El Ministerio de Salud autorizó la vacuna Covishield, producida en la India

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Se trata de una vacuna contra COVID-19 elaborada por el Instituto Serum, con transferencia de tecnología de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, cuyo inmunizante ya había aprobado Argentina.

El Ministerio de Salud autorizó «con carácter de emergencia» el uso de la vacuna contra la covid-19 Covishield, producida en el Instituto Serum de la India, según una resolución publicada en el Boletín Oficial. La autorización ileva la firma del ministro de Salud, Ginés González García. El decreto destaca que la Covishield «resulta del desarrollo del proceso productivo realizado por el Serum Instituto of India en colaboración con la Universidad de Oxford y AstraZeneca, en el contexto de una transferencia de tecnología». Su aprobación se centró en «determinar que dicha transferencia (de tecnología) no impacta en la calidad, seguridad y eficacia» del producto que ya ha sido aprobado por 12 países, además de la autoridad sanitaria de India. El decreto indica que «no se han presentado eventos adversos graves ni se han identificado diferencias significativas en la eficacia observada en los diferentes grupos etarios que participaron de los ensayos clínicos». «Cumple estándares requeridos» Los análisis realizados concluyeron «el cumplimiento de los estándares requeridos por la autoridad regulatoria de las plantas elaboradoras, el desarrollo y la elaboración de los productos, su certificación en el país de origen y el cumplimiento de los estándares de calidad, accediendo a información sobre su seguridad y eficacia, así como a la que indica que no se han presentado eventos adversos graves». Tampoco se han identificado diferencias significativas en la eficacia observada en los diferentes grupos etarios que participaron de los ensayos clínicos. Como indica el decreto, es una medida de emergencia. Y la emergencia surge de los límites de la fabricación de vacunas, frente a la demanda mundial. Es una medida acertada para el corto plazo, y nos da una alternativa inmediata a la Sputnik V. Así, es de esperar que en febrero y marzo Argentina pueda poner a «toda máquina» su campaña de vacunación. En un plazo más largo, Argentina debe convertirse en un fabricante de vacunas, como lo consiguió la India. Nuestro país tiene las capacidades humanas para ello.

Está en órbita alrededor de Marte la sonda «Al Amal» de los Emiratos Árabes Unidos

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Hoy, martes 9 de febrero, a las 12:42 hora de Argentina, la sonda Al Amal (Esperanza) de los Emiratos Árabes Unidos entró en órbita alrededor de Marte. Esta nave espacial no tripulada es la primera misión interplanetaria emprendida por una nación árabe. Su tarea es construir la imagen más completa de la atmósfera marciana que hemos tenido.

No ha sido un desafío fácil. Casi la mitad de las misiones hacia Marte en los últimos 60 años han fracasado. Pero después de 7 meses de viaje por el espacio interplanetario, lanzada el 19 de julio como informamos entonces, por un cohete japonés de Mitsubishi Heavy Industries (MHI), ha llegado al planeta rojo días antes de las respectivas misiones de China y Estados Unidos, que también lanzadas con poca diferencia de tiempo y con el mismo destino. Marte está llamando a los humanos, parece. “El equipo se ha preparado lo mejor que pueden para llegar a la órbita de Marte”, dijo Sarah Al-Amiri, presidenta de la agencia espacial de los EAU y líder científico de la misión, durante una conferencia de prensa el 28 de enero. Esa preparación es crucial: se necesitan 11 minutos para que una señal de Hope llegue a la Tierra, por lo que toda la operación para ingresar a la órbita de Marte estará en piloto automático. Si algo sale mal, la sonda está preprogramada para hacer frente a varios problemas por sí misma durante los 27 minutos que los propulsores dispararán para poner la nave espacial en una órbita estable. «Para cuando vemos el inicio de la quema, ya está casi a medio camino», dijo Pete Withnell de la Universidad de Colorado Boulder, gerente de programa de la misión, durante la conferencia de prensa. «Somos observadores y podemos ver lo que está sucediendo, pero no interactuamos en tiempo real». Ver las señales retrasadas de la nave espacial será estresante, dice Omran Sharaf en el Centro Espacial Mohammed Bin Rashid en Dubai, otro gerente de programa. «Encender los propulsores durante 27 minutos sin parar es algo que no habíamos hecho antes», dice. «No pudimos probarlo en la Tierra porque si lo hiciéramos, podríamos haber dañado la nave espacial, por lo que solo podríamos probarlo durante unos segundos». Incluso las pequeñas maniobras que ha realizado la nave en su camino a Marte solo requirieron que los propulsores se dispararan durante un minuto o menos. Una vez en órbita, Hope nos proporcionará una vista sin precedentes de Marte. Las otras seis naves activas que orbitan alrededor del planeta siguen caminos alrededor del ecuador que se alinean con su rotación de tal manera que solo pueden ver un área particular de la superficie en un momento del día. Hope, por otro lado, rodeará el ecuador, lo que le permitirá obtener una imagen completa del planeta cada nueve días, incluidos todos los puntos de la superficie a cualquier hora del día. La nave lleva tres instrumentos científicos principales que le permitirán observar la atmósfera de Marte en longitudes de onda desde el infrarrojo hasta el ultravioleta lejano. “Por primera vez, el mundo recibirá una visión holística de la atmósfera”, dice Sharaf. El objetivo es estudiar cómo interactúan las diferentes capas de la atmósfera entre sí y cómo cambian esas interacciones según la hora del día y el año. Esto nos ayudará a responder la pregunta de larga data de cómo el gas escapa de la atmósfera marciana y flota hacia el espacio, un proceso que mantiene a Marte frío y seco, en lugar de cálido y húmedo como pudo haber sido antes. Si Hope entra en órbita de manera segura, los científicos e ingenieros pasarán dos meses probando la nave espacial y sus instrumentos científicos antes de comenzar a tomar medidas de Marte. «Con suerte, para septiembre de 2021 tendremos datos científicos que podamos compartir», dice Sharaf.

La conexión Buenos Aires-México-Moscú: la Sputnik V ingresa en América Latina

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El amigo que nos llamó la atención sobre este artículo nos dijo «Si a esta nota de El País se le saca el título conspirativo que le puso La Nación, queda una buena investigación». Tenemos que decir que el título conspirativo no es de La Nación; ya lo tenía el original en El País. Sucede que tanto la Unión Europea como La Nación tienen reservas con Vladimir Putin (aunque los europeos le compran el gas, y los amigos de La Nación nunca vacilaron en venderle trigo). Pero es cierto que los periodistas María Sahuquillo, Georgina Zerega y Elías Camhaji han hecho un buen trabajo. También es cierto que Argentina resultó decisiva para el ingreso de la Sputnik V a la región. Esperemos que el presidente Putin lo reconozca y recibamos en fecha el resto de las vacunas contratadas.

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«CIUDAD DE MÉXICO.- Hasta hace apenas unas semanas, la vacuna rusa Sputnik V era una posibilidad remota para gran parte de América Latina. Brasil y Chile apostaban por el fármaco chino de Sinovac. Perú tenía la mirada en el laboratorio Sinopharma. México se convirtió en uno de los primeros países en el mundo en cerrar un trato con Pfizer e iniciar su campaña de vacunación. Argentina era de los pocos países que avanzaba en las negociaciones por la Sputnik V.

