Hacia una vacuna argentina contra el covid

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Uno de los 85 prototipos en el mundo en fase preclínica (ensayos con animales) es una investigación de 13 científicos de la Universidad Nacional de San Martín y el CONICET.

AgendAR ha seguido el avance de este esfuerzo, y también señaló en un editorial («No apostemos todo a un solo tipo de vacunas») su acuerdo con el tipo de tecnología que propone la UNSAM (una vacuna no codificante, a antígenos virales). Reproducimos esta nota de la periodista y bióloga Eliana Galarza y nos alegrarnos por el reconocimiento que estas compatriotas están logrando fuera de la comunidad científica. «Aquí, cerca de las avenidas General Paz y Constituyentes, a minutos del tanque de gas gigante que quedó como símbolo de otra época, también se piensa en una vacuna para frenar al Covid-19. De las 169 que aún siguen en carrera, 85 están en la fase preclínica (de ensayos en animales) y una de ellas es este prototipo argentino (hay otros dos en universidades de Córdoba y de Sante Fe).
En el campus de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) hay distintos bloques de edificios. El más grande, color cemento, de unos 4 mil metros cuadrados y tres pisos, es la sede del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB). En uno de sus laboratorios trabajan 12 científicos liderados por la investigadora principal del Conicet Juliana Cassataro, experta en inmunología y enfermedades infecciosas. Juntos están atravesando el minuto cero de una vacuna argentina contra el coronavirus.
Juliana Cassataro, líder del grupo de investigación, en su escritorio, con los retratos de sus hijas Juana y Greta. Foto: Andrés D'Elía.
Juliana Cassataro, líder del grupo de investigación, en su escritorio, con los retratos de sus hijas Juana y Greta. Foto: Andrés D’Elía
El blíndex de entrada tiene un teclado con código de seguridad. Cassataro, distinguida con los premios Houssay (2017) y Fundación Bunge y Born (2014), y financiada tres veces por la Fundación Bill & Melinda Gates, baja para habilitar el ingreso. Al llegar, saluda con un ademán de choque de codos. Prolija, con barbijo quirúrgico y un guardapolvo blanco sobre un vestido floreado.
Demostramos en el laboratorio que la fórmula que estamos investigando induce anticuerpos que neutralizan al virus.
“Nuestro proyecto está en etapa preclínica, de ensayo en animales, casi a punto de terminar esta fase. Es decir, en estos seis meses demostramos en el laboratorio, que la fórmula que elegimos, basada en proteínas recombinantes –una tecnología muy segura en la que se sustenta por ejemplo la vacuna contra la hepatitis B y en la que tenemos más experiencia–, induce anticuerpos que neutralizan al virus. Ahora estamos hablando con empresas locales que tengan la capacidad de producir este prototipo en condiciones GMP ( buenas prácticas de fabricación) para poder empezar una fase de prueba en humanos”, dice Cassataro a metro y medio de distancia. Al atravesar el blíndex se accede a espacios luminosos de escaleras, galerías, escritorios y laboratorios. Las mesadas de trabajo son amplias y en las primeras cuatro se distribuye el equipo de Cassataro. En todas hay contenedores de vidrio (placas de Petri, erlenmeyers, balones, beakers) y pipetas para dosificar volúmenes, así como geles de acrilamida para separar proteínas. También cajas, computadoras, ficheros y calendarios. Del otro lado de un largo pasillo están el bioterio, donde se ensaya con animales (ratones), también las zonas de máxima bioseguridad y, cerca, los instrumentos para hacer observaciones. Por ejemplo, ver si alguna de las versiones de la fórmula está “neutralizando al virus”, es decir, si está dando resultado: si eso ocurre, aparecen imágenes fluorescentes. Los jefes de cada sector tienen, además, otra área delimitada con escritorios y computadoras, donde van programando las rutinas de cada día y leen papers e información de revistas especializadas en ciencia.
Eliana Castro y Lorena Coria, especializadas en diseño de vacunas, observan un recuento de células infectadas. Foto: Andrés D'Elía.
Eliana Castro y Lorena Coria, especializadas en diseño de vacunas, observan un recuento de células infectadas. Foto: Andrés D’Elía.
Como en muchos laboratorios, hay una escenografía de desorden ordenado. Una señal de que están a toda máquina. “Desde abril estamos trabajando, casi todos, en forma presencial durante doce horas por día. Muy comprometidos”, confirma Cassataro. Aquí se está gestando una vacuna que, para empezar a diferenciarla, no se basa en ninguna de las plataformas «génicas» o «codificantes» que utilizan las ya aprobadas en distintos países, como la de Moderna y Pfizer (con sus tecnologías ARN), o como la Sputnik V, que consta de dos adenovirus recombinados pero diferentes, repartidos en dos dosis. Las fórmulas que ensayó el equipo argentino, y que dieron como resultado, hasta ahora, un prototipo viable, listo para iniciar otra etapa, utilizan proteínas recombinantes.
Cuando se nos brinda apoyo, los científicos argentinos tenemos la capacidad de desarrollar lo que sea que se necesite. Eliana Castro, bioquímica.
Una técnica que Cassataro explica así: “Nosotros tomamos diferentes partes del virus, como por ejemplo su proteína Spike, para producirlas en laboratorio. Esas proteínas, que son proteínas recombinantes, que nosotros producimos con células en el laboratorio, las purificamos. Logramos que queden recontra puras, de modo que al ingresar al organismo no infecten las células (son proteínas, no organismos, no pueden reproducirse o infectar nada) pero deben ser reconocidas como invasores por el sistema inmunológico para que éste genere los anticuerpos necesarios y se defienda como de un virus real del Covid-19”. Toda vacuna es un simulacro de infección para estimular inmunidad contra la infección real.
La científica María Laura Darriba dosificando componentes en el laboratorio de la UNSAM. Foto: Andrés D'Elía.

La científica María Laura Darriba dosificando componentes en el laboratorio de la UNSAM. Foto: Andrés D’Elía

El trabajo del equipo argentino no termina allí.  “A la fórmula se le agrega algo más para tener una respuesta inmune deseada, (sustancias adyuvantes). Por eso estudiamos diferentes compuestos. Es decir, utilizamos prototipos con distintas formulaciones y mezclas. Hay que probar la dosis del antígeno, la cantidad, las dosis de adyuvantes. Una gran cantidad de combinaciones», explica la experta. «Todo eso lo probamos en animales, estudiamos la respuesta inmune y seleccionamos las mejores fórmulas que induzcan los mejores anticuerpos neutralizantes del virus. A eso nos dedicamos en estos seis meses. Produjimos, inmunizamos e hicimos un screeningseleccionamos entre muchas posibilidades. Y logramos un muy buen prototipo y otros dos que son… más o menos”, detalla Cassataro.

Cómo sigue

Estos resultados se lograron gracias a un equipo interdisciplinario. “Somos varios inmunólogos que ya veníamos trabajando juntos. Para el proyecto nos unimos, además, al grupo de virólogos de Diego Álvarez, quien se encarga del diseño de las formulaciones candidatas incorporando las mutaciones del virus que circula en la Argentina”, comenta Cassataro. Y agrega cómo fue el primer momento de este proyecto: “Decidimos presentarnos para recibir un subsidio de investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología bajo el título: Desarrollo de estrategias que ayuden a la prevención del coronavirus. Y es lo que estamos haciendo. Hacer una vacuna es una frase que suena muy linda, pero no se puede lograr solamente en mi laboratorio. Nosotros solos no vamos a poder concretarla. Lo que sí pudimos, en esta primera etapa, fue poner a punto las técnicas para estudiar su respuesta inmune.» «Para avanzar hay que transferir el prototipo a una empresa que pueda producirla con una manufactura regulada por ANMAT, lograr que se apruebe y pasar a una fase 1. Ahí seríamos parte de una cadena que lamentablemente, en la Argentina, no está conectada”, explica Cassataro. Se refiere a que, por separado, están los eslabones, pero eso no es suficiente. “En el país tenemos buenos científicos que pueden trabajar bien en un laboratorio. Tenemos también la posibilidad de ensayos clínicos (en humanos) buenísimos. Aquí se hicieron los de Pfizer y están en marcha los de una vacuna china. Además, existen empresas con capacidad de producir, por ejemplo, un principio activo de la vacuna de Oxford. Los eslabones están, pero falta el envión para empezar. Y, por supuesto, como se trata de un proceso largo y muy costoso, se necesita un amplio financiamiento y una decisión política a largo plazo”. El largo plazo que menciona Cassataro es vital en el trabajo científico. Varias de las vacunas contra el Covid-19 que avanzaron rápido, lo hicieron porque quienes las investigaban se basaron en estudios previos. “Si vemos las vacunas que llegaron muy rápido, detrás de ellas hay científicos que venían trabajando en ellas desde hace 15 o 20 años. No existe algo que sea tan rápido sin una investigación previa muy profunda”, confirma Cassataro. El tiempo también fue clave en la historia de este prototipo argentino. Primero, porque cuando se tomó la decisión de trabajar de manera presencial en el laboratorio hubo que organizar rápidamente las rutinas en casa y apretar en agendas el tiempo para las clases de los chicos (varios científicos de este equipo tienen hijos en edad escolar), para las tareas de la casa y para el trabajo de laboratorio, que en esta etapa es totalmente empírico.
La bioquímica Karina Pasquevich sostiene un gel de acrilamida que se usa para identificar las proteínas del coronavirus. Foto: Andrés D'Elía.

La bioquímica Karina Pasquevich sostiene un gel de acrilamida que se usa para identificar las proteínas del coronavirus. Foto: Andrés D’Elía

De los 13 integrantes del grupo, 10 son mujeres, varias con hijos en edad escolar y una de ellas, la bioquímica y viróloga Eliana Castro, está embarazada. Eugenia Bardossy tiene 35 años, es bioquímica y dice que “su participación es mínima comparada con lo que realizan otros colegas del equipo”. Lo que fue máximo en su vida fue organizarse para seguir trabajando y no desatender a sus dos hijos: uno de 3 años y otro de 10 meses. Lorena Coria es una experta en inmunología y tiene un nene de dos años que, cuando ella está en el laboratorio, queda al cuidado de su pareja. La salud humana le interesó desde que estaba en el secundario. Por eso se siente muy plena en este momento: “Cuando empezó la pandemia y se presentó la oportunidad de colaborar aportando nuestro conocimiento y experiencia en el desarrollo de vacunas para ayudar a combatir este problema, no lo dudamos. Estamos aprendiendo mucho y además somos conscientes de que estamos desarrollando algo que nos daría independencia como país en el suministro de vacunas”. Cuando era chica, a Eliana Castro le interesaba “lo microscópico y lo astronómico”, pero en la adolescencia se orientó hacia la salud. Se anotó como voluntaria en el Hospital Evita, de Lanús, para saber si su vocación era más asistencial o de investigación. Decidió estudiar bioquímica en la UBA. Hoy es una experta en diseño de vacunas. “Ser parte de este proyecto implica cumplir, realmente, con el objetivo de aportar a la prevención de una enfermedad, en este caso causada por un virus nuevo que está dañando a la sociedad y que me ha golpeado personalmente. También hizo tangible la capacidad que tenemos en nuestro país de desarrollar lo que sea que se necesite cuando se nos brinda apoyo”, comenta sobre su rol de científica.
Estamos trabajando en algo que nos daría independencia en el suministro de vacunas. Lorena Coria, inmunóloga.
Sobre su rol de mamá, cuenta: “Con mi marido, tuvimos que incluir en nuestras rutinas las actividades y cuidados de nuestra hija de 5 años a tiempo completo (zooms, tareas, juegos). También organizarnos con las tareas de la casa. Así que trabajo en el laboratorio a la mañana, y las lecturas, reuniones y docencia los hago desde casa. Ahora , además, estoy embarazada de 4 meses, así que estamos muy contentos.” Leandro Battini tiene 29 años y es uno de los más jóvenes del grupo. Es biólogo, está cursando su doctorado y se interesa por el desarrollo de antivirales. Pertenece al grupo de Diego Alvarez, fusionado con el de Cassataro. Para él, la vocación estuvo clara desde siempre. Sus padres y su hermano son biólogos y su pareja, también. “En 2020, por la pandemia, muchos científicos se orientaron al Covid-19. En ese contexto llegué a este grupo”, explica. Claudia Filomatori es bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas. Tiene una función vital: analiza la variabilidad del material genético del virus que circula en la Argentina. Pero lo realmente difícil es “compatibilizar la ecuación Pandemia/Familia/Trabajo. Tengo tres hijos en edad escolar y por momentos se me hizo complicado ser mamá, ama de casa, maestra y científica”. La bioquímica Karina Pasquevich participa activamente en el estudio de las respuestas inmunes de las fórmulas probadas. Desde pequeña, su padre, físico nuclear en la Comisión Nacional de Energía Atómica, le transmitió la pasión por hacerse preguntas y tratar de responderlas. Sobre su vida en pandemia dice: “Tuve la escuela de mis dos hijas en casa, fue un desafío a nivel familiar. Afortunadamente, tuve el apoyo de mi marido y los abuelos para venir al laboratorio”. El equipo de la “vacuna argentina” se completa con los científicos Diego AlvarezMaría Laura DarribaLucas SaposnikCeleste Pueblas Castro (de 26 años, quien justo una semana antes de la cuarentena se mudó para vivir sola), Laura Bruno y Lucía Chemes. La directora del proyecto, Juliana Cassataro, también tuvo que adaptar a su familia para el trabajo en pandemia. Con su marido, Roberto, organizaron los tiempos de atención para Juana, de 17, y Greta, de 13. De ellas habla sin pausa, pero cuando se le pregunta sobre sus propios orígenes, duda en responder. “No porque quiera ocultarlos, sino porque no quiero que mi historia desvíe el foco de atención de nuestro trabajo científico”. Se refiere a que es hija de padres desaparecidos. Cassataro, de 46 años, tenía 3 años y medio cuando se llevaron a sus padres. No recuerda nada. A ella y a su hermana menor las dejaron en la Casa Cuna de La Plata, donde fueron encontradas por un tío abuelo. “Me educó mi abuela Juana, de Mar del Plata, con mucho amor y exigencia para el estudio. A veces pienso que el darme cuenta, tan temprano, de que no todo es perfecto y de que las cosas pueden fallar, me hizo siempre tener un plan B, C, D y E para que todo funcione. También pienso si el volcarme hacia las ciencias de la vida tiene que ver con que son lo opuesto a lo que viví cuando era chica”, comenta. ¿Por qué tu equipo quiere seguir con el proyecto de una vacuna si ya hay otras que se están aplicando? Nosotros vamos a tardar seguramente mucho más tiempo del que la sociedad demanda en este momento, pero si las vacunas que ahora se compraron y se están aplicando en nuestro país requieren refuerzos anuales, en un futuro estaría buenísimo poder hacerlas acá y que estas capacidades existan en la Argentina. Así no hay que estar esperando si nos las envían, o si las compran. Si un día no se puede… tenemos que tener la capacidad de hacerlas. Cassataro dice al despedirse que, si tuviera todos los recursos necesarios disponibles, a mediados de 2022 podría estar terminándose esta vacuna que ahora da sus primeros pasos. ¿Un sueño?» En Agendar no creemos que sea un sueño. La Organización Mundial de la Salud cree que las vacunas que se vayan licenciando no lograrán extinguir el virus SARS CoV2 inmediatamente, pero que bajarán su circulación mundial, su morbilidad y su letalidad; un poco como sucede con los virus gripales pandémicos y sus vacunas anuales respectivas. La fórmula desarrollada por la UNSAM, aún si llega en 2022, formará parte de esa batalla prolongada y por ahora sin fin a la vista, y le dará independencia al país en este asunto, e incluso capacidad de exportación.

