Argentina y Brasil seleccionados para producir vacunas de ARNm en América del Sur

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció ayer los dos centros seleccionados para la producción de vacunas con plataforma ARN mensaJero en la región. Se trata del consorcio Sinergium Biotech, en la Argentina, y de BioManguinhos, la unidad productora de inmunobiológicos del Instituto Fiocruz de Brasil.

La selección es parte de una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS, su oficina regional con sede en Washington, para aumentar la autonomía de las regiones en la producción de biofármacos. El objetivo es responder con más rapidez a la demanda mundial de vacunas ante futuras epidemias o pandemias, tras la experiencia con Covid-19.

El anuncio de las propuestas seleccionadas en América Latina durante la 59a Reunión del Consejo Directivo de la OPS estuvo a cargo de Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS. El funcionario señaló que un comité de expertos independientes reconoció en las propuestas de la empresa argentina y el instituto de Brasil “el potencial para el desarrollo y la producción en el mediano plazo” de vacunas de ARNm, como las que actualmente ofrecen para Covid-19 las empresas Moderna y Pfizer.

Sinergium trabajará con mAbxience, el laboratorio ubicado en la localidad bonaerense de Garín que estuvo a cargo de la formulación de la sustancia activa de la vacuna para Covid-19 de AstraZeneca/Oxford enviada a la planta de Liomont, en México, para su terminación.

Tras el anuncio, hablaron las autoridades sanitarias de Brasil y de la Argentina. “Es un honor que nuestra industria farmacéutica haya sido seleccionada entre tantas instituciones científicas latinoamericanas en este proceso de selección”, dijo la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, durante la transmisión virtual de la reunión.

La funcionaria, que estaba acompañada de la jefa de Gabinete del ministerio, Sonia Tarragona, se refirió también al “compromiso de tener una industria farmacéutica potente con reconocida trayectoria, con altos estándares de calidad” y con “la mirada puesta en la producción pública de medicamentos y vacunas”.

LA SELECCIÓN DE ARGENTINA Y BRASIL SE PRODUCE LUEGO DE UN RIGUROSO PROCESO DE EVALUACIÓN INDEPENDIENTE, AFIRMÓ LA OPS.

La iniciativa de la OMS/OPS apunta a establecer un centro de transferencia de tecnología para el desarrollo y la producción de este nuevo tipo de vacunas. De acuerdo con Soumya Swaminathan, científica principal de la OMS, esa tecnología “que demostró ser muy exitosa durante la pandemia de Covid-19, se puede adaptar fácilmente. Se puede utilizar también para otras enfermedades, como la tuberculosis y los anticuerpos monoclonales”.

Carissa Etienne, directora de la OPS, comentó que desde la convocatoria para la participación en esta iniciativa en abril pasado hubo más de 30 fabricantes e instituciones de investigación públicas y privadas de la región que enviaron sus expresiones de interés y nueve que presentaron propuestas concretas para la selección. En junio y agosto se fue ampliando la convocatoria, que terminó por sumar más de 300 interesados. El primer proyecto sería la transferencia de tecnología para producir la vacuna ARNm. “Al escoger estos proyectos, los fabricantes se comprometen a apoyar ese proceso”.

Sinergium Biotech es el consorcio local que tiene contrato exclusivo con el Estado para la provisión de vacuna de calendario, como la antigripal, que se incluyó a los dos años de la pandemia de gripe A de 2009. Eso fue tras firmar un convenio de exclusividad por 10 años con el consorcio para la producción de millones de dosis destinados al sistema público de salud.

El acuerdo, que superó en estos años los US$ 500 millones y fue ampliado automáticamente hasta marzo de 2022, lo suscribió en 2010 el entonces ministro de Salud y actual jefe de Gabinete, Juan Manzur, con la compañía farmacéutica del holding liderado por el empresario Hugo Sigman, que también participa de la elaboración de la vacuna para Covid-19 de AstraZeneca/Oxford a través de la firma mAbxience en la que es accionista. El propio presidente Alberto Fernández anunció junto con Sigman, CEO del Grupo Insud, ese acuerdo de transferencia tecnológica con AstraZeneca.

En un comunicado tras el anuncio, el Ministerio de Salud de la Nación señala que «la instalación de estos dos centros busca crear las bases para la puesta en marcha de una colaboración regional que aproveche la cooperación con el centro de transferencia tecnológica ubicado en Sudáfrica, así como la cooperación con otros actores de producción, de manera de ampliar la capacidad productiva que beneficie a toda la región.

El objetivo ulterior de los centros de Argentina y Brasil será contribuir de manera proactiva en la transferencia de conocimiento y de tecnología en la región, para extender las capacidades productivas regionales y fortalecer una cadena de valor regional en pro de aumentar la independencia tecnológica de las Américas para vacunas de índole crítico, y en especial para emergencias.

El proyecto contará con la experiencia no solo de la OPS/OMS, sino también la comunidad científica internacional que apoya la ampliación de las capacidades productivas en países emergentes. Además de socios clave en esta iniciativa como Medicines Patent Pool, que brindarán apoyo en temas relacionados a licenciamiento de derechos de propiedad intelectual que puedan ser necesarios para alcanzar el objetivo común.

Se prevé que una vez se cuente con la vacuna, la misma sea evaluada por la OMS con el fin de obtener su recomendación para adquisición a través de las agencias de compra de Naciones Unidas, por haber alcanzado su precalificación, y responder a las recomendaciones internacionales para asegurar su calidad, seguridad y eficacia, con el fin de garantizar un acceso equitativo a este insumo crítico que será ofrecida a los Estados Miembros y territorios a través del Fondo Rotatorio de la OPS, el mayor proveedor de vacunas asequibles desde hace más de 40 años en la región».

Argentina: disminución de contagios y muertes por el covid, y la sombra de la variante Delta