La vacuna que según un ensayo publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet, alcanza un 91,6% de eficacia.

Una serie de imprevistos en la carrera por la inmunización lo cambió todo y obligó al resto de los gobiernos de la región a buscar alternativas para proteger a su población en una pandemia que ya ha dejado más de un millón de muertos en todo el continente. Entonces, Rusia puso en órbita su principal vacuna, con la esperanza de distribuir más de 300 millones de dosis antes de que termine el año, un esfuerzo en el que el gobierno de Alberto Fernández ha tenido un papel protagónico y que México ve ahora con esperanza tras los resultados de su eficacia ante el ingente desafío que tiene por delante con su plan de vacunación.

La irrupción de la Sputnik V (la V es de vacuna) en el escenario latinoamericano ha estado marcado por la polémica. Tras acordar el envío de 20 millones de dosis a Argentina, 10 millones a Venezuela y 24 millones a México, afloraron todo tipo de cuestionamientos: desde las dudas por la falta de información científica publicada en Occidente en el momento que se cerraron los primeros acuerdos y los dardos políticos para criticar la gestión de la pandemia, hasta los miedos y delirios que rayan las teorías de la conspiración. «Recuerden que lleva un chip comunista y castrochavista», advirtió un usuario de Twitter. «Es la vacuna barata, por eso la eligió el gobierno», acusó la senadora mexicana Lilly Téllez. «Es una gran estafa», dijo la dirigente de la oposición argentina Elisa Carrió, que denunció al presidente Fernández por posible «envenenamiento» de la población. La propia embajada rusa en México publicó en sus redes la semana pasada que era blanco de una campaña de «desinformación». Los resultados preliminares del ensayo publicado este martes, realizado con 20.000 participantes -de los cuales el 75% recibió la vacuna y el resto recibió placebo-, muestran que solo 16 enfermaron de Covid sintomático entre los vacunados (el 0,1%) y 62 entre los no vacunados (1,3%). La publicación de estas cifras ha dado un nuevo impulso a la inmunización frente al escepticismo inicial de la comunidad científica internacional. Con la Sputnik V, Rusia aspira a mantenerse en el primer pelotón de la carrera científica; un juego reservado para las grandes potencias. Pero no solo es una cuestión de prestigio. La vacuna «es un buen negocio, con un componente humanitario claro», dijo el presidente ruso, Vladímir Putin, en octubre a un grupo de magnates rusos, a los que animó a invertir en la producción y sumarse a una oportunidad empresarial que podría suponer 100.000 millones de dólares en ingresos en todo el mundo, según aseguró.
La vacuna es "un buen negocio con un componente humanitario claro", dijo Putin
La vacuna es «un buen negocio con un componente humanitario claro», dijo Putin Fuente: AFP .
El pasado 11 de agosto, en una sincronizada reunión de ministros por Zoom, pero transmitida en directo por los canales estatales, Putin anunció la autorización especial para la vacuna contra el coronavirus diseñada por el Instituto Gamaleya de Moscú. El líder ruso comentó que la inmunización era «segura» y «bastante eficaz». Pero sus científicos no habían publicado para entonces ningún dato de sus ensayos de fase 1 ni fase 2, que habían suscitado ya ciertas dudas dentro de la comunidad científica por su velocidad. Y no habían comenzado los de la fase 3, que son los que involucran a un mayor número de personas. Putin, que aseguró con gesto adusto que la inyección había pasado por «todos los ensayos necesarios», lo zanjó con un golpe de efecto: una de sus hijas se había vacunado ya, dijo. «Se encuentra bien. Todo va como si no se hubiera hecho nada», declaró. Poco después de aquella conferencia, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), el fondo de riqueza soberana de Rusia -que cuenta con un capital reservado de unos 10.000 millones de dólares- que ha financiado los trabajos de la vacuna y está coordinando los pactos de exportación, anunció el nombre para el mercado exterior de la inmunización del Instituto Gamaleya. La inyección, basada en adenovirus del resfrío común modificados, pasó a llamarse Sputnik V, como el satélite que la Unión Soviética puso en órbita en 1957, durante la Guerra Fría, convirtiéndose en el primer país del mundo en lograrlo y superando a Estados Unidos en la carrera espacial. Otro detalle que da idea de la importancia geopolítica para Rusia. El Kremlin se ha esforzado por tratar de ser el primero. Y ha acelerado lo que hiciese falta para ello. Además de Argentina, México y Bolivia, Rusia ha colocado la vacuna a una docena de países más, entre ellos Bielorrusia, Serbia, Israel o Emiratos Árabes; y tiene preacuerdos con otros más. La Sputnik V ocupa el tercer puesto mundial en dosis ordenadas por países de ingresos medios y bajos, según los datos del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke, por delante de las que considera sus principales competidoras: la inmunización de Pfizer – BioNTech y la de Moderna. «La pandemia no hizo más que afianzar la distribución de poder en el sistema internacional con bloques como Estados Unidos, Europa, China», comenta Stephan Sberro, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México, «aunque la gran sorpresa ha sido Rusia». Pero el entusiasmo del Kremlin hacia la inyección fue recibido con reservas fuera de Rusia, donde afloraron de nuevo las críticas por la falta de transparencia de sus datos y la rapidez con la que se había registrado para su uso. Entre esas dudas, las del epidemiólogo estadounidense Anthony Fauci, que ha estado al frente de la estrategia contra el coronavirus en Estados Unidos. «Espero que los rusos hayan probado definitivamente que la vacuna es segura y eficaz. Tengo serias dudas de que lo hayan hecho», dijo a la cadena ABC. Hugo López-Gatell, el zar mexicano para la pandemia, se mostró «sorprendido» el día en que se presentó la Sputnik V. «Definitivamente no se puede empezar a utilizar una vacuna que no haya terminado satisfactoriamente los estudios fase 3, ni se debe por motivos éticos», señaló el subsecretario de Salud. Durante agosto y septiembre, México tanteó con el embajador ruso la posibilidad de hacer ensayos clínicos, sin que se pudiera concretar. Para el 9 de septiembre, el Kremlin anunció la firma de un acuerdo para enviar 32 millones de dosis a México. En realidad, se trataba de un contrato para distribuir las vacunas con Landsteiner Scientific, un laboratorio privado. «No tiene nada que ver con el gobierno de México», respondió López-Gatell. Tras un despliegue diplomático de varios meses, las primeras 3.000 dosis de la vacuna de Pfizer llegaron a México el pasado 23 de diciembre. «Es un día histórico», celebró Marcelo Ebrard, el canciller. Al igual que sucedió en países como España, se trató de una entrega «simbólica». Un día después, la Argentina recibió su primer cargamento: un lote de 300.000 dosis de la Sputnik V. En Rusia, los principales canales estatales dieron imágenes del aterrizaje del avión y del desembarque de las cajas con el logotipo de la vacuna rusa. Poco después empezó la vacunación y el RDIF, desde Rusia, pidió en las redes sociales a quienes la hubieran recibido que subieran sus fotos mostrando con los dedos «la v, de victoria». El hecho que la Argentina recibiera 100 veces más dosis que México llamó la atención de López Obrador, cuenta una fuente gubernamental, y se empezó a cuestionar si se había cerrado la puerta a Moscú demasiado pronto. Dos semanas después, una delegación mexicana encabezada por López-Gatell partió a Buenos Aires para informarse sobre la vacuna del Instituto Gamaleya, una inmunización que se compone de dos dosis (primero una y 21 días después, la segunda) con dos vectores de adenovirus distintos.
La jefa de investigación de la vacuna Sputnik V, Elena Smolyarchuk, anunció que los resultados mostraron que la vacuna es efectiva.
La jefa de investigación de la vacuna Sputnik V, Elena Smolyarchuk, anunció que los resultados mostraron que la vacuna es efectiva. Fuente: La Nación .
La capital argentina como destino no era casual. A mitad del año pasado, mientras López-Gatell rechazaba abrir la puerta a Moscú, el gobierno de Fernández había abierto líneas de conversación con varios fabricantes para adquirir vacunas; entre ellas, el Instituto Gamaleya. El objetivo era conseguir envíos masivos de dosis «seguras y eficaces» lo antes posible, dice Cecilia Nicolini, asesora del presidente argentino. «Como el Instituto es una farmacéutica pequeña que no tiene el impacto de las grandes farmacéuticas, decidimos ir a Rusia para conocer la información de primera mano», cuenta. Nicolini se embarcó el 17 de octubre junto a la secretaria de acceso a la Salud, Carla Vizzotti, rumbo a Rusia. En ese primer viaje, que duró unos 10 días, las dos funcionarias accedieron a los datos de la fase 3. Tras esa visita, Fernández mantuvo una conversación telefónica con Vladímir Putin el 5 de noviembre para cerrar los detalles de la compra. Finalmente, el 10 de diciembre, el presidente argentino anunció que había firmado el tercer acuerdo para adquirir vacunas, por detrás de un convenio con AstraZeneca y otro con Covax -la iniciativa respaldada por la Organización Mundial de la Salud que tiene el objetivo de garantizar el acceso global a las vacunas contra el Covid-19. Con la luz verde de la Casa Rosada, la delegación argentina volvió a Rusia el 12 de diciembre para buscar durante dos semanas toda la información necesaria para aprobar la vacuna. «Mucha información no estaba disponible para nuestros países o nuestro idioma», cuenta Nicolini, «porque Gamaleya es una farmacéutica acostumbrada a proveer al mercado interno cumpliendo las leyes rusas». Fueron días de decenas de videollamadas, visitas a las instalaciones del Instituto Gamaleya y de traducir cientos de páginas del ruso al español. A la magnitud de la tarea se le sumaba el apremio presidencial, Fernández quería el mérito de empezar a vacunar antes de que acabara el año.
La llegada de la vacuna Sputnik
La llegada de la vacuna Sputnik V .
