INVAP y FAdeA desarrollarán tecnología en conjunto. Proyectos: radares para el Pucará Fénix, drones…

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Las autoridades de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) e INVAP anunciaron la firma de un convenio para iniciar un proceso de cooperación entre las instituciones “para la asistencia técnica con el objetivo de llevar a cabo proyectos y desarrollos de distinta índole en forma conjunta o prestándose asistencia mutua”. La información dada a conocer por el Ministerio de Defensa indica que “ambas instituciones darán comienzo a una serie de actividades planificadas para el corto, mediano y largo plazo. Se estaca el desarrollo de un radar de apertura sintética que será utilizado en el avión Pucará Fénix, para realizar el relevamiento de superficies”. El convenio, que se realizó mediante una videoconferencia, fue rubricado por la presidenta de la Fábrica Argentina de Aviones “Brig. San Martín”, Mirta Iriondo, y el Gerente General de INVAP, Dr. Vicente Campenni. Contó con la participación de la Secretaria de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa, Daniela Castro. La presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, explicó que en el convenio apunta a una alianza estratégica con INVAP. Y anticipó que se busca un acuerdo similar con Veng, empresa estatal propiedad de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). «Se busca complementar la experiencia en el desarrollo estructural y metalmecánico de FAdeA, con el conocimiento en tecnología, aviónica y electrónica de INVAP.» «Para nosotros es muy interesante trabajar en conjunto para un plan de sustitución de importaciones. Por ejemplo, desarrollar el display del avión Pampa es carísimo, la parte de programación nos interesa poder desarrollarlas con Veng o con INVAP». Iriondo recordó que Veng desarrolló las computadoras de misión de los satélites argentinos. Y que con esa empresa ya se está trabajando para que provea de fatigómetros. Con INVAP, en FAdea quieren desarrollar algunos productos, y retomar el programa de aviones no tripulados para la Fuerza Aérea. «Queremos tener una hoja de ruta tecnológica con ellos, y en esta hoja de ruta traccionar a empresas más chicas para sustituir importaciones en aviónica y electrónica», remarcó Iriondo. Un nuevo Pampa para fin de año Iriondo también informó que en el proyecto de ampliación presupuestaria que el Gobierno nacional envió al Congreso, están los fondos para un nuevo avión Pampa III y para la compra de insumos para el año que viene continuar con la producción. Este año se entregó uno de los entrenadores avanzados y caza liviano Pampa III para la Fuerza Aérea, que era parte del paquete de tres de 2019. Desde que se retomó la producción en serie de ese avión, se entregaron seis a la FAA. Con la ampliación presupuestaria, se entregará uno nuevo para fin de año.

Investigadores argentinos desarrollan un spray nasal para filtrar la infección del COVID-19 y prevenir daños

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Es un fármaco aprobado por la ANMAT. Se quiere usar para filtrar la infección por SARS-CoV-2 por la vía nasal y frenar tempranamente la expansión del virus en el organismo.

Es sabido que uno de los principales accesos de las partículas virales del SARS-CoV-2 al organismo humano es la vía nasofaríngea. Por ese motivo, poder bloquear farmacológicamente esta puerta de entrada para el ingreso del virus, sobre todo en poblaciones que están muy expuestas a infectarse como el personal de salud, podría ayudar a reducir el número de casos de COVID-19. Esta es una de las aplicaciones potenciales que un equipo de investigadores argentinos, enmarcados en un proyecto seleccionado en la convocatoria lanzada por la Unidad Coronavirus COVID-19 (conformada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, en el marco del Programa de Fortalecimiento Federal), visualiza en un spray nasal, que ya se comercializa en la Argentina y en otros dieciséis países para el tratamiento de resfríos comunes, cuyo principio activo es la carragenina. Los carragenanos son polisacáridos (unión de muchos monosacáridos o azúcares) producidos por algunas algas rojas. Desde que fueron descubiertos hace alrededor de seiscientos años en un pueblo del norte de Irlanda, conocido justamente como Carraghen, son utilizados como espesantes y estabilizadores de alimentos. En la actualidad, su uso está muy difundido, no sólo en la industria alimentaria, sino también en la farmacéutica y la cosmética. Hace ya más de seis décadas, estudios científicos empezaron también a poner a prueba con éxito las propiedades antivirales de la carragenina. Así, diferentes ensayos, in vitro y en modelos animales, probaron su capacidad de inhibir distintos virus con cápside (envoltura proteica) con carga eléctrica positiva. Por casos, el virus de la influenza B, el del herpes tipo 1 y 2, el HIV de la inmunodeficiencia adquirida, el HPV del papiloma, el de la influenza A H1N1, el del dengue, los muchos rinovirus, el de la hepatitis A, la miríada de enterovirus y algunos coronavirus, entre ellos, el que hoy aterroriza al mundo, el SARS CoV-2. La acción antiviral de la carragenina se debería a que este compuesto polimérico funcionaría como una barrera eléctrica que, gracias a su carga negativa, se uniría a las partículas virales, cuya envoltura contiene proteínas con carga positiva. Así inmovilizado, el viru no logra unirse a la superficie de las células epiteliales respiratorias, y por ende ya no puede ingresar a las mismas. El efecto protector es doble: la carragenina puede también “capturar” las partículas virales que liberan las células que ya fueron infectadas, mitigando el contagio hacia terceros por emisión de saliva contaminada en partículas o en forma de aerosoles. Pero la carragenina podría actuar también como «cortafuegos» interno, evitando que el inóculo inicial del virus progrese desde la nariz hacia otros tejidos. “Esto nos permite pensar que la carragenina, aplicada a través de un spray nasal, podría tener dos objetivos diferentes en relación con el SARS-CoV-2. Por un lado, frenar la infección por la vía nasal en individuos sanos, mediante el blindaje de las células que forman el epitelio de la mucosa nasofaríngea. Por otro, en el caso de pacientes infectados que fueron recientemente diagnosticados, impedir que la partículas virales liberadas por las células que mueren colonicen nuevas células, por ejemplo del epitelio olfatorio, y que eso le permita al patógeno esparcirse hacia nuevas vías, para terminar llegando al sistema nervioso central; o que infecten más células del epitelio respiratorio, en el camino hacia el aparato respiratorio inferior”, señala Osvaldo Uchitel, director científico del proyecto e investigador superior del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), del que fue su primer director. “Si evitamos que el virus llegue al cerebro o a los bronquios y pulmones, entonces, el aparato respiratorio no se vería comprometido, y podríamos colaborar a reducir la cantidad de pacientes con COVID-19 en estado grave, o incluso moderado”, enfatiza Diana Jerusalinsky, otra de las integrantes del proyecto e investigadora principal del CONICET en el Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor Eduardo de Robertis” (IBCN; CONICET-UBA). Uno de los síntomas frecuentes del COVID-19 es la anosmia o pérdida del olfato. De acuerdo con los investigadores, esto ocurriría debido a la colonización por parte del virus de células del epitelio olfatorio, desde donde puede viajar directamente hacia el sistema nervioso central, para atacar el centro respiratorio, y allí afectar las neuronas de forma directa o indirecta, a través de procesos inflamatorios. Para Uchitel y Jerusalinsky, especialistas en neurociencia, impedir mediante un tratamiento temprano que esto ocurra es clave para evitar que las infecciones por SARS-CoV-2 comprometan el funcionamiento del sistema respiratorio. “La idea es hacer dos ensayos clínicos. Uno, en el que participará personal salud de hospitales del AMBA, nos permitirá conocer en qué medida el spray puede ayudar a prevenir la infección por SARS-CoV-2 en personas con alta exposición al virus (habrá dos poblaciones: una que será tratada con carragenina y otra, control, que recibirá un spray sin carragenina, como placebo). El otro ensayo involucrará a pacientes con COVID-19 recientemente diagnosticados (no más de 48 horas) y con síntomas leves, y apuntará a ver si la carragenina aplicada a través del spray nasal puede contribuir a evitar que las partículas virales lleguen al sistema nervioso central”, afirma Uchitel. Tanto los resultados de los experimentos realizados con modelos animales y líneas celulares in vitro (que constan en la literatura), como los ensayos clínicos que verificaron la eficiencia del spray nasal para tratar resfriados comunes (que involucran, en algunos casos, a virus de la familia de los coronavirus), permiten a los investigadores ser optimistas.
Osvaldo Uchitel, Itatí Ibáñez, Juan Manuel Figueroa y Diana Jerusalinsky. Fotos: gentileza investigadores.
Los otros dos investigadores que participan de este estudio, Juan Manuel Figueroa, director clínico del proyecto y responsable de la Sección de Neumonología Infantil del Hospital de Clínicas José San Martín, y Lorena Itatí Ibáñez, investigadora del CONICET en el Instituto de Ciencia y Tecnología César Milstein (ICT Milstein, CONICET-Fundación Pablo Cassará), presentaron en el 2015, en el 7° Congreso Argentino de Neumonología Pediátrica, un trabajo que mostró que la carragenina inhibe la replicación viral en cultivos de una línea de células de epitelio respiratorio humano infectadas con el virus de influenza H1N1. “Otro aspecto importante de este proyecto es que, en caso de que los resultados de los ensayos clínicos sean los que esperamos -es decir, muestren la capacidad del spray para disminuir los casos con COVID-19 entre el personal de salud, y para impedir que en pacientes con poco tiempo de infección el virus termine comprometiendo al sistema respiratorio, evitando que el caso se agrave-, sería factible producir el fármaco masivamente y de forma económica. Hay que tener en cuenta que la carragenina también se usa en otros productos farmacológicos (además de en alimentos y cosméticos), y que está comprobado que no genera efectos adversos”, concluye Jerusalinsky.

Presentan los termómetros inteligentes infrarrojos de producción nacional

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Fabricados en Misiones, estos dispositivos permiten la medición de temperatura en humanos y fueron desarrollados en el marco de soluciones ante la pandemia.

Se realizó la presentación de la Familia de Termómetros Infrarrojos inteligentes IOT, desarrollados por la empresa misionera de base tecnológica (EBT), Fábrica Argentina de Nanosensores (FanIOT). Ante la pandemia de COVID-19 estos termómetros podrán proveer una solución de detección temprana para poder mitigar la expansión del virus. “Es un orgullo participar de esta presentación”, expresó al comenzar el ministro de ciencia Roberto Salvarezza, “conozco los esfuerzos que se realizan para formar a los jóvenes en tecnología, y esto refleja la necesidad de orientar la ciencia para resolver las necesidades de nuestra sociedad, y la pandemia es un gran ejemplo de cómo en pocos días alcanzamos logros antes impensados”, continuó. Además, destacó la colabaroación virtuosa entre una empresa de base tecnológica y el Estado, “que nos señala el camino para dar respuesta a los problemas de los argentinos”. El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, afirmó que «la pandemia es una enorme oportunidad para poner en práctica todo lo que venimos llevando adelante en los últimos años en la provincia”; mientras que el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología provincial, Miguel Sedoff, expresó que “lo importante cuando uno está al frente de una gestión son los resultados y hoy estamos orgullosos de mostrar un resultado de este tipo”, y remarcó la importancia de generar posibilidades de formación y trabajo de calidad para los jóvenes misioneros. El Ministerio de Ciencia, en el marco de las acciones llevadas adelante por la Unidad Coronavirus y a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (La Agencia de I+D+i), realizó un aporte de casi 8 millones de pesos para .a Fábrica Argentina de Nanosensores IOT (FanIOT), con el objetivo de ampliar sus capacidades técnicas y humanas. La provincia de Misiones prevé su instalación en la entrada y salida de colegios, oficinas públicas, aeropuertos, pasos fronterizos, centros comerciales y hospitales, entre otros, permitiendo así generar las alarmas de detección temprana, de índices de temperatura superior a las definidas, y también enviar en tiempo real (IOT), los datos para generar mapas de calor georreferenciados. Estos mapas permiten localizar los dispositivos activos y la cantidad de lecturas realizadas (entradas y salidas) de las personas y evaluar relaciones con lecturas de otros dispositivos. Martín Bueno, miembro del directorio de FanIOT, afirmó: “Es un hito muy importante para FanIOT y la provincia de Misiones. La articulación con los organismos nacionales de ciencia y tecnología, La Agencia de I+D+I y la Agencia Argentina de Inversión y Comercio Internacional (AAICI) en este proceso, permitirán la aceleración de esta tecnología hecha en Misiones y por argentinos, integrando una solución adicional a la matriz del sistema preventivo para la lucha contra el COVID-19”.

