AgendAR no va a informar sobre las idas y vueltas y subidas y bajadas. No es que no sean importantes. Lo son. Se trata de los hombres y mujeres que van a legislar para la Nación, las provincias y los municipios. Pero ese tema ya ocupa mucho espacio en los medios. Mucho más del interés que despierta en la mayoría de nuestros ciudadanos. Es sobre eso que queremos hacer un breve comentario.
Ante todo, tomemos en cuenta que la confusión y el «revoleo» de nombres, y algunas anécdotas picarescas sobre figuras que saltan de un partido a otro, y también algunos, no muchos, ejemplos de lealtad a las convicciones frente a maniobras poco defendibles, todo eso son olitas en la superficie. Las opciones en el escenario político argentino son claras y coherentes. Más que en muchos otros países, incluso los europeos.
En este año electoral 2019 se enfrentan dos grandes coaliciones políticas. Una de ellas, Cambiemos, que ahora se llamará Juntos por el Cambio, ha estado gobernando por los últimos 3 años y medio, y el actual Presidente aspira a la reelección. Esto en un país presidencialista. A favor o en contra, es difícil tener dudas sobre lo que puede y no puede hacer.
En la principal, por lejos, coalición opositora, el Frente de Todos, hay un claro predominio, por su peso electoral y por la historia de sus principales dirigentes, del peronismo. Una fuerza política con una realidad compleja y diversa, es cierto, pero que durante 14 años, después del derrumbe de la Alianza, desde comienzos del 2002 a fines de 2015, gobernó la Argentina. De esos 14 años, 12 y medio corresponden a los sucesivos mandatos de Néstor y Cristina Kirchner. Y su actual candidato a Presidente, Alberto Fernández, fue Jefe de Gabinete durante esos gobiernos por 5 años y 2 meses. También, los juicios sobre ese período pueden ser positivos o negativos, pero permite tener una idea sobre las posibilidades y límites de esa coalición.
Las personas y las fuerzas políticas cambian, y más aún el mundo que las rodea. Las realidades de la economía internacional y la geopolítica de 2019 no son las que el PRO esperaba cuando se lanzó a la aventura de construir Cambiemos. Y están aún más lejos del mundo en que se movieron esos gobiernos peronistas. Resulta bastante evidente que los últimos despliegues políticos significativos -la candidatura presidencial de Alberto Fernández, la a vice de Miguel Pichetto- tienen que ver con esos cambios en el entorno global. Pero podemos reiterar que la identidad de esas dos coaliciones está bastante definida, para lo que es la política moderna.
Las «terceras fuerzas» pueden cumplir un rol importante, especialmente si ambas grandes coaliciones quedaran cerca de un empate. Pero la polarización ha tendido a debilitarlas y disolverlas. Es un fenómeno tradicional en Argentina. No tiene nada de nuevo.
Si esto es así ¿cuál es el sentido de ese baile de nombres y de egos, que culmina hoy sábado 22 a las 24 horas, cuando «se cierra el sport»? Sucede que la política es una actividad absorbente, en tiempo y en dedicación, y la hacen los políticos. Que se profesionalicen es inevitable -la política en serio no puede ser «part time»-, pero, en contraste con la mayoría de las profesiones, cada dos o cuatro años se juega su carrera, casi su misma identidad.
(Ese prejuicio, bastante hipócrita, en buena parte de nuestro pueblo contra los «políticos profesionales» hace que es frecuente que muchos lleguen a esos cargos electivos porque no son políticos. Se han hecho conocidos por otros motivos. Pero… si se los toman en serio, están obligados a profesionalizarse. A convertirse en políticos, bah).
Además de una reflexión general, este comentario tiene que ver con las PASO, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para las que hoy es el cierre de las candidaturas.
Como ninguna fórmula presidencial se decide en ellas, aparece la conclusión fácil que sólo son «una gran encuesta». Un derroche gigantesco de recursos y esfuerzos. No es así; aún en esta versión muy imperfecta -y manipulada desde las conducciones políticas nacionales y provinciales- permite la expresión de realidades locales, en los niveles más cercanos a los problemas e inquietudes de los ciudadanos «de a pie».
Por supuesto que las PASO se originaron en las necesidades políticas de ese momento de un gobierno. Toda legislación electoral fue impulsada por gobiernos que esperaban beneficiarse, o al menos no perjudicarse por ella. Y es cierto también que son el escenario para pequeñas vanidades y ambiciones. Es que ellas también son la materia prima de la política, además de proyectos e ideales. Es una actividad de seres humanos.
Lo que propongo a mis compatriotas es que en lugar de suprimir las PASO, las mejoremos. Para conseguir eso, no hay que redactar proyectos. Se empieza por dedicar un poco de tiempo y esfuerzo -sin llegar a profesionalizarse- a participar en las fuerzas políticas.
Termino con una frase atribuida a Toynbee «Los que no se interesen en la política, tendrán su merecido castigo. Serán gobernados por gente que se interesa en la política«.
ras un año de fuerte inestabilidad y pérdida de valor por la crisis de la Argentina, Paolo Rocca dio un golpe sobre la mesa: plantea sacar a Tenaris, nave insignia del Grupo Techint en la Argentina, de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde empezó a cotizar en 1958.
Una acción de Tenaris valía 493 pesos en junio de 2018. Alcanzó los 709 pesos en octubre en plena crisis cambiaria, dado que este papel siempre fue un refugio de valor para los inversores bursátiles, pero no se pudo mantener.
En un escenario de alta volatilidad y especulación, el precio de la acción de esta gigantesca compañía descendió hasta los 395 pesos en diciembre. Y desde entonces inició una nueva remontada que la posicionó en los actuales 522 pesos. En dólares su valor es mucho menor.
A lo largo de un año el papel de Tenaris subió 5,88% en términos nominales, contra una inflación del 56%, según el Índice de Precios al Consumidor del Indec, y una suba del 68% en el tipo de cambio (contra el dólar estadounidense).
Esta empresa, la mayor productora global de tubos de acero sin costura para la industria petrolera y que es controlada por el grupo Techint, había dado a conocer una ganancia de 243 millones de dólares en el primer trimestre de 2019.
Desde hace más de 60 años, Tenaris es un importante protagonista en el desarrollo del mercado del petróleo y gas en Argentina a partir del establecimiento de la planta de Siderca en la ciudad de Campana en 1954. Actualmente, la planta es considerada una de las más eficientes e integradas de su tipo en el mundo, con una capacidad de producción anual de más de 900.000 toneladas de tubos sin costura.
Además, produce una amplia gama de productos para el mercado energético, automotriz, para aplicaciones agro-industriales y exporta más del 70% de sus productos de alto valor agregado a todo el mundo.
Pero en medio de la inestabilidad, Rocca –el empresario ítalo argentino que es el alma mater de esta compañía- anunció su deseo de abandonar el listado que cotiza en bolsa y llamó a una reunión de directorio para proponer su decisión.
Bioceres es una empresa de biotecnología, que se define a sí misma como un «proveedor integrado de soluciones de productividad de cultivos, que incluyen el desarrollo de semillas genéticamente modificadas, rasgos de semillas, tratamientos de semillas, productos biológicos, adyuvantes de alto valor y fertilizantes«. Es propietaria o tiene licencias de uso de 303 productos registrados, y suma 217 patentes y solicitudes. Nació en plena crisis de 2001, casi como un emprendimiento cooperativo, con el aporte de 23 socios privados. Y se ha transformado en una de las empresas insignia de la agroindustria argentina, que se contiza en la Bolsa de Nueva York.
Con la Argentina como principal mercado (el 75% de sus ventas son locales), exporta a países de la región –Brasil en primer lugar, pero también Paraguay, Bolivia, Uruguay y Colombia – y a otros productores de soja como los Estados Unidos, Sudáfrica, India, algunos mercados de Asia y el este europeo.
