Vuelve a partir de agosto Previaje, el programa que reintegra el 50% de los gastos en turismo
- En caso de viajar en enero del 2021, los comprobantes se podían cargar hasta el 30 de noviembre del 2020.
- En caso de viajar en febrero del 2021, los comprobantes se podían cargar hasta el 15 de diciembre del 2020.
- En caso de viajar en marzo del 2021, los comprobantes se podían cargar hasta el 8 de enero del 2021.
Baja el Paraná, pero todavía aparecen gigantes: pescaron una raya de 120 kilos


«Desarollismo contra ambientalismo»: un debate entre dos hombres de paja
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En medio de uno de sus habituales derrumbes económicos, Argentina está discutiendo su modelo de desarrollo. Un salto de madurez respecto al colapso anterior en 2001, cuando optamos por culpar en bloque al neoliberalismo, simular el retorno a un pasado dorado y apostarle todas las fichas a un solo commodity. Hoy el debate congrega a técnicos, militantes y funcionarios vestidos de civil en torno a dos posiciones que podemos resumir provisoriamente como desarrollismo y ambientalismo (por razones de espacio, omito categorías como “falopa”, “ecocida”, etc).
El primer mérito del debate es haber fomentado una transversalidad impensable en otros rubros: peronistas, radicales, liberales y progresistas unidos por el desarrollo y contra el ambientalismo. También hubo intervenciones interesantes. Roy Hora, historiador agrario que leí con deleite en mis años de estudiante, en un arco argumental sorprendente ofreció como modelo sustentable para Tierra del Fuego el saneamiento del Riachuelo que une al sudoeste de Buenos Aires con el Río de la Plata («Las salmoneras no serían nuestro problema ambiental más grave»). ¿Queda algo por decir entre tantos textos y voces? En primer lugar, es difícil tomar partido entre las dos posturas tal como se presentan. En segundo lugar, lo que hago es básicamente una historia de las ideas: rastreo los orígenes y la lógica interna de un conjunto de conceptos e imágenes, y después veo cómo interactúan con la realidad, aquello que está afuera del pensamiento. Veamos si eso sirve para algo en esta discusión. Antes, y como no aspiro a ser un árbitro olímpico ni busco el justo medio, empiezo por explicitar mi postura. Creo que Argentina necesita crecer y que distribuir lo acumulado no alcanza. Creo que el mercado es inevitable. Creo que la política y la tecnología son las herramientas que nos permiten solucionar, incluso superar, al capitalismo. A esta altura, el aceleracionismo es un meme. Pero uno poderoso, que me ayuda a pensar más allá de sus límites y de los míos, como para otros puede serlo una frase de Perón o una de Obama. El desarrollismo como nuevo mercantilismo Los argumentos desarrollistas tienen dos velocidades o, para darle un toque criollo, dos trancos. El argumento de tranco corto dice que Argentina no crece hace años y necesita exportar e ingresar dólares ya mismo. Una verdad irrebatible. Solo que ese cortoplacismo poco tiene que ver con la voluntad de construir un modelo económico, no por nada, llamado desarrollismo. No se trata sólo de explotar todo lo explotable sino de darle una dirección, establecer prioridades, montar un sistema sostenible. La desesperación no parece buena consejera para nada de eso. Aquí es donde llega el desarrollismo de tranco largo, que nos habla de la necesidad de agregar valor, de los eslabonamientos hacia adelante, de Noruega y Corea del Sur. Modelos atractivos, alguno de ellos también extractivista, y con un desempeño indiscutiblemente exitoso en el último medio siglo (aunque, me temo que algunos desarrollistas deben seguir soñando con Mosconi y Alejandro Bunge, si no con algún Plan Quinquenal). En el peor de los casos, este desarrollismo de tranco largo parece apenas un traje digno para el desarrollismo de tranco corto. En el mejor, es un idealismo. Al igual que el realismo político, el realismo económico combate a los idealistas de lo blanco idealizando lo gris. El idealismo desarrollista combina una concepción mercantilista del mundo con una concepción colonial del país. Como los mercantilistas del siglo XVII, asumen que la riqueza mundial, esta vez medida no en oro y plata sino en litio y agua dulce, es escasa y hay que pelearla a codazos. El daño que no hagamos lo van a hacer otros. No suena tan errado: quizás en el Antropoceno, Colbert triunfe sobre Adam Smith. Pero esa noción de escasez global se revierte al volver la vista al país, que los desarrollistas entienden como un mero territorio a colonizar, con recursos infinitos que se pueden explotar sin remordimiento ni consecuencias. Un nuevo El Dorado, lleno de chanchos y shale gas. Vuelve el reflejo de Australia y Canadá con el que tanto nos comparamos en el pasado pero con su peor rostro: enclaves que dispusieron de los recursos de un enorme hinterland. En Hispanoamérica las cosas no salieron igual. Por fuera de los enclaves blancos había “repúblicas de indios”. Que hoy votan. Quizás estoy siendo injusto y exagerado. Los desarrollistas con rostro humano subrayan una y otra vez la necesidad de regular la explotación de recursos naturales para resguardar el bien público y el entorno natural. Eso nos lleva a otra discusión. El nuevo ambientalismo contra el crecimiento económico Decir ambientalismo es tan impreciso como decir socialismo, feminismo o cristianismo. Bajo una sola etiqueta caben cientos de debates. Pero tampoco podemos detenernos en el narcisismo de sus pequeñas diferencias. Propongo entonces tomar dos grandes tradiciones. Una sería la «sustentabilidad«, presentada en 1987 por Gro Harlem Brundtland en su informe “Nuestro Futuro Común” para la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU. Se trataba de conciliar al desarrollo económico con la justicia social y la preservación del medio ambiente. Fue el ecologismo oficial de los años ‘90, perfectamente compatible con la democracia liberal, la globalización y los discursos de Clinton, Bono y alguna Miss Universo. Es también el horizonte de garantías del desarrollismo: no teman a esta salmonera ni a esta minera, podemos regularlos. Si a la sustentabilidad la condenó su tibieza ecuménica y el consiguiente inmovilismo político, al optimismo regulacionista argentino lo condena su pasado. Solo con ver lo que costó aprobar una sencilla ley de etiquetado, o lo que aún cuesta ejecutar el fallo Mendoza de saneamiento del Riachuelo (para pesar de tantos fueguinos), es difícil ilusionarse con lo que pueda hacer el anémico Estado Argentino ante una multinacional minera o un enclave porcino en el medio de la pampa. La otra tradición ambientalista es más radical y antigua. Nació en los ’70 con