Dilma Rousseff sera la presidenta del Banco de los Brics
Los shorts de AgendAR: ECON-AR
Las propuestas de China y el programa Nuclear Argentino
Como observa el colega Néstor Restivo en Dangdai, los últimos pasos para que la central Hualong-1 se cierren en forma comercial siguen sin darse, y esta movida empezada en 2014 se ha vuelto un culebrón interminable.
Por ahora en AgendAR, vistos los problemas que plantea China, los que nos trae nuestra propia política, y los que sobreagrega esa embajada que el colega Restivo llama “vecina a la Exposición Rural”, no vemos solución rápida.
Vamos por partes. China está haciendo algunas cosas MUY mal. El gobierno de Xi-Jingping le da lo mismo dar una financiación del 85 o del 100% con tal de que la central entre en obra. Éste no es el problema en absoluto.
Los asuntos en los que la CNNC (China National Nuclear Corporation) no transige son más importantes: no aceptan que la transferencia de tecnología por la fabricación de los elementos combustibles esté incluida en el precio de la central.
Este precio de suyo ES CARO en cualquier “benchmarking” internacional de costo en dólares por kilovatio instalado. El precio conjunto de las dos centrales CANDU de Qinshan que China compró a AECL, en 1998 y 2003, estuvo en U$ 2880 mil millones para 1400 MW netos, lo que da U$ 2057 por Kw instalado. Si ponemos el año 2000 para promediar las fechas de obra de ambas Qinshan y actualizamos precios por inflación del dólar estadounidense, fueron U$ 5035 mil millones, lo que da unos U$ 3596 por MW instalado.
No tenemos detalles de financiación, pero que Canadá la haya dado un crédito muy generoso a China resultaría tan contratintuitivo como que un escarabajo arrastre una camioneta, aunque bien puede haber pasado. Los canadienses, faltos de ventas, estaban negociando con China “in extremis” (de hecho, en 2011 la AECL cerró). Y los chinos son proverbialmente pacientes.
Supongamos -sólo por suponer- que China pagó taca-taca por ambas plantas en Qinshan. Es un asunto enteramente posible, porque resolvió con su propia industria el 100% de los componentes de la 2da central. Si esto fue así, la financiación de ambas Qinshan fue mayormente interna, y cargaron con ella los proveedores de componentes de la CNNC. Para el país, es sacarse plata de un bolsillo para ponerla en otro, pero propio.
Hechas estas disquisiciones, la Hualong-1 que CNNC nos vende a U$ 8000 millones tiene 1120 MW, lo que arroja U$ 7.142 el Kw instalado. MUY salado, es un precio casi europeo o casi yanqui, es decir brutal, inaceptable. Si añadimos el costo de la financiación… ¿Nos vamos arriba de U$ 10.000? Casi triplica lo que le pagó China a Canadá. Por ese lado vamos mal.
Que le quede claro a la CNNC que la de la Hualong-1 es una compra por financiación, no por tecnología: la de uranio enriquecido no es la nuestra. Desde 1967 somos un Programa Nuclear construido básicamente sobre el uranio natural, con la composición de isótopos con el que sale de la mina. Es el que tenemos, y hasta más datos, las máquinas CANDU son las mejores del mundo para este combustible, acreditadas por más de 50 años de experiencia internacional y 39 años de experiencia propia.
Y una CANDU criolla la podemos resolver solitos con nuestra alma. Tenemos las licencias de la AECL que nos habilitan a ello, y además el know-how. Y tras haber “retubado” (es decir reconstruido) Embalse de pe a pa entre 2014 y 2018, tenemos también unas 100 empresas nacionales capacitadas para esa tarea. Lo que no tenemos es la plata.
Importar enriquecido, señores CNNC, para nosotros es una desventaja. Y no sólo económica, sino estratégica: si nos ponemos a capturar pesqueros chinos ilegales en la Zona Económica Exclusiva del Mar Argentino, o entramos en cualquier otro entredicho fundamental con China, nos podemos encontrar con una amenaza de boicot sobre el combustible. Esto significaría un apagón en el AMBA. No, thanks.
La opción Nac & Pop para aventar este fantasma sería diseñar y construir una planta de enriquecimiento de uranio mucho mejor que la de Pilcaniyeu. Tendría que tener capacidades para el consumo de enriquecido de la Hualong-1 y todos nuestros reactores de investigación en línea, y los futuros, como el RA-10. Esto significaría tecnología de centrífugas. Descarto cosas aún más avanzadas, como láser.
Con un optimismo entre desaforado y enloquecido, un desarrollo de centrífugas tomaría no menos de tres gobiernos al hilo que entiendan el valor estratégico de la tecnología nuclear. Eso sería como encontrarse con tres perros verdes, no sólo uno.
Y el problema no es sólo político, es técnico. Desarrollar una buena máquina, capaz de rotar a 100.000 rpm. sin desequilibrarse y volverse un objeto volador no identificado, ya eso significaría un líos con el Organismo Internacional de Energía Atómica y choque con el State Department de los EEUU, a añadir a la colisión que de suyo empezó a suceder en 2014 con nuestra idea de comprarle una central de potencia a China.
Esto es acumular demasiados costos y demasiados entuertos diplomáticos con demasiadas superpotencias y sus agencias. Señores CNNC, hasta ahora, pueden quedarse con la Hualong-1. Parece muy buena y creemos que tendrá otros compradores, además de Pakistán. Seguro en África. Pero nosotros tal vez tengamos otras opciones.
Este fierro en China y Pakistán todavía no tiene los suficientes años de despliegue en línea como para acreditar buena disponibilidad. Parece joya, pero ignoramos si anda como una Ferrari o como un Rastrojero, y preferimos los Rastrojeros, que no se rompen.
Tampoco se trata de una compra por precio: si además nos la van a hacer difícil con el combustible, señores CNNC, la Hualong-1 es toda suya. A diferencia de mi colega Restivo, yo no la llamo Atucha III, porque por ahora prefiero reservar ese sitio junto al Paraná para un oferente que no me trate de un modo tan imperial.
Nosotros también tenemos nuestros defectos como cliente.
En lo que compete a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), institución regida de modo fundacional por la visión de Jorge Sabato, es inaceptable pagar U$ 200 millones por esta transferencia sobre el combustible. Si aceptás eso, vas a terminar aceptando cosas peores.
Para una CANDÚ “made in Argentina”, “Proyecto Nacional” como la llama NA-SA, el combustible lo hace CONUAR en Ezeiza- Eso es lo que quema Atucha I desde 1982, también esa CANDU cordobesa llamada Embalse desde 1986, y Atucha 2 desde que entró en línea en 2015. El combustible argento anda joya. No hay quejas sobre la calidad.
En todas las compras de centrales nucleares argentinas (Atuchas I y II a KWU-SIEMENS, Embalse a la canadiense AECL), el paquete tecnológico por el combustible quedaba pagado dentro del precio de la central. Estaba en la licitación.
La cláusula nuestros proveedores se la fumaron porque éramos (y todavía somos) el mercado nuclear más vistoso de Sudamérica. Hemos sido el único país de la región con la suficiente investigación y desarrollo propios como para haber exportado 8 reactores de investigación, si sumamos el último triplete (Australia, Holanda y Arabia Saudita).
Con la empresa alemana esto de conseguir gratis la tecnología del combustible sucedió sin otra discusión que no fuera la fecha en que Atucha I dejaba de recibir los manojos de circaloy y pastillas de cerámica de dióxido de uranio “made in Hanau” y empezaba a quemar combustible “made in Ezeiza”.