El proyecto internacional de fusión nuclear ITER inicia una nueva fase

Saint-Paul-les-Durance – El proyecto internacional ITER, en el que 35 países intentan desarrollar la fusión de hidrógeno para producir energía limpia, dio un nuevo paso este martes con el inicio del ensamblaje de su reactor en el sur de Francia. «Con la fusión, la energía nuclear puede ser una promesa para el futuro, ofreciéndonos una energía no contaminante, descarbonizada, segura y prácticamente sin residuos», dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, en un vídeo difundido durante la ceremonia. El jefe de Estado surcoreano, Moon Jae-In, también acogió con satisfacción en un mensaje de vídeo «el mayor proyecto científico de la historia de la humanidad» y este «sueño compartido de crear energía limpia y segura para 2050». El proyecto se inició por un tratado de 2006 y participan 35 países -toda la Unión Europea (más el Reino Unido), Rusia, China, India, Japón, Suiza, Corea del Sur y Estados Unidos. Alternativa ideal a los combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón, que emiten CO2, la fusión de hidrógeno también podría sustituir a la energía nuclear. La fisión atómica (que consiste en dividir un átomo de uranio, produciendo criptón, bario y un excedente de energía) genera residuos radiactivos que persisten decenas de miles de años. En cambio la fusión (que se basa en unir dos átomos de hidrógeno, produciendo uno de helio y un excedente de energía) «no genera residuos de larga duración», explicó Bernard Bigot, director general de ITER. Otra ventaja es que los combustibles necesarios para esta fusión, extraídos del agua y el litio, están disponibles y, según Bigot,»un gramo de combustible libera tanta energía como ocho toneladas de petróleo». El problema de la fusión es que requiere temperaturas y presiones que ningún material puede resistir, por lo tanto el proceso debe ser confinado dentro de un campo magnético, algo que hasta ahora nunca se logró más allá de algunos microsegundos. En los últimos meses, varios componentes de este reactor experimental, llamado «Tokamak» -algunos de ellos de la altura de un edificio de cuatro pisos y con un peso de varios cientos de toneladas- han sido traídos desde India, China, Japón, Corea del Sur e Italia. Los elementos están llegando gradualmente, pero el millón de piezas de este rompecabezas tridimensional todavía tienen que ser ensambladas, un trabajo que debería durar hasta 2024 y en el que trabajan 2.300 personas. Este gigantesco reactor debería permitir reproducir la fusión de hidrógeno que se produce en el corazón de las estrellas. En concreto, esta fusión se obtendrá llevando a una temperatura de unos 150 millones de grados una mezcla de dos isótopos de hidrógeno transformados en plasma, el cuarto estadio de la materia. ITER podría empezar a producir plasma a finales de 2025 o principios de 2026, y el reactor podría alcanzar su máxima potencia en 2035. Como reactor experimental, Iter no generará electricidad. Habrá que esperar en el mejor de los casos hasta 2060 para tener la primera conexión a la red eléctrica de un reactor de fusión. Para generar electricidad, estos futuros reactores de fusión comerciales utilizarán simplemente el calor generado en las paredes de su «tokamak» por el bombardeo de neutrones de fusión. Este calor será evacuado a través de un circuito de agua a presión para alimentar, bajo forma de vapor, una turbina y un alternador. Si se conectara a la red eléctrica, ITER produciría sólo 200 MW de electricidad, suficiente para alimentar unos 200.000 hogares. Los futuros reactores de fusión podrían alimentar dos millones de hogares, por un costo de construcción y un costo operacional «equivalente a los de un reactor nuclear convencional», según Bigot. Sin embargo, estos «soles artificiales» son objeto de críticas recurrentes por parte de los ecologistas, que los ven como «un abismo financiero» y «un espejismo científico». El proyecto ya lleva cinco años de retraso, con un presupuesto inicial que se triplica hasta casi 20.000 millones de euros.

¡Llegaron los autocines a la Zona Norte!

San Isidro se convirtió en la primera ciudad del Área Metropolitana en autorizar el funcionamiento de autocines. Habrá dos, uno en la Costa y otro en un shopping.

El AMBA es el área comprendida por Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que se hizo famosa por haber aplicado una de las cuarentenas más estrictas -al comienzo- de toda la Argentina por el Coronavirus. San Isidro estrenará hoy miércoles el primer autocine de esta región, siguiendo la nueva tendencia que ya comenzó este mes en La Pampa, Tucumán, Mendoza y La Rioja. Los autocines de San Isidro estarán en:
  • Autocine Al Río: Sebastián Elcano 1718, Martínez. Está en la Costa del Río de la Plata, con estacionamiento para 60 vehículos y tres pantallas sobre camiones. La entrada cuesta 1.200 pesos por auto. No se cobra por persona. El vehículo puede llevar el máximo de pasajeros que tiene autorizado para circular (siempre una persona por cada cinturón de seguridad). Se puede consultar la cartelera y reservar las entradas en la página del autocine, aquí. Las primeras funciones serán esta semana.
  • Autocine Soleil Premium Outlet: Se montará en el estacionamiento del shopping ubicado en el cruce de Panamericana y Camino del Buen Ayre, Boulogne. El precio de la entrada y la cartelera de películas se anunciará esta semana. Las primeras funciones serán en agosto.
En el decreto que habilita esta actividad, Posse considera que “se hace fundamental ayudar a nuestros vecinos a lidiar con los sentimientos (angustia, irritabilidad, ansiedad), ofreciéndole oportunidades de recreación y relajación dentro del marco que posibilita esta pandemia, y siempre preservando un ámbito de cuidado de la salud, seguridad y confianza”. Marcelo Masini, uno de los socios del restaurante Malloy’s, avanzó con la propuesta en el predio que el restaurante tiene en el Bajo de San Isidro, a orillas del Río de la Plata, en Alvear y el río. Un total de 60 autos podrán entrar en el estacionamiento para ver la proyección de las películas, con funciones que serán de martes a domingos, en dos turnos. Los asistentes podrán ver desde sus autos las pantallas montadas en un camión gigante y en camiones más pequeños a los costados. Sintonizarán el sonido a través de las radios de sus vehículos. Quienes quieran pedir alguno de los menús, podrán hacerlo enviando un whatsapp al número que va a ser promocionado desde las mismas pantallas donde se van a proyectar los filmes. Los mozos, según el reglamento sanitario, irán llevando los pedidos a los autos, ataviados con los trajes blancos de bioseguridad que rige para los protocolos Covid-19. ¿Quién diría que la «nueva normalidad» nos traería recuerdos de los ´60? (En Argentina; en EE.UU. ya fue moda en la década del ´30).

Siguen los incendios en las islas frente a Rosario

“No tengo dudas que son intencionales los incendios” dice el intendente de Rosario. Lo que podemos decir desde AgendAR es que esto ya sucedió años atrás, cuando el humo de los incendios llegó hasta la Capital Federal. Y no conocemos fallos de la Justicia sobre ese desastre ambiental anterior.

Una buena crítica al monetarismo, mal titulada

Julián Zicari es doctor en Ciencias Sociales, y Magíster y especialista en Historia Económica. A pesar de esos pergaminos, escribe sobre economía con claridad. En este caso, reproducimos una reciente columna sobre emisión e inflación en Ámbito, donde hace una crítica fundada sobre la teoría monetaria de la inflación. Pero el medio que la publicó puso el título (es habitual en los medios, incluso en AgendAR), que dice: «Seis errores del monetarismo: por qué emitir no alimentará la inflación». La segunda frase convierte a un artículo de divulgación serio en una chicana para ser refutada en las redes sociales y programas de TV…

