La Universidad de Buenos Aires se clasifica entre las 100 mejores del mundo por 6° año consecutivo

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El ranking especializado QS ubica a la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el puesto 66, ocho lugares mejor posicionada que el año pasado. Este posicionamiento la instala como la mejor universidad latinoamericana clasificada.

En el ranking que se difunde anualmente sobre la educación superior y revisa unas 4000 universidades de un total de 26.000 que funcionan en el mundo para confeccionar una clasificación de las 1000 mejores, la UBA mejora su actuación por sexto año consecutivo. El presidente Alberto Fernández celebró este logro en Twitter, y anunció que volverá a dar clases. «Feliz de que nuestra querida Universidad de Buenos Aires se consolide como la mejor universidad iberoamericana. Mañana, con mucho orgullo, retomo el dictado de las clases a distancia de Teoría del Delito y Sistemas de la Pena», escribió en la red social. En esta edición, la consultora internacional Quacquarelly Symons ( QS ) asevera que la UBA «continúa demostrando al mundo que no es solo la mejor universidad de América Latina, sino que también y cada vez más, merece ser considerada entre las mejores instituciones del mundo». Las 10 primeras universidades que encabezan la clasificación son el Massachussets Institute of Technology (MIT), la Universidad de Stanford y la de Harvard. Luego se ordenan el California Institute of Technology (Caltech) de los Estados Unidos, en el puesto 4, y la University of Chicago (10); las británicas Oxford (5), Cambridge (7) e Imperial College London (8), y la suiza Federal Institute of Technology (ETH Zurich), número 6. Entre las 20 primeras, se encuentran también dos instituciones de Singapur, National University (11) y Nanyang Technological (13) y la china Tsinghua (15). Las mejores latinoamericanas Las 10 mejores latinoamericanas, lideradas por la UBA, se completan con la Universidad Nacional Autónoma de México (puesto 100); Universidad de San Pablo, Brasil (115); Pontificia Universidad Católica de Chile (121); Instituto Tecnológico de Monterrey, México (155); Universidad de Chile (180); Universidad de Los Andes, Colombia (227); Universidad Estadual de Campinas, Brasil (233); Universidad Nacional de Colombia (259) y la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (326). Entre las sorpresas en el capítulo argentino de esta nueva clasificación se destacan que la UCA figura entre las 10 mejores latinoamericanas y que, por primera vez, ingresa en el ranking QS, en el puesto «801-1000», la Universidad Nacional de San Luis. Solo 13 casas de estudios de nuestro país figuran entre las 1000 elegidas: UCA, puesto 326; Palermo (377); Austral (443); Belgrano (465); Instituto Tecnológico de Buenos Aires (601-650); Nacional de La Plata (651-700); Torcuato Di Tella y San Andrés están ubicadas en el rango 701-750; Córdoba, Rosario, San Luis y la Tecnológica Nacional (UTN) comparten la categoría 801-1000. Aunque elogió la ubicación de la UBA en el ranking internacional, Ben Sowter, director de Investigación de QS, sostuvo: «También encontramos que los bajos niveles de reconocimiento de los graduados entre los empleadores y los bajos puntajes del impacto de las investigaciones están impidiendo que las universidades argentinas avancen más. El problema sigue siendo el resultado de décadas de falta de fondos, lo que ha disuadido a los académicos de realizar sus investigaciones en el país«. La clasificación QS se basa en seis indicadores: reputación académica (con la respuesta de más de 1002.000 académicos de todo el mundo), la reputación desde el punto de vista del empleador (mide la relación entre la institución y la empleabilidad de sus graduados), las citas por profesor (mide el impacto de las investigaciones) y el ratio profesor/estudiante que es el que indica la capacidad de la enseñanza. «Siempre repito que los rankings son muy relativos; no pueden expresar en números lo que es la complejidad de lo que brinda una universidad a la sociedad, sobre todo del punto de vista académico, científico y la relación con la extensión universitaria que es devolverle a la sociedad mucho de lo que la sociedad necesita sobre todo en los temas vulnerables, que es un signo característico de las universidades latinoamericanas. Pero también es cierto que la utilización de rankings se ha generalizado en el mundo, internacionalmente, y hemos hecho políticas concretas que impactan positivamente en el ranking, no solo por la calidad de nuestros docentes, de nuestros investigadores, de nuestros profesionales», sostuvo el rector de la UBA, Alberto Barbieri. Barbieri añadió: «Tengamos en cuenta que en reputación académica y en la calidad de nuestros egresados estamos 49 en el mundo. Eso es estar en el top 50, en la elite mundial y se utiliza eso para ver de qué manera las universidades se relacionan entre sí. Nuestro programa de internacionalización, tanto de intercambio de docentes, de estudiantes de pregrado, de grado, de doctorado y de científicos se ha impulsado cada vez más y tenemos más de 600 universidades con las que nos relacionamos en todo el mundo».

