lunes, 27 julio, 2026 - 10:26 pm

Sergio Eissa: «El Atlántico Sur es relevante geoestratégicamente»

Sergio Eissa es Doctor en Ciencia Política por la UNSAM, Magíster en Ciencias Sociales con mención en Relaciones Internacionales por la FLACSO y Licenciado en Ciencia Política por la UBA. Es a su vez docente-investigador en temáticas de Defensa, Seguridad Internacional y ciudadana y Política Exterior en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Ha ocupado diversos cargos de gestión universitaria en distintas casas de estudio. Actualmente es Director Nacional de Formación del Ministerio de Defensa. Ha publicado numerosos libros y papers en revistas especializadas, además de ponencias en congresos nacionales e internacionales. Recientemente concedió una entrevista a la publicación especializada Zona Militar. Ante la presencia de capacidades militares en el Atlántico Sur que conocimos este viernes, nos pareció oportuno republicarla íntegra. Recomendamos su lectura. Es larga, pero muy importante. «Zona Militar – ¿Qué diagnóstico de manera sintetizada se puede hacer de la realidad de la Defensa Nacional?
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El presupuesto en defensa nacional como porcentaje del PBI -de acuerdo al SIPRI- en 1990, que es cuando se alcanza el control civil de las Fuerzas Armadas, era de 2,4% del PBI hasta alcanzar el 0,9% en el 2001. Desde entonces se ha mantenido constante como porcentaje del PBI.
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Si uno empieza a analizar el presupuesto en mayor detalle, lo que ha habido, sobre todo con la gestión Garré, son intenciones de ir recuperando capacidades, como por ejemplo, el proyecto de modernización del Hércules, el proyecto Pucará o el Pampa. Sin entrar a discutir si sirve o no, o si se puede hacer otra cosa, considero que si durante 30 años no pintaste tu casa o no arreglaste un cable, te va a salir más caro después de 30 años hacerlo.
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Ahora lo que tenemos es el FONDEF, que no es la panacea tampoco, pero es un paso adelante y tiene la virtud que fija un horizonte. Vos con eso podés planificar y podés ir priorizando y recuperando determinadas capacidades que todo el arco académico y político sabemos que están mal.
  ZM – ¿Para usted, cuáles son las principales amenazas que enfrenta el Estado argentino donde podría intervenir el ámbito de la Defensa Nacional? SE – Hay una larga discusión que a mí me sorprende. Hace algunos años publiqué en un artículo y, medio en broma y medio en serio, dije que en Argentina tenemos a los “realistas nostálgicos”, que quieren recuperar las hipótesis de conflicto con Chile y Brasil; a los “liberales ingenuos”, que piensan en la paz perpetua y que el comercio entre las naciones harían innecesaria la defensa; y después están los “realistas dependientes”, que tienen muy internalizados lo que son los intereses estratégicos no de Argentina sino de Estados Unidos. Yo pienso que, y se lo digo a mis estudiantes, hay que pararse frente al mapa bi-continental. Ahí podemos ver un área geoestratégica que abarca la Patagonia, el Atlántico Sur, las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y la Antártida. Está todo interrelacionado. Ahí hay actores que ya estaban jugando en esa área y actores que empiezan a jugar. Estados Unidos publicó en el año 2020 una directiva para incorporar capacidades militares para operar en el Ártico y en la Antártida. En la Antártida el Tratado no tiene vencimiento, lo que si tiene vencimiento es el Protocolo de Madrid sobre la explotación de recursos. Por ello, me sorprende que los “realistas” dependientes no la tienen en cuenta. El otro día escuche en una charla al Secretario de Malvinas de Ushuaia decir que parte de su territorio estaba ocupado por una potencia extracontinental, lo cual es clarmente cierto. Nosotros ahí tenemos a Gran Bretaña que puede proyectar poder hacia el Pasaje de Drake, hacia la Antártida, en el Atlántico Sur y sobre nuestro territorio continental. Sin violar lo que dispone la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional, tenemos que reconocer que hay una potencia que, a mi criterio, es una clara amenaza; ya se apropió de las islas y es una amenaza para el resto del continente y la Patagonia, donde hay baja densidad poblacional, un vacío geopolítico y recursos muy importantes. Me parece que lo que tenemos que hacer desde la academia es visualizar esto y reconocer la amenaza que representa para nuestro territorio. ZM – ¿Cómo evaluaría la situación del Instrumento Militar de las Fuerzas Armadas y cómo cree que debería orientar la política la adquisición del equipamiento pensando en el futuro? SE – La orientación futura del reequipamiento militar tiene que estar guiada por la directiva de política defensa. Hay que recuperar el Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL), actualizado, porque obviamente los valores del 2011 no son los mismos que ahora. No obstante, muchas de las prioridades no han cambiado, en el sentido que el diagnostico que podíamos hacer en ese momento lo podemos hacer ahora. Por ejemplo, seguimos sin contar con una aviación de combate que es importante. Asimismo, y como decía Storni a principios del siglo XX, Argentina tiene que mirar al mar, a la Antártida y los espacios insulares. El reordenamiento del despliegue, de la organización y de las prioridades en cuanto a