Se presentó el Consejo Asesor de las empresas de base tecnológica
A través de un encuentro virtual se realizó la presentación del Consejo Asesor EBT, de empresas de base tecnológica, con la presencia de Fernando Peirano, presidente de la Agencia I+D+i, Laura Toledo, directora nacional del Fondo Argentino Sectorial y las empresas que fueron seleccionadas en la Convocatoria EBT COVID-19.
Estas empresas de base tecnológica fueron seleccionadas en la Convocatoria EBT COVID-19, para ser asesoradas en estrategia regulatoria y de propiedad intelectual, la vinculación con el sector productivo y también con la institucionalidad, el acceso a inversiones privadas, la necesidad de acceder a inversiones privadas, el vínculo con las exportaciones, la logística y la definición de una estrategia comercial. Esos temas fueron relevadas como inquietudes de los proyectos seleccionados y conforman la cobertura temática del Consejo Asesor. Los integrantes del Consejo Asesor son: Marcela Rizzo (directora nacional del Instituto Nacional de Productos Médicos de la ANMAT); Paula Prados (vocal del Instituto Nacional de Tecnología Industrial); Fernanda Andrés (directora de Negocios de la Aceleradora del Litoral); Gabriela Trupia (asesora de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires); Mariano Zukerfeld (especialista en propiedad intelectual); Ignacio Venutolo (vinculador y coordinador de ADIMRA Incuba); Martín Navarro (director de Desarrollo Exportador en la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional); y Fernando Lopez (director de Estrategias y Agendas de Inserción Internacional). Participaron de la presentación referentes de todas las empresas de base tecnológica que fueron seleccionadas en la Convocatoria EBT COVID-19: Gisens Biotech, Neokit, Fullgen, Lyris, Galhaar, Nairoby y Trebe Biotech.En el sur de Brasil, fronterizo con Argentina: más muertes que nacimientos en marzo 2021
En los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul se redujo la población en marzo: se reportó un total de 34.459 decesos en los 3 estados, contra 34.211 nacimientos, según datos oficiales.
Fue la primera reversión demográfica en Brasil desde 1979
La mitad de los brasileños gaúchos, catarinenses y paranaenses que fallecieron en marzo fueron víctimas de Covid-19,17.220, según datos de Arpen. Brasil marcó el récord en marzo con más de 66.000 muertes por Covid-19, el doble que el peor mes de 2020, julio, segundo pico de la pandemia. Y actualmente es el foco mundial de la pandemia, con un promedio diario de 2800 fallecidos, en esta segunda ola que hizo colapsar el sistema hospitalario.
Se atribuye esta ola letal a la variante P1 de Amazonas, surgida en noviembre en la ciudad de Manaos, la urbe más industrializada de la región amazónica. El foco más grave del colapso sanitario en el sur brasileño es Porto Alegre, donde hay más espera para acceder a una cama de terapia intensiva. En los tres estados continúa el toque de queda nocturno y la suspensión de clases presenciales. La situación es crítica en la frontera con la Argentina, comentó Denis Da Rocha, el secretario de Salud de Dionisio Cerqueira, ciudad ubicada en el estado de Santa Catarina, que comparte la llamada «frontera seca» con Bernardo de Irigoyen, en Misiones.El Ministerio de Ciencia firmó un convenio de cooperación y transferencia de tecnología con INVAP
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación firmó un convenio marco «de colaboración, cooperación y transferencia de tecnología» con la empresa estatal rionegrina de alta tecnología, INVAP. Incluye la creación de una Comisión de Trabajo conjunta, para definir programas y proyectos.
