Nuevos mapas de la CONAE sobre calidad de aire en base a datos satelitales sobre la provincia de Córdoba. El primero muestra contaminación del aire con partículas de humo de los incendios en Punilla y Santa María. El segundo, contaminación con dióxido de nitrógeno troposférico? pic.twitter.com/8ApNvTo17x
Mapa 1: En color naranja, en el valor más alto de la escala, presencia de partículas en el aire, dispersadas por el viento. Mapa 2: En color naranja oscuro el dióxido de nitrógeno troposférico, componente del humo de los incendios.
Elaborados a partir de datos del sensor TROPOMI del satélite Sentinel-5p de la Agencia Espacial Europea del 7/09/2022.
La Unidad de Emergencias y Alertas Tempranas de la CONAE con colaboración del Instituto Gulich elabora y distribuye estos productos satelitales a instituciones nacionales y provinciales.
Nota de AgendAR: el dióxido de nitrógeno en la atmósfera inferior (tropósfera) se combina con la humedad atmosférica y forma ácido nítrico. Aerosolizado, es un irritante pulmonar peligroso, y en caso de lluvia, un precursor de lluvia ácida, que contribuye a matar árboles, a esterilizar suelos y a corroer la infraestructura de acero y también la de hormigón.
Nuestro portal ha publicado muchas notas a propósito de este tema. Y entre otros aspectos, analizando en forma crítica las propuestas que desde diferentes países hacen al nuestro para vendernos sus aviones de combate.
No creemos que deben rechazarse por principio: nuestra Fuerza Aérea está desguarnecida. Solamente advertimos que comprar aviones caros que sirven para desfiles aéreos pero no para combatir, nos deja indefensos y sin los dólares que cuestan. Ese es un argumento central de las 3 notas recientes que hemos reunido en este Especial.
Pero, repetimos, no estamos en contra de toda compra de aviones de combate, si sirven para combatir y las condiciones son buenas. Justamente, queremos sugerir a nuestro embajador en Pakistán que, frente a la catástrofe climática que azota a ese país, aparece una oportunidad propicia para cambiar alimentos por uno de los pocos cazas multipropósito de generación 4,5 al alcance político y económico de nuestro país.
Pero, como dijimos hace poco, nuestra convicción fundamental es que Argentina tiene que desarrollar sus propias capacidades en las industrias de defensa. Y lo que está bastante más a nuestro alcance es desarrollar drones y sistemas móviles antiaéreos misilísticos.
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Las consecuencias a largo plazo de esta transición demográfica en el sistema de salud, en la sustentabilidad jubilatoria, en los empleos, hasta en la cultura, son difíciles de prever. Pero es fácil darse cuenta que serán muy grandes.
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Argentina es uno de los cuatro países con mayor proporción de población envejecida en la región, con más de 7 millones de personas mayores de 60 años, una proporción etaria que, según proyecciones, escalará a uno de cada cuatro argentinos en 2050, un fenómeno que especialistas se resisten a ver como un «problema sociodemográfico» y reflexionan sobre los desafíos y estrategias necesarias para dar respuestas que atiendan la heterogeneidad de las vejeces.
Aunque a un ritmo menos acelerado que otros países del mundo y de la región, Argentina empezó hace algunas décadas atrás este sostenido camino hacia el envejecimiento poblacional, que obliga a Estados y comunidades a dar ciertos debates generalmente postergados por discusiones de corto plazo.
El demógrafo e investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs) de Córdoba, Enrique Peláez, aseguró que se trata de «uno de los mayores logros de la historia de la humanidad, pero también uno de los mayores desafíos».
Consultado explicó que el envejecimiento de la población es el resultado de un descenso en la tasa de fecundidad, que en Argentina pasó de 3,2 hijos por mujer en 1950 a 2,3 hijos por mujer en 2015; y, en simultáneo, de la disminución de los índices de mortandad en todas las edades, aparejado al aumento de la expectativa de vida, que escaló de 61,4 años en 1950 a 76,5 años en 2018.
Se querían vivir más años y, gracias a avances científicos y tecnológicos, se logró ganarle años a la vida. Sin embargo, en general esto no es acompañado por una valorización de la vejez, en una sociedad que privilegia el ser o parecer joven.
«Nos resistimos a ver el envejecimiento como un problema, como suele ser visto, aunque sí está claro que trae importantes desafíos desde el punto de vista de la organización de las sociedades y las políticas públicas», sostuvo Peláez.
Desafíos que atañen no sólo a los sistemas de jubilaciones, de salud o de cuidados, sino también a la creación de actividades sociales y de participación ciudadana, de trabajo, de educación o lo referido a adecuaciones en las ciudades, las viviendas o el transporte público.
«Ante todo, implica avanzar en un cambio de paradigma, que abandone la visión reduccionista de que la vejez es igual a enfermedad y pérdida de autonomía», dijo la psicogerontóloga Gabriela Williams, coordinadora del dispositivo para personas mayores de la asociación civil Proyecto Suma.
Y continuó: «Ciertamente, es una etapa en la que hay mayor prevalencia de enfermedades, pero la vejez es algo mucho más complejo y heterogéneo que eso».
Es que los años de vida que se ganaron «no son años de vida que ganamos enfermos, los años de vida saludable han aumentado muchísimo también y la mayoría llega bien a su vejez», explicó por su parte Olga Chiadó, gerontóloga y docente de la Universidad Maimónides.
En ese contexto, resaltaron la importancia de propiciar un abordaje biopsicosocial de la vejez, que promueva un envejecimiento activo desde la salud física como también la psíquica y emocional, la autonomía y la participación social, al tiempo que atienda la diversidad en la vejez.
«Parece absurdo aclararlo, pero muchas veces no se tiene en cuenta que no hay dos vejeces iguales, todos envejecemos distinto, de acuerdo a nuestras trayectorias y condiciones de vida y a cómo podemos, sabemos y queremos envejecer», expresó Chiadó.
Las especialistas coincidieron en que resulta indispensable habilitar la palabra y escuchar las demandas de las personas mayores y de sus redes, que no se limitan a demandas por límites físicos sino también deseos, proyectos y expectativas, que «nada de eso se pierde en la vejez».
«Muchas veces se cree que las personas mayores pierden el interés y las ganas de hacer. La realidad es que, excepto que haya ciertas patologías, el cuerpo envejece pero su psiquis no, al contrario, se desarrolla», aseguró Williams.
De cara a una sociedad cada vez más envejecida, destacaron la necesidad de seguir creando programas desde los gobiernos y la sociedad civil que promuevan espacios de inserción social y la posibilidad de recreación, de consumo cultural, de seguir estudiando o incluso trabajando, especialmente cuando se atraviesan duelos por la viudez, la pérdida de amigos o la jubilación.
Son numerosos «los prejuicios que recaen sobre la vejez», pero los especialistas coincidieron en que «uno de los más dañinos es el de pensar que ‘el aluvión de viejos’ que vendrá significará un problema o carga económica» al modificarse la relación entre personas en edades laborales y en edades jubilatorias.
«Transferirlo inmediatamente a una conclusión económica es erróneo y no es más que un prejuicio edadista de asociar a las personas mayores con problemas de salud, dependencia funcional y una carga económica», explicó Sol Minoldo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet.
La socióloga aseguró que es necesario analizar «con más contexto» y ver qué pasó con los cambios en las maneras de producir durante estas décadas, y enfatizó en que no se puede asumir que «una reducción de personas en edad laboral automáticamente implica reducir la capacidad de producir riqueza».
«Cuando hacemos proyecciones de PBI es muy raro que se prevea una caída del mismo por causas demográficas», indicó Minoldo y apuntó que, además, son muchas las personas mayores que «siguen aportando a la producción de riqueza desde trabajos mercantiles y no mercantiles».
Asimismo, la capacidad de consumo de estas personas «se puede sostener con cambios tanto en los bienes y servicios que produzca el mercado, con un mayor peso del consumo de personas mayores, como en aceptar que la inversión en el sistema previsional incremente su peso en el conjunto del gasto social del Estado para que el envejecimiento sea sostenible», sostuvo.
«Nadie quiere que el Estado transfiera a los mayores una mayor proporción de la riqueza. Entonces, el verdadero problema que enfrentamos no es técnico, sino distributivo y ante todo político«, concluyó.
Científicos del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) del CONICET demostraron el efecto positivo de la administración de bacterias lácticas sobre el crecimiento y la ganancia diaria de peso en novillos criados en feedlot.El trabajo fue publicado en Nature.Scientific Reports.
Una necesidad histórica del ámbito ganadero es encontrar estrategias que permitan mantener saludables a los animales y que, al mismo tiempo, estimulen un crecimiento rápido y sostenido de manera de poder reducir costos de producción y satisfacer la demanda.
En ese camino, a partir de la década de 1950, cuando fueron desarrollados los sistemas intensivos de cría de animales de carne (feedlot), se comenzaron a utilizar pequeñas dosis de antibióticos como promotores de crecimiento. Sin embargo, su uso excesivo o indebido contribuyó al desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos, las que causan infecciones muy difíciles de tratar y ponen en peligro vidas humanas, como Escherichia coli O157:H7, responsable del Síndrome Urémico Hemolítico.
Ahora, un grupo de científicos del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) del CONICET y de la Universitá Cattolica del Sacro Cuore, en Cremona-Piacenza, Italia, publicaron un estudio en la revista Scientific Reports en el que demuestran que sumar ciertos probióticos a la dieta del ganado es una manera “prometedora” de reemplazar a los antibióticos como promotores de crecimiento.
Los probióticos son organismos vivos –bacterias lácticas, bifidobacterias, bacilos o levaduras con capacidad inmunoestimulante– que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un efecto fisiológico benéfico en la salud de quien los ingiere al mejorar el balance de la microbiota (antes llamada flora intestinal). A diferencia de los antibióticos, que destruyen tanto bacterias dañinas como benéficas, los probióticos son capaces de promover el crecimiento de cepas o especies de bacterias benéficas en el intestino a expensas de otras menos deseables.
“Entre las estrategias de reemplazo de antibióticos en animales de carne criados en sistemas intensivos, el uso de aditivos alimentarios que afecten favorablemente la salud y performance animal, particularmente a través de la modulación de la microbiota gastrointestinal, generó gran expectativa a nivel de investigación. El uso de bacterias lácticas ha sido y sigue siendo el objeto de estudio del CERELA”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir una de las autoras de la investigación, la investigadora superior de CONICET y doctora en Química Graciela Vignolo.
Vignolo agregó: “Al suplementar con estos probióticos las dietas de bovinos vimos incrementos en la productividad a través de una mayor estabilidad bacteriana del ambiente ruminal, órgano esencial para la digestión de nutrientes; la reducción de bacterias patógenas en el tracto gastrointestinal; la estimulación del sistema inmune; y un mayor rendimiento de carne, entre otros beneficios”.
Práctica prometedora
En la Unión Europea, el uso de antibióticos para estimular el crecimiento del ganado vacuno está prohibido desde 2006. En la Argentina, la reciente sanción de la Ley de Prevención y Control de la Resistencia Antimicrobiana apunta a la eliminación “gradual” del uso de antimicrobianos como promotores del crecimiento en la industria ganadera y avícola y, de hecho, el SENASA prohibió en 2018 el uso del antibiótico monensina con ese fin, permitiendo solo su administración terapéutica. “Pero debido a la ausencia de sucedáneos que estimulen el aumento de peso y el mantener un buen estado de salud de los animales su uso en el país todavía persiste”, aseguró Vignolo.
Para determinar los efectos benéficos de las bacterias lácticas probióticas, el grupo liderado por Vignolo y Fatima Nader, Investigadora Superior de CONICET en el CERELA, realizó estudios con animales en un feedlot de la provincia de Santiago del Estero: les administraron Limosilactobacillus fermentum CRL2085 y Limosilactobacillus mucosae CRL2069 durante diferentes períodos del desarrollo de los bovinos.
Las bacterias lácticas fueron producidas en gran cantidad en la planta piloto del CERELA para ser luego administradas a bovinos separados en lotes con igual número de animales, y se adicionaron sobre el alimento vertido en las bateas para cada grupo animal.
A diferencia de otros animales de carne (porcinos, aves), en los rumiantes el foco de acción de los probióticos es el rumen, especie de digestor que depende de la acción microbiana para la degradación de los componentes de la dieta. A fin de evaluar ese efecto en el tracto gastrointestinal bovino, las investigadoras analizaron las modificaciones producidas por los probióticos ensayados en las heces bovinas.
Se recolectó la materia fecal de cada animal en diferentes periodos de tiempo durante 163 días. Las muestras de heces fueron luego sometidas a extracción de ADN total y análisis mediante una secuenciación de alto rendimiento para identificar los grupos bacterianos presentes. Estos fueron comparados con el “microbioma núcleo” de bovinos alimentados sin probióticos.
En los animales que recibieron las bacterias probióticas no se evidenciaron efectos sobre la diversidad de la microbiota intestinal, aunque “el análisis permitió detectar mayor presencia de organismos reconocidos como benéficos para la salud y el bienestar animal, como diferentes géneros de bacterias lácticas, bifidobacterias y fecalibacterium”, resaltó Nader, especialista en microbiología y biotecnología de bacterias lácticas.