la incorporación de medios tienen que estar en función de lo que observo como académico y respondí en la anterior pregunta, y no tanto perder el tiempo con el narcotráfico o el tránsito aéreo irregular: entre 2014 y 2018 solo el 0.01% estuvo relacionado al narcotráfico. La droga entra por la hidrovía Paraná-Paraguay y no se ha derribado ningún avión. No está todo radarizado, pero tampoco se va a derribar nada porque no llueve droga en el norte, entra por camiones o entra por la hidrovía. De hecho el único avión que se derribó, lo hizo un helicóptero de Gendarmería porque se posó encima. Si queremos en Argentina, el octavo país en extensión territorial, operacionalizar el mapa bi-continental en temas de hard power, me parece que las prioridades tienen que estar fijadas por la directiva política de defensa. Reitero, actualizar el PLANCAMIL mientras se avanza con el ciclo de planeamiento nuevo y recuperar capacidades navales, aeronavales y aeroespaciales que hemos perdido en estos treinta años. ZM – ¿Cuáles deberían ser los aliados naturales de la Argentina en el contexto mundial y qué ámbitos de cooperación cree que se puede profundizar? SE – Está  claro que un país tiene que tener aliados y no amigos. La otra vez lo escuchaba a Paulo Botta que decía que Turquía y Rusia se llevan mal con el tema Siria, pero que en caso del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán encontraron un punto en común. Me parece que Argentina tiene que tener aliados en función de sus intereses y lo primero que hay  que tener claro es cuáles son esos intereses estratégicos, los vitales son una obviedad. En función de ellos establecés alianzas, confluencias con distintos países y no necesariamente atarte a un solo esquema de alianzas. Tratar de jugar algo más multilateral o multinivel. Esto implica un desafío enorme en esta etapa que vivimos desde el 2008, un proceso de transición a nivel estratégico y económico, que no significa el fin del capitalismo y la globalización, sino una mutación de los mismos. También se observa un desplazamiento del eje de  poder del Atlántico Norte al Pacífico, con hegemones que están ascendiendo, como China. Ahí la política exterior argentina tiene que ser muy hábil para moverse en ese mundo incierto. Si nos movemos con  una densidad más importante como país y en relación a los países de la región, el margen de maniobra que tendremos será mejor que si lo hacemos solos. Si lo hacés solo y tenés una baja densidad en cuanto a capacidades, se te va a hacer más difícil moverte en un mundo que está cambiando, pero no sabemos hacia dónde. Está claro que nosotros no tenemos el tamaño de Brasil y este es un aliado estratégico, independientemente de quién ocupe la presidencia. El otro aliado estratégico es Chile y esto no es nuevo: tenemos el antecedente del ABC. El ABC es muy importante como plataforma para Argentina tanto en lo económico como lo estratégico. Ahí entran también Uruguay y Paraguay que ya forman parte del MERCOSUR, y al que sería muy importante sumar a Bolivia. Alfredo Forti, el ex Secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, hablaba de círculos concéntricos. El primer círculo es América del Sur. Argentina tiene que entender que ese es su ámbito de desenvolvimiento, en donde nos necesitamos mutuamente para poder salir a este mundo incierto. Si esto era importante cuando retornaron los regímenes democráticos, y mucho antes incluso, en este mundo en transición tener esa densidad regional me parece muy relevante, independientemente del formato institucional que tenga. No me preocupa tanto el formato institucional sino lo concreto. ZM – ¿Cómo evaluaría usted la percepción actual de la ciudadanía sobre el rol de las Fuerzas Armadas? SE – Creo que con la Operación General Belgrano que  impulso el Presidente de la Nación y el actual Ministro de Defensa, las Fuerzas Armadas lograron una visibilidad que no tenían. Era muy común escuchar entre ciudadanos, académicos o políticos que “los militares están todo el día  tomando mate”. Yo tengo la suerte de tener una pata en la academia y otra en la gestión, entonces no tengo los defectos de la academia de decir “hay que comprar tal cosa”. Sí, yo también quisiera comprarlo, pero estando en la gestión se conocen los límites. Entonces la Operación Belgrano visibilizó para la ciudadanía lo que nosotros ya sabíamos; que cuando hubo un desastre como un terremoto en Chile las Fuerzas Armadas argentinas estuvieron recuperando comunicaciones; cuando fue el tema de Haití nuestras Fuerzas Armadas estuvieron con unidades aeromóviles; cuando hay desastres naturales en territorio argentino (las inundaciones de Santa Fe, La Plata, las nevadas en Patagonia). Nosotros tenemos un despliegue territorial que en los ´90 se quería achicar. Incluso perduró bastante en el tiempo esa idea y quedó reflejada en la Ley de Reestructuración. Hoy, por lo menos en el caso del Ejército, el despliegue territorial que se tiene es muy importante para llevar acabo estas tareas. Esto le dio visibilidad a las Fuerzas Armadas. Con lo que no estoy de acuerdo es con la frase que las Fuerzas Armadas se han amigado con la sociedad; eso me parece anacrónico, como insistir con el control civil de las Fuerzas Armadas. Me parece que las Fuerzas Armadas desde los ´90 han dado muestras de estar subordinadas al poder político. Por ejemplo, durante la crisis del 2001 se los pidió que repriman las protestas y ellas se negaron. Me parece que las Fuerzas Armadas ya asumieron cuál es su rol en esta etapa de la historia. Somos nosotros, los civiles, los que tenemos que asumir que para un proyecto de país, como el que se intenta impulsar actualmente, desarrollado e industrializado en los términos del siglo XXI, se necesitan Fuerzas Armadas.