Los firmantes fueron el ministro, Roberto Salvarezza, y el gerente general de INVAP, Vicente Campenni, y el objetivo es establecer vínculos de colaboración en los aspectos científicos, tecnológicos y de innovación que resulten de interés para ambas partes. «Celebramos la firma de este convenio para poder coordinar y articular la cooperación entre las instituciones. Buscamos que la ciencia sea un instrumento para resolver problemas de la sociedad. En este caso, junto con INVAP llevaremos adelante acciones de cooperación y transferencia de conocimiento. Además, crearemos una Comisión de Trabajo, en donde podremos definir y programar actividades y proyectos», afirmó el ministro Salvarezza. «Estamos muy contentos de formalizar a través de este convenio el camino de cooperación y colaboración que tenemos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología desde su creación. De este modo estamos reforzando nuestra vocación de ser un eslabón en la cadena de valor de la economía del conocimiento, vinculando la academia y los centros de ciencia y tecnología, con las necesidades productivas del país», afirmó por su parte Vicente Campenni. El convenio apunta a impulsar acciones orientadas al desarrollo de proyectos tecnológicos, proyectos de investigación y desarrollo e innovación, incluyendo la transferencia de conocimientos, la ejecución de proyectos de innovación, la prestación de servicios de asistencia técnica y la capacitación de recursos humanos. En ese marco, se ejecutarán proyectos conjuntos; intercambiarán información; se facilitará el uso de equipamiento, materiales y dispositivos tecnológicos, informáticos y de comunicaciones; se desarrollarán acciones de asistencia técnica y transferencia tecnológica sobre las materias del presente convenio; y se explorarán oportunidades de desarrollo tecnológico e innovación para el ámbito de la Ciencia y Tecnología. De la reunión, participaron además, el secretario de Articulación Científico Tecnológica, Juan Pablo Paz, el Subsecretario de Coordinación Institucional, Pablo Nuñez y el Gerente de Servicios de Integración Tecnológica de INVAP, Ing. Juan Carlos Rodríguez.Estudiando Chagas y dengue con información satelital
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«Ximena Porcasi es bióloga. Como investigadora del Instituto Gulich, trabaja con información satelital aplicada al área de la salud humana. En particular, realiza estudios eco epidemiológicos sobre enfermedades transmitidas por vectores, como el Chagas y el dengue. “Tenemos el desafío de agregar valor a las imágenes que nos provén los satélites, ir más allá de la información técnica para, mediante la investigación científica, resolver problemas de la sociedad”. Porcasi recordó sus inicios como estudiante universitaria, cuando descubrió su vocación por la ciencia, así como las motivaciones que hoy la siguen acompañando en su trabajo: “Cuando estudié Bióloga en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) tuve muy buenos profesores, que me enseñaron a hacerme preguntas. Eso me hizo un click en la cabeza. No era sólo conocer cómo circula la sangre, el funcionamiento de una hormona o las características de una planta, sino empezar a diseñar preguntas al respecto y pensar en cómo responderlas con una metodología científica. La cosa se puso cada vez más complicada, pero me gustó”. “Creo que aprender un dato es secundario, porque se lo puede buscar en la bibliografía. Investigar, en cambio, es estar atento al mundo que te rodea, hacerse buenas preguntas y tratar de diseñar cómo responderlas. Ese camino me resultó muy interesante y me llevó a seguir en el ámbito de la ciencia”. En 2003 Porcasi aplicó a una beca doctoral que realizó en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR), donde hacía muestreos de campo, y en la CONAE, donde realizaba análisis con imágenes satelitales. Su tema de estudio eran las vinchucas, vectores responsables de la transmisión de la enfermedad de Chagas, un área poco explorada hasta ese momento con sensores remotos. “Cuando entré al Instituto Gulich éramos sólo dos biólogos (el otro era Camilo Rotela) entre físicos, ingenieros electrónicos y un agrónomo. Así que al principio me asusté un poco, pero me animé, también con el apoyo de mis mentores Marcelo Scavuzzo y Mario Lamfri. Tuve que aprender que no todo en la biología pasaba por los laboratorios y que ahora mis instrumentos iban a ser la computadora, las imágenes satelitales y el análisis de datos”. Su trabajo de tesis consistió en analizar la ecología de las vinchucas y el medio donde se crían, utilizando como herramienta los satélites, como complemento de la información de campo. “Fue la primera tesis doctoral con un uso exhaustivo de imágenes satelitales en insectos de importancia humana. Había mucho conocimiento sobre el Chagas, pero la enfermedad tiene un contexto más amplio que la trasmisión por una picadura, entonces los satélites nos permitían hacer un zoom para no ver sólo una casa, por ejemplo, sino una superficie más amplia, conocer qué tipo de paisaje hay alrededor, cómo interactúan las personas con el ambiente y cómo, al transformarlo, los humanos también modificamos la posibilidad de enfermarnos”. Con los años, las investigaciones de Porcasi incorporaron al mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue. “Todavía quedan muchas preguntas por responder”.