Al frente de Bioceres desde 2011, su presidente Federico Trucco concedió un reportaje donde habla sobre la salida de la firma a la bolsa, el avance hacia el trigo transgénico y su visión del futuro del negocio agropecuario.
.Empezaron el año
con la cabeza en Wall Street. ¿Qué expectativas tienen para 2019 y
cómo va a repercutir la salida a la bolsa en la empresa?
-Lo vemos como un año de transición entre la empresa privada que quería salir a la bolsa y la que termina listándose, en donde, por cómo se dio la transacción, hay una parte listada y otra que tiene inversiones en estadios más tempranos, que quedó en el ámbito privado. Entonces, lo primero es organizar esos dos mundos que tienen lógicas distintas para que puedan seguir construyendo valor. Del lado del negocio que listamos estamos muy contentos. Poder tener una empresa listada nos da mucha más flexibilidad en las opciones para originar capital y eso es importante para mantener nuestro plan de crecimiento. Vamos a cerrar este año fiscal con un crecimiento muy significativo respecto del año anterior (casi US$ 150 millones de ventas), con un EBITDA (siglas en inglés de «Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización») en el orden del 25% por encima de esas ventas, y queremos triplicar eso en un período de tres a cinco años en forma orgánica. Eso requiere un acceso a capital de trabajo para mantener nuestras inversiones en curso. Gran parte de nuestro crecimiento futuro depende de traer estas variedades de semillas con tolerancia a sequía que están siendo aprobadas y ahora tenemos que calar inventarios para poder tener volúmenes disponibles para los productores. De alguna manera, no estar atado a la volatilidad argentina que sigue existiendo y que nos va a afectar, un poco menos, le permite a la compañía poder mantener sus planes y sus proyecciones.
¿Ese fue el
principal objetivo de salir a la bolsa? ¿Tratar de esquivar la
volatilidad local?
Yo creo que sí, primero, por la constitución accionaria de la propia Bioceres donde tenés muy atomizada la propiedad. Siempre el mercado público fue algo importante, por el hecho de que nos permite resolver temas de participación accionaria de forma mucho más eficiente que en el ámbito privado. Y después, como una forma de desacoplarnos del mercado de capitales local que cada vez tiene más dificultades en financiar proyectos. Eso se hizo cada vez más notorio y en parte era un objetivo, más allá de la visibilidad internacional, de poder constituir una plataforma para la consolidación de otras empresas. Eso, si pensamos en crecimiento inorgánico, también puede ser interesante.
Su propuesta de
un trigo transgénico, ¿es ser provocativo?
Totalmente. Muchas veces, cuando traemos este tema al debate, lo primero que escuchamos es: “¿Cómo se les ocurre meterse con el trigo?”. Es un cultivo que se usa para la harina, con la harina se hace el pan, hay 200 millones de hectáreas a nivel mundial, no existe trigo transgénico en ningún otro lugar del mundo… y justamente por todas esas razones es que se nos ocurrió meternos. Porque hiciésemos una soja transgénica, ya hay otros que lo lograron y tendríamos que entrar en un mercado que tiene dueños. Ahora, para mí, provocar eso en un mercado que no tiene dueños, donde venís con un elemento tecnológico disruptivo, es donde está la gran oportunidad. Termina teniendo una recompensa mucho más atractiva que los cultivos menos controversiales.
¿En qué etapa
está hoy el proyecto?
A nivel local está en un momento de impasse. Se cumplieron los 60 días que nos había propuesto el Presidente cuando convocó a una reunión entre la empresa, (la Secretaría de) Agroindustria y privados para llegar a un acuerdo para la aprobación del desarrollo, para que tratemos de lograr un entendimiento entre privados. Avanzamos en algunos puntos, en otros tenemos visiones distintas… Ha sido un proceso positivo. Mientras tanto, terminamos de presentar la solicitud de aprobación en Brasil a principios de abril. Estamos trabajando en hacer otras presentaciones en América latina y en otros de producción a nivel internacional como los Estados Unidos, Sudáfrica o Australia.
Dedicada a la investigación, buscará fondos frescos en la bolsa
Después del
trigo transgénico, ¿qué innovaciones vienen?
La misma tecnología del trigo la tenemos en soja, son dos productos que pueden explicar una parte importante de nuestro crecimiento futuro. Entre un tercio a casi el 50% de nuestro crecimiento estará vinculado en los próximos tres a cinco años a estos dos productos. En cultivos forrajeros, trabajamos en la desregulación de las primeras alfalfas transgénicas. A nivel tecnológico estamos viendo cómo este mundo de la biotecnología empieza a combinarse con el de la tecnología de la información. Hay un mundo que se llama agtech, más vinculado a apps y soluciones de inteligencia en la toma de decisiones, de seguimiento de producto, que queremos volcar a nuestros insumos. Y después empezar a transaccionar en forma digital. En el mundo de la digitalización del agro hay una lista de cosas que deberían estar pasando y que pasaron en otras industrias, que para nosotros puede generar un cambio fenomenal.
¿El sector en la Argentina está preparado para estas innovaciones?
El productor agropecuario argentino es uno de los más innovadores. Si percibe que hay un beneficio real, tiene un apetito casi incontenible por las nuevas tecnologías. Lo que sí, es un animal exigente que primero tiene una desconfianza natural. Pero al momento en que eso es constatado y empieza a darse el boca a boca, en la Argentina se dieron situaciones explosivas de importación de tecnología que no ocurrieron en el resto del mundo.
¿Por dónde
viene el futuro del agro?
En esto no soy
absolutamente objetivo, pero creo que el modelo actual ha llegado a
un fin por un tema de rentabilidad. Es poco atractivo producir soja
en la Argentina hoy. No es un negocio que tenga una capacidad de
generación de excedentes como hace 10 años. Para nosotros, la
transición en la agricultura de escala no tiene que ver con producir
más toneladas por hectárea, sino con cómo podemos empezar a
aprovechar la parte de la planta que hoy no aprovechamos. Eso es lo
que nos puede dar un salto de productividad mucho más dramático que
el aumento marginal de los rendimientos todos los años. Y para eso
necesitamos un nuevo modelo industrial. Así imagino el agro del
futuro: un agro que aprovecha lo que hoy se volatiliza y que lo
industrializa en origen para producir mucho más, fundamentalmente
con una participación en el mundo de los biomateriales. Después
está la agricultura de nicho que descommoditiza las materias primas
para la funcionalización de los alimentos. Estamos cada vez más
preocupados por entender cómo eso que comemos afecta nuestra salud y
bienestar. Si puedo, en vez de producir un trigo convencional,
producir uno con bajo gluten, alta fibra, va a haber una demanda cada
vez más significativa para este tipo de productos. El mundo de la
alimentación se conecta con la salud y va a tender a descommoditizar
algunas materias primas porque las vamos a funcionalizar.
Luego de que el Gobierno autorizara la contratación de servicios ambulatorios y de internación por separado, Swiss Medical tomó la delantera y ya comercializa tres opciones: puso a disposición de sus afiliados tres planes enfocados en la parte ambulatoria y de internación, permitidos por la disposición de la Superintendencia de Servicios de Salud.
Claudio Belocopitt, presidente del Swiss Medical Group, fue uno de los protagonistas del mercado de la salud que más pidió por esta medida, por lo que, luego de que fue publicada, tomó la delantera. Esta prepaga decidió salir al mercado con planes basados en internación y ambulatorios. Por ejemplo, uno ofrece intervención quirúrgica y clínica sin cargo en las clínicas de la cartilla de la prepaga.
Si bien destacaron que los precios bajan considerablemente, no especificaron cuáles son, ya que varían de acuerdo a la edad y formación familiar.