Me parece que las Fuerzas Armadas ya asumieron cuál es su rol en esta etapa de la historia. Somos nosotros, los civiles, los que tenemos que asumir que para un proyecto de país, como el que se intenta impulsar actualmente, desarrollado e industrializado en los términos del siglo XXI, se necesitan Fuerzas Armadas.
Una vez un estudiante civil me pregunto en la Maestría en Defensa Nacional para que queremos Fuerzas Armadas. Un general se me adelanto y respondió por mi: el Estado nacional es el que tiene el monopolio de la violencia legítima y éste lo proveen las Fuerzas Armadas. Si hacés política exterior sin dientes (que serían las Fuerzas Armadas) pueden pasar dos cosas si te invitan a una mesa de negociación: que no te presten atención porque no tenés dientes o que te conviertas en el plato principal. Entonces, “control civil de las Fuerzas Armadas” no. Tenemos que aprender, los civiles, a conducirlas, dialogar con ellas, porque ellos se forman en temas que ningún civil conocerá en profundidad, como son la doctrina o la logística. Hay que trabajar con ellos sin confundir el rol que le toca a cada uno, el nivel estratégico nacional y el nivel estratégico militar. Hay que escucharlos porque ellos saben la parte técnica, la táctica y la parte operacional; escuchar el asesoramiento y después el político tiene que tomar las decisiones que haya que tomar. ZM – ¿Cuáles son los consensos básicos que usted podría compartir y considerar con sus pares académicos, superando las diferencias de ideologías y posiciones políticas a la hora de pensar la Defensa Nacional? SE – Todos compartimos el diagnóstico que Argentina necesita recuperar capacidades militares. Compartimos algunas prioridades en cuanto a reequipamiento. Por ejemplo,  necesitamos una flota de submarinos y una aviación de combate. También otras que están vinculadas a la defensa indirectamente: un lanzador espacial, un satélite con un transponder militar;  apostar a esa tecnología, a los drones, a la propulsión nuclear. Hay nichos importantes a desarrollar que han quedado parados durante la gestión anterior y que son tecnologías del futuro. En estas cosas no creo que haya diferencias. Coincidimos en el diagnóstico y las capacidades pero no se termina de internalizar que el Atlántico Sur, la Antártida, las islas del Atlántico Sur y Patagonia son relevantes geoestratégicamente y que ello te define el diseño del instrumento militar. Argentina durante muchos años internalizó (cuando te apropiás y no te das cuenta que es ajeno a vos) doctrinas que no respondían a los intereses estratégicos de Argentina: La doctrina de seguridad nacional, las nuevas amenazas, cosas que no tienen nada que ver, a mi criterio, con los intereses estratégicos de nuestro país. No me refiero a negar el problema del tráfico de droga, sino que hay que analizarlo y darle su justa dimensión. Por eso, yo no quiero a las Fuerzas Armadas para eso, porque no sirven y porque tenemos intereses estratégicos de los que ocuparnos. Las quiero para tener dientes, que Argentina pueda salir al mundo a hacer negocios, a exportar, a jugar un rol relevante en el escenario regional e internacional: no somos Alemania, pero tampoco Luxemburgo. No hay que ser bipolares a la hora de las definiciones estratégicas. No es que no somos nada pero tampoco estamos en el primer mundo. ZM – Pensando en el espacio académico como un asesor natural a la gestión política, ¿qué propuestas se le ocurren para cambiar, profundizar o mantener en la política de Defensa Nacional? SE – Uno de los cargos más importantes que se definen en Estados Unidos es el Secretario de Estado y el Secretario de Defensa. En Argentina es el Ministerio de Economía. Me parece  que hay una cuestión de soft power interno, que debemos internalizar que tenemos un país grande y que ese país, que vive en un mundo en transición donde la “paz perpetua” no soluciona los problemas. Hay toda una cuestión cultural a nivel sociedad y clase política de darse cuenta que nosotros vamos a seguir siendo un pato rengo en política exterior sin una política de defensa acorde a los intereses estratégicos de Argentina. Ahora si deseamos ser un paraíso financiero o exportador de materias primas, eso implica que no necesitamos Fuerzas Armadas. Argentina tiene un potencial de desarrollo científico-tecnológico importante, eso persiste y se observa en el INVAP, en el CAREM, en el tema aeroespacial, entre otros. Me parece que no hay que comprar viejas recetas sino mirar cuales son los nichos que nos convienen ahora. Hay todo un trabajo de concientización que tenemos que hacer con la clase política y con la sociedad en general. Que no visualicen la defensa como un gasto sino como una inversión. Juan Battaleme me decía que la defensa no es un seguro, sino que es la puerta, uno abre la puerta cuando quiere. Nosotros sin defensa no vamos a tener esa puerta, no tenemos la posibilidad de elegir a quién dejamos entrar y a quién no. A esa frase de Juan agrego que la puerta no es solamente para cerrarla cuando lo necesitemos, sino también para abrirla hacia dónde queremos ir.»