Las caras en los billetes, la memoria y la voluntad de olvido

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Hace menos de un mes ¿recuerdan? se desató una polémica cuando se propuso al Dr. Ramón Carrillo, el más eminente sanitarista argentino, para incluir su imagen en un billete. Sirvió para mostrar, entre otras cosas, la naturaleza caníbal de la política argentina: cualquier tema, cualquier herramienta, sirve para pegarle al Otro. Y desaparece de los medios cuando ya no es relevante a la pelea del momento. Pero que en Argentina se muestren figuras de nuestro pasado en los billetes -como sucede en casi todos los países del mundo- tiene un significado. Y de todas las opiniones que se hicieron oír, elegimos para publicar en AgendAR la de un historiador, Federico Finchelstein, que es profesor de la New School for Social Research de Nueva York, y escribió desde allí. Algo de lo que debemos tomar conciencia es la existencia de lo que puede llamarse «la diáspora argentina» (una agrupación de argentinos en el exterior la llama «la provincia 25»). No surge de los que han tenido que irse por la persecución política, como en otros momentos de nuestra historia. Crece porque para muchos jóvenes de nuestros sectores medios, estudiar, trabajar, hasta radicarse en el exterior, es una opción a contemplar. Se puede lamentar esto (olvidando que hoy el 99,9% de los argentinos tiene al menos un antecesor que inmigró aquí en los últimos dos siglos). Pero es un hecho. Que nos exige que fortalezcamos los vínculos, como lo hacen los países con una larga historia de emigración. Pero eso es otro tema. La mirada que reproducimos ahora es interesante porque es la de un argentino que mira «desde afuera».