Por su parte, Cecilia Fontana, investigadora del INTA y de la Universitá Cattolica del Sacro Cuore, aseguró: “Encontramos un efecto positivo sobre el incremento en los parámetros biométricos peso y ganancia diaria de peso. Además, la presencia de probióticos en la dieta permitió una importante reducción de E. colienteropatógenas en las heces, lo que reduce el riesgo de contaminación de la carne y un efecto negativo en la salud de los consumidores”,
Según Vignolo, “la suplementación de bacterias lácticas probióticas en las dietas de bovinos en feedlot representa una eficaz herramienta para el reemplazo de antibióticos como promotores de crecimiento: mejora el estado metabólico-nutricional de los animales, aumenta la performance productiva con reducción del tiempo de estadía en el feedlot (menos costos) y disminuye la emisión de metano al ambiente y de especies patógenas en la carne y productos derivados”.
Para acceder al texto completo del trabajo publicado en inglés, cliquear aquí.
La agencia nuclear de las Naciones Unidas, encabezada por el argentino Rafael Grossi, considera «insostenible» la situación en la planta nuclear de Zaporizhia, ocupada por las tropas rusas, por lo que exigió la creación de una «zona de seguridad» para evitar un posible desastre radioactivo.
Tras la visita de sus expertos, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) concluyó en un informe que todos los pilares de seguridad en la planta nuclear ucraniana de Zaporizhia se han visto comprometidos, por lo que pidió acciones inmediatas para salvaguardar la central y evitar riesgos mayores, como un eventual desastre nuclear.
«Esto requiere un acuerdo de todas las partes», resalta el informe del organismo que tras varios intentos logró acceder a la planta para verificar el real estado de la enorme estructura, que ha sido blanco de ataques desde hace meses en el marco de la invasión de Rusia a Ucrania.
Moscú y Kiev se han acusado mutuamente de atacar con intensos bombardeos la planta, ocupada por Rusia, y desconectada de la red ucraniana en varias ocasiones, la última desde este lunes a la tarde.
Las confrontaciones de ambas partes en torno a la planta han generado alarma entre la población y en la comunidad internacional, ante el riesgo de un desastre nuclear.
Respecto de la posibilidad de un accidente serio, de nivel INES 7 (International Nuclear and Radiological Event Scale) en Zaporizhia, el 8 de agosto en AgendAR publicamos un meduloso artículo de Al Jazzeera, que analiza quizás todas las posibles consecuencias de tal catástrofe (ver aquí). El trabajo del OIEA y de su director, nuestro Rafael Grossi, quien ha pedido la retirada de militares de los bandos en pugna de toda la extensa planta hasta su perímetro externo, es impecable y necesario.
Al final del mismo también dimos nuestro punto de vista: por la ingeniería de esas seis plantas nucleares y de sus píletones de combustibles, e incluso por lo que sería la afectación tanto de Rusia como de Ucrania en caso de un accidente en los números más altos de la escala INES (el 6 y el 7, que suponen contaminación radiológica fuera de la planta), creemos que ese tipo de problema es técnicamente muy improbable, aunque sin duda a al Jazzeera le ha servido para vender su nota por medio Occidente.
Pero improbable no significa imposible.
Después del acuerdo de precios al que se arribó la semana pasada con la cadena hotelera, el Gobierno habilitó en los primeros minutos de hoy, martes 6, el sitio oficial del programa PreViaje 3 para que los argentinos que busquen vacacionar en el país en los próximos meses compren sus hospedajes y estadías y carguen los comprobantes para obtener la devolución del 50%. Los afiliados a PAMI recibirán una devolución mayor, del 70%.
Para acceder a la página de PreViaje 3, conocer las condiciones, los prestadores turísticos habilitados y registrarse para obtener la devolución, cliquear aquí.
En resumen, las personas que viajen entre el 10 de octubre y el 5 de diciembre pueden comprar del 6 al 11 de septiembre y cargar sus comprobantes del 6 al 14 de septiembre.
Quienes lo hagan entre el 1 de noviembre y el 5 de diciembre podrán efectuar sus compras del 6 al 18 de septiembre y cargar sus comprobantes del 6 al 21 de septiembre.
Luego de la carga, el crédito será validado y se acreditará en la fecha del viaje.
Para utilizarlo, las personas beneficiarias recibirán una tarjeta precargada expedida por el Banco Nación y podrán disponer además de la Billetera Virtual BNA+. Quienes hayan utilizado las ediciones anteriores de PreViaje y conserven su tarjeta, podrán utilizarla nuevamente.
Las compras que generan crédito son únicamente las que se realizan ante prestadores turísticos inscriptos en PreViaje, que brindan servicios de alojamiento, agencias de viajes, transporte aéreo de cabotaje, transporte terrestre, alquiler de automóviles y equipamiento, parques, museos y excursiones, entre otros. Una vez recibida la tarjeta, se puede utilizar el crédito en cualquier comercio del sector turístico desde la fecha de inicio del viaje hasta el 31 de diciembre de 2022.
El acceso al beneficio se habilitará una vez alcanzado el monto mínimo acumulado de $ 10.000, compuesto por uno o más comprobantes. El importe mínimo por comprobante es de $ 1000. Los créditos que se otorguen en el marco del programa PreViaje tienen un mínimo de $ 5000 y un máximo de $ 70.000 por persona mayor de 18 años, para compras en los rubros alojamiento, agencias de viajes y transporte. En el resto de los rubros, los créditos tendrán un máximo de $5000 por persona.
El Ministerio de Turismo y Deportes y el Ministerio de Economía de la Nación firmó el lunes pasado un acuerdo con las entidades representantes del sector privado para establecer un cuadro de tarifas máximas para los alojamientos que participen en esta edición de PreViaje. Para ello, se tomaron como referencia las últimas tarifas disponibles de temporada baja en los principales destinos de cada provincia; es decir, la correspondiente a junio o julio de 2022, según las características del lugar. Con ese objetivo, se llevó adelante un relevamiento de cerca de 200.000 precios. La sanción para los alojamientos que no cumplan será la exclusión de PreViaje en su edición actual y las futuras.
Durante las dos primeras ediciones, PreViaje benefició a 5 millones de turistas y tuvo un impacto económico de $165.000 millones.
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“PreViaje fue el gran impulso para iniciar la recuperación del sector a nivel interno luego de su mayor crisis global. Gracias a este programa, nuestros destinos consolidados y emergentes disfrutaron una temporada histórica y extendida. En este escenario pospandemia, lanzamos una versión más focalizada, con el objetivo de incentivar las escapadas durante los meses con menor movimiento”, explicó el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, y dijo que el turismo es uno de los sectores que lidera el crecimiento de la actividad económica y la generación de empleo a nivel federal.
La transición hacia el uso de vehículos eléctricos se está produciendo en todo el mundo y crece en la Argentina, donde los nuevos modelos deben ser probados de manera exhaustiva para asegurar que cumplan con las condiciones de seguridad requeridas, una tarea que en la Argentina cumple el INTI.
Esta transición es un camino que se está produciendo en todo el mundo, a distintas velocidades y no exento de dificultades. El año pasado se vendieron casi 6000 autos eléctricos o híbridos en la Argentina. Si bien no es un volumen alto, es un aumento de casi 150% con respecto al año anterior.
La enorme mayoría de ellos son autos híbridos porque la infraestructura (puntos de carga eléctrica) local todavía es escasa. Dado que el mercado automotor esta atravesado por normativas muy estrictas en cuanto a la seguridad y rendimiento de los vehículos que se comercializan, todos los automóviles producidos en el país deben contar con la Licencia de Configuración de Modelo para recibir una patente, y para ello es necesario contar con la aprobación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en dinámicas y estáticas de seguridad.
En el año 2018, mediante el Decreto 32, se crearon dos nuevas categorías, L6B y L7B, que abarca a las motos de cuatro ruedas y carrocerías con motores eléctricos, popularmente conocidos como citycars, ya que su aspecto y uso es más similar al de los autos pero tienen limitaciones de potencia y velocidades máximas.
Las tecnologías de electromovilidad permiten una variedad de configuraciones: desde vehículos con un motor eléctrico en cada rueda, uno por eje o uno central, hasta contar con baterías de plomo ácido, o de litio, ubicadas en un baúl o en un bajo piso. Cada una de estas decisiones de diseño tendrán un impacto en el comportamiento del vehículo y es el INTI el que debe certificar que cumpla con las normativas de cada categoría legal.
El ingeniero Diego Marino, jefe del Departamento de Desarrollo para la Movilidad del INTI, dijo: “La estructura del vehículo es lo que mantiene la seguridad activa o pasiva y es lo que tiene que pasar las pruebas. Por ejemplo, frenos, o luces, pero también la seguridad de las baterías, a diferencia de un vehículo convencional. Tener baterías homologadas o que se verifique un ensayo de componentes es crucial y es lo que puede generar esta seguridad extra que hay que darle a los vehículos eléctricos”.
Otro componente extra de la electromovilidad son los cargadores y, actualmente, no hay un estándar internacional para la carga de los autos. Los fabricantes de Alemania y Estados Unidos han creado un estándar para la carga de autos eléctricos que está siendo muy difundido pero Japón tiene otro que usan sus fabricantes de autos y está teniendo mucha aceptación entre fabricantes chinos.
Y China actualmente es el mercado en el que más autos eléctricos se venden. A su vez hay unos 10 tipos de conectores diferentes que dependen de la potencia de carga, y si se usa corriente alterna o continua. Y Tesla, pionero de esta industria, tiene su propio conector.
“La Argentina no tiene su propio modelo de cargador pero sí tiene que adoptar un modelo internacional para que la recarga sea accesible para todos. No puede ser que vos tengas un auto y lo puedas cargar solamente en tu casa, sino que tenemos que apuntar a una homogeneidad en cuanto a este componente tan importante. Seguramente se logrará un estándar internacional”, expresó Marino.
Como paso intermedio para la transición a la electromovilidad se está explorando la idea del retrofit, es decir, cambiar el motor de combustión interna de un auto usado por uno eléctrico con su pack de baterías.
Esta opción actualmente está disponible en nuestro país ya que siempre fue posible cambiar el motor de un auto usado y nunca se especificó que debía mantener el mismo combustible, sino que solo se debe respetar la potencia.
Para Marino, “el retrofit es viable, es un acelerador hacia la electromovilidad. Lo definimos así porque disminuye costos en función a un vehículo eléctrico cero kilómetro pero no es la solución de fondo para la electromovilidad. Hay que incentivar el desarrollo de vehículos elétricos puros, pero hay muchos cambios que realizar para la transición hacia la electromovilidad de alguien que está acostumbrado a un vehículo tradicional. Entonces, esa modificación del paradigma del vehículo hay que ir adecuándola.
Los costos y la implementación de las redes de carga, las energías renovables, los controles y la verificación vehicular se tienen que incorporar a esta nueva lógica. El retrofit apunta a buscar una solución económicamente sustentable, que el vehículo mantenga las condiciones de seguridad originales por más que cambie su motorización, con piezas que cumplan la homologación y eso le da la el ok en cuanto a que el componente que se incorpora tenga un cierto grado de control, que es importante, porque se cambia una pieza importante”.
En caso de una transición drástica también aparece el problema del reciclado de los vehículos, porque si se cambiara la mitad de la flota del país a vehículos eléctricos tendríamos gran cantidad de desechos que podrían pasar a chatarra porque no todo se puede recuperar.
Los autos con motorización eléctrica deben respetar la Verificación Técnica Vehicular (VTV) igual que cualquier otro auto que circula por la calle. Desde el Departamento de Movilidad del INTI están escribiendo un manual de buenas prácticas para la conversión de estos vehículos y están dando capacitaciones para el personal de talleres mecánicos interesados en realizar estos trabajos.
“El retrofit es una inversión que extiende la vida útil del auto. El costo de la nafta en comparación con el costo de la energía eléctrica es superior y el grado de utilización del vehículo es similar teniendo en cuenta los cambios en autonomía, esas son las variables positivas. Pero el costo de transformación es alto porque todavía todo es importado. Con una demanda importante y si las empresas empiezan a dar opciones nacionales disminuiría el costo y sería más accesible”, explicó Marino.
Hasta el cierre de esta nota, en la noche del lunes 5/9, se detectaron 22 casos, de los cuales 6 han fallecido; todos ellos son parte del mismo brote.
El resultado de las muestras analizadas por ANLIS-MALBRÁN detectó la presencia del genoma de la bacteria Legionella, que causa neumonía bilateral.
La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, viajó a la provincia de Tucumán acompañada por funcionarios y técnicos de la cartera sanitaria que ella dirige, para brindar apoyo a los equipos interdisciplinarios provinciales que están dando contención al brote de neumonía de reciente evolución.
El encuentro con las autoridades y expertos provinciales se hizo teniendo ya los resultados obtenidos a través de la técnica de secuenciación total del ADN (metagenómica) de las muestras remitidas para su análisis a la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) “Dr. Carlos Malbrán”, que dieron positivo para genoma de Legionella sp.