La memoria inmunitaria de pacientes de Covid sigue «sólida y duradera» después de 8 meses

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Finalmente, la ciencia nos da buenas noticias sobre esta pandemia: un estudio publicado en la revista Science analiza la respuesta inmunitaria del SARS-CoV-2 varios meses después de la infección. Los resultados muestran indicios de una inmunidad protectora robusta y medible hasta 8 meses después de la aparición de los síntomas.

Conocer la memoria inmunitaria frente a este virus es fundamental para mejorar los diagnósticos y las vacunas, y para evaluar la futura evolución de la pandemia. Además, mientras que el número de casos diarios de covid-19 sigue aumentando en todo el mundo, continuaba la duda sobre si una infección inicial conduce a una inmunidad protectora duradera. Ahora, una investigación liderada por expertos de La Jolla Institute for Immunology (EE UU) estudia las respuestas de anticuerpos y células inmunitarias en 188 hombres y mujeres que se recuperaron de la covid-19. La mayoría había tenido síntomas leves, aunque el 7 % fue hospitalizado.
LA INMUNIDAD DURADERA CONTRA UNA SEGUNDA INFECCIÓN POR COVID-19 ES UNA POSIBILIDAD EN LA MAYORÍA DE PERSONAS
Los resultados apuntan una respuesta inmunitaria de estos pacientes al virus –en todos los tipos de células estudiadas– medible hasta 8 meses después de la aparición de los síntomas. “La inmunidad duradera contra una segunda infección por covid-19 es una posibilidad en la mayoría de los individuos”, escribieron los autores del estudio. Los investigadores rastrearon anticuerpos, células B (que producen más anticuerpos) y dos tipos de células T (que matan a las células infectadas). Los anticuerpos, incluidos aquellos frente a la proteína spike o S, solo mostraron disminuciones modestas a los seis u ocho meses de la aparición de los síntomas. Las células T, por su parte, apenas tuvieron un ligero declive en el cuerpo, mientras que las células B que reconocieron las características del virus SARS-CoV-2 crecieron en número en algunos casos, según los expertos. Si bien los autores advierten que “no se pueden sacar conclusiones directas porque los mecanismos de inmunidad protectora contra el SARS-CoV-2 aún no están definidos en los seres humanos”. Es más, dicha inmunidad varía drásticamente de una persona a otra. Aunque son necesarios más estudios al respecto, subrayan que sí se pueden hacer varias “interpretaciones razonables” de su estudio, entre ellas cómo los compartimentos de memoria inmunitaria en reposo pueden contribuir “de manera significativa a la inmunidad contra la neumonía o la covid-19 secundaria grave”, concluyen los autores. Es importante señalar que en un reportaje de ayer mismo de la agencia Deutsche Welle, Klaus Cichutek, presidente del Instituto Paul Ehrlich, responsable de autorizar las vacunas en Alemania, coincide en estimar un resultado similar para las vacunas que ya se están aplicando ahí: “La inmunidad puede durar ocho meses o más”.

Rappi: delivery de comida y banco digital. Desarrollos en la «economía de plataformas»

Los datos que reunió en el reparto de pizzas y helados, le sirvieron para crear el Rappi Bank. Aplicaciones de la «Big Data»

La colombiana Rappi, una de las más populares plataformas de delivery, creó su propio banco digital para ofrecer servicios financieros a comercios y clientes. Se llama RappiBank y estará asociada a su propia app de pedidos online, desde la cual también se podrá pagar, gestionar tarjetas de crédito y prepagas y solicitar préstamos. La incursión de las aplicaciones en el mercado financiero no es sorprendente. Las grandes plataformas tienen a su disposición una enorme cantidad de información de sus clientes en función de las compras que efectúan: ticket, gastos promedio, medios de pago, hábitos y hasta horarios. El uso habitual es ofrecer promociones y descuentos. Desde ese piso es factible escalar con la oferta de otros servicios (créditos, plazos fijos, depósitos y tarjetas, por ejemplo), usando esa información acumulada para evaluar el riesgo. Las empresas aseguran que parte de su evolución «natural» es ir sumando nuevas funciones y servicios, principalmente medios de pagos móviles. En la Argentina, la principal rival de Rappi, PedidosYa, acaba de incorporar PedidosYa Pay, su nueva billetera digital desde la cual el usuario puede asociar sus tarjetas para abonar las compras. Lo de Rappi es más audaz. Es un banco digital integrado a la app, que opera bajo las mismas regulaciones de un banco tradicional de cada país y «el objetivo es que sea uno de los cuatro íconos en la pantalla principal», explicó Sérgio Saraiva, presidente de Rappi en Brasil. Con RappiBank, la empresa avanza en el concepto de «súper aplicación», un modelo inspirado en WeChat, la app de mensajería creada por la china Tencent y que se convirtió en un ecosistema multipropósito de servicios, con llamada gratis, pagos móviles (WeChat Pay), redes sociales, navegador, tarjetas de crédito y videojuegos (WeChat Games). Lanzada hace 10 años, la plataforma tiene hoy más de 1.100 millones de usuarios activos. El objetivo de todos (bancos, fintech y marketplaces) es centralizar todos los servicios para posicionar su «súper app» como la estándar del mercado. La expansión de RappiBank es un desafío. Como todo banco, debe cumplir con las regulaciones de cada país. Por eso, se trabaron acuerdos con entidades autorizadas: en México, con Banorte; en Colombia, con Davivienda; en Perú, con Interbank y en Brasil, a través de Rappi Capital, su propio fondo de inversión. El presidente de RappiBank Brasil, João Paulo Félix, explicó que «la empresa ya está en proceso de solicitar autorización al Banco Central para actuar como institución de pago y como SCD (Sociedade de Crédito Direto)», dijo, aludiendo a una regulación creada en 2018 y que permite a las fintechs prestar su propio dinero. Rappi es colombiana y compite contra la uruguaya Pedidos Ya, perteneciente al grupo alemán Delivery Hero. En setiembre, el gigante europeo anunció la compra de la catalana Glovo en la región y hoy está en pleno proceso de fusionarlas bajo una sola bandera. En paralelo, se desarrolla la carrera por disputar en los negocios financieros, una amenaza latente contra bancos, fintechs y sobre todo Mercado Pago. «En 2021 esperamos que principalmente el banco, el eCommerce y Rappi Travel ganen aún mayor velocidad, creciendo cada uno en su segmento de manera estructurada y competitiva”, adelantó Saraiva. El objetivo de Rappi es expandir estos servicios en toda la región: ya están disponibles en Colombia, México y Perú y acaban de lanzarse en Brasil. No hay fecha prevista para el lanzamiento en Argentina. La pelea por diversificar la oferta de servicios es común a todas las compañías. Porque la competencia por instalar súper aplicaciones viene creciendo fuerte en la banca tradicional (que suman productos no financieros a sus plataformas), lo mismo que Mercado Pago. Desde PedidosYa señalan que la billetera digital, ya habilitada en la Argentina, es el primer paso hacia el armado de su propio ecosistema financiero. Sin dar fechas, dejaron trascender que irán sumando nuevos servicios en los próximos meses.

Facebook anuncia que suspendió 17 «redes de desinformación». Una operaba en Argentina.

Facebook informó que suspendió 17 redes de desinformación en sus plataformas durante diciembre, lo que representa su mayor eliminación de cuentas en un mes.

La empresa detalló el martes que había identificado y suspendido un poco más de 2.800 cuentas y páginas en su plataforma principal y en su sitio para compartir fotos, Instagram, por usar identidades falsas y otras formas de los llamados «comportamientos no auténticos coordinados». La medida abarcó redes en 11 países, incluidos Argentina, Brasil, Marruecos, Ucrania, Kazajistán y Kirguistán. En la mayoría de ellos, las redes se centraron en las próximas elecciones y fueron dirigidas por grupos nacionales, dijo Facebook. «Las campañas engañosas como estas plantean un desafío complejo al difuminar la línea entre el debate público saludable y la manipulación», dijo la compañía en una publicación en un blog. La jefa de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, había dicho el lunes que la compañía no tenía planes de levantar su bloqueo sobre las cuentas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La red social tomó medidas sin precedentes desde que los partidarios del líder republicano invadieron el Capitolio durante varias horas el miércoles. Tanto Facebook como Twitter suspendieron indefinidamente la cuenta de Trump acusándolo de incitar a la violencia puesto que desde hace meses viene desacreditando el proceso electoral y acusando a los demócratas, sin pruebas, de «robarle las elecciones». Además Twitter anunció el lunes haber borrado 70.000 cuentas afiliadas al movimiento conspiracionista pro-Trump QAnon, implicado en los recientes hechos violentos en Washington, en lo que parece ser el inicio de una gran purga de ese grupo en internet por parte de las grandes plataformas digitales. Las redes sociales eran la principal herramienta de comunicación de Trump, desde la cual interactuaba con sus 88 millones de seguidores. A ocho días para que deje el poder, el mandatario republicano adoptó un tono combativo, asegurando que su discurso ante sus partidarios antes del asalto al Capitolio fue «totalmente apropiado», y denunciando el «error catastrófico» de las redes sociales, como Twitter y Facebook, al suspenderle su cuenta. Las decisiones de Facebook están en línea con las que ya había tomado, en forma conjunta con Google y Apple, para negar el acceso a Internet a la red social Parler, que utilizan muchos seguidores de Trump. Y han provocado cuestionamientos al poder que asumen empresas privadas para «ejercer censura en la Red».

El maíz subió más de un 70% (en dólares) en 8 meses

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El precio de la tonelada de maíz trepó 1,4% (u$s2,80) ayer miércoles hasta los u$s 206,40, el valor más elevado desde desde junio de 2013 en el Mercado de Chicago. Así, acumuló una suba del 71,6% en los últimos ocho meses. «Los aparentemente interminables recortes del USDA (Departamento de Agricultura de EEUU) a los suministros de G&O (granos y semillas oleaginosas) continuaron este mes, y con los depósitos de soja y maíz particularmente vacíos, parece sólo una cuestión de tiempo antes de que los recortes se desplacen a la demanda», dijo la entidad financiera Rabobank en una nota. La previsión de cosecha para Argentina se ubicó en 360,2 millones de toneladas, 8,3 millones menos que las calculadas en diciembre y 7,4 millones de toneladas por debajo de lo estimado por los operadores. «No se veía semejante baja en las proyecciones de maíz de noviembre a enero desde 1974», señaló la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Además, la entidad bursátil marcó que «la industria de los biocombustibles estadounidense presiona con fuerza para que el presidente electo Joe Biden reduzca las exenciones de corte a las refinerías pequeñas, dando más lugar a los biocombustibles, y por lo tanto a la demanda de maíz. De esta manera, se apuntalarían aún más los precios». Por el contrario, la tonelada de soja cayó un 0,8% (u$s 4) hasta los u$s 518,60, por una toma de ganancias de los fondos de inversión, tras las fuertes subas que se produjeron en la jornada previa. El martes el poroto de soja había registrado una suba de más de u$s 17 hasta los u$s522,50 la tonelada, tras que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimara un recorte de un millón de toneladas en la producción de Argentina hasta las 112,5 millones de toneladas. Sus subproductos acompañaron la baja de esta rueda, con un retroceso del 1,9% (u$s 9,70) en el valor de la harina hasta los u$s 509,70 la tonelada, mientras que el aceite cayó 1% (u$s 9,90) para concluir la jornada a u$s 940,90 la tonelada. Por último, el trigo descendió 0,9% (u$s 2,10) y se posicionó en u$s 242,20 la tonelada, tras el cierre de posiciones por parte de los fondos especulativos. No hace falta agregar que los productores locales, y sobre todo las exportadores, han aprendido a cubrirse de estos vaivenes del mercado. Y que, por supuesto, estos son muy buenos precios, aún para un agro que tiene dolarizados los costos de la mayoría de sus insumos.