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«En el marco de una crisis sanitaria y económica global y, mirado a la distancia, el debate argentino sobre quién debe aparecer en los billetes (próceres o animalitos) parece un poco surrealista, o incluso superficial, pero no hay que engañarse. El debate es real e importante. Recuperar ideas históricas a través de sus protagonistas no es algo bueno o malo en sí mismo; el problema es sacar a los personajes de su contexto. Aunque se informa ahora que el presidente Alberto Fernández habría desechado la iniciativa de colocar a Ramón Carrillo junto a Cecilia Grierson en los billetes de $ 5000, la idea abrió nuevamente una discusión interesante e importante sobre cómo queremos representar, o incluso rescatar nuestro pasado, o nuestros ejemplos (o ejemplares) del pasado. No es una discusión sin consecuencias y, en definitiva, es una polémica que corre el riesgo de volver a la idea binaria de dos Argentinas enfrentadas. La primera sería la Argentina peronista. Un país con una historia que muchos abrazan y muchos otros rechazan. La segunda seria la Argentina anti-peronista, de la post-política y de la post-historia que quiere olvidar el pasado y despolitizar los billetes. Pero en realidad todo es parte de una discusión política sobre quiénes somos y cómo nos queremos pensar. No es que no sea importante discutir si Juan Domingo Perón, o el encargado de sus políticas sanitarias, Ramón Carrillo, tuvieron en algún momento simpatías fascistas. Pero es necesario recordar que en su reformulación de lo que había representado el fascismo en clave democrática, Perón dejó el fascismo muy atrás para crear la primera democracia populista de América Latina y del mundo (en breve la seguirían otras en la América del Sur). El fascismo quedó bien atrás y el populismo, fue y sigue siendo, una forma de pensar la democracia que combina tradiciones democráticas y autoritarias. En términos sanitarios, la política populista clásica no tiene nada que ver con el fascismo. Por caso, personajes estelares del populismo actual como Donald Trump y Jair Bolsonaro, dejan de lado la tradición populista para abrazar las políticas fascistas de la enfermedad, que con su falta de planificación y prevención y con sus fantasías y xenofobias no tienen nada que ver con la tradición populista representada por Perón. Tampoco tienen que ver con esta política de prevención los delirios y el negacionismo sobre la enfermedad que se está dando en países con marcos dictatoriales y ya no populistas como Venezuela y Nicaragua. En estos países, como también en dictaduras como Bielorrusia, Turkmenistán y Corea del Norte, se da una estrategia de control y de propaganda de gobiernos que se inscribe en el mundo de la desinformación totalitaria. Este tipo de estrategias definen un autoritarismo que, en la práctica, fomenta la enfermedad y la muerte. Lejos está nuestra Argentina de estos casos y delirios, y como escribíamos con la viróloga Laura Palermo hace unas semanas, Argentina contrasta bien con Estados Unidos y es un ejemplo de prevención de la enfermedad. En concreto, es evidente que la intención no era reflejar la relación entre fascismo y populismo, sino más bien plantear continuidades con el pasado en términos de políticas médicas y de prevención. Discutir el pasado en relación a nuestro presente es siempre importante pero los billetes quizás no sean la mejor plataforma para plantear el debate. Lamentablemente, el debate como está planteado nos bifurca en dos y elimina la complejidad de nuestra historia que no es solamente la de San Martín, Eva Perón o las ballenas. La idea de poner gente importante o históricamente famosa en los billetes es muy antigua. Es una idea que no requiere pensamiento sino más bien repite la idea de cantarle a la bandera cada mañana sin pensar nada. O mejor dicho, la historia que presenta es la de un Estado (y unos políticos) que usan a la historia para reflejarse en un pasado dorado. Para justificarse. Inaugurada por Bartolomé Mitre en el siglo XIX esta idea vieja de la historiografía, presenta una historia mítica de héroes y villanos que reemplaza a la historia más concreta, que es la que experimentamos todos. No es el país una contienda entre civilización o barbarie y nunca lo fue. Los animalitos, que parecen neutrales (¿quién puede estar en contra de ellos?) en realidad no lo son tanto pues representan la voluntad del olvido, que es tan problemática como la de celebrar el pasado en vez de pensarlo críticamente. Somos personas y no solo somos topografía y fauna. No es necesario deshumanizar nuestros símbolos. El perro de Ulises, Rocinante o el caballo de San Martín son parte de una historia con gente. No es que yo tenga una solución para este debate (mi propuesta personal sería incluir a Mafalda, Libertad, la tortuga Manuelita, Funes el memorioso, el viejo Vizcacha u otras menciones alegóricas o metafóricas a temáticas de nuestra literatura, nuestra música, nuestro deporte) íconos que todos compartimos y que nos ayudan a pensarnos a través de nuestras pluralidades, acuerdos y diferencias.»

TIME destaca el caso de la Argentina entre «las mejores respuestas globales a la pandemia»

La revista TIME, en su edición de esta semana, dice: «Es junio, y el epicentro de la pandemia de coronavirus ahora se ha trasladado a las Américas, según la Organización Mundial de la Salud. A medida que el mundo pasa a la siguiente etapa de la pandemia, ahora es el momento de reflexionar sobre qué países manejaron la respuesta inicial al brote mejor que otros. Como un ejemplo para que otros países sigan y también para evaluar qué países se han posicionado mejor para lo que sea que venga después. La lista incluye también a Taiwan, Singapur, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Alemania, Islandia, Emiratos Arabes Unidos y Grecia. Argentina y Grecia comparten la categoría de los países que han conseguido prepararse en forma adecuada para enfrentar a la pandemia a pesar de sus gravísimos problemas financieros. TIME informa que la Argentina registró su primera muerte por coronavirus el 7 de marzo, y la cuarentena comenzó el 20 de ese mismo mes e incluyó «estrictas medidas de distanciamiento social». «Como resultado, sus números se ven mucho mejor que los de sus vecinos». Queremos aclarar que AgendAR trata de no caer en la costumbre de muchos argentinos de estar pendientes de lo que opinan de nosotros «afuera». No más que en otros países se preocupen por lo que pensamos de ellos. Pero la revista TIME es formadora de opinión en las elites de EE.UU. y, en menor grado, en Europa; es un dato de política internacional en suma. También, hay que reconocer que TIME no pinta un cuadro rosado de la situación local. Dice «Los nuevos casos en Buenos Aires están aumentando, y cada vez hay más críticas sobre la estricta cuarentena (las restricciones se han aliviado en otros lugares). Sin embargo, su deseo de cuidar a su gente y la decisión de desviar recursos del pago de la deuda para hacerlo, incluso a riesgo de un colapso financiero inminente, ha sido la mejor opción entre las malas alternativas.»

