INVAP y FAdeA desarrollarán tecnología en conjunto. Proyectos: radares para el Pucará Fénix, drones…
Investigadores argentinos desarrollan un spray nasal para filtrar la infección del COVID-19 y prevenir daños
Es un fármaco aprobado por la ANMAT. Se quiere usar para filtrar la infección por SARS-CoV-2 por la vía nasal y frenar tempranamente la expansión del virus en el organismo.
Es sabido que uno de los principales accesos de las partículas virales del SARS-CoV-2 al organismo humano es la vía nasofaríngea. Por ese motivo, poder bloquear farmacológicamente esta puerta de entrada para el ingreso del virus, sobre todo en poblaciones que están muy expuestas a infectarse como el personal de salud, podría ayudar a reducir el número de casos de COVID-19. Esta es una de las aplicaciones potenciales que un equipo de investigadores argentinos, enmarcados en un proyecto seleccionado en la convocatoria lanzada por la Unidad Coronavirus COVID-19 (conformada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, en el marco del Programa de Fortalecimiento Federal), visualiza en un spray nasal, que ya se comercializa en la Argentina y en otros dieciséis países para el tratamiento de resfríos comunes, cuyo principio activo es la carragenina. Los carragenanos son polisacáridos (unión de muchos monosacáridos o azúcares) producidos por algunas algas rojas. Desde que fueron descubiertos hace alrededor de seiscientos años en un pueblo del norte de Irlanda, conocido justamente como Carraghen, son utilizados como espesantes y estabilizadores de alimentos. En la actualidad, su uso está muy difundido, no sólo en la industria alimentaria, sino también en la farmacéutica y la cosmética. Hace ya más de seis décadas, estudios científicos empezaron también a poner a prueba con éxito las propiedades antivirales de la carragenina. Así, diferentes ensayos, in vitro y en modelos animales, probaron su capacidad de inhibir distintos virus con cápside (envoltura proteica) con carga eléctrica positiva. Por casos, el virus de la influenza B, el del herpes tipo 1 y 2, el HIV de la inmunodeficiencia adquirida, el HPV del papiloma, el de la influenza A H1N1, el del dengue, los muchos rinovirus, el de la hepatitis A, la miríada de enterovirus y algunos coronavirus, entre ellos, el que hoy aterroriza al mundo, el SARS CoV-2. La acción antiviral de la carragenina se debería a que este compuesto polimérico funcionaría como una barrera eléctrica que, gracias a su carga negativa, se uniría a las partículas virales, cuya envoltura contiene proteínas con carga positiva. Así inmovilizado, el viru no logra unirse a la superficie de las células epiteliales respiratorias, y por ende ya no puede ingresar a las mismas. El efecto protector es doble: la carragenina puede también “capturar” las partículas virales que liberan las células que ya fueron infectadas, mitigando el contagio hacia terceros por emisión de saliva contaminada en partículas o en forma de aerosoles. Pero la carragenina podría actuar también como «cortafuegos» interno, evitando que el inóculo inicial del virus progrese desde la nariz hacia otros tejidos. “Esto nos permite pensar que la carragenina, aplicada a través de un spray nasal, podría tener dos objetivos diferentes en relación con el SARS-CoV-2. Por un lado, frenar la infección por la vía nasal en individuos sanos, mediante el blindaje de las células que forman el epitelio de la mucosa nasofaríngea. Por otro, en el caso de pacientes infectados que fueron recientemente diagnosticados, impedir que la partículas virales liberadas por las células que mueren colonicen nuevas células, por ejemplo del epitelio olfatorio, y que eso le permita al patógeno esparcirse hacia nuevas vías, para terminar llegando al sistema nervioso central; o que infecten más células del epitelio respiratorio, en el camino hacia el aparato respiratorio inferior”, señala Osvaldo Uchitel, director científico del proyecto e investigador superior del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), del que fue su primer director. “Si evitamos que el virus llegue al cerebro o a los bronquios y pulmones, entonces, el aparato respiratorio no se vería comprometido, y podríamos colaborar a reducir la cantidad de pacientes con COVID-19 en estado grave, o incluso moderado”, enfatiza Diana Jerusalinsky, otra de las integrantes del proyecto e investigadora principal del CONICET en el Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor Eduardo de Robertis” (IBCN; CONICET-UBA). Uno de los síntomas frecuentes del COVID-19 es la anosmia o pérdida del olfato. De acuerdo con los investigadores, esto ocurriría debido a la colonización por parte del virus de células del epitelio olfatorio, desde donde puede viajar directamente hacia el sistema nervioso central, para atacar el centro respiratorio, y allí afectar las neuronas de forma directa o indirecta, a través de procesos inflamatorios. Para Uchitel y Jerusalinsky, especialistas en neurociencia, impedir mediante un tratamiento temprano que esto ocurra es clave para evitar que las infecciones por SARS-CoV-2 comprometan el funcionamiento del sistema respiratorio. “La idea es hacer dos ensayos clínicos. Uno, en el que participará personal salud de hospitales del AMBA, nos permitirá conocer en qué medida el spray puede ayudar a prevenir la infección por SARS-CoV-2 en personas con alta exposición al virus (habrá dos poblaciones: una que será tratada con carragenina y otra, control, que recibirá un spray sin carragenina, como placebo). El otro ensayo involucrará a pacientes con COVID-19 recientemente diagnosticados (no más de 48 horas) y con síntomas leves, y apuntará a ver si la carragenina aplicada a través del spray nasal puede contribuir a evitar que las partículas virales lleguen al sistema nervioso central”, afirma Uchitel. Tanto los resultados de los experimentos realizados con modelos animales y líneas celulares in vitro (que constan en la literatura), como los ensayos clínicos que verificaron la eficiencia del spray nasal para tratar resfriados comunes (que involucran, en algunos casos, a virus de la familia de los coronavirus), permiten a los investigadores ser optimistas.
Presentan los termómetros inteligentes infrarrojos de producción nacional
Fabricados en Misiones, estos dispositivos permiten la medición de temperatura en humanos y fueron desarrollados en el marco de soluciones ante la pandemia.
Se realizó la presentación de la Familia de Termómetros Infrarrojos inteligentes IOT, desarrollados por la empresa misionera de base tecnológica (EBT), Fábrica Argentina de Nanosensores (FanIOT). Ante la pandemia de COVID-19 estos termómetros podrán proveer una solución de detección temprana para poder mitigar la expansión del virus. “Es un orgullo participar de esta presentación”, expresó al comenzar el ministro de ciencia Roberto Salvarezza, “conozco los esfuerzos que se realizan para formar a los jóvenes en tecnología, y esto refleja la necesidad de orientar la ciencia para resolver las necesidades de nuestra sociedad, y la pandemia es un gran ejemplo de cómo en pocos días alcanzamos logros antes impensados”, continuó. Además, destacó la colabaroación virtuosa entre una empresa de base tecnológica y el Estado, “que nos señala el camino para dar respuesta a los problemas de los argentinos”. El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, afirmó que «la pandemia es una enorme oportunidad para poner en práctica todo lo que venimos llevando adelante en los últimos años en la provincia”; mientras que el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología provincial, Miguel Sedoff, expresó que “lo importante cuando uno está al frente de una gestión son los resultados y hoy estamos orgullosos de mostrar un resultado de este tipo”, y remarcó la importancia de generar posibilidades de formación y trabajo de calidad para los jóvenes misioneros. El Ministerio de Ciencia, en el marco de las acciones llevadas adelante por la Unidad Coronavirus y a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (La Agencia de I+D+i), realizó un aporte de casi 8 millones de pesos para .a Fábrica Argentina de Nanosensores IOT (FanIOT), con el objetivo de ampliar sus capacidades técnicas y humanas.