Mapa de Riesgo Ambiental de Dengue 2020 muestra en colores el riesgo de presencia del vector (rojo: alto, naranja: medio-alto, amarillo: medio-bajo, verde: bajo). Fue diseñado como una herramienta de apoyo al control y gestión de la enfermedad de manera conjunta entre CONAE y la Dirección de Control de Vectores del entonces Ministerio de Salud de Nación. Desde el año 2016 CONAE publica el mapa anual de riesgo ambiental de dengue en su geoportal Una flamante agrotecnológica argentina fue comprada por Agrosmart de Brasil
BoosterAgro se creó en 2016 y sus impulsores vieron la necesidad de acercar la digitalización al sector. Alvarado, de 33 años, licenciado en administración de empresas e hijo del fallecido reconocido empresario del agro Oscar Alvarado, y Galdeano, de 35 años e ingeniero en sistemas, avanzaron en brindar un servicio que ofrece aplicaciones de agroclimatología.
El plantel de cinco empleados, incluidos los fundadores, seguirán en Agrosmart.
Desde sus comienzos, la startup de Alvarado y Galdeano recaudó US$1.000.000 en rondas de inversión. Tiene entre sus socios principales a SOSV, un fondo de inversión de Estados Unidos e inversores del sector agropecuario.
Por su parte, la brasileña Agrosmart consiguió desde 2014 US$ 12.000.000 en rondas de inversión. Se destacan como socios principales el Banco Bradesco y SP Ventures, uno de los fondos de inversión de AgTech más reconocidos.
Con la operación habrá una complementación de servicios, ya que mientras BoosterAgro tiene un producto enfocado a la agroclimatología, la firma brasileña monitorea cultivos con sensores, imágenes satelitales e integra datos para “generar modelos agronómicos y climáticos, basados en las condiciones del suelo, microclima y genética”. También apunta más a la cadena de valor en general.
La aplicación argentina funciona de una manera sencilla. Ubicando su campo en un mapa, el productor puede ver en lo inmediato las diferentes previsiones climáticas. Según la información de la empresa, la firma argentina ya superó con su aplicación las 250.000 descargas y tiene 100.000 usuarios activos en los países de la región.
“Vimos que podíamos potenciar BoosterAgro dentro de Agrosmart porque ellos tienen una tecnología muy robusta, están presentes en Brasil y sus socios accionistas, como el Banco Bradesco, poseen mucha espalda financiera”, expresó Alvarado al periodismo.
“Con el acuerdo, las empresas ahora atienden a más de 48 millones de hectáreas en 9 países y unen fuerzas para acelerar el crecimiento en la región y desarrollar productos que generen más valor para toda la cadena agroindustrial”, apuntaron las compañías en un comunicado conjunto.
En Brasil, la startup argentina ya tenía usuarios del vecino país, pero no una estructura como la que posee la plataforma brasileña.
“La aplicación BoosterAgro tendrá a su disposición un centro de servicios más completo, que incluirá servicios ambientales, financieros y de toma de decisiones “. explicó Mariana Vasconcelos, directora general de Agrosmart.
“Con la adquisición de BoosterAgro, Agrosmart expande su base de usuarios y logra impactar aún a más productores en América Latina con una solución simple y gratuita. Además de fortalecer su base tecnológica móvil y acelerar la construcción de nuevos productos “, agregó Raphael Pizzi, jefe de Producto de la firma brasileña.
El Ministerio de Ciencia contribuirá a financiar el desarrollo de vacunas argentinas
El Ministerio de Ciencia y Tecnología apoyará con 400 millones de pesos el desarrollo de vacunas contra el covid que estén en fase preclínica, y dos convocatorias sobre nuevas estrategias de inmunización e investigaciones en red acerca de las secuelas de la enfermedad.
