior, para el «análisis, ejecución, control y seguimiento» de los proyectos de infraestructura, entre ellos los de Participación Público Privada. El encuentro fue en Washington, y quien lideró el lado argentino fue el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

El equipo de funcionarios argentinos -además de Dietrich, Manuela López Menéndez, Secretaria de Obras de Transporte y Santiago Bausili, Secretario de Finanzas- viajó a EE.UU. con el objetivo de avanzar en herramientas que faciliten el financiamiento de los PPP viales. El acuerdo establece la prestación de asistencia técnica a la Dirección de Infraestructura del- BICE a través de la presencia de un asesor de la OTA (Office of Technical Assistance) en las oficinas del banco.

Se recordará que el financiamiento de los programas de PPP se derrumbó el año pasado luego de las denuncias de corrupción en la obra pública que complicaron a muchas empresas. El gobierno espera que un «sello de aprobación» en los proyectos de una oficina técnica del Tesoro de los EE.UU. convencerá a los bancos extranjeros de prestar dinero ¿Será así?

Como sea, el ministro Dietrich anunció que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) podría financiar hasta 200 millones de dólares, y que la Overseas Private Investment Corporation (OPIC) del gobierno de los Estados Unidos «analiza seriamente» aportar al fideicomiso.

Los precios mayoristas subieron 73,5% en 2018

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El índice de Precios Mayoristas acumuló un alza de 73,5% durante el año 2018, según informó ayer el INDEC. Es el índice más alto desde el año 2002, cuando el índice llegó a 77,1%.

El Índice de Precios al Consumidor, (IPC – costo de vida) aumentó 47,6% durante el año pasado.

Como los precios mayoristas son, en su mayoría, los costos de la comercialización al consumidor, esta diferencia muestra una inflación reprimida por la caída en las ventas. Cualquier incremento en la actividad o en el empleo provocará otro salto en los precios.

Para confirmar o descartar esta hipótesis, conviene echar un vistazo a los distintos rubros que forman este índice.

Los aumentos más significativos en los precios mayoristas durante el 2018 fueron en el costo de la energía eléctrica, con un aumento del 54,1%; en los productos importados 104,8%, los productos manufacturados subieron 68%; y los primarios 82,7%.

Dentro de los productos primarios, se destacan las subas del 10,5% en petróleo crudo y gas, del 101,9% en los pesqueros, del 62,5% en los agropecuarios y del 45,4% de los minerales no metalíferos, vinculados a la construcción.

Entre los «Manufacturados» los refinados de petróleo subieron 81%; químicos 86,8%; plásticos 79,3%; vehículos automotores 90% y los metálicos básicos 82%.

El costo de la construcción, con un alza promedio del 44,6% mostró aumentos del 61,6% en materiales, del 35,1% en mano de obra y del 40,3% en gastos generales.

Ese aumento de la mano de obra del 35,1%, se divide así: la asalariada bajo convenio mostró un alza del 36,1% mientras que los «subcontratados» tuvieron una suba del 30%.

En el caso de los «Gastos generales», vinculados a los servicios que se prestan en la construcción, mostraron alzas del 63% en camioneta, del 57% en la retroexcavadora, 54% en el camión volcador, y 43% en el volquete.

La UIA pedirá frenar la flexibilización del Mercosur

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Los industriales comienzan a mostrar signos de preocupación ante las novedades que dejó la cumbre presidencial entre Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, sobre la que informó aquí AgendAR.

Empresarios del sector reclaman que el gobierno avance en la «competitividad país» antes que en un acuerdo para flexibilizar el Arancel Común Externo del Mercosur. Afirman que una «apertura indiscriminada» al mundo, en el medio de una profunda crisis manufacturera, dejará a la industria al límite de su continuidad.

Para intentar ponerle un freno a la avanzada de ambos gobiernos, algunos integrantes de la cúpula de la Unión Industrial Argentina comenzaron a reactivar las relaciones internas -en receso por enero- con el fin de visitar al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y trasladarle la preocupación que se instauró entre los dueños de las fábricas.

Otros hablan de un «sabor amargo» en la UIA. «Nos van a fundir. Ahora sí que habrá lluvia de importaciones y no hay forma de salir al mundo. O son burros o hay mala intención», dijo un integrante de la conducción.

Existe, aclaran, una necesidad de mantener aceitadas las relaciones con el Gobierno porque la demora de una negociación del arancel externo común podría ser una estrategia para evitar chocar con el socio regional, sin desactivar el pedido del propio Bolsonaro.

«Que bajen los aranceles externos, sin entender que Brasil ya empezó reformas de fondo, e inclusive va a avanzar con una reforma impositiva, cosa que Argentina postergó al 2020 una liviana reforma que había hecho, es algo que debería preocuparnos», afirmó José Urtubey, integrante del Comité Ejecutivo de la UIA.

El empresario salteño aclaró que la industria argentina no está «en igualdad de condiciones» para competir en el mundo. «Deberíamos trabajar para darle más competitividad al país y a partir de ahí, eventualmente, pensar en conjunto con Brasil en eso. No podemos seguir abriéndonos indiscriminadamente al mundo sin encarar reformas que nos den competitividad. Ahí radica el mayor error».

Uno de los puntos de mayor preocupación es la persistente caída del empleo. Está claro que el sector se mantendrá en contracción por mucho tiempo. «No hay soluciones mágicas si es que la actividad económica sigue cayendo como está pronosticada, no sólo por las proyecciones locales sino también por la OCDE, el Banco Mundial y el FMI, que pronostica una caída del 1,9% al igual que la actividad industrial. Por lo que, para reactivar el empleo fabril, hay que reactivar la industria», afirmó Urtubey.