El problema con las vacunas es la demanda mundial insatisfecha. Argentina debe asegurar su provisión

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Cuando este lunes 11 la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, reveló que en el gobierno se analizaba diferir la aplicación de la 2° dosis de la vacuna Sputnik V, para aplicarla a más personas en esta etapa, hizo dos cosas:
  1. continuó con la costumbre de los funcionarios de este gobierno de «pensar en voz alta» sobre futuras decisiones, lo que aumenta la incertidumbre y da jugosas oportunidades a los medios opositores;
  2. reveló un problema muy real y muy urgente que enfrenta nuestro país, y todos los demás
No hay, ni habrá en este año, suficientes vacunas ni en Argentina ni en el mundo para acercarnos a la inmunidad colectiva (ver declaración de la OMS al respecto). Hay más nuevos contagios diarios de covid que la capacidad actual de producción de vacunas. Daniel Arias ha preparado una nota sobre este tema, y sobre los condicionamientos que enfrentamos. Dada la seriedad del asunto, pueden considerarla uno de los poco frecuentes editoriales de AgendAR.

A. B. F.

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Con la vacuna Sputnik V, el gobierno tomó ayer la decisión correcta: no podés aplicar un único carrier adenoviral (el Ad26), porque el uso del segundo (el Ad5) forma parte de un astuto diseño antigénico de la fórmula original: si tuviste un resfrío con Ad26 antes del primer pinchazo, es probable que tu sistema inmune neutralice total o parcialmente esa primera dosis. Aún si sucede esto, la Sputnik te da la chance de que el 2do carrier, el Ad5, sí logre entregar su carga (el genoma de algunos epitopes del antígeno Spike del SARS CoV2). Puede suceder también la inversa: que antes de la 2da dosis te agarres un resfrío con el adenovirus Ad5, y que tu sistema inmune ataque a este carrier. Eso destruiría o al menos mitigaría la efectividad total de la vacuna. Sin embargo, serían muy pocos los pacientes capaces de atacar ambos adenovirus y discapacitar totalmente la Sputnik. Su diseño con dos carriers distintos añade dificultades a la fabricación masiva pero es ingenioso, quizás el más sofisticado entre las muchas decenas de vacunas génicas anticovid mediadas por virus adenovirales. Creo también que la Dra. Carla Vizzotti tiene razón en preguntarse qué es mejor, si vacunar a muchos con una primera dosis de Sputnik, o a la mitad con ambas, pero no en voz alta. Toda decisión al respecto es de vida o muerte, casi tan política como epidemiológica, y sólo los idiotas libres de dudas aprovechan para tirar la primera piedra. Por supuesto, en el cargo de Vizzotti tales solitarias y agobiantes vacilaciones no se pueden ventilar ante periodistas. No existen los periodistas amigos, si son buenos periodistas. Enemigos, sí, y los hay a patadas, y no son necesariamente buenos. Porque creo que va a terminar sucediendo que el RDIF, el fondo ruso que comercializa la Sputnik, va a tener problemas de volumen de fabricación de ambos componentes de su vacuna, no del segundo, como dicen algunos medios. Los rusos, cuya industria farmacológica hasta hoy sólo funcionó dentro de un territorio gigante pero con una población mediana (147 millones), para salir al ruedo mundial tienen el mismo problema de falta de capacidad fabril instalada y a su nombre que Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson, y ni hablemos de Moderna. Hace décadas que hablamos de ella pero nadie estaba preparado para una pandemia de este calibre. Nadie tiene planta propia suficiente para gestionarla. Todos están tercerizando la fabricación. Y para hacerlo, derivan su tecnología a fabricantes de genéricos de alta calidad, como tienen desde hace décadas Corea del Sur y la India, o -en el caso de AstraZeneca-, nuestro país. No se extrañe, lector, pero mucho medicamento vendido a precio de fantasía por las Big Pharma de EEUU o de la Unión Europea se fabricó aquí con calidad estadounidense o alemana en plantas sumamente argentinas, como las de Biosidus o como la de mAbxcience (del grupo ELEA). Y todo esto las grandes marcas lo consiguen a precio argentino y lo revenden, con su marbete, a precio alemán o estadounidense. Los consumidores finales y los propios médicos ni se enteran. Es como el mundo textil, donde una prenda turca excelente por calidad (pero barata por mano de obra) se rebautiza como Louis Vuitton o Gucci en Europa Occidental, y pasa a costar 20 o 30 veces más. La gente -médicos incluidos- compra etiquetas. Nuestro país no tiene -al menos todavía- la etiqueta tecnológica. Pero el mundo real a veces no tiene mucha relación con el de las etiquetas. Lo cierto es que en esta pandemia tan esperada y tan intempestiva, aún sumando a sus marcas todos los «fabricantes fantasma» del mundo, no los hay suficientes. Y tampoco dan el volumen necesario para abastecer al mundo de vacunas antiCovid sin comprometer la calidad. Si a esto añadimos la dificultad logística que presentan algunas fórmulas como la de Pfizer, que debe distribuirse a 70 grados bajo cero, el panorama es de demanda mundial insatisfecha, y eso va a durar. Los rusos están tercerizando en la India, en Corea del Sur, y ahora en Brasil. Le hicieron un guiño a la Argentina, para que se fabricara la Sputnik V aquí, pero no pasó de un flirteo. La situación global del RDIF es que tienen una de las vacunas génicas con adenovirus más sensatas, eficaces y baratas, con el plus de que se distribuye a temperatura de freezer de heladera comercial (18 grados bajo cero), y de que está en camino una formulación liofilizada, es decir en polvo, que se conserva meses a temperatura de heladera, gabinete inferio (3 a 8 grados SOBRE cero). Esto se va sabiendo. Pese al ninguneo mediático y regulatorio que ha recibido la Sputnik V en Occidente, y pese a que los rusos entienden tanto de licenciamiento  y de márketing farmacológico occidentales como los esquimales de fútbol, hoy tienen un pedido oficial de AstraZeneca para una vacuna que combine el Ad26 ruso con el adenovirus de chimpancé que usa su fórmula, llamada Oxford o ChAdOx, como carrier. Y un pedido de AstraZeneca no es un pedido de cualquiera. Todo el mundo esperaba que la Oxford fuera la tercera vacuna licenciada por la FDA (Food and Drug Administration). Y aunque hoy por hoy sólo la aceptaron el Reino Unido, la India y Argentina (no por nada, países donde se fabrica), es la más barata del mundo (diez veces más que la de Moderna o Pfizer) y la única con 10 grandes proveedores de genéricos de primera línea asegurados. Como sea, la falta de una red de «fabricantes fantasma» equivalente para la Sputnik V tal vez atrase las entregas pactadas por el RDIF con Argentina. En ese caso el gobierno argentino tal vez, sin dejar de asegurar la doble dosis a cada vacunado, de todos modos deba espaciar los pinchazos. De las 3 semanas «de diseño», quizás deba pasar 8 o incluso 12 semanas más tarde la segunda aplicación. Si no hay, no hay. Cuando llegue, habrá. Será un experimento forzoso, que podría mostrar mayor, menor o igual efecto mitigador de patogenicidad y letalidad respecto de las cifras de la fase III. Y digo «forzoso» porque la Argentina hasta marzo no tiene acceso a la vacuna Oxford, aunque la está fabricando a todo trapo desde este invierno. Ignoro los detalles contractuales por los cuales todo el volumen fabricado aquí se encapsula en México, sin que las partes que negociaron por Argentina (el gobierno nacional y el grupo Insud, es decir laboratorios ELEA y varios más) acordaran que se reserve un porcentaje de lo que sale de la planta de mAbxience, en Garín, provincia de Buenos Aires, para autoabastecimiento nacional. «No entiendo cómo no hay un circuito de fraccionamiento para uso local», se frustra el  Jorge Geffner. Virólogo e inmunólogo, Geffner dirige el INBIRS, Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, que pertenece a la Universidad de Buenos Aires y al CONICET. Expresa el asombro de muchos de sus pares. Cualesquiera sean los motivos, ha sido un error: en 2O21 el problema fundamental de las vacunas, de TODAS, va a ser la demanda mundial insatisfecha. Partida que se va de la Argentina, hay que ver cuándo vuelve, si vuelve. Puede ser incautada en México o por cualquier otro país sudamericano desesperado cuyo territorio deba sobrevolar el avión que las traiga de regreso a la Argentina. Ese tipo de piratería del asfalto aeronáutico, el decomiso ilegal de cargas por parte o a cuenta de estados poderosos, se vio hasta el hartazgo en los aeropuertos nodales durante los primeros meses de la pandemia. Con órdenes judiciales o sin ellas, se choreaban textiles (barbijos N95. guantes, antiparras y trajes y telas hazmat), y también kits de diagnóstico. Y a cantarle a Gardel. La otra vacuna que Argentina contrató con mucha anticipación fue justamente la Oxford, o ChAdOx. Consta de 2 dosis idénticas en principio activo (genoma del antígeno Spike) y también en el adenovirus que hace de «carrier». Sin embargo, la Oxford tampoco es una más entre las varias decenas de fórmulas con carrier adenoviral. Su originalidad es casi comparable a la de la vacuna rusa. El adenovirus de la Oxford resfría sólo a los chimpancés, no a las personas, de modo que no se espera resistencia inmune contra el carrier. Al menos, no con la primera dosis. Ese adenovirus de primate explica el acrónimo ChAdOx (Chimpanzee Adenovirus Oxford University). La Oxford o ChAdOx tuvo una fase III que la Food and Drug Administration (FDA), agencia regulatoria estadounidense, consideró metodológicamente desprolija, por constar de un resumen hecho por metaanálisis matemático de experiencias demasiado dispares entre sí, considerando tanto los grupos de voluntarios como las dosis suministradas. AstraZeneca tuvo que presentar sus resultados a destiempo, apurada por Pfizer y Moderna, que habían revelado eficacias despampanantes, 95% y 94,1% respectivamente. Estas cifras son demasiado cercanas al 100%, que por definición, no es alcanzable: la biología no funciona así. Probablemente esos números dorados sean corregidos a la baja por el despliegue masivo, es decir «por doña Realidad», como suele llamarla el dueño de este portal, Abel Fernández. Pero AstraZeneca formaba en el pelotón de punta y, forzada por las dos firmas yanquis, presentó sus papeles a fines de noviembre, con una fase III a medio cocinar, armada con demasiados experimentos distintos atados con piolines matemáticos, y una eficacia demasiado dependiente del ojo de cada juez. Del 62,1% (según la FDA) y superior al 71% (según el MHRA, la agencia regulatoria británica). La FDA le dijo a AstraZeneca: «siga participando», a espera de carpetas más prolijas. La MHRA, obviamente, la aprobó. ¿Son más creíbles las cifras algo bajas de la Oxford, o las despampanantes de Moderna y Pfizer? «En la cancha se ven los pingos», como dicen en el campo: el despliegue masivo, la llamada fase IV o de fármacovigilancia y bajo el escrutinio no de la FDA sino de todas las agencias reguladoras nacionales existentes, irá diciendo la verdad, aunque a la larga. En el mejor caso, el efecto inmunizante de la Oxford por ahora es unos 20 puntos inferior al de la Sputnik, y éste fue declarado por Rusia en un 91,4% con la doble dosis. ¿El adenovirus de mono del primer pinchazo de la Oxford tal vez despierta demasiada resistencia inmune cuando llega el segundo? Podría ser una de las bases del entendimiento que se cocina entre AstraZeneca y el RFID. Sobre esto, sólo hay silencio de radio y conjeturas. Pero lo que parece inevitable es que, debido a una MUY mala negociación para la Argentina sobre el fraccionamiento de la Oxford, y porque los rusos ahora se han vuelto demasiado populares, los corteja Gran Bretaña y tienen demanda incluso de Brasil y de la India, aquí, por chiquitos o por bobos, terminemos haciendo experimentos de espaciar dosis. Y eso con las dos únicas vacunas de las que deberíamos tener un suministro asegurado, y creíamos haberlo conseguido. También tenemos acceso a la vacuna a virus entero atenuado de Sinopharm. Tecnológicamente, ésta se complementa muy bien con todas las génicas o codificantes de todo tipo, unánimamente dirigidas contra epitopes del antígeno Spike. En cambio la Sinopharm se parece a la vieja Salk antipoliomielitis: se hace con la cápside entera del SARS CoV2 muerto. Está hecha de varios antígenos distintos, y no sólo del Spike. Esta diversidad provoca una respuesta inmune mucho más múltiple, teóricamente capaz de dejar sin escapatoria evolutiva a este virus bastante mutante, como viene demostrando ser el SARS CoV2. Pero China, que hizo gratis aquí una fase III con 3.000 voluntarios, a la Argentina hasta hoy le entrega poco y caro y sin fecha. Hasta donde se sabe, esta negociación también fue llevada a cabo por el Ministerio de Salud… y el laboratorio de su preferencia, ELEA. La palabra dada y la firma no valen de mucho en un mundo en desabastecimiento. Donde, además, el que no corre, vuela. Esta semana dimos por fin un notición no sobre vacunas preventivas, sino sobre clínica de la enfermedad: el suero equino hiperinmune de Inmunova (ver aquí). No es un suero común sino un medicamento homogéneo, fabricable en masa, absolutamente predecible, y debido a ello, bastante revolucionario si se lo compara contra los sueros humanos. Suministrado en fase sintomática severa del Covid-19, disminuye la mortalidad en un 45%, reduce el ingreso a terapia intensiva en un 24%, y el uso de respirador en un 36%. No ha demostrado efectos adversos. Estas afirmaciones se apoyan sobre un estudio muy prolijo pero exiguo, de fase 2/3, sobre 242 pacientes de entre 18 y 79 años, que difícilmente hubiera sido aprobado en tiempos de menor urgencia. Pero estamos en guerra y perdiéndola: con las nuevas cepas sudafricana, brasileña y especialmente la B.1.1.7 británica, mucho más contagiosa que la italiana, saltando ya de país en país, se producen más contagios que vacunas en todo el mundo. En semejante escenario, el lanzamiento de este medicamento podría haber sido una fiesta nacional, pero se opacó porque resulta que cada ampolla será vendida (por ELEA) a $ 60.000, con lo que un tratamiento completo de 2 ampollas y 3 días de internación, para mitigar eventuales reacciones adversas, termina costando $ 200.000. «Es la mitad para el estado, y se paga en cuotas», dijeron en Inmunova, con incomodidad. Anteayer en la Universidad Nacional de San Martín, UNSAM, en cuyo Parque Tecnológico Inmunova alquila sus laboratorios, había popes científicos que apoyaron este desarrollo desde sus inicios: estaban entre el desconcierto y la indignación. ELEA podrá no ser Pfizer, que más o menos nos pide que cambiemos la Constitución Nacional para darnos su carísima vacuna. Y podrá ser una empresa argentina. Pero sumando estos precios del suero hiperinmune al tema de de la vacuna Oxford que fabrica aquí (pero habrá que esperar el verano entero a que baje desde México), la cosa no da para cantar el himno. Me dice Abel Fernández, en cita textual: «La iniciativa y el riesgo empresario asumidos por ELEA -o el grupo Insud- deben ser valorados por los argentinos. Pero la responsabilidad final de las negociaciones y de la fijación de precios en temas de salud pública es del Estado. Como también está en su función que las vacunas y los medicamentos lleguen a hospitales, sanatorios y obras sociales a precios accesibles». Creo lo mismo. Y quiero la separación entre Big Pharma y el estado.

