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El Dr. Carlos Aráoz, ex director de Combustibles Nucleares CNEA, ex gerente de Tecnología y Proyectos Especiales CNEA, nos ha acercado este artículo:
Hace ya varios años que se negocia con la República Popular China la compra de una cuarta central nuclear, tipo Hualong -1, llave en mano, a un costo aproximado de U$ 8.000 millones… pero sin licitación internacional. Eso nos está causando problemas. Sin licitación no hubo pliegos que establecieran los requerimientos del comprador. Los pliegos tienen un peso enorme sobre los oferentes, y por ende sobre la adjudicación.
En su inicio las negociaciones estuvieron a cargo de las máximas autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA). Como consecuencia no planificada de la falta de licitación, con el pasar de los años fueron cambiando las circunstancias y en la actualidad se negocia sobre un modelo de contrato preparado por la empresa China Nuclear National Corporation (CNNC).
Inevitablemente, está redactado a total conveniencia del oferente, especialmente en lo que se refiere al combustible. En tenis, es como darle el saque todo el partido.
Y contradice toda nuestra historia nuclear.
Un poco de historiaTécnicos de CONUAR en control dimensional de un elemento combustible para Atucha II
Desde su inicio y durante décadas, la CNEA dependió directamente de Presidencia de la Nación, debido a la importancia estratégica de la capacidad nuclear en el posicionamiento internacional del país.
Eso cambió durante la presidencia de Carlos Menem, que puso a la CNEA a rodar por diversos ministerios, pero nunca descendió tanto, en rango y presupuesto, como en la reciente administración del presidente Mauricio Macri: pasó a depender de una Subsecretaría del entonces Ministerio de Energía. Esperamos que con el actual gobierno eso cambie radicalmente.
Para entender el rol del combustible en el ciclo de vida de una central moderna (60 años), al momento de salida de servicio duplica el costo al que se compró la planta. Para entender el rol del combustible en nuestra historia nuclear, hay que repasarla: fui partícipe de la misma desde sus principios.
En nuestro primer reactor de investigación, el RA-1, la construcción de la planta y la fabricación de su combustible estuvieron a cargo de CNEA. Ese reactor sigue operando desde 1958 hasta hoy. Actualmente está en construcción el RA-10 en Ezeiza, un gigante en comparación. En éste, como también para todos los reactores de investigación exportados por la CNEA y luego por INVAP, el combustible es nacional. Nunca tuvimos que pagar una licencia, y estamos preparados para competir ya en el mercado internacional con muy buenas chances.
En generación nucleoeléctrica, un campo muy diferente, también se estableció una política nacional de independencia en tecnología y en suministro de combustible. Por ello en 1967 se optó por el uranio natural: el país no había desarrollado una planta industrial de enriquecimiento (y sigue sin tenerla).
Fue una elección inteligente. En 1981, en forma simultánea con nuestra primera exportación de un reactor a Perú, Argentina sufrió un embargo en uranio enriquecido por parte de EEUU. Éste afectó a nuestros reactores, incluido el RA-3, dedicado a fabricación de radiofármacos para medicina nuclear. Pero la central de potencia Atucha I, en aquel momento la mayor fuente individual de suministro de la red eléctrica nacional, no entró en apagón porque funciona con uranio natural.
Para tener el país a resguardo de tales aprietes, las centrales de Embalse y Atucha II son también de uranio natural, y se hizo una fuerte inversión en la planta para agua pesada: sin ella el uranio natural no puede mantener la reacción en cadena.
Para cada una de estas centrales preparamos los pliegos de licitación internacional. Estuve a cargo de los referentes al combustible en todos los casos. Y en los pliegos quedaba claro que la colaboración para el suministro nacional del combustible sería importante en la evaluación de las ofertas.
Así, con Siemens y antes de la construcción de la primera Atucha, pudimos mandar ingenieros a la oficina de diseño en Erlangen, “inspectores” a la fábrica de combustibles en Hanau, y un tercer equipo de profesionales a los laboratorios nucleares del KFK (Ministerio de Tecnología) en Karlsruhe; todo sin otro costo que los salarios de nuestro personal.
En el caso de la segunda central, Embalse, en la que resultó adjudicataria la Atomic Energy of Canada Ltd (AECL), en materia de combustible teníamos derecho en recibir sin costo lo que era propiedad intelectual de AECL y de fabricar el diseño transferido sin pago de derechos y con libertad de comercialización. También, como antes con Siemens, AECL le dio a la CNEA acceso a los laboratorios de Chalk River y envío de expertos, sin costo.
Primer inconveniente, y cómo se lo solucionóLa ing. Sue McLeod de Bruce Power con un elemento combustible CANDU
Pero la tecnología de fabricación de los haces estaba en manos de las empresas fabricantes Canadian General Electric y Canadian Westinghouse, proveedoras de las centrales canadienses. Aquí el negocio cambió de cariz: estas firmas ofrecieron acuerdos típicamente comerciales, como el actual chino en discusión. No fueron aceptados.
CNEA, por lo tanto, se encargó de desarrollar por su cuenta la ingeniería, los procesos de fabricación, el equipamiento especial y además las maquinarias de la línea de producción de la actual fábrica de CONUAR. Esa capacidad demostrada para el desarrollo integral e independiente de un combustible (completamente diferente al de Atucha I, que ya estábamos fabricando), también hoy puede aplicarse al caso de la central china: no hay por qué pagar por lo mismo dos veces.
Cuando nos referimos al combustible con el que se alimenta una central nuclear, no estamos hablando de una “bulk commodity” sino de un artículo de muy alto valor agregado. Se los llama genéricamente “elementos combustibles de central de potencia”, y son haces de tubos de aleación de circonio (zircaloy) que contienen “pellets” o “pastillas” de cerámica de dióxido de uranio sinterizado.
Los haces son productos de la industria mecánico-metalúrgica de alta presión, y aquí los fabrica en el Centro Atómico Ezeiza una empresa mixta de la CNEA con Pérez Companc: Combustibles Nucleares Argentinos (CONUAR).
Para el suministro de ambas Atuchas y de Embalse, además de los aspectos científicos y tecnológicos y del equipamiento de CONUAR, CNEA llevó a cabo el diseño, construcción y planta de las fábricas FAE y DIOXITEK. Como consecuencia, abastecemos nuestras tres centrales con total independencia, sin tener que pagar licencias y sin restricciones comerciales. En el caso de las centrales CANDU, vendidas en 7 países, técnica y legalmente podemos ser proveedores de todos con igual calidad que AECL.
De hecho, el dominio adquirido por CONUAR en aleaciones especiales la hizo proveedora de componentes críticos del submarino nuclear brasileñoSNB Alte. Alberto, de la central nuclearRAPP-8 en la India, de otras 2 centrales de Gorakhpur Haryana Anu en ese mismo país, y de las de Point Lepreau y Bruce Power en Canadá.
Los contratos con Siemens y AECL, resultantes de dos licitaciones internacionales, nos dieron el acceso al conocimiento en aleaciones nucleares de alto desempeño y facilitaron nuestro inicio como fabricantes, y luego como exportadores. Era lo que fijaban los pliegos.
CNEA fuera de la mesa de negociaciónLa primera central Hualong-1 en Fuqing, China, inicia pruebas en frío en 2019.
En función de esta experiencia, no quiero pensar que alemanes y canadienses fueros los buenos y que ahora nos tocan los malos… Las cosas no son así. Además, esto no se correspondería con la posición de Argentina, que en un acto de confianza sobre la capacidad y buena fe chinas, estamos comprando una central tipo Hualong -1 que nunca estuvo conectada a la red un período suficiente como para demostrar que es una máquina confiable. La primera Hualong-1 en entrar “en línea” lo hará a fines de este año. Para el caso, estamos aceptando también de buena fe que el combustible propuesto brindará las condiciones de performance requeridas, asunto tampoco demostrado.
Por ello, el borrador para acuerdo de combustibles preparado por China, sobre el que actualmente se lleva la negociación, debe quedar fuera de consideración. CNEA deba preparar una versión propia, como en una licitación.
Durante la anterior administración nacional, NA-SA desplazó a CNEA de la conducción de la negociación con CNNC. NA-SA tomó el borrador preparado por CNNC como base para la negociación. Fue una decisión típica de país subdesarrollado, o de quien trata temas en los que no tiene experiencia. Se frustra así el deseo de los sectores técnicos de CNEA de llevar a cabo el 100% del proyecto en materia de combustibles.
Ante nuestra sorpresa, con el actual gobierno CNEA continúa desplazada por NA-SA: las negociaciones son reservadas y siguen marchando sobre los rieles del borrador propuesto por China. Las consecuencias serán un acuerdo de compra de tecnología innecesario, con un altísimo precio difícil de justificar, amén de limitaciones para la comercialización. Todo eso contradice nuestra propia historia nuclear así como el interés nacional.
Sugerimos lo siguiente, buscando establecer con China para el largo plazo una relación fructífera y conveniente para ambas partes:
Como ya fue acordado, el primer núcleo y la primera recarga serán de fabricación china por entendibles razones de garantías. Pero los combustibles restantes, y así hasta el término de la vida útil de la central (son 60 años) serán argentinos.
El acuerdo no será un típico contrato comercial de patentes y transferencia de tecnología sino un “joint venture agreement” basado en objetivos comunes de largo plazo, que trata de establecer una “amicable relationship” entre las partes. Esto incluye, entre otros, intercambio de información de performance entre los combustibles Hualong-1 chinos y los que fabriquemos nosotros, la discusión entre pares y la solución colaborativa ante casos de falla, provisión de partes y componentes de los elementos combustibles a pedido de CONUAR, y la presentación de CONUAR como proveedor alternativo calificado en ofertas chinas de su Hualong-1.
La fabricación argentina estará libre de patentes y restricciones de comercialización.
CNEA preparará un borrador para continuar las negociaciones y deberá ser utilizado como base ordenada para la discusión del acuerdo sobre tecnología y fabricación.
Supongo que como consecuencia de actuales urgencias de nuestro país, el gobierno ha demorado la revisión del área nuclear, sus políticas y designación de responsables para estas negociaciones. En la búsqueda del mejor resultado proponemos que con urgencia se disponga que cada parte negocie de lo que sabe: CNEA por el combustible y NA-SA por la central: luego se juntará todo en un contrato único.
Cuando NA-SA aún no existía, esta metodología la usamos con excelente resultado en las tres centrales anteriores. Mi experiencia (estuve a cargo de las negociaciones) me permite recomendar este camino como posible y conveniente.
Carlos Aráoz
El Dr. Carlos Aráoz fue uno de los llamados “12 apóstoles de Jorge Sabato”, jóvenes que en los ’60 y ’70 lo rodeaban a toda hora en las aulas y pasillos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) discutiendo, fogosos, el porvenir tecnológico e industrial de la Argentina nuclear. Aráoz fue concretando esas ideas en “fierros”, empresas, contratos y exportaciones desde 1957, y no lo para la jubilación ni la edad. Fue Gerente de Combustibles y Gerente de Tecnología de la CNEA. Y sigue firme en la defensa de la autonomía energética argentina.
Hoy, lunes 13 de julio, a la mañana, está previsto que Horacio Rodríguez Larreta reciba a Axel Kicillof en la sede de Parque Patricios. Se repitió muchas veces que el jefe del gobierno porteño y el gobernador bonaerense se enfrentan a realidades distintas. En este caso, no. Los dos tienen el mismo problema en el Área Metropolitana Buenos Aires, que forma una sola aglomeración urbana, donde vive cerca del 40 % de la población argentina, en la que –todos los días en condiciones normales- varios millones de personas cruzaban el límite de sus jurisdicciones, la Avenida General Paz y el Riachuelo, en un sentido y en el otro.
El problema es que ayer se registraron 2.387 nuevos casos de coronavirus entre sus dos jurisdicciones. Más del 90% de ellos, más del 90% de todos los nuevos contagios que se detectan en Argentina, son del AMBA. Son cifras parecidas a las de los días anteriores, y la tendencia es a aumentar.
El panorama no es tan negativo como esto haría suponer. En la Ciudad Autónoma los casos de contagios se duplican cada 20 días; a principios de julio, era cada 18 días, y hace un mes, cada 11. En la provincia de Buenos Aires también se registra una mejora lenta: actualmente los casos se duplican cada 15 días; a principios de mes, era cada 13.
En resumen: la curva de contagios no se ha «disparado», pero sigue creciendo, y el virus causante circula entre la población del AMBA, más allá de cualquier posibilidad de aislar contagiados y sus contactos. Es posible que ya estemos en el «pico», pero nadie puede asegurarlo. A pesar de eso, en la ciudad, la provincia y la Nación, se está planeando seriamente en cómo flexibilizar la cuarentena a partir de este viernes 17. ¿Motivos?
Se puede decir, simplificando, que la sociedad lo ha decidido, y los gobiernos lo aceptan resignadamente. Pero es necesario precisar lo que estamos diciendo.
No nos referimos a las manifestaciones y protestas. Aunque para algunos hayan servido para expresar su hartazgo con la cuarentena, y en otros dar rienda suelta a sus delirios favoritos, el hecho es que se trató de hechos políticos. Sirvieron más para mostrar que hay opositores enardecidos contra el gobierno nacional que cualquier posición sobre las medidas de aislamiento.
