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Atucha II: una crónica argentina
A 6 AÑOS DE LA CRITICIDAD DE ATUCHA II
Hace 6 años, el 3 de junio de 2014, en el aniversario número 244 del nacimiento de Manuel Belgrano, la central nuclear Atucha II alcanzó su primera criticidad. Un momento argentinísimo, pero hay que entenderlo. Dicho de otro modo, para asombro del país y con 27 años de retraso, esa máquina cuya terminación “era técnica y económicamente imposible”, según más macaneadores de los que se puede mentar en este artículo, se prendió: el uranio 235 de sus elementos combustibles empezó una reacción controlada en cadena. Así lo indicaban no sólo instrumentos digitales franceses de última generación, sino “relojes” analógicos alemanes fabricados en los años ’70. Desde aquel momento medio milagroso, Atucha II viene entregando potencia a la red con la rutinaria confiabilidad de un granadero, y su turbogrupo es la unidad individual de generación más poderosa del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Una excepción: aquella salida de servicio para cambiar una bomba de refrigeración averiada, a principios de 2017, y la limpieza subsecuente del circuito primario, que se prolongó 5 meses, para alegría esperanzada de los “ut supra” mencionados macaneadores. Luego hubo que tener más meses la máquina bajo la mirada glacial de la Agencia Reguladora Nuclear (ARN) que buscaba signos de que pudiera repetirse esa avería. Después de todo, estamos hablando de bombas fabricadas en Alemania cuando a ese sustantivo toponímico había que añadir el adjetivo «Occidental» (vale decir en el tiempo de ñaupa), conservadas en atmósfera inerte de nitrógeno durante décadas. Esos meses precautorios Atucha II los pasó funcionando a potencia reducida, aumentándola paso a paso. Desde primavera de 2019 ya está al 100%, generando sus 750 MW/h nominales. Deducido el fuerte consumo de electricidad de la propia central, básicamente insumido en mover sus gigantescas bombas de refrigeración, quedan 692 MW/h netos para entregar el SADI. Y Atucha II hace esto 24×7 más de 320 días por año, llueva, truene o brille el sol. El resto son paradas de mantenimiento programado, las propias de una máquina que es extraña y simultáneamente nueva y vieja a la vez. Con su factor de disponibilidad algo inferior al 90%, propio de las nucleoeléctricas “ochentosas”, Atucha II sustituye la importación de aproximadamente 1630 millones de metros cúbicos anuales de gas emiratí o boliviano, o mucho fracking y enchastre de suelos y aguas subsidiado por el estado nacional en Vaca Muerta, según los tiempos. Eso explica por qué las petroleras y sus 8 pintorescos ex secretarios de energía no la pueden ver. Si se añade a tan rancio club una embajada que viene poniendo peñascos y troncos en la vía del desarrollo nuclear independiente de todo país mediano, se entiende no sólo el estrepitoso silencio de prensa que rodea este aniversario. Se entiende también por qué Atucha entró en línea recién en 2015, con 28 años de retraso. Nadie dijo que fuera fácil, pero viene siendo todo mucho más difícil de lo esperable. Cuando en 2045 se acerque el momento de decidir si Atucha II merece 10 o 20 o más años de extensión de su primer ciclo de vida, su factor de disponibilidad, que probablemente haya ido bajando a un probable casi 80% por envejecimiento, va a ser esa cifra la que decida qué se hace. Para esa fecha y a la luz de la erosión de autoridad en curso tanto de los EEUU como de las petroleras, cuesta creer que dentro de 31 años puedan hacerle mucha guerra. Pero eso es conjetural.
Una turbina eólica del parque de Tricastin-Trois Chateaux, Francia. De fondo, la central nuclear homónima, una de las 57 de ese país: imagen del probable futuro de la energía
No añado las energías renovables a la lista de enemigos de la electricidad nuclear. A la luz del recalentamiento global, y de sus costos hídricos, epidemiológicos, climáticos, energéticos y bélicos, el mundo avanza por défault hacia un combo energético inevitable: nuclear para potencia de base, la que no puede faltar nunca, y renovables para consumos “de punta”, en horarios de máxima demanda. “Two strange bedfellows”, como dicen los gringos (dos extraños compañeros de cama). Ese futuro parece programado, al menos hasta donde se dejen someter a planeamiento los recursos intermitentes como el sol, o intermitentes y además impredecibles como el viento.
Sin sistemas baratos y fiables de almacenamiento de electricidad a la vista, la fantasía germánico-ecologista de un mundo propulsado únicamente a renovables seguirá siendo una fantasía, por cierto -según se ve en Alemania- muy contaminante y nada barata. Cuando se deba decidir la extensión de vida de Atucha II, la decisión se tomará en un mundo muy distinto del actual. Pero estamos hablando de 2045, y como decía Niels Bohr, es difícil hacer predicciones, especialmente acerca del futuro.
Entre tanto, son inevitables algunos homenajes a gente de muy bajo perfil que evitó, muy contra viento y marea, que Atucha II hoy sea un cavernoso edificio abandonado, poblado sólo por yuyos, ratas, lechuzas y palomas. Un brindis tardío para el ingeniero Aníbal Núñez, a quien se extraña. Allá por 2000 hizo instalar el recipiente de presión de 971 toneladas dentro de “la catedral”, como se llamó durante décadas al inmenso pero vacío edificio de contención.
Con eso, volvió imposible la conversión a gas de Atucha II. Hoy esa idea puede parecer descerebrada, pero por ella militaron Greenpeace, los 8 entonces futuros ex secretarios de energía y un olvidable séquito de diputados y senadores que seguramente hoy pagarían por no pintar en aquella foto. Cuando “El Petiso” Núñez instaló dentro del edificio de contención y casi subrepticiamente esa gigantesca pieza de acero forjado dentro del edificio de contención, les hizo jaque mate a todos: andá a sacarla. Tras esa movida, Atucha II o se terminaba nuclear o se abandonaba, una de dos. Te salió bien, Aníbal. Ojalá hubieras llegado a verlo.