La provincia de Misiones prevé su instalación en la entrada y salida de colegios, oficinas públicas, aeropuertos, pasos fronterizos, centros comerciales y hospitales, entre otros, permitiendo así generar las alarmas de detección temprana, de índices de temperatura superior a las definidas, y también enviar en tiempo real (IOT), los datos para generar mapas de calor georreferenciados. Estos mapas permiten localizar los dispositivos activos y la cantidad de lecturas realizadas (entradas y salidas) de las personas y evaluar relaciones con lecturas de otros dispositivos.
Martín Bueno, miembro del directorio de FanIOT, afirmó: “Es un hito muy importante para FanIOT y la provincia de Misiones. La articulación con los organismos nacionales de ciencia y tecnología, La Agencia de I+D+I y la Agencia Argentina de Inversión y Comercio Internacional (AAICI) en este proceso, permitirán la aceleración de esta tecnología hecha en Misiones y por argentinos, integrando una solución adicional a la matriz del sistema preventivo para la lucha contra el COVID-19”. El proyecto internacional de fusión nuclear ITER inicia una nueva fase
¡Llegaron los autocines a la Zona Norte!
San Isidro se convirtió en la primera ciudad del Área Metropolitana en autorizar el funcionamiento de autocines. Habrá dos, uno en la Costa y otro en un shopping.
El AMBA es el área comprendida por Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que se hizo famosa por haber aplicado una de las cuarentenas más estrictas -al comienzo- de toda la Argentina por el Coronavirus. San Isidro estrenará hoy miércoles el primer autocine de esta región, siguiendo la nueva tendencia que ya comenzó este mes en La Pampa, Tucumán, Mendoza y La Rioja. Los autocines de San Isidro estarán en:- Autocine Al Río: Sebastián Elcano 1718, Martínez. Está en la Costa del Río de la Plata, con estacionamiento para 60 vehículos y tres pantallas sobre camiones. La entrada cuesta 1.200 pesos por auto. No se cobra por persona. El vehículo puede llevar el máximo de pasajeros que tiene autorizado para circular (siempre una persona por cada cinturón de seguridad). Se puede consultar la cartelera y reservar las entradas en la página del autocine, aquí. Las primeras funciones serán esta semana.
- Autocine Soleil Premium Outlet: Se montará en el estacionamiento del shopping ubicado en el cruce de Panamericana y Camino del Buen Ayre, Boulogne. El precio de la entrada y la cartelera de películas se anunciará esta semana. Las primeras funciones serán en agosto.
Siguen los incendios en las islas frente a Rosario
Postales desde Rosario. Las islas arden como nunca. pic.twitter.com/9Outd1h893
— Matías Longoni (@matiaslongoni) July 27, 2020
Una buena crítica al monetarismo, mal titulada
ooooo
«Todos conocemos la premisa monetarista que se suele repetir como un mantra: la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario. Así, viejos ortodoxos argentinos y jóvenes libertarios, con más certeza que capacidad de pensar o cuestionar su propia teoría, se embarcan en defender y repetir los postulados monetaristas que terminan siempre en políticas de ajuste, concentración económica y caída salarial. Es que el monetarismo con su sencillez teórica entiende que sólo la emisión monetaria es la causante de la inflación, siendo esto una relación supuestamente univoca. Por lo que con este único postulado, que podría escribirse simplemente en un sobrecito de azúcar, busca explicar prácticamente todos los problemas económicos, casi como si no hubiera necesidad de escribir libros, plantear otros problemas o hacer revisiones empíricas sobre su doctrina. De allí que como actualmente pasa, en el que aumenta la emisión, denuncian que en poco tiempo vendrá una hiperinflación, aún cuando el ritmo de los precios esté bajando (la inflación anualizada de diciembre fue 54% y la de junio 43%). Sin duda pueda resultar atractivo explicar todo solo con una variable sin considerar nada más, pero también se debe reconocer que la realidad es mucho más compleja que eso. Por ello mismo, dado los grandes problemas y errores que esconde la doctrina monetarista busquemos plantear seis preguntas para cuestionar algunas de sus certezas. 1 – ¿Es una regla mecánica? La primera pregunta apunta a plantear los problemas de la supuesta identidad que existiría entre emisión e inflación, como si fuera una regla mecánica, objetiva e incuestionable. De este modo, por ejemplo, podemos preguntarnos por la simetría: si existe la certeza de que al subir la emisión sube la inflación, tendría que pasar lo inverso cuando la emisión pasa a ser negativa, obteniendo también entonces inflación negativa. Sin embargo, como sabemos, no ocurre ello: los precios tienen más facilidad para subir pero muchas rigideces para bajar. Por lo tanto, la identidad entre emisión e inflación no es tal: la deflación casi nunca existe y el ritmo de movimiento de los precios no se puede manejar a control remoto solo con la cantidad de dinero. Es decir, no hay fenómeno mecánico entre una cosa y otra. Pero además tampoco es clara cómo opera la relación: si subimos un 10% la emisión ¿tendremos un 10% de inflación (o tendremos más que ese número, o acaso menos)? Otra pregunta refiere a lo que pasa cuando aumenta la cantidad de dinero, pero bajan los precios, como por ejemplo con la trampa de la liquidez, algo que también suele ser silenciado. De aumentar la cantidad de dinero, además, tampoco es claro si aumentarán los precios, sino que además –de subir- no sabemos en cuántos períodos de tiempo ocurrirá, a qué ritmo y a qué se deben los retrasos. Por tanto, la existencia de elasticidades dispares (a veces negativas, otras neutras y otras tantas positivas) indica que la supuesta regla monetarista muchas veces falla, tiene problemas que no puede explicar y que, en realidad, es más lábil que cierta: su inflexibilidad y rigurosidad entonces son un mito. 2 – ¿La inflación es mono o multicausal? El segundo gran problema del monetarismo es su rigidez conceptual. Al postular la exclusividad de la inflación debida a los fenómenos monetarios deja al descubierto su gran pobreza analítica resultando finalmente en un ridículo mayúsculo. En la Argentina sabemos que el principal determinante de la inflación es la suba del precio del dólar. También actúan en ella factores como la concentración económica de mercados claves, los ajustes tarifarios, los movimientos del valor de la nafta, la puja distributiva, los precios externos de los bienes primarios, las expectativas, los desequilibrios productivos, las tasas de interés en el mundo, el ciclo económico, la estacionalidad y los ahogos del sector externo. Veamos un simple ejemplo: durante el macrismo desde mediados de 2017 hasta fines de 2019 la emisión prácticamente fue nula, sin embargo en 2018 al duplicarse el valor del dólar, la inflación se duplicó (pasó de ser del 24% en 2017 a 48% en 2018) y volvió a subir un año después. Vemos acá que la validez empírica de la teoría monetarista brilló por su ausencia. 