Tampoco estamos diciendo que una mayoría «se cansó» de la cuarentena. No podemos saberlo. Y en realidad, si se hiciera un plebiscito en la población, es probable que ganaría una propuesta de una cuarentena más o menos restringida. Pero todo eso es irrelevante: cuando un porcentaje importante de la población, no menor al 30% -eso sí es medible en forma aproximada, por registros de tránsito, fotos aéreas, ubicación de celulares- en el conjunto de la Capital y el Gran Buenos Aires, ignora las disposiciones del aislamiento, estas son insostenibles.
Salvo que se acuda, como tuvo que hacerse en Chile y en otros países en algún momento, al toque de queda y al empleo de fuerzas militarizadas. Eso sería concebible sólo en el caso de un aluvión de fallecimientos. Si no, es políticamente imposible.
Hemos presentado el cuadro en forma dramática porque la situación lo es. Pero es necesario ponerlo en contexto.
Hoy hace 115 días que el gobierno nacional decretó el Aislamiento Obligatorio. Para un país que no es famoso en el mundo por el cumplimiento estricto de leyes y reglamentaciones, esa disposición se acató con un alto grado de disciplina y responsabilidad. Inclusive, la famosa y envenenada «grieta» no impidió que gobernantes opositores colaboraran con eficacia. ¿Tal vez esa fama, que hemos fomentado nosotros mismos, sea injusta?
Ahora, ninguna cuarentena es perfecta, ni siquiera en teoría. Los trabajadores de la salud, los que preparan y distribuyen alimentos, medicamentos, combustibles, quienes hacen el reparto a domicilio, los que trabajan en las tareas rurales y en el transporte de cargas, las fuerzas de seguridad,… tienen que salir y trabajar. Es irónico, pero esto sirvió para darnos cuenta que muchas de las tareas imprescindibles están entre las peor pagadas… Como sea, todos ellos son seres humanos, y posibles transmisores del contagio.
También, por supuesto, la cuarentena golpeó con dureza la economía de todos. El Estado hizo un esfuerzo muy importante y lo sigue haciendo para aliviar la situación, pero seamos realistas… Un ingreso familiar de emergencia de 10 mil pesos no soluciona mucho. Y el pequeño comerciante, el muy pequeño empresario, el trabajador independiente… Todos los argentinos hemos sido afectados (la mayoría de los habitantes del planeta, en realidad), pero conforme pasan los días y los gastos y las deudas se acumulan, la decisión de respetar la cuarentena, afloja en millones de argentinos.
Además, en todos los grupos humanos hay un porcentaje de imprudentes. Y de los que se tientan en serlo si ven que cada vez más otros lo son, y «no pasa nada». Se puede decir que todo estaba implícito en la naturaleza de este virus, como lo señalamos aquí ya hace meses: gran facilidad de contagio, muy bajo porcentaje de casos fatales, especialmente entre los mas jóvenes.
Es justo decir que la decisión original de la cuarentena y su escalonamiento en distintas fases en las provincias y municipios fue -con todos los errores humanos inevitables- prudente. Y exitosa. Es probable que, si vemos lo sucedido en otros países, haya ahorrado decenas de miles de vidas de argentinos (Seguramente, en algunos países se manejó mejor que aquí ¿alguien se está anotando para el Guinness?).
Pero eso es historia. Aparentemente, los gobiernos con responsabilidades en el AMBA han tomado la decisión de flexibilizar. Y en AgendAR nos sentimos impulsados a hacer dos advertencias. Una de ellas ciertamente los epidemiólogos ya la tienen evaluada, pero…
Hasta donde se sabe hoy -todavía hay tantas cosas que no se saben de esta pandemia- las probabilidades de contagio son mucho más altas en locales cerrados, haya o no contacto físico. Las reuniones numerosas, las clases en los colegios (los niños y jóvenes tienen baja probabilidad de enfermarse gravemente, pero son tan transmisores como cualquiera) y el transporte público son los focos de peligro más importantes.
La otra advertencia es menos obvia… hasta que nos detenemos a pensar. La flexibilización de la cuarentena no hará reanudad la actividad económica por sí misma a ningún nivel siquiera cercano al anterior al 20 de marzo (donde estábamos en recesión, recuerdan?). Gran parte de la sociedad -el que escribe esto y su familia entre ellos- seguirá tomando precauciones razonables: los shoppings, las grandes tiendas, los locales de espectáculos, los gimnasios, el turismo, la gastronomía… tendrán una afluencia de público mucho menor… La digitalización y el teletrabajo seguirán creciendo… ¿Cuántas grandes empresas invertirán en la construcción o el alquiler de oficinas, de cadenas de locales para el público? Profesionalmente, yo no se lo recomendaría en este año, al menos. Es inevitable que el Estado deba coordinar con empresarios, gremios, coocperativas, movimientos sociales, un papel muy activo para estimular la economía. Y resucitar a las pymes, que no volverán a abrir si no pueden redefinir su lugar en esta realidad que ya estamos viviendo.
Nuevamente: bienvenidos a la «nueva normalidad».
(En AgendAR hemos observado en otros notas de Jorge Castro que, aunque es un analista muy bien informado, su entusiasmo por la economía china y la estadounidense puede llevarlo a errores de juicio. Pero en este caso debemos decir que la evidencia justifica sus afirmaciones).
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimó que la producción china de carne de cerdo caería más de un tercio este año, y se reduciría a 36 millones de toneladas o menos. Esto ocurriría después de que la epidemia de “fiebre porcina” destruyo más de 40% del stock de carne porcina de la República Popular en 2019, lo que implico, aproximadamente, la pérdida de 400 millones de cabezas.
Por eso, USDA previó que las importaciones de carne porcina superarían este año las 4 millones de toneladas, lo que equivale a un alza de 42% en relación a los niveles de 2019.
El consumo de carne vacuna y aviaria actúa en China como subsidiaria de la adquisición de carne de cerdo, que es un componente central de la dieta de los 1.440 millones de habitantes de la República Popular, cuyo ingreso per cápita es de U$S 10.000 anuales, aunque la clase media que integran ya 440 millones de personas tiene niveles de ingresos de entre U$S 35.000 y U$S 45.000 anuales; y serian 750 millones en 2025, para superar 1.000 millones en 2030.
En ese momento, en los próximos 10 años, China podría considerase un “país de clase media” en el sentido estricto del término, con un ingreso por habitante que alcanzaría en esa etapa a 60% del norteamericano.
De ahí que a medida que cae el consumo de carne de cerdo, aumenta la ingesta de carne vacuna y aviaria; y lo mismo sucede con sus compras en el exterior.
Este fenómeno central del mercado chino afecta de manera directa a las exportaciones de carne de la Argentina, que ha mostrado una significativa recuperación en los últimos 30 días, debido a que la República Popular, tras haber controlado la pandemia en sólo siete semanas a contar del 27 de diciembre, ha normalizado en gran escala su economía, incluso en la provincia de Hubei, ciudad de Wuhan, epicentro de la crisis; y por lo tanto recuperaría en gran parte su demanda doméstica a partir del segundo trimestre de este año, con el consiguiente aumento de las compras en el exterior; y entre ellas, y en 1er. lugar, las carnes argentinas.
La clausura forzada de su economía que provocó el estallido del coronavirus hundió la economía china un 6,9% en el primer trimestre del año, pero luego los índices de abril mostraron señales nítidas de recuperación, lo que permite prever un alza del 4% al 5% anual en el segundo trimestre de 2020, y alcanzaría una recuperación plena en la segunda parte del año, incluyendo el boom de consumo de alcance global (U$S 6,9 billones) que experimentó hasta noviembre del año pasado.
Lo mismo ha ocurrido con otros grandes exportadores de carne vacuna, sobre todo en el rubro decisivo de los productos de alta calidad y elevados precios, donde el principal vendedor es Australia cuyas exportaciones a China aumentaron 81% en los primeros 11 meses de 2019, y superaron las 265.000 toneladas, con niveles record sucesivos en los meses de octubre y noviembre.
Lo notable es que fuera de la República Popular, las exportaciones de carne vacuna australiana aumentaron sólo 7% en el mismo periodo, lo que significa que los productores australianos han colocado prácticamente toda su producción en el mercado chino, debido a los altos precios que ofrecen (más de 40% de aumento respecto al año pasado), y han dejado virtualmente de lado sus tradicionales mercados de Japón, Indonesia, Canadá y las Filipinas.
Un dato estratégico central para el posicionamiento de las carnes australianas es que el gobierno chino ha rechazado ya dos cargamentos del producto australiano como sanción a haberse sumado el gobierno de Canberra a la política norteamericana de hostigamiento a la República Popular aduciendo fallas en el laboratorio de Wuhan, que habrían originado la pandemia del coronavirus.
Se podrá utilizar para fabricar barbijos, guantes o forros protectores. La probaron expertos del INTA y del INTI.
Mientras crece la discusión sobre si el coronavirus puede contagiarse por el aire, a través de microgotitas expelidas al hablar en tono normal -sin toser o estornudar- aumenta la importancia de prevenir esta forma de transmisión a través de barbijos eficientes, que ayuden en la sanitización: y eso es exactamente lo que logra un nuevo tipo de tela con un tratamiento que incorpora nanocomponentes y que puso a punto, en tiempo record, un equipo de investigadores de la UBA y de la Universidad de San Martín: los protectores fabricados usando esta tela tejida le aseguran propiedades antivirales, antibacteriales e, incluso, impiden la formación de hongos.
“Antes de que empezara la pandemia estábamos viendo como fabricar toallas usando hilados con propiedades fungicidas, para disminuir los hongos relacionados con la humedad que le da mal olor a la tela”, explicó Alan Gontmaher, fundador de la empresa Atom Protect. “Y cuando llegó la pandemia se nos ocurrió que tal vez fuera posible fabricar una tela capaz de inactivar el virus. Así, por medio de un conocido común, consulté a la doctora Silvia Goyanes”, agregó.
“Cuando Alan se acercó a nuestro laboratorio, a principios de abril, con la idea de desarrollar algún proceso para que sus telas tuviran propiedades “sanitizantes”, pensamos que era posible”, resumió la doctora Silvia Goyanes, investigadora del Instituto de Física de Buenos Aires. Este instituto del CONICET y la UBA tiene una larga experiencia en el uso de nanomateriales capaces de filtrar elementos contaminantes en el agua y también para envases de alimentos perecederos.
“Concluimos que era posible poner a punto un tratamiento relativamente simple y aplicarlo al hilado de telas para que el producto final tuviera propiedades antibacteriales, antivirales y antifúgicas. Y si bien son telas que -por ahora- no son aptas para insumo médico, si contienen nanopartículas activas que degradan e inactivan -en pocos minutos- un gran porcentaje de diferentes tipos de virus, bacterias y hongos”, detalló la experta del Conicet.
Lo que decidieron fue armar una combinación de iones de plata, iones de sulfato de cobre y cloruro de benzalconio. Y visitar la fábrica, donde trabajan 50 personas, para analizar como se tejía la tela y como integrar al proceso productivo sus nanomateriles desinfectantes.
“Una vez que los hilos están embebidos con las nanopartículas, les aplicamos una capa de diferentes polímeros, que los reticula y los fija a la tela, por medio de un golpe de temperatura a 90°C”, detalló Goyanes.
Con las muestras listas el equipo, que sumó a nueve científicos, se dedicó a analizar que pasaba cuando la tela -que sirve para barbijos, camisolines, guantes, forros de camillas o sillones de dentista, entre otros usos- era sometida a los lavados. “Es lógico que la gente quiera lavar estas prendas con agua y jabón, luego de usarlas varias horas, ya que se engrasan al contacto con la piel. Y queríamos asegurarnos que la tela lavada conservara sus propiedades sanitizantes y que los iones continuaran fijos sin desprenderse para que no fueran “respirados” por el usuario”, recalcó la experta.
Con pruebas de microscopia electrónica chequearon como funcionaban tras 15 lavados. Y “vimos que la tela seguía manteniendo poder desinfectante y su uso seguía siendo “seguro”.
Un bonus extra es que, pensando en su posible utilización para barbijos, recurrieron a las propiedades químicas del cloruro de benzalconio que ayuda a generar una nanoestructura cuyo nano-formato no impide la circulación del aire y facilita la respiración normal del usuario.
Y Goyanes concluyó:”para nosotros, acostumbrados al trabajo de laboratorio, fue una gran experiencia: colaborar con un empresario pyme argentino, con fábrica en La Matanza; poner a punto un producto innovador, basado en la ciencia. Y, en menos de 60 días, tener listo una tela probada y de calidad, que puede ayudar a controlar la crisis pandémica”.
Donación de tela auto-desinfectante
Este desarrollo nanotecnológico también suma un costado social. “En un Zoom de todo el equipo de trabajo, donde estábamos discutiendo como avanzar el tema, surgió la idea de poder hacer un aporte social”, contó la doctora Griselda Polla, investigadora del Instituto de Ingeniería Ambiental de la Universidad de San Martín y una de las expertas que aportaron su know-how para poner a punto esta tela. Y detalló que “a modo de “pago” por la transferencia de tecnología, la empresa se comprometió a donar a ONGs y cooperativas sugeridas por las universidades, el 10 % de la tela “antipatógenos” que produzca su hilandería. “La idea es que estas organizaciones la utilicen para confeccionar barbijos u otros elementos de protección”.
Para que las pruebas y ensayos fueran completos, las telas con nanocomponentes sanitizantes se mandaron a ensayos hechos por virólogos del INTA que chequearon su funcionamiento destructivo sobre otras cepas de coronavirus, similares al SARS-CoV-2, y con expertos del INTI que comprobaron la forma correcta y trazable de aplicar estas moléculas al tejido del nuevo material.