Y alzo la copa por quienes están vivos y pusieron mucho más que el hombro: respectivamente un reactorista y una “combustiblera”. Son el entonces titular de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA), ing. José Luis Antúnez, y la entonces presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Dra. Norma Boero.
Ing. José Luis Antúnez, el hombre que terminó Atucha II
Lic. Norma Boero, presidenta de la CNEA durante la terminación de Atucha II
Estos notables con poca prensa no podrían haber hecho gran cosa sin el paraguas de la Presidencia de la Nación, es decir del difunto Néstor Kirchner y luego de Cristina Fernández. Por denominación política de origen (Santa Cruz), ambos fueron gente que venían del petróleo y el gas, es decir de una matriz mental extractiva. Pero con el país creciendo al 8% anual, en medio de los apagones de la reactivación, se reprogramaron.
No es frecuente. Entendieron que la electricidad de base no podía venir únicamente de recursos sujetos a un clima cada vez más extremo e impredecible, como nuestras dos grandes cuencas hidroeléctricas, y tampoco de hidrocarburos en manos de multinacionales, y que además son la causa del desastre climático en curso. Hubo coraje en esa visión: en 2006, en política todavía daba ventajas echar pestes del átomo, una ocupación entonces tan segura como pegarle patadas a un burro difunto, pero -ver Greenpeace- más gananciosa.
Pero además, los Kirchner pensaban en plata y prestigio. Dejar Atucha II incompleta era una vergüenza internacional para la imagen de un país que, desde 1981, se estaba transformando, casi pese a sí mismo, en un exportador muy exitoso de reactores nucleares (Perú, Argelia, Egipto, Australia). Por el contrario, la patriada de completar Atucha II cuando ya el proveedor original (Siemens) se había borrado del negocio nuclear sería un “show” de capacidad argentina. Y en eso no erraron: en 2018 Holanda pidió un reactor argentino que va a ser el 2do. más potente del planeta en producción de radioisótopos. En 2019 se completó otro puramente de investigación en Arabia Saudita.
Terminada en tiempo y forma en 1987, Atucha II habría salido alrededor de U$ 2500 por kilovatio instalado. Una CANDÚ, al carecer de esa pieza gigantesca y costosa, el recipiente de presión, habría sido un 40% más barata. Completada con 27 años de retraso, salió al menos el triple de su estimación inicial. Las cuentas nunca se aclararán, porque el presidente Carlos Menem, viendo que no podía privatizar esa central inconclusa, decidió volverla una caja política propia: su negocio era darle plata, mucha, y que no se terminara jamás.
Sin embargo, Atucha II trabajando honradamente y a full, como lo hace desde 2015, ahorra mucho gas importado y/o mucho fracking en Vaca Muerta. Las tres centrales nucleares argentinas, viejitas como son, evitan quemar 2600 millones de metros cúbicos de gas por año. Es más, pese a que Brasil se viene literalmente robando el río Paraná y Yacyretá por ende está generando bien debajo de su capacidad, las tres nucleares pasaron de generar el 5% al 14% de la electricidad circulante, y se encargan de que no se apague la luz en medio de la cuarentena.
En 2006, cuando Kirchner avisó que Atucha II se terminaba sí o sí, los ex secretarios salieron a embarrar la cancha: era caro, inconveniente, peligrosísimo y además imposible: los «Walking Dead» al ataque. El 3 de junio de 2014, cuando la central se puso crítica, recuerdo haber pensado: “De esta paliza no se levantan”.
Por supuesto, me equivoqué. Vino el ingeniero Mauricio Macri y con su presidencia, El Mejor Ministro de Energía de la Shell, el ing. Juan J. Aranguren. El Programa Nuclear, recién salido de terapia intensiva y en rehabilitación, regalado a los Walking Dead.
Para celebrar el sexto aniversario de la primera reacción nuclear controlada de Atucha II rescato este viejo artículo. Lo escribí para una revista nuclear en 2013, en medio del apuro febril por llegar a 2014 con la central terminada. Creo que pinta las enormes urgencias y esperanzas del resurgimiento nuclear, tecnológico, industrial y educativo argentino que se vivió entonces.
Pese a que peino muchas canas, elijo ese texto ingenuo y ya casi fiambre con la esperanza de poder volver a escribir algo semejante sobre todo lo que sigue:
- la terminación del prototipo de la centralita nuclear compacta argentina CAREM, junto a las Atuchas I y II
- la compleción del reactor de producción de radioisótopos en investigación RA-10 en Ezeiza,
- la reapertura de la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén,
- y el diseño y licenciamiento de la ingeniería básica de Atucha III CANDÚ nacional, una tarea que nos dejó pendiente el ing. Antúnez, capitán de la terminación de Atucha II, y que en un primer período presidencial se puede encarar prácticamente sin plata: es más hacer software que fierros
- sin gran entusiasmo, le haré también algún artículo a la central china de uranio enriquecido Hwalong-1, aunque venga llave en mano y no aporte mucho a nuestro desarrollo industrial o tecnológico
Daniel E. Arias
2013: EL “LEVÁNTATE Y ANDA” DE LA INDUSTRIA NUCLEAR CRIOLLA
Instalación de un sensor dentro de un canal refrigerante del recipiente de presión.
Con un estrépito de distintos “ringtones” como fondo, inevitablemente me contestan: “Perdone, Arias, ¿no me llamaría mañana? Hoy tengo un día de locos”. Mañana va a ser lo mismo o peor, ya lo sé.
La disculpa repetida resume mis intentos de conversación con distintos directivos de algunas de las empresas privadas que trabajan, supervisadas por NA-SA. Están inmersos en el ordenado caos de la terminación y pruebas “en frío” de la central nuclear Atucha II. Otros ejecutivos directamente no me atienden, soy “números desconocido” y están hasta las manos.