Desde la firma OSDE explicaron que aún no tienen a disposición los planes parciales. «El tema está en estudio», expresaron desde la compañía, y añadieron que están a la espera de «una regulación general que aclare el panorama». Por su parte, Galeno informó que no hay una propuesta en concreto en lo inmediato y que están estudiando, sobre todo, los aspectos legales y de prestación asociados a este tipo de coberturas.
Más específicamente, el Gobierno autorizó el plan parcial de cobertura prestacional ambulatoria, que, entre otros servicios, contempla consultas médicas, medicamentos, estudios y prácticas de alta y baja complejidad. También, permitió el plan parcial de internación, que incluye servicios como emergencias médicas en domicilio y guardia, entre otros.
Desde Swiss Medical
aclararon que estos planes no reemplazan a los programas médicos
obligatorios (PMO) que brindan las obras sociales o las prepagas.
También, fuentes del sector explicaron que a los clientes que poseen
PMO de una prepaga de valores altos no les convendrá contratar el
servicio parcial de otra compañía, debido al precio que deberán
pagar por ello.
«Existen en el mundo planes parciales mucho más sofisticados, por patología», dijeron desde Swiss Medical, y agregaron que la oferta de servicios en la Argentina por el momento será incipiente.
Esta semana el Sero Electric obtuvo la Licencia de Configuración de Modelo (LCM). Se trata de la habilitación necesaria para que un nuevo vehículo circule por las calles de la Argentina. Con esta homologación, se convierte en el primer auto eléctrico de fabricación nacional con permiso para andar por la vía pública.
El Sero Electric es una creación del empresario Pablo Naya, que empezó a producirse en mayo de 2015. Las reglamentaciones argentinas demandaron a la compañía cuatro años de trámites para conseguir la LCM. Para lograrlo, fue necesario crear las categorías L6 y L7 (que ya existen en otros países), pero cuya ausencia impedía que en la Argentina circularan autos de este tipo. Un auto que se carga como un celular.
En el transcurso de estos años, Sero Electric no paró de producir. Los modelos se comercializaron para circular dentro de fábricas, aeropuertos, barrios privados y hasta para tareas de vigilancia en zonas peatonales. Debido a la demanda, la empresa se trasladó desde su sede original en Villa Luzuriaga a una planta más amplia y moderna en Moreno.
A partir de la obtención de la LCM, el Sero Electric estará habilitado a circular por la vía pública con algunas restricciones.
Las características que deben cumplir los vehículos homologados bajo las categorías L6 y L7 son las siguientes: son vehículos urbanos, que podrán tener motores eléctricos o a explosión. Deberán tener un peso inferior a 350 kilos, que se eleva hasta 450 kilos en el caso de los eléctricos (al sumarles las baterías). Los vehículos con motores de combustión interna deberán tener una cilindrada menor a 50 cc.
Su velocidad máxima deberá estar limitada a 50 km/h. No podrán transitar por rutas ni autopistas. El uso quedará limitado a calles y avenidas.
En el mundo automotriz, se especula con frecuencia si existe un nicho en el mercado «un escalón arriba de las motos». Todos saben que las motos baratas se han convertido en el medio de transporte accesible y muy usual en lugares donde no hay una red de transporte público confiable. Muchas ciudades de la provincia de Buenos Aires están en ese caso, por ejemplo. Pero la brecha en el precio entre una moto barata y un Sero Electric es todavía muy grande.
Citamos este mensaje recibido del Dr. Andres J. Kreiner, Presidente de la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN), y cuyas otras responsabilidades y títulos académicos se mencionan abajo.
ooooo
Adjunto un comunicado que recibieron los trabajadores de la PIAP ofreciendoles un retiro concertado. Es indignante este empecinamiento y apuro por desmantelar la planta a pocos meses de un posible cambio de gobierno. Dr. Andres J. Kreiner Professor of Physics Head Department of Accelerator Technology Research and Applications Area CNEA & National University of San Martin Centro Atomico Constituyentes Av. Gral Paz 1499 1650 San Martin Prov. Buenos Aires- Argentina
COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL INTERNA 2019
Arroyito, 19 de junio de 2019
Comunicación Nº 19 – 19
Al personal PIAP
Se informa que La Empresa pone a disposición del personal que desempeña su actividad en la PIAP, un programa de retiro por Mutuo Acuerdo con las siguientes consideraciones:
Personal alcanzado: aquel que desempeñe su actividad en la Planta Industrial de Agua Pesada y que a la fecha de adhesión no cuente con trámite de jubilación resuelto favorablemente.
Plazo para adherir: Quince (15) días hábiles contados a partir la entrada en vigencia del presente Programa.
Gratificación por Acuerdo Adhesión al Programa de Retiro El personal que optare por adherir al Retiro por Mutuo Acuerdo y fuere aceptada su solicitud tendrá derecho a una Gratificación según las siguientes condiciones:
Monto total de Gratificación: la gratificación total se calcula en base a la última remuneración neta mensual normal y habitual (compuesta por: sueldo básico, zona, turno, presentismo, antigüedad, complemento PIAP, ayuda alimentaria y adicional capacitación) y los años de antigüedad en la empresa.
Gratificación= Remuneración mensual normal y habitual NETA al momento de la baja x años de antigüedad en la empresa
Pago: El monto total de Gratificación será abonado con un pago único. El importe de la Gratificación y liquidación final será acreditado en la cuenta sueldo dentro de los 10 días hábiles a contar a partir de la fecha de baja.
Beneficio: La Empresa mantendrá la cobertura de Obra Social para el trabajador y su grupo familiar vigente a la fecha de adhesión, durante el plazo de 12 meses cuando el trabajador tenga 60 años o más y durante el plazo de 6 meses para los menores de 60 años, al cabo del cual se hará efectiva la baja en la Obra Social.
Fecha de Inicio del Programa: 21/06/2019
La Empresa podrá rechazar la solicitud ya sea porque los cupos son limitados o por razones de servicio con la sola invocación de dichas causales como razón suficiente para su desestimación.
En el primer trimestre del año, el producto interno bruto (PIB), registró una caída de 5,8% respecto del mismo período del año anterior. Se registró, además, una contracción del 2% si se lo compara con el cuarto trimestre del año pasado, según los datos que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
De acuerdo con las estimaciones preliminares del organismo estadístico, la evolución macroeconómica del primer trimestre de 2019 se debió a una caída en la oferta global, medida a precios del año 2004, del 10,3% con respecto al mismo período del año anterior. Esto obedeció a la caída de 5,8% del PIB y la de 24,6% en las importaciones de bienes y servicios.
Esta situación estuvo acompañada por una caída de la misma magnitud, en la demanda global. Se observó una disminución de 24,6% en la inversión (formación bruta de capital fijo); en el consumo privado que se desplomó 10,5% y en el consumo público que fue de sólo 0,2%. Sólo las exportaciones de bienes y servicios reales registraron un crecimiento de 1,7%.
En términos de porcentaje del PBI, las importaciones que representaban el 31,6% del Producto en el primer trimestre del 2018, pasaron a ser el 25,3%. El consumo privado pasó del 79,1% al 75,1% y la inversión, del 21,2% al 16,9% en el mismo lapso. Solo las exportaciones ganaron participación dentro del PBI, al pasar del 20,1% al 21,7%.
Entre los rubros que más vieron reducir sus niveles de inversión, figuraron los equipos de Transporte (56,1%), maquinarias y equipos (31,5%) y Construcciones (-9,9%).
Los sectores más relevantes en la estructura del PBI fueron los que registraron las mayores caídas, con la excepción del campo. El comercio, la industria y la construcción, que tienen mano de obra intensiva mostraron fuertes caídas, en sintonía con los datos de empleo que también se conocieron ayer. En tanto, la intermediación financiera se vio afectada debido a la aceleración de la inflación, ya que se utiliza el índice de precios ( IPC) para deflactar este rubro.