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Los números de la pandemia han mejorado significativamente. En los últimos 14 días la cantidad de casos de Covid-19 bajaron el 51% y la cifra de fallecidos se redujo un 9%, números que le permitieron al gobierno nacional «aflojar» las restricciones y anunciar nuevas medidas. Entre ellas, la posibilidad de no utilizar barbijo en espacios al aire libre, a partir del 1° de octubre, y la apertura de actividades que aún no estaban habilitadas, como los boliches. Pero, hay una pregunta que es inevitable hacer ¿qué pasa con la variante delta? Presente en más de 130 países, según la Organización Mundial de la Salud, la variante detectada por primera vez en la India mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de los gobiernos de todo el mundo y la Argentina no es la excepción. Aunque desde su aparición, hace algunos meses, no se diseminó como se anticipaba, y como sucedió en muchos países, por ejemplo, en los EE.UU. Los expertos mantienen un optimismo cauto mientras intentan explicar las razones de la situación actual y cómo pueden impactar las nuevas medidas. La doctora en medicina y docente especialista en enfermedades infecciosas e infectología pediátrica Silvia González Ayala afirma “Hay que esperar la evolución de los casos porque venimos de una ola dantesca producida por la variante Manaos con los picos en mayo. En la persistencia de los anticuerpos generados por esa infección puede estar una de las explicaciones de por qué no se diseminó la variante delta. Lo otro, es la cantidad de vacunados”. Cantidad de casos en la Argentina Los peores momentos de la pandemia en el país se registraron entre el 15 de mayo y el 3 de junio pasados, con las cifras más dramáticas y días de entre 22.000 y 41.000 nuevos infectados. El récord de contagios en un mismo día fue el 27 de mayo, con 41.080 casos positivos y una media semanal de 30.882; un día después, el promedio alcanzó los 31.416, cuando se habían notificado 39.207 nuevas infecciones. El promedio semanal más alto de toda la pandemia se dio el 23 de mayo con 33.171 casos; con un nuevo salto, después de varias jornadas en baja, el 2 de junio la media fue de 32.860 y los casos en esa fecha alcanzaron los 35.017. Ayer se informaron 2162 nuevos contagiados y 90 fallecidos; sin embargo, para González Ayala, “no se debe crear un optimismo desmesurado, sino que hay que estar atentos y cautos viendo la experiencia de otros países de la región». “Hay brotes en los que no se realizó un estudio genómico y la tortuga se puede escapar, porque ahí no hay una vigilancia genómica importante. Ahora, además, hay circulación de otros virus como sincitial respiratorio, influenza, por lo que está la cancha embarrada”, grafica González Ayala. «El cierre de los aeropuertos, principalmente el internacional de Ezeiza, los controles, una competencia con la variante gamma (o Manaos), la de mayor circulación en la segunda ola y el aumento de la vacunación, con esquemas completos» son las razones enumeradas por el infectólogo Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. “Son hipótesis, principalmente la disputa del territorio con otras variantes. En la medida que se aumente la vacunación con dos dosis disminuirá la transmisibilidad de delta, aunque en Brasil es la variante que predomina, con una tasa de vacunación similar a la de acá”, agrega López. Más allá de que el cierre de aeropuertos fue clave para contener la delta en la opinión de algunos expertos, son muchos los países que tuvieron mayor conectividad, como por ejemplo Brasil y Colombia, en la región, donde tampoco se registra una situación dramática por la variante. En el país, la medida fue discutible y generó polémica, sobre todo por la cantidad de argentinos que permanecieron varados en el exterior. Con la hipótesis de la competencia, lanzada hace varios meses por uno de los integrantes de comité de expertos que asesora al Presidente, coincide el infectólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) Ricardo Teijeiro. “El hecho de que haya gran circulación de Manaos y Andina no permitió el despliegue de otras. Hubo un impacto muy fuerte en la segunda ola y muchas personas se contagiaron, por lo que lograron protección. Además, las vacunas ya están actuando”, explica. “Se esperaba tener una ola anticipada de la nueva variante, pero no se dio. Es favorable la época del año que estamos atravesando, el hecho de no estar encerrado y hacinados es una ventaja, aunque no sabemos cómo se comportará la enfermedad. El verano pasado hubo un pico por los movimientos (turísticos), pero no había vacunas. En este momento estamos mejor parados”, agrega. De acuerdo con la información oficial hay 20.324.371 de argentinos que completaron el esquema con dos dosis (44,79% de la población) mientras que 8.746.007 cuentan con una dosis (19,27%), es decir que hay 29.070.378 (64%) con al menos una dosis. La Ciudad de Buenos Aires tiene el 59% de sus residentes mayores de 18 años con esquema completo, seguida en este rubro por las provincias de La Pampa (58%), Tierra del Fuego (52%) y Santa Fe, Córdoba y La Rioja (las tres cercanas a cubrir el 50%). RESUMEN, A HOY: “Si habrá un rebrote o repunte dependerá de la vacunación, si se mantiene alto el ritmo [de inmunizaciones] para prevenir los casos más graves y los fallecimientos”. “Soy cauto y optimista; hay que seguir con los testeos para detectar si delta está circulando o no y, fundamentalmente, mantener los cuidados personales porque no se puede descartar un nuevo rebrote”, dice López. La apertura de actividades y nuevas medidas anunciadas hoy por el gobierno nacional no son desmedidas, según Teijeiro, aunque no deberían cesar los controles. “Hay que ir actuando a medida que se vea cuál es la circulación epidemiológica. Si aumentan los casos, la circulación, habrá que considerar ciertas medidas preventivas. Todo el mundo tomó iniciativas y después tuvo que retroceder. Puede llegar a haber un rebrote porque el virus, donde tuvo la posibilidad, lo hizo”, anticipa. Agregamos a esta extensiva crónica una afirmación del mes pasado de la ministra de Salud Carla Vizzotti «El 70% de los viajeros que dieron positivo tuvieron variante Delta».

Reiteramos la opinión de AgendAR sobre el caza JF-17 y la oferta de China para modernizar la Fuerza Aérea Argentina

Hace 2 meses y un día dimos nuestra opinión sobre el asunto. Pero hoy medios de circulación masiva agitan una aparente diferencia entre el ministerio de Economía (que habría incluido una partida en el presupuesto para su compra) y el de Defensa, que no quiere ser arrastrado a una compra, cara, sin una cuidadosa evaluación. Nos parece oportuno entonces dar nuestro modesto aporte. Para los que ya la han leído, refrescamos simplemente nuestra observación final: La compra del futuro caza supersónico de Argentina no puede dejar sin fondos el desarrollo nacional de drones. Tenemos urgencias en el aquí y el ahora, pero la robótica es el verdadero futuro de la aviación militar. Y, como se acaba de refrendar en la reciente guerra entre Azerbaiyán y Armenia, el futuro llegó hace rato.

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Desde que a principios de mayo una comitiva de la China National Aero-Technology Import & Export Corporation (CATIC) visitó Argentina para avanzar en el ofrecimiento de los aviones JF-17, los observadores de temas militantes en el mundo, y en especial en la región, están siguiendo de cerca el tema.