Daniel E. Arias

Desafíos similares se enfrentan en el resto del mundo. Ver nota del New York Times al respecto.

«Vacunar a todos es lo más urgente, pero en todo el mundo es más difícil de lo que se creía»

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El boletín en nuestro idioma de ayer martes del New York Times refleja los principales problemas actuales – como se ven desde Manhattan. Y el central es muy parecido a como lo vemos desde aquí, en nuestro editorial de hoy. «Justo cuando nos alegrábamos por la llegada de la vacuna, pensando que le ganábamos terreno al coronavirus, se han detectado en Sudáfrica y el Reino Unido variantes más transmisibles y con el potencial de afectar a los niños. Estos días ya se han reportado casos en México, Perú, Brasil y Chile, entre otros países de la región. Ahora, vacunar a todos es lo más urgente y, como han descubierto los gobiernos en todo el mundo, el despliegue logístico es más desafiante de lo que se creía. En Europa, las campañas de vacunación han sufrido tropiezos —escasez de jeringas, papeleo burocrático, falta de personal capacitado— en un momento en que otra vez se han impuesto medidas más estrictas de confinamiento. Israel, uno de los países que más rápido inmunizaba a su población —al ritmo de unas 150.000 personas cada día—, ha decretado nuevas cuarentenas tras un grave aumento de nuevos casos. También ha sido criticado por no incluir a la población palestina en su campaña. Ante la lentitud, algunos gobiernos empiezan a desviarse de la estrategia original: consideran, por ejemplo, otorgar medias dosis a las personas de la tercera edad, o retrasar el refuerzo para beneficiar a más población. El riesgo, dicen los expertos, es disminuir la eficacia y confiabilidad de las vacunas. De por sí, ya hay quienes se preocupan por lo que la vacuna tarda en surtir efecto y el lapso que transcurre entre la inyección inicial y el refuerzo. Y hay otros que desconfían de sus componentes, como ciertas comunidades religiosas que rechazan los añadidos de origen porcino o que, debido a la desinformación, temen del efecto de la vacuna en el ADN (ninguno: las vacunas no modifican tu composición genética). Así que los funcionarios de salud no solo enfrentan el desafío del abastecimiento y la distribución sino también deben convencer a la población de que las vacunas solo funcionan si llegan a la mayor parte de los integrantes de una comunidad. “Se trata de una decisión ética porque estás jugando con la salud, la vida, pero también estás jugando con la vida de los demás”, dijo el Papa Francisco al informar que esta semana se vacunará. “Hay un negacionismo suicida que no sé cómo explicar”, agregó refiriéndose a quienes no creen en la vacuna

Hasta el 8 de enero se vacunó a casi 90 mil personas; menos de un 4% con efectos adversos, ninguno grave

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El Ministerio de Salud de la Nación publicó ayer el 3° informe de vigilancia de seguridad en vacunas con los datos de once días de aplicación de la primera dosis de la Sputnik V.  Hasta el viernes 8 a las 18 horas 89.576 personas habían sido vacunadas y 3.453 (3,85%) habían presentado algún «evento supuestamente atribuido a vacunas e inmunizaciones» (Esavi).

Este tercer informe es el que mayor porcentaje de Esavi revela, siempre en relación al total de vacunados. En el primero, con solo dos jornadas de vacunación, solo el 0.9% había presentado algún efecto adverso que se podía relacionar con la aplicación de la vacuna. En el segundo, publicado la semana pasada, la cifra había trepado hasta el 2,75%. El porcentaje de los datos de hace cuatro días aún se encuentra dentro de los parámetros esperables, que rondan entre el 3 y el 10%, según expertos consultados por LA NACION. Según los datos acumulados en el Registro Federal de Vacunación Nominalizado (Nomivac), solo una provincia no reportó algún Esavi en estos primeros 11 días. Además, indicaron que el 32,4% de los efectos adversos reportados corresponden a personas con fiebre, cefalea y/o mialgias dentro de las 24 horas posteriores a la vacunación. En tanto, el 99,3% de los eventos notificados fueron leves y moderados. 25 personas que presentaron alguna reacción adversa y fueron hospitalizados ya se recuperaron. Si se mira en detalle la proporción de los diferentes Esavi, la composición es la siguiente: 3.348 personas, prácticamente todos los vacunados (96,96%), tuvieron un efecto que se relaciona a la primera dosis, en la que se inocula el Adenovirus humano 26. Fiebre con cefaleas y/o mialgias: 1118 personas (32,38) Cefalea y/o mialgias: 1821 personas (52,74) Fiebre como único signo: 245 personas (7,10) Alergia leve: 56 personas (1,62) Reacción local en el sitio de inyección: 53 personas (1,53) Síntomas gastrointestinales: 47 personas (1,36) Lipotimia: 8 personas (0,23) Siguen siendo seis (0,2%) las personas que tuvieron ansiedad como efecto adverso. Además, los «errores pragmáticos» (en la aplicación de la vacuna) bajaron de más de la mitad de 4,7 a 2,3% del total de Esavi: Edad igual o mayor de 60 años en 77 casos (2,23%); Lactancia en un caso (0,03%); Embarazo en un caso (0,03%) Este informe, a diferencia de los dos primeros, no detalla cuáles son los 16 Esavi en análisis, que representan el 0,46%. De estos anteriores, solo se conocían dos: un caso de angor y otro de hemiparesia. Ambos fueron resueltos. Ángela Gentile, jefa del departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, que es integrante de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas (Conaseva) informó cuáles son los otros 14 Esavis y detalló que, hasta el momento ninguno de los casos reviste gravedad. «Nosotros nos reunimos todos los viernes y recibimos la información que recopiló el Ministerio de Salud de la Nación de las diferentes provincias. Con esos datos es que se arma el informe. De los 16 casos en análisis ninguno reviste una gravedad mayor y estamos a la espera de información adicional que nos va a permitir cerrar los casos y saber si se vincula directamente con la vacuna o se trata de una cuestión de temporalidad». Además se refirió a los «errores pragmáticos», con especial énfasis en la embarazada que recibió la vacuna. «Hasta la reunión del viernes, no había tenidos efectos adversos. Pero creo que se le debe hacer un seguimiento pormenorizado porque, a partir de ese error, se puede obtener más información sobre la vacuna, su alcance y efectos en mujeres embarazadas que, hoy por hoy, están excluidas del calendario de vacunación contra el coronavirus Covid-19». Gentile también habló sobre los 25 vacunados que debieron ser internados. Según explicó, fueron casos moderados donde la internación fue por pocas horas para hacerle un seguimiento pormenorizado de la evolución. La doctora además diferenció las dos estrategia que existen en la actualidad. Hay zonas donde se da una «vigilancia pasiva»: se espera a que la persona vacunada, en caso de tener síntomas, haga la consulta pertinente. En cambio, en otras jurisdicciones se hace una «vigilancia activa» a través de las unidades centinelas, que evaluarán la frecuencia de estos eventos especiales en comparación con el periodo pre vacunación. El documento también especifica que en el caso de los que tuvieron cuadros leves o moderados de Efectos Adversos (EA) «deben completar el esquema de vacunación con un intervalo mínimo de 21 días, dado que los datos de Fase 1-2 mostraron una menor frecuencia de EA al administrar la segunda dosis (componente Adv5)». «Entre un 3 y un 10% de Esavi es lo esperable» Tras la difusión del segundo informe, Eduardo López, médico infectólogo y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, quien había analizado que el porcentaje de Esavi aún está dentro de los parámetros esperables y que se debe prestar atención a los efectos adversos graves más que al porcentaje de leves o moderados. «Hay un aumento del número de casos Esavi bastante aceptable y manejable. Los tres más recurrentes informados son iguales a todas las vacunas de Covid-19 aprobadas en el mundo hasta ahora», había dicho el médico que asesora al Gobierno sobre la pandemia. «Efectos adversos graves, casi no hay. Eso es una muy buena noticia». Ante la consulta de cuál sería un umbral aceptable de Esavi, López había dicho: «Entre el 3 y el 10% es lo esperable, mientras no sean efectos adversos serios. La fiebre, dolores de cabeza o corporales son comunes y se recuperan en un día o dos».

El gobierno elimina el límite a las exportaciones de maíz, mientras esté asegurada la provisión local

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería y representantes del sector privado acordaron no implementar el límite de 30.000 toneladas diarias para exportación de maíz mientras se garantice la provisión para el mercado local.

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Allí se alcanzó el acuerdo que quedó consensuado en cinco puntos, que condensan objetivos y compromisos entre ambas partes.
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De parte del Gobierno nacional, se dejó sin efecto el límite de 30.000 toneladas diarias de exportación, que será sustituido por «un monitoreo del saldo exportable para llegar al empalme de cosecha sin tensiones, con el compromiso del sector privado».
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Además, se pactó consensuar un acuerdo de largo plazo con los sectores consumidores y proveedores de maíz, el cual estará «en sintonía con el Programa Nacional Precios Cuidados».
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Ante este punto se expuso como ejemplo «la constitución de un Fideicomiso de larga duración como solución estructural y método de desacople entre el mercado internacional y el de abastecimiento a transformadores de maíz». (Para entender esta alusión, basta recordar que es el alimento principal de los pollos, que cada vez ocupan un mayor lugar en la dieta argentina).
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La tercera parte del pacto señaló la obligación de «proveer de la herramienta FOGAR a los fines de garantizar la cobranza de los vendedores de maíz en tiempo y forma, lo que impactara en el componente riesgo».
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Por último, se resolvió «proveer y fomentar la herramienta de Warrant», explicaron desde la cartera que lleva adelante el ministro Luis Basterra. Respecto a lo decidido, Basterra expresó: “Para el gobierno nacional es prioritario desacoplar los precios internos de la dinámica de los precios internacionales, al tiempo que podamos seguir fortaleciendo el desarrollo del sector y las exportaciones». «Desde el Ministerio trabajamos para encontrar las mejores herramientas que nos permitan crecer con ese doble objetivo”.
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El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, apuntó: “Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo estamos trabajando en herramientas de financiamiento específicas para la cadena de valor del maíz y particularmente en un esquema de garantías a través del FOGAR para mejorar los plazos, condiciones y la cobertura del riesgo”.
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Por su lado, en representación del CAA, José Martins, señaló: “Lo primero que tenemos que destacar y celebrar es la voluntad de diálogo que es lo único que construye en este país: dialogar, proponer y llegar a acuerdos”.
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AgendAR dio su opinión sobre el tema cuando publicó la 1ra. versión del acuerdo.

OMS: «No habrá inmunidad colectiva en 2021. Las medidas de higiene y distanciamiento deben seguir»

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En un comunicado oficial de este lunes 11 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que a pesar de que numerosos países estén administrando vacunas contra el Covid-19 no se alcanzará este año la inmunidad de rebaño. «No vamos a alcanzar ningún nivel de inmunidad de la población o inmunidad de rebaño en 2021», declaró Soumya Swaminathan, jefa de científicos de la OMS, en una rueda de prensa, haciendo hincapié en la necesidad de mantener las medidas de higiene y de distanciamiento y el uso de barbijo para frenar la pandemia de coronavirus. Swaminathan alabó el «avance increíble» hecho por los científicos que participaron en el desarrollo no de una, si no de varias vacunas seguras y eficaces, contra el nuevo coronavirus en un año. Pero, recalcó, desplegarla «toma tiempo». «Lleva tiempo aumentar la producción de dosis, no es solo cuestión de millones, sino que aquí estamos hablando de miles de millones» de dosis, señaló, pidiendo a la población que sea «un poco paciente». Swaminathan afirmó que en algún momento «las vacunas llegarán. Llegarán a todos los países». «Pero, entretanto, no debemos olvidar que existen medidas que funcionan», recordó. Según ella, las medidas de higiene y distanciamiento contra el coronavirus deberían permanecer en vigor, «al menos, en el resto de este año».