El estado de la industria nuclear en los EE.UU.

Frente a la decisión de la administración Trump de volver a financiar proyectos de energía nuclear en el extranjero, vale la pena repasar como está la industria nuclear en su país. Reproducimos este resumen preparado por el periodista Nicolás Deza @NicolasDeza.

«El reporte del Departamento de Energía (DOE) fue elaborado por el Grupo de Trabajo sobre Combustible Nuclear, creado por orden ejecutiva en julio pasado en respuesta a problemas «urgentes»: la provisión de uranio y la producción de combustible nuclear.  www.energy.gov/downloads/restoring-americas-competitive-nuclear-energy-advantage …

En efecto, la minería de uranio en EE.UU. es marginal desde fines de los 80. La evolución de las importaciones llevó incluso al Departamento de Comercio (DOC) a adoptar en 1992 una resolución que limita la importación de uranio ruso a no más del 20% del total.

La situación fue advertida en una investigación impulsada por el DOC a través de la Sección 232, que habilita la restricción de importaciones si hay un «riesgo» para la «seguridad nacional». ¿Los riesgos? Perder el abastecimiento de uranio y la producción de combustible nuclear.

No obstante se tomó una medida «preventiva» de otro tipo. El gobierno reservó fondos en el presupuesto 20-21 para crear una reserva nacional de uranio mediante compras directas. El reporte destaca que la medida garantizará la minería y conversión locales del uranio.

Lógico: la provisión y la conversión de uranio son vitales para abastecer de combustible tanto a la flota civil de reactores de generación eléctrica como a la flota militar propulsada con reactores nucleares. Pero el masterplan va mucho más allá de estas consideraciones.

El DOE lo dice con todas las letras: EE.UU. cedió el «liderazgo» de la energía nuclear a Rusia y China. El futuro de su sector nuclear comercial depende de regresar a los mercados, es decir, volver a exportar reactores y tecnología nucleares.

En efecto, EE.UU. esta ausente de un mercado estimado por el DOE de entre 500 y 740 mil millones de dólares, hoy dominado por Rusia y China a través de sus empresas estatales, responsables de 72 de los 107 nuevos reactores en construcción y/o proyectados en todo el mundo.

Es relevante leer cómo el DOE interpreta las razones de esa ausencia. «No debemos pretender que nuestra industria de reactores nucleares opera en un verdadero libre mercado mundial», dice en referencia a las políticas comerciales nucleares desplegadas por Rusia y China.

Su ventaja radica en dos frentes: inversión estatal en el desarrollo de reactores convencionales y «avanzados» (principalmente modulares, conocidos como SMR) y financiamiento estado a estado a los compradores de centrales.

El Departamento de Energía estableció entonces una serie de objetivos estratégicos y de medidas para recuperar a la industria y «nivelar» la competitividad de las empresas privadas estadounidenses en el terreno internacional:

1) Inversión en el desarrollo de combustibles. Además del desarrollo de «Combustibles Tolerables a los Accidentes», los reactores avanzados requerirán de «combustibles con un alto nivel de uranio enriquecido», entre el 5 y 20%, conocidos como HALEU.

El DOE, a través de los laboratorios nacionales, esta conduciendo una demostración de producción de HALEU con tecnología estadounidense de enriquecimiento. Pero también existen proyectos privados aparentemente prometedores:  www.powermag.com/new-boosts-for-commercial-production-of-haleu-advanced-nuclear-reactor-fuel/ …

2) Diseño y desarrollo de reactores avanzados. Se diferencian de los convencionales en que sus prestaciones energéticas se adaptan a las necesidades del cliente, son versátiles (cumplen distintas funciones) y más seguros de operar. Y, algo muy importante, más baratos.

Es un segmento poco desarrollado en el mundo pero con mejores perspectivas que los reactores convencionales. El DOE estima que hay más de 20 compañías estadounidenses desarrollando proyectos de este tipo. Esto explica el porqué es vital el desarrollo de nuevos combustibles.

Desalinización de agua, generación de vapor para usos industriales y generación eléctrica son sus potenciales usos. Sobre este último, el DOE levanta una idea que circula desde hace mucho tiempo: usarlos en instalaciones militares para desvincularlas de la red eléctrica.