los debates alrededor del Informe Meadows y los límites del crecimiento. En ese intercambio, André Gorz y Nicholas Georgescu-Roegen llegaron por vías diferentes al mismo concepto: decrecer, consumir y producir menos como única forma de supervivencia humana ante un agotamiento de los recursos proyectado para 2030. Durante la hegemonía neoliberal de los ’80 y ’90, el decrecionismo, que postula la prescindencia del crecimiento económico, sobrevivió en las catacumbas y resurgió con el antiglobalismo del nuevo siglo. La crisis climática y el descrédito político de la sustentabilidad transformaron a las premisas decrecionistas en el fundamento tácito de buena parte del ambientalismo actual: el crecimiento económico tal como lo mide el PBI es insostenible, injusto e incontrolable. Bajar el metabolismo social, vivir con menos, sería la solución. Branko Milanovic hizo las cuentas: si ponemos como tope del nivel de vida mundial el ingreso global promedio (5.500 dólares anuales), aún deberíamos permitir que el 73% del mundo incrementara sus ingresos. Imposible de lograr sin crecimiento económico. ¿Debemos vivir aún con menos? Por no hablar del efecto político que tendría intentar operar un ajuste para hacer decrecer al consumo global. Si el desarrollismo sobreestima la capacidad reguladora del Estado argentino, el decrecionismo lo hace con la plasticidad de la sociedad ante las metas políticas de una minoría. El decrecionismo es insostenible e injusto. No es raro entonces que tanto el “manifiesto de los 170 académicos holandeses” como el venerable Bruno Latour saludaran al parate económico de la pandemia como una oportunidad para decrecer. Ya que no por la razón, el decrecimiento debía aplicarse por la fuerza. Décadas de aislamiento político y radicalización llevaron al decrecionismo a esta cerrazón utópica rayana en la misantropía. ¿Qué hacer? No sé. Hace poco, en medio de un seminario, un participante con vocación por la filosofía analítica (quiero nombrarlo: Juan Iosa), destripó meticulosamente mi crítica al decrecionismo y me demostró en la cara que soy decrecionista sin asumirlo, que repudio sus medios pero comparto su diagnóstico. No esperen entonces conclusiones rotundas de esta nota: soy un aceleracionista en deconstrucción. Pero tratemos de hacer algo con eso. ¿Cuál es el problema de los medios decrecionistas? Que son mecánicos: se trata de trabar con un palo los engranajes de la máquina social para que deje de quemar carbón. Pero el mundo no es solo un motor, también es una computadora. Hay redes recursivas de intereses y relaciones. Apagar el turismo por el Covid bajó la huella de carbono pero fomentó la tala ilegal. Ya es demasiado tarde para esperar que la Naturaleza se recomponga sola. La solución no es mecánica, es cibernética. Buscar la retroalimentación entre esas redes y estas políticas. Incorporar a la posnormalidad: ante una situación ambiental de incertidumbre total, no confiar solo en este paper o en aquella consultora, sino extender la revisión por pares a toda la comunidad. No vamos a encontrar una voluntad popular: los sanjuaninos quieren minería, mal que les pese a los ambientalistas; y los fueguinos no quieren salmoneras, mal que les pese a los desarrollistas. Sería óptimo extender esta asamblea a las cosas, hacer hablar de alguna manera a las personas no humanas que también son parte de estas decisiones. En definitiva, la Naturaleza no existe: todos los objetos somos híbridos. Y tenemos que vivir juntos. La recursividad nos evitará caer en el representativismo. La palabra del pueblo no tiene punto final sino que retroalimenta nuevos proyectos y nuevos debates: presentarles a los fueguinos su futuro sin ensambladoras; y a los sanjuaninos, su futuro sin agua. Y ver qué pasa. De ese feedback no emergerá un modelo cerrado sino el tanteo hacia una práctica de desarrollo acorde con la época que nos tocó, así como el modelo agroexportador emergió de la pérdida del Alto Perú y la revolución industrial inglesa; y en Argentina, la sustitución de importaciones, surgieron de la política de masas y la crisis del modelo agroexportador. No será maravilloso pero tampoco debe ser el desastre que nos prometen tanto el ambientalismo decrecionista como el desarrollismo mercantilista.La situación de la economía argentina a mediados de 2021
Salta pone sus expectativas en la minería de cobre, gracias a la «revolución verde»
A nivel mundial, cada año se consume una media de 30 millones de toneladas de cobre metálico y China es el principal consumidor.Por el crecimiento demográfico, la transición energética de combustibles fósiles a energías renovables y la electrificación de la sociedad, que incluye desde los autos eléctricos a la transformación de los hogares, se estima que hasta 2040 se necesitarán 105 millones de toneladas adicionales de cobre. Los grandes productores del material son Chile y Perú (que suman el 40% de la oferta de cobre de mina), seguidos de otras zonas como Australia y China. El hecho de que haya pocos países productores también garantiza un precio alto del mineral. En Argentina hay siete proyectos cupríferos en estado de prefactibilidad o factibilidad. En San Juan, la principal provincia minera del país, se encuentran los proyectos Pachón, Josemaría (el más avanzado), Altar, Los Azules y Filo del Sol. En Catamarca está el proyecto Mara y en Salta, Taca Taca. El país no cuenta con ningún proyecto minero de cobre desde que Minera Bajo La Alumbrera cesó sus operaciones en 2018. La Secretaría de Minería de la Nación identificó que la demanda de cobre mundial ofrece una ventana para algunos de los grandes proyectos argentinos, ya que se estima que para 2025 habrá una brecha esperada de casi 2 millones de toneladas de cobre para cubrir con nuevas minas. La empresa canadiense First Quantum Minerals está a cargo del proyecto Taca Taca, cuyo yacimiento, a cielo abierto, se encuentra en Tolar Grande. También tiene previsto extraer oro y molibdeno. Las previsiones de la compañía es hacer una inversión en la provincia de 3.500 millones de dólares y generar 4 mil puestos de trabajo en la etapa de construcción y luego 2.500 empleos directos a largo plazo. Se estima que la vida útil de la mina Taca Taca será de 32 años y está planeado empezar su construcción en 2023, con un presupuesto anual de operación de U$S 650 millones. El cobre extraído alcanzaría un pico de aproximadamente 275.000 toneladas en los primeros 10 años de operaciones. Además, se proyecta una extracción de 110 mil onzas de oro y 4.100 toneladas de molibdeno concentrado. First Quantum Minerals es el sexto productor de cobre del mundo, con 20.000 empleados a nivel global y operaciones en 4 continentes.
