Coronavirus en la Argentina: 5 provincias en situación crítica
La pandemia del coronavirus se está extendiendo por todo el territorio nacional. Hasta hace hace algunas semanas los contagios registrados aparecían en el mapa de la Argentina como una gran mancha roja sobre el AMBA, rodeada de superficies en blanco, con lunares dispersos. Ya no.
La mayoría de los nuevos contagios se dan en la Capital y el GBA, simplemente porque es la aglomeración urbana más grande, por lejos.
Pero ahora crecen también otros focos críticos. Las provincias de Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Mendoza y Jujuy están entre las que más casos de covid-19 registraron en las últimas tres semanas: en ese período al menos duplicaron su total acumulado de enfermos. Resumimos la información actual
Jujuy
De esos cinco distritos, Jujuy parece ser el que está en peor situación. Allí, la ocupación de camas de terapia intensiva (TI) es muy alta desde hace varios días. Ronda ahora el 95%, según informó el ministro de Salud jujeño, Gustavo Bouhid.
La provincia está reclutando médicos para afrontar la emergencia y está suministrando oxígeno en sus domicilios a algunos enfermos para liberar espacio en los centros de salud.
En una teleconferencia de prensa, en oportunidad de presentar una mejora salarial para el personal de la Salud, Bouhid dijo que si no se aplacaba la diseminación del virus, sería muy difícil que el sistema de salud pueda dar una respuesta satisfactoria.
Las 120 camas de TI con las que ahora cuenta el sector público de la provincia, indicó, podrían no ser suficientes. Y si el ritmo de los contagios no baja, tampoco alcanzará con las plazas que el Estado está contratando en clínicas privadas.
Santa Fe
La provincia de Santa Fe cuenta con 954 camas críticas (con respirador). De acuerdo al Ministerio de Salud provincial, hasta este martes, 81 de ellas estaban ocupadas por pacientes con coronavirus, es decir, el 8,5% del total; aunque la ocupación general de esas camas (por cualquier patología) rondaba el 60%.
Pero según informó este miércoles la vicegobernadora Alejandra Rodenas, la situación más grave se da en el Gran Rosario, adonde se localiza la mayor cantidad de casos de covid-19. Allí —señalaron desde la Secretaría de Salud de Rosario— están ocupadas en un 85% las camas críticas del sector público y en un 70% las del privado, con ambos números en aumento desde los últimos días.
Río Negro
La provincia de Río Negro tiene 217 camas de TI (29 cada 100 mil habitantes), de las cuales este miércoles estaban disponibles 54: el 75,1% estaban ocupadas.
De las 54 camas libres, 14 eran de Bariloche. En General Roca (140 mil habitantes) quedaba una cama; en Cipolletti (140 mil habitantes) también había una única cama de TI disponible. En Viedma, la capital provincial (80 mil habitantes), eran trece las camas de TI libres.
Río Negro tenía este miércoles 1.770 personas cursando la enfermedad covid-19. Las localidades con más casos activos eran General Roca (411), Cipolletti (286) y Bariloche (223). “En el departamento de General Roca existe una ocupación de camas UTI del 98% y, en el promedio, la provincia ronda el 75% de todo el sistema sanitario público-privado que conforman el conglomerado de atención”, informó el ministro de Gobierno y Comunidad de Río Negro, Rodrigo Buteler.
Mendoza
La situación de ocupación de las terapias intensivas en Mendoza se agravó en agosto, por la suba de casos de covid-19 a un promedio de unos 270 diarios. Así, este miércoles se quebró el récord de casos diarios con 709 nuevos enfermos; y el total acumulado de casos llegó a los 8.560; con 135 muertes desde marzo.
El Gobierno de Rodolfo Suarez asegura que el sistema sanitario puede responder aún con estas cifras. Sin embargo, fue necesario un aumento en el número de camas en hospitales, recurrir a la internación de pacientes leves en hoteles y hasta aceptar el ofrecimiento de una planta —totalmente aislada y monitoreada— de la empresa metalmecánica Impsa.
El presidente Alberto Fernández visitará el lunes la provincia y Suarez dijo que le pidió ayuda en insumos como respiradores. “Le he pedido de todo: desde mayores fondos, adelantos del Tesoro de la Nación. También respiradores, mayores insumos, etc. Esperamos recibirlos», planteó.
Contó el gobernador que comprarán 500 cascos de oxígeno, pero que el recurso que más falta es de los médicos terapistas.
Córdoba
Este miércoles, la provincia de Córdoba informó que ya acumula 9.377 casos de covid-19, con 132 muertes por la enfermedad.
En su informe del 2 de septiembre, la provincia señala que 857 de sus camas de unidades críticas para adultos se encontraban ocupadas; esa cifra corresponde a pacientes atendidos por cualquier patología y representa una ocupación del 35,5% del total de camas de los sectores público y privado de la
provincia.
De esos 857 pacientes, 241 tienen covid-19, lo que representa, dice el informe provincial, «un 18,6 % del total de camas de los sectores público y privado».
Las cifras muestran que la provincia de Córdoba presenta una situación más aliviada que otras que registraron un fuerte crecimiento de casos de covid-19 en las últimas semanas. Sin embargo, la provincia no difunde en sus informes la ocupación de camas de TI por localidades.
Argentinos, al CAREM!
El ingeniero Gustavo Barbarán, de la CNEA, nos hizo llegar sus argumentos para las decisiones a tomar en un tema que se ha estado discutiendo en AgendAR. Nos parece que deben ser evaluados. Y no sólo por la comunidad nuclear. Porque lo que él propone es una decisión que debe tomar el país. Por eso elegimos un título que recuerda la vieja exhortación, de casi un siglo, de Ortega y Gasset «Argentinos, a las cosas!» Más allá de lo que se piense de su filosofía, era un buen consejo.
Y la decisión debe ser rápida: El NuScale, la versión del CAREM desarrollada por los estadounidenses, acaba de obtener la aprobación de la Nuclear Regulatory Commission: reúne los requerimientos de seguridad.
«Sigo con mucho interés la discusión que se lleva adelante en AgendAR sobre la política nuclear argentina. Pero luego de leer los artículos publicados en los últimos meses sobre los acuerdos con China y el debate sobre cuál sería nuestra próxima central nuclear, siento que algo queda fuera, algo grande. Como se dice en inglés, “the elephant in the room” (ojo, no confundir con el elefante en el bazar).
Esto no pretende entablar un debate con ninguno de los defensores de la propuesta CANDU (Antúnez, Barceló, Kreiner), ni con sus cuestionadores (Caro). Mi respeto por sus carreras, conocimientos y logros es grande. Entiendo que los argumentos que expondré aquí también son tenidos en cuenta por ellos, y de hecho los mencionan en sus artículos.