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«Todos conocemos la premisa monetarista que se suele repetir como un mantra: la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario. Así, viejos ortodoxos argentinos y jóvenes libertarios, con más certeza que capacidad de pensar o cuestionar su propia teoría, se embarcan en defender y repetir los postulados monetaristas que terminan siempre en políticas de ajuste, concentración económica y caída salarial. Es que el monetarismo con su sencillez teórica entiende que sólo la emisión monetaria es la causante de la inflación, siendo esto una relación supuestamente univoca. Por lo que con este único postulado, que podría escribirse simplemente en un sobrecito de azúcar, busca explicar prácticamente todos los problemas económicos, casi como si no hubiera necesidad de escribir libros, plantear otros problemas o hacer revisiones empíricas sobre su doctrina. De allí que como actualmente pasa, en el que aumenta la emisión, denuncian que en poco tiempo vendrá una hiperinflación, aún cuando el ritmo de los precios esté bajando (la inflación anualizada de diciembre fue 54% y la de junio 43%). Sin duda pueda resultar atractivo explicar todo solo con una variable sin considerar nada más, pero también se debe reconocer que la realidad es mucho más compleja que eso. Por ello mismo, dado los grandes problemas y errores que esconde la doctrina monetarista busquemos plantear seis preguntas para cuestionar algunas de sus certezas. 1 – ¿Es una regla mecánica? La primera pregunta apunta a plantear los problemas de la supuesta identidad que existiría entre emisión e inflación, como si fuera una regla mecánica, objetiva e incuestionable. De este modo, por ejemplo, podemos preguntarnos por la simetría: si existe la certeza de que al subir la emisión sube la inflación, tendría que pasar lo inverso cuando la emisión pasa a ser negativa, obteniendo también entonces inflación negativa. Sin embargo, como sabemos, no ocurre ello: los precios tienen más facilidad para subir pero muchas rigideces para bajar. Por lo tanto, la identidad entre emisión e inflación no es tal: la deflación casi nunca existe y el ritmo de movimiento de los precios no se puede manejar a control remoto solo con la cantidad de dinero. Es decir, no hay fenómeno mecánico entre una cosa y otra. Pero además tampoco es clara cómo opera la relación: si subimos un 10% la emisión ¿tendremos un 10% de inflación (o tendremos más que ese número, o acaso menos)? Otra pregunta refiere a lo que pasa cuando aumenta la cantidad de dinero, pero bajan los precios, como por ejemplo con la trampa de la liquidez, algo que también suele ser silenciado. De aumentar la cantidad de dinero, además, tampoco es claro si aumentarán los precios, sino que además –de subir- no sabemos en cuántos períodos de tiempo ocurrirá, a qué ritmo y a qué se deben los retrasos. Por tanto, la existencia de elasticidades dispares (a veces negativas, otras neutras y otras tantas positivas) indica que la supuesta regla monetarista muchas veces falla, tiene problemas que no puede explicar y que, en realidad, es más lábil que cierta: su inflexibilidad y rigurosidad entonces son un mito. 2 – ¿La inflación es mono o multicausal? El segundo gran problema del monetarismo es su rigidez conceptual. Al postular la exclusividad de la inflación debida a los fenómenos monetarios deja al descubierto su gran pobreza analítica resultando finalmente en un ridículo mayúsculo. En la Argentina sabemos que el principal determinante de la inflación es la suba del precio del dólar. También actúan en ella factores como la concentración económica de mercados claves, los ajustes tarifarios, los movimientos del valor de la nafta, la puja distributiva, los precios externos de los bienes primarios, las expectativas, los desequilibrios productivos, las tasas de interés en el mundo, el ciclo económico, la estacionalidad y los ahogos del sector externo. Veamos un simple ejemplo: durante el macrismo desde mediados de 2017 hasta fines de 2019 la emisión prácticamente fue nula, sin embargo en 2018 al duplicarse el valor del dólar, la inflación se duplicó (pasó de ser del 24% en 2017 a 48% en 2018) y volvió a subir un año después. Vemos acá que la validez empírica de la teoría monetarista brilló por su ausencia. 3 – ¿De qué hablamos cuando hablamos de emisión? En tercer lugar el monetarismo nunca aclara a qué se refiere exactamente con emisión o fenómenos monetarios, pues existen muchos mercados de dinero. A veces hablan de la “maquinita” refiriéndose a la simple emisión de billetes y monedas (M0), pero a veces se refieren a los niveles del dinero bancarios, como las cuentas corrientes (M1) u otras que incluyen a las cajas de ahorro (M2), mientras que en otros momentos hablan de que es necesario incluir encajes bancarios y otros mecanismos de esterilización para analizar el circulante dinerario. Aunque las más de las veces no se refieren a nada de eso, sino a la emisión respaldada con reservas (increíblemente, respaldada en dólares, ¡otra moneda!). Es decir, existen múltiples agregados monetarios, con lógicas y formas de funcionamiento no siempre iguales en cada caso. La estructura monetaria y su operatoria son propias de cada país y de cada momento histórico en ellos, dado que su cultura bancaria, financiera y monetaria son heterogéneas: la moneda no funciona del mismo modo en el Congo, que en Alemania, en China o en la Argentina. Entonces, si consideramos los diversos elementos, volvemos a reforzar la idea de que no es posible establecer una relación clara ni lineal entre emisión e inflación, por lo que no existe la ley universal monetarista tal como se postula. 4 – ¿Por qué muchos países imprimen y no sube la inflación allí? El cuarto problema se liga a considerar todos los ejemplos existentes en los que la relación entre emisión e inflación es nula o incluso inversa. Por ejemplo, Japón estuvo en recesión durante gran parte de la década de 1990, sufriendo deflación. Para ello las autoridades quisieron quebrar eso y darle un sentido positivo a los precios para evitar que sigan cayendo, así se largaron a emitir, sin embargo se encontraron con la famosa trampa de la liquidez y no tuvieron la inflación que estaban buscando con solo emitir. En la actualidad podemos ver cómo en plena pandemia y en la emergencia económica mundial provocada por el Covid-19, los principales países del mundo se han largado a emitir a lo loco. No obstante, por más que en Europa o en Estados Unidos le den “a la maquinita” no se registra inflación allí. La respuesta que suelen dar quienes defienden el monetarismo frente a estos graves problemas empíricos es que eso ocurre en “países serios” y porque la población tiene “confianza” en sus autoridades monetarias, aumentando incluso la demanda de dinero en esos lugares a pesar de emitir. Lo curioso, igualmente, es que apelar a la idea de “confianza” implica aceptar que la relación entre emisión e inflación no es objetiva, sino subjetiva y cultural: una apreciación que vuelve a dejar de lado el mecanicismo o la certeza básica del monetarismo, pues intervienen entonces evaluaciones y diagnósticos muchas veces ideológicos, contextuales e históricos. Del mismo modo, debemos subrayar lo que es obvio: las principales monedas fuertes del mundo (como el dólar, el euro, la libra esterlina o incluso el bitcoin) son monedas fiduciarias. Es decir, se basan en la confianza y no tienen respaldo ni regla alguna. Por lo cual, la regla mecánica e infalible no puede sostenerse tampoco aquí. 5 – ¿Hablamos de física o de una ciencia social? El quinto problema del monetarismo es que el dogmatismo de su mantra le hace pensar que estudiar economía es lo mismo que estudiar física, es decir pensar en cómo actúan objetos inertes entre sí, cuando en realidad –y aunque les duela- nos referimos a una ciencia social, en la cual están implicadas relaciones de poder, clases sociales, problemas distributivos, estructuras productivas desequilibradas, conflictos sociales, la relación centro-periferia y tradiciones económicas específicamente históricas propias de cada lugar. Por ejemplo, las expectativas económicas para determinar el consumo, la inversión, el nivel de precios, el ahorro o la compra de dólares se establece según diagnósticos ideológicos y contextuales. Si existe un presidente “pro-mercado” o uno “populista”, por más ambos que tomen las mismas medidas, diferirá en cómo reaccionarán los agentes sociales ante ellos: aquí no hay objetividad sino ideología. No es posible establecer de manera exacta los ciclos económicos porque la economía depende de sociedades vivas, cambiantes y en conflicto. Por ello, por más que nos puedan servir las herramientas matemáticas o el cálculo, nunca obtendremos valores precisos en todas las variables. Si fuera así y pudiéramos calcular todo, la Unión Soviética hubiera triunfado en lugar de derrumbarse. No se puede hablar en abstracto sino de cada sociedad y coyuntura específica. De esta manera, la postulación de reglas mecánicas, universales, objetivas e inflexibles no es posible. De allí otro grosero error del monetarismo. 6 – ¿Cómo funciona la regla en los límites? El último cuestionamiento al monetarismo podría permitirnos hacerle un reconocimiento: efectivamente es posible pensar en algún tipo de vinculación entre emisión e inflación en los extremos. Es decir, si no existiera regla monetaria alguna, ningún gobierno tendría necesidad de recaudar impuestos sino que simplemente podría emitir y gastar todo lo que necesite sin consecuencia alguna. No obstante, sabemos que no es así: ningún gobierno puede imprimir al infinito sin generar efectos indeseables. Ahora bien, el problema radica en pensar entonces al monetarismo en sus extremos: a veces sin emisión tenemos inflación, otras con emisión no la tenemos, sabemos que si tenemos emisión negativa eso no nos garantiza inflación negativa, pero sí que si la emisión es radicalmente descontrolada habrá efectos inflacionarios. Sumemos otros problemas: además de que la cuestión elástica entre dinero y precios no es clara, tampoco lo es con respecto a los rezagos de tiempo en que puede funcionar o pasar a ser neutral. Por lo que la cuestión de los casos límite el monetarismo tiene algo de razón pero también dificultades en explicarlos: cuándo y por qué en ciertos momentos funciona la regla y en otros no. En suma, vemos que existen muchos cuestionamientos a la doctrina monetarista, doctrina con la cual muchas personas fanáticamente se identifican, repitiendo un mantra univoco entre emisión e inflación. Como hemos dicho, es verdad que es atractivo explicar todo solo con una variable, pero el problema con ello es que empequeñece el debate y la realidad. Por eso, en vez de tener solo certezas es mejor desafiar al pensamiento focalizando en los problemas de una teoría en lugar de cerrarse en la terquedad de defenderla como una verdad incuestionable. Tal vez así surjan mayores esfuerzos para entender nuestra realidad y aportar mejores soluciones a ella.» Una observación de AgendAR: Un ejemplo, válido, que utiliza Zicari en su artículo: en Argentina, y en la mayoría de los países, se recurrió a la pandemia a una alta emisión, y eso no ha disparado una escalada en los precios. El motivo, empirico, es fácil de percibir: la demanda bajó, en muchos productos hasta el suelo. Alguien tan ortodoxo como Adam Smith ya había señalado a la oferta y la demanda como los datos claves, más allá de cualquier fenómeno monetario. Pero, como reconoce Zicari, la emisión tiene consecuencias. En nuestro caso, la disparada del dólar «blue» es una de ellas ¿Por razones psicológicas, entre otras? Y sí. Sólo un monetarista extremo se animaría a decir que no tienen influencia. Más al punto: la restricción de la demanda no puede continuar, si la economía se va a recuperar. Es necesario, y urgente, estimular la oferta. En especial, de los productos de la canasta básica, en los que la demanda es inelástica.

10 años de Satellogic: la empresa argentina que produce microsatélites para el mundo

Con su flota de 10 microsatélites, que para fines de este año se ampliará a 21, la firma argentina logró consolidarse en esta década como uno de los líderes en la industria de observación de la Tierra.

El «Capitán Beto» comenzó a orbitar la Tierra el 26 de abril de 2013. Fue el primero de los microsatélites construidos por Satellogic, una empresa nacida hace 10 años en Bariloche que hoy, con 11 naves en órbita y a punto de lanzar otros 10, busca profundizar su idea de llenar el cielo de objetos que «generan imágenes de muy alta resolución de la Tierra» por un costo «entre 50 y 100 veces más eficiente que el de cualquier otra compañía en el planeta», afirma Emiliano Kargieman, fundador y CEO de la firma. «Esa eficiencia en costos que tenemos para capturar datos de alta resolución es muy única, solo lo hacemos nosotros. Ese diferencial lo hemos construido con muchísima tecnología, con muchísimos procesos y con mucha transpiración. Y es lo que nos da la posibilidad de tener un impacto real en estos grandes problemas». La empresa que imaginó y fundó junto a su socio Gerardo Richarte cumple en este mes de julio sus primeros 10 años de vida. Una década en la que pasó de ser una startup incubada por la rionegrina INVAP -con inversiones privadas y un aporte de 10 millones de pesos del Ministerio de Ciencia de la Nación- a una «pequeña multinacional de ADN argentino», con sedes en varios países y más de 200 empleados distribuidos en equipos en la Argentina, Uruguay, España, Estados Unidos y China.
Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic, junto a Liu Hui, CEO de ABDAS, la firma china que tendrá el acceso a los servicios satelitales de la empresa argentina.
En 2013 «Capitán Beto», con sus escasos 38,5 kilos de peso y 82 centímetros de altura, se convirtió en el primer nanosatélite argentino en orbitar la Tierra. Fue un vehículo de prueba y abrió el paso para «Manolito», «Tita», «Fresco», «Batata», «Milanesat» y otros que componen la constelación de 10 satélites de la empresa. En agosto ese grupo se ampliará a 11, con la partida de «Hipatia», y en octubre duplicará su tamaño con el lanzamiento de los primeros 10 satélites de Satellogic fabricados en serie. Se trata en todos los casos de microsatélites de observación, a partir de los cuales la empresa comercializa sus productos o servicios de imágenes, datos y analítica geoespacial, que se aplican en rubros como la agricultura, infraestructura, forestación, energía, ambiente o en la toma de decisiones gubernamentales. Los logros de esta década, sin embargo, son solo el principio. «El objetivo de la primera etapa (de la constelación) es llegar a tener suficientes satélites en órbita como para hacer un remapeo semanal de toda la superficie de la Tierra, por debajo de un metro de resolución, a 70 centímetros. Es algo que hoy no existe, la humanidad no cuenta con la capacidad de ver cada metro cuadrado de la superficie de la Tierra cada semana», afirma desde Barcelona, en un reportaje vía Zoom. Esa primera constelación «requiere que pongamos en órbita, en total, unos 60 satélites. Ese es el primer paso. De ahí, crecer hacia donde queremos llegar, que es hacer un remapeo diario de la superficie del planeta, para lo que vamos a necesitar algunos satélites más», continúa. Kargieman recuerda que Satellogic nació como respuesta tecnológica al análisis de algunos de los problemas más importantes por resolver, «concentrados fundamentalmente alrededor de tres cosas: la producción y distribución de alimentos, la generación y distribución de energía y la gestión de recursos naturales para poder hacer esas cosas». Porque «lo que tenemos no es tanto un problema de disponibilidad de recursos sino de optimización del uso de recursos». «Empecé a entender que no teníamos una estructura para recuperar datos sobre lo que pasaba sobre la superficie de la Tierra de manera frecuente y poder utilizarlos para alimentar mejores sistemas de toma de decisiones. En 2010 decidí dedicarme a construir la infraestructura que nos permitiera hacer eso». «Esa infraestructura se compone de cientos de satélites y para poder construirlos, en el proceso tuvimos que lograr bajar el costo unitario de esos satélites: de cientos de millones de dólares a cientos de miles de dólares, porque si no la infraestructura que necesitábamos construir no iba a ser posible de financiar. Ese es el origen de la compañía y es un poco el propósito que aún comparten todos los que trabajan en la empresa». Uno de los grandes beneficios de la reducción de costos es la “democratización” del acceso a la imaginería geoespacial. “A nivel de costos ya estamos ahí, en el lugar en el que podemos servir a clientes que antes habían quedado afuera. El problema es que para poder hacerlo a la escala que queremos necesitamos tener más satélites en órbita”, explica el CEO, y dice que para poder tener el impacto que buscan necesitan “lanzar todavía otros 40 a 50 satélites en los próximos años, para poder servir realmente a todos los clientes”. “Para eso todavía nos faltan un par de años. Pero sí ya estamos trabajando, por un lado, con clientes de todas esas industrias, agro, infraestructura, forestal, cartografías, seguros y demás, y por otro lado con gobiernos. Quizás la democratización empezó con el acceso de esta tecnología para gobiernos que antes no tenían acceso de datos”. Un logro que destaca del último tiempo es la capacidad adquirida por la empresa para fabricar en serie, como quedó en evidencia con el lote de 10 satélites que salieron de la planta hace una semana y que irán al espacio en octubre. «Cuando hacía planes hace 10 años… algunas de las cosas que estamos haciendo me hubiera gustado hacerlas antes. Me hubiera gustado tardar cinco años en llegar a dónde estamos ahora», reconoce el CEO, sonriendo. Sin embargo, asegura, «estoy conforme con que la tesis que teníamos al principio se validó, con que desarrollamos toda la tecnología que necesitamos para hacer esto y que la pudimos probar en órbita, con que pudimos montar nuestra constelación de satélites, armar un equipo realmente excelente. Todavía tenemos la oportunidad de tener el impacto que me imaginaba hace 10 años que estábamos apuntando a tener».