Desde la Conferencia sobre Cambio Climático (COP 26): «El carbón debe pasar a la historia»
Alok Sharma, presidente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -conocida por sus siglas COP 26-, afirmó el miércoles 20 de julio que las negociaciones de cara a la próxima cumbre mundial pasan por hacer que el carbón como combustible pase a la historia.
Sharma es también el Secretario de Estado para el Desarrollo Internacional en el gabinete de Boris Johnson, y Gran Bretaña será la anfitriona del mayor evento climático internacional del año, en el mes de noviembre en Glasgow. Reunirá a representantes de unos 200 países con un objetivo declarado de mantener a raya el calentamiento global. El llamamiento a dejar de usarlo como combustible suena paradójico desde el país que llegó a ser, gracias al carbón, la principal Potencia durante un siglo. En realidad, mucho de la movida climática se puede ver como un caso de «patear la escalera». Países que contaminaron más que ninguno, y aún ahora contaminan, son los que impulsan las medidas de salvaguardia ambiental. Pero ese no es el enfoque que nos conviene a nosotros, los argentinos. El calentamiento global es un problema que afecta a todos los habitantes del planeta. Y la economía argentina está en mejores condiciones que la de la mayoría de los paises para adaptarse a las nuevas, e ineludibles, reglas de juego. Gran Bretaña ahora está recibiendo a los ministros de Clima y Medio Ambiente de 51 países para mantener conversaciones sobre la cumbre que se hará en noviembre, y debemos tener nuestros propios planteos. Durante esta cita se pretende impulsar compromisos más ambiciosos por parte de los países que rubricaron el Acuerdo de París de 2015, en el que se comprometían a mantener el aumento de la temperatura media mundial «muy por debajo» de los 2 grados centígrados. Estas medidas están dirigidas a prevenir fenómenos meteorológicos devastadores y extremos como olas de calor, inviernos más fríos, inundaciones y sequías. «He sido muy claro al decir que quiero que la COP 26 sea la cumbre en la que el carbón pase a la historia», asegura Alok Sharma en una entrevista con la agencia Reuters. El carbón es el combustible más contaminante si las emisiones no se capturan y almacenan bajo tierra. Pero esa tecnología de captura va a la zaga, la mayoría de las centrales térmicas del mundo producen no solo emisiones de dióxido de carbono, responsables del calentamiento global, sino también otros contaminantes perjudiciales para la salud. Por su parte, los países del G7 se han comprometido a reforzar las tecnologías y políticas que aceleren la transición a la descarbonización. Se han comprometido, a su vez, a poner fin a nuevas ayudas por parte de los gobiernos destinadas a este combustible. Aunque hay contradicciones de acción, ya que muchos países siguen financiándolo a la vez que planean la construcción de nuevas centrales térmicas. Después de que las catastróficas inundaciones azotaran el noroeste de Europa la semana pasada y mientras los incendios forestales continúan haciendo estragos en el sur de Oregón (Estados Unidos), los ministros de Energía y Clima del G20 se reunirán en Italia durante los próximos días para tratar de aumentar los recortes de emisiones y las promesas de financiación para el clima.Conflicto abierto entre bancos y fintechs, ante la bancarización de la mayoría de la sociedad
Las principales asociaciones de bancos privados (ABA y ADEBA) y la Cámara Argentina Fintech (CAF) se trenzaron en un conflicto público luego que los bancos pidieran limitar las transferencias entre cuentas bancarias y billeteras digitales ante supuestos fraudes. Las fintechs lo rechazaron por «falso» y denunciaron como «una práctica anticompetitiva» de las entidades bancarias.
La postura de los bancos Este jueves se conoció una carta dirigida al Banco Central de la República Argentina, firmada por dos directivos de ABA y de ADEBA -que nuclean a los bancos privados de capital extranjero y nacional, respectivamente- en la que le pedían a la autoridad monetaria que pusiera topes a la transferencia de dinero entre cuentas con CBU (bancarias) y cuentas con CVU (digitales). El argumento de las asociaciones fue que «la interoperabilidad de alguna manera facilitó la concreción de ilícitos vinculados a estas empresas que brindan diferentes servicios financieros» y que, «para proteger a sus clientes», algunas entidades habían decidido aplicar «limitaciones en los importes a transferir». «Los beneficios derivados de la adopción de esta restricción se han visto reflejados en una notable disminución de los fraudes provenientes de operatorias con proveedores de servicios de pago», sostuvieron las entidades en una carta firmada por Paz Adrogué (ABA) y Alejandro Pérez (ADEBA). Las operaciones de las fintechs Para entender la dimensión de aquellas empresas de base tecnológica dedicadas a operatorias financieras o fintechs, en el sistema nacional de pagos: actualmente hay cerca de 14 millones de CVU en la Argentina y más de un tercio de las transferencias realizadas en junio último provinieron o circularon hacia este tipo de cuentas, según el informe de pagos del BCRA. En total, son 68 las empresas Proveedoras de Servicio de Pagos (PSP) que operan en el país, que incluyen a algunas de las principales empresas fintech como Mercado Pago, Ualá y Naranja X, entre otras, a través de las cuales se realizan estas operaciones. El reclamo de los bancos Los bancos también reclamaron a la autoridad monetaria que existe «una alta proporción de ilícitos que registran intervención directa o indirecta de cuentas alojadas en empresas proveedoras de servicios de pago, facilitado por la no existencia de regulaciones sobre las mismas». «Entendemos que resultaría conveniente que estas empresas sean reguladas, debiendo cumplir al menos medidas mínimas de seguridad», reclamaron ADEBA y ABA en la carta. Por su parte, fuentes del Banco Central confirmaron haber recibido el documento con las propuestas y, si bien «se aguarda la evaluación técnica», en principio, «no se las considera viable». Fuentes de ADEBA aseguraron que el objetivo de la misiva «no fue ir contra ninguna fintech en particular» sino que se buscó advertir a la autoridad monetaria de las vías a través de las que se comenten fraudes y estafas. La postura de las fintech La CAF respondió con un comunicado en el que afirmó que «es falso el argumento sostenido por las asociaciones bancarias que asevera que la interoperabilidad entre cuentas facilita el ciberdelito». Por el contrario, señaló que «existen acuerdos de colaboración entre Proveedores de Servicio de Pagos (PSP) y bancos en pos de proteger a los usuarios que redujeron significativamente las tasas de fraude, con casos concretos en que el ciberdelito se disminuyó en un 90%». Al mismo tiempo, denunció la admisión de las cámaras de que «algunos bancos están incumpliendo la normativa vigente y limitando las transferencias de sus usuarios hacia cuentas virtuales» que, tal como señala la Comunicación «A» 7175, exige que no haya necesidad de solicitudes especiales para transferencias hasta el monto equivalente a 15.000 UVAs ($1,2 millones) y 12.500 dólares. «Se trata de una práctica anticompetitiva, no cumple el marco regulatorio actual y atenta contra la interoperabilidad del sistema y la inclusión financiera», aseguró la CAF. Sobre este punto, fuentes del Banco Central aseguraron que «los bancos no pueden poner topes a las transferencias» y que, «si fuera así, están cometiendo una infracción». Por último, la CAF señaló que el pedido de los bancos «va en contra del proyecto de Transferencias 3.0 en el cual todos los actores del sistema deberán interoperar desde el 29 de noviembre en los pagos y cobros con código QR» y que las PSP «están regulados desde febrero 2020 ante BCRA y cumplen normativa impositiva de fisco nacional y provinciales, y normativa antilavado de la UIF (Unidad de Información Financiera)». Desde AgendAR señalamos que la naturaleza de los servicios financieros ha sido transformada profundamente -era inevitable- por la tecnología informática. Y esa transformación fue acelerada todavía más por la pandemia. Que, entre otras cosas, forzó la bancarización de más sectores de la sociedad, inclusive entre los más humildes. Creemos que el cambio recién empieza.Un adiós a Miguel Ángel Virasoro, el físico argentino pionero de la «teoría de cuerdas»
Fernando Peirano: «Sólo 1 de cada mil pymes está realizando un proyecto de I+D en Argentina»
Para Fernando Peirano, titular de la Agencia I+D+i del MinCyT, la respuesta y la capacidad innovadora del sistema científico y tecnológico argentino fue la responsable de que el sistema sanitario no colapsara, y puede -y debe- tener un papel fundamental en la pospandemia.