El CONICET repasa logros y desafíos al cumplir 63 años (más otros 7)

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Cuando este mes el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) cumplió 63 años, publicó esta nota donde hace un resumen muy breve de su trayectoria y su misión, en el marco de la pandemia que atravesamos. Lo reproducimos aquí.
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Pero nos parece apropiado recordar también una «encarnación» anterior. La mencionamos al final.
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«El 5 de febrero de 1958 se creó el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en Argentina. 63 años después, cumplimos un nuevo aniversario atravesados por la pandemia surgida por la COVID-19.
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Desde su creación, el CONICET se constituyó como la institución emblema de la ciencia nacional, y su calidad se incrementa año tras año: durante 2020, en medio de la pandemia, alcanzó la primera posición del Ranking SCImago dentro de los organismos de gobierno de Latinoamérica dedicados a la investigación.
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El CONICET se compone por más de 11 mil investigadores e investigadoras, más de 11 mil becarios y becarias de doctorado y postdoctorado, más de 2.700 integrantes de la Carrera de Personal de Apoyo a la Investigación y el Desarrollo y más de 1.300 administrativos y administrativas.
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Trabajaron distribuidos a lo largo del país en cada uno de los dieciseis Centros Científico Tecnológicos, los once Centros de Investigaciones y Transferencia, el Centro de Investigación Multidisciplinario y los más de trescientos Institutos que conforman el CONICET junto a  universidades nacionales y otras instituciones.
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Algunas de las iniciativas surgidas en este contexto pandémico fueron: el test serológico que determina la respuesta inmunológica de una persona frente al coronavirus -desarrollado en solo 45 días-; el súper barbijo creado con telas tratadas con activos antivirales, bactericidas y fungicidas; un método rápido y portátil de diagnóstico molecular con tecnología CRISPR; kits de detección rápida que, a partir de una muestra respiratoria y en menos de dos horas, permiten saber si una persona está infectada.
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También se desarrollaron posibles terapéuticas, como el suero equino hiperinmune anti-COVID-19, y la aplicación potencial del spray nasal de carragenina.
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Se confeccionaron prototipos de mascarillas y respiradores; se constituyó la red internacional que elaboró el protocolo de emergencia para utilizar plasma de pacientes recuperados; y se realizaron mediciones del impacto social y psicológico del aislamiento, y acciones para mitigar la infodemia y las fake news sobre la pandemia.
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En este año atípico, asimismo, el CONICET duplicó los ingresos al organismo, y aumentó en un 60 por ciento los montos de sus becas doctorales y posdoctorales.
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También posibilitó la extensión extraordinaria de todas las becas internas que debían finalizar el 31 de marzo y de las becas externas de investigadores e investigadoras afectadas por la pandemia durante su estadía en el exterior.
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Se financiaron obras por 319 millones, que beneficiaron a una treintena de Unidades Ejecutoras, y se gestionaron los más de 600 pedidos de subsidios extraordinarios. Se prorrogaron los plazos para garantizar el inicio de las becas internas doctorales y postdoctorales otorgadas en el marco de la convocatoria 2019, y en forma virtual, se trataron los recursos de reconsideración y se dieron de alta 3800 becas. Cabe destacar que se cumplió, en tiempo y forma, con todas las convocatorias habituales, tanto de becas como de informes CIC y CPA, entre otras. Y se incorporaron diecinueve Empresas de Base y se proveyeron más de 340 Servicios Tecnológicos, cumpliendo con todos los protocolos correspondientes.»
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La tarea científica no está a salvo en nuestro país -quizás en ninguno- de las luchas y pasiones políticas. Es por eso que decimos en el título «y otros 7 años».
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Porque el 17 de mayo de 1951 se había creado el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC), que congregó a destacados científicos como los físicos José Balseiro y Enrique Gaviola, el ingeniero nuclear Otto Gamba y el astrónomo Juan Bussolini. Después del derrocamiento de Perón en 1955 este organismo fue disuelto, y luego reemplazado por el CONICET.
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Podemos ver dos caras en esto. Argentina pagó un precio alto por estas interrupciones, y las persecuciones que las acompañaron. Pero hubo hombres y mujeres que siguieron trabajando.

Preocupación por la presencia de un submarino nuclear de EE.UU. en el Atlántico Sur

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Ayer viernes el Comando de la Fuerza de Submarinos de Estados Unidos para el Atlántico (Commander Submarine Force Atlantic COMSUBLANT) informó en su cuenta oficial de Twitter que recientemente habrían operado con apoyo británico en el Atlántico Sur, “demostrando el alcance global de ambas naciones”. Esto situación había sido denunciada ayer a la mañana por el gobernador de Tierra del fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Gustavo Melella.

El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino emitió un comunicado en el que expresa su «grave preocupación» ante la presencia de un submarino estadounidense con apoyo británico en el Atlántico Sur. Se está evaluando en la cancillería enviar una nota de protesta a la embajada de Estados Unidos pidiendo explicaciones.