Este ha sido un tema muchas veces analizado en AgendAR. El único aspecto que nos llama la atención es que alguna dirigencia industrial de primera línea manifieste «sorpresa», y hasta «decepción». La intención de flexibilizar el Mercosur, el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, ha sido un objetivo explícito del gobierno de Macri desde su mismo comienzo. Que lo pueda cumplir, es otro problema. Pero dónde está la sorpresa?

Ya circulan en Argentina camiones que usan un nuevo combustible: GNL

Por primera vez en nuestro país se fabricaron seis camiones -como un ensayo- para usar gas natural licuado (GNL, el mismo que llega a la Argentina en barco) como combustible. Esto les permite ahorrar un 30% en emisiones de dióxido de carbono, si utilizasen gasoil, y un 50% en el costo del flete.

La empresa responsable es Galileo Technologies, que en los ’80 desarrolló el gas natural comprimido (GNC) para consumo vehicular en la Argentina. Pero instalar el tanque de GNC es más complicado para movilizar un camión, por eso la empresa creó el sistema para utilizar en cambio GNL.

Se necesita un vehículo grande –un buque puede ser también– donde pueda entrar el tanque que mantiene el gas licuado a -160 ºC. La primera prueba estará en los seis camiones Scania G340, que le pertenecen a la compañía mendocina de transporte de cargas y servicios logísticos Andreu, y que brinda el servicio a Galileo de transportar los tráileres del Gasoducto Virtual, con el que distribuyen gas como combustible líquido.

Equipados con dos tanques criogénicos de combustible que permiten cargar 265 kilogramos de GNL, los camiones poseen una autonomía de 1100 kilómetros. Durante sus recorridos, que incluyen rutas de montaña y ripio, los nuevos camiones remolcarán a los tráileres de GNL desde pozos dispersos en Mendoza y Neuquén hasta la recientemente inaugurada central termoeléctrica de Anchoris, que lo consume como combustible, en vez de utilizar gasoil.

Así se reducen los componente nocivos que contaminan el medio ambiente, el dióxido de carbono y el óxido de nitrógeno. Andrés Leonard, director general de Scania Argentina, señala que «es la primera vez que se ingresan al país vehículos pesados que funcionan completamente a gas, y más específicamente a GNL. Nos enorgullece ser pioneros no solo por el hecho de introducir nueva tecnología al país, sino también porque la misma colabora de manera directa con la reducción del impacto ambiental».

En el mediano plazo, Galileo Technologies presentará también un Corredor Azul de estaciones de carga de GNL. El plan incluirá la oferta de surtidores de gas licuado, que funcionarán sin conexión a la red de gas natural y serán abastecidos por Gasoducto Virtual. «En 1984 impulsamos con éxito el gas natural comprimido (GNC). Ahora, con tecnología propia, extenderemos el uso del GNL como combustible profesional y de alta  potencia para ampliar la frontera productiva del país», afirma Osvaldo del Campo, presidente y CEO de Galileo Technologies.

El gas natural es licuado directamente en áreas de pozo que están fuera del alcance de los gasoductos en las provincias de Neuquén y Mendoza. Es gas nuevo, que no se encuentra en el sistema de distribución. «Nuestra tecnología de licuefacción permite su aprovechamiento y distribución como combustible líquido».

En AgendAR nos sentimos en la obligación de agregar que en la licuefacción del gas, un trabajo térmico, se pierde entre 1/4 y 1/3 del monto calorífico original, según el consumo. Pero el gas de los pozos aislados y fuera de red no tiene destino, salvo ventearse, y contribuir así al calentamiento global sin haber realizado ninguna tarea útil.

Dado que en la Argentina camionera, gasolera y sin trenes se pierde una cantidad inmensa de combustible transportando combustible; este modo de transportar GNL en camiones movidos a GNL -bastante habitual en Europa- es doblemente bienvenido.

Quemar GNL no evita por completo la emisión de óxidos de nitrógeno, pero la cifra es incomparablemente menor que cuando se quema gasoil barato, que tiene arriba de 500 ppm (partes por millón) de nitrógeno. Y también es cierto que el GNL da mucha más autonomía que el GNC, y que la emisión de C02 por kilómetro es mucho menor que con cualquier otro hidrocarburo líquido (las distintas naftas y los gasoil común y «de alta») formado por cadenas de carbono largas.

El GNL, al igual que el GNC, consta mayormente de metano, el hidrocarburo de cadena más corta (no hay cadena, un solo átomo de carbono con cuatro hidrógenos). El mezclado con oxígeno en las cámaras de combustión de una molécula tan chica es facilísimo, y el quemado es mucho más profundo, lo que eliminar casi toda la emisión de partículas de hollín menores de 10 micrones, los «humos negros» de los motores diesel.

También es cierto que un accidente vial severo, con ruptura de los tanques térmicamente blindados del GNL, generan la descompresión, ebullición y regasificación instantáneas del gas licuado, fenómeno explosivo agravante de cualquier incendio. Pero ese riesgo explosivo es similar o menor al de la mezcla de gases volátiles y aire que se generan en la parte superior del tanque de cualquier vehículo naftero.

Nuevamente, en un país que gasta ríos de combustible líquido transportando combustible líquido a través de miles de kilómetros de rutas, esta es una buena noticia.

Daniel E. Arias