Esa pulseada fue amigable y se zanjó en varios meses, con la central ya en cimientos. La máquina quemó combustibles alemanes desde 1974 hasta 1982, y desde entonces, los nuestros. KWU-Siemens se atuvo estrictamente a lo que se pactó y fue pactando, y no puso obstáculo alguno a la transferencia del know-how. Es más, pagó íntegramente las estadías de una decena de reactoristas y de “combustibleros” de la CNEA en Karlsruhe y Hanau, incluyendo viviendas y escolaridad para los hijos de las familias de los argentinos.
Desde 2001, y ya sin vínculo alguno con SIEMENS por asuntos demasiado complejos para este artículo, la CNEA transformó a Atucha 1 en la única central de uranio natural del mundo en funcionar con un ligerísimo enriquecimiento. Hoy el combustible de Atucha 1 usa uranio con un 0,85% de isótopo 235, en lugar de la proporción del uranio tal como sale de la mina, con un 0,73%. Sin alterar la potencia térmica de la central, esto mejoró enormemente el quemado: el combustible ahora dura un 80% más. Mejor: menos minería y menos desechos.
Con los canadienses la cosa fue más complicada. Ya con la central en plena construcción, la CNEA se enteró de que la ingeniería de detalle, códigos de cálculo y demás «know-how» del combustible no los tenía AECL sino sus proveedores Westinghouse y General Electric. Nos estaban vendiendo algo que no tenían. ¿Fue una jugarreta?
No es imposible. AECL nos quería como clientes. Pero era una firma estatal, y la cancillería canadiense, ferozmente presionada por el State Deparment, se había propuesto que Embalse no se inaugurara jamás. Casi lo logra. Y eso merece otro artículo más, pero seguimos con éste.
Las dos empresas yanquis de marras nos pidieron una barbaridad por la transferencia, amén de cláusulas restrictivas sobre exportaciones… la sarasa habitual en contratos estrictamente comerciales, no en asociaciones estratégicas entre estados. No es nuestra onda en lo nuclear, ni para comprar ni para vender.
Así las cosas, la Gerencia de Combustibles de la CNEA pateó la mesa y desarrolló por su cuenta, a fuerza de ingeniería inversa, los combustibles CANDU argentinos.
Pese a que los componentes metalúrgicos y cerámicos son muy parecidos, resultan dimensional y termohidráulicamente muy distintos de los de las dos Atuchas. La central cordobesa arrancó en 1984 con combustibles canadienses, pero ya en 1986 ya estaba quemando material íntegramente nacional.
En esta negociación con la CNNC, sin embargo, los chinos vienen a pasarnos con la aplanadora. Han llegado a plantear que aún si aceptamos pagarles por la tecnología del combustible en su versión actual, toda mejora de materiales o de diseño que China desarrolle (y se viene un combustible un 20% más duradero) deberá ser objeto de una nueva venta. ¿Qué se fumaron?
Para cualquier sabatiano (y en la CNEA quedan unos cuantos), la autonomía en combustibles vale más que la tecnología de la central en sí.
Es un punto de vista sorprendente para cualquiera que confunda una central nuclear con un camión. Pero sucede que el combustible nuclear no es un commodity libre de secretos, que se consigue fácil y en casi todos lados, como el gasoil.
Un elemento combustible nuclear completo es un desarrollo tecnológico jalonado por decenas de “secretos de cocina”. Implica el desarrollo de toda una metalurgia de aleaciones de zirconio, y de toda una ciencia de materiales cerámicos para fabricar pastillas sinterizadas de dióxido de uranio, y a eso añadirle toneladas de hidrodinámica y termohidráulica.
Estos componentes deben bancarse temperaturas mayores de 800º C en las pastillas, de 340º C en los tubos que las albergan. Estos deben tolerar un caudal de refrigerante más imperioso que el de una manguera de bombero, con presiones de hasta 140 atmósferas. Todo el manojo, además, debe soportar una irradiación de rayos gamma y neutrones que destruiría a componentes menos nobles o mal diseñados.
Si este know-how no te viene con la central, lo tenés que desarrollar vos solo. Son cosas que venimos haciendo desde 1958. Dicho desde la dura experiencia: ni es fácil ni sale gratis.
¿Comprar indefinidamente combustible hecho por China Nuclear Fuel Co.? No, gracias. A precios de hoy, en los 60 años de la primera vida útil estimada para la Hualong-1, comprando el combustible desde el primer día al último, estaríamos pagando 3 veces el precio de la central completa.
Si les compramos un camión, señores CNNC, es porque hemos fabricado siempre nuestro propio gasoil. La parte metalúrgica de los elementos combustibles de una Hualong-1 la podemos recibir amigablemente dentro del precio de la central, o -en el peor de los casos- descular por ingeniería inversa.
Aún así, queda en pie que si Pilca estuviera operativa, no le daría el tamaño ni el tipo de tecnología para abastecer de enriquecido hasta el 3,1% a un dragón tan hambriento como una Hualong-1. Quédensela tranquilos, amigos de la CNNC. Nothing personal, just business.
Este problema no lo estamos causando nosotros. No es el único que nos aparta mucho del perfil de cliente obsequioso con el que sueña la CNNC. Por el contrario, y con sinceridad, somos un dolor de huevos para cualquier proveedor.
En 2014, el hombre que pasó a la historia por haber terminado ese laberinto eterno, Atucha II, José Luis Antúnez, firmó en nombre de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) una propuesta bastante equilibrada con CNNC. Conste que ésta es una empresa estatal y hace exactamente lo que le fija el Poder Ejecutivo chino. Aquí el estado es menos monolítico y las cosas requieren de trabajosos respaldos.
Según ese primer MOU (Memorandum of Understanding), la firma china nos financiaría una CANDU similar a Embalse, o a las Qinshan, a condición de que también compráramos una Hualong-1. En síntesis, nosotros nos comprábamos la central que preferimos, a cambio de ser la vidriera del que prefiere China para exportación mundial. Una situación bastante “win-win” (dicho en inglés, no en mandarín).
Se acordó que la CANDU empezara obra en 2016 en el predio de las Atuchas, y que la Hualong-1 arrancaría en 2018 y tendría “siting” en algún lugar con costa sobre el mar. El Poder Legislativo ratificó el MOU, lo que le dio soporte de acuerdo entre estados, y abrió camino para negociar la letra grande y chica de los contratos comerciales.
Pero en diciembre de 2015 cambió el gobierno, y el Programa Nuclear Argentino quedó bajo la dirección del mejor ministro de energía de la Shell, Juan C. Aranguren. Quien descarriló contractualmente todo: en 2016 frenó el arranque de obra de Atucha III CANDU con distintas excusas, y en 2018 la dio definitivamente de baja. Con lo cual, quedó en pie únicamente la central que China quería vendernos, no la que queríamos comprar.
Hecho eso, Aranguren renunció en medio del inminente défault de deuda contraída por su gobierno, su Ministerio volvió a ser una Secretaría de estado, y los secretarios de energía de Macri, uno de ellos petrolero, el otro farmacéutico, se entretuvieron en bardear a los chinos con atrasos interminables en la firma de los contratos. Los chinos se la bancaron como duques.
Cuando volvió a cambiar el gobierno nacional, en 2019, no pasó nada. Pero nada de nada. En 2021, cuando ante el creciente nerviosismo nuclear el presidente Alberto Fernández no tuvo más remedio que expulsar a la dirección macrista de NA-SA, la empresa se escupió las manos para ponerse en obras.
En esa firma predomina la visión reactorista de la energía nuclear, que no es la de CNEA: pueden posponer discusiones sobre los combustibles a cambio de empezar a cavar los cimientos de la futura central de una maldita vez.