Por el contrario, los mejores desempeños se vieron en la actividad agrícola (7,7% en la comparación interanual) y en la pesca (5,5%).
Según la consultora ACM, que dirige el economista Javier Alvaredo, «oficialmente el país se mantiene en recesión, encadenando cuatro trimestres de crecimiento negativo. Todo parece indicar que la caída de la actividad continuaría de no ser amortiguado lo suficiente por el sector agropecuario y el sector financiero. Una situación que se descuenta, sucederá», consignó en su último informe. Según esta visión, en el año la actividad caería, en torno del 2% respecto del 2018.
La desaceleración de la inflación, según el análisis de la consultora LCG, «podría consolidar un escenario de estabilidad y permitir que las tasas de interés bajen. Sin embargo, hay que estar atentos a la trayectoria del tipo de cambio real, una apreciación excesiva podría alimentar expectativas de un nuevo episodio de inestabilidad».
También, desde esta consultora proyectan una caída en torno al 2% para 2019 «debido a la demora en la desaceleración de la inflación, las elevadas tasas de interés y el escenario electoral polarizado que alimenta la incertidumbre y el comportamiento precautorio».
Hay un grupo de WhatsApp que lleva por nombre «Nuestra voz». Abarca a 256 empresarios, el máximo que permite esa aplicación. Nació de la iniciativa de Martín Migoya, el fundador y CEO de Globant, la firma tecnológica que cotiza en Wall Street y es considerada un «unicornio» por valer más de US$ 1.000 millones. Migoya y los otros que lo armaron se identifican como «emprendedores y empresarios que invertimos, tomamos riesgo y creamos empleo. Desde nuestro punto de vista creemos que podemos, y debemos, poder opinar sobre temas que hacen al desarrollo de nuestro país. Miramos al muy largo plazo y no tenemos que ver con la coyuntura. Somos un grupo diverso, y por lo tanto apartidario y asectorial. Las redes nos dan el poder de organizarnos para poder expresar nuestra voz con contundencia cuando la situación lo requiera, siempre con el propósito de hacer de Argentina el país que todos soñamos«.
«Estoy seguro que nuestros gobernantes podrán gobernar mejor si saben que una opinión lógica y de largo plazo se está haciendo escuchar«, agrega Guibert Englebienne, otro de los fundadores de Globant y presidente de la Fundación Endeavor, que apoya a los que deciden emprender.
Otros de los integrantes del grupo son Carlos Miguens (Sadesa), Federico Braun (Supermercados La Anónima), Cristiano Rattazzi (Fiat Auto), Martín Cabrales, Marcos Galperin (Mercado Libre), Hugo Sigman (Grupo Insud), Gabriel Martino (HSBC) e Inés Bertón (Tealosophy).
Se jactan de representar entre todos el 80% del PBI. Y de ser algo así como «la AEA del siglo XXI», en referencia a la Asociación Empresaria Argentina, la agrupación que surgió en 2002 al calor de la crisis. Ésta parece una versión descontracturada: no hay tiempo de reunirse, dicen, y por eso no pasan de un grupo de WhatsApp. Defienden causas siempre presentes en el establishment: la propiedad privada, la libertad de mercado, conceptos que -piensan- son en general expresados con culpa en la Argentina.
No es tan así. Justamente, el viernes pasado el presidente Macri envió un audio al grupo «Cómo andan, soy Mauricio Macri. Quiero decirles que Martín Migoya me ha contado que este nuevo grupo ha tomado como tarea batallar, defender los valores, esa Argentina que todos queremos, este cambio que hemos emprendido, un cambio cultural profundo para nuestro país que apunta a que todos los argentinos tengamos mejores oportunidades de progreso, que realmente tengamos un país federal, con trabajo para todos. Así que un abrazo grande y muchas gracias por lo que están haciendo«.
No por casualidad, el mismo día que en AgendAR publicamos Nadie está corriendo riesgos en Atucha II, la talentosa periodista científica Nora Bär escribía sobre el mismo tema en La Nación.
Sucede que la justificada preocupación del público por la seguridad nuclear, es usada por quienes aprovechan el sensacionalismo del tema. O desean limitar el desarrollo tecnológico argentino. Aquí, la información:
«El 26 de abril de 1986, en un recinto de computadoras increíblemente precarias, en tiempos de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, uno de los encargados del turno noche de la central nuclear de Chernobyl aprieta un botón con la inscripción AZ-5 y asiste a algo que se creía imposible: una explosión provoca el desprendimiento de la placa de 1000 toneladas del reactor e inicia un incendio que destruye el edificio y libera una lluvia de desechos radiactivos sobre varios kilómetros a la redonda. Quienes hayan visto la serie televisiva de HBO saben lo que sigue: una carrera contra el tiempo para controlar y mitigar las consecuencias de un desastre que amenazó a decenas de millones de personas.
En la Argentina, hay tres centrales nucleares: una en Embalse, en Río Tercero, Córdoba, y dos en la localidad de Lima, Zárate, a 100 km de Buenos Aires, las Atucha I y II. Ante la historia conmovedora y escalofriante que vemos en la pantalla, cabe preguntarse si son suficientemente seguras y están dotadas de sistemas que impidan un incidente de proporciones. La respuesta de todos los especialistas consultados es taxativa: la posibilidad de que ocurra algo cercano a lo que se registró en Ucrania es remotísima.
«Las centrales argentinas tienen una tecnología diferente de las soviéticas que lo hace imposible -destaca Rodolfo Touzet, doctor en Radioquímica y especialista en protección radiológica y nuclear de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)-. Pero además están dotadas de una doble contención (una semiesfera en las Atuchas y un cilindro en Embalse) hecha de acero inoxidable de 5 cm de espesor y otra de hormigón armado de un metro de grosor, con filtros entre medio. La de Embalse tiene también un ‘reservorio de agua’ para disminuir la presión en caso de rotura de caños.
Con la doble contención, si llegara a ocurrir un accidente, todo el material radiactivo queda encerrado en el sistema primario, y si existieran pérdidas estas permanecen confinadas y no afectan al público. Estas ‘envueltas de contención’ son probadas y ensayadas periódicamente a la presión máxima que pueden recibir en un caso de accidente para asegurar su estanqueidad».
«Incluso con todos los errores que se cometieron en Chernobyl, si hubiera tenido un edificio de contención, no habría pasado a mayores -afirma Mariano Cantero, ingeniero nuclear del Instituto Balseiro-. Lo que ocurrió allí no fue una explosión nuclear, sino de vapor. Para hacerse una idea: ocurrió lo mismo que si uno pone una sartén al fuego y después le echa un chorro de agua. El calor hace que vuele todo por los aires, pero con una cubierta no se hubiera dispersado». Y coincide Aníbal Blanco, también ingeniero nuclear y jefe del Departamento de Relaciones con la Comunidad del mismo instituto: «La industria nuclear se rige por una ideología que se llama ‘defensa en profundidad’. Se trata de poner varias barreras, distintas, redundantes e independientes entre sí para que no ocurra ningún evento imprevisto o que se puedan mitigar sus efectos».
Como ayer, en ocasión del Día de la Bandera, se (re)inició una polémica entre el Presidente Macri y el Sindicato de Camioneros, pensamos que es útil acercarles este gráfico que indica la proporción en la que los distintos factores que inciden en el costo del transporte por carretera aumentaron en este año 2019. Fue preparado por FADEEAC, Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas.
Investigadores del INTA desarrollaron un mapa con las zonas de alta probabilidad de incendios hasta febrero de 2020. Son más de 2 millones de hectáreas las que están bajo riesgo. Esta investigación permite prever los lugares con más probabilidad debido a al historial y la geografía.