«Una aeronave británica de las Islas Falkland (Malvinas), territorio británico independiente, colaboró recientemente con el USS Greeneville (SSN 772) en las aguas abiertas del océano Atlántico Sur, demostrando el alcance global de las fuerzas de ambas naciones«, dice el tweet del comando naval estadounidense. Desde la Cancillería argentina se señaló que la presencia de naves susceptibles de portar y emplear armamentos nucleares en el Atlántico Sur contradice la Resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que “exhorta a los Estados de todas las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación”. Además, dicha resolución pide que en particular “la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región, la no introducción de armas nucleares o de otras armas de destrucción masiva”. La Cancillería recordó también que Argentina ya había advertido también sobre la presencia de una base militar británica en las Islas Malvinas, que es contraria a distintas resoluciones de las Naciones Unidas como la 31/49. La misma solicita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía e insta a las partes a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso negociación. Además, se observa la utilización de las Islas Malvinas como una base militar, al ser un territorio en disputa y así lo ha reconocido Estados Unidos. “La utilización de esas fuerzas instaladas ilegalmente para objetivos geoestratégicos globales son una demostración acabada de que los argumentos utilizados por el Reino Unido nada tienen que ver con la relación bilateral con la Argentina”, indica el comunicado oficial argentino. Por último, se instó a todos los países signatarios del Tratado sobre la proscripción de las armas nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) y sus Protocolos Adicionales “a respetar sus disposiciones y abstenerse de realizar todas aquellas actividades que pongan en peligro el estatuto de desnuclearización militar de la región”. “Argentina lamenta que cuando estamos cumpliendo 50 años del Tratado de No Proliferación Nuclear, las relaciones internacionales se busquen seguir construyendo sobre la base de la extensión de las capacidades militares”. El gobernador fueguino Gustavo Melella había alertado en Twitter que sería un «acto de extrema gravedad para todos los Estados de la región» y «un hecho sin precedentes» que el submarino haya ingresado en espacios soberanos argentinos. Además, señala que se menciona a las Islas Malvinas como territorio independiente británico lo cual contradice las resoluciones de las Naciones Unidas y la posición oficial del gobierno estadounidense. El ministro de Defensa Agustín Rossi precisó que el submarino está en aguas internacionales y no en aguas argentinas. Agregó que «es un submarino a propulsión nuclear», y no necesariamente transporta armas nucleares. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado Jorge Taiana rechazó el ingreso de un submarino nuclear de Estados Unidos en el Atlántico Sur, que con el apoyo de aviones británicos realizaba ejercicios militares y consideró que «es una violación flagrante a la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, establecida por la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU». «Es sorprendente es que el comandante de submarinos de EEUU en el Atlántico haya reconocido públicamente que se realizaban estos ejercicios militares. Resulta muy preocupante que Estados Unidos avance en la militarización del Atlántico Sur». Por último, el ex canciller destacó que con estos ejercicios no sólo «Estados Unidos fortalece su presencia naval en el Atlántico Sur, sino que además los realiza junto a los británicos como forma de legitimar la ocupación de las islas Malvinas. Además, señaló que «esta presencia tiene que ver con la creciente relevancia de la Antártida y con la decisión de mostrar un despliegue global frente al desarrollo de otras fuerzas navales». Desde la embajada de Estados Unidos comentaron a algunos medios, informalmente, que «El Greeneville estaba llevando a cabo un traslado de rutina en aguas internacionales y no realizó paradas logísticas en la región. Mientras transitaba en aguas internacionales, Greenville colaboró con la aeronave del Reino Unido». Éste es el segundo «roce naval» entre EE.UU. y Argentina desde la asunción del nuevo presidente Joe Biden. El 29 de enero, el buque Stone de la Guardia Costera americana, canceló su visita al puerto de Mar del Plata por «cuestiones logísticas». La visita a la Argentina era la última parada del viaje inaugural de la nave más moderna que tiene la fuerza que busca reforzar las alianzas regionales de seguridad marítima y combatir la pesca ilegal no declarada y no regulada (INDNR). En otro lugar del portal publicamos hoy información del Greeneville, el visitante submarino del Atlántico Sur. Una nave muy importante, por cierto. Aquí sólo añadimos algo que ampliamos ahí: los Estados Mayores, y, en forma más discreta, los gobiernos de las Grandes Potencias, no ponen énfasis en las intenciones de otros actores. Se enfocan en sus capacidades.

Características del submarino nuclear Greeneville, y el significado de su presencia