Enrique Garabetyan
Los creadores: Alan Gontmaher y Silvia Goyanes con los primeros productos
Podría reemplazar equipos que cuestan cientos de miles de dólares y se llama ROSALIND. Se desarrolló en Estados Unidos con participación argentina.
Un biosensor fácil de usar, portátil, accesible para la población y mucho más económico que equipos en el mercado permite detectar contaminantes en agua, informó la prestigiosa revista “Nature Biotechnology”.
“El sensor viene a satisfacer la necesidad de las personas que enfrentan inseguridad hídrica (riesgo de contaminación de las aguas de consumo), de modo que puedan encontrar respuestas locales y accedan a la información de forma más directa”, expresó a la Agencia CyTA-Leloir la doctora en química Daiana Capdevila, quien participó del proyecto durante una estadía postdoctoral en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, y ahora se desempeña como jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en la Fundación Instituto Leloir (FIL).
El desempeño del producto fue tan eficaz que ahora comenzarán las etapas para que salga al mercado.
El proyecto fue liderado por Julius Lucks, Kirsten Jung y Khalid Alam, de la Universidad Northwestern, en Illinois, Estados Unidos. Y la “magia” del biosensor es que copia el funcionamiento de las bacterias que detectan todo tipo de sustancias extrañas para defenderse.
Tal como describe la revista “Nature Biotechnology”, los investigadores incorporaron esos sensores celulares en dispositivos que detectaron y midieron con mucha especificidad más de 15 contaminantes distintos: metales como cobre, plomo, zinc, cadmio; varios tipos de antibióticos; y hasta elementos presentes en maquillaje.
El biosensor se llama ROSALIND en honor a la cristalógrafa Rosalind Franklin, una figura clave en el descubrimiento de la estructura en doble hélice del ADN. Falleció antes de que James Watson y Francis Crick recibieran el Nobel y su aporte no fue reconocido. Habría cumplido 100 años a finales de este mes (25 de julio).
“Lo mágico del dispositivo es que reproduce fuera de la célula lo mismo que sucedería dentro de ella: una fábrica que, en lugar de hacer proteínas, fabrica exclusivamente unas moléculas que dan un color verde observable a simple vista cuando entran en contacto con los contaminantes”, indicó Capdevila, también investigadora del CONICET.
ROSALIND está dotado de una lámpara Led en una pequeña cajita negra (más chica que una mano) capaz de contener un tubo con moléculas de ADN donde tiene lugar la reacción. Ya se empleó en California, Estados Unidos, para contribuir a decidir qué casas podían ser habitadas luego de un incendio que había contaminado las napas. Aunque “cuesta menos de 100 pesos argentinos”, dijo Capdevila, tuvo un desempeño comparable al de equipos de varios cientos de miles de dólares que requieren personal capacitado.
Daiana Capdevila participó del proyecto durante una estadía postdoctoral en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, y ahora se desempeña como jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en el Instituto Leloir.
La falta de acceso al agua potable es un problema global (se calcula que casi 8 de cada 10 habitantes en el mundo está en riesgo de inseguridad hídrica), y los métodos para detectar contaminantes de manera confiable son una necesidad para poder monitorear ese recurso clave.
“Estoy convencida de que en Argentina hay muchos lugares donde sería útil contar con maneras más económicas y directas de medir contaminantes en agua”, subrayó Capdevila, quien añadió que está trabajando en un proyecto para adaptar el biosensor a la determinación de arsénico, un contaminante natural muy abundante en las napas de nuestro país.
Hay dos formas de encarar lo que está pasando en el mundo que en AgendAR descartamos como ingenuas. Una, es creer que el coronavirus va a cambiar, mágicamente, las realidades del poder, económico o político, en el mundo. Dos ejemplos de lo que decimos: aunque casi todas las economías nacionales sufren una brutal recesión, no hay, hasta ahora, una «ola de defaults». Las deudas se renegocian, más o menos como antes de la pandemia. Nuestro ministro de economía se está enfrentando a ese dato.
Otro: Bolsonaro, por todo el desastroso manejo que ha hecho de la situación sanitaria en Brasil, y el rechazo que despierta en importantes sectores en su país y en el mundo, no ha sufrido una caída completa en su popularidad. Todavía tiene un porcentaje de apoyo -¿30%?- que evita el juicio político al que algunos les gustaría someterlo.
Por otro lado, también es irreal pensar que esta pandemia, cuyo antecedente más cercano es de 100 años atrás, en un mundo que no tenía la red de comunicación instantánea y estrecha que nos envuelve, pasará sin consecuencias, y volveremos a la «normalidad de antes».
Hasta ahí, lo que nos animamos a decir. El resto, está abierto al debate.
Hoy acercamos este reciente reportaje de María Laura Avignolo a Sami Naïr, académico y escritor franco argelino, especialista en el análisis de la globalización y sus contradicciones, los flujos migratorios, Europa y sus mestizos, con libros traducidos a seis idiomas. Se puede estar de acuerdo o no con sus pronósticos, pero no son triviales.
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«¿El mundo pos coronavirus va a tener la humanidad solidaria que se imaginaron al comienzo de la pandemia?
La pandemia, todavía en curso en África y América latina, ha provocado un trauma en todo el mundo. Es la primera vez que se experimenta algo parecido, no tanto por el numero de muertos sino por la difusión mediática mundial de la información sobre la enfermedad y las medidas necesarias para enfrentarla. Desde este punto de vista, es un acontecimiento realmente antropológico que tendrá consecuencias subjetivas. La solidaridad, de momento, me parece más de condición (nos protegemos mutuamente para evitar la enfermedad) que de proyecto común (no lo hemos decidido libremente). Es una solidaridad obligada ahora, pero nada ni nadie puede afirmar que persistirá en el futuro. Porque, bien lo sabemos, la solidaridad como vínculo social depende de muchos otros factores, no solo del peligro de la pandemia. Basta con ver la cacofonía de las estrategias de los Estados que han sido, de hecho, mucho más insolidarios que solidarios unos con otros.
¿No existe el riesgo de que todo vuelva a ser como antes o dependerá de la velocidad de la recuperación de la economía?
Seguro que todo dependerá de la situación económica. No creo en una recuperación rápida de la economía, porque, entre otras cosas, la crisis existía antes de la pandemia, porque no se solucionaron los problemas planteados por la crisis de 2008 y por la guerra comercial entre China y EE.UU. Volver al pasado es otra cosa. El trauma es profundo, las reacciones de la sociedad serán imprevisibles. Pero está claro que no habrá tabla rasa. Veo mas una superación conflictiva.
¿El mundo que viene será sanitario o la fuerza de la globalización lo va a impedir?
Pienso que se ha tomado consciencia de la letalidad mundial de las pandemias en la globalización, del peligro de las transmisiones de la enfermedad en un mundo abierto a la circulación de mercancías y seres humanos. Ahora, es demasiado pronto saber en qué dirección una política mundial de sanidad, y particularmente la basada en el rescate de la sanidad pública, se puede elaborar. Observo, de momento, una batalla despiadada, por ejemplo, para el control de la OMS, batalla decisiva porque dirigir esta organización es también influir sobre la metodología y el contenido de sus decisiones. China quiere tomar la presidencia, lo que dice mucho sobre las apuestas en juego.
¿Qué rol social y económico va a tener la relocalización de empresas estratégicas que la pandemia va a forzar a regresar a sus países de origen, si quieren autonomía sanitaria?
Un rol eminentemente positivo, no solo por asegurar la autonomía en la producción de medicamentos y herramientas de “soberanía”, sino también para favorecer el empleo nacional. Pero, francamente, no creo que muchas empresas vayan a volver. Por una razón obvia: sus producciones son ya mundializadas, les importa poco el estrecho mercado nacional de sus países respectivos. Venden en el mercado mundial. Asistiremos más a creaciones de empresas beneficiando de ayudas estatales para rearmar los Estados en materia de salud. Las que están fuera buscaran más una relocalización de sus identidades jurídicas para escapar al país de origen.
¿A su criterio, cuáles serán las consecuencias sociales, políticas y económicas pos pandemia?
El trastorno en la estructura y el reparto del empleo tendrá inevitablemente consecuencias enormes. Socialmente, el paro de la actividad en sectores de amplio empleo (restauración, turismo, construcción, infraestructuras, astilleros, empresas industriales, producción de automóviles, ) sufrirá más que en los sectores del servicio terciario (bancos, administraciones, ), que han limitado los daños merced al teletrabajo. Políticamente, todos los gobiernos pueden padecer una grave inestabilidad por su actuación, muy criticada hoy por la opinión pública frente a la gestión coronavírica y mañana frente a la crisis política. ¡No me gustaría estar en el sitio de los dirigentes en caso de elecciones en los meses próximos! Económicamente, tal y como ocurre con cada crisis, habrá una reorganización y readaptación de las economías a las nuevas reglas de competencia y de fuerzas. Situación que generará nuevos conflictos.
Medio mundo sigue confinado. ¿Qué impacto va a tener el desconfinamiento en las sociedades y en la convivencia? ¿Cómo serán las relaciones sociales tras este aislamiento y distanciamiento social?
Quizás la palabra, la más difícil de contestar en su pregunta es la del “distanciamiento social”. Desde la filosofía, la socialización es el aprendizaje de la confianza con el otro. Ahora bien, el desconfinamiento es el aprendizaje de la desconfianza frente al otro. Pero no puede durar mucho tiempo la actitud de retirada hacia el otro, pues se volvería insoportable la vida. La normalidad se restablecerá mecánicamente. De todas las maneras, ya vivimos en la “sociedad del riesgo»: riesgo económico, de seguridad social y diario, en un mundo cada vez más precario, violento, de pobreza, de incertidumbre constante. Es el precio de la globalización, que ha fragmentado todas las sociedades, porque no no busca la prosperidad del ser humano sino solo la del beneficio. Nuestra humanidad, desgraciadamente, la de la mayoría de la gente, se encuentra ya terriblemente dañada. No solo por la economía sino también por los desastres medioambientales que genera la brutal competencia en los mercados globalizados.
¿La pandemia va a acentuar las diferencias sociales y educativas? ¿Gente de clase media que hace “teletrabajo” y obreros y sus hijos que vuelven a los trabajos y a sus colegios cuando el virus aún circula?
El proceso ya puesto en marcha estos diez últimos años, por lo menos en Europa, de descalificación de las capas medias bajas y medias, se va a acentuar inevitablemente. También el paro va a incrementar porque la pandemia generará unas mutaciones tecnológicas importantes. El teletrabajo, la figura del trabajador “virtual”, se extenderá porque es funcional al sistema. Es decir, se adapta como un guante a los intereses de las empresas, que ahorran una parte significativa de sus inversiones haciendo trabajar la gente en su casa, lo que es un retorno, en términos de mercado social de trabajo, al capitalismo del siglo XIX. Es una manera de transferir los gastos de infraestructura a los trabajadores (de la misma manera que la gestión de otras actividades -en el ámbito bancario, en el sector de los servicios, etc.- se ha transferido al ciudadano por el medio on-line). El problema es que aumenta la tensión ya existente en las condiciones, en general intensas, de gestión de las relaciones de trabajo. Puede ser, al fin y al cabo, el anuncio de una nueva época de luchas sociales duras. Veremos.
Las instituciones tradicionales europeas y los parlamentos han estado casi mudos en medio del coronavirus. ¿En la pos pandemia, qué rol van a tener cuando han sido mudos, sin la menor “accountability” frente a la sociedad al igual que la Unión Europea?
La crisis de Europa no es un asunto nuevo generado con la pandemia. Data, sobre todo, desde la crisis financiera mundial de 2008 y la política de austeridad impuesta por Alemania para salvar el euro. Es decir, el marco alemán disfrazado en euro. Ha generado una contundente oposición entre países del norte (Alemania, Holanda, Dinamarca, Austria) y los del sur de Europa. Creo que esta difícilmente superable a medio y largo plazo. Una nueva crisis de la deuda es inevitable; el dinero puesto en la mesa por la UE no va a bastar. La crisis de Europa es estructural, porque tiene que ver con la misma concepción del euro, que es una moneda única que embarca países cuyo desarrollo económico es fuertemente desigual y diferente. Estoy convencido que los países del norte no aceptarán, al fin y al cabo, coexistir en una misma zona monetaria tan exigente como la del euro, pagando las deudas de los países del sur. Salvo si se pone en marcha a la vez un aumento significativo del presupuesto europeo (que ahora no representa más del 1,4 % del PIB de la toda la UE) y una mutualizacion de las deudas comunitarias.
La emisión monetaria de los estados asusta a muchos economistas. ¿Cuál es la escala real, según su visión?.¿Qué impacto va a tener en la vida de la gente, en la inflación?
De momento, en Europa, la inflación no es el principal peligro, pues Alemania no la quiere y el Banco Central la controla bastante bien, con tipos de interés bajos o negativos. Me parece incluso que un poco más de inflación con el aumento de los sueldos y más empleos no sería mala decisión. En América latina es otra cosa: la inflación es terrorífica, castiga a los más débiles y pobres, arruina las capas medias. Ahora bien, los guiños de nacionalización de la economía de los que hemos sido testigos no son, a mi juicio, sino un espejismo, porque discurren bajo el lema “socialización de las pérdidas y posterior privatización de las ganancias”. Es decir, no se puede pasar de una economía neoliberal que rige la globalización a una economía de nacionalización generalizada, sin una transformación profunda, política y económica, acompañada de un modelo social solidario. El sistema hoy es eminentemente pragmático. Las políticas nacionales se van adaptar en función, cada una, de su peso y sus posibilidades. Pero lo que sí es seguro, es que la globalización atraviesa una crisis que puede ser letal. El proceso de “desmundializacion”, si camina por la vía de una transformación del modelo económico, es una señal sobre la que cabría ahondar, porque creo que será decisivo en las próximas batallas políticas. Se trata de recuperar ciertos sectores económicos para proteger la soberanía de los Estados y el bienestar público de las sociedades. Un llamamiento, en cierto sentido, al rescate de los restos del welfare state.