3 – ¿De qué hablamos cuando hablamos de emisión? En tercer lugar el monetarismo nunca aclara a qué se refiere exactamente con emisión o fenómenos monetarios, pues existen muchos mercados de dinero. A veces hablan de la “maquinita” refiriéndose a la simple emisión de billetes y monedas (M0), pero a veces se refieren a los niveles del dinero bancarios, como las cuentas corrientes (M1) u otras que incluyen a las cajas de ahorro (M2), mientras que en otros momentos hablan de que es necesario incluir encajes bancarios y otros mecanismos de esterilización para analizar el circulante dinerario. Aunque las más de las veces no se refieren a nada de eso, sino a la emisión respaldada con reservas (increíblemente, respaldada en dólares, ¡otra moneda!). Es decir, existen múltiples agregados monetarios, con lógicas y formas de funcionamiento no siempre iguales en cada caso. La estructura monetaria y su operatoria son propias de cada país y de cada momento histórico en ellos, dado que su cultura bancaria, financiera y monetaria son heterogéneas: la moneda no funciona del mismo modo en el Congo, que en Alemania, en China o en la Argentina. Entonces, si consideramos los diversos elementos, volvemos a reforzar la idea de que no es posible establecer una relación clara ni lineal entre emisión e inflación, por lo que no existe la ley universal monetarista tal como se postula. 4 – ¿Por qué muchos países imprimen y no sube la inflación allí? El cuarto problema se liga a considerar todos los ejemplos existentes en los que la relación entre emisión e inflación es nula o incluso inversa. Por ejemplo, Japón estuvo en recesión durante gran parte de la década de 1990, sufriendo deflación. Para ello las autoridades quisieron quebrar eso y darle un sentido positivo a los precios para evitar que sigan cayendo, así se largaron a emitir, sin embargo se encontraron con la famosa trampa de la liquidez y no tuvieron la inflación que estaban buscando con solo emitir. En la actualidad podemos ver cómo en plena pandemia y en la emergencia económica mundial provocada por el Covid-19, los principales países del mundo se han largado a emitir a lo loco. No obstante, por más que en Europa o en Estados Unidos le den “a la maquinita” no se registra inflación allí. La respuesta que suelen dar quienes defienden el monetarismo frente a estos graves problemas empíricos es que eso ocurre en “países serios” y porque la población tiene “confianza” en sus autoridades monetarias, aumentando incluso la demanda de dinero en esos lugares a pesar de emitir. Lo curioso, igualmente, es que apelar a la idea de “confianza” implica aceptar que la relación entre emisión e inflación no es objetiva, sino subjetiva y cultural: una apreciación que vuelve a dejar de lado el mecanicismo o la certeza básica del monetarismo, pues intervienen entonces evaluaciones y diagnósticos muchas veces ideológicos, contextuales e históricos. Del mismo modo, debemos subrayar lo que es obvio: las principales monedas fuertes del mundo (como el dólar, el euro, la libra esterlina o incluso el bitcoin) son monedas fiduciarias. Es decir, se basan en la confianza y no tienen respaldo ni regla alguna. Por lo cual, la regla mecánica e infalible no puede sostenerse tampoco aquí. 5 – ¿Hablamos de física o de una ciencia social? El quinto problema del monetarismo es que el dogmatismo de su mantra le hace pensar que estudiar economía es lo mismo que estudiar física, es decir pensar en cómo actúan objetos inertes entre sí, cuando en realidad –y aunque les duela- nos referimos a una ciencia social, en la cual están implicadas relaciones de poder, clases sociales, problemas distributivos, estructuras productivas desequilibradas, conflictos sociales, la relación centro-periferia y tradiciones económicas específicamente históricas propias de cada lugar. Por ejemplo, las expectativas económicas para determinar el consumo, la inversión, el nivel de precios, el ahorro o la compra de dólares se establece según diagnósticos ideológicos y contextuales. Si existe un presidente “pro-mercado” o uno “populista”, por más ambos que tomen las mismas medidas, diferirá en cómo reaccionarán los agentes sociales ante ellos: aquí no hay objetividad sino ideología. No es posible establecer de manera exacta los ciclos económicos porque la economía depende de sociedades vivas, cambiantes y en conflicto. Por ello, por más que nos puedan servir las herramientas matemáticas o el cálculo, nunca obtendremos valores precisos en todas las variables. Si fuera así y pudiéramos calcular todo, la Unión Soviética hubiera triunfado en lugar de derrumbarse. No se puede hablar en abstracto sino de cada sociedad y coyuntura específica. De esta manera, la postulación de reglas mecánicas, universales, objetivas e inflexibles no es posible. De allí otro grosero error del monetarismo. 6 – ¿Cómo funciona la regla en los límites? El último cuestionamiento al monetarismo podría permitirnos hacerle un reconocimiento: efectivamente es posible pensar en algún tipo de vinculación entre emisión e inflación en los extremos. Es decir, si no existiera regla monetaria alguna, ningún gobierno tendría necesidad de recaudar impuestos sino que simplemente podría emitir y gastar todo lo que necesite sin consecuencia alguna. No obstante, sabemos que no es así: ningún gobierno puede imprimir al infinito sin generar efectos indeseables. Ahora bien, el problema radica en pensar entonces al monetarismo en sus extremos: a veces sin emisión tenemos inflación, otras con emisión no la tenemos, sabemos que si tenemos emisión negativa eso no nos garantiza inflación negativa, pero sí que si la emisión es radicalmente descontrolada habrá efectos inflacionarios. Sumemos otros problemas: además de que la cuestión elástica entre dinero y precios no es clara, tampoco lo es con respecto a los rezagos de tiempo en que puede funcionar o pasar a ser neutral. Por lo que la cuestión de los casos límite el monetarismo tiene algo de razón pero también dificultades en explicarlos: cuándo y por qué en ciertos momentos funciona la regla y en otros no. En suma, vemos que existen muchos cuestionamientos a la doctrina monetarista, doctrina con la cual muchas personas fanáticamente se identifican, repitiendo un mantra univoco entre emisión e inflación. Como hemos dicho, es verdad que es atractivo explicar todo solo con una variable, pero el problema con ello es que empequeñece el debate y la realidad. Por eso, en vez de tener solo certezas es mejor desafiar al pensamiento focalizando en los problemas de una teoría en lugar de cerrarse en la terquedad de defenderla como una verdad incuestionable. Tal vez así surjan mayores esfuerzos para entender nuestra realidad y aportar mejores soluciones a ella.» Una observación de AgendAR: Un ejemplo, válido, que utiliza Zicari en su artículo: en Argentina, y en la mayoría de los países, se recurrió a la pandemia a una alta emisión, y eso no ha disparado una escalada en los precios. El motivo, empirico, es fácil de percibir: la demanda bajó, en muchos productos hasta el suelo. Alguien tan ortodoxo como Adam Smith ya había señalado a la oferta y la demanda como los datos claves, más allá de cualquier fenómeno monetario. Pero, como reconoce Zicari, la emisión tiene consecuencias. En nuestro caso, la disparada del dólar «blue» es una de ellas ¿Por razones psicológicas, entre otras? Y sí. Sólo un monetarista extremo se animaría a decir que no tienen influencia. Más al punto: la restricción de la demanda no puede continuar, si la economía se va a recuperar. Es necesario, y urgente, estimular la oferta. En especial, de los productos de la canasta básica, en los que la demanda es inelástica.10 años de Satellogic: la empresa argentina que produce microsatélites para el mundo
Con su flota de 10 microsatélites, que para fines de este año se ampliará a 21, la firma argentina logró consolidarse en esta década como uno de los líderes en la industria de observación de la Tierra.