“Tenemos información preliminar, resta la confirmación definitiva que se realiza a través de estudios serológicos. En 4 muestras (3 respiratorias y una punción biopsia de uno de los pacientes fallecidos) se detectó genoma de la bacteria Legionella quedando pendiente la tipificación de la misma (la sospecha es que sea Legionella pneumophila”, aseguró Vizzotti en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañada por Luis Medina Ruiz, ministro de salud de Tucumán y Eva Jané Llopis, representante de la Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) en Argentina)”.
es muy alta la probabilidad de que se trate de un brote de Legionella posiblemente pneumophila.
Con estos datos recientes, la titular de la cartera sanitaria nacional dio en Tucumán seguimiento al trabajo de los especialistas y seguirá la evolución de los 7 casos que cursan la enfermedad actualmente. A la fecha, 4 de los casos se encuentran internados y 3 en sus domicilios, cumpliendo los protocolos de seguimiento.
Así, la ministra refirió que este brote de neumonía bilateral es originado por la presencia de esta bacteria que se transmite por vía inhalatoria a través de la aerosolización de agua en relación a los sistemas de aire central o de flujos de agua.
“Tiene un impacto más importante en personas con condiciones de riesgo, mayores de 50 años, personas tabaquistas o con algunas otras condiciones crónicas como diabetes o inmunocompromiso o enfermedades respiratorias, que son la mayoría de los casos que han tenido desenlace fatal”, dijo al tiempo que remarcó que “se dispone de un tratamiento antibiótico”.
Contagios
En la misma línea, respecto a las vías de transmisión, cabe destacar que esta bacteria no se transmite de persona a persona, sino a través de fuentes comunes por aerosolización.
Según los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, la estadounidense Cargill lidera el ranking de las exportaciones de granos y derivados del ciclo 2021/22, seguido por la china COFCO. La empresa de capitales argentinos más destacada es la Asociación de Cooperativas Argentinas (A.C.A.).
Argentina es uno de los principales exportadores de granos y derivados del mundo. Por eso, las principales compañías internacionales del sector se encuentran afincadas en nuestro país, algunas de ellas por muchas décadas, y concentran gran parte de los despachos de las exportaciones agrícolas.
La empresa de capitales estadounidenses Cargill es la mayor exportadora de granos y subproductos argentinos en lo que va del año respecto a la mercadería de la campaña agrícola 2021/22. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cerealera presentó Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por 9,67 millones de toneladas hasta el 23 de agosto, de un total de 72,19 millones de toneladas exportadas desde Argentina.
El trabajo detalló que la compañía vendió al exterior principalmente maíz, siendo el segundo mayor exportador del cereal en la campaña 21/22 con 5,2 millones de toneladas, mientras que se ubicó segunda en la exportación de trigo en grano con 2,4 millones de toneladas de ventas declaradas.
Respecto de las ventas de subproductos de soja al exterior, la empresa se encuentra quinta en harina de soja con 1,5 millones de toneladas; y en segundo lugar en aceite de soja con 400.000 toneladas.
El segundo puesto como mayor exportador de Argentina se posicionó el holding de capitales chinos COFCO, con 9,01 millones de toneladas.
La empresa del gigante asiático también se destacó por la venta al exterior de diversos productos agrícolas, que van desde maíz, donde se sitúa tercero en el ranking con 4,4 millones de toneladas en DJVE anotadas, a la vez que en trigo lidera el ranking de exportadores con exportaciones por 2,7 millones de toneladas de la campaña 2021/22. En subproductos de soja se posicionó como sexta exportadora con aproximadamente un millón de toneladas y quinta en las ventas de exportación de aceite de soja con 300.000 toneladas.
La hegemonía internacional se extiende hasta los primeros cinco lugares, ya que a Cargill y COFCO le sigue en volumen la transnacional Bunge, con 7,5 millones de toneladas; seguida por la estadounidense ADM, con 7,4 millones; y Oleaginosa Moreno, controlada por Viterra Argentina, que es de capitales canadienses, con 7,2 millones de toneladas.
En el puesto siete, se ubicó la francesa LDC, con 6,19 millones, mientras que mucho más atrás se encuentran la brasileña Amaggi, con 990.000 toneladas, y la cooperativa francesa CHS, con 640.000 toneladas.
Detalle de las exportaciones de granos. (Bolsa de Comercio de Rosario)
Las empresas argentinas
Más allá de que las firmas internacionales tengan preponderancia en lo que se refiere al comercio de granos y subproductos de nuestro país, las empresas de capitales nacionales también juegan un importante papel. Al respecto, la que más se destaca es la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), en el sexto puesto del ranking total, con 6,4 millones de toneladas. Su mayor participación se dio en las exportaciones de maíz, con 3,2 millones de toneladas, seguida por la de trigo pan con 1,26 millones de toneladas.
Ubicada como octava en importancia se encuentra Aceitera General Deheza (AGD), con anotaciones por 5,6 millones de toneladas. Su principal producto exportado fue el maíz, con 2,77 millones de toneladas, aunque en los productos industriales de soja también tuvo un papel importante, ya que exportó subproductos de la oleaginosa como harina y pellets por 1,9 millones de toneladas y aceite por 355.000 toneladas.
Le siguió en importancia Molinos Agro, con 3,4 millones de toneladas. Sus exportaciones más destacadas fueron maíz con 1,16 millones de toneladas despachadas; subproductos de oleaginosas por 1,7 millones de toneladas; y aceite por 325.000 toneladas. Muy alejado en ventas, cerró el ranking de las principales firmas exportadoras del país la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA) con 281.097 toneladas, mientras que se registraron ventas menores de YPF, Grupo Los Grobos, Syngenta Agro y Mirgor.
A quienes vendan la cosecha de soja entre hoy lunes 5 y el viernes 30 de este mes se les liquidará un dólar de 200 pesos. El gobierno espera que luego de este anuncio los agroexportadores ingresen 1.000 millones de dólares en las próximas 72 horas y 5.000 millones en el mes.
El ministro de Economía Sergio Massa anunció ayer a la noche un “dólar soja” para que el complejo agroexportador acelere la liquidación de divisas y reforzar así las alicaídas reservas del Banco Central. Si se cumplen las expectativas oficiales habrá una mejora de 200.000 millones de pesos en los ingresos fiscales.
“El objetivo es poner incentivos sobre la mesa a partir de un esfuerzo del Estado, con un reconocimiento de precio para el productor de manera muy sencilla y transparente”, aseguró el titular del Palacio de Hacienda en conferencia de prensa. “En términos netos representa lo mismo que si fueran retenciones cero para el productor”, agregó Massa, quien esta semana participará a Estados Unidos para encontrarse con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
Luego de varios días de negociaciones con exportadores y productores agropecuarios, Massa confirmó que “las cerealeras firmaron un compromiso de liquidación por 5.000 millones de dólares garantizados». «Es una ronda lateral del Mercado Único Libre de Cambio, transitoria por 25 días que empieza el lunes y termina el 30 de septiembre». A partir del 1 de octubre, se volverá al sistema anterior.
Massa estuvo solo en el estrado al momento del anuncio, aunque en las primeras filas del microcine de Economía lo acompañaron el titular del Banco Central, Miguel Angel Pesce, el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, y el secretario de Comercio, Matías Tombolini, entre otros hombres de su equipo.
En la sala también estuvieron Juan José Blanchard (presidente de Dreyfus), Roberto Urquía (presidente de Aceitera General Deheza), Vladimir Barisic (presidente de Viterra), Alfonso Romero (presidente de Cofco), Gustavo Idígoras (presidente de CIARA-CEC), José Castelli (presidente de Bunge) y Fernando Cozzi (presidente de Cargill), entre otros.
La expectativa oficial es que se acelere la liquidación de divisas porque el gobierno requiere recomponer el stock de reservas para cumplir la meta acordada con el FMI. El gobierno acordó con el organismo multilateral, como parte de la renegociación de la deuda, aumentar las reservas en 5.800 millones de dólares para 2022; 4 mil millones para 2023 y 5.200 millones de dólares para 2024. Ese objetivo se presenta esquivo. En agosto no solo no acumuló reservas, sino que perdió 520 millones de dólares. El único dato positivo del mes fue que la pérdida se concentró en los primeros siete días hábiles cuando el Central llegó a vender 836 millones. Luego la situación se estabilizó y pudo comprar 316 millones en los últimos 15 días hábiles. Massa busca ahora que este acuerdo sirva para apuntalar esa tendencia.
Incluso ofreció una zanahoria adicional al decir que “aquellos productores argentinos que adhieran al programa en más del 85 por ciento de su tenencia van a tener la oportunidad de seguir participando, en los próximos meses, en otros programas de beneficios”
Solo para la soja
El dólar de 200 pesos es solo para el complejo sojero. Durante la conferencia de prensa le preguntaron a Massa por qué no incluyó al maíz y al trigo. “El 93,8 por ciento del complejo sojero no influye en nuestra cadena de valor local. Es todo exportación. A diferencia de otros productos en los que sí hay influencia en el precio de lo que consumen todos los días los argentinos”, sostuvo.
-¿Y qué va a pasar con otros sectores que tampoco afectan a la canasta de los argentinos como minería y litio? ¿También para ellos va a haber un tratamiento especial? –le preguntaron.
-Lo primero que voy a decir es que el sector agroexportador vino con una propuesta muy agresiva desde el punto de vista del programa de acumulación de reservas que tiene el gobierno. En agosto todo el complejo agro liquidó 3.200 millones de dólares. Cuando solo para el complejo soja plantean liquidar 5.000 millones de dólares en un mes, nos obligan a nosotros a un tratamiento particular.
Dos nuevos programas
Massa anunció que como consecuencia del mayor ingreso de dólares que provocará el acuerdo con los sojeros se pondrán en funcionamiento dos nuevos programas.
Uno es de fortalecimiento para todas las economías regionales con el objetivo de encontrar mecanismos de aumento de exportación a partir de mejores precios y de ayudas y compensaciones. Massa remarcó que no es un plan a futuro, sino que este mismo lunes Bahillo va a convocar a las cuatro entidades de la Mesa de Enlace para comenzar a trabajar sector por sector. “El gobierno pondrá al inicio, antes de la liquidación, 14.000 millones de pesos de los recursos propios de la Secretaría y a partir de ahí es en función de lo que vaya ingresando, pero aspiramos que tenga un volumen superior a los 50.000 millones de pesos de acá a fin de año”.
Otra novedad es que con parte de los recursos adicionales se ayudará a los sectores más vulnerables a través de la ANSES, aunque Massa no dio precisiones sobre este punto.
Cabe observar que la Federación Agraria Argentina (FAA) salió también ayer domingo criticando esta creación de un régimen para el complejo sojero.
El titular de la FAA, Carlos Achetoni, explicó que «se trata de una medida que, para intentar resolver una necesidad coyuntural del Estado, vuelve a brindar beneficios a los mismos actores de siempre».
Achetoni aseguró que le trasladaron esa crítica personalmente al ministro de Economía, Sergio Massa, en las reuniones que mantuvieron.
Tras la media sanción en Diputados, el Senado de la Nación convirtió en ley la Promoción de la Bio y Nanotecnología que prorroga y amplía hasta el año 2034 la Ley N° 26.270, que otorga beneficios fiscales a empresas que realicen inversiones en proyectos innovadores en estos sectores clave para la ciencia y la tecnología.
De su relevancia, escriben Vera Álvarez, presidenta de la FAN, Fundación Argentina de Nanotecnología, y Federico Ariel, vocal del Consejo de Administración.
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El proyecto de Ley de Promoción de la Bio y Nanotecnología, aprobado en la Cámara de Diputados y ahora convertido en ley por el Senado, dispone prolongar el otorgamiento de beneficios fiscales a las empresas que inviertan en estas áreas estratégicas del conocimiento. Su objetivo es promover la inversión en tecnología en diversos sectores de destacada fortaleza en nuestro país, e impulsar la creación de miles de puestos de trabajo en todo el territorio. La Ley original N° 26.270 fue aprobada en 2007 con una vigencia de 15 años y se refería exclusivamente a la Biotecnología Moderna.0
¿Qué es la Biotecnología Moderna?
La Biotecnología es una amplia rama interdisciplinaria de las ciencias biológicas que consiste en toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos. Su desarrollo se basa en conocimientos de la biología, la bioquímica, la microbiología, la bioinformática, la biología molecular y la ingeniería genética. La biología molecular, en particular, es una rama de la bioquímica que gira en torno a lo que conocemos como Dogma Central de la Biología, y que dice a grandes rasgos que el ADN se transcribe en ARN y el ARN se traduce en proteínas. La vida en nuestro planeta se basa en este Dogma Central. El sistema científico argentino se caracteriza por una sólida comunidad de biología molecular en diferentes modelos: plantas, animales, microorganismos. La fortaleza de esta comunidad deriva muy probablemente de la tradición científica argentina en fisiología y en química biológica, que nos ha dado tres premios Nobel, sin ir más lejos.