La pandemia fue un suceso inesperado y, como a todo el mundo, sorprendió a los argentinos. Pese a eso, Fernando Peirano -economista, actual titular de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) de la órbita del Ministerio de Ciencia – piensa que la irrupción del COVID-19 no nos ha descolocado. ¿Por qué? Porque la respuesta del sistema científico apenas la pandemia se desató, dice, fue inmediata: acudieron a la convocatoria del Ministerio desde las biociencias hasta las ciencias sociales para presentar más de 200 proyectos, de los cuales la Agencia que dirige evaluó y aprobó 84, lo que dio como resultado, entre muchas otras cosas, productos como los famosos barbijos con nanotecnología que una pyme de La Matanza desarrolló y produjo con la colaboración de la UNSAM, tests rápidos de COVID y tests de antígenos de producción local que estuvieron listos en apenas dos meses, suero equino hiperinmune, entre otros. Peirano citó varios ejemplos en donde el factor común fue la acción articulada entre el sistema científico y las pymes, sin obviar la adquisición de la capacidad de fabricar localmente vacunas y sustituir importaciones de insumos imprescindibles como jeringas o hisopos de uso sanitario que, aunque parezca mentira, ya no se estaban fabricando más en la Argentina. Esa respuesta, sostuvo, no fue casual, sino el resultado de una política de Estado de apoyo al sistema científico y técnico que se mantuvo por una década, pese a que durante los años del macrismo la actitud fue otra. Pero no alcanza simplemente con un mayor financiamiento para el sector de la innovación: es necesaria una política de articulación entre sectores donde -reconoció sin embargo- la mayoría del trabajo está por hacerse. Peirano dialogó el jueves 22 de julio con los más de 60 participantes del webinario «Conocimiento y desarrollo», realizado por la Comisión de Innovación, Ciencia y Tecnología del Instituto Antonio Cafiero y conducido por Bruno de Alto, director del área de Gestión Ambiental de ACUMAR. Estuvieron presentes también, entre otros, el docente de la UNO y ex diputado nacional Alberto Briozzo, referente de la Red de Adecuación Ambiental de ACUMAR, y el ingeniero Carlos Gianella, director de la comisión organizadora del encuentro.«Emprendedor», palabra tan vapuleada
La figura del emprendedor tecnológico es hoy el gran paradigma de una mitología sobre la salvación individual y la fórmula para el progreso y la riqueza. Pero esa mitología suele ocultar algunas realidades, como la precarización laboral (cuyos cultores ven el trabajo freelance como «una virtud») y el hecho de que ningún proyecto de innovación prospera sin una política de incentivos. «El emprendedor no es el que nada en contra de la corriente, el que tiene una idea innovadora y disruptiva que va en contra de todo lo que se hace», aseguró Peirano: «Es el que integra diferentes elementos que están presentes en la sociedad, y es en ese sentido que una política de Estado debe apoyar los emprendimientos innovadores de las empresas de base tecnológica». España, con una población similar a la de Argentina, tiene 11 veces más pymes que participan en diferentes procesos de innovación tecnológica. Aquí apenas el 1% de las pymes innovan en ese sentido, «y sólo una de cada mil se encuentra realizando un proyecto de I+D«, dijo Peirano. «La Agencia I+D+i del MinCyT tiene actualmente, sin embargo, unos 8000 proyectos en carpeta, lo cual representa «mucho trabajo, pero también mucho desorden», lo que requiere dinamizar las estructuras organizativas para que sean más funcionales a esos procesos de articulación. «La Argentina –dice Peyrano– es un país de campeones invisibles a los que tenemos que rescatar. Tenemos que lograr que recurran a pedir ayuda a un centro de investigación o a una universidad, para pasar del conocimiento por curiosidad al conocimiento por necesidad y poder resolver los problemas de la sociedad».Los caminos posibles para el desarrollo
Fue la crisis provocada por la pandemia la que llevó, por ejemplo, a poner la atención en una empresa de Córdoba «Tecme» que fabricaba respiradores de uso médico y los exportaba a Alemania. La decisión de apoyarla e incrementar su productividad fue lo que permitió, según Peirano, poder instalar más unidades de terapia intensiva y evitar que el sistema de salud argentino colapse. «Habíamos hecho un trabajo conceptual previo con la plataforma electoral en 2019, que fue más allá de lo electoral en el sentido de reeditar el contrato entre la ciencia, la tecnología y la sociedad, pero hoy hasta en las calles se palpa que tener ciencia y tecnología es un beneficio no sólo para los que trabajan en el sector, sino para toda la Argentina». Peirano reconoció, sin embargo, que no alcanzará con las soluciones implementadas «en la pandemia y en el posmacrismo» para salir de la crisis provocada por la pandemia, cuyas consecuencias finales, «como sucede con una inundación, sólo se ven cuando bajan las aguas». «Tenemos recursos naturales, tradición productiva y una plataforma universitaria muy dinámica, pero ninguna de estas piezas basta por sí sola para ser una locomotora del desarrollo productivo basado en la ciencia y la tecnología», admitió. No obstante, todo el mundo tiene que redefinirse tras la pandemia, no sólo la Argentina. Hay algunas certezas: la panacea de la producción «just-in-time» global, donde cada nación aporta a una industria globalizada según sus ventajas competitivas, ya se ha quedado sin fundamento. También la idea de que el mercado por sí solo es capaz de distribuir más equitativamente el desarrollo. Innovar y articular sectores -no en clave proteccionista, aclara, sino en clave proactiva- será una necesidad. Por un lado, propone acercarse a esa innovación «invisible» que no está en contacto con el sistema de ciencia y tecnología, «porque indudablemente las pymes han tenido que innovar para sobrevivir a la pandemia, pero no tienen la espalda financiera» ni el asesoramiento profesional que les permita embarcarse en un proyecto de I+D. Luego, indicó que hay sectores como el de la industria alimentaria -que es la principal en la Argentina- o el de la salud, que tienen un gran potencial para la innovación de base tecnológica. «Hay que vincular la innovación con la inversión. Es necesario que la inversión no sea solamente para recuperar lo que ya teníamos. Pero para eso -remarcó Peirano- tiene que haber actores que vayan más allá de la empresa». El trabajo por hacer, ahora a gran escala, es la construcción de esas redes de actores que pongan en acción «las capacidades innovadoras que cada uno tiene y que no puede desplegar por separado.»En Buenos Aires comienzan los ensayos para combinar las vacunas Sputnik V, AstraZeneca y Sinopharm
