Provincia de Buenos Aires: la reglamentación de las actividades exceptuadas de la cuarentena

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El Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires editó un «Suplemento de Decretos», con la Reglamentación para el desarrollo de las actividades y servicios exceptuados de las medidas de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio. Para acceder a la totalidad de su contenido, cliquear aquí.

Recomendaciones de especialistas para desinfectar superficies y alimentos

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Uno de los desafíos que implicó la irrupción del coronavirus fue la necesidad de aprender e incorporar rápida y forzosamente nuevos hábitos para sobrellevar la vida cotidiana en la nueva contingencia. Desde los institutos del sistema del CONICET se esfuerzan también en aportar conocimiento y recomendaciones para una correcta adopción de medidas preventivas.
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Recientemente, desde el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC, CONICET-UNCOMA) se comenzó a elaborar una estrategia que denominan “pequeñas acciones individuales” que pueden implementarse en cada hogar para reducir el riesgo de contagio.
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Bajo el nombre de “coronatips”, los expertos del IPATEC en colaboración con colegas del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA) acaban de lanzar una serie de recomendaciones que apuntan a lograr “una alimentación sin riesgos”.
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Los consejos de los profesionales están destinados a concientizar a la sociedad acerca de las mejores alternativas para una correcta desinfección de elementos y superficies. Según explican, “el coronavirus está envuelto en una capa grasa que lo protege y ayuda a propagarse e invadir las células. Esa capa puede disolverse en 20 segundos utilizando agua y jabón, por eso es muy importante lavarse las manos frecuentemente. Tanto el jabón, como la lavandina y el alcohol afectan la estructura del virus logrando su desactivación”. El coronavirus puede ingresar a nuestro organismo vía las mucosas de la boca, nariz u ojos, y se transmite de persona a persona a través de pequeñísimas gotas de saliva que son expulsadas al hablar, toser o estornudar, pero también mediante las manos tras el contacto con objetos o superficies contaminadas por estas secreciones respiratorias. Precisamente, para la correcta desinfección de esos objetos o superficies, los expertos del IPATEC y el CIDCA sugieren la preparación de distintas soluciones de alcohol o lavandina. El primer paso que mencionan es limpiar los objetos o superficies  antes de desinfectarlas porque la suciedad disminuye el efecto de esta acción. Luego, si no se cuenta con elementos de medición exacta, se puede recurrir a estos métodos: Para preparar la solución de alcohol *Dividir un envase recto traslúcido en tres partes. Llenar dos de ellas con alcohol al 96 por ciento, y la restante con agua. Luego derivar la mezcla a un pulverizador. Para preparar la solución de lavandina *Corroborar con la información presente en el envase de qué lavandina se trata. Puede ser de 25 g/L (2%) o de 55 g/L  (1%). *Si es de 25 g/L, poner dos cucharadas soperas de lavandina (20 ml.) en 1 litro de agua, o bien 40 gotas de lavandina en 100 ml. de agua. *Si es de 55 g/L, una cucharada sopera (10 ml.) en 1 litro de agua, o bien 20 gotas de lavandina en 100 ml. de agua. Para la limpieza de superficies porosas o pisos de madera, los expertos recomiendan mezclar una parte de lavandina y 9 de agua (por ejemplo, 1 y 9 vasos) para el caso de utilizar lavandina de 55 g/L, o dos partes de lavandina y 8 de agua si se trata de lavandina de 25 g/L. Según explican, para la desinfección de las cocinas es mejor utilizar lavandina ya que el alcohol es inflamable. Preferentemente a éste último se lo debe utilizar en otros espacios comunes, o al salir al exterior de los hogares donde no tenemos a mano agua y jabón. Al llegar a casa Luego de realizar las compras, lo ideal al volver al hogar es lavarse las manos durante 20 segundos con agua y jabón; apoyar los alimentos sobre superficies limpias y desinfectadas; lavar las bolsas que sean reciclables –en lavarropas o baldes con jabón en polvo o blanco– y limpiar y desinfectar las superficies donde fueron apoyadas. “Si bien no hay evidencia de que el virus se transmita a través de la comida o sus envases, las superficies de éstos podrían estar contaminadas, por lo que se recomienda lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos y desinfectar esas superficies con las soluciones de alcohol o lavandina”. Para el caso de las frutas, aconsejan lavarlas con agua potable. El tiempo de supervivencia del virus varía según el material: en cobre (por ejemplo, en monedas) se mantiene durante 4 horas; en guantes u otros elementos de látex, 8 horas; en cartón o papel, un día; en acero inoxidable (ollas, canillas) y plástico (celulares, teclados, bolsas), 3 días. “Por eso es importante desinfectar estos elementos y lavarse las manos luego de manipularlos”, explican.

El Secretario de Energía de la Nación da buenas noticias al sector nuclear

El Secretario Lanziani afirmó «Estamos convencidos que tenemos que poner el énfasis en nuestro Plan Nuclear, en seguir diversificando nuestra matriz energética razonablemente y en tener a la generación nuclear como reserva de potencia y energía. Este sector es fundamental y vital para los intereses del país.«