3) «Empoderar» la competitividad de las exportaciones. Se trata de una batería de medidas para volver a darle visibilidad al sector a través del estado:

-Crear un puesto oficial en el ejecutivo dedicado a coordinar e implementar las exportaciones -Crear un comité de asesores en política industrial nuclear -Financiar el desarrollo de combustibles alternativos para reactores existentes en el mundo

Sin embargo, el punto principal de este objetivo se relaciona con el financimiento de las exportaciones. El DOE identifica varios problemas. El principal es que Rusia y China financian por completo la construcción de las centrales en otros países.

Una posibilidad sería financiar la construcción de centrales estadounidenses en el extranjero a través del Export-Import Bank (un banco público), aunque es una opción no exenta de problemas.

Otra medida sugerida es revisar las políticas de la flamante Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional que desalientan el apoyo a los proyectos nucleares.

Hay más medidas, objetivos y aspectos del reporte que podrían ser mencionados pero con esto alcanza para hacer algunos comentarios finales. Uno es que el vínculo entre exportación de tecnología y geopolítica esta particularmente explicitado:

Por otro lado, el reporte esta en línea con la política oficial de no darle relevancia a la cuestión climática. La dimensión «verde» de la energía nuclear no es incorporada como elemento relevante. ¿El DOE no ve o considera que….

….ciertas tendencias internacionales en desmedro de los proyectos nucleares puedan constituir trabas significativas para las exportaciones? Por caso, una exclusión definitiva de la energía nuclear del «Green Deal» europeo significaría un mercado gigante menos.

Por último, el enfasis puesto en los reactores avanzados y el nulo abordaje de los problemas que las centrales tienen para no ir a la quiebra en EE.UU. sugieren que el diseño y construcción de centrales grandes no tienen futuro en la industria estadounidense.»

Diseño industrial argentino: una sembradora autopropulsada por motores eléctricos

Un desarrollo nacional que propone cambiar la forma de sembrar. Con una motorización eléctrica, la sembradora autopropulsada se presenta como una alternativa a la sembradora de arrastre.

En la agricultura, las principales labores son siembra, pulverización y cosecha. Si se analiza la oferta de maquinaria agrícola, la siembra es la única actividad que aún, en la mayoría de los casos, es impulsada por un tractor y ahí es donde el diseñador industrial Germán Villar vio una oportunidad que empezó a concretar con AutoSatum. La sembradora autopropulsada AutoSatum surgió como una tesis universitaria en 2007 con la premisa de tener a la sembradora y al tractor unificado. Con el correr del tiempo, el proyecto se volvió cada vez más real. Villar explicó: «el concepto era homologar los dos componentes, la sembradora y el tractor”. Con una sembradora de arrastre convencional se debe utilizar un tractor de gran potencia e inutilizar peso para cargar la sembradora. “La iniciativa era poder tener todo en una misma máquina y también la viabilidad de poder facilitar el transporte, en algo mucho más sencillo y corto”. El proyecto de Germán fue mutando y sumando nuevas innovaciones, de manera tal que hoy se proyecta a la AutoSatum con motorización eléctrica. “Al implementar la fuerza motriz eléctrica, las baterías son el peso para asegurar la penetración en la tierra de los cuerpos de siembra”, explica el diseñador industrial, haciendo referencia a que el peso de las baterías permite que la profundidad de siembra sea la correcta. Ese sueño que comenzó en 2007 fue tomando mayor envergadura y tecnificación con el tiempo. Villar ingresó a diferentes empresas de maquinaria agrícola que le aportaron conocimiento y le permitieron indagar sobre qué es lo que necesita el campo argentino. El experto también sostuvo que el grado de innovación es alto y que el objetivo final es que sea 100% eléctrico. En este sentido, explicó que con las potencias disponibles y los consumos que se proyectan, AutoSatum sería la sembradora hacia 2030. “El combustible va a ser tan costoso que la migración para usar motores eléctricos va ser una necesidad absoluta”, anticipa Germán. De hecho, muchas multinacionales ya están trabajando arduamente en esa dirección. Muchos productores se preguntarán si esta sembradora es viable para las extensiones y características de la siembra argentina. En relación a este tema, Villar fue contundente: “Es aplicable a los planteos de Argentina y a los cultivos extensivos”. Remarcó que no es una máquina grande porque tiene 10 metros de ancho de labor y entra en el catálogo livianas. “Se puede utilizar en nuestros campos”, aseguró el diseñador industrial. Además, destacó que es una máquina ideal para suelos blandos ya que solo apoyan las cuatro ruedas de tracción. El equipo de siembra va flotando sobre el rastrojo, comentó Villar. “La profundidad de siembra puede ser regulada continuamente, ya que tiene mayor maniobrabilidad que una sembradora arrastrada, es más precisa la siembra”, aseguró. También agregó que estará disponible con oruga para brindar una menor compactación.
AutoSatum es una maquinaria competitiva. se encontraría en un valor similar a la suma de tractor y sembradora.
“Se puede fabricar en el país”, comentó y adelantó que la capacidad y el conocimiento de hidráulica está disponible, pero que habría que trabajar con elementos importados. “Son los mismos repuestos que utilizan las fabricantes ahora”. Villar señaló que aún no hay una fecha concreta para un prototipo. El diseñador comentó que hubo diferentes propuestas para empezar a proyectar y avanzar en una fabricación, pero la pandemia paralizó todo. Especificaciones El creador de AutoSatum anticipó que la sembradora contaría con motorizaciones eléctricas que irían entre 350 y 400 caballos de fuerza. En este sentido, la comparó con la utilización de un tractor de similar potencia para tirar una sembradora de arrastre. “Un tractor 350 hp te queda solo para tirar la sembradora, al quedar inutilizado solo lo usas dos meses y después está parado”, detalló Villar. Ante este panorama, AutoSatum se presenta como una maquinaria novedosa, innovadora y efectiva.