Empieza en EE.UU. el ensayo más grande del mundo de la vacuna, hasta ahora. 30 mil voluntarios

Unos 30.000 voluntarios participan desde ayer lunes de un estudio en los Estados Unidos, el más grande conocido hasta ahora, para encontrar la vacuna contra el Covid-19, con uno de los principales candidatos en la recta final de la carrera mundial para encontrar la solución a la pandemia de coronavirus. Aún no hay garantía de que la vacuna experimental, desarrollada por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. y el laboratorio Moderna, funcione. Tras la prueba, en la que como en todo experimento médico, los voluntarios no sabrán si están recibiendo la vacuna o un placebo, los científicos seguirán de cerca qué grupo experimenta más infecciones a medida que realizan sus rutinas diarias, especialmente en áreas donde el virus aún se está propagando sin control. El laboratorio estadounidense Moderna asegura que si la vacuna contra el Covid-19 resulta efectiva y segura, podrá administrar al menos 500 millones de dosis por año. Otros ensayos, de China y de la Universidad de Oxford de Gran Bretaña, comenzaron a principio de este mes la etapa final de la prueba en Brasil y otros países afectados. Pero serían grupos algo menos numerosos. El estudio final de la prueba de Oxford comenzará en agosto. En septiembre, el de Johnson & Johnson y en octubre el de Novavax. Pfizer planea su propio estudio de 30.000 personas, que comenzará en estos días en Alemania, EE.UU. y en Argentina. Los estudios masivos no son solo para evaluar si las vacunas funcionan. Son necesarios para verificar la seguridad de cada potencial vacuna, con el fin de que los científicos puedan comparar todas las posibilidades.

Las características de este ensayo

En las últimas semanas, más de 150.000 estadounidenses se registraron a través de una página web, según el doctor Larry Corey, virólogo del Instituto de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, que se sumó para supervisar el estudio. «Los ensayos deben ser multigeneracionales, deben ser multiétnicos y deben reflejar la diversidad de la población de los Estados Unidos», dijo Corey. Hizo hincapié en que es especialmente importante asegurar suficientes participantes negros e hispanos, ya que esas poblaciones son muy afectadas por el covid-19. Usualmente lleva años crear una vacuna desde cero. Pero los científicos están estableciendo récords de velocidad, estimulados por el conocimiento de que la vacunación es la mejor esperanza del mundo contra la pandemia. Los fabricantes comenzaron a trabajar con el coronavirus el 10 de enero, cuando China compartió la secuencia genética del virus. Solo 65 días después, en marzo, la vacuna hecha por los NIH se probó en personas. La primera receptora está alentando a otras personas para que sean voluntarias ahora. «Todos nos sentimos indefensos en este momento. Hay poco que podamos hacer para combatir este virus. Y participar en esta prueba me ha dado la sensación de que estoy haciendo algo bueno», dijo Jennifer Haller, de Seattle. Ese estudio de la primera etapa, que incluyó a Haller y a otras 44 personas, mostró que las vacunas aceleraron el sistema inmunológico de los voluntarios de la manera que los científicos esperaban, con algunos efectos secundarios menores, como fiebre, escalofríos y dolor en el lugar de la inyección. Las primeras pruebas de otros candidatos principales han tenido resultados igualmente alentadores. Si todo va bien con los estudios finales, de todos modos tomará meses para que lleguen los primeros datos de la prueba de Moderna. Los gobiernos de todo el mundo están tratando de almacenar millones de dosis de los principales candidatos para que, cuando los reguladores aprueben una o más vacunas, puedan comenzar a distribuirse de inmediato. Las primeras dosis disponibles serán racionadas, presumiblemente para las personas con mayor riesgo de contraer el virus. «Somos cautelosamente optimistas. Habrá datos para demostrar que la vacuna puede funcionar al final del año», explicó el doctor Stephen Hoge, presidente de Moderna, con sede en Massachusetts. Los fondos para lograr la masividad y la velocidad de este desarrollo, y los de Pfizer/BioNTech y Novavax, provienen en parte de la Operación Warp Speed, aprobada en abril por el presidente Trump, con la intención de obtener la vacuna a «velocidad warp» (¿una instrucción al Sr. Spock?). Nadie se quejará del nombre si da resultados.

Yacimientos Carboníferos Río Turbio acuerda con el Ministerio de Ciencia para transformar su actividad

Yacimientos Carboníferos Río Turbio firmó un convenio de cooperación con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para mejorar las tecnologías aplicadas a la extracción en el yacimiento de Río Turbio, Santa Cruz, con el objetivo de mejorar la explotación de los recursos naturales y disminuir el impacto ambiental de la actividad minera. No se menciona en el convenio, pero ambas partes están conscientes de la animosidad cada vez mayor en el planeta contra el uso de combustibles fósiles, y en particular del carbón.

El texto dice que se buscarán, además, alternativas para su comercialización, para darle más rentabilidad y se explorarán otras áreas con potencial, como la posibilidad de sumarle valor localmente al mineral para comercializarlo como carbón activado, para su uso en filtros de aire y agua. También se menciona la posibilidad de la explotación de piedra caliza. De la reunión participaron el interventor de YCRT, Aníbal Fernández; el titular de MINCYT, Roberto Salvarezza, la presidenta de CONICET, Ana Franchi; el secretario de Planeamiento y Políticas de la cartera de Ciencia, Diego Hurtado; y el Subsecretario de Coordinación Institucional del organismo, Pablo Núñez. Con respecto al acuerdo, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación dijo: “Estamos pensando, en una primera etapa, en una colaboración con dos empresas que trabajan en energía y en el área de geología, que están asociadas al CONICET. Una es Geomap, de Salta, que hace estudios geológicos y de impacto ambiental. Es una empresa mixta, público-privada, que tiene un equipamiento de nivel internacional, único en la Argentina, para la actividad minera. También vamos a trabajar con Y-TEC, que tiene varias líneas en desarrollo de energía. Vamos a diseñar nuevos productos y dar apoyo a trabajos de tecnología e innovación, y en lo ambiental. En las actividades mineras hay que trabajar con mucho cuidado en ese aspecto y el sistema científico argentino tiene una alta capacidad en soluciones para el área ambiental”. El primer paso del convenio será crear una comisión con integrantes del MINCYT, el CONICET y YCRT, para identificar los nichos en los que haya posibilidad de agregar valor en forma rápida para aumentar la rentabilidad de la mina. “Es un paso muy positivo, para el sistema de ciencia argentino, poder vincularse con la producción y las empresas de base tecnológica. Tenemos capacidades de innovación para desarrollar tecnologías en el área de energía y esto es un muy buen ejemplo”, expresó Salvarezza. Desde su creación, en 1958, YCRT atravesó diversas dificultades en su funcionamiento. En el año 1972 alcanzó un pico de más de 500.000 toneladas vendidas, dedicadas principalmente a la producción de energía eléctrica. En 1993, la empresa fue privatizada y cayeron dramáticamente sus niveles de producción e inversión, hasta que en el año 2002 presentó la quiebra y fue intervenida por el Gobierno nacional. En el año 2004, tras un accidente en el que murieron 14 operarios, el Gobierno de Néstor Kirchner comenzó a invertir en tecnología con el objetivo de volver a producir unas 450.000 toneladas anuales, a lo que se sumó la construcción de una central termoeléctrica de última generación para garantizar mercado para esta producción. Tras una serie de muchos retrasos, en el año 2015 se inauguró la central pero con solo una de sus dos calderas en funcionamiento y sin haberse terminado de construir totalmente. Durante los cuatro años de la gestión de Cambiemos, la usina no funcionó, se trabaron juicios con la empresa constructora Isolux y hubo denuncias de corrupción que involucraron a funcionarios a cargo de la empresa, a la vez que se produjeron más de 400 despidos. También se rehabilitó el puerto Loyola, en la costa atlántica, para embarcar carbón con fines de exportación. Si bien se estima que la cuenca tiene unas 450 millones de toneladas de carbón que podrían alimentar a la usina durante 150 años, la generación de energía eléctrica a partir del carbón está entre las fuentes de energía más contaminantes. Las plantas más antiguas son las principales aportantes de gases de efecto invernadero y del ácido sulfurico que genera lluvia ácida, aunque las plantas más modernas, como la de Río Turbio, logran minimizar estas emisiones contaminantes. Frente a estos cuestionamientos, Salvarezza contestó: “La Argentina tiene menos del 1% de su matriz energética a partir del uso de carbón, mientras que Chile y Alemania andan cerca del 40%. No creemos que esto ponga en riesgo al ambiente, nuestro componente de carbón diría que es insignificante y tenemos pueblos mineros que dependen de esa actividad, en una región en la que tenemos que sostener la soberanía argentina”. En el largo plazo, el acuerdo también buscará que, a partir de la cooperación con el gobierno de la provincia de Santa Cruz, se pueda incentivar la formación de recursos humanos especializados y se logre desarrollar un centro tecnológico asociado a la industrialización del carbón y sus derivados. “Lo que nos comunicó Aníbal Fernández es que la producción de la mina viene muy bien y se están cumpliendo los objetivos. Tienen nuevos frentes de trabajo y la maquinaria polaca está funcionando muy bien”, dijo Salvarezza. La maquinaria polaca a la que hace referencia Salvarezza consiste en dos tuneleras para excavación con sistema de transporte continuo que tuvieron un costo de más de 50 millones de euros cuando fueron adquiridas, en el año 2012. Los equipos llegaron en 2016 y quedaron sin uso hasta este año.

Una encuesta nacional para cuidar el reloj biológico de las personas durante la cuarentena

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Desde el martes 21 de julio está en marcha el proyecto Mi Reloj Interno, que comenzará con una encuesta nacional anónima para determinar el impacto del confinamiento asociado a la cuarentena por COVID-19 en nuestro reloj biológico. Su buen funcionamiento es clave para la salud, ya que regula y ordena toda nuestra fisiología en los momentos adecuados del día. “Con la información recabada en la encuesta anónima implementaremos la aplicación (app) ‘Mi reloj interno´ para que la población pueda informarse adecuadamente sobre su reloj circadiano y sobre cómo sus hábitos interfieren con su funcionamiento óptimo, así como las consecuencias que ello acarrea”, señala Fernanda Ceriani, una de las investigadoras del proyecto, jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento en la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigadora del CONICET. La aplicación ya está en desarrollo y asistirá en un “auto” diagnóstico, incluyendo el uso de un sensor del celular para medir la luz en distintos espacios de la vivienda. En función del diagnóstico, los usuarios recibirán recomendaciones concretas para mejorar sus hábitos cronobiológicos. La iniciativa forma parte del proyecto “Desafíos cronobiológicos asociados al aislamiento social” que cuenta con el financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación y es liderado por científicas de varias instituciones y universidades. “La información que se obtendrá a partir de la encuesta será central para el desarrollo del proyecto. Es importante poder evaluar qué efectos está teniendo el confinamiento en nuestro sueño y nuestros ritmos circadianos. A partir de estos resultados, podremos generar las recomendaciones destinadas a mejorar los hábitos cronobiológicos”, explica María Juliana Leone, doctora en Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) e investigadora del CONICET en la UNQ y en la Universidad Torcuato Di Tella. Paula Cramer, doctora en Ciencias Biológicas, especialista en comunicación y referente de la Red de Clubes de Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, relata que los clubes tendrán un rol importante en la difusión de la encuesta en cada rincón del país. Además, ayudarán a elaborar piezas de comunicación pública sobre cronobiología para la población general. “Nuestro objetivo es ayudar a transitar mejor el confinamiento, pero también apuntamos a generar una conciencia de la higiene del sueño que mejore nuestra calidad de vida más allá de esta coyuntura”, agrega. El aislamiento social, preventivo y obligatorio se ha convertido en una herramienta necesaria para enfrentar la pandemia por COVID-19, pero puede reducir la exposición a la luz natural. Nuestro reloj interno precisa de la luz solar para distinguir entre el día y la noche y así ordenar los horarios del sueño, los hábitos cotidianos y los ritmos de la fisiología a lo largo del día. A esta condición se le suma la exposición excesiva a luz artificial en horarios nocturnos. “La combinación de estas situaciones es adversa para el reloj circadiano, y puede derivar en otros problemas de salud que incluyen diabetes, reducción de las defensas, insomnio, depresión y otras alteraciones metabólicas y cognitivas”, explica la doctora en Biología Lia Frenkel, investigadora del CONICET, de la FIL y del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (IB3) que depende de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Las científicas que lideran el proyecto Mi Reloj Interno.

Encuesta a nivel nacional

Las investigadoras se proponen estudiar los hábitos (sueño y otros) de personas sanas en situación de confinamiento a través de cuestionarios en línea www.mirelojinterno.org y telefónicos para llegar a aquellas que no están muy conectadas. La encuesta se responde en 15 a 20 minutos y puede participar cualquier persona de al menos 13 años e incluye preguntas relacionadas con hábitos y actividades cotidianas, horarios de sueño y preferencias diarias, entre otras. “Luego del análisis de los datos contaremos con propuestas concretas que difundiremos a través de una aplicación (app) como pautas saludables desde la cronobiología, dentro del espectro de recomendaciones asociadas al confinamiento”, indica Leone. “Nuestro proyecto pretende establecer una estrategia de concientización y acciones concretas con el fin de minimizar algunos efectos secundarios de la cuarentena a corto y mediano plazo”, puntualiza Frenkel.