La Unión Europea estuvo ausente en la crisis.¿ Cómo cree usted que va ayudar en la reconstrucción pos pandemia a España, Francia e Italia especialmente?
Más allá de la financiación para evitar el colapso en los países del sur europeo, la UE tendrá que mantener por mucho tiempo la suspensión que ha decidido, bajo las presiones de Francia, Italia y España, de los criterios de convergencia del pacto de estabilidad (menos de 3% de déficit presupuestario, menos de 62% de deuda pública, 1,3% máximo de inflación). Personalmente, sueño con el olvido del mismo “pacto de estabilidad”. Prefiero un pacto de relanzamiento, basado en la creación de empleos, en una firme política de empleos verdes, y en la introducción, en los estatutos del Banco central, de este objetivo de creación de empleo. Antes de la puesta en marcha del euro entre 1999 y 2002, el crecimiento de la zona era mucho más importante. El pacto de estabilidad ha sofocado el crecimiento de cada nación y favorecido solo la política de exportación comercial europea y mundial de Alemania.
El desempleo, los despidos, la precariedad laboral van a ser la otra consecuencia de la crisis. ¿Cómo evitar ese dolor? ¿Es responsabilidad de los estados impedirlo?.¿Por cuánto tiempo?
Es una situación ya vivida desde la anterior crisis económica, y que reviviremos hoy con mayor intensidad, si cabe. Neutralizar ese dolor social está en manos de la responsabilidad de los gobiernos elegidos por la ciudadanía que confía en ser protegida. Una desasistencia política conllevará una mayor resistencia por parte de las sociedades civiles, porque el trauma ha sido y es grave.
¿Cómo van a utilizar la actual situación, el miedo, la precariedad, los movimientos populistas?
El nuevo fascismo es una realidad en todo el mundo. Hay también, en Europa como en América del norte y del sur, gobiernos proto-fascistas que buscan chivos expiatorios para legitimar y desviar la atención de su impotencia e incompetencia. Los movimientos populistas de extrema derecha en Europa quieren deslegitimar a los Estados democráticos. Lo que pasa ahora evoca peligrosamente los años veinte y treinta del siglo pasado, con el auge del fascismo…
¿La pérdida de liderazgo de Estados Unidos necesariamente va a ser reemplazada por China o no puede, después de su rol en la diseminación del virus y su opacidad?
No creo que, en este sentido, China pueda obtener grandes réditos de la crisis coronavírica, aunque suplantará comercialmente a los Estados Unidos en los próximos años. Pero es un escenario que ya se estaba dibujando antes de la pandemia. El mundo entero desconfía de China por su sistema político autoritario y su papel en el nacimiento del virus … Hay otro elemento que hay que tomar en cuenta: existe una demanda por parte de los países occidentales de liderazgo de los EEUU, no de China. Pero es una demanda frustrada por la política de destrucción del sistema de alianza occidental determinada por la política aberrante e histriónica de Donald Trump. Este terrorífico estado de cosas podría cambiar si este mandatario pierde las elecciones. Aunque, en el fondo, sobre los grandes ejes estratégicos, no haya grandes diferencias entre Republicanos y Demócratas.
Otros de los grandes olvidados y victimas de este virus han sido los inmigrantes. ¿Será una excusa para olvidarse de ellos, negarles la entrada, deportarlos?
Desde el inicio de la pandemia, el actual gobierno de Grecia eliminó el derecho de asilo, lo que nunca se había visto en ninguna parte del mundo desde la Convención de Ginebra de 1953. Otros países han elegido la misma senda. Es decir, nada nuevo en el endurecimiento de las condiciones de los refugiados y de los inmigrantes en el espacio europeo. Los Acuerdos de Schengen, que gestionan la política común europea se encontraban ya paralizados desde la crisis de los refugiados de 2015. Hoy no existe diferencia entre gobiernos flexibles y duros, ¡simplemente prohíben la circulación dentro del mismo espacio europeo a los inmigrantes que han podido entrar! Todos los gobiernos abogan por la vía dura, la UE también. Es la realidad.»
El canal de noticias A24 hizo ayer un reportaje a fondo a la Vicejefa de Gabinete de la Nación, Cecilia Todesca, sobre la ayuda económica que está canalizando el Estado, los planes para el futuro inmediato y los criterios que guían esta política.
Debemos decir que, en un gobierno que no se caracterizado hasta ahora por una comunicación brillante, este video de 15 minutos de la licenciada Todesca ha sido la exposición más clara que hemos escuchado de un funcionario.
Aparte de eso, estamos profundamente de acuerdo con el concepto central que planteó: «La gente necesita un trabajo digno y no que le tiren plata desde un helicóptero».
La elección de la Argentina como primer aliado para el ensayo de pruebas de vacunas de Covid-19, además de los dos países originarios del desarrollo científico, Alemania y EE.UU. es notable.
Tres razones gravitaron para que los gigantes Pfizer y BioNtech se inclinaran por la Argentina para desarrollar sus pruebas de la vacuna de Covid-19: La experiencia científica y las capacidades operativas del equipo investigador principal de epidemiología, que lidera Fernando Polack; la experiencia previa de la Argentina en la realización de estudios clínicos y el pico de contagios que enfrenta el país al momento de realizar los ensayos.
Esas son las principales razones para haber elegido al país como primer aliado de Estados Unidos y de Alemania, según se informó desde Pfizer y BioNtech. Se trata de la fase 2b / 3 de la vacuna candidata con tecnología ARNm, que actualmente se encuentran en fase 1 / 2 y que, el pasado 1° de julio obtuvo datos preliminares positivos en 45 individuos por su seguridad y eficacia. El primero de los voluntarios para acceder a esta vacuna fue un ciudadano norteamericano.
Los laboratorios trabajaron en una primera instancia con 200 personas en Alemania y 370 en Estados Unidos. Luego se focalizaron en los resultados de 45 de estos voluntarios. «La idea ahora es acceder a una representación variada de ciudadanos que participarán desde la Ciudad y desde el Gran Buenos Aires», dice Nicolás Vaquer, gerente general de Pfizer Argentina.
El comienzo de las pruebas:
Ambas empresas declararon que esperan poder comenzar con los estudios fase 2b/3 en agosto, cuando lleguen las aprobaciones regulatorias apropiadas en los mercados globales seleccionados.
El país se suma de esta manera a un ensayo global, que se hará con la suma de 30.000 voluntarios de distintas partes del mundo. La Argentina se une a los voluntarios ya reclutados en Estados Unidos y Alemania, los países de origen donde se desarrolló el avance científico.
El estudio se centrará en el Hospital Militar Central, donde hay un equipo que trabaja desde hace muchos años, «para tratar de ser lo más amplio posibles en esta convocatoria y hacerlo de forma responsable. Los participantes surgirán a través de una gran alianza con sectores públicos y privados», anticipó quien lidera el equipo investigador, Fernando Polack.
Las pruebas en la Argentina comenzarán a gestionarse desde el Hospital Militar y desde allí podrían extenderse a distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires. No estarán limitadas a los profesionales de la salud o personal de seguridad sino que estaría abierto a la población general.
Según se explicó, los voluntarios que se convocarán serán personas sanas -a los que se los someterá a una prueba de Covid-19 antes del ensayo- para probar la eficacia en la prevención de la enfermedad. De acuerdo a los ensayos preliminares la vacuna candidata permite desarrollar un nivel de anticuerpos altos, tan altos como los de los enfermos que se logran recuperar.
Las pruebas mostraron seguridad ya que no registraron efectos secundarios adversos, más allá de enrojecimiento localizado en el lugar donde se inyectan las dos dosis y fiebre baja, afirma Nicolás Vaquer.
Las temperaturas en los próximos cinco años pueden alcanzar hasta 1,5° C por encima de los niveles preindustriales, el límite establecido por los científicos para evitar graves consecuencias sobre la vida humana y los ecosistemas.
Se necesita una acción climática urgente y sostenida, advierten los expertos de las Naciones Unidas que recuerdan que la reducción de emisiones a causa del COVID-19 no es ni será suficiente.
El junio de 2020 fue el segundo más cálido de la historia, superado por el de 2019 por apenas 0.01 grados centígrados. Los últimos cinco años fueron los más cálidos desde que hay registros, y el panorama para los próximos cinco años indica que el calor continuará rompiendo récords, informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En el último año, las temperaturas han estado en promedio un 1,3 grados por encima de los niveles preindustriales y predicciones climáticas indican que la tendencia continuará: es probable que la temperatura media mundial anual esté por lo menos un grado por encima en cada uno de los próximos cinco años (2020-2024).
En algunas partes de la tierra será más seco de lo habitual, en otras más lluvioso
Las probabilidades de que, por lo menos un año, supere ese valor de referencia en más de 1,5°, son del 20%, afirma el más reciente boletín sobre el clima mundial.
Según el estudio, la temperatura media de la Tierra ya está 1,0° por encima del valor de la era preindustrial y hay un 70% de probabilidad de que, durante los próximos cinco años, haya uno o varios meses con una temperatura por lo menos 1,5 ° por encima de esos niveles. La temperatura de prácticamente todas las regiones, excepto partes de los océanos meridionales, será más cálida que en el pasado reciente.
“Este estudio de alto nivel científico pone de manifiesto el largo camino que queda por recorrer si queremos cumplir el objetivo del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de lograr que este siglo el aumento de la temperatura mundial quede muy por debajo de los 2 ° con respecto a los niveles preindustriales y de proseguir con los esfuerzos para limitar ese incremento de la temperatura a 1,5°”, expresó el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.
Los modelos de pronóstico no toman en consideración los cambios en los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles fruto de las medidas de confinamiento adoptadas a raíz del brote de la enfermedad provocada por el coronavirus.
“La ralentización industrial y económica causada por la COVID-19 no sustituye una acción climática continuada y coordinada. El período de persistencia del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera es extremadamente prolongado y, a raíz de ello, no se espera que la reducción en las emisiones de este año suponga una disminución de las concentraciones atmosféricas de CO2 que impulsan la subida de la temperatura mundial”, explicó Taalas.
Añadió que si bien la COVID-19 ha ocasionado una grave crisis sanitaria y económica a escala internacional, el hecho de no abordar el cambio climático puede amenazar el bienestar de las personas, los ecosistemas y las economías durante siglos, por lo que los gobiernos deberían aprovechar la oportunidad para integrar la acción climática en los programas de recuperación y velar por que, al retomar la senda del crecimiento, este se sustente en mejores cimientos.
En AgendAR insistimos en las últimas semanas en que la «nueva normalidad» no pertenece a un futuro impreciso. Ya ha comenzado; las limitaciones, y los traumas que han provocado la pandemia y las medidas para limitar los contagios son parte de una realidad que permanecerá entre nosotros, con cambios y adaptaciones. Y desde que estamos online publicamos sobre la innovación tecnológica y la digitalización, por supuesto.Ahora, estos dos temas se enfocan en la mayoría de los casos con preocupación y, muchas veces, en forma conservadora. Es natural: la pandemia es un peligro para todos, no sólo los grupos de riesgo. Y desde hace bastantes años, en la cabeza de muchos trabajadores, aún entre profesionales y jefes, está subconsciente el temor de que una máquina lo reemplace.Por eso damos la bienvenida a esta reflexión que proviene de un hombre del mundo gremial: Rodrigo de Echeandía, abogado especializado en Negociación Colectiva y Empleo Público, psicólogo social y dirigente sindical de UPCN. Cuenta con más de 20 años de experiencia como consultor en el sector público y asesora Sindicatos y Federaciones. Y, lo más importante, propone avanzar hacia el futuro para modelarlo, y no esperar que nos caiga encima.
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«La llegada del Covid 19 y este nuevo escenario mundial de crisis económica global, nos interpela profundamente y nos obliga a repensar una nueva normalidad, un nuevo modelo económico y con ello, nuevas características del mundo del trabajo post pandemia y/o durante el proceso de recuperación, que los Estados deberán desarrollar.
Como dicen los chinos, toda “crisis” conlleva una “oportunidad”, y la oportunidad que tenemos, es la de volver a “contratar socialmente” una gran cantidad de materias, entre ellas en lo social, político y laboral.
Desde la aparición de la escritura, los análisis filosóficos y sociológicos, nos han mostrado los pro y los contras de los diferentes sistemas políticos y económicos que se han desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad; todos ellos se han forjado, apoyándose en la fuerza productiva de hombres y mujeres, que son quienes en definitiva siempre, han hecho y hacen posible el sostenimiento de un sistema que necesita de unos y otros para sobrevivir.
Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, la economía basada en el conocimiento y un mundo casi totalmente digitalizado, donde la inteligencia artificial avanza de manera viral, las distopías imaginadas por aquellos luchadores anarquistas de la primera revolución industrial (que veían en la máquina a vapor un enemigo poderoso, al que debían destruir para garantizar y proteger sus puestos laborales), pueden estar próximas a cumplirse. Lo que está claro a diferencia de aquellos luchadores, es que hoy nadie debe ver la tecnología como su enemiga, sino todo lo contrario, es nuestra principal aliada.