Medicamentos contra el covid no aprobados por ANMAT: el caso de la ivermectina

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Frente a una enfermedad grave, el paciente y su familia, si la medicina convencional no le ofrece una cura, buscará respuestas fuera de ella. Es una reacción comprensible, y no puede ser condenada. Y frente a una pandemia que hace un año era desconocida, y de la que todavía nos falta saber mucho, esa búsqueda se hará en cientos de miles de casos. Pero si no podemos culpar al paciente o a su familia, debemos ser conscientes que esa tendencia humana presenta serios dilemas a la profesión médica, a las autoridades, y a los jueces, si deben decidir en el caso. Estas reflexiones generales hoy se hacen actuales y urgentes. Ayer a la tarde murió un paciente, internado por coronavirus, al que le administraron dióxido de cloro en el sanatorio Otamendi, de la ciudad de Buenos Aires, por orden de un juez federal. La autopsia debería decir si esa sustancia provocó o no su muerte, si aceleró o no el deterior que le provocaba el covid, pero cualquiera sea el resultado, la cuestión terminará en los tribunales, que deberán juzgar también esa decisión previa de un magistrado. Es necesario aclarar que el caso de la ivermectina y el del dióxido de cloro no son equiparables. Para la ivermectina existen ensayos clínicos que muestran resultados grupales. Pero… esos ensayos no han sido coordinados en la cantidad de dosis y en el tiempo de aplicación. Reproducimos entonces esta nota sobre la ivermectina, porque nos parece que presenta con mayor claridad los dilemas que enfrentan quienes deciden sobre estos tratamientos no aprobados por el organismo regulador nacional. Que no es infalible -nada lo es- pero es lo mejor con que cuenta nuestro país para evaluar medicamentos.

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«La ivermectina es una droga muy antigua de uso médico y veterinario como antiparasitaria. Desde hace unos meses, su demanda creció de manera exponencial, según coinciden en señalar ocho colegios de farmacéuticos de distintas provincias, porque empezó a usarse, aunque no está aprobado por Anmat, como profilaxis y tratamiento del Covid-19.

Las fuentes farmacéuticas advierten que la prescripción no es para coronavirus, pero que entienden que esa es la aplicación que se le está dando porque un año atrás no vendían ni el 10% de lo que venden en los últimos meses.

Desde Anmat ratificaron que la droga no está aprobada para la prescripción en casos de coronavirus. La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) señala que, además de su acción antiparasitaria, la ivermectina es un potencial inhibidor de la replicación viral del SARS-CoV-2. Sin embargo, destaca que «la evidencia disponible in vitro sugiere que para alcanzar niveles efectivos de ivermectina se necesitarían importantes aumentos y potencialmente tóxicos de la dosis» y que, hasta el momento, la evidencia científica en curso que evalúa su uso sola o combinada con otras drogas es «de muy baja calidad y no han reportado datos claros de eficacia clínica». Omar Sued, presidente de la institución, indica que es «entendible» que «ante la desesperación» haya gente que la utilice aunque «no hay evidencia científica» de su utilidad. Advierte que, al igual que consumir cualquier otra droga para un fin diferente al prescripto, «implica sumar toxicidad, costos y complejidad». Afirma, además, que los resultados preliminares dejan en evidencia que su aplicación en una dosis que triplica la habitual habría producido mayor eliminación del virus en secreciones respiratorias, pero sin correlación con mejoría clínica. «Se necesitan más estudios, con más gente, para determinar este parámetro y otros asociados a eficacia clínica y seguridad. Es correcto que las provincias quieran realizar y hagan estudios randomizados para la comprobación, pero no que usen la ivermectina como reemplazo de la prevención y de las medidas de salud pública», agrega Sued. A modo de ejemplo, apunta que el plasma, sobre el que había muchas expectativas, no tiene eficacia sobre el Covid-19, y los corticoides, que se creía que no funcionaban, reducen 30% las probabilidades de mortalidad. El médico Alejandro Krolewiecki, del Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales de la Sede regional Orán de la Universidad Nacional de Salta (UNSA), llevó a cabo un estudio para comprobar su eficacia contra el Covid-19. Ese trabajo preliminar fue publicado en la revista científica The Lancet. La droga se le dio a los 45 pacientes de entre 18 y 69 años contagiados por SARS-CoV-2 leve o moderado y dentro de los cinco días posteriores al inicio de los síntomas. La conclusión es que el medicamento disminuyó la carga viral de los infectados al quinto día de su aplicación.

La ivermectina en las provincias

En Corrientes y Tucumán, el uso de la ivermectina es política oficial para profilaxis en agentes de salud y tratamiento de pacientes positivos. También se receta en algunos hospitales públicos salteños. En Jujuy, «se está proyectando para aplicarse», indicaron fuentes oficiales. Corrientes la distribuye de forma gratuita entre los miembros de los equipos de salud que acepten voluntariamente usarla como profilaxis. Se fabrica en la Planta de Medicamentos provincial; como la patente está vencida no se debe pagar para producirla. Julio Vallejos, director del Instituto de Cardiología correntino, fue el impulsor de la estrategia. En conjunto con el Comité de Crisis de Covid-19 del Ministerio de Salud provincial presentó el diseño a principios de julio. También está en marcha un ensayo clínico controlado con placebo para tratamientos de pacientes con coronavirus, llamado Ivercor. Cuenta con la aprobación del Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Noreste. El primer paciente se incorporó el 22 de agosto y sigue el reclutamiento hasta llegar a 500; la hipótesis investigada es si la droga es capaz de disminuir la internación como una manera de atenuar la enfermedad en estadios más graves. Julio Vallejos explica que el tratamiento preventivo compasivo con agentes de salud («no es un ensayo clínico») es porque son esenciales, y los más expuestos al contagio. Cada vez que se enferma uno, todos sus contacto estrechos deben aislarse y hay un riesgo extremo de colapso. La participación es voluntaria con consentimiento informado (cada uno autoriza a registrar sus datos evolutivos generales). El médico insiste en que existen experiencias y «algunas evidencias positivas y prometedoras» y en que se trata de una terapia «segura con escasos efectos colaterales y leves», además de ser muy económica.
Investigadores del ensayo Ivercor, en Corrientes, llegan al domicilio de los pacientes donde firman el consentimiento informado y se le hacen todos los procedimientos del estudio
Investigadores del ensayo Ivercor, en Corrientes, llegan al domicilio de los pacientes donde firman el consentimiento informado y se le hacen todos los procedimientos del estudio
Las contraindicaciones alcanzan a embarazadas, etapa de lactancia, mujeres en edad fértil sin un uso adecuado de un método anticonceptivo al menos tres meses previos o que estén buscando embarazarse; personas con enfermedad hepática y/o renal severa; alergia conocida a la ivermectina. No se la prescribe en ninguno de estos casos. Para quienes aceptan tomarla, son dos comprimidos de seis miligramos una vez por semana durante seis a ochos semanas. Luego se descansa cuatro meses, y se podría reanudar igual esquema. En algunos casos, la acompañan con carragenina (spray nasal), un puff en cada fosa nasal, uno en cada carrillo de la boca y uno debajo de la lengua tres veces por día mientras dure el tratamiento preventivo. El programa comenzó el 8 de septiembre. Respecto de los agentes de salud del Instituto de Cardiología, sobre 873 no participaron 502. Del resto 371 tomaron ivermectina y 241 tomaron esa droga y además carragenina. Al 1° de este mes, de los que no aceptaron la terapia, hubo 38 contagios de Covid y, en los que lo siguieron, seis y ninguno debió ser internado por complicaciones. En Tucumán el uso de la droga para combatir el coronavirus comenzó a mediados de octubre; se utiliza voluntariamente en los equipos de salud, con el mismo esquema de tratamiento que en Corrientes y con un grupo de control. La ministra de Salud provincial, Rossana Chala, dice que hubo «una alta adhesión», alrededor de 700 personas, y que no han detectado efectos adversos. También están trabajando con un grupo que toma ivermectina y carragenina (el tratamiento se extiende diez semanas). Además instrumentaron un protocolo con pacientes Covid positivo que incluye un grupo de control. En este caso es una única dosis de 24, 36 o 48 miligramos en función de si es leve, intermedio o grave. La decisión, explica Chala, se tomó después de seguir las experiencias de Corrientes y los trabajos de Krolewiecki y Héctor Carvallo, ex director del hospital de Ezeiza y docente universitario. En Tucumán, además, hay trabajos con suero equino e investigaciones en marcha para un test de control de anticuerpos. La referencia de la funcionaria es al protocolo que Carvallo realizó junto al infectólogo Roberto Hirsch del Hospital Muñiz. Los primeros ensayos fueronde prevención y tratamiento y los resultados se entregaron el 28 de junio; el preventivo fue con personal médico y auxiliares de la salud (1195 en total) repartidos en cuatro centros asistenciales de Ezeiza, Caseros y Cañuelas. Del global, 788 recibieron ivermertina y carragenina; entre quienes no la usaron, hubo 237 contagios (58%). En el otro grupo, ninguno. Carvallo señala que en el ensayo de tratamiento la mortalidad se redujo de siete a uno y en el de prevención, de 11 a cero: «Como no alcanzaba con eso se hicieron estudios más prolongados, más extensos con iguales resultados. En este momento hay 42 ensayos en todo el mundo, de los cuales 23 están terminados con resultados similares; los más humildes bajan la mortalidad de tres a uno y otros, de ocho a uno. Tomando el más humilde significa que sobre 39.000 muertos, 26.000 tendrían que estar vivos». Insistió en que los resultados de los ensayos se entregaron «en mano» a las autoridades sanitarias tanto de la Provincia de Buenos Aires como de la Nación. «Estamos esperando la respuesta», dijo. Desde el Ministerio de Salud de Salta prefirieron no dar detalles. Sin embargo, hace unos días el ministro Juan José Esteban dijo que están usando la droga con personal de salud del Hospital El Milagro y «por resolución preventiva» con adultos mayores y personas con enfermedades de base o causas de comorbilidad (grupos de riesgo). Él mismo admitió tomar 6,9 miligramos cada semana. También es voluntario el uso en el Hospital Arturo Oñativia, que recibió una donación de un laboratorio que la produce. Voceros del Ministerio de Salud de Jujuy indicaron que la provincia «proyecta la aplicación», y en el comienzo se trabajaría con 500 tratamientos. También Río Negro analiza comenzar a utilizar la droga. En San Luis, ante el aumento de la demanda de la droga en las farmaciasGraciela Sarmiento, responsable del Plan Covid-19 del Ministerio de Salud, indicó que las decisiones que toman en su órbita se basan en «evidencia científica» y que hasta ahora «no existen estudios que respalden el uso del antiparasitario como una cura efectiva o para disminuir los síntomas de la enfermedad, ni que sirva para evitar su contagio». Marisa es cordobesa. No es personal de salud y pidió una receta de invermectina. Toma 12 miligramos por semana y lo hará durante ocho semanas. «Me siento bien y me decidió porque mi hermano también la toma». Tampoco él es agente sanitario ni tuvo Covid-19. Justamente Sued alerta sobre la existencia de médicos que entregan la receta a demanda del paciente y de que existen farmacias que la entregan sin receta. El infectólogo Roberto Chuit ratifica que toda medicación tiene una prescripción específica autorizada «y si no está es porque los estudios no han sido terminados». Grafica que usar la ivermectina sin autorización de Anmat sería equiparable a «ponerse la vacuna sin que esté habilitada». Reconoce que algunos resultados parecen promisorios. «Pero eso no alcanza. Al no haber otra cosa muchos la utilizan como una probabilidad pero es riesgoso. No pasa nada si todo está bien, pero si llegara a pasar algo es tema judicial». Ese último comentario vale no para las provincias que cuentan con firmas de consentimiento para las experiencias que llevan adelante, sino para quienes compran y toman sin ningún control. Hugo Sigman, del Grupo Insud y dueño del laboratorio que producirá en la Argentina la vacuna de Oxford y AstraZeneca, habló de la ivermectina, a la que se refirió como «otro proyecto» que barajan y se refirió al estudio publicado en The Lancet. «Tenemos mucha experiencia en utilizarla en altas dosis», apuntó y agregó que es «muy interesante para el futuro, sobre todo aplicado en pacientes que hayan presentado sus síntomas no más allá de los cinco días».

Ford cierra sus plantas en Brasil. Mantiene la de General Pacheco en Argentina

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(Debe añadirse «Noticia en desarrollo». Las declaraciones de los ejecutivos de Ford nos inclinan a pensar que estamos ante cambios importantes en su estrategia de producción en el Mercosur).

«La automotriz Ford resolvió cerrar todas sus fábricas de Brasil y cesantear a alrededor de 5.000 operarios, en una decisión que generó un fuerte impacto en toda la industria automotriz de la región. La filial de Ford en la Argentina no fue afectada y, de hecho, en su comunicado la multinacional confirmó que sigue adelante con su proyecto de lanzar la nueva versión de la Ford Ranger, una inversión de casi 600 millones de dólares en la fábrica de General Pacheco.

Igualmente, el cierre de Ford Brasil se sentirá en las concesionarias argentinas de la marca, ya que casi de un día para otro ya no habrá unidades disponibles del Ford Ka, uno de los modelos más vendidos en nuestro país. Tampoco habrá más Ford EcoSport de origen brasileño, si bien fuentes del mercado aseguraron que el modelo seguirá siendo importado desde otras plantas de la marca, en Rumania o India, para abastecer a los suscriptores de losplanes de ahorrode este modelo. A través de un comunicado difundido ayer, Ford Motor Company informó que Ford Brasil cesará la producción en tres fábricas de ese país, ubicadas en Camaçari, Taubaté y Troller, «dada la pandemia del COVID19 que amplifica las persistentes capacidad ociosa y bajas ventas que resultaron en años de pérdidas significativas«. “Con más de un siglo en Sudamérica y Brasil, sabemos que estas son acciones muy difíciles pero necesarias para crear un negocio saludable y sostenible”, dijo Jim Farley, presidente y CEO de Ford a nivel mundial.
El CEO mundial de Ford, Jim Farley, hace dos años en el Salón del Automóvil de Detroit. Este lunes comunicó el cierre de las plantas de Ford en Brasil.