El portal especializado Zona Militar publicó hace una semana este análisis del embajador de Timor Oriental, Loro Horta, que es también especialista en la Universidad Tecnológica Nanyang de Singapur. Consideramos de interés reproducirlo. Como decía el poeta escocés Burns «Si algún Poder nos diera el don, de vernos a nosotros como otros nos ven…». Además, nos da ocasión de dar la opinión de AgendAR sobre el asunto. «Este acuerdo podría suponer un cambio significativo para Argentina y para el mercado de armas en Sudamérica. Según los informes, los dos gobiernos discutieron la posibilidad de vender a Argentina aviones de combate JF-17 chino-pakistaníes. Si el acuerdo sigue adelante, será el avión de combate más avanzado ofrecido por China a la región y podría allanar el camino para futuros acuerdos de armas con otros países sudamericanos. No es la primera vez que se anuncia un importante acuerdo armamentístico entre China y Argentina. En 2015, los dos países firmaron un acuerdo para la compra de varios sistemas de armas por parte de Argentina. Estimado en 1.000 millones de dólares, el acuerdo incluía buques de guerra, vehículos blindados y aviones de combate. Aquel mismo año, el ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, anunció que el JF-17 estaba entre los artículos que se comprarían a China. Estos acuerdos se firmaron durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (2008-2015), la dirigente peronista y de izquierda que estableció estrechos vínculos con China. La elección del presidente de derecha Mauricio Macri en diciembre de 2015 llevó a la cancelación de estos proyectos. Pero desde 2019, con el regreso de un gobierno peronista y con Kirchner como vicepresidenta, se están resucitando estos acuerdos armamentísticos. Las crisis financieras de Argentina y la falta de divisas con las que adquirir costosos sistemas de armamento han sido durante mucho tiempo un obstáculo para que China vendiera equipos de defensa a Argentina. Sin embargo, han surgido varios factores que aumentan las probabilidades de éxito de las empresas armamentísticas chinas. La Fuerza Aérea Argentina ha llegado a un punto crítico en su inventario de aviones de combate. Durante décadas, el avión interceptor Dassault Mirage III, de fabricación francesa, fue la columna vertebral de la fuerza de cazas argentina. En 2015, debido al envejecimiento de las aeronaves y a las limitaciones presupuestarias, la Fuerza Aérea Argentina se vio obligada a retirar esos aviones de combate. Desde hace seis años, Argentina no posee cazas interceptores, a pesar de que los países vecinos, Brasil y Chile, los poseen. Argentina ha intentado comprar nuevos aviones a varias naciones occidentales, pero el gobierno del Reino Unido mantiene un embargo de armas efectivo sobre el país desde la Guerra de las Malvinas de 1982. El Reino Unido es especialmente sensible a las adquisiciones de aviones de combate, recordando que la mayoría de las bajas británicas en la Guerra de las Malvinas fueron infligidas por la Fuerza Aérea Argentina. En 2015, Argentina intentó adquirir cazas suecos JAS 39 Gripen, pero Suecia se echó atrás en la venta debido a la presión de Londres. Corea del Sur también retiró su oferta de vender a Argentina aviones de combate debido a la presión del Reino Unido. Incluso el hecho de que el asiento eyectable del JF-17 sea construido por una empresa británica ha sido un punto de controversia. No sólo los mercados de armas occidentales están muy restringidos en Buenos Aires, sino que Argentina sigue al borde de la quiebra. Los cazas chinos son más baratos que los occidentales. Además, China ofrece modalidades de pago flexibles y períodos de buena voluntad, en los que los receptores no están obligados a pagar durante varios años o pueden hacerlo a plazos. Con Venezuela, fuentes estadounidenses afirman que China vendió armas en condiciones generosas a cambio de petróleo a bajo precio. El hecho de que China esté dispuesta a producir conjuntamente el JF-17 y a compartir su tecnología con Argentina endulza aún más el acuerdo. Argentina prefiere desde hace tiempo los acuerdos que permiten la transferencia de tecnología en un esfuerzo por fortalecer su industria de defensa. Ambas naciones también están negociando la concesión de licencias para que Argentina produzca helicópteros y vehículos blindados chinos. Aunque algunos políticos argentinos y algunos sectores del ejército se han opuesto a una estrecha cooperación militar con China, no han presentado ninguna alternativa. Todas las ramas del ejército argentino, no sólo la fuerza aérea, necesitan urgentemente una modernización. Si el acuerdo sigue adelante, el proyecto JF-17 podría sentar las bases para la aparición de China como un importante proveedor de armas en una región antes dominada por Estados Unidos. Pero la estrategia de flexibilidad financiera de Pekín con Argentina va más allá de las armas. Argentina es el segundo país más grande de América Latina y miembro del G20. Su extenso y poco poblado territorio es rico en recursos naturales. En marzo, los medios de comunicación argentinos, citando fuentes de la oficina del Presidente, informaron de que China y Argentina estaban negociando 15 proyectos de infraestructura por valor de 30.000 millones de dólares. Las empresas chinas han invertido unos 15.000 millones de dólares en el sector petrolero del país. Argentina es también una importante fuente de exportaciones agrícolas (incluida la soja) a China. Los beneficios a corto plazo de la venta de armas no son la principal prioridad de Pekín. Los beneficios políticos y económicos a largo plazo son los principales motores de la estrategia de Pekín en Argentina. A pesar de sus muchos problemas, Argentina es un país regional importante. Pekín lo reconoce y se compromete a consolidar su presencia en Argentina en un momento en que el país necesita desesperadamente ayuda.»

Observaciones de AgendAR:

El Dr. Loro Horta observa correctamente que el JF-17 es el caza multirrol supersónico monomotor más accesible de cuantos puede comprar Argentina sin que el Reino Unido logre bloquear la venta. Su único componente esencial británico, el asiento eyector Martin Baker, es reemplazable por similares chinos y rusos. Pero fundamentalmente la aviónica, el motor y el armamento adjunto son chinos y rusos. Su Graciosa Majestad seguramente tiene modos, medios e incluso multimedios que intentarán bloquear la operación, pero por primera vez en la historia juegan con la cancha inclinada en contra. Hay que descartar «de oficio» la chatarra que EEUU nos está tratando de vender, también un poco de oficio, sin esperanzas y más por las apariencias. Son F-18 Hornet y/o F-16 sin motor, destripados de aviónica y con las células gastadas por miles de horas de vuelo. Están en el cementerio aeronáutico de Davis Monthan en Tucson, Arizona. Aunque nos los ofrezcan a precio de regalo, «reconstruidos a nuevo» (es un decir) y con un moño, no nos sirven. Máxime con la costumbre yanqui de vender el avión sin más armas que un cañón de 20 mm. Y con la costumbre anexa de dejarte sin repuestos al más mínimo entredicho de cancillerías. Y con la costumbre anexa a esta última de encajarte aviónica de código cerrado: esta evita simultáneamente el auto-mantenimiento y te obliga a contratarlo en origen, pero además hace que el avión no pueda siquiera volar si la misión va contra algún enemigo que no figure en la lista oficial de enemigos autorizada por los EEUU. Está llena la dirigencia política y militar de la Argentina de viudas de la OTAN que quieren esto: aviones para intervenir en las guerritas de los EEUU y/o para desfile aéreo, y jubilarse con alguna atención de la Lockheed para el comprador. ¿Otra vez sopa? Ya tomamos demasiada. Horta, de todos modos, nos pinta más desesperados por el JF-17 de lo que realmente estamos. La posible fabricación nacional del caza que, al parecer, ofrece CATIC es un asunto de conveniencia recíproca, no únicamente argentina. Quisiera recordarle a don Loro (¿podemos llamarlo así?) que hemos tenido tiempos mejores, pero somos fabricantes aeronáuticos desde 1927, y no todo lo que fabricamos era ajeno y/o malo. Por el contrario, algunas veces era demasiado bueno, como el Pulqui II, que aquí fue abortado en su momento de madurez técnica cuando Timor Oriental todavía era una colonia portuguesa, y no de las más prósperas, y la ciudad-estado que refrenda la titulación académica de don Loro era una base naval británica. Lo dicho: cascoteados, pero fabricantes. Este aparato, el JF-17, tiene otros clientes que ya compraron algunos aparatos (Nigeria y Myanmar) y una larga lista de otras fuerzas aéreas de medianos o escasos recursos muy interesadas. Los pedidos pueden superar rápidamente la escueta capacidad de fabricación de PAC (Pakistani Aeronautical Complex), que además tiene que satisfacer a su propia fuerza aérea, cuya demanda es la de un país en una guerra de baja intensidad con la India. Pakistán tiene una flota considerable de JF-17 de bloques anteriores al III. Éste último, por velocidad y aviónica es muy superior a las versiones anteriores, realmente, otro avión. PAC debe dedicar mucha de su capacidad a actualizar al standar III sus aparatos anteriores. Realmente, los pakistaníes tienen un caza magnífico y un cuello de botella en la fábrica. Les envidio ese problema, pero sigue siendo un problema. Que no sea también el nuestro. En suma, que a China y a Pakistán les CONVIENE que fabriquemos parte del avión aquí, si pretenden: a) mostrar que pueden equipar a otros clientes sudamericanos sin largas listas de espera, b) darles servicios de posventa que no estén en las antípodas. La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) de Córdoba, en ese sentido, puede ser ese punto de apoyo sin el cual Sudamérica (y máxime con los EEUU defendiendo su quintita aeronáutica con uñas y dientes), será un hueso imposible de roer para chinos y pakistaníes. En el ajedrez geopolítico que se va configurando, si el cierre de la actual FAdeA fue un objetivo de las embajadas de EEUU y el Reino Unido desde 1982, hoy las presiones contra esa planta cordobesa se volverán enormes. Ignoro cómo blindarla políticamente, salvo con órdenes de trabajo. Brasil, único país de la región comparativamente con mayor capacidad de fabricación aeronáutica (bueno, muchísimo mayor) se asoció a SAAB para hacer en EMBRAER el espléndido monomotor Gripen, aunque por ahora les cuesta U$ 120 millones por pieza. Difícilmente China y Pakistán busquen un acuerdo de fabricación del JF-17 en Brasil. Chile, con capacidades locales en industria aeronáutica muy inferiores a las argentinas, es un coto aeronáutico de la OTAN: ahí le echan flit a toda compra «no ortodoxa», es decir que no venga del Atlántico Norte. Por ahora esto supone para nuestro vecino un futuro lleno de cazas F-16 de distintos bloques, con algunos componentes no intercambiables, y por ende difíciles de mantener volando. Impresionan por la cantidad (46), pero 36 son de 2da mano y tienen esa limitación. Venezuela ahora ha comprado 24 cazas rusos Sukhoi 30 doble turbina, y Perú tiene algunos MiG29 que a veces logran seguir volando. Todos son buenos aparatos, pero la hora de vuelo con dos motores de a lo sumo 2000 horas de duración se vuelve muy cara, y los talleres quedan lejos… Lo mismo pasa con la duración de la célula: rara vez llega a las 4000 horas, y eso si no se anduvo practicando acrobacia con armamento, tanques de combustible y otras cargas subalares. Los rusos (y también los chinos) fabrican sus aviones para la guerra, no para desfile, de modo que no se esmeran en hacerlos durar 6000 horas, según las costumbres OTAN: creen que eso, si se arma una podrida en serio, es tirar plata que podría emplearse mejor fabricando aeronaves de reposición. Y no es un criterio tan estúpido. En 1973, cuando la guerra de Iom Kippur, Israel perdió entre 102 y 128 jets de combate en 19 días. Terminó la guerra con una fuerza aérea rehecha de aviones nuevos, traídos en puente aéreo desde los EEUU. La letalidad del armamento tierra aire y aire-aire se ha vuelto tan brutal que los cazas multirrol rara vez duran más de 20 horas en operaciones, cuando se trata de guerras simétricas entre estados-nación que ponen toda la carne al asador. Y las expectativas de supervivencia del material (y de los pilotos) bajan aún más cuando hay muchas operaciones de ataque a superficie. Lo cual trae a cuento otro problema más: los pakistaníes, tras muchas décadas de modesto autoabastecimiento en el negocio aeronáutico, con el JF17 Block III de pronto se volvieron un intempestivo oferente «World Class». Pero tanto ellos como los chinos y los rusos no sólo ofrecen material menos durable que el estándar OTAN, sino que por lo mismo, no son países a los que se pueda comprar armamento de segunda mano. Pero para comprarles a estos fabricantes aviones nuevos, todos ellos -salvo China- tienen un cuello de botella bastante peliagudo a la hora de la fabricación. Les  está costando un poco el auto-equipamiento. No es falta de recursos humanos ni de talento industrial: sólo de plata. Todo lo cual lleva a esto: lo que se compre a estos oferentes novedosos debe incluir el máximo posible de fabricación argentina. No por quitarle el pan de la boca a los esforzados trabajadores aeronáuticos pakistaníes, chinos o rusos, sino porque en Sudamérica nadie tiene ganas de esperar una década para tener 12 cazas. O peor aún, estar sacándole las telarañas a una flota de cazas todavía con bastantes horas de vuelo por cumplir, pero en tierra por falta de servicio de posventas, o porque éste servicio queda en otro hemisferio. Es el caso de los MiG29 peruanos. Vuelvo al artículo del Sr. Hora: insisto, no estamos condenados al JF-17 sólo porque nos ofrezcan integrar aquí algunos componentes de la célula. No queremos pagar por el derecho de pintarlo: aunque venimos haciendo lo imposible por demostrar lo contrario desde 1956, somos fabricantes. Podemos negociar de otro modo. Los últimos datos de precios son que listo para el vuelo pero pelado de toda arma salvo el cañón de 23 mm., cada JF-17 anda en U$ 35 millones, que se va a U$ 50 millones con 2 misiles de infrarrojo de corto alcance y 2 más radáricos de mediano alcance. No creo que podamos pagar esos precios, y un avión sin misiles antiaéreos y antibuque, y sin bombas inteligentes, nos resulta tan útil como un rottweiler desdentado. Máxime si hay que añadir a la cuenta lo que seguramente querrán recargar pakistaníes y rusos por la transferencia de tecnología. No es una oferta conveniente para nadie, porque deja a nuestro país y a la región sin un servicio de posventas creíble, y que tengamos ese servicio va a favor de PAC y de CATIC. Pero si PAC y CATIC nos dejan fabricar en Argentina y bajo licencia la turbina, eso es algo que la Argentina puede redestinar a la aviación militar del futuro: los drones. Y una propuesta así da para sentarse a conversar. Hasta la semana pasada, era lo mismo que probablemente le estamos diciendo a los oferentes rusos, cuya oferta nos resultaba impagable por definición. Los rusos ofrecían únicamente cazas bimotores: el doble de turbinas a mantener… y lo poco que duran, además. No nos sirven. Esta semana los rusos mostraron el Checkmate, o Jaque Mate, un 5ta generación stealth monomotor. Lo que se vio tiene toda la pinta de una maqueta estática, aunque acompañada de un videoclip aparentemente destinado a pasar la gorra entre posibles socios que pongan plata para desarrollar un modelo final. Es el modo en que Sukhoi terminó de pulir su fantástico caza Su-57, pero nada en lo que podamos engancharnos sin estudiar mejor las condiciones de entrega. El cuello de botella de fabricación de los rusos es terrible: en 2011 anunciaron que dotaban a la aeronáutica rusa de una flota de 80 Su-57, y este año la fábrica logró entregar… el segundo. Asociada a este desarrollo, la Hindustan Aeronautics Ltd. de la India se bajó, harta de esperar, y se puso a comprar aviones occidentales. Al menos uno de los países aludidos por el clip, los Emiratos Árabes, sin ingeniería aeronáutica propia, podría bancarse la espera a cambio de un aprendizaje en fabricación. Dudo que esto sea para nosotros, salvo que incluya construcción de turbinas en Argentina. El JF-17 es una combinación rara de rasgos de diseño de 4ta y de 5ta generación, lo que se ha llamado un generación 4,5, o 4 +. No es «stealth», dispersor de la radiación de radar. Pero por ser pequeño, de sección frontal reducida, con un radomo de materiales compuestos por nariz y por tener los compresores de turbina bien escondidos dentro del fuselaje, no es fácil detectarlo. El JF-17 Block III tiene un excelente radar AESA capaz de seguir múltiples blancos a distancias de casi 200 km, lo que con misiles radáricos de largo alcance es un combo tremendo. Inevitablemente, tanto si lo compramos como si no, en Argentina terminaremos desarrollando algo parecido a ese AESA por ingeniería inversa: somos buenos fabricantes de radares gracias a INVAP. Si CATIC y PAC nos hacen una oferta más decente en precio y prestaciones de armamento antiaéreo y antibuque, y se dignan en considerar la fabricación local de la turbina W-13 Taishan en su última versión, todo es conversable. Esa turbina quema mejor, y por ello tiene más alcance y produce menos humo. Esto es importante: en un «dogfight», una pelea acrobática, la estela de humo delata visualmente la ubicación del caza, que el tamaño minúsculo del JF-17 y su esbeltez casi de misil disimulan bien. Sería un error creer que el JF-17 es la única opción china: hay otro caza chino monomotor más caro pero de mayores capacidades, el J-10, con una célula distinta: tiene ala delta y canard, y su origen se remonta a Israel Aeronautical Industries y a los años ’80. El J-10 en origen fue el caza Lavi, cuya fabricación fue bloqueada por EEUU y Lockheed: era bastante superior al entonces novedoso F-16 de Lockheed, con el cual el Lavi hubiera competido en franca ventaja. Hubo una bronca tremenda por parte de Israel, y en el gabinete los ministros se agarraron a piñas (literal) por este tema de la cancelación. Producida ésta, ni corto ni perezoso, Israel le vendió vengativamente el diseño del Lavi a China, que lo desarrolló a fondo. Ambos aviones por fuera siguen siendo casi idénticos. El JF-17 tiene prestaciones únicas en aviónica y armamento porque hereda los del J-10 C. Puesta la Argentina a elegir entre ambos, el J-10 C es una mejor máquina, probablemente más veloz, duradera y con mayor capacidad de carga de munición, aunque también más cara. Esto no hay suficientes maneras de repetirlo: aunque las ofertas de Rusia en el aquí y ahora sean todas de bimotores, si incluyen la fabricación local de las turbinas, todo cambia. Algunos quieren cazas capaces de combatir hoy mismo. En AgendAR preferimos poder fabricar motores y ser disuasivos durante décadas. Lo que no podemos es enterrar tanta plata en la compra de cazas supersónicos que le costarán presupuesto a las cosas que querríamos exportar: son el caza de entrenamiento avanzado argentino Pampa III block II, si alguna vez logramos conseguimos acopiar componentes para fabricar 12 por año, y a futuro, el entrenador primario IA-100. Y eso porque entre un avión y una fábrica de aviones, elegimos la fábrica. Entre otras cosas, porque aparte de trabajo calificado y exportaciones, nos dará más aviones. Más aún, tampoco podemos cajonear el proyecto más interesante y ambicioso al que se refirió el brigadier Xavier Isaac: comprar jets de transporte civil, transformarlos en AWACS (aviones de vigilancia y control aeronáutico) o en aviones tanqueros; es decir en multiplicadores de capacidades de combate de cualquier flota. Porque esos proyectos también son de exportación, y ya tenemos dos décadas diseñando radares y detectores ópticos, incluso espaciales. Más importante aún, la compra del futuro caza supersónico de Argentina no puede dejar sin fondos el desarrollo de los drones de INVAP. Tenemos urgencias en el aquí y el ahora, pero la robótica es el verdadero futuro de la aviación militar. Y como se acaba de refrendar en la reciente guerra entre Azerbaiyán y Armenia, el futuro llegó hace rato.