Volvió la langosta a la Argentina

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En estos días mediáticamente dominados por la plaga del Covid-19, un titular de páginas internas es africano, y una nota el pie, Argentina. El titular es común: volvió la langosta. Pero aquí hay con qué echarla. Aférrese a ese dato, aquí hay con qué, antes de seguir leyendo. Por ahora, lo de los africanos es peor: el fin de año un par de huracanes en el Golfo Pérsico creó condiciones extraordinarias para el nacimiento de langostas Schistocerca gregaria, y continúan: arena mojada que evita que los huevos enterrados a 3 o 4 cm. mueran cocinados por el sol, vegetación intempestiva en el desierto arábigo para que las ninfas crezcan. Conclusión, hoy pululan por África Oriental apabullantes mangas de langostas adultas migratorias, ya se comieron las cosechas de subsistencia de 20 millones de habitantes del continente negro, las de 15 millones de yemeníes en la margen asiática del Golfo Pérsico, y van por más. En países de cierta coherencia interna, como Kenia, hay organismos estatales que tratan de contener el problema con pesticidas y aeroaplicación, pero poca plata para atajar dada la escala del fenómeno. Y es que enfrentan enjambres de hasta 40.000 millones (sic) de individuos, que liman al ras los bosques, pastizales y granjas donde se posan. 1 km2 de manga aterrizada al atardecer tiene 80.000 individuos, cada uno capaz de comer su peso corporal en 24 horas. Antes del amanecer, habrán devorado la comida de 35.000 personas, incluida la de su ganado. Todo lo verde perece. En otros países más destripados por guerras, como Yemen, Eritrea, Somalia y Sudán del Sur no hay estado, plata, tecnología o recursos humanos para combatir esta peste bíblica. Llovido sobre mojado, en todos ellos el Covid-19 acaba de congelar todo esfuerzo social o ayuda internacional de la FAO y otras agencias, que por ahora lograron fumigar apenas 240.000 hectáreas en los 10 estados más afectados, a un costo de U$ 153,2 millones para las Naciones Unidas. Los fríos números: el paso de una primera manga deja huevos en el suelo como para que la siga un segundo rebrote. Si la temperatura y humedad ayudan, éste puede ser 20 veces más masivo, y cuando las lluvias dan para un tercer brote anual, será 20 veces peor que el segundo y 4000 veces peor que el primero. Con la langosta es como con el Covid-19: si no aplastás la curva de entrada se dispara exponencial y perdés el control. Sobre África se viene otra catástrofe humanitaria feroz. Pero no se olvide: aquí, ahora, hay con qué. África tuvo su anteúltima y alucinante invasión de langostas en los 15 años entre 1947 y 1963, cuando los nacientes estados independientes postcoloniales y no poco DDT –aquella novedad química, entonces eficaz- atinaron a erradicarla. Entre 1986 y 1989 la langosta volvió a África y hubo que arrancarla esta vez de 40 países. La FAO (Food and Agriculture Organization, la agencia de ayuda agropecuaria de las Naciones Unidas) puso plata y algunos pesticidas mejores. Pero haciéndola corta, no fue fácil. No obstante que hoy llueva en el desierto arábigo, uno de los más secos de la Tierra, que sus estériles caravanas de dunas ahora sean un criadero de nuevos enjambres, ésa es otra sorpresa salida de la caja de Pandora del recalentamiento global. Que nos acaba de incluir, y con el mismo problema, a los argentinos. ¿Cómo andamos por casa? No se deje engañar por el tamaño: la impresionante tucura del quebracho, a la derecha, es mala pero casi amiga, en comparación. La especie realmente jodida aquí es el acridio de la izquierda, de la mitad de tamaño pero de dispersión sudamericana: se llama Schistocerca cancellata. Según registros coloniales porteños, nos viene afligiendo desde 1538, cuando liquidó los plantíos de mandioca de la barrosa aldea de Santa María del Buen Ayre. Obviamente la cancellata tenía antecedentes, pero los querandíes –de quienes los españoles habían aprendido a cultivar mandioca- no dejaron quejas por escrito. Mismo género que la especie africana, tamaño similar, las mismas manchas negras pero sobre fondo verde ceniza, nada de ese amarillo Kodak de la del desierto arábigo, aunque las mismas costumbres devastadoras. A diferencia de las tucuras, que tienen miles de especies y saltan pero no vuelan gran cosa, las langostas verdaderas son apenas 25 especies en el mundo. Todas comparten una capacidad inverosímil de transformación física para evitar la competencia intraespecífica, es decir contra su propia especie. Si las ninfas nacen a baja densidad, todo bien: los adultos serán grillos voraces pero chicos, no muy distintos de las tucuras, sin vuelo o con muy poco, de vida solitaria y relativamente sedentaria. Pero no dejan de ser un problema local. En cambio si “las saltonas” (como llamamos aquí a las ninfas) nacen amuchadas, el adulto encara lo que el acridiólogo soviético Boris Petrovich Uvarov llamó una transformación “de fase”, y que supone cambios estructurales y metabólicos propios del Increíble Hulk. Apretujadas a alta densidad, las adultas intercambian feromonas que aumentan su tamaño, potencian su musculatura, refuerzan sus alas, agravan su hambre, cambian su coloración y enloquecen su conducta. La fase “on steroids” parece directamente otra especie. Y enjambra de a millones y puede volar a una máxima de 4 km/hora, pero desplazándose hasta 150 km por día, si el viento ayuda, en mangas a veces astronómicas. En la llanura chacopampeana se han visto nubarrones de langosta de hasta 100 km. de largo y 10 de frente. Como sea, ya no son un problema local. La cancellata en Argentina era un recuerdo de tatarabuelos. Nuestro programa científico más viejo fue la Comisión Nacional de Extinción de la Langosta (CNEL), data de 1891, y hoy tras muchos cambios de nombres y de métodos está incorporada al SENASA (Servicio Nacional de Sanidad Animal). En sus primeras décadas, la CNEL no daba pie con bola: trataba de salvar objetivos reducidos (árboles frutales) envolviéndolos en telas, pero andá a hacer eso con una pastura, un verdeo, un trigal. No es que no se haya tratado, pero la langosta se lastraba la tela, como aperitivo, y luego le entraba a los platos fuertes, los cultivos. Entre 1931 y 1932, como para perfeccionar las desdichas de la crisis del ´29 y la suspensión de compras de trigo y carne por Inglaterra, tuvimos 152 millones de hectáreas cubiertas de langosta, que es más de la mitad del país (278 millones). Y ojo, tenemos el 8vo país de la Tierra, por superficie. Más de la mitad bajo langostas, da frío pensarlo. Las avionetas IA-46 Ranquel con las que se encaró la lucha contra la langosta en los ’50. Pero hubo con qué. A partir de los ’50,  años de industrialización, tuvimos la originalidad regional de poder atacar la langosta con avionetas IA 46 Ranquel diseñadas y construidas en cantidad por la Fábrica Militar de Aviones. También teníamos DDT, un órganoclorado hoy de mala fama por su altísimo poder residual y su ineficacia (actual, los bichos mutaron y lo toleran), pero entonces un arma de triunfo. Lo hacía Atanor, en aquellos años una empresa química argentina. Hasta 1954 la estrategia era reactiva: recibir informes telefónicos o telegráficos sobre dónde se habían posado las mangas al atardecer, y salir a rociarlas. Volar bajo y despacio sobre monte es peligroso de suyo, pero con luz rasante, mucho peor: más de un aeroaplicador se puso el avión de gorra. Sin embargo, se lograban mortandades de hasta el 90%. Y aún así el problema era demasiado grande y diseminado como para ser controlable. Con el mayor conocimiento de la biología de los acridios llegó mayor éxito, de la mano de  estrategias “de ajedrez”, jugando en profundidad: rociar, por ejemplo, preferentemente las zonas de nacimiento de saltonas para ralear la población e impedir el enjambramiento. Y así, tras 73 años de lucha durísima por parte del estado nacional, la langosta fue retrocediendo hasta desaparecer de Argentina en 1964. Y en 2015 ya la habíamos olvidado. Pero aquel año, a caballo del recalentamiento global y estos nuevos inviernos cortos y sin grandes heladas que empezaron en los ‘70, se inició un retorno desde Paraguay y Bolivia. Con el cambio de gobierno nacional, esto coindició con recortes de presupuesto, tercerizaciones y despidos en el SENASA, en el INTA y en el Ministerio de Agroindustria en 2018, así como la desaparición del Ministerio de Ciencia. Con tanto a su favor, la langosta volvió a asentar sus reales (y sus huevos) en 8 provincias. ¿Y el estado nacional, qué? Agroindustria impartió guías para que (sic) cada afectado estuviera obligado a controlar su propia infestación. Es uno de los hitos por los que será recordado el ex ministro Luis Miguel Echevehere. En 2017, ante la pérdida de control sobre la langosta, el SENASA habilitó una cantidad de órganofosforados para esta lucha. Son muy neurotóxicos, se deben usar con precauciones y se llevan puestas a las abejas y otros polinizadores. Pero tienen menor poder residual que los órganoclorados: se degradan antes y se acumulan menos en las cadenas alimenticias. Podés alarmarte con la lista, pero la visión (infernal) de una manga en acción te cura enseguida de pruritos ecologistas. Ahora que en Argentina vuelve a tener Ministerio la Ciencia, el CONICET y el INTA podrán quizás forjar herramientas nuevas, muy experimentales, de control biológico: hay hongos del suelo, como los microsporidios, que atacan naturalmente las puestas de huevos. ¿Son cultivables, sirve rociarlos, qué “efectos colaterales” pueden tener sobre el agrosistema y la gente? Hay otros hongos, como el Metarhizium nosema, que podrían colonizar y comerse vivas a las saltonas, y ralearlas al punto de que no lleguen a esa transformación de fase que las hace enjambrar. ¿Se puede sacar esta idea del limbo y volverla tecnología real, y de paso, patentarla? Todo esto merece programas que unan las reparticiones científicas del estado entre sí, y todas con la industria privada; los productores agropecuarios y las firmas argentinas de biociencias. Como me dijo hace dos años el veterinario Carlos van Gelderen, de la Sociedad Rural Argentina, integrante entonces del directorio del CONICET: “Esta institución es una caja de herramientas donde hay de todo y para casi todo”. Pero ahora, habemus Ministerium. “En plan habemus”, habemus hasta un satélite: el SAOCOM 1A (el 1B está en plataforma de lanzamiento). El radar en banda L de este aparato “lee” el agua bajo la tierra desde su órbita de 600 km. de altura, y puede detectar los cambios de humedad del suelo que crean “zona liberada” para la fructificación de huevos de acridio, sean tucura o langosta. Esto permitiría generar mapas de riesgo y actuar en forma preventiva. La especialización de los SAOCOM, aparatos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) es justamente la prevención y control de desastres. Los radares espaciales en banda L son aparatos tan infernalmente complejos y caros que únicamente Japón tiene un fierro similar, el Alos Daichii 2, y es uno solo. Nosotros, en cuanto se termine la cuarentena en la base Vandenberg de California y la empresa Space X lance nuestro SAOCOM 1B, tendremos dos. ¿Ve esa antena del tamaño de un frontón de squash? Pesa 1,5 toneladas, la mitad del satélite. Y no quiera ver lo que costó ponerla en órbita. O revisar su consumo eléctrico. La antena de radar de apertura sintética en banda L del SAOCOM 1A. Curiosamente, la humedad que permite nacimientos multitudinarios de saltonas en el desierto arábigo, en nuestra Patagonia funciona al revés: cuando la tierra se seca, mueren los hongos y bacterias que infectan las puestas de la tucura sapo o Bufonacris claraziana, el gran villano regional, bicho sin vuelo pero tan voraz que cuando logró liquidar la avara materia verde de la estepa, se vuelve caníbal. Estos satélites pueden darnos alertas tempranas, a nosotros y al mundo. Eso se cobra, aunque a los africanos jamás seríamos tan turros como para cobrarles. Ni tan estúpidos. El prestigio paga de otros modos, pero paga siempre. Con mucha menos tecnología pero no menos ingenio, el Pastoreo Racional Voisin (PRV), una idea francesa que se está implementando en diversos campos de cría extensiva de la llanura chacopampeana, tiene su propio escudo antilangosta. En Campos Lagazu, Huanguelén, Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, María Paz Manrique y Alejandro Raia, un matrimonio de veterinarios de la UBA con cabeza científica, implementaron “el Ekobondi”. Gallinas desinsectando y fertilizando una pastura ya comida por las vacas. Al fondo, el Ekobondi, gallinero motorizado que va de cuadro en cuadro. Olvidate de la tucura. Es un viejo colectivo transformado en gallinero móvil, con unas 400 gallinas ponedoras. Está en “La Celia”, un campo de 1200 hectáreas de explotación mixta agropecuaria perteneciente a la empresa. Cuando los alrededor de 800 vacunos terminan de pastorear un cuadro y se los mueve al siguiente, el Ekobondi se desplaza hasta el cuadro que quedó vacante, y éste se cierra enteramente con red para que no se escapen las gallinas y para que no entren zorros o comadrejas. En el pasto cortado al ras por las vacas, la vista aguda de las gallinas no perdona ni a un insecto: tucuras y otros bichos se transforman en alimento balanceado, y luego, dado que las gallinas defecan, pasan de trabajar de insecticidas autoalimentados, a fertilizadores con patas. “Autoalimentados” significa que con la proteína vegetal de las pasturas consociadas de gramíneas y leguminosas, amén de la animal de los insectos, las gallinas no necesitan alimento balanceado industrial alguno. Se les suministra un plus de proteína (núcleo proteicos) y conchilla molida como materiales para una buena producción de huevos. ¿Antiparasitarios? Olvídate, cariño. Los coccidios, parásitos intestinales que son la gran peste de los gallineros, tienen ciclo de 7 días, pero a los 2 o 3 días de “engallinado” un cuadro, el Ekobondi se muda al siguiente, y al coccidio se le dice lo mismo que al vendedor de agroquímicos: “Seguí participando”. ¿Hay que reunir las aves para subirlas al Ekobondi? No. Lo hacen solas disciplinadamente al caer el sol, y se acomodan sin alharaca para pasar la noche. Está en su genética y su etología. Son gallinas. Desde que se usa el Ekobondi (dentro de una estrategia de manejo mucho más compleja), el consumo de insecticidas y de fertilizantes químicos de “Campos Lagazu” está desapareciendo. Los Raia Manrique no sólo ahorran insumos dolarizados, sino que ahora, además de cosechas industriales y ganado en pie, también venden huevos. Pero cantidades de huevos, y próximamente parripollos criados a campo y libres de antibióticos, mucho mejores que los de granja. Y la oferta recién empieza: como ya no usan insecticidas, en “La Celia” tienen panales bastante prósperos, y dentro de poco podría haber miel de calidad orgánica, si se logra que los vecinos adopten el PRV. No va a ser fácil. Los Raia Manrique son gente científica y empresarial, no hippies ni predicadores, pero en la transformación tecnológica de su ecorregión (el ecotono entre la Pampa Húmeda y la Pampa Seca), tienen el tiempo y los números a su favor. Su trabajo devuelve nitrógeno y fósforo al suelo, protege de tucuras sus campos y también los de los vecinos, que no se enteran mucho de este beneficio y se obstinan en técnicas de manejo más ortodoxas. Les salen caras. Por apegarse al viejo manual, pierden capa fértil, dependen linealmente del mercado chino, desaprovechan el interno, tienen menos productos y gastan mucho más. Con un manejo científico de sus agroecosistemas, la Argentina puede volver a derrotar a las langostas. Se necesitan cerebros… pero hay huevos.

Daniel E. Arias

Carla Vizzotti: «Todo el tiempo analizamos si hay que testear más»