El gran salto de la Biotecnología Moderna se explica principalmente por los avances en biología molecular, es decir, en una profunda comprensión de la actividad de los genes, que permite modular su expresión para mejorar productos y procesos, así como diseñar vacunas y nuevas terapias génicas. Sin embargo, para transformar conocimientos de biología molecular en biotecnología, -ciencia en aplicaciones tecnológicas-, se requiere de una inversión muy alta y sostenida. Y también requiere de una dinámica vinculación del sistema científico con el sector productivo. Todavía existe una brecha importante entre el potencial derivado de nuestros avances científicos, y la posibilidad real de desarrollar tecnologías que generen riqueza, sustituyendo importaciones e incluso incrementando la exportación de productos y servicios de alto valor agregado.
¿Qué es la Nanotecnología y por qué se incluye en este nuevo proyecto de ley?
La Nanotecnología es la manipulación de la materia a escala nanométrica (con al menos una dimensión del tamaño de entre 1 a 100 nanómetros). Se trata de una interdisciplina porque en ella convergen conocimientos de la química, la física, la biología, la ciencia de materiales y las ingenierías. La nanotecnología comprende el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nanoescala, y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a dicha escala. Cuando se manipula la materia a una escala tan minúscula, presenta fenómenos y propiedades totalmente nuevas. Considerada una tecnología de propósito general por su capacidad de ofrecer innovaciones a industrias muy disímiles entre sí como la medicina, los alimentos y la electrónica, la nanotecnología se ha convertido en un campo de relevancia en el desarrollo científico y tecnológico de los países, y la Argentina no es la excepción. En la actualidad, el país cuenta con 335 grupos en 91 institutos de ciencia y tecnología que desarrollan líneas de investigación en el tema y, a su vez, según el relevamiento realizado, existen 73 empresas nacionales que comercializan productos o procesos con sus aportes o están en proceso de hacerlo. La nanotecnología está presente en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, en barbijos, kits de diagnóstico, vacunas, agroinsumos sostenibles, medicamentos para cáncer, remediación de aguas contaminadas, entre otras cosas.
La inclusión de la Nanotecnología al régimen favorece a un área de desarrollo horizontal y multipropósito de la Economía del Conocimiento que puede generar avances y nuevas tecnologías para un gran número de sectores productivos, como salud, textil, microelectrónica, ambiente, químico, energías renovables y agroindustrial, entre otros.
¿Se relacionan la Bio y la Nanotecnología?
La complementación de la Bio y la Nanotecnología en esta iniciativa resulta superadora y creativa. Se trata de disciplinas que dialogan en permanencia. Podríamos mencionar como ejemplo al desarrollo de vacunas de tecnología de ARN en el contexto de la pandemia. Estas nuevas tecnologías derivan de la biología y la bioquímica del ARN, es decir, un claro caso de aplicación de la biología molecular en una tecnología para la salud. A su vez, ese ARN necesitó de un nanovehículo lipídico para su transporte en nuestro organismo y liberación en nuestras células. Las nuevas vacunas son el resultado de la combinación de nano y biotecnologías. Y ese potencial puede ser aprovechado no sólo en salud humana, sino también en tecnologías más limpias y específicas en el agro, alimentos, y otras aplicaciones. Nos urge que legislemos en pos del despliegue de nuestras capacidades científicas en este tipo de desarrollos tecnológicos de vanguardia.
Esta Ley entre otras: un marco legal coherente para el desarrollo tecnológico nacional.
Esta Ley puede ser una señal más de la importancia que tiene la Ciencia y Tecnología como motor industrial para nuestro país y del compromiso de diversos sectores para que este camino pueda transitarse. En esta articulación resulta central el rol del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación como instancia para pensar y diseñar la política científico tecnológica nacional, así como para definir el lugar que queremos que la ciencia, la tecnología y la innovación ocupen en un proyecto de desarrollo soberano de nuestro país.
Se encuentra además en concordancia con otras dos leyes: la Ley de Economía del Conocimiento y la Ley de Financiamiento de la Ciencia y la Tecnología. Como antecedente para el caso de la Nanotecnología, se generaron normas complementarias y aclaratorias que rigen el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento creado por la Ley N° 27.506 y su modificatoria, reglamentado por el Decreto N° 1.034 de fecha 20 de diciembre de 2020 para incluir a la Nanotecnología. La encargada de la ejecución operativa del régimen era la Subsecretaría de Economía del Conocimiento, ahora transformada en Secretaría, otra señal de la importancia que tiene el conocimiento para nuestro país.
Entre estos beneficios, el actual proyecto de ley contempla que quienes accedan al régimen de promoción podrán obtener: (1) amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias, (2) devolución anticipada del IVA, (3) otorgamiento de un bono de crédito fiscal correspondiente al 50% de los gastos destinados a las contrataciones de servicios de I+D con instituciones del Sistema Público Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Los beneficios fiscales se modifican para que sean compatibles con la Ley de Economía del Conocimiento, aprobada en 2020 y que ya ha mostrado números muy claros de lo que el aporte del Estado puede lograr en los sectores del conocimiento: U$S 6400 millones en exportaciones de servicios basados en el conocimiento en 2021. El 1% del PBI representaron los Servicios basados en el conocimiento, asociado a 454 mil puestos de trabajo; la aprobación de 529 empresas en el régimen de Promoción de Economía del Conocimiento; más de 200 empresas de biotecnología en todo el país; 764 proyectos aprobados en el marco de esta Ley, sólo por citar algunos números relevantes.
Resulta importante destacar que esta Ley de Promoción contempla también la sustentabilidad y las necesidades de la población. Además, incluye la conformación de una Comisión Consultiva integrada por actores del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología para dar seguimiento al instrumento, pertinencia de los proyectos, y poder expedirse en recomendaciones. Tenemos la posibilidad de implementar políticas públicas que puedan ser revisables y que podamos rediscutir en función de un proyecto de país y de las necesidades dinámicas de nuestra sociedad.
La Ciencia y Tecnología como herramienta de transformación.
La Ciencia, Tecnología e Innovación son motores de la Economía. Motores que generan trabajo, bienes y servicios de alto valor agregado, reforzando nuestra soberanía e incluso, como vimos durante la pandemia, salvando vidas. La Bio y la Nanotecnología cuentan con un gran potencial basado en el desarrollo y la innovación que surgen de los cientos de investigadores e investigadoras en laboratorios y centros a lo largo y a lo ancho de nuestro país. En la FAN en particular estamos acompañando a 15 emprendimientos basados en estas tecnologías que están creciendo, llevando lo desarrollado en los laboratorios a la sociedad y que, como ejemplo de lo que es posible lograr, se reconvirtieron durante la pandemia para dar respuesta a necesidades concretas. De estas iniciativas derivaron kits de diagnóstico, el suero equino hiperinmune, materiales de protección, entre otras aplicaciones concretas. Todos estos proyectos contaron con el apoyo y financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, del Ministerio de Desarrollo Productivo y de la Agencia I+D+i. Esta experiencia reciente demuestra que no hablamos de gasto público, sino de inversión en desarrollo científico tecnológico, traducido en soberanía nacional.
El proceso sostenido de vinculación público-privado depende de reglas claras y del financiamiento. Las reglas claras se establecen con marcos legales. Esta Ley en particular propone estimular la vinculación público-privada, mediante los beneficios a empresas que articulen investigación y desarrollo con el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Si bien los beneficios fiscales y los estímulos impactan directamente en el sector privado, los proyectos requieren del soporte y el apoyo de investigadores e investigadoras del sector público (UUNN; CONICET, INTI, INTA; CNEA y demás instituciones de nuestro país).
Sostener en el tiempo el rumbo de crecimiento basado en Ciencia y Tecnología depende fuertemente del consenso político y social a través de los sucesivos gobiernos. En esta gestión, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Agencia I+D+i han diversificado y reforzado las herramientas de financiamiento del sistema científico, y también tecnológico. Por su parte, la continuidad de la vigencia de la Ley que estamos discutiendo hoy sobre Biotecnología, incluyendo además ahora a la Nanotecnología, resulta fundamental para convocar al sector productivo a realizar inversiones articuladamente con el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y poder proyectar un plan de acciones a mediano y largo plazo.
La inversión en Ciencia y Tecnología debe ser un compromiso sostenido en el tiempo de todos los espacios políticos, lo cual se pone de manifiesto durante el tratamiento de esta Ley. Sabemos que el conocimiento es el mayor valor agregado que puede tener una sociedad. No podemos permitir NUNCA MÁS que se desfinancie la ciencia y la tecnología porque el futuro de la Argentina y el bienestar de nuestro pueblo dependen de ello.
Vera Álvarez y Federico Ariel
*Vera Álvarez es presidenta de la Fundación Argentina de Nanotecnología. Es investigadora especialista en nanomateriales y vicedirectora del Insittuto Nacional de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales, UNMdP-CONICET. Fue secretaria de Vinculación y Transferencia de la Universidad Nacional de Mar del Plata y ha sido premiada por Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, la Fundación Bunge y Born, y L´Oreal Argentina, entre otros.
**Federico Ariel es vocal del Consejo de Administración, es especialista en biología vegetal dedicado al diseño de estrategias de agricultura sustentable. Actualmente forma parte del directorio de Y-TEC y es director del Laboratorio de Epigenética y ARNs no codificantes del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, CONICET-UNL.
Las dos empresas petroleras firmaron un Acuerdo de Estudio y Desarrollo Conjunto, donde determinarán la factibilidad de un proyecto para exportar el gas de Vaca Muerta, que podría demandar US$ 10.000 millones sólo para la primera etapa.
Desde AgendAR debemos remarcar que todavía debe determinarse si será posible. Pero la presencia de Tetronas, una de las empresas más importantes del mundo en en el ramo, dice que la posibilidad es real. Si se realiza, cambiará por sí sola el perfil exportador de nuestro país.
El gobierno anunció el acuerdo entre YPF y la malaya Petronas para el desarrollo de una planta de Gas Natural Licuado (GNL), que demandará una inversión de US$ 10.000 millones en la primera etapa. Se trata de la construcción de una planta de licuefacción para exportar el gas no convencional de Vaca Muerta a través de buques metaneros. Pese al anuncio oficial, técnicos de las empresas reconocieron que primero deben realizar un estudio de factibilidad para luego definir un proyecto ejecutivo.
El estudio que realizarán YPF y Petronas, con aportes conjuntos, será para definir el tamaño de la planta de licuefacción y dónde estará ubicada. El Puerto de Bahía Blanca podría ser una posibilidad, aunque técnicos de la petrolera con mayoría accionaria estatal afirmaron a que se analizan también otras alternativas. Además, el estudio servirá para determinar quién será el off-taker (comprador) del GNL que se exporte, que puede ser la misma Petronas o podría sumarse una tercera compañía.
El estudio de factibilidad “estará terminado en un tiempo acotado”, indicaron desde la compañía argentina, y añadieron que “normalmente un proyecto así demanda alrededor de 8 años, pero creemos que podemos acotar los tiempos porque está Petronas”. La petrolera malaya tiene una amplia experiencia en la licuefacción de gas natural y es una de las tres empresas más importantes de GNL en el mundo. Además, fue una de las primeras compañías en asociarse hace ocho años con YPF para desarrollar La Amarga Chica, un bloque de shale oil de Vaca Muerta.
En el lanzamiento realizado este jueves en el Centro Cultural Kirchner, que estuvo a cargo del presidente Alberto Fernández, el titular de YPF, Pablo González, y CEO de Petronas, Tengku Muhammad Taufik, se vio a una comitiva numerosa de la compañía malaya porque ya están trabajando los equipos técnicos de ambas petroleras. Incluso ya se había planificada una reunión técnica para avanzar en el estudio de factibilidad. “Venimos analizando la construcción de una planta desde 2018, pero este es un momento perfecto para YPF para avanzar con un proyecto de GNL en el país porque tenemos muy buena competitividad en todo el desarrollo de Vaca Muerta”, enfatizaron desde YPF.
Los números del acuerdo
YPF y Petronas firmaron un Acuerdo de Estudio y Desarrollo Conjunto (JSDA, por sus siglas en inglés), que abarca el análisis integral de todo el proyecto de licuefacción, desde el upstream, los gasoductos e infraestructura, la producción de GNL y hasta la comercialización y logística internacional.
Ambas compañías planean una inversión de US$ 10.000 millones de dólares para la primera etapa, lo que permitirá producir hasta 5 millones de toneladas/año de GNL. “Dentro de 10 años, cuando el proyecto esté finalizado, se podrán producir y exportar más de 25 millones de toneladas/año de GNL”, destacaron desde YPF.
La Argentina importa en el pico de consumo de invierno alrededor de 35 barcos de GNL por año. Cuando la planta de GNL alcance su capacidad máxima, el país tendrá capacidad para exportar más de 460 barcos anuales. El GNL podría implicar exportaciones por US$ 20.000 millones anuales. De concretarse estos números, el GNL podría ser uno de los principales sectores exportadores y generadores de divisas para el país.