Daniel E. Arias

Pfizer informó los resultados de su vacuna en niños de 5 a 11 años: es segura y genera anticuerpos

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El estudio de fase 2/3 incluyó a 2.268 participantes que tenían de 5 a 11 años, que recibieron una dosis menor a la administrada en adultos.

La vacuna contra el coronavirus de Pfizer-BioNTech fue segura y generó «respuestas sólidas de anticuerpos neutralizantes en niños de 5 a 11 años» con una dosis menor a la administrada en adultos, según los resultados de un ensayo clínico informaron hoy las compañías. El estudio de fase 2/3 incluyó a 2.268 participantes que tenían de 5 a 11 años y recibieron un nivel de dosis de 10 µg en un régimen de dos dosis administrados con 21 días de diferencia. «Las respuestas de anticuerpos en los participantes que recibieron dosis de 10 µg fueron comparables a las registradas en un estudio anterior en personas de 16 a 25 años de edad inmunizadas con dosis de 30 µg», describieron en el comunicado. En este sentido, añadieron que «la dosis de 10 µg se seleccionó cuidadosamente como la dosis preferida por seguridad, tolerabilidad e inmunogenicidad en niños de 5 a 11 años». «Estos son los primeros resultados de un ensayo fundamental de una vacuna Covid-19 en este grupo de edad», completaron. El ensayo de fase 1/2/3 inicialmente inscribió hasta 4.500 niños de 6 meses a 11 años en Estados Unidos, Finlandia, Polonia y España de más de 90 sitios de ensayos clínicos y fue diseñado para evaluar la seguridad, tolerabilidad e inmunogenicidad de la vacuna en un programa de dos dosis (aproximadamente con 21 días de diferencia) en tres grupos de edad: de 5 a 11 años; de 2 a 5 años; y de 6 meses a 2 años; el ensayo incluyó a niños con o sin evidencia previa de infección por SARS-CoV-2. Así como los niños de 5 a 11 años recibieron dosis de 10 µg cada una, los menores de 5 años recibieron una dosis menor de 3 µg por cada inyección en el estudio de fase 2/3. Las empresas informaron que los resultados de este último grupo estarán para fin de año. «Pfizer y BioNTech planean compartir estos datos con la Administración de Drogas y Alimentos de los EEUU (FDA), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y otros reguladores lo antes posible», indicó el comunicado. Para Estados Unidos, las empresas esperan incluir los datos en un envío a corto plazo para la Autorización de Uso de Emergencia (EUA) a medida que continúan acumulando los datos de seguridad y eficacia necesarios para solicitar la aprobación total de la FDA. También está prevista una solicitud a la EMA para actualizar la Autorización de comercialización condicional de la Unión Europea. «Desde julio, los casos pediátricos de Covid-19 han aumentado en aproximadamente un 240 por ciento en los Estados Unidos, lo que subraya la necesidad de vacunación para la salud pública. Los resultados de estos ensayos proporcionan una base sólida para buscar la autorización de nuestra vacuna para niños de 5 a 11 años, y planeamos enviarlos a la FDA y otros reguladores con urgencia «, dijo Albert Bourla, presidente y director ejecutivo de Pfizer.

INVAP quiere marcar sus 45 años sumando un nuevo ícono para la identidad de Bariloche

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Una obra escultórica de más de seis metros de altura podría convertirse en un nuevo símbolo de esta ciudad, como el Centro Cívico, la Catedral y el Hotel Llao Llao.