El CEO mundial de Ford, Jim Farley, hace dos años en el Salón del Automóvil de Detroit.

Con 6.200 empleados en Brasil, el cierre de las fábricas dejará sin empleo a alrededor de 5.000 operarios. La empresa agregó que comenzará a «trabajar» con los sindicatos para acordar «un plan equitativo y balanceado con el fin de mitigar los impactos de finalizar la producción». ¿Por qué Ford decidió cerrar sus fábricas de Brasil, un mercado que aun en baja supera ampliamente los dos millones de unidades por año? De hecho, para este año las proyecciones de fuentes del sector son alcanzar ventas por entre 2,6 y 2,7 millones de unidades. El comunicado de la empresa no lo menciona, pero una de las razones del cierre de Brasil fue la decisión de Ford de dejar de hacer autos chicos, que es una de las especialidades de la industria de ese país. «Ford se está moviendo hacia vehículos comerciales, hacia camionetas, SUV’s o bien hacia modelos emblemáticos, como el Mustang. Pero ya se había dejado de hacer el Fiesta y ahora se decidió avanzar con ese eje de negocio, en el cual las fábricas de Brasil no tienen modelos«, dijeron las fuentes del mercado. En sentido contrario, la planta de Ford en Argentina no sólo sigue adelante, sino que tiene asegurada una inversión de 580 millones de dólares que le garantiza la actividad por varios años. El propio titular de Ford para la región, Lyle Watters, se lo anunció al presidente Alberto Fernández, a comienzos de diciembre. El impacto más importante, a nivel local, será dentro de las concesionarias: el Ford Ka es uno de los vehículos más vendidos a nivel local (el año pasado terminó octavo en el ranking) y había sido relanzado en 2015. No habrá un período de «amortiguación» para el cierre de las plantas, excepto para la de Troller, en el nordeste brasileño, que seguirá activa unos meses más. Pero las plantas de Camaçari y Taubaté, donde salen el Ka y la EcoSport «cesarán inmediatamente», agregó la empresa. «Como resultado, la compañía finalizará las ventas de EcoSport, Ka y T4 una vez que los inventarios sean agotados. Las operaciones de manufactura en Argentina y Uruguay, y las filiales de ventas en otros mercados de Sudamérica no se verán afectadas«. La nueva versión de la Ranger será lanzada en 2023, según anunciaron en diciembre Watters y el titular de Ford Argentina, Martín Galdeano, al presidente Fernández. Parte de la inversión será para la nueva maquinara que requerirá el nuevo modelo, pero también la automotriz tiene previsto modernizar la fábrica de General Pacheco y destinar una parte importante de la inversión al «desarrollo» de nuevos proveedores.»
El titular de Ford Argentina, Martín Galdeano, con el presidente Fernández

En 2020 se produjeron 1 millón cien mil test serológicos argentinos para COVID-19

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Los test serológicos argentinos para COVID-19, “COVIDAR”, desarrollados por científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del CONICET, con la participación del Laboratorio Lemos, alcanzaron al terminar el año una producción de 1.100.000 determinaciones. Hasta la fecha se distribuyeron 800.000 a hospitales y centros de salud públicos y privados.

En tiempo récord y en el marco de la Unidad Coronavirus, integrada por el Ministerio de Ciencia, el CONICET, y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), un equipo de investigación de la FIL lograron desarrollar los kits ‘COVIDAR IgG e IgM’. “Estos kits se usan para determinar la presencia de anticuerpos específicos contra el coronavirus y permiten definir si una persona está o estuvo infectada en el pasado. Los test “COVIDAR” se usan para control de la transmisión en barrios, el cuidado del personal de salud, vigilancia del personal de geriátricos, etc. La producción a gran escala de los kits se logró gracias al trabajo del Laboratorio Lemos que mantuvo el nivel de producción sin fines de lucro, lo que permitió (cubriendo los costos) realizar donaciones a todo el país. «Este desarrollo, que cuenta desde mayo con la aprobación de la ANMAT, nos independiza de tener que importar estos insumos costosos”, afirmó la investigadora del CONICET Andrea Gamarnik, líder del proyecto COVIDAR y jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la FIL. Los kits se están empleando con múltiples aplicaciones en todo el país: para evaluar la evolución de la pandemia, el control de la transmisión en barrios, el cuidado del personal de la salud, la vigilancia en el personal de geriátricos y residencias, la selección de plasmas de donantes y para diversos estudios clínicos con el fin de entender cómo es la respuesta inmune en personas infectadas con el nuevo coronavirus. En cuanto a su distribución, hasta el momento el 25% de los kits se destinó a la ciudad de Buenos Aires, un 40% a la Provincia de Buenos Aires, 10% a la Provincia de Córdoba, un 5% a la Provincia de Santa Fe, 4% a Jujuy, 4% a Río Negro y el resto a otras provincias del país. “El desarrollo de los kits serológicos fue una experiencia inédita que trazó una nueva forma de trabajo colaborativo. Nos permitió establecer un nexo entre los laboratorios de investigación del CONICET, profesionales de la salud en cientos de hospitales del país, autoridades de salud, entes regulatorios y procesos productivos, hasta llegar a la utilización de los kits en la población. El éxito de este proyecto debe servir de aprendizaje para extrapolarlo a otras problemáticas de enfermedades infecciosas locales”, puntualizó Gamarnik. Y agregó: “Además de continuar produciendo y distribuyendo los kits, el grupo COVIDAR abordó nuevos desafíos. Actualmente nos encontramos trabajando en el desarrollo de nuevos ensayos diagnósticos para COVID-19 en distintos proyectos, incluyendo el estudio de la respuesta inmune frente a las vacunas”. El test COVIDAR se usó para estudios de seroprevalencia en distintos puntos del país como el que determinó que hasta comienzos de noviembre cerca del 14% de los porteños tuvieron COVID-19. También fueron útiles para identificar a los donantes de plasmas en investigaciones realizadas por el Hospital Italiano y la Fundación INFANT. En esa línea, los estudios liderados por la Fundación INFANT indicaron que la aplicación temprana de plasma de convaleciente con altos niveles de anticuerpos disminuye un 60 % la posibilidad de que los pacientes con COVID-19 agraven su condición. Con el fin de emplear los plasmas como posible terapia, el grupo COVIDAR elaboró protocolos estandarizados que permiten la selección de donantes de plasma en forma descentralizada, en los lugares donde deben aplicarse. En el contexto de la emergencia sanitaria, en el mes de septiembre la FIL puso en marcha un nuevo laboratorio con el fin de poder realizar estudios de vigilancia activa en geriátricos y otras instituciones cerradas por medio de los ensayos serológicos. Desde entonces dicho laboratorio ha procesado de manera gratuita más de 17.000 muestras y ha identificado a tiempo focos de casos asintomáticos en diversos geriátricos, contribuyendo al cuidado de los sectores más sensibles. Recientemente, PAMI y la FIL firmaron un convenio de colaboración para profundizar este trabajo en forma conjunta. “Este año tuvimos que cambiar de planes de un momento para otro. Un grupo amplio de investigadores y becarios de FIL se propuso generar herramientas robustas para medir anticuerpos contra COVID-19 y lo lograron”, afirmó Angeles Zorreguieta, directora de la FIL e investigadora del CONICET. “Fue una experiencia única que nos demuestra que somos capaces de responder a situaciones sanitarias críticas, gracias a la capacidad y el enorme compromiso de nuestras/os investigadoras/es, becarias/os y personal de apoyo”, agregó. “Queda mucho trabajo por delante. La circulación del nuevo coronavirus está en pleno aumento en nuestro país y, si bien se comenzó el plan de vacunación, debemos doblar los esfuerzos para evitar los contagios. Seguir rastreando, testeando y aislando en este momento sigue siendo imperativo”, subrayó Gamarnik. El grupo COVIDAR también está formado por Marcelo Yanovsky y Julio Caramelo, jefes de laboratorio de la FIL; María Mora González López Ledesma, Horacio Martín Pallarés, Diego Ojeda, Guadalupe Costa Navarro y Lautaro Sánchez; Jorge Carradori, del Laboratorio Lemos; y Diego Álvarez, del CONICET y del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la UNSAM.

La provincia de Córdoba reestructuró su deuda “sin entrar en default”

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El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, anunció este lunes que la provincia llegó a un acuerdo con tenedores de bonos extranjerospara implementar cambios en los vencimientos y baja de la tasa de intereses en el proceso de reestructuración de cerca de US$ 1.700 millones. Schiaretti destacó que «cambiar los vencimientos de la deuda significa que en los próximos cuatro años la Provincia deja de erogar US$ 700 millones por capital e intereses que debía, por las condiciones originales de los contratos». «La Provincia ha bajado la tasa de interés respecto a los contratos originales, lo cual le significa un ahorro, desde este año 2021 hasta 2029, de US$ 200 millones». Esta reducción se logró al bajar de un promedio de 7,23% de la tasa de interés de los contratos originales, al 6,08% en promedio de la nueva reestructuración de la deuda, explicó el gobernador. La semana pasada, la provincia modificó los términos de su solicitud de consentimiento para la reestructuración de su deuda en dólares y habilitó un aumento en la tasa de interés ofrecida, así como una oferta de pago en efectivo del 30% de los intereses devengados para los que acepten la oferta. Las modificaciones incluyeron también un nuevo cronograma de pago de los títulos a reestructurar -cerca de US$ 1.700 millones en tres bonos con vencimiento en 2021, 2024 y 2027- con el objetivo de alcanzar la aceptación necesaria en las cláusulas de acción colectiva (CACs) y, así, cambiar esa deuda por nuevos títulosbajo las condiciones acordadas. El mandatario estuvo acompañado por el Comité de Renegociación, equipo responsable de llevar adelante las negociaciones con los acreedores, integrado por el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, el ministro de Obras Públicas, Ricardo Sosa, el presidente del Banco de Córdoba, Daniel Tillard, y el secretario de financiamiento, Roque Spidalieri.

El gobierno anuncia la reapertura de las exportaciones de maíz

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Minutos antes de la medianoche, y del comienzo de un paro de los productores agrarios que incluye el cese de la comercialización de granos, el Ministerio de Agricultura a cargo de Luis Basterra anunció un acuerdo entre exportadores de cereales y productores de carnes que garantiza el abastecimiento del maíz al mercado interno.

Así, resuelve «dejar sin efecto provisoriamente la medida de suspensión de registros de exportaciones«. El comunicado oficial reconoce que aún no se logró definir ni cantidades ni precios. Por ello, desde este martes 12 empezará a trabajar una mesa entre los negociadores privados y el Estado, a fin de «elaborar propuestas para desacoplar los precios internacionales de los domésticos«.

El comunicado del Ministerio de Agricultura destaca que hubo «intensas negociaciones con representantes del Consejo Agroindustrial Argentino (CCA), incluidos dirigentes de Maizar, CIARA, CEC, y de las producciones aviar, entre otras«. Este acuerdo ya se había alcanzado en la reunión que ambas partes mantuvieron el jueves pasado. Así consta en un comunicado que envió el ministerio tras el encuentro. Por eso llama la atención la demora en reabrir nuevamente las exportaciones, y que el anuncio se haga minutos antes del inicio de la protesta convocada por la Sociedad Rural Argentina, la Federación Agraria Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas. Coninagro, aunque se pronunció en contra del cepo a las ventas al exterior de maíz, no adhiere a la protesta. Ante este minué de marchas y contramarchas, los conocedores de la actividad rural hablan de «halcones y palomas» en ambos lados de la discusión. El ministro Basterra, dicen, desde el comienzo se inclinó por favorecer la negociación que proponía el Consejo Agroindustrial Argentino, que reúne a las grandes comercializadoras y sectores vinculados a los biocombustibles. Como señaló AgendAR en numerosas notas, el CAA durante varios meses se ha reunido con el presidente, la vicepresidenta, el presidente de la Cámara de Diputados y varios gobernadores para impulsar una política exportadora. No es de extrañar que hiciera todo lo posible para lograr un acuerdo en este tema. En cambio la Mesa de Enlace -con la excepción de Coninagro- refleja más el clima hostil al gobierno que se expresa en las asambleas rurales en varias localidades de la Pampa húmeda. A su vez, los «halcones» (no mencionados) en el gobierno le hicieron difícil a Basterra conseguir la aprobación del -tentativo- acuerdo. De ahí la demora en el anuncio de la reapertura de las exportaciones. Como sea, en opinión de AgendAR esa medida era una mala idea, con demasiadas consecuencias negativas -entre ellas la disminución de la recaudación fiscal- para conseguir un objetivo deseable: que la carne, el alimento favorito de los argentinos, no siga aumentando.

Ya se distribuye el suero equino hiperinmune en hospitales y sanatorios

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Su nombre comercial es «CoviFab», una inmunoterapia desarrollada en Argentina, basada en anticuerpos policlonales que demostró reducir en un 45% la mortalidad, en un 24% la necesidad de internación en terapia intensiva y en un 36% el requerimiento de asistencia respiratoria mecánica en pacientes con enfermedad moderada a severa.