Pero Antúnez se encontró con problemas para avanzar: Alberto Fernández había inventado una Secretaría de Asuntos Estratégicos cuyo titular, Gustavo Béliz, se encargó de atrasar la autorización del crédito chino para empezar la obra, y así siguió hasta su renuncia. Desde entonces, NA-SA está esperando alguna decisión presidencial o del gabinete para tomar el crédito de la CNNC y avanzar en la letra chica de los contratos.
Antes va a congelarse el infierno, al parecer. Ni el canciller Santiago Cafiero ni el ministro de Economía, Sergio Massa, parecen muertos de ganas por hacer que esto avance. Más allá de sus enfrentamientos, parecen compartir una vocación férrea de no hacer nada que caiga mal en esa embajada que el colega Restivo describe por su cercanía geográfica con la Rural.
El State Department, y hasta el Defense Department de los EEUU, interpretando bien la indecisión del gobierno, consideraron oportuno mandarnos algunos personajes que nos desaconsejaran paternalmente de toda compra de tecnología nuclear china.
Doy por caso la extraña señora Anabelle Ganzer, quien hasta se permitió sugerirnos que también discontinuáramos la construcción de la centralita nuclear compacta argentina CAREM y nos asociáramos a algún proyecto estadounidense de reactores modulares chicos. Hay dos, el NuScale y el m-Power, que son más o menos fotocopias tardías del CAREM, se ignora si mejoradas o empeoradas, pero fija que más caras y sin el beneficio de estar al menos en construcción.
En suma, que los EEUU nos proponen que en el terreno nucleoeléctrico renunciemos a todo y no hagamos nada, y a cambio de darnos nada. Y es que no tienen nada que darnos: la tecnología nucleoeléctrica PWR estadounidense es tan cara y complicada que hace 40 años que los yanquis no se le venden ni siquiera a sí mismos.
El gobierno de Fernández considera, como el 90% de los políticos argentinos (izquierda incluida), que con Vaca Muerta -que gustan de considerar inagotable- estamos bien en materia de energía, del mismo modo en que Carlos Menem y Fernando de la Rúa se colgaron de Loma de la Lata, quemando y exportando gas a precio vil, hasta que la despresurizaron.
Al político argento tipo no se le ocurre que 1000 megavatios nucleares evitan quemar 1600 millones de m3 anuales de gas, y por ende habilitan a exportarlos. O que una central nuclear dura lo mismo que tres de gas de ciclos combinados pero tiene una disponibilidad de al menos el 90%, en lugar de ¿55%?
Y lo que jamás se les cruza por el mate es que el negocio nuclear es de tecnología, no de vender electricidad. Vendiendo tecnología nuclear el país se vuelve más importante e influyente, no así quemando gas, o dejando que otros exporten el que tiene. Eso sí, cuando INVAP vende un reactor nuclear a un país fachero, o al menos con chequera, corren a sacarse la foto.
A fines de 2017, en su campaña por fumigar a China de sus muchos pactos IFR (la Iniciativa del Cinturón y la Ruta) con Europa Oriental, los EEUU le hicieron una propuesta bastante extraña a Rumania. Este país empezó a construir un complejo de 4 centrales CANDU en tiempos del dictador Ceaucescu.
De éstas, la primera unidad ya está pidiendo retubamiento, como sucede con las CANDU a los 30 años de servicio continuo en línea, la segunda funciona nominal (sin problemas, como todas las CANDU) y la 3ra y 4ta se quedaron a medio construir desde que el país se quitó a Ceaucescu de encima. Ojo, eso sucedió en 1989.
Los chinos, que hoy dominan todas las tecnologías nucleares occidentales “mainstream”, se acercaron a Rumania con propuestas de financiación a través de CGN, China General Nuclear Power, una corporación rival de CNNC aunque perteneciente al mismo estado.
Pero o la plata nunca pintó y los rumanos se hartaron de esperarla, o los chinos estaban demasiado apurados por vender SUS centrales, en lugar de ofrecer plata y experticia para completar Cernavoda 3 y 4, y retubar Cernavoda 1.
Lo que sea, pero con el presidente rumano actual, Klaus Iohannis, y el primer ministro Ludovic Orban, quienes tienen pintada a la OTAN en la frente, la CGN patinó y se cayó. EEUU firmó financiar estas 3 tareas con un primer paquete de U$ 10 mil millones del Eximbank. En teoría, según Nuclearelectrica, la estatal nuclear rumana, el trabajo debería estar hecho en 2030.
Que EEUU ponga plata en 3 CANDU es como que Drácula abra un banco de sangre para regalarla. EEUU siempre detestó las centrales CANDU por una larga cantidad de causas. Desde 1974 hasta 2011, EEUU fue el artífice no muy secreto de la quiebra de AECL por el sencillo y expeditivo método de enloquecer a los canadienses para que no cumplieran sus compromisos de venta, y a sus países clientes naturales, como la Argentina, retorciéndoles el gañote de distintas maneras. Podemos dar fe. Nuestra mejor central la vendió el peor proveedor. Embalse la terminó la CNEA, no AECL, y a pulmón.
Los EEUU no pudieron mucho contra la India, que se apropió de la tecnología por ingeniería inversa y ya van por su CANDÚ “trucha” número 18, con 4 más en construcción, 3 más a punto de terminarse y 8 más aprobadas. Con estas máquinas IPHWR de 220, 540 y 700 megavatios, van a tener en pocos años más un parque CANDU más importante que el canadiense.
Tampoco los EEUU pudieron hacer mucho contra China. Este país compró 2 plantas a AECL y ya domina bien la tecnología CANDU. Sin embargo, no se muere de ganas de venderla. Al gobierno de Xi-Jingping no le resultan lo suficientemente chinas, y en ello hay más asuntos de imagen y orgullo nacional que materia de propiedad intelectual. Para entendernos: Hualong significa “Dragón Chino”. ¿Está claro, no?
Lo que nos trae de nuevo a nuestro actual callejón sin salida aparente. Si le damos el raje definitivo a la CNNC, vamos a sufrir represalias chinas inagotables, especialmente en materia de fondeo de nuestra moneda y financiación de obras energéticas pendientes (las represas del río Santa Cruz ante todo). Si no le damos el raje a la CNNC, los EEUU también prometen empiojarnos la vida con todos sus muchos agentes internos. Por comercio exterior, son un país más competidor que cliente de la Argentina. No tienen mucho para darnos. Pero nadie duda de su capacidad de infiltrar, neutralizar o desestabilizar gobiernos en Sudamérica.
La lectura del artículo de LPO del martes 21, y del de Dangdai de ayer sugieren tres modos en que la Argentina puede salir de este brete. Requieren de un poco de coraje y pensamiento lateral, y mucho respaldo popular.
Un modo es olvidarse de la Hualong-1 a cambio de que EEUU le financie 2 CANDU “Nac & Pop” a NA-SA. Bien podría hacerlo ahora que, muerta la firma canadiense, a los diplomáticos y militares yanquis les ha dado por resucitar esta tecnología en Rumania como modo de erradicar la de China.
La otra idea que me parece que introduce el colega Restivo, si lo entendí bien, es que al menos una parte inicial del costo de una nueva central nuclear se podría pagar con un canje de productos nucleares. Me explico: en 2024 la CNEA debería estar inaugurando su reactor RA-10 en Ezeiza. Es una planta multipropósito, pero su finalidad principal es fabricar radioisótopos de uso medicinal.
Con su potencia de 30 MW, el RA-10 podría apoderarse del 20% del mercado mundial de radioisótopos. En realidad de bastante más, si consideramos que Australia domina el 40% de este mercado con un reactor muy parecido, pero de sólo 20 MW. Conocemos bien esa planta porque es argentina y la hizo INVAP entre 2000 y 2006.
El 20% es una cifra MUY cautelosa.