El CEO de Aluar y FATE dice: «Sin la intervención del Estado, no hay salida de la crisis económica»

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Está al frente de dos empresas icónicas como son Aluar (que fabrica aluminio) y Fate (hace neumáticos). Además, tiene en su historial otras como la Hidroeléctrica Futaleufú, Transpa (transportadora de energía eléctrica) e incluso INFA, firma de ingeniería, y montajes industriales. Quien habla es Javier Santiago Madanes Quintanilla, un ingeniero de 66 años egresado de la Universidad Católica. Se lo consulta sobre todo: pandemia, crisis, deuda y acuerdo social. También, sobre la moratoria que impulsa el Gobierno, Vicentin, y fórmula público-privada en la economía. Periodista: La Argentina atraviesa la peor de las crisis que hayamos tenido memoria. ¿Qué análisis hace? Javier Madanes Quintanilla: En materia de pandemia y producción, los números son muy claros, pero hay realidades sectoriales que merecen una diferenciación. En nuestro caso, la actividad se mantiene en porcentajes que imponen los propios protocolos. Por ejemplo, una empresa alimenticia trabaja hoy al 75% u 80% en función de las restricciones que tiene que aplicar para poder funcionar. A partir de ahí vienen las quitas más grandes; en el caso nuestro, en Aluar, las restricciones por grupos que operan, aquellos especialmente exceptuados por edad o situaciones sanitarias determinadas. Si le sumamos los protocolos que aplicamos, algunos de ellos incluso imponen cierta rotación del personal, yo diría que estamos operando al 50% o 55% de nuestra capacidad. Nos va costar mucho levantar los niveles de actividad, mientras el episodio de la pandemia y la cuarentena continúe, para ser más claro. P.:¿Cómo impactan en términos productivos los necesarios protocolos sanitarios? J.M.Q.: Por ejemplo, en Fate, está el distanciamiento obligatorio entre nuestra gente, el piso de la fábrica puede contener un máximo de personas. Hay una estructura de servicios, hasta el vestuario, para todo existe una cantidad determinada de personas; el transporte privado también nos fue complejo de instrumentar; en rigor, tuvimos que duplicar la cantidad de transporte que teníamos antes, y así y todo hay limitaciones, la gente tiene puntos de encuentro, pero incluso aquellos que tienen autorización para trabajar no pueden utilizar el transporte público. La industria en la zona del AMBA trabaja al 60%. Pero en el interior, estos porcentajes pueden aumentar un poco o bastante. Incluso allí alguien puede llegar a su lugar de trabajo en bicicleta o moto. P.: Hablemos de la deuda. ¿Piensa que se llega a un acuerdo pronto? J.M.Q.: Hay que prestarle atención a la curva de aceptación. Tratar de determinar qué es sustentable para la Argentina. Vamos a tener una decisión pronto. Y el Gobierno deberá decidir en qué punto de la curva de aceptación se está conforme. Veo difícil que se logren mayorías totales en el caso de la deuda. Pero a partir de un escenario determinado, se puede ir a una aceptación parcial del 60% sin lograr el arrastre o se puede rechazar la oferta. Ya ahí entra un terreno de decisiones políticas. Si fuera parcial el acuerdo, es un problema. Si se queda un monto muy importante, entonces no queda despejado del todo el futuro. P.: ¿Ayuda la moratoria impositiva que impulsa el Gobierno? J.M.Q.: Hay que ver cada caso en particular. Es difícil hacer una evaluación por sector. Un pequeño comerciante no representa el mismo caso que alguien que se encuentra operando al 50% o alguien que trabaja en el sector agroexportador. No creo que pueda darse una sola respuesta. Yo creo que la moratoria se da prácticamente de hecho. Eso es porque está teniendo una ruptura de la cadena de pagos. Y ahí es cuando se empiezan a agotar las posibilidades financieras. Pretender que la parte impositiva no tiene repercusión es una ilusión. Vemos que cae la recaudación de una forma importante. Por eso yo pienso que la moratoria quizás funciona más para el sector pyme, y un poco menos para el sector de las grandes compañías. Ahí juegan otras cosas. A las grandes empresas no les cambia la ecuación la moratoria. Las grandes empresas también tienen problemas serios, pero son de otra naturaleza. Una moratoria seria útil, pero hay que pensarla en esos términos. P.: Pero entonces, ¿qué necesitan las grandes empresas? J.M.Q.: Yo creo incluso que en este momento, para las grandes empresas argentinas, lo más importante es discutir la viabilidad y sustentabilidad de cada sector. ¿Es posible que sigan produciendo? ¿Cuáles son las condiciones e incentivos que necesitan? ¿Cuál es el estado de situación que tienen hoy? No son muchos los sectores que pueden hablar de sustentabilidad de la ecuación económica, no es por el Gobierno, sino por el momento histórico, la pandemia; si queremos mantener actividad privada que no se destruya, vamos a tener que ser imaginativos. Lo que quiero decir es que con las herramientas que hoy disponemos el nivel de destrucción de la actividad privada va a ser muy fuerte. P.: ¿Es salud versus economía? J.M.Q.: El Gobierno eligió un camino para enfrentar la pandemia y es el que tenemos que seguir. No podemos compararnos con otros países para ver cuánto cayó la economía en cada uno de ellos. Pero lo que debe quedar claro es que lo primero que debería lograrse tras la crisis es una recuperación del capital de riesgo. Hay que aceptar los distintos escenarios en función de los tiempos de evolución de la pandemia. El deterioro que se ha generado es muy grande. P.: Distintas asociaciones empresariales reclaman políticas de desarrollo… J.M.Q.: Argentina no es un país muy generoso en términos de promoción de inversiones. Y no lo es desde hace muchas décadas. Siendo aún joven tengo recuerdos de la política de Frondizi respecto de inversiones. O tomar el ejemplo de Brasil, que tiene una modalidad de promoción de inversiones mucho más definida. Habría que buscar políticas parecidas. Vamos a tener que hacerlo en un marco de situación fiscal muy comprometido. No creo que la salida sea mediante al aumento de la presión fiscal a empresas. Lo veo muy complicado. Si usted necesita alimentarse, es preferible mantener la vaca viva y tomar la leche. Ahora se plantea ese dilema. Cuando uno busca resolver los problemas vía un impuesto al stock de riqueza no está pensando bien cómo ir al fondo de la cuestión. Esto no surgió con la pandemia, sino que es un tema global. Yo creo que la clave es encararlo por el lado de la readecuación de la redistribución en la creación de la riqueza y no tanto del capital existente. P.: Pero en muchos lugares del mundo se plantea la posibilidad de subir los impuestos a los sectores de mayores ingresos para financiar los efectos de la crisis… J.M.Q.: En este momento no es oportuno el impuesto a la riqueza. Hay que fomentar la inversión. Orientar los capitales hacia una actividad generadora de valor. Si el impuesto se aplica contra la especulación financiera, no tengo argumentos. Pero no es oportuno un impuesto a la creación de valor. Va a ser muy difícil tener un ciclo inversor que permita generar el valor que requiere la creación de riqueza y la posterior distribución. Si hay algo que vamos a estar necesitando, es recomponer los activos productivos. La caída de inversión en Argentina no sólo viene dada por la pandemia. Hace muchos años el país tiene niveles de inversión muy bajos. No podemos establecer barreras de capital con tanta facilidad. Sería bueno ver cómo otros países encaran este tema y a partir de ahí tomar las decisiones más inteligentes. Si uno se equivoca con la forma de implementar la redistribución de la riqueza, puede generar mucho más daño que el bien que se supone que hace. Cuando usted termina gravando las actividades de crecimiento, nos hacemos trampa. Lo único que genera es salida de capitales argentinos hacia países donde se les da tratamiento diferente. P.: ¿Lo entusiasma la idea de un acuerdo económico y social? J.M.Q.: Lo veo bien. Hablamos de un debate inevitable que aún no se ha dado. Son muchos los actores que van a intervenir en ese debate. Pero no estoy seguro de si de la pandemia se sale con los ánimos necesarios para darlo. De ahí pueden surgir algunas instancias que quizás no sean indicadas para este momento; la reforma laboral, por ejemplo. Yo no creo en las reformas laborales por decreto; las modificaciones deben darse de otra manera, a través de los convenios porque cada actividad tiene sus características particulares. P.: ¿El Gobierno se sobregiró en materia de emisión monetaria? J.M.Q.: Me parece que no podemos cerrar los ojos y pensar que todo eso no va a tener efecto. Hay que comprender que el Gobierno está tratando, de la manera que puede, de acompañar con emisión, cubrir agujeros, tanto en el sector público como privado. No creo que pueda hacerse otra cosa por ahora. P.: ¿Qué piensa de la gestión del presidente Alberto Fernández? J.M.Q.: Le tocó arrancar una gestión y de inmediato cambió todo. Creo que peor momento no podría haber elegido para ser presidente. Claro que él no eligió todo esto. Es muy difícil gestionar en estas condiciones. Es muy árido porque la propia dinámica que tiene la situación sanitaria lo lleva a deterioro en el tiempo por mejores intenciones que tenga. No lo envidio. Se enfrenta a un deterioro del capital político, de su imagen. La administración y gestión de la pandemia y la cuarentena se paga con capital político. P.: ¿Cómo evalúa la predisposición del Gobierno a intervenir en el salvataje de Vicentin? J.M.Q.: No me preocupa que el Estado intervenga en el juego económico. Yo creo que se puede tener bajo la forma de una actividad público-privada una ecuación razonable. Veo muy a la defensiva a mucha gente. Se entiende que hay algunos antecedentes que no ayudan, pero en este momento hay una ecuación de subsistencia en la fórmula público-privada que tiene mucho más valor que antes. Sin la participación del Estado, no es posible concebir una salida, tanto en términos sanitarios como también económicos. Y ojo que no soy estatista.

En cuarentena y de noche, en el Astillero Contessi botaron el pesquero “Federico C”

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El astillero Contessi atravesó una tarde-noche particular. Este jueves, con la luz del día ya disipada y la marea en un punto alto, botó al pesquero “Federico C”, el buque más importante en la historia de la empresa, fundada en 1950. El porte de este congelador tangonero explica su importancia. La embarcación mide 39,9 metros de eslora; 9,70 de manga moldeada; además, exhibe casco de doble arista, proa con bulbo y hélice; todas características emergidas de un diseño propio. La unidad responde al prototipo 39AC/GV, orientado la pesca con tangones y congelado del producto abordo. Se trata de una apuesta del propio grupo empresario, ya que reemplazará al “Miss Patagonia”, con más de treinta años de servicios. Propulsión y carga Como parte del equipamiento, cuenta con motor principal Yanmar 6EY22AW, un auxiliar de babor y otro auxiliar de estribor Mitshubisi S6R T2MPTK, más un motor generador de puerto Cummins 6CTA-G2GD1 y planta eléctrica con tres alternadores. De acuerdo a los detalles ofrecidos por los constructores, puede congelar 18 toneladas del marisco por día y alojar a 32 tripulantes. Su nombre es un homenaje a Federico Contessi, fundador de la firma, y testigo ayer de la botadura. Minutos antes, sus nietas, Justina Goñi y Verónica Angeleri, había estrellado la botella de champagne sobre el casco en calidad de madrinas. Ceremonia y emoción Se trató de una ceremonia particular, con una mínima cantidad de público; principalmente obreros navales, algunos contratistas, empleados afectados a la maniobra, la tripulación y monseñor Armando Ledesma, quién bendijo a la embarcación. El distanciamiento social que impone el coronavirus y la necesidad de bajar al buque con una marea extraordinaria, alentada por los vientos del sureste que soplaron en las últimas horas, le dieron forma a un acto austero, pero plagado de emoción, gritos de alegría y lágrimas. Atrás quedaron 75 mil horas hombre invertidas en esta construcción. Ahora, resta el alistamiento final de sistemas eléctricos y frigoríficos, que se realizará con el buque a flote, así como la puesta en marcha de algunos equipos importados. Leandro Goñi, nieto de Federico y director del astillero, dijo: “Esperamos que este buque marque un punto de inflexión. Sabemos que existe una importante demanda potencial de esta clase de congeladores y estamos demostrando que se pueden hacer en la Argentina con iguales o mejores prestaciones que los importados”.