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Reproducimos este importante, y muy actual, reportaje de Nora Bär:
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«Como un match de ajedrez. Si tuviera que ilustrarlo, así describiría Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud y mano derecha del ministro Ginés González García , la confrontación con el nuevo coronavirus surgido en Wuhan a fines de 2019: «Uno tiene que anticipar cuál será el próximo movimiento de la pandemia», afirma, ya al fin de otra larga jornada en la oficina que ocupa en el edificio de la Avenida 9 de Julio.
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Cercana a González García desde que nació (su padre, también médico, fue compañero del titular de la cartera sanitaria, mientras ambos cursaban la carrera en la Universidad de Córdoba), a los 47 años, la infectóloga y sanitarista enfrenta la tarea más exigente de su vida. «Hay verdades que eran absolutas hace tres meses que ya no lo son -explica-. Los médicos e investigadores están trabajando para generar datos y nosotros vamos tomando decisiones en tiempo real. Hay preguntas que todavía no tienen respuesta y tomar decisiones de vigilancia y aislamiento en función de evidencias preliminares es complicado», agrega.
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-¿Considera que la decisión se tomó a tiempo o se demoraron demasiado en cerrar las fronteras?
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-Los virus y las bacterias no son pasivos. Este, en particular, es muy «inteligente», porque no mata al huésped, deja vivo al 80% de sus anfitriones para poder seguir transmitiéndose. Los virus, además, se incuban. Independientemente de la eficiencia del control en Ezeiza, una persona puede no tener ninguna manifestación y solo 14 días después empezar a presentar síntomas. Cerrar un país no es sencillo y la Argentina tomó decisiones en forma muy oportuna. Pensar que un país como el nuestro, que tiene más de 30 aeropuertos e innumerables puntos de entrada terrestre, puede impedir que ingrese un virus es un error de concepto. Italia, antes de tener el problema que tuvo, controló a 2.000.000 de personas. En cambio, hasta ahora con las medidas que la Argentina viene implementando se lograron mejores resultados. De todas maneras, en el contexto de una pandemia, se tomó la decisión de cerrar las fronteras y minimizar el ingreso. Eso no puede hacerse en cualquier momento. Exige un delicado equilibrio en función del aumento de casos en el mundo. Cerrar las fronteras con un brote en una provincia de China parece un poco exagerado.
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-¿Son suficientes la cantidad de tests que se hacen? Hay especialistas que están pidiendo que se hagan más.
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-Nunca nadie en el Ministerio de Salud dijo que no era importante testear. Lo que es una discusión que no lleva a ningún lado es si se testea mucho o poco si no se analiza el resultado epidemiológico. Nosotros lo analizamos todo el tiempo. Y lo consultamos con países que testearon mucho, como Corea, Italia y España, y con otros que testearon poco para ver cuál fue la lógica. Hay conceptos que es necesario aclarar: «testeo masivo» no significa analizar a los 44 millones de habitantes. Corea lo que hizo fue una estrategia muy amplia en un lugar, no en todo el país. Tiene 55 millones de habitantes y testeó a alrededor de 500.000 personas. La estrategia de «testeo amplificado o extendido» tiene la lógica de la definición de caso. Las personas que cumplen con la definición de caso se testean para confirmar o descartar el diagnóstico. Porque el objetivo del testeo es tomar una conducta: en este caso, aislar a las personas que son positivas, e investigar y aislar a sus contacto estrechos. Testear por testear solamente, si no se acompaña de las medidas de salud pública, como el aislamiento social preventivo y obligatorio, no tiene sentido. Hay países que testearon muchísimo y están con su sistema de salud desbordado. Por ejemplo, Italia, España, el Reino Unido y Estados Unidos. Testear a muchas personas por millón de habitantes no se traduce directamente en un buen resultado sanitario.
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-¿No se les «escapan» casos?
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-En este momento, la Argentina tiene una definición de caso que está consensuada con los expertos y con las jurisdicciones, y que tiene una sensibilidad y especificidad apropiadas. Si nosotros testeáramos más, podríamos seguramente tener un número mayor de casos con menos síntomas, pero el dato duro que hay que analizar (además de los tests) es el número de muertes y de personas internadas en terapia intensiva, y la saturación del sistema de salud. Todo esto muestra que en este momento la cantidad de testeo es eficiente. No tenemos indicios de que estamos perdiéndonos casos. Dentro de la definición de casos incluimos la muerte por infección respiratoria aguda grave sin causa aparente. Ese caso se testea para el coronavirus y hasta ahora el porcentaje no es alto. Si esos otros indicadores estuvieran altos, si hubiera muchos muertos, muchos casos en terapia intensiva o un porcentaje de positividad muy alto, nos indicarían que estamos testeando poco. Lo que recomienda la OMS es que haya un positivo por cada 10 testeados, y en promedio la Argentina tiene el 11 al 12% de los que son casos nuevos (porque se hacen tests a personas que están en seguimiento). Y en los últimos días es de menos del 10%. Hay países que tienen menos del 10% de positividad y eso indica que su testeo es muy amplio. Cada cual puede tomar la decisión que quiera con respecto al número de determinaciones de laboratorio. Estamos dando respuesta a la demanda de los casos que se van notificando y lo que sí es muy importante es cómo vamos a poder responder a medida que se vaya administrando este aislamiento social preventivo obligatorio, porque se sabe que cuando vayan aumentando las excepciones, también crecerá la circulación de personas y eso puede hacer que aumente la circulación del virus. Ahí es donde el testeo va a tener un rol más importante todavía, porque tendremos que identificar precozmente a las personas que cumplan la definición de caso, diagnosticarlas, y rápidamente aislarlas, así como a sus contactos. Esa es la lección aprendida que nos transmitieron todos los países que ya transitaron por esta situación y con los que mantenemos teleconferencias constantemente.
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¬Muchos de los que piden más testeo argumentan que hay que detectar a los asintomáticos, porque pueden ser vectores de la enfermedad. ¿Transmiten el virus igual que los sintomáticos o menos?
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-Con respecto a eso hay más incertidumbre que certezas. Lo que nosotros compartimos con España e Italia es que si nos focalizamos en los asintomáticos, nos vamos a perder lo más importante, que son los sintomáticos. Lo que se ve es que la tasa de transmisión de los sintomáticos es mucho más alta que la de los asintomáticos. Se sabe lo que más riesgo genera de transmisión de la infección es que una persona que tenga síntomas no se quede en su casa y entre en contacto con otros. Se estima que el rol que pueden tener los asintomáticos (hay que diferenciar si son propiamente asintomáticos o tienen pocos síntomas, o se testean precozmente y los van a presentar después) es menor. De hecho, el mejor momento para tomar la muestra es el tercer día, porque antes, si da negativo, hay que repetirla. Hay situaciones más particulares, que son noticia, pero no son la regla ni lo habitual. Para hacer una recomendación de salud pública, uno tiene que captar a la mayoría de las personas. Esas son las acciones que van a impactar positivamente. Siempre hay excepciones a la regla y puede haber algunos que escapen a esa mayoría, pero eso no implica que fracase una estrategia de salud pública. Sucede en todas las enfermedades y en todos los ámbitos de la medicina. Si nos focalizamos en el detalle, nos vamos a perder lo importante: como país, el desafío que tenemos es no perdernos a ninguna persona que cumpla con la definición de caso, testearla y aislarla. Puede suceder que decidamos adoptar una definición de caso sospechoso más amplia, pero no podemos perder de vista la importancia de aislar a los sintomáticos.
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-Se anunció que en los próximos días van a llegar miles de tests. ¿Cómo van a usarlos?
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-La Argentina está recibiendo esta semana 37.000 tests, la próxima 20.000 más, estamos recibiendo también de China más de 200.000, todos de PCR en tiempo real. La semana del 20 de abril están llegando 170.000 tests serológicos. En cualquier enfermedad, cuando hay un brote, la vigilancia exige una definición de caso lo más sensible y específica posible. Y a medida que van aumentando los casos dejás de confirmar el diagnóstico y lo vigilás en uno cada 10 pacientes o en los más graves para ver qué serotipo circula, si mutó el virus, si es sensible a los fármacos que estás utilizando, si está contenido en la vacuna. La vigilancia va variando. Para la pandemia de influenza en la Argentina se realizaron en total 50.000 pruebas. En un momento se deja de testear o se testea a los graves, que es lo que está pasando en Estados Unidos, Brasil, España e Italia. Lo que se aprendió en este tiempo es la importancia de identificar a las personas y aislarlas porque no hay un tratamiento, no hay una vacuna. Ese es el motivo por el cual se hace un esfuerzo grande para sostener el testeo más allá de la vigilancia epidemiológica habitual. Lo que también se sabe es que el único método útil para poder hacer diagnóstico y monitoreo es la PCR, en tiempo real o con un test rápido. Después, hay otro tipo de testeo, que es el serológico, que busca anticuerpos. Este no tiene utilidad en el manejo de casos porque te da positivo o negativo recién a partir del quinto o séptimo día. Si te da positivo, sabés que esa persona tuvo contacto con el virus, pero no sabés si fue hace cinco días o hace seis meses. Los testeos serológicos tienen utilidad en investigación o para ver si una persona puede ser donante de plasma. No es para manejo de un caso ni de un brote. Los tests que están ingresando van a ser utilizados para un monitoreo muy eficiente de la administración del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Nosotros tenemos una situación diferente de otros países del hemisferio Sur. Estamos planificando la administración del aislamiento en vísperas de ingresar al invierno, cuando circulan los otros virus respiratorios. Nuestro sistema de salud es diferente y nuestra cultura, también. El hemisferio Sur tiene que hacer su propio camino.
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-¿Puede haber coinfección, por ejemplo, del virus de la gripe y el coronavirus?
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-Sí.
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-¿Cómo visualizan la salida del aislamiento?
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-Pensamos que se irán generando excepciones en forma escalonada y que tendremos que monitorearlas para definir si podemos avanzar un paso más, o hay que parar y retroceder. Tiene que ser de a poco, diferenciada y con cambios que se van a sostener en el tiempo. Si pensamos que el 27 de abril vamos a ir a un recital o a un partido de fútbol, o a un asado, va a ser un problema. El desafío es que cada uno entienda que su rol es clave.
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-¿Van a promover el trabajo a distancia?
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¬Hay que ir viendo de a poco. Una empresa o un comercio que tiene que reiniciar una actividad no tiene que pensar que va a empezar en el punto donde lo dejó. Tiene que ver si puede hacerlo en un horario más largo, si puede dividir a su personal en dos turnos, que haya facilidades para lavarse las manos, asegurar la limpieza de las superficies, aislar los ambientes, que la capacidad de los locales esté siempre al 50% y que además haya distanciamiento social. Cada persona que salga tiene que controlar si lleva su cubreboca, cómo va a toser o estornudar con el pliegue del codo. Lo que hagamos cada uno de nosotros determinará si podemos avanzar.
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-¿Eso empezará a modificarse a partir del 26 de este mes o se prolongará más?
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-Vamos a ir de a poco. Otro dato que hay que tener en cuenta es el escenario epidemiológico diferente en las distintas jurisdicciones. No va a ser lo mismo en áreas urbanas donde hay más casos y más densidad poblacional, que en una ciudad de 10.000 habitantes y ningún caso, donde el transporte público tiene otro rol, el distanciamiento social es diferente. Desde el 26 se van a empezar a analizar estas situaciones y se van a ir monitoreando hasta ver si se puede progresar.
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-¿Durante cuánto tiempo sigue contagiando una persona que tuvo Covid-19? ¿Existen lo que se dio en llamar «superpropagadores»?
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-En estos temas hay más preguntas que respuestas. Hay análisis epidemiológicos y observacionales pequeños, es difícil sacar conclusiones en este momento.
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-¿Puede haber reinfección?
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-Es otra pregunta todavía difícil de responder. Es muy pronto para saber si la inmunidad es de por vida, si es parcial, si una reinfección es más leve para el paciente, pero puede transmitir el virus. Algunos países de Europa están dando certificados de inmunidad a las personas que tuvieron coronavirus para que puedan circular sin tanta precaución como parte de la flexibilización del aislamiento.
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-Tedros Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo que el nuevo coronavirus es diez veces más letal que la gripe. ¿Coincide?
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-La mortalidad anual por enfermedades respiratorias es muy importante. El año pasado en la Argentina murieron 31.000 personas por esa causa. ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos hecho todo esto? Lo que estamos viendo en Italia, en España, en los Estados Unidos es mucho peor. No es una posibilidad, está ocurriendo.
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-¿Siguen esperando el pico para mayo?
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-A medida que vayamos logrando aplanar la curva y administrando los nuevos casos, el pico se va atrasando. Y si seguimos atrasándolo, mejor, porque le da más tiempo al sistema de salud para prepararse.
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-¿Pero de todas maneras estiman que el máximo diario superará lo que estamos viendo ahora?
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-Uno espera que con el invierno, con el frío, con el resto de los virus respiratorios y el aumento de la circulación progresiva, habrá un crecimiento de casos. El desafío es que no se dispare.
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-El brote se dio a conocer casi al mismo tiempo en que asumió la nueva gestión. ¿Con qué planes llegaban al Ministerio?
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-Teníamos ideas para realizar a corto, mediano y largo plazo. Desde el punto de vista sanitario, nos preocupaba la amenaza del dengue y el sarampión. También, recuperar el rol rector del Ministerio de Salud en el Estado, la atención primaria, el Plan Remediar, que en las primeras dos reuniones del Consejo Federal de Salud fueron ejes fundamentales. En la tercera reunión, ya predominó el nuevo virus con el desafío económico, sanitario y social que implica. Una situación inédita en el mundo que nos pone a prueba en todos los aspectos: psicológico, moral, familiar, de amistades, de incertidumbre, de temores… Es algo que nadie pensó que íbamos a vivir. Cuando uno lo compara con la pandemia de 2009, que también exigió acciones extraordinarias, de ninguna manera fue como esto. Que países enteros se detengan y se aíslen es histórico y una situación a la que todos tenemos que adaptarnos: el equipo de salud, la sociedad, los medios de comunicación…»