Y aún así no es poca plata: a fines de este 2023, se habrán vendido U$ 8820 millones en todo el mundo, en su 80% de molibdeno 99 metaestable para diagnósticos. El mercado crece en flecha traccionado por este radioisótopo no estoqueable, por su corta vida media, y en 2033 se espera que llegue a los U$ 19.400 millones. EEUU hoy no necesita Mo 99 m argentino, ¿pero China?
Y si los chinos no aceptan canje, de todos modos en 2033 el país podría estar ganando alrededor de U$ 400 millones/año rutinariamente. A los precios que pide China por su Hualong-1, ayudaría a pagar las cuotas. Si se trata de vender radioisótopos, parecemos más condenados al éxito que ellos si se trata de vender centrales Hualong-1, según vienen las cosas en el mundo.
El otro modo es hacerle saber a la CNNC que la termine con postura imperial en materia de combustibles, y que baje el precio de su central Hualong-1. No somos una republiqueta primeriza: inauguramos nuestra primera central de potencia 11 años antes que ellos. Caso contrario, esperamos escuchar alguna oferta sensata de Washington (como «te financio 2 CANDU»). Sí, ya sé, nunca aparecen.
Como sea, cualquiera de estas soluciones requiere de una autoridad política que éste gobierno ya no tiene. Sería excelente que el próximo la tenga, y además cierta visión más tecnológica y nacional del negocio nuclear. Entre 1950 y 1983 todos los gobiernos, aún los más detestables y vendepatria de nuestra historia, la tuvieron.
Daniel E. Arias
El partido por Atucha III ¿China nos tira un centro?

Luis Caffarelli es el primer argentino y primer latinoamericano en ganar el premio «Nobel» de matemáticas
El investigador, primer latinoamericano que gana los 660.000 euros del Premio Abel, desnuda las interacciones entre sólidos y líquidos, abriendo nuevas puertas a la medicina, la automoción e incluso el conocimiento del universo
El matemático argentino Luis Caffarelli, bonaerense de 74 años, se queda absorto al hablar de un vaso con hielo. Al derretirse los cubitos, explica entusiasmado, sus aristas se van redondeando, creándose poco a poco un nuevo mundo en esa frontera entre el sólido y el líquido, un enrevesado universo con energías y geometrías cambiantes. Caffarelli lleva más de cuatro décadas sumergido en ese tipo de microcosmos y ha logrado describirlos matemáticamente, cada vez con mayor precisión. Este miércoles ha ganado por ello el Premio Abel, considerado el Nobel de las matemáticas y dotado con 7,5 millones de coronas noruegas (660.000 euros).
“No puedes alcanzar la verdad, pero por lo menos puedes acercarte a ella, a la complejidad de la realidad”, señala por videoconferencia desde su casa en la ciudad estadounidense de Austin, donde investiga desde hace un cuarto de siglo en la Universidad de Texas. La Academia Noruega de Ciencias y Letras, que concede el galardón, ha destacado sus resultados “técnicamente virtuosos”, sobre todo en los llamados problemas de frontera libre, como esos modelos matemáticos de lo que ocurre en la superficie de contacto entre el agua y el hielo, o en una aleación de diferentes metales fundidos que se solidifican a distinto ritmo. Caffarelli también ha brillado al profundizar en las ecuaciones de Navier-Stokes, que describen desde 1845 el flujo de un fluido viscoso, como el aceite. Las aplicaciones de su trabajo son incalculables: el análisis de la circulación sanguínea de una persona, la predicción del movimiento del petróleo, la fabricación del motor de un automóvil, las matemáticas financieras, el perfeccionamiento de los modelos fundamentales que explican el universo.
Caffarelli se doctoró en la Universidad de Buenos Aires en 1972 y enseguida emigró con una beca a Estados Unidos, pasando una década en el mítico Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en el que recaló el físico alemán Albert Einstein huyendo de los nazis. “Las matemáticas vinculadas a la física son las más interesantes. Yo no soy muy partidario de hacer investigaciones superabstractas, que solo puedan entender media docena de matemáticos”, opina el argentino, muy vinculado a España y miembro del comité científico asesor del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en Madrid.
El investigador impulsó una exitosa escuela de verano de matemáticas junto a Ernest Luch
El investigador recuerda que su primera visita a la capital española fue en 1984, en plena explosión contracultural tras el franquismo, aunque sus intereses eran otros. “La movida madrileña no era tan importante como la comida madrileña”, bromea. Caffarelli desnudó las interacciones entre sólidos y líquidos con ayuda de colegas españoles, como Antonio Córdoba, Ireneo Peral, Juan Luis Vázquez y Fernando Soria. Córdoba, exdirector del ICMAT, califica de “clásicas y revolucionarias” las contribuciones del argentino en el campo de las ecuaciones en derivadas parciales, unas herramientas empleadas en la descripción matemática del mundo físico protagonista de la vida diaria, como los fluidos en movimiento. El bonaerense es el primer latinoamericano que gana el Premio Abel, un galardón establecido en 2002 por el Gobierno noruego para cubrir el vacío matemático de los Nobel.
Caffarelli y Córdoba coincidieron en Princeton con otro español, el economista Ernest Lluch, padre de la sanidad pública universal en España —como ministro en el primer Gobierno socialista— y rector entonces de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Los tres idearon una exitosa escuela de verano de matemáticas en el Palacio de la Magdalena de Santander, que terminó cuando la banda terrorista ETA asesinó de dos tiros en la cabeza a Ernest Lluch, en el garaje de su casa, el 21 de noviembre de 2000. Córdoba recuerda que Caffarelli llegó a comprarse una parcela en la sierra madrileña, en Soto del Real, para construir una casa junto a su esposa, la también brillante matemática Irene Martínez Gamba. Finalmente, la pareja se quedó en Estados Unidos.
El investigador argentino recuerda con nostalgia aquella época. “Madrid fue, científicamente, uno de los lugares más interesantes, quizás porque era una combinación de hacer matemáticas y la vida muy amable que teníamos entre nosotros. Hablar la misma lengua hacía mucho más fácil tener discusiones científicas profundas”, rememora. Caffarelli ha pasado trimestres enteros en la capital desde los años ochenta, en estancias de investigación en la Universidad Autónoma de Madrid, pero nunca acabó con un vaso con hielo tras sus jornadas matemáticas. “Si uno quiere beber, en España se toma buen vino”, comenta entre risas.
Ferraresi afirmó que el plan de inversiones de Edesur se financiará con fondos publicos
El nuevo interventor administrativo de Edesur, Jorge Ferraresi, realizará un diagnóstico de las obras más urgentes en los municipios del Gran Buenos Aires para mejorar la calidad del servicio. El intendente de Avellaneda adelantó a funcionarios y directivos de la empresa que el plan de inversiones que precisa la distribuidora saldría de fondos del propio gobierno.
El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, que esta semana fue designado como interventor administrativo en la distribuidora Edesur, anunció que realizará una consulta a los municipios del conurbano para determinar las obras más urgentes que necesitan hacerse para reducir los cortes de luz y mejorar el servicio, que se vio seriamente afectado en la ola de calor que se registró en marzo. Según pudo averiguar EconoJournal, los fondos para realizar estas obras saldrán del Tesoro y no de la compañía Edesur. Fuentes cercanas a la distribuidora aseguraron a este medio que “se va a elaborar en conjunto un plan de obras específicas en algunos municipios y (el nuevo interventor) conseguirá los fondos”. Desde el ENRE relativizaron, sin embargo, esa información y afirmaron que desde el ente “solo hemos afectado el porcentaje obligatorio a inversiones que figura en la resolución de tarifas de 2023”.Municipios
Ferraresi presentará el plan de obras la semana que viene, luego de realizar un diagnóstico con los intendentes. “Vamos a trabajar rápidamente para tener un diagnóstico de la atención que necesita cada barrio y así implementar un plan de abordaje para beneficio de la gente durante los próximos días”, indicó el nuevo interventor. Hasta el momento no se conoce cuál será el monto total de estas inversiones ni qué ocurrirá con las obras en los barrios más afectados de la ciudad de Buenos Aires bajo el área de concesión de Edesur, que tienen la misma urgencia.El canciller de Lula afirmó que Brasil defiende el pedido de Argentina para ingresar a los BRICS
Tormentas de arena y pequeñas particulas cubren Pekin y el norte de China
La contaminación atmosférica alcanzó niveles muy altos el miércoles en Pekín debido a una tormenta de arena que cubrió otras partes de China de una neblina anaranjada y nociva para la salud.