El «Capitán Beto» comenzó a orbitar la Tierra el 26 de abril de 2013. Fue el primero de los microsatélites construidos por Satellogic, una empresa nacida hace 10 años en Bariloche que hoy, con 11 naves en órbita y a punto de lanzar otros 10, busca profundizar su idea de llenar el cielo de objetos que «generan imágenes de muy alta resolución de la Tierra» por un costo «entre 50 y 100 veces más eficiente que el de cualquier otra compañía en el planeta», afirma Emiliano Kargieman, fundador y CEO de la firma. «Esa eficiencia en costos que tenemos para capturar datos de alta resolución es muy única, solo lo hacemos nosotros. Ese diferencial lo hemos construido con muchísima tecnología, con muchísimos procesos y con mucha transpiración. Y es lo que nos da la posibilidad de tener un impacto real en estos grandes problemas».
La empresa que imaginó y fundó junto a su socio Gerardo Richarte cumple en este mes de julio sus primeros 10 años de vida. Una década en la que pasó de ser una startup incubada por la rionegrina INVAP -con inversiones privadas y un aporte de 10 millones de pesos del Ministerio de Ciencia de la Nación- a una «pequeña multinacional de ADN argentino», con sedes en varios países y más de 200 empleados distribuidos en equipos en la Argentina, Uruguay, España, Estados Unidos y China.

«Esa infraestructura se compone de cientos de satélites y para poder construirlos, en el proceso tuvimos que lograr bajar el costo unitario de esos satélites: de cientos de millones de dólares a cientos de miles de dólares, porque si no la infraestructura que necesitábamos construir no iba a ser posible de financiar. Ese es el origen de la compañía y es un poco el propósito que aún comparten todos los que trabajan en la empresa». Uno de los grandes beneficios de la reducción de costos es la “democratización” del acceso a la imaginería geoespacial. “A nivel de costos ya estamos ahí, en el lugar en el que podemos servir a clientes que antes habían quedado afuera. El problema es que para poder hacerlo a la escala que queremos necesitamos tener más satélites en órbita”, explica el CEO, y dice que para poder tener el impacto que buscan necesitan “lanzar todavía otros 40 a 50 satélites en los próximos años, para poder servir realmente a todos los clientes”. “Para eso todavía nos faltan un par de años. Pero sí ya estamos trabajando, por un lado, con clientes de todas esas industrias, agro, infraestructura, forestal, cartografías, seguros y demás, y por otro lado con gobiernos. Quizás la democratización empezó con el acceso de esta tecnología para gobiernos que antes no tenían acceso de datos”. Un logro que destaca del último tiempo es la capacidad adquirida por la empresa para fabricar en serie, como quedó en evidencia con el lote de 10 satélites que salieron de la planta hace una semana y que irán al espacio en octubre. «Cuando hacía planes hace 10 años… algunas de las cosas que estamos haciendo me hubiera gustado hacerlas antes. Me hubiera gustado tardar cinco años en llegar a dónde estamos ahora», reconoce el CEO, sonriendo. Sin embargo, asegura, «estoy conforme con que la tesis que teníamos al principio se validó, con que desarrollamos toda la tecnología que necesitamos para hacer esto y que la pudimos probar en órbita, con que pudimos montar nuestra constelación de satélites, armar un equipo realmente excelente. Todavía tenemos la oportunidad de tener el impacto que me imaginaba hace 10 años que estábamos apuntando a tener».Hoy celebramos los primeros 10 años de @Satellogic listos para nuestro lanzamiento más importante. Esto es recién el comienzo! pic.twitter.com/tLxFhmmwDh
— Federico Jack (@fedejack) July 14, 2020
Empieza en EE.UU. el ensayo más grande del mundo de la vacuna, hasta ahora. 30 mil voluntarios
Las características de este ensayo
En las últimas semanas, más de 150.000 estadounidenses se registraron a través de una página web, según el doctor Larry Corey, virólogo del Instituto de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, que se sumó para supervisar el estudio. «Los ensayos deben ser multigeneracionales, deben ser multiétnicos y deben reflejar la diversidad de la población de los Estados Unidos», dijo Corey. Hizo hincapié en que es especialmente importante asegurar suficientes participantes negros e hispanos, ya que esas poblaciones son muy afectadas por el covid-19. Usualmente lleva años crear una vacuna desde cero. Pero los científicos están estableciendo récords de velocidad, estimulados por el conocimiento de que la vacunación es la mejor esperanza del mundo contra la pandemia. Los fabricantes comenzaron a trabajar con el coronavirus el 10 de enero, cuando China compartió la secuencia genética del virus. Solo 65 días después, en marzo, la vacuna hecha por los NIH se probó en personas. La primera receptora está alentando a otras personas para que sean voluntarias ahora. «Todos nos sentimos indefensos en este momento. Hay poco que podamos hacer para combatir este virus. Y participar en esta prueba me ha dado la sensación de que estoy haciendo algo bueno», dijo Jennifer Haller, de Seattle. Ese estudio de la primera etapa, que incluyó a Haller y a otras 44 personas, mostró que las vacunas aceleraron el sistema inmunológico de los voluntarios de la manera que los científicos esperaban, con algunos efectos secundarios menores, como fiebre, escalofríos y dolor en el lugar de la inyección. Las primeras pruebas de otros candidatos principales han tenido resultados igualmente alentadores. Si todo va bien con los estudios finales, de todos modos tomará meses para que lleguen los primeros datos de la prueba de Moderna. Los gobiernos de todo el mundo están tratando de almacenar millones de dosis de los principales candidatos para que, cuando los reguladores aprueben una o más vacunas, puedan comenzar a distribuirse de inmediato. Las primeras dosis disponibles serán racionadas, presumiblemente para las personas con mayor riesgo de contraer el virus. «Somos cautelosamente optimistas. Habrá datos para demostrar que la vacuna puede funcionar al final del año», explicó el doctor Stephen Hoge, presidente de Moderna, con sede en Massachusetts. Los fondos para lograr la masividad y la velocidad de este desarrollo, y los de Pfizer/BioNTech y Novavax, provienen en parte de la Operación Warp Speed, aprobada en abril por el presidente Trump, con la intención de obtener la vacuna a «velocidad warp» (¿una instrucción al Sr. Spock?). Nadie se quejará del nombre si da resultados.Yacimientos Carboníferos Río Turbio acuerda con el Ministerio de Ciencia para transformar su actividad
Yacimientos Carboníferos Río Turbio firmó un convenio de cooperación con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para mejorar las tecnologías aplicadas a la extracción en el yacimiento de Río Turbio, Santa Cruz, con el objetivo de mejorar la explotación de los recursos naturales y disminuir el impacto ambiental de la actividad minera. No se menciona en el convenio, pero ambas partes están conscientes de la animosidad cada vez mayor en el planeta contra el uso de combustibles fósiles, y en particular del carbón.