Según los geólogos, la semi cuarentena global se nota en los sismógrafos: la Tierra vibra un poco menos

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El virus SARS-CoV-2, más conocido como coronavirus, hace temblar a la humanidad, pero menos al planeta. Calles desiertas o con pocos transeúntes, negocios con persianas bajas, autos parados desde hace semanas, son algunas de las postales del mundo hoy. Las medidas de aislamiento tomadas para mitigar los efectos de la pandemia paralizó gran parte del quehacer habitual y sus consecuencias ya comienzan a ser medidas por los sismógrafos.
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Recientemente, geólogos y sismólogos han empezado a dar cuenta de la disminución del “ruido sísmico ambiental”, generado en parte por los humanos a bordo de ómnibus, trenes, subtes o en su deambular diario. En otras palabras, se trata de las vibraciones que nuestras actividades causan en la corteza terrestre superficial.
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«Las estaciones sísmicas muestran que la gente de verdad está en casa y está haciendo vibrar menos la Tierra», dice Thomas Lecocq, sismólogo del Observatorio Real de Bélgica. Lecocq comenzó a notar, en sus instrumentos instalados en Bruselas, una disminución de un tercio en las vibraciones que habitualmente estaba acostumbrado a observar, situación de la que luego se hicieron eco en otros sitios del mundo.
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En la Argentina, el doctor en geología Víctor Ramos, indica: “Lo que está llamando la atención en Bélgica o México es la falta de ruido sísmico ambiental, generado por la merma de tránsito, o de ruido en la calle. Esta es una parte sonora muy importante que produce también pequeños tremores sísmicos”. El efecto que normalmente generan el ruido y la vibración deja señales en los aparatos de medición; también su ausencia.
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¿Ruido, qué ruido?
Antes de avanzar en el fenómeno que acarrea como coletazo la pandemia, conviene comprender mejor de qué se trata el ruido sísmico ambiental. “Es todo lo que produce técnicamente pequeños microsismos: cosas tan pequeñas como el paso del ómnibus por un pequeño bache en la calle, automáticamente producen un microsismo. Y eso está perfectamente detectado por el sismógrafo”, detalla Ramos, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
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En sus clases, este investigador del CONICET y miembro honorario de la Sociedad Americana de Geología, suele relatar la historia del famoso geofísico cordobés Carlos Pagola, quien había instalado un par de sismógrafos en su casa y podía detectar perfectamente a qué hora los ómnibus circulaban por la puerta. Es más, le ofreció a la compañía de autotransporte indicarle la frecuencia del servicio “porque enfrente de mi casa hay un bache y cada vez que pasan los colectivos producen un pequeño sismo. Entonces -apuntó-, le puedo decir con precisión de milisegundos esos datos”.
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Este traqueteo humano y motorizado, con su zumbido retumbante del ir y venir, hoy es casi un recuerdo en gran parte del planeta, y abre un mayor silencio o quietud que permite a los dispositivos sísmicos detectar microsismos con una señal más nítida que la del pasado reciente en los grandes centros urbanos. Los científicos cuentan hoy con menos barullo de fondo para distinguir qué ocurre en las entrañas terrestres.
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Es que no solo los humanos generamos ruido sísmico ambiental. Debajo de nuestros pies, monumentales bloques o placas están en pugna, se arriman, se superponen, chocan con violencia estremecedora a distintos niveles de profundidad. Cuando estos movimientos ocurren transmiten ondas a la superficie que generan sus propias resonancias, las que sirven a los científicos para descifrar qué está sucediendo allá abajo.
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“Siempre -explica Ramos- hay un ruido sísmico que es independiente del ruido producido por las grandes concentraciones urbanas, y que se utiliza para estudiar las palpitaciones, las pequeñas variaciones que tienen los tremores de origen sísmico. Ese ruido ambiental natural no tiene que ver con la parte urbana, ese ruido ambiental ocurre por ejemplo en el medio del desierto y, dado que se transmite por ondas superficiales, llega mucho más rápido”.
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Ese ruido también llamado sísmico ambiental es exclusivamente natural, propio del planeta en acomodamiento continuo de las placas terrestres que generan terremotos o una serie de tremores en zonas más distantes. Estos movimientos ahora son detectados con mayor claridad por los aparatos sísmicos tras el mutis obligado de los humanos por la pandemia y llevan a los geólogos a encontrarse frente a “una curiosidad”, como la define Ramos, y enseguida agrega: “Gracias a la cuarentena se están pudiendo detectar microsismos que antes no se podían precisar en forma sencilla en los centros urbanos”.
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En este sentido, el experto insiste: “La cuarentena hace bajar notablemente el seismic noise (ruido sísmico), por lo que en forma simple se pueden detectar microsismos que son tapados normalmente por los ruidos de la ciudad, como los producidos por camiones, ómnibus, trenes, subtes, entre otros”.
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La novedad que impone la pandemia lleva a preguntarse si estamos escuchando actualmente los ecos de la Tierra sin tanto barullo humano como si estuviéramos en otra época, por ejemplo, la Edad Media, pero con las posibilidades que brinda la sismología del siglo XXI. Ramos sonríe y acepta la invitación a jugar con la imaginación. “Podría ser un buen título periodístico”, sugiere, y concluye que “hoy la ciencia tiene la oportunidad de medir (con el mayor silencio y quietud generada por la cuarentena) cómo debe haber sido la Tierra en el pasado lejano”, cuando no había vibraciones de autos, ómnibus, trenes o subtes, tan solo escasos vehículos primitivos.
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El gobernador de Buenos Aires y el presidente de Aerolíneas recibieron al avión que regresa de China con insumos médicos

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El vuelo AR1071 desde Shanghái aterrizó en Ezeiza a las 8:00 de la mañana de hoy sábado 18, con material médico destinados a la provincia de Buenos Aires. El gobernador, Axel Kicillof, y el presidente de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani, recibieron la carga, y destacaron el trabajo de la tripulación que voluntariamente se ofreció para realizar la operación que duró cerca de 55 horas.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, el presidente de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani y el ministro de Salud provincial, Daniel Gollán, recibieron al avión de la aerolínea de bandera que llegó desde China con insumos para uso médico. «Para nosotros es muy emotiva esta situación, estamos satisfechos y emocionados”, expresó Kicillof, quien fue CEO de Aerolíneas Argentinas y trabajó con Ceriani, quien estaba en el área de Finanzas, y agregó: “Hoy es muy complicado acceder al equipamiento y los elementos de protección personal en el planeta entero ante esta pandemia”. “Ante la escasez de insumos comenzamos a explorar posibilidades y a trabajar para habilitar una ruta aérea con China para abastecernos”, explicó Kicillof. “Nuestra vocación siempre es priorizar al trabajo nacional pero en este caso necesitábamos millones de barbijos que no se consiguen en Argentina”. “Junto a Pablo Ceriani y todo el equipo de Aerolíneas Argentinas, logramos realizar un viaje que nunca se había hecho. Hoy se ha abierto una nueva ruta que es Buenos Aires – Shangai”, indicó. “Es esencial por la necesidad sanitaria y también por lo que representa en términos de capacidades del país y del Estado”. “Hoy contamos con un puente aéreo y esperamos que se pueda abastecer a otras provincias en base a lo que hemos establecido como un procedimiento, para responder a las necesidades de los y las argentinas”. Este vuelo especial importó 1 millón de barbijos quirúrgicos, 150.000 barbijos KN95, y 120.000 antiparras para trabajo médico. Kicillof agradeció especialmente a la Cancillería argentina y al consulado en Shangai “que han hecho un trabajo extraordinario”, como así también a todos los trabajadores y trabajadoras de Aerolíneas Argentinas. Ceriani señaló: «Esta experiencia que estamos haciendo con la Provincia nos permite tener la operación disponible para todo el país” y aclaró que “no tiene precedentes en la compañía y se está haciendo con el esfuerzo de todos los trabajadores de Aerolíneas”. Gollán subrayó que “el Gobernador nos encomendó la tarea de conseguir todo lo necesario para que nuestros trabajadores de la salud cuenten con los elementos de protección personal y de trabajo para dar la mejor respuesta posible” ante esta emergencia. “En este vuelo estamos trayendo toneladas de insumos médicos de manera de garantizar que estén todos los equipos de protección personal en los hospitales provinciales y municipales”, explicó el Ministró y concluyó: “Hoy queda de manifiesto la importancia de este período de gracia que nos ha dado el aislamiento obligatorio para que los contagios no se produjeran de manera muy rápida”. “Recibimos este primer vuelo con mucho orgullo porque sabemos del valor que los insumos médicos tiene en el objetivo de cuidar a los argentinos y controlar los efectos de la pandemia. Además, ayer, salió el segundo vuelo y quiero contarles que en total enviaremos 8 aviones a China”, dijo Pablo Ceriani, presidente de Aerolíneas Argentinas. Ayer, unos minutos después de la hora prevista 18:30, había partido el segundo vuelo a Shangái, República Popular China, para traer nuevamente 14 toneladas de insumos críticos sanitarios, en especial, material de laboratorio para realizar testeos en el marco de la pandemia. También es un Airbus 330–200 acondicionado para el transporte de cargas mediante mallas contenedoras que permiten ampliar la capacidad de transporte hasta un 84% extra. La tripulación estará integrada por 4 comandantes, 8 copilotos, 4 técnicos de vuelo y un despachante operativo. El resto de los vuelos se realizarán los días 20, 23 y 28 de abril, y 4, 6 y 9 de mayo.

Hoy regresa el avión de Aerolíneas con insumos médicos desde China. Ezeiza, 07:54

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Ayer, poco después de las 6 de la mañana de Argentina, el Airbus 330-200 de Aerolíneas Argentinas despegó del aeropuerto de Shangai con 13 toneladas de insumos médicos en su interior. A la tripulación le esperaban por lo menos 26 horas de vuelo antes de aterrizar en Ezeiza. La carga que trae será utilizada por las autoridades médicas del país para el control del coronavirus. El vuelo de regreso tuvo otra vez una escala en Auckland, Nueva Zelanda, para repostar combustible. El viaje de ida duró 29 horas y 40 minutos fruto de vientos en contra que demoraron el arribo. Según comentaron miembros de la tripulación poco antes de partir, todo se había desarrollado con normalidad y de acuerdo lo planificado. El proceso en tierra china duró unas seis horas, un par de horas menos que un avión de Aeroméxico que había finalizado el procedimiento poco después del arribo de Aerolíneas. El avión había tocado suelo chino cuando en la Argentina eran las 0.29. La emoción de la tripulación se expresó al momento con vítores y aplausos. Una vez que acomodaron la aeronave comenzó la otra parte del operativo que eran los trámites de la carga. Esa fue tarea de la única mujer de la tripulación, la despachante de aeronaves Analia Fronti, quien una vez que se colocó el traje especial que le entregaron las autoridades sanitarias argentinas, realizó el chequeo de la carga. Las 13 toneladas de insumos se colocaron en la bodega del avión y también en la zona de pasajeros que ya se había preparado para su ubicación. Luego, la aeronave comenzó a dirigirse hacia la cabecera de la pista para iniciar el regreso del primero de los vuelos que hará Aerolíneas Argentinas hasta China en busca de insumos médicos. Ayer, unos minutos después de la hora prevista 18:30 partió el segundo vuelo a Shangái, República Popular China, para traer nuevamente 14 toneladas de insumos críticos sanitarios, en especial, material de laboratorio para realizar testeos en el marco de la pandemia. También es un Airbus 330–200 acondicionado para el transporte de cargas mediante mallas contenedoras que permiten ampliar la capacidad de transporte hasta un 84% extra. La tripulación estará integrada por 4 comandantes, 8 copilotos, 4 técnicos de vuelo y un despachante operativo.