Los ensayos para combinar las vacunas Sputnik V, AstraZeneca y Sinopharm en la provincia de Buenos Aires se inician esta semana, con la colaboración de científicos y científicas del CONICET.
Tres vacunas, seis combinaciones posibles y miles de voluntarios son las cifras del proyecto lanzado por el Ministerio de Salud de la Nación para estudiar la eficacia, la respuesta inmunológica y la seguridad de combinar entre sí las vacunas autorizadas en el país. Los investigadores del CONICET que integran el Laboratorio de Salud Pública de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (FCEx, UNLP) tendrán un rol importante en el análisis de las muestras recibidas en todo el territorio bonaerense. La iniciativa, puesta en marcha en respuesta a la necesidad de acelerar los esquemas de inmunización en la población frente al avance de la cepa Delta,tendrá comienzo en estos días. «A algunas de las personas que acepten participar se les ofrecerá recibir como segunda dosis una vacuna distinta a la que hayan tenido como primera: Sinopharm, Sputnik V o AstraZeneca. Además, habrá otros grupos con aquellas que tengan el esquema completo con una misma vacuna. Según los protocolos, se les extraerá sangre periódicamente para evaluar la cantidad de anticuerpos anti COVID que van generando. Luego, se compararán los resultados de todas las combinaciones para elegir la o las más efectivas. Nuestro espacio será uno de los nodos articulados por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, y recibiremos muestras para su análisis», relató Guillermo Docena, investigador del CONICET en el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y uno de los responsables del laboratorio.La NASA elige a la empresa de Elon Musk, Space X, para explorar la luna Europa de Júpiter
La NASA informó este viernes que eligió a Space X para una misión a la luna Europa de Júpiter, el 6° satélite, por tamaño del sistema solar, recubierto por una capa de hielo de, se supone, kilómetros de espesor. Tiene una delgada atmósfera de oxígeno y otros gases.
Este contrato representa un gran espaldarazo para la empresa de Elon Musk: ser escogida por la NASA -es decir, el Estado norteamericano- para llevar una sonda al sistema solar exterior. La misión Europa Clipper comenzará en octubre de 2024 con el despegue de un cohete Falcon Heavy desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. El monto del contrato es de 178 millones de dólares. Previamente se esperaba que el despegue lo realizara la NASA con su cohete SLS (Space Launch System), pero su desarrollo está plagado de demoras y crecientes costos. Algunos críticos lo consideran un «programa de obras públicas» para favorecer al estado de Alabama en donde se desarrolla gran parte de su producción. Mientras el SLS aún no está operativo, el Falcon Heavy ya ha realizado misiones comerciales y gubernamentales desde su vuelo inaugural en 2018 cuando, en un golpe publicitario, llevó el auto Tesla Roadster de Musk al espacio. El cohete Falcon Heavyde Space X genera más de cinco millones de libras de empuje (22 millones de Newtons) en el despegue, lo que equivale a 18 aviones 747.Los científicos evalúan que la luna Europa es, de todos los planetas -excepto la Tierra- y satélites del sistema, sería donde hay más probabilidades de encontrar vida. La existencia de agua líquida sería la claveLa sonda Europa hará entre 40 y 50 pasadas cercanas sobre esa helada luna de Júpiter para determinar si cuenta con condiciones adecuadas para la vida. Su carga incluirá cámaras y espectrómetros para producir imágenes de alta resolución y mapas de la superficie y la atmósfera, así como un radar para perforar la capa de hielo en busca de agua líquida. La luna Europa es objeto del intenso interés de los científicos dese la década de 1970, cuando las primeras sondas determinaron que el hielo que cubre su superficie está marcado por grietas y rayas, y los cráteres son raros. Tiene la superficie más lisa de cualquier objeto conocido del sistema solar. Esto ha dado lugar a la hipótesis de que existe un océano debajo de la superficie, el cual podría servir de morada para la vida6 Esta hipótesis supone que el calor de las fuerzas de marea provocadas por el gigante Júpiter causan que el océano se mantenga líquido, y la superficie, relativamente lisa.
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En AgendAR publicamos hace pocos días Billonarios en el espacio – ¿Megalómanos, conquistadores de una nueva frontera, o ambas cosas?. Más allá de sus egos gigantescos, resulta evidente que son más capaces de llevar adelante proyectos complejos, que la elefantina NASA, que hace medio siglo llevó al ser humano a la Luna, pero, desde la frustrante saga del transbordador, muestra cierta pesadez burocrática.Guillermo Docena: «Es fundamental que Argentina pueda generar sus propias vacunas contra el Covid»
Reproducimos esta entrevista que hizo NEXciencia -la revista de Exactas de la UBA- a Guillermo Docena. Se mostró alarmado por el descontrol del covid en Gran Bretaña, vaticinó lo que puede ocurrir con la variante Delta, se mostró partidario de la combinación de dosis diferentes y sostuvo que Argentina debe producir su propia vacuna.