El índice oficial de calidad del aire en la capital china se situó a 500, el nivel máximo registrado, que es sinónimo de “contaminación grave”. Datos no oficiales evocaban un nivel de contaminación dos veces peor.
Las autoridades pekinesas emitieron alertas meteorológicas y recomendaron a la población reducir sus actividades al aire libre.
En algunas zonas del norte y noroeste de China, especialmente en la región semidesértica de Mongolia Interior, el fuerte viento y el polvo suspendido tiñeron el cielo de un inquietante color naranja.
Según las autoridades, esta contaminación está provocada principalmente por las llamadas mini partículas PM10 (con un diámetro inferior a 10 micrómetros), que pueden inhalarse y agravar problemas respiratorios.
Los habitantes de las zonas afectadas deben “protegerse bien del viento y la arena y cerrar puertas y ventanas”, recomendaron los servicios meteorológicos, que aconsejaron llevar mascarillas en el exterior.
Los niños, los ancianos y las personas con alergias respiratorias deben “limitar sus salidas”, agregaron.
Las tormentas de arena son frecuentes en el norte de China en la primavera boreal, cuando el viento levanta el polvo en esta zona relativamente seca del país.
Presentan en Japón una vacuna argentina capaz de tratar el melanoma
Massa pesifica los activos en dolares de los organismos estatales y los volcará al mercado
El Ministerio de Economía obligará a los organismos públicos nacionales a vender sus bonos en dólares y canjearlos por nuevos títulos en pesos, que emitirá el Tesoro para dar liquidez al CCL y al dólar MEP
El Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) pondrán en marcha a partir de hoy una nueva estrategia para lograr tres objetivos concretos: conseguir financiamiento para cubrir el déficit del año, estabilizar los tipos de cambio financieros y retirar pesos de circulación. Para ello, se pesificará deuda en dólares de los organismos estatales –como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses– y la privatizará, ya que obligará a esos entes a vender los títulos en dólares al mercado para dar liquidez al contado con liquidación (CCL) y al MEP.
El Tesoro publicará mañana un decreto que obligará a todos los organismos públicos nacionales a canjear su deuda soberana en dólares bajo ley internacional –los bonos globales (GD)– por nuevos bonos en pesos que emitirá el Tesoro. Esto equivale a US$4000 millones, según dijeron fuentes oficiales. “Vamos a absorber globales, para bajar la deuda externa argentina en US$4000 millones y las vamos a deslistar. Esto achica la emisión y mejora el valor de esos bonos en dólares”, explicaron en el Palacio de Hacienda.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía también obligará a los organismos a vender los bonos en dólares bajo legislación local –los bonares (AL30, AL35 y AL38)– en el mercado a privados, para darle liquidez a los tipos de cambio financieros y, de esta forma, quitarle presión a la brecha cambiaria. “El Ministerio de Economía concentrará el manejo de esos instrumentos, que hoy están diseminados en distintos organismos del sector público, en coordinación con BCRA”, dijeron fuentes cercanas al ministro Sergio Massa.
El mismo Ministerio de Economía publicará un cronograma con las licitaciones que deberá hacer cada ente público. Con los pesos que obtengan estos organismos, podrán ir al Tesoro a comprar nuevos títulos, lo que a su vez le permitirá al fisco obtener fondos frescos para financiar el déficit. Según indicaron en el equipo de Massa, Hacienda espera obtener de esta manera alrededor de $2 billones en los próximos 120 días.
“En años electorales, el proceso de cobertura en instrumentos en dólares aumenta. También la sequía y la situación financiera internacional pone más presión al mercado cambiario. Nosotros nos estamos anticipando para que [la presión dolarizadora] no nos agarre en julio. Si no nos anticipamos, cuando lo vamos a buscar es tarde. Además, con el canje y las licitaciones, más lo que el Fondo Monetario Internacional habilite de adelantos transitorios, tendríamos el financiamiento cubierto. Eso dejó de ser un problema”, dijeron, con entusiasmo, fuentes cercanas a Massa.
El Palacio de Hacienda busca así también absorber pesos de la economía, porque, según estiman, bajará la necesidad de pedir adelantos transitorios del Banco Central y de obtener más financiamiento neto de las licitaciones de deuda.
“Esta iniciativa apunta a colocar en el mercado una parte de los AL para generar profundidad; que el Mecon, en coordinación con BCRA, concentre el manejo del resto de los AL que no se colocaron en el mercado, y retirar del mercado bonos GD. De esta manera, Mecon va a contar con capacidad de actuar en el mercado de dólares financieros sin afectar las reservas”, dijeron en el Palacio de Hacienda.
Según cálculos oficiales, la deuda total en dólares intrasector público equivale a US$35.000 millones, aunque no todos esos títulos se podrán a disposición del mercado. “Queremos reducir la volatilidad de los tipos de cambios financieros, porque cuando miran todo el sector público, dentro del Estado hay más de US$35.000 millones en instrumentos en dólares”, dijeron.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central emitirán resoluciones complementarias para reducir las restricciones que tenían fondos comunes de inversión, Alycs y empresas para operar con los dólares financieros. Por ejemplo, hasta ahora, aquellas empresas que compraban MEP o CCL no podían luego acceder al mercado único y libre de cambios (MULC). “Se busca levantar algunas restricciones cambiarias, como primer paso hacia un principio de normalización”, dijeron en el Palacio de Hacienda.
El anuncio se da luego de otra jornada tensa en el mercado financiero, donde el blue subió ocho pesos y cerró cerca de los $400, a $394. Los tipos de cambio financieros también habían arrancado el día en alza, aunque después se estabilizaron y cerraron las cotizaciones por debajo del día anterior.
El equipo de Massa espera de estas medidas “absorber excedentes de pesos que de otra manera presionan sobre la inflación” y “reducir deuda en dólares bajo legislación extranjera”, según indicaron.
En el decreto que saldrá publicado en las próximas horas, Economía dará a conocer los nuevos bonos en pesos que se podrán a disposición para que los organismos estatales hagan el canje obligatorio de sus instrumentos en dólares. Se trata de bonos de distintos plazos y entre los que se ofrece tasas fijas, atadas a la inflación y al tipo de cambio.
Mañana temprano, el ministro de Economía y su equipo recibirá a representantes de bancos, fondos de inversión y compañías de seguros para explicarles las nuevas medidas y pedirles que faciliten los mecanismos para que todos puedan operar en el mercado.
“Querems seguir consolidando el programa financiero del Tesoro y, de esa forma, continuamos el camino de estabilización para superar la crisis de junio 2022″, dijeron en el Palacio de Hacienda.