El texto dice que se buscarán, además, alternativas para su comercialización, para darle más rentabilidad y se explorarán otras áreas con potencial, como la posibilidad de sumarle valor localmente al mineral para comercializarlo como carbón activado, para su uso en filtros de aire y agua. También se menciona la posibilidad de la explotación de piedra caliza. De la reunión participaron el interventor de YCRT, Aníbal Fernández; el titular de MINCYT, Roberto Salvarezza, la presidenta de CONICET, Ana Franchi; el secretario de Planeamiento y Políticas de la cartera de Ciencia, Diego Hurtado; y el Subsecretario de Coordinación Institucional del organismo, Pablo Núñez. Con respecto al acuerdo, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación dijo: “Estamos pensando, en una primera etapa, en una colaboración con dos empresas que trabajan en energía y en el área de geología, que están asociadas al CONICET. Una es Geomap, de Salta, que hace estudios geológicos y de impacto ambiental. Es una empresa mixta, público-privada, que tiene un equipamiento de nivel internacional, único en la Argentina, para la actividad minera. También vamos a trabajar con Y-TEC, que tiene varias líneas en desarrollo de energía. Vamos a diseñar nuevos productos y dar apoyo a trabajos de tecnología e innovación, y en lo ambiental. En las actividades mineras hay que trabajar con mucho cuidado en ese aspecto y el sistema científico argentino tiene una alta capacidad en soluciones para el área ambiental”. El primer paso del convenio será crear una comisión con integrantes del MINCYT, el CONICET y YCRT, para identificar los nichos en los que haya posibilidad de agregar valor en forma rápida para aumentar la rentabilidad de la mina. “Es un paso muy positivo, para el sistema de ciencia argentino, poder vincularse con la producción y las empresas de base tecnológica. Tenemos capacidades de innovación para desarrollar tecnologías en el área de energía y esto es un muy buen ejemplo”, expresó Salvarezza. Desde su creación, en 1958, YCRT atravesó diversas dificultades en su funcionamiento. En el año 1972 alcanzó un pico de más de 500.000 toneladas vendidas, dedicadas principalmente a la producción de energía eléctrica. En 1993, la empresa fue privatizada y cayeron dramáticamente sus niveles de producción e inversión, hasta que en el año 2002 presentó la quiebra y fue intervenida por el Gobierno nacional. En el año 2004, tras un accidente en el que murieron 14 operarios, el Gobierno de Néstor Kirchner comenzó a invertir en tecnología con el objetivo de volver a producir unas 450.000 toneladas anuales, a lo que se sumó la construcción de una central termoeléctrica de última generación para garantizar mercado para esta producción. Tras una serie de muchos retrasos, en el año 2015 se inauguró la central pero con solo una de sus dos calderas en funcionamiento y sin haberse terminado de construir totalmente. Durante los cuatro años de la gestión de Cambiemos, la usina no funcionó, se trabaron juicios con la empresa constructora Isolux y hubo denuncias de corrupción que involucraron a funcionarios a cargo de la empresa, a la vez que se produjeron más de 400 despidos. También se rehabilitó el puerto Loyola, en la costa atlántica, para embarcar carbón con fines de exportación. Si bien se estima que la cuenca tiene unas 450 millones de toneladas de carbón que podrían alimentar a la usina durante 150 años, la generación de energía eléctrica a partir del carbón está entre las fuentes de energía más contaminantes. Las plantas más antiguas son las principales aportantes de gases de efecto invernadero y del ácido sulfurico que genera lluvia ácida, aunque las plantas más modernas, como la de Río Turbio, logran minimizar estas emisiones contaminantes. Frente a estos cuestionamientos, Salvarezza contestó: “La Argentina tiene menos del 1% de su matriz energética a partir del uso de carbón, mientras que Chile y Alemania andan cerca del 40%. No creemos que esto ponga en riesgo al ambiente, nuestro componente de carbón diría que es insignificante y tenemos pueblos mineros que dependen de esa actividad, en una región en la que tenemos que sostener la soberanía argentina”. En el largo plazo, el acuerdo también buscará que, a partir de la cooperación con el gobierno de la provincia de Santa Cruz, se pueda incentivar la formación de recursos humanos especializados y se logre desarrollar un centro tecnológico asociado a la industrialización del carbón y sus derivados. “Lo que nos comunicó Aníbal Fernández es que la producción de la mina viene muy bien y se están cumpliendo los objetivos. Tienen nuevos frentes de trabajo y la maquinaria polaca está funcionando muy bien”, dijo Salvarezza. La maquinaria polaca a la que hace referencia Salvarezza consiste en dos tuneleras para excavación con sistema de transporte continuo que tuvieron un costo de más de 50 millones de euros cuando fueron adquiridas, en el año 2012. Los equipos llegaron en 2016 y quedaron sin uso hasta este año.Una encuesta nacional para cuidar el reloj biológico de las personas durante la cuarentena

Encuesta a nivel nacional
Las investigadoras se proponen estudiar los hábitos (sueño y otros) de personas sanas en situación de confinamiento a través de cuestionarios en línea www.mirelojinterno.org y telefónicos para llegar a aquellas que no están muy conectadas. La encuesta se responde en 15 a 20 minutos y puede participar cualquier persona de al menos 13 años e incluye preguntas relacionadas con hábitos y actividades cotidianas, horarios de sueño y preferencias diarias, entre otras. “Luego del análisis de los datos contaremos con propuestas concretas que difundiremos a través de una aplicación (app) como pautas saludables desde la cronobiología, dentro del espectro de recomendaciones asociadas al confinamiento”, indica Leone. “Nuestro proyecto pretende establecer una estrategia de concientización y acciones concretas con el fin de minimizar algunos efectos secundarios de la cuarentena a corto y mediano plazo”, puntualiza Frenkel.El CEO de Aluar y FATE dice: «Sin la intervención del Estado, no hay salida de la crisis económica»
En cuarentena y de noche, en el Astillero Contessi botaron el pesquero “Federico C”
"Se pueden hacer barcos acá" ??? t.co/d90BaYdrYq
— Fernando Peirano ? (@ferpeirano) July 24, 2020
«Cronosoja»: en el Conicet desarrollan un programa para planificar la siembra de soja
Cordero asado: Un grupo de productores argentinos impulsarán el consumo de carne ovina
Los argentino consumimos aproximadamente 118 kilogramos de carne al año. El consumo está liderado por la vacuna con 53 kg, aviar con 49 kg y porcina con 15 kg. De carne ovina se consume solo 1 kg. al año. Queda demostrado que el cordero tiene mucho por crecer. A modo de ejemplo, en Australia consumen 10,6 kg. de carne ovina y en Uruguay, 3 kg.
«La carne ovina tiene todo para crecer. Hace falta articular la oferta y demanda”.
Uno de los temas en este camino de agregar valor y vender es tener constancia en el tiempo. Al respecto, ejemplificó: “Si alguien va a comprar paleta trozada a la carnicería, lo importante es que lo encuentre en la semana y que no sea coyuntural o estacional”. En segundo lugar, ser interdisciplinario para aprovechar el negocio. En este sentido, reconoció: “Los productores podemos conocer tranqueras para adentro, pero tiene que haber gente capacitada que entienda de agronegocios, administración, y cobranza. Los productores no estamos preparados para eso, esa es la etapa que va a venir cuando tengamos armado todo esto”.