Ahora bien, sin olvidar que las conquistas obreras se han logrado a base de luchas, sacrificio y muerte de trabajadores, la realidad es que, si en un contexto de crisis económica generalizada, con caídas del PBI en torno al 10% a nivel global; si no logramos un consenso entre los principales actores, (Empresarios, Trabajadores y Estado) lo más probable es que volvamos a repetir la dolorosa historia de los mártires del movimiento obrero. Pero como la historia debería servir entre otras cosas, para no volver a repetir errores, es muy posible que estemos ante el escenario propicio para empezar a escribir una nueva buena historia de los derechos de los trabajadores.
Es por esto que es imperativo desarrollar políticas que no sólo busquen reactivar la economía, sino que también tengan como objetivo lograr que no haya trabajadores por afuera del sistema; construir la nueva normalidad. Para ello, si no logramos un consenso general entre las tres patas o partes que lo conforman, cualquier política que se pretenda implementar estará condenada al fracaso.
Es bien sabido que cualquier sistema económico requiere tanto de los empresarios y sus empresas con sus trabajadores, como de un mundo ávido por disfrutar de los bienes y servicios que éstos generan, con lo cual si no logramos que el nuevo sistema lo garantice, también estará condenado al fracaso.
Por tales motivos, es que debemos cambiar de paradigma, idear un escenario que vuelva a definir el marco teórico y normativo del mundo del trabajo. ¡La ecuación para definir la plusvalía ya no es la misma! ¿Cuánto es lo que un robot produce en una hora? Entonces, ¿cuánto es lo que el trabajo de un hombre que opera, enciende o supervisa ese robot, aporta a las ganancias de la empresa? Es el momento de volver a mensurar el valor del aporte de los trabajadores, de redefinir la jornada laboral, de rediseñar a nuevo este escenario, sin ignorar que ya no sólo debemos garantizar el descanso, sino también las horas de ocio y esparcimiento, organizando nuevamente actividades sociales y que los trabajadores estén inmersos en el sistema, para volver a ser los destinatarios y consumidores de los bienes y servicios producidos, desempolvando y aggiornando las teorías keynesianas.
Para lo cual debemos, volver a definir las actividades productivas, rediseñar y volver a inventar todos y cada uno de los puestos de trabajo que existen, aceptando que la jornada laboral, no podrá superar las 4 hs. diarias, o agregar un nuevo día no laborable en la semana; que los turnos deberán duplicarse de manera tal que la cantidad de trabajadores por actividad, rápidamente aumente, con el objetivo de ir generando el círculo virtuoso que incorpore nuevos actores al mundo productivo.
Para ello, los espacios pensados para el esparcimiento deberán mejorarse y desarrollarse, y debemos pensar un sistema basado en el bienestar sin olvidar maximizar las ganancias. Según el Banco Mundial, más del 26% de los humanos es pobre y según las proyecciones, debido a la pandemia del Covid 19 podría llegar al 36% el porcentaje de personas que viven con menos de U$S 3,20 dólares al día. Estos son números que el mundo de la producción y el trabajo no puede ignorar y a los que se debe apuntar, con el objetivo de agrandar el mercado.
¡Llegó el momento de crear un ingreso mínimo universal! De aceptar que el humanismo debe guiar nuestras acciones, se trata de conformar un ingreso en efectivo, de carácter mensual que asegure las condiciones mínimas de subsistencia de todos y cada uno de los argentinos y argentinas; dotándoles de mayor libertad, eliminando así los planes sociales y evitar las sospechas y acciones de clientelismo político, poniendo como única obligación o contraprestación la educación y/o la formación.
Quizás debamos ir elaborando un nuevo “Pacto Federal” o pensar en una reforma Constitucional, que permitan coparticipar entre todos los argentinos las regalías provenientes del producido de los recursos naturales con los que cuenta nuestro país, tomando como modelo para su administración, el fondo de sustentabilidad de la Anses o el Fideicomiso generado por Alaska que se compone por el 25% de los ingresos petroleros de ese estado, funcionando con éxito desde 1982, otorgándole a sus habitantes, una renta anual sin ninguna otra prestación más que la de ser miembro de esa comunidad.
El Estado, desde sus diferentes poderes, deberá ir propiciando las políticas y los escenarios para ir logrando los objetivos propuestos; esto es, desde el Poder Legislativo, modificar los textos normativos, luego de haber arribado a consensos con y entre las Provincias, los Empresarios y las Organizaciones de Trabajadores. Mientras tanto el Poder Ejecutivo deberá ir incentivando a partir de políticas concretas, la creación de puestos de trabajo registrados y bien remunerados, de manera de garantizar el funcionamiento del sistema. Para ello dictará normas que reduzcan los costos laborales de las empresas que vayan adaptándose rápidamente, con propuestas como que aquéllos nuevos trabajadores que se registren, sólo paguen un porcentaje de los aportes patronales, ofreciendo escenarios de exenciones impositivas, buscando compensar las arcas públicas con el aumento en la producción, venta y circulación de bienes y servicios; ya sin necesidad de pagar los Ingresos Federales de Emergencia y/o los diferentes planes sociales. Seguramente sea tentador crear un nuevo impuesto a la incorporación de robots y nuevas tecnologías a los sistemas productivos, si bien es una idea que no habría que descartar, aumentar la presión impositiva probablemente no ayude en contextos como este.
Las Organizaciones de Trabajadores, deberán recontratar sus Convenios Colectivos de Trabajo, adaptándolos a los nuevos tiempos, reconociendo las diferentes realidades de cada rama de actividad, procurando generar nuevos derechos y escenarios que garanticen las mejoras en las condiciones de trabajo y la capacitación de sus representados.
A la hora de pensar una sociedad con igualdad de oportunidades para todos y todas, será ineludible revisar las persistentes “brechas de género”; ¡ir hacia un claro esquema de corresponsabilidad! Para esto debemos también revisar los programas formativos, buscando lograr a través de la educación los cambios que queramos generar.
Haciendo un ejercicio rápido de memoria, durante mis años de formación escolar y académica, los mejores promedios estuvieron en cabeza de mujeres y el mundo del trabajo no ve reflejado esto en sus puestos de conducción. Las políticas de género impulsadas hasta el momento, si bien han sido de mucha utilidad, no están demostrando la eficiencia esperada; la incorporación en las listas de legisladores a hombres y mujeres por partes iguales, no tiene su correlatividad en la producción de normas con plena eficacia. Diariamente somos espectadores de hechos de injusticia, que naturalizamos. Por nombrar sólo un ejemplo, debemos reconocer a las trabajadoras que hacen un aporte económico incuantificable en las tareas de cuidado de niños, niñas y adultos mayores. La forma en que el mercado, e incluso el Estado, resuelven estas necesidades es relevante no sólo desde el punto de vista social, sino también por su impacto en la producción y el empleo. La obligación social de estas tareas, que recae mayoritariamente sobre las mujeres repercute en el reconocimiento económico de ellas como un trabajo. Esta actividad, ¡no es amor, es trabajo no remunerado! Sin dudas, el nuevo contrato social deberá partir de una equidad clara entre varones y mujeres.
Nos encontramos ante una economía a la que el Covid 19 le ha puesto el freno de mano y es necesario volver a reactivar. Para ello será muy importante el trabajo mancomunado entre los diferentes actores sociales, estimulando y desarrollando nuevas políticas de estado, abriendo un gran debate, sobre los temas propuestos, propiciando mecanismos de inspección y formación por parte del Estado, que hagan posible la implementación de esta nueva batería de medidas.
El mundo ya no es el mismo y una vez superada la pandemia, difícilmente volveremos a la dinámica a la que estábamos acostumbrados, ¡hay que barajar y dar de nuevo!»
En octubre de 2014, el gobierno de Cristina Kirchner negoció un «swap» o intercambio de monedas con China (su gobierno ya había negociado un primer swap en 2009). En la práctica, el swap equivale a un crédito, en este caso por un total de yuanes (moneda china) equivalente a 11 mil millones de dólares.
La diferencia con un préstamo convencional es que el monto no ingresa de una vez en la economía local, sino que el Banco Central incorporó ese monto a sus reservas en divisas, para utilizar según sus necesidades. Una vez finalizado el plazo fijado del intercambio financiero, el Central debería hacer disponible a China la suma original en yuanes y China lo haría con la suma en pesos.
Apenas asumió Mauricio Macri, en diciembre de 2015, su primer ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, reconoció la necesidad de reforzar las reservas del BCRA y anunció la decisión de ampliar este acuerdo de swap con el Banco Central de China. Y así se hizo.
Ahora, según la habitualmente bien informada periodista Natasha Niebieskikwiat, el presidente Xi Jinping ha enviado una carta a su par argentino, Alberto Fernández, donde dice: «China y la Argentina son socios estratégicos integrales», y afirma que su país apoya «firmemente los esfuerzos argentinos para salvaguardar la estabilidad y el desarrollo». Señala no tener dudas de que «la parte argentina podrá vencer las dificultades temporales y retomar el crecimiento estable, sano y sostenible».
Y en la nota informa a Fernández que «con respecto a su propuesta de renovar el Acuerdo Bilateral de Swap de Monedas y el Acuerdo Complementario, ya he dado instrucciones a los departamentos chinos pertinentes a acelerar las consultas con la parte argentina».
Según N. N., en la nota Xi habla también de otras cuestiones, entre ellas la cooperación de China con Argentina en materia de insumos para afrontar la pandemia del COVID 19.
En la última semana, se contabilizaron 36 vuelos que se hicieron a China desde Argentina para buscar 460 toneladas de materiales médicos para enfrentar el coronavirus. Fue en aviones privados y de Aerolíneas Argentinas. Según la agencia Xinhua, y a ello hay que sumarle un capítulo marítimo. Habrá cinco barcos de carga que transportarán 7 millones de insumos. Una parte del material chino sería donada y otra comprada.
En lo que hace al swap en sí, se compone de dos «lotes» por un total cercano a los 20 mil millones de dólares.
El que vence el próximo 27 de julio es de US$ 8.500 millones y está vigente desde el 27 de diciembre de 2015. El primer swap había sido negociado por la administración de Cristina Kirchner, en 2009 y renovado en 2014. El otro swap es de u$s 10.000 millones (o su equivalente en yuanes) fue firmado el 1 de diciembre de 2018 por la administración de Macri y sigue vigente hasta el 2023.
En el Banco Central de la República Argentina no harán comentarios mientras estén las negociaciones en marcha.
Más de 10.000 personas que viven en su mayoría en el AMBA participaron de una encuesta diseñada por especialistas de Fleni.
El Servicio de Neurología Vascular de Fleni, dirigido por el Dr. Sebastián Ameriso, llevó adelante una encuesta “online” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en la que participaron más de 10.000 personas. Este estudio es parte del programa SIFHON de Fleni que desde hace varios años realiza relevamientos sobre conocimiento y conductas ante el ACV en la población general.
“El objetivo del estudio ‘SIFHON-Covid’ fue conocer y tomar dimensión del comportamiento de los ciudadanos durante el período de aislamiento, especialmente en cuanto a control de factores de riesgo vascular y conducta ante síntomas compatibles con ACV.” Dijo la Dra. Soledad Rodriguez Perez, coordinadora del estudio. “Esta encuesta con miles de participantes nos brinda una foto muy precisa de un tema que nos preocupa…la severa caída en la atención de problemas serios de salud más allá de los relacionados con la pandemia”, sostuvo el Dr. Ameriso.
Resumen de los resultados más significativos:
• Se completaron 10.136 encuestas en el AMBA. El 37% fueron mayores de 60 años y 16% vivían solos.
• Solo el 38% de los encuestados cree que los hospitales cumplen con todas las normas de seguridad para protegerlos de eventuales contagios de coronavirus.
• El 39% reportó antecedentes de algún factor de riesgo vascular como: hipertensión, diabetes, colesterol elevado, arritmias cardíacas o un ACV o infarto cardíaco previos.
La conclusión más fuerte fue:
• El 76% refirieron no haber continuado con sus controles médicos habituales durante el ASPO.
• De los que necesitaron recetas, 21% refirió dificultades para obtenerlas.
• Cuando se planteó una situación hipotética de conducta ante síntomas neurológicos leves o transitorios, el 9% dijo que no consultaría debido a la situación de cuarentena.
• El 6% de los encuestados reportó haber tenido síntomas compatibles con un ACV, como debilidad en un lado del cuerpo, trastornos del habla, etc. De ellos, solo 34% hizo una consulta en una institución médica. De los que no consultaron, aproximadamente la mitad no lo hizo por no haberle dado importancia a los síntomas y el resto tuvo miedo de salir de su casa o de concurrir a una institución médica.
Estos datos confirman que gran parte de la población ha dejado de cuidar aspectos importantes de su salud debido a la situación de aislamiento obligatorio, a lo que se suma el temor al contagio en las instituciones médicas y cierto desconocimiento de los síntomas de un ACV y de las conductas necesarias para su correcto manejo temprano.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires estableció una serie de Fases en las que se va encasillando semanalmente a los 135 distritos que la conforman, según la circulación del virus COVID-19 que se detecte en ellos por el número de contagios.
En este momento, la mayoría de las intendencias se encuentran en Fase 5 donde todas las actividades económicas están permitidas bajo protocolo e incluso se habilita las reuniones de hasta 10 personas y algunas actividades deportivas. En total son 69 distritos lo que se encuentran atravesando esta situación.