EEUU y Alemania alcanzan acuerdo sobre el gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2
Estados Unidos y Alemania alcanzaron un acuerdo que permitirá a Rusia y Alemania completar el cuestionado -por EE.UU., Ucrania y Polonia- gasoducto Nord Stream 2 en Europa sin la imposición de más sanciones estadounidenses, informó una importante diplomática del gobierno de Biden.
AgendAR ha seguido este año el tema, clave para la provisión de energía a Europa y en especial a Alemania. Ver: Alemania autoriza la construcción del gasoducto ruso Nord Stream 2, pese a amenazas de EE.UU. , y Biden abandona las sanciones contra el gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2. Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de Asuntos Políticos, dijo al Congreso que ambos gobiernos anunciarán dentro de poco los detalles del pacto que busca abordar las preocupaciones de Estados Unidos y los países del este y el centro de Europa por el impacto del proyecto Nord Stream 2. Existe una fuerte oposición bipartidista en el Congreso estadounidense al gasoducto, lo mismo que en Ucrania y Polonia, porque temen que el Nord Stream 2 ponga en riesgo la seguridad energética europea. Al igual que la administración de Donald Trump, el actual gobierno de Joe Biden se opone al gasoducto pero considera que las sanciones no lo detendrán. Nuland, la tercera diplomática de mayor jerarquía de Estados Unidos, dijo a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que Estados Unidos y Alemania difundirán un comunicado conjunto respecto del gasoducto. Agregó que ambas naciones están comprometidas con imponer sanciones a las empresas rusas y alemanas que Moscú pueda utilizar como arma política. “Alemania se ha comprometido a utilizar toda su influencia para negociar una extensión del acuerdo de tránsito de gas”, dijo a los periodistas un funcionario de alto rango del Departamento de Estado, bajo condición de anonimato. Alemania contribuirá con al menos 175 millones de dólares a un nuevo “Fondo Verde para Ucrania” de 1.000 millones de dólares destinado a mejorar la independencia energética del país. Los reportes sobre el acuerdo provocaron cuestionamientos inmediatos de algunos legisladores tanto en Alemania como en Estados Unidos. Y, por supuesto, furibundo rechazo en Ucrania y Polonia. El senador republicano Ted Cruz, un notorio «halcón», quien ha estado retrasando las nominaciones de embajador del presidente Joe Biden por sus preocupaciones sobre Nord Stream 2, dijo que el acuerdo sería “una victoria geopolítica generacional para Putin y una catástrofe para Estados Unidos y nuestros aliados”.Emprendedores, cuentapropistas, monotributistas: los cambios en la naturaleza del trabajo
Es evidente que ya hace casi medio siglo, el empleo formal y en relación de dependencia estable empezó a dejar de ser la norma habitual en las sociedades moderna (o «modernizadas»).
También están cambiando las expectativas: una encuesta global -publicada por la agencia oficial Télam- que incluyó a más de 25.000 personas entre 18 a 40 años, de 35 países, muestra que en esa franja etaria -«millennials» y «centennials»- sueñan con encarar un negocio propio, a pesar de la pandemia.
Tres de cada cuatro menores de 40 años, en la Argentina y en el mundo, sueñan con ser emprendedores o ya lo lograron, al considerar como ventajas comparativas ser mejores para adaptarse a las nuevas tecnologías y tener ideas más creativas e innovadoras que otras generaciones.
La encuesta, realizada por la consultora OnePoll para la empresa Herbalife, buscó indagar qué factores son considerados en este segmento etario para tomar la decisión de emprender o no su propio negocio, lo que arrojó que el 74% de los encuestados sueña con ser un emprendedor, mientras que el 16% de ellos ya lo logró. De quienes piensan en abrir su propio negocio, entienden que deberían hacerlo antes de cumplir los 30 años, ya que en la encuesta se les preguntó cuál pensaban que sería la mejor edad para iniciar su propio negocio e identificaron en promedio que sería a partir de los 28 años. Pero el deseo de emprender no significa que los encuestados se lanzan sin pensar: el encuestado promedio manifestó que consideraba que una persona debería tener, al menos, cinco años y medio de experiencia antes de iniciar su propio negocio. Para los encuestados interesados en empezar su propio negocio, el 51% se mostró preocupado de no ser tomado en serio por la edad, aunque también consideraron su juventud como algo positivo; de hecho, la mitad de los aspirantes expresó que la edad los ayudaría en sus probabilidades de éxito. Cuando se les preguntó por qué, 6 de 10 (61%) dijeron que son mejores para adaptarse a las nuevas tecnologías que las otras generaciones y el 43% manifestó que era más probable que tuviesen ideas creativas e innovadoras. La encuesta también demostró que el 29% de quienes deseaban iniciar su propio negocio manifestaron tener «menos miedo al fracaso» que otras generaciones. En Argentina, el 27% de encuestados manifestó que estaría interesado en emprender negocios atados a la comercialización de ropa o indumentaria, seguido por el 21% que se vio interesado por emprender en actividades relacionadas al servicio de comida. De quienes expresaron estar interesados en el emprendedurismo, se observó que el factor de motivación número uno fue «ser mi propio/a jefe/a» (48%), seguido por la posibilidad de seguir su pasión (44%) y del deseo de tener más flexibilidad en el trabajo (32%). Otro encuentro relevante en la encuesta fue que el 26% de jóvenes buscaba complementar su ingreso por la reducción de la jornada laboral que se dio, para muchos, como consecuencia de la pandemia actual.Desde el Ministerio de Economía se reúnen con INVAP
El secretario de Política Tributaria, Roberto Arias, mantuvo un encuentro este jueves con autoridades de la empresa INVAP. Analizaron los proyectos en carpeta y cómo potenciar las exportaciones de la empresa, que es referente en proyectos tecnológicos en nuestro país y en el mundo.