Tampoco me adjudico la originalidad de las ideas que siguen, pero sí de tratar de transmitirlas al público no nuclear. Quiero abrir la discusión en otro sentido más: evitar que se limite a una propuesta CANDU de uranio natural versus una PWR de enriquecido.
A ambos lados de la discusión se observan argumentos muy sólidos y válidos. Pero en algo fallan los dos y es que hablan de UNA sola central, UN solo proyecto para la próxima década, y después de eso, la discusión queda terminada. Sé que para todos ellos la discusión va mucho más allá, pero para el interesado promedio que lee estos artículos, queda acotada únicamente a la próxima central nuclear.
En ambas visiones cada proyecto es único, irrepetible. Por un lado, es casi imposible que haya transferencia de tecnología sensible del PWR chino a Argentina, y solo seremos una linda vidriera regional para la venta de tecnología de la CNNC (China National Nuclear Corporation). Pensar en acceder a tecnologías de enriquecimiento de uranio o en formar parte de una sociedad igualitaria con la CNNC para desarrollar centrales Hualong-1 en otros países, … olvídalo, eso no va a suceder.
Pero lo mismo nos pasa con el CANDU: cada vez que se quiera construir una nueva central, se tendrá que recurrir a los canadienses y a los chinos para la ingeniería, licenciamientos y financiamientos. No es algo que la Argentina pueda hacer sola y por su cuenta.
Por supuesto que para mí el CANDU es la mejor opción de las dos: tenés capacidad instalada para hacer gran parte de los trabajos y equipamientos, y necesitás imperiosamente poner en movimiento al país. Podés hacer combustibles, tubos de presión, el agua pesada, etc. Pero el turbogrupo, las bombas del primario, la calandria y prácticamente todo el sistema de control hay que importarlos. Y la financiación del proyecto total es, sin embargo, la parte más inaccesible de todas.
Que los PWR hayan superado a CANDU y que ésta última ya sea una tecnología no viable es un argumento falaz. El nuclear NO ES UN MERCADO y si bien la oferta tiene derivas tecnológicas, está lejísimos de ser una competencia clara como la de Kodak vs. digital, o VHS contra Betamax. En esto estoy completamente de acuerdo con A-B-K, y le recomiendo al Dr. Caro que revise sus fundamentos sobre los procesos de desarrollo y el rol del Estado en el mismo, o que lea “La peor propuesta de negocios en la historia humana”[1] del economista coreano Ha-Joon Chang.
De hecho, de las tecnologías nucleares, los PWR son quizás las más caras y de mayor riesgo tecnológico en muchos aspectos. Triunfaron sobre otras propuestas nucleoeléctricas porque los EE.UU. pusieron un fangote de guita para el desarrollo de PWRs como propulsión nuclear en buques y submarinos, y fue de esa ingeniería que surgieron las máquinas nucleoeléctricas PWR contemporáneas. Lo que tenés es un entramado productivo-tecnológico (metalurgia, electrónicas y sistemas de control, ingenierías en sus múltiples ramas) que pueden (o no) trabajar sobre un modelo tecnológico específico.
El principal problema de ambas centrales, las PWR y las CANDU, es que son muy caras. A eso se le suma la forma espasmódica que tiene Argentina de trabajar. Estos proyectos estaban pensados para iniciarse en el 2016; estamos en el 2020 y todavía no se empezó nada. Dentro de 2 años no creo que la situación haya variado.
Cuando queramos arrancar el proyecto, todos los cuadros técnicos que estaban en Atucha II ya no servirán. Quedará cuando mucho un 20%, y se van a haber perdido el 80% de los soldadores especializados, los montadores, y los alrededor de 400 ingenieros que en Atucha II recalificaron su título y se volvieron “nucleares”.
Estas personas no pudieron hacer el puente entre uno y otro proyecto, ya cambiaron de rumbo, están trabajando en otros temas, tenés que volver a reconstruir esa fuerza laboral. Y eso lleva tiempo y cuesta caro. Si no me creen, pregúntenle al Ing. JL Antúnez, que vivió esto en carne propia y lo contó innumerables veces.
En resumen, para cualquiera de estos proyectos estás hablando de 8 años mínimo de obra, más de 6 mil millones de dólares para cada central, y devolución de capital en corto plazo: 12 años para el repago, luego de los 8 “de gracia”, te generan una bola de nieve, porque el mundo financiero funciona así. Y ni hablemos si la construcción se demora.
Eso hace que, dentro del lapso inicial consecuente a la entrada en servicio, los precios de energía sean MUY altos. En forma realista, estamos hablando de casi 160 USD/MWh generado durante esos 12 años, después el costo baja a 50 y pico, y se va acomodando.
Lo que sucede en esos 12 años iniciales (y sin duda después) es que todo el sistema (monetario, energético, industrial) queda muy estresado después de cualquier proyecto tan “mega”. Y por las características de nuestro país, solamente podés encarar uno de esos cada 10 años, o sea que, después de terminarlo, mandás a todos a casa y de nuevo, y en materia de recursos humanos, es vuelta a empezar de cero.
Ese continuo volver a cero es nocivo para el país y para la industria nuclear, por supuesto. La fuerza laboral no gana experiencia como para ganar eficiencia, las industrias no se comprometen a invertir en el largo plazo (porque un proyecto cada 10 años no lo justifica), en fin, se van acumulando pérdidas. Y esto pasará con AMBOS reactores planteados por China (CANDU y PWR). Nada termina de desarrollarse plenamente, no tenés ninguna emancipación ni soberanía energética ni nada cuando una construcción queda a medias porque el país se quedó (costumbre recurrente) sin dólares.
El marco general de esta decisión no solo se toma pensando en el presente, o en el pasado, sino principalmente, en el futuro, en el año 2050, como mínimo. ¿Dónde estaremos en el año 2050?
Las presiones por la descarbonización de las matrices energéticas ya serán tan grandes que Vaca Muerta no podrá ser lo que es, o dice ser, o dice querer ser. A la luz de la catástrofe climática en curso, habrá que reemplazar el 85% de la matriz actual de Argentina, que, como todo el mundo, está montada esencialmente sobre los hidrocarburos.
Ese reemplazo debe hacerse con todo que tengamos a mano: eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear entre las que más aportarán, cada una con lo suyo. La transición es tan drástica que hay lugar para todas las diversas fuentes. De esa evolución y de cómo la Argentina se prepara (y la verdad es que no lo hace), se puede hablar largo y tendido.