Rafael Grossi: los reactores modulares pequeños son el futuro

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El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) -desde diciembre pasado, el argentino Rafael Grossi- habla sobre la donación de equipos para testeo frente a la pandemia por COVID-19, el conflicto entre Estados Unidos e Irán, y acerca del futuro de la energía nuclear en el mundo. El 3 de diciembre pasado, Rafael Mariano Grossi asumió formalmente como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que depende de la ONU. Grossi es un diplomático con más de 35 años de carrera y especialista en temas nucleares y de no proliferación, que en el momento de su nominación era embajador argentino en Austria. (Su trayectoria, y la disputa por la dirección del OIEA, han sido tema de AgendAR muchas veces, más recientemente aquí y aquí). El flamante director de esta agencia internacional –creada en 1957– encargada de monitorear el uso pacífico de este tipo de energía a nivel global, es el primer latinoamericano en ocupar ese puesto y lo hará durante los próximos cuatro años. La primera pregunta de este reportaje es sobre las donaciones que el OIEA está realizando a más de 100 países –entre ellos la Argentina– de equipos para testeo por PCR (reacción en cadena de la polimerasa), frente a la pandemia por COVID-19. El involucramiento de este organismo se relaciona con que, en sus primeros años, esta técnica para amplificar un fragmento de ADN usaba radioisótopos como marcadores para identificar la presencia de virus o bacterias. Si bien con el tiempo se empezaron a usar marcadores fosforescentes en lugar de los radioactivos, el conocimiento acumulado en este organismo lo sostuvo como certificador, calibrador y capacitador en el uso de estos equipos. – ¿Por qué el OIEA está haciendo donaciones de estos equipos? – Más allá de sus funciones y mandatos, como la tarea para la no proliferación de armas nucleares, que es lo que lo lleva a las primeras planas con las situaciones de Irán o Corea del Norte, en el OIEA también tenemos mucha actividad con relación a las aplicaciones nucleares y tecnológicas relacionadas con la salud y la seguridad alimentaria, entre otras. Esta parte de nuestra actividad, que es de cooperación técnica, tiene una dirección que ha resultado útil en este sentido aplicada a la crisis por el nuevo coronavirus, y se relaciona con la aplicación de equipamiento de laboratorio de PCR. Este instrumental detecta la presencia de material genético específico de cualquier virus en una muestra, e inicialmente usaba isótopos radioactivos como marcadores para la detección. Por esto es que el OIEA ha estado muy vinculado con esta tecnología a lo largo del tiempo. Lo que nosotros hacemos es calibrar el equipamiento y le enseñamos a los países a usarlo. Estos equipos permiten aumentar el número de tests con una detección muchísimo más rápida del virus. Con cada uno de estos equipos se pueden hacer unas 100 pruebas por día y la detección lleva apenas unas horas en comparación con la detección clásica, que implica cultivos que tienen que crecer y pueden tardar todo un día. Por estas razones ha sido tan popular, tan exitoso y estamos inundados de pedidos, por lo que estamos trabajando codo a codo con la OMS. – ¿Cómo se financian estos equipos? – Estos equipos se entregan sin costo y los financia el OIEA mediante contribuciones y donaciones voluntarias de algunos países, además de los equipos que el organismo ya tenía. Es un récord histórico en cuanto pedidos de asistencia. – ¿Han aumentado las donaciones por la pandemia? – Inicialmente, Estados Unidos nos dio seis millones de dólares para estos equipos y el otro día hablé con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y se comprometió a darnos algo más, así que espero tener noticias pronto. Los países donantes, los que tienen más capacidad, se han acercado también porque se lo hemos pedido, porque tenemos una demanda muy grande que no estamos pudiendo satisfacer. Hemos recibido donaciones desde Japón, Canadá, Holanda, Australia y China. Y hay algunas otras comprometidas pero todavía no las quiero mencionar por las dudas que no se concreten. De momento estamos tratando de dar por lo menos una unidad a cada uno de los países y estamos preparando una segunda tanda de envíos. Y estamos brindando el entrenamiento, que obviamente tiene que ser remoto. Normalmente, nosotros traemos a los expertos y tenemos un complejo de laboratorios en las afueras de Viena donde entrenamos a todo el mundo, pero hoy eso no se puede hacer y lo estamos tratando de hacer por videoconferencia, de la manera en que estamos trabajando todos. – En diciembre, cuando tomó el cargo, debe haber pensado que su mayor desafío tendría que ver con la escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos. ¿Cómo sigue esa negociación? – Es un tema permanente en nuestra agenda. El programa nuclear de Irán lleva muchos años. Existía un acuerdo que implicaba compromisos por parte de Irán y del que Estados Unidos se retiró en 2018. A partir de ese momento, Irán empezó con una política de gradual incumplimiento del acuerdo, en fases. Los compromisos que tenían, sobre todo en cuanto al nivel de enriquecimiento de uranio, la cantidad de centrífugas que poseen y una serie de compromisos que habían asumido, ahora los van desescalando. En este momento estamos en esa situación en la que existe una negociación entre los países para ver qué hacen con ese acuerdo para que, a través del OIEA, sigamos verificando los puntos que han quedado de ese acuerdo. También tenemos otros puntos abiertos con Irán, que tienen que ver con otros temas, no necesariamente vinculados con ese acuerdo, sobre los cuales les hemos pedido algunas aclaraciones. Es un tema complejo el de Irán, que estamos tratando de manejar de una manera negociada, pacífica, diplomática, de manera que no existan derivaciones no deseadas.
Estado de obra del CAREM al 27 de marzo de 2019
-Algunos países han decidido abandonar la producción de energía eléctrica con fuente en plantas de energía nuclear. -Es interesante porque ese comentario refleja una imagen que es errónea, que no se corresponde con la realidad. La energía nuclear no está decreciendo en el mundo, sino que está creciendo. China está construyendo 18 centrales nucleares. India está construyendo seis y Rusia también. En Europa del Este también hay proyectos, como en el caso de la República Checa, y Polonia está empezando un programa nuclear. Hungría tiene su programa, Emiratos Árabes también, Turquía está empezando uno. Los grandes países que han descartado la energía nuclear son, básicamente, Alemania, que es el más importante, y Japón, por el accidente de Fukushima, pero que hoy la está reactivando. Nosotros no somos un organismo de lobby nuclear, sino que nos ocupamos de que los países que han decidido tener energía nuclear lo realicen de forma segura. En un marco de enorme preocupación por el cambio climático, la energía nuclear es una energía que no produce emisiones de efecto invernadero. – ¿Cómo ve el futuro de esta industria en este sentido? – Estuve presente en la cumbre de Madrid del año pasado, la COP 25, en la Comisión sobre Cambio Climático, adonde se mostró que la energía nuclear, sin ser una energía predominante, porque provee aproximadamente el 13% de la energía mundial, sí provee dos tercios de la energía limpia del mundo. Es un tema que hay que analizar desde el punto de vista científico. Hay mucha ideología en esto. Yo no hago lobby por el sector nuclear ni tengo intereses en esta industria, al contrario, soy un contralor. Sin embargo, veo que existe una visión a veces sesgada por visiones de carácter, casi diría ideológico, de gente a la que no le gusta la energía nuclear, lo cual es legítimo también. No a todos les gusta y hablan de los accidentes, de Chernobyl, de Fukuyima, que han sido accidentes importantes. Sin embargo, lo que se ve en el mundo es un crecimiento de la energía nuclear, esos son los datos de la realidad. – En este crecimiento, ¿que lugar ocuparán los pequeños reactores modulares como el CAREM? -Creo que los pequeños reactores modulares serán fundamentales y la Argentina tiene una ventaja muy importante si la sabe aprovechar. Los grandes reactores de 1000 megavatios o más no son fácilmente asequibles para los países en vías de desarrollo. Van a seguir existiendo en muchos países, pero el futuro está en las centrales nucleares pequeñas, de 250 megavatios o menos, que son más accesibles desde el punto de vista del precio y son útiles, inclusive para países como la Argentina, con grandes espacios geográficos, con redes energéticas a veces poco desarrolladas o poco integradas. Es una tecnología de muchísimo futuro y la Argentina ha sido un país de vanguardia. El CAREM se está construyendo y espero que siga adelante. En mi conversación con el presidente Fernández, en diciembre, antes de asumir aquí, hablamos de ese tema. Creo que existe una muy linda posibilidad para la Argentina de tener un producto que tiene un enorme futuro para la energía en general y la nuclear en particular.

Dengue, chagas y sarampión: las otras epidemias

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En el medio de la cuarentena por la pandemia del Covid-19, enfermedades como el dengue, el sarampión y el chagas se expanden en silencio mediático. Datos y análisis del “perfil epidemiológico” de la Argentina. Según el último Boletín Epidemiológico de la Nación, publicado el jueves 2 de abril, 7.862 casos de dengue resultaron confirmados y probables en 16 provincias. La enfermedad de chagas cuenta con casi 2 millones de casos y 500 muertes anuales. Desde agosto de 2019, se registra el brote de sarampión más extenso desde la eliminación de la circulación endémica, con 151 casos confirmados. ¿El sistema sanitario está preparado para enfrentarlos? Soledad Santini, directora del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” dice que la salud como derecho es una “decisión política”. “Hacer o no hacer una planificación estratégica para combatir enfermedades como el dengue o el chagas es una decisión política. Con el coronavirus se dispuso una cuarentena y se cerraron las fronteras. Entonces, si hay decisión política las cosas se pueden hacer. Pero no se ve la misma decisión política para armar una planificación rigurosa con el chagas o el dengue”, opina Santini. De las 24 provincias, 16 tienen transmisión activa de dengue. Si bien los casos aumentaron durante las primeras semanas de la cuarentena (Ver Dengue: aumentaron los casos durante la cuarentena), es probable que el descenso de las temperaturas baje la incidencia de la propagación del mosquito Aedes aegypti, vector del virus. Alejandra Rubio, investigadora del grupo Ecología de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la UNSAM insiste en la necesidad de eliminar los recipientes que acumulen agua y desmalezar los patios y jardines de las casas. “El Estado tienen que bajar directrices claras y actuar en consecuencia a la par de lo que la gente tiene que hacer. La gente tiene que descacharrizar para no criar el mosquito y prevenirse de las picaduras. Pero lo más importante es que haya una infraestructura de saneamiento y salud que sustente esas acciones”. En la Ciudad de Buenos Aires los datos muestran que los casos de dengue se concentran en la zona sur, donde se observa un mayor porcentaje de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), mientras que el coronavirus se manifiesta mayormente en la zona norte, donde el NBI sólo alcanza al 2% de la población. “Mucha gente de los barrios del sur de la ciudad tiene que juntar agua para consumir y para lavar y tienen muchos problemas estructurales. Esto demuestra una falta de políticas concretas sobre estos conceptos sanitarios”, argumenta Santini. La Organización Mundial de la Salud señala que el chagas es una enfermedad frecuente en poblaciones pobres de América Latina y actualmente afecta aproximadamente a 7 millones de personas. “El chagas existe en el continente desde antes que existieran los Estados-nación. Hay una coevolución entre el parásito (Trypanozoma cruzi) y el vector (vinchuca) que hizo que estuvieran presentes siempre en el continente. Tiene una relación muy estrecha con la pobreza extrema”, explica Santini. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su último informe epidemiológico de fines de febrero, registró un total de 20.554 casos de sarampión en el continente durante 2019. La Argentina transita el brote de sarampión más extenso desde la eliminación de la circulación endémica con el registro de 151 casos confirmados, según el Último Boletín Epidemiológico de la Nación. La OPS —cuyo registro no abarcó el mes de marzo por lo que contó 145 casos en el país— informa que de los casos confirmados, 92 (63%) no estaban vacunados, 14 (10%) estaban vacunados con una dosis y 11 (8%) con dos dosis. En los otros casos 28 (19%) no se obtuvo información sobre antecedentes de vacunación. Santini explica cómo se compone el perfil epidemiológico de la Argentina: “Tenemos una alta tasa de enfermedades infecciosas que es propia de los países en desarrollo. A su vez, hay mucha incidencia de enfermedades no transmisibles, como el estrés y los accidentes cerebrovasculares, que son propias de países desarrollados”. Alejandra Rubio confía en que la situación actual de confinamiento por Covid-19, ayude a concientizar a toda la población: “Yo creo que esta situación de emergencia con el coronavirus nos va a dejar una gran enseñanza, porque pone a la salud en el centro de atención y en la agenda de todos los estamentos gubernamentales y de la opinión pública. El Estado somos todos y recién ahora nos estamos dando cuenta”.
Un mensaje de la Dirección Nacional de Salud Pública de la Nación, 1945 – Archivo de @jpkrysko