A través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), de la cartera de Ciencia, se otorgarán 250 millones para aquellos equipos que estén en etapas avanzadas de la fase preclínica de vacunas contra la Covid-19. En especial «aquellos que busquen continuar y/o concluir los ensayos in vivo de un candidato vacunal, escalable a nivel industrial, a concretarse en los próximos 18 meses». La financiación de estos proyectos, en el marco de la Unidad Coronavirus, será «a través de fondos del BID y un refuerzo otorgado por la Jefatura de Gabinete de Ministros» El ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, aseguró que «siempre nos dijeron que esto hay que llevarlo a cabo porque es una necesidad. Se entiende que en un país que tiene muchísimos problemas no se puede dejar de hacer una inversión en conocimiento que nos permitirá encarar en el futuro otras emergencias y problemáticas”. El presidente de la Agencia, Fernando Peirano, dijo que «esta es una línea que continúa lo que iniciamos el año pasado en la Unidad Coronavirus, donde las disciplinas biomédicas, la ingeniería, la informática y las ciencias sociales han podido construir soluciones concretas a la pandemia. El abanico de resultados es amplio» El Ministerio destinará además 75 millones de pesos en una convocatoria a investigaciones de base que diseñen y desarrollen estrategias destinadas a proporcionar inmunidad duradera contra el SARS-CoV-2, en especial que aporten al desarrollo de vacunas. Cada investigación recibirá 7,5 millones de pesos. La segunda convocatoria está dirigida a la conformación de nuevas redes de investigación de instituciones públicas y privadas para ideas-proyecto que estudien el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de las secuelas de la enfermedad. Las iniciativas seleccionadas recibirán financiamiento de hasta 10 millones de pesos cada una de un total de $ 75 millones.
Antecedentes:
n marzo de 2020 se formó la “Unidad Coronavirus”, integrada por el Ministerio de Ciencia, la Agencia I+D+i y el CONICET, para coordinar las capacidades del sistema científico y tecnológico en el enfrentamiento a la pandemia.
Entre los 84 proyectos que se apoyaron se encuentran: barbijos con propiedades antivirales, termómetros infrarrojos, test de diagnóstico, producción de reactivos para kits, vigilancia de variantes de COVID-19, tratamientos, monitoreo ambiental en aguas cloacales, suero equino hiperinmune, gabinetes bioseguros, respiradores automáticos y vacunas, entre otros.
Las nuevas convocatorias
Ventanilla ensayos in vivo de vacunas argentinas COVID-19 Objetivo: impulsar las iniciativas nacionales de desarrollo de vacunas que se encuentren en condiciones de iniciar o finalizar ensayos pre-clínicos de candidatos vacunales in vivo. Será requisito haber contado con apoyo en la convocatoria IP COVID o bien, demostrar antecedentes y resultados equivalentes. Beneficiarias: instituciones públicas de investigación. Financiamiento: hasta un máximo de $ 60 millones de pesos por iniciativa. No se exigirán aportes de contraparte. Presupuesto: se destinarán $ 250 millones de pesos para el total del llamado. Plazo de ejecución: 18 meses. Fecha: apertura en abril de 2021. Estrategias de inmunización SARS-CoV-2. Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Orientados (PICTO) Objetivo: promover proyectos de investigación que diseñen y desarrollen estrategias para proporcionar inmunidad duradera contra el SARS-CoV-2, en especial que aporten al desarrollo de vacunas destinadas al coronavirus. Beneficiarios: grupos de investigación en ciencia y tecnología con antecedentes probados radicados en instituciones del sistema científico-tecnológico. Financiamiento: cada iniciativa podrá solicitar un máximo de hasta $ 7,5 millones de pesos. La Agencia financiará hasta el 90% del monto del subsidio solicitado. Plazo de ejecución: 18 meses. Presupuesto: se destinarán $75 millones de pesos para el total del llamado. Fechas: apertura en mayo y cierre en junio de 2021. Estudios sobre diagnóstico y tratamiento de secuelas originadas por el SARS-CoV-2. Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Orientados (PICTO) Objetivo: promover proyectos de investigación en el campo de las ciencias de la salud para la generación de nuevos conocimientos enfocados en estudios sobre las secuelas (diagnóstico, seguimiento y tratamiento) originadas por el SARS-CoV-2. Beneficiarios: grupos de investigación en ciencia y tecnología con antecedentes probados, radicados en instituciones del sistema científico-tecnológico. Para esta convocatoria, los destinatarios son redes ad hoc de equipos de investigación en Ciencias de la Salud y campos asociados. Para la presentación de proyectos, se deberá conformar una red de investigadores compuesta, como mínimo, por cuatro grupos de investigación radicados en diferentes instituciones y regiones del país. Financiamiento: cada iniciativa podrá solicitar un máximo de hasta $ 10 millones de pesos. La Agencia financiará hasta el 90% del monto total del subsidio solicitado. Plazo de ejecución: 18 meses. Presupuesto: se destinarán $ 75 millones de pesos para el total del llamado. Fechas: apertura en junio y cierre en julio de 2021.¿Habrá un «apartheid» sanitario? Los países empiezan a poner barreras a los no inmunizados
Como el punto de partida fue un «Sálvese quien pueda», en lugar de haber marchado hacia una respuesta solidaria en común, el mundo parece encaminado hacia un “apartheid sanitario”. Eso sugiere que haya países hablando de carnet de vacunación y de pasaportes sanitarios. Si se partió de un sálvese quien pueda, el punto de arribo es un mundo con salvados y desguarnecidos.