El panorama por delante es fluido, se está transformando rápido. Por una parte, está el puente que significa Vaca Muerta en esa transición, las ventajas de tener el 75% de nuestro potencial hidroeléctrico todavía sin desarrollar, el no haber explotado casi nada ese cantero de MWh que significa la eficiencia energética. Por otro están las nuevas tecnologías de las que ya se habla: el hidrógeno “verde”, la fusión nuclear, está el fenómeno de la descentralización y distribución de las redes que se ve en Australia, en fin… De todo esto se puede y debe hablar, porque afecta nuestras decisiones inmediatas.
Un cálculo rápido, hecho en la cabeza, dice que, por imperativos políticos generados por imperativos climáticos, tendremos que multiplicar por cuatro nuestra capacidad de generación eléctrica para reducir en cuatro la demanda de combustibles fósiles.
Ante este panorama, mi postura es la del desarrollo autóctono: el CAREM. Hay que terminar de una buena vez con el prototipo de 32 MWe, y comenzar seriamente a trabajar en un plan a largo plazo para la implementación de por lo menos 10 de esas centrales medianas, con módulos “acumulables” de 100 o 120 MWe (y sus múltiplos).
Eso implica que vas a tener posibilidades de mejoras por el aprendizaje de las centrales, significa que vas a poder comprometer a la industria y que éstas tendrán incentivos para invertir a largo plazo en mejoras tecnológicas. Significa que por fin podrá haber un flujo de trabajo continuo en toda la cadena de valor y constructiva de los reactores. Son plantas más chicas, con plazos constructivos más cortos, con la posibilidad de instalar varios en un mismo sitio.
Para terminar un proyecto CAREM integral hay que trabajar en serio. Esto no involucra únicamente al sector nuclear, sino esencialmente a todas las dirigencias nacionales de un país que no termina de definir qué quiere ser (y hacer) de sí mismo.
Hay que atraer socios locales y de afuera al CAREM, para terminar de consolidar su tecnología y complementar varios asuntos que la Argentina no puede resolver (las turbinas de vapor, los sistemas de control, etc.).
Y hay que negociar con provincias, municipios, etc. para conseguir la famosa licencia social. Negociar significa hacerlas en una parte, dueñas de la planta: las centrales nucleares en Finlandia, por ejemplo, son cooperativas. UAMPS (Utah Associated Municipal Power Systems), la primera clienta del proyecto de central modular estadounidense NuScale, es también una cooperativa de municipalidades de varios estados vecinos del “Midwest”.
Un asunto no menor es desarrollar la industria financiera de largo plazo, algo casi inexistente en el país (exportar reactores sin pensar en el financiamiento te suma varios puntos de handicap). En fin, hay muchos deberes por hacer que todavía no se han siquiera formulado.
Si bien valoro y resalto la épica del sector nuclear (que bien merecida la tiene), no podemos vivir de épica en épica. Tardar 30 años en terminar un reactor (Atucha II) fue una epopeya, pero probablemente irrepetible y el heroísmo no puede ser una forma de trabajo. A lo que aspiro es a un sector energético plenamente integrado con la industria y la tecnología. Es difícil, pero creo que, en el largo plazo, como parte de una estrategia industrialista y de descarbonización, paga más que comprar una central monstruosa cada 10 años a los chinos, o a quien nos tenga en el puño en el momento.
¿Qué podemos hacer, desde el sector nuclear, ante tamaño desafío? ¿Seguimos esperando que este país termine de desarrollarse para poder pensar en un plan nuclear? ¿O damos vuelta la ecuación y usamos –como quería Jorge Sabato- a la energía nuclear como tractor del desarrollo?
No es mi intención desacreditar la discusión en curso: algunos de mis argumentos son usados por las dos partes. Simplemente quiero mostrar que hay un elefante en la habitación, que ese elefante es la transición energética, y que centrar la discusión en la próxima central quita el foco de lo importante. Y lo importante es el desarrollo nacional, en este caso, a través de la integración de la ciencia y la tecnología, con la industria nacional para el desarrollo de un plan a gran escala de un reactor de pequeña escala, y de diseño propio.
Hemos logrado reestructurar nuestra deuda, pero estamos mucho más endeudados que en 2014, cuando proyectábamos construir 2 grandes centrales, una china de 1160 MWe y una local pero financiada por China de 700 MWe. Y estamos en recesión por hiperendeudamiento desde 2018, pero para peor, el mundo también lo está por otros temas muy diversos. Y entre ellos, el disparador del crack mundial es esta pandemia sólo equiparable a la de 1917/1921.
Creer que todo se resolverá por el resucitamiento de China como locomotora de la demanda de nuestros commodities es puro pensamiento mágico. Eso puede suceder o no. Pero además, si sucede, no queda claro que cultivar porotos de soja o criar chanchos en granjas de capitales chinos para consumo de los chinos nos vaya a sacar de pobres, de deudores, de atrasados, o de coloniales.
De modo que muchas gracias, CNNC, pero la idea no es generar nueva deuda nuclear. Pretendemos que el átomo nos sirva para crear trabajo, pero en Argentina, no en China, y que nos permita recibir inversiones, pero no tanto hacer pagos al exterior. Ni Hualong-1 ni CANDU más o menos nacional, pero financiado por China. Metámonos en un reactor chico y propio, pero metámonos a lo grande, mostremos el CAREM prototipo en funcionamiento, tengamos un plan de negocios coherente y en marcha para el CAREM comercial, y escuchemos ofertas.
Todas las fichas al CAREM. Porque «…después de tanta mishiadura cuesta mucho pensar en cosas grandes», como le dijo un taxista anónimo a Jorge Sabato, según lo cuenta don Jorge en sus “Ensayos en campera”.»
Gustavo Barbarán
[1] revistas.ucu.edu.uy/index.php/cuadernodeeconomia/article/view/415Trump quiere empezar a vacunar a fines de octubre o principios de noviembre
Estados Unidos está dispuesto a seguir los ejemplos de China y de Rusia y aprobar el uso de emergencia de las vacunas contra el coronavirus antes de terminar los ensayos clínicos. La vacuna podría estar disponible a finales de octubre o primeros de noviembre, según notificó el gobierno a los gobernadores de los 50 estados la semana pasada.
La notificación del Centro de Control de Enfermedades (CDC) se produjo el mismo día que el presidente Donald Trump anunció que esperaba que estuviera disponible antes de fin de año .
El organismo ha firmado ya un acuerdo con el distribuidor farmacéutico McKesson Corp para distribuir la eventual vacuna a los servicios de salud estatales y locales, a los que reclama que se preparen para poner en marcha el dispositivo con la máxima rapidez posible.
“El CDC requiere urgentemente su asistencia para facilitar las solicitudes para las instalaciones de distribución y, si es necesario, les solicita que hagan excepciones para eliminar los requerimientos que pudieran impedir que estén plenamente operativas el 1° de noviembre”, firma Robert Redfield, máximo responsable del organismo en la carta remitida a las autoridades estatales.