INVAP, la sociedad ríonegrina dedicada a los proyectos tecnológicos, cumple 45 años y lo festeja con un concurso nacional que le otorgará al destino un ícono de grandes dimensiones que podrá disfrutarse en el ingreso a la localidad, que será visible incluso desde la ruta 40. En homenaje “al grupo de personas que, liderado por el Conrado Varotto, crearon Invap en el seno del Centro Atómico Bariloche, al abrigo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)”, la convocatoria apela a proyectos de obras escultóricas que consigan reflejar ese espíritu original, así como los valores que los fundadores le imprimieron a la empresa argentina, referente en áreas como energía nuclear, tecnología espacial, defensa, seguridad y ambiente, y sistemas médicos. Podrán participar artistas visuales de todo el país, de modo individual o colectivo. Para inscribirse, hay que ser mayor de 18, tener nacionalidad argentina o ser extranjero residente en el país (con un mínimo de 3 años de residencia). El premio del concurso será de siete millones de pesos, que contempla “los materiales, honorarios y todas las demás situaciones implicadas en el desarrollo del proyecto”. A su vez, la obra ganadora será emplazada en el predio de la sede central de Invap, ubicada a unos 6,5 km del Centro Cívico. “Se aspira a que la escultura sea visible desde la mayor distancia posible, incluso desde la ruta de acceso, por lo que se sugiere una altura no menor a seis metros. El proyecto deberá tener en cuenta el lugar donde se instalará la escultura y el paisaje circundante. La ubicación seleccionada para la obra se encuentra dentro del parque de la sede central de la empresa, en un punto cercano al ingreso principal del predio, con la cordillera como telón de fondo, que constituye un imponente marco para la futura escultura”, detallaron desde Invap. Se recibirán propuestas hasta el 17 de diciembre próximo, mientras que los resultados se darán a conocer en febrero. A su vez, se prevé que la escultura ganadora se realice entre marzo y mediados de agosto de 2022, para ser luego transportada y emplazada a finales de agosto. Finalmente, se espera que se inaugure en septiembre del año que viene. El jurado está compuesto por el escultor Jorge Gamarra; la escultora y arquitecta, Mimo Eidman; la licenciada en Artes, María José Herrera; la ingeniera nuclear y presidenta de la Fundación Invap, Verónica Garea y el licenciado en Comunicación Social, Marcos Radicella. Los cinco se reunirán a principios de 2022 para, en primera instancia, preseleccionar los proyectos más destacados. Y en una segunda fase, el jurado decidirá cuál es el ganador. Además, se podrá otorgar dos menciones honoríficas. “Una obra como esta es expresión del cruce entre el arte y la tecnología, y pone en relieve dos aspectos por los que Bariloche se destaca: su rol en el ecosistema científico-tecnológico y el hecho de que es hogar de una comunidad cultural talentosa. El arte y la tecnología se entrecruzan en las personas que viven entre esos dos mundos: hay en Invap mucha gente con vocación y talento artístico, pero no siempre esos dos universos paralelos se cruzan de manera explícita. Por otro lado, la interacción de esta obra con el paisaje y con el entorno de la sede de Invap es otro elemento que, sin duda, va a ser importante”, afirmó a LA NACIÓN Garea, que tiene más de 20 años de trayectoria en el organismo. La ingeniera nuclear también formó parte de la organización de Horizontes Humanos en Observación (H2O), el primer encuentro internacional de arte y ciencia, realizado en 2019 en la Argentina. Además de la calidad artística, el potencial innovador y la originalidad del diseño, las propuestas se evaluarán en relación con el impacto visual y la armonía con el entorno cordillerano. “Se aspira a incorporar una obra de importante presencia, que se destaque y sea visible desde la mayor distancia posible, agregando valor al paisaje del lugar”, indicaron desde Invap. Otro de los criterios principales será el componente tecnológico que los artistas le inscriban a la obra. También se dará especial importancia a la “solidez estructural y conceptual acorde al sitio de emplazamiento” y a las inclemencias climáticas y ambientales: la obra quedará a la intemperie de forma permanente.

Ahora, la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio

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La Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio, ALCE, tiene como objetivo promover vínculos entre los países de la región en materia espacial, realizar actividades relacionadas con la exploración y utilización pacífica del espacio ultraterrestre, la Luna y otros cuerpos celestes, y actividades de investigación y capacitación. Su Convenio Constitutivo se firmó en el marco de la VI Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la Ciudad de México, este sábado 18 de septiembre de 2021. Raúl Kulichevsky, Director Ejecutivo y Técnico de la CONAE, explicó que la creación de la agencia espacial regional es un objetivo estratégico contemplado por el Plan Espacial Nacional.

Primeras declaraciones de Daniel Filmus, el nuevo ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación

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Ayer en AgendAR sentimos la necesidad de valorar la gestión de Roberto Salvarezza al frente del MinCyT, y en particular su decisión de apoyar el desarrollo de vacunas argentinas contra el covid. Hoy reproducimos las prmieras declaraciones del nuevo ministro, Daniel Filmus. Pero sobre todo rescatamos este testimonio de continuidad, un atributo que no es frecuente en las políticas científicas de nuestro país: «El gobierno de científicos se ha dado un gabinete de políticos» es una frase irónica que circuló en estos días. Pero como pasa con muchas de esas frases, es superficial y, en el fondo, falsa. La tarea de gobernar es política, y por eso quienes gobiernan se transforman en políticos. Buenos o malos. Es cierto que, aplicada al MinCyT, es un poco menos superficial. El anterior ministro, Roberto Salvarezza, es un hombre de la comunidad científica. Daniel Filmus, en cambio, tiene una larga carrera política, aunque se recibió de sociólogo por la UBA, tiene dos títulos de posgrado en educación y es investigador del Conicet. Pero no es un extraño al área de sus nuevas responsabilidades: fue ministro de Educación, Ciencia y Tecnología en el gobierno de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007. Y, como también señalamos en esta otra nota, iba a ser, hace 6 años, ministro de Ciencia y Tecnología en 2015, si Daniel Scioli ganaba las elecciones. Ha sido cauteloso, naturalmente, en sus declaraciones antes de jurar, pero refirmó, entre otras cosas, que tiene alta valoración de la gestión de Salvarezza y de lo que están haciendo Ana Franchi y el Directorio del Conicet, como también lo realizado por la Agencia I+D+i., y anticipa algunas direcciones en las que volcará su esfuerzo. Reproducimos este reportaje que le hizo el portal El Destape: «–Vuelve a un área con la que tiene afinidad. ¿Qué desafíos presenta hacerse cargo de esta responsabilidad con elecciones de medio término tan cerca? –Principalmente, intentaré darle continuidad a todo lo que hizo Roberto Salvarezza, que es muy bueno, a diferencia de lo que ocurrió en 2003, cuando me tocó asumir en medio de una crisis y después de una década en la que la ciencia se había dejado de lado, nos habían mandado a lavar los platos y se había generado una enorme desinversión. Por un lado, tenemos que darle más presencia política al ministerio en el contexto del vínculo con los otros y con el aparato productivo, pero al mismo tiempo mantener la excelencia de la investigación. –El sistema científico respondió como ningún otro sector ante el desafío de la pandemia: se inició el desarrollo de más de cinco vacunas locales contra el Covid, se crearon y elaboraron tests de diagnóstico y seguimiento epidemiológico, se diseñaron estrategias de rastreo y simulaciones que permitieron orientar la toma de decisiones de política sanitaria… ¿Qué cambios se pueden introducir para mejorar de acá en más? –Tenemos que poder aprovechar el capital que tenemos para articular desde el Estado la resolución de los problemas sociales, sanitarios, ambientales, productivos, pero también dialogar con la sociedad civil, con sectores empresarios y gobernadores respecto de la federalización de la ciencia. Insisto: hacemos una evaluación muy positiva de lo que hizo Roberto, así como lo que están haciendo Ana Franchi y el Directorio del Conicet, también lo realizado por la Agencia I+D+I, y vamos a tratar de seguir en esa misma línea, profundizar y mejorar. –Existe una visión del Ministerio de Ciencia como «prestador de servicios» para todas las áreas de gobierno. ¿Coincide? –Esa es una de las funciones, pero limitarlo a eso sería restringir muchísimo la tarea. Tiene que trabajar de igual a igual con varios ministerios. Esa es una parte, pero la investigación académica juega un papel fundamental, igual que el trabajo con las universidades, o desarrollos productivos, regionales y locales. La cantidad de programas que llevó adelante desde 2003 esta área, primero dentro del Ministerio de Educación y después en forma autónoma, es enorme. Ahora tenemos un horizonte potencialmente mayor, ya que aprobamos por unanimidad la Ley de Financiamiento de la Ciencia. Así como en su momento se hizo con Educación, Ciencia y Tecnología, ahora se planteó la posibilidad de aumentar al 1% del PBI la función ciencia y tecnología en el presupuesto nacional. Eso es sustantivo. Es casi multiplicar por tres los recursos en relación con un PBI que suponemos que también va a crecer. Tenemos una responsabilidad enorme para que esos recursos del Estado nos sirvan para resolver los problemas de la gente. –¿Se cumple ese aumento previsto por la ley en el presupuesto 2022 (que acaba de enviarse al Congreso)? –Por supuesto que sí. Nosotros mismos lo aprobamos y este primer año cumplimos con el incremento. –Se habla siempre de la importancia de hacer transferencia desde ámbitos científicos al sistema productivo, pero durante la pandemia quedó en evidencia la importancia de aportar conocimiento para el trazado de políticas públicas. ¿Piensa seguir promoviendo ese tipo de iniciativas? –Sí, claro, y no solo en salud. Por poner un ejemplo, no hay ningún desafío ambiental que pueda prescindir del aporte del Ministerio de Ciencia y Tecnología; se necesitan evidencias que respalden el desarrollo sustentable. En los núcleos centrales que se plantearon para el plan [nacional de ciencia y tecnología] 2030, que queremos que se apruebe también por unanimidad por todas las fuerzas políticas, están planteadas las líneas que marcan avances conjuntos con todos los ministerios. No se me ocurre ningún tema que no tenga vinculación con ciencia y tecnología. Minería, ambiente, modelos de desarrollo regional y local, energía… –Uno de los problemas álgidos en este momento es el retraso de los sueldos de los investigadores, que están en niveles bajísimos y alienta el éxodo. ¿Está en su agenda de prioridades? –Por supuesto, sin lugar a dudas. Vamos a trabajar para recuperar y mejorar las condiciones laborales. Lo fue entre 2003 y 2007, según las series estadísticas, el momento en que más creció el salario del investigador. Además, recuperamos los beneficios de la jubilación del 85%. –¿Piensa continuar con una política expansiva de ingresos al Conicet y otros organismos de ciencia y tecnología? –Estamos de acuerdo con lo que se avanzó en la última época, que de algún modo recupera el plan original que teníamos hasta 2015 y que el macrismo tiró abajo ya en 2016, cuando no ingresaron investigadores que habían sido evaluados positivamente. –En momentos en los que se les pide a los científicos que trabajen en transferencia del conocimiento, divulgación de la ciencia y otras tareas que exceden la publicación de papers, muchos consideran que hay que revisar los criterios de evaluación. ¿Cuál es su opinión al respecto? –Precisamente, yo soy uno de los que fui víctima de esos criterios tradicionales. Después de haber sido ministro, y de haber estado de licencia sin goce de sueldo por cargos de mayor jerarquía en el Estado, cuando volví al Conicet, ni las leyes, ni los libros, ni los aportes en ciencia y tecnología que hice cuando estuve en la gestión pública fue tomado en cuenta al pedir la promoción. Por suerte, después el jurado revisó esa decisión. Tenemos que tener una mirada en las publicaciones académicas y otra en la capacidad de transferencia tecnológica, patentes, gestión pública y otros ámbitos donde también el aporte del científico tiene que ser evaluado. Pero me niego a resolverlo genéricamente, porque cada disciplina tiene características particulares: no es lo mismo el sociólogo o el antropólogo que el biólogo o el matemático. En algunas áreas el paper es el único criterio de evaluación.»