El 23 de diciembre, la Argentina se convirtió en el segundo país del mundo en aprobar la Sputnik V, por detrás de Bielorrusia. El ente regulador argentino emitió un comunicado en el que recomendaba «autorizarla de emergencia» para ciudadanos de entre 18 y 60 años. Un día después, la comitiva argentina regresó del segundo viaje con ese primer cargamento de 300.000 dosis de la vacuna rusa, las primeras en ingresar a América Latina. Ese expediente digital con cientos de páginas que el Gobierno argentino se trajo de Moscú y tradujo para presentar al ente regulador es el que se llevó la comitiva mexicana de su viaje a Buenos Aires y posteriormente presentó ante el regulador mexicano. «Vinieron con una actitud de interés, querían acceder a la información», cuenta Nicolini, quien también formó parte del equipo que recibió al zar mexicano para la pandemia. El Gobierno argentino tuvo entonces el papel de puente entre México y Rusia. «Los pusimos en contacto y en 24 horas organizamos una llamada», asegura la asesora de Fernández. Ya desde entonces, afirman fuentes del gobierno mexicano, se acordó el envío de 24 millones de dosis a México; una cifra que se anunció oficialmente tras la llamada telefónica entre López Obrador y Putin, el pasado 25 de enero. El país norteamericano, con casi tres veces más población que la Argentina, era desde hacía meses un mercado prioritario para el Kremlin. Y México no fue el único. El Gobierno argentino facilitó los mismos documentos a Bolivia, Uruguay y Perú. «Así fue que Bolivia aprobó la vacuna rusa», dice Nicolini. El gobierno de Luis Arce autorizó la vacuna rusa el 6 de enero y recibió el primer cargamento con 20.000 dosis el pasado jueves. El impulso de Fernández a la Sputnik V ha cruzado además las líneas políticas del mapa regional, al tender puentes con el gobierno de Sebastián Piñera en Chile y compartir con él el dossier técnico en una visita presidencial a Santiago la semana pasada. «El virus no tiene ideología y la cura tampoco», afirma Nicolini. Más allá de la jugada geopolítica que implica la Sputnik V para Rusia, la vacuna abrió también el juego en América Latina, donde Fernández busca imponerse como uno de los líderes políticos junto a López Obrador. «La relación entre Buenos Aires y Ciudad de México tiene que ser la columna vertebral de la región», agrega la asesora presidencial. Tras aparecer por primera vez el pasado viernes luego de contagiarse del Covid, López Obrador dijo que se esperaba un primer embarque de 200.000 dosis de la Sputnik V en la primera semana de febrero. El anuncio del cierre de los tratos con el Kremlin se ha hecho antes de la aprobación de la vacuna, el mismo patrón que siguieron países como la Argentina y Venezuela. Para el microbiólogo Mauricio Rodríguez, de la Universidad Nacional Autónoma de México, el hecho de que los reguladores mexicanos hayan tardado en otorgar la autorización significa que se están imponiendo los criterios técnicos y no los políticos. «Será un proceso paulatino, no podemos descuidar las precauciones contra la enfermedad por la llegada de una vacuna», afirma. Tras la publicación de los datos en The Lancet, el ente regulador sanitario de México ha aprobado la noche del martes el uso de emergencia de la Sputnik V. En medio de una discusión más política que científica, los especialistas optan por la cautela y afirman que no hay motivos para sospechar de la eficacia y seguridad de la vacuna. «Se politizó el tema, pero hay que ver los datos concretos, y los resultados son buenos», dice Jorge Geffner, especialista en inmunología de la Universidad de Buenos Aires. Su laboratorio lleva adelante junto a otros dos un seguimiento de los anticuerpos que producen las personas ya vacunadas en Argentina. «Los resultados preliminares nos dan similares a los del Instituto Gamaleya», señala. La desconfianza que se instaló en la Argentina hacia la principal inmunización rusa llevó al presidente Fernández a pedir a los ciudadanos que se pongan la Sputnik V. «Vacunarse sirve para ser inmunes. Hagámoslo», dijo el 21 de enero después de recibirla él mismo. «Muchos políticos dijeron ‘yo no me la pongo ni loco’ sin saber de qué se trata», señala la argentina Daniela Hozbor, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). «No podemos desconfiar del ente regulador sin fundamentos», agrega, «hace mucho daño porque es jugar con la vida de las personas».
Unas 100.000 personas ya han sido vacunadas con la Sputnik V en Rusia.
Unas 100.000 personas ya han sido vacunadas con la Sputnik V en Rusia .
En Rusia, las críticas sobre la vacuna Sputnik V se han tildado de rusofobia. El mes pasado, el poderoso vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que algunos países y las compañías farmacéuticas mundiales están utilizando métodos de mala reputación para socavar la principal inmunización rusa. «La competencia aquí se está politizando y se están utilizando trucos sucios para desacreditar la vacuna», afirmó tajante. Kirill Dmitriev, jefe del Fondo Ruso de Inversión Directa, cree que se está empleando un doble rasero con la Sputnik V porque es rusa. Ilya Yasny, jefe de investigación científica de Inbio Ventures, un fondo de inversión ruso especializado, señala que gran parte de ese escepticismo hacia la vacuna del Instituto Gamaleya se debe a que se inició el registro y el proceso de vacunación sin dar a conocer los datos, solo con comunicados de prensa disponibles. «Hay una desconfianza mundial de todas las vacunas, porque se desarrollaron muy rápidamente. Pero la pandemia y su amenaza ha derivado en márgenes de tiempo inusuales», apunta el experto, que explica que por regla general una vacuna tarda como mínimo cuatro años en desarrollarse; y ese tiempo ya se considera «rápido». El experto cree además, que mientras que Pfizer, AstraZeneca o Moderna se han movilizado para fomentar la confianza en las vacunas con la difusión de artículos o debates, ese ha sido un capítulo pendiente para los desarrolladores de la Sputnik V. Algunos de los voluntarios rusos que han participado en los ensayos de la vacuna de Gamaleya se organizaron para compartir información y hablar sobre cómo se sentían en grupos de Facebook y en la aplicación de mensajería Telegram, muy popular en Rusia. Con tanta información, si hubieran ocurrido casos graves, habrían aflorado como mínimo en las redes sociales, cree Yasny. De hecho, algunos analistas han apuntado que sus principales dudas son sobre cuánta eficacia y durante cuánto tiempo más que sobre su seguridad. «También hay que verlo desde otra perspectiva: estamos ante una pandemia furiosa, la gente está muriendo. Y en algunos escenarios, es mejor inyectar algo que nada en absoluto«, opina Yasni. También en Rusia, la vacuna ha suscitado reparos: en diciembre, una encuesta del Centro Levada reveló que casi el 60% de la ciudadanía rusa no desea vacunarse. Sin embargo, cree Denis Volkov, subdirector del centro de sondeos, el único independiente del país, esas cifras no solo se deben a la desconfianza hacia la vacuna, sino que tienen un trasfondo de falta de confianza hacia la Administración y también de muchos rusos no han dado la gravedad que tiene a la pandemia. En el país euroasiático (145 millones de habitantes) los datos sobre los fallecimientos debido al Covid-19 no se han caracterizado por su transparencia y la cifra real de las muertes es mucho más elevada de la que se ha reportado, tal y como ha tenido que reconocer el gobierno. «Nuestra Sputnik V es modesta y confiable, como el rifle Kaláshnikov», ha dicho el célebre presentador de la televisión estatal Dmitri Kiseliov, considerado como el propagandista en jefe del Kremlin. La principal inmunización rusa, que aún no tiene la certificación de la OMS (de la que dependen no escasos países en vías de desarrollo para apostar por ella), tiene ciertas ventajas además sobre sus competidores que se basan en su precio y su logística. Pero también despunta porque sus principales clientes tienen menos capacidad negociadora que países ricos o que pujan en grupo, como la Unión Europea. Los responsables de la Sputnik V están en conversaciones con la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para solicitar el registro y la autorización en Europa, donde ya Hungría dio luz verde al fármaco, entre críticas a Bruselas por la lentitud de sus trabajos para lograr más viales, y ya ha comprado dos millones de dosis de Gamaleya. El RDIF, el fondo ruso que ha financiado la vacuna, no revela cuánto ha invertido en la inmunización. Tampoco a cuánto ascienden los contratos que ha firmado, aunque detalla que el precio de las dos dosis es de menos de 20 dólares, frente a los entre 30 y 40 dólares que cuestan las de Pfizer y Moderna -diseñadas con un método totalmente distinto, de aprobación más reciente-; la diseñada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford es más barata. Además, explica Kirill Dmitriev, director del RDIF, sus requisitos de almacenamiento también suponen una ventaja: los envases, que contienen cinco dosis cada uno, deben guardarse a unos -18 grados centígrados en su forma líquida y resisten seis meses; en su forma liofilizada la vacuna debe almacenarse a entre dos grados centígrados y ocho, lo que además la hace más fácil de trasladar. La de Moderna debe transportarse a menos 20 grados centígrados y la de Pfizer a menos 75. A principios de diciembre, en plena segunda ola de la pandemia, Putin pidió a su equipo que acelerase los trabajos para inmunizar a la población. El 5 de diciembre, Moscú empezó su campaña para vacunar a los grupos de riesgo: el personal sanitario, de enseñanza y de servicios sociales. El 23 de diciembre, los responsables de la vacuna de Gamaleya informaron de que, con los datos ya disponibles y teniendo en cuenta que la campaña ya había dado el pistoletazo de salida, dejaban de dar placebo a los voluntarios participantes en sus ensayos clínicos, que por entonces habían superado los 20.000. Los propios investigadores de Gamaleya -y en algunos casos, también sus familiares- formaron parte de esas pruebas. También algunos altos funcionarios rusos y empresarios de alto nivel se vacunaron antes de que estuviera disponible para los grupos de riesgo. Desde el 18 de enero, está disponible para toda la población de forma gratuita y se han vacunado ya alrededor de 1,5 millones de personas, según el RDIF. Ahora, uno de los desafíos fundamentales es seguir el ritmo de producción. Los funcionarios rusos han tenido que modificar, a la baja, la cifra prevista porque la previsión de 30 millones de dosis pronosticadas para finales de 2020 resultó ser imposible de cumplir. Rusia tiene seis laboratorios que producen la Sputnik V, aunque las vacunas para el mercado exterior se elaboran, «por lo general», dice el RDIF, fuera de Rusia, en Corea del Sur, Kazajistán o India. Además, Moscú también está cerrando acuerdos con países para que produzcan el fármaco ellos mismos. Fernández mantuvo una conversación este martes con Putin sobre el abastecimiento a la Argentina y la posibilidad de que se elaboren en el país sudamericano. Aunque eso, apunta Ilya Yasny, de Inbio Ventures, tampoco es tan rápido ni sencillo porque requiere un «proceso complejo de transferencia de información».
La Sputnik V fue desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú.
La Sputnik V fue desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya.  
De ahí que los científicos, que también estudian el uso combinado de la Sputnik V con la inmunización de AstraZeneca, estén trabajando ahora en una «versión light» de la vacuna, que se compondría de una sola dosis y que tendría una eficacia menor pero «aceptable» de entre el 73% y el 85%. Rusia confía en su vacuna para proteger a la población del virus que ha contagiado ya a más de 38 millones de personas. Y desplegó puntos de vacunación en clínicas, hospitales, escuelas y hasta en centros comerciales. En los famosos almacenes GUM, en la Plaza Roja de Moscú, entre tiendas y restaurantes de lujo, también se ha instalado un puesto móvil para la Sputnik V