Estas 2 millones de hectáreas bajo riesgo durante la temporada de fuegos se debe a:
* Presencia de una importante región sin fuego por más de 10 años. * Un proceso de acumulación de forraje muy focalizado en algunos departamentos durante el último ciclo productivo, a pesar de la emergencia agropecuaria declarada por sequía en febrero 2019. * Presencia de áreas arbustizadas de manera generalizada en la región del Espinal. * Identificación de un área muy importante con bajo a nulo aprovechamiento ganadero, (distancias medias a las aguadas superiores a los 3 km).
Este mapa de peligrosidad para incendios fue generado a partir del modelo desarrollado por el Área de Gestión Ambiental y Recursos Naturales de la EEA Anguil en 2016, donde se consideran como variables las áreas sin fuego durante los últimos 10 años, productividad forrajera superior al 20% respecto a la media estimada para el período 2000-2018, dificultad para acceder a los sitios, áreas de conservación, áreas arbustizadas y presencia de tendido eléctrico de alta tensión.
El INTA destacó que la predictibilidad del modelo es del 85%. Se aclara que este modelo identifica las áreas de mayor peligrosidad. Esto significa que cualquier área puede incendiarse, pero éstas son las de mayor riesgo y deberían tenerse en cuenta para una pronta verificación por parte de los organismos pertinentes.
Hay un debate en marcha sobre las causas y las consecuencias del Gran Apagón del domingo pasado. En AgendAR hemos aportado a ese debate. Pero ahora queremos compartir algo que encontramos en las redes sociales, y que «echa luz» sobre los medios, poniendo un poco de humor. Lo estamos necesitando.
Página 12: «El macrismo deja sin luz a todo el país»
La Nación: «A causa de 70 años de peronismo, el país se queda sin luz»
C5N: «Toda la Argentina sin luz y Mauricio Macri sigue de vacaciones«
Clarín: «La Cámpora habría atacado una central eléctrica para retrasar el juicio a Cristina»
Crónica: «Faltan 100 días para la primavera»
Infobae: «Los mejores memes del apagón»
El Gourmet: «Ideas para una cena a la luz de las velas»
Cosmopolitan: «Tips para maquillarte de memoria»
Olé: «Scaloni tiene menos luces que Argentina»
TN: «Vivir sin electricidad hace bien a la salud»
El Trece: «¿Se puede cargar un celular con una papa?»
La tasa de desocupación subió en un año del 9,1 al 10,1% según los datos del INDEC. Este porcentaje significa que en la población urbana -la que se encuesta- hay 1.920.000 desocupados, 220.000 más que un año atrás. Si se incluye la población rural, el desempleo golpea a más de 2 millones de personas.
También aumentó la subocupación pasó del 9,8 al 11,8%. Suman así 2.250.000 personas que trabajan menos de 35 horas semanales, aunque están dispuestos a trabajar más. Son 420.000 más que un año atrás.
Para tener claro este índice, hay que tomar en cuenta que el INDEC considera desocupado a quien no tiene trabajo y lo busca. Si no lo está buscando, no se lo incluye en esta estadística.
Hace sólo un día publicamos una nota sobre el problema de la desocupación en los jóvenes. Todavía no contábamos con estas cifras, pero ya sabíamos que el desempleo juvenil es todavía más alto.
Los medios que acostumbran a publicar las pérdidas de horas y de producción provocadas por los días de para deberían -deberíamos- ayudar a tener claro las pérdidas que el desempleo está causando, todos los días, todas las semanas.
La desocupación es el problema económico y humano que enfrenta la Argentina, que enfrenta cualquier sociedad. Nada hay más grave, en tiempos de paz, que éste.
Nadie está corriendo riesgos en Atucha II. Y no habría cómo, además. Pero vamos a los papeles: circula por la web una denuncia del portal alemán Telépolis (hay una excelente traducción aquí). Su título: “Argentina: maniobra arriesgada en central nuclear”. El supuesto riesgo, aclara el texto, se está tomando con Atucha II. Es un macanazo y la lectura de la traducción evidencia dos cosas:
Telépolis tiene, como todo el periodismo ecologista alemán, algún conocimiento básico de la tecnología nuclear. Asunto que merece nuestro elogio.
También es obvio que en Telépolis no tienen maldita la idea de la ingeniería usada, o de la situación específica de Atucha II.
No se trata de detalles. Lo que Telépolis llama “maniobra arriesgada” y los portales locales retitulan como se les da la gana, es haber devuelto la central a operar a una potencia de 250 MW, un 40% de la nominal tras salir del “Apagonazo” del domingo 16.
Chocolate por la noticia, colegas alemanes: 250 “mega” la potencia máxima operativa de Atucha II desde hace meses, debido a la rotura de una bomba del circuito primario. Seguirá así, por disposición de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), mientras no se terminen de filtrar del mismo, con grandes coladores con forma de elemento combustible e interior de malla muy fina, los residuos metálicos que dejó este desperfecto.
Es previsible que una vez que los filtros hayan hecho su trabajo, el primario de Atucha II todavía tenga algo del detritus de esas microvirutas de acero, ya erosionadas a polvillo más fino que las limaduras, y más difícil de remover. Habrá que estudiar en modelos físicos, es decir en el “loop” termohidráulico del Centro Atómico Ezeiza, cómo quitar ese contaminante. O en plan B, estudiar –bajo la mirada poco piadosa de la ARN- cuánta pérdida de vida útil le causará eso a las bombas que impulsan el tremendo torrente de agua pesada del circuito de refrigeración. Las bombas fueron diseñadas para durar 30 años de operación continua, pero si no se eliminan las limaduras, probablemente haya que sustituirlas antes de tiempo por desgaste precoz de los álabes. La cuestión es que eso es más un tema de disponibilidad de la central que de seguridad.
Telépolis se angustia, sin embargo. Supone que Atucha II está llena de xenón 135 (Xe-135), un producto de decaimiento del iodo 135 (I-135) que a su vez es un producto de fisión del uranio 235. Y se equivoca: el inventario de Xe-135 generado por la parada de Atucha II fue bastante pequeño, dado que el núcleo de la central venía funcionando al 40% de su potencia. De modo que tras su parada por desconexión, al volverla a arrancar e ir subiendo despacito de potencia, el Xe-135 va eliminándose por bombardeo de neutrones.
No ha sido lo mismo con las otras dos plantas nucleares criollas, Atucha I y Embalse. Cuando el Apagonazo, venían funcionando a potencia nominal (es decir al 100%). Todavía están en maniobras de arranque para ir quemando el Xe-135. Atucha II, en cambio, hoy entrega 250 MW y todavía está algo debajo del 40% de su potencia nominal. Es el techo que la ARN le permite hoy. Sí, una suerte que no es verano y que el Secretario de Energía, el contador Gustavo Lopetegui, todavía no está desesperado por la demanda de millones de acondicionadores de aire.
Lo que sabe Telépolis sobre Xe-135 probablemente lo acaba de aprender de la serie “Chernobyl”, de HBO, pero lo que entiende de la ingeniería de Atucha II cabe en el reverso de una estampilla y sobra lugar. Una vergüenza, dado que la central es de diseño alemán, una KWU-SIEMENS. La verdad estadística es que todas las máquinas de esta marca, sean de uranio natural como las criollas o de uranio enriquecido como las que hay en suelo germánico o en España, son muy caras, los Rolls Royce de la núcleoelectricidad. Pero así también son de sólidas, y lo demuestra su foja accidentológica.
Que para un periodista alemán hoy la única central nuclear buena sea una clausurada y a espera de desguace, eso para AgendAR es un problema cultural y político de ese país, probablemente transitorio. La desnuclearización a paso de carga de Alemania la transformó en el mayor emisor de carbono de la Unión Europea, por la vuelta a la explotación de carbón propio amén del que importan a manos llenas de Polonia.