El gobierno de la C.A.B.A. lanza una encuesta para conocer el estado inmunológico de los porteños
Un avión para resucitar una fábrica, una fábrica para resucitar a un país – Conclusión
- EL IA-100 TENDRÁ QUE FABRICAR UNA FÁBRICA
La actual presidenta de FAdeA. Pergaminos y cargos, ver arriba.
La nueva conducción de FAdeA no desató (resulta obvio) una cacería de brujas contra la anterior. Agradece, eso sí, que no se haya cercenado la relación con Embraer y sigue dispuesta a vender mantenimiento, algo que FAdeA había iniciado en tiempos pre-macristas.
Como FAdeA está certificada internacionalmente para reparar Boeing 737 y Airbus 320, naves que en América Latina las hay a patadas, probablemente será un buen negocio “de volumen” y en dólares. Volumen y dólares son algo que FAdeA necesita desesperadamente. Eso estará nuevamente accesible cuando se mitigue la pandemia y vayan resurgiendo el turismo y la aviación.
Pero FAdeA se propone no sólo mantener aviones de línea sino seguir repotenciando el gastado parque aéreo de las 3 fuerzas armadas. Y además, el de todas las fuerzas nacionales de seguridad, y de las provinciales que toquen timbre. Éste es un negocio con menos divisas y menor volumen que el de las aerolíneas. Pero está más cerca de la misión fundacional de la fábrica, y tiene techo para crecer.
El ministro de Defensa, Agustín Rossi, sintetizó un programa inmediato con gusto a poco, pero es lo que hay. Este año FAdeA entregó a la FAA otro Hércules puesto a nuevo (para lo cual tiene licencia de Lockheed), y le pone turbinas Pratt & Withney PT6A-62 canadienses, aviónica israelí Elbit y “otros sensores” a 5 Pucas, que volarán a cerrar algunos agujeros en el Escudo Norte donde todavía se cuelan unas 40 avionetas/mes volando de noche, pegadas al piso y bajo el radar.
Esos 5 Pucas se llamarán Fénix, nombre que alude a su resistencia al “fuego amigo”. El año pasado, la FAA, que en 1984 rompió los utilajes de construcción, que luego atrasó años enteros la remotorización, que disminuyó a la carrera el número de células viables entregándoselas a los intendentes como estatuas de plaza, por fin se atrevió a desprogramarlos oficialmente. El “timing” no les pudo salir peor. Ups, este año algunos muertos resucitarán.
Los Fénix podrían tener visión infrarroja estabilizada en la nariz, y algún radar de INVAP en barrido lateral, e instrumentación tipo “full glass cockpit”, esas grandes pantallas multifunción para sustituir a los relojes analógicos. Van a ser los primeros cazas nocturnos de nuestra historia. Y si se consiguen más turbinas, podrían no ser los últimos. Rossi al asumir hablo de recuperar 19 Pucas. ¿Son los únicos que no se han vuelto estatuas? ¿O hay otras células viables? En 2019 se hablaba de 30. Como sea, ésa no es una auditoría encomendable al propietario.
Rossi hablo también de construir más Pampas III, pero sin atarse a números. Y es que el Pampa es un buen avión, sólo que jodido de construir y ni te cuento de vender.
De construir, porque los genios de la FMA que lo codiseñaron con Dornier le dieron un 100% de componentes importados. Supongo que el plan original era irlo nacionalizando de a poco, pero eso no ocurrió. Y obviamente, mientras Lockheed estuvo de okupa pago en la fábrica, no trató de desarrollar proveedores locales. En realidad, le daba tan poca bola a su negocio cordobés que en los últimos 5 años, los únicos gringos en la planta eran un contador de la Lockheed y los mamuts del US Marine Corps que, con anteojos negros y equipados a guerra, custodiaban ese pedazo de territorio diplomático estadounidense.
FAdeA logró que un 3% y luego un 12% del Pampa fuera argentino, pero desarrollar proveedores calificados por normas de calidad (INVAP lo puede decir bien) raramente lleva menos de una década. Y los tipos tienen que saber toda esa década que trabajan para programas asegurados sin importar quién gane las elecciones, y que cobran.
Y es duro de exportar, el Pampa III, por varios factores, pero entre ellos –inesperadamente- está la aviónica israelí. En 2019 Evo Morales le dijo a Macri: “Deme tres”, para levantar un muerto que Argentina tenía con Bolivia por la provisión de gas. Pero la cancillería israelí trabó la venta debido al presunto antisemitismo del entonces presidente (legítimo) boliviano. Teóricamente, ahora que lo tumbaron, los Pampas deberían poder venderse, pero…
- a) Morales no parece antisemita, y el único y fortísimo racismo en Bolivia es más bien un asunto de blancos hispanohablantes contra indios y mestizos aymaras y quichuas;
- b) el objetivo de aquel bloque fue probablemente trabar una exportación militar Sur-Sur, y bajo el guante del simpático Feter Shmuel se adivina la mano del Tío Sam;
El empenaje del IA-100, y el nombre de la fábrica a la que ojalá ayude a volar de nuevo
Y existir no es poco. Más allá de que las ventas del IA-100 sean estrepitosas o modestas, este avión volando aquí y en algunas ferias aeronáuticas internacionales a la FAdeA le cambia la historia. Y la facha.
Todos los componentes que forman la célula del IA-100 son de fibra de vidrio, aunque no así los largueros de ala, dos perfiles de fibra de carbono, material más difícil de trabajar y menos resistente al corte, pero de mayor elasticidad y aún menor peso.
El Kevlar no se usa, porque no hace falta blindar el motor o al piloto en dos “bañaderas antibalazos”: el IA-100 entrenará a militares (y civiles), pero no está pensado para llevar armas, ni siquiera montadas bajo las alas. Para ello necesitaría “hard points” subalares y perdería bastante en aerodinámica. Su único propósito militar es formar militares. Nada menos.
El demostrador tiene algunas pocas piezas metálicas: la ballesta elástica del tren de aterrizaje fijo es de duraluminio. En cambio se usa acero aeronáutico en las charnelas (bisagras de los alerones, flaps, timones de profundidad y de deriva), en los puntos de izado (argollas para colgar el aparato de una grúa) y en las bancadas que aguantan el motor. Obviamente también son metálicos el motor y el tablero.
El resto del IA-100 es de materiales compuestos, y por eso pesa apenas 637 kg. sin combustible ni ocupantes. Cargado a full raya los 960 kg. Con un motor sin pretensiones, como el Lycoming chico, tiene 1 HP por cada 5,3 kg. de masa, y esto le permite despegar sin transpirar en 350 metros.
Rápidamente veremos carreras de despegue más cortas cuando se vaya llegando a vuelo acrobático. En el modelo B, con un Lycoming de 260 burros y esas alas de flujo laminar, casi libres de turbulencia, costará tenerlo pegado al piso.
De la resistencia de esas alas ya se habló, y al repasar las cifras todavía me asombro. Pero son las que corresponden a un avión acrobático.