EVERGRANDE: el crash que viene de China

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Las acciones de la gigantesca empresa inmobiliaria china Evergrande cayeron un 11% ayer lunes en la Bolsa de Hong Kong. Es su menor nivel de cotización en 11 años, y refleja ante el temor de que no pueda cumplir con sus compromisos financieros.

El segundo promotor inmobiliario más grande de China está a punto de quebrar: la semana pasada la firma anunció que probablemente no pueda honrar la deuda de alrededor de 254.000 millones de euros que tiene con sus acreedores. Esta suma equivalen aproximadamente al 2% del PBI de China. El punto es que la posible quiebra de Evergrande -el gobierno de Beijing no dio ninguna señal en el sentido que esté dispuesta a rescatarla- se está convirtiendo en una crisis potencial de los mercados financieros globales. Los medios ya la están comparando a la caída de Lehman Brothers, que terminó disparando la Crisis de 2008. Es un error, en cuanto a las empresas en sí. Lehman Brothers negociaba activos financieros, derivados de derivados que los mismos organismos de control estadounidenses no alcanzaban a entender. Evergrande negocia con inmuebles y desarrollos, bienes muy concretos si los hay. Pero la capacidad del sistema financiero de crear burbujas, valorizaciones que crecen «porque todos compran» y, en algún momento, se «pinchan», es la misma. El periodista Julián Yosovitch preparó para El Cronista un listado de las consecuencias que ya están ocurriendo. Incluida la caída de valores argentinos: «Las acciones en Wall Street iniciaron la semana con fuertes caídas. Las bajas se dan por dudas provenientes de China, concretamente sobre la capacidad de pago del gigante inmobiliario Evergrande Group. Esa incertidumbre podría arrastrar a grandes bancos de inversión en Wall Street, y ha elevado la volatilidad. Se dispara el VIX, cae el petróleo y retrocede también la tasa como estratega típica de cobertura por parte de los inversores. Los tres principales índices bursátiles estadounidenses muestran fuertes caídas. El Dow Jones se desploma 2,04%, mientras que el S&P500 cae 2,01%. El índice tecnológico Nasdaq, por su parte, pierde 2,56% el lunes. En Europa, las acciones caen más del 2% en promedio. El Stoxx600 retrocede 2,1%, mientras que el FTSEMIB de Milán cae 2,8%, similar al CAC40 de Francia y al Dax30 de Alemania, que pierden más del 2% y 2,3% respectivamente. Los inversores creen que Beijing permitirá que Evergrande caiga en desgracia y declare el default de su deuda y genere pérdidas a sus accionistas y tenedores de bonos. El índice Hang Seng cayó un 3,3% a su cierre más bajo desde octubre a la vez que el índice de real estate (propiedades inmuebles) de Hang Seng se desplomó a su nivel más bajo desde 2016. Evergrande debe pagar u$s 83,5 millones de intereses el 23 de septiembre. Tiene otro pago de intereses de u$s 47,5 millones que vence el 29 de septiembre. Los bonos incumplirían si Evergrande no paga los intereses dentro de los 30 días. Los reguladores no han dado ninguna indicación a los prestamistas chinos de un posible rescate de Evergrande, dijo una fuente de uno de los principales acreedores fiduciarios. Algunos de los mayores inversores de los mercados emergentes tenían participaciones significativas en los bonos del gigante inmobiliario chino, según sus informes más recientes. Ashmore Group Plc, un administrador de dinero con sede en Londres que se especializa en comprar deuda de mercados emergentes, fue uno de los mayores tenedores de bonos de la compañía con un valor de más de u$s 400 millones, según datos compilados por Bloomberg basados en presentaciones de finales de junio. BlackRock Inc., UBS Group AG y HSBC Holdings Plc. también eran grandes propietarios de valores, en vehículos que se centran en mercados emergentes de mayor riesgo o créditos asiáticos. Además de los temores sobre el futuro del gigante chino, el mercado sigue con un ojo puesto en la d»inámica de la política monetaria de la Reserva Federal (la «FED). Esta semana, la Reserva Federal tendrá la reunión del Comité de Política Monetaria y en el que se decidirá sobre el futuro de la tasa de interés así como también sobre el futuro del programa de compras de activos financieros. Se esperan novedades sobre el inicio del Tapering y un anuncio del mismo podría generar volatilidad en el mercado. Los analistas de Compass afirmaron que, más allá de los datos fundamentals, que vienen evidenciando una desaceleración económica generalizada, o del nuevo discurso cada vez menos tranquilizador por parte de autoridades monetarias, uno de los temas que llamó la atención de los inversionistas esta semana fue la situación de Evergrande Group, cuyas acciones caen 30% en la semana, y 80% en el año. «La probabilidad de que el conglomerado chino entre en default los próximos días ha venido aumentando considerablemente y ha hecho que las autoridades suspendieran la cotización de sus bonos para evitar un riesgo sistémico. En un intento por aliviar el nerviosismo del mercado, el Banco Central de China inyectó u$s 14.000 millones al sistema bancario, lo que hasta el momento ha logrado calmar el efecto contagio hacia el resto del mercado. Sin embargo, los casi u$s 300.000 millones de pasivos que sostiene Evergrande con más de 120 bancos, no dejan de preocupar al sector inmobiliario», dijeron Los futuros del crudo Brent, la referencia en los mercados energéticos internacionales, cayeron un 1,9% a u$s 73,89 el barril mientras que el WTI caía 1,85% a comienzo del lunes. Por su parte, los rendimientos de los bonos del Tesoro americano a 10 años, que se mueven inversamente al precio de los bonos, cayeron a 1,334% desde 1.369% el viernes, a la vez que el índice del dólar WSJ subió un 0,2%. Es decir, se esta observando un contexto en el que los inversores se desprenden de activos de riesgo como las acciones y buscan cobertura en el dólar y en los bonos del tesoro americano. LOS BONOS LOCALES SE CONTAGIAN Los bonos argentinos, por su parte, también muestran una apertura a la baja. La deuda local se desploma en todos los tramos de la curva. El Global 2029 y 2030 caen 2,6% cada uno. En el tramo medio también se ven bajas mayores al 3%, con el Global 2035 y 2038 retrocediendo 3,01% y 3,2%. Finalmente, los Globales 2041 y 2046 muestran caídas abultadas de 3,4% y 3,2% respectivamente. Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) explicaron que con el nuevo gabinete nacional definido, el mercado analiza las medidas económicas que lleguen a partir de esta semana. «El oficialismo busca dar vuelta el resultado de las PASO en las elecciones generales del 14 de noviembre y, con este objetivo, se esperan políticas expansivas que impulsen el consumo. En este marco, y tras el tratamiento contable de los DEGs como primera medida para contar con un mayor margen para aumentar el gasto, no se espera un escenario muy distinto al actual. Las presiones cambiarias continuarán y los riesgos inflacionarios a futuro crecen, mientras que el mercado de deuda especula sobre el resultado en noviembre y lo que este implique de cara al 2023″, dijeron. Las acciones también inician una semana con fuertes caídas. Las acciones de BBVA Argentina lideran las bajas, con un retroceso de 11,1%, seguida por Grupo Financiero Galicia, Grupo Supervielle y Banco Macro que caen 9,4% en promedio. Más abajo se encuentran Edenor, YPF, Vista Oil y Cresud con caidas mayores al 7%.»