El CEO de YPF, Pablo Iuliano, dijo: “estoy muy orgulloso de la alianza estratégica que tenemos con Petronas desde 2014 y hoy damos un paso más para seguir construyendo las soluciones energéticas que el mundo y la Argentina necesitan”. “Esperamos fortalecer nuestra exitosa alianza con Petronas y unir nuestras fuerzas una vez más para desarrollar este proyecto estratégico”, indicó Pablo González, presidente del Directorio de YPF. Además de este acuerdo, YPF y Petronas firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU) para continuar con la colaboración en la Argentina en otras áreas como la producción de petróleo, la petroquímica y soluciones de energía limpia.
Por primera vez, China superó ligeramente a Estados Unidos en cantidad de artículos más citados, medición considerada clave en el mundo de la investigación académica, informó el National Institute for Science and Technology Policy – NISTEP (Instituto Nacional de Política Científica y Tecnológica) de Japón.
El acontecimiento evidencia que la prolífica erudición de China, también se actualiza en calidad. “La gente descarta a China [con el argumento] que elabora muchos productos pero carentes de buena calidad”, dice Caroline Wagner, quien estudia política científica e innovación en la Universidad Estatal de Ohio, Columbus. «Esa opinión es simplemente miope».
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Sin embargo, los académicos no están de acuerdo sobre la mejor metodología para medir el impacto de las publicaciones, y otras métricas sugieren que Estados Unidos se mantiene algo por delante.
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El NISTEP comunica en su informe de agosto que China alcanzó la delantera en las referencias bibliográficas del 1% de los artículos principales, el valioso segmento de documentación consultada que ocupan buena parte de los premios Nobel.
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Como en muchos de estos artículos de élite participan autores de varios países, el análisis se complica. Para dividir el crédito con justicia, NISTEP utilizó el método “conteo fraccionado” por el cual, y a modo de ejemplo, si una institución argentina y tres españolas contribuyeron a la edición de un artículo, Argentina recibió el 25 % del crédito y España el 75 %.
Con esa medida, China representó el 27,2 % de los artículos más citados publicados en 2018, 2019 y 2020, y Estados Unidos el 24,9 %. Los investigadores de EE. UU. mantenían la vanguardia cuando NISTEP usó un método menos detallado que acredita por igual a todos los países que contribuyeron a la producción de un artículo muy citado, con independencia de cuántas de sus instituciones estuvieran involucradas.
NISTEP destaca que es notable el crecimiento chino en concepto de artículos citados. Hace 2 décadas solo ocupaba la posición 13 en la métrica de conteo fraccionado.
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En 2016, China superó a Estados Unidos por encabezar a nivel mundial el ránking de artículos publicados. Sin embargo, por entonces y aún hoy, los críticos del auge cuestionaban que los autores reciben recompensas en base a la cantidad de artículos publicados y que las editoriales chinas venden a los investigadores espacios de autoría en los artículos.
El nuevo estudio muestra que China progresa en una ciencia de primer nivel que citan muchos investigadores.
Otras medidas de impacto todavía colocan a Estados Unidos por delante. El The State of U.S. Science and Engineering 2022 (El estado de la ciencia y la ingeniería de EE. UU. 2022), informe publicado en enero por la National Science Foundation – NSF (Fundación Nacional de Ciencias) de EE. UU., abordó la cuestión con informes semejantes al de NISTEP. Al contabilizar y analizar la cantidad de artículos muy citados, consideran que las cifras favorecen a los países grandes y a los que gastan más en la investigación, por razones que se asemejan a la obtención de medallas olímpicas por parte de los países centrales.
Su análisis mostró que las colecciones estadounidenses eran muy influyentes: de los publicados en 2018, muchos terminaron .citados más de dos veces en el 1% de los artículos principales.
China, por su parte, destaca el informe, sorprendió con el incremento de 20 % de los artículos más citados; en este rubro, países como Canadá y el Reino Unido, que publican menos artículos en general, se clasificaron por delante de Estados Unidos y China.
Los dos países mantiene su vinculación en un estudio de Wagner y colegas publicado en Scientometrics en 2019. Los autores utilizaron un método diferente. En coincidencia con el informe de NISTEP, encontraron que China respecto a EE.UU. publicó ese año un poco más de artículos en el 1% superior más citado. Pero en una puntuación de números reales contra los esperados, el margen entre los dos países no tuvo significación estadística.
Otro artículo 2020 de los mismos autores, concluyó que la investigación de China es ligeramente más innovadora que el promedio mundial. El estudio rastreó las ideas innovadoras rescatando la frecuencia con que las referencias bibliográficas de los artículos incluían combinaciones de revistas infrecuentes en áreas dispares.
Sin embargo, el efecto llamativo de las publicaciones es solo una muestra de la destreza científica de un país.
Así como Estados Unidos todavía lidera indicadores como el gasto en investigación y el número de doctorados otorgados, China alcanzó la primera posición en solicitudes de patentes, sin dejar dudas que sus emprendimientos científicos conquistan terreno a una velocidad sin precedentes.
«Sin una economía sana, equilibrada y previsible no hay desarrollo científico sostenible (ni ningún desarrollo. Podrá haber buenos científicos, pero no ciencia».
«Es frecuente oír a políticos o científicos hablar de la sociedad del conocimiento o la economía del conocimiento como ideas originales.
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Esos términos suelen ser empleados de manera difusa, pensando más en el desarrollo de apps de celular o cerveza artesanal que en conceptos de desarrollo económico, en cuentapropistas antes que en empresarios, soslayando mágicamente las bases de la economía. Y no es novedoso, desde que el hombre comenzó a usar sus primeras herramientas, el saber y la tecnología fue parte inseparable de su evolución cultural.
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Hoy vemos que la biotecnología o la inteligencia artificial están provocando cambios profundos. Sin dudas lo están haciendo, pero no es la primera vez que el conocimiento produce avances disruptivos en las sociedades y cambia su percepción del mundo.
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En el neolítico ocurre la primera revolución biotecnológica, la agricultura, en donde el conocimiento generado por la observación de la naturaleza se aplicó al cultivo de plantas y cría de animales. Eso llevó a los primeros asentamientos humanos y el desarrollo el comercio.
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Más tarde, el afán de saber por qué derivó en las leyes de la herencia y la teoría de la evolución. En el siglo 18 el avance de la física llevó a construir los primeros motores para bombear agua reemplazando la mano de obra humana y, luego, perfeccionados, aumentaron la productividad de las fábricas, la capacidad del transporte y, en consecuencia, el comercio de bienes. Fue la revolución industrial. Esas invenciones dieron origen a las leyes de la termodinámica.
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A fines del siglo 19 la energía eléctrica cambió la vida de los seres humanos. A principios del siglo 20 el descubrimiento de los antibióticos aumentó el promedio de vida y a mediados del siglo 20 la energía nuclear cambió nuestra visión del mundo y la política mundial hasta el presente.
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Lo mismo puede decirse, a otro nivel, de los anticonceptivos, que permitieron a las mujeres establecer una relación libre con su cuerpo y asumir el control de su propio deseo. Vistos en perspectiva la agricultura, una fábrica textil, la luz eléctrica, los antibióticos o los anticonceptivos nos parecen trivialidades, cosas de todos los días, pero hubo un momento en que cambiaron radicalmente nuestras vidas.
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Está claro que hoy nos sorprende la velocidad de las comunicaciones y los teléfonos inteligentes, pero, me arriesgo a decir, nos maravillan como la radio a mis abuelos o la televisión a mis padres. Es cierto que las nuevas tecnologías tienen un impacto en la manera de contextualizar el mundo, pero ciertamente es algo que debe analizarse sin caer en la demonización ni el endiosamiento de la ciencia.
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Bien común
El conocimiento es importante para las sociedades porque es parte del bien común, consecuencia de la curiosidad innata del ser humano. Pero el desarrollo basado en ciencia y tecnología requiere tratar al conocimiento como un valor tangible de la economía, como parte de ella..
El desarrollo económico necesita infraestructura (caminos, puertos, tendido eléctrico) y la novedad sería ver al conocimiento como parte de la infraestructura del país. El sentido de la “sociedad del conocimiento” debería ser el de “infraestructura del saber”.
Pero es imposible pensar en la economía del conocimiento con una economía fallida y una infraestructura sin planificación ni mantenimiento.
Los países desarrollados realizan una importante inversión en ciencia básica, el motor del conocimiento, pero esa inversión solo es posible y eficiente con una economía fuerte. Sin una base económica sólida no hay infraestructura de conocimiento significativa.
Las políticas científicas de nuestro país son discursos vacíos. El supuesto desarrollo científico argentino de las últimas décadas es una infraestructura endeble, con poca planificación y, sobre todo, sin mantenimiento. Nada diferente al resto de la Argentina.
Ha sido más gasto que inversión, con multiplicación de asalariados sin recursos para que, como albañiles sin cemento, construyan caminos a la nada. Aún así, paradójicamente, la “economía del conocimiento” está presente en el agro, una actividad competitiva a nivel mundial.bPese a que se la suele presentar como una producción primaria sin valor agregado de chacareros primitivos y avaros, el agro ha aumentado su productividad con desarrollos tan simples como la siembra directa o tan sofisticados como los transgénicos.
Si la economía de Argentina aún no naufragó irremediablemente ha sido gracias una agroindustria basada en la ciencia y la tecnología. Pero no se trata de evitar el naufragio sino de navegar, algo imposible en un mar de restricciones.
Sin una economía sana, equilibrada y previsible no hay desarrollo científico sostenible (ni ningún desarrollo). Podrá haber buenos científicos, pero no ciencia. Quizás haya algún sector que funcione mejor, pero no habrá una mejora de conjunto.
Hoy Argentina no contribuye de manera significativa en la creación de conocimiento, no tiene un sistema eficiente y amplio de transferencia de conocimientos, y, más grave aún, carece de un mercado de capitales y bursátil relevante, sin inversores de riesgo que apuntalen empresas incipientes y sin libertad de mercado que permita la creación dinámica de emprendimientos tecnológicos en un sistema competitivo. Y nada de esto será posible sin contar, en primer lugar, con una macroeconomía racional en la que el Estado no sea un obstáculo sino un facilitador de infraestructura para que los privados generen riqueza.»
Dr. Rolando Rivera,
Doctor en Bioquímica. Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires.
Investigador del Conicet
GUALEGUAYCHÚ.- La especialista que le dio origen al trigo transgénico tolerante a sequía HB4 como investigadora del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral defendió la creación del producto frente a la posibilidad que el Concejo Deliberante local lo prohíba para esta ciudad entrerriana.
Chan disertó por videoconferencia y respondió las preguntas de los concejales. Remarcó las virtudes de una tecnología que calificó de “amigable con el ambiente” y aseguró que “es un error considerar que la producción a gran escala es antagónica con la agricultura familiar”.
Los concejales habían buscado avanzar en la aprobación de una ordenanza para prohibir ese producto en esta localidad que es la cuna política de Juan José Bahillo, actual secretario de Agricultura de la Nación. Bahillo fue dos veces intendente local, además de diputado provincial, legislador nacional y ministro de Producción, Turismo y Desarrollo Económico entrerriano.
El cereal transgénico nació tras un hallazgo de un gen resistente en girasol que también se introdujo en la soja. En el caso del trigo tolerante a sequía, desarrollado por la firma Bioceres, cuenta con aprobaciones, además de la Argentina, en Brasil, Colombia, Australia, Nueva Zelanda, Nigeria. También cuenta ya con un aval en Estados Unidos.
En la Argentina el cereal primero tuvo una aprobación condicional a su autorización en Brasil, el mayor comprador del país, por parte del ex ministro de Agricultura, Luis Basterra. En tanto, el ex ministro Julián Domínguez después habilitó su uso para la siembra y comercialización.
El proyecto de ordenanza en Gualeguaychú prohíbe no solo el cereal transgénico, sino también el herbicida glufosinato de amonio. Chan declaró: “Aunque se plantee la prohibición del glufosinato de amonio no tendría por qué prohibirse la tecnología. Expliqué esto durante mi exposición ante el Concejo Deliberante, pero en algunos casos pareciera que se sostienen posturas cerradas, basadas en creencias”.
“Expliqué también que la producción a gran escala no es antagónica con la agricultura familiar, que es muy importante pero no va a salvar la economía ni de nuestro país ni del mundo. La Argentina por ahora vive de la exportación de granos y esto es una realidad. En este marco, la tecnología de la que hablamos es muy importante, miremos lo que ocurre en Europa: falta trigo por la guerra entre Rusa y Ucrania”, agregó.
Los concejales siguieron la exposición virtual de Raquel Chan
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No es la primera restricción vinculada con el agro impulsada desde la gestión de Martín Piaggio, el intendente que integra el armado político de Juan Grabois dentro de la coalición oficialista. En abril de 2018 fue aprobada la ordenanza municipal Nº 12216/18 que estableció la prohibición del uso, aplicación, expendio, almacenamiento, transporte, comercialización y venta del producto llamado “glifosato” y las formulaciones que lo contengan. Dicha normativa alcanzó solo al ejido urbano y no tiene alcance, ni siquiera departamental, es decir allí donde se desarrolla la producción agrícola.