Arias remarcó que “para el ministro Martín Guzmán el esquema exportador basado en el conocimiento es central y muy necesario para la Argentina por el dinamismo que genera, la productividad y los derrames que produce en la economía”. “Nos gustaría que haya un INVAP en cada sector de la economía”. El Secretario manifestó el compromiso del Estado Nacional de trabajar en conjunto para impulsar las exportaciones “porque el desarrollo tecnológico y la generación de exportaciones con alto valor agregado está entre las prioridades del Gobierno Nacional”. El gerente general y CEO de INVAP, Vicente Campenni, se refirió al trabajo de la empresa en exportación de sistemas tecnológicos y afirmó que “sabemos que podemos ser competitivos a nivel internacional porque hemos ganado licitaciones en otros países y estos desarrollos están muy asociados a generar capacidad exportadora de Argentina”. INVAP es una empresa dedicada al desarrollo de sistemas tecnológicos de alto valor agregado, en las áreas Nuclear, Espacial, Defensa, Seguridad y Ambiente, Sistemas Médicos. Es una Sociedad del Estado propiedad de la Provincia de Río Negro y mantiene una estrecha relación con diversos organismos del Estado Nacional como ejecutor de proyectos tecnológicos complejos, en particular, con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con al empresa ARSAT S.A. y con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.En Arabia Saudita prohibirán el acceso a espacios públicos a personas no vacunadas contra coronavirus
Las muertes que evitaron las vacunas contra el Covid
Carlos Peez, ingeniero en electrónica (UBA) y experto en sistemas, nos acercó los cálculos para justificar cuantitativamente lo que el gráfico sugería cualitativamente.Población con una o dos dosis en Argentina:
— Santi Olszevicki (@SantiOlsze) July 23, 2021
· Mayores de 60: > 90%
· 50-59 años: 86%
· 40-49 años: 82%
· 30-39 años: 70%
· 18-29 años: 42% pic.twitter.com/kR9kqhl8mP
Las causas de la gran bajante del Paraná. Y cómo afecta a las ciudades y a la economía
Según este informe, apoyado en los modelos y las conclusiones de muchos investigadores, la deforestación y el uso intensivo del suelo han provocado que el gran río Paraná registre su caudal más bajo en medio siglo.
La falta de agua primero fue llamativa. Luego, preocupante. Lo que parecía una bajante más del gran río del Litoral argentino ya se ha convertido en algo histórico: el Paraná alcanzó, en 2021, sus más bajos niveles de agua del último medio siglo. Y el futuro es incierto. Para algunos científicos, esta puede ser la “nueva normalidad” del Paraná, cuyos períodos de caudales mínimos pueden ser cada vez más extremos como consecuencia de la crisis climática y los profundos cambios en el uso del suelo en la zona alta y media de su cuenca, lo que ayuda a acentuar la variabilidad de los patrones de lluvias y temperaturas en toda la región. El río Paraná, nacido en Brasil y criado en tierras paraguayas y argentinas, recorre casi 5.000 kilómetros hasta su desembocadura en el Río de la Plata, con un caudal promedio histórico de unos 16.000 metros cúbicos por segundo. Un gigante fluvial noqueado desde hace dos años por una bajante extrema pocas veces vista (tanto por lo prolongada como por lo pronunciada) que secó lagunas y riachos, y dejó al descubierto buena parte de su valle y planicie de inundación. Según un informe reciente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Delta medio del río tenía a mediados de 2021 una cobertura de agua de apenas 6%, contra un 40% en tiempos “normales”. Tan marcada es la bajante que, en mayo 2021, el gigante marrón sólo transportaba unos 7.000 metros cúbicos de agua por segundo, el caudal medio mensual de menor afluencia de los últimos 50 años y apenas el 51% de su promedio histórico para ese mes. Según el reporte hidrológico de junio de la represa Yacyretá, resultó ser el segundo valor de caudal medio mensual más bajo de los últimos 120 años, luego del registrado en mayo de 1914. Como trasfondo, aparece el cambio del uso del suelo como explicación principal para entender al menos en parte las razones por las cuáles el río muestra un comportamiento pocas veces visto o registrado: lo que antes era selva, monte, pantano o pastizal fue reconvertido en las dos últimas décadas en tierras aptas para el desarrollo agropecuario, de la mano de un proceso de deforestación intensificado que cambió, tal vez para siempre, la morfología del territorio. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), Brasil ha perdido hasta el 8% (30 millones de hectáreas) de sus bosques y selvas de la Amazonía y el Pantanal en el primer tramo del siglo XXI. Paraguay muestra cifras drásticas: según el Global Forest Watch (GFW), perdió 6 millones de hectáreas en los últimos 20 años. En un lapso similar, la Argentina perdió el doble: unas 14 millones de hectáreas con epicentro en cuatro provincias (Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco). El territorio primigenio del Paraná ya no es, ni será, lo que era; un escenario que abre interrogantes sobre la capacidad de recuperación y resiliencia del gran río.El futuro del río Paraná tenderá a los extremos: mayores crecidas y, aún más, mayores bajantesModelos para armar Inés Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires (UBA), trabaja en el armado de escenarios futuros tanto en términos climáticos como hidrológicos para la Cuenca del Plata, en un contexto marcado por el cambio climático. Para eso, con su equipo utilizan modelos que proyectan posibles escenarios futuros respecto de las lluvias y así “alimentan” modelizaciones sobre la hidrología de la Cuenca que les permite evaluar proyecciones sobre cambios de caudales. “Lo que vemos con estas proyecciones es que la Cuenca va hacia un clima más cálido, vemos que se incrementará la temperatura a medida que el siglo avance y que también habrá modificaciones en las precipitaciones”, señala la científica. El aumento promedio de las lluvias no ocurrirá de manera uniforme sobre toda la región bajo estudio. “No es algo que vaya a ser totalmente generalizado”, argumenta Camilloni, para agregar que lo que detectaron es “una tendencia hacia mayores precipitaciones más clara en la Cuenca media y alta del Paraná y parte de la Cuenca del río Uruguay”. Esto no se verifica, por el momento, para la zona ubicada aguas debajo de ese río a partir de la localidad de Salto ni tampoco en la sección de la Cuenca baja del Paraná desde la provincia de Entre Ríos hacia el sur, donde en cambio sí podrían aumentar las temperaturas promedio. “Es muy difícil saber qué le puede pasar a un río sin desarrollar un modelo hidrológico. En nuestras proyecciones, si las miramos en términos de caudal medio para los próximos 30 años, en general para el Paraná no aparece una variación significativa en el caudal medio”, sintetiza. Esta proyección cambia cuando lo que se evalúa no es el caudal medio, sino los mínimos y los máximos. Algo clave a la hora de hablar del Paraná, un largo camino fluvial de aguas marrones cuyo ADN está marcado por los pulsos de crecientes y bajantes. Es en ese margen de movimiento de las aguas que los efectos del cambio climático se sentirán, haciendo del Paraná un río de extremos. “Si analizamos los caudales mínimos y máximos, lo que encontramos es que los mínimos tenderían a ser más mínimos y los máximos, más máximos. En donde veremos los cambios será en los extremos, y no en el promedio”, dice Camilloni. Y detalla: “Los modelos nos muestran que el Paraná va hacia un régimen de mayor variabilidad con caudales mínimos que serán más mínimos. También afectará a las crecientes, pero esta variabilidad tiene que ver sobre todo con las bajantes, con mínimos que serán más extremos en un orden que estimamos entre un 10% y un 15% contra un 5% para los máximos”. Hacia una nueva “normalidad” hidrológica
Juan Borus es subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA). Un organismo que, según cuenta, nació en 1973 con el propósito principal de monitorear las crecientes de los grandes ríos de llanura del noroeste argentino y hoy se encuentra con situaciones casi inéditas que lo hacen repensar su propio objetivo fundacional: un Paraná sin agua desde hace casi dos años.