Luego existen 22 ciudades que se encuentran en Fase 4, es decir con algunas restricciones. Se trata de las ciudades de: Azul, Bahía Blanca, Balcarce, Baradero, Benito Juárez, Capitán Sarmiento, Carmen de Areco, Chascomús, Chivilcoy, General Belgrano, General Pueyrredon, General Villegas, Lobos, Mercedes, Monte, Necochea, Olavarría, Punta Indio, Roque Pérez, Salto, San Antonio de Areco y San Pedro.
Y de acuerdo a un informe publicado en el Boletín Oficial, son 9 las localidades que se encuentran en Fase 3. Ellas son: Brandsen, Campana, Cañuelas, Castelli, Dolores, Exaltación de la Cruz, Hipólito Yrigoyen, Suipacha y Zárate.
Los 35 distritos restantes forman parte del Área Metropolitana y permanecen en cuarentena estricta desde el 1 de julio según las últimas disposiciones conocidas.
Los conglomerados urbanos que siguen en esta etapa hasta el 17 de julio, son: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Ensenada, Escobar, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, General Las Heras, General Rodríguez, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, La Plata, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Moreno, Merlo, Morón, Pilar, Presidente Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López.
La empresa Patagonia Beverage, con el asesoramiento del INTA, busca transformar 400 toneladas anuales de orujo, derivados de la elaboración de jugos, en energía y fertilizantes.
Con una producción anual de 600 mil litros de jugo Pura Frutta y una estimación de crecimiento del 30 % para el 2020, la empresa Patagonia Beverage dio un paso más. De la mano del INTA, busca transformar 400 toneladas anuales de orujo, derivados de la elaboración de jugos, en energía y fertilizantes.
Para Lucas Zanovello –diseñador industrial del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) del INTA Región Patagonia–, “los residuos orgánicos que generan algunas producciones pueden representar un problema, si no son gestionados y tratados adecuadamente”.
En este sentido, destacó el trabajo que realiza la empresa Patagonia Beverage: “En la producción de sus jugos, Pura Frutta genera 400 toneladas anuales de residuos de orujo de frutas. Su tratamiento y reutilización es un desafío que decidieron encarar junto con los técnicos del INTA”.
“Pusimos en marcha un plan de aprovechamiento de los residuos de la elaboración de jugos para generar biogás y biofertilizantes que puedan ser utilizados en el ciclo productivo”, explicó Martín Carro co-fundador de la empresa Patagonia Beverage.
En sus inicios, la empresa reutilizaba el orujo de la fruta procesada deshidratado como subproducto para ensilarlo y producir alimentos balanceados para consumo animal. Sin embargo, la posibilidad de producir energía y biofertilizantes resultó una alternativa más seductora frente a la posibilidad de reducir los costos energéticos.
Actualmente, están en un proceso de traslado hacia la localidad de Villa Regina en donde contarán con instalaciones de mayores dimensiones y podrán aumentar la producción. Allí, emprenderán el desafío de instalar un biodigestor piloto y generar bioenergía para toda la planta, con el acompañamiento técnico del INTA.
“Si bien nos trasladamos a un predio más cómodo, tiene la desventaja de no contar con una red de gas natural y nos encontramos con que el costo del gas licuado es muchísimo más caro”, detalló Carro.
Un biodigestor para sacarle el jugo a la producción
Para el caso puntual de la juguera Pura Frutta, instalarán uno de 260 metros cúbicos en la nueva planta para procesar todo el efluente sólido y líquido. “A priori, los volúmenes de biogás que se generan son más que suficientes para los consumos que tenemos”, aseguró Carro.
Y agregó: “Estamos estudiando la composición del fertilizante para utilizarlos con nuestros proveedores de fruta y así poder cerrar nuestro ciclo productivo y transformarlo en un emprendimiento sostenible en el tiempo”.
Se trata de un contenedor cerrado, hermético e impermeable que almacena material orgánico –excrementos de animales, desechos y restos de alimento–, genera una fermentación anaeróbica que deriva en la producción de biogás y biofertilizantes.
Este residuo orgánico que se descarga del biodigestor es un lodo-líquido con propiedades fertilizantes que contiene nitrógeno, potasio, fósforo y otros micronutrientes esenciales para las plantas.
>Por su parte, Zanovello reconoció que “la adopción de esta tecnología tiene beneficios desde el punto de vista ambiental y de la sustentabilidad” y, en este sentido explicó que “la inversión inicial se recupera bastante rápido porque reemplaza un gasto en energía que es cada vez mayor”.
“Además, –agregó el técnico del INTA– es posible fabricarlos, en la medida que uno tiene los materiales disponibles, y resolver, así, el pasivo económico y ambiental que supone el hecho de generar residuos y tener que gestionarlos”.
La aplicación de mensajería instantánea, que ya posee más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, confirmó oficialmente la llegada de cinco nuevas funciones. WhatsApp no anunció la fecha exacta para la implementación de cada una, pero sí que lo hará «en las próximas semanas».
Consideramos de interés la información porque entre nosotros los mensajes de whatsapp han desplazado en un 90% al correo electrónico, y en muchos casos, también a las llamadas telefónicas!
Es cierto que todavía WhatsApp no ocupa el lugar hegemónico que entre los buscadores tiene Chrome, de Google. Telegram la desafía, y en los EE.UU. compite con aplicaciones poco conocidas entre nosotros como Discord. Pero… es mejor que estemos enterados de estas nuevas funciones.
Estas son las cinco novedades anunciadas:
-Stickers animados: Los usuarios de WhatsApp ya pueden emplear stickers para animar sus conversaciones con divertidos dibujos y cada día se envían miles de millones de ellos. En las próximas semanas WhatsApp presentará paquetes de stickers animados, novedad que se sumará a los dibujos ya fijos y que permitirán comunicarse de manera más expresiva.
-Códigos QR: WhatsApp permitirá añadir un contacto directamente escaneando su código QR, para que no se tenga que añadir su número de teléfono manualmente.
-Modo Oscuro Web: En las próximas semanas, WhatsApp Web y la versión de Escritorio de WhatsApp (whatsapp.web) estrenarán el modo oscuro, para que se pueda ver bien en condiciones de baja luminosidad desde la PC.
-Mejora en las videollamadas grupales: En la actualidad las videollamadas a través de WhatsApp ya admiten hasta 8 participantes a la vez. La novedad consiste en que ahora, si se quiere centrar la atención en alguno de ellos en particular, hay que mantener el dedo presionado sobre el vídeo para maximizarlo a modo de pantalla completa. Además, también se va a añadir un icono de vídeo en los chats grupales de 8 participantes o menos, para que se pueda iniciar fácilmente una videollamada con un solo toque.
-Estados en KaiOS: Los usuarios de KaiOS también podrán disfrutar de la función que permite compartir estados que desaparecen tras 24 horas.
Será para hacer estudios clínicos Fase 2b/3 y está planificado para inicios de agosto. Falta aun la aprobación regulatoria de ANMAT.
Los laboratorios Pfizer y BioNTech anunciaron que Argentina fue seleccionada como uno de los países donde, a nivel global, se llevará adelante la Fase 2b/3 de su vacuna candidata a protegernos del Covid-19. Esta solución recurre a tecnología ARNm, y es parte del Programa “Velocidad de la Luz”, contra el coronavirus.
La selección de un equipo de médicos argentinos para llevar adelante parte de estos estudios estuvo basada en distintos factores, los cuales incluyen la experiencia científica y las capacidades operativas del equipo del investigador principal, la epidemiología de la enfermedad, así como la experiencia previa de Argentina en la realización de estudios clínicos.
El Dr. Fernando Polack, Director Científico de la Fundación INFANT e Investigador Principal del estudio declaró, “Estamos orgullosos de que la comunidad científica en Argentina tenga un papel clave en los esfuerzos de investigación global y en la lucha contra COVID-19. Nos tomamos esta responsabilidad muy seriamente y confiamos en que la ciencia ganará”.
Nicolas Vaquer, Gerente General de Pfizer, y el Dr. Polack informaron de esta decisión al Presidente Alberto Fernandez en un reunión mantenida en la Residencia Presidencial de Olivos. Ambas compañías han declarado previamente que esperan poder comenzar con los estudios Fase 2b/3 en julio, a la espera de las aprobaciones regulatorias apropiadas, en mercados globales seleccionados.
EL INICIO DEL ESTUDIO CLÍNICO EN ARGENTINA ESTÁ PLANIFICADO PARA INICIOS DE AGOSTO
Pfizer y BioNTech continuarán evaluando el plan de desarrollo clínico a lo largo del tiempo para determinar la necesidad y viabilidad de sitios adicionales.
Dr. Fernando Polack, Director Científico de la Fundación INFANT.
(La primera parte de «Defensa: resucitan los radares de INVAP» está aquí. La segunda, aquí)
Mire atentamente el mapa de arriba, antes de seguir leyendo. Es una propuesta de 2004, hecha por INVAP al Ministerio de Defensa. Vea lo que mide el área bajo vigilancia aérea y marina. Tome el mayor costo presupuestado (U$ 500 millones) y triplíquelo o cuadruplíquelo, ya que se trata de tecnología muy compleja e incomprable, de modo que creer que se pueda desarrollar aquí sin fracasos iniciales y ajustada a presupuesto puede ser ingenuo. Luego actualice ese valor a dólares de hoy. ¿Le da como U$ 2500 millones, o por ahí? Esa torta de dólares no llega a lo que pierde la Argentina cada año por el saqueo constante de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). Retenga esa cifra.
En 2004 INVAP todavía no había fabricado ningún radar militar convencional y debía resolver la radarización 2D (mucho más sencilla), de los aeropuertos argentinos. Eso lo hizo rápido y bien. Hoy tiene 22 equipos de esos ya desplegados, y está viendo cómo repotenciarlos.
Pero con su tic de empezar por el futuro, en 2004, estudió las dos tecnologías llamadas genéricamente “Over the Horizon” (OTH) o “transhorizonte”. Y ofreció desarrollar al menos una de ellas al Ministerio de Defensa. La que acabo de mostrarle es la más potente en área vigilada, difícil en lo técnico, y probablemente imposible en lo político.
Era inevitable que en 2004 a INVAP no le dieran bola con semejantes propuestas: había otras urgencias. Pero también fue una lástima. Unos OTH en la costa habrían permitido poner la lupa sobre nuestra Plataforma Continental, que como sabe el lector se divide en tres: 1 millón de km.2 de aguas indisputadamente propias, o Zona Económica Exclusiva (ZEE) hasta la milla 200; desde ahí y hacia afuera, aguas de nadie o de todos (la Alta Mar); y finalmente las aguas perdidas: hoy en poder del Reino Unido, arrebatadas en la Guerra de Malvinas y fundamentalmente en la paz posterior. Ésas suman 1.639.900 de km2.
En nuestro millón de km2 de Zona Económica Exclusiva, en 2004 operaban 95 barcos ilegales. Hoy son 500 barcos, y no quieras ver lo que hacen los legales. Ya poner orden en casa sería mucho pedir. Para ello, en aquel ya lejano 2004, INVAP planteó aquellas 2 tecnologías transhorizonte, una muy loca por lo cara, y otra absolutamente sensata si se comparan los costos de tenerla con los efectos de no tenerla.
Veamos la más loca.
UNA LOCURA RAZONABLEEsta es la cobertura que admite tener Australia de las rutas marítimas hacia China, Japón y el Sudeste Asiático, de las que depende su economía. Por causas históricas, los Aussies se vieron obligados a desarrollar los radares de mayor alcance del mundo.
La locamente cara de las propuestas futuristas de INVAP en 2004 es la ionosférica. No es insensata en absoluto, si se tienen los incentivos adecuados.
La empezó a inventar Australia en los ’50 con el nombre de JORN (Jindalee Operational Radar Network). Aquí se llama “radar ionosférico transhorizonte”. Cuando luego de tres décadas de trabajo los Aussies lograron ponerla a punto, los inevitables socios militares de ese país (Gran Bretaña y los EEUU), hasta entonces escépticos, se sumaron.
Es tecnología muy compleja, y si la encaráramos, daría un acceso a información absolutamente disruptivo en lo geopolítico. Nadie que la domine nos daría siquiera una ayudita, porque quien más, quien menos, aquí saldrían perjudicados.
El desarrollo 100% local planteado en teoría por INVAP constaba de una estación emisora y otra adyacente receptora, ambas sumando algunos centenares de hectáreas, con la idea de vigilar millones de km2: todo el Atlántico y el Pacífico Sur, incluidos el Norte del Estrecho de Drake y “las islas demasiado famosas”.
Las antenas parecen ringlas inexplicables de postes metálicos verticales, pero son muchos. Forman matrices con aspecto de calles o de manzanas. Si “matrices” suena demasiado ginecológico, oh ingenieros electrónicos, llámenlas “cuadrículas” o “conjuntos”, pero me niego a denominarlas “arreglos”, como hacen Uds. con la palabra “array” traducida a lo bestia desde el inglés técnico.
Vuelvo a la tecnología. Lo cierto es que estas cuadrículas enormes, casi monumentos al cepillo del tamaño de aeropuertos, debían estar en Santiago del Estero. La señal salida y dirigida desde la cuadrícula emisora debía ser de HF, y tener rebote en la ionósfera.