«Cronosoja»: en el Conicet desarrollan un programa para planificar la siembra de soja

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Cronosoja es un software que permite predecir los estadios del cultivo de la soja en más de 300 partidos en las provincias argentinas. Fue desarrollado por un equipo multidisciplinario de grupos de investigación del CONICET, del INTA y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), y recibe el apoyo de empresas privadas como Syngenta y Don Mario. Su uso es gratuito y su formato amigable e intuitivo. Para obtener la mayor producción (del cultivo de la soja en este caso) es fundamental conocer cuáles son los momentos críticos en las distintas fases de desarrollo para aprovechar los periodos en los que se genera el rendimiento y la calidad de los granos, en las condiciones ambientales más favorables. “El modelo Cronosoja es una herramienta clave para poder diagramar la siembra del cultivo; permite seleccionar un cultivar en particular y una localidad para conocer cuándo ocurrirán cada una de las etapas del ciclo”, dice el investigador Daniel Miralles que trabaja en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET-UBA). Cronosoja no solo le permite al usuario conocer en qué fecha calendario ocurrirán los estadios fenológicos, o estados de desarrollo, del cultivo para cada momento del ciclo, sino que también le permitirá conocer el riesgo climático: estimar el contenido de agua útil, humedad del suelo y los daños por heladas. Además, el modelo contempla más de treinta variedades comerciales de soja disponibles en el mercado y abarca la predicción de 300 partidos de toda la región productora de soja de Argentina. ¿Cómo utilizarlo? El usuario debe ingresar al dominio cronosoja.agro.uba.ar/ y registrarse. Inmediatamente después le llegará un aviso de registro a su correo electrónico y podrá comenzar a utilizarlo. Al ingresar a la plataforma digital, se debe seleccionar una localidad o partido dentro de las provincias argentinas, una variedad de soja y una fecha de siembra. La información de salida mostrará la fecha de ocurrencia de cada estadio ontogénico, el riesgo de heladas y el contenido de agua útil en el suelo para cada una de las etapas fenológicas. Además, al pulsar el botón de los distintos estadios ontogénicos (íconos en verde), se desplegará una pantalla en la que se pueden ver imágenes ilustrativas de ese estadio seleccionado y una breve explicación de los procesos que están ocurriendo. Se puede así observar cada una de las etapas: siembra, emergencia, comienzo de floración, inicio de formación de vainas, semillas completamente desarrolladas y plena madurez. El backstage del programa Cronosoja utiliza algoritmos complejos que simulan, día por día, el estado de desarrollo del cultivo de soja de manera dinámica y se basan en la marcha de la duración del día (fotoperiodo) y de las temperaturas cardinales (base, óptima y crítica) que determinan la velocidad de avance del desarrollo. Las ecuaciones que definen cada etapa fueron aplicadas a una serie climática de más de treinta años, lo que permite conocer el error de predicción respecto de la ocurrencia promedio. Para el cálculo del contenido de agua en el suelo se utilizó el modelo de Balance Hidrológico Operativo para el Agro (BHOA), desarrollado en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Este modelo es utilizado actualmente para el monitoreo de humedad del suelo por el Servicio Meteorológico Nacional y por el INTA en sus informes semanales. Para conocer el riesgo de heladas, se trabajó con los datos de temperatura mínima del proyecto Power NASA. El modelo fue desarrollado por Daniel Miralles y Santiago Álvarez Prado, ambos investigadores del CONICET en el IFEVA (CONICET-UBA), por María Elena Fernández Long (FAUBA), Alan Severin (INTA) y otros colaboradores. La programación estuvo a cargo de Aníbal Crespo de la Unidad de Tecnología Informática de la FAUBA. Actualmente, el modelo se encuentra disponible solo para Argentina, pero está previsto ampliarlo a Paraguay, Chile, Uruguay y Brasil en el marco de un proyecto de colaboración del PROCISUR coordinado por la investigadora del CONICET Fernanda Gonzalez. Los científicos anteriormente habían desarrollado la serie CRONOS para trigo y cebada, que ya cuentan con 30.000 usuarios registrados. “Esperamos que este este modelo supere ampliamente esa cifra debido a que la soja es el cultivo de mayor área en Argentina y en gran parte de los países del cono Sur”, dice Miralles.

Cordero asado: Un grupo de productores argentinos impulsarán el consumo de carne ovina

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Los argentino consumimos aproximadamente 118 kilogramos de carne al año. El consumo está liderado por la vacuna con 53 kg, aviar con 49 kg y porcina con 15 kg. De carne ovina se consume solo 1 kg. al año. Queda demostrado que el cordero tiene mucho por crecer. A modo de ejemplo, en Australia consumen 10,6 kg. de carne ovina y en Uruguay, 3 kg.

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Los Mayines, un grupo formado por una gran diversidad de productores, cree que es posible agregar valor a la producción ovina, diversificar el consumo de carnes en Argentina y atender dos tipos de mercado.
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Por eso comenzaron a transitar un camino -lento, pero firme- que los lleve a comercializar un producto que busca ganar un lugar en la dieta diaria de los argentinos.
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Hace un tiempo, Gustavo Almassio, ingeniero agrónomo y productor agropecuario se sumó a Los Mayines: un grupo de pequeños productores de Cambio Rural Ovino, coordinado por un veterinario.
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“Con parte de los integrantes (12) del Grupo, armamos una Sociedad Anónima para, como primer paso, comprar un terreno en el Parque Industrial de San Cayetano, al sur de la provincia de Buenos Aires. Luego, adquirir contenedores para levantar un frigorífico, uno para despostes y envasado al vacío, y otro para guardar los refrigerados”.
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El segundo propósito consiste en hacer el desposte en San Cayetano; después vender la carne, y como objetivo máximo trozarla. «Son etapas sucesivas”, contó y agregó: “Durante este año es factible que podamos tener las cosas armadas, y después hay que completar las habilitaciones”.
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Según comentó, se puede lograr la habilitación municipal y provincial, pero la más complicado es la de Tránsito Federal que permitiría llegar a CABA. Resaltó que en San Telmo se encuentra El Baqueano, un restaurante que se especializa en carnes autóctonas y alternativas, cuyo dueño es de San Cayetano. “Ojalá algún día podamos llegar con la carne de Los Mayines a El Baqueano, y para que eso ocurra tenemos que tener la habilitación para transito federal”.
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Cuello de botella en la comercialización “La idea es no solo comer cordero a la cruz en alguna fiesta, sino tratar de tener un animal más pesado para trozar”, así lo expresó Almassio. En este sentido, cabe resaltar que hace aproximadamente un año, en el marco de la Ley Ovina, se creó el programa o mejor dicho marca “Cordero Argentino”, y uno de sus objetivos es que los consumidores tengan un acercamiento más directo con este tipo de producto.

«La carne ovina tiene todo para crecer. Hace falta articular la oferta y demanda”.

Uno de los temas en este camino de agregar valor y vender es tener constancia en el tiempo. Al respecto, ejemplificó: “Si alguien va a comprar paleta trozada a la carnicería, lo importante es que lo encuentre en la semana y que no sea coyuntural o estacional”. En segundo lugar, ser interdisciplinario para aprovechar el negocio. En este sentido, reconoció: “Los productores podemos conocer tranqueras para adentro, pero tiene que haber gente capacitada que entienda de agronegocios, administración, y cobranza. Los productores no estamos preparados para eso, esa es la etapa que va a venir cuando tengamos armado todo esto”.
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La carne ovina tiene mucho para crecer. Hay un potencial enorme y sobre todo, cuando hay cada vez más personas interesadas en consumir un producto «natural». “La mayor parte de la ganadería ovina es pastoril, y además, genera arraigo territorial porque se requiere gente para llevar adelante la actividad. Con nuestra marca queremos empezar a contar esa historia”, apuntó Almassio.

El gobierno de la C.A.B.A. lanza una encuesta para conocer el estado inmunológico de los porteños

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Este proyecto busca reunir información sobre el estado inmunológico general de la población respecto al COVID-19 y observar la evolución de la infección en este momento. Se realiza a través de una muestra probabilística. Está a cargo del ministerio de Salud porteño y de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad. Para completar el estudio, un enfermero se presentará en las viviendas seleccionadas entre las 10 y las 17, de cada día. Pedirá la firma de un consentimiento y hará extracción de sangre, mediante punción de dedo, para determinar la presencia de anticuerpos. Se elegirá a una persona mayor de 18 años que resida en la vivienda y los resultados estarán disponibles a partir de 5 días de tomada la muestra. Si el testeo es positivo, se invitará a la persona a realizarse un hisopado. «Aunque la participación no es obligatoria, es importante resaltar que esta encuesta es la mejor manera de conocer la dimensión real del virus en la Ciudad. La información obtenida es un insumo para tomar políticas públicas en relación a la salud», afirman desde el ministerio de Salud de CABA. Observación de AgendAR: El resultado de esta encuesta será un dato estadístico, porque es imposible sacarle sangre a los casi 3 millones de porteños; ni siquiera es práctico hacerlo, en un lapso razonable, con todos los que pueden estar infectados. Atención: no estamos diciendo, como algunos, que ese dato es sólo de interés académico. Puede ser útil para el diseño de una política sanitaria de plazo mediano. Pero, ¿es el mejor uso del personal y los recursos sanitarios cuando los contagios por cada 100 mil habitantes son los más elevados del país? ¿Cuándo se dice en el diario de mayor circulación que es más probable infectarse en Buenos Aires que en Londres o Madrid? En nuestra opinión, este proyecto que ya se ha puesto en marcha será útil en la emergencia si se utiliza para incrementar la provisión de plasma, su donación por parte de aquellos a los que se detecten anticuerpos. Este plasma es, hasta ahora, el mejor recurso para luchar contra el coronavirus.

Un avión para resucitar una fábrica, una fábrica para resucitar a un país – Conclusión