El suero equino hiperinmune desarrollado por investigadores argentinos para el tratamiento de pacientes adultos con cuadros moderados a severos de covid, que la ANMAT aprobó a fines de diciembre, estará disponible a partir de hoy lunes para su uso hospitalario y bajo prescripción para las clínicas, obras sociales, prepagas o ministerios de salud que lo soliciten. Así lo confirmó Fernando Goldbaum, director del Centro de Diseño e Ingeniería de Proteínas de la Universidad Nacional de San Martín (CRIP-UNSAM) y socio fundador de la empresa biotecnológica Inmunova -dos de las instituciones desarrolladoras del proyecto- quien precisó que el medicamento estará disponible «con alcance nacional» en cuestión de «horas o días». Está previsto que hoy el presidente Alberto Fernández visite la UNSAM, en señal de reconomiento por este logro de científicos, técnicos y empresarios argentinos. AgendAR ha seguido su desarrollo a lo largo de estos meses, por ejemplo aquí y aquí, y ha dicho que es la opción terapéutica para el covid más importante desarrollada en Argentina. También ha dicho que su eficacia depende en gran medida que se administre en las primeras semanas de la enfermedad. «En pacientes que están empeorando y no desarrollan propia respuesta inmune a tiempo, el suministro de anticuerpos en forma exógena por esta inmunoterapia pasiva permite evitar la proliferación viral y darle tiempo al paciente para desarrollar su propias defensas, evitando la inflamación respiratoria generalizada que provoca esta enfermedad», explicó Goldbaum. Este estudio clínico de fase 2/3 que arrojó estos resultados y en el que se basó la Anmat para el «registro en condiciones especiales» de este medicamento, implicó además «demostrar por primera vez a nivel mundial que una inmunidad pasiva basada en anticuerpos tiene un efecto clínicamente relevante en pacientes severos hospitalizados».
Se trata de "CoviFab", una inmunoterapia innovadora basada en anticuerpos policlonales.
«Es el primer tratamiento innovador para esta enfermedad desarrollado en Argentina», agregó este bioquímico con un doctorado en Inmnunología de la UBA e investigador del Conicet. El estudio clínico sobre 242 pacientes adultos (18 a 79 años) permitió comprobar «de manera contundente» que el medicamento es «muy seguro y sus efectos adversos, muy leves», lo que resultó determinante para la aprobación de la Anmat. A nivel mundial se están realizando ensayos clínicos con sueros equinos en Brasil, México y Costa Rica, pero en estadios «menos avanzado que el nuestro». Tres son las principales características de este suero: aporta inmunidad pasiva y anticuerpos policlonales generados por hiperinmunización. «Un tratamiento por inmunidad pasiva significa que a los pacientes se les suministra anticuerpos generados en otro organismo, en este caso, un equino que fue hiperinmunizado por una proteína que funciona como antígeno y es la que utiliza el virus (de la Covid-19) para entrar a la célula», explicó. En tanto la hiperinmunización es una respuesta inmune «similar a la que produce la vacunación» pero generadas «con dosis muy altas» de la proteína que funciona como antígeno, que es inoculada «muchas veces» en el equino para que «produzca gran cantidad de anticuerpos que luego son procesados biotecnológicamente para obtener fragmentos muy seguros que no producen efectos adversos y conservan una muy alta capacidad neutralizante». Por otro lado, Goldbaum explicó que los anticuerpos pueden ser «monoclonales» o «policlonales», como los que aporta este suero hiperinmune. «Policlonal es la respuesta de un organismo inmunocompetente que, enfrenado a un antígeno determinado, activa muchos clones capaces de responder a él, mientras que los anticuerpos monoclonales provienen de un solo clon», explicó.
Comienza la distribución del suero equino hiperinmune desarrollado en Argentina.
«En este caso usamos anticuerpos policlonales porque, al reconocer al antígeno de diferentes formas, genera mayor potencia, mayor capacidad neutralizante y menor posibilidad de que los mutantes no sean neutralizados», agregó. El científico explicó también que este tratamiento puede ser «eventualmente complementario» de otros como el suero de pacientes convalecientes -comúnmente llamado «plasma» de personas recuperadas- o los anticuerpos monoclonales que se están desarrollando «en EEUU, Corea y otros países». «Hay varios estudios y productos que demuestran que el plasma de convaleciente y el uso de anticuerpos monoclonales podrían tener algún efecto en pacientes leves», dijo. Pero en cambio, «un estudio realizado en el argentino en Hospital Italiano demostró que el plasma de convaleciente no es efectivo con pacientes de Sars-Cov-2 en categoría severa» -como si lo ha demostrado el CoviFab-, es decir, en aquellos «que ya ha desarrollado una neumonía y necesita algún tipo de suministro de oxígeno». En el caso de los pacientes denominados «críticos», aquellos que están en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica, no se ha demostrado todavía la efectividad y seguridad de este suero equino. «Queda a criterio médico si lo prescribe para cuadros críticos, pero no es una recomendación explícita que salga ni del estudio ni de la autorización de la Anmat». Actualmente, el laboratorio el Instituto Biológico Argentino (BIOL) «está produciendo alrededor de12.000 tratamientos por mes», lo que representó para la empresa «un esfuerzo enorme de duplicar la capacidad de producción de la planta» en diez meses y hacer una fuerte inversión a riesgo. «Que esto cubra o no las necesidades del sistema de salud argentino en un eventual nuevo pico, depende de cómo evolucione la cantidad de pacientes hospitalizados que sean de moderados a severos; pero si eso está en el orden del 5% estaríamos bien porque 12.000 es un 5% de 240 mil (eventuales casos)». Por otro lado, no se descarta que Argentina pueda exportar su suero equino, aunque eso «dependerá de la capacidad de producción y la demanda del sistema sanitario argentino». «Nosotros nos pusimos a atender primero la demanda interna y si hubiera excedente, seguramente vamos a exportar pero también estamos en comunicación con otros países para exportar el ‘know how’ y establecer alianzas para aumentar la producción». El suero equino hiperinmune es fruto del trabajo de articulación público-privada encabezado por el laboratorio Inmunova, BIOL, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud «Dr. Carlos G. Malbrán» (Anlis), con la colaboración de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Mabxience, Conicet y la Unsam. La distribución y comercialización se hace a través del laboratorio Elea.

Google, Apple y Amazon suspenden a la red social Parler, popular entre los seguidores de Trump

Apple y Amazon anunciaron el 9 de noviembre la suspensión de la red social Parler de su ‘App Store’ y servicio de alojamiento web, respectivamente. Horas antes, Google también había bloqueado la aplicación. Parler se ha popularizado entre conservadores y partidarios de la extrema derecha en EE. UU., especialmente tras las elecciones del 3 de noviembre, debido en gran parte a la falta de regulación de la plataforma ante contenidos que incitan a la violencia. Las consecuencias del asalto al Capitolio el miércoles 6 de enero siguen teniendo su eco en el mundo digital. Primero fueron Twitter y Facebook quienes bloquearon y eliminaron las cuentas del presidente saliente, Donald Trump. Y ahora los principales gigantes tecnológicos de Silicon Valley suspenden de sus plataformas y sistemas informáticos a la red social Parler, de ascendente popularidad entre seguidores del mandatario. Parler no prohíbe el «discurso de odio» y no tiene ningún tipo de filtro contra informaciones falsas, lo que ha propiciado un crecimiento exponencial de los usuarios de esta red social, creada en 2018 y vista como una alternativa a Twitter y Facebook por muchas personas de extrema derecha cuyos mensajes han sido vetados en las otras plataformas. A partir de la derrota de Donald Trump en las pasadas elecciones presidenciales celebradas el 3 de noviembre, Parler vio cómo sus usuarios aumentaron drásticamente hasta alcanzar los diez millones, lo que prácticamente dobla el número de suscriptores de la plataforma previo a los comicios. Ahora, la compañía asegura que se trata de una maniobra contra la libre expresión: «Este fue un ataque coordinado de los gigantes de la tecnología para matar la competencia en el mercado. Puedes esperar que la guerra por la competencia y la libertad de expresión continúe, pero no nos cuenten afuera», declaró el presidente ejecutivo de Parler, John Matze, tras conocer la noticia.
John Matze, CEO de Parler

Miden niveles de coronavirus en aguas cloacales y recreativas

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Investigadores del CONICET comprueban eficacia de una técnica que ya están utilizando en la provincia de Neuquén.

Científicos de Neuquén comprobaron la eficacia de una técnica convencional de laboratorio para detectar la presencia del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) en aguas. Ya la están usando para analizar aguas recreativas y cloacales con el objetivo de obtener datos epidemiológicos de la población. “De once técnicas convencionales que probamos, una sencilla de emplear y económica demostró tener un alto nivel de eficiencia para la recuperación del coronavirus SARS-CoV-2. Actualmente estamos utilizándola como una herramienta de vigilancia ambiental de las infecciones de COVID-19 en la provincia de Neuquén, como así también para monitorear la calidad virológica de aguas superficiales que son utilizadas con fines recreativos”, indicó la doctora Patricia Barril, primera autora del estudio e investigadora del CONICET en el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (CIATI), en Centenario, Neuquén. Los investigadores que participaron del estudio analizaron muestras de aguas residuales tomadas de la planta principal de tratamiento de efluentes cloacales de la ciudad de Neuquén. Y constataron que una técnica, basada en precipitación con un compuesto llamado policloruro de aluminio (PAC), resultó ser la más eficiente para la recuperación de virus a partir de las muestras de agua. En un segundo paso, los científicos emplearon en muestras de agua lo que se conoce como “PCR en tiempo real” o RT-qPCR, la misma técnica que permite amplificar, detectar y también medir niveles de material genético del virus después de los hisopados. Actualmente, en conjunto con la Subsecretaria de Recursos Hídricos de la provincia de Neuquén y el Ente Provincial de Agua y Saneamiento, los investigadores llevan adelante un monitoreo sistemático de efluentes cloacales de la provincia. “El muestreo se está realizando en distintos puntos de la red cloacal con el objeto de poder correlacionar la vigilancia ambiental con los casos clínicos georreferenciados. Asimismo, estamos analizando la presencia de coronavirus en aguas superficiales que se ven afectadas por el vuelco de efluentes cloacales tratados”, indicó la doctora Barril, integrante del Laboratorio de Microbiología de los Alimentos que lidera el doctor Juan Martín Oteiza en CIATI. En los últimos muestreos realizados, los científicos detectaron un aumento en la cantidad de virus presentes en los efluentes de la ciudad de Neuquén, lo que se correlaciona con un aumento en el número de casos registrados. Del estudio, publicado en “The Science of the Total Environment”, también participaron Luis Pianciola y Melina Mazzeo, del Laboratorio Central “Mg. Luis Alfredo Pianciola” del Ministerio de Salud de la Provincia de Neuquén; María Julia Ousset, de la Universidad Nacional del Comahue; María Virginia Jaureguiberry, Mauricio Alessandrello y Juan Martín Oteiza, del CIATI; y Gloria Sánchez, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos, en Paterna, España.

«Seis de cada diez infectados de covid se contagiaron de un asintomático»

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Un estudio hecho en Estados Unidos reveló que el 35% de los transmisores del Covid-19 son “presintomáticos” y 24% nunca tuvo síntomas.

La transmisión de coronavirus se ha convertido en uno de los principales focos de estudio para los científicos de todo el mundo. Sobre uno de los aspectos que más controversia y dudas que hay es si los pacientes asintomáticos contagian. La revista JAMA Internal Medicine había publicado un estudio el año pasado que sugería que la carga viral de estos pacientes es muy similar a la de aquellos que presentan síntomas, por lo que abogaba por el aislamiento como medida necesaria en todos los contagiados, independientemente de los síntomas que presenten.
Según la investigación, aproximadamente el 59% de las personas estudiadas (que tenían Covid-19) se contagiaron el virus de asintomáticos. La transmisión fue de 35% de individuos presintomáticos y 24% de individuos que nunca tuvieron síntomas. Los investigadores aseguran que «la infecciosidad máxima se produjo al comienzo de la aparición de los síntomas y que las personas infectadas que nunca desarrollan síntomas son un 75% más infecciosos que aquellos que desarrollan síntomas». Miriam Bruno, jefa de infectología del Hospital Durand, asegura que el mayor problema son los «oligosintomáticos». «En su gran mayoría son jóvenes que tienen alguna molestia en la garganta y o una tosesita y no les dan importancia. Y aún así salen igual y se juntan con otros como no si tuvieran nada«. Explicó que además están «los presintomáticos que también contagian. Y en jóvenes también es peligroso porque «ellos se reunen en lugares cerrados y no se cuidan. Después se ven con personas de riesgo y esto hace que la curva de internados aumente«. El nuevo estudio publicado por Jama respondería la duda sobre si los asintomáticos son los principales transmisores “silenciosos” del virus o si su contribución en lo que respecta a la transmisión del virus es inferior a la de los sintomáticos y pre-sintomáticos. La respuesta es que sí, los asintomáticos, especialmente los jóvenes, tienden a volverse los «supercontagiadores» principales.