¿En la qué? Estimados, la ionósfera es parte de la termósfera, una capa muy enrarecida y caliente de la cáscara gaseosa que delimita nuestro planeta del espacio orbital.
Un radar transhorizonte inosférico usa la ionósfera como espejo para obtener imágenes de lugares situados a 3000 km. de distancia
La presión de gases atmosféricos en la ionósfera es bajísima, no ande buscando muchas moléculas gaseosas aquí porque las disocian fácil los impactos de partículas cargadas, rayos X y rayos gamma originados por el sol. Algunos de los átomos disociados no están enteros, sino enteramente pelados de sus cortezas de electrones, como medida del calor ambiental. Es decir, están ionizados. De allí el nombre de la región.
En períodos de gran actividad solar, los gases ionosféricos llegan a 1500º C: son realmente un plasma excitado eléctricamente, como el que hace brillar nuestros tubos de neón o de gas de sodio o de mercurio. La comparación no es tan mala: a veces, el plasma de la ionósfera tiene suficiente excitación como para iluminar todo el cielo. Sucede mucho en el círculo polar Norte, y un poco menos en el Sur. Durante las auroras, como se las llama, el oxígeno y el nitrógeno ionizados en la ionósfera emiten plumosas y móviles cortinas de luz morada, azul, amarilla y verde toda la noche. Dan suficiente luz como para leer el diario, aunque debido al frío y a veces a los lobos, la gente no lo hace.
Si los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS), habitantes habituales de la ionósfera, no se fríen por la insana temperatura de su lugar de trabajo, es porque la masa gaseosa por la que circulan tiene una densidad tan baja que su capacidad de transmitir calor resulta nula, pese a sus 1500º C. Y es que según nuestros burdos parámetros barométricos de habitantes de los bajos fondos de la tropósfera, en la ionósfera reina más bien un alto vacío.
Y tan vacío es ese vacío que la ISS, que dista mucho de tener la forma de una bala, circula a 7,7 km por segundo a través de esos gases insustanciales sin sufrir casi de frenado aerodinámico. Sin embargo ese plasma, pese a lo incorpóreo, tiene una actividad electromagnética fuerte: refleja las ondas de radio HF como un espejo en el cielo. Lo que sube desde la superficie, rebota y baja a la superficie.
Lo notable es que allí, en la superficie, tal vez a 2000 o 3000 km. de nuestra hipotética estación emisora de Santiago del Estero, la bajada de ondas HF generaría otro nuevo rebote, el de la «huella». Más notable aún es que el haz HF de ese segundo rebote logre realizar el camino inverso, reflejarse una última vez en la ionósfera y bajar, ya paupérrrimo de potencia pero cargado de información, a la matriz de antenas receptoras en Santiago del Estero.
Siempre fuimos un país fuerte en informática. En el plan A de 2004 de INVAP, esa imitación del Jindalee australiano, ya existían en el país la capacidad de tejer software y una fuerza bruta de cálculo enormes, y así peinar el galimatías de ecos algo y refinar una fotografía de la superficie marina y costera sobre tres océanos y un pasaje interoceánico, y también de los barcos y aviones en ella.
Hasta que no hubo computación capaz de discernir información y desechar ruido, la OTH ionosférica fue una tecnología con pocos entusiastas. En 1983, tras 33 años de trabajo, el JORN australiano logró captar un barco navegando por el Estrecho de Torres… desde Alice Springs, muy al Sur, una ciudad minúscula y continental que aguanta en medio de ese desierto rojo, tórrido, vacío y reseco llamado “el Outback australiano”, rodeada de la nada polvorienta de los Northern Territories. En 1984, el proyecto JORN ya estaba captando aviones volando entre Indonesia, Nueva Guinea y las Filipinas, y podía determinar trayectoria, altura y velocidad.
Febrero de 1942: explota el Neptuna, un buque lleno de munición, en medio del ataque aeronaval japonés contra Darwin, en lo que se llamó “el Pearl Harbor” australiano.
Detrás de este éxito laborioso, que continuó mejorando, hay una historia. El 19 de febrero de 1942 la aviación naval japonesa atacó la capital de los Northern Territories, para neutralizar todo posible ataque desde allí contra su nuevo y breve imperio sobre el Pacífico Sur.
Ordenado por el Alte. Isoroku Yamamoto, el ataque tuvo la fortuna de encontrarse con un único radar estadounidense, apagado por falta de repuestos. ¡Sorpresa! A lo largo de tres horas y tres olas de bombardeo, los japoneses borraron del mapa y sin oposición alguna la capital territorial: Darwin, su puerto, su hospital, su comisaría, sus calles y manzanas, los barcos en la rada, las dos pistas aéreas llenas de aviones caza y bombarderos, los hangares de estos, los depósitos de combustible, los cuarteles del Ejército y las baterías antiaéreas. Fueron crueles y minuciosos. La cifra real de muertos todavía sigue más que dudosa, perpleja. Los australianos llaman a este episodio su propio Pearl Harbor.
Desde entonces, el DSTO, Defense Science and Technology Organization, rama científica del Departamento de Defensa de Australia, se toma muy en serio lo de tener independencia nacional en radarística, y de contar con una tecnología como no la soñaron sus aliados tradicionales y tampoco sus enemigos hipotéticos (antes Japón, hoy China), y para el caso, añadan al resto del planeta. Si tenés una fuerza aérea y una armada chicas para defender un país gigante, invertí en sensores para que no te las borren de un plumazo, “that’s all, mate, have a beer”.
A fecha de 2003, el Jindalee había costado medio siglo de trabajo y al menos 1200 millones de dólares australianos (incluida la cerveza), pero los Aussies controlaban desde tres lugares centrales de su reseco continente más de 37.000 km2 de rutas marítimas hacia el Norte. De ellas depende casi el comercio exterior. Serían inmediatamente bloqueadas en caso de un conflicto con China.
Las cuentas de este desarrollo resultaron demasiado saladas para el estado australiano. Atraídas por el éxito técnico del JORN, aparecieron con grandes chequeras BAE, Raytheon y Lockheed Martin, empresas de armamento respectivamente del Reino Unido y EEUU, por ahora los 2 grandes socios militares de Australia.
La tecnología que pueden ver en este video es de una potencia informática monstruosa. Filtra detecciones reales del “ruido planetario de fondo” generado en la “huella” del radar por el oleaje, las corrientes oceánicas y de marea, amén de las alteraciones eléctricas de la tropósfera y la ionósfera.
En parte debido al derrumbe de la convertibilidad 1 a 1 del peso contra el dólar y a que desde «Clemantina» somos una subpotencia informática, INVAP en 2004 pensó que en Santiago del Estero podía lograr algo parecido al JORN por entre U$ 300 y U$ 500 millones (cifra de 2004 no actualizada). ¿Estaban locos?
Técnicamente, quizás no; políticamente, un poco. El Ministerio de Defensa, pobre de solemnidad y con el país resucitando de a poco del crack de 2001, no estaba acostumbrado aún al “compre nacional”, ni a que pudiéramos ser mejores que ningún país anglo, australianos incluidos, en alguna rama de la tecnología.
Y eso iba ya contra toda evidencia, porque en 2004 INVAP le estaba construyendo a Australia un reactor nuclear, el OPAL. Con esa planta, hoy Australia domina el 40% del mercado mundial de radioisótopos médicos. Es un reactor que los australianos, todavía hoy, no podrían copiar.
Pero así las cosas, Defensa aconsejó a INVAP empezar por algo menos “Wow”, como los mentados radares secundarios de los aeropuertos. Y no sin razón: esos modestos aparatos colaborativos que identifican a aviones que literalmente ruegan ser identificados, eran de suyo suficiente provocación.
Los lobbistas que en los ’90 habían salpimentado de coimas las licitaciones radarísticas de Menem y De la Rúa, todas fallidas, representantes de INDRA, Raytheon, Thales, en fin, tanto pirata sin barco que se había quedado sin cobrar, incendiaron, unánimes, los medios contra la advenediza firma barilochense. ¡Fuera de Argentina, argentinos!
En aquellos años perdí la cuenta de leer en diarios “serios” (ja) que INVAP tenía problemas de identidad empresarial: era demasiado nuclear como para hacer algo bien en tecnología espacial, o en radarística. Fabriquen chocolate y pulóveres, barilochenses. En 2006 y 2007, mis alumnos de los Talleres Federales de Periodismo Científico de la SECyT leían esas pelotudeces, y –hablo de gente sumamente profesional- se preguntaban y me preguntaban si todo aquello no sería cierto.
La tremenda antena de radar del satélite SAOCOM 1B. Así empezó INVAP en radares, en 1998, con la del 1A. Fue como tomar las primeras clases de andinismo en el Everest.
No lo era, pero me faltaba la foto que acaba de ver. En aquellos años INVAP había resuelto exitosamente, con ayuda del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la ingeniería básica del entonces único radar espacial del mundo en banda L. Es un monstruo cuya antena pesa 1,5 toneladas y mide 35 m2 desplegada. Desde 600 km. de altura, ese radar emite microondas de longitud relativamente larga que logran detectar y mapear agua bajo el suelo. Sí, ya la identificó, oh lector sagaz, hablo de la antena del satélite SAOCOM 1A de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
De modo que ya en 1998, con su primer radar, INVAP tuvo que lidiar con la dificultad de una antena enorme que se pliega en 7 partes, y una potencia de emisión que literalmente estruja las baterías del satélite. Fue como ser aprendiz de andinismo y empezar por el Everest. Y según anda el SAOCOM 1A, ese trabajo “preliminar” les salió joya, y ahora está en plataforma de lanzamiento su mellizo, el 1B.
Pero eso lo sabemos con el diario de hoy. Retrocediendo la historia a 2004, cuando los de Defensa le dijeron a INVAP: “Concentrate en los radares aeroportuarios, y después vemos”, cuatro ministros sucesivos estaban siendo realistas del modo en que lo son los políticos. La primera tarea de un Ministro de Defensa es… defenderse. Y no sólo de ajenos sino de propios, y máxime si adolece de cierto nacionalismo tecnológico sabatiano, que aquí, entre los colonizados mentales, como los llama Conrado Varotto, se ha vuelto como la marca de Caín.
INVAP, por supuesto, instaló rápidamente 22 unidades radares INKAN de aeropuerto a la mitad del menor precio cotizado por yanquis y europeos en las licitaciones fallidas de los ’80 y ’90. Mientras, en paralelo, fue desarrollando su línea de radares militares RPA 170 y 240, cuya denominación es “Radar Primario Argentino” y la cifra que sigue define el alcance en millas náuticas. A eso sumó radares portátiles de menor potencia pero bastante sofisticación, y en 2014, grandes radares meteorológicos de alerta de tormentas, y así llega a fecha de hoy con más de 100 entregados.
Entre 2015 y 2019 el gobierno del ingeniero Mauricio Macri le canceló los proyectos preexistentes y dejó impagos los ya entregados. Pero –dato nuevo- un día de 2018 quiso viajar a Bariloche y el periodismo –y no sólo el local- lo vapuleó de un modo tan bestia en pleno aeropuerto, que a la semana debió presentar un plan de pagos. A todo eso, INVAP venía evitando un despido masivo abonando sueldos en cuotas…
Lo que salvó a INVAP, aquel año, fue el estado… holandés. Ganó por segunda vez la licitación del 2do mayor reactor de producción de radioisótopos del mundo, en Holanda. Y como nada tiene tanto éxito como el éxito, INVAP aquel año se terminó de volver una especie de marca: la de “la Argentina Posible”. Y desde entonces, la defienden a capa y espada colegas míos que en 2017 no tenían idea de su existencia.
Se los identifica porque insisten en llamarla “EL INVAP”, creyéndola tal vez un instituto del CONICET. Nada de eso, es una empresa: si no vende, se funde. Y con el estado más en contra que a favor casi toda su historia, ha vivido históricamente al borde de la quiebra. Uno puede aburrirse de los invapios, pero ellos no tienen cómo aburrirse en su vida que pasa de la montaña rusa a la ruleta rusa, y -por motivos entendibles- no parecen demasiado susceptibles a la humildad.
Lo que les cuesta es descifrar cómo los ven los políticos que tenemos, pero eso también lo han ido desculando. Sobre todo cuando cuadros emergentes del partido político que más daño le ha hecho a INVAP (el PRO), como Facundo Manes, admiten públicamente su admiración por la empresa. Hoy con esta firma sucede, a escala local, lo que a la Ferrari -que sólo construye 10.000 autos/año- a escala global: la marca excede excede por mucho el valor de la empresa. Es una lástima que, como sí se puede permitir la Ferrari, INVAP no venda remeras ni gorritos langa.
PASEMOS AL PLAN B
En 2004, y como no son giles, en INVAP tenía un plan B para enamorar ministros de Defensa: desarrollar radares militares “monoestáticos” HFSWR (High Frequency Surface Radar), que emiten en banda HF (entre 10 y 100 metros de longitud de onda) desde una matriz de antenas radiantes cercanas a otra matriz de antenas receptoras, todas en la costa.
Como ya se dijo, parte de las ondas HF emitidas en lugar de propagarse en línea recta como la luz se pegan a la superficie del agua, abrazan la curvatura terrestre. Gracias a ello logran detectar objetos en la superficie marina que el observador parado al lado de la matriz de antenas emisoras no podría ver ni con el mejor telescopio y el día más diáfano: quedarían bajo la línea del horizonte. Pero las ondas HF no se despegan del agua y viajan hasta una distancia de 240 MN (440 km), donde llegan con poca potencia. Dentro de ese considerable rango, resulta difícil esconder un barco o un avión. Tal vez se salve de la detección una fragata de formas y materiales “stealth”, esos que disipan los ecos en lugar de devolverlos a origen. Pero un pesquero aparece en la foto sí o sí.