Un biosensor desarrollado en Argentina para monitorear el agua de la cuenca Matanza-Riachuelo

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El proyecto, liderado por científicos del Instituto Leloir y el CONICET, apunta a facilitar la detección de arsénico, nitrato, plomo y otros elementos perjudiciales 

Un equipo de científicos está avanzando en la adaptación y validación de un biosensor fácil de usar, portátil y accesible que determine la calidad del agua que consumen los habitantes de la Cuenca Matanza-Riachuelo y contribuya a garantizar su seguridad hídrica. Es uno de los 147 proyectos seleccionados para financiación en la convocatoria “Ciencia y Tecnología contra el Hambre”, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, en el marco del Plan Nacional de Argentina contra el Hambre.
Daiana Capdevila (centro), jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en el Instituto Leloir e investigadora del CONICET, y dos integrantes de su grupo, Sofía Liuboschitz y Matías Villarruel.
“La falta de acceso al agua potable es un problema global y como también afecta a un porcentaje de la población de nuestro país, decidimos enfocarnos en el desarrollo de una tecnología que monitoree la calidad de un recurso clave para la vida humana y validarla en la Cuenca Matanza-Riachuelo de manera coordinada con organismos que trabajan en ese territorio”, explicó Daiana Capdevila, líder del proyecto y jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en la Fundación Instituto Leloir (FIL). El proyecto se desarrolla en cooperación con la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), una entidad estatal que hace más de diez años se dedica a monitorear las fuentes de agua en la Cuenca Matanza-Riachuelo, en particular las áreas que no están vinculadas al agua de red. Durante su una estadía postdoctoral en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, Capdevila y colegas de la Universidad Northwestern desarrollaron un biosensor de un dólar bautizado ROSALIND  que detecta 15 contaminantes en agua, incluyendo metales como cobre, plomo, zinc y cadmio; varios tipos de antibióticos; y hasta elementos presentes en maquillaje. Ahora, Capdevila y su equipo trabajan para extender el uso de ROSALIND con el fin de detectar diferentes contaminantes perjudiciales para la salud como arsénico, nitrato y plomo y determinar si la muestra de agua analizada resulta apta para consumo humano. ROSALIND imita un sistema de proteínas que tienen las bacterias para detectar y defenderse de metales. Ante la presencia de un contaminante, fabrica exclusivamente unas moléculas que dan un color verde observable a simple vista y que funciona como “alerta”. “El objetivo es tener los sensores en el campo de acá a un año. La validación vamos a arrancarla junto con ACUMAR que aporta un invaluable conocimiento del territorio y está en contacto con distintos organismos que pueden colaborar con ese objetivo porque la Cuenca Matanza-Riachuelo se está muestreando constantemente”, indicó  Capdevila, también investigadora del CONICET. “Desde el principio me vengo enamorando de este proyecto que para mí es una evidencia muy fuerte de que hacer ciencia básica en Argentina puede ayudar a resolver problemas de las argentinas y los argentinos”, agregó. Por el diseño de este proyecto, Capdevila ganó el Premio Nacional L’Oréal UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2020 en la categoría Beca. La investigadora también realiza ciencia básica para aportar al desarrollo futuro de terapias eficaces contra las bacterias multirresistentes a antibióticos que figuran en la lista de prioridad de la Organización Mundial de la Salud: Enterococcus faecalis, Acinetobacter baumanii y Streptococcus pneumoniae. Del proyecto también participan Sofía Liuboschitz, tesinista de licenciatura, y Matías Villarruel, becario del CONICET, ambos integrantes del grupo de Capdevila.

Un proyecto en Jefatura de Gabinete: jubilar a mayores de 55 y capacitar a jóvenes

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Ayer fue la jura de los nuevos integrantes del Gabinete y se espera el lanzamiento una batería de medidas económicas. Las primeras posiblemente se anuncien hoy mismo, entre las del paquete que anunciamos aquí –IFE, Salario Mínimo y bono ANSES– que ya estaban en estudio antes del cambio de ministros. Pero hay otras que han empezado a discutirse: una de ellas, bajo análisis, es otorgar el beneficio de la jubilación para mayores de 55 años con el requisito de tener los 30 años de aportes. Esto podría alcanzar hasta unas 500 mil personas. Otro de los anuncios será un bono para la tercera edad con el ingreso mínimo. Estos proyectos están en el despacho del recién asumido jefe de Gabinete, Juan Manzur. También se promoverá un programa de capacitación para jóvenes de 18 a 24 años con un pago fijo mientras estudian. El registro será por intermedio de una página web oficial. Una variante también a estudio es ofrecer a los empleadores un descuento de hasta el 95 % de los aportes patronales si la contratación resulta por doce meses y a través de la plataforma gubernamental. “Queremos ser ejecutivos y actuar rápido”, comentó una fuente oficial.