Los tipos dirigen decenas de firmas, y van de multinacionales a PyMES. Este informe es un “collage” de entrevistas fragmentarias con gente apuradísima. Trata de dar una idea del ir y venir de máquinas intraducibles, del chisporroteo constante de los soldadores, del chirrido de amoladoras, del desfile aparentemente aleatorio de miles de contratistas uniformados por colores según su pertenencia a tal o cual firma. Es una multitud con casco que, derramada por los corredores y salas de un edificio colosal, acciona, discute y examina apasionadamente tablets que contienen planos, como si se tratara de sentencias judiciales debatibles.
En los exteriores, donde hay señal, se ve a más de uno hablando por dos celulares a la vez mientras un tercer interlocutor parado enfrente le reclama atención con vehemencia inútil. El escenario no se compara con la torre de Babel porque aquí se habla castellano, porque la obra no es el capricho de un rey loco sino la necesidad de una república que recuperó la razón, y sobre todo, porque a diferencia de aquella torre demasiado famosa, esta obra se termina. Por fin se termina.
Las “pruebas en frío” de Atucha II, ya en curso, son miles. Se van haciendo según un protocolo de complejidad laberíntica y creciente: hay que comprobar caso por caso la estanqueidad de miles de kilómetros de tuberías de agua, vapor, aceites, y la funcionalidad de otros tantos sistemas electromecánicos de cierres, esclusas y válvulas. Y tildar todo.
Hay que revisar también el funcionamiento de un cableado y una electrónica de control indescifrables para la mayor parte de los terrícolas. Luego de testear componentes, se ponen a prueba subsistemas, y luego sistemas enteros, por ejemplo, toda el circuito primario. Y con una paciencia maníaca, porque el diablo está en los detalles.
“En obras tan complejas nunca sabés si alguno se dejó una herramienta adentro de una tubería, o si un interruptor no hace contacto por una mancha de grasa”, me explica por teléfono el ingeniero Miguel Báez, un jefe de Puesta en Marcha de NA-SA que me dejó plantado en la obra, y pide perdón pero tiene que cortar porque llega tarde a…
Nunca estuve tan feliz de ser plantado tantas veces por tanta gente. Se respira, se huele a final de obra. Atucha II, contra todo pronóstico, ya se acerca a los ensayos “en caliente”. Estos se harán con agua y vapor a temperaturas y presiones de operación real (casi 300 grados, casi 120 atmósferas), pero todavía sin combustible nuclear.
Cuando finalicen las pruebas en caliente, recién entonces se le cargará el combustible a la central, se la irá poniendo “crítica” de a poco, y llegado el momento, irá entrando despacio en línea hasta desplegar sus rugientes 2.200 megavatios térmicos y sus 750 gloriosos megavatios eléctricos. Bueno, en realidad 692 netos, deducida la electricidad que la planta usa para su propia operación.
Gloriosos igual, pese a que inyectados en el Sistema Argentino de Interconexión, representarán sólo el 3% de la electricidad circulante. Porque la red y su capacidad instalada crecieron enormemente desde 2003, hace 11 años, cuando la economía Argentina volvió a crecer con descaro, y especialmente desde que el embalse de Yacyretá pudo alcanzar su cota de diseño a pie de muralla, y alcanzar su potencia nominal de 3200 MW.
Pero por la temporada de estiaje de los ríos argentinos, cada vez más dura e impredecible, cada kilovatio instalado nuclear produce del doble al triple de electricidad anual que su equivalente hidroeléctrico. Por ello, los futuros 750 “mega” nucleares de Atucha II producirán tantos megavatios/hora anuales como 1500 “hidro” sobre el Paraná, o 2100 sobre el Limay.
Lo atómico, de todos modos, tiene otros encantos. Aún con el poco uranio que hay en la Argentina, tenemos décadas de combustible asegurado, sin importar si llueve. Y si se lo juzga contra el gas, un elemento combustible nuclear no es naturaleza cruda. Es una manufactura local de alta tecnología, ciencia aplicada criolla de materiales cerámicos y metalúrgicos. Y eso nos lo pagamos a nosotros mismos y mayormente en pesos. No se trae de Bolivia, no viene de ningún emirato, no hacemos puré ningún acuífero para fabricarlo.
Bueno, cuando Atucha II se ponga crítica de una vez por todas, el país –si se entera- acaso querrá celebrar que se dotó de un enchufe importante, que es un modo bastante bobo de entender este asunto.
Hay miradas más sagaces. Los jefes de firmas de ingeniería, como Sergio Marsilli, de CRUMA SRL o Adrián Arbarellos, de TERMIPOL, celebran algo menos evidente: lo que le queda en la Argentina como resultado de su trabajo no es simplemente otra central. Es educación tecnológica. NA-SA y decenas de industrias agrupadas por el proyecto con esto sacan diploma de calidad nuclear.
Grandote, muy: el turbogrupo de Atucha II, el mayor del país, y algunos estudiantes de ingeniería
“Por más que uno tenga 40 años en lo suyo y las certificaciones ISO que se te ocurran, esto es energía atómica y da chapa. Y perdón, Arias, pero me fui” –reflexiona un segundo Arbarellos, a quien esperan en tres otros lugares, y me cuelga. “Y esa chapa pensamos usarla aquí y en el mundo”, remata una hora después Marsilli, y se disculpa, pero tiene otros compromisos. Andan todos como locos, no me dan ni la hora. Y yo, feliz.
CRUMA hace cerramientos de alto desempeño. Son 1550 en toda Atucha II si se suman puertas, escotillones y escotillas a prueba de fuego o de fugas de fluidos o de radiación, así como portones antitornado y antimisil. También hizo el doble cerco perimetral olímpico coronado de alambre concertina, reluciente de navajas.
TERMIPOL, en cambio, colocó andamios multidireccionales de seguridad, que han permitido el milagro de una accidentología cercana a cero, pese a que en esta obra centenares de personas trabajaron a alturas de vértigo, vértigo del que paraliza. Si el resto del gremio de la construcción trabajara así…
TERMIPOL hizo además escurrimientos, tajamares y las aislaciones térmicas de lana basáltica en esta central. Tiene trabajos parecidos en cuanta otra central térmica se construyó este último decenio, me subraya luego Arbarellos por mail: “Campana, Timbúes, Río Turbio, más obras en YPF y plantas de biodiesel y una punta de contratos afuera del país. No dejes de poner eso, Arias, no somos una PyME, ojo”.