Starlink: luces en el cielo argentino. Y ahora, con una mirada argentina

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El 1° de febrero de este año publicamos esta noticia en AgendAR. No estamos diciendo que tiene algo que ver con los historias sobre avistajes de OVNIs que aparecieron ayer en las redes sociales. Pero tenemos un comentario informado, y muy local, sobre estos proyectos espaciales de Musk que compartimos al final:

«Una larga fila de luces en el cielo nocturno ha sido vista en las últimas semanas en Santa Fe, Chaco, Misiones y en el sur en San Martín de los Andes. También fueron avistados desde Chile y antes en el Hemisferio Norte: España, Venezuela, Japón y Estados Unidos.

Se trata de los primeros 60 satélites de la red Starlink que fue lanzada en Estados Unidos, con la que Elon Musk pretende crear una red de internet satelital.

Es un proyecto de su empresa, SpaceX, para brindar un servicio de internet global, de banda ancha y baja latencia a bajo costo. Estos son apenas el primer paso. El ambicioso proyecto quiere poner en órbita 12 mil satélites para mediados de la década de 2020, para lo que ya cuenta con la autorización del gobierno estadounidense. Esto tiene bastante preocupados a los astrónomos, por supuesto.

(¿Quién se acuerda de «El hombre que vendió la Luna», la novela corta de Robert Heinlein, publicada en castellano por la revista Más Allá y la editorial Nebulae? Elon Musk sería Delos Harriman).»

Las autoridades de Salud recomienda no subestimar los síntomas leves de COVID-19

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Aunque en ocasiones la enfermedad no impida continuar con las actividades habituales, es necesario contactar al sistema de salud ante síntomas como fiebre, tos, dolor de garganta, dificultad para respirar y pérdida del gusto y olfato.

“Es importante que las personas que tengan síntomas que no las hagan quedarse en la cama o que no sientan que son de relevancia, no los subestimen”, advirtió la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, durante el reporte diario sobre el nuevo coronavirus. “Tener fiebre, dolor de garganta, tos, falta de aire, pérdida del olfato o del gusto, son motivos suficientes para contactar al sistema de salud”, añadió. La secretaria indicó que esto no es sólo importante para recibir la atención necesaria, sino también para minimizar la propagación del virus SARS-CoV-2 en la comunidad y sobre todo, para no contagiar a quienes tienen factores de riesgos que, en caso de contraer la enfermedad, pueden sufrir complicaciones y fallecer. “La edad de las personas que son confirmadas diariamente es de alrededor de los 40 años y la de los que fallecen, de más de 70 o con alguna condición de riesgo”, explicó. También señaló que, con el progreso de la epidemia en el país, se fue ampliando la definición de caso sospechoso para que el sistema de vigilancia se vuelva más sensible y en función de la dinámica de transmisión del virus en contextos de encierro, barrios populares, instituciones cerradas, comunidades originarias, como así también de la situación de las personas en situación de calle y del personal de salud. “Cada uno de esos grupos -agregó-tiene una definición especial de contacto estrecho. Se busca trabajar en detección precoz, testeo y aislamiento”.