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(La primera parte de este artículo está aquí; la segunda, aquí)
  1. EL IA-100 TENDRÁ QUE FABRICAR UNA FÁBRICA
El IA-100, ese nuevo y viejo avión para reequipar de cadetes de pilotaje a la Fuerza Aérea, entró en estudio preliminar en invierno de 2014. Se decidió darle curso urgente: insólito en Argentina, pasó de planos a volar en 18 meses. Y es que se corría contra reloj. Si ganaba las elecciones el Pro, probablemente lo trataría como Herodes a la infancia. Y pasó tal cual. En 2016, en plan Inquisición Española, la abogada y diputada riojana Cristina “Nany” Salzwedel entró y salió de la FAdeA sin haber logrado mandar a la hoguera a nadie, pero con algunos nuevos proyectos militares y duales recientes enterrados vivos. Pobrecito IA-100, no hubo ni tiempo ni de bautizarlo. Los abogados riojanos (pienso en Menem) no han sido piadosos con la fábrica. La siguió un segundo interventor, el señor Ércole Felippa, industrial lechero (sic), cuya profesión en sí ya era un mensaje a la FAdeA (“Ustedes no existen”). Y la fábrica empezó a existir cada vez menos. Finalmente vino el “profesional cool”, Antonio Beltramone, manager financiero de SOCMA y gerente de RRHH de la Fiat, con herramientas como la jubilación de expertos viejos para recontratarlos flexibilizados “porque son como familia” (sic). Sí, tiene razón, lector, es más o menos el manual de gestión del talento profesional con que las zaibatzu japonesas dominaron el mundo electrónico y automotriz en los ’80… pero al revés: si sabés mucho, te echo. A Beltramone todavía lo añoran las viudas de Macri (Infobae) por haber echado a 700 personas “que no cumplían tareas”. Debió ser difícil cumplirlas en una fábrica de aviones que, en fin, ya no fabricaba aviones. FAdeA se había ido volviendo un taller de chapa, pintura y frenos que subsidiaba a las dos mayores competidoras de Aerolíneas, LAN y a Flybondi, la aerolínea de Macri. Y así, mientras los bárbaros otra vez quemaban Roma, el IA-100, avión escuela que con toda la furia puede costar U$ 600 mil por unidad, se cubrió de polvo en un hangar. «Como forma de ahorro». Entre tanto, siempre en plan de ahorro, el presidente Mauricio Macri y su ministro de Defensa, Oscar Aguad, compraron 10 Beechcraft AT6 Texan 2 turbohélice a U$ 16 millones por unidad. Esta máquina tapona simultáneamente la modernización de los Pampa III y los Pucará, así como el del mentado IA-100. Lo realmente interesante es que por el precio de un Texan se construyen casi 27 IA-100… Ahora está frente a la fábrica Mirta Iriondo. Fue decana de la FAMAF (Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba), ex directora de Planificación Industrial del Ministerio de Defensa. En su exilio en Suecia obtuvo una maestría en Ingeniería Física y un doctorado en Matemática. El día en que asumió el cargo, Infobae le reconoció los pergaminos académicos, pero avisando al lector que extrañaba “la solvencia de Beltramone”. Y es que Iriondo no acredita sus laureles en finanzas, megadespidos o lácteos. La actual presidenta de FAdeA. Pergaminos y cargos, ver arriba. La nueva conducción de FAdeA no desató (resulta obvio) una cacería de brujas contra la anterior. Agradece, eso sí, que no se haya cercenado la relación con Embraer y sigue dispuesta a vender mantenimiento, algo que FAdeA había iniciado en tiempos pre-macristas. Como FAdeA está certificada internacionalmente para reparar Boeing 737 y Airbus 320, naves que en América Latina las hay a patadas, probablemente será un buen negocio “de volumen” y en dólares. Volumen y dólares son algo que FAdeA necesita desesperadamente. Eso estará nuevamente accesible cuando se mitigue la pandemia y vayan resurgiendo el turismo y la aviación. Pero FAdeA se propone no sólo mantener aviones de línea sino seguir repotenciando el gastado parque aéreo de las 3 fuerzas armadas. Y además, el de todas las fuerzas nacionales de seguridad, y de las provinciales que toquen timbre. Éste es un negocio con menos divisas y menor volumen que el de las aerolíneas. Pero está más cerca de la misión fundacional de la fábrica, y tiene techo para crecer. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, sintetizó un programa inmediato con gusto a poco, pero es lo que hay. Este año FAdeA entregó a la FAA otro Hércules puesto a nuevo (para lo cual tiene licencia de Lockheed), y le pone turbinas Pratt & Withney  PT6A-62 canadienses, aviónica israelí Elbit y “otros sensores” a 5 Pucas, que volarán a cerrar algunos agujeros en el Escudo Norte donde todavía se cuelan unas 40 avionetas/mes volando de noche, pegadas al piso y bajo el radar. Esos 5 Pucas se llamarán Fénix, nombre que alude a su resistencia al “fuego amigo”. El año pasado, la FAA, que en 1984 rompió los utilajes de construcción, que luego atrasó años enteros la remotorización, que disminuyó a la carrera el número de células viables entregándoselas a los intendentes como estatuas de plaza, por fin se atrevió a desprogramarlos oficialmente. El “timing” no les pudo salir peor. Ups, este año algunos muertos resucitarán. Los Fénix podrían tener visión infrarroja estabilizada en la nariz, y algún radar de INVAP en barrido lateral, e instrumentación tipo “full glass cockpit”, esas grandes pantallas multifunción para sustituir a los relojes analógicos. Van a ser los primeros cazas nocturnos de nuestra historia. Y si se consiguen más turbinas, podrían no ser los últimos. Rossi al asumir hablo de recuperar 19 Pucas. ¿Son los únicos que no se han vuelto estatuas? ¿O hay otras células viables? En 2019 se hablaba de 30. Como sea, ésa no es una auditoría encomendable al propietario. Rossi hablo también de construir más Pampas III, pero sin atarse a números. Y es que el Pampa es un buen avión, sólo que jodido de construir y ni te cuento de vender. De construir, porque los genios de la FMA que lo codiseñaron con Dornier le dieron un 100% de componentes importados. Supongo que el plan original era irlo nacionalizando de a poco, pero eso no ocurrió. Y obviamente, mientras Lockheed estuvo de okupa pago en la fábrica, no trató de desarrollar proveedores locales. En realidad, le daba tan poca bola a su negocio cordobés que en los últimos 5 años, los únicos gringos en la planta eran un contador de la Lockheed y los mamuts del US Marine Corps que, con anteojos negros y equipados a guerra, custodiaban ese pedazo de territorio diplomático estadounidense. FAdeA logró que un 3% y luego un 12% del Pampa fuera argentino, pero desarrollar proveedores calificados por normas de calidad (INVAP lo puede decir bien) raramente lleva menos de una década. Y los tipos tienen que saber toda esa década que trabajan para programas asegurados sin importar quién gane las elecciones, y que cobran. Y es duro de exportar, el Pampa III, por varios factores, pero entre ellos –inesperadamente- está la aviónica israelí. En 2019 Evo Morales le dijo a Macri: “Deme tres”, para levantar un muerto que Argentina tenía con Bolivia por la provisión de gas. Pero la cancillería israelí trabó la venta debido al presunto antisemitismo del entonces presidente (legítimo) boliviano. Teóricamente, ahora que lo tumbaron, los Pampas deberían poder venderse, pero…
  1. a) Morales no parece antisemita, y el único y fortísimo racismo en Bolivia es más bien un asunto de blancos hispanohablantes contra indios y mestizos aymaras y quichuas;
  2. b) el objetivo de aquel bloque fue probablemente trabar una exportación militar Sur-Sur, y bajo el guante del simpático Feter Shmuel se adivina la mano del Tío Sam;
Por vaya a saber qué otros motivos se cayeron ventas en Ecuador y Guatemala. Y fue una lástima, porque cobrar U$ 14 millones por un Pampa es una torta. Ojalá pudiéramos comprar materias primas pagando con Pampas. Pero sin más aviopartes locales, es duro incluso mantener el plantel de aviones propio. Aquí hay solo 31 Pampas volando. La FAdeA tiene todo un estado al cual devolverle credibilidad en su capacidad de dominio territorial. La Armada, por ejemplo, necesita resucitar su componente aéreo. Cuando se hundió el ARA San Juan, Argentina pasó por la humillada angustia de casi no contar con aviones de búsqueda y rescate operativos. Pasó también por el trauma de tener que recibir ayuda de demasiados países, entre ellos algunos con los cuales hubo y persiste hipótesis de conflicto. Los Orion y los Tracker II antisubmarinos de la Armada están a espera de renovarse. ¿Es posible transformarlos en AWACS, centros voladores de control aéreo? ¿Y es posible que estos AWACS dirijan no sólo aviones pilotados, sino drones? Rossi todavía no habló de ello, pero el programa de FAdeA que puede abrirle más futuro es el SARA, el Sistema Aéreo Robótico Argentino, cancelado por adivinen qué exministro de Defensa (lo llaman «Terminator»). Se abren posibilidades. Si se crea una red que enlace informáticamente los radares y otros sensores de INVAP a bordo de aviones y drones argentinos de observación y combate, a la CONAE con sus satélites-radar como los SAOCOM, y que use exclusivamente los satélites de telecomunicaciones de ARSAT, ¿no podemos hacer del Mar Argentino, hoy casi caminable debido a los pesqueros piratas, un sitio mucho más peligroso de invadir y de saquear? La FAdeA sin duda tendrá sus primeros balances en azul cuando venda MUCHO mantenimiento a aerolíneas. Ése será su pan de cada día. Pero tiene el deber fundacional, a contrapelo y además mal pago de ser un pilar de la defensa nacional, y eso en el peor momento de su historia, tanto en equipamiento técnico como en recursos humanos. El IA-100 es volver un poco a su misión fundacional, y desde muy abajo, pero ¿cuál es el techo? Clarísimamente, no se sabe. ¿Da para nuevo “avión de bandera”, el pequeño IA-100? Pregunta compleja. El único modelo actual no es un prototipo, sino un demostrador tecnológico. Puede entendérselo como un pre-prototipo. ¿Y qué demuestra? Demuestra que FAdeA domina el arte de cortar telas muy duras, pincelarlas en resina, curarlas en autoclave al vacío, transformarlas en piezas estructurales más resistentes a la tensión que el duraluminio pero hasta un 40% más livianas; y hacer un avión argentino certificado por normas FAR 23. Pero además demuestra que FAdeA ha sobrevivido y puede crecer, y además quiere. Esto, para mí, lo hace “de bandera”. El empenaje del IA-100, y el nombre de la fábrica a la que ojalá ayude a volar de nuevo Y existir no es poco. Más allá de que las ventas del IA-100 sean estrepitosas o modestas, este avión volando aquí y en algunas ferias aeronáuticas internacionales a la FAdeA le cambia la historia. Y la facha. Todos los componentes que forman la célula del IA-100 son de fibra de vidrio, aunque no así los largueros de ala, dos perfiles de fibra de carbono, material más difícil de trabajar y menos resistente al corte, pero de mayor elasticidad y aún menor peso. El Kevlar no se usa, porque no hace falta blindar el motor o al piloto en dos “bañaderas antibalazos”: el IA-100 entrenará a militares (y civiles), pero no está pensado para llevar armas, ni siquiera montadas bajo las alas. Para ello necesitaría “hard points” subalares y perdería bastante en aerodinámica. Su único propósito militar es formar militares. Nada menos. El demostrador tiene algunas pocas piezas metálicas: la ballesta elástica  del tren de aterrizaje fijo es de duraluminio. En cambio se usa acero aeronáutico en las charnelas (bisagras de los alerones, flaps, timones de profundidad  y de deriva), en los puntos de izado (argollas para colgar el aparato de una grúa) y en las bancadas que aguantan el motor. Obviamente también son metálicos el motor y el tablero. El resto del IA-100 es de materiales compuestos, y por eso pesa apenas 637 kg. sin combustible ni ocupantes. Cargado a full raya los 960 kg. Con un motor sin pretensiones, como el Lycoming chico, tiene 1 HP por cada 5,3 kg. de masa, y esto le permite despegar sin transpirar en 350 metros. Rápidamente veremos carreras de despegue más cortas cuando se vaya llegando a vuelo acrobático. En el modelo B, con un Lycoming de 260 burros y esas alas de flujo laminar, casi libres de turbulencia, costará tenerlo pegado al piso. De la resistencia de esas alas ya se habló, y al repasar las cifras todavía me asombro. Pero son las que corresponden a un avión acrobático. ¿Quién quiere una máquina de éstas? Por una vez, la Fuerza Aérea Argentina, pese a su herencia ideológica de “compre no nacional”. Hoy la opción es quedarse sin pilotos y desaparecer. Como dice el Martín Fierro: “No hay cosa como el peligro/pa’ refrescar a un mamao ”. Y también dice: «Hasta la hacienda baguala/cae al jagüel con la seca». Por lo pronto, la decisión sobre el IA-100 la toma el ministro de Defensa. Agustín Rossi dijo que quiere entre 30 y 40 IA-100 para la Fuerza Aérea, y piensa en al menos 10 para el Comando de Aviación Naval. No se va a llegar a eso rápido: primero hay que homologar a normas FAR 23 el prototipo B del entrenador militar. Poniéndole toda la furia, a eso se podría llegar a comienzos de 2022. Desde entonces, se fabricarían 2 aviones por mes. Si cree que es poco, los rivales como Cirrus, Diamond o Grob no superan los 30 aviones/año. Salvo para monstruos como Boeing, Airbus o Tupolev, con muchos procesos robotizados, es curioso hasta qué punto la construcción de aeronaves sigue siendo un asunto casi artesanal. Eso es lo que la vuelve una industria tan keynesiana, tan generadora de empleo calificado, tan potencialmente útil para darle unos paletazos de cardioversor al PBI. ¿Se puede ir por más con el IA-100? Sí, saliendo del país. Depende de participar en algunos pocos pero grandes festivales aéreos, preferiblemente con una escuadrilla en lugar de un mero “stand”, de no delirarse con el precio y de buscar representantes para desarrollar un servicio de posventa internacional honesto. Para ganar plata hay que gastar plata. Una marca se construye. Si se toma la decisión de llevar el IA-100 afuera, rivales no le van a faltar, pero si el estado argentino lo entiende como un negocio, tampoco compradores. Mercado hay, y es (por definición de Adam Smith) ese sitio donde se dan y se reciben patadas. En 2019, AgendAR objetó la explicación de Antonio Beltramone para no construir el IA-100: demasiada competencia en ese segmento aeronáutico. Si hubiera dicho algo parecido en Fiat cuando la firma presentaba su 4×4 “Toro”, ¿cuánto habría durado? Dicho de vuelta: el demostrador hoy de vuelta al ruedo no es el prototipo. Pero los productos finales van a ser muy parecidos, con más motor, una cabina unos centímetros más ancha y tren retráctil. Por ahora serían el modelo B para entrenamiento básico de cadetes aeronáuticos, y el C, con habitáculo ampliado a  4 personas. Si vuelve a existir una política de fomento del pilotaje, el modelo C podría dar servicio a nuestros aeroclubes, donde la avioneta promedio tiene 50 años. Lo podrían también querer como “avión de enlace” (en jerga castrense) los gobiernos provinciales, las fuerzas de seguridad y las empresas privadas.   El tablero del IA-100, un “full glass cockpit” de Garmin, armado por Redimec. La potencia informativa del Full Glass Cockpit que trae el demostrador es casi enloquecedora. El piloto puede volar bajo de noche, ya sea “mirando” el paisaje en infrarrojo a través de una cámara Garmin,  o zigzagueando a través del relieve porque el avión tiene cada loma, árbol o edificio de la superficie terrestre almacenado en su memoria, y lo despliega. Es el modo en que navegaban –sin piloto- los misiles crucero del Tío Sam en los ’80. Hoy eso se ha vuelto tecnología civil, si uno tiene los morlacos que exige Garmin. No dudo de que parte de estos sensores, actuadores y pantallas se pueda hacer aquí. Un modo muy directo de bajarle el precio a los modelos B y C es ofrecer menos aviónica. Me adelanto a su rechifla, lector: los pilotos mayores de 40 no soportan los comandos “touch” y menos aún que Garmin te los cambie de lugar desde Olathe, Kansas, y porque se le cantó a un programador, si le da por seguir la tradición de Microsoft o de Tesla Motors. Sin llegar a los extremos de los ultralivianos, que vuelan sólo de día, con buena meteorología y apenas con 6 relojes analógicos, se puede simplificar mucho la oferta de sensores y/o comandos por pantalla. No hace falta un centenar, y menos camuflados en los nodos remotos de un un árbol de navegación indescifrable. El aprendiz de piloto, incluso joven, agradece cierta simplicidad en la información: volar es una disciplina tetradimensional y minuciosa, en la que de pronto sucede mucho y a la vez, y el tiempo importa tanto como las distancias y las alturas. Y no hace falta una emergencia para ello: entrar en un aeropuerto con mucho tránsito tratando de acatar las órdenes del torrero, que suele hablar en monosílabos y con una dicción horrorosa, ya pone un poco los pelos de punta. Los humanos no somos siquiera somos arbóreos y de las alturas, como nuestros primos, los chimpancés. Somos primates terrestres, nacidos en la chatura de la sabana africana. El vuelo sobrecarga fácilmente nuestros sentidos, entendimiento y capacidad de ejecución. Volar podrá ser una actividad bellísima, tal vez una de las experiencias cumbres de cualquier vida, pero de fácil no tiene nada. Incluso en los aeroclubes más silvestres, donde no hay torrero para ordenar la actividad y los pilotos de fin de semana concurren en bandada justamente por eso, es difícil encontrar “aeronabos” en gran cantidad. Y es que los muy malos pilotos, a diferencia de los muy malos automovilistas, no duran. Darwin y Newton lo garantizan. ¿Qué le falta imperdonablemente al IA-100? Un nombre. Para abrumar un poco a la FAdeA pero sobre todo para bancarla, porque la recontra-queremos, sería joya que los lectores le hagan propuestas a la fábrica. Queremos que los renacidos secundarios técnicos bauticen al IA-100. ¿Una cronología del futuro? En 2021, el “roll-out”: el prototipo B sale de un hangar, los flashes enceguecen, Rossi e Iriondo esconden bravamente un lagrimón, y los aerobobos nos babeamos. En 2022 el avioncito se trata de ganar la homologación FAR 23 haciendo cosas escalofriantes en el cielo, lo que es una buena ocasión de subirlo a redes y mostrarlo “urbi et orbi”. En 2023 entra en producción. Si vuelve a ganar la gente que trajo a Terminator, La Diputada, El Lechero y El Profesional, lo único que podrá defender al IA-100 de tanta artillería antiaérea será el éxito comercial. No sobra el tiempo. Lo dicho: el aparato necesitará un despegue corto y una trepada rápida. Y FAdeA, cambiar su historia. Y agarrate, Catalina.