Columna vertebral de la fuerza de submarinos de la Armada estadounidense, la clase Los Angeles (también conocida como SSN 668) ha sido noticia en Argentina desde que -a través de un tweet emitido por esa misma fuerza- supimos que estaba en operaciones en aguas del Atlántico Sur. El primer elemento a tomar en cuenta -señala correctamente la publicación especializada Zona Militar- es que la fuerza de submarinos de EE.UU. usualmente no brinda precisiones sobre la actividad y movimiento de sus unidades. La publicación de este tipo de material suele llevar un mensaje implícito, como fue el caso del USS Georgia SSGN 729 cuando fue desplegado en aguas del Golfo Pérsico. La presencia del mencionado submarino de la clase Ohio se hizo pública en las diversas plataformas multimedia de la US Navy, en una fecha en la cual las tensiones entre EEUU e Irán iban en aumento. El USS Georgia no solo dispone de capacidad de ataque gracias a sus misiles crucero UGM-109 Tomahawk TLAM, sino que también ha sido configurada para ejecutar misiones ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaisancce) altamente especializadas, lo que lo convierte en una plataforma multipropósito por excelencia. Por eso, sugiere ZM, la presencia del USS Greeneville en el Atlántico Sur podría ser significativa de una estrategia adoptada por los Estados Unidos. «No debemos olvidar -dice- que el 22 de diciembre la US Coast Guard anunciaba el despliegue de su cútter más moderno, el USCGC Stone WMSL-758, en el marco de la operación denominada “Southern Cross”. El mencionado buque operaría con naciones amigas en aguas del Atlántico Sur a los fines de efectuar tareas de control y prevención de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Durante su travesía, el Stone operó con las armadas de Guyana, Brasil y Uruguay, mientras que su visita a la Argentina fue suspendida debido a «…desafíos logísticos que impiden el amarre de la nave en el puerto de Mar del Plata…». Sin embargo, en AgendAR discrepamos con el énfasis exclusivo que pone ZM en el «factor chino» como explicación de la presencia del Greeneville. No sólo porque el enfrentamiento entre ambas Potencias es en el Pacífico Norte y no en el Atlántico Sur. Hay una desproporción que hay que tomar en cuenta. Éste submarino avanzado desdibuja la diferencia entre un «hunter-killer» básicamente antisubmarino y antibuque, y un lanzador misilístico intercontinental, hecho para demoler ciudades y objetivos terrestres. La diferencia se pierde con esos 12 tubos de lanzamiento vertical de misiles Tomahawk. Que tienen capacidad de llevar cabezas nucleares, dicho sea de paso. Con ellos, el Greenefield podría atacar ciudades argentinas a 2400 km. de distancia. Casi todo nuestro territorio. Mandar esa bestia a nuestro patio trasero implica un mensaje preocupante. ¿Ligado, tal vez, a la proyección que le podría dar el FONDEF a la Armada Argentina en materia de soberanía sobre su Zona Económica Exclusiva? Esa hipótesis puede ser aventurada, pero es muy ingenuo suponer que semejante nave, y máxime con acompañamiento británico, esté realizando monitoreo de pesqueros chinos. En los hechos, está mostrando abiertamente quién es el dueño de casa en el Atlántico Sur, resucitando a la 4ta Flota. Parte del mensaje iría para Brasil, que está potenciando su flota de «hunter-killers» con los Scorpène franceses y tiene en construcción -desde hace décadas- su primer submarino nuclear, el SNB Àlvaro Alberto… En los términos de un resumen que pusimos en la nota principal sobre este tema: los Estados Mayores, y, en forma más discreta, los gobiernos de las Grandes Potencias, no ponen énfasis en las intenciones de otros actores. Se enfocan en sus capacidades.  

Llegan más vacunas: 400 mil Sputnik V, 580 mil Covidshield

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Ayer a las 19.08 aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza el avión de Aerolíneas Argentinas que trajo desde Rusia una partida de 400 mil dosis de la vacuna Sputnik V contra el covid. La aeronave Airbus 330-200, matrícula LV-GIF, con la nominación AR1065, había partido a las 2.02 (hora argentina) de ayer desde Moscú luego de una demora de seis horas en la carga por una intensa nevada. El temporal de nieve ocasionó congestión en el tráfico del aeropuerto y demoró las operaciones de carga, tanto de la aeronave argentina, como de otras compañías, bajo una temperatura ambiente de 15° bajo cero. También ayer el ministro de Salud, Ginés Gánzalez García, le adelantó a los responsables del área de las 23 provincias y la ciudad de Buenos Aires que la semana próxima llegarán al país 580.000 dosis de la vacuna Covishield, fabricada en India. Se trata de una vacuna producida con tecnología de Oxford y AstraZeneca; esta semana el Gobierno autorizó su uso. Con estas entregas, la expectativa en el gobierno es que ahora podrá empezar la etapa de la vacunación de los mayores de 70 años.

AstraZeneca acelerará la adaptación de la vacuna a las nuevas variantes del coronavirus

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AstraZeneca, el fabricante de productos medicinales más grande de Gran Bretaña, adelantó sus planes para los próximos meses: va a acelerar la adaptación de la vacuna contra el covid que desarrolló junto a científicos de la Universidad de Oxford para prevenir las nuevas variantes del coronavirus en un plazo de seis a nueve meses.

El gigante farmacéutico también anunció este jueves que firmó una carta de intención con el laboratorio alemán IDT Biologika para producir más vacunas contra el coronavirus para Europa a partir del segundo trimestre de este año y asegurar la capacidad de suministro a largo plazo. El apresuramiento en la presentación de los ensayos clínicos de su vacuna mostró algunas desprolijidades, luego subsanadas. Eso, y sus atrasos de AstraZeneca para cumplir las entregas acordadas con la Unión Europea, han provocado que algunos países de Europa descarten su aplicación a mayores de 65 años. Pero la «vacuna de Oxford» ha sido recomendada por la Organización Mundial de la Salud para su uso en todos los adultos. Estos anuncios son de interés para Argentina, ya que aquí se está produciendo esa vacuna para Latinoamérica, por convenio con AstraZeneca, en la planta de mAbxience en Garín, provincia de Buenos Aires. En el plano técnico, los resultados de la vacuna demostraron una eficacia del 76% tras la primera dosis alcanzando al 82% en la segunda, pero su efectividad contra la variante sudafricana se redujo a entre 10 y 20%. No obstante, sigue siendo efectiva contra al menos una variante del virus, detectada por primera vez en Kent, Inglaterra. Fase 3 de AZD7442 La empresa tmbién inició ensayos clínicos en fase 3 de AZD7442, una combinación de anticuerpos para la prevención y el tratamiento del coronavirus. Resultados empresarios: En cuanto al desempeño del laboratorio, el director Ejecutivo, Pascal Soriot, dijo que el año pasado se marcó un importante paso adelante para AstraZeneca. El laboratorio obtuvo un crecimiento de ingresos de dos dígitos, mejorando su rentabilidad y la generación de efectivo. La farmacéutica obtuvo un beneficio neto de 3.144 millones de dólares en 2020, un 159% más que el año anterior.