Da para pensar: esta empresa -no la conozco- viene trabajando en Atucha II desde 1981. Nunca se fue, pese a tanto porrazo. Arbarellos, que la semana que viene cumple 38, cuando arrancó esta obra estaba en la escuela primaria. Me pregunto cuántos ingenieros pasaron por el cargo de Arbarellos en los 32 años transcurridos desde entonces.
Me pregunto también cuánto habrán puteado por las recurrentes interrupciones de obra, por tener que renegociar contratos a cada rato, por cobrar tarde, por tener que despedir gente casi al toque de haberla tomado. También me entero de que la persistencia rinde: ahora TERMIPOL ostenta algo rarísimo en las firmas de ingeniería argentas: una división nuclear. En Argentina, es como que tu vecino de puerta estacione un avión propio frente a su casa.
“El país ahora tiene 400 ingenieros nucleares nuevos, Arias, y muchos están en la industria privada –me dice más tarde Báez, ese jefazo de NA-SA a quien no lograré verle la cara, siempre por teléfono-. Poné eso, Arias. No te olvides. Eso es lo que logró Atucha II. Lo que importa es eso”.
Si Báez tiene razón, si cuentan más los cerebros producidos que los megavatios/hora, Atucha II, más que una central, fue una escuela.
Sí, pero aprender fue carísimo.
(Concluye mañana)
Daniel E. Arias
Fernando Vilella: “No generamos alimento para 400 millones; exportamos alimento para animales”
«Esta pandemia hace evidente que la conexión es tan necesaria como el agua y la electricidad»
«Hechos como el aislamiento de Villa Azul y otros barrios humildes ponen en evidencia la necesidad de tener conectada a toda la población. Y también lo que todavía falta»
El subsecretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Jefatura de Gabinete, Martín Olmos, manifestó que el sector de las telecomunicaciones está tomando mayor importancia y que eso ya se está viendo en el orden político. «La pandemia del coronavirus dejó en evidencia que la conectividad debe tener el mismo nivel de relevancia de política pública que cualquier otro servicio esencial para los ciudadanos. Las brechas sociales van a estar cada vez más atravesadas por la conectividad y la sociedad demandará más servicios de telecomunicaciones del mismo modo en que exige agua potable, energía eléctrica, cloacas y gas.» Dio como ejemplo las imágenes de esto días cuando funcionarios del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) estuvieron en Villa Azul junto con los intendentes de Quilmes y Avellaneda, para garantizar la conectividad de quienes viven allí ante los contagios de coronavirus que se registraron en diversos barrios populares del Área Metropolitana. «Las brechas van a estar más atravesadas por la conectividad. Esto va a exigir mayor demanda de la sociedad de más cobertura de los servicios, de mayor calidad. Y es también una oportunidad para darle más prioridad a los objetivos de política pública. Se ve claramente en las agencias internacionales de cooperación y desarrollo donde hay mucho interés por apoyar proyectos de conectividad», dijo Martín Olmos durante una conferencia virtual organizada por ConverCom – Centro de Estudios sobre la Convergencia de las Comunicaciones. «La Corporación Andina de Fomento es uno de los organismos a nivel regional que más énfasis viene poniendo sobre la necesidad de impulsar a las infraestructuras de telecomunicaciones para que el grueso de la sociedad pueda subirse a la acelerada digitalización de distintos procesos y actividades de la vida cotidiana pues, de no hacerlo, las brechas sociales se profundizarán.» También sostuvo que esta misma situación se verá reflejada cuando se discutan los presupuestos del sector. «Hay conciencia en todos los sectores políticos. Va a haber una mayor exigencia y prioridad de la sociedad hacia proyectos para desarrollar la conectividad». La antena móvil y el asfalto «La centralidad política que está tomando el sector sucede de un modo que no se veía antes. Hace poco escuché a Lucas Gallitto (N. de la R: director de políticas públicas de la GSMA) reflexionando sobre qué importante sería que para los intendentes fuera relevante inaugurar una torre de telefonía celular tanto como una obra de asfalto. Cuando ese cambio de mentalidad se produzca seguramente el sector va a tomar un impulso muy grande. Creo que esta crisis que estamos atravesando está empujando las cosas en esa dirección», aseveró el funcionario. Por esa razón, reiteró que la foto de Villa Azul compartida por funcionarios de telecomunicaciones y de la política tradicional fue «una escena que tal vez no era tan frecuente con autoridades del sector» y que, por tanto, es una muestra «de la centralidad política que está tomando el tema». En ese sentido, comentó que los distintos actores del mercado de las telecomunicaciones fueron y continúan siendo contactados y convocados por intendentes de distintos municipios para resolver temas de conectividad ante las necesidades que expuso el coronavirus. «Sin lugar a dudas hay una mayor centralidad política y habrá una mayor conciencia transversal y mayor importancia de parte de todos los sectores. Esto quiere decir que cuando se discuta sobre educación, sobre trabajo, también se va a discutir más sobre conectividad. Y las brechas en el acceso van a estar más atravesadas por las brechas de conectividad. Nos va a generar una mayor exigencia y demanda de la sociedad en términos de cobertura y calidad de los servicios», sentenció Olmos. Los ejes de la nueva agenda Tras la exposición de Olmos, José Otero, director de 5G Americas, señaló que los gobiernos deben entender hoy la relevancia de las telecomunicaciones, y que así como se toman medidas para garantizar la provisión de alimentos o de insumos de salud también se tiene que dar el mismo nivel de importancia al abastecimiento de equipamiento, sea para las redes o para los mismos dispositivos de acceso, como los teléfonos.» Cuando señalamos lo que está sucediendo en este momento también debemos ver que, en términos de recambio de equipos, es importante que los gobiernos entiendan que así como se da prioridad a insumos de salud también deben tener prioridad los equipos de tecnología y telecomunicaciones. Porque se debe hacer mantenimiento y remplazo de equipamiento para no interrumpir la conectividad de un país» sostuvo Otero.Donald Trump y las estrategias frente a la pandemia: «Brasil está teniendo problemas ahora, y Suecia»