Cuando a los mandamases de los países más inundables por eventos ligados al cambio climático respondan con tarifas aduaneras a los grandes contaminadores globales, ahí te quiero ver. Para ponerlo en concreto, según el Banco Mundial, un inmueble inundado 3 veces pierde el 100% de su valor. Terrible para la BMW y la Mercedes, si se inundan Mumbai, Shangai y Londres, donde los ricos aman esas marcas, pero más sus casas y sus ciudades. El que viva, lo verá.
No deje que un físico maneje el diccionario
Heavy water, (deuterium oxide), & water ice cubes.
El
hielo no logra flotar en agua pesada y se va al fondo. Es cara pero tiene
algunas ventajas.
El agua pesada en el circuito primario de nuestras centrales cumple un doble rol: refrigera el núcleo, pero por otra parte posibilita la reacción nuclear. Como el uranio natural es un combustible “pobre” y de baja reactividad, el agua pesada le baja la velocidad a los tres neutrones que en promedio genera la fisión espontánea de un átomo de uranio 235. De este modo, los retiene dentro dentro del núcleo y así logra que haya suficientes como para impactar otros átomos de uranio 235 vecinos, y desatar la famosa reacción en cadena de fisiones.
Si Ud. sustituyera por agua común el agua pesada de nuestras tres centrales, éstas se apagarían de inmediato. Los físicos, bastante alejados del lenguaje intuitivo común, a este rol del agua pesada lo llaman “moderador”, cuando en realidad lo que hace es acicatear la reacción nuclear. Consejo práctico: nunca deje que un físico nuclear le controle el diccionario.
Sin embargo, en un punto los tipos tienen razón. Si por algún evento accidental el agua pesada se recalentara por encima de su temperatura óptima (185º Celsius), dejaría de ralentar los neutrones, estos se “piantarían a la bartola” en lugar de actuar sobre el combustible y la central se iría apagando lentamente.
Ojo, no es una teoría de libro ni un modelo computacional, es otro de los varios sistemas de seguridad pasiva diseñados ad-hoc, en este caso exclusivo de las centrales PHWR, es decir de uranio natural. Cuando se rompió un canal refrigerante en Atucha I en 1988, el moderador se calentó, dejó de moderar y eso fue lo que dio la primera alarma: la central empezó a perder potencia hasta apagarse sola.
Grave problema para la red eléctrica, sumida en apagones a repetición para perplejidad del entonces Secretario de Energía, Jorge Lapeña. Pero de seguridad en la central, todo bien. Aunque en la CNEA los partidarios de la tecnología nuclear alemana estaban a las puteadas: como país, empezábamos a pagar los costos ocultos en la compra de un prototipo. Efectivamente, cuando KWU nos vendió Atucha I sabía bocha de centrales de uranio enriquecido, pero su experiencia con uranio natural y agua pesada no pasaba de la operación de un reactorcito experimental, el MZFR, de 57 MW. Atucha I fue un rediseño «ad hoc» de sus grandes centrales a uranio enriquecido. KWU sólo logró venderlo aquí y a precio de regalo. La CNEA estaba entonces más interesada en la tecnología canadiense CANDU, que es un diseño específico «desde cero» para uranio natural y no una readaptación. Y había dos bandos: los que querían negociar con Canadá, y los que preferían lisa y llanamente hacer una CANDU 100% nacional. De ahí el precio de regalo.Era
¿Cómo terminó la historia de la ruptura de Atucha I? KWU-SIEMENS, generosa, ofreció reparar la central por U$ 200 millones (equivalentes a U$ 430 millones de hoy), parándola 2 años. Era un tercio del precio de una central equivalente nueva, es decir, un robo. La Dra. Emma Pérez Ferreira, a la sazón presidenta de la CNEA, prefirió el “compre nacional”, juntó a INVAP con Techint para diseñar herramientas hasta entonces desconocidas, y reparó a nuevo la planta por US 17 millones, el 8,5% de lo que pedían los alemanes.
Fue el momento en que la CNEA se dio cuenta de que ya entendía más de este tipo de centrales, a fuerza de cliente viejo y entrometido en cada detalle, que su propio fabricante. Una revelación. La SIEMENS contraatacó con todo su equipo de comunicación, preanunciando desastres bíblicos. Pero el trabajo se hizo bajo supervisión de los expertos en seguridad operativa y radiológica del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de las Naciones Unidas, que, terminado el mismo, felicitó a la Argentina.
Jorge Lanata no hizo lo mismo: el titular de Página 12, aquel día, fue “La arreglamos con un alambre”. Causó pánico internacional. El gabinete uruguayo empezó a sesionar secretamente en Paysandú, lo más lejos posible de Atucha I, “ese Chernobyl criollo”.Algún periodismo es aficionado a las catástrofes: el miedo vende bien, y después se olvida.
Volvemos a Atucha II y al año 2019. Telépolis se espanta germánicamente: ¿cómo puede ser que Atucha II esté ya trabajando al 40% de potencia, cuando Atucha I y Embalse siguen paradas? Justamente, porque ya está terminando de quemar lo que quedaba de xenón 135 (Xe-135). Como este radioisótopo absorbe neutrones, tiende al apagado de las centrales, asunto por el cual los radioquímicos (cero en relaciones públicas, estos muchachos) lo llaman “un veneno neutrónico”. Sí, veneno, tal cual. Saben de neutrónica, pero los quisiera lejos del diccionario.
Gracias a la serie de HBO, el público sabe que el RBMK de Chernobyl era inestable por diseño y lamentable por sistemas de seguridad. También sabe que los jefazos soviéticos sabían esto. Los argentinos que están en energía nuclear sabíamos ya desde los ’70, cuando se empezaron a construir los 16 RBMK, que ese diseño era como un camión doble acoplado sin frenos. Para el caso, los tipos tenían una central mucho mejor, la VVER-440, muy parecida a la flota de 220 plantas de uranio enriquecido y agua liviana de 2da. generación de las firmas y gobiernos occidentales. Pero claro, era una inversión inicial mucho mayor.
Si nos vamos a costos, en 1986 un RBMK salía U$ 200 por kilovatio instalado, y nuestra humilde Atucha I, U$ 1.800, y el 50% del costo de la centralita criolla estaba invertido en sistemas activos y pasivos de seguridad.
Lo insólito del desastre de Chernobyl es que sucedió en el curso de un experimento de seguridad sencillamente estúpido, que no puede autorizarse jamás en un aparato poco controlable y de gran módulo. Tal como se ve en la serie, el RBMK, de 1000 MW de potencia y envenenado de Xenón-135, se cayó incontrolablemente desde un 50% de su potencia nominal a casi el 1% de la de diseño y luego “rebotó” en milésimas de segundo a más del 1000%. En esa salvaje “rampa de potencia” voló el núcleo del reactor, el edificio, la irrupción de aire dentro de los internos de la central generó un incendio del moderador (grafito) que desparramó humos llenos de productos de fisión por buena parte de Europa, etc. ¿Y por qué la rampa? Porque el grafito recalentado estimula la reactividad, a diferencia del agua pesada, que al recalentarse, la baja.
El RBMK era un doble acoplado sin frenos, y dentro del verticalismo sin escape del sistema político soviético, quedó un día en manos del equivalente de un conductor borracho. Alcanzó.
La pesada factura del agua pesada
La
mayor planta de agua pesada en el mundo es argentina, está en Arroyito,
Neuquén, el gobierno la cerró y quiere chatarrearla.