Una cuarta parte de las especies conocidas de abejas han desaparecido en los últimos 30 años

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Científicos del CONICET y de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) advirtieron que hay una reducción alarmante en la diversidad de especies de abejas silvestres en el mundo.

Según los registros de Eduardo Zattara y Marcelo Aizen, existe un 25% menos de especies reportadas entre 2006 y 2015, en comparación con los registros que tenemos antes de 1990. La reducción en la variedad de abejas se identificó con los datos registrados en el Centro de Información sobre Biodiversidad Global, una plataforma pública donde investigadores y ciudadanos pueden registrar avistamientos de especies de estos insectos, vitales para la polinización. Una potencial crisis alimentaria El hecho de que un cuarto de las especies de abejas se haya reducido tanto alarma a científicos de todo el mundo por la crisis alimentaria que podría darse a partir de la extinción de estos insectos. Para Eduardo Zattara «estamos produciendo más alimentos para alimentar a nuestra creciente población. Estamos utilizando formas muy convenientes desde el punto de vista económico: los cada más extendios monocultivos. Eso está eliminando gran parte del hábitat natural de las abejas». Por esta razón, el experto piensa que su trabajo debe de resultar en soluciones a largo plazo para la conservación de las poblaciones de abejas en todo el mundo. Sin embargo, los investigadores se dieron cuenta de que la disminución no es constante en todas las familias de abejas, sino que varía dependiendo del daño que exista en su hábitat natural. Al analizar los datos recabados, los científicos argentinos sugirieron que existe la posibilidad de que las especies que no se han visto no necesariamente estén extintas. Sin embargo, sí son lo suficientemente raras como para que no se hayan avistado en décadas. Los pesticidas, la destrucción de sus ecosistemas y el calentamiento global son tres de los ejes más importantes que han contribuido a la merma de estas poblaciones. Las investigaciones se han limitado a explorar el continente americano, así como algunas partes de Europa. Por esta razón, Zattara y Aizen señalan la necesidad de expandir el espectro que abarca las áreas observadas hasta la fecha. Las observaciones de estos científicos argentinos han merecido su reproducción en la revista New Scientist. Gary Powney del UK Centre for Ecology and Hydrology señaló que «esta reducción en el número de especies de abejas es alarmante tanto para la seguridad alimentaria como para la salud de la naturaleza».

Suecia y Dinamarca desarrollarán «pasaportes de vacunación»

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Suecia anunció este jueves 4 que está desarrollando certificados digitales, una especie de «pasaporte de vacunación», que será usado principalmente para viajar. Una decisión similar fue adoptada por Dinamarca el día anterior. Los dos países indicaron que los certificados podrían servir para demostrar que una persona ha sido vacunada y para asistir a eventos culturales o deportivos. «Con un certificado digital, se demostrará rápida y fácilmente que se ha administrado una vacuna completa», dijo el gobierno sueco. El gobierno británico, en cambio, afirmó que no tiene planes de introducir, como ya han anunciado que harían Dinamarca y Suecia, los pasaportes digitales de vacunación. En declaraciones a la BBC, el ministro responsable de la vacunación, Nadhim Zahawi, ha dicho que esta medida sería «discriminatoria». Como habíamos informado en AgendAR ya hace un mes, arias empresas han comenzado a desarrollar aplicaciones o sistemas para teléfonos inteligentes para que las personas carguen detalles de sus pruebas y vacunas de Covid-19, creando credenciales digitales que podrían mostrarse para ingresar a salas de conciertos, estadios, cines, oficinas o incluso países. Common Trust Network, una iniciativa de la organización sin fines de lucro The Commons Project y el Foro Económico Mundial con sede en Ginebra, se han asociado con varias aerolíneas, incluidas Cathay Pacific, JetBlue, Lufthansa, Swiss Airlines, United Airlines y Virgin Atlantic, así como con cientos de sistemas de salud. en los Estados Unidos y también en el gobierno de Aruba. Creemos que este nuevo documento o aplicación -antipático para algunos- es un desarrollo inevitable. Al menos, hasta que el covid, como la viruela, llegue a ser una amenaza del pasado, o perdure en rincones poco visitados del globo. Y para eso falta bastante. Es cierto que la vacunación contra el covid no es obligatoria en la mayoría de los países. Tampoco entonces un certificado de vacunación podría ser obligatorio. Pero no es posible materialmente obligar a un país a que acepte viajeros, o inmigrantes, que no los tengan. La categoría de «refugiado epidemiológico» no existe. Salvo cambios imprevisibles, para mejor, en el curso de la pandemia, dentro de un año o menos una veintena de países con destinos turísticos o comerciales muy visitados estarán exigiendo algún tipo de certificado universal de vacunación. A partir de eso, lo exigirán todos.

Entrenando al personal de instalaciones nucleares

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La Universidad Nacionla de San Martín (UNSAM) anunció la creación, en el ámbito del Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson, del Centro de Educación y Entrenamiento para Personal de Instalaciones Nucleares (CEEPIN).

El Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson (IDB) realiza desde su creación en 2006 y en forma sostenida, una actividad de educación y entrenamiento para personal asociado a instalaciones nucleares, con particular énfasis en reactores de investigación, centrales nucleares, plantas del ciclo de combustible y centros de medicina nuclear. Esto se realiza en forma paralela con la actividad académica formal (carreras de pre-grado, grado y posgrado) y existe una vinculación estrecha entre ambas, ya que abarcan temáticas afines en diferentes planos de formación técnico-profesional. Algunas de estas actividades se desarrollaban en CNEA con anterioridad a la creación del Instituto y otras se han ido sumando a medida que la demanda de la comunidad nuclear se multiplicaba y diversificaba. Dada la proyección de las actividades nucleares en el país y la concreción de nuevos proyectos en el área: nuevos reactores y plantas de producción, instalaciones del ciclo de combustible nuclear y nuevos centros de medicina nuclear, se vislumbra que esta demanda será creciente en el tiempo. Estas circunstancias motivan la propuesta de creación del Centro de Educación y Entrenamiento para Personal de Instalaciones Nucleares (CEEPIN) dentro del ámbito del Instituto, con una función de apoyo a instituciones y empresas del sector nuclear en la formación, capacitación y entrenamiento de su personal. Asimismo atenderá las necesidades vinculadas a permisos y licencias del personal de las instalaciones que los requieran para su desempeño técnico-profesional, para lo cual mantendrá un contacto permanente con la Autoridad Regulatoria Nuclear. También incorporará nuevas actividades en respuesta a las necesidades que surjan interactuando con las autoridades de las carreras de la Unidad Académica para contribuir a la tarea de actualización permanente de las currículas.