Medidas para la emergencia productiva en la Provincia de Buenos Aires

Esta semana el Ministerio de Producción, Ciencia Innovación Tecnológica de la PBA hizo una recopilación de las medidas que se tomaron dentro del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción que se implementaron para todo el país a través del DNU 332/2020 -una extensa lista que abarca desde el aporte a las empresas para el pago de salarios hasta el congelamiento de alquileres y la suspensión de peajes. Y también las que dictó el Gobierno provincial atendiendo a las circunstancias locales y sus facultades: Establecer que las empresas de servicios públicos -electricidad, agua, cloacas- no podrán disponer el corte de esos servicios… Suspensión de procedimientos y plazos administrativos… Prórroga de los vencimientos de ARBA y suspensión de embargos… El SIMAP, un sistema de monitoreo de abastecimiento y precios que se pone a disposición de los Municipios… Un protocolo de Higiene y Seguridad COVID-19 para los empleadores… Medidas preventivas para evitar la propagación del virus… Certificado de Liquidación Provisoria para los proveedores del Estado Provincial…

Para acceder y descargar la recopilación completa, cliquear aquí.

ACTUALIZADO: Flexibilizando la cuarentena. Las 11 actividades que se liberan

El Gobierno pone en marcha la «cuarentena administrada» que anunció Alberto Fernández para la fase en curso del confinamiento nacional. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dijo que «a partir del lunes se van a ir reanudando muchas actividades en lugares de la Argentina». Serán rubros muy puntuales para reactivar el comercio o para resolver inconvenientes propios de la parálisis extendida. El Ejecutivo tomó los pedidos de los gobernadores y los pasó por el filtro del Ministerio de Salud, que autorizó algunas actividades con protocolos sanitarios específicos. Ayer en Olivos, hubo reuniones técnicas para elaborar la nueva Decisión Administrativa con las nuevas actividades exceptuadas a partir de la semana próxima.

Los rubros que retoman sus tareas (actualizado a hoy, 19 de abril)

Según el texto de la Decisión Administrativa 524/2020, que lleva la firma de Cafiero y del ministro de Salud, Ginés González García, las nuevas actividades exceptuadas son:
  1. Establecimientos que desarrollen actividades de cobranza de servicios e impuestos.
  2. Oficinas de rentas de las Provincias, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de los Municipios, con sistemas de turnos y guardias mínimas.
  3. Actividad registral nacional y provincial, con sistema de turnos y guardias mínimas.
  4. Venta de mercadería ya elaborada de comercios minoristas, a través de plataformas de comercio electrónico, venta telefónica y otros mecanismos que no requieran contacto personal con clientes y únicamente mediante la modalidad de entrega a domicilio con los debidos resguardos sanitarios, protocolos y planificación de la logística. En ningún caso los comercios mencionados podrán abrir sus puertas al público.
  5. Atención médica y odontológica programada, de carácter preventivo y seguimiento de enfermedades crónicas, con sistema de turno previo.
  6. Laboratorios de análisis clínicos y centros de diagnóstico por imagen, con sistema de turno previo.
  7. Ópticas, con sistema de turno previo.
  8. Peritos y liquidadores de siniestros de las compañías aseguradoras que permitan realizar la liquidación y pago de los siniestros denunciados a los beneficiarios y a las beneficiarias. En ningún caso se podrá realizar atención al público y todos los trámites deberán hacerse en forma virtual, incluyendo los pagos correspondientes.
  9. Establecimientos para la atención de personas víctimas de violencia de género.
  10. Producción para la exportación, con autorización previa del Ministerio de Desarrollo Productivo.
  11. Procesos industriales específicos, con autorización previa del Ministerio de Desarrollo Productivo.
Las dos provincias que no presentaron el pedido, por lo que no fueron incluidas para estas actividades, son Tucumán y Santiago del Estero. Un rubro muy importante que permanecerá en espera es la construcción privada. Por la provincia de Buenos Aires, el territorio más complejo para la pandemia, Cafiero se reunió el viernes en la Casa Rosada con Axel Kicillof. El gobernador bonaerense dijo que analiza aperturas parciales y provisorias en unas 98 localidades, que podrían dinamizar parcialmente sus economías. Para tomar estas decisiones, el Gobierno tiene a la vista lo que denominó «mapa inteligente», donde figura la circulación del coronavirus en las distintas provincias. A nivel nacional, hoy los contagios se duplican cada 14 días. Pero hay puntos del país donde no hay casos o donde la circulación es mucho más lenta. En declaraciones a la TV Pública, Cafiero diferenció al conurbano «que tiene una complejidad distinta de zonas más alejadas, incluso dentro de la provincia de Buenos Aires» que podrían tener cierto movimiento a partir del lunes. Los pedidos puntuales de los gobernadores que han trascendido son, por ejemplo, de Omar Gutiérrez, de Neuquén quien hizo un listado de pedidos. Entre ellos, «que abran los establecimientos de cobranza de servicios e impuestos», «que operen los comercios minoristas a través de plataformas de comercio electrónico», «la atención médica y odontológica programada con dos pacientes por hora» y «ópticas con turno previo». Con respecto al comercio, un pedido similar hicieron Omar Perotti (Santa Fe), Gustavo Sáenz (Salta) y Sergio Zilliotto (La Pampa), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) que solicitaron que los comercios minoristas puedan vender mercadería por plataformas virtuales, con protocolos para que algunos empleados puedan acudir a los locales para verificar stock y realizar el reparto a domicilio. El salteño pidió además la reactivación del proceso industrial del tabaco, para no perder la cosecha y cuando en el país comienzan a registrarse faltantes de cigarrillos.

Investigadores cordobeses crean un atlas de consistencia de alimentos para tratar la disfagia

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Aunque parezca lo contrario, la atención de las ciencias médicas no está solamente enfocada en el coronavirus. Un malestar poco nombrado pero extendido es la disfagia. Se llama así a la dificultad de trasladar el alimento desde la boca hasta el estómago. Algunos de sus síntomas son la incapacidad para preparar el bolo alimenticio, un babeo excesivo, atragantamiento, tos, sensación de obstrucción del alimento y dolor al tragar. Es un trastorno en la deglución con distintos grados de severidad. Desde algo menor que se resuelve modificando los alimentos que se consumen cotidianamente, hasta casos extremos donde es necesario cambiar hasta los líquidos que el paciente consume. Un equipo de investigadores de la Escuela de Nutrición de la Universidad Nacional de Córdoba desarrolló un Atlas fotográfico de consistencias de alimentos. Esta herramienta facilitará el trabajo integral en los tratamientos de personas con disfagia, un trastorno que genera dificultades para la deglución. El atlas fue validado para el uso clínico y está disponible en su versión digital para toda la comunidad. Su versión final incluye siete consistencias de alimentos, tres de líquidos espesados y un grupo de alimentos que suponen un riesgo a broncoaspiración. “Las consistencias se basaron en las clasificaciones propuestas por la Dieta Nacional de Disfagia de los Estados Unidos, el Sistema de clasificación de habilidades para comer y beber (EDACS) –dirigida a población con parálisis cerebral–, y la Iniciativa internacional de estandarización de la dieta para la disfagia,la más reciente de todas, publicada en 2017”, explicó Sofía Luciano, del equipo que creó el atlas. Alimentos resbaladizos “La dificultad en los tratamientos con personas con disfagia es la brecha entre lo que dicen los profesionales y lo que comprenden, y luego hacen los familiares y cuidadores. Las indicaciones técnicas y cómo se comunican suelen ser difíciles de asimilar, por eso generamos esta herramienta, para unificar un lenguaje y presentarlo de una manera simple”, destaca María Pilar Rodríguez Marco, una de las autoras. El atlas incluye las clasificaciones de consistencias de alimentos y de líquidos espesados, cada una junto a imágenes representativas, una breve explicación y otros ejemplos. En el caso de los líquidos, se explica además cómo conseguir la consistencia mediante suplementos alimentarios terapéuticos. “En la disfagia, la consistencia de los alimentos es muy importante. Por ejemplo, con la consistencia de procesado, muchos músculos de la boca no se usan al masticar, entonces las personas empiezan a perder algunas funciones musculares. Por eso, mostrar este abanico de consistencias sirve para ayudar a los profesionales a expresarse mejor y ayudar a que los pacientes progresen en sus tratamientos”, describe María Elisabeth Cieri, directora del equipo de investigación. Uno de los aspectos relevantes del proceso fue la validación profesional del instrumento. Para ello, el equipo de investigación entrevistó a quince profesionales en fonoaudiología, nutrición, fisiatría y gastroenterología. Para ello, utilizaron un cuestionario con una escala de Likert y una encuesta Delphi hasta alcanzar un mínimo de 80% de acuerdo. También se trabajó junto a personas con disfagia y sus cuidadores.Para evaluar los niveles de acuerdo y la confiabilidad del instrumento se utilizó acuerdo absoluto y coeficiente Kappa, siguiendo rigurosos procesos metodológicos. “Para este atlas, primero realizamos una prueba piloto con profesionales de diferentes áreas. Cuando tuvimos su aceptación, se avanzó en una validación tanto con personas con disfagia, como con cuidadores o familiares de personas con este trastorno. Fuimos probando con ellos el lenguaje propuesto y eso sirvió para mejorar detalles”, precisa María Alejandra Valfré. Por decisión del equipo de investigación, el atlas está disponible para toda la comunidad en formato pdf en el Repositorio Digital Universitario (RDU). Ejemplo de consistencia de alimentos “Un beneficio del material es que se trata de un material de aplicación clínica y es de acceso libre para toda la comunidad. Creemos que la ciencia tiene que tener una vuelta a la comunidad. Es importante que los proyectos de investigación no queden guardados en la biblioteca de la Escuela de Nutrición, sino que puedan ser accesibles para toda la sociedad”, reflexiona María de las Mercedes Ruiz Brünner. El trabajo también se encuentra publicado tanto en español como en ingles en la Revista Española de Enfermedades Digestivas, una de las revistas científicas de mayor reconocimiento en el área.