Cuando a los expertos nucleares ingleses se les pregunta cómo se apaga un incendio de grafito (tuvieron uno en un reactorcito plutonígeno militar en Windscale, Escocia, en 1957), contestan, parcos: “Cuando se termina de quemar el grafito”. Qué hacía el grafito en Windscale, o en Chernobyl: actuaba de moderador.
Desde Windscale que el ese material está desacreditado en reactores, y ni hablemos de usarlo en grandes centrales nucleoeléctricas, de mucha mayor potencia térmica. Pero los soviéticos lo usaron igual en 16 plantas RBMK gigantes: tenían el país más grande del mundo y uno de los más boreales, fríos y oscuros, necesitaban mucha electricidad y vapor pero también exportar casi todo su petróleo para conseguir dólares. Y el grafito sale barato.
Aquí, en todas nuestras centrales, para el mismo rol (moderar) preferimos el agua pesada: cuesta entre U$ 600.000 y U$ 800.000 la tonelada y constituye hasta el 20% de la inversión inicial de la central, pero a) da estabilidad en cualquier escenario de funcionamiento, b) literalmente la vacuna contra las “rampas de potencia”, y c) no se quema ni desata incendios incontrolables.
Colegas alemanes (y también compatriotas): aquí sobre la seguridad nuclear manda la ARN, no la Secretaría de Energía. La autoridad misma del Presidente de La Nación está limitada por lo que sepa de tecnología nuclear, o lo que sepan sus allegados. En el caso del ingeniero Mauricio Macri, estamos en el horno: el Secretario de Energía es un contador, y el Subsecretario de Energía nuclear, un sociólogo. Pero la ARN es experta y depende directamente de presidencia.
Y por su nivel técnico y seriedad, con la gente de licenciamiento aquí no se embroma. En 1987 un ignoto regulador del CALIN (Comité de Licenciamiento Nuclear), órgano entonces interno de la CNEA, le tiró el caballo encima a todo el tótem de funcionarios sobre su cabeza, incluídos el presidente de la entidad, ing. Alberto Costantini y el de la Nación, Raúl Alfonsín, y ganó. Sucedió cuando el radioquímico Dr. Rodolfo Touzet denunció la omisión de un par de paradas de mantenimiento de Atucha I por falta de repuestos. La Secretaría de Energía, dirigida (para variar) por petroleros que no quieren un mango puesto en nuclear, la necesitaba desesperadamente en línea, dados los apagones continuos por el estado lamentable de las centrales térmicas (sí, los petroleros pueden ser contradictorios).
Touzet, que estaba en el CALIN (Comisión de Licenciamiento) de la CNEA saltó por encima de todos los niveles de autoridad del estado, se quejó a los medios y ganó. La máquina volvió brevemente a su rutina de mantenimientos y buen servicio hasta que inesperadamente se rompió por un problema oculto de diseño, pero de eso ya hablamos. Touzet, que estuvo unos días en tapa de los diarios, siguió en funciones: jubilado hace mucho, ya cumple 58 años trabajando en seguridad radiológica, sin parar. No recibió medallas, no le gusta la notoriedad, no se le harán series en HBO, es un emérito “ad honorem” y también nuestro Valery Legasov, sin siquiera haber tenido que suicidarse.
Colegas alemanes, aquí todo es menos dramático. Telépolis se espanta porque la central de Embalse fue relicenciada para 30 años más de vida operativa, pero es la tercera CANDU en hacer lo mismo. Y serán muchas más. Hay 47 de estas centrales de diseño canadiense en 7 países del mundo operando desde los ’70. Jamás tuvieron un accidente mayor que dos derrames de agua pesada dentro del edificio de la central, en Canadá. Cuestan un 40% menos en inversión inicial. Mejor no me pregunten si prefiero CANDU o SIEMENS.
Telépolis se alarma porque Atucha II volvió al 40% de potencia, pero evidentemente no sabe de su breve historia operativa ni entiende siquiera su tecnología. La máquina no está moderada por grafito y en jerga de físicos, «tiene coeficiente de vacío negativo”. En castellano, si se sale de parámetros prefijados de temperatura, presión y radioquímica, se apaga en lugar de estallar. Cuantimás, hay una larga lista de chequeos que debe aprobar no sólo la ARN, el jefe de central sino la computadora –imposible de baipasear- para ponerla nuevamente en línea. Si este protocolo no se completara al 100%, la máquina seguiría “enclavada”, con las barras de control caladas a fondo. No arranca, punto.
Nadie está haciendo idioteces en Atucha II, y además no hay cómo. O es endiabladamente difícil.
Y si quieren darnos lecciones de moral antiatómica, ahora que se autofelicitan germánicamente por estar cerrando sus 18 excelentes centrales y emitir carbono como nadie en Europa, ¿por qué además viven comprándole electricidad nuclear a Francia?
Los precios mayoristas se aceleraron en mayo pasado un 4,9% en relación a abril, con una fuerte suba en el caso de los Productos Primarios, impulsados por el petróleo crudo y gas (+11%), indicó ayer martes el INDEC. En los primeros cinco meses de 2019, los precios mayoristas acumularon una suba del 18,8% y en 12 meses del 68,5%.
El alza de mayo fue la más alta del año, y con los aumentos de meses anteriores -el 3,4% de febrero, el 4,1% de marzo y el 4,6% de abril- mostró una tendencia ascendente después del 0,6% que había registrado en enero último.
Los precios mayoristas se van trasladando gradualmente a los minoristas, por lo que la diferencia de once puntos porcentuales con respecto al 57,3% que registra el Índice de Precios al Consumidor (IPC), seguiría impactando en el alza del costo de vida de los próximos meses. La demora en el traslado a los precios minoristas se atribuye a la caída del consumo.
Es clave tener en cuenta que este nivel inflacionario se da en un momento en que los índices financieros dan señales favorables: las acciones suben en la bolsa local, el riesgo país, todavía muy alto, disminuye, y, sobre todo, el precio del dólar se mantiene estable. Pero si los precios de todos los demás bienes aumentan, se forma un desequlibrio que provoca la próxima explosión.
Para acceder al informe del Índice de precios al consumidor (IPC) de mayo 2019, cliquear aquí.
El Banco Central de Brasil mantuvo ayer miércoles, en una decisión unánime y por décima vez consecutiva, la tasa básica de interés en el 6,5 %, su menor nivel histórico y un porcentaje que era previsto por el mercado financiero. Nuestro BCRA, ayer la bajó nuevamente a… 65,441%. Diez veces más.
Para su decisión, el Comité de Política Monetaria (Copom) del emisor brasileño señaló que tuvo en cuenta «los indicadores recientes de la actividad económica» del país, que apuntaron una «interrupción del proceso de recuperación de la economía» del gigante suramericano en los últimos trimestres.
El único comentario que podemos hacer aquí es que, como Jair Bolsonaro no es más keynesiano que Mauricio Macri, y su ministro de Economía, Paulo Guedes, es un neoliberal mucho más consistente que el equipo que hemos tenido aquí los últimos años, la explicación es que los empresarios brasileños son menos… tímidos que los nuestros.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) anunció a través de su cuenta de Twitter que cuenta «con una nueva herramienta para proteger la salud pública. Ahora los productos veterinarios y fitosanitarios no se podrán comercializar en canales no autorizados, como MercadoLibre. Para eso firmamos un convenio de colaboración”.
El objetivo es evitar las ventas de medicamentos para animales y agroquímicos a través de plataformas de e-commerce.
“El hecho que los productos veterinarios o fitosanitarios se vendieran en este tipo de plataforma, representaba un incumplimiento de los requisitos de venta bajo receta o asesoramiento profesional”, explicó el director de Productos Veterinarios del Senasa, Federico Luna.