Sorpresa en Ecuador. Arauz está 1°, pero en el balotaje pueden enfrentarlo Lasso o Pérez

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Ayer domingo algo más de 13 millones de ecuatorianos estaban habilitados para concurrir a las urnas y elegir entre 16 candidatos presidenciales. Así lo hicieron, y también se ingeniaron para dar otro golpe a la credibilidad -como pronósticos- de las encuestas y hasta a los sondeos a boca de urna. Porque todos  ubicaban a Guillermo Lasso, el candidato de la derecha ecuatoriana en un balotaje con Andrés Arauz, el candidato apoyado por el ex presidente Rafael Correa. Pero el conteo rápido del Consejo Nacional Electoral ubica, hasta ahora, en 2° lugar al líder indígena Yaku Pérez: escrutado el 43,69% de los votos, Andrés Arauz suma el 31,01%; Yaku Pérez, 20,90%; Guillermo Lasso, 19,15%. Si estos porcentajes se mantienen, Arauz y Pérez se enfrentarán en la 2da. vuelta el 11 de abril. Lo ya definitivo es que el candidato a la presidencia de Ecuador Andrés Arauz, economista, de 36 años, candidato de la fuerza política que lidera Rafael Correa, logró una clara ventaja en las elecciones presidenciales de ayer. Pero deberá ir un ballottage con el líder del partido Pachakutik, Yaku Pérez o con el banquero Guillermo Lasso, que se disputan el 2° lugar con un margen muy ajustado. «Triunfo contundente en todas las regiones de nuestro bello país. Nuestra victoria es de 2 a 1 frente al banquero [Lasso]», había expresado Arauz a través de su cuenta de Twitter. Aunque no se pueden pasar por algo las diferencias de los distintos países de la América del Sur en sus economías y sus sociedades, resulta aparente que, después del eclipse -por distintos motivos- de los liderazgos que marcaron la primera década de este siglo en la América del Sur -Lula, Chávez, Kirchner, Morales, Correa- asistimos ahora al descalabro electoral de los gobiernos «aperturistas» y pro mercado que en varios de esos casos los sucedieron. Por supuesto, no se puede simplificar en unos párrafos una realidad tan diversa y compleja como la latinoamericana. Sobre el inesperado surgimiento de una candidatura que levanta las banderas de la identidad de los pueblos originarios del Ecuador y la defensa de su ecología, decíamos en AgendAR ayer mismo sobre el candidato del partido Pachakutik: «Un 3° candidato que, según las encuestas, ha crecido lo bastante como para impedir que cualquiera de los dos primeros gane en 1ra. vuelta, y podría ser decisivo en un balotaje, es Yaku Pérez, que ha hecho campaña con un programa de apoyo a los pueblos originarios del Ecuador y a los reclamos ambientalistas. Es el primer candidato de origen indígena que ha llegado a ser algo más que la cabeza de un partido minoritario. Se cree que ha sumado a los votantes que rechazan a Lasso pero también cuestionan a Correa«. Sólo podemos agregar que estuvimos menos lejos de la realidad en nuestro análisis que la mayoría de los opinadores. La Red Argentina de Profesionales para la Política Exterior (RedAPPE) preparó un dossier muy completo sobre estas elecciones, los candidatos, y sobre Ecuador. Los interesados en una visión más detallada pueden acceder a él cliqueando aquí.

O´Brien, el pueblo de la provincia de Buenos Aires que derrotó a la hepatitis C

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En 1999 se descubrió que, por el uso de jeringas sin adecuada esterilización, se habían disparado los contagios en ese pueblo de la provincia de Buenos Aires. Se organizaron con charlas en un club. Hubo testeos y fueron accediendo a diversos tratamientos. Hoy la mayoría está curada.

Es un modelo válido para tener en cuenta. El apoyo estatal es necesario. Pero también hacen falta la conciencia y el protagonismo de la comunidad.