Coronavirus en Argentina, 18 de abril – 2.758 casos. Transmisión comunitaria y circulación local

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El Ministerio de Salud de la Nación informó que ayer se reportaron 88 casos nuevos de Covid-19. Con este dato, la cifra total de contagiados en nuestro país llegó a 2.758. De ese total de casos, 851 (31%) son importados, 997 (356,3%) son contactos estrechos de casos previamente registrados, y 474 (17,3%) son por circulación comunitaria. El resto  se encuentra en investigación epidemiológica. Los casos de transmisión local en conglomerados urbanos ya superan en número a los importados. El jueves 16 fueron realizadas 2.193 nuevas muestras. Desde el inicio del brote se realizaron 28.650 pruebas diagnósticas para esta enfermedad, lo que equivale a 631,4 muestras por millón de habitantes. El número de casos descartados hasta ayer es de 22.310 (por laboratorio y por criterio clínico / epidemiológico). Las principales franjas etarias afectadas de los casos registrados corresponden a personas de entre 20 y 59 años, siendo la edad promedio de 44 años. Se registraron siete nuevas muertes. Cinco hombres, dos de 62 y 74 años, de Mendoza; dos de 95 y 80 años, de la provincia de Buenos Aires; otro de 57 años, de CABA. Y dos mujeres, una de 64 residente en la La Rioja, y otra de 95 años, residente en la provincia de Buenos Aires La cantidad de personas fallecidas en Argentina por el coronavirus es 129. Se contabilizan 596 pacientes que ya recibieron el alta. Este gráfico ha sido actualizado al 17 de abril por Juan Andrés Fraire @TotinFraire. Los expertos señalan un «aplanamiento» de la curva de contagios, en relación a la que se observa en otros países. Y frente a la crítica que el número de testeos es inferior -en relación a la población- que el realizado en donde, aparentemente, se está teniendo éxito en la disminución de contagios, contestan que los testeos, si bien proporcionan información valiosa, sólo detectan nuevos casos asintomáticos. Los casos que someten a prueba el sistema hospitalario son -es obvio- los que presentan síntomas. De todos modos, ambos lados de la discusión están de acuerdo que todavía es muy temprano para señalar una tendencia definida. Para más información visitar el sitio del Ministerio de Salud de la Nación Para más información sobre la situación mundial de COVID-19 ingresar al sitio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (en inglés).

17 de abril, aniversario del Instituto Antártico Argentino

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El Instituto Antártico Argentino cumple 69 años. Fue creado el 17 de abril de 1951, y su fundador y primer director fue el legendario general -entonces coronel- Hernán Pujato. Este breve video -2 minutos y medio- del canal Encuentro da un pantallazo de su historia y de la presencia argentina en la Antártida

Argentina hizo su oferta a los acreedores externos: 62% de quita en los intereses, 3 años de gracia

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El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentaron ayer, como estaba previsto, la oferta de canje de deuda a los bonistas que tienen en su poder papeles soberanos argentinos. Estaban acompañados por la vicepresidenta, Cristina Fernández, en su primera aparición en público en varias semanas, el presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa y los gobernadores de las provincias argentinas -en presencia o por videoconferencia. Alberto Fernández agradeció la solidaridad que mostraron los gobernadores oficialistas, y los de la oposición, a quienes nombró uno por uno (ver video al final de la nota) y al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, a quien sentó a la izquierda. Esto es explicable: acompañaban la propuesta de la renegociación dura de una deuda contraída en su mayor parte por el gobierno de Cambiemos. En líneas generales, se trata de una fuerte reducción de los intereses de los bonos y un período de gracia de tres años. La quita en términos de pago de capital es de unos u$s 3.600 millones, con una reducción de intereses del orden del 62%. La propuesta engloba a 21 bonos nominados en dólares, euros y francos, emitidos bajo legislación extranjera, por un total de u$s 66.238 millones. La presentación oficial aclara que u$s 41.548 millones fueron emitidos en los últimos 4 años. Los principales tenedores de esta deuda son los fondos Black Rock, Greylock, Fidelity, Templeton y PIMCO. La primera reacción de sus representantes locales fue encontrar que la oferta “no era tan mala” como indicaban los primeros trascendidos. Inmediatamente aclararon que esperan más detalles y que en estas condiciones “no parece aceptable”. Bloomberg´, la agencia de noticias financieras que habitualmente expresa la opinión de los fondos de Wall Street, fue sucinta: » Unos15 años después de golpear a los inversores extranjeros con una de las renegociaciones de bonos soberanos más duras de la historia moderna, Argentina dio a conocer una propuesta para una nueva reestructuración de la deuda que parece ofrecer términos ligeramente más generosos». La opinión de AgendAR sobre esta renegociación y su desarrollo futuro puede expresarse mejor en las conocidas palabras de un viejo político y literato inglés: «No es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero es el fin del principio». Para acceder al texto oficial de la presentación reducida de la Propuesta de Reestructuración de la Deuda Externa Pública, cliquear aquí. En este video de 17 minutos están la exposición de Guzmán, y la introducción y cierre del presidente Alberto Fernández

Los «papers» que advirtieron de la pandemia y que nadie leyó

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¿Podía preverse la pandemia de coronavirus? Sí. ¿Cómo? Hubo al menos dos trabajos en revistas científicas de primera línea que adelantaron la cuestión. Uno, hace 13 años, tras la epidemia de SARS de 2003 en el sudeste asiático, advirtió el creciente potencial de los virus de la familia “corona” en los animales: “La presencia de una gran reserva de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo.
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El segundo detectó en 2015 cómo esos agentes infecciosos eran, además, capaces de unirse con éxito a unos receptores de las células del tracto respiratorio. Y avisó: “Nuestro trabajo sugiere un riesgo potencial de reaparición de SARS-CoV de virus que circulan actualmente en poblaciones de murciélagos”. Las preguntas son obvias: ¿alguien les dio bolilla a estas publicaciones? No. ¿Por qué? Lo aclararemos a continuación. Y, ¿podremos aprender la lección, de modo de prever la próxima epidemia viral? Tal vez.
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Sobre estos aspectos hablaron dos expertas: la primera, Sofía Merajver, renombrada física y médica argentina experta en cáncer y epidemiología, que hace años dirige un equipo de investigación en la Universidad de Michigan, Estados Unidos. La otra, Sandra Goñi, biotecnóloga con doctorado en Ciencias Básicas y Aplicadas, especialista en virología de la Universidad Nacional de Quilmes. Ambas apuntaron a un “dramático divorcio” entre la ciencia básica y las ciencias aplicadas. Y así, trabajos de investigación que podrían cambiar el rumbo de eventos indeseables quedan cajoneados, circunscriptos al mundillo de los especialistas.
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Para los ansiosos, acá va el final de esta nota: Merajver insistió en la importancia de aprender la lección. “La próxima epidemia seguramente venga de las aves, un tipo de gripe aviar. Quizás sea la influenza del subtipo H5N1 o una similar. Es una de las que más se teme y ya reapareció en 2014, en Canadá. Tiene alta mortalidad».
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¿Qué decían los papers sobre el nuevo coronavirus?
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Uno fue una publicación en octubre de 2007 (“Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection”, es decir, “Un coronavirus que provoca Síndrome Agudo Respiratorio Severo podría ser un agente responsable de la aparición y reaparición de infecciones”) fue fruto de expertos de la Universidad de Hong Kong y publicado en la revista Clinical Micriobiology Review, en el marco de un sinfín de investigaciones sobre esos agentes infecciosos, tras la epidemia del SARS-CoV en la que, entre 2002 y 2004, más de 8.000 personas resultaron infectadas y unas 900 murieron.
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El paper ofreció una síntesis analítica de unas 4.000 investigaciones sobre el complejo ítem “coronavirus” e insistió en la necesidad de no ningunear la comprensión del virus, ya que es la vía para “el desarrollo de pruebas de diagnóstico (…) antivirales, vacunas (…) que podrían ser útiles en ensayos de control aleatorio si el SARS regresara”.
Advirtieron que “los hallazgos de que los murciélagos en herradura son el reservorio natural de virus similares al SARS-CoV y que las civetas son el huésped de su amplificación, destacan la importancia de la vida silvestre y la bioseguridad en las granjas y los mercados húmedos, que pueden servir como fuente y centros de amplificación para infecciones emergentes”.
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Esos conceptos fueron retomados al final del paper, en un apartado de título sugerente. “¿Debemos estar listos para la reemergencia del SARS?”, se preguntaron los investigadores.
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Y lanzaron un pronóstico contundente, basado en la teoría y la mera observación empírica: “Los coronavirus son bien conocidos por sufrir recombinación genética, lo que puede conducir a nuevos genotipos y brotes. La presencia de una gran reserva de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de tiempo. La posibilidad de la reaparición del SARS y otros virus nuevos de animales o laboratorios y, por lo tanto, la necesidad de preparación no debe ignorarse”. Repetimos que esto fue en 2007.
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Cinco años atrás
En noviembre de 2015, científicos de renombradas instituciones estadounidenses (la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y el National Center for Toxicological Research, Food and Drug Administration), en un trabajo conjunto con el Key Laboratory of Special Pathogens and Biosafety del Instituto de Virología de Wuhan, en China, publicaron en la prestigiosa revista Nature el trabajo “A SARS-like cluster of circulating bat coronaviruses shows potential for human emergence”. En español, “Un cluster de coronavirus tipo SARS que circula entre los murciélagos tiene el potencial de transferirse a los humanos”.
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Sandra Goñi, experta en virología de la UNQ, explicó que “aislaron el coronavirus de murciélago e hicieron pruebas combinando herramientas que habían sido usadas para el SARS, ya que era el conocido en ese momento. Y lo que dicen es que, en el contexto adecuado, ese otro coronavirus podría adquirir la capacidad de infectar a humanos. En ese momento faltaban pasos ‘evolutivos’ para que se diera ese salto”.
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Lo de “evolutivos” es interesante: los virus son agentes de la naturaleza con un “rumbo” muy lejos de la malignidad con que se los pinta. No hay “propósito consciente” que persigan, y por lo tanto, términos como “guerra” no serían los adecuados. “Se mueven al azar como una estrategia evolutiva. No son seres vivos, pero se van adaptando a los distintos huéspedes”, explicó Goñi.
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El logro del paper de 2015 es que, en base a ese coronavirus de murciélagos que estudiaron en China, se diseñó, in vitro, una suerte de “quimera”, un virus que combinaba las características del primero con otras del SARS. “Eso lo adaptaron a ratones, con una vueltita de rosca experimental. Y así vieron que se infectaban las líneas celulares de las vías respiratorias en forma eficiente».
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«La información genética no era igual a la del SARS, pero podía llevar adelante la infección en esas células, lo que les permitió aislar lo que podría llamarse la ‘llave’ a través de la cual muchos coronavirus se unen eficientemente a los receptores presentes en las células del tracto respiratorio”, detalló Goñi.
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Lo que buscaban los investigadores era “probar herramientas ante un potencial nuevo brote de coronavirus”, explicó la científica, y aclaró: “Como eran parecidos, probaron la terapia de anticuerpos que se había desarrollado para el SARS, pero no fue efectiva. Después hicieron al revés: agarraron ese virus quimérico, se lo inyectaron a los ratones y los desafiaron con una dosis de virus atenuado de SARS, y ahí parece que se vio cierta defensa. Lo cierto es que cada virus tiene su propio comportamiento cuando querés hablar de vacunas o terapéutica en general”.
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Teorías conspirativas
El diseño de un virus experimental dentro del laboratorio dio lugar a versiones conspirativas que se refieren a un patógeno «creado» en China. En respuesta, al pie del informe de 2015 se puede leer una nota aclaratoria de los autores, fechada hace poco, el 30 de marzo de 2020: “Somos conscientes de que este artículo se está utilizando como base para teorías no verificadas de que se diseñó el nuevo coronavirus que causa COVID-19. No hay evidencia de que esto sea cierto. Los científicos creen que un animal es la fuente más probable del coronavirus”.
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Goñi explicó que “los ensayos de genética reversa son estrategias ampliamente usadas para estudiar virus. Es decir, esto de usar una herramienta que contiene el genoma del virus a la que le hacés cambios para ver qué pasa con su fenotipo, su capacidad de replicación de afectar células in vitro, entre otros aspectos”.
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Mientras para la experta es fundamental estudiar estos comportamientos, también hay limitaciones propias de este campo de estudio: “Las emergencias virales son así. O sea, hay enfermedades virales que convivieron con nosotros desde siempre, como el herpes. O, por ejemplo, entre el 20% y el 30% de los resfríos proviene de coronavirus endémicos”.
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En cambio, dijo: “Otros virus representan eventos impredecibles. Emergente significa ‘novedoso’. Sin embargo, uno a veces la puede ver venir, como en este caso de los murciélagos, ya que hay mucho contacto de ciertas poblaciones con esos animales”.
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¿Nadie la vio?
Si se podía ver venir la pandemia, ¿cómo es que nadie vio? Aunque Sofía Merajver es una argentina reconocida internacionalmente por sus investigaciones en materia de cáncer de mama y ovario (tarea que realiza en el laboratorio que dirige en la Universidad de Michigan), una de sus áreas de especialización es la epidemiología. Por eso habla del coronavirus.
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“Leyendo los papers de los últimos años, era clarísimo que algo así iba a pasar”, introdujo con dureza, y explicó: “La falta de conexión entre ciencia básica y salud pública es la receta para la muerte que se está viendo. En otras palabras, el estado de la pandemia en el mundo y la cantidad de gente que se murió hasta ahora es un resultado directo de la falta de planeamiento y comunicación entre las ciencias básicas -virología y microbiología- y la ciencia aplicada a la salud pública. Mientras exista esa grieta, millones de personas van a seguir muriendo”.
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La experta apuntó al estilo de vida moderno, “como pasa también con el cambio climático”, comparó: “Es imposible no predecir estas enfermedades emergentes, considerando el número de personas en el planeta, las aglomeraciones urbanas, las inequidades y el estilo de vida. Todo eso hace que las enfermedades emergentes tengan conductos para esparcirse”.
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Goñi agregó que, «además, no respetar los habitats naturales de los animales propicia estas transmisiones».
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El paper de 2015 es clave, apuntó Merajver: “A medida que tenemos la secuencia genética de estos virus y acceso a la información genética humana y de muchas especies de animales, podemos entender la probabilidad de que un virus se inserte en células humanas o de ciertos animales. El avance de este paper fue probar que esos virus tenían una gran probabilidad de expandirse en la especie humana porque la secuencia estaba lista para eso: sólo faltaba un pequeño salto”.
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“¿Cómo actuar en el futuro?”, se preguntó la médica, y respondió: “Existen la Organización Mundial de la Salud y distintos organismos de control de enfermedades en cada país, pero no hay reglas universales para enfermedades emergentes como estas. Se necesita de inmediato la creación de un consorcio internacional liderado por científicos, no políticos, con participación de institutos públicos y privados y empresas».
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De ese modo, se haría una lista de potenciales enfermedades emergentes​: «Por años estuvieron a disposición los datos que indicaban todo esto… Hay que tener los laboratorios listos haciendo investigación básica apropiada”.
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Y, por fin, advirtió: “Este es el momento de explicarle a la gente que hay virus de las aves que tienen una mortalidad calculada en 30% y no del 1% o 5% como el coronavirus. Y tienen la misma capacidad de emerger que el CoV2. Si en este momento la ciudad de San Francisco tuviera un terremoto estarían preparados porque la experiencia los llevó a reedificar su ciudad en modo antisísmico. ¿Por qué no nos preparamos para esto?”.