Las elecciones presidenciales, en las que Trump aspira a su reelección, se celebrarán el 3 de noviembre. El plan, en evolución, prevé que las primeras dosis se administren al personal sanitario y los grupos de riesgo y que la distribución aumente a lo largo del 2021.
Para ello, la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) está dispuesta a acelerar los trámites y conceder una autorización de emergencia a la vacuna antes incluso de que se termine la fase III de las pruebas clínicas, la más rigurosa.
Depende de cada compañía decidir cuándo pide autorización y “si lo hacen antes del final de la fase III, nos puede parecer apropiado”, ha declarado su máximo responsable, Stephen Hahn, al diario Financial Times . “La decisión se basará en la ciencia, la medicina y los datos, no en la política”, sostiene Hahn. Para dar una autorización de emergencia, que no implica su comercialización masiva, debe concluirse que los potenciales beneficios compensan los riesgos para la salud pública.
EE.UU. se desmarca así de la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para garantizar un acceso global y equitativo a la vacuna. El anuncio ha sido criticado por la OMS, con la que la Administración Trump está en pie de guerra. “Si se actúa con demasiada rapidez para vacunar a millones de personas, es posible que se pasen por alto ciertos efectos adversos”, dijo Mike Ryan, jefe de su programa de emergencias.
Por su lado, la la Casa Blanca respondió “Este presidente no escatimará esfuerzos para asegurar que cualquier nueva vacuna mantenga el estándar de nuestra propia FDA en cuanto a seguridad y eficacia”.
Aunque los resultados de las pruebas de la fase III no se conocerán hasta noviembre, es posible que en octubre ya haya informes sobre su eficacia. Una de las vacunas que se podría autorizar para usos de emergencia es la desarrollada por Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. En la carta a los estados, Redfield asegura que la rapidez del dispostivo de distribución “no pondrá en riesgo la seguridad ni la integridad de los productos”.
La FDA y otras agencias federales han sido acusadas de ceder a la presión política de Trump, deseoso de poder presentar algún avance antes de las elecciones.
La Administración Trump confirmó que no participará en el plan de la OMS para garantizar un acceso global a la vacuna que incluya a los países pobres. “EE.UU. seguirá cooperando con nuestros aliados internacionales para asegurarnos de que derrotamos a este virus, pero no nos dejaremos constreñir por organizaciones multilaterales influidas por la corrupta OMS y por China”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere.
Una observación en AgendAR:
Los ensayos masivos que ya están en marcha para una variedad de vacunas brindarán muy pronto indicaciones medibles sobre la eficacia de las distintas vacunas. Determinar la existencia, o no, de posibles efectos secundarios nocivos será más lento, seguramente.
Pero un universo estadístico bastante amplio permite que en algunos individuos esos posibles efectos se manifiesten más pronto. Una vacuna que se haya ensayado en decenas de millones de estadounidenses, o de chinos, o de rusos durante dos meses, por ejemplo, sin que se perciban consecuencias graves… personalmente me inclino a pensar que sería un riesgo aceptable.
Día de la Industria: Alberto Fernández, acompañado por Kulfas, anuncia 8 medidas claves
Este año la festividad convencional del Día de la Industria -en otra nota en AgendAR comentamos el origen de la fecha- tuvo características especiales.
Se hizo en la fábrica de Sinteplast en Ezeiza, que retomó su actividad con los protocolos estrictos que demanda la pandemia, y fue encabezada por el presidente Alberto Fernández, acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof y el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados.
Estaban presentes, naturalmente, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y representantes de grandes empresas y pymes.
El presidente Fernández se apartó del discurso convencional: envió un mensaje a la mamá de Facundo Astudillo Castro -hoy se confirmó que el cuerpo hallado era el del joven. Dijo «Quiero decirle a Cristina (Castro) que cuenta conmigo y con Axel y que los dos estamos comprometidos en saber lo que pasó. Todo nuestro cariño y nuestra solidaridad, estamos con vos Cristina, Axel y yo».
También cuestionó duramente a la oposición tras los cuestionamientos, y la ausencia, de Juntos por el Cambio en la sesión en la Cámara de Diputados.
Abajo incluimos el video del acto, que incluyó los pedidos de los industriales que hizo Miguel Acevedo. Antes, resumimos lo que creemos son los anuncios principales, que marcan los ejes de las política que quiere llevar adelante el gobierno nacional:
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Créditos por 455.000 millones de pesos para reactivación productiva de las pymes y financiamiento del cambio estructural. Tasa de interés de fomento y plazo a 10 años.
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Creación de un sistema de Banca de Desarrollo que coordine la oferta de financiamiento para incrementar el impacto de los beneficios y la profundidad del crédito.
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Desarrollo de proveedores industriales y tecnológicos. Apoyo de $1.400 millones a empresas nacionales que sean o aspiren a ser proveedoras en sectores estratégicos y de alto impulso como el petróleo y gas, la minería, automotriz, industria ferroviaria y naval.
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Las pymes recibirán Aportes no Reembolsables (ANR) del Ministerio de Desarrollo Productivo por hasta un 70% del proyecto, o bonificación de hasta 10 puntos de tasa a empresas que inviertan en bienes de capital, certificaciones, desarrollos de productos.
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Plan de Transformación Digital PyME y Plataforma Industria Argentina 4.0.
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Financiamiento público de $2.500 millones a tasas bonificadas e incentivos fiscales para proyectos de adopción de tecnologías 4.0.
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Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales.
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Más de $ 3.000 millones de aportes y financiamiento en los próximos 12 meses. En esta primera fase del plan se ofrecerá apoyo a 48 parques industriales y tecnológicos en todo el país. El objetivo es asistir y desarrollar 300 parques industriales y tecnológicos en el período 2020-2023.
Sociedad Argentina de Terapia Intensiva: Los intensivistas estamos al borde de nuestras fuerzas
La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) fue fundada en el año 1972, y desde entonces se ha mantenido como un referente en el ámbito local y el internacional de los cuidados intensivos. Ha dirigido una «Carta Abierta a los Argentinos», de la que reproducimos sus conceptos:
«A la sociedad argentina:
Los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de la terapia intensiva sentimos que estamos perdiendo la batalla. Sentimos que los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando.
La mayoría de las Unidades de Terapia Intensiva del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación. Los recursos físicos y tecnológicos como las camas con respiradores y monitores son cada vez más escasos. La cuestión principal, sin embargo, es la escasez de los trabajadores de la terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores, no pueden multiplicarse.
Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes. Estas cuestiones deterioran la calidad de atención que habitualmente brindamos. Enfundados en los equipos de protección personal, apenas podemos respirar, hablar, comunicarnos entre nosotros. También tenemos que lamentar bajas, personal infectado y lamentablemente, fallecidos, colegas y amigos caídos que nos duelen, que nos desgarran tan profundamente.
Terminamos una guardia en una Unidad de Terapia Intensiva y salimos apresuradamente para otro trabajo. Necesitamos trabajar en más de un lugar para llegar a fin de mes. Por horas y horas de trabajo estresante, agotador, pese a ser profesionales altamente calificados y entrenados, ganamos sueldos increíblemente bajos, que dejan estupefactos a quienes escuchan cual es nuestro salario. También nos entrenamos para lidiar con la muerte todos los días y le ganamos muchas veces. Aprendimos a ser resilientes.
Pero ahora sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos; encerrados en la Unidades de Terapias Intensivas con nuestros equipos de protección personal y con nuestros pacientes, sólo alentándonos entre nosotros. Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien, por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte! Porque nadie sabe cuándo el virus los infectará.
Sólo le pedimos a la sociedad que reflexione, y que cumpla con tres simples pero importantes medidas, recomendadas científicamente: distanciamiento social (permanecer a más de 1,5 metros), uso de tapabocas (cubriendo nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o alcohol gel), no aglomerarse, no hacer fiestas, ¡No desafiar al virus, porque el virus nos está ganando! Les suplicamos no salir si no es necesario. El personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsado, el sistema de salud está al borde del colapso. Nosotros queremos ganarle al virus. Necesitamos que la sociedad toda nos ayude porque no podemos solos. ¡Por favor, ayudanos, quedate en tu casa!».
El difícil equilibrio de los costos en el sistema de salud: el caso de la fibrosis quística
Es innegable que la medicina ha hecho y sigue haciendo grandes progresos, aunque el coronavirus nos recuerde que hay mucho que no se sabe ni se puede. Pero enfermedades graves, antes mortales, hoy tienen cura. Y vemos a nuestro alrededor personas de 70, 80 y más años activas, muchas más que sólo 50 años atrás.
Pero eso tiene costos. Son más altos a medida que avanza la edad del paciente. Pero donde el problema se presenta más agudo es cuando se trata de una enfermedad rara… Esta nota de Pablo Sigal trata de un caso reciente. Y muy típico de los dilemas, médicos y humanos, que se presentan:
«Gobernar la Argentina es administrar la escasez. La sábana corta. La atención a unos puede derivar en la carencia de otros. En las últimas semanas se dio un fuerte debate sobre la ley que busca garantizar los derechos de pacientes con fibrosis quística. Según el Ministerio de Salud, puede hacer quebrar el sistema de obras sociales y prepagas. Ginés González García está haciendo equilibrio en esa cuerda.
La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria y progresiva. Se da por la mutación de un gen. Ocasiona una proteína defectuosa que produce acumulación de secreciones espesas. Eso genera obstrucción en distintos órganos, lo que hace que funcionen mal. El órgano más afectado es el pulmón, marcador determinante en la sobrevida de los pacientes.
La Cámara de Senadores sancionó el 23 de julio la Ley de Protección Integral para las personas con Fibrosis Quística. No fue un trámite. Ocurrió luego de la «desautorización» del presidente Alberto Fernández a González García, que había objetado la aprobación de la ley. El ministro llegó a decir: «Es inaplicable en varios de sus artículos».
Sin embargo, Fernández ordenó a su bloque del Frente de Todos avanzar con el dictamen y revisar luego, mediante un decreto, las objeciones del ministro. La primera dama, Fabiola Yáñez, se había puesto al hombro la campaña en favor de esta ley, mediante la publicación en redes de videos en apoyo a quienes padecen esta enfermedad.
El meollo estaba en el artículo 6, que por un lado garantizaba “la cobertura integral del 100 por ciento de los medicamentos” y por otro prohibía “su sustitución y/o modificación por parte de la obra social, empresa de medicina prepaga y del sector público de salud». Si lo que no se podía sustituir era un medicamento que costaba más de 300 mil dólares por año, la situación según el ministro se empantanaba.
Ese artículo fue eliminado en la promulgación y se abrió un plazo de 90 días para la reglamentación. «Obligaba a que el médico dijera la marca de un medicamento y que eso no se pudiera cambiar. Está en contra de la política argentina de hace muchos años», sostuvo González García el 12 de agosto, en referencia a la ley de medicamentos genéricos sancionada en 2002.
La historia, en realidad, empieza a fines del año pasado, cuando la FDA aprobó en Estados Unidos una tercera generación de los denominados moduladores para esta enfermedad, que logra dar en el blanco en el 90 % los pacientes con fibrosis quística. De esta manera, el deterioro de la función pulmonar -una de las principales consecuencias de la enfermedad- no avanza. Ese modulador es la combinación de tres drogas.
Ese medicamento fabricado por la farmacéutica Vertex, en Estados Unidos, ya tiene en un «reemplazante» en desarrollo en nuestro país. En el plenario de comisiones del Senado, González García había hablado de crear un “plan nacional”, sin dar mayores detalles. El plan avanzó: ya hubo una serie de reuniones con el laboratorio argentino Gador, que trabaja contrarreloj para sacar al mercado la alternativa local.
La droga Trikafta se produce en Estados Unidos y es importada por la farmacia de la Fundación Fipan, la más importante del país de pacientes con fibrosis quística. En Argentina Vertex no tiene patente y esta nueva droga no está autorizada por la Anmat. Ya la solicitaron 17 pacientes argentinos y 5 de ellos, luego de presentaciones judiciales, lograron obtenerla.
Ahora, las expectativas del Gobierno están puestas en la droga argentina, que se supone sería equivalente a la Trikafta. Se producirá en las plantas que Gador tiene en Pilar y en la C.A.B.A. Hay un motivo para la ansiedad de Ginés: el costo de la droga nacional, según se anuncia, sería un 75 % más barata que la importada.