La inflación en enero se mantuvo en el 4% mensual. Comentario de AgendAR

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La tasa de inflación de enero volvió a ser del 4%, la misma que en el mes anterior, diciembre 2020, según lo informó oficialmente ayer jueves el INDEC.

El índice de este primer mes del año se explica, principalmente, por un aumento de precios promedio del 4,8% en alimentos y bebidas, la división de mayor incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En el interior de este rubro se destacó la aceleración de los incrementos en frutas y verduras: en el Gran Buenos Aires, los alimentos que más subieron fueron el limón (39,4%) y la naranja (23,1%). Los distintos tipos de carne siguieron exhibiendo aumentos elevados en promedio. Pero fueron aproximadamente la mitad de la suba de diciembre, que había sido del 15% por una combinación de factores: retención de hembras, la suba del precio internacional del maíz y la demanda estacional por las fiestas . También influyó la evolución de los precios regulados por el Gobierno: treparon un 5,1%. Dentro de este segmento se destacó el salto permitido por el Enacom: un 15,1% en los servicios de Telecomunicaciones, que estuvieron congelados durante varios meses en el marco del decreto que los estableció como servicios públicos. También entre los precios regulados, las subas autorizadas en combustibles y transporte público impulsaron un ascenso promedio del 4,6% en el rubro transporte, que también fue afectado por ajustes en la adquisición de vehículos. Además se registraron subas en actividades turísticas y de recreación típicas de enero, con la reapertura de estas actividades por la flexibilización del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Cabe recordar que en 2020 la inflación fue del 36,1%, una cifra casi 18 puntos inferior a la de 2019. Pero la aceleración de los precios en el último trimestre hizo que la inflación de los 12 meses anteriores, tras tocar un piso de 35,8% en noviembre, llegó en diciembre a un 36,1% y trepó en enero al 38,5%.
Comentario de AgendAR:
Más allá de las discusiones teóricas sobre las causas de la inflación -algunas se han dado en nuestro portal- resulta evidente que estamos en una situación familiar a los argentinos en los últimos 60 años: «todo sube porque todo sube». Es necesario recordar que las soluciones «ortodoxas»: reducir el gasto público, subir las tasas de interés, y algunas «heterodoxas»: atrasar el valor del dólar, como moneda de referencia, se han aplicado varias veces a lo largo de estos 6o años. Y fracasaron. Pero el enfoque graduar que han elegido el gobierno y el ministro Guzmán -expresado en el Presupuesto 2021- no parece estar funcionando. Llevar adelante un plan antiinflacionario «de emergencia» tendría un costo político muy alto: muchos sectores de la actividad económica, no sólo los más vulnerables, se verían perjudicados de inmediato. Es difícil para cualquier gobierno democrático tomar esa decisión, y en un año electoral… Pero si este ritmo de inflación no se aminora, si aumenta, el costo político -y el social- puede ser más alto todavía. El gobierno debe preparar un plan alternativo.

Las vacunas contra el covid del COVAX: cuándo llegan y cómo se distribuirán

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El COVAX -el Fondo de Acceso Global para vacunas Covid-19, su nombre más formal- surge de una propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia, cuyo propósito explícito era garantizar el acceso equitativo de todos los países a una vacuna que funcione. Ahora es un acuerdo firmado por 172 naciones, y consiste en un entendimiento conjunto para distribuir dosis de vacunas de manera planetaria, en forma independiente de los recursos económicos de cada país.

Una noble intención, que depende de las presiones políticas que se han hecho sobre los grandes laboratorios y de su interés en mejorar su imagen empresaria. Y que es ejecutada por el funcionariado de los organismos internacionales. Es inevitable que no se vea como un recurso sólido, frente a la demanda global de vacunas, y los problemas de su fabricación. Las naciones ricas, y aún las de «clase media emprobrecida» como se podría clasificar a nuestro país, compran todas las vacunas que pueden. Pero no es justo, ni inteligente, menospreciar al COVAX. Para muchas naciones pequeñas es su mejor chance de obtener vacunas para su población. Y para muchos de medianos recursos, como el nuestro, será una bienvenida adición a lo que hayan podido comprar.

Por ahora, las primeras vacunas asignadas al COVAX, de los laboratorios Pfizer y AstraZeneca, comenzarán a llegar a finales de este mes de febrero. En el mundo, la iniciativa COVAX planea distribuir un total de 337 millones de dosis en una primera fase que comenzará entre finales de febrero y principios de marzo. 