En este contexto, Chan habló de la “ventaja ambiental” de la tecnología vinculada al trigo HB4: “Se usa menos agua para producir más granos, es decir, baja la producción de carbono. El agua es el recurso más valioso que tenemos y es el que, cuando falta, castiga los cultivos. Son públicos los compromisos internacionales de los diferentes países para bajar la huella de carbono y esta tecnología nos acerca a ese objetivo”.
“En el caso del trigo HB4, en Estados Unidos un estudio independiente que no responde a los intereses de ninguna empresa demostró con imágenes satelitales que a partir de su utilización se disminuye la huella de carbono. Esto es muy importante y es contrario a lo que se cree que ocurre con esta tecnología. Se trata de una herramienta para producir mejor y preservando un recurso ambiental fundamental como el agua”, señaló.
Chan apuntó que “en muchas zonas –inclusive Gualeguaychú- no se utiliza el glufosinato de amonio para producir, el químico solo se utilizó en una etapa inicial. Por lo tanto, no tiene sentido la prohibición”.
“Es la única tecnología que podemos exportar”, remarcó Chan, que agregó: “Me dolería una prohibición de estas características no por el impacto de la producción [un Concejo Deliberante no tiene jurisdicción para avanzar en la prohibición de algo dispuesto por el Estado nacional] sino por la búsqueda de un titular, aunque sea algo testimonial; es un retroceso en este sentido. Si hay que hacer un cambio es lentamente, prohibir de un día para el otro no soluciona nada ni redistribuye la riqueza”.
La investigadora subrayó que este trigo fue aprobado en naciones como Australia “donde los parámetros de control ambiental son muy altos”. Aseguró que “muchas veces se habla de los transgénicos sin conocer en profundidad del tema”. Y ejemplificó: “En el único país [Sri Lanka] donde asumió un presidente prohibiendo el uso de agroquímicos para la producción cumpliendo una promesa electoral, duro un año y medio. Lo echaron a patadas porque fundió el país, porque no había qué comer”.
“Espero que los concejales de Gualeguaychú razonen y gane la conciencia por sobre la ignorancia”, expresó la científica. Fuentes del Legislativo local confirmaron que esperarán a una nueva ronda de consultas con referentes ambientales y de la producción para luego “avanzar en obtener un despacho en Comisiones Conjuntas, en las próximas semanas”.
Estos proyectos estratégicos con participación de la CNEA fueron aprobados por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC).
Tres proyectos de investigación impulsados por especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fueron seleccionados para recibir Aportes No Reembolsables en el marco de la Convocatoria Proyectos Estratégicos para la Transición Energética (PE Transición Energética), organizada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC).
Esta convocatoria tiene como objetivo el desarrollo de proyectos que permitan fortalecer las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación locales que aporten al proceso de transición energética nacional. Dicho proceso comprende la promoción del “cambio estructural del sistema energético nacional desde un régimen centrado en los hidrocarburos hacia la incorporación incremental de tecnologías basadas en recursos renovables y de baja emisión de gases de efecto invernadero (GEI)”, explican desde la Agencia I+D+i.
Debido a que la transición energética es uno de los desafíos nacionales contemplados por el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, esta convocatoria tiene la misión de impulsar, a través de la adjudicación de Aportes No Reembolsables, proyectos focalizados en atender demandas energéticas estratégicas enmarcadas en las siguientes líneas de acción: energía termosolar para aplicaciones industriales, energía eólica de potencia para generación eléctrica, producción de biocombustibles, desarrollo de la cadena de valor del litio y del hidrógeno, tecnología undimotriz y la integración a la red de estas energías.
En este marco, los tres proyectos que fueron aprobados son:
Separación isotópica de litio para usos en tecnología nuclear de alto valor agregado. El objetivo es desarrollar técnicas físicas y electroquímicas de separación de los dos isótopos estables del litio, que sean ambientalmente benignas y que permitan agregar un valor a las reservas que Argentina tiene en la región de la Puna en una proporción varios órdenes de magnitud mayor a la que tiene el carbonato de litio para fabricación de baterías. Las sales de litio-7 se pueden usar para el tratamiento químico de reactores PHWR, mientras que el litio-6 se puede usar en reproductores de tritio (reactores de fusión) y otras aplicaciones en tecnología nuclear. Instituciones intervinientes: Gerencia de Área Investigación y Aplicaciones No Nucleares (CNEA), INVAP SE y Nucleoeléctrica Argentina SA.
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Desarrollo de generadores basados en pilas de combustible de óxido sólido alimentadas con hidrógeno producido a partir de combustibles tradicionales. Apunta a desarrollar un prototipo de Generador Eléctrico tipo Celda de Combustible SOFC de 5 kW, que permita articular esta tecnología en el país, al menor costo posible e incorporando la mayor proporción de mano de obra y tecnología local. Se partirá de un prototipo importado, se estudiará e identificarán componentes que puedan reemplazarse o desarrollarse y se construirá un segundo prototipo nacional. Se apunta a la incorporación de entre un 50 y un 60% de tecnología nacional. Los mayores desafíos tecnológicos son desarrollar el reformador y el módulo de stacks. Instituciones intervinientes: Gerencia de Área Aplicaciones de la Tecnología Nuclear (CNEA), Santa Fe Gas y Energías Renovables ENERFE SAPEM, y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
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Desarrollo tecnológico para la producción nacional de electrolito para baterías de litio “ElectroLitAr”. Se propone desarrollar la producción nacional de electrolito para baterías de ion-litio a partir de la síntesis de la sal hexafluorofosfato de litio (LiPF6) y la formulación de la preparación de soluciones específicas para tal fin. El proyecto incluye la síntesis de LiPF6 a escala laboratorio (1-10 gramos) y el posterior desarrollo en una escala de 500-1000 gramos, finalizando con el diseño conceptual de una planta de producción de aproximadamente 2 toneladas anuales. Instituciones intervinientes: Gerencia Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (CNEA), YPF Tecnología SA, CLORAR Ingeniería SA y el Centro de Química Inorgánica CEQUINOR-CONICET.
Los médicos continúan prescribiendo medicamentos por su marca en lugar de utilizar el mombre de la droga: en algunos casos, la diferencia de precios de los medicamentos entre un laboratorio y otro llega hasta un 500 por ciento.
Si bien mejoró el acceso a los medicamentos, después de dos décadas de sancionada la ley de prescripción por genéricos, sólo entre el 30 y 40 por ciento de las recetas tiene el nombre de la droga en lugar de la marca, en tanto que las diferenciasde precios entre un laboratorio y otro pueden llegar hasta un 500 por ciento en un producto que tiene la misma calidad, seguridad y eficacia.
Sancionada el 28 de agosto de 2002, la Ley 25.649 llamada de «Promoción de la utilización de medicamentos por su nombre genérico» surgió en un contexto de crisis social y económica en el que había serias dificultades en gran parte de la población para acceder a los remedios.
«En ese momento en las farmacias veíamos que había un 50 por ciento de las recetas que estaban caídas, es decir, que de la mitad de las recetas que se emitían la gente no podía comprar los medicamentos», recordó en Rubén Sajem, presidente del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (CeProFAr).
Sajem aseguró que «los medicamentos habían aumentado mucho sin control, la brecha de precios entre una marca y otra era grandísima pero los médicos recetaban exclusivamente por marca, entonces la persona que necesitaba el medicamento no podía elegir».
En ese contexto, el entonces ministro de Salud Ginés González García impulsó una ley que tuviera como objetivo mejorar el acceso y brindar información al paciente.
«El proyecto de Ley se basó en una experiencia que habíamos hecho antes en la provincia de Buenos Aires; esto permitió que cuando pensamos la ley nacional, los medicamentos ya tenían en sus envases el nombre comercial pero también el del genérico y la implementación pudo ser inmediata», señaló González García.
En ese marco, añadió: «La Ley permitió por un lado la transparencia, que se puedan llamar a las cosas por su nombre, y por el otro al usuario poder pelear el precio porque si no tenía que pagar lo que el médico le prescribía».
González García recordó que «fue muy difícil» su sanción pero «ganamos la batalla en la opinión pública porque se logró comprender que era una ley favorable a la gente».
«Al principio hubo una adhesión casi absoluta porque se preveía que podía haber sanciones; además se hizo una amplia difusión de los beneficios de la ley y los pacientes comenzaron a exigir en las farmacias que se les dieran alternativas posibles de marcas de los medicamentos que contuviera el mismo principio activo», señaló Sajem.
¿Qué establece la Ley?
La ley, que se encuentra vigente, establece que «toda receta o prescripción médica deberá efectuarse en forma obligatoria expresando el nombre genérico del medicamento o denominación común internacional que se indique, seguida de forma farmacéutica y dosis/ unidad, con detalle del grado de concentración».
Y añade que «la receta podrá indicar además del nombre genérico, el nombre o marca comercial, pero en dicho supuesto el profesional farmacéutico, a pedido del consumidor, tendrá la obligación de sustituir la misma por una especialidad medicinal de menor precio que contenga los mismos principios activos, concentración, forma farmacéutica y similar cantidad de unidades».
«Al principio había sanciones previstas y mecanismos que establecían que las recetas que no se ajustaran a la prescripción por nombre genérico iban a ser declaradas no válidas y anotadas en un libro de registro, esto no se llegó a implementar», detalló Sajem.
El lobby de los laboratorios
Según su perspectiva, una vez que se reglamentó «empezó a haber movimiento y lobby de los laboratorios y se trató de desarticular para que se deje de cumplir».
«Para 2010 ya no tenía la misma adhesión por parte de los médicos, se recetaba por marca, a veces sin incluir el genérico, y las marcas no se justificaban», graficó.
Sajem indicó que «en 2015 se hizo el primer relevamiento cuando estaba como ministro (Daniel) Gollán y se lanzó una campaña de difusión sobre el derecho de los pacientes a recibir la receta con el nombre genérico, y eso dio un nuevo impulso».
Actualmente, se estima que el cumplimiento de la prescripción por genérico ronda entre el 30 y 40 por ciento de las recetas.
La brecha entre la marca y el genérico
Según el relevamiento del CeProFAr a junio de 2022, un antiácido como el omeprazol puede tener una diferencia de precios de hasta seis veces de una marca respecto a la otra mientras que en el caso de la atorvastatina, que se usa para el control de colesterol, puede ser hasta cuatro veces más cara.
Un antihipertensivo como el losartán podía encontrarse en el mercado a 982 pesos o a 3.218 pesos (más de tres veces más caro) y el enalapril variaba entre entre 763 y 2.008 pesos según la marca (unas 2,6 veces más).
Un ibuprofeno puede tener un precio dos veces mayor entre una marca y otra y lo mismo sucede con las aspirinas cuyo valor por 50 comprimidos en junio podría oscilar entre 172 pesos y 534 (tres veces más).
«Que la ley permita que aparezca el nombre comercial es un problema porque al leer un nombre se induce a la compra de esa marca y las marcas que se recetan, por lo general, son las más caras porque son las que el médico tiene presentes por propaganda, no porque haya alguna razón científica que lo justifique», concluyó Sajem.
La energía eólica (40 %) y la hidroeléctrica (30 %) son las fuentes principales de la electricidad que se consume en la República Oriental del Uruguay; apenas un 6 % se origina con combustibles fósiles.
Las cuestiones geográficas, no tener un sector petrolero fuerte y, sobre todo, el consenso entre partidos y la continuidad de la política pública favorecieron el cambio que se inició en los gobiernos del Frente Amplio y continúa en la gestión de Lacalle Pou con la llamada “segunda transición”, centrada en el transporte.
Sin recursos naturales en abundancia por su pequeña superficie, pero con estabilidad económica y continuidad de políticas públicas, en pocos años, Uruguay logró convertirse en un país cuya matriz de generación de electricidad es casi enteramente renovable gracias al viento, el sol y el agua.
Una excepción no solo en la región sino también a nivel mundial. Según datos del Ministerio de Industria, Energía y Minería uruguayo de junio pasado, el 94% de la electricidad que se consumió durante 2020 provino de fuentes sustentables, con la energía eólica a la cabeza (40 %), seguida por la hidroeléctrica (30 %), la biomasa (20 %) y la solar (4%). Apenas el 6% de la matriz eléctrica se había originado con combustibles fósiles.
¿Cómo se gestó esta reconversión acelerada a fuentes verdes de generación de electricidad? Con un acuerdo político entre todas las fuerzas con representación legislativa, visión de largo plazo, liderazgo estatal claro e inversiones privadas. “El pleno apoyo de todas las fuerzas políticas, la creación de un ecosistema transformador que permitió la llegada de inversiones y una gobernanza flexible abrieron la puerta a un cambio de matriz energética que se hizo en pocos años” explica Ramón Méndez, secretario de Energía de Uruguay entre 2008 y 2015, durante los gobiernos del Frente Amplio, cuando se dio la primera transición hacia las energías verdes.