¿Qué garantía tendrán los pacientes de que la droga nacional será la misma que la extranjera? En principio, los antecedentes del laboratorio argentino en la fabricación de la primera y segunda generación de moduladores. Incluso Vertex vino a la Argentina a hacer su propio estudio de bioequivalencia para calibrar la competencia nacional, y no hizo objeciones. El objetivo del Gobierno es que la droga esté lista para ser comercializada en el segundo trimestre de 2021. Eso implica que saldría al mercado -inicialmente- sin un estudio de bioequivalencia. Hay que aclarar que la gran mayoría de los medicamentos argentinos, salvo los del VIH y algunos oncológicos, se lanzan en esas condiciones porque la Anmat lo permite. Para concluir ese chequeo se necesitarán unos seis meses más. La puja fue grande en el Congreso y lo sigue siendo. Tanto que la cámara que agrupa a los laboratorios nacionales acaba de emitir una declaración sobre el tema: “Apoyamos la posición del ministro Ginés Gonzalez García de llevar adelante una política más enérgica y consistente para atender enfermedades huérfanas como la fibrosis quística. La industria farmacéutica nacional trabaja para estar cerca de la gente garantizando una mayor producción nacional de medicamentos de calidad accesibles, seguros y eficaces”. Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, la fibrosis quística afecta a 1 de cada 7.000 nacidos vivos. En Argentina alrededor de 400 chicos nacen por año con fibrosis quística, pero no existen estadísticas oficiales. Si como se estima la enfermedad afecta a más de 3.000 personas en nuestro país, hay que hacer una cuenta sencilla para determinar cuánto dinero implicaría al sistema sanitario argentino costear la droga importada. ¿Qué pasará mientras tanto? Es decir, mientras la alternativa nacional no esté disponible. ¿Qué harán los médicos? “Depende del paciente. El que tiene una situación relativamente estable en su enfermedad se puede sostener con la segunda generación de drogas. Y el que sí o sí requiera la Trikafta podrá hacerlo”, explica Oscar Rizzo, Jefe del Departamento de Neumonología del Hospital María Ferrer. “Un litigio de amparo para conseguir que una obra social o prepaga habilite la droga importada puede llevar entre 3 y 6 meses. Para cuando eso se concrete prácticamente será el tiempo en que el producto nacional ya esté disponible”, consideró Alejandro Teper, jefe del Centro Respiratorio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.»Día de la Industria: Kicillof presentó el Plan «Provincia en Marcha»
El gobernador de Buneos Aires Axel Kicillof presentó este martes el plan de reactivación Provincia en Marcha. El objetivo anunciado es «reconstruir el tejido productivo, el mercado interno, el empleo y dar respuesta a necesidades básicas postergadas no sólo por la pandemia, sino por la crisis que atraviesa la provincia luego de cuatro años de endeudamiento, caída del empleo y de la actividad».
El anuncio se realizó este martes en la Casa de Gobierno, junto al ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa; el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone; la ministra de Trabajo, Mara Ruiz Malec; y el presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo.
El programa tiene cuatro ejes correspondientes a distintos sectores productivos de la provincia y a los diferentes ministerios e instituciones que los llevarán adelante.
El plan Desarrollo Productivo y Fomento de la Demanda, que presentó el ministro Augusto Costa contará con una inversión de $ 130.964 millones; Infraestructura y Obra Pública, a cargo de Agustín Simone, con un desembolso de $ 120.663 millones; Asistencia Crediticia para el Desarrollo Productivo conducido por Juan Cuattromo desde el Banco Provincia, se invertirán $ 36.100 millones; y el Sostenimiento y Generación de Empleo será responsabilidad de la ministra de Trabajo Mara Ruiz Malec, con un aporte de $ 950 millones.
Eje 1: Desarrollo Productivo y Fomento de la Demanda
Costa presentó tres grandes programas para brindar asesoramiento técnico y financiero a distintos sectores productivos: industrial, agropecuario y uno especial para el turismo y la cultura, que son los más afectados por la pandemia».
Destacó el congelamiento de tarifas anunciado a fin de la semana anterior, que «va a permitir que las y los bonaerenses fortalezcan su capacidad de compra en 105.600 millones de pesos, un beneficio directo para usuarios y la actividad económica y productiva». E incluyó el programa provincial de asistencia tributaria de ARBA que consta de reducción de alicuotas de Ingresos Brutos, plan de pagos para el sector productivo afectado por la pandemia, regularización impositiva en 60 cuotas por deudas originadas en pandemia para más de un millón de contribuyentes y suspensión de embargos hasta fin de año.
Eje 2: Infraestructura y Obra Pública
Simone detalló un plan de obras de vivienda, infraestructura para redes de electricidad y gas natural, agua y saneamiento, entre otros. Algunas de estas obras se suman a las que ya estaban en marcha, y se espera su finalización para el transcurso del año próximo. Destacó la importancia de trabajar en conjunto con cada uno de los municipios.
Eje 3: Asistencia Crediticia para el Desarrollo Productivo
Cuattromo explicó que el rol del Banco Provincia en este plan es ampliar el fondeo de líneas de crédito vigentes, sobre todo aquellas con énfasis en Pymes y también crear algunas nuevas. Mencionó una ampliación de 20.000 millones de pesos al programa de financiamiento a Pyme que ya contaba con 40.000 millones para prestamos de capital de trabajo y descuento de cheque. El Bapro cuenta además con financiamiento para adquisición de maquinaria agrícola, para la campaña del sector productor y comercio vinculado al agro y una linea de inversion de mediano plazo de cuatro años a tasa fija para inversión productiva.
Eje 4: Sostenimiento y Generación de Empleo
Mara Ruiz Malec adelantó que su cartera amplió el programa Preservar Trabajo, en el que se encuentran inscriptas más de 400 micro y pequeñas empresas, a todas aquellas que tengan hasta 80 trabajadores, así como también se sumarán otras actividades que no estaban en el listado original. En esa línea, Ruiz Malec aseguró que el apoyo a pequeñas asociaciones y cooperativas “se tiene que dar a través de la formación laboral y la asistencia para que estos emprendimientos sean sostenibles y sustentables, con el acompañamiento del Estado y la formalización final de todas estas actividades”.
Kicillof sintetizó «El nombre Provincia en Marcha tiene que ver con las prioridades y orientaciones que le dimos al trabajo desde un primer momento, desde diciembre del año pasado. En estos últimos cinco meses cambió el mundo y se perdió la referencia histórica acerca de dónde veníamos y a dónde queremos ir».
Eje 1: Desarrollo Productivo y Fomento de la Demanda
Costa presentó tres grandes programas para brindar asesoramiento técnico y financiero a distintos sectores productivos: industrial, agropecuario y uno especial para el turismo y la cultura, que son los más afectados por la pandemia».
Destacó el congelamiento de tarifas anunciado a fin de la semana anterior, que «va a permitir que las y los bonaerenses fortalezcan su capacidad de compra en 105.600 millones de pesos, un beneficio directo para usuarios y la actividad económica y productiva». E incluyó el programa provincial de asistencia tributaria de ARBA que consta de reducción de alicuotas de Ingresos Brutos, plan de pagos para el sector productivo afectado por la pandemia, regularización impositiva en 60 cuotas por deudas originadas en pandemia para más de un millón de contribuyentes y suspensión de embargos hasta fin de año.