Apartheid significa “separar” en afrikáans, el idioma de la minoría blanca sudafricana. Esa palabra denominó al sistema de segregación racial impuesto en 1948, por el cual los “no blancos” tenían vedados los sitios habitados y transitados por los blancos. El mismo término ayuda a imaginar el mundo al que podría encaminarse la humanidad empujada por el covid. La realidad impuesta por un virus desconocido es tan inédita que implicó una prueba crucial para la especie. La forma de enfrentarla, o bien generaría optimismo sobre la condición humana, o bien abonaría el escepticismo. Por primera vez en la historia, la humanidad se enfrentó a un enemigo común: una pandemia totalmente globalizada. A diferencia de pandemias anteriores, como la poliomielitis o el sida, con modalidades de transmisión más complejas y limitadas, al tratarse de una infección respiratoria su capacidad de contagio es ilimitada porque la vía por la que se expande es el aire. Cuando se calibró su letalidad, la proyección estadística mostró la devastación que alcanzará si la ciencia no logra detenerla. Y debe detenerla a tiempo, porque la vacunación debe ganarle la carrera a las mutaciones del virus. Ante semejante situación, sin antecedentes en la historia, corresponde pararse en el “deber ser”: la conformación de una alianza global anti-pandemia para combatirla simultáneamente en todo el planeta. Si el virus no tiene fronteras, tampoco debe tenerlas la lucha para contenerlo. En el terreno del deber ser impera la lógica pura y esa lógica muestra el absurdo de las fronteras y de los intereses estatales y empresariales. Lo lógico habría sido que las potencias conformaran un comando conjunto que dirija la obtención de fórmulas inmunológicas, la producción universal de vacunas y la realización de campañas globales de vacunación. En la dimensión del deber ser, el comando global lograría que todos los países puedan producir vacunas en sus territorios en lugar de esperar que, por efecto derrame, les lleguen en aviones desde los países de origen. Los laboratorios tienen derecho a obtener ganancias por las vacunas que crean, pero un liderazgo global debió compatibilizar ese derecho empresarial con el deber histórico de vacunar al mundo con la mayor velocidad y simultaneidad posible. La humanidad presenció la proeza científica de crear vacunas eficaces y seguras en tiempos record, pero luego llegó el fracaso político y humano: laboratorios y estados no cedieron las fórmulas y los permisos para que sus vacunas puedan producirse simultáneamente en la máxima cantidad posible de países. Las fronteras impidieron el libre tránsito de esas fórmulas y permisos. Si un edificio se incendia, quien logre apagar las llamas en su departamento no puede relajarse y sentirse seguro. Si hay fuego en el edificio, en algún momento llegará de nuevo al departamento o fundirá la estructura de acero, derrumbándolo como las torres gemelas de Manhattan. O se apaga el incendio en todo el edificio, o todos los departamentos seguirán en riesgo y tarde o temprano resultarán destruidos. Algo similar plantean el calentamiento global y la pandemia. Ante amenazas globales, las respuestas deben ser globales. De nada sirve que un país o región reduzca la emisión de gases con efecto invernadero, si otros países y regiones no lo hacen. No existe la salvación individual. Pero en el caso de la pandemia, existe la mejoría individual momentánea, cuya duración depende de las posibilidades de mantener alejados a los infectados, algo que la globalización económica impide sostener de manera indefinida. Al descubrirse ante una amenaza sin precedentes, podía aflorar lo mejor de la naturaleza humana. Pero las vacunaciones de privilegio, las fiestas clandestinas, las migraciones vacacionales y las disputas por mayores ganancias y posicionamientos de liderazgo mundial, muestran el rasgo oscuro que hizo afirmar a Hobbes que “el hombre es el lobo del hombre”. El Papa Francisco lo resume en el reclamo de una justa distribución de las vacunas. Pero no se trata sólo de justicia distributiva. Se trata de lógica pura. Un devastador enemigo común impone alianzas tan impensadas como indispensables. Desde su irrupción, el coronavirus fue visto como un “enemigo invisible” que ataca a la humanidad. Para enfrentar a un enemigo común, lo lógico es un frente común. Pero las superpotencias