“La bajante que empezó a mediados de 2019 se fue acentuando en 2020 y en 2021, primero en la Cuenca del Paraguay y luego en todo el resto. Lo que tenemos es una situación muy rara, ya que toda la Cuenca, que tiene 3 millones de kilómetros cuadrados, está con lluvias por debajo de lo normal al mismo tiempo desde hace por lo menos dos años”, grafica el ingeniero hidráulico.
A la bajante se sumó una situación de sequía muy grave que también dejó escenas nunca vistas en el amplio paisaje regional, como el Pantanal brasileño con una sequía más severa que el nordeste de ese país, donde la falta de agua es la norma. En mayo pasado, el Servicio Meteorológico brasileño emitió una alerta por la peor racha de lluvias en 91 años para los estados de Minas Gerais, Goiás, Mato Grosso do Sul, São Paulo y Paraná.
“Venimos de una situación extrema que parece que va a continuar. En el verano 20/21 tuvimos La Niña a nivel global, lo que significó lluvias inferiores a lo normal”, señala el experto, para quien esta escasez de agua genera una serie de problemas que tienen que ver tanto con las dimensiones “operativas” del río como proveedor de servicios productivos, como con el propio ritmo natural relacionado con la fauna y flora que vive, se reproduce y se alimenta en el Humedal del Delta del Paraná.
De la deforestación al cambio climático
Designada como región proveedora de bienes naturales para las metrópolis desde la época de la Conquista, amplias zonas del sur de Sudamérica sufrieron una transformación profunda del uso de sus suelos en las últimas tres décadas.
Espoleadas por el boom de precios de los commodities agrícolas (soja, sobre todo, pero también maíz), regiones hasta hace poco tiempo inexploradas o poco intervenidas por el humano del sur de Brasil, Paraguay y noreste de la Argentina fueron desmontadas para ampliar la frontera agropecuaria y abastecer, así, la demanda asiática de granos.
Como era esperable, esos marcados cambios en el uso del suelo en varios puntos de la Cuenca del Paraná terminaron afectando en menor o mayor medida la dinámica natural del río, según puntualiza Borus. “Hubo cambios notorios, ya que hay un corrimiento de la frontera agrícola muy marcado. Entonces, gradualmente, este cambio de uso del suelo potencia los extremos, y las reacciones de las cuencas son más intensas para los máximos y para los mínimos”, dice.
Para Graciela Klekailo, licenciada en Genética y doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el cambio climático en el contexto del Delta del Paraná alterará la capacidad del sistema de resistir y mitigar los fenómenos extremos como las inundaciones y las bajantes pronunciadas.
“Los cambios de uso de la tierra que estamos haciendo en nuestros humedales, con terraplenes y endicamientos para agricultura y ganadería intensiva o incluso urbanizaciones, son cambios que afectan directamente a los servicios ecosistémicos que nos brinda la naturaleza”, explica.
Estos cambios en el uso del suelo también favorecen la pérdida de hábitat de muchas especies, ya que se alteran (muchas veces de manera definitiva) sus lugares de reproducción y alimentación. “Si sumamos episodios de quemas graves como los de 2008 y 2020, que empiezan a ocurrir cada vez a intervalos más cortos, el sistema corre riesgo de no tener tiempo de recuperarse solo”, detalla la docente e investigadora.
Consecuencias socioambientales
Con perspectivas de continuidad en la bajante al menos hasta la primavera 2021, florecen las preocupaciones sobre todo lo que esto implica, tanto desde un registro productivista del río, como desde la alteración de un equilibrio natural del cual dependen centenares de especies vegetales y animales.
Para Borus, un problema no menor es el de las tomas de agua. “Para nosotros, desde el INA, es una de nuestras principales preocupaciones desde que comenzó la bajante, ya que en muchas ciudades las tomas han quedado casi al ras del nivel del río o incluso por debajo en algunos momentos”, afirma.
Otro punto crítico es el de la navegación, ya que por las marrones aguas del Paraná sale al exterior el 80% de la cosecha gruesa argentina de soja y maíz que crece en las extensas llanuras pampeanas durante la primavera y el verano. “Los puertos del Gran Rosario tienen un rol clave en la salida de la cosecha. Cuando las aguas están tan bajas, se condicionan las operaciones por falta de profundidad y por el menor ancho del canal de navegación, lo que reduce la navegación segura”, argumenta el experto del INA. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, sólo durante 2020, los bajos niveles de agua significaron un costo extra para los agroexportadores de unos 250 millones de dólares.
Además, la reducción del caudal afecta la provisión natural de los servicios ambientales que genera el humedal. Uno de ellos es la autodepuración de las aguas, que se limpian solas por el elevado caudal que transita el lecho en tiempos de normalidad.
La bajante generó, por ejemplo, la floración de algas relacionadas con aguas estancadas y presencia excesiva de materia orgánica por actividades antrópicas como la industria, la agricultura o incluso las quemas a través de las cenizas.
Klekailo es muy clara con relación a esto: “La mayor recurrencia de eventos extremos como esta bajante extraordinaria afecta a todos los componentes del sistema. Una de ellas es la capacidad del humedal de brindar agua dulce y de purificar los contaminantes generados por actividades humanas como las agrícolas, que liberan nitrógeno y fósforo”.
También se detectó afectación de las márgenes por erosión en localidades costeras santafesinas que incluyeron episodios de derrumbes o desbarrancamientos en varias localidades orilleras del río, como la ciudad de Rosario y las localidades de Puerto Gaboto y de Monje, todas en la provincia de Santa Fe.
“Empezaremos a ver con mayor frecuencia problemas sobre la diversidad que habita el Delta y sobre las poblaciones humanas que están en sus orillas. Las actividades humanas tienen impacto en los sistemas y, en un contexto de cambio climático ese impacto es cada vez mayor”, razona la ecóloga. 