Sofía Diamante
¿Desdoblamiento cambiaro? Pro y contras
ABF
Convocan para el «Sello de Buen Diseño» la Secreteria de Industria. Mostramos destacados de años anteriores
Este es el holter cardiológico con conectividad inalámbrica de la empresa Ekosur. Las PyMEs de equipamiento médico, las que nos salvaron la vida en pandemia, compiten en todo el mundo por calidad y diseño, y con apoyo del Estado, ofrecen soluciones integrales en varios países.Abrió la convocatoria del Sello de Buen Diseño de @produccion_arg y lo festejo con un hilo de algunos productos distinguidos de la última edición. Las PyMEs argentinas PRODUCEN DE TODO. pic.twitter.com/g5VQ7MU9M2
— Pablo Bercovich (@BercovichPablo) March 21, 2023




Proponen instalar un radar Estadounidense en Tierra del Fuego
- «Estamos comprometidos con nuestros socios en Argentina y nos entusiasma poder contribuir con la industria espacial aquí y en América del Sur en general».
📡🛰️🇦🇷 Durante el Argentina National Space Day en nuestra Embajada, Daniel Ceperley, CEO de LeoLabs anunció su inversión en Tierra del Fuego en radares destinados a monitorear la actividad satelital. pic.twitter.com/Vah7qZlstA
— Embassy of Argentina in USA (@ARGinUSA) March 14, 2023
Indonesia aprobo el trigo HB4, desarrollado por la Doctora Raquel Chan
🇮🇩 Indonesia aprobó el Trigo HB4® para uso humano y animal y es una muy buena noticia. Se trata de uno de los principales importadores de este cereal a nivel global y el principal destino de exportación de trigo argentino desde 2016, después de 🇧🇷. Abro hilo: pic.twitter.com/DJOU041bKo
— Gabino Rebagliati (@gaboreba86) March 14, 2023
La saga de la Argentina nuclear – LII
LA PRIMERA PARTE DE LA SAGA TERMINA AQUÍ. LA SEGUNDA SE ESTÁ ESCRIBIENDO.
Daniel E. Arias
Depredando el Mar Argentino
¿Es pesca ilegal?
Ante la falta de una organización regional de ordenación pesquera en el espacio marítimo limítrofe a la ZEEA, las actividades que realizan los buques extranjeros por fuera de la milla 200 no cumplen con los aspectos de la definición de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (Indnr) establecida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y, por ello, no son consideradas ilegales. La pesca ilegal, entonces, se determina cuando los buques de flota extranjera ingresan a capturar especies, y no solo navegar, a nuestra zona económica sin autorización.
Si bien la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) introduce disposiciones relativas a la conservación de los recursos vivos del mar y delimita la jurisdicción de los espacios marítimos, la falta de una regulación regional implica que no haya determinaciones sobre cuotas de capturas y vedas de pesca por fuera de la milla 200 y eso supone un problema: la sostenibilidad de las especies marinas.
“Desde el momento en que, fuera de la ZEEA, estas actividades pesqueras están desreguladas, deben ser consideradas depredatorias. Producen daños ecosistémicos y ambientales de magnitud desconocida”, remarcan la doctora Marcela Ivanovic, jefa de Pesquerías de Cefalópodos; la doctora Claudia Carozza, directora nacional de Investigación; y el director de Pesquerías de Invertebrados y Ambiente Marino, el doctor Gustavo Álvarez Colombo del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (Inidep).
“Los países del Atlántico Sudoccidental deben tomar conciencia de la gravedad de la situación y del peligro real para el ecosistema regional y adopten, Uruguay, Brasil y Argentina, una forma de cooperación regional para regular los espacios marítimos internacionales adyacentes a sus zonas económicas exclusivas bajo figuras de ordenamiento que no afecten el reclamo de soberanía de la Argentina sobre las Islas [Malvinas].”, explica Juan Redini, armador del buque potero “Villarino” -una de las 73 embarcaciones que componen la flota nacional- y presidente de la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA).
Una oportunidad de controlar la sobrepesca y de preservar los recursos de los mares se abrió a principio de mes, con la celebración del tratado Global de los Océanos, un acuerdo histórico tras 10 años de negociaciones, por el que se pretende convertir el 30% de los océanos en zonas protegidas para 2030, con el objetivo de salvaguardar y recuperar la naturaleza marina.
Sin embargo, Flavia Broffoni, activista ambiental y cofundadora de XR (Extinction Rebellion), se muestra escéptica ante este nuevo tratado internacional. “No hay forma de que se regule la pesca en alta mar en tanto no haya un control. Lo que más me interesa como activista es ver cómo estamos tomando parte en los grandes conflictos ambientales. La pregunta es, ¿cómo tensionar esa voluntad política que no llega? Ya no negociamos más, debemos pasar a la desobediencia civil pacífica contra la crisis climática”, enfatiza.
El Illex Argentinus
Estos cefalópodos tienen un ciclo de vida de aproximadamente 1 año. Pasados los 8 meses, y luego de que las concentraciones reproductivas produzcan el desove dentro de aguas nacionales, se desplazan en sentido de la corriente marina dirigiéndose hacia el talud continental. En general, el cardumen sobrepasa el límite exterior de la ZEEA donde barcos de bandera extranjera capturan esta especie migratoria. Las mayores concentraciones de esta flota, se producen entre los meses de febrero a abril, con registros de casi 500 buques pesqueros extranjeros en operaciones.
“Las flotas pesqueras -en su mayoría de bandera china y en menor medida españolas, taiwanesas y coreanas- llegan del Océano Pacífico para cruzar al Atlántico a través del Estrecho de Magallanes en busca de calamar, merluza y otras especies ictícolas. Se trata, casi en su totalidad, de buques poteros, aunque también se detectan barcos arrastreros y palangreros de diferentes nacionalidades”, detalla el Prefecto Mayor Alfredo Oscar Panozzo, jefe del Servicio de Tráfico Marítimo de la Prefectura Naval Argentina (PNA).
Los buques poteros realizan sus actividades extractivas durante la noche. Con máquinas automáticas, pescan por medio de líneas de tanzas y potas (señuelos), especialmente diseñadas sobre la base del comportamiento de los calamares.
La poderosa iluminación de las lámparas ubicadas sobre la cubierta del barco hace que el cardumen de calamar se concentre durante la noche debajo del casco del buque, lo que facilita su captura. “Se trata del arte de pesca más selectivo, dado que solo se puede pescar calamar, y no otras especies”, precisa Panozzo.
¿Cómo se patrulla la ZEEA?
La PNA posee cinco embarcaciones con las que se realiza el control de la actividad pesquera dentro de las 200 millas y su zona adyacente en los aproximadamente 700 kilómetros del litoral marítimo (Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca y Puerto Madryn). Una guardia que funciona las 24 horas y los 365 días del año patrulla la zona de manera alternada por dos semanas.
El patrullaje marítimo se complementa con un sistema integral de vigilancia electrónica denominado Sistema Guardacostas, aplicado al control y vigilancia del mar. Este Sistema de Información Geográfica (GIS) permite la detección y seguimiento de los buques en los diferentes espacios marítimos, incluso de aquéllos que apagan sus AIS para no ser detectados.
“Tenemos más infracciones de buques argentinos que de extranjeros. Las infracciones de los buques argentinos son por navegar o pescar en zona de veda, o por excederse en los cupos de captura -detalló Panozzo-. A lo largo de 4 años, hubo 450 infracciones de buques argentinos y solo tres de buques extranjeros, de los que fueron capturados dos de nacionalidad china y uno portugués”.
Perjuicios para la industria nacional
Según cifras del Consejo Federal Pesquero (CFP), organismo encargado de definir la política pesquera del país y el principal regulador de la actividad pesquera marítima a nivel nacional, la industria pesquera es el octavo complejo exportador que mayor cantidad de divisas genera en el país. Entre el 93% y el 97% de los productos pesqueros que se desembarcan en puertos argentinos son destinados a los mercados internacionales.