Eje 2: Infraestructura y Obra Pública
Simone detalló un plan de obras de vivienda, infraestructura para redes de electricidad y gas natural, agua y saneamiento, entre otros. Algunas de estas obras se suman a las que ya estaban en marcha, y se espera su finalización para el transcurso del año próximo. Destacó la importancia de trabajar en conjunto con cada uno de los municipios.
Eje 3: Asistencia Crediticia para el Desarrollo Productivo
Cuattromo explicó que el rol del Banco Provincia en este plan es ampliar el fondeo de líneas de crédito vigentes, sobre todo aquellas con énfasis en Pymes y también crear algunas nuevas. Mencionó una ampliación de 20.000 millones de pesos al programa de financiamiento a Pyme que ya contaba con 40.000 millones para prestamos de capital de trabajo y descuento de cheque. El Bapro cuenta además con financiamiento para adquisición de maquinaria agrícola, para la campaña del sector productor y comercio vinculado al agro y una linea de inversion de mediano plazo de cuatro años a tasa fija para inversión productiva.
Eje 4: Sostenimiento y Generación de Empleo
Mara Ruiz Malec adelantó que su cartera amplió el programa Preservar Trabajo, en el que se encuentran inscriptas más de 400 micro y pequeñas empresas, a todas aquellas que tengan hasta 80 trabajadores, así como también se sumarán otras actividades que no estaban en el listado original. En esa línea, Ruiz Malec aseguró que el apoyo a pequeñas asociaciones y cooperativas “se tiene que dar a través de la formación laboral y la asistencia para que estos emprendimientos sean sostenibles y sustentables, con el acompañamiento del Estado y la formalización final de todas estas actividades”.
Kicillof sintetizó «El nombre Provincia en Marcha tiene que ver con las prioridades y orientaciones que le dimos al trabajo desde un primer momento, desde diciembre del año pasado. En estos últimos cinco meses cambió el mundo y se perdió la referencia histórica acerca de dónde veníamos y a dónde queremos ir». Convocatoria a empresas por proyectos frente al COVID-19 y la post pandemia
La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación está convocando a Empresas de Base Tecnológica (EBT) para la presentación de proyectos de Desarrollo e Innovación en productos, procesos o servicios.
Esta convocatoria se hace, a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), en el marco de la pandemia provocada por COVID-19. Por eso, los proyectos deberán estar orientados a construir nuevas capacidades nacionales de los sectores dinámicos, en un escenario dominado por la COVID-19 y la situación post pandemia.
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El límite de presentación de proyectos es este martes 8 de septiembre a las 18 hs. (no se prorrogará). El último zoom interactivo para despejar dudas será hoy jueves 3 a las 15 hs. Para inscribirse cliquear acá: t.ly/5uFl
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El límite de presentación de proyectos es este martes 8 de septiembre a las 18 hs. (no se prorrogará). El último zoom interactivo para despejar dudas será hoy jueves 3 a las 15 hs. Para inscribirse cliquear acá: t.ly/5uFl La edad y el sexo, los factores decisivos en el riesgo del coronavirus
(En un momento en que las cifras de contagios y de fallecimientos están subiendo en nuestro país, y, al mismo tiempo, se ha politizado la discusión sobre la pandemia de tal forma que proliferan las noticias sin base sólida, consideramos útil reproducir en nuestro idioma este artículo publicado este viernes en Nature. El original aquí).
«Por cada 1.000 personas infectadas con el coronavirus que tienen menos de 50 años, casi ninguna morirá. Para las personas entre 50 y 65 años, morirán alrededor de 5, más hombres que mujeres. Luego, el riesgo aumenta abruptamente a medida que se acumulan los años. Por cada 1.000 personas de 70 o más años que estén infectadas, morirán alrededor de 116. Estas son las duras estadísticas obtenidas por algunos de los primeros estudios detallados sobre el riesgo de mortalidad por COVID-19.
Las tendencias por edad en las muertes por coronavirus han sido claras desde principios de la pandemia. Los equipos de investigación que analizan la presencia de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la población general -en España, Inglaterra, Italia y Ginebra en Suiza- ahora han cuantificado ese riesgo, dice Marm Kilpatrick, investigadora de enfermedades infecciosas de la Universidad. de California, Santa Cruz.
“Nos brinda una herramienta mucho más precisa cuando preguntamos cuál podría ser el impacto en una determinada población que tiene un determinado grupo demográfico”, dice Kilpatrick.
Esos estudios revelan que la edad es, con mucho, el predictor más fuerte del riesgo de muerte de una persona infectada, una métrica conocida como índice de mortalidad por infección (IFR), que es la proporción de personas infectadas con el virus, incluidas aquellas que no se hicieron la prueba ni mostraron síntomas, que morirá como resultado.
“El COVID-19 no solo es peligroso para los adultos, es extremadamente peligroso para las personas de cincuenta, sesenta y setenta años”, dice Andrew Levin, economista de Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, quien ha estimado que contraer COVID -19 tiene más de 50 veces más probabilidades de ser fatal para una persona de 60 años que conducir un automóvil.
Pero “la edad no puede explicarlo todo”, dice Henrik Salje, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. El género también es un factor de riesgo importante, ya que los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir a causa del coronavirus que las mujeres. Y las diferencias entre los países en las estimaciones de mortalidad para los grupos de mayor edad sugieren que el riesgo de morir por coronavirus también está relacionado con las condiciones de salud subyacentes, la capacidad de los sistemas de atención médica y si el virus se ha propagado entre las personas que viven en centros de atención para ancianos.
Para estimar el riesgo de mortalidad por edad, los investigadores utilizaron datos de estudios de prevalencia de anticuerpos.
En junio y julio, miles de personas en Inglaterra recibieron una prueba de anticuerpos por pinchazo. De los 109.000 adolescentes y adultos seleccionados al azar que se sometieron a la prueba, alrededor del 6% albergaba anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Este resultado se utilizó para calcular una IFR general para Inglaterra del 0,9%, o 9 muertes por cada 1000 casos. El IFR fue cercano a cero para las personas de entre 15 y 44 años, aumentando al 3,1% para las personas de 65 a 74 años y al 11,6% para las personas mayores. Los resultados del estudio se han publicado en el servidor de preimpresión medRxiv.
Otro estudio, en España, que comenzó en abril y testeó por anticuerpos en más de 61.000 residentes en hogares seleccionados al azar, observó una tendencia similar. El IFR general para la población fue de aproximadamente 0,8%, pero se mantuvo cerca de cero para las personas menores de 50 años, antes de aumentar rápidamente al 11,6% para los hombres de 80 años o más; era del 4,6% para las mujeres de ese grupo de edad. Los resultados también revelaron que los hombres tienen más probabilidades de morir a causa de la infección que las mujeres; la brecha aumenta con la edad.