América Latina y el Caribe, junto con Canadá, recibirán unos 280 millones de vacunas contra el COVID-19 entre mediados de febrero y finales de diciembre, ha anunciado ayer miércoles la Organización Panamericana de la Salud. Las de AstraZeneca y Pfizer empezarán a llegar en febrero y las de Novavax y Johnson and Johnson llegarán aproximadamente en abril de 2021”. Carissa Etienne, la directora de la OPS, recordó que el continente representa una quinta parte de todos los países participantes en COVAX, lo que consideró como “un testimonio de solidaridad regional” y del valor que se otorga a la colaboración. “Nuestra prioridad inicial es salvar vidas, y por eso el primer despliegue de vacunas debe ir a los más vulnerables, como nuestros trabajadores de la salud y los ancianos, que corren más riesgo. Esto es lo correcto e inteligente, porque aprovechará las pocas dosis que tenemos inicialmente para lograr un mayor impacto”.

El primer envío de vacunas, a pocos días

El subdirector de la Organización, Jarbas Barbosa explicó que cuatro países de la región –Bolivia, El Salvador, Colombia y Perú- recibirán un primer envío especial de la vacuna de Pfizer a mediados de este mes. A continuación, Barbosa detalló una serie de criterios que se siguieron para seleccionar a ese cuarteto de naciones. Entre ellos:
  • La voluntad de participar en el programa de esta primera entrega y tuvieran la capacidad para recibir la vacuna de esta farmacéutica, que requiere una cadena de frío para almacenar la vacuna de -75ºc para su conservación
  • No incluir a las naciones que ya contaban con acuerdos bilaterales
  • Que cumpliera con una distribución equitativa entre las seis regiones de la Organización Mundial de la Salud
  • Que estuvieran entre los 10 países de la región que van a recibir las vacunas sin coste alguno mediante donaciones o los 98 países que pagarán por la vacuna, “los autofinanciados”
“Con esta lista, al final se usó un criterio de riesgo y se tomó la tasa de mortalidad en los últimos 28 días, o sea la más reciente, ya que si ésta es elevada indica que hay un mayor riesgo en ese país para los profesionales de la salud, que son el blanco de esta entrega especial”. Bajo todos esos criterios y entre los países que no pagarán por las vacunas, se seleccionó a Bolivia con una mortalidad en ese periodo de tiempo de alrededor 7,6% por 100.000 habitantes, seguido por El Salvador con 3,99% por la misma cifra de habitantes. Entre los países de autofinanciamiento, en Colombia la tasa de mortalidad alcanzó un 18% por cada 100.000 residentes, y en Perú donde llegó al 6,98%. Especificó que los envíos regulares de COVAX comenzarán con la vacuna de Astra-Zeneca que se producirá en Corea por la empresa South Korean Bioscience y por el Serum Institute de la India, aunque esta última está pendiente de finalizar su autorización de uso de emergencia de la OMS. Paralelamente, la iniciativa COVAX publicó este miércoles un listado con las dosis aproximadas de la vacuna y por regiones a nivel mundial.

Distribución regional estimada de la vacuna

La siguiente tabla contiene información sobre la distribución aproximada de dosis del conjunto de vacunas que llegarán a América Latina y el Caribe producidas por distintos durante el primer y segundo trimestre de 2021.
  • Antigua y Barbuda 40.800
  • Argentina 2.275.200
  • Bahamas 100.800
  • Barbados 100.800
  • Belice 100.800
  • Bolivia 992.430
  • Brasil 10.672.800
  • Chile 957.600
  • Colombia 2.670.600
  • Costa Rica 254.400
  • Dominica 28.800
  • R. Dominicana 542.400
  • Ecuador 885.600
  • El Salvador 375.480
  • Granada 45600
  • Guatemala 847.200
  • Guyana 100.800
  • Haití 876.000
  • Honduras 496.800
  • Jamaica 146.400
  • México 6.472.800
  • Nicaragua 504.000
  • Panamá 216.000
  • Paraguay 357.600
  • Perú 1.770.600
  • Saint Kitts y Nevis 21.600
  • Santa Lucía 74.400
  • San Vicente y las Granadinas 45.600
  • Surinam 79.200
  • Trinidad y Tobago 100.800
  • Uruguay 172.800
  • Venezuela 1.425.600

Para la Organización Mundial de la Salud los casos de covid están disminuyendo apreciablemente

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La semana pasada se informaron algo más de 3,1 millones de contagios de Covid-19 en el mundo, la cifra menor registrada desde el pasado 26 de octubre.

Los casos registrados de coronavirus en todo el planeta disminuyeron un 17% durante la semana pasada respecto a la anterior. Este dato representa el número más bajo de contagios desde finales de octubre del 2020, según las estadísticas que lleva la Organización Mundial de la Salud.

La cantidad de nuevos «positivos» en todo el mundo cayó por segunda semana consecutiva. A esto se le suma que las muertes por SARS-CoV-2 están cayendo desde hace dos semanas.

De acuerdo a la OMS, la cifra de 88.000 fallecimientos de la semana pasada en todo el mundo es un 10% más baja que la de la semana anterior. Y los 3,1 millones de contagios reportados en la segunda semana de febrero significa una reducción del 17% con respecto a los siete días anteriores.

«Aunque todavía hay muchos países con un número creciente de casos, a nivel mundial, esto es alentador», sostuvo la OMS en su informe semanal. Según estos datos, Estados Unidos presentó el mayor número de casos nuevos, con 871.365, una cifra que sin embargo, muestra un descenso del 19% con respecto a la semana anterior.

La mayor disminución la mostró África, con un 22%.

A nivel mundial, se acumulan 107 millones de casos de Covid-19 y más de 2,3 millones de muertes desde principios de 2020.