No sentía nada cuando me dijeron lo que tenía. Ni siquiera sabía que existía esa enfermedad”, recuerda Margarita Marino, maestra jubilada, madre y abuela. A los 49 años, esta maestra no podía dejar de sorprenderse con el diagnóstico de la infección por el virus de hepatitis C que le habían informado. En su pueblo, O’Brien, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, muchos más estaban sufriendo la misma noticia. Casi nadie tenía síntomas. Era el año 1999 y había un brote de hepatitis C que afectaba principalmente a los habitantes mayores de 40 del pueblo. La enfermedad los unió. Hicieron charlas médicas donde grandes y chicos se informaron sobre las vías de transmisión y evitaron que los pacientes sean estigmatizados. Hubo momentos duros porque los tratamientos no estaban disponibles en ese momento o tenían graves efectos adversos y no fueron eficaces para todos. Pero hoy el pueblo puede decir que aplastó la hepatitis C. Todo empezó cuando Nancy Massenzio, egresada de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, volvió al pueblo de O´Brien y abrió su laboratorio de análisis clínico. “Durante más de 5 años, fui registrando que varias de las personas que venían a mi laboratorio tenían alterados sus hepatogramas. Mis pacientes no son un número. Los conozco. Son vecinos de mi pueblo. Entonces fui haciendo una ficha de cada uno y viendo que algo raro estaba pasando, aunque no le encontraba explicación». Pero encontró que las palabras “cirrosis” y “cáncer de hígado” eran frecuentemente mencionadas en los certificados de defunción del pueblo.
Nancy Massienzo
La bioquímica golpeó puertas de diferentes instituciones más allá del pueblo para poder encontrar una respuesta. “Me llamaba la atención que en un pueblo de 2.800 habitantes ya había 3 trasplantados de hígado por cirrosis avanzada. Había algún problema en el hígado, pero no sabía qué pasaba”, precisa. Hasta que llegó a encontrarse en Buenos Aires con el especialista en hepatología Federico Villamil, ex de la Sociedad Internacional de Hepatología y de la Sociedad Internacional de Trasplante Hepático, y hubo una confusión de agendas que los favoreció para encontrar la solución. “El día en que me iba a reunir con Nancy agendé a la misma hora otra reunión con el médico Gastón Picchio en un café. Entonces, me encontré con los dos al mismo tiempo. Nancy nos contó el problema que veía en O ́Brien y Gastón se entusiasmó también para buscarle una respuesta”, cuenta el doctor Villamil. Picchio es argentino y trabaja en empresas biomédicas en los Estados Unidos: su participación fue también clave porque consiguió donaciones de reactivos para hacer testeos. En ese momento, la hepatitis C recién empezaba a ser conocida en el ambiente médico. (NdE: Se la llamaba tentativamente «no A no B», hasta que a algún genio se le ocurrió seguir con el alfabeto latino)  El descubrimiento del virus había ocurrido tan solo diez años antes. Fue el resultado del trabajo de los investigadores estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice y el inglés Michael Houghton, quienes fueron distinguidos en 2020 con el Premio Nobel de Medicina. Pero en el pueblo O´Brien el virus se desconocía en 1999. La infección por hepatitis C puede afectar a las personas de manera aguda o crónica y aumenta el riesgo de cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado. ¿Qué hicieron para frenar el brote epidémico? En junio de 1999 Nancy convocó a todo el pueblo en la sede de la Sociedad Italiana, y el lugar se desbordó. Había gente parada para escuchar la charla de Villamil, quien viajó a informar sobre qué era la hepatitis C y cuál era la propuesta de estudio para salir adelante. La prensa local colaboró para acercar a la gente. Se decidió hacer un estudio poblacional aprobado por un comité de ética del partido de Bragado. Se sacó sangre a 1832 habitantes del pueblo (83% de la población). La bioquímica Massenzio y Silvina Etcheún organizaron a todos en fila en la sala de espera del laboratorio y fueron haciendo los análisis de sangre. La población estimada con hepatitis C en Argentina era menor al 1%. Pero en O´Brien el estudio permitió saber que los casos de hepatitis alcanzaban al 5,6% de la población. En el caso de los mayores de 40 años, el 12,6% estaba infectado. ¿Y cuál era la causa? “La transmisión de la hepatitis C es fundamentalmente por contacto con sangre contaminada. En el caso de O´Brien, el 95% de los infectados había recibido inyecciones con materiales no descartables y esterilización insuficiente. Los afectados habían recibido las inyecciones contaminadas 35 años antes en promedio”, comenta Villamil. Entre 2004 y 2005 hubo estudios poblacionales similares en Santa Fe y Córdoba que también detectaron brotes de hepatitis C, pero solo se limitaron al diagnóstico de los participantes.
Federico Villamil
El equipo médico tuvo el apoyo del pueblo, que se informó sobre hepatitis C. Le pusieron el nombre de Federico Villamil a un barrio del pueblo como agradecimiento por su ayuda para controlar el brote epidémico de 1999 de hepatitis C. . Margarita Marino -“Marita” para todo el pueblo- aún tiene en su memoria el momento en que tenía 10 años y recibió una inyección con un medicamento por un problema que tuvo en el ojo. “Es la única situación en que me puedo haber contagiado”. En aquel momento, el pueblo tenía un solo enfermero que iba por las casas para dar su atención. “No se usaban las inyecciones descartables en mi infancia. Igualmente nadie en el pueblo responsabilizó al enfermero porque en esa época se desconocía el riesgo de transmisión del virus, y era una persona que estaba siempre cuando las familias lo llamaban. Cuando se descubrió la epidemia de hepatitis C, el enfermero ya no vivía”, resaltó la mujer, quien dice que no le alcanzarán los años de vida para agradecer a la bioquímica, al doctor Villlamil y a todo el equipo médico por su dedicación durante muchos años. (NdE: Tampoco es cuestión de culpar a los enfermeros. Lo dice uno que, por estudiante de Medicina, fue soldado de enfermería en la Escuela de Caballería del Ejército durante su colimba, y repartió jeringazos a troche y moche en uso de esa función. En 1974 todavía se usaban autoclaves eléctricos para esterilizar a 140 grados Celsius jeringas y agujas de uso múltiple, lo que basta para achicharrar a cualquier virus, y lo mismo sucedía en toda enfermería, sala y hospital del país y del mundo. Pero éste un país espantosamente grande, y los autoclaves sin mantenimiento adecuado a veces no rinden la temperatura nominal. De todos modos, la mayor parte de los contagios en los ’70 y ’80 sucedieron no por jeringa sino por transfusiones o uso terapéutico de hemoderivados contaminados inadvertidamente. Los bancos de sangre no conocían la hepatitis C y por ende no tenían reactivos para detectarla en los donantes. Para el caso, antes de 1984 pasó lo mismo con otros virus desconocidos o poco conocidos, como el HIV, que infectó por uso de factores de coagulación derivados de sangre de donantes que eran portadores sanos a más de 1800 hemofílicos argentinos. Lo mismo sucedió en todo el mundo, mató de sida a miles de hemofílicos y fue una de las grandes tragedias médicas del siglo XX. Hoy incluso el material descartable de plástico se puede reutilizar irradiándolo con dosis muy intensas de rayos gamma -esos sí que no fallan- en el Centro Atómico Ezeiza, de la Comisión Nacional de Energía Atómica).  