“Los hombres corren el doble de riesgo que las mujeres”, dice Beatriz Pérez-Gómez, epidemióloga del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, que participó en el estudio español. Los resultados también se han publicado en el servidor medRxiv.
Las diferencias en la respuesta del sistema inmunológico masculino y femenino podrían explicar los riesgos divergentes, dice Jessica Metcalf, demógrafa de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey. “El sistema inmunológico femenino podría tener una ventaja al detectar patógenos un poco antes”, dice ella.
El sistema inmunológico también podría explicar el riesgo mucho mayor de que las personas mayores mueran a causa del virus. A medida que el cuerpo envejece, desarrolla niveles bajos de inflamación, y el COVID-19 podría estar empujando al ya sobrecargado sistema inmunológico al límite, dice Metcalf. Los peores resultados para las personas con COVID-19 tienden a estar asociados con una respuesta inmune acelerada, afirma Metcalf.
El estudio en Inglaterra también comparó los resultados de diferentes grupos étnicos. Las estadísticas de mortalidad y morbilidad sugieren que las personas negras y del sur de Asia en Inglaterra tienen más probabilidades de morir o de ser hospitalizadas. Pero el análisis, dirigido por Helen Ward, epidemióloga del Imperial College de Londres, encontró que aunque esos grupos étnicos tenían muchas más probabilidades de estar infectadas que las personas blancas, no tenían más probabilidades de morir de COVID-19 que otros grupos de contagiados.
Diferencias entre países
Los investigadores señalan que existe una marcada diferencia en las estimaciones de IFR entre algunos países, especialmente para las personas de 65 años o más. Por ejemplo, un estudio de prevalencia de anticuerpos en Ginebra estimó una IFR del 5,6% para las personas de 65 años o más.
Esta cifra fue inferior a las estimaciones en España, que llega a alrededor del 7,2% para hombres y mujeres de 80 años o más, y en Inglaterra, que encontró una IFR del 11,6% para personas de 75 años o más.
Podría haber muchas explicaciones para las diferencias, dice Andrew Azman, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore, Maryland, que formó parte del estudio de Ginebra.
Los países con tasas más altas de co-morbilidades, como diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas, tendrán una IFR más alta. Sin embargo, las naciones con sistemas de atención médica que están en mejores condiciones para tratar con las personas que están gravemente enfermas con COVID-19, o donde los hospitales no se vieron abrumados en el pico de la epidemia, tendrán mejores tasas de supervivencia.
Algunas de las diferencias podrían atribuirse a cómo se realizaron los diferentes estudios, dicen los investigadores. Por ejemplo, las diferencias en la confiabilidad de las pruebas de anticuerpos utilizadas en los diferentes estudios, cómo se registraron las muertes por COVID-19 y cómo los investigadores eligieron dividir las poblaciones por edad.
Existe cierta incertidumbre en los datos, por lo que las estimaciones de los estudios podrían no ser tan diferentes como podrían parecer, dice Lucy Okell, epidemióloga del Imperial College de Londres, que participó en el estudio inglés.
Pero Henrik Salje afirma que un factor importante en las diferentes tasas de muerte reportadas entre países parece ser si el virus se propagó en hogares de ancianos o en centros de atención para ancianos.
En estos lugares, las personas con una salud frágil viven en entornos muy unidos donde el virus puede propagarse rápidamente. Cuando el estudio inglés tuvo en cuenta las muertes en hogares de ancianos, el IFR en personas de 75 años o más saltó del 11,6% al 18,7%. Salje estima que el IFR para Canadá, donde alrededor del 85% de las muertes ocurrieron en hogares de ancianos, sería significativamente más alto que el de Singapur, donde los hogares de ancianos representaron solo el 8% de las muertes.
Aunque las estimaciones de muertes son importantes para comprender el riesgo de propagación viral a personas de diferentes grupos etarios, no cuentan la historia completa de las víctimas del COVID-19, dice Kilpatrick. “Existe una fascinación por la muerte, pero el COVID-19 parece causar una cantidad sustancial de enfermedades a largo plazo”, agrega.
Diferencias entre países
Los investigadores señalan que existe una marcada diferencia en las estimaciones de IFR entre algunos países, especialmente para las personas de 65 años o más. Por ejemplo, un estudio de prevalencia de anticuerpos en Ginebra estimó una IFR del 5,6% para las personas de 65 años o más.
Esta cifra fue inferior a las estimaciones en España, que llega a alrededor del 7,2% para hombres y mujeres de 80 años o más, y en Inglaterra, que encontró una IFR del 11,6% para personas de 75 años o más.
Podría haber muchas explicaciones para las diferencias, dice Andrew Azman, epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore, Maryland, que formó parte del estudio de Ginebra.
Los países con tasas más altas de co-morbilidades, como diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas, tendrán una IFR más alta. Sin embargo, las naciones con sistemas de atención médica que están en mejores condiciones para tratar con las personas que están gravemente enfermas con COVID-19, o donde los hospitales no se vieron abrumados en el pico de la epidemia, tendrán mejores tasas de supervivencia.
Algunas de las diferencias podrían atribuirse a cómo se realizaron los diferentes estudios, dicen los investigadores. Por ejemplo, las diferencias en la confiabilidad de las pruebas de anticuerpos utilizadas en los diferentes estudios, cómo se registraron las muertes por COVID-19 y cómo los investigadores eligieron dividir las poblaciones por edad.
Existe cierta incertidumbre en los datos, por lo que las estimaciones de los estudios podrían no ser tan diferentes como podrían parecer, dice Lucy Okell, epidemióloga del Imperial College de Londres, que participó en el estudio inglés.
Pero Henrik Salje afirma que un factor importante en las diferentes tasas de muerte reportadas entre países parece ser si el virus se propagó en hogares de ancianos o en centros de atención para ancianos.
En estos lugares, las personas con una salud frágil viven en entornos muy unidos donde el virus puede propagarse rápidamente. Cuando el estudio inglés tuvo en cuenta las muertes en hogares de ancianos, el IFR en personas de 75 años o más saltó del 11,6% al 18,7%. Salje estima que el IFR para Canadá, donde alrededor del 85% de las muertes ocurrieron en hogares de ancianos, sería significativamente más alto que el de Singapur, donde los hogares de ancianos representaron solo el 8% de las muertes.
Aunque las estimaciones de muertes son importantes para comprender el riesgo de propagación viral a personas de diferentes grupos etarios, no cuentan la historia completa de las víctimas del COVID-19, dice Kilpatrick. “Existe una fascinación por la muerte, pero el COVID-19 parece causar una cantidad sustancial de enfermedades a largo plazo”, agrega. 