“El hecho de que los productos veterinarios o fitosanitarios se vendieran en este tipo de plataforma, representaba un incumplimiento de los requisitos de venta bajo receta o asesoramiento profesional”, explicó el director de Productos Veterinarios del #Senasa, Federico Luna. t.co/QdH7JbOZXA
Están pasando cosas en la comunidad científica argentina. Como que el Directorio del CONICET se pronuncie ante la situación salarial del personal del organismo cuyos salarios en muchos casos están por debajo de la línea de pobreza determinada por el INDEC.
Buenos Aires, 19 de junio de 2019
«El Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) por unanimidad decidió ratificar su acompañamiento a los reclamos en materia de mejoras salariales y de condiciones de trabajo que se plantean en cada uno de los estamentos del organismo y de la comunidad científica y tecnológica. Numerosos salarios, incluso, están por debajo de la línea de pobreza determinada por el INDEC. Esta situación se refleja también en los estipendios asignados a la planta de becarias y becarios del organismo, en todas sus modalidades.
La recuperación de salarios y estipendios dignos y acordes a las tareas del personal del organismo, trabajadores o becarios, como así también el pase a planta permanente de trabajadores que llevan muchos años desempeñándose bajo la figura de contratos, es un problema que requiere una solución definitiva.
Deseamos también agregar que nos comprometemos a realizar gestiones tendientes a revertir esta situación, en particular para tener finalmente un escalafón propio y un convenio colectivo específico, como sucede, por ejemplo, con los trabajadores docentes y no docentes de las universidades nacionales y de otros organismos de ciencia y técnica.»
El desempleo afecta más a los jóvenes argentinos que a los adultos. Según datos del INDEC, casi dos de diez jóvenes están desempleados (19,3%), frente al 7,4% de la población en general(Hasta ahora. Hoy miércoles 19 sabremos el nuevo índice de desocupación. Y se advierte que a fin de año puede llegar al 12%, el peor registro desde 2005). Así, la tasa de desempleo en los jóvenes más que duplica a la de la población adulta en general y viene ampliándose desde 2004. La Argentina es el país con mayor desempleo juvenil de la región.
Por otra parte, el desempleo afecta más a los jóvenes que más necesitan trabajar: los provenientes de hogares de menores ingresos. Mientras el 26% de los jóvenes del quintil más bajo de ingreso está desempleado, solo el 9% de los jóvenes del quintil más alto está en esa situación. El género es otro predictor de vulnerabilidad laboral: el 25% de las mujeres jóvenes están desempleadas frente al 15,4% de los varones.
A esto se suma la incidencia de la informalidad. En la Argentina el 34% de los trabajadores está en situación de informalidad, pero si se consideran solamente los trabajadores jóvenes, ese porcentaje asciende al 60%, es decir que seis de cada diez jóvenes que trabajan lo hacen de forma precaria.
Entonces, más allá del desempleo, entre los jóvenes, otro problema tanto o más serio es la informalidad, que se traduce en que a menudo ganan el salario mínimo o menos, trabajan por jornadas extendidas, en situaciones insalubres y sin protección social (sin vacaciones pagas, licencias por estudio, por maternidad o paternidad en caso de tener un hijo, ni aportes jubilatorios). Esto tiene consecuencias graves para el futuro de los jóvenes. La informalidad del primer empleo es un predictor importante de trayectorias de exclusión: impacta negativamente sobre los ingresos futuros, sobre la probabilidad de tener un trabajo decente y de acceder a la jubilación.
Un gran desafío pendiente de diferentes administraciones y niveles de gobierno es superar la alta incidencia de la informalidad en el mercado de trabajo, que afecta especialmente a las mujeres y a las personas provenientes de hogares de menores ingresos.
Además, los jóvenes enfrentan una gran disparidad entre lo que la demanda de trabajo les exige y lo que les ofrece. Se les pide conocimientos técnicos y capacidades cognitivas, sociales y emocionales mucho mayores que los requeridos para el puesto, pero simultáneamente no se les ofrece protección social ni condiciones decentes.
La acumulación de capital humano empieza en la primera infancia. Hay que tomar medidas que permitan que las familias pasen tiempo con sus hijos y políticas de conciliación entre días laborales y familiares, políticas de trasferencia de ingreso que permitan el desarrollo integral y facilitar el acceso a servicios de calidad con el objetivo de garantizar sus derechos y de fortalecer sus capacidades para que a futuro puedan sostener a una población que ya no gozará del llamado bono demográfico, los beneficios de que la población en edad de trabajar sea mayor que la dependiente (chicos y adultos mayores) y en consecuencia, el potencial productivo de la economía sea superior.
Actualmente, la proporción de personas en edad de trabajar en la Argentina es mayor que la de personas dependientes. Sin embargo, en 25 años esa relación se va a invertir. Por lo tanto, hay que apostar servicios de educación (en todos los niveles y con un mayor grado de articulación con el entorno laboral) para facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo. También es necesario fortalecer las políticas para la primera infancia para que los chicos de hoy puedan tomar la posta y trabajar productivamente para mantener la sociedad futura.
Por los reiterados incrementos de las cuotas -entre cuatro y cinco ajustes anuales-, la disminución del poder adquisitivo de la población y la menor cantidad de afiliaciones por la vía de obras sociales -debido a la caída del empleo- se sigue achicando el padrón de los afiliados a los servicios de medicina privada.
Datos de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires marcan que en 2018 sólo el 10% de la población porteña declaró contar con un plan de medicina prepaga por contratación voluntaria. Y otro 18% respondió que tiene la cobertura prepaga por la derivación de aportes a través de una Obra social. En total el 28%.
En 2016, los afiliados voluntarios sumaban el 12,7% y derivaban sus aportes otro 19,9%. En total el 32,6%. Es una caída de 4,6 puntos en solo 2 años y representan 140.000 beneficiarios menos sólo en CABA. Si esta caída se proyecta a todo el país según la distribución nacional del padrón el sistema tendría 1,2 millón de beneficiarios menos. En lo que va de este estas desafiliaciones se acentuaron por el mayor deterioro de los ingresos de la población.
El grueso de la población porteña —el 46,1 %— tiene cobertura a través de las obras sociales que aumentaron el padrón por la vuelta de los que derivaban sus aportes a las prepagas. Se atienden exclusivamente en hospitales públicos el 18,6% y el resto en mutuales o servicios de emergencias.
En promedio, el costo de los planes de las prepagas es de entre $ 6.000 y $ 7.500 mensuales para una persona de edad mediana, y es mucho más alto para los adultos mayores. Un matrimonio joven con dos hijos menores, por un plan sin reintegros, paga alrededor de $ 13.000 por mes. Y los planes familiares mayores superan ese importe.
Desde julio, el costo de esos planes vuelve a subir un 17,5% en 3 tramos mensuales. El primer aumento, del 5,5%, regirá a partir del 1 de julio. Otro 6% se sumará desde el 1 de agosto y el tercero, también del 6%, regirá a partir del 1 de septiembre.
La semana pasada, se dio el primer paso para que las prepagas puedan dar coberturas parciales de cobertura ambulatoria o de internación. Esto significa ofrecer planes más baratos, que no garantizan el 100% de la atención médica sino coberturas limitadas. Quienes acepten esos planes deberán cubran el resto a través del hospital público.
Los planes parciales de cobertura ambulatoria incluyen: Consultas Médicas, Medicamentos, Estudios y Prácticas de Baja Complejidad y Estudios y Prácticas de Alta Complejidad. En tanto, los parciales de internación incluyen Emergencias Médicas en domicilio y Guardia, Internación Clínica y Quirúrgica y Medicamentos en Internación.
Esta situación, que no parece ser de coyuntura por los costos cada vez más altos de la salud, prevsenta un desafío y una oportunidad a las obras sociales ¿Pero están dispuestas a asumirlo? Varias de ellas, las más prósperas, prefieren conservar, no aumentar, su limitado universo de afiliados.