Mercosur-Unión Europea: el parlamento de Holanda rechaza el tratado
Alberto Fernández con los grandes empresarios
Cuenta Clarín:
«En la que para muchos fue una reunión inesperada, el encuentro de Alberto Fernández con los dueños de varias de las principales empresas del país comenzó a gestarse hace varios días entre Gustavo Béliz y el presidente de la UIA, Miguel Acevedo. A tal punto, que el propio Acevedo se encargó personalmente de las invitaciones para acercar a Olivos a compañías dedicadas a la producción. Tal vez para no desafinar en términos de tamaño empresario, no invitaron al convite en Olivos a ninguna mujer. Hasta anoche no hubo tweet de Vilma Ibarra interpelando por ese olvido. Eso sí, durante los 90 minutos exactos que compartieron sobrevolaron varios temas, siempre en tono cordial. Uno de los asistentes se detuvo en la cantidad de veces y en los elogios que Fernández dedicó a Roberto Lavagna, con quien había estado almorzando minutos antes. “Tenemos que hacer acuerdos para la recuperación, con Roberto hablamos de la importancia del pacto social como el diálogo que tiene la UIA con la CGT o Toyota con Smata”, soltó el Presidente mirando a Daniel Herrero de Toyota que había contado que la automotriz trabaja con apenas un sólo turno de los tres habituales. “Quiero que me conozcan, esta es una reunión de diálogo. Y si quieren saber cómo pienso, tengo una enorme afinidad con Roberto. No estamos acá para hacer locuras”, soltó para reiterar el rechazo a posibles estatizaciones según se ocupó de remarcar un industrial que participó y que no peca, precisamente, de ingenuo. Les habló de un plan de trabajo conjunto público-privado para la post pandemia. Y les prometió destrabar todo aquello que complique la actividad productiva. Varios se acordaron de la última normativa del Central que complica el acceso a dólares para importar. Miguel Pesce a quien muchos esperaban verlo, no estaba. A juzgar por lo que sucedió más tarde, Fernández destrabó: Pesce recibió a técnicos de la UIA. En otro tramo, Fernández mencionó que no conocía a algunos de los invitados como a Roberto Murchison, de la líder en logística portuaria y a Mariano Bosch, de Adecoagro, un peso pesado en el sector lácteo. Muchos imaginaron que le iba a dedicar más espacio a la negociación de la deuda. El Presidente reconoció que es difícil y reiteró como convicción no caer en default. A su lado, el ministro Guzmán no emitió palabra. Pero la ocasión sirvió para conocer que entre bonos y obligaciones negociables, la deuda de las empresas acumula US$ 15.000 millones. «Caer en default implica no poder refinanciar y una seguidilla de quiebras», deslizó otro invitado cuando ya se retiraba de Olivos.»Cuenta Infobae:
«Si bien el encuentro de diez empresarios de primer nivel con el Presidente en Olivos fue a agenda abierta, la situación del dólar y el acceso al mercado cambiario pasaron a concentrar rápidamente el centro de la escena. La respuesta de Alberto Fernández ante los reclamos por las dificultades para importar fue con buen tono pero contundente: “Por qué no hablan con sus gerentes para que traigan los dólares que estuvieron comprando”, les dijo dirigiendo su mirada a Miguel Acevedo,titular de la Unión Industrial Argentina, ante un comentario previo del hombre de negocios. Una suerte de reproche por la escalada que tuvo el tipo de cambio a través del “contado con liqui” y que lo hizo subir hasta casi $ 140 a mediados de mayo. Enseguida buscó poner paños fríos el ministro de Producción, Matías Kulfas: “Para los que precisen importar insumos para la producción no habrá dificultades, quédense tranquilos” . Y también se mostró optimista sobre la evolución del tipo de cambio: “No deberíamos tener nuevos saltos del dólar». En silencio asentía Martín Guzmán, que evitó dar pistas sobre cómo sigue la renegociación de la deuda. El Presidente reconoció en el mismo encuentro que las trabas que puedan existir para el acceso al mercado cambiario para importar son sólo coyunturales: “Una vez que esté solucionado el tema de la deuda vamos a volver a la normalidad. Nosotros siempre fuimos favorables a poder arreglar”. Pero en la práctica está todo frenado. Varios de los diez empresarios que asistieron a la reunión se fueron bien impresionados por varios comentarios que realizó el Presidente, por ejemplo cuando dijo que quiere que “a las empresas les vaya bien, que generen riqueza y empleo”. También adelantó que están pensando en una reforma tributaria “con menos impuestos, con un esquema más simple pero que haya más gente que pague”. Varios ejecutivos se vieron cara a cara por primera vez con Alberto Fernández y destacaron el tono cordial del encuentro.»El tema de los dólares:
Este fue, como dice Infobae, el tema pesado de la reunió. Gira sobre la Comunicación «A» 7030 del BCRA, que obliga a las compañías que hayan efectuado “contado con liqui”, a utilizar esos dólares para hacer frente a sus compromisos en divisas, antes de pedirle dólares -al precio oficial- al Central. Esa resolución no será modificada en sus aspectos centrales, según se preocuparon en aclarar desde la autoridad monetaria. Pero sí se analizarán mecanismos para aceitar los procesos, ya que la traba se produce en los bancos comerciales. “Hay muchas dudas sobre la interpretación de la norma y tendríamos que aclarar algunos puntos que generan dudas», reconocen. El objetivo no es afectar las importaciones de insumos, sino evitar otro tipo de situaciones que impactan directamente en el nivel de reservas del Banco Central.Los gráficos de la batalla contra el coronavirus en Argentina
Este gráfico es muy claro. Es el número de casos registrados de COVID-19 por 100 mil habitantes, en Chile, EE.UU., Perú,…
Este es todavía más fácil de interpretar. Es el número de muertes atribuidas al COVID-19 por cada millón de habitantes, en cada país.