Una vez que se hicieron los diagnósticos de hepatitis C en 1999, había que determinar si los afectados del pueblo requerían tratamiento. El doctor Villamil creó en el año 2000 la Fundación para la Docencia e Investigación de las Enfermedades del Hígado (FUNDIEH) como un camino para llevar adelante un operativo de solidaridad en O ́Brien. En ese momento, el único método para saber la gravedad de la hepatitis C era hacer una biopsia del hígado, pero el pueblo no contaba con hospital. Se armó un equipo para realizar las biopsias en el edificio de un hogar para personas mayores que aún no había sido ocupado. Se hicieron 54 biopsias en un día y medio con el consentimiento informado de cada persona. Esas prácticas permitieron aclarar cuál era la gravedad de la infección en cada afectado. Fue uno de los momentos más duros. Todos los que se hicieron biopsias tenían hepatitis crónica, y el 28% ya padecía cirrosis hepática. “Cuando recibí los resultados desde Buenos Aires fue muy difícil y triste. Porque era y soy amiga de todos en el pueblo. Tuve que asimilarlo, y fui a visitar a cada uno a sus casas. El doctor Villamil me dijo tenemos que seguir adelante y tratarlos. Así lo hicimos”, señala la bioquímica. Cada paciente y familia sabía el diagnóstico de hepatitis. Pero se respetó la confidencialidad, y en el pueblo no sabían quiénes eran los infectados. “Las charlas médicas para la población ayudaron mucho para que no haya discriminación. Yo seguí tomando mates con mis compañeras de trabajo, y nadie dejó de hacerlo. Porque sabían que a través del mate no se transmite el virus de la hepatitis C”, dice Marino. Solo hubo un momento de tensión al principio cuando familias de un pueblo cercano no querían que sus hijos fueran a jugar un partido de fútbol en O´Brien por temor al contagio de hepatitis C. “Triunfó la solidaridad. Yo me hice una coraza. No me victimicé en lo que había pasado, sino que me concentré en lo que me decían los médicos porque quería curarme”, expresa contenta. En ese momento, la disponibilidad de medicamentos eficaces era muy limitada en el mundo. Para el año 2004, dos de los afectados ya habían muerto por los daños producidos por la hepatitis C, y los tratamientos costaban más de un millón de dólares en los Estados Unidos. En 2005, se consiguió una donación del laboratorio Roche y se hizo un estudio de investigación con los medicamentos interferón pegilado y ribavirina, que “era lo mejor que había en ese momento en todo el mundo”, según el doctor Villamil. Fue un estudio en fase 4 aprobado por ANMAT porque los medicamentos ya estaban en el mercado. También se hicieron 5 trasplantes de hígado después del estudio de 1999. Marino fue una de las pacientes que recibió la combinación de fármacos en 2005. “Aprendí a ponerme el interferón en la panza con una inyección. Iba guardando las agujas en una botella tal como me indicaron. Los viernes iba al laboratorio porque nos hacían un monitoreo de glóbulos rojos y blancos. Por momentos, fue devastador. Sentía un gran cansancio. Un día fui en bicicleta a hacer una compra y me tuve que volver caminando porque no tenía fuerzas para pedalear. Estuve con licencia dos meses en la escuela. Pero insistí. Seguí tomando los medicamentos, y finalmente me curé. Fue extraño porque no tuve síntomas de enfermedad. Sin embargo, tuve que recibir medicamentos para una infección silenciosa. La coraza que me hice me sirvió para no decaer”. El tratamiento durante un año con la combinación de fármacos no resolvió el problema totalmente en O´Brien. Sólo el 56% se curó. Es que los medicamentos estaban contraindicados en algunos pacientes. En otros, los fármacos produjeron efectos colaterales serios. “En 2005, 84 pacientes tenían indicación de tratamiento, pero solo se trataron 34 pacientes. Porque el resto tenía contraindicaciones para el uso de interferón, especialmente por su edad avanzada”, detalla Villamil. (NdE: el viejo cóctel interferón + ribavirina tenía una eficacia media del 60%, y efectos colaterales fortísimos). De los 50 pacientes que no pudieron curarse con el tratamiento en 2005, varios fallecieron lamentablemente durante los años siguientes, pero otros pudieron beneficiarse con el avance de la investigación biomédica y el desarrollo de antivirales de acción directa que tienen una mayor alta eficacia y seguridad y menos efectos adversos. A partir del 2016 se trataron 11 pacientes con antivirales orales y todos se curaron. Contaron con acceso a los fármacos a través del programa del Ministerio de Salud de la Nación, el PAMI y otras obras sociales. (NdE: El gran «game changer» de la terapia anti hepatitis C fue el sofosbuvir, licenciado en 2011 por la Food and Drug Administration de los EEUU, que generó terapias de un 90% -y más- de efectividad cortas, de administración oral y casi sin efectos colaterales. A partir de 2011, el problema de la gente con hepatitis C cambió totalmente de color: había que tener buenos abogados para acogotar a las obras sociales y prepagas que se negaban a pagar el sofosbuvir, vendido por Gilead a precio de fantasía. El gobierno nacional ayudó mucho, y también los recursos de amparo). La Organización Mundial de la Salud ha fijado como meta la reducción en el 60% la mortalidad por hepatitis virales para el año 2030 En 2019, el equipo del doctor Villamil volvió al pueblo bonaerense para hacer un estudio. Se detectaron tres personas con el virus de la hepatitis C. Dos de ellas no habían sido estudiadas en 1999. El tercer caso había dado negativo en aquel momento y dio positivo en 2019: se lo trató y ya se curó, según informa el doctor Villamil, que es hoy jefe de trasplante hepático en el Hospital Británico de Buenos Aires y en el Hospital de Alta Complejidad El Cruce, en Florencio Varela. “Fueron muchos años de ir y venir a dar charlas y acompañar a la gente de O’Brien que nos brindó su confianza y nos permitió ayudarlos. Todos aprendimos con esta experiencia. Hoy la situación de la hepatitis C es diferente. Los fármacos nuevos curan a más 95% de los pacientes al tomarlos durante ocho y 12 semanas. Es curable, sin efectos adversos significativos. El problema es que no todos los afectados saben que tienen la infección y no todos tienen acceso al tratamiento en el mundo”, resaltó el médico. “Hemos reportado en diferentes trabajos científicos el caso de la epidemia de hepatitis C en O´Brien y lo hemos presentado en congresos. Creo que es un ejemplo de microeliminación, que demuestra que el trabajo con la comunidad puede ser una gran herramienta para controlar la infección”. (NdE: sin duda. Pero la llegada del sofosbuvir y los recursos de amparo salvaron a mucha gente menos organizada socialmente que O’Brien. Dicho con un homenaje de AgendAR hacia la Lic. Nancy Massienzo y el Dr. Federico Villamil, héroes claritos de esta historia, y los habitantes de ese pueblo más aguerrido que Fuenteovejuna).  Se estima que más de un millón de personas viven en la Argentina con hepatitis B y C y el 80% no presenta síntomas.