Estos radares OTH, los llamados HFSWR, mucho menos costosos que los ionosféricos, tampoco son un invento de INVAP. En 2004, ya los tenían desplegados los australianos (proyecto SECAR), el Reino Unido (proyecto OVERSEER), y los EEUU (proyecto CODAR). Chinos y rusos también, por supuesto.
Ya vimos de sobra lo que pueden y no pueden hacer los radares “microonderos” de INVAP, cuya limitación para ver la superficie es el horizonte. A diferencia de estos, los HFSWR transformarían no sólo la ZEE, si no la Plataforma Continental toda en una especie de “reality show”, donde no habría lugares o momentos en que un honrado pesquero pirata goce de privacidad.
Pero esta propuesta B se puede mejorar, y sin costos adicionales, si en lugar de considerar únicamente radares OTH monoestáticos se añadiera al menos uno biestático. Paso a explicarme: un monoestático no es un primate en éxtasis. Es simplemente un radar como casi todos los microonderos, que usa la misma antena para emitir ondas y recibir ecos. Un biestático emite en una parte, y recibe en otra, que puede estar geográficamente muy alejada.
Si se instalara una antena emisora en HF sobre cualquier plataforma petrolera marina vieja, mire… hay unos bajíos excelentes ubicados a unas 180 millas náuticas frente a Puerto Deseado, Santa Cruz. La profundidad no supera los 50 metros. Oportunidad inmobiliaria: sería un crimen desperdiciarlos. Ponga una antena emisora allí, subida a cualquier plataforma marina petrolífera de 2da mano.
Las antenas receptoras serían decenas, colocadas en la costa, y tendrían esa estructura extraña de grilla extensa de estacas metálicas verticales. Cuando les llega desde mar adentro un tren de ondas HF pegadas al agua y copiando la curvatura terrestre, todo barco interpuesto entre antena emisora y grillas receptoras costeras quedaría destacado “a contraluz”. Más aún, la «huella» total iluminada (vea el mapa) tendría forma de un óvalo gigante, tendido entre la Meseta Central Santacruceña y la milla 400 del Atlántico. ¿Y adónde te vas a esconder ahora, Barbanegra?
De haberse encarado a principios de siglo, ese modesto plan de 6 radares monoestáticos HFSWR desde Mar del Plata hasta Isla de los Estados, con uno biestático en Puerto Deseado, habría desequilibrado a favor de la Argentina la situación en la ZEE.
Bien, todavía puede hacerlo. Si hay un buen momento para repensar la idea es ahora, justamente porque es nuestro peor momento, el de mayor pérdida de soberanía, recursos y dinero. Si se supiera en tiempo real y con certeza judicial adónde están y quiénes son los invasores, el ahorro en patrullaje sería enorme, y se podría concentrar nuestros nada brillantes recursos represivos en infligir daño económico real, a fuerza de decomisos sistemáticos de naves y de artes de pesca (suelen costar más), a la flota pirata. Sí, habría que tener más y mejores jueces federales, y más veloces.
Nuevamente, no me interesa en absoluto apresar a los capitanes: son simples empleados. Menos aún, a los marineros: en las flotas asiáticas (pero también en otras muy europeas y tilingas), suelen ser trabajadores esclavizados. Lo que sí me importa es destruir sistemática y metódicamente la tasa de ganancia de los armadores. Y si tuviera que elegir entre los piratas puros, sin licencia argentina, y los que sobrepescan, capturan juveniles o incurren sistemáticamente en el “by catch”, o pesca incidental, pero con planta de fileteo en suelo argentino y todos los papelitos en orden, digo que hacen más daño los lobos con piel de oveja. Son los que desde los ’90 impusieron la fama, hoy mundial, de que en el Mar Argentino vale todo.
Entiendo que la tecnología no logra remediar “per se” las miserias de la política ni las de la justicia. Pero un dispositivo de 6 radares transhorizonte costeros desde Marpla hasta Isla de los Estados, que incluya un biestático frente a Puerto Deseado, generaría una capacidad de información tan penetrante, tan minuciosa, tan abrumadora, tan incontestable, que obligaría a casi todos los actores de este drama a cambiar de libreto.
Al iniciar esta última parte de mi artículo, le pedí que retuviera una cifra. ¿Ya la encontró? El valor de un sistema costero completo OTH presupuestado por la entonces inexperta INVAP, allá por 2004, no superaba los U$ 10 millones, porque la base tecnológica, mal que mal, no deja de ser relativamente simple.
¿Lo actualizamos a U$ 14 millones, por la inflación del dólar?
En la situación actual, es lo que pierde la Argentina en 2 días de rapiña pesquera.
El aislamiento social preventivo y obligatorio que se dispuso en todo el país el 20 de marzo para disminuir la velocidad del crecimiento del número de casos de COVID-19 y fortalecer el sistema de salud, permitió aumentar en un 37 % el número de camas de terapia intensiva y en un 38 % el de respiradores.
Así, las 8.521 unidades de cuidados intensivos con las que contaba el país antes de la pandemia aumentaron a 11.668, y los 6.211 respiradores pasaron a ser 8.602. “Ahora tenemos un porcentaje de camas libres del 40%, gracias al trabajo con las jurisdicciones, la seguridad social, el sector público y el privado para aumentar la capacidad del sistema de salud”, afirmó la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.
La funcionaria destacó el esfuerzo de la sociedad argentina durante el aislamiento social y aseguró que “en este momento cada día es relevante, cada persona que evitemos que se infecte y que transmita el virus es muy importante para minimizar el número de casos y el porcentaje de personas que van a ocupar una cama de terapia intensiva”.
Respecto de los datos epidemiológicos consolidados de COVID-19 a nivel nacional, el subsecretario de Estrategias Sanitarias, Alejandro Costa, informó que son 80.447 los casos confirmados y 1.602 los fallecidos, por lo que la tasa de letalidad es del 2 por ciento. Hay 688 personas internadas en terapia intensiva y 30.095 recuperadas. La cantidad de tests realizados por PCR son 414.697 y el porcentaje de positividad promedio es de 23,47%.
El porcentaje de ocupación general de camas de terapia intensiva en el país es de 51,6 % y el del Área Metropolitana Buenos Aires es de 58,8 %.
Reproducimos esta columna de opinión del economista Jorge Carrera, vicepresidente 2° del Banco Central de la República Argentina:.«Esta semana los préstamos aprobados en el marco de la Línea de Crédito para MiPyMEs y Servicios de Salud, a tasa subsidiada del 24%, superaron los $ 300.000 millones. Se registra un total de 174.648 créditos en tan sólo 63 días hábiles..Los analistas pensaban que si se llegaba a $150.000 millones era un gran logro dada la histórica dificultad del sistema financiero para financiar a las MiPyMEs, máxime en un contexto tan particular. Objetivamente nunca se había dado tanto crédito, a tal cantidad de empresas, en tan poco tiempo.
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El impacto de esta línea de crédito fue tan importante, que en el bimestre abril-mayo de este año el saldo de préstamos en pesos a personas jurídicas PyME creció en términos reales un 75% respecto al bimestre previo (pre-pandemia) y un 23% respecto al mismo bimestre del año anterior.
Esto fue posible gracias al trabajo de todo el conjunto de bancos, sin importar su tipo de capital. De hecho, los créditos se reparten en forma balanceada en los tres tercios del sistema (capital privado nacional, capital privado extranjero y bancos públicos). Asimismo, se destaca el rol del FoGar, que garantizó préstamos desembolsados por $ 46.955 millones, un 16% del total. Lo que muestra una importante coordinación entre distintas áreas del sector público.
Adicionalmente a la línea de crédito al 24% para MiPyMEs, se lanzó el crédito a Tasa Cero (subsidiada por el FONDEP) por hasta $150.000 orientado a monotributistas y autónomos, de carácter obligatorio para los bancos que reciban las solicitudes. Según los últimos datos, mediante esta línea se otorgaron 422.101 préstamos, por un monto total de $50.828 millones. Además, se emitieron más de 135.000 tarjetas de crédito nuevas, lo que impactará en un mayor nivel de inclusión financiera a futuro. Vale mencionar también que recientemente la AFIP incorporó nuevos criterios para evaluar los niveles de facturación y la existencia de ingresos por trabajos en relación de dependencia con el objetivo de ampliar la cobertura de esta línea de crédito
Si bien la Línea de Crédito al 24% a MiPyMEs fue un éxito desde el inicio, se realizó un trabajo de rastreo que detectó empresas poco bancarizadas, que no tenían acceso al crédito y justamente eran las más vulnerables en el actual contexto de pandemia. Atendiendo a ello, el BCRA implementó la línea MiPyMe Plus al 24% con garantía automática del FOGAR, con la característica de que los bancos están obligados a otorgarla ante una solicitud. Según los últimos datos, unas 1.838 empresas accedieron a estos créditos. El monto aprobado promedio por empresa fue de $750.000.
Un dilema económico para la política monetaria en este contexto consistía en cómo promover un financiamiento subsidiado en pesos de carácter masivo, sin que eso se volcara a los mercados del dólar, presionando excesivamente la brecha. En general, las líneas han funcionado de manera adecuada y si bien algunas empresas inicialmente usaron el crédito para cancelar deuda comercial externa, acumular importaciones o ir al CCL, eso se fue corrigiendo a través de la regulación, dado que no era prioritario usar crédito en pesos a tasa subsidiada para esos fines.
Actualmente el BCRA está implementando una ampliación de la Línea MiPyMe que implica una inyección de al menos $200.000 millones adicionales con varios objetivos:
1) Profundizar el uso: las empresas que ya accedieron a la línea de financiamiento MiPyMEs al 24% pueden renovar los créditos por el equivalente a la masa salarial mensual.
2) Expandir el alcance: Se buscará llegar a empresas aún no alcanzadas.
3) Invertir en bienes argentinos: La Línea Invertir dará crédito a la tasa subsidiada del 24% de esta línea a empresas de cualquier tamaño que deseen invertir y compren equipamiento y bienes de capital producidos por MiPyMES argentinas.
La suma de las tres líneas de crédito que analizamos llegó a $ 353.952 millones (es decir, 1,4 p.p. del PIB), lo cual es un hito operativo del sistema financiero argentino en un contexto tan especial. Esperemos sea también un punto de partida para una interacción entre sistema financiero y MiPyMEs más intensa y productiva, ya que estas empresas son un pilar imprescindible de toda estrategia de desarrollo inclusivo.
El Gobierno presentará un ambicioso plan para reactivar el turismo pospandemia. A partir de la aprobación del proyecto de ley, que ingresará en las próximas horas en la Cámara de Diputados, todos los paquetes turísticos que se vendan antes del 31 de diciembrerecibirán el 50 por ciento del valor en compensación para gastar en ese viaje u otro en el futuro.
Según las proyecciones que realizó el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, a cargo de la redacción de la iniciativa, esto beneficiará a unas 1.000.000 personas. En total, el Gobierno espera que se muevan unos 32.000 millones de pesos.
Aquellas personas que adquieran planes de preventa turística en paquetes se le devolverá la mitad del importe en una tarjeta de crédito del Banco Nación para gastos de viaje.
«El objetivo es reactivar una industria que es generadora de empleo y también tendrá una fuerte repercusión en las economías regionales», explicó Lammens que ya habló del tema con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.
Pese a la poca actividad parlamentaria, en la Casa Rosada son optimistas en que el proyecto saldrá rápido y con respaldo de parte de la oposición. Aunque en la comisión de Turismo, que preside el radical Alfredo Cornejo, avanzan dos dictámenes: uno por el proyecto que impulsa Cornejo y otro, el del oficialismo, que presentó el diputado Ramiro Fernández Patri.
En medio de la pandemia y con la profundización de la crisis económica, la decisión de subsidiar al turismo busca además «proteger el empleo» en uno de los sectores más golpeados por la cuarentena. Para Lammens, una vez finalizada la pandemia, con este incentivo, se multiplicará la generación de trabajo. La Argentina, entre turismo interno y turismo receptivo, movió en 2019 15.000 millones de dólares , incluso más que la soja, y se crearon 1.200.000 empleos.
En paralelo, además, el Ministerio de Turismo tendrá como fin la reactivación económica. En este punto, como medida para encarar todos los proyectos, el presidente Alberto Fernández decidió multiplicar por tres el presupuesto que administra Lammens, que este año será de 9000 millones de pesos. Para eso se pondrá en marcha el plan 50 Destinos, que impulsa más de 50 obras de infraestructura turística en todo el país, con una inversión de $1200 millones que saldrán del impuesto PAIS.
Otro de los lanzamientos es el plan de Auxilio, Capacitación e Infraestructura para el Turismo (Pacit), que consiste en la inversión de 4000 millones de pesos para fomentar el turismo nacional. También está previsto avanzar con obras para las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse , predios que hoy están destinados al aislamiento de la población durante la pandemia. En total, la inversión -estará destinada a arreglos en techos, electricidad, pintura, carpintería, ente otras cuestiones- será de 350 millones pesos.
En este contexto, el presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), Aldo Elías, planteó que la vigencia de la legislación que se alcance se extienda como mínimo por un año. Explicó que “las más importantes entidades internacionales de turismo, como la OMT y la WTTC, estiman entre dos a tres años la recuperación de la actividad turística”.