Este gráfico es un poco menos intuitivo. La curva representa el número de infectados por el COVID-19. Los números en cada columna, representan los días que tardó esa cantidad de infectados en llegar al doble, en cada etapa de la cuarentena, desde el 20 de marzo. Muestra que cada vez tarda más en duplicarse, aunque se registró un «pico» (tardó menos tiempo) después del 23 de mayo.
Ahora, el número de contagios que se detecta -aunque se hacen muchos más testeos- tarda en duplicarse 15 días y medio en el Área Metropolitana y casi 44 días en el resto del país. Pero, ojo, también muestra que el número de contagios sigue creciendo. Más lentamente, pero crece. La moda y el cuidado del medio ambiente: buena publicidad para las marcas
«El biocuero vegano de Le Qara surge como una propuesta alternativa que no es perjudicial para el medio ambiente, no se sacrifican animales para su producción y promueve el uso responsable del agua y la reutilización de los recursos», cuenta Jacqueline Cruz, CEO de del emprendimiento de base tecnológica que surgió en el 2017 en la ciudad de Arequipa.
Isemar, su hermana y socia, explica cómo nació el proyecto: «Yo había estudiado ingeniería biotecnológica y cuando estaba estudiando diseño de modas me di cuenta de lo contaminante que era esta industria y cuántas vidas afectaba, humanas y animales. Sabiendo de la falta de alternativas que habían de algún material que cumpliera las propiedades del cuero, por su durabilidad y resistencia, fue que con mis conocimientos en biotecnología, comencé a probar con diferentes microorganismos hasta tener el primer consorcio microbiano que pudiera hacer crecer un biomaterial con las propiedades del cuero», explica. Cuando le mostró el primer prototipo a su hermana, ingeniera industrial, ella vio el potencial que podría tener para cambiar la industria del cuero y la moda. «Hemos visto de primera mano como los desechos de las curtiembres han afectado los suelos y el principal río en la región que vivimos», se lamentan.
Desde 2017 Le Qara fue creciendo gracias a concursos y fondos, tanto nacionales como internacionales, que les permitieron mejorar su prototipo. El emprendimiento logró el primer puesto de la edición 2019 del concurso regional que organiza el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) junto al MIT Sloan Latin America Office , y esto le permitió acceder a la semifinal de la edición 2020 del MIT $100K en Cambridge y al mentoreo de Bar Kafri, ex Director de la competencia y Head of US Operations en Fabric.
Las emprendedoras superaron con éxito la semifinal norteamericana y accedieron a la final, de la que participaron sólo las ocho mejores startups del mundo. De esta final resultó ganadora Ocular Technologies, una startup africana que desarrolla soluciones de telemedicina para mejorar el acceso al cuidado de la vista. «Es un honor haber llegado a la final. Significa una validación a nivel internacional, hemos estado trabajando arduamente en hacer Le Qara una realidad y así contribuir para cambiar la industria del cuero», explicó Isemar Cruz, cofundadora del emprendimiento.
Sustentable y ecológico
Las emprendedoras aseguran que este proyecto demuestra las altas potencialidades de la biotecnología en la moda, con la creación de un material biotextil 100% natural similar al cuero que es biodegradable, no es tóxico y es suave al tacto, lo cual lo posiciona como un material de alta gama. «La calidad del biocuero fue certificada por un laboratorio de San Francisco, donde se realizaron diversas pruebas, y se comprobó que puede transformarse en diferentes texturas y colores con una resistencia a temperaturas de 100° C. A ello se suma su bajo costo de producción, a diferencia del cuero de vaca, ya que este «biocuero vegano y ecoamigable» se elabora a base de un consorcio microbiano (organismos vivos) que se reproduce entre sí y se alimentan de residuos de frutas o plantas (ricas en almidón) provenientes de la biodiversidad», explican las científicas. Al ser un material biodegradable, durante su fabricación no genera residuos ni contamina el agua. Los residuos generados son luego utilizados como compost líquido y así promueven la reutilización de los recursos. «Desarrollamos 19 cepas diferentes que se alimentan de plantas y frutas. Nuestro proceso de producción puede durar 3 semanas, mientras que la fabricación de cuero de vaca puede variar entre 30 a 70 días sin contar el tiempo que lleva la crianza de los animales, el uso de productos químicos para el curtido del cuero y el alto consumo de agua», indica Isemar Cruz.
Tendencia global
En Argentina también hay iniciativas como la de Verónica Bergottini, la genetista misionera que creó el biomaterial Tilex, similar al cuero, pero generado con microorganismos de la yerba mate . Con ese textil pueden confeccionarse prendas y accesorios que luego vuelven a la tierra sin convertirse en basura, porque se degradan a la misma velocidad que el resto de los residuos orgánicos. Investigó durante años el potencial biotecnológico de los microorganismos de la yerba mate, tema con el que obtuvo su doctorado en la Universidad de Neuchâtel, en Suiza. La científica utiliza un preparado de yerba mate para cultivar los microorganismos que sintetizan el biomaterial y por eso bautizó a su creación Tilex: Tela de Ilex paraguariensis , el nombre científico de la planta de yerba mate.
En el mundo los pioneros son MycoWorks , una startup con sede en San Francisco que produce productos y prendas sostenibles a partir de hongos. La compañía fue fundada en 2013 y produce materiales resistentes a la intemperie utilizando los hongos «Ganoderma lucidum» y «Pleurotus ostreatus». Modern Meadow , por su parte, es una compañía que produce Zoa, una plataforma de materiales de marca construida a partir de proteína de colágeno producida biológicamente, pero sin depender de la agricultura de origen animal y Bolt Threads , que crea nuevos materiales a partir de hongos y del estudio de la seda que tejen las arañas, entre los más relevantes.