Ya está en el Malbrán el equipo capaz de monitorear las mutaciones del covid rápidamente

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El nuevo equipamiento para hacer estudios genómicos a gran escala del SARS-CoV-2 que adquirió Argentina con una inversión de 992.600 dólares, y que es el primero en América del Sur, ya se encuentra en el Instituto Anlis-Malbrán. Permite analizar 6.000 muestras por semana.

La máquina de se llama CovidSeq y vigila minuto a minuto las eventuales mutaciones del coronavirus. Es el primer secuenciador de nueva generación aprobado por la FDA de Estados Unidos. El equipo, que fue adquirido a la empresa estadounidense Illumina, con sede en San Diego, cuenta con un peso aproximado de 600 kilos, y un tamaño similar al de un cajero automático.
Hasta ahora, en el país, solo se han detectado dos casos positivos con mutaciones.
El nuevo equipamiento se encuentra instalado en la Unidad de Contención Biológica del Instituto Anlis-Malbrán, un espacio preparado especialmente para tener energía eléctrica constante, al igual que la temperatura recomendada. Allí se entrenan los científicos que comenzarán en poco tiempo a utilizar el secuenciador genómico. El CovidSeq podrá procesar unas 6.000 muestras por semana y permitirá potenciar la capacidad existente. Hasta el momento sólo se podían realizar 300 muestras en ese mismo lapso. Así, habrá un incremento 20 veces mayor para determinar si en los testeos que se realizan aparecen nuevas mutaciones del SARS-CoV-2 o alguna de las ya existentes en el mundo. La tecnología de este nuevo equipamiento, además de secuenciar el genoma del virus, puede diagnosticarlo; es decir determinar si la muestra es positiva y también la variante a la que pertenece. La sensibilidad del diagnóstico que otorga es del 99,7 por ciento, por lo que reduce casi al mínimo la posibilidad de que ocurran falsos negativos. A diferencia de otros análisis, este sistema evalúa 98 regiones del virus para dar el resultado. Hoy en el mundo hay cinco variaciones confirmadas y una en estudio: la variante identificada en Gran Bretaña, la de Sudáfrica, las dos de Brasil (Manaos y Río de Janeiro) y la de California. A su vez, se encuentra en investigación una posible variante proveniente de México.

Está habilitada la 1ra. red 5G en Argentina: diez antenas móviles en Buenos Aires y Rosario

La empresa Telecom encendió la primera red 5G en nuestro país, al poner en funcionamiento 10 antenas móviles de Personal en las ciudades de Buenos Aires y Rosario, para utilizar este servicio en los dispositivos que estén en condiciones de acceder.

Telecom informa a sus usuarios que «el estándar 5G permite velocidades de 10Gbps, y mayor capacidad de dispositivos conectados, cobertura y prestaciones que el actual LTE-4G/4.5G. 5G, por sí sola es un habilitador. Una plataforma sobre la cual surgirán nuevos servicios, casos de uso y ecosistemas que, en su conjunto, tienen el potencial de cambiar el mundo. Las posibilidades asociadas a las redes de quinta generación están más cerca que nunca. Sólo con inversión podremos entrar al futuro y seguir brindando la mejor conectividad a los argentinos», dice el comunicado de la empresa. Por ahora, los primeros 5 sitios móviles en la ciudad de Buenos Aires con tecnología Huawei; y 5 sitios con tecnología Nokia en la ciudad de Rosario, ya cuentan con los primeros avances en las redes de 5° generación, mediante Dynamic Spectrum Sharing (‘DSS’). Esta tecnología se apalanca sobre la actual red 4G para ‘encender’ accesos 5G bajo demanda, que habilitan a los dispositivos 5G aptos poder conectarse a dichas redes. Pero la solución tecnológica de quinta generación requiere definiciones regulatorias imprescindibles para la prestación de los servicios prometidos, como por ejemplo el espectro dedicado. Todavía entonces hay unas cuantas etapas hasta que la «tecnología 5G» cumpla sus promesas. Pero está avanzando en todo el mundo. Esta nueva tecnología móvil aumentará la velocidad de conexión, reducirá al mínimo la latencia (el tiempo de respuesta de la web) y multiplicará exponencialmente el número de dispositivos conectados (la «Internet de las cosas»). En resumen: estaremos conectados a todo, todo el día, y más rápidamente. Y si alguien, en una demostración de independencia, decide prescindir del celular, no importa. El vehículo que use, propio, alquilado o público, y hasta su heladera estarán conectados.