¿Quién quiere una máquina de éstas? Por una vez, la Fuerza Aérea Argentina, pese a su herencia ideológica de “compre no nacional”. Hoy la opción es quedarse sin pilotos y desaparecer. Como dice el Martín Fierro: “No hay cosa como el peligro/pa’ refrescar a un mamao ”. Y también dice: «Hasta la hacienda baguala/cae al jagüel con la seca».
Por lo pronto, la decisión sobre el IA-100 la toma el ministro de Defensa. Agustín Rossi dijo que quiere entre 30 y 40 IA-100 para la Fuerza Aérea, y piensa en al menos 10 para el Comando de Aviación Naval. No se va a llegar a eso rápido: primero hay que homologar a normas FAR 23 el prototipo B del entrenador militar. Poniéndole toda la furia, a eso se podría llegar a comienzos de 2022.
Desde entonces, se fabricarían 2 aviones por mes. Si cree que es poco, los rivales como Cirrus, Diamond o Grob no superan los 30 aviones/año. Salvo para monstruos como Boeing, Airbus o Tupolev, con muchos procesos robotizados, es curioso hasta qué punto la construcción de aeronaves sigue siendo un asunto casi artesanal. Eso es lo que la vuelve una industria tan keynesiana, tan generadora de empleo calificado, tan potencialmente útil para darle unos paletazos de cardioversor al PBI.
¿Se puede ir por más con el IA-100? Sí, saliendo del país. Depende de participar en algunos pocos pero grandes festivales aéreos, preferiblemente con una escuadrilla en lugar de un mero “stand”, de no delirarse con el precio y de buscar representantes para desarrollar un servicio de posventa internacional honesto. Para ganar plata hay que gastar plata. Una marca se construye.
Si se toma la decisión de llevar el IA-100 afuera, rivales no le van a faltar, pero si el estado argentino lo entiende como un negocio, tampoco compradores. Mercado hay, y es (por definición de Adam Smith) ese sitio donde se dan y se reciben patadas. En 2019, AgendAR objetó la explicación de Antonio Beltramone para no construir el IA-100: demasiada competencia en ese segmento aeronáutico. Si hubiera dicho algo parecido en Fiat cuando la firma presentaba su 4×4 “Toro”, ¿cuánto habría durado?
Dicho de vuelta: el demostrador hoy de vuelta al ruedo no es el prototipo. Pero los productos finales van a ser muy parecidos, con más motor, una cabina unos centímetros más ancha y tren retráctil. Por ahora serían el modelo B para entrenamiento básico de cadetes aeronáuticos, y el C, con habitáculo ampliado a 4 personas.
Si vuelve a existir una política de fomento del pilotaje, el modelo C podría dar servicio a nuestros aeroclubes, donde la avioneta promedio tiene 50 años. Lo podrían también querer como “avión de enlace” (en jerga castrense) los gobiernos provinciales, las fuerzas de seguridad y las empresas privadas.
El tablero del IA-100, un “full glass cockpit” de Garmin, armado por Redimec.
La potencia informativa del Full Glass Cockpit que trae el demostrador es casi enloquecedora. El piloto puede volar bajo de noche, ya sea “mirando” el paisaje en infrarrojo a través de una cámara Garmin, o zigzagueando a través del relieve porque el avión tiene cada loma, árbol o edificio de la superficie terrestre almacenado en su memoria, y lo despliega. Es el modo en que navegaban –sin piloto- los misiles crucero del Tío Sam en los ’80. Hoy eso se ha vuelto tecnología civil, si uno tiene los morlacos que exige Garmin. No dudo de que parte de estos sensores, actuadores y pantallas se pueda hacer aquí.
Un modo muy directo de bajarle el precio a los modelos B y C es ofrecer menos aviónica. Me adelanto a su rechifla, lector: los pilotos mayores de 40 no soportan los comandos “touch” y menos aún que Garmin te los cambie de lugar desde Olathe, Kansas, y porque se le cantó a un programador, si le da por seguir la tradición de Microsoft o de Tesla Motors.
Sin llegar a los extremos de los ultralivianos, que vuelan sólo de día, con buena meteorología y apenas con 6 relojes analógicos, se puede simplificar mucho la oferta de sensores y/o comandos por pantalla. No hace falta un centenar, y menos camuflados en los nodos remotos de un un árbol de navegación indescifrable.
El aprendiz de piloto, incluso joven, agradece cierta simplicidad en la información: volar es una disciplina tetradimensional y minuciosa, en la que de pronto sucede mucho y a la vez, y el tiempo importa tanto como las distancias y las alturas. Y no hace falta una emergencia para ello: entrar en un aeropuerto con mucho tránsito tratando de acatar las órdenes del torrero, que suele hablar en monosílabos y con una dicción horrorosa, ya pone un poco los pelos de punta.
Los humanos no somos siquiera somos arbóreos y de las alturas, como nuestros primos, los chimpancés. Somos primates terrestres, nacidos en la chatura de la sabana africana. El vuelo sobrecarga fácilmente nuestros sentidos, entendimiento y capacidad de ejecución. Volar podrá ser una actividad bellísima, tal vez una de las experiencias cumbres de cualquier vida, pero de fácil no tiene nada. Incluso en los aeroclubes más silvestres, donde no hay torrero para ordenar la actividad y los pilotos de fin de semana concurren en bandada justamente por eso, es difícil encontrar “aeronabos” en gran cantidad. Y es que los muy malos pilotos, a diferencia de los muy malos automovilistas, no duran. Darwin y Newton lo garantizan.
¿Qué le falta imperdonablemente al IA-100? Un nombre. Para abrumar un poco a la FAdeA pero sobre todo para bancarla, porque la recontra-queremos, sería joya que los lectores le hagan propuestas a la fábrica. Queremos que los renacidos secundarios técnicos bauticen al IA-100.
¿Una cronología del futuro? En 2021, el “roll-out”: el prototipo B sale de un hangar, los flashes enceguecen, Rossi e Iriondo esconden bravamente un lagrimón, y los aerobobos nos babeamos.
En 2022 el avioncito se trata de ganar la homologación FAR 23 haciendo cosas escalofriantes en el cielo, lo que es una buena ocasión de subirlo a redes y mostrarlo “urbi et orbi”. En 2023 entra en producción. Si vuelve a ganar la gente que trajo a Terminator, La Diputada, El Lechero y El Profesional, lo único que podrá defender al IA-100 de tanta artillería antiaérea será el éxito comercial.
No sobra el tiempo.
Lo dicho: el aparato necesitará un despegue corto y una trepada rápida. Y FAdeA, cambiar su historia.
Y agarrate, Catalina.
Daniel E. Arias
Se reprogramó el lanzamiento del SAOCOM 1B para fines de agosto. Space X requirió tiempo adicional
Avanza en Diputados una reforma a la ley de quiebras para evitar un cierre masivo de empresas
El oficialismo de la Cámara de Diputados impulsará, con la venia del Ministerio de Justicia y el apoyo de la oposición, una reforma a la ley de concursos y quiebras para evitar el cierre definitivo a miles de empresas en riesgo.