Lo que viene: la aplicación – pasaporte – certificado de vacunación

Este artículo de CNN-Business habla de un desarrollo inevitable en el futuro próximo en los EE.UU. y también en la Unión Europea. Y, muy poco después, en la Argentina:

«Ahora que las vacunas contra el coronavirus están comenzando a implementarse en los EE. UU. y en el extranjero, muchas personas pueden estar soñando con el día en que puedan viajar, comprar e ir al cine nuevamente. Pero para realizar esas actividades, es posible que eventualmente necesiten algo además de la vacuna: una aplicación / pasaporte que acredite que está vacunado. Varias empresas y grupos de tecnología han comenzado a desarrollar aplicaciones o sistemas para teléfonos inteligentes para que las personas carguen detalles de sus pruebas y vacunas de Covid-19, creando credenciales digitales que podrían mostrarse para ingresar a salas de conciertos, estadios, cines, oficinas o incluso países. Common Trust Network, una iniciativa de la organización sin fines de lucro The Commons Project y el Foro Económico Mundial con sede en Ginebra, se han asociado con varias aerolíneas, incluidas Cathay Pacific, JetBlue, Lufthansa, Swiss Airlines, United Airlines y Virgin Atlantic, así como con cientos de sistemas de salud. en los Estados Unidos y también en el gobierno de Aruba. La aplicación CommonPass creada por el grupo permite a los usuarios cargar datos médicos como el resultado de una prueba Covid-19 o, eventualmente, una prueba de vacunación por parte de un hospital o profesional médico, generando un certificado de salud o pase en forma de código QR que se puede mostrar a las autoridades sin revelar información confidencial. Para viajar, la aplicación enumera los requisitos del pase de salud en los puntos de salida y llegada según su itinerario. «Puedes hacerte la prueba cada vez que cruzas una frontera. No tienes que ser vacunado cada vez que cruzas una frontera», dice Thomas Crampton, director de marketing y comunicaciones de The Commons Project. Hizo hincapié en la necesidad de un conjunto de credenciales simple y fácilmente transferible, o una «tarjeta amarilla digital», en referencia al documento en papel que generalmente se emite como prueba de vacunación. Las grandes empresas tecnológicas también se están sumando. IBM desarrolló su propia aplicación, llamada Digital Health Pass, que permite a las empresas y lugares personalizar los indicadores que requerirían para ingresar, incluidas pruebas de coronavirus, controles de temperatura y registros de vacunación. Las credenciales correspondientes a esos indicadores se almacenan en una billetera móvil. En el esfuerzo por volver a la normalidad después de que las vacunas se distribuyan ampliamente, los desarrolladores enfrentan otros desafíos, que van desde problemas de privacidad hasta representar la eficacia variada de diferentes vacunas. Pero el desafío más urgente puede ser simplemente evitar la implementación inconexa y el éxito mixto del intento anterior de la tecnología para abordar la crisis de salud pública: las aplicaciones de rastreo de contactos. Al principio de la pandemia, Apple y Google dejaron de lado su rivalidad con los teléfonos inteligentes para desarrollar conjuntamente un sistema basado en Bluetooth para notificar a los usuarios si habían estado expuestos a alguien con Covid-19. Muchos países y gobiernos estatales de todo el mundo también desarrollaron y utilizaron sus propias aplicaciones, no necesariamente compatibles. Para fomentar una mejor coordinación esta vez, la Fundación Linux se ha asociado con la Iniciativa de Credenciales Covid-19, un colectivo que representa a docenas de organizaciones en los cinco continentes y también está trabajando con IBM y CommonPass para ayudar a desarrollar un conjunto de estándares universales. para aplicaciones de credenciales de vacunas. «Si tenemos éxito, cualquiera debería poder decir: tengo un certificado de vacuna en mi teléfono que obtuve cuando me vacunaron en un país, con un conjunto completo de sus propias prácticas de gestión de la salud … que utilizo para subirme a un avión a un país completamente diferente y luego presenté en ese nuevo país una credencial de vacunación para poder ir a ese concierto para el cual la asistencia estaba limitada a aquellos que han demostrado que han tenido la vacuna «, dijo Brian Behlendorf, director ejecutivo de la Fundación Linux. «Debería ser interoperable de la misma manera que el correo electrónico es interoperable, de la misma manera que la web es interoperable», dijo. «En este momento, nos encontramos en una situación en la que hay algunas partes móviles que nos acercan a eso. Creo que hay un compromiso sincero de todos en la industria». Parte de garantizar un uso amplio de los pasaportes de vacunas es tener en cuenta el gran subconjunto de la población mundial que todavía no usa ni tiene acceso a teléfonos inteligentes. Algunas compañías dentro de la Iniciativa de Credenciales Covid-19 también están desarrollando una tarjeta inteligente que encuentra un término medio entre los certificados tradicionales de vacunas en papel y una versión en línea que es más fácil de almacenar y reproducir. «Para nosotros se trata de cómo se puede almacenar esa credencial digital, se puede presentar, no solo a través de teléfonos inteligentes, sino también de otras formas para aquellas personas que no tienen acceso a Internet estable y también que no poseen teléfonos inteligentes». dijo Lucy Yang, codirectora de la Iniciativa de Credenciales Covid-19. «Lo estamos investigando y hay empresas que están haciendo un trabajo realmente prometedor. Una vez que construyan un pasaporte para vacunas, las empresas deberán asegurarse de que las personas se sientan cómodas usándolo. Eso significa enfrentar las preocupaciones sobre el manejo de información médica privada. CommonPass, IBM y la Fundación Linux han enfatizado la privacidad como un elemento central de sus iniciativas. IBM dice que permite a los usuarios controlar y dar su consentimiento para el uso de sus datos de salud y les permite elegir el nivel de detalle que desean proporcionar a las autoridades. Con las vacunas fabricadas por múltiples compañías en varios países en diferentes etapas de desarrollo, hay muchas variables que los fabricantes de pasaportes deberán tener en cuenta. «Un punto de entrada, como una frontera, querrá saber, ¿recibió la vacuna Pfizer, recibió la vacuna rusa, recibió la vacuna china? Tampoco está claro qué tan efectivas son las vacunas para detener la transmisión del virus, dice la Dra. Julie Parsonnet, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford. Por lo tanto, si bien una aplicación de pasaporte de vacunas mostrará que recibió la vacuna, es posible que no sea una garantía de que asista a un evento o tome un vuelo de manera segura. «Todavía no sabemos si las personas vacunadas pueden transmitir la infección o no», dijo a CNN Business. «Hasta que eso se aclare, no sabremos si los ‘pasaportes’ serán efectivos». Aún así, Behlendorf anticipa que la implementación y adopción de pasaportes de vacunas sucederá con bastante rapidez una vez que todo esté en su lugar y espera que una variedad de aplicaciones que pueden funcionar entre sí estén «ampliamente disponibles» en la primera mitad de 2021. «Tenga la seguridad, los nerds están en eso».» —————————————————————————————————— Una reflexión de AgendAR: la acreditación de haber recibido una de algunas de las vacunas anti-Covid autorizadas por agencias regulatorias estatales debidamente coordinadas entre sí se perfila como legalmente necesaria. Y eso pese a que no se sepa si las vacunas realmente cortan el contagio. Y es que la limitación de transmisibilidad no figura como «endpoint», o meta a cumplir, en ninguno de los estudios de fase III terminados o en curso en el mundo. Por sentido común profesional, como recomienda el Dr. Anthony Fauci, director desde los ’80 del NIAID (National Instituto of Allergy and Infectious Diseases de los EEUU), para generar «inmunidad de manada», es decir una sociedad global que ofrezca una resistencia casi perfecta a la transmisión del SARS CoV2, se necesitará la vacunación de entre el 80% y el 90% de la población de la población mundial. Las presunciones de Fauci allá a comienzos de la pandemia eran mucho menores: suponía que alcanzaría con un 60% de vacunados, y suponiendo vacunas casi perfectas, con eficacias cercanas o superiores al 90% demostradas en fase III. Pero al igual que la mayoría de los infectólogos de fuste, Fauci fue modificando su criterio del límite estadístico donde la «inmunidad de manada» se vuelve una fuerza efectiva a medida que esta zoonosis recientemente adquirida por la humanidad fue mostrando sus facetas desconocidas y socialmente más peligrosas. Entre ellas, su enorme capacidad de «contagio silencioso» a través de la población juvenil (e incluso infantil) asintomática, o casi asintomática, o presintomática. Fauci, ciudadano de un país donde a principios de la pandemia las encuestas medían un 60% de estadounidenses remisos a la vacuna, hoy se atreve a hablar de la necesidad de un 80 o 90% de vacunación nacional porque, a fuerza de entierros, los «antivaxxers» -al menos los no muy fundamentalistas- han ido disminuyendo: muchos murieron, y los más vieron morir a demasiados compatriotas de su misma lana por estupideces como amucharse o no usar tapabocas. Como dice el Martín Fierro: «No hay cosa como el peligro/pa’ refrescar a un mamao». Hoy los «antivaxxers» estadounidenses se han reducido al 40%, y se prevé que, fuera de algunas comunidades que viven dentro de «tupperwares ideológicos» especialmente blindados, sigan a la baja a medida que las vacunas muestren su efectividad. Pero es mucho más seguro que la fuerza de cambio sean los estados y las corporaciones, que o logran restablecer cierta «nueva normalidad» educativa, económica y tributaria, o revientan. Y por ello serán la fuerza motriz de las diversas formas de pasaporte sanitario respecto del Covid. Y eso es inevitable incluso en sociedades como la estadounidense, donde el «libertarismo» ideológico ha impedido, desde la propia constitución, que el estado federal emita documentos nacionales de identidad. Por ello, en los trámites municipales, los contractuales e incluso en las transacciones inmobiliarias, la identificación de las personas se hacen con una licencia de conductor, o con un número de seguridad social. Pero a los autodenominados «americanos» se les vienen encima no sólo las vacunas sino las apps, o las tarjetas que las certifiquen. La explicación es evidente: todo OK con la libertad del que no se vacuna y no vacuna a sus hijos. Pero yo también tengo la libertad de que ese tipo/a no se suba a mi avión, no trabaje en el escritorio contiguo al mío, y no mande a sus hijos no vacunados a infectar a los míos a la escuela. Libertad, pero para todos. Y tiene un precio. En los países anglosajones esto ya se condensó en una consigna muy sintética: «jab or job» (pinchazo o trabajo). En castellano derecho: si no te vacunás, que te contrate Magoya. La eficacia de estos certificados de vacunación irá creciendo desde muy abajo. ¿Por qué? Porque el licenciamiento de las vacunas hoy en fase III o por completarla dará inicio a lo que se llama «fase IV», o de fármacovigilancia, en la que cada una de ellas se suministra, según su orden de arribo, su facilidad de fabricación, de distribución y también a su precio, a centenares e incluso miles de millones de personas. En esta nueva etapa se vuelve inevitable que cada fórmula exprese en números mucho más fiables que los actuales su efectividad real, e incluso que surjan a la superficie los problemas de seguridad que quedaban ocultos en las respectivas fases III. Nuevamente, por matemáticas. Los estudios de fase «a doble ciego» para licenciar vacunas se hicieron inevitablemente de apuro y han involucrado entre 30.000 a 60.000 personas por fórmula. Todas las vacunas licenciadas o por licenciar tienen pendientes la realización de «trials» especiales, de mayor potencia estadística, para poblaciones especiales, particularmente los mayores de 60; y máxime con una virosis que se ha mostrado especialmente «mataviejos». Las comparaciones no estarán libres de interferencias corporativas, gubernamentales y mediáticas, que embarrarán deliberadamente la cancha. Pero, también por pura necesidad corporativa y de gobierno, en los próximos 2 o 3 años se empezarán a perfilar las mejores vacunas, e incluso se las podrá ranquear en orden descendente por su capacidad para cortar el contagio. Por ahora, mientras no haya estudios «ad hoc» sobre transmisibilidad, el sentido común infectológico supone que las buenas vacunas en despliegue podrían empezar a mitigar el contagio al ir disminuyendo la circulación viral comunitaria. Es aritmética, no biología. Pero se sabe que la biología, a diferencia de la física, se rige por matemáticas sumamente enrevesadas, complejas y a veces refractarias a la modelización computacional. Y pese a las idioteces conspiranoicas pseudocientíficas en circulación, como el Corbett Report, mucho más sofisticado que las patrañas de los antivacunas criollos, el macaneo irá a la baja. Porque con una inmunidad de rebaño que parece sólo alcanzará su eficacia con un casi 90% de vacunación universal, hoy todavía impensable, la tolerancia social, laboral y educativa para con los «antivaxxers» sólo lograría que tengamos que seguir años y años parando todo a toque de silbato, y volviendo a las catacumbas del ASPO o del DISPO con cada rebrote. Ya alcanza con los cuellos de botella del licenciamiento, amén de los de la fabricación de suficientes vacunas, más los cuellos de botella añadidos por sus dificultades de distribución, amén de la eventual baja eficacia de algunas de ellas, para que tengamos garantizado (y esto lo dice la Organización Mundial de la Salud) que el SARS CoV2, en lugar de desaparecer como especie viral, siga en circulación, aunque más reducida, y matando gente aquí y allá, y estropeando la vida económica, afectiva y social del resto. No se necesitan, como asegura el Corbett Report, chips intradérmicos para la identificación de los vacunados. Nadie exigirá que hagamos cambios en nuestros cuerpos. Tampoco harán falta apps dependientes de celulares inteligentes, recursos a lo sumo válidos para quienes pueden/quieren comprarlos. Por el contrario, confiamos en algo tan aparentemente bobo como el papel moneda y también en nuestros DNIs y pasaportes, porque tienen recursos gráficos de altísima resolución, tintas invisibles salvo bajo iluminación ultravioleta o infrarroja, y bandas magnéticas de seguridad. ¿Son «truchables» nuestros billetes y nuestros plásticos? Absolutamente sí, pero a costa de bastante plata, tecnología y organización, por ahora únicamente accesibles a estados delincuentes, o a organizaciones sub-estatales como las maffias más poderosas. No nos imaginamos que la N’Draghetta o los cárteles narcos de México y Colombia vayan a arriesgar recursos o aumentar sus riesgos en proteger a los no vacunados. Los no vacunados hoy hacen que el país más vacunado de la Tierra, Israel, tenga una bomba de tiempo infectológica imposible de desactivar. Efectivamente, la comunidad ortodoxa «haredim» no se vacuna, no usa tapabocas y practica una vida de ceremonias que implican amuchamiento multitudinario, por lo cual pese a ser el 10% de la población nacional, tienen el 40% de los infectados de Covid-19. En EEEUU es todavía inmedible la cantidad de «antivaxxers» dispuestos a defender con las armas sus cuerpos de vacunas satánicas que les inyectarán microchips para teledirigirlos, como pregonan. Pero están a la baja. Por el contrario, somos muchos quienes pagaremos gustosos el incordio de llevar encima un plástico más u otra app en el celular. Y eso a cambio de poder salir de la cueva de nuestros departamentos, abrazar a nuestros amigos sin matarlos, y hacer uso efectivo y pleno del cacho de mundo a nuestro alcance, durante el cacho de vida que nos queda.