convirtieron la pandemia en otro escenario de sus competencias por el liderazgo mundial. Trump habló de “virus chino”, haciendo de la pandemia un arma para atacar a China. Pero el gigante asiático, que lo cuestionó por lanzar esos golpes bajos, bautizó «china a las vacunas que creó. Sinovac es el nombre del laboratorio que la produce pero significa vacuna china. Otra es Sinopharm. El prefijo “sino”, más que al país en sí, hace referencia a “lo chino”, es un concepto cultural que alude a todo lo producido en China. Mientras las potencias más ricas de Occidente acumulan vacunas sin pensar en el desabastecimiento del resto del mundo, Vladimir Putin convierte la vacuna del laboratorio Gamaleya en instrumento de propaganda nacionalista y en ficha del tablero geopolítico. Por eso en lugar de llevar el nombre de la prestigiosa institución científica que la creo, la vacuna se llama Sputnik, evocando a la primera victoria rusa contra Estados Unidos en la carrera espacial, cuando puso en órbita el primer satélite en 1957. Llamarse vacuna Gamaleya apuntalaría la confianza que merece ese instituto cuyo prestigio tiene origen en el siglo XIX. La competencia entre superpotencias, en lugar de la lucha mancomunada contra un enemigo común, señala que la humanidad está en riego de apartheid sanitario.Observación de AgendAR:
El planteo moral que hace la revista Noticias y que nosotros reproducimos es válido. Y, lamentablemente, debemos agregar que es realista, al menos para este año y probablemente para el siguiente. Es previsible que los países piensen -como la mayoría de los seres humanos- que «caridad comienza por casa». Por la familia de uno, los compatriotas de uno… Y también debemos esperar que las naciones que cuenten, ahora en el futuro cercano, con disponibilidad de vacunas las usen como instrumento de «poder blando». Pero los hechos que se mencionan arriba también son ciertos. El coronavirus y sus nuevas cepas serán una amenaza hasta que una gran mayoría de la raza humana esté vacunada. Sólo así será derrotado, como lo fue la viruela. Pero falta todavía para que los Estados nacionales estén en condiciones de aceptar esta lógica y obrar en consecuencia. Hasta entonces, conviviiremos -probablemente por largo tiempo- con nuevas fronteras sanitarias.Un tercio de los contagiados de coronavirus sufre problemas neurológicos o psicológicos posteriores
Un estudio publicado en la revista especializada The Lancet Psychiatry analizó los expedientes electrónicos de 236.379 pacientes afectados por coronavirus y concluyó que el 34% presentó secuelas en sus psiquis en los seis meses siguientes a la infección.
Muchos de estos problemas son «crónicos», sostuvo Harrison, quien abogó por dotar a los sistemas sanitarios con recursos para «hacer frente a las necesidades». Al analizar los expedientes de salud electrónicos de 236.379 pacientes afectados por coronavirus, los autores concluyeron que el 34% tuvo un diagnóstico de enfermedad neurológica o psiquiátrica en los seis meses siguientes a la infección. El riesgo de desarrollar problemas a largo plazo crece en los pacientes hospitalizados por Covid-19 severo: al 46% de los que estuvieron en reanimación registraron problemas neurológicos o psiquiátricos seis meses después de estar infectados. Cerca del 7% de quienes estuvieron en reanimación sufrieron un accidente cardiovascular posterior, 2,7% una hemorragia cerebral y alrededor del 2% desarrollaron demencia, contra 1,3%, 0,3% y 0,4% de los no hospitalizados, respectivamente. El riesgo de diagnóstico neurológico o psiquiátrico es en general un 44% más alto tras la enfermedad que después de una gripe, y un 16% mayor que después de una infección de las vías respiratorias. «Desgraciadamente, muchos problemas identificados en este estudio tienen tendencia a hacerse crónicos o recurrentes, por lo que podemos anticipar que el impacto del Covid-19 podría perdurar durante muchos años», escribió el doctor Jonathan Rogers de la Universidad de Londres (UCL) en un comentario publicado en la revista. Probablemente, las personas estudiadas fueron más gravemente afectadas que la población en general, aseguraron los autores en referencia a quienes no van a consultar por síntomas ligeros o inexistentes, que son un número importante.La ansiedad (17%) y alteraciones del humor (14%) son los diagnósticos más frecuentes