Dentro de sus planes futuros, Le Qara está comenzando con la construcción de la planta piloto que esperan esté lista el próximo año. «Nos vemos en el futuro cambiando la industria del cuero. Para nosotras llegar a la regional con el ITBA y a la final del 100k MIT significó mucho, ya que al no ser estudiantes de MIT, es un logro muy grande para nosotras -afirma Isemar-, esto muestra que Le Qara va más allá de un valor económico, y que es una propuesta que habla más de cómo estamos moviéndonos hacia un consumo más compasivo y consciente».
«¡No toca botón!»: un invento argentino para evitar contagios
«TOC.ar, desde Córdoba a todo el país: una herramienta para evitar tocar superficies comunes y cuidarse de virus y bacterias»
TOC.ar es una herramienta para evitar tocar superficies en la vía pública, apuntando a disminuir el riesgo de contagio de COVID-19 y otros virus y bacterias. Una vez registrada la marca y que el producto estuvo patentado, los emprendedores hicieron una primera producción en impresión 3D de 100 unidades. Luego, una segunda tanda de 2.000 unidades que se vendió por completo en menos de 30 días. “Estamos muy orgullosos de haber podido desarrollar un producto útil y tan necesario en estos momentos. Si bien el producto sirve para todo momento, el COVID-19 nos dio la posibilidad de comprometernos aún más y hacer extensivo esta herramienta para todo el mundo” afirma Micael López.
Este producto es novedoso, práctico y sus creadores acudieron a un grupo empresario para conseguir el fondo económico necesario y producir a gran escala: 60.000 unidades, de los cuáles se invirtió $ 2.500.000 y estiman una facturación de $ 7.500.000 en cuatro meses.
Ya tienen pedidos de 40.000 unidades que provienen de farmacias, ferreterías, bazares, kioscos, casas de accesorios de celular, supermercados, entre otros.
El precio sugerido de TOC.ar es desde $ 290. Se puede conseguir en farmacias, ferreterías, supermercados, casas de accesorios de celular, bazares, Kioscos o a través de su instagram @Toc.argentina.
Según una encuesta de la Universidad de Belgrano, sólo un 23% se opone a extender la cuarentena
Al respecto, el 67% cree que el Gobierno podría extender el aislamiento social preventivo y obligatorio hasta el 1° de julio, y el 12%, incluso hasta finales de ese mes. Sólo el 13% espera que la cuarentena se levante a mediados de junio, mientras que el resto no tiene opinión formada sobre el particular.
Sin embargo, apenas el 41% de los encuestados cree que se están cumpliendo totalmente las restricciones impuestas por el Gobierno para evitar la transmisión del COVID-19. El 27% entiende que dichas normas se cumplen “bastante” y el 20%, apenas “algo”, mientras que el 12% considera que las restricciones se respetan “poco”.
“La percepción generalizada es que la ciudadanía está acatando las restricciones impuestas por el gobierno. Sin embargo, estas cifras son marcadamente menores que hace un mes, cuando el 59% veía un total acatamiento. El aumento de ocho puntos en la categoría ‘algo’ es significativo”, agrega D’Adamo.
“Predomina el optimismo por la evolución que tendrá la enfermedad en nuestro país y el apoyo a la gestión de la crisis sanitaria. Pero empiezan a aparecer con claridad datos que apuntan a cierto desgaste en el cumplimiento de las normas y a una gran preocupación económica con relación los efectos de la cuarentena en las economías personales”, continúa el director del COPUB.
De hecho, el 59% cree que su situación económica es peor a la previa a la pandemia, mientras que el 34% la considera igual, y sólo el 7%, mejor. Además, el 96% entiende que la pandemia afecta la situación económica de nuestro país.
Ficha técnica del estudio
Fuente: Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (COPUB).
Universo: ciudadanos mayores de 18 años de edad.
Lugar de realización: Ciudad de Buenos Aires.
Diseño muestral: por cuotas de sexo y SES.
Tamaño muestral: 620 casos efectivos.
Distribución muestral por género: 50% femenino y 50% masculino.
Método: encuesta telefónica IVR.
Fecha de administración: 26 y 27 de mayo de 2020. La Organización Mundial de la Salud pone marcha atrás y le da otra chance a la hidroxicloroquina
La cuarentena se prolonga, pero también se flexibiliza en todo el país, aún en el Área Metropolitana
China está desplazando a Brasil como el principal destino de las exportaciones argentinas
Arsat conectará 300 centros de atención primaria de la salud y aporta a la conexión de áreas del Estado
El algoritmo que predice nuevos focos de contagio en Buenos Aires
Una empresa argentina, Satellogic, lanzará un nanosatélite desde Kourou, en la Guayana francesa
Vacunas «anticorona»: ¡Argentina en carrera!
Apelando a una idea original, expertos del Conicet y la UNSAM comienzan con la fase preclínica rumbo a una vacuna oral contra el COVID-19. Sería fácil de conservar y simplifica la vacunación
Ya es un lugar común decir que «se sabe poco del coronavirus» y que hace apenas cinco meses fue identificado por primera vez como el responsable de infecciones y muertes. Sin embargo, los expertos se siguen sorprendiendo ante el hecho de que -aunque todavía no pasaron 180 días desde que se conoce su genoma- ya hay en desarrollo 115 vacunas diferentes. Entre éstas figura una que están desarrollando científicos del CONICET. A este proyecto se otorgó un subsidio de US$ 100 mil otorgado por la Agencia para la Investigación que depende del Ministerio de Ciencia. Bajo la coordinación de la doctora Juliana Cassataro, que integra a un equipo de expertos de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), ese dinero será usado para desarrollar una idea original en el rubro de la prevención contra el coronavirus. «La nuestra sería la primera iniciativa de desarrollar una vacuna de este tipo en toda América Latina. Y avanzamos con un concepto nuevo, por ahora completando la fase de estudios preclínicos», explico Juliana Cassataro, que también es profesora del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM. Su equipo está tratando de combinar varias proteínas y antígenos del Coronavirus con otros compuestos que ya lograron poner a punto en su laboratorio y que están patentados internacionalmente. «Ya probamos con éxito en formulaciones orales contra otros patógenos en ratones y en aves de corral. Por lo que sabemos hasta ahora nuestros productos logran una combinación que puede desatar un tipo de inmunidad efectiva para el coronavirus, ya que provoca en el sistema inmune la creación de anticuerpos IgA, que -además- se generan en el mejor lugar del cuerpo: las mucosas respiratorias. Estas moléculas también lograron generar linfocitos T-helper 1 y T CD8″. La investigadora agregó otro detalle clave: «para nuestra formulación pensamos utilizar antígenos de las cepas y de linajes virales específicos del SARS-CoV-2 que circulan en Argentina y que fueron secuenciados en el Malbrán». Finalmente, si la vacuna resultante, además de ser efectiva, pudiera suministrarse en forma oral, sería un bonus track, porque eso facilitaría la distribución y el proceso de vacunación».