El gobierno concretó la intervención. Y abrió el diálogo con los dueños de Vicentín

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Como anticipamos ayer, se abre un proceso de negociación, y de debate público, que será largo, acorde a la envergadura del grupo del cual Vicentin es su nave insignia. Pero va a estar enmarcado por hechos concretos. Uno, el inicial, es que el acreedor principal de la empresa que hoy no puede cumplir con sus compromisos es el Banco de la Nación Argentina. Es decir, el Estado nacional. El otro, desde ayer, es que la conducción de la empresa ha quedado en manos de los interventores nombrados por el gobierno. Reproducimos ahora una crónica de la reunión de ayer entre el Presidente Alberto Fernández, el anterior CEO de Vicentin, Sergio Nardelli y colaboradores de ambos: «Aunque el plan de expropiación de la agroexportadora Vicentin sigue sobre la mesa, el gobierno nacional sacó el pie del acelerador. En busca de una salida acordada, postergó el envío del proyecto al Congreso, abrió una instancia de negociación con la compañía y se comprometió a analizar opciones alternativas que garanticen el rescate de la empresa y la continuidad de su operatoria en manos de capitales nacionales. Ese fue, según fuentes oficiales, el resultado de la reunión de más de dos horas que mantuvieron, en la residencia de Olivos, Alberto Fernández y sus colaboradores con Sergio Nardelli, CEO de Vicentin, y otros directivos de la firma, cuya intervención se concretó este jueves, a partir de un acuerdo entre sus dueños y el gobierno nacional. La empresa emitió luego un comunicado donde quedaron en claro las diferencias: «No estamos de acuerdo con el procedimiento de expropiación, que el Presidente considera adecuado para tal fin» (en referencia al objetivo de salvar la firma). La propuesta presentada este jueves por Nardelli para evitar la expropiación, que consiste en transferir el control de la compañía a YPF y a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), fue rechazada. «No soy amigo de las expropiaciones, pero no tenemos opción» , le bajó el pulgar el Presidente. Pero se comprometió, de todos modos, a analizar una iniciativa superadora. Las conversaciones continuarán este viernes, en una reunión entre los dueños de la empresa; el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; el interventor de Vicentin, Gabriel Delgado, y el presidente de YPF, Guillermo Nielsen. El proyecto de ley no se enviará hasta que concluyan las negociaciones. Otra de las opciones que se puso sobre la mesa es que se avance con una expropiación parcial. «El Presidente ha sido muy claro, su objetivo es el rescate de la empresa, está en un proceso donde [la expropiación] es un mecanismo, pero el diálogo ha surgido. Si aparecen alternativas superadoras, el Presidente está dispuesto a escuchar», dijo el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, a la salida del encuentro, en Olivos. «La clave es que se abrió un camino de diálogo y de acuerdo», dijo un funcionario que participó de la reunión. Además de Fernández, Perotti y Basterra, estuvieron, por el lado del Gobierno, Kulfas, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y el presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, Rodrigo Luchinsky. Además de Perotti y del ministro de Agricultura, Luis Basterra, los dos de buen diálogo con el sector rural. Nardelli llegó acompañado por el vicepresidente de la compañía, Alberto Macua, y el abogado Gabriel Fissore, que interviene en el proceso de quiebra. Los directivos de Vicentin se mostraron dispuestos a compartir toda la documentación contable con las autoridades de la intervención y reconocieron que la firma atraviesa una situación crítica. Pero insistieron en que debía evitarse una expropiación. Propusieron para eso continuar con el proceso judicial abierto en el juzgado en lo Civil y Comercial de Reconquista. Argumentaron que como la empresa se encuentra hoy bajo el control de una sindicatura colegiada no es posible llevar adelante ninguna maniobra irregular. La razón del rechazo adelantado por el Presidente es que la continuidad del proceso de quiebra puede derivar en la adquisición de un consorcio extranjero que integra la lista de acreedores.»