Los legisladores deben actuar con celeridad porque mañana lunes 27 los juzgados del fuero comercial abren sus puertas, y se prevé una catarata de presentaciones por juicios, ejecuciones y demandas contra empresas que, por las consecuencias de la pandemia, no pueden afrontar sus deudas. El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, acordó con los referentes de la oposición a priorizar este tema en la agenda legislativa y a acordar un proyecto común. La ministra de Justicia, Marcela Losardo, remitió a Massa una propuesta de modificación de la ley de quiebras que, en líneas generales, apunta a que las personas humanas y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), cuenten con mayor oxígeno para negociar sus deudas con los acreedores y puedan mantenerse en actividad. La intención de Massa es conciliar la propuesta del Poder Ejecutivo con los proyectos de ley que, con el mismo objetivo, presentaron los diputados Cristian Ritondo (Pro), Graciela Camaño (Consenso Federal) y Carlos Selva (Frente de Todos). Desde el Ministerio de Justicia confirmaron que colaborarán con el debate con aportes propios. «La idea es que la ley surja del Congreso para que se le dé visibilidad y riqueza al debate». La propuesta del Poder Ejecutivo, que replica en algunos aspectos las iniciativas ya presentadas por Juntos por el Cambio y Consenso Federal, tiene dos pilares: por un lado, recomienda suspender por 90 días hábiles los pedidos y las declaraciones de quiebra, las ejecuciones de garantías y la liquidación de los bienes, al tiempo que propone prorrogar por 180 días el vencimiento del período de exclusividad que cuenta el deudor para formular propuestas de acuerdo preventivo con sus acreedores. El otro eje de la propuesta del Poder Ejecutivo promueve el Acuerdo Preventivo de Acreedores (APE), para que las MiPyME en situación de cesación de pagos, dificultades financieras o sobreendeudamiento puedan recurrir a un procedimiento extrajudicial que actúe como un régimen de protección frente a las medidas judiciales que les impidan llevar adelante su actividad, permitiéndoles negociar sus pasivos en un marco de tranquilidad con sus acreedores. El objetivo es que, con esta herramienta, los deudores puedan llegar a un acuerdo preventivo extrajudicial, más sencillo y menos oneroso que un proceso concursal judicial. El proyecto de Ritondo propone una figura similar: el Procedimiento de Reestructuración Empresaria Simplificada (PRES), una herramienta de reestructuración de deuda que llevaría unos 180 días, en lugar de los 9 a 12 meses que demanda un concurso preventivo o los años que insume un proceso de quiebra. as cámaras empresarias, los jueces comerciales y abogados especialistas en la materia imploran que el Congreso actúe cuanto antes. Tanto abogados como empresarios temen que se produzca una «Puerta 12» cuando este lunes se levante la feria judicial y los tribunales se vean colapsados ante una avalancha de cheques rechazados y de pedidos de convocatoria y de quiebra. «La situación es dramática: según nuestra encuesta, el 10% de las pymes está en una situación muy crítica. Esto involucra a 60.000 empresas de todos los rubros y afecta a un universo de entre 300.000 a 600.000 trabajadores», advierte Pedro Cascales, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). «Esta crisis es peor que la de 2001/2002», insistió. Los datos de la AFIP parecen darle la razón: en abril y mayo pasados (los primeros dos meses de cuarentena) 18.546 empresas dejaron de aportar a la Seguridad Social y se desprendieron de 284.821 empleados.Convocan a voluntarios, entre 18 y 85 años, para probar la vacuna del COVID-19. Ya hay 15 mil!
El primer ensayo clínico en nuestro país que probará una de las 4 vacunas más adelantadas para prevenir el coronavirus comenzará ahora en agosto. Los voluntarios se inscriben en una página web. Se trata del estudio de fase 3 de la vacuna del laboratorio estadounidense Pfizer y el alemán BioNTech, que en Argentina estará liderado por el infectólogo Fernando Polack. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, confirmó que «ya se anotaron más de 15.000 voluntarios».
Indicó en un reportaje radial «se va a sumar personal del Hospital Militar que hará el seguimiento». (El Dr. Polack ya había revelado, en esta nota que publicó AgendAR, que el estudio de prueba de la vacuna contra la Covid-19 comenzaría en agosto en el Hospital Militar de la ciudad de Buenos Aires). Rossi sostuvo que hay voluntarios en las Fuerzas Armadas, pero los voluntarios ya anotados superan la necesidad prevista. Esta vacuna ya tuvo buenos resultados en las primeras instancias de la investigación clínica. La fase 1 (donde se mide la seguridad) y fase 2 (donde se empieza a medir la eficacia) ya se están realizando en Estados Unidos y en Alemania, desde abril y mayo respectivamente. La fase 3 (confirmación de eficacia clínica, en una grupo humano mucho mayor) se hará en Estados Unidos, en Alemania, en Argentina. y probablemente en otros países, según anticipó Alejandro Cané, director de asuntos científicos de vacunas de Pfizer para Norteamérica. En Argentina se probará el 20% del material disponible para esa etapa del ensayo. Para eso se reclutarán voluntarios de entre 18 y 85 años. No pueden participar mujeres embarazadas o en período de lactancia. Quienes quieran sumarse a esta investigación, pueden expresar su voluntad en esta página web (verificada por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT). Esto fue necesario, porque para postularse al estudio hay que completar varios datos personales.
Desde la ANMAT aclararon que este organismo no participa en la convocatoria de voluntarios para los estudios clínicos ya que esto lo realizan los investigadores, en este caso la Fundación Infant, que lidera el doctor Polack. Lo mismo informaron desde la filial local de Pfizer.
Al ingresar a la página, lo primero con lo que se encuentra el interesado es una breve explicación sobre el estudio en la que se hace una aclaración importante: no todos los que finalmente sean seleccionados recibirán la vacuna.
«La mitad de los participantes en el estudio recibirá la vacuna en desarrollo y la mitad recibirá placebo –en forma de inyección de solución fisiológica. De esta manera se puede evaluar comparando los resultados en los dos grupos si la vacuna es eficaz para prevenir COVID-19. Esta división entre un grupo que recibirá el fármaco y otro que no (que se llama «grupo control») es el protocolo que se aplica en el estudio de todos los medicamentos.
El postulante tiene que completar un formulario, para que los investigadores puedan contactarse «y aclarar sus dudas».
Primero debe contestar tres preguntas: si tiene entre 18 y 85 años, si vive en CABA o a menos de 60 kilómetros de Capital y, si es mujer, si está embarazada o en período de lactancia.
Luego, si el postulante califica para el reclutamiento, tiene que informar su nombre, DNI, edad, dónde vive, y brindar también un e-mail, un celular y otro número de teléfono y un horario de contacto, además de responder a través de qué medio se enteró del proyecto. Finalmente, para completar el registro, tiene que validar la postulación a traves de un enlace que recibe por mensaje de texto en el celular que informó.
Desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) emitieron esta semana un comunicado brindando detalles de cómo es la participación en una investigación clínica, que siempre es voluntaria y gratuita. El voluntario debe brindar su consentimiento a través de un proceso que incluye recibir información detallada de todo lo relacionado con la investigación. En cualquier momento puede cambiar su deseo de participar, sin consecuencias, y debe recibir toda nueva información obtenida sobre el producto en investigación. En todo estudio existe además un comité de ética que tiene como objetivo proteger los derechos y seguridad de los participantes. 