Los científicos argentinos que intentan predecir cómo se comportará la pandemia

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La conferencia de prensa que el viernes por la noche dio el presidente Alberto Fernandez se apoyó en una serie de gráficos que reflejan como evoluciona la pandemia y como podría crecer o «aplanarse» con diversas intervenciones. Esos escenarios salen, en parte, de una serie de análisis matemáticos hechos por una decena de investigadores «seniors» que le elevaron sus conclusiones al equipo de epidemiología del Ministerio de Salud. Los expertos del Conicet y profesores de varias universidades -junto a sus grupos de trabajo- coordinados por el físico Gabriel Mindlin del Instituto de Física de Buenos Aires, pasaron las últimas semanas concentrados frente a sus PCs, analizando datos y corriendo modelos matemáticos, intentando contra reloj desentrañar la epidemiología de la pandemia, pronosticar cuándo y donde podría llegar el pico de contagio y sugiriendo que intervenciones son más efectivas para lentificar la transmisión del coronavirus.

«Mientras llegaba la epidemia reunimos a una decena de investigadores seniors que vienen del campo de la matemática, la física, la epidemiología y la informática, entre otros. Armamos un grupo que comenzó a analizar y modelar los datos de la pandemia tratando de extrapolar los posibles escenarios médicos que podrían darse durante las próximas semanas», contó el físico Juan Pablo Paz, Secretaría de Articulación en el Ministerio de Ciencia. «Con sus conclusiones armamos hasta ahora dos informes que fueron elevados al Ministerio de Salud para que luego el presidente y su gabinete tengan más «insumos» científicos y poder tomar decisiones informadas».

¿Qué es lo que hacen estos expertos? Desde diferentes ópticas sistematizan los datos de cantidad de infectados, número de fallecimientos, tasas de contagio y lo combinan con parámetros geográficos. «Esa información se introduce en un modelo matemático llamado «SEIR», que son diversos algoritmos que dividen a la población en cuatro grupos: Susceptibles, Enfermos, Infectados y Removidos (pueden ser recuperados o fallecidos)», explicó Paz.

Esos datos se «corren» en ecuaciones diferenciales tratando de calcular como se afectan unos a otros a lo largo de los días y las semanas. «Lo que interesa es analizar como varían esos números cuando se hacen intervenciones: desde aislamientos parciales a cuarentenas, cerrar fronteras, suspender las clases, etc».

Los modelos empiezan con unas pocas variables, pero se pueden hacer sofisticados, sumando datos sobre como y cuánto se mueven diferentes grupos etarios, segmentando por regiones o ciudades, aportando información anónima, pero obtenida, por ejemplo, partir de los movimientos del GPS de los smartphones.

Según detalló el físico Hernán Solari, experto en epidemiología matemática, e investigador del Conicet, «buscamos como usar herramientas matemáticas para entender la lógica subyacente del coronavirus y su ambiente, incluyendo los factores sociales. Entonces, podemos pensar hacia donde se «dirige» y además tratar de discernir como podemos cambiar el curso de la epidemia».

Para este experto que viene haciendo este tipo de trabajos desde hace décadas, «hoy en el mundo ya no se concibe enfrentar una epidemia sin apoyarse en la modelización». Y también es importante hacer el ajuste fino de los factores locales porque, asegura, «es un error usar esos modelos fuera del contexto al que pertenecen».

El doctor Ernesto Resnik, un reconocido biólogo molecular argentino que trabaja en EE.UU., explicó que «estas proyecciones matemáticas ayudan a que los sistemas de salud de los países puedan prepararse para lo que van a enfrentar, sobre todo en lugares con un alto grado de infección». El experto advierte que estos modelos «pueden tener muchos errores por la gran cantidad de variables que manejan. Y para que sean lo más precisos posibles tenemos que usar datos detallados desde el inicio, por ejemplo cuantos casos hay y cuantas personas contagia cada infectado». Obviamente si hay mucha incertidumbre con la información original las proyecciones de los modelos se vuelven demasiado vagas. «En países insulares como Islandia o Nueva Zelandia los modelos predicen muy bien, sobre todo porque tuvieron referencias certeras desde el inicio. Si no es así, la confiabilidad disminuye.

Según Paz, también ocurre que las predicciones se van haciendo menos confiables a medida que se calcula que ocurrirá al cabo de varias semanas o sea en el mediano plazo. «Pero, pese a sus problemas, correr y analizar estos modelos resulta la mejor opción posible para prever como que puede evolucionar la pandemia».

Un calculadora epidemiológica en la web «Estamos poniendo a punto un software que estará alojado en la web y que sirve para analizar como puede avanzar la epidemia», dijo Rodrigo Quiroga, investigador del CONICET y profesor de la Universidad de Córdoba. Este bioinformático, junto a Alejandro Baranek y un grupo de colegas, están ajustando y publicando una «calculadora» que «ponemos a disposición de los responsables de salud de cualquier ciudad, municipio u organización. Sirve para analizar, en forma simple, como y cuánto se expande o se frena la epidemia con distintas intervenciones posibles y poder generar diferentes escenarios». Quiroga explicó que «para esto lo ideal es poder acceder a los datos crudos: por ejemplo, saber cuando se hizo el hisopado cada paciente, cuando tuvo síntomas, si dio positivo, cuando tuvo que internarse, la fecha de alta, etc. Cuanto más datos tengamos mejor pronostican los modelos».

Quiroga explicó que «son algoritmos relativamente simples y no necesitan, en principio, gran poder de cómputo. Pero a medida que se suman más eventos y datos la tarea se vuelve más compleja. Este experto también destaca que son resultados que tienen altas tasas de incertidumbre sobre sus resultados. No es fácil establecer la confiabilidad y se están estudiando métodos matemáticos para hacerlos más confiable. Pero sí pueden servir para hacer hipótesis: sabemos que los resultados son inciertos pero contar con esos escenarios posibles es mejor que nada».

Coronavirus en Argentina, 17 de abril – 2.669 casos. Transmisión comunitaria y circulación local

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El Ministerio de Salud de la Nación informó que ayer se reportaron 98 casos nuevos de Covid-19. Con este dato, la cifra total de contagiados en nuestro país llegó a 2.669. De ese total de casos, 845 (31,8%) son importados, 951 (35,8%) son contactos estrechos de casos previamente registrados, y 448 (16,8%) son por circulación comunitaria. El resto  se encuentra en investigación epidemiológica. Los casos de transmisión local en conglomerados urbanos ya superan en número a los importados. El martes 14 se informó que 17.192 casos dieron resultados negativos por examen de PCR (es decir, los tests más precisos no encontraron infección en ese número de casos). El informe vespertino del ministerio indicó que murieron siete personas infectadas. Todos hombres; tres de ellos, de 54, 79 y 92 años, residentes en la Provincia de Buenos Aires, uno de 85 años residente en Mendoza; otros dos, de 86 y 95 años residentes en la CABA y otro de 69 años, residente en Chaco. La cantidad de personas fallecidas en Argentina por el coronavirus es 122. Se contabilizan 559 pacientes que ya recibieron el alta. Este gráfico ha sido actualizado al 16 de abril por Juan Andrés Fraire @TotinFraire. Los expertos señalan un «aplanamiento» de la curva de contagios, en relación a la que se observa en otros países. Y frente a la crítica que el número de testeos es inferior -en relación a la población- que el realizado en donde, aparentemente, se está teniendo éxito en la disminución de contagios, contestan que los testeos, si bien proporcionan información valiosa, sólo detectan nuevos casos asintomáticos. Los casos que someten a prueba el sistema hospitalario son -es obvio- los que presentan síntomas. De todos modos, ambos lados de la discusión están de acuerdo que todavía es muy temprano para señalar una tendencia definida. Para más información visitar el sitio del Ministerio de Salud de la Nación Para más información sobre la situación mundial de COVID-19 ingresar al sitio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (en inglés).

Coronavirus, sección «fake news», Hospital Italiano

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La pandemia simplemente intensificó la inundación de operaciones políticas, información equivocada y delirios que circulan en las redes sociales. Publicamos este ejemplo porque toca un aspecto muy delicado en una zona de riesgo como lo es la Capital Federal.