Juan Redini no duda en identificar lo que, para él, es el principal perjuicio de que flotas extranjeras pesquen en el límite de la milla 201: la competencia desleal.
“Nos cuesta el 100% más tener el barco en el mar. Pagamos impuestos y no tenemos el combustible subsidiado. La flota china tiene subsidios en el combustible, paga salarios de US$100 mensuales y no descarga en puertos, sino que transborda la carga en alta mar a barcos frigoríficos. Para nosotros, cada descarga de la bodega implica US$170.000 y pagamos salarios bajo convenio colectivo. No hay manera de competir con los costos de esa flota”, enfatiza Redini.
El mercado en donde operan, además, es el mismo. Tanto la flota china como la nacional venden su producto, con mayor o menor nivel de procesamiento, a Japón, China, la Unión Europea y Estados Unidos. Por eso, el armador del buque “Villarino”, repite: “Nuestro negocio no depende de nosotros, sino de lo que pescan otros con nuestro recurso”.
Y explica: “Entre 2014 y 2015 se capturó 1.000.000 de toneladas de Calamar. 300.000 toneladas por buques argentinos, y 700.000 de extranjeros, por fuera de la ZEEA. Por eso, muchos se fundieron, dado que el precio del calamar descendió abruptamente”.
Ante la imposición de un nuevo arancel del 16% para notebooks: Aumentaron en promedio un 37,5%
Estudian como diversas plantas nativas ayudan a repeler a los insectos
- Investigadores del BioLab, perteneciente a la provincia de Misiones, trabajan en la elaboración de repelentes a partir de la flora nativa de la selva misionera.
- Buscan agregar valor a un recurso disponible en la región y producir alternativas eficaces contra vectores de enfermedades, como el mosquito que transmite el dengue.
Argentina empieza a crear su propio banco de datos genéticos

Matías Alonso
La saga de la Argentina nuclear – LI
El Gran Comunicador Ronald Reagan y su gabinete, todos en actitud natural.
Tras la Guerra de Malvinas, un alto oficial de la Marina de los Estados Unidos con una “papa” irremediable de páncreas, en su agonía le pidió perdón a su oncólogo y amigo: había debido pasarle a la Royal Navy la posición del ARA Belgrano, posteriormente torpedeado y hundido por el submarino HMS Conqueror.
La historia viene a cuento. Tras otro torpedeo seguido de hundimiento, el de CIFRA, nave insignia de la electrónica argentina, perpetrado sucesivamente por Celestino Rodrigo al destruir el mercado interno y luego por José Martínez de Hoz al abrir las aduanas, el presidente Ronald Reagan también nos hundió también la balsa salvavidas: Brasil.
En 1986, los primos brasucas nos habían remplazado como potencia informática regional. Su país era el 6° mercado mundial de hardware y software. Con no poca envidia, uno veía computadoras brasileñas en todos los aeropuertos de los primos, pero también en las oficinas públicas y las empresas privadas. Era bastante impresionante.
Y era un poquito esperanzador: fogoneados por el Secretario de Ciencia de la Argentina y las cámaras empresarias paulistas y paranaenses, los vecinos se habían asociado a nosotros en la ESLAI, la Escuela Latinoamericana de Informática. Les interesaban nuestros recursos humanos y nuestra capacidad de reproducirlos. Perdidas nuestras industrias electrónicas, capaz que con la ESLAI al menos salvábamos eso, los cerebros y la fábrica de los cerebros en informática. Podía ser un huevo desde el cual resucitar.
En medio del auge informático brasileño, el 15 de agosto de 1986, según información ya desclasificada por EEUU, Ronald Reagan reunió su gabinete para encarar un próximo “encuentro cumbre” con su contraparte brasileña, Jose Sarney.
Esta reunión terminó con toda esperanza de un Mercosur Informático.
Trato de resumirla:
William Casey, el director de la CIA, tildó al nuevo presidente brasileño de izquierdista, un crítico de la política de EEUU hacia Cuba y hacia Angola, opuesto además al régimen racista de Pretoria (pilar militar yanqui en África), y de yapa renuente a aplicar los programas de ajuste del Fondo Monetario Internacional. El espía en jefe de la CIA también acusó a Sarney de estar desarrollando vínculos comerciales con la URSS y de proponer una “Zona de Paz en el Atlántico Sur”, es decir, la exclusión de la 4° Flota de la Armada estadounidense en el área. Sarney incluso acababa de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba.
El Vicesecretario de Estado, John Whitehead, abundó con que Brasil generaba centenares de asuntos irritantes en lo económico: estaba armando lío en la última ronda de los acuerdos de tarifas GATT, ignoraba abiertamente a los acreedores del Club de París y copiaba sin pagar patentes farmacológicas estadounidenses…
El almirante John Pointdexter, consejero de seguridad de la Casa Blanca, sopesó la seriedad del caso: Brasil, dijo, aunque el estadounidense de a pie no tiene la más peregrina idea de ese país, ocupa la mitad de Sudamérica, ya era la 8° economía del mundo por tamaño, y su PBI registraba un crecimiento del 8% anual, entonces el mayor del planeta (sí, más alto que el de China entonces). Whitehead dejó caer que con semejante rampa de crecimiento a Brasil le sobraba dinero y que no tenía que pedirle nada al FMI, lo cual era (sic) un verdadero problema.
El Secretario de Defensa, Caspar Weinberger, opinó que los brasileños fabricaban muy buen armamento y se lo vendían a cualquiera, incluyendo países a los que EEUU había decretado el boicot en materia de armas. Y además, que los brasileños seguían negándose a firmar el TNP, o Tratado de No Proliferación de armas nucleares. Y que podían tener algún proyecto “non sancto” a este respecto.
Entrando en materia informática, el attaché comercial Clayton Yeutter le explicó a su presidente que los brasileños creían –erróneamente- poder competir con los EEUU y Japón. Dejó claro que la “reserva de mercado” con que Brasil amparaba su desarrollo en TICs le estaba costando a los exportadores estadounidenses hasta U$ 1000 millones/año (hoy serían U$ 2800 millones) en lucro cesante. En su opinión, se podrían quebrar tales barreras aduaneras gravando en represalia las exportaciones agroindustriales y las manufacturas brasileñas a EEUU. Sólo había que aplicarles el artículo 301. Añadió Yeutter que la cancillería brasileña le había advertido que eso significaría una crisis, y la posibilidad de que Sarney levantara unilateralmente su reunión con Reagan. Todo era posible. Los brasileños tenían la pelota, y debían contestar en 10 días.
Fiel a la imagen que dejó de sí mismo, Reagan no tenía idea de nada de lo dicho, ni siquiera de que Brasil a la sazón tuviera 130 millones de habitantes. Pero estaba interesado en saber si el exdictador militar Joao Baptista Figueiredo seguía vivo, y en ese caso, si se llevaba bien con Sarney.
No, no se llevaban, le contestaron.
Impertérrito, el Gran Comunicador confesó a su gabinete que Figueiredo le había regalado un caballo de salto fantástico, cruza de pura sangre y de Hannaford alemán, capaz de salvar vallas de 6 pies y 9 pulgadas. Y siguió dando detalles del caballo.
Yeutter y los demás presentes esperaron un buen rato a que Reagan terminara sus apreciaciones equinas. Luego remataron los detalles prácticos del “meeting” Reagan-Sarney y de cómo manejar su comunicación a los medios, y también echaron pestes de la prensa yanqui, siempre crítica. Los curiosos pueden leer aquel documento desclasificado aquí:
Luego sucedió un encuentro muy libreteado entre Reagan y Sarney, sin sobresaltos, el 9 de septiembre de 1986. Sin embargo, el 13 de noviembre, El Gran Comunicador anunció sorpresivamente unas tasas mortíferas sobre U$ 107 millones de exportaciones brasileñas de frutas, jugos, cueros, calzado, carnes e incluso aviones de Embraer. Por circuitos más oficiosos, Yeutter le hizo saber a Sarney que del total de compras yanquis a Brasil que se caían, sumando otros ítems, en realidad era de U$ 700 millones (equivalentes a U$ 1915 millones de hoy).