Como cuenta el argentino Pablo Bertinat, investigador, docente y director del Observatorio de Energía y Sustentabilidad de la Universidad Tecnológica Nacional (regional Rosario), esta transformación se hizo “no sin debate” más que nada por parte de los sindicatos, ya que antes la provisión de electricidad dependía del Estado mientras que la incorporación de renovables “se hizo con ingreso de los privados bajo un modelo de mercado tradicional, en un país con fuertes valores relacionados con lo público”.
Por sus características geográficas, Uruguay puede generar un 30 % de la electricidad que consume en represas hidroeléctricas (en la foto, Salto Grande) y también invirtió en otras renovables: un 40 % proviene de energía eólica.
Ahora, con un Gobierno de distinto color político al que la inició (Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional), el desafío es encarar lo que en ese país llaman “la segunda transición energética” mediante la descarbonización del resto del consumo de energía, todavía muy dependiente del petróleo en el sector del transporte (el principal sector emisor de CO2).
La transición energética uruguaya se concretó con una inversión privada equivalente al 12 % de su PBI en un proceso liderado por la empresa estatal de generación y distribución eléctrica, UTE.
La segunda etapa de la transición energética uruguaya incluye la paulatina conversión de los vehículos a combustión por eléctricos y la revalorización del transporte público. Según Méndez, la transformación de la matriz eléctrica uruguaya implicó 50 mil nuevos puestos de trabajo, en un país con 3.5 millones.
Nota de AgendAR:
La siguiente comparativa de precios de la electricidad domiciliaria es de 2018, y la doy como buena porque desde entonces, como dijo alguno, en el campo energético «pasaron cosas». Refleja el estado de las cosas antes de la guerra de Ucrania y de sequías en las principales cuencas hidroeléctricas del mundo, y que ya van por su tercer año. En 2018, los uruguayos ya pagaban 260 dólares por megavatio/hora. Los brasileños, 186, los chilenos 177, los bolivianos 105 y los argentinos, 95. El precio más bajo era el de los paraguayos, con 70 dólares el MW/h. Sólo Nicaragua y Haití tienen electricidad más cara que Uruguay.
Las cifras no significan necesariamente que la electricidad eólica sea muy salada frente a la hidráulica predominante en Brasil, o al combo térmico + otras fuentes de Chile y Argentina. En realidad, la eólica es cada vez más barata por inversión inicial, salvo que se midan algunos costos, normalmente ocultos, asociados a la misma. Y el principal es el «respaldo caliente» (eso se aclara después). Los precios que pagan las casas son resultados de polinomios abigarrados en casi todo el mundo -y máxime el mundo pobre- debido a los subsidios gubernamentales. Hablo de subsidios directos o indirectos, declarados u ocultos, para con las petroleras, para las «utilities» que fabrican electricidad, o para con los usuarios; o la combinación que se quiera de estos factores. En electricidad, el estado prescindente y mirón es un verso marca cañón. A alguien está subsidiando.El precio de la electricidad es altamente político incluso en las economías desarrolladas. Esto lo redescubrió por las malas el presidente francés Emmanuele Macron cuando en 2020 pretendió apurar el cierre de las 58 centrales nucleares construidas en los ’70 y ’80, que en su país ponen aún el 71% de la electricidad circulante. En su reemplazo, Macron iba por un sistema más dominado por firmas privadas, por mayores importaciones de gas y por descargar las nuevas tarifas sobre los usuarios. Vista desde 2022, con el gas ruso vendido con restricciones y literalmente a precio de guerra, no era la mejor idea. Pero en 2020 y con todavía una relativa paz en Ucrania, tampoco era buena. Ante los tarifazos de 2020, Francia entera fue a una huelga insurreccional, la de los Gilets Jaunes, o Chalecos Amarillos, la primera revuelta de raíz energética de la historia moderna. Tras un mes de furia y con el país paralizado, Macron, que es muy pro-mercado pero no suicida, puso marcha atrás «a velocidad warp»: Francia seguirá nuclear, y de sus 56 reactores no decomisionados, 32 están en reparaciones y/o extensión de vida útil. Ahora el país incluso tiene planes de nuevas centrales, e incluso de renacionalizar Électricité de France. Hasta los tarifazos de 2020, Francia, geológicamente insospechable de tener hidrocarburos en sus dominios metropolitanos, producía tanta electricidad que la exportaba a toda la UE, especialmente a Alemania. Entre 2010 y 2020, a U$ 130 el MW/h, logró tener la factura eléctrica residencial más baja de Europa Occidental. Alemania mientras tanto estaba cerrando sus 18 centrales nucleares, de las que sólo quedan 3 en línea. Cada vez más dependiente del gas y petróleo rusos y quemando su propio carbón e importándolo desde Polonia, antes de que se armara la podrida en Ucrania en 2021 ya tenía el precio eléctrico domiciliario más alto de la región: U$ 350 el MW/h. Volvamos «al paisito», como lo llaman sus habitantes. Lo que hace especialmente cara la electricidad en Uruguay es que la plata se la lleva el viento, y la arrastra hacia afuera del país. En las miles de turbinas eólicas que se empezaron a importar durante la presidencia del Pepe Mujica no hay componentes electromecánicos locales en absoluto. Con poca historia metalúrgica o metalmecánica propia, lo único que atinó a poner de nacional el Uruguay en su curso eólico fueron las torres de los molinos: se empezaron a sustituir las de acero por hormigón, una rareza audaz… pero funcionó. Sin embargo, las torres constituyen menos del 20% del costo de una turbina lista para entrar en servicio.Los parques eólicos en línea toman mano de obra calificada, pero escasa: son mayormente operados por computadora, con pequeños planteles humanos. Ignoro cómo esto generó 50.000 nuevos puestos de trabajo, según jura Ramón Méndez, el exsecretario de Energía de ese país. Sin embargo, es creíble. El ing. Hugo Brendstrup, históricamente a cargo de diseño eólico en INVAP, probablemente me dio la respuesta hace unos años al referirse a la Argentina, que en 2016 estaba subsidiando la libre importación de equipos eólicos, y destruyendo así las posibilidades de los 3 fabricantes nacionales con historial: IMPSA, NRG y la propia INVAP.«Pero no totalmente», me aclaró Brendstrup: explicó que el mantenimiento de estos aparatos sometidos a enorme desgaste es intenso, y aunque la repuestería provenga de afuera, forzosamente se requiere de mano de obra experta y local para los reemplazos. Algo de plata y de trabajo se queda en casa.
Vivir del viento se puede, demuestra Uruguay, pero el precio puede ser alto no sólo cuando llegan las facturas, sino mucho más cuando fallan las lluvias. Un país tan eólico como Uruguay necesita de una enorme potencia de respaldo rápidamente despachable cuando falla el viento, que no sólo es intermitente sino impredecible en tiempo real. Esa potencia en general se podía conseguir rápidamente de la central hidráulica de Salto Grande, con 1800 MWe instalados, ya que la República Oriental es propietaria legal del 50% de su producción, y desarrolló aceitados mecanismos de compraventa de potencia en tiempo real con Argentina (y con Brasil y Paraguay). Pero el río Uruguay ha estado sometido al mismo estiaje despiadado que el Paraná por la misma falta de lluvias en las nacientes brasileñas de la Cuenca del Plata. Esta sequía, causada por una recurrente oscilación hemisférica del clima llamada «La Niña», ya está cursando su tercer año, y da pocos respiros. Esto significa que los faltantes de electricidad en tierras charrúas hay que llenarlos «a la alemana», importando electricidad e hidrocarburos para quemar en las centrales térmicas, lo que impacta de modo inelástico sobre las tarifas domiciliarias. Pero también sobre las heladeras y equipos de aire acondicionado, porque se queman a lo pavote con las fluctuaciones de voltaje de la red. Y el inmenso factor de penetración eólico en la torta eléctrica uruguaya genera oscilaciones difíciles de planchar, salvo que se tenga mucho «respaldo caliente».El respaldo caliente son centrales térmicas en funcionamiento pero fuera de red, es decir, contaminando y costando hidrocarburos, pero sin producir electricidad. Hay que mantenerlas calientes para que hagan de paracaídas de la red en cuanto se cae el viento. El respaldo caliente es algo de lo que el ecologista de a pie no oyó hablar jamás, y que el ecologista informado prefiere no mentar. Los precios homicidas de la electricidad en Alemania vienen, en buena medida, del respaldo caliente de tanta potencia eólica instalada (se triplicó en la última década y llegó a 63.760 MWe). Cuánto respaldo caliente se le pone al viento es una decisión política y económica de cada país. Pero la naturaleza tiene modos objetivos y brutales de tomar las riendas sobre estas decisiones. En estos años de Niña, con lluvias a la baja, Uruguay está sobregirado en respaldo caliente. Es decir, perdiendo plata en importar hidrocarburos que se queman sí o sí, y dan electricidad a veces sí y a veces no. Las cosas que pasan en Uruguay con la electricidad no son demasiado ideológicas. Provienen de «condiciones de contorno» desfavorables: el país no posee un metro cúbico de gas o petróleo propios. Si los fratres yoruguas apostaron desmedidamente al viento no fue -gran diferencia con los alemanes- por gusto ni por timba: «el paisito» siempre le tuvo una fe enorme al río igualmente enorme que le da nombre a la República Oriental, el poderoso Uruguay, tan lleno de correderas y saltos, que, con sus años de estiajes y otros de avenidas, en general se apegó históricamente a un caudal promedio siempre mayor de 4000 m3/segundo, y desde los ’90, de 5.500 m3/segundo (medido en Salto Grande). Pero el cambio climático que está secando los ríos hidroeléctricos de EEUU, Europa y Asia también está desatado en Sudamérica. Ese río gigante y casi de montaña que discurre al Oeste de la República Oriental siempre fue considerado un recurso «de base», en términos eléctricos. Pero esas viejas certezas se están devaluando. En Argentina pasaron dos años y medio en que se podía caminar por el fondo del Paraná. Y ahora sabemos que Yacyretá y Salto Grande dan electricidad de base… si llueve en Brasil. Y estuvo casi tres años sin llover. Nosotros al menos tenemos una represa en cada uno de estos ríos gigantes, Uruguay una sola. Si el Paraná hoy te deja pagando, no quieras ver el azulado Uruguay, que lleva normalmente un cuarto del caudal de su colosal primo marrón.Los sinsabores del consumidor final domiciliario en Uruguay son bastante independientes de la orientación política y económica de los gobiernos, pero sólo hasta cierto punto. Uruguay no puede comprarse otro río. Está buscando hidrocarburos «off shore», pero puede haberlos o no, o haberlos y ser de extracción difícil o cara. Se verá. Un punto fuerte de nuestros vecinos, al respecto, es que planifican a largo plazo y se apegan a planes.
Pero, como me dicen mis amigos de Prospectiva en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), unos buenos megavatios nucleoeléctricos, independientes de la doble ruleta rusa del clima y del gas, a Uruguay le vendrían joya.
El primer ensayo fue abortado el lunes 29 de agosto porque uno de los motores no se enfriaba correctamente, lo que pudo deberse al fallo del sensor de temperatura. Ahora, se detectó una pérdida de combustible en el cohete SLS. Éste es un vuelo de prueba, antes de hacerlo con astronautas, pero los técnicos de la agencia espacial no quieren correr riesgos. Es sólo el comienzo de un largo esfuerzo que culminará en el regreso de la exploración humana a la luna. Esta vez, para permanecer.
Reproducimos la nota de Nora Bär:
«Con más de 100 metros de altura, equivalente a la de un edificio de 32 pisos, transcurren sus últimas horas en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, la misma que vio salir despedidos hace medio siglo a los 12 únicos hombres que estamparon su huella en la Luna, el cohete SLS con la cápsula Orion.
El lunes 29 de agosto (si surgiera algún inconveniente, las fechas alternativas son el 2 y el 5 de septiembre), en una ventana de dos horas que comienza a las 9.33 am., partirá entre el feroz rugido de sus motores y una danza de llamas y nubes de humo con destino a una órbita muy elíptica en torno de nuestro satélite natural. El viaje recorrerá en total 2,1 millones de kilómetros y al volver alcanzará velocidades de hasta 40.000 km por hora. La cápsula Orión debería amerizar en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, el 10 de octubre.
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“La razón por la cual no se volvió antes a la Luna es que no se quería repetir lo de los años sesenta, que fue una hazaña técnica impresionante, pero primordialmente tuvo razones políticas, que fueron ganarle a la Unión Soviética –explica el ingeniero aeroespacial argentino, Miguel San Martín, jefe de la Sección de Orientación y Control del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.
Se estableció ese objetivo, se puso la bandera en la Luna y ahí el proyecto Apolo empieza a morir, porque estaba diseñado estrictamente para ese objetivo, que era más que nada político. Por supuesto, se hizo ciencia, pero para volver teníamos que quedarnos y aprender a vivir de los materiales locales, hacer el oxígeno y el combustible de regreso. Eso es importante porque, si bien no es necesario para ir a la Luna es fundamental para los viajes a Marte. Por eso, esta misión es muchísimo más ambiciosa”.