Opciones
Según esta experta en inmunología desde los laboratorios globales se plantearon cuatro estrategias biotecnológicas diferentes para desarrollar esta vacuna: trabajando con virus inactivados (como la vacunas para Hepatitis A y para la rabia); basadas en adenovirus; partiendo de ADN, diseñadas en base a ARN viral. A estas cuatro plataformas que están en fase I/II, la semana pasada se agregó una quinta, con candidatas hechas en base a proteínas recombinantes o de subunidad, como las actuales contra el HPV o la hepatitis B.
Cada una de estas opciones tiene ventajas y desventajas, incluyendo la seguridad para la persona que la va a recibir; la novedad tecnológica o dificultades para producirlas en la cantidad necesaria y garantizar su accesibilidad (Ver recuadro) «Ese no es un tema menor porque los expertos de la OMS hablan de que necesitaríamos fabricar al menos 1.000 millones de dosis en el menor tiempo posible», dijo la experta de la UNSAM. Por eso es muy bueno que haya varias opciones en desarrollo, porque además de no poder saber cuál funcionará y cual no, también es posible tener más opciones para fabricar las exitosas. Eso explica, también, que la OMS tenga registrados no menos de 115 proyectos diferentes», enumeró la experta. «Algunas podrán ser muy eficientes y otras no tanto. Pero la idea es que si apostamos a más opciones, más probabilidades tendremos de obtener una, o varias que sirvan».
Finalmente, Cassataro advierte sobre la ansiedad para tener resultados concretos. «Es increíble todo lo que avanzamos en muy poco tiempo. Pero no podemos afirmar categóricamente que en 12 ó 18 meses tendremos una vacuna. Me encantaría, pero la ciencia avanza de otra manera. Vacunas vamos a tener. Pero no antes de probarlas en miles de personas, de estar seguros que no causan más daños que los que previenen y que son efectivas para protegernos». Y concluyó: «¿Cuándo llegará? Todavía no podemos saberlo con certeza».
Máxima velocidad
Entre las más de 100 candidatas globales -hasta ahora todas las iniciativas se asientan en laboratorios y empresas de China, EE.UU. o Europa- al menos diez ya llegaron a la Fase I, con ensayos en personas. Algunas, incluso, alcanzaron la Fase II, algo totalmente inédito en la industria farmacéutica, donde esos tiempos se suelen medir en lustros y hasta décadas. En este fenómeno de salud pública también es inédito la cantidad de dinero que se está invirtiendo en estos desarrollos. Cifras del orden de los US$ 400 millones en EE.UU apostados a una empresa de biotecnología hace unas semanas. O, como hace unos días, cuando el propio gobierno británico destinó 93 millones de libras a la construcción del primer centro dedicado a la fabricación e innovación de vacunas del Reino Unido.
¿Por qué es tan importante llegar a tener una vacuna efectiva lo antes posible? «Porque es la única manera de lograr que la población tenga defensas adecuadas para esta enfermedad sin pagar costos altísimos en vidas», comentó Cassataro. «Por ejemplo, en Francia y en España murieron más de 27 mil personas y se estima que apenas entre el 4 y el 5 % de toda su población logró cierta inmunidad contra el coronavirus. Para alcanzar lo que se denomina «inmunidad de rebaño» esa protección debería abarcar a más del 60 % de la gente. Llegar sin una vacuna tendría un costo inconmensurable», agregó.
¿Al alcance de todos?
Una de las grandes barreras que deberán superar las futuras vacunas no es inmunológica sino industrial y económica: que lleguen a todas las personas que la necesitan, en forma accesible y en el menor tiempo posible. No es un tema menor, y la misma OMS se preocupó por el tema: «tenemos que impulsar la vacuna y que todo el mundo tenga acceso» dijo el director general de la OMS, Tedros Gebreyesus. Y agregó: «el mundo la necesita y rápido. Experiencias pasadas nos han enseñado que incluso cuando existen, no han estado disponibles igualmente para todos. No podemos permitir que eso ocurra”, sostuvo. Los problemas son varios. Desde quién tendrá la patente de estas moléculas, al costo a la que se comercializará y qué grupos de personas o naciones tendrán prioridad para ser vacunados con las primeras partidas producidas.
Enrique Garabetyan
Kicillof y Larreta coordinan un esquema de «cuarentena diferenciada»
Nos reunimos con @horaciorlarreta para evaluar la situación epidemiológica, sanitaria y social del AMBA de cara a la próxima etapa del aislamiento social, preventivo y obligatorio. pic.twitter.com/ScR5QeRRL7
— Axel Kicillof (@Kicillofok) June 2, 2020
Nos reunimos con @Kicillofok para evaluar la situación epidemiológica, sanitaria y social del AMBA de cara a la próxima etapa de la cuarentena. pic.twitter.com/8LIp8mFxUI
— Horacio Rodríguez Larreta ✋???? (@horaciorlarreta) June 2, 2020