Daniel E. Arias

Se reprogramó el lanzamiento del SAOCOM 1B para fines de agosto. Space X requirió tiempo adicional

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La Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, informó que tras las resoluciones que tomó la fuerza aérea de Estados Unidos, el despegue del satélite argentino SAOCOM 1B fue reprogramado para fines de agosto. En el comunicado, la Conae confirmó que tras los ensayos de los 18 profesionales de la comisión el Satélite Argentino de Observación Con Microondas (Saocom) 1B se encuentra en óptimas condiciones y listo para ponerlo en órbita. La fecha prevista era ahora, a fines de julio, pero la empresa Space X pidió tiempo adicional para poner a punto el vehículo lanzador. «Este tiempo adicional lo acerca a otros lanzamientos previstos desde esa Base, por lo cual la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, encargada de las autorizaciones de los lanzamientos de misiones desde Cabo Cañaveral, dispuso esta reprogramación». En octubre de 2018 fue lanzado el Saocom 1A de idéntico diseño y en esta ocasión el 1B completará la constelación Saocom con el objetivo central de medir de la humedad del suelo y aplicaciones en emergencias, tales como detección de derrames de hidrocarburos en el mar y seguimiento de la cobertura de agua durante inundaciones. Una vez que se concrete el lanzamiento del Saocom 1B, ambos satélites actuarán «en tándem» en el relevamiento de información, orbitando a 620 kilómetros de altura.

Avanza en Diputados una reforma a la ley de quiebras para evitar un cierre masivo de empresas

El oficialismo de la Cámara de Diputados impulsará, con la venia del Ministerio de Justicia y el apoyo de la oposición, una reforma a la ley de concursos y quiebras para evitar el cierre definitivo a miles de empresas en riesgo.

Los legisladores deben actuar con celeridad porque mañana lunes 27 los juzgados del fuero comercial abren sus puertas, y se prevé una catarata de presentaciones por juicios, ejecuciones y demandas contra empresas que, por las consecuencias de la pandemia, no pueden afrontar sus deudas. El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, acordó con los referentes de la oposición a priorizar este tema en la agenda legislativa y a acordar un proyecto común. La ministra de Justicia, Marcela Losardo, remitió a Massa una propuesta de modificación de la ley de quiebras que, en líneas generales, apunta a que las personas humanas y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), cuenten con mayor oxígeno para negociar sus deudas con los acreedores y puedan mantenerse en actividad. La intención de Massa es conciliar la propuesta del Poder Ejecutivo con los proyectos de ley que, con el mismo objetivo, presentaron los diputados Cristian Ritondo (Pro), Graciela Camaño (Consenso Federal) y Carlos Selva (Frente de Todos). Desde el Ministerio de Justicia confirmaron que colaborarán con el debate con aportes propios. «La idea es que la ley surja del Congreso para que se le dé visibilidad y riqueza al debate». La propuesta del Poder Ejecutivo, que replica en algunos aspectos las iniciativas ya presentadas por Juntos por el Cambio Consenso Federal, tiene dos pilares: por un lado, recomienda suspender por 90 días hábiles los pedidos y las declaraciones de quiebra, las ejecuciones de garantías y la liquidación de los bienes, al tiempo que propone prorrogar por 180 días el vencimiento del período de exclusividad que cuenta el deudor para formular propuestas de acuerdo preventivo con sus acreedores. El otro eje de la propuesta del Poder Ejecutivo promueve el Acuerdo Preventivo de Acreedores (APE), para que las MiPyME en situación de cesación de pagos, dificultades financieras o sobreendeudamiento puedan recurrir a un procedimiento extrajudicial que actúe como un régimen de protección frente a las medidas judiciales que les impidan llevar adelante su actividad, permitiéndoles negociar sus pasivos en un marco de tranquilidad con sus acreedores. El objetivo es que, con esta herramienta, los deudores puedan llegar a un acuerdo preventivo extrajudicial, más sencillo y menos oneroso que un proceso concursal judicial. El proyecto de Ritondo propone una figura similar: el Procedimiento de Reestructuración Empresaria Simplificada (PRES), una herramienta de reestructuración de deuda que llevaría unos 180 días, en lugar de los 9 a 12 meses que demanda un concurso preventivo o los años que insume un proceso de quiebra. as cámaras empresarias, los jueces comerciales y abogados especialistas en la materia imploran que el Congreso actúe cuanto antes. Tanto abogados como empresarios temen que se produzca una «Puerta 12» cuando este lunes se levante la feria judicial y los tribunales se vean colapsados ante una avalancha de cheques rechazados y de pedidos de convocatoria y de quiebra. «La situación es dramática: según nuestra encuesta, el 10% de las pymes está en una situación muy crítica. Esto involucra a 60.000 empresas de todos los rubros y afecta a un universo de entre 300.000 a 600.000 trabajadores», advierte Pedro Cascales, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). «Esta crisis es peor que la de 2001/2002», insistió. Los datos de la AFIP parecen darle la razón: en abril y mayo pasados (los primeros dos meses de cuarentena) 18.546 empresas dejaron de aportar a la Seguridad Social y se desprendieron de 284.821 empleados.

Convocan a voluntarios, entre 18 y 85 años, para probar la vacuna del COVID-19. Ya hay 15 mil!

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El primer ensayo clínico en nuestro país que probará una de las 4 vacunas más adelantadas para prevenir el coronavirus comenzará ahora en agosto. Los voluntarios se inscriben en una página web. Se trata del estudio de fase 3 de la vacuna del laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech, que en Argentina estará liderado por el infectólogo Fernando Polack. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, confirmó que «ya se anotaron más de 15.000 voluntarios».

Indicó en un reportaje radial «se va a sumar personal del Hospital Militar que hará el seguimiento». (El Dr. Polack ya había revelado, en esta nota que publicó AgendAR, que el estudio de prueba de la vacuna contra la Covid-19 comenzaría en agosto en el Hospital Militar de la ciudad de Buenos Aires). Rossi sostuvo que hay voluntarios en las Fuerzas Armadas, pero los voluntarios ya anotados superan la necesidad prevista. Esta vacuna ya tuvo buenos resultados en las primeras instancias de la investigación clínica. La fase 1 (donde se mide la seguridad) y fase 2 (donde se empieza a medir la eficacia) ya se están realizando en Estados Unidos y en Alemania, desde abril y mayo respectivamente. La fase 3 (confirmación de eficacia clínica, en una grupo humano mucho mayor) se hará en Estados Unidos, en Alemania, en Argentina. y probablemente en otros países, según anticipó Alejandro Cané, director de asuntos científicos de vacunas de Pfizer para Norteamérica. En Argentina se probará el 20% del material disponible para esa etapa del ensayo. Para eso se reclutarán voluntarios de entre 18 y 85 años. No pueden participar mujeres embarazadas o en período de lactancia. Quienes quieran sumarse a esta investigación, pueden expresar su voluntad en esta página web (verificada por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT). Esto fue necesario, porque para postularse al estudio hay que completar varios datos personales. Desde la ANMAT aclararon que este organismo no participa en la convocatoria de voluntarios para los estudios clínicos ya que esto lo realizan los investigadores, en este caso la Fundación Infant, que lidera el doctor Polack. Lo mismo informaron desde la filial local de Pfizer. Al ingresar a la página, lo primero con lo que se encuentra el interesado es una breve explicación sobre el estudio en la que se hace una aclaración importante: no todos los que finalmente sean seleccionados recibirán la vacuna. «La mitad de los participantes en el estudio recibirá la vacuna en desarrollo y la mitad recibirá placebo –en forma de inyección de solución fisiológica. De esta manera se puede evaluar comparando los resultados en los dos grupos si la vacuna es eficaz para prevenir COVID-19. Esta división entre un grupo que recibirá el fármaco y otro que no (que se llama «grupo control») es el protocolo que se aplica en el estudio de todos los medicamentos. El postulante tiene que completar un formulario, para que los investigadores puedan contactarse «y aclarar sus dudas». Primero debe contestar tres preguntas: si tiene entre 18 y 85 años, si vive en CABA o a menos de 60 kilómetros de Capital y, si es mujer, si está embarazada o en período de lactancia. Luego, si el postulante califica para el reclutamiento, tiene que informar su nombre, DNI, edad, dónde vive, y brindar también un e-mail, un celular y otro número de teléfono y un horario de contacto, además de responder a través de qué medio se enteró del proyecto. Finalmente, para completar el registro, tiene que validar la postulación a traves de un enlace que recibe por mensaje de texto en el celular que informó. Desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) emitieron esta semana un comunicado brindando detalles de cómo es la participación en una investigación clínica, que siempre es voluntaria y gratuita. El voluntario debe brindar su consentimiento a través de un proceso que incluye recibir información detallada de todo lo relacionado con la investigación. En cualquier momento puede cambiar su deseo de participar, sin consecuencias, y debe recibir toda nueva información obtenida sobre el producto en investigación. En todo estudio existe además un comité de ética que tiene como objetivo proteger los derechos y seguridad de los participantes.