Las cámaras industriales de Sao Paulo enloquecieron.
El New York Times explicó que la ofensa principal brasileña había sido su renuencia a importar el sistema DOS de Mycrosoft “por tener sistemas operativos propios superiores”. Habida cuenta de cómo funcionaba el DOS, era imposible que los primos mintieran. Pero el presidente Sarney reculó en chancletas y cambió la ley informática de 1984, dando fin a un despegue industrial rampante de 8 años. Ahí fue cuando tras habernos torpedeado el barco, los EEUU nos pincharon la balsa.
Hoy Brasil en informática es la sombra de lo que fue, un importador neto. El hardware y el software no figuran en absoluto en los 15 primeros renglones de exportaciones brasucas de valor, aunque sí los aviones (puesto # 10) y los motores tipo turbojet (puesto #15).
Es sorprendente la autoridad de Bill Gates en estas tierras.
El asunto es que la informática es una industria pintada para un país con buenos recursos humanos y ni un mango para invertir en fierros, como la Argentina. Ninguna otra industria saca tantos conejos de tan módica galera como ésta. Para hacer software exportable casi toda la inversión es en personas y sueldos: un equipo de diseñadores, otro de testeadores para eliminar «bugs», y un tercero para terminar de exterminarlos cuando el programa sale al mercado y aparecen los problemas escondidos.
Es un proceso parecido al de la creación de un antibiótico o una vacuna, pero sin gastos de planta farmoquímica o biotecnológica, ni de estudios carísimos de fase para el licenciamiento. No estás condenado al éxito pero si sos bueno en informática, exportás y cobrás a lo grande.
La ESLAI funcionó entre 1986 y 1990 en el casco de la vieja estancia que sorprende a los visitantes del bosque remanente del Parque Pereyra Iraola, a 40 km. de Baires y a 10 de La Plata. Copió, no sin mucha discusión previa (las universidades argentas y brasucas estaban llenas de antinucleares) el modelo de funcionamiento del Instituto Balseiro de la CNEA: becas que cubrían alojamiento en el sitio, comida y un estipendio de viajes y salidas, inmersión total en el estudio, y unos exámenes de ingreso tan bravos que sólo los pasaba el 15% de los aspirantes.
La carrera de especialización duraba unos dos años, el cuerpo de profesores era binacional, como el alumnado, pero además había profesores visitantes de las universidades e industrias informáticas de Francia e Italia. El alumnado nunca excedió las 60 personas, y aunque la exigencia era demoledora, a fuerza de dedicación exclusiva y motivación económica lograba egresar el 90%. Y a casi todos esos les fue BIEN.
Los exalumnos y exprofesores hoy son todos canosos y tienen impresionantes trayectorias en las empresas privadas y reparticiones públicas informáticas de Brasil y de Argentina. Es difícil leer sus recuerdos de la ESLAI sin recordar que el Balseiro fue cuna de las industrias tecnológicas más diversas de nuestro país, nucleares, espaciales, petroleras y sigue la lista.
Copio el testimonio del Dr. Hugo Scolnik, profesor invitado de la ESLAI, nuestro mayor criptógrafo, y jefe de seguridad informática del mayor data center de la Argentina: el de la empresa estatal de telecomunicaciones ARSAT.
«Comenzando porque el modelo que tomó, discutido en su momento, fue el del Instituto Balseiro. Las clases eran intensivas, los alumnos tenían alojamiento permanente en un ambiente muy tranquilo y se generaban vínculos de amistad muy buenos. Tuvo la contribución de docentes de Argentina y del exterior, que estuvieron presentes trayendo ideas muy interesantes sobre la enseñanza de la informática. Un ejemplo de esas ideas fue diseñar los algoritmos en pseudocódigo y después había ficheros donde tenías en cuenta si ese pseudocódigo lo querías implementar en C, Fortran, Pascal o lo que fuese, tenías una ficha que te decía cómo hacerlo. A la gente se le abrió bastante la cabeza con este tipo de propuestas para no estar tan dependientes de un determinado lenguaje y encontrar un modo más general de resolver los problemas. En definitiva, de la ESLAI fueron surgiendo algunas personas que después tuvieron muchísima influencia en la enseñanza de la computación o en la creación de empresas de software».
Scolnik dixit.
En otras palabras, eso era una jabonería de Vieytes, un multiplicador de divergentes bien formados e informados, la clase de gente que puede estorbar ventas cuando llega a áreas de gobierno o a la dirección de grandes empresas, un granito de arena en el ojo de cierta firma estadounidense que ya venía monopolizando el mercado mundial de PCs con productos berretas pero caros.
Fue arribar Carlos Menem a la presidencia y el Dr. Raúl Matera a la Secretaría de Ciencia y Técnica, y ambos cerraron la ESLAI en octubre de 1990. Es notable la urgencia con que procedieron, a apenas 9 meses de sus nombramientos. Debían estar muy motivados.
Una historia de ESLAI contada por la UBA, aquí.
No alcanza con una masa crítica de expertos para fundar una industria innovadora. Tiene que haber una voluntad estatal de sostenerla y defenderla, y eso tal vez (sin garantías) haga que pinte capital privado y se juegue por ella. La ESLAI suministró expertos, sin llegar a una masa crítica, pero le tocaron malos tiempos tanto para la electrónica brasuca, trascartón del exterminio de la nuestra a cargo del Doctor Joe.
Si alguien cree que insinúo que un país que deja la tecnología nuclear, la aeroespacial, la electrónica, la informática y las biociencias en manos extranjeras tiene toda la vocación de evaporarse como estado-nación, la respuesta es: “Sí”. Somos prueba semiplena.
Sin embargo, para volver al carozo atómico de esta saga, conviene recordar por qué nos negábamos a firmar el TNP, y hasta teníamos un acuerdo tácito con Brasil para que ninguno de ambos países lo hiciera. Pero nunca fuimos proliferadores nucleares, pese a que en 1967 el propio presidente militar brasileño Artur da Costa e Silva literalmente nos empujaba a ello.
Da Costa e Silva no pudo embretarnos en una carrera de armas porque teníamos la pelota nuclear tan dominada en materia de tecnologías civiles, que podíamos darnos el lujo de ignorarlo.
Pudo pasar lo mismo con la electrónica, durante la increíble pero breve aristía de CIFRA, y luego pudimos habernos montado gracias a la ESLAI sobre el impresionante momento de gloria de la informática brasileña. Pero nos bolearon ese segundo caballo también. Y lo hicieron siempre y desde adentro los garcas propios, no los ajenos.
Y todavía cantamos: en 2021 el software se consolidó como tercer rubro exportador, con U$ 6442, un 7,4% de las ventas (declaradas) del país. Hay 455.000 puestos de trabajo, más o menos el 7,4% del empleo privado nacional. Servicios informáticos sumó 129.000 empleos. Y eso pese a que el cuentapropismo (los pibes que trabajan en negro y cobran en el exterior) le resta U$ 1800 millones a las cuentas. No es brillante, dábamos para mucho más. Y sin embargo, qué resiliencia…
Ésta no es una saga tanguera. Llama a resucitar industrias que, mientras en la Argentina sigan existiendo la educación pública en ciencia y tecnología, todavía son posibles. Los recursos humanos son la base necesaria, nos dice el sentido común.
Necesaria pero no suficiente, nos dice la historia.