Los ritmos de contagios de coronavirus en Provincia de Buenos Aires y Capital Federal

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Estos mapas, que indican con distintos colores el tiempo que en cada distrito tardan en duplicarse los contactos registrados, han sido preparados según la información al 11 de junio del Ministerio de Salud bonaerense. Fueron subidos a las redes sociales. Y, como era de esperar, la discusión en las redes versó sobre cuál era la jurisdicción con más contagios de COVID-19, cuál estaba siguiendo una estrategia acertada, y se había filtrado o no un prejuicio en estos mapas un prejuicio contra la C.A.B.A. En realidad, lo que estos mapas hacen evidente es que los contagios tienden a avanzar con mayor rapidez en las concentraciones urbanas más grandes. Y que el Área Metropolitana es la zona de riesgo: 1) por su densidad poblacional, mayor que en cualquier otro punto del país; 2) por la deficiente infraestructura urbana en parte de su territorio; y 3) por la gran proporción de adultos mayores en la otra parte. En resumen: el «pico» tan temido está ante nosotros.

Enrique M. Martínez: «Una propuesta para la recuperación de Vicentin»

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El ingeniero Enrique M. Martínez, ex presidente del INTI y actual coordinador del Instituto para la Producción Popular, mantiene en toda su trayectoria una coherencia ideológica que aquí deja clara. Y, al mismo tiempo, es muy respetado en los ámbitos de la producción argentina. Nos parece útil reproducir aquí, iniciando un debate público que todavía falta, su propuesta sobre el destino de Vicentin.

«La intervención y casi segura futura expropiación de Vicentín se fundamenta en la necesidad de salvar la empresa, en convocatoria de acreedores luego de un periplo que deja dudas serias sobre la vocación de recuperarla y la dejó a disposición de predadores dispuestos a comprar algo valioso sin dinero. Es mucho el dinero a invertir. Es prácticamente seguro, sin embargo, que con una administración cuidada esa inversión se puede recuperar con serenidad. ¿Por qué un gobierno tomaría esta decisión? Ante todo, para preservar la continuidad de trabajo para varios miles de personas. No es para hacer un negocio, con la cantidad de asignaturas pendientes en la Argentina. Tampoco es para asegurar el ingreso de divisas, que la 10ma. exportadora del país no modificaría. Ese aspecto debe ser regulado por normas generales, controlables de manera tesonera y eficaz. Aparece, para el discurso político, la soberanía alimenticia. Una de las tres banderas del peronismo histórico es la soberanía política, identificando así la capacidad nacional de tomar decisiones de manera autónoma. La soberanía alimenticia, por extensión del concepto al siglo XXI, significa la capacidad de decisión en una actividad extranjerizada, desde las semillas hasta la exportación o buena parte de la comercialización minorista de alimentos y una parte relevante de la industria del sector. Controlar y administrar Vicentín no cambia ni en forma cualitativa ni cuantitativa esa situación. Es apenas mejorar la capacidad de entender y describir una cantidad de problemas desde adentro. Eso es lo que puede hacer una empresa testigo. Los precios administrados en la exportación, los manejos de semilleros monopólicos, la triangulación de ventas y de compras externas y varios tortuosos senderos adicionales se pueden conocer como solo lo entiende quien se enfrenta a la posibilidad de recorrerlos y ayudar de tal modo a corregir escenarios nocivos y habituales en el sector. A mi criterio, tampoco justifica eso la expropiación o al menos, no la convierte en un hecho histórico. Ese calificativo se ganará si la gestión futura de Vicentín aprovecha la oportunidad para demostrar: se puede producir granos y oleaginosas con rentabilidad, sin considerar los precios internacionales, culminando en harinas y aceites mucho más baratos que en la actualidad. Eso lo puede conseguir una empresa pública que no razone como un negociante, sino como un capitalista social, que se asocie en red a industrias transformadoras que se limiten a comprar materia prima más barata y vender su producto con la misma tasa de ganancia que hoy, o sea más barato. Simultáneamente se puede producir para exportar, con los precios de venta de ese ámbito y se puede utilizar la red de comercialización de Vicentín para agregar todo tipo de alimentos, en una corporación nacional no compulsiva, pero seductora, que exporte junto a los granos, harinas y aceites, yerba, arroz, frutas y verduras, carnes de animales mayores y menores, de productores de todo tamaño. Una empresa importante como Vicentín, más allá de su participación actual en el mercado, tiene la envergadura para encarar la producción para mercado interno con otros criterios que en la exportación y a la vez abrir canales de venta para centenares de productores cuya dimensión los deja No se como se llamaría esa situación. Tiene componentes de aumento de la soberanía alimenticia; también de independencia económica; también de justicia social. Sorpresa: sería una digna política peronista y popular, sin lastimar a nadie, más que a los especuladores.»