La cápsula Orion, orbitando la Luna
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Un detalle no menos importante es la exigencia de bajar los costos, porque los vuelos del programa Apolo eran impagables. “El presupuesto que tenemos hoy en la NASA es mucho menor. Requiere nuevas formas de trabajar con la industria privada, en cooperación con otras agencias –explica San Martín–. Y no es tan obvio que esto vaya a suceder”.
Marcelo Colazo, astrónomo y gerente de Vinculación Tecnológica de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, ve esta misión como “el primer paso en la exploración del Sistema Solar. Porque si bien la Luna es un objetivo en sí mismo, permitirá ganar experiencias y realizar desarrollos para luego dar un salto más grande y llegar a Marte”.
Con 42 días de duración, Artemis I (que lleva el nombre de la diosa griega Artemisa, hermana melliza de Apolo) marcará el inicio de las operaciones con el dúo Orion/SLS. Irá sin tripulación y es la primera de tres misiones cada vez más complejas cuyo objetivo es la exploración humana del espacio profundo, que empieza en la Luna, pero cuyo objetivo a más largo plazo es Marte.
Artemis II ya llevará tripulación y la III, prevista para 2025 y que se desarrollará en simultáneo con el inicio del ensamblaje de la estación espacial lunar Gateway (portal del espacio) destinada a funcionar como laboratorio, centro de comunicaciones, habitación y “estacionamiento” para rovers, es la que descenderá sobre el suelo lunar.
La insignia de la misión Artemis
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Todo en esta misión es superlativo. El SLS es el cohete más poderoso jamás construido y volará más lejos que de lo que cualquier nave construida por humanos. Sus motores, de 39,1 meganewtons (un newton es la cantidad de fuerza aplicada durante un segundo a una masa de un kg), podrían impulsar el equivalente a casi 60 aviones supersónicos Concorde en el despegue.
Orion permanecerá en el espacio sin acoplarse a una estación espacial durante más tiempo que cualquier otra cápsula, y al volver deberá soportar velocidades y temperaturas mayores que ninguna otra. El programa Artemis también será el primero en llevar a una mujer a la Luna.
“De la cápsula dicen que es una Apolo ‘con esteroides’ –bromea San Martín–. Tiene casi el doble del peso y el tamaño de aquella [cinco metros de diámetro], y puede llevar hasta seis astronautas y en cierto modo a uno le parecería que no es tan buena. Por ejemplo, la Apolo se podía poner en una órbita cercana a la Luna, a unos 50 km. Para salir, eso requiere mucha energía. Orion, al ser tan voluminosa, se va a quedar en una órbita mucho más grande y rara, una elipse muy elongada, siempre apuntando hacia la Tierra, así que desde el punto de vista de las comunicaciones y la visibilidad es excelente. Pero eso requiere que el módulo lunar recorra un camino mucho mayor, lo que traslada la complejidad al sistema de descenso”.
Impulsado por sus cuatro motores y dos propulsores (boosters), el cohete alcanzará el período de mayor fuerza en 90 segundos, y los propulsores de cohetes sólidos quemarán su combustible y se separarán después de aproximadamente dos minutos.
Tras completar una órbita alrededor de la Tierra y desplegar sus paneles solares, sus motores criogénicos le darán a Orion el impulso para dirigirse hacia su destino. A dos horas del lanzamiento, se desplegarán diez minisatélites (CubeSats) para estudiar la Luna o dirigirse a destinos en el espacio profundo.
Helga y Zolgar, dos maniquíes equipados de sensores
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También llevará tres maniquíes que ayudarán a reunir datos sobre lo que experimentarán los astronautas durante el vuelo. Uno llamado “comandante Moonikin Campos” estará equipado con dos sensores que registrarán aceleración y vibración. Los otros dos, llamados Helga y Zohar, son torsos que fueron fabricados con materiales que imitan los huesos, tejidos y órganos de una mujer adulta y estarán equipados con 5.600 sensores y 34 detectores de radiación para medir qué ocurre con la exposición a los rayos cósmicos fuera de la magnetósfera terrestre que nos protege.
Adicionalmente, Orion llevará también cuatro experimentos de biología espacial para analizar qué cambios sufren los sistemas vivos en el espacio. Por ejemplo, se fijará en qué ocurre con el valor nutricional de las semillas, la reparación del ADN de hongos, la adaptación de las levaduras y la expresión génica de las algas.
“Hacer sustentable la vida a largo plazo en otro sistema es un desafío impresionante –explica Colazo–. La radiación no solo afecta los equipamientos, sino la vida humana, por supuesto. Y la idea es plantar una base en el Polo Sur lunar”.
Además, probarán el paquete de demostración Calisto, que combina la tecnología de Alexa, de Amazon, y de Webex, de Cisco, para crear una asistente digital, algo así como una “Alexa espacial”, que futuros astronautas podrían usar como interfaz para conocer el estado de los sistemas de soporte vital y otros.
Al principio, Orion volará a unos 100 km sobre la superficie de la Luna, y luego usará su fuerza gravitacional para insertarse en una órbita muy elíptica que se extiende hasta más de 64.000 km de distancia.
El amerizaje
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Durante el regreso a la Tierra, entrará en la atmósfera viajando a velocidades escalofriantes y soportando temperaturas de hasta 2800 grados Celsius, lo que pondrá a prueba su escudo térmico, para caer sobre el océano balanceándose suavemente gracias a que sus paracaídas se desplegarán a 7.600 metros de altura y reducirán su velocidad, de 160 a 32 km/h.
“SLS y Orion se hicieron con la misma modalidad que las Apolo, pero el módulo de descenso se está haciendo con una distinta –destaca San Martín–. Es una colaboración público privada. El contrato lo ganó Space X con su Starship. Este es un vehículo que, de ser exitoso, revolucionará los viajes espaciales, marcará un antes y un después. Es un concepto muy osado. El módulo lunar que van a utilizar en 2025 tiene más de diez pisos, es decir que los astronautas van a necesitar ascensor para bajar a la superficie de la Luna”.
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Según explica el ingeniero aeroespacial que tuvo a su cargo el descenso de los rovers Spirit y Opportunity en Marte, entre muchos otros grandes proyectos de la NASA, compañías como Space X avanzan muy rápido. “Me tocó viajar a la fábrica como consultor y sorprenderme por la forma en que trabajan –cuenta–. Logran hacer las cosas en períodos más breves, porque utilizan equipos muy pequeños y tienen la filosofía de ‘fallar pronto’ y corregir enseguida; es decir, que todo el tiempo están experimentando. En cambio, nuestra cultura [en la NASA] se basa en que las cosas tienen que funcionar al primer intento, no podemos equivocarnos”.
Además de la NASA y la agencia espacial europea (ESA), en el programa Artemis participan la agencia espacial japonesa (JAXA) y la canadiense (CSA). Entre otros veinte países que firmaron acuerdos para intervenir, están Brasil, Colombia y México. “En la Argentina el interés existe, lo que no está claro es cómo vamos a participar, no está definido –dice Colazo–. Nosotros, desde el punto técnico tenemos una larga experiencia de cooperación con NASA y por supuesto, la exploración del espacio ultraterrestre es una de las líneas estratégicas del plan espacial”.
El itinerario
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Este lanzamiento se da en un momento especial para la agencia espacial norteamericana, ya que en diciembre celebrará el 50° aniversario del último viaje de un ser humano a la Luna: el de la Apolo 17.
La operación empieza este sábado 27, más o menos a las once de la mañana, hora argentina. La carga de sus tanques de combustible (con 2,7 millones de litros de hidrógeno líquido y oxígeno) comenzará justo después de la medianoche.»
Nuestro país despierta el interés de analistas y estrategas en los Estados Unidos. Es una novedad de la Segunda Guerra Fría. Que apunta distinta a la Primera, como también es distinto el interés que se manifiesta.En la 1ra. pagamos un costo alto en los años ´70, pero el interés de EE.UU. no estuvo enfocado especialmente en nosotros. Toda América Latina, más allá de las caracteristicas únicas de cada país, era vista desde Washington como el escenario de tácticas de la guerra revolucionaria alentada por la Unión Soviética a través de satélite, Cuba, frente a lo cual EE.UU. alentaba gobiernos militares y exportaba técnicas antisubversivas. El Dr. Kissinger, entonces el estratega supremo, describió a nuestro país, en un momento de sarcasmo, como «una daga apuntada al corazón de la Antártida», y se limitó a recomendar a la Junta Militar «Lo que tengan que hacer, háganlo rápido».Ahora parece ser distinto: en estos días la visita de la generala Richardson, los consejos personalizados del embajador Stanley, el interés por vendernos los aviones de combater F-16 pese a la renuencia británica, como se puede ver aquí y aquí, indican una preocupación por el posicionamiento de Argentina en particular que no se veía desde 1945.Tal vez ayude a entender los motivos, este artículo que escribió un político e intelectual sudamericano para el Wilson Center, que AgendAR acerca y traduce.Su autor, Jorge Heine, es un «Policy Fellow» en el Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson en Washington, DC. De 2014 a 2017 fue Embajador de Chile en China.
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«Argentina está en problemas, y el reciente nombramiento de Sergio Massa como superministro a cargo de administrar la economía fue solo el último esfuerzo del presidente Alberto Fernández para poner la casa en orden. Eso no significa que Argentina no tenga una gran demanda internacional. En los últimos meses, participó como invitada en dos de las principales cumbres del calendario diplomático: el G7 en Schloss Elmau, Alemania, y la cumbre virtual BRICS organizada por Beijing.
De hecho, corre el rumor de que Argentina podría ser invitada a unirse a los BRICS, un bloque integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica que se ha reunido desde 2009 y que viene a simbolizar el realineamiento del poder económico y político mundial. Argentina expandiría la huella de los BRICS en el hemisferio occidental, agregando a sus filas a la segunda economía más grande de América del Sur.
Dada la falta de cobertura de los BRICS en los medios occidentales, podría ser fácil descartar la expansión de los BRICS encogiéndose de hombros. ¿A quién le importa si Argentina se une a otra tertulia del Tercer Mundo? Mientras Argentina luche por pagar sus deudas y la inflación siga desenfrenada, sus problemas nunca terminarán, o al menos eso es lo que se piensa.
Sin embargo, hay otra forma de ver la posible membresía BRICS de Argentina. Las riquezas naturales y humanas de la Argentina son tales que, por mucho que tropiece, siempre habrá inversores extranjeros dispuestos a financiarla. Por lo tanto, con el regreso de la competencia de las grandes potencias como el principal impulsor de las relaciones internacionales, la verdadera pregunta es hacia qué lado se inclinará Argentina a medida que aumentan las tensiones entre Estados Unidos y China y Buenos Aires se vea presionada por ambos lados.
La verdadera pregunta es hacia qué lado se inclinará Argentina a medida que aumenten las tensiones entre Estados Unidos y China”.
Aquí es donde entran los BRICS, una historia fascinante sobre el poder de la marca y el punto ciego de los medios occidentales ante las corrientes de cambio que azotan al hemisferio sur. BRICS, un acrónimo improbablemente acuñado por el banquero británico Jim O’Neill en Goldman Sachs en 2001, explotó el espíritu de una década marcada por el 11 de septiembre y la Gran Recesión. De hecho, quizás la única característica redentora de esa era podría ser el surgimiento de las economías emergentes de los BRICS. (Inicialmente, los BRIC no incluían a Sudáfrica, que se unió al club en 2010, agregando la «S»).
Tan pronto como estos poderes emergentes se fusionaron en un grupo, comenzaron los ataques de los comentaristas occidentales. Los críticos argumentaron que estos países tan diversos no tenían por qué reunirse y que las democracias y las autocracias no deberían ser miembros del mismo club. Especialmente irritante para los analistas occidentales fue la presencia de Rusia, vista como una potencia en declive que no encajaba con la identidad de los BRICS. “Una mera charla” fue la descripción más amable del bloque en su mayoría ignorado.
Pero eso empezó a cambiar en 2015, cuando los BRICS crearon su propio banco, el New Development Bank. El prestamista advenedizo, a menudo conocido como el «banco BRICS», tiene su sede en Shanghái y tiene un capital de 50.000 millones de dólares. Ha otorgado $ 15 mil millones en préstamos, principalmente para proyectos de infraestructura, y es muy apreciado por las agencias de calificación crediticia. Esta capacidad y la longevidad de los BRICS han convertido al grupo en un punto de referencia clave en todo el Sur Global”.
Esa combinación de capital y prestigio claramente llamó la atención de Argentina. Argentina ya es miembro del G-20. Si se uniera a los BRICS, obtendría una ventaja en la jerarquía internacional y aumentaría el espacio para la maniobra diplomática.
Ya, en su cuidadoso equilibrio de vínculos con Washington (donde el Tesoro de los EE. UU. juega un papel clave en el enfoque del Fondo Monetario Internacional hacia Argentina) y Beijing (donde Fernández negoció un paquete de inversión multimillonario durante su visita en febrero), Argentina está aplicando los principios de la “no alineación activa” en su política exterior. Como miembro de los BRICS, daría un paso más allá, uniendo fuerzas con países que están remodelando los asuntos globales.»